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Muerte Subita - Sabina Berman

obra teatral

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= os E o [==] s = = o S MUERTE SUBITA OBRA DE TEATRO ORIGINAL DE SABINA BERMAN Teatro Mexicano 4 xaron Sabina Berman MUERTE SUBITA Primera edici6n: 30 de agosto de 1988, 1000 ejemplares. © Editorial Katun, S.A. 1988 Av. Universidad 1821 Desp. 16 04318 México, D.F. Tel. 548-07-07 Portada: Armando Mendoza Rivera Fotografia: Terry Fernindez Todos los derechos reservados. Se prohibe toda forma de reproduccién total o en parte de este libro sin previo permiso. ISBN 968-850-066-6 Queda hecho el depésito que marca la ley. Impreso y hecho en México, 1988 f A PROPOSITO DE SABINA Hay varios rasgos de Sabina Berman que la hacen des- tacar de manera radiante en su generacién de autores. No ciertamente el ser mujer: me ha parecido siempre una idea curiosa la de reunir antologias de autores hem- bras: es una nocién ginecolégica y no literaria, a pesar de que la favorezcan muchas ligas de profesoras de Esta- dos Unidos y de otras partes. Un autor es quien es por virtud de su talento y su oficio, y muchos varones hay que no los tienen, y algunas de nuestras autoras, si. Sabina en alto grado. Pero hablaba de los rasgos que la distinguen: me impresioné de entrada el que fuera duefia de un gran oficio practico, gente de foro en manera total. Actriz de talento muy considerable, directora de escena, asistente 0 técnica si se ofrece, de luces o de sonido. La practica del foro sintetiza y hace evidentes muchas clases teéri- cas; sin el contacto vivo de la escena un autor no posee la correcta organizaci6n mental para concebir textos dramaticos vivos y animados. Claro, lo que la escena no fecunda es el valor literario de los textos: obras hay eficaces y entretenidas, pero con una ejecucién literaria pedestre; la obra de Sabina tiene un evidente valor lite- tario, casi es lo que salta a la vista ms pronto. Se ve en sus pAginas la mano de alguien que ha sabido cultivar Ja poesia lirica con sensibilidad y refinamiento. Pero hay otra poesia que no es intima, con la cual el poeta produce gestos, imagenes y un tejido de acciones que nos entregan la mds fuerte visién de realidad que se puede invocar: la poesia dramatica, y no son fruto suyo todos los dramas a nuestro alcance.-Hay muchos que carecen de este don gratuito, pues la poesia, los poetas, son asi, nacen, no se fabrican. El estudio y el oficio refinan, ayudan al talento natural a producir obras res- petables y aun valiosas: el poético es un don mas raro y no se alcanza a voluntad. Sabina lo tiene: es uno de nuestros pocos poetas dramaticos. Si algo me agrada personalmente, es la manera en que esta autora llega con espontaneidad a ser profunda, vuelve grandes sus temas sin ningun aspaviento, con una falta de esfuerzo en que esta ayudada por un sen- tido del humor muy suyo, mezcla de ironia con trave- sura. Aun en drama tan grave como Herejfa hay una secuencia cémica excelente. Ahora estamos ante una obra francamente humoris- tica y una de las mejores que ha escrito. Un ambiente de libertad desordenada envuelve a sus tres j6venes per- sonajes, salidos de las revoluciones espirituales de los afios 60, abiertos a los vientos que arrastran convencio- nes, pero victimas inconcientes del fardo convencional que cada quien guarda. Pareja mal emparejada, un pre- tendido artista y una nifia de familia rica, sometida y humilde ante los geniales desplantes de su hombre que la posee muy textualmente. Hasta que llega una visita- cién no sabemos si celestial o infernal: no es de mitolo- gia judeo-cristiana ciertamente, a no ser aquel angel que luché con Jacob, pero tampoco, mas cerca esta en Dio- nisios o de alguna otra fuerza que retina varios opues- tos. Odiseo, personaje verosimil, memorable, divertido y fuerte, sacude y cambia a los infelices que lo reciben. iInfelices? No sabemos. Los voltea al revés, los arrasa, pero jfue para mal? {No fue mds bien una limpieza, una purificacién, una catarsis? La gracia y la simpatia de la obra tienen un tono grande, mayor, no es comedia ligera ni de humorismo superficial. El texto brilla también literariamente, Sabi- na no condesciende a copiar los mas faciles tics del mundito que retrata. Crea un didlogo que pasara (pasé ya) la barrera de los cambios de lenguaje y que lo hace aun mas universal. Este drama puede ocurrir en cual- quier pais nuestro, casi en cualquier pais, pero nosotros conocemos a los personajes, los hemos visto aqui, son mexicanos inequivocos. Mucho podemos esperar de Sabina Berman, obvia- mente, pero es mejor advertir que, tan pronto, mucho nos ha dado. Su cuerpo de obra no es pequefio y es importante, ha enriquecido de manera clara nuestro re- pertorio. La comedia que aqui se da a la luz es un gran regalo para el teatro nacional. Y para el Teatro. Emilio Carballido. PERSONAJES «(de unos veintiocho afios) ANDRES .................(de unos treinta afios) Opiseo ................(de unos treinta y tres afios) La accién transcurre en el ultimo piso de un edificio citadino. En el departamento se han tumbado las paredes intermedias entre las habitaciones, sdlo preservando la privacta del cuarto de bafo. En un drea, una mesa donde hay varios fajos de hojas dispuestos en un aparente desor- den, una mdquina de escribir, un despertador electrénico y una caja negra que luego se verd que es un proyector de transparencias. En otro sector, dos sillones viejos, un bail, un librero con algunos libros y una consola de sonido. Al Sondo, una cama amplia con sdbanas negras y detrds un tendedero del que estén colgadas ropas de mujer y unas tres o cuatro prendas masculinas. Una cocina. Hay una puerta de entrada y un acceso a la escalera de incendios, cubierto por una cortina de terciopelo color vino. En algu- na pared esté pintado un cielo. Muerte siibita fue estrenada en octubre de 1988 en el Teatro Granero de la Ciudad de México con el siguiente Teparto: GLORIA) be oes een ee Patricia Bernal ANDERS 1720. 2) SA Miguel Angel Ferriz ODIO KALA kien Alejandro Camacho Direccién de Héctor Mendoza Produccién de Pedro Sainz y el LN.B.A. 8 “te Bajo las sdbanas negras dos cuerpos quietos casi: de cuando en cuando se mueven. Voz DE MUJER: Ahi. Pausa. Voz DE MUJER: Ahi. No, por favor no, —no—no—si—, si— por favor ahi... Pausa. Voz DE MUJER: jAy! Pausa. Voz DE Muser: jAhi-ahi-ahi-ahi! Voz DE HOMBRE: Quieta, quieta. Pausa. Voz DE HOMBRE: {Ahi? Pausa. Suena el reloj despertador colocado en la mesa. Pasa un instante hasta que Andrés salta de la cama y va a apagarlo —cerrdndose el pantalén de pijama—. Se sienta a la mesa, se pone unos lentes, toma unas hojas, empieza a leer. Gloria se asoma de entre las sdbanas. Se sienta contra el espaldar de la cama. Guoria: ,Cémo?: jya? Anprés: {Preparas café? Gioria: O sea: no niego que seas maravilloso. Es mara- villoso que puedas hacerme volar, volar durante —no sé, hasta “perder la nocién del tiempo”—, pero que de pronto me sueltes, me dejes en el Vacio, en la Nada... Anprés: Soné el despertador. Gtoria: Es humillante. Anprés: Prepara el café, jsi? Gtoria: Peor: es cruel. Gloria observa con disgusto cémo Andrés sigue leyendo. Recoge una camiseta que estd tirada a un lado de la cama. Se la pone. Baja de la cama y va al bano. Anprés: Y dos aspirinas, isi? (Refiriéndose a las hojas): Ahora si. Por fin: si. Complejo y sin embargo armo- nioso; fuerte, sincero, etc., etc., etc. Pero como logrdé tanta claridad, Andrés? Las musas me inspiraron, pro- fesor, como dirian los antiguos. Luego solo fue cosa de escribirlo y reescribirlo y reescribirlo y/ Gloria vuelve con una camiseta limpia, hasta arriba de las rodillas, y en la mano unas medias y unas sandalias que procede a ponerse —en un acto glamoroso del cual Andrés parece un tes- tigo incomnovible. Anprés: Hoy acabo la novela. Pausa. Anprés: Si, ya sé: hace un mes dije “thoy acabo’’. Sdlo que desde entonces ha sido preparar todo para que hoy, en efecto, los mil y un nudos de la novela se desnuden. Desanuden. Gloria, jy el café? (Ella no res- ponde). {El café, Gloria? 12 Goria: Que te lo traiga tu madre. Anprés: Soné el despertador, jo no? Groria: Mira: ahorita hay treinta tipos arreglando todo para que yo llegue y diga frente a una camara ‘“‘Uva’’. Treinta tipos que ayer estuvieron filmando cémo de- cia ‘‘Uva’’ tres veces pero al final decidieron que hace falta otro “Uva”. Anprés: Por eso: tii también tienes que ir a trabajar. Gtoria: Pero si tu te hubieras despertado hoy con la firme decisién de irte para siempre a la India, yo hubiera dejado colgados a esos tipos, no lo hubiera pensado dos veces, me iria contigo, dejaria todo. Y tu no puedes dejar sonando a un despertador. Anprfs: Esté bien: yo preparo el café. (Va a Ja cocina a poner a calentar el agua). GLoRIA, (para sf, a solas): Y lo peor es que hasta mafiana tengo cita con mi psicoanalista. Anprés, (desde la cocina): Lo que pasa es que a ti te esperan treinta tipos para que digas “‘Uva”’ y a mi no me espera nadie. Si yo mismo no soy mi capataz y mi esclavo, mi guru y mi devoto, no soy nada ni seré nada ni nunca fui nada. Groria: Y tt crees que para mi todo es facil. Nada mas por mi linda cara. Anprés: No. También por tu lindo cuerpo. Guorta: Me desprecias gacho. Andrés vuelve con un vaso de agua y una tira de pastillas. Anpbrés: jAspirinas? Se ponen a tragar aspirinas, dos cada uno, mientras hablan. Goria: Seguro que es un problema edipico. ANDRES: {Qué? Guoria: Que te ame. Anprés: Ah, Goria: Seguramente te rants con mi padre a quien mi madre amaba tanto pero que no tenia tiempo para amarla porque estaba enamorado de su fAbrica. Andrés se sienta a la mesa para escribir en mdquina. Escribe mientras Gloria habla. Gtoria: O sea que inconscientemente soy mi abnegada madre aunque conscientemente quisiera ser una for- jadora de tuercas. jSabes por qué no me bafié hoy? Andrés no ha dejado de escribir a mdquina. Grorta: jTe hablo! Anprés: Estoy pasando en limpio lo que escribi ayer. Gloria se le acerca. El deja de escribir. Gtoria: jSabes por qué no me voy a bafiar hoy? Anprés: No. Groria: Para llevar la sensacién de tu piel sobre mi piel mientras esos treinta tipos me miran. Anprés: Yo tampoco me voy a bailar. Groria: Si, pero por... otras razones. (Hace mutis salien- do al bafto). De inmediato Andrés vuelve, animoso, a teclear en la maquina. Ella empieza a lavarse los dien- tes... De pronto grita. Anprés: j{Ahora qué bronca, qué bronca?! Goria: Ay, ay dios, ay. Andrés corre a ver qué pasa. Gloria, en un rin- cén, llorosa, sefala con el indice un punto. Gronra: Esa arafia. La ves? Anprés: Uf... qué increible disefio. Gtoria: Matala, AnprEs: Cémo crees. Mira: parece un tigre. Groria: Ay, qué exagerado. Deja, yo si me atrevo a matarla. Anprfs: jNo! jMirala!: mira su rayado amarillo y negro; Sus ojitos como dos puntos de turquesa; la elegancia con que se mueve... Grorta: Es venenosa. Anprés: Un pequefio prodigio. Groria: Una chingaderita mortal. Gloria se saca la sandalia dispuesta a asesinar a Ja araha. Anprés: jQue no la mates! Es mal karma. Vamos a reco- gerla con este cepillo de dientes. .. Grorta: El mio... Anprés: Abre la ventana. Gronrta, (abriendo la ventana): Si: tirala. Anprés, (haciendo lo que va diciendo): La vamos a poner afuerita de la ventana... y ella solita se va air a buscar un parque con flores. .. 15 Goria: Tiene que bajar seis pisos y caminar unas treinta cuadras. .. cruzar el periférico... Anprés: Encontraré en el camino alguna maceta. (Pone ambas manos en Ia cintura de Gloria). Gloria, ,sabes por qué trabajo tan duro? Para ser alguien a quien puedas dedicar tu vida ya sin tener dudas, jme entien- des? Para que estés segura de que valgo la pena. Gtorta, (reflexionando): No, no entiendo: si yo soy la a de mi papd, ,cémo es que tii eres el que es idéntico aél? Anprés: {Creés? Andrés le besa un pezén y luego el otro. Anprés: Este es el pezon de lento despegue y éste el instantaneo. (Le besa un pezén y luego el otro). Este es el prendido y éste el circunspecto. Goria: {Qué quiere decir cir-cunspecto? Anprés: No importa, te juro que no importa. (Le besa un pezén y luego el otro). Gtoria: Vamos a cambiarnos. Andrés se aparta. Groria: Digo: el edificio esta vacio, los ultimos inquili- nos se fueron hace meses. .. Anprés: Los corrié tu hermano, no se fueron. Gtoria: Quiere hacer un estacionamiento, jqué tiene de malo? Anprés: Que tumbar un bellisimo edificio art noveau es un pecado, Gtoria: Se esta cayendo de por si. Mira esa grieta. 16 Anprés: Donde empecé la novela la acabo, punto final. Estabamos de acuerdo hasta ayer, jno? Giorta: Sélo que ayer se lo expliqué a mi loquero y no entendié, y mientras mas se lo explicaba, yo —yo ya no entendi—. O sea: tu primera novela la escribiste sin saber cémo ni donde: en bancas de parque, en medio de una fiesta... Anprés: Pero mi segunda novela, que escribi con todo conocimiento de causa,/ | Guorta: Fue un fracaso, yya ves? Anprés: Sucedié que la empecé a escribir en el departa- mento de un amigo y el final decidi escribirlo frente al mar. Y lo desgracié. Gtoria: Aja. Anprés: Aja. El final tenia otro aliento, otro ritmo. Asi que reescribi todo, de principio a fin, y lo desgracié de principio a fin. Ahora reconozco que de lo que he es- crito aqui, no sé cuanto depende de mi y cuanto de las vibraciones acumuladas en estos ladrillos. En esa grieta. (Mira a Gloria a los ojos). Entendiste. Gloria mira de soslayo, con recelo, la grieta y luego a Andrés. Anprés: {Entendiste? Gloria se muerde el labio inferior. Andrés se acerca y la besa en los labios. Goria: Si. Entendi. Bye. (Va por su bolso de mano). Anprés: Gloria, dices “‘Uva’’ y vienes directo a casa. iNo? Gloria suspira. Gtoria: Bye. (Sale). II Andrés va al cuarto de batto. Se lavatos dientes. Se va @ sentar frente a la mdquina de escribir. La enciende. Sonrte. Coloca los dedos sobre el peciada, ae ie Ja puerta. Se levanta a abrir. ‘5 Gloria. (Todo el siguiente di nae igi lidlogo es muy Goria (agitada): Hay un i Sree y un cuate rarisimo en la acera de Anprés: {No puedes abrir con tus llaves? Goria: {Qué? Anprés: La puerta. Gtorta: {Cudndo? Anprés: Orita. Goria: {Orita quieres que abra la 2. i ote q Puerta? Esta abierta, Anprés, (abnegadamente): Cierto. Con calma: épor qué €s rarisimo el cuate que estd en la calle? Lon: éPor qué? Porque, pues, puff, Porque esté rari- 0. Anprés: Claro. Goria: Yo no sé siesta drogado o asies, pero... Mejor me voy por la escalera de incendios. (Mientras se va): Apaga la lumbre porque ya se te quemé el agua. (Sab) 18 Anprés: ,Apaga-la-lumbre-porque-ya-se-te-quem6-el- agua? (Suave): jAh!: el agua para el café... Va rdpido a apagar la estufa. Pone mds agua en otra cazuela. Prende la estufa. Pone a calentar el agua. Vaa sentarse frente a la maquina de escribir. La enciende. Coloca las manos en el teclado. Suena el telé- fono. Andrés cierra los ojos. El teléfono suena dos veces, tres, y la contestadora responde. Voz DE GLORIA EN LA CONTESTADORA: Este es el 574 89 32. No estamos en casa. (Andrés: No estamos en casa. ..) Pero nos encantaria oir todo lo que pueda decirnos en un minuto. (Suena el tono de la contesta- dora). Voz A TRAVES DE LA CONTESTADORA: ...Gloria, habla tu pap, contesta. (Pausa). Gloria... {Cuando acaba tu. .. este, tu, este... (Andrés: Pareja) .. .novio su mensaje a la Humanidad? Nada mds me gustaria tener algun cdlculo aproximado para contratar a los demoledo- Tes... y también queria recordarles que deben deposi- tar en el banco la renta. (Andrés salta a tomar del librero un libro, lo abre, saca unos billetes, que tira con rabia a la mesa mientras sigue la voz en la contestadora). Porque con alguna responsabilidad podrian cumplir, me parece. A propésito: el domingo... (Andrés: No podemos.) los esperamos a comer en el club. (Silencio. Suena el tono de la contestadora y se corta la comunica- cién). Andrés regresa los billetes al libro y lo va a colocar en el librero, yuelve a sentarse. Enciende la maquina. Mira, como sin ver, hacia la ventana. Anprés: Capitulo doce...... Uta madre. (Yendo hacia la ventana): Esta es mi casa, mi casa. Fuera, largo. .. (Le estd hablando ala arafia que estd en el marco). Saquese; suéltese de ahi, que se suelte, sin miedo... a ver: sin miedo. .. (Vuelve ala mesa con aire satisfecho, peroa 19 medio camino se desvia a la cocina, apaga la estufa). Se quem6 el agua... (Va a sentarse. Prende un cigarro). TI Andrés fuma con cara inteligente. Anprés: Capitulo doce de la quinta parte. . . Sigue fumando con cara inteligente. .. Anprés, (redactando): “‘Entonces se oyeron los ladri- dos...” Cuando coloca los dedos en el teclado, tocan a Ja puerta. Anpr&s, (desesperado, hablando para si): No. No, no, no. No estoy. Sencillamente no estoy. (Recuesta la espalda en el espaldar de la silla y redacta en voz alta sin tocar Ja maquina). “*.. .se oyeron los ladridos. ..” Tocan a la puerta. Anprfs: “Y tres relampagos. ..” Tocan tres veces fuerte, a la puerta. AnpREs, (para si): Es un hecho: no estoy en casa. “‘.. .res- Plandecieron en una orilla de la noche. Los ladri- dos. ..” (Voltea a ver la puerta. Nada sucede). “*.. subie- ron de intensidad. Desde la lejania de los montes oscu- Tos, ascendié el traqueteo de mil tambores. ..” (Voltea aver ala puerta. Nada sucede. Se entusiasma, pero aun receloso, mirando con el rabillo del ojo la puerta, coloca los dedos sobre el teclado. Nada sucede. Andrés se pone a escribir de corrido con un aire marcial). 20 Varias patadas desesperadas en la puerta: con gran estruendo ésta se abre. Con el impulso de la tiltima patada, Odiseo entra a la estancia y se queda quieto. Va en pantalones vaqueros negros y camiseta de mangas largas también negra, un amplio abrigo militar, cabello al rape y una arracada con dos piedritas verdes en la oreja izquierda. Los dos hombres se quedan mirando. Opiseo: Ya llegué y ni me esperabas. IV AnpRés: . . .{Odiseo? (Se pone los lentes). Opiseo: Odiseo Ramirez ‘y” Barra. El Marqués del Guato. Quiubas Penélope. (Yendo hacia la mesa cubier- ta con hojas). {Qué urdias mientras andaba yo ausente? “‘Atestiguaba a su ser en la pleamar de su no ser”. Chingén. Anprés: ,Dénde leiste eso? Opiseo: En tus ojos verde azul. Se quedan mirando. Se abrazan. Anprés, (palmedndole los brazos, la espalda): Creciste, mano. De veras. A lo ancho. Estas tenso como una estatua de marmol. Opiseo: Pero soy de sal, ya sabes. Anprés: {Qué?, jcambiaste la literatura por las pesas? Opiseo, (hosco, clavdndole la mirada): {Tanto rollo para 21 decirme que me ves ponchado? Conque yo sepa y sienta que estoy totalmente ponchado, basta, jno? Ademas, ti sabes por qué y cémo troné, jpara qué te haces? Anprés: {Te quitas tu abrigo? Odiseo lo sigue mirando fijamente. Anprés: Ah si, ya te reconoci: El Jinete de la Galopante Paranoia. Odiseo le clava la mirada mds profundo. Andrés voltea el rostro y pasea la mirada por el entorno. De pronto se le ocurre con qué distraer a Odiseo. Anprés: {Ya viste?: mi ultimo modelo. Se acercan a la maquina de escribir. Opiseo: Uy, qué linda Singer Facilita. Anpkés: Seis tipos de letras. (Abre la tapa de la maquina). Opisco: Yo tenia una con todo el abecedario. {Qué es ésto? Una-nota en un compartimiento secreto. (!) (Toma del interior de la maquina un rollito de papel. Lo despliega. Lee): “Esta tarjeta debe permanecer en dl equipo hasta que sea retirada por el personal de IBM”. (Nerviosamente enrolla el papelito y lo guarda en su lugar). Dios santo, qué he hecho. (Y se queda inspec- cionando el interior de la mdquina). Oye, aqui, donde solia haber, no hay. Anprés: No. OpisEo: ;Alli o alla? Apres: Frio, frio. Opiseo: Aculla. Anprés: Aculla esta siempre remoto. 22 OpisEo: Bajo el colchén, maldito burguesote. (Va a ver . bajo el colchén). Anprés: Ain en un azul de lontananza. Opisgo: En la guitarra. Anprés: Epale. Opiseo: {Dénde esté la lira? Anprés: La vendi. Opiseo: ;Vendiste tu lira? Apolo: te remito mi pésame. (Transicién): Entonces bajo una duela (del piso). Anprés: {Bajo cul duela? No. En el ribete de yeso de la pared. Opiseo: jTe cae? {Pues de qué estamos hablando? Andrés arrima una silla ala pared. Se sube para sacar del ribete de yeso que corre alo largo de Ja pared una cajita. Opiseo: Oh, eso ser un ribete de yeso. .. Andrés saca de la cajita un cigarrito y la guarda en su lugar. Va a la mesa por el encendedor. Le da el encendedor y el cigarrito a Odiseo. Se sientan en los sillones. Odiseo prende ceremo- niosamente el cigarrito. Se lo irdn turnando. Opisgo: Si, desde que no te veo ha estado rudo. Ese lugar. . . es de hielo, de hielo que te cala, que te quema los huesos. Mi rola interior andaba tan lenta, tan pesada, que mas bien no andaba, estaba quieta, muda. Como que te asimilas a lo gris... porque sélo per- diéndote puedes sobrevivir en esa multitud de machos maricones, esclavos prepotentes, fantasmas tan den- SOs que parecen estar vivos, vivos con alma de tumba, 23 y dems creaturas contradictorias sintomaticas de esta nuestra sociedad revolucionaria institucionalizada sis- temAticamente incoherente. ;Entiendes? Anprés: Con menos retorica, chance. Opiseo: Pero si tu sabias, {por qué finges? Anprés: Exactamente, {qué sabia? Opiseo: Diez de la noche: Avenida Insurgentes: un cuate buena onda, o sea yo, camina por la acera. De stibito un grito destemplado le quiebra la calma, una luz roja se le viene encima, tres azules le estan apuntando con metralletas. Traia un paquetito de hierba. Asi de chi- quito, mano. Un manojito de pura y buena fe. Anprés: (Y? Opisgo: Cinco afios de carcel. Anprés; Uf. (Apaga el cigarrito). Uf. Opiseo: Estuve dos completos, hijo. Anprés: Y ahora estds en libertad condicional. Opiseo: Aja: en libertad condicional; es decir que si no me cogen, ya chingué. Andrés se rie encantado. OpisEO, (hosco): Pero si ti sabias todo, cabrén. Anprés: ,Cémo? No delires. No salgo. A veces nada mas al super (mercado). O al parque, a correr un rato... Ni siquiera voy a/ OpisEo, (definitivo): Ta sabias. Anprés: {Quiéres... quiéres. .. eh... una coca? Pausa. 24 Anprés: ,Una cerveza? Opiseo: Si, de lujo, digo tu antro... Anprés: jNecesitas. .. no sé... dinero? Lo que sea, ti di qué... y yo... OpisEo: Nadie... vino a verme. .. Nadie. Pausa. OpisEo: Como siesa patrulla hubiera sido la carroza de la muerte. Anprts: Aja. Opiseo: Y su sirena el canto de los angeles y caidos. Y la cArcel la antesala del juicio final, donde ibas a recibir eterno descanso o tormento eterno. Pero puras ilusio- nes que uno se hace por darle importancia a su des- tino. Eso, la carcel, era la chaferia en cinemascope. El epicentro de la desesperanza. Pausa. Anprés: Odiseo, es muy probable que nadie... nadie se enteré de dénde estabas. Y por eso nadie... Odiseo lo mira con fijeza, primero incrédulo, luego, mientras habla, con un resentimiento creciente. Opisgo: Recibi una carta, en mi celda, de la revista Did- Jogos. Era una encuesta. Querian saber, en mi calidad de escritor, qué opinaba sobre la vigencia del Diccio- nario de la Real Academia de la Lengua. Dejé la hoja para responder en blanco, la meti en el sobre adjunto, y se las envié. No sabes si publicaron mi respuesta? Anprés: No estoy leyendo Didlogos. Opiseo: Y sin embargo, {tienes alguna opinidn sobre la vigencia del Diccionario de la Real Academia de la Lengua? 25 Andrés Se queda pensando. Se soba la punta de la ‘nariz con la palma de la mano. Odiseo estd mirando una pared. De pronto esté en pie, de Pronto golpea la pared con un golpe de kung fu. Opisgo: Pinche arajiita. Se quedan inméviles, Andrés en el sillén, Odiseo Srente ala pared. Poco a poco Andrés empieza a reirse, OpisEo: ,Qué? AnpRés: No sé. Nada. Creo que nada. Se rie mds. - Odiseo se rie. Opisgo: De veras: nada. Anprés: Pero abundante, jno? Opbiseo: Uta. Se rien juntos. Anprés: Superfluida. Opiseo: Super-radiante. Pausa. Se van serenando. Anprés: Si: radiante y extensa Nada... (Sefalando a la ventana): . . .como ese cielo vacio. .. OpisEo: Me cae. Se quedan un rato en el vacto. Anbrés: {Te prendid? OpisEo: Creo que... en el canal cinco, porque veo puras caricaturas. Se quedan otro rato mirando caricaturas. Odiseo prende el cigarrito. 26 OpisEo: Voy a pintarte un mural por todo tu palacete. Anprés: Las paredes son tuyas, nada mas pones las pin- turas. Opiseo: Entonces voy a componerse una balada que te toque la mente y te la grabe con los arabescos de la dicha. Anprés: Te digo que vendi la guitarra. Opisgo: Tendré pues que cocinarte un pastel de almen- dras como los que hacia mi mami cuando era cosa de embrujar a un cuatito. Anprés: No hay almendras; se acabé la leche; harina nunca hubo; polvo de hornear. .. menos. .. OpisEo: Entonces, como no tienes nada, pinche Andrés, voy a incendiar tu casa. Anprés: Hay queso... Odiseo se quita el abrigo. Lo deja a un lado, sobre el brazo del sillén. Anprés: {Por qué mejor no me cuentas un cuento?, que de de todas maneras es lo tinico que sabes hacer. Es mas: escribemelo. Asi también yo me pongo a traba- jar. Como antes, jno?: cada cual en su rincén del cuarto perpetrando un mundo, no? Te cedo la Singer. Pausa. AnpRés: {Qué pas6? {Odiseo? OpisEo: Que me pregunto cémo es que no sabias donde estaba si yo sofiaba contigo. Andrés toma asiento. Opiseo: Si, te digo: pensaba en ti. Bastante. Una noche me la pasé en vela acordandome de lo que decias: lo 27 de la rosa. Que la rosa tiene una corola y tiene espi- nas... Anprés: Es una metéfora de la adolescencia, olvidala. Opisgo: Y que tt elijes mirar sélo la corola. Y yo las espinas, Anprés: Olvidala, dije. OpisEo: Y de asi nos toca: tu la corola, yo las espi- nas... Y ahi en mi catre, en la celda, me decia: es un genio ese cabrén. Pero jacaso estaba yo en un lecho de rosas? Anprés: Ahora donde estas es en la inconexa. Odiseo lo mira cuidadosamente. OpisEo: Me acordé, si, de tu rosa sin espinas, de tus ganas de ser bueno, de ser ejemplar, de ser luz en el sendero, paloma libertaria, ruisefior de la Hermosura. (Se carcajea). Me acordé de tu segunda novela. (Se rie mds). Chancho masacote de ternuras. El chido paraiso de plastico y sacarina. Anprés: No funcioné porque me la Ilevé a terminar a Puerto Angel. Opiseo: Chale. Estabas iluminado, pero el relumbrén del mar te dejé pendejo. Entonces jcudl iluminado?, estabas no mds a media luz. Y para colmo, vas y me la dedicas. “A Odiseo, propiciador de viajes y retornos”. AnpRrés: Perdoname. Opiseo: Y yo me decia ahi en la celda: yo lo dejé publicar eso. Anprés: ,Cambiamos de tema? Opiseo: Porque yo antes lo habia dejado llegar a la actitud mental donde tenia que escribirlo. 28 Andrés mira para otro lado, nervioso. Opiseo: Vi que su ego se inflaba y se inflaba y se inflaba. Pensé: este giiey se cree globo, jquién le soltard el hilito para que suba al cielo? Ta mismo te lo soltaste, Pero ya ves lo que pasa con los globos cuando tocan el cielo: Anprés: ;YA CALLATE! Opiseo: Truenan. Y me dije: se la debo, le debo lo que le pasé por mi desidia. Anprés: Voy a poner misica. (Pero Odiseo le aferra el antebrazo y no lo deja ir). Opiseo: Y te la voy a pagar. A eso vine. Voy a ensefiarte a ver las espinas. A no voltearles la cara. A no tenerles panico. Y al final vas a caer de rodillas ante la rosa entera, delicada y terrible. Palabra de Caballero Rosa- cruz de la Pavorosa Espinadura. (Pasa un momento hasta que le suelta el brazo a Andrés. Se miran otro mo- mento). Andrés se pone de pie. Anprés, (caminando por la estancia): No. Mira, no gra- cias. Yo no quiero verlo todo. ,Para qué? A tres cua- dras de aqui hay un manicomio. En el cruce de esta calle con Insurgentes se paran por las noches las pros- titutas. En la esquina de enfrente hay un restaurante donde van los politicos con sus queridas. Precisamente al lado, en un pequefio lote se esconden unos escuincles para inhalar cemento. Etcétera. Onpisgo: Etcétera. Etcétera. Anprés: Yo no participo en ese Etcétera. Yo no contri- buyo a ese caos. Asi que no es mi obligacién estarlo viendo. Viendo y padeciendo. Opisgo: {Te acuerdas del Perro? Anprés, (irritado por el cambio del tema): 4Cual perro? 29 Opiseo: El cuate aquel: el Perro. Anprgs: {Cual? Opiseo; El que tenia cara de perro. Anprés: Ah si: el Perro. Que se dejaba la barba por toda la cara para esconder su cara de perro. Opisgo: Odiaba a los perros, si te acuerdas. Veia uno y zas: a tirarle de piedras. Anprés: jLo que quiere decir. . .? OpisEo: Que uno no quiere ver afuera lo que no quiere ver adentro. Se murié, sabias. De rabia. Lo mordié un perro. Pausa. Anprfs: No es cierto. OpisEo: Si Andrés, es cierto. Andrés va a prender la grabadora: suena un rock lento. Luego va a la mesa por un cigarro. Fuma preocupado, caminando por la estancia. Vv Odiseo truena el pulgar contra el indice. Opisgo: Apaga la musica. Andrés apaga la grabadora. Odiseo pone aten- ci6n. 30 OpisEo: .. .Suben pasos por la escalera. Anprés: {Si? Opisgo: . Ya me cogieron. Anprés: Ha de ser/ OpisEo, (interrumpiéndolo por la angustia): ,Tienes una pistola? Anprés: Pero/ Opiseo, (interrumpiéndolo):;Vives en un edificio aban- donado y no tienes pistola, pinche Andrés! Ya chin- gué. Anprés, (divertido): CAlmate. Se me olvidé contarte —no sé como se me olvidé—, es que/ Opiseo: Hay otra salida, jno? Llévame. AnbRés: Vivo con alguien. Opiseo: Y jsi no es esa persona? Aptrate: idénde esta la otra salida? Anprés: Por aqui. Pero espérate a ofr su voz. Vas a dis- tinguir que no es la voz de una tira, que es de mi mujer, bueno: si es mi mujer la que/ Opiszo: 7Y si no es? AnpRés: Si no es, pues/ OpisEo: Si no regreso es que ya me fui. Odiseo sale tras la cortina de terciopelo que cubre el acceso a la escalera de incendios. Andrés saca de abajo del sillén un spray y rocta el ambiente para quitarle el olor a marihuana. Recoge el abrigo de Odiseo y lo cuelga en el tendedero. 31 Se abre la puerta. Entra Gloria. Guoria, (glamorosamente): “Uva”. Pero sabes qué? Hoy los treinta cuates querian que dijera “C-uva”, con la “C” muy suave, casi sin sonar. ““C-uva’’. Qué subli- minal mas grueso, ,no? Odiseo sale de atrds de la cortina de terciopelo. Opisso: Hola voz de angel. Anprés: Ella es Gloria. OpisEo: Cémo no. Te lo creo. Anprés: Y éste es... OpisEo, (adelanténdose): El Capitan Centella. Gioria: jDe veras? Opiseo: Més vulgarmente conocido como Odiseo Rami- rez “y” Barra. Goria: ,Odiseo? OpisEo: Sin ache. Gioria: Me suena. Me suena mucho. Opiseo: En algunas fronteras en efecto poseo cierto re- nombre. Guorta: Ay no, perdén, de lo que me acordé fue de La Odisea. Qué pena. OpisEo: Ah si: La Odisea: una chavita de la Roma a la que dejé tan apantallada que se cambié de nombre. Goria: No. Yo hablo de una historia de marineros, bas- tante famosa ademas. Opiseo: Unos marineros que hicieron un viaje muy grueso (2). 32 Goria: Esos. Unos griegos. Opiseo: Ah, qué coincidencia. Figtrate que mi mami me puso Odiseo por la historia que dices. Soy un viaje tan grueso que ya quiero regresarme. Gloria se rie en la cara de Odiseo. Odiseo se pone unos lentes oscuros. OpisEo: Dispensa, pero es que tu sonrisa me deslumbra. Como acabo de salir del pais de las brumas. . . Grorta: {De Inglaterra? Opiseo: {De Inglaterra, precisamente! jPero qué culta eres, mujer! De Oxford Yuniversiti, para ser aun mds precisos. Anprés, (vagamente queriendo cambiar la conversacién): Eh... {Por qué no nos sentamos? Mientras toman asiento: OpisEo: Estuve becado por el gobierno patrio para es- tudiar Hermenéutica. Goria: Qué interesante, OpisEo: Cémo no. Por decreto presidencial ahora voy a formar brigadas de emergencia para ensefiar Her- menéutica al proletariado. Groria: ,Al proletariado? OpisEo: LAstima, jno?, porque me hubiera gustado que tu asistieras. Anprés: Ya te habia platicado mucho de mi amigo el cuentista, Gloria. Guoria: Si? Anprés: Si. 33 Goria: Ah: si, jAh: si! Opiseo: Si, si, si: su amigo intimo, al que Andresito le perdié la pista durante tres afios y, segin me cuenta, nunca dejé de buscar, desesperadamente, por mar y cielo. Por el que padecié aquellos insomnios, si te acuerdas. Su hermano del alma pues. Groria: Si... Y ta, si son tan amigos, ,por qué ni siquie- fa le escribiste?. Opiseo: Es que, bueno... Ya sabes: asi somos los her- menéuticos. Y digo, jamas crei que se preocupara hasta el extremo de contratar a la Cruz Roja Interna- cional para que diera conmigo. Imaginate: cuando me enteré que unos enfermeros andaban por todo el campus de Oxford preguntando por mi, me aterré. Goria: Pensaste que... Opisgo: Eso: que me estaban buscando por mi herida. (Mientras se arremanga la manga de la camiseta): Después de todo es una herida que causé cierto escan- dalo. Miren: pura cicatriz de veinte kilates. Y me la hice yo solito solito solito. Gloria se queda mirando la cicatriz profunda que rodea la mufieca de Odiseo. Andrés voltea el rostro. (Pausa). Anprés: Eh... Este... (Pausa). Este... {Quiéren café? Goria, (recuperdndose): Yo... yo pongo el café, mi vida. Y... {por qué no te vistes ta? Ya es tarde. Anprés: (Y si de una vez me bajfio? Gtoria: Si te bafias, mientras yo preparo algo de comer. Algo sencillo, Andrés. Anprés: Cualquier cosa, mi amor. Pero jsabes qué?: quiero correr. Andrés y Gloria se miran entre si preocupados. 34 Groria: No, primero comemos. Ligero, Andrés. Anprés: Y luego me prestas tu coche para ir al parque a correr. Gtorta: O voy contigo. Odiseo, si quiere, nos acompafia. Le prestamos los tenis que dejé mi hermana. AnpREs, (trdgico): Entonces. .. ,me bafio o no me bafio? Gtorta: Bajiate. Después de correr te bafias de nuevo. Anprés: Exacto. Entonces tt a la cocina y yo a la re- gadera. Pero se quedan sin moverse, en silencio. Luego cada quien va a donde le corresponde. De inmediato Andrés regresa. Prende la graba- dora: un rock lento. Anprés: Ahi te dejo con The Police. Uf: qué maravilla, ino? (Sale). Odiseo todo este tiempo ha estado mirando en silencio la herida de su mufieca. (Pero como trae lentes oscuros ésto no es muy notable). Ahora permanece atin sin moverse. Odiseo se pone en pie. Despacio camina hacia la grabadora. La apaga. Hay un gesto duro en su boca. Va hacia el teléfono. Toma el cordon. Lo enreda entre su codo y su diestra. Lo arranca de la conexién de la pared. Guarda el extremo del cordén en la conexion, para que no se note que estd suelto. Camina despacio. Se detiene ante los vestidos que penden de una cuerda. Los examina sintiendo con la punta de los dedos su material suave. Aprieta las quijadas. Toma de entre ellos su abrigo. Le arranca el forro de borregu que tiene. Se pone la borrega, cortada como un cha- leco. Vuelve a sentarse en el mismo lugar que ocupaba y se queda quieto en la misma posicién que antes. Cruza los brazos sobre el pecho, estira 35 las piernas. Deja caer la barbilla sobre el pecho. Empieza a roncar. Lentamente: Oscuro. VI En la estancia, Andrés dispone por la mesa los Ffajos de su novela. En la cocina, Gloria lava trastes; Odiseo, sentado en un banquito, con lentes oscuros, los seca. Gloria cierra el grifo. Groria: Y... {por qué te suicidaste? Andrés se queda quieto. Gloria empieza a pre- parar la cafetera. Groria: O sea: si llega una amiga y me dice que estuvo en frica, obviamente quiere platicarme de Africa. Situ, a los cinco minutos de que me conoces, me dices que te suicidaste, obviamente. .. Bueno, no te suicidaste, pero esa era tu idea, jcierto? Opiseo: ,Dénde pongo la azucarera? Gioria: Damela. Anprés: Gloria... Gtoria, (por el quicio): ,Ya esta la novela? Anprés: Qué discreta eras. 36 Opiseo: Si, si me suicidé. Pasé que del otro lado de la vida tampoco tenian lugar para mi. (Pausa). Jo-jo-jo. Fue un chiste. Gtoria: Ah. Era muy stressante Oxford, me imagino. OpisEo, (pronunciando cada silaba): Stre-ssan-te. Si. Este plato tiene un rayén. Gloria toma el plato, sin revisarlo lo tira al basurero. Gtorta: Es que yo siento que lo mejor es hablar de lo que uno siente. No reprimir nada. OpisEo: Nada? Goria: Nada. OpisEo, (con tono grave): Gloria: me fascinan tus medias. {Dénde las compraste? Goria: Okey, no hablamos de eso. Toma este trapo, ese ya esta mojado. Oniseo: Es que asi somos los hermenéuticos, iqué quie- res? Siempre buscando el abismo de las Ultimas cau- sas, o de las primeras, que son por supuesto sincroni- cas. Digo: las primeras y las ultimas. Gloria tira en un cajén los trastes. Luego se acerca a Odiseo. Goria, (por lo bajo): Odiseo... Opiseo: {Si? Gtortia: Oye: no le ha ensefiado a nadie la novela porque —ya sabes— nadie podria ser objetivo; ni siquiera se la ha ensefiado a otros que insistieron mds que th —aun- que claro, a ti te admira. .. OpIsEo: {Me admira? 37

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