La Compañía de Meiningen, apodados Los Meininger (en alemán, Die Meininger), fue
una compañía teatral con sede en el Teatro Estatal de Meiningen, el teatro de la
corte del estado alemán de Sajonia-Meiningen, gobernado por Jorge II duque de
Sajonia-Meiningen. Estuvieron operando entre 1874 a 1890 realizando un total de 81
giras, y pasaron a la historia por introducir una reforma integral en el arte del
teatro europeo de aquella época. Su director principal fue Ludwig Chronegk, bajo
cuyo liderazgo recorrieron toda Europa y cosecharon grandes éxitos. El conjunto
tuvo una gran influencia en Ibsen, Antoine y Stanislavski.1
El duque admiraba los intentos de Charles Kean de representar las obras de
Shakespeare de una manera históricamente precisa para el lugar y el período en que
se desarrollaba cada drama. El conjunto que creó, que recorrió Alemania y Europa en
1874–1890, se hizo famoso por sus reproducciones detalladas y arqueológicamente
auténticas de lugares y sus escenas de multitudes realistas e individualizadas.1
Sus producciones ofrecieron un modelo de una estética teatral integrada y unificada
y una demostración del potencial de un modo de realización teatral estrictamente
controlado y centrado en el director.
Índice
1 La compañía
2 Dramaturgia
2.1 El director
3 Referencias
3.1 Bibliografía
La compañía
Jorge II de Sajonia-Meiningen destacó como gran intelectual entre la nobleza
alemana de su época, estudió en las universidades de Bonn y Leipzig y se interesó
por las artes en general y por el teatro y la música en particular. Cuando Jorge II
sucede a su padre tras su abdicación forzada, ascendiendo al ducado, se hace cargo
del Teatro de la Corte de Meiningen, tomando la responsabilidad de sus compañías de
teatro y de música.
El Teatro de la Corte de Meiningen es creado por Bernardo II, padre de Jorge II, en
1831, siendo destinado principalmente a la ópera. Es en 1860 cuando se crea la
compañía de teatro bajo la dirección del Barón von Stein que Jorge II, cuando
accede al ducado y al control del teatro en 1866, sustituye por el dramaturgo
Friedrich M. Bodenstedt . Finalmente, en 1870, prescinde de este y es el propio
Jorge II quien asume las labores de su dirección.
A lo largo de su existencia, la compañía contó con distintos cargos que en cierto
modo colegiaban la dirección de la compañía. En el periodo comprendido entre los
años 1874 y 1890, los más destacados por sus giras por Europa, Jorge II puso a
Helene von Heldburg (su tercera esposa y con anterioridad actriz de la compañía) al
frente de la dirección de actores, y a Ludwig Chronegk como regidor o intendente de
la misma. En cualquier caso fue el propio Jorge II quien en todo momento decidía
sobre todos sus aspectos artísticos, llegando, desde determinar las obras a
representar y fijar la actuación y movimientos sobre el escenario, hasta bocetar él
mismo escenografía y vestuario.
Entre 1874 y 1890 la actividad de la compañía se centra en giras por toda Europa,
completando 81 giras por las principales capitales europeas en las que dio más de
2.500 representaciones,2 poniendo en escena obras de muy diferentes autores:
Schiller, Shakespeare, Molière, Kleist, Ibsen,... la representación de Espectros de
este último supuso su estreno absoluto.3
Su actividad en Alemania no se limitó al Teatro de la Corte de Meiningen, sino que
igualmente recorrió el país dando representaciones en los teatros privados que en
aquel entonces comenzaban a abrirse (de 200 salas existentes en 1870 en Alemania,
en quince años pasaron a 600);4 actuando igualmente en Berlín, convertida entonces
en la capital del imperio germano, donde en 1883 se abrió en Deutscher Theater,
primer teatro alemán.4
Sus giras por Europa los sumó a los esfuerzos renovadores que se extendían por el
continenente, teniendo acceso a sus representaciones otros protagonistas de esta
renovación: en París asistió a sus representaciones Antoine, y en Moscú
Stanislavski, así como también tuvieron acceso a ellas Otto Brahm y Henry Irving.
Dramaturgia
Los Meininger desarrollaron un teatro realista en el que la representación teatral
adquiriera la ilusión de realidad, y procuraron desechar los usos del teatro de la
época, centrado en la figura del actor-divo.
A principios del siglo XIX el teatro había llegado a convertirse en un arte
meramente declamatorio en el que los actores competían por su lucimiento personal.
Se venía de un teatro con escasos recursos técnicos convertido el escenario en un
mero espacio entre proscenio y telón de fondo en el que los actores, principalmente
de frente a los espectadores, declamaban sus diálogos para su mayor lucimiento,
quedando la representación teatral reducida en sus movimientos y condicionada por
ese lucimiento. La figura del actor-divo dominaba los escenarios, y el repertorio
lo fijaban los intereses de ese actor, con un escaso número de obras que se
adaptasen a su modo de actuar, a veces obras por encargo de este, o traducciones de
extranjeros y adaptaciones de clásicos poco respetuosas con el texto, igualmente
adaptadas a su modo de actuar.
Jorge II se enfrentó a esos usos. Amplió el repertorio de obras a representar y
procuró una fidelidad al texto y una adaptación escénica acorde con ese texto.
Sustituyó el simple telón de fondo y pasillos laterales por lo que se podría
considerar ya una auténtica escenografía, con elementos que vinieran a dar la
ilusión de la realidad buscada. Las representaciones de Los Meininger se
distinguieron por su verosimilitud, lograda por la puesta en escena de detallados
estudios sobre la escenografía, vestuario, y la incorporación de otras artes al
servicio de la representación (en casos encargó música acorde con la
representación) así como de nuevas técnicas que, como la iluminación, pusieron
igualmente al servicio de una mejor ambientación de la obra.
Los Meininger prescindieron de la figura del actor-divo. La compañía se formó
prescindiendo de figuras ya destacadas en su época y los que nos han llegado como
conocidos: Joseph Kainz y Albert Bassermman, llegaron a serlo actuando en ella. En
ocasiones llegó a valerse de un gran elenco de actores marcando pormenorizadamente
el movimiento de estos sobre el escenario, buscando una apariencia de naturalidad y
procurando que quedasen incluidos en la dramaturgia, con técnicas que llevasen la
atención del espectador a la acción principal.