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Rossana Podestá Siri. Encuentro de miradas. El territorio visto por diversos
autores, México, Secretaría de Educación Pública, 2007, 250 pp.
Article in Península · December 2015
DOI: 10.1016/[Link].2015.08.008
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Barbara Pfeiler
Universidad Nacional Autónoma de México
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Península
vol. X, núm. 2
julio-diciembre de 2015
pp. 159-162
RESEÑA
Rossana Podestá Siri. Encuentro de miradas. El territorio visto por diversos autores,
México, Secretaría de Educación Pública, 2007, 250 pp.
Los trabajos sobre infancia en el medio indígena desde las perspectivas lingüística y antro-
pológica son contados en México. Los estudios existentes tratan principalmente sobre la
socialización temprana, y la adquisición temprana del lenguaje; el desarrollo del lenguaje
oral en la infancia media y tardía, es aún más escaso en las lenguas mesoamericanas.
La obra de Rossana Podestá, Encuentro de miradas. El territorio visto por diversos autores,
se constituye como un paso adelante en la acertada tarea de obtener la visión del mundo
indígena a través de las representaciones sociales de los niños, siendo esto un material in-
valuable para todo proyecto de interculturalidad mexicana.
En el estudio de Podestá, los niños nahuas del estado de Puebla dan a conocer su visión
de la propia cultura y del mundo exterior, plasmándolo en sus cartas, dibujos, fotografías y
narraciones. Teniendo como referencia dichas representaciones sociales, es posible entender
los significados adquiridos en la infancia, mismos que conducirán su vida futura. En ellas,
el entorno natural toma el papel de símbolo: el volcán, el conejo, la víbora, el coyote, y los
tecolotes se convierten en protagonistas y relatores del mundo indígena.
El mundo de los niños se presenta con todas sus condiciones complejas y adversas, inclu-
so con los procesos acelerados de cambio que han dado otra configuración al mapa étnico
y lingüístico de la región estudiada. El mundo nahua presentado en esta obra, representa
una enorme población infantil que adquiere la lengua nahua en un contexto urbano y en
contacto con el español. No habiendo recibido este fenómeno la atención que merece, aún
menos se sabe de cómo los niños son educados en sus comunidades de origen. Desafortu-
nadamente, dada la celeridad en el proceso de migración por razones económicas, políticas,
y religiosas, entre otras, los contextos indígenas de socialización son cada vez más escasos y
nos encontramos que muchas lenguas van por el camino del desplazamiento y la extinción.
Es por esta razón que nos permitimos afirmar que estudios como el aquí reseñado, deberían
hacerse no sólo con nahuas sino con todas las partes que conforman la pluralidad étnica y
lingüística de México.
Esta investigación da respuesta a las preguntas sobre el papel que juega la narración en
los valores, reglas y fronteras sociales que se aprenden mediante la socialización. Permite
observar los estilos de narración que usan los niños nahuas de 8 años en la escuela, y los
conceptos que proporciona el nahua como lengua materna para enriquecer el desarrollo
cognoscitivo, tales como la representación del espacio.
península
La autora propone entender el proceso educativo en su contexto cultural y como práctica
situada en la cotidianeidad. Este proceso se nutre principalmente de la actividad comuni-
cativa en donde el lenguaje juega un papel central.
Podestá concluye que la socialización por medio de la enseñanza escolar en las comu-
nidades nahuas está basada en un esquema de participación compleja en donde los niños
aprenden asumiendo distintas posiciones, infiriendo lo que observan, y experimentando
por sí mismos. Con esto la obra ofrece reflexiones que nos permiten entender la realidad
de los niños:
a) Participan desde el nacimiento en situaciones comunicativas complejas dada la estruc-
tura familiar amplia. En este sentido, aprenden que la identidad interlocutiva es variable y
fluctuante entre oyente, observador, interlocutor directo, etc., lo que implica que desarro-
llan capacidades de observación, inferencia y deducción desde muy pequeños.
b) Aprenden observando desde muy pequeños. La observación se apoya en pistas visua-
les y no verbales en donde se refleja la atención hacia eventos y acciones como lo demues-
tran sus vocabularios.
c) Adquieren las nociones espaciales generales, ampliamente estudiadas en la psicología
piagetiana, pero al filtrarse por la semántica del nahua, es posible observar las distinciones
finas particulares de dicha lengua. Esto sugiere destrezas visuales y conceptuales propias a
un “estilo cognoscitivo nahua”, mismas que la obra ofrece como base para cualquier pro-
yecto pedagógico indígena.
d) Conocen su geografía local, se orientan en su espacio, y lo habitan participando en él.
Aquí de nuevo, la lengua materna así como la socialización familiar y la escolar les otorgan
estos recursos.
El interés creciente en la infancia por parte de la antropología ha dado como resultado el
desarrollo de trabajos de gran aporte metodológico interdisciplinario, incluyendo la educa-
ción. Tal es el caso del libro de Rossana Podestá Siri, el cual es dinámico, sincrónico y holís-
tico, por lo que provee una imagen más completa de la infancia. La autora muestra cómo la
literatura de las diferentes áreas abordadas, séase la educación, la antropología (cognitiva) y
la etnolingüística, ofrece miradas internas y complementarias. Aunado a lo anterior, el uso
de sendos métodos de investigación permite que la lectura se torne apasionante.
La dimensión temporal que encontramos en este trabajo, comparando las visiones y
las imágenes, o sea las representaciones sociales, así de los niños como que de sus abuelos,
difieren de la variación paradigmática y metodológica a través de los campos de conoci-
miento. El conocimiento obtenido por las descripciones de los antepasados, por ejemplo,
varía del aquí estudiado por medio de los infantes. Este conocimiento puede ser usado para
el estudio de la infancia en el pasado. El hecho de explorar la infancia a través de la escala
de tiempo aclara las formas y los significados de las transmisiones culturales y de compor-
tamiento a través de las generaciones.
De esta manera, se provee un nuevo entendimiento del cambio cultural de manera general,
esto es, cómo los comportamientos, las creencias, las actitudes y las prácticas han cambiado
entre generaciones, qué mecanismos representan estos cambios, y por qué han cambiado hacia
patrones particulares.
Las perspectivas de la antropología cultural y de la lingüística han visto a los niños como
participantes culturales y como expertos potenciales, a diferencia de las de la antropología
psicológica y de la biológica, donde la infancia fue descrita como la secuencia de un nú-
mero de fases que llevan a la madurez. Al integrar aquellas, empezamos a mirar a los niños
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reseña
como actores independientes que negocian y navegan en medio de los escenarios sociales,
culturales y ecológicos, enriqueciendo las perspectivas de las últimas.
El desarrollo y la aplicación de la competencia social y ecológica por los niños pueden ser
modelados como un proceso que integra diferentes escalas y perspectivas. La infancia había
sido mirada desde el aspecto de los procesos de evolución de tal modo que nos diferencia
de los primates en términos de crecimiento, desarrollo y maduración. Esto se puede ver
en el “modelamiento” en el cual los niños adquieren el lenguaje y empiezan a archivar la
competencia social y ecológica. Desde entonces este patrón básico es altamente variable de
acuerdo al contexto social, cultural y ecológico. Al valerse de los datos de culturas pasadas
y presentes podemos entender cómo esta variación es manifestada en los roles de los niños,
las actividades en la cuales están involucradas, las habilidades que adquieren, los roles en
la dinámica familiar, la socialización lingüística, el desarrollo de género y las influencias en
el crecimiento y desarrollo.
El libro está dividido en cuatro capítulos. En el primer capítulo, “Hacia una propuesta
metodológica para el estudio de las representaciones sociales de pueblo y/o ciudad”, se
destaca el interés en un aporte novedoso a la teoría y metodología de la antropología, cen-
trándose en el concepto de representación social y su aplicación a la realidad de los niños
nahuas.
En el segundo apartado, “El paradigma de las representaciones sociales. Historia, disci-
plinas implicadas y concepciones teóricas”, se desarrollan los aspectos teórico-metodológi-
cos planteados por la psicología social sobre este paradigma, y se discute su utilización en
la antropología mexicana.
En el “Ensayo de una antropología polifónica” se exponen dos visiones etnográficas
sobre una misma realidad. Una construida desde fuera por el investigador y/o maestro, y la
otra desde dentro por el nativo. Aquí, la autora destaca la importancia del diálogo entre el
investigador y el informante para el planteamiento de nuevas maneras de hacer etnografía.
En el último capítulo “Análisis de las representaciones sociales de pueblo y/o ciudad”,
la autora ofrece una revisión de los materiales resultantes, tomando como referencia el
paradigma de las representaciones sociales para dar cuenta de los diferentes temas en que
se descompone la representación social del objeto pueblo. Plantea que los niños habitantes
de sus territorios de origen y los hijos de migrantes habitantes de la ciudad no comparten
los mismos núcleos respecto de la representación social de pueblo, pero sí los mismos te-
mas; manifestando así aspectos de la misma identidad étnica. De esta manera, el pueblo,
va caracterizado por el entorno, la naturaleza, las fiestas y los geo-símbolos como los cerros
y los volcanes.
Los innovadores resultados presentados en esta obra parecen querer convencernos de
que es posible integrar las perspectivas teóricas y metodológicas de las diferentes disciplinas
científicas, sin detrimento del avance investigativo de cada una y para un mayor alcance
de la ciencia en general.
Barbara Pfeiler
bpfeiler@[Link]
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península
Bibliografía
Langeveld, Martinus J. 2005. “La necesidad de una antropología del niño”. Revista Edu-
cación y Pedagogía, Medellín, Universidad de Antioquia, Facultad de Educación,
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Moscoso, María Fernanda. 2009. “La mirada ausente: Antropología e infancia”. Aportes
Andinos 24: 8.
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