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Patogenicidad de Parásitos y Priones

Este documento describe los mecanismos de patogenicidad de los parásitos. Explica que los parásitos necesitan obtener compuestos químicos de sus huéspedes para sobrevivir. También describe los factores que afectan la gravedad de la infección parásita, incluyendo el número de parásitos, su capacidad de multiplicación, virulencia, ubicación y mecanismos de acción como acción mecánica, explotadora, tóxica e inoculadora. Finalmente, explica cómo factores relacionados con el hué

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Patogenicidad de Parásitos y Priones

Este documento describe los mecanismos de patogenicidad de los parásitos. Explica que los parásitos necesitan obtener compuestos químicos de sus huéspedes para sobrevivir. También describe los factores que afectan la gravedad de la infección parásita, incluyendo el número de parásitos, su capacidad de multiplicación, virulencia, ubicación y mecanismos de acción como acción mecánica, explotadora, tóxica e inoculadora. Finalmente, explica cómo factores relacionados con el hué

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UNIVERSIDAD AGRARIA DEL ECUADOR

ENFERMEDADES INFECCIOSAS

TEMA: MECANISMOS DE PATOGENICIDAD DE LOS PARASITOS,

HONGOS Y PRIONES

DOCENTE: SYLVIA FLOR

ALUMNA: RIVERA PERALTA YAIRIS

SEMESTRE: CUARTO

PARALELO: “A”

GUAYAQUIL - ECUADOR
MECANISMOS DE ACCION PATOGENA DE LOS PARASITOS

En casi todos los grupos de seres vivos, animales y vegetales, existen especies
que viven asociadas muy estrechamente a otros organismos; por lo general, estas
especies carecen de algunos mecanismos para completar su metabolismo de modo
independiente y necesitan compuestos químicos, casi siempre proteínas o enzimas, que
sólo pueden obtener extrayéndolos de los tejidos de los otros organismos a los cuales
parasitan.

Este fenómeno, además de conceptuar al parasitismo, permite distinguir a los


organismos parásitos de otros que son depredadores. El depredador ingiere toda o parte
considerable de su víctima y la digiere casi completamente; el parásito exige
determinadas substancias que muchas veces son complejas, y compiten con su víctima
por la utilización de tales compuestos.

Para que un parásito sobreviva es necesario que no destruya rápidamente a su


víctima y pueda, además, pasar de un hospedador infectado hacia otro no infectado.
Esto último se denomina transmisión.

La transmisión no es un simple traslado del parásito desde un hospedador


infectado hasta otro sano; normalmente el parásito sufre dramáticos cambios en su
"vector", cambios que a veces son más importantes, para su propia existencia como
especie, que a los que ocurren en el hospedador más longevo.

La breve revisión actualizada que precede señala hechos importantes sobre los
mecanismos de transmisión de algunos protozoos parásitos heteroxénicos patógenos
para el hombre, como los pertenecientes a las familias Tripanosomatidae, Sarcocystidae,
Haemoproteidae y Plasmodiidae, así como algunos protozoos transmitidos a través del
ambiente.

Las infecciones transmitidas a través del ambiente han sido desde siempre uno
de los principales problemas de salud pública; su transmisión se debe principalmente al
consumo de alimentos y agua contaminada, aunque algunos parásitos se transmiten por
contacto con el suelo. En los países en vías desarrollo las enfermedades infecciosas son
la mayor causa de morbilidad y mortalidad. Los microorganismos que se transmiten a
través del agua son bacterias, virus y protozoarios; éstos incluyen amebas, flagelados,
coccidias y ciliados.
RELACIÓN PARÁSITO-HOSPEDADOR-MEDIO

ACCIÓN DEL PARÁSITO SOBRE EL HOSPEDADOR: La acción del


parásito sobre el hospedador se va a ver influenciada por una serie de factores que, a su
vez, van a condicionar la gravedad de los procesos que ocasiona sobre ese hospedador.
En general, podemos considerar los siguientes:

A) NÚMERO DE PARÁSITOS (GRADO DE INFECCIÓN) Dentro de este


factor se ha de considerar no sólo el número total de parásitos de un hospedador, sino
también la DOSIS PRIMOINFECTANTE (el número de parásitos que ingresan por
primera vez al hospedador) y el RITMO DE REINFECCIÓN (frecuencia con la que el
hospedador se reinfecta). En relación con este concepto, la CARGA PARASITARIA, se
definiría como el número de parásitos de cada especie que aparecen dentro de un
hospedador.

B) CAPACIDAD DE MULTIPLICACIÓN EN EL HOSPEDADOR Está


referida especialmente a los protozoos ya que los helmintos, a pesar de que desarrollan
funciones reproductoras en los hospedadores, éstas van a determinar únicamente la
producción de elementos de diseminación que salen al exterior

C) VIRULENCIA DEL PARÁSITO Está condicionada por características


genéticas del propio parásito, según las cuales, dentro de una misma especie pueden
distinguirse CEPAS PATÓGENAS y CEPAS APATÓGENAS, o bien distintos grados
de VIRULENCIA. La virulencia de una determinada cepa, además de por un
condicionamiento genético del propio parásito, puede verse modificada por factores
relacionados con el hospedador, tales como:

 Las características genéticas del hospedador (unas razas pueden ser más
susceptibles que otras)
 El estado fisiológico del hospedador (dentro de una misma raza, unos
individuos pueden ser más susceptibles que otros debido al estado de
bienestar, alimentación, etc.).

D) LOCALIZACIÓN DEL PARÁSITO (Migraciones Orgánicas) La gravedad de la


enfermedad parasitaria por el órgano o tejidos donde se localice el parásito. Por
ejemplo, no es lo mismo la acción patógena que desarrolla un parásito en el corazón que
uno localizado en el intestino, en principio. También han de tenerse en cuenta las
migraciones orgánicas que el parásito realiza hasta legar a la localización definitiva. De
este modo, algunos parásitos intestinales, hasta que llegan a esta localización, realizan
una serie de migraciones orgánicas que agravan su acción sobre el hospedador.

E) MECANISMOS DE ACCIÓN PATÓGENA Los mecanismos de acción patógena


varían dependiendo de tipo de parásito; suelen clasificarse de la siguiente forma: -
ACCIÓN MECÁNICA: Está relacionada, por lo general, con el tamaño y morfología
del parásito. En referencia a la morfología, no sólo se considera la forma en sí del
parásito sino también la presencia de determinadas estructuras (p.e las espinas que
recubre a Fasciola hepatica). La acción mecánica puede a su vez clasificarse en:

DIRECTA: Como la producida por algunos protozoos intracelulares al penetrar en las


células, o las perforaciones-irritaciones que producen algunas fases larvarias de nem
atodos hasta que llegan a su localización final.

INDIRECTA: Se refiere, por ejemplo, a compresiones ocasionadas al aumentar de


tamaño el parásito (Quiste hidatídico), a las obstrucciones de determinados conductos
(Ascaris summ), etc.

ACCIÓN EXPOLIADORA: Este tipo de acción está condicionada por la capacidad


que tiene el parásito de sustraer determinados componentes TISULARES
(Ancylostoma-Sangre), ORGÁNICOS (Ascaris suumHidratos de Carbono) o
INORGÁNICOS (Ascaris suum-Ca y P) del hospedador.

ACCIÓN TÓXICA: Está relacionada con la eliminación de productos del m etabolism


o del parásito o los derivados de su degradación postmortem. Son muchos los ejemplos
que se pueden citar de este tipo de acción patógena:

 Crisis tripanolíticas acompañadas de fiebre en aguja por la acción tóxica de


Trypanosoma al actuar sobre el SNC.
 Anemia en la babesiosis (Babesia) al actuar los productos tóxicos sobre
órganos hem atopoyéticos.
 Amiloidosis en los órganos parasitados por Leishmania com o consecuencia
del depósito de complejos inmunes.

ACCIÓN INOCULADORA: Se refiere a la capacidad que tienen algunos parásitos de


arrastrar bacterias o virus durante sus migraciones hasta determinados tejidos del
hospedador donde son capaces de producir enfermedad. Es el caso de la clostridiosis
asociada a la fasciolosis o la pasterelosis asociada a la bronquitis verminosa de los
pequeños rumiantes.

ACCIÓN ESTRESANTE: Las parasitosis suelen ocasionar un stress en el animal


parasitado que repercute en: - Una mayor susceptibilidad a otros procesos
(generalmente de naturaleza infecciosa). - Una disminución de la producción.

FACTORES RELACIONADOS CON EL HOSPEDADOR

La acción del parásito también puede verse modificada por factores relacionados con el
hospedador, entre los cuales se citan los siguientes:

ESPECIE: Como se indicó en el apartado correspondiente, hay parásitos que presentan


un ESPECTRO DE DISTRIBUCIÓN amplio, por tanto con capacidad de desarrollarse
en distintas especies. En estos casos suele darse cierta gradación en la acción del
parásito. Por ejemplo, la toxoplasmosis producida por Toxoplasma gondii puede afectar
a distintos animales domésticos, entre los cuales, la frecuencia abortos y la mortalidad
perinatal puede ser enormemente variable. También puede considerarse en ese punto
localización preferencial del quiste hidatídico en determinados órganos en función de la
especie animal parasitada.

RAZA: Determinadas razas dentro de una misma especie pueden presentar distinta
susceptibilidad ante las infecciones de origen parasitario. Tal es el caso de:

 La mayor resistencia de razas autóctonas a la tripanosomosis africana, una


circunstancia utilizada a la hora de introducir animales en determinadas áreas
endémicas.
 La menor frecuencia de leishmaniosis o dirofilariosis en perros de razas con pelo
largo.

INDIVIDUO: Como ya referíamos, dentro de una misma especie y raza, aparecen


individuos más o menos susceptibles a una determinada parasitosis. Esta circunstancia
suele estar a su vez relacionada con:

a.) EDAD DEL INDIVIDUO: Como norma general, suelen ser más sensibles los
animales jóvenes, y va a ser en ellos donde la mayoría de las enfermedades
parasitarias se manifiesten con una mayor gravedad. Sin embargo, hay
excepciones en las que ocurre todo lo contrario. En el caso de la babesiosis, los
animales jóvenes, especialmente en áreas endémicas, presentan cierta resistencia
a la enfermedad, que se explica por la transferencia de anticuerpos protectores
por parte de la madre durante la gestación y la lactación.
b.) ESTADO FISIOLÓGICO GENERAL: Está referido en general a los
siguientes aspectos:
 Estado nutritivo
 La presencia o no de enfermedades concomitantes

FACTORES RELACIONADOS CON EL MEDIO AMBIENTE

Se incluirán dentro de este apartado todos los factores ambientales que repercuten sobre
las relaciones parásito-hospedador que, en principio, pueden clasificarse de la siguiente
forma:

DIRECTOS: Todos aquellos que actúan directamente sobre el parásito. Por ejemplo,
factores de temperatura y humedad que repercuten sobre los elementos de diseminación
y formas larvarias de los tricostrongílidos.

INDIRECTOS: Aquéllos que actúan en la relación parásitohospedador incidiendo


sobre los hospedadores (tanto definitivos como intermediarios). Por ejemplo, factores
ambientales que favorecen o no la proliferación de un HHII. También se engloban aquí
factores ambientales que aumentan o disminuyen la sensibilidad de un hospedador a una
determinada parasitosis. Los factores ambientales también pueden clasificarse,
atendiendo a la naturaleza de los mismos de la siguiente forma:

 ABIÓTICOS: Son factores de naturaleza física, que intervienen tanto sobre el


parásito como sobre el hospedador.
 BIÓTICOS: Factores de naturaleza biológica.
 SOCIO-ECONÓMICOS: Se engloban dentro de ellos aquellos factores que se
producen por la intervención del hombre.
FACTORES ABIOTICOS

Los factores abióticos que influyen de una manera más decisiva en las relaciones
parásito hospedador son los que se detallan a continuación:

SUELO: Factores como la composición y su textura van a influir en el


desarrollo de determinados parásitos. Por empleo, los HHII de Fasciola hepática se
desarrollan en terrenos ácidos y arcillosos.
ATMOSFERA: Entre los factores atmosféricos se incluyen, entre otros, la
tensión de oxígeno o las radiaciones solares. Este último factor actúa fundamentalmente
sobre las formas libres de los parásitos.

AGUA: La presencia o no de un medio acuático también va a actuar de forma


definitiva en el desarrollo de algunos parásitos. Por ejemplo, el desarrollo de algunas de
las formas larvarias de Fasciola hepatica se produce en el medio acuático.

CLIMA: Considerado como una serie de estados atmosféricos que se repiten


con cierta periodicidad en un determinado lugar, el clima de una determinada región
influye sobre los parásitos a través de una serie de FACTORES CLIMÁTICOS, entre
los que destacan:

a) TEMPERATURA: Se trata de un factor limitante en la m ayoría de los


ciclos exógenos de los parásitos, y por ello va a repercutir de m anera muy decisiva en
la distribución geográfica y a lo largo del año de los parásitos. De esta forma:

 Las especies del género Trichostrongylus, suelen tener pocos


requerimientos en este sentido, por lo que se trata de un parásito bastante
común y que puede aparecer durante períodos muy prolongados del año.
 En Fasciola hepática, las formas adultas producen huevos sin embrionar,
que han de salir al medio y desarrollar una larva en su interior. Para que
tenga lugar esta fase se requieren temperaturas entre 9,5ºC y 30 ºC.
 Haemonchus contortus necesita temperaturas superiores a 10ºC para que
se desarrollen las formas infectantes, de ahí que en la Península sean más
frecuentes en el sur que en la meseta.

b) HUMEDAD: Se trata de otro factor limitante que generalmente se halla


ligado a la temperatura; de esta forma cada parásito tiene unos requerimientos
TEMPERATURA-HUMEDAD óptimos.

c) LUMINOSIDAD: Interviene en el ciclo evolutivo de algunos parásitos que


cuentan con estructuras especiales que son capaces de captar la luz, por ejemplo los
miracidios (formas larvarias de trematodos).

B) FACTORES BIÓTICOS
FAUNA: del biotopo que ocupa el parásito. Aunque m ás que la fauna en
general habría que considerar la microfauna, que es la que puede intervenir de forma m
ás m anifiesta sobre los parásitos. Entre esta microfauna habría que destacar a
determinados artrópodos, lombrices e incluso bacterias que son depredadores de las
formas libres de los parásitos

FLORA: Ésta puede intervenir en el desarrollo o no de los parásitos de muy


distintas formas:

 Se trata de la fuente de alimentación de las formas libres de determinados


parásitos.
 Va a determinar el desarrollo o no de hospedadores intermediarios,
necesarios para que el parásito complete su ciclo evolutivo. Por ejemplo, F.
hepatica tiene com o HHII a caracoles que se nutren de determinados tipos
de algas. Por otro lado, Schistosoma, trematodo de los vasos sanguíneos, no
proliferan en terrenos con eucaliptos, cuyas hojas son tóxicas para los HHII
de este género.
 La flora, por lo general, interviene amortiguando algunos factores abióticos
com o la desecación, el exceso de luminosidad o de humedad.

FACTORES ETOLÓGICOS DE LOS ANIMALES: Dentro de este tipo de


factores pueden considerarse los siguientes:

a) Hábitos higiénicos: Caballo defeca en donde no se alimenta, mientras que no


ocurre lo mismo en otros hospedadores como la vaca, por lo que el riesgo de contagio
oro-fecal sería mayor en esta última especie.

b) Hábitos gregarios: Favorecen la transmisión de enfermedades parasitarias ya


que, al aumentar la concentración de animales, aumentan las posibilidades de contagio.
c) Hábitos migratorios: Conducen a cargas parasitarias menores, por lo general.

d) Tipo de alimentación: En cuanto a los requerimientos de determinados


parásitos o a una mayor o menor susceptibilidad del hospedador. e) Partos gemelares:
Sería un factor más bien de naturaleza fisiológica, pero que en suma, determina mayor
susceptibilidad en las crías.

C) FACTORES SOCIO-ECONÓMICOS: Incluirían aquellos factores


relacionados con la actividad del hombre y que, básicamente, serían la
AGRICULTURA y las PRÁCTICAS ZOOTÉCNICAS. Así, la creación de zonas de
regadío, praderas artificiales, etc., puede favorecer el desarrollo de parásitos que
necesitan de estas condiciones para desarrollar sus fases larvarias.

Invasión Activa por Toxoplasma gondii

MECANISMOS DE ACCION PATOGENA DE LOS HONGOS

Los hongos pueden causar daño al hombre y animales por distintos mecanismos:

1. ingestión de hongos venenosos, constituye una intoxicación conocida como


micetismo

2. la ingestión de productos contaminados con toxinas liberadas por el hongo al


desarrollar sobre los alimentos, se denomina micotoxicosis

3. mecanismos de daño por hipersensibilidad tipo I, como el asma aspergilar, etc.

4. Micosis propiamente dichas, que son las infecciones debidas a hongos, capaces
de producir enfermedad en el hombre por invasión, multiplicación exagerada y/o
lesiones tisulares.
Algunos hongos son considerados patógenos primarios por afectar a individuos
aparentemente normales. Otros, en su mayoría pertenecientes al ambiente o a la flora
norma, no desarrollan en individuos inmunocompetentes y requieren, para poder
multiplicarse en el huésped, que éste se encuentre en estado de inmunodepresión o
supresión. En estos casos se habla de micosis oportunistas.
Es importante el conocimiento de la flora normal, para comprender las fuentes
probables de infección en oportunismos, aplicar medidas profilácticas adecuadas e
interpretar el hallazgo de estos hongos en los cultivos. Forman parte de la flora normal
de piel y mucosas.

En la piel se pueden encontrar especies de levaduras del género Candida,


especialmente no albicans, hongos del género Rhodotorula, Pytirosporum ovale (sobre
todo en zonas seborreicas), Trichosporum, Trichophyton rubrum y un
actinomycetal, Nocardia minutissima.

A lo largo de toda la mucosa gastrointestinal, se encuentran especies del


género Candida, especialmente albicans. Transitoriamente se pueden encontrar en
intestino hongos ingeridos con la alimentación, como en el caso de Geotrichum
candidum, frecuente en personas que consumen leche cultivada o yogur, y algunos
hongos filamentosos contaminantes de alimentos.
La mucosa vaginal también puede albergar Candida albicans y otras especies
como Candida glabrata y stellatoidea.

Las infecciones fúngicas invasoras son frecuentes en los pacientes


inmunodeprimidos y en aquellos ingresados en áreas de críticos. Estas infecciones
causan una elevada morbilidad y mortalidad1, así como un consumo elevado de
recursos para su prevención, diagnóstico y tratamiento. El conocimiento de la patogenia
del hongo, así como de la respuesta inmunitaria del huésped frente a la agresión, se
postula como una herramienta imprescindible para optimizar el manejo de estas
infecciones

Los hongos son un grupo heterogéneo de microorganismos eucariotas que


existen desde hace más de un billón de años y que interaccionan de manera constante
con el ser humano. Como resultado de esta interacción, se pueden producir un amplio
espectro de situaciones que oscilan desde la eliminación del hongo por el ser humano
sin causar patología a diferentes infecciones graves que conducen al fallecimiento de las
personas. Para entender este abanico de potenciales situaciones la clave es conocer la
biología del hongo y la capacidad de respuesta del huésped.

Solo una mínima proporción de hongos tienen capacidad para ser patógenos del
ser humano.

Contacto entre Candida y huésped

Las especies de Candida colonizan las mucosas gastrointestinal, genitourinaria y


respiratoria, así como la piel. El aislamiento de Candida en estas localizaciones no
implica siempre la presencia de infección. La transición entre la colonización y la
invasión de mucosas o la diseminación de la infección depende mayoritariamente de la
respuesta que sea capaz de ofrecer el huésped frente al hongo. La infección por Candida
spp. se divide en dos grandes grupos: la infección mucocutánea y la invasora.

La primera línea de defensa del huésped frente a la Candida se encuentra en


diferentes mecanismos locales a nivel de las mucosas. Entre estos mecanismos se
incluyen un conjunto importante de proteínas salivares, tales como la lactoferrina,
lisozimas, lactoperoxidasas, mucinas, transferrina e inmunoglobulina A. Estas proteínas
dificultan la adhesión y crecimiento de la Candida en la cavidad orofaríngea. La mucosa
de la cavidad oral desarrolla un papel imprescindible en la defensa el huésped frente a la
Candida y se ha demostrado que alteraciones en esta mucosa se relacionan con una
mayor posibilidad de padecer candidiasis orofaríngea

Respuesta de la inmunidad innata del huésped

Tras superar el epitelio empieza la infección invasora por Candida. Como


primera respuesta del huésped, el endotelio vascular secreta mediadores
proinflamatorios y péptidos antimicrobianos, como las defensinas, que estimulan el
reclutamiento y la activación de los leucocitos. Una vez atravesadas las barreras
mucocutáneas, los neutrófilos y monocitos son las células claves en los estadios
iniciales de la respuesta del huésped frente a la infección. Al igual que ocurre en la
infección por Aspergillus, el tamaño de la Candida puede dificultar la fagocitosis del
hongo por estas células de defensa. En estos casos, se necesitará de la ayuda de
componentes extracelulares para marcar al patógeno y favorecer su ingestión y
destrucción. Este proceso se denomina opsonización.
Para que los macrófagos, neutrófilos y células dendríticas se puedan unir al
hongo necesitan reconocer al patógeno. Ello es posible gracias a la acción de los
receptores reconocedores de patrones (RRP). Estos receptores reconocen una serie de
patrones moleculares comunes y constantes presentes en los microorganismos
patógenos conocidos con el nombre de patrón molecular asociado a patógenos (PMAP)

Respuesta de la inmunidad adaptativa del huésped

Las células dendríticas juegan un papel muy importante para unir la inmunidad
innata y la adaptativa. El tipo de respuesta de estas células depende mucho de la
morfología de la Candida spp. Según su forma de levadura o pseudohifa las células
dendríticas utilizaran diferentes receptores para interaccionar con la Candida spp., y por
tanto, ofrecerán respuestas dispares. Las células dendríticas que hayan fagocitado
Candida spp. en forma de levadura inducirán una diferenciación de las células CD4+ a
células Th1, mientras que por el contrario, las células dendríticas que captan las formas
de pseudohifa inducen una respuesta Th2. La respuesta mediada por las células Th1 se
asocia a una protección del huésped frente a la infección fúngica. Por el contrario, la
respuesta Th2 se relacionará con la capacidad del microorganismo de evadir o inhibir la
respuesta inmunitaria del huésped. El resultado final de la producción de una u otra
respuesta Th influirá en activación de los linfocitos B y en la maduración del resto de
células fagocíticas.

Aspergillus spp.

El género Aspergillus incluye unas 200 especies, de las que más de 20 pueden
causar infecciones en humanos. Aspergillus es un hongo filamentoso ubicuo en la
naturaleza. Aunque su principal nicho ecológico es la tierra, el agua o la vegetación, las
esporas de Aspergillus se pueden dispersar fácilmente en el aire y sobrevivir en
diferentes condiciones ambientales. Este hongo tiene un ciclo biológico muy simple en
el cual se forman esporas para su reproducción y tras la germinación de estas esporas se
forman las hifas que serán las formas invasivas del hongo. La simplicidad del ciclo
biológico favorece una alta capacidad del hongo para la esporulación y, como
consecuencia, la presencia de concentraciones altas de esporas en el aire.

Entre las especies patógenas, la más frecuente es Aspergillus fumigatus y con


menor frecuencia Aspergillus flavus, Aspergillus niger y Aspergillus terreus.
Comparado con otras especies, A. fumigatus presenta unas características especiales que
optimizan su capacidad para producir infecciones en humanos. Entre estas
características destaca que el tamaño de las esporas (de 2 a 3μm) es ideal para
profundizar en los alvéolos pulmonares, mientras que el mayor tamaño de las esporas
del resto de especies facilita su eliminación por parte de los cilios de la mucosa del
epitelio respiratorio.

Interacción entre Aspergillus y huésped

Contacto entre Aspergillus y huésped

La inhalación de las esporas de Aspergillus es la etapa inicial de la patogenia de


la aspergilosis invasora. Aunque la inhalación de estas esporas por el ser humano es
muy frecuente, se calcula que inhalamos más de 200 esporas diarias, habitualmente, no
producen ninguna enfermedad al ser eliminadas eficientemente por el sistema
inmunitario. Sin embargo, en algunos huéspedes, la espora tiene mayor facilidad para
alcanzar el tracto respiratorio inferior y entonces, su tamaño reducido permite que se
deposite en el alvéolo. Una vez depositado y, de nuevo, dependiendo de la respuesta del
huésped, se pueden producir un amplio espectro de enfermedades tales como
manifestaciones alérgicas (aspergilosis broncopulmonar alérgica), más frecuentes en el
huésped inmunocompetente, la formación de masas fúngicas (aspergilomas), que
veremos en pacientes con cavidades pulmonares pre-existentes y la enfermedad
invasora, característica del huésped inmunodeprimido.

El primer paso para disminuir la incidencia de infección por Aspergillus spp.


Consistirá siempre en mantener un buen control ambiental que disminuya en lo posible
la concentración de esporas. En el medio hospitalario, los pacientes con riesgo de sufrir
una aspergilosis deberán evitar el contacto con productos vegetales (plantas, semillas o
especias) y estar alejados de cualquier trabajo de construcción o reforma, ya que en un
ambiente en el cual se remueve el hábitat del Aspergillus, se elevará considerablemente
el número de esporas por metro cúbico en el aire. Los pacientes con inmunosupresión
severa deberán ser albergados en habitaciones especialmente diseñadas, con aislamiento
adecuado de puertas y ventanas, aire filtrado a través de HEPA, flujo laminar, presión
diferencial positiva y un elevado número de renovaciones de aire.

Respuesta de la inmunidad innata del huésped


Tras la barrera anatómica que constituyen el epitelio respiratorio y las defensas
mucociliares, los macrófagos alveolares son la primera línea de defensa fagocítica frente
a las esporas inhaladas. En un segundo estadio, las diferentes células del sistema inmune
de la sangre periférica, en concreto las células dendríticas, los monocitos y los
neutrófilos, llegan al sitio de la infección. Todas estas células juegan un papel
primordial tanto en la destrucción inicial del hongo como en la activación de las
posteriores etapas de la respuesta inmunitaria. Los macrófagos y monocitos tienen una
acción esencial en la fagocitación y la muerte de las esporas, impidiendo así su
transición a las formas invasivas de las hifas. Los neutrófilos son imprescindibles en la
respuesta del huésped frente a aquellas formas del moho que ya han iniciado el proceso
de germinación y frente a las hifas. [ CITATION DNe11 \l 12298 ]

MECANISMO DE PATOGENICIDAD DE LOS PRIONES

Los resultados experimentales sugieren que la acción patógena de los priones


está muy relacionada con la forma modificada de una proteína natural existente en el
organismo que, al entrar en contacto con las proteínas originales, las induce a adoptar la
forma anómala del prión, mediante un mecanismo todavía desconocido. Todo ello en
una acción en cadena que acaba por destruir la operatividad de todas las proteínas
sensibles.

Las enfermedades priónicas son enfermedades mortales que pertenecen al grupo


de enfermedades neurodegenerativas del cerebro de los animales y los seres humanos.
También pertenecen al grupo de las enfermedades causadas por el mal plegamiento de
proteínas, del que hoy se sabe también que incluye la enfermedad de Alzheimer, la
demencia frontotemporal, las enfermedades de Huntington y Parkinson y la esclerosis
lateral amiotrófica. La característica común de estas enfermedades es que su etiología
está ligada al mal plegamiento y a la agregación de una proteína del huésped. Durante
mucho tiempo se pensó que era una peculiaridad de las enfermedades priónicas. Sin
embargo, cada vez es más claro que formas de agregados de otras proteínas
amiloidogénicas como ß-amiloide, alfa sinucleína, las proteínas Tau y la Superóxido
dismutasa, SOD1, también pueden propagarse de célula a célula in vitro e in vivo
revelando una nueva característica patológica común de varias enfermedades
neurodegenerativas por el mal plegamiento de proteínas. No obstante, es clara la
distinción que debe hacerse entre la transmisión intercelular y la capacidad de infección,
propia de los priones.
Contagio de la estructura en lámina beta y formación de placas amiloides

Una proteína globular en forma de hélice alfa de una membrana neuronal entra
en contacto con una proteína PrPSc, que actúa de agente infeccioso haciendo que la
PrPc adquiera estructura plana en forma de lámina beta, es decir, pasará a ser una
PrPSc.14Como consecuencia de este cambio conformacional, la nueva proteína no
puede ser degradada y actúa como agente infeccioso sobre otros PrPc provocando el
mal plegamiento de una manera exponencial. Este hecho es el causante de la
acumulación de agregados de PrPSc en forma de placas amiloides, agregados proteicos
patógenos que se acumulan en forma de fibras insolubles y que matan las neuronas
produciendo agujeros en el cerebro.

Mecanismo de contagio

No se conocen con exactitud los mecanismos a través de los cuales la PrPc pasa
a ser PrPSc. Una de las hipótesis es la creación de radicales -SH, cambiando unos
aminoácidos presentes comúnmente en las hélices alfa (encontradas en alto porcentaje
en las PrPc) por otros, normalmente entre cisteínas que pueden formar puentes
disulfuro, hecho que da lugar a un cambio conformacional y dando lugar a un aumento
en la proporción de láminas beta.

Según las hipótesis actuales, los aminoácidos que actúan en el cambio


conformacional son la metionina, por su capacidad de crear enlaces disulfuro por su
radical –SH, así como la cisteína; y la valina, por su proximidad atómica a la Met y Cys.

En el laboratorio se pueden romper los puentes disulfuro mediante dos


mecanismos: a partir de la oxidación con ácido perfórmico o mediante la rotura con
beta-mercaptoetanol y posterior acetilación con iodoacetato.

Otras hipótesis señalan que la sustitución del aminoácido leucina por prolina
puede ser el posible responsable de la desestabilización de la hélice alfa de la proteína y
su transformación en agente patógeno, ya que la presencia de prolina impide la
formación de esta estructura secundaria; de tal modo que el porcentaje de hélice alfa
disminuye de las PrPc a las PrPSc y aumenta considerablemente el de lámina beta.
Paciente ECJ, espongiosis a nivel del lóbulo temporal.

Transporte hacia el cerebro

A partir de una ingesta contaminada, el agente patógeno es transportado por el


epitelio intestinal, desde donde entra a las células M (especializadas en el transporte de
macromoléculas y partículas a través de las células del epitelio intestinal) mediante
transcitosis. A continuación, el agente entra dentro de las células migratorias y de los
macrófagos (sistema inmunitario). Una vez reconocido, se sintetiza un anticuerpo contra
el prion, pero no tiene ninguna eficacia, causa por la cual el prion es transportado por el
sistema inmunitario y se acumula en el bazo y los ganglios linfáticos, que están muy
inervados. Este hecho produce el contagio al tejido nervioso y la consecuente muerte
neuronal y por ello, el cerebro adquiere un aspecto esponjoso.

La muerte neuronal se produce porque las PrPSc son insolubles y resistentes a


las proteasas de los lisosomas. Este hecho explica la acumulación de PrPSc en los
lisosomas, produciendo un aumento de volumen y la consecuente lisis de los lisosomas
que acidifican la célula produciendo su muerte.

Enfermedades prionicas

Hay tres formas de enfermedades producidas por priones: formas esporádicas de


la enfermedad, que aparecen sin causa aparente y actualmente no tienen explicación
científica; formas infecciosas, que son consecuencia de la interacción de la PrPSc sobre
la PrPc, que provoca su transformación en PrPSc y formas hereditarias provocadas por
alteraciones genéticas que facilitan el plegamiento erróneo de la PrPc. [ CITATION
Rub08 \l 12298 ]

Bibliografía
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