The Academy
The Academy
L
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Créditos
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#AariS #Aleponce
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#LuisaV8 #Alyshiacheryl
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#Steffanie Mirella #Miss_ale
Recopiladora:
#Julieta_Arg
Revisión:
#Mir
Diseño:
#Rockwood
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Índice
Créditos Capítulo 19
Sinopsis Capítulo 20
Capítulo 01 Capítulo 21
Capítulo 02 Capítulo 22
Capítulo 03 Capítulo 23
Capítulo 04 Capítulo 24
Capítulo 05 Capítulo 25
Capítulo 06 Capítulo 26
Capítulo 07 Capítulo 27
Capítulo 08 Capítulo 28
Capítulo 09 Capítulo 29
Capítulo 10 Capítulo 30
Capítulo 11 Capítulo 31
Capítulo 12 Capítulo 32
Capítulo 13 Capítulo 33
Capítulo 14 Capítulo 34
Capítulo 15 Capítulo 35
Capítulo 16 Capítulo 36
Capítulo 18 Visítanos
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Sinopsis
D
onde las cosas no siempre son lo que parecen…
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Capítulo 1
Traducido por Aaris
Nuestro padre frunció el ceño, su cara llenando la pantalla que colgaba sobre la
chimenea como un nubarrón. —Sólo te permití comenzar ese sinsentido de la
música en primer lugar porque eras demasiado enfermizo para la escuela. Pero
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mi médico dice que estás bien ahora, completamente en forma. Como ya no hay
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ninguna necesidad de tales distracciones ociosas, espero que la abandones
inmediatamente.
—Sé que eres capaz —continuó nuestro padre, ignorando las protestas de mi
hermano—. Tú tutor de Navegación Astronómica me ha dicho el excelente
trabajo que haces y tu profesor de Cálculo Interdimensional dice que nunca ha
visto semejante prodigio. Espero que estés en lo más alto de tus clases.
—Tengo todo que ver con ello. —Levanté la barbilla—. Quiero a Kristopher
como tú no lo haces, como no puedes ya que no has venido a vernos desde
nuestro doceavo cumpleaños.
—Sal del camino y déjalo hablar por sí mismo —ordenó Padre—. ¡Kristopher,
deja de esconderte detrás de tu hermana como un cobarde!
—Padre, lo que Kristina dice es correcto. No tengo cabeza para las coordenadas
de vuelo ni estómago para dirigir a otros hombres. Sólo quiero tocar y
componer. Por favor, Padre.
—¡Repugnantes, los dos! Cuando pienso en los problemas por los que he
pasado, atrayendo a los mejores tutores para preparar a Kristopher para este
momento… Y ahora que por fin está en forma y es capaz de defender nuestro
honor familiar, ¿qué agradecimiento obtengo? ¡Este… este despliegue de
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—Por favor, Padre —dije, mis labios casi demasiado secos para hablar—. Yo…
yo no quiero casarme.
—No cabe duda de que no —se burló—. No te preocupes, Kristina, voy a estar
ocupado con mi última misión al menos durante los próximos años y estoy
seguro de que me llevará al menos ese tiempo encontrar un hombre que pase
por alto tus caprichosos hábitos. Pero ten por seguro, para cuando Kristopher se
gradúe y consiga su primera comandancia, estarás diciendo tus votos. —Nos
miró a ambos—. En breve, Kristopher, te presentarás en la oficina
administrativa de la Academia a primera hora de la mañana del lunes. Y
Kristina, te casarás cuando y con quien yo diga. No tendré más insolencias de
mis hijos. ¿Queda entendido?
No había nada más que pudiéramos hacer. Agarrándonos las manos como
niños perdidos en el bosque, Kristopher y yo asentimos.
—En efecto no lo harás. —Me quedé mirando a las crepitantes llamas naranjas y
amarillas del fuego—. Padre no se preocupará de lo que haces en tu vida
amorosa con tal de que sobresalgas en la Academia.
—Traté de enseñarte —le recordé—. Pero siempre dices que tienes que practicar
y luego deambulas con tu violín.
—Tonto, no tienes que vestirte como yo, sólo seguir en tu habitación y practicar
—dije—. Ninguno de los sirvientes sabe el plan de Padre y estoy segura de que
puedes conseguir que Maestro esté de acuerdo con el plan, dice que eres el
mejor alumno que ha tenido en años y no querrá perderte. El único modo de
que algo vuelva a Padre es si no te presentas en la oficina administrativa el
lunes a primera hora. Tan pronto como yo aparezca, haciéndome pasar por ti,
nadie se dará cuenta.
—No sé, Kristina… —Sacudió la cabeza—. ¿Realmente crees que podrás lograr
semejante plan?
—Sé que puedo —dije firmemente. Lo acerqué a la pared y nos situé a ambos
delante del gran espejo ovalado antiguo de la pared de la sala de estar—. Mira
—dije señalando con la cabeza a nuestros reflejos en el espejo plateado—, todo
el mundo está diciendo siempre cuánto nos parecemos, incluso puedo llevar tus
ropas. Sólo eres cuatro o cinco centímetros más alto que yo y tus hombros no
son mucho más amplios.
que mis propios cabellos negro-azulados, la diferencia era sólo notable para
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nosotros mismos. Para los extraños nos veíamos lo bastante parecidos para ser
gemelos idénticos en vez de gemelos fraternos, siempre que estuviéramos
vestidos igual, por supuesto.
—Gracias, querida hermana —dijo con acritud—. Por recordarme lo enano que
soy.
Miré hacia abajo, a mis pechos, tan pequeños que apenas hacían dos bultos,
como melocotones insuficientemente maduros bajo mi corpiño.
—Creo que no debería ser un problema. Pero me ataré con vendas para mayor
seguridad. —Miré nuestros reflejos de nuevo—. Tendré que cortarme el pelo,
por supuesto. —Recogiendo mis pesadas ondas de pelo negro, las retiré de mi
cara y me estudié a mí misma críticamente—. Sí, creo que con un buen corte
corto y algunos de tus pantalones debería ser capaz de pasar por ti sin
problemas.
—¿El sector privado? ¿Querrás trabajar ahí, con todos los piratas y ladrones? —
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Capítulo 2
Traducido por Eli25
L
a Royal Academy estaba localizada en Ares, la cuarta luna de Zeus, el
cual era el sexto planeta en nuestro sistema solar. Cuando los humanos
dejaron la antigua Tierra porque el sol se estaba muriendo, buscaron
largo y duro antes de encontrar otro sistema que soportara la vida. Dos
de los seis planetas estaban en la zona habitable alrededor de la estrella amarilla
de tamaño medio llamada Prometeo. Uno estaba cubierto de líquido metano y
el otro era un enorme gas con anillos, más como el planeta Saturno de nuestra
primera casa solar. Afortunadamente, ambos tenían muchas lunas habitables.
En estas era donde la humanidad se había asentado después de su largo viaje,
enlazada a lo largo de las lunas como perlas en una cadena.
—¿Por qué estás guardando eso? —le pregunté, frunciendo el ceño. Parecía un
gesto inútil.
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Kristopher se encogió de hombros, sus mejillas encendidas en rosa por la
vergüenza.
—Huelen a ti, tú siempre hueles a flores. A flores, manzanas y a la luz del sol.
—¿Flores, manzanas y la luz del sol? —Yo había estallado en risas—. ¿De
verdad?
Kristopher asintió.
de la otra zapatilla llevaba algunas vendas extra para vendar mis pequeños
pechos. Estaba lista para cualquier cosa—o eso me dije a mí misma.
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Como era habitual, una vez que llegara a la Academia, yo sería abastecida con
varios uniformes azul marino de la Royal Academy, además de un par de botas.
Solo esperaba que tuvieran mi talla, bastante diminuta, en el almacén.
Era sorprendentemente duro pasar las puertas y entrar en el campus que sería
mi casa una vez que empezara. Resultó que era capaz de seguir. Olvidando algo
de mi agitación, miré alrededor con interés.
—¿Así que qué va a ocurrir? —preguntó uno de ellos, succionando con fuerza
el esbelto palo azul de nicotina que sujetaba. La nube de humo colgaba sobre su
cabeza oliendo como a calcetines sucios.
—Ni idea. Nada más. Chauser sabe que mi padre le tendrá corriendo en un
latido si él me agarra más fuerte —respondió el estudiante más alto—. Aquí,
dame algo. —Él tomó el palo de nicotina y dio una calada, soplando el
nauseabundo humo. Intenté no sentir nauseas y seguí avanzando.
Sus acentos sonaban extraños para mí, casi como una jerga. Me pregunté si esa
era la manera en que la gente hablaba en Ares, o si era sólo común en la
Academia. Kristopher y yo habíamos crecido hablando mucho más
formalmente, pero entonces habíamos sido entrenados tradicionalmente en
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—Sí, mejor sigues caminando —gruñó el estudiante más alto—. Y mantén tus
ojos en el suelo. Sería una pena que tropezaras, ¿no?
—¡Eh! —No pude evitar el enfado en mi voz cuando levanté la mirada a la cara
del abusón. Él era grande, más gigantesco dentro del uniforme azul marino, y
su recio pelo marrón estaba cortado muy corto, mostrando un cuero cabelludo
rosado debajo. Los pequeños y glotones ojos que miraron de vuelta a los míos
eran de color del barro.
—¡Eh! —me imitó, haciendo su voz alta y burlona—. Suenas justo como una
chica, freshie. ¿Cuál es la cuestión, tus pelotas nunca cayeron?
—¡Voy! —trinó una voz alta—. ¡Sólo un momento! —Un hombre joven que
parecía ser unos pocos años mayor que yo andaba ajetreado dentro, sus brazos
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llenos con placas de información—. Termino de tratar con esto —dijo él cuando
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Freshie: Persona extranjera a la cual se le conoce por su acento extraño y su mal inglés.
los puso con estrépito en uno de los escritorios vacíos—. Ensayos de novatos,
siempre son una molestia. Pero cualquier cosa para ayudar a los profesores,
digo siempre. A veces. —Limpió las grandes y delgadas manos juntas y caminó
hacia delante para mirarme—. ¿Cuál es tu nombre?
—Ah, sí, el hijo del Almirante. Bueno, estamos encantados de tenerte. Sólo
encantados. —Sonrió y asintió hacia mí—. Soy Lewiston Hinks, asistente
administrativo del director Chauser. Déjame decirle que estás aquí, le gusta
decir unas palabras a todos los nuevos estudiantes cuando llegan.
—Bien, creo que tengo algo en el almacén. Vamos, entonces. Sólo hay un
asiento, ponte cómodo en la oficina del director.
Sintiéndome torpe, hice lo que dijo. Esperaba no tener que esperar mucho
tiempo—quería pasar esta entrevista de prueba tan pronto como fuera posible y
salir del edifico de Administración. Con algo de suerte, saldría sin correr hacia
la manada de chicos de último año y su líder abusón con sus ojos color barro,
otra vez.
locales de Ares? Quería levantarme y echar una mirada más cerca pero tenía
miedo de meterme en problemas si el Director venía y me veía examinando sus
cosas.
Esperé durante un largo tiempo, la silla de madera era más y más dura bajo mi
trasero. ¿Cuándo iba a venir? Había estado sentada toda la mañana en el
trasbordador y quería estirar mis piernas. De alguna manera, estaba a punto de
levantarme y empezar a leer los lomos de los libros pasados de moda,
encuadernados en cuero, que él mantenía en las estanterías cuando una voz y
unos pasos llegaron a mis oídos.
—Nada, señor. —La enfadada voz e insolente sonaba familiar. Sin saber lo que
estaba haciendo, me arrastré por la silla para pararme en la puerta que
conectaba con la siguiente habitación.
—No tiene nada sobre mí —saltó la otra voz—. Sólo me está atormentando
porque no le gusto.
—Tienes razón, no me gusta ningún embustero. Y tengo algo sobre ti, el Sr.
Nolen te vio claramente copiando tu tarea asignada de otro estudiante. —La
voz del director era seria—. ¿Así que cuál será, Broward, el bastón o el remo?
—¡No puede! —Una fina película de sudor rompió en la cara sonrojada del
abusón—. Mi padre es el cabeza del Embarque de Administración. ¡No se
atreva a ponerme un dedo encima!
—Como si Kinky Hinks pudiera sujetar algo más grande que un conejo —se
burló Broward—. Pero quizás ustedes practican por la noche cuando la oficina
está cerrada. ¿Verdad, Director? ¿Dejas que Hinks te sujete?
El director se había girado y el lado de su cara que podía ver estaba rojo como
un ladrillo.
—Estás a esta distancia de ser expulsado con una mancha negra permanente en
tu expediente, Broward. —Él sonaba como si estuviera hablando a través de los
dientes apretados—. Así que te lo preguntaré otra vez, ¿prefieres el bastón o el
remo?
—No puedo creerle. No llegará lejos con esto. —Broward se puso de pie, sus
brazos cruzados sobre su pecho.
—El remo —dijo él, su voz espesa con furia. Bajando sus pantalones, reveló un
gran y fofo trasero que era blanco como el vientre de un pez y cubierto por
denso vello marrón, casi como pelaje.
Puse una mano sobre mi boca para contener una risa temblorosa por la visión.
Kristopher estaría extremadamente molesto, ya que yo nunca había visto a un
hombre desnudo. El físico peludo de Broward parecía tan extraño... tan raro. Me
preguntaba si el resto de él estaba cubierto por pelo también, pero estaba
agradecida por no poder ver nada más que su trasero. Esa extensión de pelo
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blanco era lo suficiente para dejarme saber que no quería ver más.
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—Siete lengüetadas por hacer trampas y tres más por insolencia. —El director
produjo un largo y plano remo rectangular con agujeros a través de él. Me
preguntaba para qué eran hasta que encajó el primer golpe con un chasquido
sibilante, obviamente los agujeros cortaban la resistencia del aire y le permitían
golpear más fuerte—. Uno —dijo cuando Broward soltó un amortiguado
gemido. El remo llegó otra vez—. Dos.
Quería dejar de mirar después del tercer golpe, pero de algún modo no pude.
Estaba fascinada por la vista del remo negro conectando con las enrojecidas
posaderas del abusón. Broward hizo una mueca de dolor con cada golpe,
pequeños gemidos y quejas de dolor escapaban de sus labios carnosos. Me
preguntaba si todo ese pelo amortiguaba los golpes de alguna manera. Por el
modo en la que él gemía y lloraba, no debía ser de mucha ayuda.
director decirle a Broward que tendría más de lo mismo si era atrapado otra
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vez. El abusón murmuró una ágil respuesta y el roce de la ropa me dejó saber
que se estaba poniendo los pantalones. Entonces, la puerta contigua se abrió y
el director salió, ajustando su chaqueta y enderezando su corbata.
—Excelente, excelente. —Se sentó en la silla de cuero afelpada detrás del vasto
escritorio y me miró con un fruncimiento—. Seré honesto, Jameson. Es un poco,
ah, más bajito de lo que había anticipado, no más grande que un chico de
primero. Pero su padre insiste en ponerle en clases de tercero. Dice que ha sido
bien enseñado en nuestro material del temario.
—Sí, señor. —Intenté mantener mi voz profunda y mis ojos directos—. Yo, eh,
conseguí mi talla de mi madre. Era muy bajita. Pero le aseguro que
académicamente puedo mantenerme.
—Aquí estás otra vez. —Hinks me sonrió y me entregó una pila de tela azul
marino, un par de brillantes botas negras y una placa desechable—. Tu
uniforme, botas, y programa de clase para este semestre —explicó él, asintiendo
hacia la placa—. También tu habitación asignada aquí. —Levantó una pequeña
almohadilla negra—. Presiona tu pulgar en esto. —Hice como me pidió y la
almohadilla hizo un bip una vez—. Excelente —asintió—. Ahora la cerradura
está codificada con tu huella.
—No hace falta, casi han acabado por hoy. No te preocupes por estar atrasado,
las clases sólo han estado en marcha durante una semana, deberías ser capaz de
ponerte al día.
—Pruébatelo.
—Tu uniforme, necesito asegurarme que te queda bien. —Él asintió hacia una
puerta abierta a un lado de la oficina—. Vamos, puedes desnudarte allí dentro.
No seas tímido, lo he visto todo. —La mirada depredadora en sus ojos me
pusieron de repente nerviosa. Y si me veía desnudarme, mi secreto sería
descubierto.
—Yo... uh... — Comencé a alejarme de él pero justo entonces la voz del director
se hizo eco por el pasillo.
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—Hinks, ¿el cadete Jameson no te dijo que te necesito? Ven aquí de una vez.
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—Oh, bueno. —Hinks me dio un fruncimiento enfadado y suspiró—.
Pruébatelos en tu dormitorio y tráelos de vuelta si no te valen. —Con una
última mirada persistente hacia mí, sobre su hombro, se apresuró por el pasillo
hacia la oficina del director.
Eso era un problema. Al crecer como una chica, siempre había estado protegida
y manejada con cuidado por mi estatura diminuta. Las pocas veces que
Kristopher y yo salíamos a la sociedad, los chicos habían sido caballerosos y
cuidadosos por mi frágil anatomía femenina. Yo había tomado semejante trato
diferente por asumido—era simple la manera en la que las cosas eran hechas en
Victoria, mi provincia. Ahora lo que sucedía era que podría ocurrir lo opuesto
en mi nueva vida. Mi ligera y débil apariencia podría hacer que esos que me
habían tratado tan gentilmente como una fémina, decidieran enfocarme y
maltratarme como un hombre. Por primera vez en mi vida, mi delgado cuerpo
y mi bajita estatura iban a ser una discapacidad, no una ventaja.
E
l edificio Goddard era un dormitorio ruidoso y desordenado.
Mientras caminaba por las grandes escaleras que conducían hasta el
cuarto piso, vi a muchos de mis nuevos compañeros de dormitorio
riendo y bromeando unos con otros. Sin embargo, su comportamiento
estaba mucho más allá de cualquier comportamiento masculino que hubiese
visto en las pocas fiestas de sociedad a las que Kristopher y yo habíamos
asistido. Los cadetes de Royal Academy hacían comentarios groseros, contaban
chistes sucios, se tiraban gases, escupían, se rascaban en las zonas inconfesables,
y se golpeaban el uno al otro con frecuencia.
Traté de no mirar fijamente mientras me iba, pero era difícil entender sus
acciones. Kristopher nunca había actuado así, incluso en la intimidad de
nuestro hogar siempre fue un perfecto caballero. Contemplé, perpleja, como un
estudiante agarraba a otro alrededor del cuello y frotaba el cuero cabelludo de
la víctima fuertemente con los nudillos gritando: "¡Coscorrones!"
Me sentí aliviada cuando llegué al cuarto rellano al ver que la mayor parte del
ruido se había quedado atrás en las últimas tres plantas. Había algunas puertas
entreabiertas con música suave viniendo desde dentro, pero no había nadie en
los pasillos gritando o dándose puñetazos o “coscorrones”.
Tal vez esta zona era para los estudiantes serios que realmente querían estudiar.
Deseaba que fuese así fervientemente, de todos modos.
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Caminando por el pasillo, leí los números de las habitaciones hasta que
encontré la puerta lisa de madera marcada con cuatro-cero-ocho. Por encima de
la cerradura de la puerta, que parpadeaba en rojo, había una pequeña
almohadilla de Identificación negra. Recordando la promesa de Hinks de que
aceptaría mi huella dactilar, apreté mi pulgar contra la superficie plana y
esperé. Por un momento pensé que no iba a funcionar. Luego, con un leve beep-
beep-boop, el LED cambió a una luz verde mientras la puerta se abría.
El cuarto estaba desierto, pero era claro que alguien más ya se había instalado.
Miré con consternación los objetos personales esparcidos por la habitación y el
edredón hecho a mano sobre una de las camas estrechas. Hinks nunca había
dicho nada acerca de un compañero de cuarto. En mi ingenuidad, yo había
asumido que iba a tener una habitación para mí sola, tal como lo hacía en casa.
¿Acaso no iba a haber ningún lugar en el campus donde pudiese relajarme y ser
mi verdadero yo?
Al parecer, no. Con un suspiro, dejé caer mi mochila junto con el montón de
uniformes y botas en la cama sin hacer y fui a echar un vistazo. En un escritorio
enfrente de las dos camas gemelas había una pequeña foto holográfica, del
tamaño de mi mano. La agarré y la estudié.
Mostraba a dos muchachos, claramente uno mayor que el otro, con los brazos
alrededor del otro y sonrisas en sus rostros. El muchacho mayor era alto y de
un corte limpio con el pelo dorado oscuro, ojos azul penetrantes, y
características nítidas y bien definidas. Él tenía su brazo alrededor del
muchacho más joven que compartía el mismo pelo y color de ojos, lo que me
hizo pensar que debían ser hermanos.
Pero algo estaba mal con el hermano menor, estaba torcido de alguna manera,
su cuerpo más pequeño encorvado en una postura extraña que me hizo girar el
holograma de un lado a otro, tratando de ver exactamente lo que estaba mal con
él. ¿Tenía algún tipo de mutación o enfermedad? Este tipo de cosas eran
altamente inusuales ahora que casi cualquier deformidad podía ser curada en el
útero. ¿Entonces por qué lucía así? ¿Por qué...?
Salté y casi dejé caer la foto en mi pánico. Tanteando para devolverla, me volví
para ver al chico alto de cabellos dorados, claramente el hermano mayor en la
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notar que sus hombros eran dos veces más anchos que los míos. En los lóbulos
de las orejas tenía pernos de platino puro y ónix, un testimonio mudo de la
riqueza y el privilegio que podía leer en su rostro.
—Lo siento —dije mientras me alejaba de la mesa—. Fui asignado a este cuarto
por el asistente del director ¿Hinks? ¿Lewiston Hinks?
Él frunció el ceño.
Fruncí el ceño.
—Yo también pensé que iba a tener una habitación personal. Parece que los dos
nos equivocamos.
—Vamos a ver eso. —Me miró—. Tengo que estar entre los primeros diez
porcentajes del Cuerpo Espacial en los exámenes de entrada para ser elegible
para su programa de oficialidad temprana. No voy a permitir que cualquier
estudiante novato estropee esto por mí.
Me ericé.
—Tú... —No podía pensar en nada tan malo como para llamarlo. Allí en mi
luna le habría acusado de ser poco caballeroso, pero eso es algo que una
señorita le diría a un joven. No pensaba que se tratara de una acusación que un
hombre pudiera hacer a otro hombre.
—Voy a bajar a la parte administrativa para arreglar esto, así que no te pongas
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Su rostro se ensombreció.
—Lo único que vas a tomar es mi puño en tus dientes si sigues así, cero a la
izquierda.
—No me llames así. —Puse una mano en mi cadera—. Sólo porque seas una
pobre excusa de una terca bestia sobrealimentada...
—Oye. —Dio un paso hacia mí, entrecerrando los ojos azules—. Tienes una
boca bastante grande para un tipo tan pequeño.
—¿De qué estás hablando? —demandó—. No hay nada mal en mí. Todos en mi
familia son altos.
—¿Y son estúpidos también? ¿O es sólo tú? —Levanté una ceja—. ¿Es ese gran
cerebro tuyo está teniendo problemas para obtener oxígeno allí?
—Así es, soy pequeño. Y tú eres grande. No se siente bien burlarse de uno a
causa de su tamaño, ¿verdad? —exclamé.
Por un momento se quedó allí mirándome. Luego, sin decir palabra, se volvió y
salió de la habitación, cerrando la puerta detrás de él. Golpeó contra el marco
de madera y rebotó, quedando entreabierta para que pudiera oír sus pasos
airados por el pasillo.
¿Qué me esta pasando? Me pregunté, pasando mis manos por el pelo corto.
Nunca he tenido tantos problemas cuando Kristopher y yo salimos en la sociedad antes.
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Suspirando, decidí que tendría que permanecer sin lavarme hasta que él
estuviese en la cama y dormido. En el ínterin, sin embargo, tenía que responder
a la llamada de la naturaleza.
Pero cuando abrí la puerta que yo había asumido llevaba al baño, sólo encontré
un lugar poco profundo lleno de estanterías. Algunas pilas de ropa doblada y
un par de zapatos de repuesto, alrededor de tres veces más grandes que los
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míos, estaban puestos ordenadamente en dos de los estantes. Los otros dos
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El pasillo que llevaba a otro espacio de azulejos grandes, pero no había duchas
con cortinas o bañeras. Yo estaba perpleja, ¿cómo se bañaban por aquí?
Entonces un destello de plata mate llamó mi atención.
Mi corazón se hundió. ¡Era una ducha comunal! Aunque buscase por todas
partes, no había otras duchas más pequeñas, cerradas para bañarse en privado.
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¿Cómo iba a ser capaz de tomar una ducha? Aunque si estaba desierto, como en
ese momento, no había privacidad. En minutos en que me quitara mi ropa y las
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Ninguna respuesta se presentó y decidí que tendría que pensar en ello más
tarde. Alejándome de la visión desalentadora de la ducha comunal, hice mi
camino por el estrecho pasillo que conducía a la zona principal de nuevo.
Estaba atrapada.
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Página
Capítulo 4
—
Traducido por LuisaV8
Uno de los otros cadetes, que tenía ojos saltones verdes y cabello rojo contestó:
—No pudimos obtener tu dirección de habitación pero nos las apañamos para
averiguar el edificio.
—¿Qué pasó con el director? —El cadete pelirrojo frunció el ceño y miró a
Broward—. ¿De qué está hablando, Broward?
—Tú dijiste que sólo le dio una conferencia —dijo el otro chico, que parecía
tener algún tipo de enfermedad crónica de la piel—. Tú dijiste…
De pronto comprendí que sus amigos no sabían acerca del batimiento. Acababa
de hacer las cosas un millón de veces peor para mí. Y ahora Broward venía por
mí.
me hubiera permitido tomar los cursos de combate mano a mano junto con mi
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hermano. Pero a pesar de que había accedido a las lecciones de esgrima, había
dibujado la línea en lo que llamó "dejar a una dama luchar en el suelo como un
perro peleando por un hueso".
Ahora deseaba que me hubiera dejado luchar, dama o no. Si lo hubiera hecho,
tal vez yo estaría en una mejor posición para defenderme en este momento. Por
otra parte, tal vez no, habían tres de ellos y sólo una de mí. Sin mencionar que
todos me superaban por lo menos por cien libras.
Yo iba a morir. O eso, o estaría tan gravemente herida que iba a ser llevada al
centro médico del campus y mi secreto sería descubierto. Tenía que hacer algo,
pero ¿qué?
—¡Alto! —Levanté la mano e hice mi voz tan profunda e imperiosa como pude.
Para mi sorpresa, Broward en realidad se detuvo y se quedó mirándome con el
ceño fruncido en su rostro.
—¿Qué? ¿Tienes algo que decir antes de que reorganice tu cara? —exigió.
—¿Ah? —Él ladeó una ceja marrón gruesa—. ¿Y cómo arreglan las cosas los
hombres, freshie?
—¿Una espada? —El pelirrojo Nodes soltó una carcajada troll y Dawson se unió
a él.
—Escúchame —le dije con severidad, ignorando la hilaridad que mis palabras
habían causado—. Estoy seguro de que estudias esgrima aquí, ¿cierto?
—Así que deberíamos pelear con esgrima por nuestro honor —dije con
desesperación—. Después de todo, eres mucho más grande que yo, esto no es
una pelea justa. Pero pon una hoja en mi mano y probaré quién es el mejor.
—Nop. No lo creo.
—¿Por qué no? —Le lancé una mirada desafiante—. ¿Tienes miedo?
¿Demasiado cobarde para derribarme en una lucha justa?
—No. —Me dio una sonrisa lenta y horrible que me hizo sentir como si alguien
hubiera arrojado un cubo de hielo en la boca mi estómago—. Demasiado
perezoso. Además, no me gusta una pelea justa. Es mucho más divertido a mi
manera.
—No más espera, freshie —me dijo, sin dejar de sonreír—. Nodes, Dawson —
dijo a sus dos secuaces descomunales—. Sosténganlo. Lo voy a estropear.
Era un buen ajuste en el pasillo estrecho pero los dos se lanzaron adelante y
agarraron mis brazos antes de que pudiera saltar. Me arrastraron de vuelta a la
zona principal más fresca por la fuerza aunque estuve pateando y gritando todo
el camino.
—¡Ayuda! Ayuda. —Pensé que mi garganta cedía de gritar pero nadie vino.
Abriendo la boca bajo la mano de Broward, mordí con fuerza, con el objetivo de
tomar un pedazo de su palma carnosa si me fuera posible.
—¡Ay! ¡Pequeño bastardo! —El matón sacó su mano y mi boca se llenó con el
sabor espeso, cobrizo de la sangre—. Me mordiste. Realmente me mordiste. —
Me miró como si no pudiera creer que yo haría una cosa así.
—¡Ah sí! —Escupí la sangre de mi boca y reí, sonando un poco histérica a mis
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propios oídos—. Cuan desconsiderado de mi parte. ¿Por qué yo iba a hacer una
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cosa tan descortés como morderte cuando simplemente tratabas de “arreglar mi
cara”?
El puño ensangrentado salió arando hacia mí y cerré los ojos, no quería ver la
tierra. Esperé sin aliento por el golpe... y esperé, y esperé. Pero por alguna
razón, no llegó.
Broward se burló.
—En caso de que no lo notaras, hay tres de nosotros, y sólo uno de ti, North.
—Bien, si ustedes dos están tan asustados que se hacen pis en sus pantalones,
nos iremos. —Broward comenzó a retroceder, pero sus ojos seguían fijos en
mí—. Esto no ha terminado, freshie. Cuida tu espalda.
—Bueno, enano, ciertamente tienes una manera con la gente. ¿Qué le hiciste a
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Broward?
Abrí la boca para responder y entonces el mundo empezó a girar. Antes de
saberlo estaba cayendo, el duro suelo de baldosas azules y blancas viniendo al
encuentro de mi cara a una velocidad increíble.
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Capítulo 5
Traducido por RoChIiI
N
unca toqué el suelo. Alguien me agarró y lo siguiente que supe
fue que estaba siendo colgada de un ancho hombro y llevada
como un saco de grano fuera del baño y por el pasillo.
Quise protestar un poco más, pero el mundo empezó a girar otra vez en ese
punto. Cerré mis ojos y quedé inerte en su hombro. No parecía haber nada más
que pudiera hacer. Cuando volvimos a la habitación me puso en mi cama con
sorprendente delicadeza y se fue. Me preguntaba dónde había ido cuando
volvió y puso algo frío y mojado en mi punzante mejilla. Gemí y traté de
empujarlo pero apartó mi mano.
—No te muevas, eres un desastre. —Empujó una pajilla a mis labios—. Toma,
bebe esto.
No quería nada de beber pero tomé un pequeño sorbo para apaciguarlo. Algo
frío, dulce y burbujeante corrió por mi garganta, haciéndome toser y jadear. La
pajilla fue abruptamente retirada.
—Es sólo una bebida carbonatada. ¿No puedes manejar nada? —Mi nuevo
compañero de cuarto sonó impaciente.
Volví a toser.
—So... sólo la he tomado una vez. No me esperaba... las burbujas. —Mi voz
sonaba ronca e incierta, incluso a mis oídos.
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—Toma otro sorbo ahora que sabes lo que es. Necesitas un poco de azúcar en tu
Página
Me limpié la boca.
—Lo mordiste, ¿eh? —Me dio una mirada de respeto a regañadientes—. Eres
un pequeño chico luchador, te daré eso.
—Muchas gracias —le dije con amargura—. Eso significa mucho viniendo de
un tontorrón como tú. —Mi pequeña estatura realmente resultaba ser una
desventaja.
—Es mejor esperar un minuto antes de levantarse. Vine a ver de qué se trataba
todo el alboroto. ¿Gritas como una niña, lo sabes, camarón?
—Tenía miedo —le dije con frialdad—. Y no me llames así. Mi nombre es...
—Lo sé, Kristopher Jameson —suspiró—. Hinks me dijo cuando fui a preguntar
por la situación de los cuartos.
North se pasó una mano por su pelo rubio oscuro, con cara de frustración.
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—Me dijo que sólo tendría que lidiar con ello. Mira… —Me señaló—. Iba en
Página
serio cuando dije que tenía que estudiar. No quiero música fuerte o fiestas aquí,
lo digo en serio.
—No quiero eso tampoco —le dije, frunciendo el ceño—. Sólo estoy aquí para
aprender, así puedo conseguir mi licencia de pilotaje. No estoy interesado en
ninguna de las actividades sociales que vi en los pasillos en mi camino hasta
aquí.
—¿Actividades sociales? —Levantó una ceja y se echó a reír—. Tienes una muy
extraña manera de hablar, Jameson. ¿De qué luna eres, de todos modos?
—Soy de Apolo. He oído hablar de Victoria, pero nunca he estado allí. ¿No es la
provincia donde todo el mundo es tan rígido y formal que ni siquiera pueden
estornudar sin disculparse mil veces?
—Es civilizado —le corregí—. Qué es más de lo que puedo decir por la forma en
que la gente actúa por aquí.
—Si ser amenazado y golpeado dos veces en el mismo día es normal no sé cómo
alguien se gradúa —espeté—. Ni siquiera he estado aquí dos horas y ya he sido
asaltado.
Abrí la boca para dar una respuesta airada y volví a cerrarla. Al parecer ser un
hombre involucraba estoicismo ante el dolor y en este momento yo hacía un
trabajo bastante pobre en ello.
—Ser golpeado en la cara por lo general lo hace. Vamos a ver cómo se ve. —Se
inclinó hacia delante, levantó el paño húmedo y frío que había puesto en mi
mejilla herida y frunció el ceño, pensativo.
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—Bueno, vas a tener un tremendo moretón, pero no creo que nada esté roto. Sin
Página
—¿Mejor?
—Sí. —Finalmente fui capaz de mirar alrededor sin sentir como si estuviera en
una calesita en la feria, lo que era una gran mejora.
—¿Y qué hiciste para ganar eso, de todos modos? —North hizo un gesto a mi
mejilla herida—. ¿O Broward sólo estaba con su encanto habitual?
—Si es algo que tiene que ver con Hinks, todo el mundo ya lo sabe. Aunque no
creí que Broward fuera de esa manera.
—Ya sabes. —North hizo un movimiento de lado a lado con una mano grande y
bien formada—. Gay.
Sólo había oído esa palabra una o dos veces antes, pero tenía una idea general
de lo que significaba.
—¿Crees que vi… a Broward y Hinks... haciendo algo inmoral juntos? —Mi voz
se alzó ligeramente—. Pero los dos son varones. ¿Eso es normal en la Academia
también?
—En realidad no, pero se oye de eso de vez en cuando. Ya sabes como es,
demasiados chicos calientes sin chicas admitidas.
—¿Gay? ¿Yo? —Rió con sorpresa, como si la idea fuera totalmente absurda—.
No, absolutamente no. Hay demasiadas chicas guapas en el sistema solar como
para perder mi tiempo en otro tipo. Pero Hinks Kinky definitivamente lo es. No
me digas que no intento la vieja rutina de “vamos a ver cómo te queda tu
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uniforme” contigo.
Página
—Él... yo... —Me llevé las manos a las mejillas calientes y me estremecí cuando
toqué la herida. ¿Cómo podía decirle que no hablábamos de cuestiones sexuales
de cualquier tipo en Victoria? ¿Y por qué hablar de esto con él hacía que mi
corazón latiera tan fuerte?
—No importa. —Negó con la cabeza, un rastro de una sonrisa aún permanecía
en sus labios—. Hinks es bastante inofensivo, en realidad, sólo le gusta mirar.
Se sale con la suya porque tiene una especie de entrada con las autoridades de
por aquí. ¿Y qué pasó con él y Broward?
—Nada de eso —le aseguré—. En realidad, nada que tuviera que ver con Hinks
en absoluto. Era el director.
—¿El director?
—El remo es para los cobardes. —North agitó una mano con desdén—. Ni
siquiera rompe la piel. El bastón duele mucho más y puede dejar cicatrices
permanentes.
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Me estremecí ante la idea de algo peor que el castigo que había presenciado más
Página
—Parece que vas a tener que estar pendiente de Broward por un buen tiempo
—dijo North, sacándome de mis pensamientos tristes—. ¿Cuál es tu horario de
clase? Voy a tratar de decirte la mejor manera de evitarlo.
—Por supuesto que no —le dije con frialdad—. No esperaría que lo hagas.
North me señaló.
—Así es. —Parecía satisfecho, como si por fin hubiera mostrado su punto.
—En el caso de Broward es porque reprobó los cursos y los está tomando otra
Página
vez.
—¿Qué hay de ti? —Miré hacia arriba con curiosidad. No parecía el tipo de
fallar en algo.
—Perdí la mayor parte del año pasado. —Miró lejos, una mirada de
preocupación pasó por sus fuertes rasgos por un momento—. Por… motivos
personales.
—Personales significa privados. ¿De verdad tengo que deletrearlo para ti? —Su
voz, anteriormente casi amistosa, se había vuelto enojada y había una mirada
indescifrable en sus penetrantes ojos azules.
—Está bien, está bien. Lo siento. —Levanté mis manos en un gesto de paz—. No
fue mi intención entrometerme.
—Mantente fuera de mis asuntos. —North me miró con frialdad—. Puede que
tenga que compartir la habitación contigo, pero eso no nos hace amigos.
—Bien. —Traté de hacer mi voz tan fría y distante como la suya—. No tengo
ningún interés en tu vida o en nada que ver contigo. —Levanté mi barbilla,
tratando de parecer superior, pero justo en ese momento, mí estómago gorgoteó
de la manera menos femenina—. ¡Oh! —Olvidando que tenía que ser un
hombre que no se preocupaba por esas cosas, puse una mano sobre mi
estómago y otra en mi mejilla—. ¡Por favor, discúlpame!
Me miró especulativamente.
—Está bien, sólo por esta vez puedes venir conmigo al comedor. Sin embargo,
vas a tener que sentarte con los cadetes de Tercera Formación, no puedes
sentarte conmigo.
—No me hagas ningún favor —le dije, sin molestarme en mantener la ira fuera
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de mi voz.
Página
—Las formaciones no se mezclan. —Se encogió de hombros—. Es sólo la forma
en que es en la Academia. Es estándar. No es que quiera que un camarón como
tú se siente conmigo de todos modos.
Suspiré.
—Bueno, te guste o no, estás atrapado aquí ahora. —Hizo un gesto con la
cabeza hacia la puerta—. Vamos, bajito, vámonos.
Se dirigió hacia la puerta sin mirar a ver si le seguía. Por un momento me quedé
allí echando humo, entonces me acordé de que Broward estaba probablemente
a mi acecho en alguna parte cerca y corrí a alcanzarlo. A pesar de que hizo una
gran cosa de no ser mi amigo o mi guardaespaldas, no pensé que North daría
un paso atrás y permitiría que el matón grande me diera una paliza.
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Página
Capítulo 6
Traducido por Kazenbrr
D
ejamos el edificio Goddard sin hablar y caminamos a través del
laberinto de dormitorios cubiertos de hiedra, nuestros pies
susurrando sobre el corto pasto de color índigo. Me mantuve cerca de
North y conservé mis ojos abiertos, esperando ver a Broward en
cualquier momento, aún con la intención de matarme. Pero, para mi alivio, no
se encontraba por ningún lado.
Como North no me dio ningún detalle del campus, traté de mantener mis ojos
abiertos y memorizar dónde se encontraban los diferentes edificios académicos.
No quería perderme al día siguiente buscando mis clases, pero los terrenos de
la Academia eran un laberinto y temía que perderme fuera una verdadera
posibilidad. Pronto nos encontramos frente a un gran auditorio. Tenía techos
altos y paredes verde pálido que eran visibles a través de las filas de grandes
ventanas rectangulares de plexiglás que se extendían a lo largo del edificio. En
el interior, vi cadetes hablando y riendo y comiendo.
Sin una palabra más, empujó la puerta de plexiglás, dejándome sola enfrente
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No estaba ansiosa por entrar al brillo del comedor, pero no había nada más que
pudiera hacer. Suspirando, entré y fui al final de larga y serpenteante fila de
estudiantes esperando por la comida.
inmediato lo que North quería decir con que las Formaciones no se mezclaban.
Los chicos más jóvenes y pequeños ocupaban la mesa a la izquierda,
obviamente el lugar de la Primera Formación. La siguiente mesa tenía cadetes
ligeramente más grandes y mayores, y la tercera mesa, la mía, tenía chicos aún
más grandes. La mesa de la Cuarta Formación era la última, llena de cadetes del
tamaño y edad de North. Por la forma tan confiada como se reían y hablaban,
era claro que reinaban en la Academia. Me pregunté si yo duraría lo suficiente
para unirme a ellos.
—Jameson, ¿eh? —Levantó una ceja—. Oh, sí, escuché de ti. Así que, ¿dónde
está tu uniforme?
—No te lo has podido probar, ¿eh? —preguntó uno de ellos, aún riendo—. Eso
no fue lo que escuchamos.
Sus burlas me dejaron fría, y no sólo porque estaba apenada y furiosa de que se
rieran de mí. Había pensado que mi disfraz era bastante bueno, después de
todo, había engañado al mismo Director. Además, mis rasgos eran delicados
pero no muy diferentes de los de mi hermano. Sin mencionar mi cabello corto,
que ayudaba a mi cara a parecer más masculina. Pero si este cadete desconocido
estaba haciendo comentarios sobre mi apariencia femenina…
—Bien, bien, Dakes, nunca pensé que vería el día en que te pondrías mano a
mano con nosotros.
compañero: sus grandes ojos cafés, sus exquisitos labios. —Le levantó una ceja
Página
rubia a Dakes—. ¿Podrá ser que estamos en presencia del amor del cual no nos
atrevemos a hablar?
—Cállate, Wilkenson. —Dakes estaba rojo debajo de sus pecas—. Sabes que no
me refería a eso. Sólo quise decir que alguien podría confundirlo por una chica.
Fui con él, principalmente porque no había nada más que pudiera hacer.
Sentarme con Dakes y sus amigos estaba fuera de la cuestión ahora, y los únicos
asientos libres estaban al final de la mesa, donde Wilkenson me llevaba.
—Gracias —dije una vez que estábamos sentados lado a lado, con mucha
distancia entre nosotros y los otros cadetes—. Fue maravillosa la forma en que
lo pusiste en su lugar.
artística o literaria.
—Estaba preguntándome lo mismo. —Pinché mi “carne misteriosa” con el
tenedor, casi esperando que me picara de vuelta—. ¿Todas las comidas de aquí
son así de malas?
Él asintió.
3
Homúnculo: ser con forma de hombre pequeño que, según una antigua creencia, podía ser
fabricado artificialmente.
—Lo dudo —dije secamente—. Parezco ser universalmente odiado porque soy
pequeño. Pero no puedo ser la única chi…uh, persona de corta estatura aquí.
No vi un letrero que dijera: “Debes de ser al menos así de alto para entrar” en
las puertas de la Academia cuando entré esta tarde.
—Hablando de diferente…
La nueva voz era profunda y familiar. Miré hacia arriba y vi a North enfrente
de nosotros, una bandeja casi llena en una mano y el ceño fruncido en su cara.
—¿De qué estás hablando? —pregunté pero Wilkenson sólo le dirigió una
mirada fría a mi compañero de cuarto.
—Vaya, vaya, el Príncipe de Hielo habla. ¿A qué debo este honor, su Majestad?
—¿En serio? ¿Hoy? —Wilkenson le pestañeó a North—. Debo decir que eso no
es mucho tiempo. No lo suficiente como para conocer a alguien tan bien.
—Lo conozco lo suficiente como para saber que le estás ladrando al árbol
equivocado —dijo North secamente. Luego me miró a mí—. Ten cuidado. Te
veré en la habitación antes de DLO.
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Página
—¿De qué estaba hablando? —Lo miré con confusión mientras él arrojaba su
bandeja en un agujero en la pared y dejaba el comedor.
—¿Quién puede saber? —Wilkenson suspiró—. Es un enigma. Tanto dolor y
belleza y misterio todo atado en un nudo imposible.
—Él me dijo que perdió casi todo el año pasado por razones personales —dije,
esperando obtener un poco más de información sobre mi misterioso compañero
de cuarto.
—Eso pasó. Pero si esperas que te diga los sórdidos detalles, lo siento pero
realmente no puedo.
Me encogí de hombros.
—Frío. Distante. No lo sé, tal vez así es la forma como es. Ni siquiera lo he
conocido por un día completo.
—Bueno, tienes el resto del año para conocerlo. —Me sonrió—. Hablando del
apuesto pero distante Príncipe de Hielo, ¿ya te dio un tour por el campus?
—No podemos dejar que eso pase. —Wilkenson señaló mi plato—. ¿Ya
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terminaste con eso? No te preocupes si aún tienes hambre, tengo una barra de
Página
Por un momento consideré rechazar su oferta. North me había dicho que fuera
cuidadosa, ¿o no? Pero, si realmente estaba preocupado por mí, pudo haberme
esperado para que regresáramos juntos al dormitorio. Aunque eso significara
ser visto conmigo, un humilde cadete de Tercera Formación, en público.
52
Página
Capítulo 7
Traducido por _ClaireElizabeth_
M
e pregunté si habría suficiente luz para poder ver algo, pero no
necesitaba preocuparme. No había luna en el cielo, por
supuesto, ya que estábamos sobre la luna, pero Zeus reflejaba la
luz del Prometeo hermosamente, iluminando nuestro camino.
Mordisqueamos nuestras barras de proteína y Wilkenson me guió por uno que
otro sendero, señalándome los diversos edificios y dejándome saber la manera
más sencilla de llegar a mis clases.
Luego de media hora, tomó mi brazo y lo enganchó a través del suyo al lado del
gran lago artificial en el extremo más alejado del campus. El gesto de afecto me
sorprendió al principio pero también me hizo recordar la manera en la que daba
paseos con Kristopher de vuelta en casa. ¿Era esta la manera de Wilkenson de ser
amigable? No había visto a ninguno de los otros cadetes paseando brazo con
brazo, pero de nuevo, yo no había estado aquí por mucho tiempo.
Wilkenson me miró, sus pálidos ojos verdes destellando con la luz reflejada.
—Espero no estar siendo muy atrevido. —Me sonrió—. Es sólo que cuando
encuentras a un alma gemela, quieres conectar con ellos. Por lo menos, yo quiero.
—Puedo ver por qué —dije, pensando en Broward y Dakes—. Es mucho más
rudo aquí de lo que pensé que sería de vuelta en casa, cuando estaba
decidiendo venir a estudiar aquí.
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Página
—Al menos tuviste una elección. —Wilkenson suspiró—. Estoy aquí porque mi
querido padre quería que su único hijo continuara con el honor, excelencia, y
toda la idiotez militar de la tradición familiar. Yo quería asistir a la escuela de
Teatro en Dionysius, pero por supuesto eso estaba fuera de discusión —Él dio
una palmadita en mi mano de una manera cálida y familiar—. Pero basta de
mis problemas. DLO en diez minutos más, y luego RLO no mucho después.
Mejor nos vamos.
—¿DLO y RLO4? —dije, recordando que North también había dicho algo sobre
eso—. ¿Qué significan esas siglas?
—Luces de los Dormitorios Fuera, cuando todos los cadetes deben volver a sus
dormitorios y Luces del Cuarto Fuera, cuando todos tienen que regresar a sus
habitaciones. Se supone que cada luz en el lugar debe estar apagada pero
tú puedes librarte con una pequeña lámpara para estudiar, mientras puedas
probar que eso es lo que haces si un encargado de los dormitorios viene a
revisar.
—Oh, muy bien —asentí y lo dejé guiarme lejos del lago y de vuelta hacia los
dormitorios. No vimos a nadie más afuera y asumí que los demás cadetes
estaban ya en sus habitaciones. Antes de que me fijara, estaba de pie en las
sombras del edificio Goddar, diciendo buenas noches—. Gracias por el
recorrido —dije cortésmente, preguntándome cuándo iba a soltar mi brazo.
—¡Oye! —Lo empujé hacia atrás y limpié reflexivamente mis labios con mi
mano—. ¿Qué crees que estás haciendo?
Frunció el ceño.
4 DLO: Dorm Lights Off. Luces de los dormitorios apagadas. / RLO: Rooms Lights Off. Luces de
las habitaciones apagadas.
—No me diste la oportunidad de responder. —Aún podía sentir la presión de
sus labios contra los míos y me hizo querer restregar mi boca con jabón.
—No te hagas el frío. Si no querías que te besara, ¿por qué dejaste que sujetara
tu brazo?
—No lo sé. Yo… pensé que así era como los amigos se trataban los unos a los
otros aquí. —Negué con mi cabeza—. Mira, necesito irme.
—De acuerdo, escapa entonces, pequeño niño. —Su tono era aburrido pero
podía ver un dolor genuino en sus ojos verdes.
—¿Qué te llevó tanto tiempo? Es casi DLO, si llegas a ser atrapado luego de eso
es una sanción y cinco golpes con el remo o la vara.
Miré hacia arriba para ver a North frunciendo el ceño hacia mí mientras yo
cerraba detrás de mí la puerta de nuestra habitación.
—Lo hizo, ¿no? —Una expresión de preocupación pasó sobre sus rasgos
refinados—. ¿Estás seguro de que eso es todo lo que hizo? ¿Por qué te ves de esa
manera? Y ¿por qué te sigues limpiando la boca?
—Lo sé. —No podía mirarlo a los ojos y sentí mis mejillas arder de vergüenza—
. Él… él me besó.
—Lo siento, es que por la mirada que tenías en tu rostro pensé que algo horrible
había ocurrido.
Él sacudió la cabeza.
—No hacemos tales cosas en Victoria —dije con rigidez—. No besamos a nadie
hasta que estamos casados o al menos comprometidos. —Sacudí mi cabeza—.
Es que justamente no comprendo por qué pensaría él que yo querría… hacer
cualquier cosa como esa con él.
pesar de que estaba aparentando ser un hombre, no podía apartar los ideales
Página
—Para desacreditar todo lo que digas, en caso de que decidas decir lo que viste
en el Edificio de Administración por supuesto. —North habló como si fuera
perfectamente obvio—. Ahora si les dices a las personas que él recibió golpes y
eligió el remo por sobre la vara, sólo se verá como si estuvieras tratando de
vengarte de él por lo que está diciendo.
—Tú sabes eso y yo sé eso pero el resto del campus cree que eres un poco ligero en
tus botas de anti-gravedad.
—¿Qué?
Pensé sobre ello. Había acudido a algunas fiestas donde los caballeros me
Página
dedicaban delicados cumplidos pero ninguno de ellos había sido tan evidente
como para tratar de besarme.
—Yo… yo supongo que nunca me ha sucedido antes.
—En el Victoria, correcto, lo entiendo. —Él exhaló y pasó una mano entre su
cabello en un gesto de frustración—. Dios, no puedo creer que hayan puesto a
un pequeño mocoso ingenuo aquí dentro conmigo.
Me enfurecí.
Su rostro enrojeció.
—¿Hermoso? —La palabra envió una sacudida de miedo a través de mí. Como
una chica era un cumplido, como un chico, era una condena.
North suspiró.
—Lo siento pero realmente, ninguna otra palabra le queda. No con tus ojos y
boca y… de todos modos, sólo estoy diciendo que a algunos chicos les va a
gustar tu aspecto y podrían venir tras de ti de la misma manera en la que
Wilkenson lo hizo. ¿De acuerdo?
Me sentí enferma.
—¿Voy a tener que sospechar de todas las personas que me encuentre? ¿De
58
—Alistándome para tomar una ducha. Mejor te das prisa si quieres una
también, DLO fue hace cinco minutos y RLO es en otros diez.
Una ducha. ¡Oh como quería una! El pensamiento de agua caliente deslizándose
sobre mi cuerpo cansado, refrescando la piel que se sentía mugrienta casi
desplazó fuera de mi mente el hecho de que North se estaba desvistiendo frente
a mí. Como sea, la vista de nalgas desnudas mientras él empujaba los
pantalones de su uniforme y su ropa interior hacia abajo, me trajo a la realidad.
Su trasero era firme y tonificado —lo opuesto, de hecho, a lo que había visto
mientras Broward era zurrado. No había una cubierta por supuesto y vello
negro tampoco, aparentemente no todos los hombres eran velludos en todas
partes. Bueno, era bueno saberlo.
No había manera alguna en que quisiera ver más de mis compañeros cadetes
desnudos así que abrí mi boca para darle un firme “no”. Luego se me ocurrió
que podría ocultarme en una de las casillas y esperar a que todos se hubieran
ido a sus habitaciones. Luego me podría escabullir y darme una ducha rápida,
¿no? Era un plan peligroso, pero tentador.
Asentí.
—Está bien. —Corriendo hacia el armario, tomé una toalla y un par de viejas
pijamas de Kristopher que había traído conmigo—. Voy a ir. Me desvestiré más
tarde, en privado.
—Está bien, mientras no trates de ducharte con ropa porque “así es como hacen
las cosas en Victoria.”
Deseaba fervientemente poder hacer exactamente eso, pero dudaba que todos
aceptaran como excusa mi estricta crianza. Presionando mi toalla y ropa
fuertemente contra mi pecho, seguí a North hacia lo fresco, pidiendo en contra
de la esperanza que pudiera tomar un baño.
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Página
Capítulo 8
Traducido por Edgli xD
L
a ducha me eludía, pero no por falta de intentarlo.
Finalmente los gritos y los alaridos de los otros cadetes murieron y los últimos
sonidos de pasos de pies desnudos contra los azulejos se desvanecieron en la
distancia. Sintiéndome envalentonada, decidí que era seguro desvestirme.
61
Rápidamente, me quité la ropa que había estado usando todo el día y tomé mi
Página
toalla azul oscuro. Estaba justo abriendo la puerta del puesto de baño para
entrar en el silencioso y húmedo aire cuando fue arrebatada de mis manos y
abierta.
—Yo… pero yo… ¿Puedo por favor vestirme primero? —pregunté con voz de
ruego. Pero la poca reserva de misericordia que Lackson parecía haber tenido
ya había sido gastada.
pecho, dejé el abrigo del puesto de baño y me forcé a caminar hacia el pasillo.
Página
Nunca me había sentido más humillada y desnuda en mi vida. De alguna
manera cuando me imaginaba mi vida en la Academia, allá en Dianna, nunca
me había imaginado un escenario así, siendo forzada a caminar por un pasillo
utilizando sólo una toalla junto con un hombre extraño. Si este pequeño
incidente fuera descubierto, arruinaría por completo cualquier esperanza que
pudiera tener de tener un matrimonio respetable, al menos en Victoria. Luego
de nuevo, un matrimonio respetable era de lo que había estado escapando
cuando vine aquí en primer lugar, así que era estúpido preocuparse sobre
arruinar mis prospectos ahora.
—Allí estas. —La voz familiar y profunda interrumpió mis pensamientos y subí
la mirada para ver a North observándome.
—Está bien entonces, que bueno de tu parte preocuparte por él —dijo Lackson
gruñonamente—. Pero ponlo al corriente y asegúrate de que no permanezca
fuera después de las LCF de nuevo. La próxima vez serán azotes para ambos.
—Deja de actuar como uno entonces —soltó—. ¿Qué hacías de todos modos?
¿Escondiéndote de Broward? Te dije que no se metería contigo mientras esté a
tu alrededor.
63
Nada que hacer ahora además de ir a la cama, me dije estoicamente, ¿pero ahora?
North estaba de pie frente a mí con la lámpara de su escritorio aún encendida.
No había un lugar privado donde pudiera cambiarme a mis pijamas excepto…
—¡Saldré cuando esté bien y listo! —Luché contra la apenas muy grande camisa
del pijama, agradecida de que era lo suficientemente suelta para esconder mi
pecho.
Mientras me subía los pantalones del pijama, la leve luz que entraba por debajo
de la puerta se estaba extinguiendo, dejándome en absoluta oscuridad. Enrollé
la ropa que me había metido bajo un brazo y trastabillé hacia el pomo, entrando
a la habitación.
—Muy gracioso —dije, con toda la dignidad que pude. Estaba palpando para
caminar hacia adelante, tratando de navegar en el oscuro y poco familiar lugar
Página
mientras hablaba—. Al menos yo… ¡oh! —La última palabra fue más un grito.
Me había tropezado con algo grande en la oscuridad y me encontraba cayendo.
Caí sobre algo caliente que gritó y saltó, North.
—¡Lo siento! —Trastabillé para ponerme de pie tan rápido como pude y habría
andado torpemente dentro de la oscuridad del cuarto si él no hubiera sujetado
mi brazo.
—Gracias. —Llegué segura a mi cama y me metí bajo las mantas con alivio.
Decidí que lo que necesitaba para relajarme eran los sonidos suaves y claros del
violín de Kristopher. Por suerte, había puesto el cubo de sonido de su mejor
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Pero escuchar los sonidos de mi amado y distante hermano tocando, resultó ser
un error. No podía evitar imaginarlo en mi mente, sus largos y delicados dedos
en el trabajo, dibujando el arco sobre las perfectamente afinadas cuerdas del
violín que amaba tanto. La mirada de concentración en su rostro mientras
tomaba los adagios y la pura entrega que brillaba en sus ojos cuando el coro
llegaba a un crescendo…
A pesar que me había prometido no llorar más, no pude detener las lágrimas
calientes que surgieron en mis ojos. Repentinamente todo el día me cayó
encima, la pelea con Broward, el malentendido con Wilkenson, quien
genuinamente me gustaba como amigo y sin mencionar el hecho de que mi
compañero pensaba que era un idiota y odiaba compartir la habitación
conmigo. Y no olvides el asqueroso rumor que corre sobre ti, susurró una pequeña
voz en mi cerebro. Eso seguramente te hará popular, por todas las razones
equivocadas.
Las lágrimas caían más rápido ahora, mi pecho oprimiéndose con sollozos que
no podía detener. Traté de acallar mis sonidos de pena con mi almohada, pero
no ayudó. Nada ayudaba.
Dándome cuenta de que probablemente era una buena idea, apagué el cubo y
saqué los auriculares de mis oídos.
66
Página
—Mucho mejor —dijo aprobatoriamente—. No te hagas eso, ¿está bien?
Especialmente no la primera noche. La primera siempre es la peor. Pero se pone
mejor… Lo prometo.
—¿Mejor ahora?
—De nada. —Su mano dejó mi brazo y le oí moverse en su cama, las sabanas
haciendo ruido al rozarse a su alrededor—. Ahora trata de dormir ¿está bien?
Tenía miedo de que podría mantenerme despierta toda la noche pero la tanda
de llanto había drenado lo último de mi reserva emocional. Antes de darme
cuenta, estaba bostezando mientras el sueño me arrastraba.
Mi último pensamiento fue mientras cerraba mis ojos que no sabía qué pensar
de North, pero me gustaba la sensación de su mano en mi brazo. Me gustaba
mucho. 67
Página
Capítulo 9
Traducido por Izzy
L
o siguiente que supe fue que algo ruidoso y estridente sonaba en mis
oídos.
—Casi seis y media. Tienes tiempo suficiente para una ducha rápida. —Él
arqueó una ceja—. Si quieres una, claro está.
—Ya he tenido una ducha y afeitado. —Se pasó una mano por la mandíbula y
Página
—Está bien. Vale, si no vas a tomar una ducha, es mejor que te vistas para que
así podamos bajar al comedor.
—Sí —dije con firmeza. Vendé rápidamente mis pechos y comencé a hurgar en
la camisa del uniforme poco familiar. Todavía no estaba acostumbrada a usar
ropa de hombres, todos los botones parecían estar en el lugar equivocado.
—Estás siendo ridículo, ya sabes —me dijo North—. Pero lo que sea que te haga
feliz.
¿Era por encima, alrededor, y abajo? No, eso no se ve bien. Tal vez abajo,
alrededor y por arriba…
antes?
—No —dije con sinceridad—. Esta es mi primera vez en la escuela. Tuve tutores
la mayor parte de mi vida, por razones de salud. —Lo cual era cierto, excepto
que habían sido motivos de salud de mi hermano, no míos.
—Gracias. —Me lleve una mano a la garganta—. Se siente muy apretado. ¿Estás
seguro de que se supone que debe ser así?
La agarré y lo seguí a toda prisa por la puerta y bajando las escaleras. Al llegar a
la última escalera que conduce al primer piso, vi que Broward y varios de sus
compinches estaban esperando en la parte inferior. North les vio el mismo
tiempo que yo.
—Sigue —dijo en voz baja cuando dudé—. No digas nada, y no hagas contacto
visual. —Hice lo que me dijo, pegándome a su lado y manteniendo mis ojos en
el suelo.
Broward se rió.
—¿Sólo pasaron una noche juntos y ya son todo besos, North? ¿Es por eso que el
pequeño freshie está pegado a tu culo?
volvió hacia Broward. Me atreví a mirar hacia arriba y vio que el rostro de
nuestro agresor se había vuelto ligeramente pálido. Por alguna razón él
Página
—No lo creo. —Broward le devolvió la mirada, con sus pequeños ojos de cerdo
entrecerrados con rabia—. Creo que voy a atraparlo en algún momento, cuando
no estés alrededor y golpearé su pequeño culo. ¿Qué piensas de eso?
—Creo que será mejor que tengas cuidado. —North enarcó una ceja—. O
estarás haciendo la difícil decisión entre la caña y la pala. Y todos sabemos cual
vas a elegir5
—Estoy seguro de que tú lo sabes. —North hizo un gesto con la cabeza hacia
mí—. Vamos, pequeñín, vamos a llegar tarde para el desayuno.
—¿Crees que fue una buena idea? —pregunté mientras caminábamos por el
campus en los tempranos rayos de sol de la mañana—. ¿Haciéndole saber que
ya sabes lo que vi?
—Tiene que saber que alguien que no tiene miedo de enfrentarse a él tiene esa
información. —North me dio una rápida mirada de soslayo—. Alguien que
puede vencerlo en una pelea.
—Por supuesto que lo digo en serio —le dije con tanta dignidad como pude
reunir—. ¿De qué otra forma los caballeros resuelven los conflictos?
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Se refiere a un castigo escolar que se aplica en algunas partes de Gran Bretaña.
North frunció el ceño mientras caminaba, sus largas zancadas devoraban la
tierra de modo que tuve que trotar para mantener el ritmo.
—Muy bien —le dije secamente—. Siento ser una molestia para ti.
Él suspiró.
—No sé por qué me molesto. —Él frunció el ceño—. Tal vez... tal vez porque me
recuerdas a alguien.
—Bueno, bueno... ¿abandonado otra vez? Por otra parte, supongo que lo del
verdadero amor nunca se hace realidad.
Me volví para ver Wilkenson allí de pie, con una pequeña sonrisa de
superioridad tirando de las comisuras de sus labios delgados.
—Oh, um, hola. —No estaba muy segura de qué decirle después de nuestro
encuentro incómodo de anoche. Pero Wilkenson no esperó a que continuara. Sin
decir una palabra, se marchó hacia el comedor y se llevó una bandeja de la pila
que tenía más cerca.
—¡Shhh! —Se volvió hacia mí, con un ceño en su rostro—. ¡Baja la voz! ¿Deseas
conseguir que los dos seamos molidos a golpes?
—Lo siento —dije mientras ofrecíamos nuestras bandejas y nos daban un poco
de comida aguada para el desayuno de los hoscos trabajadores de la cafetería—.
Sólo estoy tratando de explicarme.
—Bueno, espera a que nos sentemos. —Me condujo en silencio hasta el final de
la tercera mesa, luego se sentó y empujó su bandeja—. Muy bien, habla.
Wilkenson suspiró.
—Obviamente no. Aunque es difícil de creer que alguien pueda ser tan
despistado. Estaba prácticamente lanzándome a ti.
—Eso es lo que North dijo también —le dije—. Me refiero a que yo sea ingenuo,
uh, despistado.
—Mmmm, no estamos siendo muy masculinos Hoy, así que, muy bien, ¿por qué
no?
Tomé su mano, la sacudí dos veces, y la dejé ir. Me dio una mirada extraña y
luego sonrió.
—Es mi primera vez en la escuela —le dije, incómodo—. ¿Mi apretón de manos
no fue tan masculino?
—Hablando contigo, alguien podría pensar que es tu primera vez para todo. —
Él suspiró—. Vamos, me estoy quedando sin barras de proteína, así que será
mejor comer mientras esta esté caliente. Si hay algo peor que la papilla caliente,
es la papilla fría.
74
Página
Capítulo 10
Traducido por Mais020291
L
legué a Cálculo Interdimensional sin ningún problema y me senté en el
lado lejano de la clase. North, noté, estaba sentando cerca del frente, y
Broward y su grupo ocupaban la parte de atrás. Cuando me vio
mirándolo, el matón me dio una mueca desagradable. Sostuve sus ojos
por un momento y luego, deliberadamente, me volteé. Cuando alcé la mirada,
vi que North había estado observando nuestro intercambio. Me frunció el ceño,
sacudiendo su cabeza. Luego el maestro pidió orden a la clase y no hubo nada
más que hacer, más que tomar notas lo más rápido que pude en mi tableta.
—Sí, señor. —North parecía arrancar las palabras con los dientes—. Muy claro.
Fruncí el ceño. ¿Todos los profesores aquí en la Academia eran tan inflexibles?
Difícilmente parecía justo si lo eran. El tutor de matemáticas de Kristopher, el
Señor Prestillo, siempre había estado dispuesto a responder preguntas
enseguida y explicar cualquier concepto que no entendiera hasta que lo captara.
Esa era una de las razones por la que era tan buena en la materia. La otra era
que simplemente tenía un talento natural por entender y aplicar las
matemáticas y teorías espaciales. Más de una vez, el Señor Prestillo me había
dicho que hubiese sido una excelente navegante de naves espaciales si no
hubiese sido mujer, por supuesto.
Por alguna razón, mientras lo observaba, pensé sobre cómo se había sentido
76
El resto del día continuó al mismo paso y estuve contenta de ver que estaba
adelantada en cada tema. Al menos ser excelente académicamente aquí no iba a
ser un problema. Ahora, si sólo pudiera mantenerme lejos de Broward y
encontrar una forma de tomar una ducha, podría encontrar soportable mis dos
años en la Academia.
—Oye, Jameson, ¿qué te pasa? —Wilkenson hizo un puchero desde el otro lado
de la mesa—. Que buen amigo resultaste ser. Ni siquiera escuchaste el chisme
jugoso que acabo de decirte sobre Simmons.
—Lo siento. —Me forcé a arrastrar mis ojos de la mesa de Cuarta Formación
donde Broward y sus camaradas estaban lanzando leche de sus narices y riendo
a carcajadas como gnomos—. Sólo estoy preocupado.
—Si realmente pensara eso, ahora estarías hecho paté de Tercera Formación —
Wilkenson dijo a sabiendas—. Así que, ¿qué sucedió?
Me encogí de hombros.
—Sólo un poco de charla. Pero estoy preocupado porque tengo mi última clase
con Broward y North no estará ahí. ¿Qué voy a hacer?
Le dije y Wilkenson alzó sus cejas rubias y dio un silbido largo y bajo.
—El único consejo que puedo darte es que nunca estés a solas con él. Quédate
con la clase, en medio del grupo si puedes. El Entrenador Janus, el profesor de
Educación Física, no le gusta presionar. Es un gran fanático del juego limpio y
el buen espíritu deportivo, así que no dejará que Broward te moleste. Quédate
dónde él pueda verte lo más que puedas.
¿verdad?
Página
A regañadientes, asentí.
—Sí.
Pero por dentro, maldije mi suerte. Una ducha refrescante y caliente justo a mi
alcance, pero ese gran matón de Broward iba a impedirme tomar una. ¡No era
justo!
Suspiré.
79
Página
Capítulo 11
Traducido por Rockwood
L
a clase de fitness fue tan mala como me temía que sería.
En realidad lo que me había llevado tanto tiempo era que esperé hasta que él y
su séquito salieran del vestidor. Tan pronto como se fueron, me había vestido
tan rápido como era posible, agradecida de que la ropa de gimnasia que había
estado esperando en mi armario fuese un poco ancha. La delgada camiseta de
material no cubría tanto como mi chaqueta gruesa del uniforme mis vendas del
pecho, aunque aún así parecía estar bien escondido.
Jakes asintió.
Y así siguió. Como era de esperar, me eligieron última y con muchas protestas
por parte de los otros miembros del equipo B, donde terminé quedando. Traté
de no sentirme herida y me recordé que mi baja estatura no era mi culpa.
Después de todo, era una chica. Incluso si nadie más en la habitación aparte de
mí lo sabía, tenía perfecto derecho a ser pequeña. Pero no importaba lo mucho
que me lo dijese a mí misma, aún picaba ser llamada “enano” y mantenida en la
parte de atrás de la línea.
—Está bien, señoritas —gritó—. Vengan a por ellas. Vamos, no tenemos todo el
día.
—Si estás diciendo que tengo algún tipo de habilidad especial con este equipo,
no lo hago. No puedo dejar de notar, sin embargo, que tú pareces saber
manejarlo muy bien. —Asentí con la cabeza a la manera en que se aferraba a
dos de las bolas en las manos—. ¿Esa es una habilidad que se adquiere con el
tiempo o simplemente eres naturalmente bueno para sostener, quiero decir
manosear las pelotas?
—¡Tú, pequeño...!
a mí misma, hablando de manera cruda. Una broma como la que había hecho a
Página
costa de Broward nunca habría salido de mis labios en Victoria. Pero aquí me
había parecido natural combatir fuego con fuego, el devolver lo que el agresor
repartía. Me preguntaba con inquietud si estaría maldiciendo y escupiendo y
arañándome a mí misma como el resto de los cadetes en el momento en que
saliese de la Academia—si salía con vida, obviamente. Y por la expresión del
rostro feo de Broward, cada vez era menos probable.
—Pelotas en la línea, damas —gritó sin dejar rastro de ironía—. Luego cinco
pasos atrás.
Todos los cadetes colocaron sus pelotas de goma dura a lo largo de la línea
negra y dieron cinco pasos hacia atrás.
—¡Mira eso! —Un cadete con el pelo rizado de color marrón y gafas me
Página
—Gracias. —Agarré otra pelota lanzada por Nodes, y se la pase a él—. Ser
pequeño tiene sus ventajas a veces.
—No va a ser una ventaja si te atrapa Broward después del partido. —Jakes
esquivó una pelota con facilidad mientras hablaba. Su capacidad atlética natural
hacía fácil ver por qué el entrenador Janus lo había elegido como capitán—.
Harías mejor en mantenerte al margen de él.
—Mala suerte para ti, entonces. —Jakes me dio una mirada de lástima y corrió
para atrapar una pelota al otro lado de la cancha.
Al otro lado de la línea negra, Broward estaba poniéndose más y más furioso.
Me di cuenta por la forma en que su cara se puso roja, púrpura. Su equipo le
pasaba bolas para tirarme a mí pero fallaba cada intento.
Sabía que debería dejar que me golpease y todo terminaría. Tal vez ganándome
podría airear su ira. Pero mi orgullo se levantó y no me lo permitió. Siempre
había tenido una vena competitiva fuerte en mí y me negaba a perder el partido
a propósito, sin importar las consecuencias.
—Vamos, nuevo. —Él me hizo una seña, dos bolas en cada mano—. Ven aquí y
toma tu medicina.
—No lo creo. —Esquivé uno de los balones con facilidad. Podría haberlo
atrapado y enviado fuera, ganando el juego para mi equipo, pero no importaba
lo orgullosa que fuese, no era estúpida. Hacer a Broward perder delante de los
otros cadetes era demasiado peligroso. Así que seguí esquivando las bolas
mientras las tiraba hasta que finalmente el entrenador Janus hizo sonar su
silbato y declaró el partido un empate.
Sentí una sensación de alivio mientras caminaba hacia adelante con los otros
84
—Gracias. —Le devolví la sonrisa, contenta de que entendiese por qué no había
sido capaz de ganar.
—Muy bien, señoritas. —El entrenador Janus nos hizo un gesto aburrido—. Los
veré mañana misma hora, mismo lugar.
—Oigan, miren eso, chicos. —Broward se acercó a mí, sus gruesos labios
curvados en una mueca desagradable.
—Parece que no es tan rápido después de todo. —Me señaló—. Estás fuera,
novato. —Por alguna razón, esto hizo que sus compinches rugieran de la risa.
Lágrimas de rabia y de dolor me llenaron los ojos, pero no había nada que
pudiera hacer. El entrenador Janus no había visto el incidente ya que había
desaparecido en su oficina y el resto de mis compañeros ya se encontraban en la
ducha y no es que me fuesen a ayudar. Podían admirar mi velocidad en la
cancha, pero estaba bastante segura de que ninguno de ellos estaba dispuesto a
recibir una paliza por mí.
—Aww, pobre bebé. —Broward hizo una mueca de simpatía fingida—. Miren
chicos, está llorando.
85
—Tú, malvado —le dije, mi voz saliendo espesa y ronca—. ¿Por qué no me dejas
en paz?
Página
—Déjame en paz —imitaba Nodes en voz alta y Dawson se hacía eco:
Los tres se reían mientras iban a las duchas, dejándome mientras acariciaba mi
nariz sangrante y contemplaba la herida en mi palma.
A medida que fui poco a poco poniéndome de pie, todavía ahuecando mi nariz
herida, una cosa quedó clara: estar en la Academia me estaba cambiando.
Quedaba por ver si se trataba de un cambio para bien o para mal, pero yo sabía
que nunca volvería a ser la misma.
86
Página
Capítulo 12
Traducido por _ClaireElizabeth_
N
orth estaba de espaldas a la puerta, su cabeza inclinada sobre su
tableta mientras se encontraba sentado en su escritorio.
—North, ¿te puedes meter en problemas aquí por saltarte las comidas?
—¿Qué te sucedió?
—Así que sabes cómo se juega. —Me encogí de hombros—. Fui golpeado en la
cara con una pelota. —Eso, al menos era cierto.
—Una pelota que Broward lanzó, ¿Adivino? —Los pálidos ojos azules de North
ardieron. No estaba segura si estaba furioso conmigo o con Broward.
—Sólo déjalo pasar North. —Levanté mi barbilla—. Estoy bien. Nada está roto o
al menos eso creo.
—Sí, correcto —balbuceé pero por alguna razón encontré mis mejillas
calentándose bajo su mirada.
—No tengo tiempo para esto, tengo que estudiar. Esta maldita ecuación me va a
volver loco.
—Es tan frustrante. Si ese viejo verde, Blinski fuera más lento por lo menos un
minuto o respondiera una pregunta de vez en cuando, tendría sentido.
88
—Sí tiene sentido —dije—. Quiero decir, bueno, tal vez no de la manera en que
Página
—¡Oye! ¡Ahora lo entiendo! —Elevó la mirada hacia mí—. Tiene sentido de esta
manera. ¿Cómo supiste como hacer esto?
—Es más que eso. Eres bastante inteligente para ser un enano. —Sonriendo de
oreja a oreja, North se estiró y desordenó mi cabello.
—Bueno mi viejo tutor decía que sería un buen Piloto de Nave estelar. Si no
fuera… —Me detuve a mí misma, mordiéndome la lengua abruptamente.
—Lo siento pequeño, pero si quieres que alguien eleve la mirada hacia ti, mejor
crece unas cuantas pulgadas rápido.
—No tengo hambre —murmuré. Pero lo seguí de todos modos mientras daba
un paso fuera de la puerta de nuestra habitación.
—Eso es porque no tienes sentido del humor. —Puso un brazo sobre mis
hombros y me sacudió suavemente—. Anímate Jameson, por una vez tómalo
con calma.
A pesar del horrendo día que había tenido, repentinamente todo parecía que
iría bien. Murando hacia North, no pude evitar preguntarme por qué dejaba
que su estado de ánimo afectara el mío. Pero de alguna manera no podía
evitarlo—él estaba feliz y me di cuenta de que yo estaba feliz también incluso
con mi nariz punzante.
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Página
Capítulo 13
Traducido por Aleponce.
L
a cena fue una velada relativamente tranquila. North y yo caminamos
juntos hacia el arruinado pasillo pero nos separamos afuera, como de
costumbre. Wilkenson se sentó conmigo y exclamó sobre mi nariz. Le
dije la verdad sobre lo que Broward había hecho y él hizo los
apropiados ruidos de simpatía. Hablando de Broward, él y sus compinches se
carcajeaban ruidosamente como de costumbre en la mesa de cuarto curso. Tuve
cuidado de terminar mi cena e irme bien antes de que ellos terminaran pero,
aunque mi nariz seguía adolorida, Broward y sus matones no estaban en lo más
alto de mi mente. En todo lo que pensaba era en mi plan—mi plan de conseguir
una ducha.
Entonces esperé.
Y esperé.
—¿De qué estás hablando? —Traté de sonar soñolienta y enfadada—. Sólo voy a
usar el baño. Tuve mucha bebida de fruta en la cena.
—¿Por qué no? —demandé, muy exasperada para mentir más—. Pasa de media
noche, todo mundo debería estar dormido.
—Esto no es realmente por pudor, ¿lo es? —La voz de North se suavizó más y
sus ojos se entrecerraron mientras me miraba—. Es algo más, ¿no es cierto,
camarón?
Frunció el ceño.
—¿Así puedes ser asesinado por Broward o atrapado por el monitor del
dormitorio? No lo creo.
—No puedes detenerme —dije, dándole una feroz mirada asesina—. Así que tú
te das la vuelta en la cama y pretendes que no me ves.
—No. —Sacudió su cabeza—. Mira, sólo espera un poco más e iré contigo.
—No voy a ducharme contigo. —Ahora él era quien sonaba exasperado—. Voy
a cuidar tu espalda.
—¿Qué? ¿Por qué? —Puse una mano en mi cadera—. ¿Por qué harías eso por
mí? ¿Por qué te ayudé con esa ecuación?
—No estoy avergonzado —dije con rigidez—. Sólo soy… diferente. Eso es todo.
Se encogió de hombros otra vez y miró lejos, sin encontrarse con mis ojos.
—Mira, no quiero hablar sobre eso, ¿vale? —Sus ojos ardieron ferozmente en la
luz tenue—. Estoy ofreciendo ayudarte a romper las reglas y que consigas una
ducha ¿quieres mi ayuda o no?
—¿Y no … me mirarás?
—Tú puedes tener una cara bonita, camarón, pero no creo que vaya a tener que
contenerme de echarle un vistazo a otro tipo. No, no miraré.
—Entonces, está bien —dije con tanta dignidad como pude reunir—. Acepto tu
ofrecimiento.
—Si vas a escabullirte fuera, la mejor hora para hacerlo es a las dos o tres en
punto de la mañana. —North frunció el ceño hacia mí—. Confía en mí, lo sé. Así
que ambos vamos a conseguir algo de sueño hasta entonces. Pondré la alarma y
te despertaré a la hora correcta.
ponerme cómoda. Estaba segura que nunca sería capaz de dormir sintiéndome
tan irritable y asquerosa mientras lo hacía pero de alguna forma mis párpados
vagaron cerrándose todo al mismo…
Una vez dentro del baño, teníamos una pequeña luz de las iluminadas baldosas
en las esquinas. Estas tenían un débil brillo azulado y sombras de aspecto
espeluznante en la habitación oscura, haciéndome sentir contenta de que no
estaba sola.
Fuimos a través del estrecho pasillo con eco que guiaba, del baño principal al
cuarto de las duchas y entonces North se detuvo e iluminó su lamparita de
mano. La atoró en sus dientes y luego desenrolló una manta que aparentemente
había estado sosteniendo bajo su brazo. Estirándose alto, amarró las esquinas
de la manta a los dos ganchos en ambos lados de la estrecha entrada
embaldosada.
—Bien. Sólo mantén la regadera encendida en el ajuste más bajo y ve tan rápido
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—¿Te vas a quedar aquí conmigo? —Crucé mis brazos más apretados,
abrazándome protectora—. No es que no confíe en ti, pero North no puedo…
—Vamos, enano. —La voz profunda de North era de alguna forma más amable
esta vez—. Está bien, juro que no me giraré. Confía en mí.
Este era posiblemente la más rápida —y la mejor— ducha que alguna vez haya
tomado. De regreso en casa yo usaba diferentes productos en mis largos
mechones para mantenerlos sedosamente suaves. Pero con mi nuevo, corte
varonil, una simple botella pequeña de champú era suficiente. Enjuagué mi
cabello y cuerpo, apagando la regadera, y froté la toalla vigorosamente sobre mi
cabello goteante. Satisfecha de que finalmente estaba limpia, envolví la toalla
húmeda a mí alrededor, anudándola con seguridad sobre mi pecho.
—Está bien —susurré, tomando mi pijama del gacho donde la había dejado—.
Terminé.
—Sí, eso creo. —Aferré mis pijamas en mi pecho—. Yo, uhm, todavía necesito
vestirme.
Por dentro, suspiré. Otra larga caminata hasta el vestíbulo vestida solo en toalla.
Bueno, para obtener la sensación de estar limpísima yo estaba realmente
Página
—Sí. —Me giré para enfrentarlo, vi que él había encendido la lámpara de mano
otra vez y me miraba con el ceño fruncido.
—Vas a tener que ser más rápido y más callado la próxima vez que hagamos
esto, sabes —dijo.
Suspiró.
Fruncí el ceño.
—No quiero ser una carga. Me las puedo arreglar por mi cuenta ahora que sé la
mejor hora para escabullirme fuera.
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Página
—¿Todas las noches? —Levanté mis cejas—. ¿No será agotador para ti?
—En este caso, creo que está bien. —Se estiró a través del estrecho espacio entre
nuestras camas y apretó mi brazo brevemente—. No estaba seguro al principio
pero ahora creo que tenerte como mi compañero de habitación podría no ser tan
malo. Estás bien, enano. Quiero decir, no sé porqué pero me agradas.
—Está bien —murmuré, tratando de sonar normal. Pero por dentro sentí que mi
corazón había aumentado de tamaño tres veces. Le agrado, susurró una pequeña
voz en mi cabeza. Le agrado a North.
Sabía que su cariño por mí era sólo como amigo pero no podía evitarlo. Esas
simples palabras causaron que mi corazón latiera y mis rodillas se sintieran
débiles. Si no hubiera estado acostada podría haber colapsado.
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101
Página
Capítulo 14
Traducido por RBK
A
medida que pasaban las semanas, me esforzaba por ocultar mis
nuevos sentimientos hacia North, pero no era fácil.
A veces me preguntaba si yo era el único amigo del North, porque nunca le veía
hablando con nadie más. El resto de los cadetes parecía temerle y lo dejaban
estrictamente solo. Estaba segura de que si se dignara a hablar con alguno de
ellos, habría sido bienvenido en cualquier círculo social de la Academia, pero
prefería quedarse solo, apartado de los demás, a excepción de mí.
A medida que pasaban los días, me encontré confiando más y más en él... y
anhelando su tacto. A menudo era cariñoso, poniendo un brazo alrededor de
mis hombros o tirando de mí hacia él para darme coscorrones, que me gustó
mucho más de lo que hubiera creído posible. Recordé que él me trataba como el
chico que pensaba que yo era pero qué de alguna manera cada toque de su
cálida, grande mano en mi piel o el cabello ponía a mi corazón a toda marcha.
Sabía que North nunca sentiría nada más allá de amistad hacia mí. Después de
todo, él pensaba que yo era chico y no se sentía atraído por otros hombres. Pero
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—Sólo quiero ver en lo que tienes tanto interés, enano. Ni siquiera te has
movido por los últimos veinte minutos.
—Tal vez sea el champú que uso —dije, encogiéndome de hombros—. Pero yo,
uh, nunca lo he olido.
—Bueno, así es. —Me volvió a olfatear, enviando escalofríos por mi espina
dorsal antes de pararse de nuevo y fruncir el ceño ante mí—. Te hace oler como
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—Nada, no es nada. Pero creo que será mejor que utilices mi champú de ahora
en adelante. Si alguno de los otros chicos toma una bocanada oliendo como
hueles ahora, Broward no será el único detrás de ti.
Pensé en señalar a North que él era la única persona que realmente se acercaba
lo suficiente para olerme. Pero no lo hice. ¿Porque qué si eso lo paraba? Me
había gustado el tacto casual entre nosotros, la forma en que invadía mi espacio
diariamente. No quería hacer nada para ponerle fin a eso.
—Está bien —le dije en breve—. Voy a usar el tuyo si eso te hace feliz.
Así que esa noche durante nuestra incursión temprana en mi ducha mañanera,
como pensaba en mis duchas secretas, usé un bote de champú de North en
lugar del mío. Tenía un masculino, oscuro aroma que me recordaba a él y me
encantaba la sensación de estar rodeada por su olor. Como de costumbre, me
lavé el pelo y utilicé el exceso de espuma para limpiar mi cuerpo antes de
enjuagarme y apagarla. Una vez de vuelta en la habitación, esperé hasta que
North apagara la luz para cambiarme rápidamente a mi pijama.
104
Sólo estaba deslizándome bajo las sábanas, con mi pelo todavía un poco
húmedo, cuando me llamó en voz baja.
Página
—¿Jameson? Oye, ven aquí.
—Porque sí. Aquí. —Hizo clic en la luz otra vez y acarició la colcha junto a él.
—¿Qué? ¡No! —protesté, pero no me resistí cuando me tomó por los hombros y
me acercó a él—. North —jadeé cuando apretó la cara contra mi pelo todavía
húmedo y luego al lado sensible de mi cuello—, ¿Qué estás haciendo?
—¿Cómo es posible qué? —dije, tratando de sonar enojado en vez de sin aliento.
—Tal vez porque me di una ducha —le dije con impaciencia—. ¿Has pensado en
eso?
—No. —Él suspiró y se pasó una mano por el pelo—. No, no es así.
North, oh, North, pensé. Si sólo supieras. Si pudiese decírtelo. Pero eso nunca podrá
ser. No, me dije con severidad. Porque no sólo era mi secreto, era de mi amado
hermano también. Y no tenía derecho a traicionarlo sólo porque me estuviera
enamorando. No tenía derecho a arriesgar su bienestar, así como el mío.
Olvídate, me aconsejé. Deja de pensar en North, deja de sentir por él. Pretende que no
te importa y finalmente no lo hará. Sí, eso era lo mejor que podía hacer.
***
Todavía tenía que tener cuidado de no estar a solas con él y cada vez que
teníamos clase juntos me aseguraba de ser empujado o golpeado por lo menos
una vez o dos. Pero me negaba a picar el anzuelo o entristecerme. Me había
jurado a mí misma que las lágrimas que derramé después de nuestra primera
clase de educación física fueran las últimas que Broward podría obtener de mí,
y estaba decidida a mantener esa promesa en particular.
Ver que no podía hacerme llorar o enojar contra su acoso constante parecía
irritar y confundir a Broward al principio, pero poco a poco parecía aburrirse
con mi indiferencia determinada. De hecho, su odio virulento hacia mí se
hubiese desvanecido del todo... si el entrenador Janus no hubiese decidido dar
106
—¿Qué es toda esta mierda? —Broward sonaba aburrido mientras él, Dawson y
Nodes se contoneaban por la habitación. Examinaron las chaquetas de esgrima
y las máscaras negras de frente con desprecio, chasqueando los romos,
mugrientas dedos.
—Sr. Jameson tiene razón, Broward. A lo mejor puede darte algunos consejos.
—Estoy seguro de que puede. —Los ojillos del matón todavía se fijaban en mí
con inquebrantable malevolencia. Le devolví la mirada en silencio, sin mostrar
miedo. Pero en mi interior había empezado a desear haberme mordido mi
lengua y guardar silencio. Ahora que había vuelto a despertar el interés de
Broward en mí, estaba segura de que terminaría pagando las consecuencias
antes de que la clase hubiese terminado.
—Está bien, como saben, tuvimos un equipo de esgrima de aquí hasta el año
pasado —continuó el entrenador Janus, ajeno a la contienda que actualmente
pasaba entre Broward y yo—. Desafortunadamente, el profesor Praler, quien los
entrenó, tuvo que irse y tengo demasiado en mi plato para encargarme yo
mismo. Pero tenemos todo el equipo y no hay razón para dejar que se
desperdicie. Así que hoy vamos a hacer esgrima.
esgrima nunca deben mezclarse. Los jugadores que manejan espadas podrían
combatir con otros jugadores con espada y lo mismo ocurría con los floretes y
Página
mi favorito, el sable. Cada espada tenía su propio peso y el equilibrio, así como
una lucha de muy distinto estilo.
—Oh, lo siento. —Él agitó la espada hacia mí otra vez, burlonamente. No llevaba
una máscara y tampoco Dawson ni Nodes, ya sea que ellos consideraban que
yo no era ninguna amenaza o eran simplemente estúpidos—. Creo que es el
momento para enseñarte una lección, enano. ¿Cómo te gustaría otro piquete en
la nariz? —pinchó Broward hacia mí con la espada, y sólo mis reflejos me
salvaron de un desagradable golpe en la cara. Miré a mí alrededor a toda prisa
hacia el entrenador, pero Janus supervisaba a otros dos cadetes y no había visto
lo que pasaba.
—Toma una espada entonces. —Me empujó de nuevo, haciéndome saltar hacia
atrás y casi caer—. Apúrate, freshie. Antes de que pierda la paciencia y
"accidentalmente" te quedes sin uno de esos grandes ojos marrones tuyos.
partes del cuerpo podrían volver a crecer o volver a crearlas con la medicina
moderna, pero los ojos seguían siendo demasiado delicados. Si Broward me
Página
—Aww, miren, muchachos, freshie tomó una espada diminuta. Una espada
pequeña para un bebé pequeño —canturreó Broward, sonriéndome.
—Un sable puede ser más ligero que una espada o un florete, pero es
considerablemente más flexible y maniobrable —sermoneé, sosteniendo la
espada delante de mí en una posición defensiva en caso de que decidiera
arremeter contra mí—. La hoja plana también significa que puedo atacar con los
laterales de la espada, no sólo al centro. —Levanté una ceja hacia Broward—.
¿Quieres una demostración uno a uno? ¿O tienes demasiado miedo para luchar
en una pelea solo?
Vueltas y vueltas hacíamos. Estaba entrando en calor, pero era claro por su
respiración, que Broward ya estaba sin aliento. Cada vez que se abalanzaba
sobre mí, me paraba o desviaba el golpe, pero a pesar de que me diera varias
aberturas, rara vez contraatacaba. Tenía la esperanza de que al final se quedara
sin aliento y se rindiera.
Pero a medida que más y más cadetes detuvieron sus propios partidos para ver
el nuestro, empecé a ver que era imposible. Broward odiaba perder la cara, si se
daba por vencido ahora con la mitad de la clase viendo, todo el mundo lo
consideraría el perdedor y no podía permitir eso.
La mayor parte de la clase nos miraba ahora pero el entrenador Janus no estaba
al tanto de lo que pasaba. Seguí esperando que mirara hacia arriba y nos
detuviera—debería haber sido obvio para cualquiera viendo que Broward
estaba fuera de control. Pero cuando el entrenador finalmente levantó la vista,
simplemente asintió con aire ausente en nuestra dirección.
111
—Agárrenlo.
—No eres tan rápido ahora, ¿verdad, freshie? —dijo—. Agárrenlo, muchachos,
quiero uno de esos bonitos ojos marrones de recuerdo.
¡No, no puedo! ¡No dejaré que eso suceda! Desesperada, me retorcía en las garras de
los dos cadetes mayores. Dawson me tenía fuertemente por el brazo, pero
Nodes, que sostenía mi brazo de la espada, sólo tenía un apretón en mi manga.
Con una estocada, logré liberarme de él cuando la espada de Broward se dirigía
directamente a mi cara.
agarrándome.
—¡Oye! —El ojo izquierdo de Broward empezaba a aguarse y había una mirada
Página
—¿Por qué, pequeño…? —Empezó a avanzar de nuevo pero puse la hoja hacia
arriba entre nosotros.
—Digo que te voy destrocar, enano. —La cara de Broward era púrpura de rabia.
Al parecer, mi alegato en favor de la reconciliación había caído en oídos sordos.
—¿Qué es esto? —El entrenador Janus estaba de repente ahí, apareciendo como
por arte de magia a partir de la confines de su oficina. Sus ojos se movieron
rápidamente entre nosotros—. ¿Qué demonios está pasando aquí? —preguntó.
—Nada, entrenador —rechinó Broward, sus ojos fijos en los míos—. Nada en
absoluto. Jameson aquí me estaba mostrando algunos consejos.
El entrenador nos miró a los dos y entonces pareció sospechosamente notar las
marcas rojas en las mejillas de Broward.
Era tan irónico que una pequeña risita brotó de mi garganta y se me escapó
antes de que pudiera detenerlo. Broward me miró, con el rostro de un tono
totalmente nuevo de color púrpura.
Además, el entrenador Janus tenía sus manos llenas. Varios de los cadetes
lograron hacerse daño y otros con sus armas empuñadas torpemente—sin
sorpresa teniendo en cuenta que a nadie les enseñaron los rudimentos del juego
de espada antes de colocarlos sueltos. Estaba segura de que si las hojas de
esgrima hubiesen sido puntiagudas en vez de redondas, más de un ojo hubiera
sido arrancado.
Por último, cuando un cadete llamado Simpkins se cortó con el filo de un sable
justo por encima de su sien, Janus hizo un alto a la clase.
Uno a uno hicieron caso, aunque fui la última en volver a poner mi espada,
manteniendo un ojo cauteloso en Broward.
—Perdone, ¿señor? —Jakes, uno de los cadetes que había estado instruyendo,
levantó la mano.
—Demasiado tarde para eso, Jakes. Busca sobre ello en la biblioteca si quieres.
—¿Por qué no deja que Jameson nos enseñe? —Asintió Jakes hacia mí—. Ha
tenido lecciones privadas y sabe lo que está haciendo.
Fue una buena cosa que no tuviera miedo de hablar en público. Haciendo caso
omiso de las miradas procedentes de Broward y sus compinches, me levanté.
Pero a pesar de que hacía mi mejor esfuerzo para instruir a mis compañeros
cadetes, no pude dejar de pensar en Broward. La clase acabaría pronto y
entonces ¿qué iba a hacer? Normalmente me escabulliría por la puerta de atrás,
mientras que el resto de los cadetes iban a las duchas. Dudaba, sin embargo, no
iba a poder ser capaz de gestionar este tipo de salida discreta con Broward
vigilando todos mis movimientos.
—Oye. —Jakes tocó mi brazo y levanté la vista para verle fruncir el ceño hacia
mí—. No pasa nada —murmuró—. Sal por la puerta lateral detrás de las
gradas. Voy a mantenerlo ocupado.
Me dirigí en la dirección que Jakes había indicado, observando por el rabillo del
ojo mientras fue a interceptar a Broward. Esperaba que les diera una paliza de
mi parte, pero sabía que no iba a suceder. Obviamente, él estaba dispuesto a
interferir un poco por mí, porque admiraba mi habilidad, pero eso era todo. No
se enfrentaría a Broward o amenazaría con luchar como North.
Hubo una sola rotura en la puerta que estaba rodeada por los arbustos con
flores azules y verdes por delante, pero nada más de interés alguno. Bueno, eso
Página
no importaba, lo único que me interesaba era estar lejos de Broward. Y al
parecer, por fin lo había conseguido.
—Te tengo ahora, freshie —susurró una voz en mi oído—. Y esta vez no te voy
a dejar ir.
117
Página
Capítulo 15
Traducido por RBK
M
e di la vuelta para ver que Nodes tenía mis brazos en un abrazo
aparentemente irrompible.
—Broward dijo que podrías tratar de esta manera —dijo, sonriendo—. Supongo
que tenía razón, no vas a alejarte de mí otra vez, enano.
—¡Déjame ir! —exigí otra vez, luchando. Pero era como luchar contra una roca.
Nodes obviamente no era el más astuto de por aquí, pero era tan fuerte como
un toro e igual de terco.
Era como una pesadilla, una repetición de lo que había pasado, o casi pasó en el
dormitorio. Sólo que esta vez North no estaba allí para salvarme.
—Déjame en paz. —Traté de hacer que mi voz sonara severa—. Te gané en una
batalla justa, Broward. Ha terminado.
Nodes mientras Broward avanzaba hacia mí—. ¿Crees que no voy a decir algo
si me ciegas?
—Buen punto. —Broward se quedó pensativo, una extraña expresión en su
rostro torpe—. Bueno, en ese caso, supongo que será mejor que te corte la
lengua también. —Vino hacia mí de nuevo—. Nodes, sostenlo quieto. Dawson,
tómalo de la cabeza. —Su tono plano y el brillo en sus ojos de color de barro me
decía que esto no era ninguna broma, estaba a punto de convertirme en ciego y
mudo. Cuando mi padre lo descubriera, probablemente lo consideraría un
castigo apropiado por la decepción que me había causado, pero no pude
encontrar consuelo en eso.
Respirando hondo, abrí la boca para gritar... y la volví a cerrar cuando las hojas
verdes azuladas crujieron y North salió de la rotura en la puerta de alta
seguridad.
—Deja que se vaya, Broward. —Su voz era profunda y dominante pero
Broward no soltó el cuchillo ni le hizo un gesto a Nodes para que me soltara. En
cambio, dio un paso hacia mí, el cuchillo cada vez más cerca de mi ojo derecho.
—No esta vez, North. Esta vez voy a hacer exactamente lo que quiera con tu
bonito compañero de habitación y no hay nada que puedas hacer para
detenerme.
—Piensa en lo que estás haciendo, Broward —habló en voz baja, con los ojos
parpadeantes entre mí y el matón—. Ir con un cuchillo por la escuela sólo te
llevará a ser expulsado. Pero vas a perder una mano por usarlo contra alguien.
—Tiene razón en eso, Broward. Todos vamos a perder una mano si haces esto.
—¿Crees que estoy jugando? —Broward se volvió hacia Dawson, con una
Página
Mientras los tres peleaban, vi a North arrastrarse cada vez más cerca. Sabían
que estaba ahí pero la pelea les distrajo. Además, Broward se mostraba confiado
de tener la delantera.
No podía decir que no estaba de acuerdo con él. Después de todo, tenía un
cuchillo alrededor de una pulgada de mi cara. Un movimiento en falso y me
quedaría ciega o incluso muerta. No tenía ni idea de cómo planeaba North
apaciguar la situación, aunque derribara al matón, Broward podría sacarme el
ojo antes de que North pudiera detenerlo. ¿Qué iba a hacer?
—Vamos, Broward —decía Dawson—. Sólo porque el enano te golpeara con esa
espada de juguete...
—Lo hizo frente a toda la clase —rugió Broward—. Delante de todos, ¡maldita
sea!
—Lo superaras. —North estaba detrás de él ahora. Lo miré, con los ojos como
platos y sacudió ligeramente la cabeza, como si me dijera que no me
preocupara—. Vamos, Broward, esto ha ido demasiado lejos —dijo en una voz
suave y razonable.
Broward volvió la cabeza y pareció darse cuenta de lo cerca que tenía a North.
—Atrás. —Su voz era fría—. Si das otro paso más North, voy a...
El matón que parecía un bicho sobre su espalda, con la cara roja y furiosa
mientras trataba de luchar para ponerse de pie. North puso un pie en el cuello y
120
le miró.
—Quédate ahí.
Página
—¡Qué demonios, North! —Empujó el pie y se puso de pie, con los puños
listos—. ¡Vamos!
—¿De verdad quieres? —North enarcó una ceja—. ¿Estás seguro de eso,
Broward?
—No lo creo. —North le puso el pie en el cuello una vez más—. ¡Estate quieto!
—Déjame levantarme.
—¿Qué quieres?
—En primer lugar, quiero que esos idiotas suelten a Jameson. —North les hizo
una seña a Dawson y Nodes que me soltaron y se alejaron sin siquiera consultar
a Broward. North sonrió—. Bien. Jameson, ven aquí.
en la espesa maleza.
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—¿Ah? —dijo North con frialdad—. ¿Crees que querría que lo usaras en niños
pequeños con la mitad de tu tamaño?
—No. —La voz de North sonó dura—. Esto termina aquí. Si te atrapo
molestando a mi compañero de habitación de nuevo voy a romperte las
costillas, la nariz, y ambos brazos. No serás capaz de masturbarte durante
meses, a menos que uno de estos idiotas te ayude. ¿Oyes lo que te digo,
Broward?
—Bien. —Finalmente North quitó el pie y dio un paso atrás, permitiendo que el
matón se levantara—. No lo olvides.
—Oh, lo recordaré, está bien. —Broward sacudió a Nodes, que había tratado de
ayudarle a levantarse, y se sacudió el polvo lentamente—. Créeme, North,
tengo buena memoria para este tipo de cosas.
Eso no me sonó muy bien, pero al parecer era lo mejor que íbamos a conseguir.
Esperaba que North nos dejara irnos ahora, sólo quería estar lo más lejos de
Broward como fuera posible.
estómago. A toda prisa, miré hacia otro lado, pero esa mirada se quedó
conmigo.
Página
Algo me decía que no importaba lo que North dijera, mis problemas con
Broward estaban lejos de terminarse.
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Página
Capítulo 16
Traducido por Edgli xD
N
orth me rodeó tan pronto como llegamos a nuestra habitación.
—Sí, sí, ya escuché eso. —Hizo una seña con la mano desestimándome con un
ceño—. Simpkins le dijo a Wilkenson quien casualmente estaba en la enfermería
en el momento en que Simpkins estaba siendo tratado por su cortada.
Wilkenson vino y me contó, y es una maldita buena cosa que lo hiciera. Si no lo
hubiera hecho, estarías colectando tus ojos del césped en este momento.
—No, no lo estoy. Yo… estoy bien. —Traté de hacer que mi voz sonara fuerte
pero tembló a pesar de mis mejores intenciones—. Lamento que me tuvieras
que salvar de nuevo. Lo siento si eso te molesta.
—Me temía eso —dije llanamente—. ¿Qué puedo hacer? No quiero ir con el
director.
—Sí —asentí—. Qué mal que no pueda llevar una a cada lugar al que voy.
—No puedes llevar una espada, y no puedo estar contigo a cada minuto del día,
pero hay una manera en la que puedes protegerte.
—No. Lo que le hice a Broward fue Judo, es una técnica de artes marciales de la
antigua Tierra.
Sacudí la cabeza.
—Ni siquiera había oído de eso. ¿Cómo sabes todo eso, de cualquier manera?
—Olvídalo. No importa.
—A mí me importa —dije suavemente—. Me doy cuenta de que tienes un
secreto, North. No presiono porque, bueno, sé sobre secretos. Pero si alguna vez
quieres hablar…
—Gracias, renacuajo. —Me ofreció una media sonrisa y frotó mi cabello con
afecto—. Tal vez algún día te haré caso. En este momento es casi hora de cenar.
Suspiré.
—Por qué me siento tan… tan protector contigo. Tal vez es por Jamie… —
masculló, medio para sí mismo.
—¿Quién? —pregunté.
desestimar la situación.
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—¿Qué? —rió North—. Oh, eso. Mira, renacuajo, no puedes tomar nada de lo
que le digo a Broward de manera personal. Sólo trataba de sacártelo de encima.
—Bueno, si puedes enseñarme cómo lanzarlo sobre su espalda de la manera en
que tú lo hiciste, puede ayudar —sugerí—. ¿Cómo hiciste eso, de cualquier
manera?
—Lecciones de esgrima por lecciones de Judo suena como un trato justo para
mí.
—De verdad no estaré enseñándote Judo, no estoy calificado para hacer eso.
Pero puedo enseñarte como defenderte a ti mismo mejor, si de repente te
encuentras sin espada. —Sonrió.
Salté de la cama y lo seguí fuera de la habitación. Había algo más que quería
preguntarle, algo que le había dicho a Broward antes de rescatarme.
Pero el mareo seguía sobrepasando mis emociones más oscuras. Le gusto, ¡quiere
protegerme! No pude evitar pensar. Y aunque me había hecho un voto a mí
misma de dejar mis sentimientos por North a un lado, les sentía creciendo en mí
de nuevo, como la luz y el aire, como las burbujas en una bebida gaseosa e igual
de imposible de contener.
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Página
Capítulo 17
Traducido por Kazenbrr
—Pero lo fue —dijo North con sinceridad—. Usando las mismas técnicas pude
haber dislocado sus articulaciones o roto sus huesos. En cambio, simplemente lo
inhabilite.
Vaya. Recordé la advertencia que le había dado a Broward, sobre romper sus
costillas, nariz y brazos, pero de repente me di cuenta que North tenía la
capacidad para cumplir su amenaza; y muy fácilmente. Con razón toda la
escuela mantenía una distancia respetuosa con él.
Asentí.
128
North sonrió.
—Exacto. Entre más grandes son, más fuerte caen. Ahora, el Judo en realidad
está dividido en varias secciones incluyendo lanzamientos, inmovilizaciones,
retenciones o llaves. Te voy a demostrar cada una de ellas, pero siento que
debes concentrarte en lanzamientos y defensa personal por ahora. No querrás
lanzar a alguien como Broward al piso a menos que sepas que hacer con él
después.
—Si quieres que te enseñe Judo, sí. —North frunció el ceño—. No quiero
lastimarte, cachorro.
—No soy tan delicado —protesté—. Vamos, trátame como un chico… Uh, digo,
como cualquier otro chico con el cual estuvieras entrenando.
Fruncí el ceño.
—¿Qué? ¿Tan sólo te ataco?
North asintió.
Estaba más que feliz de hacer lo que me pedía. Aquí estaba la oportunidad de
obtener el entrenamiento de combate mano-a-mano que siempre había deseado.
Siempre había sentido celos de Kristopher cuando él y su tutor combatían o
luchaban juntos. Ahora iba a aprender como mantenerme segura y poner a un
atacante fuera de juego.
En mi primer intento, lo único que estuvo fuera de juego fui yo. Corrí hacia
North tal como me había indicado, tratando de atacar con toda mi fuerza.
Apenas tuve tiempo de ver la pequeña sonrisa insinuándose en sus labios antes
de que me encontrara suspendida en el aire y yendo hacia las colchonetas.
—No está mal, camarón. Nada malo en absoluto. Ahora, déjame mostrarte
como hice eso.
—Está bien —dije, bajando a la colchoneta, esperando a ver que haría después.
Era un poco extraño estar acostada ahí con North inclinándose sobre mí, pero
me recordé que sólo me trataba como si fuera cualquier otro compañero, y traté
de ignorar el caos que su presencia me provocaba.
—¿Lo vez? —El pecho de North estaba presionado contra el mío, su rostro tan
cerca que podía ver los destellos dorados en sus ojos azules y sentir su cálido
aliento en mis mejillas. De repente mi corazón empezó a latir con fuerza y no
pude evitar mirar sus labios. Eran suaves y generosos y el labio inferior tenía
una curva sensual. Y aun así, su boca era completamente masculina. De repente
me pregunté cómo sería tener esos labios presionados contra los míos, como
sería si me besara.
—Bien, ¿eh? —Me miró con recelo—. ¿Por qué te quedaste tan callado de
repente? ¿Y por que están tus mejillas tan sonrojadas?
—¿Te estás sonrojando otra vez? —North rozó mi mejilla con un dedo, y gemí
un poco de la emoción y la vergüenza. ¿Por qué no me dejaba en paz? ¿Por qué
no quería que me dejara en paz?
—Claro que no, no seas tonto —susurré sin aliento, sintiéndome vulnerable.
—En verdad tienes una cara bonita, ¿lo sabías? Especialmente cuando te
sonrojas.
—No me estoy burlando esta vez. Estoy diciendo la verdad. —Su dedo rozó mi
mejilla otra vez—. Jameson —murmuró—. Kris…
Era la primera vez que había usado mi nombre y eso envió un choque de
electricidad a través de mí.
De inmediato el placer ilícito que sus caricias y palabras suaves me había dado
se convirtió en terrible miedo.
—Lo siento, Jameson. —North pasó una mano por su cabello—. No, uh, estoy
seguro de por qué dije eso.
—Dejé de usar ese champú hace mucho —protesté—. Ahora uso el tuyo.
—Lo sé. —Parecía frustrado—. Pero es como te dije antes, aún hueles bien. Es
simplemente… confuso.
—Qué hay para confundir acerca de que soy tu amigo y compañero de cuarto.
Es todo, ¿verdad?
Por el resto de nuestro tiempo, juntos, entrenamos sin incidente. Pero no podía
dejar de ver su rostro tan cerca al mío o escuchar sus palabras en mi cabeza.
¿Qué había estado a punto de hacer cuando me llamó por mi nombre? ¿Sería
posible que North tuviera sentimientos por mí? Seguramente no, él aún
pensaba que yo era un chico, y me había dejado muy en claro que no tenía
interés en otros hombres. Pero, ¿y sus comentarios? ¿Y por qué no podía dejar
de sentir el suave roce de sus dedos en mi mejilla?
134
Página
Capítulo 18
Traducido por Cpry
M
is esperanzas de que mi guapo compañero de cuarto pudiera
devolver mis sentimientos se desvanecieron pronto como piezas
de un delicado jarrón lanzado contra un muro de piedra.
Después de la lección torpe de defensa propia, North comenzó a
alejarse de mí. No físicamente, él todavía estaba a mi lado, la mayor parte del
tiempo, proporcionando un elemento de disuasión mudo pero muy obvio para
Broward y sus camaradas y todavía me ayudó a conseguir una ducha cada
noche. Pero emocionalmente, ya no estaba allí. Me dejó de hablar, dejó de reír y
bromear. Incluso dejó de pedir ayuda en Cálculo Interdimensional, aunque
sabía que aún lo necesitaba.
Quería preguntarle acerca de ello, acerca de esta nueva barrera, del silencio que
había puesto entre nosotros, pero no sabía cómo empezar. ¿Cómo puede un
hombre preguntar a otro hombre por qué no le gusta más sin que suene,
bueno... como una chica? Si había una cosa que había aprendido en la
Academia era que los hombres rara vez hablaban de sus sentimientos. Parecía
que prefieren mantenerlos embotellados dentro hasta que explotan. Así que me
mantuve en silencio y esperé, preguntándome si habría una explosión... o si
North estaría contento congelándome fuera de su vida para siempre.
Mi corazón saltó a mi garganta, pero hice que mi voz salga en un tono aburrido.
—Tal vez no para ti. Pero para él... —Lanzó una mirada a North que comía solo
en la mesa de la Cuarta Formación como siempre—. No estoy tan seguro.
—¿De qué estás hablando? —exigí—. North lo dejó claro al decirme cuando
vine por primera vez aquí que él no es...
—¿No es como yo? —Wilkenson levantó una ceja hacia mí de nuevo—. Está
bien, Jameson, se puede decir que no estoy ofendido en lo más mínimo. Y para
ser honesto, el Señor Masculino ahí es la última persona que yo creería que era
ligero en sus mocasines. Excepto...
—¿Excepto que? —Yo había olvidado por completo mi papilla ahora. Empujé la
bandeja y me incliné sobre la mesa—. ¿Y bien?
Miré hacia abajo a la mesa, sintiendo que mis mejillas empezaban a calentarse.
Era cierto. A pesar en que North se quedaba en silencio y no respondía, todavía
136
Cada vez que sentía que me miraba de esa manera, no podía dejar de
Página
—No sé de qué estás hablando —le dije, todavía mirando a otro lado—. Tiene
que ser tu imaginación.
—¿Y qué... Qué otros delitos puede costar una mano? —le pregunté, tratando
de mantener la voz firme.
—No lo sé. Además de poner en peligro a otro estudiante con un arma mortal,
no puedo pensar en otro caso.
—¿Y? —le pregunté, mi voz era apenas un susurro. Por favor, pensé casi
incoherentemente. Por favor, no dejes que sea...
—¿Así que el cadete perdió su mano? —le pregunté, mi voz sonaba oxidada
incluso en mis propios oídos—. Pero, ¿qué pasó con el otro, el que pagó para
tener su prueba para él?
—Oh, ¿él? Perdió una mano también, por supuesto. —Wilkenson actuó como si
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7
Cest la vie: Así es la vida.
—¿Que? —La palabra se sentía como un grito, pero salió de mis labios en un
susurro sin aliento. Todo lo que podía pensar era en que mi amado hermano
perdiera una mano en la guillotina. Una mano que podría volver a crecer... pero
nunca sería la misma. ¡Las manos de Christopher son su vida! Nunca tocará el violín
de nuevo si eso sucede.
—Por amor de Dios, Jameson, ¿qué te pasa? Estás blanca como el papel. —
Wilkenson me miraba con una mirada de preocupación en sus ojos verdes
afilados—. Honestamente, cualquiera pensaría que habías visto un fantasma.
Wilkenson suspiró.
—No, pero esa es la forma del sistema solar, ¿no te parece? Además, no debes
sentirte demasiado mal por él. Consiguió un trabajo en el sector privado y me
han dicho que es el más joven y uno de los mejores navegadores pagados en la
historia del sistema de Prometeo. —Frunció el ceño—. Por supuesto, también he
oído que todavía se masturba con la zurda pero eso no viene al caso.
—Me tengo que ir. —Me levanté de repente y agarré mi bandeja. No podía
sentarme aquí y escuchar esto un minuto más, no si quería conservar lo poco
que había comido.
E
sa noche soñé con la guillotina. Soñé con ello en vívido y sangriento
detalle.
—Por favor —rogué a los hombres sin rostro—. Por favor. No sabía… No fue mi
intensión. Por favor, no.
—¡No! —rogué. Luego bajé la mirada hacia mi mano… y me di cuenta de que no era
mía. Esos dedos largos y delgados, esa palma, finamente moldeada sólo hecha para
encajar un violín… no, la mano no era mía, pero sabía de quien era. ¡Kristopher!
—¡No! —lloré—. No, por favor, ¡no lo haga! Por favor… ¡Por favor!
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—Ahora es muy tarde. Debes pagar el precio. —Una cuchilla de plata, embarrada de
sangre seca bajó en un borrón. Grité de terror…
Página
Abrí mis ojos de repente y miré hacia arriba para ver a North observándome
fijamente. Y en la tenue luz que entraba por la persiana medio abierta, pude ver
la frustrante preocupación en su rostro.
—¿North? —susurré, creyendo a duras penas que fuera él y no los hombres sin
rostro que querían cortarme la mano. No, no la mía… la de Kristopher. Me recordó
una pequeña voz. Y eso era peor. Mucho peor…
—De todas maneras, ¿qué está mal contigo? —exigió—. Estabas rogándole a
alguien que no hiciera algo. ¿Sobre qué soñabas?
—Yo… él… ellos… —De alguna manera no podía hacer que las palabras
salieran. Y a pesar de que me había jurado no llorar de nuevo frente a él otra
vez después de aquella primera horrible noche, no pude evitarlo. Las lágrimas
se deslizaron por mis mejillas y mi vista se nubló. Cubrí mi rostro con mis
manos y lloré.
—¿Estás mejor ahora? —me preguntó, justo como lo había hecho esa primera
Página
noche.
Asentí rígidamente.
North parecía haber perdido el habla también. Continuó mirándome con sus
ojos azules intensamente, de una manera que no comprendía. Pero de alguna
manera esa mirada ilegible hacía latir mi corazón y acelerar mi pulso. Al fin,
extendió su brazo y barrió sus nudillos suavemente sobre mis mejillas calientes.
Era mentira. Me volví a acostar en la oscuridad y cerré mis ojos, pero el sueño
me eludió. La pesadilla aún estaba muy fresca y el mensaje muy claro para ser
ignorado. Tenía que advertirle a Kristopher antes de que fuera muy tarde.
¿Pero cómo?
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Página
Capítulo 20
Traducido por Alyshia Cheryl
E
n los próximos días llegué a la conclusión de que sólo había una
manera de hacerlo. Tendría que escabullirme fuera de la escuela en la
oscuridad de la noche, llegar a una video cabina telefónica en el
pueblo que lindaba con la Academia, y correr el riesgo de hacer una
llamada para advertirle a mi hermano lo que podría pasarle si yo era
descubierta.
No estaba preocupada por mí. Oh, desde luego no me gustaba la idea de perder
una mano, estaba destinado a ser terriblemente doloroso y el proceso de
regeneración no era nada fácil tampoco, por lo que había oído. Pero todavía
podría volar en una nave por el sector público con una mano clonada.
sobre cualquier cosa ya. Pero todavía me observaba con esa mirada en sus ojos,
esa expresión ilegible que hacía que mi corazón latiera y que mis palmas
Página
Yo esperaba.
No había tiempo para soñar despierta, tenía que moverme. Bajé mi cabeza y
utilicé la pálida luz de Zeus para hacer mi camino a través del campus, estando
siempre a la sombra tanto como pudiera, hasta que llegué a la parte de atrás del
gimnasio.
Desde la esquina del bosque estaba a sólo un par de pasos cortos de la ciudad.
Encontré lo que estaba buscando en la periferia, sin ni siquiera tener que ir a la
145
zona más poblada. Allí, en una caseta de plastilina negra con polvo negro fuera
de una parada de combustible de turno nocturno, estaba una vieja video cabina
Página
telefónica.
Mientras miraba alrededor para asegurarme de que nadie observaba, me
escabullí silenciosamente en la cabina de polvo y miré a la video cabina
telefónica. Mi corazón se hundió, había una enorme grieta recorriendo el centro
de ésta. Sin embargo, la luz verde de contacto se encendió y pude oír un leve
zumbido, como si la pantalla estuviera esperando a ser usada. Decidiendo
intentarlo una vez, saqué la tarjeta de crédito de mi bolsillo y deslicé la tarjeta
en la ranura.
Mi suerte aún era bastante. La video pantalla telefónica hizo una serie de
pitidos y de repente apareció la cara de mi querido hermano gemelo. Él
entrecerró los ojos hacia mí.
—No los hay ahora, pero podría haberlos pronto —le dije. Al ver la expresión
confusa en su cara, me apresuré a explicar la situación y la posibilidad de que
uno o ambos de nosotros perdiera una mano.
—No podemos continuar con este engaño por más tiempo. Hay que reconocer
lo que hemos hecho con papá, pedirle perdón…
Kristopher. Está fuera de sus manos. Ambos nos volveríamos responsables ante
la Academia y no son clementes.
Página
—¡Kris! —Él lucía sorprendido, pero no podía decir si fue mi lenguaje grosero o
mi idea de que él huyera lo que lo puso tan pálido.
—Lo siento, Kristopher pero es la única manera —dije con firmeza—. Tienes
que irte.
Él suspiró.
—Ya lo tengo. —Sus ojos marrones oscuros, tan parecidos a los míos,
iluminados por la excitación—. ¡Conseguí la cátedra, Kris… en la orquesta! Nos
vamos mañana para hacer una gira galáctica. Iremos incluso a algunas de las
colonias, fuera del sistema Prometeo… estamos comenzando allí, de hecho.
A solas con nada más que mi decepción y mi temor de ser descubierta para
hacerme compañía.
—No puedo, Kris. No ahora que sé que estás en peligro. Tengo que quedarme y
afrontar las consecuencias contigo.
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—Pero…
—Pero, ¿qué pasa si no lo haces? ¿Qué pasa si te descubren? —Su rostro era una
máscara de agonía.
—Entonces perderé una mano —dije, tratando de sonar más estoica de lo que
me sentía—. Y tan pronto como vuelva a crecer, buscaré algún trabajo de todos
modos. Ya soy mejor que la mitad de los alumnos de la Cuarta Formación. De
todos modos, eso es lo que dice North. Y yo…
—Oh, nadie. —Yo podía sentir mis mejillas calentándose y esperaba que la
video cabina telefónica no mostrara mi rubor—. Él es... él es mi compañero de
cuarto. Él cuida de mí a veces.
Él sonrió.
—Una dama, mi querida hermana, nunca lo fuiste. Pero eso fue siempre lo que
me gustó de ti.
—No lo sé...
Al final, asintió.
—Está bien —susurró con fuerza—. Pero cada parte de mí grita que esto está
mal. Que soy un cobarde por dejarte enfrentar este destino sola.
—Tú no eres un cobarde por irte —dije con dureza—. Pero serías un tonto por
quedarte. Ve, Kristopher. Si no lo haces, nunca te perdonaré.
Lucía culposo.
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Página
Capítulo 21
Traducido por Eli25
L
a pena me dejó ciega y no estaba casi tan tranquila o cuidadosa en mi
camino de vuelta a mi dormitorio cuando había estado saliendo a
hurtadillas. Quizás así fue como me atraparon.
Pero las otras horribles cosas que había planeado para mí no fueron dichas. De
151
repente una voz familiar fue gritada desde la ventana sobre nuestras cabezas.
—¡Quien está ahí! ¿Qué demonios creen que están haciendo fuera a esta hora de
Página
la noche?
Broward se congeló pero yo cometí el error de levantar la mirada. Me encontré
mirando la cara del monitor de los dormitorios, Lackson, el mismo que me
había pillado la primera noche que intenté escabullirme a una ducha.
—¡Oye! —gritó Lackson—. ¡Vi eso! Tú, Jameson, quédate donde estás.
Sacudí mi cabeza.
Él tenía razón pero estaba bastante segura que empeoraría mucho las cosas por
hablarle sobre Broward. Él ya quería golpearme hasta hacerme papilla. Si daba
su nombre a las autoridades de la Academia, seguramente encontraría una
manera de matarme. Si North y yo ya habíamos estado diciendo los términos,
yo podría haberlo arriesgado. Pero desde que apenas nos comunicábamos ya,
no sabía cuán lejos habría ido para protegerme. No quería estar completamente
sola con un abusón homicida detrás de mí. Así que simplemente sacudí mi
cabeza otra vez.
—Por ahora —gruñó él—. Después del desayuno, informa a la oficina del
director. Te daré ese tiempo para pensar sobre decirme la identidad de la
persona que estaba fuera contigo. Si no sales con eso por entonces, estarás
buscando una expulsión automática. ¿Me comprendes, Jameson?
Lentamente, asentí.
153
Página
Capítulo 22
Traducido por Aleponce.
—No me estaba reuniéndome con nadie —dije con toda la dignidad que pude
mostrar.
—Mira —dije—. Salí del campus esta noche. Cuando regresé, Broward me
estaba esperando. Dijo que Nodes me había visto escabulléndome. Iba a
golpearme hasta que Lackson nos vio, pero huyó antes que Lackson pudiera ver
su cara.
—¡Dios! —Norh pasó su mano por su cabello—. ¿Por qué diablos te estabas
escabullendo del campus? ¿Sabes lo que te harían si descubren eso, Jameson?
sólo…
Página
—¿Qué quieres decir con expulsarte? —preguntó North. Su profunda voz tenía
una nota de conmoción y cuando levanté la vista, vi que estaba molesto, tal vez
más molesto de lo que alguna vez lo había visto.
—Quiero decir que Lackson dice que si no delato a la persona que vio conmigo,
me dará una expulsión automática. —Sacudí mi cabeza—. Pero no puedo
acusar a Broward, él realmente va a querer matarme.
—Tienes razón sobre eso. —North lucía serio—. No hay amenaza en el mundo
que pueda hacer que se mantenga alejado de ti si lo delatas. No puedo estar
contigo cada minuto del día, serías carne muerta.
—No estoy sorprendido, haz estado fuera toda la noche rompiendo todas las
reglas. —Pero la voz de North era ligeramente más amable, a pesar de sus
palabras duras. Suspiró y se hundió en la cama, en frente de mí—. Sólo dime
esto, ¿qué era tan jodidamente importante para que tuvieras que salir del
campus?
—Tenía que hacer una llamada —dije, tensándome—, a alguien… Alguien que
me importa mucho. Tenía que advertirle que podría estar en peligro. —Levanté
la mirada hacia North—. Lo siento, es todo lo que puedo decirte.
—Claro —murmuré, mirando abajo hacia mis manos—. Sólo ondearé mi varita
mágica y haré que todo el desastre desaparezca.
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—Te juro aquí y ahora —dijo—. Que no serás expulsado. ¿Me entiendes? No
permitiré que eso pase, no lo permitiré.
Oh, Kristopher, pensé, mientras rodaba de lado y miraba la vacía pared. Espero
que puedas salir a tiempo. Espero que estés a billones de kilómetros de aquí cuando la
Academia y padre descubran lo que hemos hecho.
156
Página
Capítulo 23
Traducido Por LuisaV8
L
a oficina del director era exactamente como la recordaba. Los libros
antiguos que revestían los estantes, las fotos holográficas, el enorme
escritorio de madera bruñida que dominaba la sala. Sólo que esta vez el
hombre sentado detrás de ese escritorio tenía una mirada muy enojada
en su cara. El director Chauser estaba mirándome de una manera que me hace
sentir mal del estómago. A un lado de él estaba Lackson, también mirando, y
por el otro, su asistente personal Hinks (Kinky Hinks, cantó mi mente) que
parecía ligeramente divertido.
—No, señor.
—Sé razonable, Jameson. —La voz de Chauser dejó caer una nota; al parecer
había decidido intentar un enfoque diferente en mí—. Escaparse pasado el RLO
no es normalmente una expulsión automática, sino que debes decir la verdad.
Tu padre pagó una gran cantidad de crédito para enviarte aquí y no va a estar
feliz cuando se entere de lo tengo que decirle. —Por la mirada en su rostro, el
director no iba a estar muy feliz por esa parte tampoco—. Has sido un
estudiante modelo hasta ahora —continuó—, has conseguido la máxima
puntuación en todas tus clases. Sería una pena dejar todo ese trabajo duro
echarse a perder, ahora ¿no es así?
—Sí, señor —asentí—. Pero todavía no puedo decir quién era. —Me miró
suplicante—. ¿No puede creerme cuando digo que era demasiado oscuro para
ver su cara? —Lo que era una especie de verdad. No había visto mucho más de
Broward que sus furiosos ojos de cerdo.
157
—Te he oído hablar con él —gruñó Lackson—. Así que sé que sabes de quién se
trataba. Dinos, Jameson, o enfrentarás las consecuencias.
Página
—Las cuales voy a determinar. —El director Lackson dio una mirada irritada y
el monitor del dormitorio retrocedió y se encogió de hombros como
disculpándose—. Ahora bien —continuó Chauser—. No quiero expulsarte,
Jameson. Pero lo haré si no me das un nombre en estos momentos.
—Era yo.
Me dio sorpresa al ver a North dando zancadas hasta el despacho del director.
—Dije, yo era el que estaba afuera después del RLO con Jameson anoche. Y de
hecho, dejar el dormitorio en primer lugar fue idea mía, no suya.
—Así es. —Chauser entrelazó los dedos y apoyó los codos sobre la mesa.
Inclinándose hacia adelante, estudió atentamente a North—. Pero estoy curioso
por saber exactamente por qué estaban allí en las primeras horas de la mañana,
158
—No con una vista despejada —dijo North—. Además, al estar fuera en la
oscuridad de la noche, el ambiente es mucho más... —Tosió y sus mejillas se
pusieron rojas—. Era mucho más romántico.
Las dos cejas pobladas Chauser se dispararon hacia arriba y Hinks realmente se
quedó sin aliento. Lackson, sin embargo, seguía con el ceño fruncido.
—Sabes qué tipo —gruñó Lackson, mirando hacia atrás. Es evidente que no
había amor entre ellos dos.
—Está bien, está bien. —Chauser alzó ambas manos, pidiendo silencio—. Sr.
North —dijo, frunciendo el ceño a mi compañero de cuarto—. Como ustedes
saben, nosotros no tenemos ninguna, ah… hem, política formal sobre este tipo
de cosas. En lo que respecta a la orientación sexual, la Academia funciona en un
sistema no preguntes, no digas que parece funcionar muy bien.
cosa cuando me dijo enfáticamente al principio del semestre que no era gay?
—Sin embargo... —Chauser levantó un dedo—. Estaban todavía afuera después
del RLO y esto no puede quedar impune. —Me miró—. Jameson, ya que eres
quien Lackson realmente atrapó, estoy obligado a darte diez golpes. ¿Va a elegir
el bastón o el remo?
Pero antes de que pudiera decir una palabra, North me empujó detrás de él.
—Señor, era mi idea dejar el dormitorio después del RLO. —La voz de North
sonó ligeramente tensa—. Soy mayor que Jameson y he estado en la Academia
mucho más tiempo. Conozco las consecuencias y sin embargo, lo llevé a romper
las reglas. Por lo tanto, debo ser quien reciba el castigo.
—No lo sé, North. Eso no es por lo general como hacemos las cosas...
—¡Oh, déjalo! Dudley, tienes que dejarlo. —Hinks nos estaba mirando tanto a
North como a mí misma con los ojos brillantes—. ¿No lo ves? —preguntó,
girándose hacia el director—. Él se sacrifica por quien ama. Es hermoso.
—Bueno, bueno... —suspiró Chauser—. Hinks, supongo que será mejor que me
traigas el remo.
Parecía como si lo fuera a hacer. Contempló el remo con una mirada fría,
distante en sus ojos. Una mirada que dijo que estaba preparado para el dolor y
que no le temía. No entendía esa mirada, ¿cómo no iba a estar aterrorizado en
este momento? ¿Y por qué estaba dispuesto a hacer esto por mí en primer
lugar? Me había hablado apenas en los últimos pocos meses, ¿por qué estaba
dispuesto a recibir una paliza por alguien que obviamente no le gustaba?
Chauser tomó el bastón de Hinks y lo agitó por el aire un par de veces, como
calentamiento. Hizo un feroz sonido que me hizo pensar en una serpiente
venenosa.
161
—Bueno —dijo al fin—. Supongo que será mejor comenzar. North, ya que has
elegido el remo por favor quítate la chaqueta y la camisa de uniforme.
Página
—Sí, señor. —Inmediatamente, North comenzó a desabotonarse la chaqueta.
Durante todo este tiempo yo había estado aquí de pie mirándolo sin decir nada.
Pero finalmente mi parálisis se rompió.
—North —susurré, agarrando su codo—. Por favor... No puedo dejar que hagas
esto por mí.
—Ya está hecho, camarón. —Me lanzó una rápida sonrisa cuando empezó a
quitarse la camisa—. No te preocupes por eso.
—Por supuesto que me preocupo por eso… Me preocupo por ti. Y no me llames
camarón —le dije con los labios entumecidos.
—Pero… —empecé.
Sin una palabra de queja, North se adelantó y puso sus dos manos con las
palmas hacia abajo sobre la gran mesa de madera del director. Inclinó la cabeza,
presentando su amplia espalda como un objetivo y esperó.
Cuando el primer golpe cayó con un chasquido plano, salté y jadeé, haciendo
mucho más ruido que North. Él simplemente se mordió el labio y bajó la
mirada hacia la antigua alfombra oriental del director sin decir una palabra. El
golpe dejó una furiosa roncha roja sobre su suave piel dorada, justo entre los
omóplatos.
—Uno —anunció Chauser y luego echó hacia atrás su brazo de nuevo. Una vez
más el remo cayó.
—Dos —continuó.
162
Sentí como mis entrañas se torcían en un gran nudo. North continuó siendo
estoicamente silencioso aunque podía ver sus nudillos volviéndose blancos
mientras se aferraba a los lados de la mesa del director.
Yo, en cambio, jadeaba cada vez que la caña golpeaba la carne; no podía
evitarlo. Era demasiado horrible, tan horrible que quería darme la vuelta y no
mirar. Pero North estaba haciendo esto por mí, estaba soportando este ardiente
dolor, así que no podía. Lo debía mirar. Mantuve mis ojos fijos en la visión
brutal, sin dejarme siquiera parpadear.
En el momento en que el séptimo golpe cayó, mis lágrimas caían más rápido
que la sangre que salía de la ancha espalda de North. Gotas carmesí
repiqueteaban sobre la alfombra oriental, pero al director no parecía importarle.
O bien las había limpiado con regularidad o el patrón de manchas marrones era
el resultado de castigos similares. No podía dejar de comparar la golpiza que
North estaba recibiendo con lo que había visto tomar a Broward. En ese
entonces, había pensado que el director ejercía el bastón con ferocidad
sorprendente. Pero no era nada de lo que North estaba sufriendo bajo el remo.
—Por favor —gemí, sosteniendo una mano. North me vio y movió la cabeza.
Retiré mi mano y me mordí los labios hasta sangrar para no rogar más. North
tenía razón: no había nada que yo pudiera hacer, sino estar en silencio y dejar
que el director terminara de dar la golpiza. Me alivió un poco cuando los
últimos tres golpes parecía venir más rápidamente que los demás. Podrían
haber sido un poco más ligero y, probablemente porque Hinks estaba mirando
Chauser en evidente desaprobación.
—... Diez. Ahí está. —Por fin el director arrojó su remo y dio un paso atrás.
Había una expresión de alivio en sus ojos que me hizo pensar que no le
importaba mucho esta parte del trabajo, aunque claramente lo tomó en serio
como para hacerlo minuciosamente—. Pueden irse, North, Jameson —dijo,
163
—Nunca pensé que tendría que pedir ayuda a un camarón como tú —bromeó
con voz ronca. Pero pasó un brazo por mis hombros de todos modos y me dejó
tomar algo de su peso—. Voy a estar bien —murmuró, sacudiendo la cabeza—.
Simplemente quema en estos momentos. Mejorará en un minuto...
—Por supuesto que lo estarás. Ustedes dos vengan conmigo. —Hinks caminó
rápidamente hacia la puerta y, al no saber qué más hacer, lo seguí, todavía a
medio camino apoyando a North.
Hinks nos llevó a la parte posterior del edificio administrativo y abrió una
puerta.
—Aquí estamos. —Asintió hacia el otro lado del campus—. Las clases ya
empezaron así que deberían ser capaces de volver a su dormitorio sin que nadie
los vea. Haré que estén excusados por hoy.
—No hay problema en absoluto, cariño. —Me dio una sonrisa simpática—. Ah,
y aquí, casi lo olvido. —Me dio un pequeño tubo blanco en la mano—. Pomada
curativo Molecular —explicó—. Mitiga los efectos de los golpes casi de
inmediato, sólo asegúrate de lavar las heridas completamente primero. Y no le
digas al director que te lo di a ti, le gusta pensar que sus pequeños castigos
dejan una impresión duradera, pero no te lo he dicho. —Me hizo un guiño de
complicidad.
—Es un placer. He estado aquí por más tiempo de lo que me gusta admitir,
pero nunca he visto nada tan valiente o tan hermoso como lo que él hizo por ti.
164
—Gracias, Hinks —dije, asintiendo hacia él con gratitud. Tuve que admitir que
podría haber juzgado mal al asistente del director, o tal vez sólo estaba viendo
un nuevo lado de él.
En cualquier caso, Hinks fue pronto la última cosa en mi mente. North tropezó
y casi se cae y fue todo lo que pude hacer para mantenerlo en pie.
165
Página
Capítulo 24
Traducido por RoChIiI
—Bien. —Su rostro estaba pálido y su boca era una blanca línea apretada.
Estaba claro que cada paso que daba tiraba de la carne desgarrada de su
espalda y le causaba un dolor insoportable pero él se negó a gemir. Sólo apretó
los dientes y siguió avanzando.
Cuando volví, él seguía tumbado en la misma posición pero sus ojos azules
estaban sospechosamente brillantes, como llenos de lágrimas no derramadas.
Retorcía mi corazón ver su dolor y me pregunté otra vez por qué lo había
hecho. ¿Por qué se había sacrificado por mí?
—Está bien, North —le dije con voz ahogada, sentándome en la cama junto a él
con cuidado—. Todo va... va a estar bien. Curaremos esto en poco tiempo.
—Lo siento. —Suavicé mi toque aún más hasta que estaba apenas tocándolo.
Las largas y planas heridas que surcaban su espalda hicieron rodar mi
estómago, pero no porque lo encontrara repugnante, sino a causa de la agonía y
el tormento que representaban. Agonía que North había soportado por mí.
Él suspiró.
—Es eso o esperar semanas para que mi espalda sane por su cuenta. Sí,
adelante, úsalo, camarón.
—Está bien. —Rocié un poco de ungüento sobre mi dedo—. Creo que será
mejor que te prepares, entonces.
—Adelante.
—¿Te duele?
Miré su espalda y me impresionó lo que vi. La herida que había tratado con la
pomada se cerraba ante mis ojos. Vi la carne uniéndose, casi como una
cremallera siendo cerrada. Pronto no quedó nada más que una delgada línea
blanca—una pequeña pero permanente cicatriz de la paliza.
—Esta... está curado —le dije, todavía asombrada—. Este ungüento funciona
como magia, es increíble.
—Todo hecho —le dije, haciéndole saber que todo había terminado—. El dolor
debería parar pronto. —Eso esperaba de todos modos.
Para mi alivio, su cuerpo ancho por fin se relajó y la tensión dejó sus largas
extremidades.
—¿Mejor ahora? —le pregunté, tal como lo había hecho cuando me consolaba.
—No hay problema —le dije en voz baja—. Ahora dime por qué.
Él se movió incómodo.
—¿Por qué?
—No finjas que no sabes de lo que estoy hablando —le dije—. ¿Por qué
mentiste por mí? ¿Por qué tomaste la paliza que debería haber sido mía?
Él frunció el ceño.
—Eso no importa. La cuestión es que ahora estoy bien. Ahora sé por qué me
siento... eh, por qué siento lo que siento por ti
—Nada. —Él negó con la cabeza—. Es que... es tan fuerte lo que siento por ti.
Dios... —Se pasó una mano por el pelo—. Eso suena mal. La cosa es que
finalmente me di cuenta por qué, me recuerdas a mi hermano pequeño, Jamie.
¿Era? Pensé en cómo el director había dicho que North había atravesado una
tragedia.
—Murió —dijo North pesadamente—. Es por eso que perdí gran parte del año
pasado. —Su voz era profunda con emoción, aun así no me miraba.
—Oh, North —susurré. Enormemente audaz, extendí la mano y pasé los dedos
muy ligeramente a través del pelo rubio en la base de su cuello.
169
—¿Y es por eso que me proteges? —Mi corazón se hundió un poco. Era una
dulce y generoso motivo pero no pude evitar desear sólo un poco que North se
sintiera por mí como yo sentía por él. Dejé de acariciar su pelo y retiré la mano.
—Yo sólo... —Yo podía sentir mis mejillas calentándose pero tenía que hacer la
pregunta—. Sólo no entiendo porque le dijiste al director… lo que le dijiste.
Acerca de nosotros dos siendo... haciendo... —No podría seguir.
—Sí. —Me aclaré la garganta—. Lo sé. Por lo menos ahora lo hago. Hasta hoy
no lo sospechaba.
—Así es. —North asintió—. Así que ahora que tienes respuesta a todas tus
preguntas, yo tengo una.
—Está bien —le dije con cuidado, preocupada de que quisiera saber más sobre
adonde había ido anoche y con quien había estado hablando—. Voy a tratar de
responder.
—No te preocupes, no es difícil. Sólo quiero saber dónde pasaras las vacaciones
de invierno.
170
—Sí, ya sabes, ¿las vacaciones de invierno, dos semanas enteras fuera? —North
levanto una ceja—. ¿Dónde las pasarás?
—Aquí, supongo —le dije. Siempre que, por supuesto, no fuera una de esos
seleccionados al azar para hacer la prueba de ADN. En caso de que así fuera,
podría pasar el descanso en prisión o en un laboratorio en algún lugar haciendo
crecer de vuelta a una de mis manos. Pero no quería pensar en eso.
—¿Lo estoy? —Puse una mano en mi cara y mis dedos salieron mojados—. Lo
siento, sólo estaba pensando.
—Bueno, si estás molesto porque no tienes a nadie con quien pasar las
vacaciones, no lo estés —dijo North con decisión—, porque estarás pasándolo
conmigo.
171
—Sabes que sí —dijo en voz baja. Se aclaró la garganta y miró hacia otro lado—.
¿Así se quieres venir?
—Sólo no lo vuelvas a hacer —le dije suavemente—. Sea lo que sea que estés
pensando o sintiendo o nada, quiero saber. Sólo no... —Tragué saliva—. No me
dejes afuera. Eso duele más que cualquier cosa que Broward pueda hacerme.
—No sé sobre eso —dijo secamente—. Teniendo en cuenta algunas de las cosas
con las que le he escuchado amenazándote... —Entonces, al ver la mirada seria
en mi cara, asintió—. Está bien, fui un idiota. Lo siento.
Suspiré.
—Um, sí, supongo que sí. —Se paró de repente—. Oye, tenemos todo el resto
del día libre ¿sabías? Hinks nos excusó de todas nuestras clases así que ¿qué es
lo que quieres hacer?
—No, eso es aburrido. —Me dio una sonrisa de medio lado—. Vamos a ir a la
Página
Sin dejar de sonreír, se puso una camisa limpia y nos fuimos a la biblioteca.
Mientras caminábamos, no podía dejar de pensar que parecía una persona
totalmente nueva.
Era como si el dolor de los azotes hubiera aclarado algo para él, tal vez su
mente se aclaró de alguna manera. No sabía cómo había pasado y estaba
demasiado agradecida para que me importe. Sólo estaba contenta de tener a mi
antiguo, amigable compañero de habitación de nuevo, aunque ahora estaba
segura de que él no se sentía por mí como yo por él.
173
Página
Capítulo 25
Traducido por Nanami27
L
os exámenes de mitad de periodo se fueron de un tirón. Era la mejor de
todas mis clases, y aunque dos veces el chico sentado a mi lado o
delante de mí fue elegido para la prueba de ADN, yo nunca lo fui. Fue
con un gran suspiro de alivio que empaqué mis escasas pertenencias y
seguí a North en un transbordador con destino a Apolo.
Era un vuelo más largo que el que yo había tomado para llegar a la Academia
en primer lugar, pero el vertedor de propulsión de hidrógeno más Rápido que
la Luz aseguró que aún tardaba menos de un día para llegar a la luna más
hermosa en el sistema Prometeo. Miré ansiosamente por la ventana mientras
aterrizábamos, queriendo ver la belleza de primera mano.
—No, pero he leído sobre ella a menudo. Tengo muchas ganas de verla por
primera vez.
—Supongo que no —dije con voz débil. Sólo esperaba que el traje que me
encontrara para nadar tuviera un montón de cobertura en todos los lugares
correctos. Justo estaba abriendo mi boca para preguntar más sobre ello, pero
North estaba demasiado ocupado llamando un taxi flotante como para llamar
su atención.
Una vez dentro del vehículo gris y blanco, nos deslizamos silenciosamente a
través de una pequeña ciudad que parecía abastecer a turistas. Había mujeres
ligeras de ropa por todas partes—usando menos de lo que las mujeres de
Victoria usaban como ropa interior. Aunque estaba segura de que era normal
para Apolo, no pude evitar sentirme un poco sorprendida por su falta de
decoro. Ignorando deliberadamente a los casi desnudos turistas, me concentré
más bien en las pintorescas tiendas de colores brillantes. Muchas de ellas
cubiertas de una capa suave de pelaje azul verdoso, que North me dijo era un
tipo de alga llamada lágrimas de doncella.
—Pero… ¿a la gente no les importa tener algas creciendo sobre todas sus
tiendas? —pregunté.
Él se encogió de hombros.
North sonrió.
—Suenas igual que mi mamá, ama la belleza natural porque creció en Midas,
donde todo está demasiado industrializado. De hecho, cuando mi papá se lo
175
propuso, le dijo que se casaría con él con una condición, que le construyera una
casa en Apolo. —Sonrió—. Y han estado aquí desde entonces.
Página
—Suena como que tus padres son muy cercanos —dije con tristeza, pensando
en mi propio y distante padre, y la madre que nunca había conocido.
North asintió.
—No importa. Sólo espera a que veas la casa, mi mamá la diseñó ella misma.
Bueno, le dijo a papá lo que quería y él la diseñó, de todos modos.
—¿Oh? —Lo miré con sorpresa—. Siempre pensé que tu padre estaba en el
Cuerpo Espacial, como el mío.
—Es magnífica —suspiré, siendo realmente sincera—. Puedo ver por qué la
adoras. Tu madre y padre deben ser muy talentosos.
—Lo descubrirás cuando los conozcas. Les dije todo acerca de ti, los llamé
mientras estabas recibiendo tu boleto en la estación. —North me sonrió—. De
176
Mientras él hablaba, dos personas altas y bien vestidas —un hombre y una
Página
—¡Daniel! —La mujer, que tenía el cabello dorado justo como el de North,
extendió los brazos. North la abrazó afectuosamente. Cuando él se retiró, había
lágrimas en los ojos de ambos.
—Hola, mamá —murmuró y lo vi secarse los ojos a toda prisa con la manga.
—Es tan bueno tenerte en casa a salvo para el Descanso. —Le sonrió, pero podía
ver algo roto en su afectuosa expresión. Obviamente iba a ser duro para ella,
tener a North en casa sin su otro hijo para completar la familia. Me preguntaba
con inquietud si debería haber permitido que North me convenciera de venir
después de todo.
—Qué bueno tenerte de regreso, Daniel —dijo con voz ronca, cuando liberó por
fin a North—. Te hemos extrañado.
—Yo también los extrañé, papá. —Sonrió North y pensé que hasta ese momento
ni siquiera había sabido su nombre de pila. Daniel. Era lindo, le iba bien.
Aunque para mí, siempre sería North.
—¡Oh Dios, esos modales! —Ella se rió—. Tal vez puedas enseñarle a mi hijo un
par de cosas.
—De lo que me dice North, él ya lo hace. —El padre de North volvió sus
penetrantes ojos azules que lucían exactamente como los de North en mi
dirección—. Gracias por instruir a Daniel en Navegación Astronómica. Dice que
177
—Bueno, eso no es lo que él dice. —El padre de North me dio una palmada en
la espalda—. Estamos muy agradecidos.
—Un poco —dije con cautela. Cuando llegamos a lo alto de las escaleras, me
volví para mirarla—. Yo, um, me siento muy apenado por su pérdida.
—Gracias, cariño. —Me dio esa cálida pero rota sonrisa de nuevo—. Y espero
no hacerte sentir incómodo. Aún estamos aprendiendo a vivir sin él. Esto… no
ha sido fácil.
178
—Eres un chico muy dulce. Puedo ver por qué le agradas tanto a Daniel.
—¿Disculpe? —La miré con incertidumbre, notando que debí haberme perdido
lo que estaba diciendo.
—Dije que tú y Daniel tendrán que compartir su cama, pero es bastante grande.
No será un problema, ¿verdad? ¿Puesto que ustedes dos son compañeros de
cuarto? —Me miró expectante, obviamente esperando que permitiera todo el
asunto de buena manera para que ella pudiera seguir adelante. Abrí la boca
para hacer precisamente eso, pero de alguna manera las palabras no salían, mi
educación Victoriana se erigió para sofocarme.
179
—Espero que estés siendo decente —me había dicho Kristopher y yo le había
asegurado que lo era. Pero ahora, compartiría una cama con un hombre que ni
Página
siquiera era mi prometido, y mucho menos mi esposo. Lo que era casi
impensable.
—Yo, uh, sí. Muy bien. —Me aclaré la garganta—. Lo siento. Es que… de dónde
vengo no lo hacemos…
cola de s’roth.
Página
Se encogió de hombros.
—¿Estás seguro de que estás bien con esto? Lo siento, no pensé que te
molestaría tanto.
—No lo hace —dije rápidamente—. Sólo fue… inesperado. Pero estaré bien.
—Si tú lo dices. —Me dio una penetrante mirada y luego la desvió—. Bueno,
será mejor que nos preparemos para la cena. Y podría haber tiempo para nadar
un poco en el océano después, si quieres.
—¿No sabes cómo nadar? —North me miró como si fuera impensable—. ¿Esa
es otra cosa de Victoria o simplemente nunca aprendiste?
—¿Qué? —Lo miré con temor—. No lo sé, North. No estoy seguro de que
quiera aprender.
181
—No te preocupes por eso, las olas de aquí son realmente suaves, siempre que
vayas en el momento adecuado del día. —Bajó la voz un poco y me miró a los
ojos—. Y juro que te mantendré a salvo.
Mi corazón dio un vuelco y no pude protestar más. Aunque sabía que sólo
estaba siendo un buen amigo, se sentía como si hubiera una especie de
electricidad entre nosotros cuando me miraba de esa manera. Estás
imaginándotelo, me dije a mí misma con severidad. Deja de pensar de esa manera…
¡sólo empeoras las cosas!
En silencio, asentí.
No estaba tan segura de eso, pero parecía haber perdido mi habilidad para
decirle que no a él. Esperaba poder recuperarla pronto, por mi propia
seguridad, así como por la de mi lejano hermano.
182
Página
Capítulo 26
Traducido por Kanon
E
l estofado de cola de s’roth estuvo delicioso, jugoso y delicado al
mismo tiempo. Fue claro ver porque North había descrito al s’roth
como una combinación entre una vaca y un árbol. La pulpa tenía la
consistencia de la carne y los vegetales combinados de algún modo en
uno. Lo encontré extraño pero sabroso y muy agradable.
El baño de más tarde tampoco estuvo malo, aunque fue un poco difícil
encontrar un traje de baño para mí. No podía usar uno de North, por supuesto,
y no tenía uno propio. Al final la madre de North hizo un “bañador” con lo que
dijo había sido uno de North cuando él era de mi tamaño. A juzgar por los
personajes de caricatura impresos en la colorida y holgada tela, debió haber
sido mucho más joven cuando era del tamaño del que yo era ahora. El bañador
era un short sin entalle que llegaba bajo mis rodillas. Escondía bien mi
entrepierna, de lo que estaba agradecida, pero aun así tuve que insistir en usar
una camiseta.
Asintió.
—Ya lo creo. Sólo quiero que sepas que puedes confiar en mí. No voy a reírme
de ti o tomarte el pelo si tienes algo… —Aclaró su garganta—. Algo que
prefieras no mostrar a la mayoría de las personas.
183
que nos volviéramos más cercanos durante este receso? Mi corazón se aceleró;
no podría negar que me sentía de la misma manera. Pero nunca podría
volverme lo suficiente cercana para mostrarle lo que yo escondía del resto del
mundo, nunca podría confiar en él lo suficiente para poner no sólo mi vida, sino
también la vida de Kristopher en sus manos. E incluso si pudiera confiar lo
suficiente, la idea de estar en topless en frente de él hace que mis mejillas se
enciendan de vergüenza.
—Lo siento —dije, sintiendo mi cara ponerse roja—. Pero sólo soy… soy tímido,
North. Por favor intenta comprenderlo.
—Sí, está bien, enano. No quería presionarte… simplemente quería que sepas
que puedes confiar en mí.
—Lo hago —dije suavemente. Tanto como puedo, de todos modos. Nuestros
ojos se encontraron y los sostuvimos por un largo tiempo, entonces North
aclaró su garganta mirando hacia otro lado.
***
A pesar del largo trayecto en el taxi flotante hasta la casa de North, fue
sorprendente un corto viaje al océano. Una escalera de caracol había sido
esculpida en ladera de la montaña la cual bajaba directamente a las blancas
arenas de una playa privada. Maravillada miré fijamente a la vasta expansión
de arena gris perlada, brillando como plata a la luz del atardecer. Por encima de
ello, cristalinas olas verde azuladas llegaban hasta la orilla gentilmente. Como
todo lo demás en Apolo, era hermoso.
—¿Te gusta? —preguntó en voz baja North, que estaba de pie junto a mí.
Asentí.
—Es impresionante.
184
—Y se siente incluso mejor de lo que se ve. —Me dio una sonrisa desafiante—.
Página
Vamos, te echo una carrera. —Corrió como una flecha dorada sobre la arena
plateada y tiré abajo mi toalla para perseguirlo.
—Espera —grité cuando él se puso a la delantera fácilmente, sus largas piernas
rápidamente me dejaron atrás.
—No es justo —dije, alcanzándolo finalmente—. Tus piernas son mucho más
largas que las mías.
—Esa no es excusa para ser lento —se burló de mí—. Vamos, entra al agua.
—¿Bien? —dijo North cuando estábamos de pie hundidos hasta la cintura por el
agua, aunque era más como hasta el muslo para él—. ¿Qué piensas?
—Nunca había sentido nada como esto —admití en voz baja. Podía sentir la
potente fuerza de la corriente empujar contra mis piernas, podía oler la sal en el
aire y escuchar el suave chillido de las aves sobre nuestras cabezas. Estaba casi
abrumada por las nuevas sensaciones y también, aquí en el océano sentí una
paz indeleble junto a mi amigo; una paz que nunca había tenido antes.
—Puede ser un poco abrumador la primera vez que lo ves —dijo North—.
Especialmente si nunca has visto alguna clase de océano antes.
Abrumador era un buen término. Hasta donde alcanzaba la vista no había nada
más que agua y cielo; bueno, excepto por una larga franja de roca que se
extendía a lo lejos por el océano a mi izquierda. Parecía estar compuesta de
piedras color rojo oscuro y de ramas con bifurcaciones azul brillante creciendo
fuera de ella.
—Ellas crecen sobre las rocas; nada parece detenerlas. —Se encogió de hombres
North—. Sólo quédate lejos del rompeolas y estarás bien. —Miró atrás hacia el
mar y suspiró suavemente—. Ya sabes, dicen que de todas las lunas de nuestro
sistema Apolo son como la de la antigua Tierra. Excepto por la arena que era
supuestamente dorada en lugar de plateada.
—Vine aquí hace muchos años después de… bueno, después. —Los pálidos
ojos azules de North estaban fijos en el distante horizonte mientras hablaba—.
Ayudó. Un poco.
Quería saber mucho más acerca de su hermano y exactamente como murió pero
no ofreció nada más.
—Muy pacífico. —De repente miró hacia mí con sus indescifrables ojos—. Ese
es el por qué necesitas aprender cómo nadar… ahora. Vamos, te mostraré. —
Agarró mi muñeca otra vez y comenzó a tirar de mí hacia lo más profundo del
agua pero esta vez me resistí.
—Está bien, entonces, vamos a comenzar con otra cosa. Necesitas aprender
como flotar.
Página
Vacilante, me dirigí hacia su lado. Ahora estaba sobre las puntillas de mis pies,
el agua me llegaba casi hasta el mentón. La corriente, que antes había sentido
hacer presión contra mis piernas tan tranquilizadoramente, ahora se sentía
peligrosamente fuerte. Agarré el brazo de North para mantener el equilibrio
cuando una ola particularmente grande casi levantándome de mis pies.
—Bien. —North parecía complacido de que hubiese confiado en él—. Ahora vas
a recostarte sobre tu espalda y dejar que el agua te sostenga.
—No te preocupes… estaré sosteniéndote. Mira, sólo confía en mí. —Se agachó
y de repente me encontré siendo sostenida por sus brazos como un bebé.
Asustada, puse mis brazos alrededor de su cuello. ¿Iba a empujarme sobre mi
espalda y dejarme ir?
—Está bien. —Su profunda voz era suave y tierna… casi tranquilizadora—. Te
dije que te mantendría a salvo, ¿no?
—Sí… —Lamí nerviosamente los labios y probé la sal—. Es sólo… que nunca he
estado tan en lo profundo antes.
187
—North…
—Está bien. —Asentí, sintiendo que el extraño momento entre nosotros se había
roto. Intenté aclarar mi cabeza de los sentimientos perturbadores dentro de mí y
concentrarme en la relajación. Cerrando mis ojos, tomé un profundo aliento e
intenté dejar ir mi miedo. Estaba segura en los fuertes brazos de North, me dije
a mí misma. A salvo y segura. Él no me dejaría caer. No me dejaría irme.
Para mi sorpresa, North tenía razón. Aunque parecía imposible, una vez mi
cuerpo estuvo completamente relajado pude sentir como las salas olas me
sostenían, como una gigante, y amigable mano.
Asentí. Podía sentir sólo una ligera presión de sus dedos contra mi espalda.
188
—Es impresionante.
Página
—Es relajante cuando realmente sabes cómo hacerlo —dijo—. Pero tienes que
ser cuidadoso de no dormirte y quedarte flotando en el océano.
—Es una sensación adorable —dije, mirando arriba hacia North—. Pero, uh,
¿cómo me detengo?
Se rió.
Sólo estaba muy feliz de seguirlo fuera de las olas. North mantuvo un fuerte
agarré sobre mi muñeca hasta que llegamos a la orilla. No fue hasta que salimos
completamente del océano que me dejo ir… de mala gana, creo.
Fruncí el ceño.
E l chocolate caliente, una vieja receta de la antigua Tierra, era la cosa más
deliciosa que había probado y se lo dije a North con entusiasmo.
Pero parecía contento de que lo disfrutara tanto. Para cuando terminé mi última
taza, sus padres se habían ido a la cama hace mucho y teníamos la casa para
nosotros. Se estaba haciendo tarde cuando por fin North sugirió que era el
momento de ir a dormir. Aún estaba nerviosa por la idea de dormir en la misma
cama con él, pero sabía que no podía decir nada al respecto, así que
simplemente asentí.
Si bien cambiarme al pijama era más fresco, me debatí sobre si quitarme las
vendas de mis pechos o no. Las que había estado usando en el mar estaban
mojadas, claro, pero tenía unas de repuesto por si acaso. Al final, la comodidad
ganó. Estaba bastante segura de que incluso si North accidentalmente rozara
contra mí durante la noche, no sentiría nada por mi pijama. Era una de las
ventajas de tener el pecho plano. Escurrí los vendajes mojados y los puse en la
pequeña unidad de secado rápido antes de enrollarlos y esconderlos entre mi
ropa.
Dejé caer mi bulto de ropa, cuidadosamente doblada, sobre una silla y me subí
al lado contrario de North. Tuve cuidado de permanecer en el lado derecho,
190
—Oye, camarón, no tienes por qué irte hasta allá —murmuró, volviéndose
hacia mí—. No muerdo, ¿sabes?
—Lo sé —dije a regañadientes, arrastrándome hacia el centro.
—¿Sabes quién solía roncar? —preguntó en voz baja, justo cuando estaba
empezando a sentir sueño—. Jamie.
Vacilante, asentí.
—Sólo dime una cosa más —dijo North—. ¿Es una chica? ¿Hay alguien
especial, una novia con quien esperas volver?
—¿Qué? —Casi me reí con sorpresa—. ¡No! No, por supuesto que no. No tengo
una novia.
—Eso pensé. —North sonaba satisfecho por algo—. Para ser claros, ¿esta
persona no es alguien con quien estés, um, románticamente involucrado?
No podía entender por qué me preguntaba eso, pero supuse que no sería malo
contestar.
—No, nada de eso —le aseguré—. Amo mucho a esta persona pero no de esa
manera. Lo que siento por él es la misma forma como sentías por tu hermano —
añadí, esperando no haber ido demasiado lejos.
—Es una cosa que tenemos aquí en Apolo. —North se inclinó más cerca, tan
cerca que podía sentir su cálido aliento en mi mejilla.
—Una amistad tan fuerte que trasciende todas las demás relaciones en tu vida.
—Me miró con atención—. ¿Podrías... crees que podrías sentir eso por mí?
—Sí —le aseguré en voz baja, sentándome también—. Oh sí, North. Yo... yo
podría sentir eso por ti. —Eso y mucho más, susurró mi corazón pero traté de
192
—No es tan aterrador como suena, camarón —me prometió—. Espera, voy a
buscar un poco de desinfectante y una aguja.
—Kit de coser —explicó, llevándola a la cama—. Mamá siempre dice que los
chicos también deben saber cómo coser, al menos lo suficiente como para
arreglar su propia ropa.
—Bueno, no podría hacer un suéter o algo así, pero si alguna vez tienes un
agujero en los pantalones de tu uniforme y te preocupas por molestar a Hinks
para pedir unos nuevos, yo soy tu hombre.
No era nada mala con una aguja, costura y bordado eran unas de las artes
femeninas que no había sido capaz de evitar aprender en Victoria. Pero por
supuesto, no se lo dije a North.
—Um, eso es lo que solía decir, antes de... —se interrumpió, negando con la
cabeza y se inclinó para estudiar el contenido de la pequeña caja roja con
atención.
—¿Vas a...?
—¿Para qué?
—Para esto. —Vi como una gota carmesí brillante brotó de la punta de su dedo
y luego North presionó su herida contra la mía, mezclando la sangre.
—Me alegro. —En la tenue luz de la lámpara de noche, sus pálidos ojos azules
parecían no tener fondo. Me di cuenta de que podía sentarme allí mirándolo
fijamente toda la noche, era tan perfecto. Tan hermoso. Por un momento tuve
una punzada de remordimiento. Aquí estaba prometiéndole fidelidad absoluta
y él todavía no sabía mi secreto más profundo. Pero no podía echarme para
atrás.
Tomando una respiración profunda, repetí las palabras del solemne juramento,
mirándolo a la cara mientras lo hacía. Sólo me trabé con las palabras una o dos
veces y él me ayudó, murmurando las palabras correctas para que pudiera
terminar de tomar el juramento. Cuando terminé, él asintió.
—Te lo dije, tiene que ser algo que llevemos los dos. Hmm... —North miró
alrededor de su habitación, con el ceño fruncido por la concentración.
—Cuando solían hacer esto como una ceremonia más formal, tenían preparados
anillos especiales. O a veces una cadena de oro con el símbolo de la hermandad
estampado en ella... —Me sonrió—. Ya lo tengo.
Mi corazón saltó a mi garganta. Aunque era común en los hombres tener las
orejas perforadas, ninguna dama en mi provincia natal de Victoria lo
Página
—Oh no, North —protesté mientras sostenía el pequeño metal negro y plata
hacia mí—. No podría.
—Pero... pero deben ser especiales para ti —señalé, tratando de pensar en otra
razón para negarme que no hiriera sus sentimientos—. Nunca, nunca te los
quitas.
—Fueron el último regalo de Jamie para mí —admitió—. Por eso nunca me los
quito. Pero también es por eso que quiero que tengas uno.
—Otro hermano —repetí en voz baja. Esas palabras, así como la mirada de sus
azules ojos perforándome, derritió el resto de mi resistencia. No había manera
de que pudiera negarme a lo que me ofrecía.
—Está bien, North —susurré—. Estaría orgulloso de llevar tu símbolo. Pero vas
a tener que ponérmelo, por lo menos la primera vez.
Frunció el ceño.
—¿Por qué?
—Es verdad. No lo sabía. —Frunció el ceño—. ¿De verdad quieres que lo haga,
que te perfore el oído?
—Si es la única manera en la que puedo usar tu símbolo, entonces sí, quiero que
Página
lo hagas.
—Va a doler —advirtió, mientras abría otro algodón con alcohol.
—Tan rápido como pueda —prometió. Di un grito ahogado cuando sentí algo
frío tocar mi oreja y North se rió—. Eso es sólo el alcohol, enano.
Pero mis palabras fueron cortadas cuando North me agarró del lóbulo de la
oreja derecha firmemente entre el pulgar y su dedo y me atravesó la carne con
la larga aguja plateada.
—Por eso recubrí el aro con esos antes de ponértelo en la oreja. Vas a estar bien.
197
—Oye... —North puso una mano sobre mi hombro y bajó la cabeza, mirándome
a los ojos—. ¿Te arrepientes? ¿Quiere que te lo quite? —Su voz tensa, pero
mantuvo su rostro bajo control. Sólo sus ojos, resplandecientes a la luz tenue
mostraban sus emociones.
—Un hermano. Cierto. —Me miró por un tiempo tan largo que comencé a
sentirme incómoda otra vez.
—
Traducido por RBK
—Porque más tarde las olas serán demasiado altas. Vamos. —Me quitó las
mantas de encima, dejándome temblando.
—¿North? —Miré hacia él, confundida. Mis dedos se deslizaron hasta tocar el
lugar donde sentía el hormigueo de sus labios rozando mi piel.
—Si quieres.
—Sí —susurré. Vacilante, di un paso hacia adelante y extendí las manos para
ponerlas sobre sus hombros. Era tan alto que tuve que ponerme de puntillas,
pero me las arreglé igual.
North se quedó absolutamente inmóvil, sus ojos de color azul claro con una
emoción que no podía leer, mientras me acercaba. Tuve el impulso terrible y
muy poco femenino de darle un beso en la boca en vez de en la mejilla. Su olor
picante, masculino, llenó mis sentidos y sus labios se veían tan cálidos y me
invitaban tan deliciosamente que estuve a punto de sucumbir. En el último
momento, sin embargo, el sentido común intervino y le di un beso suave y casto
en la mejilla, cerca de la comisura de los labios.
—Buenos días, North —dije en voz baja, aunque mi pulso se aceleraba. Rozó mi
mejilla caliente con el dorso de su mano y su toque envió una lluvia de chispas
corriendo por mis venas.
North dio un salto y miró hacia la puerta con aire de culpabilidad, como si se
preguntara si su madre pudiera ver a través del panel de madera.
200
***
El desayuno era un pan crujiente que la madre de North llamaba “galleta” otro
obsequio de la antigua Tierra. North la cubrió en almíbar dulce y pegajoso, pero
yo preferí difundir mermelada púrpura oscura de hunna-mora8 en la mía. Fue
un cambio delicioso de la triste comida de la cafetería que nos daban en la
Academia y se lo dije a su madre con tanto entusiasmo.
—Estoy tan contenta de que te guste, querido. —Ella sonrió y vi sus ojos
observar y mantenerse brevemente en el perno de plata y ónix en mi oreja
derecha recientemente agujereada. Su sonrisa vaciló un poco, pero no dijo nada
y volvió a hacer más galletas en el extraño dispositivo de dos caras que llamaba
«Hierro».
Y para el caso, ¿lo que había estado sucediendo entre nosotros? ¿Había más que
el juramento de hermanos de sangre? ¿Un profundo vínculo más íntimo que
todavía tenía que explorar? La idea me hizo temblar de anticipación temerosa.
¿Cómo sería el resto de mi estancia entre North y su familia?
201
8 Hunna-mora: En inglés —hunna berry—, supongo que como una especie de zarzamora
Página
(Blackberry).
***
—Está bien. —De mala gana, dejé que me llevara más profundamente en las
olas hasta que el agua casi me llegaba hasta la barbilla. Me estremecí hasta que
finalmente me acostumbré a la temperatura más fría y después me encontré
bien, bueno, lo bien que podía teniendo en cuenta que debía aferrarme al brazo
de North, para que las olas no me llevaran.
—Lo estás haciendo muy bien —dijo con aprobación, cuando aparecí por
encima de las olas y sacudí mi cabeza para sacar el agua de los oídos—. Sigue
así y harás las pruebas para el equipo de natación cuando volvamos para el
semestre de primavera.
—Sigue trabajando en ello —dijo—. Vamos a nadar todos los días, por la
mañana y por la tarde, te vas a sorprender de tus progresos. —Él miró hacia el
202
cielo—. Sin embargo, parece que es el momento de salir por ahora. Las olas
grandes vendrán pronto.
Página
—¿Olas grandes? —le pregunté, mientras tomaba mi muñeca y me llevaba
hacia la orilla.
—Olas realmente grandes, las mareas aquí son extremas debido a la atracción
que ejerce Zeus sobre Apolo. Incluso los nadadores experimentados evitan salir
durante las olas y aún eres un principiante.
—Te llevaré de vuelta a la ciudad —dijo North a medida que nos secábamos y
envolvíamos las toallas alrededor de nuestras cinturas—. Hay un montón de
cosas turísticas para hacer, tiendas y monumentos y el acuario... —Él levantó
una ceja—. ¿Te parece bien?
—No, no, por supuesto que no —dije apresuradamente. Apreté la mano—. Yo...
me gusta —confesé tímidamente.
Pensé más tarde que era el día más perfecto que podía recordar. Según lo
prometido, North me llevó a la pintoresca ciudad costera de Calella, nos
comimos un plato de marisco suculento para el almuerzo que era tan agrio y
rico. La cena fue otra de las comidas de su madre hechas en casa, un plato
vegetariano tan delicioso que anhelaba pedir la receta. Pero aunque ella había
insistido en enseñar a sus hijos a cocinar, tenía miedo de si preguntar me haría
parecer demasiado femenina. Me mordí la lengua y prometí que se la pediría a
North más tarde.
Justo cuando estábamos terminando el postre, una fruta nativa dulce cocinada
en una concha de hojaldre, hubo un choque de rayos y truenos fuera y las luces
de repente se apagaron.
—¡Oh! —jadeé.
—¿En serio?
Me reí débilmente.
—Muy gracioso. —No es que yo tuviera miedo de la oscuridad, era sólo que
nunca ha pasado un corte repentino de energía antes. El tiempo en Victoria era
tan serio y tranquilo, como la sociedad. De hecho, algunos decían que no había
tiempo, sólo un perpetuo estado de calma.
vida. Me sorprendí al ver que tenía en la mano una vela de la vieja usanza con
un verdadero fuego, algo que sólo había visto en videos sobre la antigua Tierra.
Página
—Mamá siempre tiene velas cerca —dijo North, obviamente, al ver mi mirada
de sorpresa—. Uno nunca puede saber cuando empezará una tormenta por
aquí.
—Una fría, podría apostar. Sólo escucha el viento. —La madre de North
sacudió la cabeza por el aullante gemido de fuera de las ventanas. Frunció el
ceño—. Será mejor que ustedes, muchachos, tomen un edredón. No quiero que
se congelen esta noche.
—Gracias, mamá, pero puedo conseguir uno de los armario de la ropa —dijo
North. Me apretó los dedos debajo de la mesa una vez más y luego soltó a
regañadientes—. ¿Podemos tener una vela?
—Por supuesto. —Encendió otra vela blanca tan larga como la primera, la
colocó en un soporte y se la entregó a North. Entonces ella encendió otra y me
la dio a mí—. Tengan cuidado con ellas y asegúrense de apagarlas antes de ir a
dormir.
—Sí, mamá.
—Está bien. —Ella medio suspiró, medio rió—. Ya sé que eres un hombre
adulto, o casi adulto, y te he permitido tener una vela en tu habitación desde
que tenías diez. Pero todavía tengo que decírtelo.
—Bueno, esa fue mi idea —dijo la madre de North, volviendo a sentarse con
una sonrisa.
—No fue —dijo el Sr. North indignado—. ¿Por qué? recuerdo claramente...
205
North y yo dejamos a sus padres discutiendo con buen humor y nos dirigimos a
Página
—Sí, ese es el clima loco que tenemos por aquí. —Sonaba completamente
imperturbable mientras apagaba su vela y se acurrucaba bajo la manta azul
gruesa que había puesto en la cama—. ¿Crees que mañana hará el suficiente
calor como para bañarnos?
—Sí, pero lo harás. Eso es lo que decimos sobre el clima aquí en el Apolo, si no
te gusta sólo tienes que esperar un minuto y cambiará. —Asintió con la cabeza
hacia la vela—. Oye, no te olvides de apagarla.
—Oh, está bien. —Me senté en la cama el tiempo suficiente para soplar la vela,
y luego volví a acurrucarme debajo de las mantas, mis dientes castañeteaban.
—Oye, tienes mucho frío, ¿verdad? —En la oscuridad, la voz de North sonó
preocupada.
—¿Qué... qué estás haciendo? —le pregunté sin aliento mientras pasaba un
brazo alrededor de mí y apoyaba mi cabeza sobre su pecho.
—No pensé que lo estuvieras haciendo —protesté con rigidez—. Sólo pensé...
Página
Yo no estaba seguro...
—Hermanos, ¿recuerdas? —Me recordó, como había hecho cuando tomó mi
mano y entrelazó los dedos esa tarde.
—Oh. Por supuesto. —Poco a poco, me permití relajarme contra él. Me alegró
que la camisa que había elegido para dormir fuera gruesa, con suerte lo
suficientemente gruesa como para ocultar el hecho de que mis pechos no
consolidados estaban presionando contra su costado. North no hizo ningún
comentario, por lo que supuse que estaba a salvo.
Estar tan cerca de él, con nuestros cuerpos apretados de una manera tan íntima,
me sentía increíblemente tabú y asombrosamente completa. Podía sentir partes
de mí de las que apenas me había dado cuenta antes hormiguear y encenderse.
Aspiré profundamente, disfrutando del delicioso aroma masculino, sintiendo el
calor de su cuerpo grande contra el mío, calentándome de dentro a fuera.
Mal, esto esta mal, susurró la parte de mi cerebro que aún persistía en Victoria. Si
alguien se enterara...
—¿Sí? —Miré hacia arriba. La habitación estaba casi a oscuras, pero había un
poco de luz que venía de la ventana salpicada de lluvia. Apenas podía ver el
brillo de sus ojos mientras me miraba.
Hizo una pausa durante tanto tiempo que tuve que preguntar:
—¿Qué?
—Nada —dijo finalmente—. Sólo quería decir que lo he pasado muy bien
contigo.
207
—Tuve un buen momento también —dije en voz baja—. Pero, North... —Me
mordí el labio—. ¿Eso era lo que realmente querías decir? —No sé de dónde
Página
saqué el valor para preguntarle algo tan importante, simplemente salió. Mi
corazón latía con paso inseguro en mi pecho mientras esperaba su respuesta.
—Esta noche no. —Escuché su susurro mientras negaba con la cabeza contra la
almohada—. Te lo diré, lo prometo. Pero no ahora. Hoy ha sido demasiado
perfecto para echarlo a perder.
Me moría de curiosidad, pero tenía que admitir que tenía razón. Había sido el
más maravilloso, el día más feliz yo pudiera recordar. No quería que nada lo
arruinase.
—Está bien —dije al fin—. Pero no creo que puedas decirme algo que me
hiciera… cambiar mi opinión sobre ti, North.
Se movió.
—Uh, sí. Es agradable. —Se aclaró la garganta—. Bueno... buenas noches, Kris.
—Tomé sus palabras como una señal de que debía volver a mi propio lado de la
cama. Pero cuando empecé a moverme lejos, North se aferró a mí—. Oye, ¿a
dónde vas? —exigió—. ¿Estás teniendo demasiado calor?
—No, todavía tengo frío —admití—. Pero pensé, no sé, que tal vez te has
cansado de mí. Que querías que me fuera.
—No estoy cansado de ti, enano. —Él me instaló más firmemente contra él y
sus dedos cardaron suavemente por el pelo—. No tienes que ir si no quieres.
Podemos dormir así toda la noche... si quieres.
—Eso sería perfecto —le dije. Mi culpabilidad sobre dormir de una manera tan
intima con un hombre que no fuera mi prometido se había ido. Desapareció mi
temor de que alguien de Victoria supiera sobre mis indiscreciones. Todo lo que
quedó fue el placentero contacto de North, la sensación de su cuerpo apretado
contra el mío y el conocimiento que él quería que me quedara con él, para
tocarle toda la noche—. Perfecto —repetí en voz baja.
—Está bien. —Cerré los ojos y me relajé. Podía oír el aullido furioso de la
tempestad en el exterior, pero el profundo y tranquilo tamborileo del corazón
de North latiendo lo ahogaba. Saboreando la maravillosa sensación ilícita de
estar en sus brazos, por fin me quedé dormida.
209
Página
Capítulo 29
Traducido por RBK
E
l resto de mi estancia fue mágica para mí. North realmente parecía
disfrutar de mostrarme su planeta y yo era feliz con sólo estar en su
compañía. Ahora que éramos hermanos de juramento la barrera
invisible que parecía existir entre nosotros, entre dos hombres,
supuse, se hizo añicos. North me tomaba la mano a menudo, aunque nunca en
presencia de sus padres, y yo dormía en sus brazos cada noche. No hubo más
tormentas, pero ya no necesitamos excusas. Cuando ambos nos deslizábamos
bajo las sábanas, él me acercaba hacia él y yo ponía mi cabeza en su pecho, llena
de felicidad de estar lo más cerca posible de él sin revelarle mi secreto.
Por las mañanas nos saludábamos con besos cada vez más persistentes. No era
lo suficientemente valiente más que para besarle en la mejilla, pero una vez
volvió la cabeza demasiado rápido y mis labios se encontraron brevemente con
los suyos. Me aparté de inmediato, roja, pero a North no pareció importarle.
Sólo sonrió y me besó de nuevo, un suave beso en la comisura de mi boca que
aceleró mi corazón. Íbamos a dar largos paseos por la arena plateada y muchas
veces cuando estábamos cansados, nos sentábamos y North utilizaba mi regazo
como almohada.
La primera vez que hizo esto, no estaba segura de qué hacer. Pero su pelo rubio
dorado se veía tan suave y acogedor, que no pude resistir pasar mis dedos a
través de él. North parecía disfrutar de mi tacto tanto como a mí me gustaba
tocarlo, y pronto se convirtió en un hábito regular entre nosotros.
Estábamos sentados en la parte más alta de la playa mirando las olas grandes ir
210
—Sí, después de eso. —Abrió los ojos por un momento y dirigió la mirada hacia
mí—. ¿Puedo decirte algo, Kris? ¿Algo que nunca he contado a nadie antes?
—Eso... podría cambiar tu opinión sobre mí. Acerca de... ¿cómo te sientes acerca
de mí? —Se sentó bruscamente y se miró las manos, sin mirarme a los ojos.
—North —dije en voz baja—. Nada podría cambiar mi opinión. Nada me haría
dejar de sentir... lo que siento por ti.
—¿En serio?
Página
—En serio. —Tomé su mano cuando tomó la mía, entrelazando nuestros dedos
en una dulce forma que se estaba volviendo peligrosamente familiar—. No hace
falta que me digas nada. Nada en absoluto. —Sólo deseaba poder hacer lo
mismo por él. Todos los días, mi propio secreto se hacía más difícil de soportar,
pero aun así no me sentía lista para revelarlo.
—Claro que estoy seguro. —Entrecerró los ojos hacia el sol por un momento y
luego se volvió hacia mí—. Estoy seguro porque le ayudé —dijo en voz baja.
Durante un buen rato no hubo más que silencio entre nosotros. El calor de
Prometeo sobre mis hombros, la luz del sol brillante haciendo la arena aún más
de plata y el pelo de North aún más dorado. Un millón de preguntas subieron a
mis labios. ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Dónde? Pero de alguna manera cuando abrí la
boca, sólo salió una palabra.
—Cuéntame.
Suspiró profundamente.
Me acordé de las fotos del hermano menor del North, su cuerpo deformado de
una manera que era difícil de entender, y asentí.
—Adelante.
North asintió.
—Sí, estoy bastante seguro de que lo sabía. Es por eso que me pidió... me pidió
ayuda.
—No, no lo creo —dijo en voz baja—. Pero... tengo que hacerlo. —Me miró
brevemente—. ¿Eso tiene sentido?
—No tiene que tener sentido —dije en voz baja—. Dime, North. Dime lo que
quieras. Todo lo que necesites.
—Está bien. —Miró hacia abajo a sus manos, torciendo sus dedos sin
descanso—. Ya era tarde, una noche cuando mamá y papá se habían ido a la
cama. Jamie estaba con su música como de costumbre, pero luego de repente la
apagó y le oí... —Se aclaró la garganta—. Le oí llamarme por mi nombre. Fui
donde él, por supuesto. Y me di cuenta tan pronto como entré en la puerta de
su habitación que estaba mal, muy mal. Peor de lo que jamás lo había visto.
North cerró los ojos, sus rasgos fuertes contorsionados por el doloroso
recuerdo.
—No estaba llorando, pero la agonía en sus ojos... —Él sacudió la cabeza—. El
sufrimiento... Bueno, era de un millón veces peor que los azotes que el director
me dio. Te lo puedo asegurar. Y entonces él dijo... dijo: Danny... ayúdame.
—Traté de decirle que iba a mejorar, que sólo debía aferrarse pero él negó con la
cabeza y dijo: “Danny, me estoy muriendo. Yo lo sé y tú lo sabes, es por eso que te has
Página
tomado este año en la escuela. Para estar conmigo antes de que muera.”
—¿Era eso cierto? —pregunté en voz baja.
North asintió.
—Sí. Era cierto, y tuve que admitirlo. Entonces le pregunté qué quería de mí. Él
dijo: “Sólo que estés conmigo. Para ayudarme en caso...”
—En caso de que... —North negó con la cabeza—. En caso de que las pastillas
no fueran suficientes.
—No del todo. —Su voz profunda sonó estrangulada—. Jamie estaba...
realmente cansado, tanto que podíamos decir que sería capaz de dormir la
mona9. Tenía tolerancia hacia ellas, las pastillas para el dolor. Después de
tomarlas durante tanto tiempo. Y fue entonces cuando me preguntó... —Él se
miró las manos durante un largo rato—. Dios, esto es difícil de decir.
North me miró, sus penetrantes ojos azules completamente secos pero llenos de
un terrible dolor.
—Sí. —Él me apretó los dedos con tanta fuerza que me dolía, pero no hice
ningún movimiento para escapar—. Utilicé la almohada —susurró con voz
ronca—. Se la puse en la cara y la mantuve allí hasta que... hasta que dejó de
moverse. —North me miró y la desesperación en sus ojos era terrible de ver—.
214
Página
9Se originó a partir de la expresión "que marcharse", a dormir la mona es cuando usted duerme
para deshacerse del dolor físico cuando te despiertas.
Él me sonrió... justo antes de que lo hiciera. Y dijo... dijo: “Gracias, Danny. Te
quiero.” Y eso fue todo. Yo... sostuve su mano durante horas. Y luego me fui a la
cama y me quedé allí, sabiendo que mi madre lo encontraría por la mañana.
—Oh, North —susurré, incapaz de decir nada más. Él negó con la cabeza y
hundió el rostro entre las manos. Nunca lo había visto llorar antes, pero ahora
las lágrimas, los sollozos profundos, roncos me desgarraban el corazón. Le froté
los hombros temblorosos sin poder hacer nada, deseando que hubiera alguna
manera de poder consolarlo.
—Me odio a mí mismo por ello —dijo al fin, con voz ahogada—. Me odio, Kris.
Pero yo no... No sabía que otra cosa hacer. Le dolía tanto.
—Pero mis padres... —North negó con la cabeza—. Eso casi los mató,
especialmente a mi madre. Quiero decir, Jamie había estado muriéndose
durante años, pero iba tan lento, creo... creo que ella pensaba que nunca lo haría
al final. Que siempre estaría allí cuando se levantara para comprobar por la
mañana. —Abatido pestañeó con enojo—. Y soy la razón por la que no está.
—Tú eres la razón por la que por fin está en paz —dije con fiereza—. No te odio
por eso, North. No creo que tus padres lo hicieran, si lo supieran, y yo tampoco.
—No. —Sacudí mi cabeza con decisión—. No lo hago. Creo que tenías una
elección difícil que hacer y la hiciste. Hiciste lo que tu hermano te pidió.
Suspiró profundamente.
—Trato de decirme eso, pero a veces... a veces este secreto me come por dentro,
de la misma manera que el cáncer estaba comiendo a Jamie. Nunca pensé que
sería capaz de decírselo a nadie... hasta que llegaste.
—Sí, yo... —Abrí la boca, dispuesta a contarle todo. Después de todo lo que me
había revelado, después de todo, él había confiado en mí, sentí que debía ser
capaz de confiar en él con mi verdad también. Mi secreto, mi mentira y el
vergonzoso engaño vergonzoso, tembló en mis labios.
—Está bien. —Negó con la cabeza—. No hace falta que lo digas. Ahora no.
—Más tarde, tal vez. —North se levantó y me ofreció una mano—. Vamos. Es
nuestro último día antes de que terminen las vacaciones. Vamos a hacer que sea
inolvidable.
—¿Qué, algo más? —Lo miré con inquietud, preguntándome qué otros secretos
oscuros podría estar llevando.
—Me temo que sí. —Se sentó en la cama y apoyó los codos en las rodillas—. No
estoy seguro de cómo decir esto, pero… ¿todas las cosas que te dije sobre ser
hermanos de juramento?
—¿Sí? ¿Qué pasa con eso? —Puse una mano en mi oreja perforada
reflexivamente.
Apenas noté la plata y el perno de ónix que parecía una parte de mí.
Lo miré, confundida.
—Entonces, ¿por qué nos hiciste hacerlo? ¿Te inventaste el juramento que
hicimos?
—¡No, claro que no! —Sacudió su cabeza con vehemencia—. El voto es real, lo
averigüé para hacerlo bien. Yo sólo… —Suspiró—. Sólo lo usé como excusa.
—Para estar más cerca de ti, ¿bien? —North pasó ambas manos por su cabello
con agitación—. Para ser capaz de… tocarte. Y besarte, incluso si es sólo en la
217
mejilla.
Página
La sangre repentinamente rugía en mis oídos tan fuerte que apenas podía oír
mis pensamientos.
—Sí, maldita sea, ¡lo hice! Quiero decir, sí. Dios, Kris, no sé cómo decir esto y
podrías odiarme cuando lo haga, pero tengo que decírtelo.
—Decirte… que te amo —North se pasó una mano sobre el rostro en obvia
frustración—. Sé que suena raro, y debe sentirse raro también. Quiero decir,
nunca he tenido… sentimientos como estos por otro chico. Demonios, nunca he
tenido sentimientos como estos por nadie. Pero de alguna manera, a pesar de
que eres un chico y uno de primer año, y del extremo opuesto del sistema solar,
sólo se siente… —Suspiró—. Sólo se siente correcto. Y lo siento si estoy
asustándote ahora mismo, diciéndote esto. Yo sólo…
—Se siente correcto para mí, también —interrumpí en un apuro—. Yo… nunca
me he sentido así por nadie tampoco, North.
—Es loco, ¿no? Seguía diciéndome a mí mismo que simplemente era que me
recordabas a Jamie, que quería protegerte. Y luego me dije a mí mismo que
cuando regresara aquí, a Apolo, vería a todas las chicas lindas en la playa y me
daría cuenta que no era lo que quería. Pero, Kris… —Agachó su cabeza para
mirarme a los ojos—. Eres lo que quiero. No sé por qué, pero todas las chicas
que he mirado, ninguna es tan bonita… uh, quiero decir, tan atractiva como tú.
No para mí, al menos.
—Está todo bien —dije en voz baja—. Puedes decir que soy bonito si quieres.
No… realmente no me importa.
—Oh, bueno. —Me dio una sonrisa de alivio—. Me refiero, no quiero decir que
no lo eres, ya sabes, masculino ni nada. —Puso una mano en la frente—. No
puedo creer que esté teniendo esta conversación contigo. Es tan extraño.
218
—Ayer dijiste que tenías un secreto también, ¿era ése? Que sentías por mí…
¿cómo yo siento por ti? ¿Que… me amas?
Una vez más, la verdad subió a mis labios. Y esta vez sabía que iba a
extenderse. Después de todo, no podía dejar que North me amara, pensando
que era otro hombre. Él debía estar tan confundido por dentro, preguntándose
por qué se sentía atraído por alguien que pensaba era del mismo sexo.
Nos habíamos inclinado hacia adelante, mirando fijamente los ojos del otro,
pero el sonido de la voz de su madre justo fuera de la puerta nos hizo saltar
precipitadamente aparte.
—Muy bien. —Ella abrió la puerta y asomó la cabeza, dándonos una sonrisa un
poco preocupada—. Sólo quería ver cómo estaban. Ya que es su última noche
aquí. —Parecía tan triste que mi corazón, que había estado golpeando unos
momentos antes, dolió por ella. Cuán solitario debe ser para ella, ¡llorando en
esta casa por el mar sin Jamie! Y ahora North y yo nos íbamos también,
dejándola sin hijos que cuidar. Era una mujer muy dulce y preocupada, deseé
nuevamente tener una madre como ella a la cual llamar mía.
Me aclaré la garganta.
Ella sonrió.
219
—Eres un buen y leal amigo con Daniel. Por supuesto que queremos que
regreses.
Página
Me preguntaba qué pensaría si supiera que “Daniel” acababa de confesar su
amor por mí. ¿Cómo se sentirían ella y su marido si pensaran que su único hijo
sobreviviente estaba enamorado de otro hombre? El matrimonio con el mismo
sexo era aceptado en la mayoría de las lunas progresistas, (no en Victoria, claro)
pero todavía había un estigma en muchas provincias.
—Gracias —dije, sin saber qué más decir—. Muchas gracias, señora North.
—De nada, querido. —Ella me dio una sonrisa cariñosa, y luego lanzó un beso a
North—. Duerman bien.
Ella sonrió y cerró la puerta. Ambos escuchamos sin aliento el sonido de sus
pasos retrocediendo por el pasillo y luego, poco a poco bajando las escaleras.
Cuando no había nada sino silencio afuera, North se volvió hacia mí, con los
ojos ardiendo.
Estaba en sus brazos antes de que me diera cuenta. Su boca en la mía era
caliente y urgente, pero yo no estaba menos impaciente que él. Mi mente se
volvió borrosa de nuevo a cuando Wilkenson me había besado, a la torpe e
incómoda manera que había presionado sus labios en los míos. No había nada
de eso entre North y yo —encajábamos de manera natural— nuestras bocas
parecían hechas para unirse.
Por fin nos separamos, jadeando, y North me miró, con los ojos entrecerrados
de placer.
Él asintió.
—Es una de las razones por las que yo, uh, dejé de hablarte por un tiempo en la
escuela. No podía dejar de pensar en eso, preguntándome cómo sería.
220
—Claro. —Se encogió de hombros—. Así es como se hacen las cosas en Victoria,
¿no?
Lentamente, asentí.
North se rió.
—No estés tan asustado, no estoy pidiéndote que te fugues esta noche. Sólo
estoy diciendo que quizás algún día en el futuro, después que ambos nos
graduemos…
221
—Porque soy más alto, claro —dijo North a la vez. Me dio un codazo en las
costillas—. Y también porque eres mucho mejor en Navegación Astronómica
que yo. Contigo como navegante, tenemos muchas menos probabilidades de
terminar en medio de una supernova o quedarnos atrapados en un agujero
negro.
—Tienes razón en eso —dije de mala gana—. Está bien, seré tu navegador.
—Voy a decirte lo que me dijiste hoy, Kris, no hay nada que pudieras decirme
que cambiara la manera en que me siento por ti.
—Pero…
¿Cómo podría decirle que ya había ido demasiado lejos, demasiado, demasiado lejos? ¿Y
que necesitaba decirle mi secreto antes que fuéramos más lejos?
arriba y abajo, tirando de mí hacia él, más cerca que nunca. No podía pensar
con claridad cuando me tocaba así, cuando me besaba con tanta ternura.
Página
Le diré mañana, me prometí. Una noche más no hará daño.
223
Página
Capítulo 31
—
Traducido por Izzy
¡Lo siento! Corrí hacia delante, tratando de detener el flujo de sangre, pero era inútil,
estaba sangrando hasta la muerte justo en frente de mí.
Tambaleándose, se postró sobre sus rodillas. Y siguió preguntando: ¿Por qué... por
qué... por qué?
—¿Era el mismo sueño otra vez? —preguntó en voz baja—. ¿El que tuviste esa
noche que te abrazaba?
224
—Oye, está bien. Todo va a estar bien. —North me tomó entre sus brazos y
Página
Pero no podía seguir engañándolo, no podía permitirme tener una relación con
él bajo falsas pretensiones. Con el corazón encogido, me di cuenta de lo que
tenía que hacer. Limpiando mis ojos con la manga de mi pijama, me arrastré
fuera del regazo de North. Me dejó ir, pero trató de mantener un brazo
alrededor de mí cuando me senté a su lado en la cama. Aunque no había nada
que quisiera más que la comodidad de estar cerca de él y sentirle abrazándome,
me obligué a empujar su brazo lejos de mí.
—No. —Lo miré, tratando de armarme de valor para lo que tenía que decir—.
No, no lo estoy.
—Yo... yo... —Traté de obligarme a decir las palabras que nos separarían. Traté
de alejarme de él, pero de alguna manera no podía.
Se encogió de hombros.
Y sin embargo, cuando salí del cambiador y vi a North de pie allí, su amplio
pecho desnudo y con su bañador de cintura baja aferrado a sus caderas
estrechas, las palabras murieron en mis labios. Se veía tan perfecto, tan hermoso
con su pelo dorado revuelto en un halo alrededor de su cabeza. Todavía no
podía creer que yo era lo que él quería.
En las dos semanas que había estado en el Apolo, habíamos estado nadando
todos los días, por la mañana y por la tarde como North había prometido. En
ese momento, había dado pasos increíbles, aprendiendo a confiar en el agua y
en mi propia habilidad para moverme en ella sin hundirme. North dijo que
nadaba como un Pinkrel, un pequeño pez de color coral que habitaba en los
mares de Apolo. Realmente disfruté el ejercicio junto con la sensación de
enfrentarme a mí misma contra el océano y sentir las corrientes del agua
defenderse.
Así que cuando llegamos a las aguas verde azuladas del océano, me lancé a ella
sin vacilación alguna. North tenía razón, tenía que limpiarme las telarañas de la
cabeza y pensar. El agua fría salpicaba mi pecho mientras las olas me ayudaban
226
a nadar. Nadé lejos, más lejos de lo que nunca había hecho antes, tratando de
dar sentido a los pensamientos que se agitaban dentro de mi cabeza.
Página
—Kris, ¡ten cuidado! —North me dio una mirada preocupada mientras seguía
el ritmo a mi lado.
—Nunca había visto a nadie aprender a nadar tan rápido como tú, pero sigues
siendo un principiante.
—Estoy bien. —Metí la cabeza bajo el agua por un momento y salí goteando—.
No tienes que preocuparte por mí, North.
—Me preocupas, ¡maldita sea! No vayas tan lejos, te estás acercando demasiado
al rompeolas. —Di una mirada a mi izquierda y vi las piedras rojizas, con sus
brillantes picos azules que en realidad estaban mucho más cerca de lo que había
pensado.
—Estoy bien —le dije, tratando de sonar tranquila. Aún así, comencé a llevar mi
cuerpo lejos de la pared. North probablemente tenía razón, mis brazos y piernas
estaban cansados y cuando lancé una mirada por encima del hombro, la costa
estaba mucho más lejos de lo que esperaba. Me volví hacia ella y me centré en
las arenas color plata de la playa que se veía tan distante.
—Bueno, vamos a entrar —gritó por encima del rugido cada vez más fuerte de
las olas—. Podríamos tener el tiempo suficiente para tomar algo del desayuno si
nos damos prisa.
—Vamos. Creo que las olas pueden llegar pronto hoy y no quiero estar en
medio del agua cuando lo hagan.
227
Él asintió.
—No muy a menudo, pero de vez en cuando. Aunque... —Lanzó una mirada
por encima del hombro, mirando hacia atrás al mar abierto, y las palabras
murieron en sus labios.
—¿North? —Giré la cabeza para ver lo que miraba y me quedé sin aliento.
Viniendo directamente hacia nosotros había una ola como ninguna que hubiera
visto antes.
Esta es la forma en la que moriré, pensé, y luego una enorme y pesada mano me
empujaba hacia abajo, empujándome a través del agua, como si yo no fuera más
que un trozo de papel que se había encontrado la marea.
228
Página
Capítulo 32
Traducido por Kanon
E
stoy segura de que me hubiese ahogado si no fuera por el rompeolas.
La enorme ola me arrastró de arriba abajo y me empujó contra él. Fue
un impacto apaleador y sentí algo puntiagudo perforar mi costado.
Grité al golpearme, un dolor penetrante me ganó otro sofocante trago
de agua salada.
—¡Kris! ¡Kris! —North de repente estuvo justo encima de mí, con su rostro
blanco de miedo en las oscuras aguas—. ¿Estás bien? —exigió. Las olas lo
empujaban arriba y abajo, él luchaba por quedarse cerca de mí sin dar contra la
muralla.
—Eso… eso creo. —Intenté moverme hacia él pero por alguna razón no podía
conseguir más de unas pocas pulgadas lejos del rompeolas—. No puedo
moverme —dije intentando no entrar en pánico—. Estoy atascado, North.
North nadó hacia mí, mucho más cerca del rompeolas de lo que era seguro.
229
—Tu camiseta está atascada en una espina de mar —dijo, después de una
Página
—No es tiempo para ser modesto, Kris. Esa ola está viniendo muy rápido.
¡Quítatela ahora!
—Demonios, Kris, ¡no tenemos un minuto! —gritó North por encima de las
olas—. Tenemos que irnos ahora.
Quise discutir que podía nadar por mi propia cuenta pero para ser honesta, yo
no creía que podía. Nadamos lejos e intenté mantener mi cabeza sobre el agua
mientras luchaba con la embravecida corriente que debilitaba mi fuerza. Me
preocupaba que estuviera ralentizando a North pero también estaba asustada
de que si me dejaba ir podría hundirme como una piedra. Entonces intenté
quedarme quieta y estar relajada en su agarre mientras él nadaba por ambos de
vuelta a la orilla.
Fue difícil relajarse, sin embargo… miré el océano abierto y pude ver la próxima
ola venir. Estaba avanzando con más lentitud que la que nos había agobiado
más temprano pero podía verla moverse, como un montaña creciente de cristal
verde grisáceo acercándose, cada vez más cerca.
Hasta ahora, no había experimentado nada más que el tranquilo océano cuando
nadábamos. He visto al agua como una gigante y amistosa mano que quiere
sostenerme. Ahora estaba viendo otra cara del océano… Un hambriento
monstruo que más bien quiere arrastrarme abajo y comerme.
—¡No te muevas! —bramó, mirando atrás brevemente para darme una severa
mirada—. Estaremos bien incluso si la ola nos atrapa. Siempre te empujan
primero, después intentan arrastrarte de vuelta. Cuando nos empujen, iremos
con ellas… intentaremos agarrarnos en la orilla.
De alguna manera me torcí del agarre de North pero él me asió fuerte, justo
como había prometido. Intenté mantener la respiración pero el agua salada bajó
por mi garganta y subió por mi nariz de todas maneras. Por un segundo estuve
asustada de que llenaría mis pulmones y me ahogaría después de todo.
Entonces sentí a North y a mí misma ser levantados y empujados hacia adelante
con increíble fuerza. De repente las plateadas arenas de la playa corrían hacia
nosotros de una manera increíble.
—Vamos… levántate. —Se puso de pie y tiró de mi brazo. Yo, sin embargo,
continuaba cabeza abajo en la arena.
—Puedes tomarlo desde tierra alta. —Tiró de mi brazo otra vez—. Vamos, hay
otra viniendo rápido. A no ser que de repente hayas aprendido a respirar bajo
el agua, necesitas levantarte.
Era una escalada que había hecho docenas de veces desde que estaba con él y
ahora apenas podía poner un pie en frente de otro por mí misma. Dos veces
tropecé y hubiera caído si North no me hubiese sostenido y estabilizado. Una
vez tuve que parar y vomitar, pero sólo vino un poco de agua de mar. Estaba
agradecida de que no nos hubiésemos detenido por desayuno antes de nuestro
baño matutino. No podía imaginar atravesar lo que habíamos acabado de
experimentar con un incómodo estómago lleno. No sé cómo, pero de alguna
manera nosotros finalmente logramos llegar a la cima.
—Está bien —dijo North—. Esto es seguro. La corriente nunca alcanza esta
altura.
Moví mi cabeza.
—No debí haber nadado tan lejos. Tú intentaste advertirme pero yo no quería
escuchar.
—Yo no debí haberte permitido nadar tan lejos. —North obviamente aún estaba
intentando tomar la culpa—. Pero nunca había visto a las olas venir tan
temprano antes. O tan grandes… ¡estas olas eran monstruosas!
—No estás bromeando —susurré y tosí otra vez. Era una profunda, y
desgarradora tos que parecía venir desde la raíz de mis pulmones. El violento
movimiento desagarró mi costado herido, grité y me agarré a mí misma,
intentando evitar que mi cuerpo se rompiera en miles de fragmentos de dolor.
—Estás herido, ¿no? —North estaba inclinado sobre mí, con su rostro
preocupado—. ¿Este es el lado que te golpeaste contra el rompeolas?
Asentí y tosí otra vez, aún agarrando mi costado. Dios, ¿esto nunca acabaría?
Moví mi cabeza.
—Tú no estás… ¡Mira! —Tendió su mano hacia mí y vi que las yemas de sus
dedos tenían sangre. Mi sangre, pensé nauseabunda. Estoy sangrando.
—¿No crees que estás llevando esta cosa de la modestia victoriana demasiado
lejos? ¿O es sólo que estás avergonzado de dejarme verte?
—Estoy diciendo que no importa lo que estés escondiendo bajo esa camiseta, no
tienes que estar avergonzado por dejarme verlo. —La voz de North era suave y
engatusadora—. No me hará sentirme diferente acerca de ti, lo juro. Por favor,
Kris… confía en mí.
¡Cómo desearía poder! Pero el sueño aún estaba allí —la figura de Kristopher con
los ojos vacíos y un muñón sangriento delante de mí— y no pude.
La mirada tierna en sus ojos descoloridos fue remplazada por un frío y duro
Página
destello.
—¿Realmente es así como te sientes? ¿Después de todo lo que te dije ayer?
¿Después de todo lo que hemos pasado juntos? Confié en ti, ya sabes. Diablos
confié en ti un montón.
—Lo sé y lo siento —dije otra vez, sintiéndome miserable. Esto era tristemente
insuficiente pero no sabía que más decir. North se puso de pie y pasó su mano a
través de su mojado cabello.
—Esto… todo esto. Nosotros. —Hizo un ademán hacia mí—. ¿Tienes alguna
idea de cuán difícil fue para mí decirte todo lo que te dije ayer, Kris? No sólo
acerca de Jamie. ¿Acerca de cómo me siento por ti… por otro chico? —Movió su
cabeza—. Tenía miedo de que pudieras tirar mis palabras de vuelta a mi cara.
Pero no. Tú dijiste… —Bajó su voz y me miró—. Tú dijiste que sentías lo
mismo.
—Lo hice —susurré, sofocándome por las palabras—. Lo hago. Oh, North…
—Si realmente sintieras por mí lo que yo siento por ti, habrías confiado en mí.
Yo… —Pasó una mano a través de su cabello—. Demonios, desnudé mi alma
ante ti ayer, Kris. Dos veces. Y justo ahora nosotros casi morimos allá afuera en
el rompeolas porque no podías incluso quitarte tu camiseta en frente de mí.
¿Estás viendo la diferencia?
Lo veía todo bien. Pero no había nada que yo pudiera hacer acerca de ello.
Miserablemente, asentí.
—Lo siento, Kris, pero hasta que puedas mostrarme lo que estás escondiendo,
hasta que puedas confiar en mí de la manera en que yo confío en ti, no creo que
pueda hacer esto. Creo que quizá… quizá deberíamos sólo volver a ser amigos
y compañeros de cuarto y nada más.
235
Esto era exactamente lo que he estado buscando… Las palabras que había sido
demasiado cobarde de decir por mí misma. Y aún así, escuchándolas de sus
Página
—¿Realmente no vas a decirme o mostrarme? ¿Te vas a dar por vencido con
nosotros… sólo así?
—No, quédatelo. —La boca de North estrechó en una pálida línea y movió su
cabeza—. Quiero que lo tengas… para recordarme.
Lo perdí. Lo he perdido, susurró una voz en mi cabeza y supe que era verdad.
Hice una mueca mientras su brazo rozaba mi costado herido. La sangre que
North había visto en la playa había sido de algunos rasguños que había recibido
de los espinos de mar. Estaban casi curados ya, pero los moretones azules y
púrpuras que habían florecido bajo la piel por el impacto con el rompeolas
estaban todavía tiernos y dolorosos.
—Yo fui el que te dijo que iba a pasar las vacaciones con North —le recordé a
Wilkenson con irritación—. No es como si fuera un gran secreto.
—Tuve una encantadora visita —dije con voz apagada—. Sus padres son muy
agradables y su casa es hermosa.
—¿Entonces por qué estás tan deprimido, mi querido maniquí? Pasaste tus
vacaciones de invierno en el paraíso con un dios, deberías estar extático. A
menos que... —Me miró de cerca—. A menos que haya problemas entre tú y el
Príncipe de Hielo.
—Oh, no, querido. Creo que la pregunta es, ¿qué quieres tú?
Página
La respuesta a eso era fácil, quería a North de vuelta. Desde nuestras palabras
en la playa había sido frío y distante. Habíamos tomado el transporte de regreso
a La Academia en silencio y habíamos entrado justo antes de DLO. North no
dijo nada, pero cuando tomé mi pijama y me fui a cambiar en el armario como
de costumbre, sentí sus ojos sobre mí, tanto enojados como llenos de reproches.
No había preguntado incluso si quería que programara la alarma para
levantarme para mi ducha de las tres de la mañana y yo no se lo había
recordado tampoco. Supuse que tendría que encontrar una nueva manera de
estar limpia, o tal vez sólo escabullirme por mi cuenta. Era arriesgado, pero
¿qué otra cosa podía hacer?
Hoy, el primer día de regreso a clases, North había sido cortés pero nada más,
tal como lo había sido durante todo el tiempo que estuvo tratando de llegar a
un acuerdo con sus sentimientos iniciales hacia mí, el semestre anterior. Sólo
que esta vez era peor. Peor, porque ahora sabía lo maravilloso que podría ser el
ser amada por él. Ser sostenida en sus brazos. Pero me temo que nunca tendré
ese placer de nuevo, no a menos que le revelara mi secreto y quizás ni siquiera
entonces. Después de todo, ¿qué tan enojado estaría North cuando se enterara
de que había sido engañado? ¿Alguna vez desearía estar conmigo otra vez?
Me pareció que era muy dudoso. Aún así, yo habría estado dispuesta a darle
una oportunidad si pudiera haberme comunicado con Kristopher en su móvil
para conseguir su bendición. Pero las pocas llamadas que había hecho en la
estación antes de que tomáramos el transporte de regreso a Athena habían
quedado sin respuesta. Yo sabía que Kristopher estaba fuera de alcance
físicamente pero tenía la esperanza de al menos conectar con él a través del
video de la pantalla. El hecho de que no pude llegar a mi amado hermano
gemelo me hizo sentir más abandonada. Si sólo pudiera hablar con él, explicarle
sobre North y obtener su bendición para…
—Oh, creo que podría hacerlo. —Wilkenson me dio una sonrisa socarrona—.
Página
—Lo que sea que hayas oído, no es cierto. Te lo dije, North y yo no somos más
que compañeros de cuarto.
—Tal vez ahora, pero estoy dispuesto a apostar que había algo entre ustedes en
algún momento. —Wilkenson me miró con reproche—. Y yo que pensaba que
no bateabas para ese equipo.
—Irritable. De todos modos, estaba más sorprendido sobre North que sobre ti.
Es tan recto que pondría celosa a una regla.
—Sí, lo es. Y yo también. Así que sólo termina, ¿de acuerdo? —La continua
investigación de Wilkenson en mi vida privada empezaba a ponerme de
nervios. Sobre todo ahora que ya no tenía más vida privada con North.
Suspiré. Bien, ahora había logrado alienar al único amigo que me quedaba.
239
Me detuve en seco en medio del pasillo y me quedé allí como un bulto, dejando
a los otros estudiantes caminar a mí alrededor. Me sentía miserable,
completamente miserable y no había nada que pudiera hacer al respecto. Nada
excepto decirle a North mi secreto y no podía hacer eso. Así que estaba
atrapada.
Sintiéndome nerviosa y tensa, abrí el agua caliente y esperé hasta que hubiera
Página
Antes de que pudiera registrar la familiar voz detrás de mí, una mano áspera
me tenía del brazo y me estaba dando la vuelta.
Página
Tomada por sorpresa, me sacudí, casi resbalando sobre las baldosas húmedas.
Una caída al suelo de la ducha habría sido dolorosa, pero podría haberme
salvado, podría haberme cubierto. Por desgracia, el agarre de Broward en mi
brazo era demasiado firme. Me levantó, mirándome con una luz malvada en
sus ojos porcinos pequeños.
—Tú... tú fuiste expulsado —jadeé, tratando de cubrirme con las manos—. ¡Ni
siquiera deberías estar aquí!
—Sí, pero tenía un pequeño asunto pendiente. —Me sonrió—. Tú, novato. Así
que vine de regreso y le dije a Dawson y Nodes que te mantuvieran aquí por
mí. Pensé que podrías colarte por la puerta trasera, pero… —Se detuvo
bruscamente, sus ojos muy abiertos—. Dawson... Nodes... ¿ven lo que estoy
viendo?
—¿Qué demonios? —El tonto Nodes, de pie al otro lado de Broward, pareció
confundido—. ¿Dónde está su pene? —preguntó sin rodeos.
—Él no tiene uno, idiota. —Los ojos de Broward dejaron mi cara y recorrieron
mi cuerpo—. Él es ella. El novato aquí es una chica.
—Maldita sea —dijo Dawson otra vez, y sus ojos se habían vuelto codiciosos—.
Una chica de carne y hueso aquí mismo, delante de nuestras narices todo este
tiempo. Sólo piensa en toda la diversión que podríamos haber tenido con ella.
—Así que si Jameson es una chica, eso significa que esa vez que te derrotó en
242
—¡No! —Finalmente logré librarme de él, pero no había ningún lugar a donde
ir sino de vuelta en la ducha que todavía estaba corriendo—. Aléjate de mí —
dije con voz temblorosa—. ¿Cómo te atreves a hablarme de esa manera? Tú... tú
no eres un caballero.
Broward se echó a reír, un sonido horrible que hizo eco y rodó en el pasillo de
baldosas.
—Bueno, vamos a eso, tampoco lo eres tú, novato. Y no vas a ser una dama,
tampoco. No cuando haya acabado contigo. —Se desabrochó la bragueta y dio
un paso adelante, alcanzándome—. Ahora ven aquí.
No, ¡no puedo pensar de esa manera! Levanté la barbilla. Si dejo que me intimide,
estoy muerta. Tengo que tener un plan... una estrategia. De repente, sabía lo que iba
a hacer.
243
—Vamos, entonces —dije, aunque tenía la garganta tan seca que apenas podía
articular las palabras. Dejé caer mis brazos, dejándome expuesta, aunque cada
Página
instinto me había clamado contra eso. Yo estaba orando que Broward y sus
compinches mantuvieran sus ojos en mi cuerpo y no en mis manos. Ellos lo
hicieron. Deslicé un brazo detrás de mí y busqué a ciegas con la punta de mis
dedos la bolita de champú extra en la pequeña repisa a la altura de mi cintura
en la esquina de la casilla—. Vamos —dije de nuevo, palmeando la pastilla y
rezando para que no se hubieran dado cuenta.
—Muy bien, ahora, eso me gusta más. —Broward se pavoneó hacia adelante y
cerró la ducha con un giro de su muñeca. Con la otra mano estaba tirando hacia
abajo sus pantalones. Luché por mantener los ojos por encima de su cintura,
pero no pude dejar de notar el grueso y rechoncho miembro masculino que
quedó a la vista. Mi estómago dio vueltas pero traté de no dejar que el disgusto
se mostrará en mi rostro—. Apuesto a que has estado deseándome todo este
tiempo, ¿eh, nena? —Arrastró las palabras, inclinándose hacia mí—. Apuesto a
que…
—Oh no, no lo harás, pequeña perra —gruñó Broward. Su ojo derecho estaba
entrecerrado todavía, pero el izquierdo estaba lleno de odio malévolo—. Ahora
seré el doble de malo. —Agarrando mi tobillo, me empezó a arrastrar.
244
—Yo no lo creo. —Su rostro era una máscara sangrienta de furia mientras me
arrastraba hacia él. Podía sentir los huesos de mi tobillo crujir con la presión de
su mano carnosa.
—Déjalo ir.
La voz profunda y autoritaria me hizo jadear y mirar hacia arriba. Sentí un gran
alivio cuando vi a North de pie, mirando hacia abajo a la escena en el piso de la
ducha. Su rostro estaba lleno de furia justificada, una vista que envió a Dawson
en escape sobre sus manos y rodillas.
Para mi alivio, no llegué a oír lo que él había planeado para mí. North entró en
acción de nuevo y esta vez los movimientos que usó eran nada como los que me
Página
Con el agarre del matón en mi tobillo finalmente roto, me escabullí hacia atrás,
todavía luchando con mi toalla. Pero North no había terminado. Inclinándose,
tomó a Broward por el cuello y lo puso de pie. Cuando vio la forma en que los
pantalones de Broward estaban alrededor de sus gruesos tobillos, su rostro se
volvió aún más oscuro.
—¿Qué crees que iba a hacer, eh? Lo mismo que has estado haciendo con esa
pequeña perra todo el semestre, eso es.
—¿Por qué continuas diciendo "él", eh? —exigió Dawson, desde la relativa
seguridad de la esquina.
—Sí —resopló Nodes, todavía sosteniendo sus dedos rotos—. Deja de tratar de
fingir. Sabemos que sabes lo que Kris es.
—Míralo, ¡él no lo sabe! —gritó, aunque sus palabras sonaron apagadas, debido
a su nariz rota—. No lo sabe.
—¡Alto! ¡Basta ya! —jadeé, horrorizada por la violencia—. No, North, ¡lo vas a
matar!
Dejaron un rastro de color rojo en los azulejos blancos que hicieron dar vueltas
a mi estómago pero por fin se habían ido. Luego el baño estaba vacío a
excepción de mí y North.
—¿Es verdad? —Su voz era apenas un susurro y la expresión de su rostro era
terrible de contemplar.
—No más mentiras, Kris —dijo con voz cansada, limpiándose las manos con
sangre en los pantalones de su uniforme—. Dime. No, no me digas... muéstrame.
—North…
No había nada más que pudiera hacer, ni otra mentira que pudiera decir. No
había forma de impedirle descubrir mi vergonzoso secreto. Ruborizándome y
temblando, dejé caer la toalla.
North asimiló, sus ojos cada vez más amplios por segundo.
—No, aléjate de mí. No puedo creer que fuera tan idiota. Nunca siquiera...
—Bueno, ahora ¿qué diablos está pasando aquí? —El rugido furioso del
entrenador Janus hizo eco en el cuarto de azulejos, congelándome en mi
lugar—. Broward de vuelta en el campus y medio muerto a golpes. Nodes y
Dawson gritando que North es el responsable y que Jameson es una maldita
chica. Y ahora…
—¿Jameson?
249
Página
Capítulo 34
Traducido por Angie_kjn
E
l Director Chauser caminaba de un lado a otro frente a su escritorio,
con un gesto de preocupación surcando su frente. De vez en cuando
se detenía y me miraba como si fuera a decir algo. Entonces sacudía
su cabeza y seguía caminando.
—Por favor, señor —me aventuré, pero Chauser se limitó a negar con la cabeza.
—Creo que mucha gente se está preguntando lo mismo en este momento —dijo
el entrenador Janus rudamente—. Al menos estoy seguro de que yo sí me lo
pregunto.
El Director Chauser miró hacia arriba, pareciendo darse cuenta por primera vez
que el entrenador todavía seguía ahí, parado a mi lado como alguna clase de
guardia.
—Director, por favor, si me escuchara sólo por un momento creo que podría
explicarlo… —empecé pero Chauser se volvió hacia mí.
—Dudley, por favor, déjalo hablar. Um… a ella, déjala hablar —sugirió
Hinks—. Estoy seguro que debe haber alguna explicación para todo esto.
Alguna razón de porque está aquí en lugar de su hermano.
—La hay —dije. Rápidamente expliqué los planes de mi padre para Kristopher
y para mí, planes en los que no podíamos opinar y que nos llevarían a una vida
de miseria para los dos. Les conté acerca de que yo era la única a la que le
interesaba explorar el espacio mientras que mi amado hermano sólo quería
mantenerse inmerso en su música.
continúe—. Pero nunca me imaginé lo difícil que sería y no tenía idea de… de
que el castigo por tal engaño era tan alto. —Tragué con fuerza—. Para cuando
Página
me enteré de las posibles consecuencias de mis acciones, era demasiado tarde
para echarme para atrás. Yo… yo estaba atascada.
—Ya veo. —Chauser asintió despacio—. Y también veo que no hay manera de
que pudieras haber sobrevivido y mantener tu disfraz intacto sin ayuda. Dime
la verdad ahora, jovencito… um, jovencita, ¿tu compañero de habitación sabía
algo de todo esto?
—Nada de eso —dije al instante—. North no tenía idea de que yo era una chica
hasta ahora cuando él… cuando me vio en el cuarto de las duchas. —Mis
mejillas se volvieron rojas al admitirlo pero era una verdad que necesitaba ser
contada.
—Lo siento pero no veo forma de que eso sea posible. Hinks y yo vimos la
devoción de North hacia ti. ¿Esperas que me crea que él desarrolló sentimientos
por ti mientras todavía estaba bajo la impresión de que eras hombre?
—Mi impresión era que North no tuvo interés en otros hombres, al menos hasta
que recibió ese azotamiento, que debía haber sido para ti.
—Eso fue cruel de tu parte, Jameson. Muy cruel. Sólo puedo imaginarme lo
confundido que debe estar tu compañero en este punto.
Sacudió su cabeza.
Página
—Me temo que eso no es posible. Necesitaré que reveles la localización de tu
hermano, para que pueda ser encontrado y traído a la justicia.
—¿Estás consciente de que el castigo por hacerse pasar por otro estudiante con
el intento de estafar la Royal Academy es la pérdida de una mano?
Mi garganta estaba tan seca que hizo un sonido de clic cuando tragué, pero de
alguna forma me las arreglé para responder.
Despacio, asentí.
—Dije, ¡trae el bloque! —La voz del director fue baja pero la intensidad con la
que habló hizo que Hinks se escurriera afuera de la habitación como un roedor
asustado. Demasiado pronto, volvió con algo que lucía como una guillotina en
miniatura montada en una caja a la altura de la cintura.
Miré el bloque con horror. En lugar de la espada sangrienta que había visto en
mis sueños, la mini guillotina tenía un rayo láser que brillaba suavemente, sin
duda para que pudiera cauterizar la herida aún mientras amputara una
extremidad.
—Por favor, señor —dije con voz ronca—. Asum… asumiré las consecuencias.
—¡Deténgase!
—¿Qué diablos está pasando aquí, Chauser? —gritó, caminando hasta pararse
frente a mí. Padre era un hombre grande y mucho más alto que el director,
también mucho más grande que yo—. ¿Qué es esto que he oído acerca de que
usted admitió a mi hija en lugar de mi hijo en su escuela abandonada por Dios?
—¡Idiota! Ella no se pudo haber “infiltrado” en este maldito lugar sin que la
hubieran dejado entrar en primer lugar. Es una chica por el amor de Dios. ¿Me
está diciendo que es tan estúpido que no sabe diferenciar entre un hombre y
una mujer?
—A todos con la mitad del cerebro en sus cabezas. Dígame, Chauser, ¿si alguien
pusiera una silla encima de una vaca intentaría montar la maldita cosa?
—¿De quién? —rugió—. ¿Uno de los hombres a los que serviste mientras
Página
estabas aquí?
—Espere un momento, Jameson. —El director Chauser dio un paso adelante—.
Tengo que discrepar con eso. Por lo que yo he sido capaz de discernir, no ha
habido una conducta indebida, um, sexual aquí. Su hija logró mantener su
identidad en secreto de todos aquí, incluso de su compañero de cuarto, con un
recato extremo.
—Eso es verdad —dijo Hinks, parándose al lado del director—. Puede ser una
mentirosa pero no es una puta.
Miré a Hinks con gratitud pero claramente las buenas palabras que él y el
director estaban diciendo, mi padre no las estaba escuchando. Me estaba
mirando como si yo fuera algo que hubiera raspado de la parte inferior de su
bota.
—¡No quiero casarme, padre! —dije, mirándolo—. Quiero navegar una nave
espacial.
—No expongas tu ignorancia, Kristina, esa no es una profesión para una mujer
—gruñó mi padre.
—¿Ves? —Me volví hacia padre—. Soy inteligente, padre, no sólo alguna
estúpida niña pequeña que puedes descartar sólo porque sucede que no tengo
el equipo correcto entre mis piernas. ¿Por qué no sólo me desheredas y me dejas
256
en paz? Yo puedo…
Página
La gran mano de padre salió de la nada, abofeteándome tan fuerte que vi
estrellas. El impacto me tumbó y quedé acostada sobre el suelo, aturdida, con
los oídos zumbando.
—Padre, por favor. —Di un grito ahogado, pero él me levantó a la fuerza del
suelo y me sacudió.
Su aliento era caliente y nauseabundo sobre mi cara y nunca lo había visto tan
enfadado. Estaba contenta de que Kristopher no estuviera aquí. Contenta de
que estuviera lejos de su alcance. Pero estaba claro que padre se iba a asegurar
de que fuera miserable por el resto de mi vida para pagar por mi decepción y la
libertad de mi hermano.
—Sí. —Levanté el mentón y lo miré a los ojos—. Sí, está perfectamente claro,
padre. Me odias y quieres hacerme pagar.
Me jaló fuera de la oficina del director, dejando a Chauser y a Hinks detrás con
miradas sombrías en sus rostros.
Padre me llevó por el largo pasillo y afuera al recibidor. Ahí, sentado en una
silla, aparentemente esperando por una audiencia con el director estaba North.
—¿Jameson?
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—No —dije, peleando contra el agarre de padre—. Tengo algo que decirle a
North.
—No, no tienes nada que decir. —La cara de padre se estaba volviendo roja de
enojo de nuevo—. Te lo dije, tienes que mantener tu boca cerrada. —Se giró y le
dirigió una mirada hostil a North—. ¿Quién es él, de todas formas? ¿Uno de los
hombres a los que serviste? ¿Qué le quieres decir?
—Sea lo que sea, no es nada que quiera escuchar. —North me dio una mirada
de disgusto que hizo que mi corazón bajara a mis pies. Poniéndose de pie,
caminó hacia la oficina del director.
—¿North? —susurré. Y luego más fuerte dije—. ¡North, por favor! —Con un
esfuerzo súper humano, me liberé del agarre de mi padre y corrí a pararme
enfrente de mi compañero de habitación—. Por favor —repetí—. Dijiste…
dijiste que me amabas.
—Eso fue antes de saber cómo mentiste. Vete, Kris… ve a casa. No eres la
persona que creía que eras.
La mirada que decía que me odiaba por mis mentiras y que me odiaría por
siempre.
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Capítulo 35
Traducido por Kanon
Por supuesto hoy iba a suceder algo… yo iba a conocer a mi nuevo esposo. No
tenía idea de a quién había encontrado mi padre para casarme.
Presumiblemente era un hombre de fuera de Victoria. Nadie en mi provincia
natal habría tenido nada que ver conmigo, incluso si me hubiese permitido salir
de la casa… Lo que no sucedió. Había hecho varios intentos poco entusiastas de
escape, pero en vano. Mi padre había contratado guardias asignados alrededor
de la casa tanto en el día como en la noche. Debía de estarle costando una
fortuna pero aparentemente todo lo que le importaba era la certeza de que no
me escapara antes de que me casara adecuadamente.
nanas los sorprendían, rápidamente los arrastraban lejos pero los niños siempre
volvían. Yo era una verdadera novedad, un miembro de la más alta élite que
había caído en pecado. No me importaban sus burlas y mofas, de hecho no me
importaba mucho nada. Estaba demasiado ocupada siendo miserable.
No me opuse a los arreglos de Anna hasta que intentó remover el aro de plata y
ónix de mi oreja. Estábamos sentadas en el recibidor, esperando, y Anna estaba
haciendo los últimos retoques a mi atuendo cuando comentó, con fingida
naturalidad, que el aro no combinaba realmente con el resto de mi atuendo de
boda.
—¡No! —Puse una mano sobre él protectoramente cuando dio un paso adelante
para sacármelo—. No, no me lo quitaré. No lo haré.
La hosca y desconocida voz desde la puerta del recibidor nos hizo a Anna y a
mí saltar de sorpresa. Allí, de pie justo detrás del mayordomo que claramente lo
dejó entrar, estaba una alta e impresionante figura vestida toda de negro.
—Estoy muy contento de conocerte, Kristina —dijo él, en esa tosca voz suya.
Mordí mi labio.
—Por supuesto que no, mi señor. Yo… yo estoy segura que es posible.
—Bastante posible, te aseguro. Ahora ven, vamos a firmar los papeles y seguir
nuestro camino. Tengo una agenda muy ocupada que seguir y mi nave sale al
amanecer.
Estábamos de pie ante la pantalla en la sala de estar. Era el mismo lugar en que
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Mi padre miró hacia mí todo el tiempo en que dijimos nuestros votos, mi nuevo
esposo en su tosca pero estable voz y yo tropezando y trastabillando con las
palabras. Fue sólo cuando el magistrado nos declaró esposo y esposa y que
firmamos el contrato de bodas que él asintió en aprobación.
Yo no quería ser una “buena y fiel esposa” pero la elección no era mía, yo
estaba casada ahora, me gustara o no.
Mi padre resopló.
—No me importa una maldita mierda cómo la trates, Wanerite. Golpéala cada
noche si quieres… Sólo nunca me dejes verla otra vez.
—Como desee.
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Sin protestar, dejé a mi nuevo esposo llevarme afuera de la casa para entrar en
una limosina flotante que esperaba.
Mi nueva vida había comenzado y no había nada que pudiera hacer para
detenerla.
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Capítulo 36
Traducido por Bazzinga
Por supuesto, era más fácil dar que recibir el consejo. De todas formas, me forcé
a apartar la mirada de la ventana de la limusina y me volteé para enfrentar a mi
nuevo esposo en su lugar. Para mi incomodidad, me encontré con que él me
estaba estudiando intensamente, el brillo de sus ojos ocultos detrás de la
máscara nunca vacilaba.
—Sí, mi señor. —Miré hacia abajo, a mis dedos, desando que él dejara de
Página
mirarme.
—¿Mi mirada te hace sentir incómoda, Kris? —preguntó suavemente.
Se encogió de hombros.
Antes de poder tomar el coraje para preguntarle que quiso decir con eso, la
limusina automatizada se detuvo en el puerto espacial de Victoria.
Para mi sorpresa, la nave frente a la cual nos detuvimos parecía ser un vehículo
comercial más que uno privado. Unos pocos miembros de la tripulación
vestidos en monos azules estaban cargando paquetes en la bahía de embarque
mientras otros se escabullían por encima del exterior de sus vastos y blancos
flancos, asegurándose que estuviera lista para despegar.
—Oh, sí. —Mi nuevo esposo asintió—. Hay mucho que ver allí afuera, entre las
estrellas. Si no tienes miedo de hacer el viaje.
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—No tengo miedo —suspiré—. Pensé... Supongo que pensé que sólo me
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—Sí, mucho —dije antes de pensar en ello. Quizás cumpla mi sueño de explorar
las estrellas después de todo. Luego, recordé que no las estaría explorando con
North y mi fugaz sensación de euforia fue abruptamente aplastada. Oh North, si
tan sólo estuvieras aquí. ¡Nada de eso significa algo sin ti!
Caminamos por la pasarela hacia el interior de la nave. Dentro, eran todo largos
pasillos de acero, un lugar completamente profesional pero con algunos toques
personales tales como las placas con nombres colgadas en las puertas de la
cabina. Pasamos el cuartel de la tripulación, un espacioso puente de aire, y una
cocina de uso común antes de llegar al sector privado.
Me di cuenta de que era privado porque mi nuevo esposo tuvo que marcar un
código en un teclado de buen gusto para subir una energía azul la cual lo
separaba del resto de la nave. Una vez levantado el campo azul, fui sorprendía
por la vista a un pasillo mucho más lujoso, uno que tenía una suave alfombra
verde musgo. Aquí las puertas eran hechas de madera en lugar de acero y las
placas de afuera de las cabinas manifestaban oficinas en lugar de nombres.
"Primer Oficial", decía la primera. En frente de ella había otra marcada como
"Capitán". Y un poco más abajo había una puerta con la designación de
"Navegador".
Esta fue la puerta donde mi esposo se detuvo. Pero no había ningún teclado en
el cual introducir un código. En su lugar, un identificador de huellas estaba fijo
en la pared junto a la puerta.
—Aquí. —Él hizo un gesto hacia mí—. Pon tu mano en él. Deja que la nave lea
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tus huellas.
—¿De qué está hablando? —Di un paso a través del umbral y volteé mi rostro
hacia él para enfrentarlo. Me siguió y la puerta se cerró detrás de nosotros con
un silbido silencioso.
Sacudí mi cabeza.
—¿Es por eso que se casó conmigo? ¿Por qué escuchó sobre lo que hice? ¿Sobre
como asistí a la Royal Academy disfrazada y aprendí navegación ahí?
—Lo harás en un tiempo. —Dio un paso hacia atrás, aún mirándome a través de
la mascarilla sin rasgos—. Esta es tu cabina pero la visitaré cada vez que sea
oportuno.
—Yo... creo que sí. —Me atreví a echarle una rápida mirada a él y luego bajé la
mirada para estudiar mis manos.
Para mi sospesa, parecía haber sido escogido especialmente para mí. Todos
parecían ser de mi talla y no eran todos vestidos y faldas como fui obligada a
llevar toda mi vida en Victoria. En realidad habían unos cuantos pares de
pantalones también. ¿Podría ser que mi nuevo esposo fuera un poco más liberal
de lo que había pensado al principio?
No te engañes a ti misma. ¿Qué hay si te deja vestir pantalones? Él aún espera que
cumplas con tus deberes de esposa cuando lo ordene. ¿Cómo puede ser liberal?
Un punto muy bueno. Con el corazón encogido, saqué un negligé de color rosa
pálido con encaje en su cuello y mangas. "Usa el camisón rosa", había dicho. Era
casto. Una cosa delicada, sería el exacto color de mi vestido de boda si mi
tiempo en la Academia no me hubiese convertido en una "mujer caída". ¿Estaba
mi nuevo esposo intentando decirme algo? Y si fuera así, ¿qué? Acaricié su
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—Muy bien. —Se rió severamente mientras apagaba las luces, dejando la
habitación oscura—. Así podrás evitar ver lo que hay bajo mi máscara, sin
dudas.
—Oh, no, no, mi señor —protesté—. Sólo porque... soy tímida, eso es todo.
—Me escondí tan bien como pude hasta... hasta el final —susurré, recordando
la horrible sensación de estar desnuda entre Broward y sus secuaces—. Yo... yo
fui atacada en las duchas y fui descubierta. —Entonces me di cuenta de como
debió haber sonado—. Fui atacada pero no... no tomada. —Me apresuré a
asegurarle—. Fui rescatada antes de que algo... inapropiado tuviera lugar.
más.
—Es una lástima que no pueda salvarte esta vez —remarcó mi nuevo esposo.
—Debí haber encontrado otra forma. No debí haber estado allí en primer lugar
—susurré—. Herí a tantas personas... herí a North...
—¿Aún lo amas? —Su voz áspera chirrió en mis oídos y temí a las
consecuencias de responder con sinceridad. Pero ya había echo demasiado
mintiendo.
—¿Qué?
North me atrapó antes de que pudiera tocar el piso, justo como había hecho en
la Academia luego de mi primera pelea con Broward. Se movió a la enorme
cama de dosel y se instaló allí, aún sosteniéndome.
—¿Estás bien? —Su querido y familiar rostro estaba ansioso. Tuve que
estirarme y tocar su mejilla para asegurarme nuevamente que él era real. Que
todo no era un vívido y maravilloso sueño del cual me despertaría. North
volteó su rostro con mi caricia y frotó mi palma con su boca, colocando un
suave beso en el centro. Luego preguntó de nuevo—: ¿Estás bien?
—Lo hice, por un tiempo —dijo seriamente—. No sabes lo que me has hecho
pasar, Kris. Cuestioné mi sexualidad, mi cordura, todo sobre mí mismo cuando
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me di cuenta de que me sentía atraído hacia otro hombre. No es que haya algo
malo en ello, pero no soy gay. Enamorarme de ti fue seriamente una de las
cosas más difíciles que he enfrentado.
—Lo siento tanto. —Mis ojos se llenaron con lágrimas e intenté parpadear para
alejarlas—. Quise decirte, por favor créeme, North. Quería hacerlo. Pero no era
sólo mi secreto.
—En lo absoluto —dije temblando—. ¿Cómo pudiste hacerme creer que pasaría
mi noche de boda con un completo extraño? Pudiste haberme dicho tan pronto
como salimos de la casa.
—Claro que me importa —dije con fiereza—. Nunca dejé de hacerlo incluso
cuando pensé que tú sí.
—¿Qué quieres decir con suficiente sentido común? —demandé—. ¡No sabes
cuantas veces repetí esa escena en mi mente! Que horrible me sentí sabiendo
que no podías soportar siquiera verme.
Pensé en los ojos furiosos de mi padre y tuve que admitir que North tenía
razón.
—No sé sobre eso. —North besó mi mejilla con ternura—. Pero creo que incluso
deberíamos dejarlo pasar. No más sobre torturarnos el uno al otro por un
tiempo, ¿de acuerdo?
Se encogió de hombros.
—Sólo pensé en el disfraz más horrible que pude imaginar. Tenías razón, tu
padre realmente quería castigarte. ¿Por cuál otro motivo te casaría con un
hombre que pensaba que era un Skelly head? —Aclaró su garganta—. Siento
haberlo implicado de nuevo en la Academia en primer lugar. Pero no vi
ninguna otra manera de evitar que perdieras una mano.
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—¡Así que tú fuiste quien lo llamó! —Lo miré con sorpresa—. Me preguntaba
sobre eso.
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—Todavía estaba tan enojado y herido que no podía ver bien, pero sabía que no
quería que perdieras una extremidad. Así que hice una llamada anónima.
Afortunadamente no estaba lejos de Athena o es posible que aún tu mano
estuviera volviendo a re-crecer. —Me miró especulativamente—. Aunque si
hubiese crecido tan rápido como tu cabello, supongo que estarías bien.
—Me gusta más que eso —aseguró North en un gruñido suave—. Ahora que te
veo con él cayendo alrededor de tú rostro, me pregunto como pude haberte
visto como un hombre en primer lugar. —Frunció el ceño—. Por supuesto, casi
al final estaba comenzando a sospechar que algo no estaba bien.
—No lo sé... —Frunció el ceño—. Quizás como que eras transexual o algo así.
Ya sabes, la transición de un sexo a otro...
—Espero que no. —Mordí mi labio—. Y... ¿estás seguro de que mi padre nunca
sospechó nada?
—No. Diablos, no. —North sacudió la cabeza con fuerza—. ¿Recuerdas que te
dije que tendríamos una nave para nosotros una vez que saliéramos de la
Academia? Bueno, esta es.
—Oh, North... —Mi corazón se sintió como si fuera a estallar pero aún había
algo que me molestaba—. Es maravilloso, pero ¿qué hay de tu sueño de ser
parte del Cuerpo Espacial? ¿Renunciaste a eso por mí?
—No había mucho a lo que renunciar —dijo North seriamente—. Los Cuerpos
no admiten oficiales mujeres y sabía que quería estar contigo. —Aclaró su
garganta—. Ellos tampoco ven amablemente a los reclutas que han lisiado
permanentemente a otro cadete.
North asintió.
—Nunca volverá a caminar de nuevo sin una prótesis. Yo, uh, arruiné bastante
su rostro también. No es que fuera atractivo para empezar.
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—Sí, lo sé. Pero entonces los bebés no tendrían tus grandes ojos marrones —se
burló de mí gentilmente.
—Eso sería maravilloso. —Me sentí mareada de emoción ante la idea de ver a
Kristopher nuevamente. ¡Qué maravilloso encuentro y podría presentarle a
North!
North me sonrió.
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Sobre el Autor
Emmaline Andrews
Emmaline Andrews es el seudónimo para una autora muy conocida en el
romance adulto. Ella ha disfrutado de su primera incursión en el mundo del YA
y espera escribir muchos más libros YA en el futuro para los jóvenes lectores y
lectores que son jóvenes de corazón.
Emmaline vive en Florida con su hijo, su marido y su gato, con todos hombres,
lo que hace que se sienta completamente superada en número.
Afortunadamente, siempre puede escapar al mundo fantástico de su escritura,
donde es la Reina Dictadora del Mundo.
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