MODULO 2
MODOS DE PRODUCCION
2.1 LAS FUERZAS PRODUCTIVAS Y LA RELACIONES DE PRODUCCION DE LA
COMUNIDAD PRIMITIVA.
2.2 LA DIVISION SOCIAL DEL TARBAJO
2.3 APARICION DE LA PROPIEDAD PRIVADA Y LAS CLASES SOCIALES
2.4 LA ECONOMIA PRECOLONIAL EN AMERICA LATINA (imperio incaico etc)
2.5 EL MODO ESCLAVISTA DE PRODUCCION
2.6 CONTRADICCIONES DEL REGIMEN ESCLAVISTA
2.7 APARICION DEL MODO DE PRODUCCION FEUDAL
2.8 RENTA DE TRABAJO, RENTA EN ESPECIE Y RENTA EN DINERO
2.9 LOS GREMIOS Y LAS CORPORACIONES
2.1 LAS FUERZAS PRODUCTIVAS Y LA RELACIONES DE PRODUCCION DE LA
COMUNIDAD PRIMITIVA.
El primer modo de producción en la historia de la humanidad. La base de sus
relaciones de producción era la propiedad colectiva de cada comunidad sobre
los medios de producción, tipo de propiedad que correspondía a las fuerzas
productivas primitivas, sin desarrollar. La debilidad del hombre aislado y la
imposibilidad de producir y luchar con la naturaleza individualmente requerían
que la propiedad sobre los medios de producción y el trabajo fuesen colectivos.
La cooperación simple de los hombres primitivos aparecía como una nueva
fuerza productiva. El trabajo del hombre no creaba excedentes por encima del
mínimo vital necesario, la distribución de los productos era igualitaria. En
consecuencia, no se daban ni la desigualdad de bienes, ni las clases ni la
explotación del hombre por el hombre, no había Estado. En el desarrollo del
modo de producción de la comunidad primitiva, que representa el periodo más
largo de la historia de la humanidad, se distingue la época de la horda primitiva,
durante la cual el hombre aprendía a hacer sencillísimos instrumentos de
piedra y a obtener el fuego. Al incrementarse las fuerzas productivas, surgió la
división natural del trabajo por el sexo y la edad. La horda primitiva pasa a ser
la organización gentilicia de la sociedad. La gens constituía un grupo de
hombres que constaba, al principio, de unas decenas de individuos enlazados
por vínculos de parentesco consanguíneo en línea materna. En determinada
fase, fue la mujer la que ocupa una situación dominante en la comunidad
gentilicia (matriarcado); sin embargo, en el decurso del ulterior desarrollo de la
economía y de la familia la situación dominante pasa al hombre (patriarcado).
Varias gens se unían en una tribu. El progreso de la ganadería, de los oficios y
de la agricultura condujo al nacimiento de la división social del trabajo, y en
relación con ello, a la aparición del cambio. El perfeccionamiento gradual de los
instrumentos de trabajo, la división del trabajo y el cambio incrementaron la
productividad, lo cual permitía obtener medios de subsistencia con el trabajo
individual en haciendas familiares. Ello condujo a la descomposición de la gens
y a la aparición de la comunidad de vecinos. El nacimiento y desarrollo de la
propiedad privada engendra la desigualdad de bienes y, en último término, dio
origen a la explotación, o sea, a que unos hombres se adueñaran de los
productos del trabajo de otros hombres. Se dejó de matar a los prisioneros y se
les convirtió en esclavos. El nacimiento de la esclavitud provoco la
descomposición total de la comunidad primitiva. Aparecen la primera división
de la sociedad en clases y el Estado. El modo de producción de la comunidad
primitiva en distintos pueblos y en dependencia de las condiciones históricas
concretas, cedió su lugar al modo esclavista de producción o al modo feudal de
producción.
2.2 LA DIVISION SOCIAL DEL TARBAJO
La división del trabajo consiste en la partición de las diferentes tareas que
conforman el proceso productivo de un bien o servicio, el cual se reparte entre
un grupo determinado de personas.
En otras palabras, la división del trabajo, aunque tiende a confundirse, es el
origen de la especialización del trabajo. Esta consiste en la fragmentación de
las tareas necesarias para la producción de un bien o servicio, las cuales se
reparten entre una serie de individuos, habitualmente, en base a su fuerza,
capacidad, especialidad o naturaleza. Con el tiempo, la división del trabajo
permitió el incremento de la productividad en determinadas tareas mediante la
especialización, así como el desarrollo de las sociedades.
Grandes economistas como Adam Smith o Karl Marx profundizaron sus
estudios en la división del trabajo. Este fenómeno se considera como uno de
los pilares fundamentales para el desarrollo económico a lo largo de la historia.
A lo largo de la historia, las sociedades agrarias se dedicaban en exclusiva a la
agricultura. Ante la aparición de necesidades como el comercio, la artesanía o
la creación de un sistema militar que garantizase la seguridad de los individuos,
surge la división del trabajo. Para ello, es crucial conocer lo que significó
el excedente de producción. Cuando el desarrollo técnico de las tareas
produjo un incremento de la productividad y, con ello, un excedente de
producción, el resto de individuos podían dedicarse a otras tareas como la
guerra o la artesanía, sin necesidad de dedicarse a la agricultura para poder
alimentarse.
El excedente de producción permitió que una serie de personas pudiese seguir
alimentándose, pese a dedicarse a otra serie de tareas como la guerra. Así
surge la división del trabajo, permitiendo a las sociedades organizarse de una
forma más plural, así como en numerosas funciones y oficios muy diversos
entre sí. No obstante, en los inicios de la sociedad, la división del trabajo
estaba directamente relacionada con el excedente de producción, pues este
marcaba la capacidad de división en función del número de personas que
podían abastecerse con el excedente.
Para Adam Smith, la división del trabajo fue una de las principales causas para
que las naciones incrementasen su riqueza. De acuerdo con el economista
escocés y padre de la escuela clásica, la división del trabajo permitía grandes
incrementos en la productividad, ya que el obrero no precisaba el cambio
constante de utensilio en el proceso de fabricación. Producto de que este
solo realizaba una tarea del proceso productivo. Esto, para Smith, permitía a
los productores el ahorro de capital, ya que un obrero no necesitaba disponer
de todas las herramientas para la confección de un bien o servicio, sino las que
Por otro lado, aunque en la línea de Smith, Marx argumentaba los posibles
problemas de la especialización, pues consideraba que, con el tiempo, la
monotonía de realizar tareas repetitivas acababa frustrando a los trabajadores.
A su vez, Marx suponía que, en un escenario donde las tareas fuesen cada vez
más repetitivas, el trabajador necesita un menor conocimiento para el
desarrollo de su trabajo. Esto, para Marx, deriva en una menor cualificación
futura de los empleados, que necesitan un menor conocimiento del que
necesitarían si tuviesen que realizar la tarea productiva al completo.
Dentro de sus aplicaciones teóricas, para Marx, y en referencia a su teoría de
la lucha de clases, consideraba que, en ocasiones, la división del trabajo
provenía por una relación de dependencia por cuestiones de jerarquías,
estableciendo así un control social. Además, para Marx, la división del trabajo
se expresaba de forma más natural y de una forma más desarrollada dentro de
un sistema comunista, ya que no establecía esos principios tan jerarquizados.
Como podemos observar, la visión de Marx estaba muy relacionada con Adam
Smith. Ambas concepciones poseían rasgos comunes en los efectos sobre el
individuo, diferenciándose en la estructura social que este fenómeno producía.
2.3 APARICION DE LA PROPIEDAD PRIVADA Y LAS CLASES SOCIALES
Título de la obra de Federico Engels, escrita en 1884. Tomando como base el
material del libro La sociedad primitiva del notable sabio americano, Morgan,
así como otros trabajos posteriores acerca de la prehistoria, Engels investiga
minuciosamente los rasgos fundamentales históricos del régimen social de la
Antigüedad, de los períodos llamados de salvajismo y de barbarie. Al principio
señala Engels cómo se habían modificado las formas del matrimonio y de la
familia en relación con el progreso económico de la sociedad, como
consecuencia del crecimiento de la producción; seguidamente analiza el
proceso de desintegración del régimen gentilicio primitivo, tomando como
ejemplo a tres pueblos: los griegos, los romanos y los germanos, y poniendo de
manifiesto las causas económicas de dicha desintegración. En la época del
régimen gentilicio aún no existía la propiedad privada, ni las clases, ni el
Estado; pero el aumento de la productividad del trabajo y la división del trabajo
condujeron a la aparición del intercambio y de la propiedad privada, a la
destrucción del régimen gentilicio y a la formación de las clases. La aparición
de las contradicciones entre las clases dio nacimiento al Estado, como
instrumento de protección de los intereses de la clase gobernante, como
máquina para mantener la sumisión de las clases explotadas y oprimidas. “El
Estado, habiendo nacido de la necesidad de refrenar los antagonismos de esas
clases, es por regla general, una fuerza de la clase más poderosa, de la que
impera económicamente, y que por medio del Estado se hace también
preponderante desde el punto de vista político, y crea de ese modo nuevos
medios de reprimir y explotar a la clase oprimida” (Engels). El libro de Engels
es formidable por su riqueza teórica y tuvo un enorme valor en la lucha contra
las teorías burguesas, a las que asestó un golpe mortal. Esta obra de Engels
prueba: 1) que la propiedad privada, las clases y el Estado no han existido
siempre, sino que han aparecido en una determinada fase del desarrollo
económico; 2) que el Estado de las clases explotadoras es siempre sólo un
instrumento de violencia y de opresión contra las grandes masas populares; 3)
que “las clases desaparecerán tan inevitablemente como inevitablemente
nacieron en el pasado. Con la desaparición de las clases desaparece también
inevitablemente el Estado” (Engels). Esta es la conclusión general, culminante,
del libro de Engels.
2.4 LA ECONOMIA PRECOLONIAL EN AMERICA LATINA (imperio incaico
etc.)
la economía pre colonial antes de la conquista española se desarrollaron en
América tres grandes civilizaciones -la maya, la azteca y el inca, que lograron
organizar complejas estructuras políticas y sociales. La civilización maya, sin
embargo, había desaparecido antes del florecimiento de los aztecas. Tanto
incas como aztecas lograron desarrollar la escritura y las matemáticas para
entender el movimiento de los astros. En otras regiones se establecieron
pequeños reinos periféricos o culturas medianas, que no llegaron a constituir
organizaciones políticas complejas ni grandes ciudades. Ejemplo de estas
últimas fueron los taínos, los araucanos y los aimaras en el actual territorio
boliviano, los omaguacas y los diaguitas en el norte de la actual Argentina, los
guaraníes del Brasil y Paraguay, los guetares de Costa Rica y los muiscas,
agustinianos, quimbayas y tayronas entre otros grupos que habitaron el actual
territorio colombiano. La experiencia inca muestra que el desarrollo político
logrado permitió satisfacer las necesidades de sus habitantes de manera
autosuficiente, mediante el principio de redistribución utilizado por las jefaturas
incas. La asignación administrativa de recursos impidió el pleno desarrollo de
formas de intercambio y centros de mercado cuya presencia fue importante en
culturas con cierta fragmentación política, como en el caso de los aztecas,
sirviendo como elemento de articulación. Por ejemplo, el mercado de
Tenochtitlán en el actual territorio mexicano, era un activo centro comercial en
el que miles de personas realizaban las transacciones, a diferencia de los incas
que realizaron intercambios comerciales en menor escala. Así, la redistribución
era el centro de la articulación económica y política entre los jefes y la
comunidad inca, puesto que los primeros captaban los excedentes de su
pueblo retornándolos en forma de bienes y servicios. En estas comunidades la
captación del excedente por parte de los gobernadores locales adoptó la forma
única de tributo en trabajo. El parentesco también articuló las relaciones
sociales, políticas y económicas, estableciendo vínculos de reciprocidad entre
los miembros de la comunidad. Entre los incas, se prohibía la ociosidad y se
estaba en la obligación de realizar trabajos agrícolas, entre otros oficios, por
medio de los cuales podían satisfacer sus necesidades y las de la población
vulnerable: viudas, niños y ancianos, de manera que nadie debía padecer de
hambre ni desnudez. También se almacenaron comestibles, tejidos, armas y
materias primas, trabajadas con el fin de atender las necesidades de los
ejércitos y las del pueblo en épocas de escasez. En el contexto andino
prehispánico, los muiscas, quimbayas, agustinianos y tayronas se pueden
considerar como los ejes de la prehistoria colombiana. A pesar de ser
consideradas como culturas medianas dentro de la experiencia mesoamericana
y suramericana, estos grupos lograron establecerse de manera permanente en
distintos territorios, logrando una estabilidad social y económica. El invento de
la cerámica por los indígenas que habitaban el norte de Colombia produjo
cambios muy importantes que permitieron almacenar agua y bebidas en gran
cantidad y guardar alimentos y conservarlos largo tiempo sin que ratones y
otros roedores e insectos se los comieran. Además lograron cocinar en agua
los alimentos y así comer muchas cosas que antes eran incomibles crudas. Se
enriqueció la alimentación consumiendo ante todo gran variedad de vegetales
silvestres, moluscos, pescado, algunos reptiles como la tortuga y el caimán,
aves y mamíferos. Con esta mejoría en cantidad y calidad de la alimentación,
aumentó la población y se iniciaron muchos progresos materiales. La población
es el factor productivo fundamental en todas las sociedades y mucho más en
las que carecen de capital y maquinaria. En ellas, la evolución demográfica
determina directamente la suerte de la producción. La mejor nutrición permitida
por el uso de la cerámica y de la cocción de los alimentos llevó a aumentos de
la población que a su vez pudo organizarse mejor y repartirse entre agricultura,
caza, pesca, fabricación de utensilios, minería y comercio. La división del
trabajo aumentó la productividad que contribuyó a reproducir adecuadamente
una población mayor. En la medida en que la división del trabajo se hace más
compleja y surge el proceso de urbanización, la población influye menos
directamente en la producción, pero aun así es un campo fundamental que el
historiador económico debe tener presente para entender las transformaciones
de la economía y las condiciones de empleo y bienestar que le ofrece a la
población. La región del altiplano central del actual territorio colombiano fue
habitada por los muiscas, siendo el territorio más poblado después de los
imperios inca y azteca. Todo parece indicar que en 1541 esta cultura alcanzó
un nivel de desarrollo que le permitiría convertirse en un imperio, proceso que
fue interrumpido por la conquista española en el altiplano cundíboyacense. Los
muiscas estaban organizados en pequeñas aldeas al mando de un cacique, y
se caracterizaban por ser sociedades pre estatal, poco homogéneo, cuyas
distintas categorías políticas eran descentralizadas y jerarquizadas, tal como
sucedió con algunos cacicazgos que se agruparon bajo el mando del Zipa de
Bacatá y el Zaque de Hunza. No obstante, la integración política de las etnias
permitió el surgimiento de la agricultura y la utilización masiva de trabajo
comunitario organizado (Lleras, 1986). El parentesco es un aspecto
fundamental que explica el establecimiento de comunidades independientes,
puesto que este tipo de vínculos aseguraba la pertenencia de un individuo a
una comunidad y con esto su acceso a los recursos del territorio que
controlaban. No se descarta la posibilidad de enfrentamientos bélicos para
obtener el control de determinadas zonas, con lo cual pudieran ampliar las
tierras disponibles para el cultivo y asegurar el aprovisionamiento de alimentos
cuando éste se encontraba en cuestión. LA PRODUCCIÓN En el siglo XV, la
economía de las comunidades prehispánicas era una sólida estructura basada
en la agricultura y la producción de mantas, la explotación de minas de
esmeraldas, carbón vegetal y mineral, sal y cobre. La agricultura surgió
acompañada por el perfeccionamiento de técnicas artesanales y
manufactureras, utilizadas en la fabricación de recipientes de arcilla y figuras
en oro que aleaban con otros metales utilizando técnicas similares, hecho que
ha llevado a plantear la hipótesis de la existencia de un amplio intercambio
entre estas culturas a través del río grande de la Magdalena. Las primeras
ocupaciones del territorio del altiplano cundiboyacense se remonta al año
12.000 a. C., época en que las distintas posibilidades que ofrecía el entorno
medioambiental determinaron que algunas sociedades se dedicaran
fundamentalmente a la caza y otras a la recolección, actividades que fueron su
principal fuente de aprovisionamiento de alimentos hasta el establecimiento de
cultivos agrícolas que las fueron reemplazando. Esto permitió que la
subsistencia estuviera menos sujeta a contingencias medioambientales y se
destinara parte de la fuerza de trabajo a actividades distintas a la producción
agrícola de subsistencia. En el caso de los muiscas, la dotación natural de los
territorios que se encontraban bajo su dominio determinó los tipos de bienes
producidos, pues contaban con las grandes minas de sal en Zipaquirá,
Nemocón y Tausa, y prácticamente controlaron la producción de cobre del
altiplano. De la misma manera, la producción agrícola se benefició del control
de territorios aptos para tal fin en distintas altitudes, pese a que su tecnología
era rudimentaria. Al ser comunidades fundamentalmente agrícolas, el principal
factor de producción era la tierra, cuyo acceso era de carácter comunal, así
como las fuentes de agua y los bosques. Igualmente, el trabajo destinado a la
producción agrícola y a la explotación de minas era de carácter colectivo o
comunitario entre los miembros de las familias, sistema que compensó el bajo
nivel de desarrollo tecnológico logrado por estas culturas El crecimiento de la
población llegó en algún momento a ejercer presión sobre las tierras fértiles y a
una competencia entre comunidades vecinas, lo que llevó a frecuentes
conflictos. Las guerras explican el origen de la estratificación social de los
cacicazgos, pues con este evento, el trabajo se volvió forzoso, la productividad
obligatoria y los prisioneros de guerra se convirtieron en esclavos, una clase
muy inferior. Se creó entonces una sociedad dominada por guerreros y jefes,
cuyas posiciones se volvieron hereditarias. La producción y distribución de gran
variedad de productos agrícolas les permitió a los muiscas y tayronas gozar de
cierto nivel de autosuficiencia y mantener una dieta variada, gracias a la amplia
disponibilidad de cosechas durante todo el año, producto del control de aldeas
y territorios en distintos pisos térmicos. En el caso de los muiscas, el cultivo de
tubérculos como hibias, cubios y chuguas predominó en los páramos, mientras
que en las zonas templadas se podían encontrar cultivos de maíz, yuca, batata,
ahuyama y árboles frutales. El maíz fue un alimento muy popular, debido a sus
características nutritivas y a que se podía cultivar tanto en climas fríos como
templados, además de ser fácil de almacenar, sembrar y cosechar (Langebaek,
1985b). La pesca y la caza fueron actividades importantes en todo el territorio
muisca, las que se constituyeron como sus fuentes principales de proteínas. La
producción agrícola de los quimbayas fue típica de territorios de clima
templado: produjeron yuca, maíz, ciruelas, aguacate, guayaba y guaba y eran
además hábiles cazadores. A diferencia de los muiscas que extraían la sal de
las minas, los quimbayas explotaban la sal de los ríos mediante técnicas de
ebullición. EXCEDENTE E INTERCAMBIO En la cultura muisca el mecanismo
de la redistribución funcionó de manera paralela al del intercambio. Los
caciques muiscas captaban los excedentes productivos de su pueblo por medio
del tributo (llamado por ellos tamsa), pero no lo concentraban totalmente sino
que lo redistribuían entre su gente, por medio de la constitución de un fondo de
consumo común, y entre otras comunidades que compartían con ellos la
lengua chibcha. Si el cacicazgo local estaba subordinado al mando del Zipa o
del Zaque, este debía destinar parte del tributo al mando superior en
representación de su comunidad. En estos grupos, el tributo no debe ser
entendido como aquel que establecieron los españoles como mecanismo de
explotación y extracción del excedente productivo, sino como una forma de
redistribuir el producto social y sostener el sistema administrativo de estas
sociedades. El trueque fue la principal forma de intercambio entre los muiscas
puesto que su rica dotación de recursos naturales les permitió generar un
importante excedente, con el que pudieron realizar intercambios en ferias y
centros de mercado de otros territorios y pobladores. El surgimiento de estos
excedentes también permitió sostener a grupos de artesanos especializados y
a otros grupos no artesanales, favoreciendo el desarrollo de actividades
productivas distintas a la agricultura de subsistencia. Sin embargo, el
intercambio no puede considerarse como un hecho generalizado, dado que la
mayoría se restringía a comunidades de la misma etnia. Incluso, no todos los
bienes producidos eran intercambiados, aunque una parte importante de
productos básicos y principalmente suntuosos eran destinados para tal fin.
Productos agropecuarios y derivados (alimentos agrícolas, carne, pescado,
coca, algodón, miel, cera de abejas, tabaco, cabuya, yopo y bija), mineros (oro,
esmeraldas, sal de las minas) y manufacturas rudimentarias (mantas, totumas,
ovillos de hilo, figuras de oro, cuentas y cerámicas) eran intercambiados
principalmente en centros de mercado que se encontraban bajo el control de
los caciques de Tunja, Duitama y Sogamoso y, en menor medida, en las ferias
de Chocontá, Fusagasuga, Pasca, Saboya y Sorocotá entre otros (Langebaek,
1985b). La siguiente matriz muestra los bienes intercambiados con mayor
frecuencia por los muiscas. Aunque es difícil establecer los términos de
intercambio, al parecer el trueque de estos bienes respetó ciertas proporciones
establecidas, determinadas por la escasez y por la cantidad de trabajo
incorporado en su elaboración y transporte. La tabla 1 muestra que los
principales bienes intercambiados fueron las mantas, el oro y el algodón. Los
muiscas intercambiaron mantas por casi todos los bienes considerados en la
tabla, dentro de los que cabe destacar la sal marina del litoral atlántico y el
algodón proveniente de grupos de los llanos orientales. El activo intercambio
del que fueron objeto las mantas y la sal, generaron procesos de mejoramiento
en su producción, dejando de ser vista como una simple actividad doméstica,
requiriendo cada vez más trabajo especializado. Las mantas, el control del
cobre y la producción de esmeraldas (bienes necesarios para la fabricación de
joyas) también les permitían mantener relaciones comerciales con tribus del sur
como los panches y los pijaos, quienes a cambio entregaban oro, que
producían en abundancia. Los muiscas tuvieron acceso a cuentas de collar y
caracoles marinos provenientes de la costa norte, que adquirían para
actividades rituales a cambio de esmeraldas y mantas. El intercambio con los
quimbayas se concentraba principalmente en textiles, oro y piezas de
orfebrería, arte muy desarrollado por este grupo. Existían algunos caciques y
comunidades que operaban como intermediarios comerciales e incluso, según
Langebaek, los mismos muiscas: actuaron como intermediarios entre los
Llanos y otras regiones; los miembros del cacicazgo de Pisba, por ejemplo,
cambiaban loza en los Llanos, y con el algodón que les daban a cambio hacían
trueque con los taches. Algunos productos del altiplano circulaban en regiones
muy lejanas y viceversa, producto de la actividad de estos intermediarios. La
intermediación les permitió a los muiscas obtener ventajas del intercambio,
pues con esto tenían acceso a bienes que no se producían en sus territorios (el
caso de caracoles, sal marina y algodón de los Llanos Orientales) o cuya
producción implicaba gran dificultad. EL PROBLEMA DE LA MONEDA Aunque
la principal forma de intercambio fue el trueque, el volumen y la cantidad de
productos intercambiados parecen indicar que estos flujos no eran
completamente simétricos, y que muchas veces el monto de bienes entregados
era menor al recibido. Esta situación plantea el problema del valor y su patrón
de medida. No es clara la existencia de una moneda que cumpliera
perfectamente las funciones que se le atribuyen convencionalmente. Sin
embargo, existieron ciertas mercancías que se intercambiaron con mayor
frecuencia y que pudieron servir como patrón para medir valores. Esta
característica se le ha atribuido principalmente a las mantas, mercancía que
era aceptada por muchas otras, pero que no era totalmente homogénea,
puesto que la cantidad de mano de obra incorporada en ellas era variable.
2.5 EL MODO ESCLAVISTA DE PRODUCCION
El modo de producción esclavista fue uno de los sistemas de organización de
la producción de bienes y servicios. En este sentido, Marx definió este modo
de producción como uno de los modos de producción pre capitalista.
Así, el modo de producción esclavista se atribuye a las sociedades de la época
clásica, como Grecia o Roma. Un modo de producción basado en la
servidumbre plena. En este modo de producción, había habitantes que no
poseían derechos.
Este modo de producción, así como las otras vertientes existentes, son
definidos por Karl Marx y Friedrich Engels.
Entre las características que definen al modo de producción esclavista
podemos destacar varias. Así, el modo de producción se integra por una serie
de rasgos que la distinguen del resto.
Los esclavos eran personas que, en la ley, figuraban como objetos.
El amo de estos debía alimentarlos y proporcionarles residencia.
El modo se sostenía por la masiva esclavitud a nivel global.
Eran propiedad del amo, formando parte de su patrimonio.
Eran utilizados como objeto de cambio.
Además, conviene destacar que había diferentes niveles de esclavos. Los que
mejores condiciones tenían eran los que sabían leer, escribir y llevar las
cuentas del dinero.
Las clases sociales que existen en un modo de producción esclavista, de
acuerdo con Marx, son:
Esclavos: Ciudadanos sin derechos. Estos eran propiedad de sus
amos, el cual decidía sobre ellos.
Ciudadanos libres: Ciudadanos con derechos. Podían contar con
propiedades, incluso tener esclavos a su cargo.
A lo largo de la historia, este ha sido el sistema más criticado de todos.
Bajo el modo de producción esclavista se incumplen todos aquellos
derechos humanos que hoy están garantizados en la mayoría de países.
Estamos hablando de un sistema de producción que contempla la
existencia de personas que son consideradas objetos ante la ley. De
esta forma, los esclavos podían ser intercambiados, torturados o,
incluso, sacrificados. En este sentido, un sistema que ha recibido
numerosas críticas allá donde se ha ido extinguiendo.
No obstante, aunque Marx consideraba el esclavismo para la etapa
clásica, el sistema convivió más años en la sociedad. En la época del
comercio triangular y tras el descubrimiento de América, el comercio de
esclavos era muy frecuente.
Así, los europeos mandaban esclavos para trabajar en las plantaciones
del nuevo continente. Por este motivo, estamos hablando de un sistema
que, pese a atribuirse a la época clásica, se extiende más allá de esta.
2.6 CONTARDICCIONES DEL REGIMEN ESCLAVISTA
En la actualidad se conoce como la forma de gobierno en la que Dios, por
medio de sacerdotes o profetas, es el soberano, aquí todo acto social y civil se
hace religioso.
Ven a la religión como un sistema completo de vida. Dirigen en materia
financiera y económicas de acuerdo a los principios y enfoques
distintivos de cada religión.
Interpretan a Dios como creador del ser humano, omnipotente y
perfecto, las leyes y regulaciones que se encuentran en las sagradas
escrituras son igualmente perfectas por ser de su inspiración.
El hombre es considerado sin discernimiento y sus aptitudes son
limitadas para descubrir las leyes naturales de la vida
El gobierno de base en religiosa fue universal hasta la Revolución Francesa de
1789 que inició el régimen laicista eliminando la figura del rey y toda base pre-
constitucional superior a la voluntad constituyente.
Se supone que el poder sobre los humanos y en las sociedades que, por ser
natural, el hombre es animal social, procede de Dios, gobernante supremo.
Los gobernantes civiles y religiosos se fundían en un solo poder. Pero, el
gobierno divino se ejercía de modo delegado por gobernantes al modo de la
Póntica o Vicario de Cristo y su Iglesia gobernaba en nombre de Dios o «por la
gracia de Dios».
Las religiones tenían un origen común en la primitiva revelación abrahanica y
en la Sagrada Escritura.
Desintegración del estado esclavista en occidente y en oriente la expansión
territorial y las rutas comerciales, las ciudades y las nuevas formas de
intercambio.
La teocracia y su dominio sobre el poder civil.
La pax romana de Augusto y el Imperio no podía significar el fin del
expansionismo militar, pues si se acababa el mecanismo, el sistema entero
caería.
Los bárbaros están pasando a ser la fuerza principal del ejército romano.
El interés de los propietarios tiene de convertirse en algo parecido a lo que
serán los señores feudales. Las reformas de Diocleciano salvan el Imperio un
siglo más, pero empujan el sistema en un sentido definitivamente feudal.
El teólogo Agustín y la Patrística.
La palabra Teocracia tiene su significado etimológico del griego: Theo, que
significa "Dios" y Cracy, que significa "fuerza".
Cuando ser libre ya no signifique nada, nada significará ser esclavo.
La crisis del siglo III, con su correlato de invasiones, anarquía militar y crisis
ideológica que conlleva la expansión y posterior triunfo del cristianismo es en lo
económico la crisis del modo de producción esclavista. Los latifundios
empiezan a ser cultivados por colonos semi libres, y los esclavos escasean.
La crisis se manifestó ante todo en la ruina masiva de los pequeños
productores y en la decadencia de las grandes haciendas esclavistas.
Aparecieron nuevas formas de explotación de las haciendas, gérmenes de
nuevas relaciones de producción. En su forma más desarrollada, este proceso
se operó en el Imperio Romano.
Georges Duby o Pierre Bonnassie, apoyados en una ingente documentación,
demuestran pervivencias fundamentales del esclavismo en la Alta Edad Media,
hasta el siglo XI, en medio de la llamada revolución feudal. Según este último
autor el auge del esclavismo se daría en el siglo VII.
2.7 APARICION DEL MODO DE PRODUCCION FEUDAL
Feudalismo es la denominación del sistema político predominante en Europa
Occidental de los siglos centrales de la Edad Media (entre los siglos X y XI,
aunque no hay acuerdo entre los historiadores sobre su comienzo y su
duración, y esta varía según la región), y en la Europa Oriental durante la Edad
Moderna, caracterizado por la descentralización del poder político; al basarse
en la difusión del poder desde la cúspide (donde en teoría se encontraban
el emperador o los reyes) hacia la base donde el poder local se ejercía de
forma efectiva con gran autonomía o independencia por una aristocracia,
llamada nobleza, cuyos títulos derivaban de gobernadores del imperio
carolingio (duques, marqueses, condes) o tenían otro origen
(barones, caballeros, etc.).
Este término también es utilizado historiográficamente para denominar
las formaciones sociales históricas caracterizadas por el modo de
producción que el materialismo histórico (la historiografía marxista)
denomina feudal.
Como formación económica-social, el feudalismo se inició en la Antigüedad
tardía con la transición del modo de producción esclavista al feudal, a partir de
la crisis del siglo III y, sobre todo, con la disolución del Imperio romano de
Occidente (siglo V) y la formación de los reinos germánicos y el Imperio
carolingio (siglos VIII y IX).
Fundamentado en distintas tradiciones jurídicas (tanto del derecho
romano como del derecho germánico –relaciones de clientela, séquito y
vasallaje, el feudalismo respondió a la inseguridad e inestabilidad de la época
de las invasiones que se fueron sucediendo durante siglos (pueblos
germánicos, eslavos, magiares, musulmanes, vikingos). Ante la incapacidad de
las instituciones estatales, muy lejanas, la única seguridad provenía de las
autoridades locales, nobles laicos o eclesiásticos, que
controlaban castillos o monasterios fortificados en entornos rurales, convertidos
en los nuevos centros de poder ante la decadencia de las ciudades.
Desde el punto de vista institucionalista, el feudalismo fue el conjunto
de instituciones creadas en torno a una relación muy específica: la que se
establecía entre un hombre libre (el vasallo), que recibía la concesión de un
bien (el feudo) por parte de otro hombre libre (el señor), ante el que se
encomendaba en una ceremonia codificada (el homenaje) que representaba el
establecimiento de un contrato sinalagmático (de obligaciones recíprocas).
Esta serie de obligaciones recíprocas, militares y legales, establecidas entre la
nobleza guerrera, giraba en torno a tres conceptos clave: señor, vasallo y
feudo. Entre señor y vasallo se establecían las relaciones de vasallaje,
esencialmente políticas. En el feudo, entendido como unidad socioeconómica o
de producción, se establecían relaciones de muy distinta naturaleza, entre el
señor y los siervos, que desde la historiografía marxista se explican como
resultado de una coerción extraeconómica por la que el señor extraía
el excedente productivo al campesino. La forma más evidente de renta
feudal era la realización por los siervos de prestaciones de trabajo, con lo que
el espacio físico del feudo se dividía entre la reserva señorial o reserva
dominical (donde se concentraba la producción del excedente) y
los mansos (donde se concentraba la producción imprescindible para la
reproducción de la fuerza de trabajo campesina). En otras formas, los siervos
se obligaban a distintos tipos de pago, como una parte de la cosecha o un pago
fijo, que podía realizarse en especie o en moneda (forma poco usual hasta el
final de la Edad Media, dado que en siglos anteriores la circulación monetaria, y
de hecho todo tipo de intercambios, se reducían al mínimo), a los que se
añadían todo tipo de derechos y monopolios señoriales.
2.8 RENTA DE TRABAJO, RENTA EN ESPECIE Y RENTA EN DINERO
La rentas de trabajo o rentas laborales hace referencia a los ingresos que
obtienen las personas naturales originados en la prestación de servicios
personales, sin importar la relación contractual que medie para su obtención.
Los salarios derivados de un contrato de trabajo son por excelencia rentas de
trabajo, pero también son rentas de trabajo los honorarios derivados de un
contrato de prestación de servicios, o las compensaciones por el trabajo
asociado, y en general cualquier remuneración producto de un servicio
personal.
La renta en especie es una aportación no dineraria pero que es valorable para
calcular el salario total que percibimos, realmente supone un beneficio
económico para los trabajadores. Es un tipo de salario que está regulado por la
legislación y, como norma general. Esto es muy importante para evitar abusos
de la empresa a la hora de remunerar al trabajador, ya que este tipo de
retribución, no siempre es interesante para el trabajador.
Los elementos de los que puede constar son:
Una vivienda o un coche que se pone a disposición del trabajador. Es
habitual en casos en los que tengamos que trabajar desplazados en otra
ciudad o país.
Vales de comida o bonos de descuento. Los vales de comida son
aceptados en muchos restaurantes. Los bonos de descuento los utiliza la
empresa para ofrecer la adquisición de sus propios productos a precios más
reducidos.
Primas de seguro: Se contratan seguros a favor del trabajador, sobre
todo seguros médicos o de vida.
Entrega de acciones de la empresa: Otra forma de pagar el trabajo. Se
valoran las acciones al precio que tengan en el mercado en ese momento.
Ofertas de viajes. Es común en empresas como agencias de viajes u
hoteles. Para estas empresas es menos costoso ofrecer estos productos
que hacer una aportación en dinero.
Este concepto se usa en el contexto de la Economía y las finanzas públicas.
1. En sentido tributario, Renta en dinero son todos los Ingresos que
constituyen Utilidades o beneficios que rinde una cosa o actividad y todos los
beneficios, Utilidades o incrementos de Patrimonio que se perciben o
devenguen, cualquiera que sea su naturaleza, origen o denominación.
2. En un sentido general, Renta es la cantidad pagada por los servicios de
un Bien, durable o de Capital, o por el uso de la Tierra, las maquinarias o los
edificios.
3. En Macroeconomía, el término es sinónimo de Ingreso. Ver Ingreso
Nacional.
4. En sentido estrictamente económico, la renta son todos aquellos pagos a
un Factor Productivo en exceso de la suma mínima necesaria para inducirlo a
permanecer en la misma ocupación. En otras palabras, son todas
las Ganancias en exceso que obtiene por sobre su precio de retención.
2.9 LOS GREMIOS Y LAS CORPORACIONES
El término gremio, proviene del latín gremĭum, también puede hacer referencia
al conjunto de personas que comparten un mismo estado social u otra
característica en común.
Como tipo de asociación, el gremio surgió en las ciudades europeas
medievales para reunir a los artesanos que compartían un mismo oficio. Al
unirse, los artesanos podían potenciar la actividad, organizar la demanda y
garantizar el trabajo para todos los asociados. Por otra parte, se dedicaban a la
enseñanza de sus labores. Estas cuestiones hacen que los gremios sean
considerados como el punto de partida hacia los sindicatos modernos,
aunque sin jerarquías.
Las escalas existentes en los gremios se limitaban a la formación laboral
(aprendiz, oficial y maestro). Quienes ingresaban al gremio, lo hacían como
aprendices. A través de un contrato de aprendizaje, era posible ascender hasta
la categoría de maestro.
Contratos aquellos que contaban con una serie de condiciones y de parámetros
establecidos que permitían dejar cerrado y claro cuál era el proceso de
aprendizaje de quienes se iniciaban en la profesión así como las maneras que
tenían aquellos de seguir ascendiendo de categoría dentro del citado gremio.
Para poder conocer el significado del término corporación, tenemos que
descubrir, en primer lugar, su origen etimológico. En este caso, podemos
exponer que se trata de una palabra que procede del latín “corporatio” que, a
su vez, es fruto de la suma de dos componentes de dicha lengua:
-El verbo “corporare” que puede traducirse como “formar un cuerpo”.
-El sufijo “-tio”, que es sinónimo de “acción y efecto”.
Se trata de una organización integrada por individuos que se encargan del
gobierno de la propia entidad. La noción también alude a una empresa de gran
tamaño que, por lo general, contiene o reúne a otras menores.
Puede decirse que una corporación es una empresa o un conjunto de
personas que actúan como una sola entidad. Cuando una corporación no
puede emitir acciones, sus dueños son integrantes de la organización. En
cambio, si la corporación emite acciones, sus dueños son los accionistas. En el
caso de las corporaciones sin fines de lucro, nunca expiden acciones.
Cabe destacar que los accionistas de una corporación, más allá de disponer la
propiedad de la misma en el porcentaje que sus acciones indican, no suelen
encargarse de la gestión. Es habitual que una junta de directivos tenga dicha
responsabilidad.
Las corporaciones pueden disolverse por la decisión de sus accionistas o por
una indicación legal. Es importante tener en cuenta que, como personas
jurídicas, las corporaciones tienen derechos y obligaciones que la legislación
se encarga de establecer.
FIN