La sintaxis es la disciplina de la lingüística que estudia cómo se ordenan y se
combinan las palabras en una oración. Las palabras pueden agruparse de
acuerdo a su núcleo, denominado según la clase de palabra a la que pertenezca:
un grupo sintáctico nominal –o sintagma- es aquel cuyo núcleo es un nombre, así
como un sintagma verbal tiene como núcleo un verbo.
El siguiente cuadro muestra ejemplos en los distintos grupos sintácticos tanto en
wayuunaiki como en español:
GRUPO SINTÁCTICO ESPAÑOL WAYUUNAIKI
Nominal El perro, María la Jima’aikai chira, wanee
vendedora, los cuatro kasa keejuusu
pelagatos
Verbal Pedro bebió jugo Aapüshi waneekaa’ula
Adjetival El zapato negro mojulaashi ma'i
Adverbial Más grande pejeewa ma’i
Preposicional Para Elisa süpüla ni ikalü
Sin embargo, es necesario definir el término de ‘oración’ para tener un panorama
completo del tema que vamos a tratar. Dicho término ha sido definido de varias
maneras por distintos autores, sin embargo, aquí nos quedaremos con ciertas
características que nos ayudarán a comprenderlo:
a) Fonológicamente, es decir, en cuanto al lenguaje hecho sonido, está
delimitado prosódicamente por dos pausas.
b) Visualmente, la oración suele estar delimitada por comas o puntos.
c) Semánticamente, o sea, en lo que respecta al significado de la expresión,
una oración transmite un mensaje que no necesita de información adicional
para ser interpretado.
d) Por último, sintácticamente, las oraciones son unidades independientes que
no están incluidas dentro de otros núcleos y que además siempre llevan un
verbo conjugado.
No obstante, la definición transmitida en escuelas del término oración nos ilustra
sobre el aspecto esencial de la misma: en ella entran en relación, generalmente,
dos funciones sintácticas: la del verbo y la del predicado. Sin embargo,
mantendremos distancia en cuanto a la idea generalmente heredada de que el
sujeto es aquel quien lleva a cabo la acción, puesto que los verbos no siempre se
refieren a acciones, y además porque existe la voz pasiva, donde el sujeto es
quien padece el efecto de la acción, no quien la ejecuta.
Por su parte, el sujeto es la palabra, sintagma nominal u oración que concuerdan
en número y persona con el verbo, por ejemplo, Iremos a buscar las mantas. Este
ejemplo, además, nos ilustra un aspecto peculiar del sujeto: en idiomas como el
español, el sujeto puede estar tácito, esto quiere decir que no aparece
directamente en la oración sino que se sobreentiende por el contexto.
El predicado, sin embargo, es una función sintáctica que está compuesta por un
verbo o sintagma verbal. Semánticamente, el predicado es aquello que se dice del
sujeto, y el verbo puede aparecer de forma simple –con una sola palabra- o
compuesta –de dos o más palabras, que a su vez son verbos-. Ejemplos:
El perro está flaco.
El suelo es sucio.
El amanecer es muy colorido.
TRANSITIVIDAD
La transitividad verbal se refiere a aquellos verbos que pueden tener dos
participantes o argumentos verbales, un argumento externo al sintagma verbal –o
sujeto gramatical- y uno interno al mismo (denominado también primer objeto).
De aquí nace la clasificación de verbos transitivos e intransitivos. Sin embargo,
existen verbos que pueden ser de ambas categorías, como el verbo dormir, el cual
puede ser transitivo, como en Lismar durmió al bebé, o intransitivo, Luis se durmió
todo sucio.
Otra manera de ver la transitividad verbal es teniendo en cuenta si un verbo puede
o no llevar complemento directo, es decir, si puede estar construido con una frase
que exprese la persona, cosa o animal que es afectada por la acción del verbo.
En las siguientes secciones estudiaremos algunos tipos de oración simple en
wayuunaiki.
Oraciones ecuativas sin verbo.
Al contrario de lo que suele suceder en español, en este tipo de frases en
wayuunaiki hay un sintagma nominal que sirve de predicado y otro que sirve de
sujeto. Son equivalentes a las oraciones españolas con el verbo copulativo ser,
aunque en wayuunaiki no hay un equivalente a este verbo, sino que, al estar el
primer fragmento de la oración ocupado por el predicado, una palabra que no sea
verbo en wayuunaiki puede ocupar tal posición y puede ser conjugada como tal.
Generalmente, estos tipos de oración aparecen en un tiempo general; sin
embargo, también es posible que aparezcan en otros tiempos, y como tal deben ir
flexionadas con las marcas de tales tiempos verbales.
Examínense estos ejemplos seguidos de su traducción al español:
Alijuna ta’wayuusekalü. Mi esposa es criolla.
Jima’ai Kamiirü. Camilo es un muchacho.
Oraciones intransitivas con verbo estativo.
Son oraciones que llevan un verbo estativo al inicio. Dicho verbo va conjugado con
sufijos de géneros y número de acuerdo al sintagma nominal sujeto que les sigue,
aunque este puede estar sobreentendido en el contexto. Pueden ir acompañados
de complementos circunstanciales de tiempo, lugar o modo. Ejemplos:
Talatüsü tachon sümaa yonnakalü. Mi hija está alegre con el baile.
Anashi Kamiirü ya’aya wepialu’u wamaa. Camilo está bien aquí en nuestra casa
con nosotros.
Oraciones intransitivas con verbo activo.
También inician con un verbo flexionado de acuerdo al sintagma nominal sujeto
que les sigue y concuerdan en género y número con este. Dicho sujeto, además,
puede estar sobreentendido en el contexto, por lo que puede estar tácito. La
diferencia está en que este tipo de oraciones deben llevar el prefijo de indefinido –
a o sus distintas variantes. También pueden aparecer con distintos complementos
circunstanciales de tiempo, lugar o modo. Ejemplos:
Antüinjana jaya Maiko’ujee maalü. Ustedes van a llegar de Maicao temprano.
O’uneerü teikalüe emüin tatuushi wattachon maalü. Mi madre irá donde el abuelo
de mañanita.
Oraciones transitivas.
Son formados por un verbo transitivo conjugado al inicio de la oración. Pueden ser
construidos en forma objetiva o subjetiva.
a) Construcción subjetiva.
En las que el verbo está al inicio de la oración con el prefijo indefinido –a,
flexionado en concordancia en género y número con el sujeto, y pueden
llevar complementos circunstanciales de tiempo, lugar o modo. Los verbos
estativos sólo pueden aparecer en esta construcción, y además no llevan
PI. Ejemplos:
Aasajüshi taya tarülia süka ipakalü tüü. Yo afilo mi cuchillo con esta piedra.
Ekachonsü pan tü alijuna ayuuisükalü. La criolla enferma está comiendito
pan.
b) Construcción objetiva.
En esta construcción el verbo suele aparecer al inicio de la oración con
prefijos personales que indican el sujeto (ta-, pü-, etc) y con sufijos de
género y número que van de acuerdo al objeto que generalmente les sigue.
El orden generalmente es de verbo-objeto, aunque este puede aparecer
desplazado después de otro constituyente, como objeto indirecto. Pueden ir
acompañados de complementos circunstanciales. Además, el prefijo
personal concuerda con el sujeto. Ejemplos:
Pa’atapajüinjatü niijintüikai chira. Tú vas a esperar a la madre de ese niño.
Nüchajaain weinshi tü kasa ekünakalü. Él buscaba siempre las cosas que
se comen.
Además, cabe señalar que sólo los verbos activos transitivos pueden admitir
ambas construcciones. Los verbos intransitivos sólo pueden usarse en
construcciones subjetivas en cláusulas principales, como se ve en los siguientes
ejemplos:
Ekerotshi taya tepialu'umüin. (Construcción subjetiva)
Yo entré en mi casa.
Tekeroluin tepialu'umüin. (Construcción objetiva)
Yo entré en mi casa.
Es de notar, también, que la construcción objetiva sólo puede aparecer en un
verbo activo transitivo en una oración en la que el complemento directo sea
específico aunque esté sobreentendida por el contexto. A esto se le conoce como
condición ATRE (Activo Transitivo de Referencia Específico).
Para saber si un objeto es específico puede acudirse al uso del artículo
determinado o si se trata de un nombre propio o un pronombre personal.
Generalmente las frases posesivas también son específicas.
FUNCIONES SINTÁCTICAS.
Función de sujeto.
En wayuunaiki, a diferencia del español, el verbo en construcción objetiva lleva
dos marcas de concordancia las cuales ya hemos examinado, estas son el prefijo
personal, que se refiero al sujeto de la oración, y el sufijo de género-número que
alude al complemento directo. Por esto, la definición tradicional de sujeto –palabra,
oración o grupo nominal cuyo núcleo concuerda en género y persona con el verbo-
es difícilmente aplicable al lenguaje oriundo de la guajira. Hay que tener en mente
que en la construcción subjetiva el sujeto sólo concuerda en género y número.
COMPLEMENTO DIRECTO.
En wayuunaiki el complemento directo es similar al del español, excepto que los
pronombres personales en tercera persona en función de objeto son los mismos
que funcionan como sujeto y no son átonos. Recordemos que en español los
pronombres átonos son lo, la, los, las.
Para determinar el complemento directo en wayuunaiki lo más eficaz es
transformar en sujeto paciente en una oración pasiva:
Ashajeechi Kamiirü tü karaloutakalü.
Camilo escribirá el libro.
COMPLEMENTO INDIRECTO.
El complemento indirecto puede referirse a la persona o cosa a la que se dirige
algo: Luisa le regaló un lápiz a Andrés (destinatario); a la persona que
experimenta una emoción o sensación: A Pedro le huelen mal los pies
(experimentador); a la persona de la cual procede algo: Hugo recibió esas cartas
de tu madre (origen); o al que recibe el efecto positivo o negativo del verbo: Rafael
golpeó a Antonio.
En español tenemos los pronombres átonos le y les, además de la variante se,
para expresar el complemento indirecto. También se usan sintagmas
preposicionales con la preposición a con grupos nominales, pero sólo serán
complementos indirectos si estos grupos nominales encabezados por a si pueden
ser sustituidos por dichos pronombres átonos:
El profesor LES dejó muchas actividades a SUS ESTUDIANTES.
Además, hay que tener en cuenta ciertos complementos indirectos llamados
argumentales, los cuales están constituidos por verbos transitivos de
transferencia (dar, enviar, entre otros), comunicación (contar, contestar, etc),
reacción afectiva o emocional (entristecer, horrorizarse, etc), y de asignación
(corresponder, incumbir, etc).
En wayuunaiki, sin embargo, no existen pronombres dativos equivalentes a le o
les. El complemento indirecto, así como en español, se indica con una frase
preposicional encabezada por la preposición amüinwaa, ‘a, hacia’, cuyo esquema
es el siguiente:
1S tamüin
2S pümüin
3M nümüin
3F sümüin
1P wamüin
2P jamüin
3P namüin
Al igual que en español, en wayuunaiki la preposición amüinwaa también connota
dirección y su raíz aparece como sufijo con nombres de lugar: Karaakamüin ‘a
Caracas’.
El complemento indirecto en wayuunaiki tiene las siguientes interpretaciones
semánticas:
a) Persona a la que se dirige algo: Püsaaja tamüin wüin jü' lojooya tajapü.
b) Persona que experimenta una sensación o sentimiento: Mojusu türa
nümüin Kamiirü.
c) Persona de la que procede algo: Nuchuntuin tamüin apünüin kasa.
d) Con verbos transitivos de transferencia: Naapüin chi alijunakai wanee
karalouta nümüin chi jintüikai.
e) Con verbos de comunicación: Nüküjain nümüin tü nukuwa' ipakalü paala.
f) Con verbos de reacción afectiva: Jemetashaanasü ma’i tamüin eküütkalü
tüü .
g) Con verbos de asignación: Te'ujaasü nümüin tü pükaaliijain nia.
Un fenómeno peculiar del wayuunaiki es el hecho de que la frase preposicional
que lo marca puede desaparecer por la incorporación de la preposición amüinwaa
al verbo. Por lo tanto, al quitar la preposición que encabeza la frase nominal que
actúa como objeto indirecto, quedan dos frases nominales como objetos directos,
dando origen a una construcción ditransitiva como en los siguientes ejemplos:
Nüsaaja amüinchi nia wanee iita majee aka tüsa.
Te'ikajaa amüinchi asalaakalü Minkeerü.
COMPLEMENTO CIRCUNSTANCIAL.
El complemento circunstancial expresa una información sobre la circunstancia en
la que se desarrolla la acción verbal. Pueden ser omitidos sin ocasionar
agramaticalidad: Alicia vino ayer en lancha.
Los siguientes sintagmas pueden cumplir función de complemento circunstancial:
a) Grupos preposicionales: Los dibujos fueron hechos por primitivos.
b) Grupos adverbiales: Los paquetes tardaron mucho en llegar.
c) Grupos nominales: Irá al odontólogo esta tarde.
d) Oraciones subordinadas: Katie se viste bien porque estudió moda.
Semánticamente, existen distintas clases de complemento circunstancial:
a) Lugar: son expresados con grupos preposicionales y adverbiales: Karina
estudia inglés en el Cevaz, Marcos vuela mucho en sus sueños.
b) Tiempo (localización y frencuencia): al igual que el complemento
circunstancial de lugar, son expresados con grupos preposicionales y
adverbiales: Ana y Roberto practican danza por la tarde, Es muy tarde para
comer asados.
c) Manera o modo: Utilizan los adverbios de modo, incluyendo aquellos
terminados en –mente: Trina cocina bien el arroz, El alemán es
marcadamente seco.
d) Cantidad o grado: llevan adverbios, como en Ese pescado está muy
salado.
e) Compañía: usualmente llevan la preposición con: Pablo pasea con su perro
todas las tardes.
f) Instrumento: también se expresan con la preposición con: Manuel rompió el
suelo con el martillo.
g) Medio: se expresan generalmente con las preposiciones por, con, en,
mediante, a través de, por medio de: La información llegó por internet.
h) Materia: suelen ser expresadas con las preposiciones con y de: la casa de
papel.
i) Finalidad: Son expresadas por las preposiciones a y para o por una
subordinada sustantiva: Javier cerró el portón para que las vacas no
entraran.
j) Beneficiario: Se expresan con grupos preposicionales generalmente
presididos por la preposición para: Luis compró un ramo de flores para su
prometida.
k) Causa: se expresan con grupos preposicionales o locuciones prepositivas
presididas por, con, de, a causa de, por causa de, en la que el término
puede ser un grupo nominal o una oración: Lester se quitó la vida por un
trauma.
En wayuunaiki, por lo general, se siguen los mismos patrones sintácticos para los
complementos circunstanciales que en el español. La diferencia estriba en la
variedad de sus sufijos, de modo que es posible que dichos complementos
circunstanciales se vean expresadas de esa forma:
Eemeraaichipa Aweerü motsomüin. Abel ha descansado poco.
LA INCORPORACIÓN.
El fenómeno de la incorporación en wayuunaiki básicamente trata sobre la adición
del nombre o de una preposición al verbo. Para entender bien este proceso vale la
pena recordar que en wayuunaiki la frase posesiva está constituida por la
estructura poseído-poseedor, la cual se expresa en el sustantivo poseído
mediante un prefijo personal que concuerda con el nominal del poseedor y un
sufijo posesivo (-se, -in), si se trata de un nombre alienable (en el caso de los
nombres inalienables, no posee sufijo). Por otra parte, la frase preposicional en
wayuunaiki está constituida por una preposición que lleva un sufijo que concuerda
con el término u objeto que le sigue. Como se ve, las frases posesivas y
preposicionales en wayuunaiki poseen una estructura muy similar.
Hay que mencionar un fenómeno sintáctico existente en el wayuunaiki conocido
como ascenso del poseedor, que se da cuando el poseedor en una frase
posesiva puede ascender de ser el constituyente de una frase a ser el
constituyente en la oración. Esto origina un verbo complejo que actúa como un
verbo en construcción objetiva, en la cual hay un prefijo personal que indica el
sujeto y un sufijo de género y número que concuerda con el objeto. Para poder
aplicarse dicha ascensión a un nombre poseído, la frase posesiva de la que forma
parte debe ser objeto de un verbo transitivo o el sujeto de un verbo estativo.
Otro fenómeno presente en el wayuunaiki es el llamado aplicativo, que es el
proceso de cambio de función gramatical que transforman objetos indirectos y
oblicuos en objetos directos.
LA NEGACIÓN VERBAL CON EL AUXILIAR NNOJOLUU
En español, la negación se da sintácticamente con el adverbio negativo no y
también se da la negación en sentido morfológico con ciertos prefijos como a-,
des-, in-.
En wayuunaiki, sin embargo, existe el verbo estativo negativo nnojoluu, y su
variante nnapoluu. Dicho verbo puede constituir el verbo principal de la oración o
puede funcionar como verbo auxiliar siendo la negación de otros verbos. La
siguiente tabla presenta sus conjugaciones principales:
Masculino Femenino Plural
Presente-pasado nnojoishi nnojotsü nnjoishii
Futuro nnojoleechi nnojoleerü nnojoleena
indeterminado
Futuro Nnojolinjachi nnojoluinjatü nnojolinjana
determinado
Futuro inminente nnojoliichi nnojoluirü nnojoliina
En su función como verbo principal, puede traducirse al español como ‘no haber’ o
‘no estar’.
Nnojotsü atpanaa jainküinpünaa mojuuikalü.
‘Por los matorrales no hay conejos’.
Como verbo auxiliar, está antes del verbo principal y se encuentra subordinado a
este mediante la marca de subordinación –in. La palabra nnojoluu asimismo lleva
los sufijos de género y número y los morfemas aspectuales y temporales. Como
auxiliar, es equivalente al adverbio no del español.
Si el verbo se encuentra en la construcción objetiva, el prefijo personal del verbo
principal se refiere al sujeto y el sufijo de género y número del verbo negativo
concuerda con el objeto:
Tasakeena na ekirajüliikana.
Nnojoleena tasaküin na ekirajüliikana.
‘Yo (no) saludaré a los maestros’.
Si a continuación de nnojoluu hay un nombre o una preposición con sufijo –in,
quiere decir que están verbificados como ‘ser (nombre)’ o ‘estar (preposición)’:
Nnojolinjachi tamaain pia jüma'anamüin tapüshi.
Yo no te voy a llevar a donde mi familia.
La raíz del verbo negativo generalmente se usa con la vocal final alargada o como
nnojolü, como adverbio negativo en respuesta a preguntas:
¿Aseeshi pia awarianta wamaa? – Nnojoo.
La misma estructura se da en los verbos imperativos negativos, pero el verbo que
les sigue también toma la forma de la subordinada –in:
¡Nnojo püyonnajüin sümaa tachon!
NEGACIÓN VERBAL CON PREFIJO MA-.
Además de la negación verbal con nnojoluu existe otra forma, mucho más
restringida, que se produce mediante un proceso de derivación que consiste en
asignar como prefijo ma- a un tema verbal para crear verbos negativos, parecidos
a los verbos carenciales: ma’yataainwaa, ‘no trabajar’
Sin embargo, los verbos varían de forma según su conjugación. Así, los verbos de
la primera conjugación van a tener un tema con mutación vocálica si le es
aplicable (ayonnajaa, ayonnajü) y los temas de la segunda conjugación pasarán a
tener un tema con vocal larga o consonante: a’yatawaa, -yataa-. Dichos temas van
con el prefijo ma-, o sus variantes mo- y me-, por armonía vocálica, y el sufijo –in.
Para el tiempo presente-pasado hay que ponerles unos sufijos de género-número
propios: -sai (masculino), -salü (femenino) y –salii (plural). El resto de tiempos
verbales comparten los mismos sufijos de género-número.
La terminación femenina –salü además posee las variantes –sat, -solu y –sot. Los
infinitivos de estos verbos derivados tienen formas dobles: a partir del tema
derivado, pueden terminar en sílaba pesadas con diptongos y se añade el sufijo –
waa, o pueden terminar en la sílaba liviana ni y se alarga la última vocal.
Hay varias observaciones en cuanto a este tipo de negación verbal:
a) Los verbos estativos no pueden ser prefijados, por lo que no pueden ser
derivados de esta forma.
b) Los verbos activos pueden tener ambas formas de negación. Sin embargo,
la forma está condicionada por factores sintácticos o semánticos.
Semánticamente, una negación derivacional es apropiada para expresar
una predicación permanente. Sintácticamente, los verbos con derivación
negativa sólo serán usados en construcciones intransitivas, puesto que
cambian de activos a estativos.
c) Existen construcciones que parecen ser transitivas con derivación negativa
pero que no obstante implican complementos directos genéricos y deben
interpretarse como antipasivas: masüinsalü Noora saruweesa.
OTROS TIPOS DE NEGACIÓN VERBAL.
Además de las mencionadas, existe un tipo de negación que consiste en agregarle
al verbo conjugado el sufijo –che, seguido por el adverbio eera, usado
generalmente en expresiones irónicas. Es traducido ocasionalmente por el
interrogativo español “¿acaso…?”. Veamos un ejemplo:
Aya' lajüshiche taya keesü.
Otra forma de negación consiste en añadirle al verbo el sufijo –wala y –in para
conseguir una forma de negación del predicado que tiene consecuencias para otro
predicado aparte.
Apoolojowalain pia wüin.
ORACIONES INTERROGATIVAS.
Una oración interrogativa es una oración abierta en la que el hablante solicita una
información a un interlocutor. De esta manera se diferencian de las declarativas,
sean afirmativas o negativas, en las cuales no se hace dicha petición de
información.
Existen dos clases de oraciones interrogativas: las directas, las cuales van
acompañadas de una entonación particular y aparecen marcadas visualmente por
los signos de interrogación, y las indirectas, las cuales la interrogativa es una
oración subordinada sustantiva que no presenta tal entonación y no lleva signos
de interrogación: Papá quiere saber dónde dejaste el control.
Además tenemos la categorización de interrogativas totales, las cuales reciben
como respuesta un sí o un no, y las interrogativas parciales o relativas, en las que
hay una información específica que debe darse entre una amplia variedad de
posibilidades. Existe, asimismo, la posibilidad de las oraciones interrogativas
alternas, en las que se presentan dos o más opciones.
Las oraciones interrogativas parciales en español llevan palabras interrogativas
como los pronombres qué, quién, cuántos, determinantes como cuál, cuáles, o
adverbios como dónde, cuándo, cómo y por qué. Como puede suponerse de lo
dicho, quién y cuál llevan flexión de número, mientras que qué es invariable.
En wayuunaiki, al igual que en español, las oraciones interrogativas totales se
hacen con una curva de elevación tonal ascendente:
¿O'uneeshaanashia ma' in pia tamaa?
Las interrogativas alternas se construyen usando el sufijo del perfecto –pa en el
segundo verbo seguido de la palabra eera ‘quizás, a lo mejor, casualidad’ y luego
se expresa la alternativa. Este esquema parece estar siendo reemplazado por la
conjunción –oo proveniente probablemente del españo, tanto en afirmativas como
en interrogativas: ¿Laülaa chi püshikai, jima'aipa eera nia? ‘¿Tu padre es viejo o
es joven?’.
Las interrogativas parciales en wayuunaiki se diferencian enormemente de su
contraparte en español ya que los pronombres, determinantes y adverbios que
constituyen dicha categoría en español, para el wayuunaiki debe ocupar siempre
la posición inicial en la oración y están flexionados en tiempo, aspecto y género-
número, como si fuesen verbos. Los siguientes ejemplos contrastan la
construcción en español y su relativo en wayuunaiki:
1. ¿Dónde trabaja tu padre? ¿Jalashi a’yataain püshikai yaa?
2. ¿Dónde trabaja tu hermana? ¿Jalasü a’yataain puwalakalü yaa?
3. ¿Dónde trabajará tu padre? ¿Jaleechi a’yataain püshikai yaa?
4. ¿Dónde trabajará tu hermana? ¿Jaleerü a’yataain puwalakalü yaa?
5. ¿Dónde voy a trabajar yo? ¿Jalainjachi a’yataain taya yaa?
6. ¿Dónde trabajarás tú? ¿Jaleechi a’yataain pia yaa?
7. ¿Dónde suele trabajar tu hermano? ¿Jalapu'ushi a’yataain puwala yaa?
Como es notable, el verbo en español siempre varía de acuerdo al tiempo,
persona y número. No es el caso en wayuunaiki, donde la palabra interrogativa
inicial jalaa lleva las marcas de tiempo así como las de género-número, mientras
que el verbo permanece intacto con el sufijo insubordinador –in.
Si la palabra interrogativa actúa como verbo de la oración y en esta hay otro
verbo, entonces dicho verbo va a aparecer subordinado de dos formas posibles: a)
subordinado con el sufijo –in; b) subordinado mediante nominalización con el sufijo
–ka. El siguiente esquema especifica cuál de las dos construcciones se usa con
los verbos interrogativos más comunes:
Verbo interrogativo Traducción -Ka, -in
Jarai, jaralü, jaralii ¿Quién? ¿Cuál? -ka
Kasa ¿Qué? -ka
Je’raa ¿Cuánto(s)? -ka
Jalaa yaa ¿Dónde? -in
Jalapüshii ¿En qué momento? -in
Jouja ¿Cuándo? -ka/-in
Jamaa ¿Cómo? ¿Por qué? -ka(laka)
Je’tshii ¿De qué tamaño? -in
Jana ¿Quién? -ka
Los siguientes ejemplos muestran cada uno de estos verbos. Recuérdese que el
segundo de estos verbos va con la terminación –ka, su marcador de
nominalización, o con el sufijo –in, su marcador de subordinación; además, los
sufijos de género-número concuerdan o según el verbo principal, si tal verbo no
tiene prefijos personales, los sufijos de género-número concuerdan con el sujeto,
si tiene prefijos, los sufijos de género-número concuerdan con el complemento
directo:
¿Jarai chira yaa?
¿Quién es ése?
¿Jaralii nojottaka etkai yaa?
¿A quiénes mordió el perro?
Con jalaa yaa se forman un gran número de interrogativos compuestos, como los
siguientes:
¿Jalamüinshii laülaayuukana yaa?
¿A dónde se han ido los viejos?
¿Jalamüinsüirua majayünnüükalüirua yaa?
¿A dónde se han ido las jóvenes?