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Ética y Deontología: Fundamentos y Aplicaciones

La Deontología es la rama de la Ética que se define como la teoría del deber y las normas morales. Intenta definir normas aplicables a situaciones concretas y dar guías de orientación para las conductas. Surge del intento de conciliar lo formal de una profesión con las situaciones vitales de sus miembros. La Ética se une a la profesión para darle un enfoque teleológico definido por consenso, donde el deber profesional se convierte en servir a los demás. La institución pública busca una deontología

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Ética y Deontología: Fundamentos y Aplicaciones

La Deontología es la rama de la Ética que se define como la teoría del deber y las normas morales. Intenta definir normas aplicables a situaciones concretas y dar guías de orientación para las conductas. Surge del intento de conciliar lo formal de una profesión con las situaciones vitales de sus miembros. La Ética se une a la profesión para darle un enfoque teleológico definido por consenso, donde el deber profesional se convierte en servir a los demás. La institución pública busca una deontología

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Deontología

El hombre siempre se ha preocupado por el bien y el mal, quizá la moral no


interese mucho cuando todo funciona aparentemente bien, si no es cuando surge
la violación de un derecho aparece la Ética, es decir el conflicto entre lo que se
desearía hacer y lo que se sabe que no se debe hacer es constante, entonces
todos nos convertimos de forma espontanea en jueces apenas advertimos una
actuación que nos afecta y en la que vemos una desviación, respecto a lo que
debería ser.

La Ética es plenamente individual, aunque no hay individuo en el mundo que no


roce a los demás con sus elecciones y decisiones. A la Ética le preocupan las
elecciones individuales, esas decisiones con las que vamos creando el mundo que
vivimos, nuestro mundo.

Ese mundo al que damos el nombre de verdadero, creemos en él, y por tanto lo
vivimos como nuestra verdadera realidad.

La Ética, en estos últimos tiempos, no cree demasiado en que la verdad sea


sólo una cuestión lógica, o, incluso, una cuestión de mostrativa.

La Ética no cree que la verdad sea lo contrario de la mentira, cree más bien que la
verdad pudiera ser aquello que proponemos y aceptamos porque de alguna
manera nos benefician, que no nos dan algo válido para nuestras vidas a cambio
de haberlas coronado en nuestro pensamiento como verdades.

y es que la verdad, eso que hemos decidido llamar verdad, es una creación
humana, una construcción dentro de la que vivimos, porque a fin de cuentas es
nuestra realidad, la realidad por todos compartida, fruto del sentido común, es
decir, nacida en comunidad, surgida del sentido, de lo que tiene sentido para una
colectividad. Vivimos dentro de una representación que consideramos la
verdadera, a la que llamamos realidad.

Nuestra realidad verdadera es "esta ficción impulsada por el deseo" (De Azúa,
2002) (3). La realidad, eso que llamamos realidad, es una representación puesta
en prác- tica, realizada por nuestras manos al servicio de nuestros deseos...

y el deseo "universal", al menos mayoritario, y contradictorio por la cantidad de


res- puestas opuestas que podemos encontrar, es el deseo de vivir bien. El deseo
fundamental que proyecta lo que entre todos llamamos realidad es un deseo de
vivir bien. Adverten- cia: los que quieran vivir mal, que no sigan leyendo. Este
artículo sólo tiene la intención de profundizar sobre aquello que nos benefi- cia y
nos hace vivir mejor, es más, parte de la convicción de que la mayoría desea vivir
meJor.

Por tanto, debajo de toda verdad que define la realidad en la que vivimos, hay
siempre una elección moral, una propuesta de mundo mejor o más conveniente. O
podríamos decirlo de otra manera: bajo toda repre- sentación de la realidad, es
decir, bajo toda verdad, hay una elección hecha por el deseo mayoritario hacia lo
mejor, hacia lo que con- sideramos bueno; hay, en consecuencia, una elección
relacionada con 10 conveniente y con lo inconveniente, hay, por tanto, una
elección moral. La verdad es una representa- ción de futuro, de lo que elegimos
ser y aún no somos.

La Ética, al hablar de elecciones, de deci-


siones, de opciones, habla del futuro, de lo probable, de la oscuridad en la que
deseamos un poco de luz... , y ahí no hay matemática posible, ahí sólo hay arte.
"De lo que existe, ya no es necesario hablar", proponía como cita de inicio,
porque en Ética sólo cabe ha- blar de lo que no existe todavía, cosa para la
que necesitamos del arte. La Ética es un arte

Deontología

La Deontología es la rama de la Ética ideada por Jeremy Bentham en


Deontología o la Ciencia de la Moral ([ 834), que se def ine como la teoría del
deber o ciencia de los fundamentos del deber y las normas mora- les, y se
caracteriza por considerar los conte- nidos éticos desde un punto de vista no
sólo normativo, sino descriptivo e incluso pres- criptivo. Es decir, no sólo intenta
definir nor- mas aplicables a situaciones concretas, sino que intenta definir lo
conveniente e incluso darnos guías de orientación en nuestras con- ductas
¿Ciencia y arte unidos?
Bentham, dentro del utilitarismo, reduce los motivos de la conducta al placer y
el dolor. La moralidad puede ser calculada mo- délicamente como el balance
entre satisfac- ciones y sufrimientos. Esta aritmética moral se basa en el equilibrio
entre el "principio de egoísmo" (satisfacción del interés particular) y el "principio
de altruismo" (lograr la mayor felicidad posible para el mayor número de
personas) (Dinwiddy, [995) (14).
La deontología es un intento de conciliar lo formal, las generalidades
modelizadas de una profesión, y lo vital, las situaciones con- cretas de cada uno
de los miembros pertene- cientes a dicha profesión, llevando así los
presupuestos de la ética individual a una co- lectiva. Ética colectiva en la que hay
un bien definido por medio de unos valores propues- tos y consensuados, de los
que se deducirán las normas fundamentales de la actividad la- boral, asumidas
como deber profesional.
La Ética se une a la profesión, y desde aquí se le da un enfoque teleológico
a [a Ética, se le propone una finalidad determi- nada por consenso, que ha sido
elaborada por todos los miembros afectados por una activi- dad laboral.
Desde este enfoque teleológico, finalidad muy claramente delimitada por la
profesión, que no son otra cosa que los valores pro- puestos en ella, podemos
afirmar que toda labor humana responde a determinados fines sociales. El trabajo
está destinado a satisfacer necesidades humanas. Toda ocupación labo- ral debe
perseguir un fin ético, y ese fin ético es la realización del deber definido en
cada profesión. El deber se convierte en el deber por el deber, asumido
profesionalmente, es decir, encaminado por medio del trabajo a sa- tisfacer las
necesidades de los otros

Ética, Deontología e
Institución

El trabajador de la institución pública tiene una serie de obligaciones def inidas


le- galmente. Es cierto que hay una relación entre Ética y legalidad, pero no
siempre han de ir unidas, ni forzosamente una debe espe- rar a la otra. La Ética
necesita lanzar pro- puestas que agilicen la legalidad y la vayan haciendo más
adecuada a las exigencias del momento que vivimos. Ahí es donde los va- lores
consensuados, las bases reales de nues- tro código deontológico, se presentan
como guías creadoras de un universo más conve- niente para todos aquellos a
los que afecta nuestra actividad profesional, incluidos no- sotros mismos.
La institución pública se plantea en la ac-
tualidad una deontología, una teoría y prác- tica del deber que quieren ir hacia la
creación de toda una cultura corporativa, que redun- dará en su imagen. Y esto
sólo depende de la Ética de sus trabajadores. En la base, la Ética, la actitud
creativa individual ante situaciones

concretas teniendo presente lo conveniente, en el f in, la Deontología, el deber


asumido y basado en los valores consensuados por toda la comunidad laboral.
Intentar unir Ética y Deontología es un compromiso del trabajo, de la máscara
pro- fesional asumida colectivamente. Esa per- cepción de la empresa o la
institución, que algunos denominan cultura corporativa, y que se podría reducir
a cómo nos ven los demás por las acciones que realizamos, tiene que ver con la
Ética individual, y con la Ética del deber aswnido profesionalmente o Deon-
tología. Si no fuera así, se diluiría la respon- sabilidad que tenemos con esa
cultura e imagen corporativas. La cultura corporativa nos ofrece un sentimiento
de cohesión y de pertenencia a un grupo con el que comparti- mos normas (Justo
Villafafie, 2002) (18).
Toda institución, ya sea pública o privada,
debería formular, plantear y responder qué misión tiene, qué visión quiere ofrecer
y qué valores escogerá para poder pasar de la mi-
sión a la visión (Navas [et al], 2002) (19).

Como se puede observar, puro acto creativo. Ética y Deontología, unidas.


La misión es la definición especializada y diferenciada de quién soy en la
actualidad, qué ofrezco como profesional. La misión proyecta la singularidad de
la institución. La misión definida, debería constar de tres par- tes:
l. Descripción de lo que la institución hace en la actualidad.
2. A quién se dirige el esfuerzo, qué público
es el que nos corresponde.
3. Presentación de la particularidad, del fac-
tor diferenciador que se ofrece.
La visión es la imagen de futuro que de- seamos. y aquí la Ética, especialista
en fu- turo, tiene mucho qué decir. Según nuestra Ética, estamos definiendo el
"deber ser" que deseamos proponer para nuestra actividad la- boral, hacia dónde
nos dirigimos. La visión es lo que deseamos conseguir con nuestro trabajo
personal y colectivo. Será lo que nos permita que aquello que hagamos tenga sen-
tido y coherencia. Es la institución en el fu- turo, gracias al compromiso y
responsabilidad de nuestras acciones. Soy yo mafiana en mi trabajo. La visión
debería ser: l. Factible, alcanzable.
2. Motivadora, inspiradora.
3. Compartida por todos o la mayoría de los trabajadores.
4. Clara y sencilla, fácilmente comunicable.
Si es en una sola imagen, mejor.
Los valores morales pueden tener una base emotiva, nuestros sentimientos,
intelec- tual, nuestras razones, y experimental, nues- tras experiencias. Desde
nuestros sentimientos, razones y experiencias debere- mos considerar cualidades
válidas y necesa- rias para poder pasar de la misión a la visión. Los valores
deberían ser:
l. Un número máximo de siete; más perde- rían fuerza en el contexto general
de la institución.
2. Deben ser elaborados por todo el personal de la institución, para que sean
tomados por todos como necesarios y elegidos in- dividualmente. Deben ser el
resultado del diálogo (importancia de basarse en una ética dialógica), del
consenso, como re- sultado de un trabajo en equipo en donde se impliquen
todos los que forman parte de la institución.
3. Deben ser tomados como verdaderos ejes
de nuestra conducta profesional.

Los valores permiten el p aso de la misión a la visión por medio de unas normas
con- cretas, formuladas en un código deontoló- gico que nace a partir de los
valores elegidos

La construcción de la misión, visión y valores como parte de la cultura


corporativa de la institución pública, sólo tiene sentido si parte de la identificación
y concienciación de todos los profesionales participantes en el proceso
institucional, de su responsabilidad social y el intento de plasmar entre todos,
mediante el consenso, un código ético que mantenga un compromiso real con la
socie- dad (apartado basado en Philip Kotler [et al.], 2003) (20).
Para ir concluyendo, sólo plantear que este universo en que vivimos, en el que
asis- timos a una parquetematización divertida del mundo, en el que
aparentemente los com- promisos, incluso consigo mismo, nos resul- tan una
carga insoportable, pues "el mayor coste de la individualidad es, sin embargo, la
pesada carga de la responsabilidad. El mayor regalo y, simultáneamente, la
máxima cruz de la individualidad es sentirse obligado a forjarse una identidad y
seguir siendo cohe- rente con ella. Pero la situación ha llegado a su punto
límite, a la 'fatiga de ser yo'" (Verdú, 2006) (21). En este universo en el que
estamos dominados por la lógica de los objetos deseados de consumo, "la lógica
del supermercado induce forzosamente a la dis- persión de los sentidos; el
hombre de super- mercado no puede ser, orgánicamente, un hombre de
voluntad única, de un solo deseo. (... ) sus deseos se han teñido de algo un
tanto llamativo y chillón; sin ser puros simulacros, son en gran parte un producto
de decisiones externas que podemos llamar, en sentido am- plio, publicitarias. No
hay nada en esos de- seos que evoque la fuerza orgánica y total, tercamente
empeñada en su cumplimiento, que sugiere la palabra 'voluntad'''(Houelle- becq,
2005) (22). En este mundo, curiosa- mente representado por el deseo de
desapego y por la necesidad de no crear relaciones de- masiado
comprometedoras por lo que de- mandan a mi voluntad y a mi coherencia,
necesitamos, queremos que se establezcan pautas de acción laboral que nos
permitan pisar terreno firme. "En nuestros días, la Ética no debe considerarse
únicamente como una actitud individual pura. Necesitamos sobre todo
instituciones políticas y económi
cas más justas, más inteligentes, más efica-
ces." ( Lipovetsky, 2002) (23).
En este universo en el que vivimos, sólo nos queda plantear el deseo de
construir un futuro más conveniente, mediante el ejerci- cio de nuestra
imaginación creadora unida colectivamente por el arte de vivir bien. La Ética
como arte y como base de unos valores propuestos por medio del consenso
comuni- tario, que se proyectarán en un código de- fendido por la Deontología,
que afectarán a la cultura corporativa que definamos y de la que formamos parte
como profesionales. Sólo queda plantear que es necesario pro- yectar
artísticamente el fuhlro de nuestra co- lectividad laboral, y recordar que "de lo que
existe, ya no es necesario hablar".

¿Qué es la ética?, Con esta pregunta inicio la clase con mis alumnos
universitarios, la respuesta es variada, hablan de distinguir lo que es bueno y lo
que es malo, de hacer el bien, de ser honestos, de moral, de valores, en fin, todos
tienen una idea de lo que es la ética, pero ¿cómo la definimos? ¿Cómo la
aplicamos? ¿Cómo opera en el ámbito forense?

Debemos partir de que la ética es un conjunto de valores, principios y virtudes que


se relacionan con la moral, la integridad y la rectitud u honestidad, sin embargo,
esto no se pregona, se demuestra en nuestras acciones.

En nuestro campo de acción, tenemos que establecer que la ética personal y la


ética profesional no son siempre lo mismo, también que dependiendo del área en
que nos desenvolvemos se requiere un cierto nivel de ética para cada función,
esto suena como una contradicción, pero no lo es, partamos de la noción del
dilema moral.

El dilema moral implica que tenemos frente a nosotros un problema y dos formas
de resolverlo, nuestra decisión, sin importar por cual de las dos optemos no será
ética, ya que la solución uno conflictúa con la solución dos, esto es, la decisión
que tomemos sea cual sea causará conflicto con la otra.
De ahí que debemos plantear el dilema de acuerdo al área en que nos
desempeñamos en el Sistema de Justicia Criminal.

En el ámbito académico, como estudiantes quizá no pensamos que plagiar un


texto es incorrecto, lo que vemos es que si no cumplimos con el deber estamos
faltando a nuestra obligación como estudiantes y que, si cumplimos con el deber a
través de un plagio, estamos actuando mal pero cumplimos con nuestro
compromiso, ¿cuál opción es la mejor?

En el ámbito de la Aplicación de la Ley, podemos considerar que plantar una


evidencia es malo, pero si no la plantamos el culpable queda libre, ¿qué es lo que
debemos hacer?

En el rubro de los Servicios Forenses, si olvidamos un elemento en nuestra hoja


de cadena de custodia, dejar las cosas de esa forma implica que la evidencia no
se considere, alterar la cadena de evidencia o elaborar un nuevo rastro
evidenciario va en contra del protocolo, ¿cómo actuarías?

En el ámbito de la Administración de Justicia, sé que el caso que expone la fiscalía


cuenta con errores y sé que hay incluso hechos falsos que me han expuesto, pero
si los hago valer tal y como establece la ley dejo en libertad a un criminal, ¿cómo
resuelvo?

Dentro del Sistema Correccional, un interno comete una falta, pero es jefe de un
sindicato del crimen, ¿lo denuncio y pongo en riesgo a mi familia o callo y dejo que
haga lo que quiera?

Cualquiera de las opciones presentadas en los ejemplos anteriores muestra los


dilemas éticos que enfrentan quienes trabajan en el Sistema de Justicia Criminal,
pero, ¿tú cómo los enfrentarías?
Si comparamos los niveles de responsabilidad de los actores en los ejemplos que
hemos manejado, se antoja pensar que hay cierta flexibilidad, que la ética es
maleable, sin embargo, esto no es así, la ética es rígida, queda al arbitrio de la
persona hasta donde compromete su ética personal y su ética profesional, si sigue
las reglas y si, al seguirlas compromete o no sus valores, moral, virtudes,
principios e integridad.

Se requiere coherencia entre lo que se dice y lo que se hace para poder


considerar que una persona es íntegra y que por tanto se le puede considerar
ética. En nuestro medio, esto no es tan sencillo, pensar en ser o no ser ético no es
tan sencillo como decir que algo es blanco o negro, en el sistema de justicia se
puede pensar que existen entre ambos extremos distintas tonalidades de gris.

No quiere esto decir que deliberadamente se actúe con falta de ética, sino que en
ocasiones las opciones que el dilema ético nos presenta nos exigen inclinarnos
por la “menos mala” o “menos peor”. Esto en ocasiones conflictúa con nuestra
formación personal.

La ética es una, la decisión de ser ético o no es personal, los conflictos éticos los
resolvemos por nuestra cuenta, cuando nuestra ética personal y la profesional se
encuentran confrontadas con acciones propias o de otros y no hay nada que hacer
más que tomar la decisión menos perjudicial, es momento de plantearnos si
estamos en el lugar donde debemos estar o en el que toleramos quedarnos.

Ser ético es visible, no se pregona, no se grita a cuatro vientos, ser ético es ser
confiable y ser aquella persona a la que le piden consejos los demás cuando sus
decisiones los sitúan en una encrucijada, ser ético es ser la persona en la que los
demás piensan cuando se busca un ejemplo de conducta.

https://www.criminalfact.es/etica-en-el-ambito-forense/
Me ha gustado esta nota en https://www.abc.com.py/edicion-
impresa/suplementos/escolar/el-ser-y-el-deber-ser-1464062.html

PRINCIPIOS ÉTICOS DEL PROFESIONAL CRIMINALÍSTICO

La disciplina criminalística está tratando de afianzar su ubicación dentro del


espectro e las demás ciencias, artes y técnicas que buscan su lugar entre las
ciencias legales y formales del Derecho. Para que ella se afiance aún más y el
trabajo de los profesionales criminalísticos sea valorado como es debido, el perito
debe, indudablemente, ceñirse a la estrechez de un código de ética determinado
para que su trabajo no sea tan liberal que termine convirtiéndose en un
“libertinaje”. El profesional debe tener alguna malla de contención que fije los
límites de variabilidad y desenvolvimiento a los cuales se debe ceñir en su diaria
tarea. Es sabido a través del trabajo cotidiano que la prueba pericial aún no ha
logrado el afianzamiento debido en el proceso judicial.

Ello se debe a varias razones, entre las cuales se puede mencionar las siguientes:

No todos los “peritos” designados en causas judiciales son en realidad tales, y su


trabajo s la resultante de esa condición. La mayoría de los peritos busca métodos
complicados y poco difundidos de estudio para que no sea posible rebatir su
trabajo. Otros también juegan con el factor de desconocimiento casi total por parte
de jueces y magistrados judiciales de aspectos relativos a técnicas y métodos
periciales, con un examen y un desarrollo pericial no concienzudo e irreal. La
carencia de un código ético que enmarque los límites del trabajo
profesional conspira indudablemente contra el afianzamiento y prestigio
que debería tener la labor de expertizaje. Para llenar este vacío
enumeraremos algunos principios que, a nuestro criterio, el perito debe tener en
cuenta al ser designado por un juez para actuar n determinada causa, ya sea de
orden penal, civil, comercial o laboral. Es necesario tener presente que el principal
y único interés del criminalístico es que su tarea sirva para el surgimiento de la
justicia. El desarrollo pericial deberá, antes que nada, estar exento de
toda duda, acompañado por una excelente conducta moral del profesional.

PRINCIPIOS ÉTICOS RELATIVOS AL TRABAJO PERICIAL

• El criminalístico debe tener un espíritu investigador permanente, desprejuiciado,


razonable y racional. Deberá hacer de su profesión la aplicación plena de pruebas
garantizadas por la verdad.
• En todo el desarrollo pericial, las conclusiones estarán avaladas por
experimentos conocidos por los demás expertos. Deberá también estar atento a la
incorporación de nuevos métodos a su tarea diaria, de acuerdo a los avances de
la ciencia.

• La labor pericial verdaderamente científica es amplia y limitada a


métodos conocidos; las operaciones que realice deben ser reproducibles,
con base cierta y con experimentaciones conocidas.

• Un correcto método científico presupone la utilización en análisis


debidamente acreditados por la práctica pericial y por la mayoría de los técnicos
entendidos en la materia.

• El criminalístico será un sereno investigador que aplicará métodos conocidos sin


ampulosidad ni rebuscamientos.

• Debe evitar la carga de datos superfluos – como bibliografía utilizada”


“aparatología utilizada” “breves aspectos relativos al trabajo pericial” en el informe
pericial; éstos agrandan el testimonio escrito pero no dan una mayor base
científica al trabajo. La verdadera certeza científica estará dada por la
profundidad de los estudios y por la claridad de las conclusiones a las que se
arribó.

• El perito debe ceñirse a ciertos principios científicos que enmarquen su ciencia o


disciplina, relativos al material de comparación o análisis y a los requisitos
mínimos exigidos para realizar el trabajo pericial; sobre la base de ellos,
debe obtener resultados positivos en su investigación.

• Las conclusiones deberán ser coherentes con el desarrollo del examen pericial,
sin distorsionarlas, encasillándolas en modelos “estandar”.

• El profesional verdadero no admite intromisiones ajenas a lo


apreciable y materialmente comprobable en el trabajo pericial.

• El perito estará preparado para ampliar y explicar cada una de las aseveraciones
vertidas en su informe, si así se lo pide el juez o una de las partes. De este modo
corroborará su tarea pericial y evitará la introducción de elementos que no serán
susceptibles de explicaciones posteriores.

• El perito que haya aceptado una designación pericial en determinada


causa no deberá vacilar en arribar a las conclusiones que le indique
su metodología normalmente en cada caso, y evitará la utilización de
técnicas que puedan favorecer sólo a algunas de las partes.
• El experto actuante debe tener presente que su tarea profesional no sólo se
limita a señalar las conclusiones a las que arribe; también tiene que tratar de
hacerlas comprensibles a quienes son “legos” en la materia.

• El criminalístico debe saber que su conducta y su desempeño influyen en su


imagen profesional y en la de todos los demás expertos de su área.

• El trabajador pericial deberá estar científica y moralmente preparado, para que


su trabajo sea imparcial.

• La pericia estará elaborada de modo tal que no permita interpretaciones


ambiguas o distorsionadas.

• Cuando un peritaje no permita arribar a conclusiones definitivas, por


las características del hecho, esta circunstancia deberá ser claramente explicitada.

• El profesional deberá tener presente que su tarea no estará dirigida a respaldar


los puntos de vista de alguna de las partes, sino a permitir que el tribunal reciba la
información imparcial de lo que realmente ha acontecido con el hecho peritado.

• A pesar de tener información adicional sobre cómo han acontecido los hechos, el
perito deberá ceñirse a lo que se aprecia en el material examinado, de manera
estrictamente científica, verificada sobre la base de metodología de análisis.

Ética en el ámbito forense

Por Manuel Esparza - diciembre 13, 2019 5529 0

¿Qué es la ética?, Con esta pregunta inicio la clase con mis alumnos
universitarios, la respuesta es variada, hablan de distinguir lo que es bueno y lo
que es malo, de hacer el bien, de ser honestos, de moral, de valores, en fin, todos
tienen una idea de lo que es la ética, pero ¿cómo la definimos? ¿Cómo la
aplicamos? ¿Cómo opera en el ámbito forense?

Debemos partir de que la ética es un conjunto de valores, principios y virtudes que


se relacionan con la moral, la integridad y la rectitud u honestidad, sin embargo,
esto no se pregona, se demuestra en nuestras acciones.
En nuestro campo de acción, tenemos que establecer que la ética personal y la
ética profesional no son siempre lo mismo, también que dependiendo del área en
que nos desenvolvemos se requiere un cierto nivel de ética para cada función,
esto suena como una contradicción, pero no lo es, partamos de la noción del
dilema moral.

El dilema moral implica que tenemos frente a nosotros un problema y dos formas
de resolverlo, nuestra decisión, sin importar por cual de las dos optemos no será
ética, ya que la solución uno conflictúa con la solución dos, esto es, la decisión
que tomemos sea cual sea causará conflicto con la otra.

De ahí que debemos plantear el dilema de acuerdo al área en que nos


desempeñamos en el Sistema de Justicia Criminal.

En el ámbito académico, como estudiantes quizá no pensamos que plagiar un


texto es incorrecto, lo que vemos es que si no cumplimos con el deber estamos
faltando a nuestra obligación como estudiantes y que, si cumplimos con el deber a
través de un plagio, estamos actuando mal pero cumplimos con nuestro
compromiso, ¿cuál opción es la mejor?

En el ámbito de la Aplicación de la Ley, podemos considerar que plantar una


evidencia es malo, pero si no la plantamos el culpable queda libre, ¿qué es lo que
debemos hacer?

En el rubro de los Servicios Forenses, si olvidamos un elemento en nuestra hoja


de cadena de custodia, dejar las cosas de esa forma implica que la evidencia no
se considere, alterar la cadena de evidencia o elaborar un nuevo rastro
evidenciario va en contra del protocolo, ¿cómo actuarías?

En el ámbito de la Administración de Justicia, sé que el caso que expone la fiscalía


cuenta con errores y sé que hay incluso hechos falsos que me han expuesto, pero
si los hago valer tal y como establece la ley dejo en libertad a un criminal, ¿cómo
resuelvo?

Dentro del Sistema Correccional, un interno comete una falta, pero es jefe de un
sindicato del crimen, ¿lo denuncio y pongo en riesgo a mi familia o callo y dejo que
haga lo que quiera?

Cualquiera de las opciones presentadas en los ejemplos anteriores muestra los


dilemas éticos que enfrentan quienes trabajan en el Sistema de Justicia Criminal,
pero, ¿tú cómo los enfrentarías?

Si comparamos los niveles de responsabilidad de los actores en los ejemplos que


hemos manejado, se antoja pensar que hay cierta flexibilidad, que la ética es
maleable, sin embargo, esto no es así, la ética es rígida, queda al arbitrio de la
persona hasta donde compromete su ética personal y su ética profesional, si sigue
las reglas y si, al seguirlas compromete o no sus valores, moral, virtudes,
principios e integridad.

Se requiere coherencia entre lo que se dice y lo que se hace para poder


considerar que una persona es íntegra y que por tanto se le puede considerar
ética. En nuestro medio, esto no es tan sencillo, pensar en ser o no ser ético no es
tan sencillo como decir que algo es blanco o negro, en el sistema de justicia se
puede pensar que existen entre ambos extremos distintas tonalidades de gris.

No quiere esto decir que deliberadamente se actúe con falta de ética, sino que en
ocasiones las opciones que el dilema ético nos presenta nos exigen inclinarnos
por la “menos mala” o “menos peor”. Esto en ocasiones conflictúa con nuestra
formación personal.

La ética es una, la decisión de ser ético o no es personal, los conflictos éticos los
resolvemos por nuestra cuenta, cuando nuestra ética personal y la profesional se
encuentran confrontadas con acciones propias o de otros y no hay nada que hacer
más que tomar la decisión menos perjudicial, es momento de plantearnos si
estamos en el lugar donde debemos estar o en el que toleramos quedarnos.

Ser ético es visible, no se pregona, no se grita a cuatro vientos, ser ético es ser
confiable y ser aquella persona a la que le piden consejos los demás cuando sus
decisiones los sitúan en una encrucijada, ser ético es ser la persona en la que los
demás piensan cuando se busca un ejemplo de conducta.

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Arrancando con los presupuestos del Génesis, Apuntes de filosofía


moral hace un recorrido histórico por la filosofía clásica y contemporánea,
estableciendo los pilares básicos de la filosofía moral. La forma que reviste el
libro puede parecerse a la Iconología de Cesare Ripa, basada en las
“alegorías” morales, y de igual manera este libro pretende que el lector lo use
como manual de consulta para lo personal.

Nadie dudará del significado que tienen para sí mismo el bien y el mal,
aplicado a su propio contexto, como fruto de sus experiencias y
conocimientos; no obstante, es más difícil establecer el sentido del bien y el mal
cuando se trata de los demás y cómo esa apreciación, siempre para nosotros
supuesta, representa gran parte de nuestras relaciones sociales. En ese trance –la
pluralidad de significados posibles, contingentes– se dibuja el marco moral donde
se produce la vida del ser humano y donde más tarde o más temprano aparece
una reflexión aún mayor sobre qué son el bien y el mal de una forma más
atemporal y genérica. Cuando eso se produce utilizamos otros términos como
moral, ética o filosofía moral.

Habida cuenta de la necesidad del ser humano de saber cuál es el bien y el


mal definitivo, si es que eso es posible, surge la necesidad previa de
establecer claridad al problema de la definición. Cuando se habla de filosofía
moral, por ejemplo, también se alude a ética; son ambos conceptos análogos. La
moral significa otra cosa, sin embargo. Si la ética es la reflexión sobre lo que es
“bueno y malo”, la moral supone las normas sociales y los valores, posteriores a
ese análisis filosófico.

«Habida cuenta de la necesidad del ser humano de saber cuál es el bien y el mal
definitivo, si es que eso es posible, surge la necesidad previa de
establecer claridad al problema de la definición»
Centrándonos en la ética, aparece como la rama de la filosofía que estudia lo
correcto o no del comportamiento humano: esto es la virtud, el deber, la
felicidad, etc. En realidad, la ética tiene como centro de atención las acciones
humanas y las características de las mismas. Por eso existen muchas digresiones
sobre la relación entre libertad y felicidad, o entre libertad y justicia: foco de
diferentes planteamientos éticos de donde resulta el concepto de dignidad y otros
como el de responsabilidad, o incluso el de bien común. Las acciones humanas
constituyen el escenario donde se produce el acto moral en sí, como acto racional
sistemático que repercute en los niveles individual, social, antropológico,
ontológico… Dicho acto se tiene como acto libre y consciente, de ahí lo de acto
racional. Y en sí mismo supone un juicio sobre las cuestiones que antes
planteábamos, pero con el fin de determinar si es ético o no, si es bueno o malo, si
con el ejercicio o la ejecución de ese acto moral nos encontramos en el lado del
bien o del mal.

Valores directrices para la sociedad

Por otro lado, la moral, «lo relativo a los usos y las costumbres» es un
conjunto de normas, valores, costumbres e incluso creencias que funcionan
como directrices en la sociedad. Gracias a su carácter normativo es posible
distinguir qué es lo bueno y lo malo, sus hechos, cuáles son las acciones correctas
y cuáles son las incorrectas.

Recordemos que la ética era una reflexión filosófica, de ahí lo de filosofía


«moral». Separar una de otra supone situar a la ética en el nivel de la propuesta
sobre lo correcto en las acciones humanas y a la moral en el nivel de la
codificación: códigos de comportamiento concretos.

«Separar una de otra supone situar a la ética en el nivel de la propuesta sobre lo


correcto en las acciones humanas y a la moral en el nivel de la codificación:
códigos de comportamiento concretos»
El origen de la moral es la costumbre, arranca de las pautas vinculadas al
grupo social y a la tarea de supervivencia. Desde ahí los códigos de
comportamiento han ido evolucionando y necesitando de la razón y el
entendimiento como nueva fuente de la moral. En ese sentido hablamos de
filosofía moral: ética. Ahora podemos argüir que la ética siempre será una
actividad teórica y la moral una práctica, más conectada a la acción. Es curioso
cómo Aristóteles distinguió entre virtudes éticas, encaminadas hacia la
consecución de un fin y orientadas al terreno de la práctica, y las virtudes
dianoéticas, puramente intelectuales.

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Ética en el ámbito forense

Por Manuel Esparza - diciembre 13, 2019 5529 0

¿Qué es la ética?, Con esta pregunta inicio la clase con mis alumnos
universitarios, la respuesta es variada, hablan de distinguir lo que es bueno y lo
que es malo, de hacer el bien, de ser honestos, de moral, de valores, en fin, todos
tienen una idea de lo que es la ética, pero ¿cómo la definimos? ¿Cómo la
aplicamos? ¿Cómo opera en el ámbito forense?

Debemos partir de que la ética es un conjunto de valores, principios y virtudes que


se relacionan con la moral, la integridad y la rectitud u honestidad, sin embargo,
esto no se pregona, se demuestra en nuestras acciones.

En nuestro campo de acción, tenemos que establecer que la ética personal y la


ética profesional no son siempre lo mismo, también que dependiendo del área en
que nos desenvolvemos se requiere un cierto nivel de ética para cada función,
esto suena como una contradicción, pero no lo es, partamos de la noción del
dilema moral.

El dilema moral implica que tenemos frente a nosotros un problema y dos formas
de resolverlo, nuestra decisión, sin importar por cual de las dos optemos no será
ética, ya que la solución uno conflictúa con la solución dos, esto es, la decisión
que tomemos sea cual sea causará conflicto con la otra.

De ahí que debemos plantear el dilema de acuerdo al área en que nos


desempeñamos en el Sistema de Justicia Criminal.

En el ámbito académico, como estudiantes quizá no pensamos que plagiar un


texto es incorrecto, lo que vemos es que si no cumplimos con el deber estamos
faltando a nuestra obligación como estudiantes y que, si cumplimos con el deber a
través de un plagio, estamos actuando mal pero cumplimos con nuestro
compromiso, ¿cuál opción es la mejor?

En el ámbito de la Aplicación de la Ley, podemos considerar que plantar una


evidencia es malo, pero si no la plantamos el culpable queda libre, ¿qué es lo que
debemos hacer?

En el rubro de los Servicios Forenses, si olvidamos un elemento en nuestra hoja


de cadena de custodia, dejar las cosas de esa forma implica que la evidencia no
se considere, alterar la cadena de evidencia o elaborar un nuevo rastro
evidenciario va en contra del protocolo, ¿cómo actuarías?

En el ámbito de la Administración de Justicia, sé que el caso que expone la fiscalía


cuenta con errores y sé que hay incluso hechos falsos que me han expuesto, pero
si los hago valer tal y como establece la ley dejo en libertad a un criminal, ¿cómo
resuelvo?

Dentro del Sistema Correccional, un interno comete una falta, pero es jefe de un
sindicato del crimen, ¿lo denuncio y pongo en riesgo a mi familia o callo y dejo que
haga lo que quiera?

Cualquiera de las opciones presentadas en los ejemplos anteriores muestra los


dilemas éticos que enfrentan quienes trabajan en el Sistema de Justicia Criminal,
pero, ¿tú cómo los enfrentarías?

Si comparamos los niveles de responsabilidad de los actores en los ejemplos que


hemos manejado, se antoja pensar que hay cierta flexibilidad, que la ética es
maleable, sin embargo, esto no es así, la ética es rígida, queda al arbitrio de la
persona hasta donde compromete su ética personal y su ética profesional, si sigue
las reglas y si, al seguirlas compromete o no sus valores, moral, virtudes,
principios e integridad.
Se requiere coherencia entre lo que se dice y lo que se hace para poder
considerar que una persona es íntegra y que por tanto se le puede considerar
ética. En nuestro medio, esto no es tan sencillo, pensar en ser o no ser ético no es
tan sencillo como decir que algo es blanco o negro, en el sistema de justicia se
puede pensar que existen entre ambos extremos distintas tonalidades de gris.

No quiere esto decir que deliberadamente se actúe con falta de ética, sino que en
ocasiones las opciones que el dilema ético nos presenta nos exigen inclinarnos
por la “menos mala” o “menos peor”. Esto en ocasiones conflictúa con nuestra
formación personal.

La ética es una, la decisión de ser ético o no es personal, los conflictos éticos los
resolvemos por nuestra cuenta, cuando nuestra ética personal y la profesional se
encuentran confrontadas con acciones propias o de otros y no hay nada que hacer
más que tomar la decisión menos perjudicial, es momento de plantearnos si
estamos en el lugar donde debemos estar o en el que toleramos quedarnos.

Ser ético es visible, no se pregona, no se grita a cuatro vientos, ser ético es ser
confiable y ser aquella persona a la que le piden consejos los demás cuando sus
decisiones los sitúan en una encrucijada, ser ético es ser la persona en la que los
demás piensan cuando se busca un ejemplo de conducta.

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¿Qué es Ética?

Ética viene del griego Ethos, que significa “el lugar donde uno vive”, pero fue
cambiando hasta quedarse con “carácter” o “modo de ser”. En diferentes
ocasiones se confunde con la moral, pero se encuentran muy distanciadas por una
relación amplia.

Cuando hablamos de moral nos referimos a cada una de las normas que se
imponen desde fuera, en otras palabras, por parte de la sociedad. Por otra parte la
ética es el conjunto de normas que llegan desde dentro.
En la ética las normas son las que influyen en nuestras acciones y conducta, al
salir de nuestra personalidad como del carácter. El fin que tiene es poder definir el
comportamiento de las mujeres y hombres para obtener una sociedad mejor.

Más exacto se conoce a la ética como una obligación que nos lleva a la perfección
desde un terreno personal, las decisiones que tomamos para ser mejores
personas. Considerada por esa razón como una ciencia que se ocupa de las
normas con relación a la conducta humana, al tener que con el plano ético.

Aristóteles decía que el bien solamente se obtiene al momento de desarrollar la


esencia propia, mientras que Descartes afirma que el hombre al tener una
voluntad libre es responsable de su forma de vida, controlando sus sentimientos
para encauzarlos a una vida mejor. Pero para Sócrates, como la virtud era el bien
absoluto, el mal era la ignorancia.

¿Qué es Deontología?

Dentro de la ética nos encontramos a la Deontología, quien es una rama de la


ética. Su origen etimológico proviene del griego Deontos, que significa “deber y
obligación”, que se entiende como estudio. Se le conoce a la Deontología como
“Teoría del deber”.

Al referirnos a ella se habla de un código deontológico al realizar una mención de


normas y valores que se llevan a cabo desde una actividad profesional. Razón por
la que lo más lógico es que las profesiones cuenten con un código deontológico, al
formularse las obligaciones y respeto en el trabajo, condicionadas de acuerdo a lo
que la conciencia diga.

Ejemplo en la medicina el código deontológico se centra en el secreto profesional


o la relación de médico y paciente. En el periodismo es poder contrastar las
informaciones antes de que se publiquen o protejan las fuentes de surge la
información.

Cuando se cumplan las normas establecidas se está llevando a cabo las


directrices que marcan la deontología, aunque en diferentes ocasiones, se
observa que la ética como tal cuenta con una influencia fuerte.
Diferencias entre Ética y Deontología

 La Deontología es el conjunto de normas a seguir, mientras que la ética son


las situaciones que cada ser humano busca para decidir lo bueno o lo malo
y poder ser feliz.
 En la ética no se impone nada desde fuera, debido a que cada persona se
impone una serie de conceptos o normas a sí mismo.
 La ética se orienta a lo bueno, sin normativas y hace referencia a la
conciencia personal.
 Por su parte la Deontología se orienta al deber, contando con normas y
códigos para los profesionales de diferentes trabajos. Ubicada dentro de la
moral y derecho.

 Diferencia entre Deontologia y Ética en PDF : descargar aquí.

Cuadro comparativo entre ética y odontología


Diferencia entre Ética y Deontología – Video explicativo

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