NUTRICION PRACTICA GRUPO 02
NOMBRE: Rodrigo Vera Carbajal
CATEGORIA DIAGNÓSTICA:
Insuficiencia Cardiaca Congestiva
Reducción de sal: En la insuficiencia cardiaca, la hipertensión arterial y la retención de
líquidos pueden empeorar el estado de salud. Para tratarlos, un método sencillo es
evitar la adición de sal en las comidas.
Reducción de la grasa: Para mantener una buena salud cardiovascular, una dieta
saludable es imprescindible. Un exceso de grasas hidrogenadas o “trans”, grasas
saturadas y colesterol, puede disminuir el flujo de sangre ya que favorece la adherencia
de las grasas a las paredes de los vasos sanguíneos.
Reducción de peso: El mantenimiento de un peso adecuado ayuda a mantener la salud
cardiovascular. Si existe un exceso de peso, el trabajo cardiaco aumenta. Por ello, con
insuficiencia cardiaca, es importante mantener un peso saludable.
Reducción del volumen de las comidas: La insuficiencia cardiaca puede ir
acompañada de falta de apetito. Sin embargo, la alimentación es fundamental para
mantener un adecuado estado de salud. Reducir el tamaño de las porciones y aumentar
el número de comidas al día es una estrategia muy útil para asegurar una buena
cantidad de nutrientes cuando no hay hambre.
Hipertensión Arterial
La sal de los alimentos: La forma más fácil de reducir la sal en la dieta es no añadirla a
los alimentos. Los alimentos frescos suelen tener una concentración de sal mucho más
baja que los preelaborados o precocinados.
Importancia del etiquetado: Es muy importante leer bien el etiquetado de los productos
para compararlos entre sí y eligir aquellos con un contenido bajo en sal. Ten en cuenta
que los ingredientes se colocan en la lista en orden descendente de cantidad. Es decir,
cuanto antes aparezca la palabra sal en la lista de ingredientes, mayor proporción
contiene. Por ello, es aconsejable escoger los productos en los que la sal esté hacia el
final de la lista.
Fármacos con sodio: Las personas que tengan restringido el consumo de sodio
también deben saber que algunos fármacos tienen un alto contenido de este elemento,
especialmente aquellos con una presentación efervescente.
Sustitutos de la sal: Para hacer más sabrosos los platos utiliza especias y hierbas
como sustitutos de la sal. Por ejemplo, cuando prepares una carne puedes emplear
laurel, nuez moscada, pimienta, salvia, tomillo, ajo, cebolla, orégano o romero. En el
caso de los pescados, suele irles mejor curry en polvo, eneldo, mostaza, zumo de limón
o pimienta. Y para los vegetales, lo más apropiado es romero, salvia, eneldo, canela,
estragón, albahaca o perejil.
Dieta baja en sal: Junto con la reducción en el consumo de sal, el tratamiento dietético
de la HTA consiste en una dieta rica en verduras, frutas, legumbres, pescado, aceite de
oliva y alimentos que contengan poca grasa. El alcohol y sustancias excitantes como la
cafeína producen un aumento de la presión arterial. Por ello, se aconseja limitar su
ingesta:
Los hombres, menos de 30 g de alcohol diarios; las mujeres, menos de 20
g.
No mas de dos ó tres cafés al día.
Hipertrigliceridemia
Disminuir las grasas: Para lograr disminuir el aporte lipídico, debemos seleccionar
carnes magras, aves sin piel, quesos bajos en grasa, leches y yogures totalmente
desnatados, y se retirará la grasa visible de la carne. Sin embargo, en muchos casos la
grasa no es visible, porque está mezclada con otros ingredientes, como en los productos
de bollería industrial y en los alimentos preparados o precocinados, por lo que es
necesario leer detenidamente las etiquetas para valorar su contenido de “grasa total” y
“grasa saturada”. Hay muchos productos que indican inofensivamente en sus etiquetas
“aceites vegetales” sin especificar el tipo utilizado, cuando en realidad se trata de aceites
de coco o de palma, es decir grasa saturada. Además, bajo la denominación “aceites
parcialmente hidrogenados” pueden esconderse los “ácidos grasos trans” que aumentan
las concentraciones de triglicéridos y colesterol malo (LDL), y disminuyen los niveles de
colesterol bueno (HDL). Las grasas trans son habituales en los aperitivos, bollería,
alimentos congelados precocinados como patatas fritas, empanadillas, croquetas, y en
algunas margarinas.
CONSEJOS DIETÉTICOS:
Consiste en una dieta de 1800 Kcal, con un aporte aproximado de 70 g de lípidos.
ALIMENTOS DESACONSEJADOS:
Carnes grasas
Embutidos
Carne de oca ó pato
Vísceras de animales: hígado, sesos, riñones, corazón...
Yemas de huevo
Conservas de pescado
Mariscos: langostinos, gambas, langosta, cangrejos, centollos...
Leche y productos lácteos enteros
Quesos
Nata y crema de leche
Coco
Chocolate
Dulces, caramelos, chucherías
Manteca, mantequilla
Bollería y pastelería industrial
Salsas fabricadas con materias grasas
Bebidas de coco
Bebidas alcohólicas
ALIMENTOS PERMITIDOS:
Pescados blancos (merluza, lenguado, rape, pescada, brótola...)
Pescados azules ( boquerones, salmón, atún, melva, caballa...)
Aves de corral sin piel: pollo, gallina, pavo
Carnes de caza: conejo, liebre...
Cerdo magro
Carnes rojas: ternera, bue
Cordero
Clara de huevo
Leche desnatada y semidesnatada
Yogures y productos lácteos desnatados
Quesos pobres en grasas
Legumbres: lentejas, garbanzos, alubias...
Pan blanco, pan integral, biscotes
Verduras crudas ó cocidas
Frutas
Miel y mermeladas
Aceite de oliva y aceites de semillas
Infusiones
Bebidas refrescantes, bebidas gaseosas
Vinagre
Hierbas aromáticas: orégano, romero, tomillo, albahaca, eneldo, estragón...
Hipercolesterolemia
El tratamiento de esta patología requiere un cambio del estilo de vida: alimentación
sana, reducir la ingesta de alcohol, dejar de fumar, evitar el exceso de peso y realizar
ejercicio físico son las armas necesarias para combatir esta patología, que en algunos
casos requiere el uso de fármacos. Pero, ¿cuál es la verdadera clave? Sin duda, la
alimentación.
Para conseguir nuestro objetivo, controlar el temido colesterol, tenemos que basar
nuestra dieta en alimentos como: frutas y verduras, cinco raciones al día; hortalizas;
cereales integrales (pan, pasta, arroz); legumbres (tres raciones a la semana); pescado
azul (al menos, tres raciones a la semana (atún, sardina, boquerón, salmón...); frutos
secos (nueces, almendras) y aceite de oliva virgen.
Evitar ciertos alimentos: Por otro lado tenemos que evitar aquellos alimentos que en
su propia composición incluyen abundante grasa perjudicial para el corazón. Es sencillo.
Por ejemplo, puedes sustituir los lácteos enteros por los desnatados; la mantequilla por
el aceite de oliva y las carnes grasas por carnes magras con poca grasa, como el conejo
o el pollo sin piel. En cuanto a los embutidos, yemas de huevo, fritos comerciales y la
bollería industrial: debes evitarlos.
Para prevenir la hipercolesterolemia:
Consume un 30-35% de grasa, principalmente en forma de pescados y aceite de oliva
virgen.
La grasa saturada es conveniente reducirla. Lo recomendable es que sea menos de un
10 % de la dieta.
Ingerir menos de un 7% de grasa poliinsaturada.
Limitar la grasa monoinsaturada a un 15-20% de la dieta.
Consumir menos de 300 mg de colesterol, 50-55% de hidratos de carbono y un 15% de
proteínas.
Tomar 20-30 g de fibra y las calorías suficientes para mantener un peso adecuado.
Diabetes Mellitus Tipo II
Alimentos recomendados:
Carbohidratos saludables:
Durante la digestión, los azúcares (carbohidratos simples) y los almidones (carbohidratos
complejos) se descomponen en glucosa en la sangre. Concéntrate en los carbohidratos
saludables, como:
Frutas
Vegetales
Cereales integrales
Legumbres, como frijoles y guisantes
Productos lácteos bajos en grasa, como leche y queso
Evita los carbohidratos menos saludables, como los alimentos o bebidas con grasas, azúcares y
sodio agregados.
Alimentos ricos en fibra:
La fibra alimenticia incluye todas las partes de los alimentos vegetales que tu cuerpo no puede
digerir o absorber. La fibra modera la forma en que tu cuerpo digiere y ayuda a controlar los
niveles de azúcar en la sangre. Los alimentos ricos en fibra incluyen:
Vegetales
Frutas
Nueces
Legumbres, como frijoles y guisantes
Cereales integrales
Pescado saludable para el corazón:
Come pescado saludable para el corazón al menos dos veces por semana. Los pescados como
el salmón, la caballa, el atún y las sardinas son ricos en ácidos grasos omega-3, que pueden
prevenir las enfermedades cardíacas.
Evita el pescado frito y el pescado con altos niveles de mercurio, como la caballa gigante.
Grasas "buenas":
Los alimentos que contienen grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas pueden ayudar a reducir
tus niveles de colesterol. Algunas de ellas son:
Palta o aguacate.
Nueces
Aceites de canola, oliva y cacahuate
Qué alimentos evitar La diabetes aumenta el riesgo de enfermedad cardíaca y
accidente cerebrovascular al acelerar el desarrollo de arterias obstruidas y endurecidas.
Los alimentos que contienen lo siguiente pueden ir en contra de tu objetivo de una dieta
saludable para el corazón.
Grasas saturadas. Evita los productos lácteos ricos en grasa y las proteínas animales,
como la mantequilla, la carne de res, los perritos calientes, las salchichas y el tocino.
También limita los aceites de coco y de palma.
Grasas trans. Evita las grasas trans que se encuentran en los bocadillos procesados,
productos horneados, mantequilla y margarinas en barra.
Colesterol. Las fuentes de colesterol incluyen productos lácteos y proteínas animales
con alto contenido de grasa, yemas de huevo, hígado y otras visceras. Trata de no
ingerir más de 200 miligramos (mg) de colesterol al día.
Sodio. Intenta consumir menos de 2,300 mg de sodio al día. Tu médico puede sugerirte
que intentes consumir aún menos si tienes la presión arterial alta.
Hepatitis
Alimentos permitidos: Es importante que durante la hepatitis la alimentación
sea balanceada, debiendo consumir los alimentos en pequeñas porciones y varias veces
al día, esto evita la pérdida de peso debido a la falta de apetito. Asimismo, se deben
ingerir alimentos de fácil digestión y preparados de forma simple, pudiendo utilizar
hierbas aromáticas para darle sabor a las comidas, algunas de ellas que son ricas en
antioxidantes y favorecen en la recuperación del hígado son la salvia, el orégano, el
cilantro, el perejil, la menta, el clavo, el tomillo y la canela. Los alimentos que pueden
incluirse en la alimentación son las frutas, vegetales, arroz, pasta, pan blanco, granos,
cereales, gelatina, café, pan francés o baguete, leche de arroz y tubérculos. En el caso
de las proteínas, pueden y deben consumirse, pero sin abusar, debiendo preferirse
carnes blancas y sin piel como pollo, pavo o pescados bajos en grasas, y en el caso de
los lácteos se deben preferir quesos blancos bajos en grasa, yogur natural y leche
descremada. Algunos alimentos que pueden incluirse en la dieta a diario y que
favorecen la recuperación del hígado debido a sus propiedades antioxidantes,
antiinflamatorias, depurativas y hepatoprotectoras son la acerola, ajo, cebolla, alcachofa,
el cardo mariano, alfalfa, berro, cereza, ciruela, la cúrcuma, diente de león, frambuesas,
limón, manzana, melón, uvas y tomates. Es importante que el individuo conozca cuál es
la tolerancia a determinado tipo de alimentos, debido a que el consumo de grasas o
alimentos de difícil digestión en elevada cantidad puede causar diarrea y malestar. En
caso de diarrea, se recomienda consumir los alimentos cocidos, evitando la ingesta de
frutas y de vegetales crudos.
Alimentos que deben evitarse: Los alimentos que se deben evitar durante una
hepatitis son principalmente los alimentos ricos en grasa, debido a que durante esta
enfermedad puede ocurrir una disminución en la producción de las sales biliares, que
son las encargadas de ayudar a digerir las grasas, por lo que su ingestión podría causar
diarrea, estos alimentos son:
Carnes rojas y frituras;
Aguacate y frutos secos;
Mantequilla, margarina y crema de leche;
Alimentos embutidos o industrializados;
Alimentos confeccionados con azúcar refinado;
Refrescos y jugos pasteurizados;
Leche completa, quesos amarillos y yogures con azúcar;
Tortas, galletas, chocolate y snacks;
Cubitos para sazonar los alimentos;
Comidas congeladas y comidas rápidas;
Salsas como salsa de tomate tipo ketchup, mayonesa, mostaza, salsa inglesa,
salsa de soya, salsas picantes;
Bebidas alcohólicas.
Gota Metabólica
Los principios generales de una dieta para la gota siguen las recomendaciones típicas de una
alimentación sana:
Pérdida de peso. El sobrepeso aumenta el riesgo de tener gota y la pérdida de
peso lo disminuye. Las investigaciones sugieren que consumir una menor cantidad
de calorías y bajar de peso (incluso sin seguir una dieta restringida en purinas)
disminuyen los niveles de ácido úrico y la cantidad de ataques de gota. Bajar de
peso también disminuye la tensión general sobre las articulaciones.
Carbohidratos complejos. Come más frutas, verduras y cereales integrales, que
aportan carbohidratos complejos. Evita alimentos y bebidas con jarabe de maíz alto
en fructosa y limita el consumo de jugos de fruta naturalmente dulces.
Agua. Bebe agua para mantener una buena hidratación.
Grasas. Disminuye el consumo de las grasas saturadas presentes en la carne roja,
la carne de aves de corral y los productos lácteos con alto contenido graso.
Proteínas. Consume principalmente carnes rojas y de aves de corral magras,
lácteos con bajo contenido graso y lentejas como fuente de proteínas.
Entre las recomendaciones de alimentos o suplementos específicos se incluyen las siguientes:
Carnes de órganos y glándulas. Evita carnes como el hígado, el riñón y las
mollejas, que tienen un alto contenido de purinas y contribuyen al aumento de los
niveles de ácido úrico en sangre.
Carne roja. Limita el tamaño de las porciones de carne de vaca, cordero y cerdo.
Mariscos. Algunos tipos de mariscos, como las anchoas, los moluscos, las sardinas
y el atún, tienen mayor contenido de purinas que otros tipos. Sin embargo, los
beneficios generales para la salud de comer pescado pueden superar los riesgos
para las personas con gota. En una dieta para la gota se pueden incluir porciones
moderadas de pescado.
Verduras con alto contenido de purinas. Según se ha demostrado en diversos
estudios, las verduras con alto contenido de purinas, como espárragos y espinaca,
no aumentan el riesgo de gota ni los ataques de gota recurrentes.
Alcohol. Se asocia el consumo de cerveza y de licores destilados con un mayor
riesgo de gota y de ataques recurrentes. El consumo moderado de vino no parece
aumentar el riesgo de ataques de gota. Evita el consumo de bebidas alcohólicas
durante los ataques de gota y limita el consumo, especialmente de cerveza, entre
los ataques.
Alimentos y bebidas azucaradas. Limita o evita los alimentos azucarados, como
los cereales endulzados, los productos de panadería y las golosinas. Limita el
consumo de jugos de fruta naturalmente dulces.
Vitamina C. La vitamina C puede ayudar a disminuir los niveles de ácido úrico.
Consulta al médico si correspondería incorporar un suplemento de vitamina C de
500 miligramos a tu plan para los medicamentos y a tu dieta.
Café. Algunas investigaciones indican que se podría asociar el consumo moderado
de café, especialmente de café común con cafeína, a un menor riesgo de gota. Es
posible que beber café no sea adecuado si tienes otras afecciones médicas.
Consulta al médico sobre la cantidad de café que puedes consumir.
Cerezas. Existe evidencia de que comer cerezas se asocia con un menor riesgo de
ataques de gota.
Obesidad
En primer lugar, es necesario modificar los hábitos alimentarios:
Introducir abundantes frutas y verduras crudas o cocidas (al menos cinco unidades al
día), lácteos desnatados, cereales integrales.
Seleccionar cortes magros de carnes y pescados. Cocinarlos con procedimientos bajos
en grasa (al horno, a la plancha, al vapor, papillote, etc.)
Vigilar las cantidades e intentar disminuir poco a poco el consumo de sal y alcohol.
Beber al menos entre 1,5 y 2 litros de agua diarios.
Hacer un desayuno completo, planificar con antelación los menús y distribuir las
comidas en al menos cinco ingestas para evitar caer en el picoteo.
Sin embargo, si limitamos los cambios a la alimentación nos será más difícil alcanzar el objetivo.
Es imprescindible acompañar estas modificaciones de la dieta con un aumento gradual en la
actividad física diaria. No se trata de convertirse en un atleta de la noche a la mañana, ni
tampoco de hacer una actividad extenuante que seamos incapaces de mantener a lo largo del
tiempo. Al contrario, hemos de decantarnos por una actividad que podamos incluir fácilmente en
nuestra rutina, de manera que aseguraremos su cumplimiento diario. Por ejemplo, ir andando al
trabajo, a clase o al mercado; bajar del metro o el autobús unas paradas antes y caminar el resto
del trayecto; aparcar el coche más lejos de lo habitual; reemplazar el ascensor por las escaleras;
salir a pasear; montar en bicicleta, etc.
Por lo tanto, de nada sirve seguir una dieta de moda o milagrosa que logre una pérdida de peso
rápida a costa de músculo y agua, ya que por sus irreales características no podrá ser
mantenida a largo plazo.
Intolerancia a la Leche
INGREDIENTES SEGUROS PARA LOS INTOLERANTES A LA LACTOSA:
Para la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital General Universitario Gregorio
Marañón de Madrid, España es muy importante realizar una dieta recetada por un especialista
de la forma correcta, y para esto, se debe tener en cuenta el contenido en lactosa de los
alimentos que se consumen.
CONTENIDO EN LACTOSA DE LOS ALIMENTOS
Pancreatitis Aguda
Durante una crisis de pancreatitis aguda, por lo general se interrumpe la alimentación
durante un máximo de 48 horas, colocando solo hidratación por vía intravenosa para
estabilizar a la persona. Una vez estabilizado y dependiendo de la gravedad, es posible
que el médico indique la colocación de una sonda que va de la nariz al intestino para
permitir la alimentación enteral con suplementos nutricionales especiales que se
introducen a través de la sonda nasoentérica, esto se realiza con la intensión de
mantener el páncreas en reposo pero a la vez estimular el intestino. Vea en qué
consiste la nutrición enteral.
Dependiendo de la evolución, una vez que el individuo no presente dolor, haya una
disminución de los valores en sangre de las enzimas pancreáticas y no haya riesgo de
complicaciones, se iniciará la alimentación por vía oral con una dieta de líquidos claros
y baja en grasa según la tolerancia del paciente, en pocas cantidades, iniciando la la
alimentación con jugos de fruta licuados y colados, agua de coco y un caldo de
vegetales bien diluido. Además de esto, el médico podrá recetar suplementos con
enzimas digestivas que facilitan la digestión de los alimentos, ayudando al páncreas a
trabajar mejor.
Una vez tolerados los líquidos claros, se irá progresando la dieta a una consistencia
blanda y luego sólida con alimentos de fácil digestión y baja en grasa. Durante la fase
de consistencia blanda, las sopas deben ser trituradas, también podrá ingerir puré de
papa o de calabaza sin mantequilla ni leche, los huevos deben ser cocidos, y el pollo y
el pescado deben ser desmenuzados.
Es importante que la comida sea preparada con aliños naturales, como por ejemplo:
perejil, oréganos, cilantro, cebollín y albahaca, además de ser cocinados a la plancha o
al vapor
Marasmo
Es tan importante como todo lo anterior, se inicia dieta líquida que aporte 80
calorías/kg/día y 0.8 grs/kg/día de proteínas y luego se incrementa según tolerancia
para lograr lo más rápido posible una dieta hiperprotéica e hipercalórica; la alimentación
parenteral no está indicada en desnutridos, salvo en casos especiales en patologías en
donde es imposible administrar via oral.
ESQUEMA 1. SALA DE RECUPERACIÓN NUTRICIONAL ESQUEMA PROGRESIVO
DE DIETAS PARA MARASMO (Mm) Y KWASHIORKOR (Kw) 1. Deberá darse
indicadores de dieta de acuerdo al Cuadro III de progresión iniciando con dieta lí quida,
después blanda del tercer al sexto día y posteriormente dieta corriente. 2. Del cálculo
de calorías se restará las calorías de la leche que se dé al niño. 3. Debería incluirse en
la orden: edad del niño, peso, si la desnutrición es de tipo marasmo o Kwaschiorkor. 4.
Deberá calcularse el número de calorías deseado en total para el día, restando las de la
leche, y de berá anotarse el total de proteínas para el día. 5. Necesita de 1.5 a 2 ce de
agua por caloría consu mida 6. Todo niño de la sala de recuperación deberá tener dieta
de acuerdo a este esquema general excep tuando casos especiales. La dieta se inicia
lo más rápido posible, en cuanto se corrige la hidratación por via intravenosa y tolera la
vía oral. También se puede administrar la vía parenteral en combinación con la dieta
oral o entera!, si el paciente está muy débil o anoréxico se puede administrar por sonda
nasogástrica, en nuestra experiencia una parte de los requerimientos líquidos se
administra por vía parenteral y el resto por SNG; con respecto a ésta última, el tipo de
dieta, la cantidad y la concentración depende de la tolerancia del paciente y se va
incrementando gradualmente.