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Paulo Freire, Epistemologia

Este documento presenta las ideas de Paulo Freire sobre la enseñanza y el aprendizaje. Freire argumenta que la enseñanza no es simplemente la transferencia de conocimiento, sino la creación de posibilidades para que los estudiantes produzcan y construyan su propio conocimiento. El maestro aprende al enseñar, y el estudiante aprende al ser enseñado. No hay enseñanza sin aprendizaje mutuo.
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Este documento presenta las ideas de Paulo Freire sobre la enseñanza y el aprendizaje. Freire argumenta que la enseñanza no es simplemente la transferencia de conocimiento, sino la creación de posibilidades para que los estudiantes produzcan y construyan su propio conocimiento. El maestro aprende al enseñar, y el estudiante aprende al ser enseñado. No hay enseñanza sin aprendizaje mutuo.
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ESCUELA SUPERIOR DE FORMACIÓN

DE MAESTRAS Y MAESTROS
“ENRIQUE FINOT”

ESPECIALIDAD:
EDUCACIÓN MUSICAL - 1ER AÑO

DOCENTE:

LIC OCTAVIA LOZANA CHIPANA

UNIDAD DE FORMACIÓN:

EPISTEMOLOGIA Y EDUCACION

ESTUDIANTE:

DAYANA INES VELASCO GUZMAN

FECHA:

08/10/2021

SANTA CRUZ - BOLIVIA


NO HAY DOCENCIA SIN DISCENCIA

I. INTRODUCCION
Teoría/Práctica sin la cual la teoría puede convertirse en palabrería y la práctica en
activismo. Lo que me interesa ahora, repito, es enumerar y discutir algunos saberes
fundamentales para la práctica educativo-crítica o progresista y que, por eso
mismo, deben ser contenidos obligatorios de la organización programática
docente. Contenidos cuya comprensión, tan clara y tan lúcida como sea
posible, debe ser elaborada en la práctica formadora. Es preciso, sobre todo, y aquí
va ya uno de esos saberes indispensables, que quien se está formando, desde el
principio mismo de su experiencia formadora, al asumirse también como sujeto de la
producción del saber, se convenza definitivamente de que enseñar no es transferir
conocimiento, sino crear las posibilidades de su producción o de su construcción. Si
en la experiencia de mi formación, que debe ser permanente, comienzo por aceptar
que el formador es el sujeto en relación con el cual me considero objeto, que él es el
sujeto que me forma y yo el objeto formado por él, me considero como un paciente
que recibe los conocimientos-contenidos-acumulados por el sujeto que sabe y que
me son transferidos. En esta forma de comprender y de vivir el proceso
formador, yo, ahora objeto, tendré la posibilidad, mañana, de tornarme el falso sujeto
de la «formación» del futuro objeto de mi acto formador. Es preciso, por el
contrario, que desde los comienzos del proceso vaya quedando cada vez más claro
que, aunque diferentes entre sí, quien forma se forma y re-forma al formar y quien es
formado se forma y forma al ser formado. Es en este sentido como enseñar no es
transferir conocimientos, contenidos, ni formar es la acción por la cual un sujeto
creador da forma, estilo o alma a un cuerpo indeciso y adaptado.
No hay docencia sin discencia, las dos se explican y sus sujetos, a pesar de las
diferencias que los connotan, no se reducen a la condición de objeto, uno del
otro. Verbo que pide un objeto directo -alguna cosa- y un objeto indirecto -a alguien.
II. DESARROLLO
1. Enseñar exige rigor metódico. El educador democrático no puede negarse el
deber de reforzar, en su práctica docente, la capacidad crítica del educando, su
curiosidad, su insumisión. Una de sus tareas primordiales es trabajar con los
educandos el rigor metódico con que deben «aproximarse» a los objetos
cognoscibles. Y esas condiciones implican o exigen la presencia de educadores y
de educandos creadores, instigadores, inquietos, rigurosamente curiosos, humildes
y persistentes. Forma parte de las condiciones en que es posible aprender
críticamente la presuposición, por parte de los educandos, de que el educador ya
tuvo o continúa teniendo experiencia en la producción de ciertos saberes y que éstos
no pueden ser simplemente transferidos a ellos, a los educandos.
2. Enseñar exige investigación. Pensar acertadamente, en términos críticos, es una
exigencia que los momentos del ciclo gnoseológico le van planteando a la curiosidad
que, al volverse cada vez más metódicamente rigurosa, transita de la ingenuidad
hacia lo que vengo llamando «curiosidad epistemológica». La curiosidad
ingenua, de la que resulta indiscutiblemente un cierto saber, no importa que sea
metódicamente no riguroso, es la que caracteriza al sentido común. Pensar
acertadamente, desde el punto de vista del profesor, implica tanto el respeto al
sentido común en el proceso de su necesaria superación como el respeto y el
estímulo a la capacidad creadora del educando.
3. Enseñar exige respeto a los saberes de los educandos
Por eso mismo pensar acertadamente impone al profesor o, en términos más
amplios, a la escuela, el deber de respetar no sólo los saberes con que llegan los
educandos, sobre todo los de las clases populares -saberes socialmente
construidos en la práctica comunitaria-, sino también, como lo vengo sugiriendo
hace más de treinta años, discutir con los alumnos la razón de ser de esos saberes
en relación con la enseñanza de los contenidos.
4. Enseñar exige estética y ética. La necesaria promoción de la ingenuidad a la
crítica no puede o no debe ser hecha a distancia de una rigurosa formación ética
siempre al lado de la estética. Yo estoy cada vez más convencido de que, alerta
ante la posibilidad de extraviarse por el descamino del puritanismo, la práctica
educativa tiene que ser, en sí, un testimonio riguroso de decencia y de pureza. Una
crítica permanente a los desvíos fáciles que nos tientan, a veces o casi siempre, a
dejar las dificultades que los caminos verdaderos pueden presentarnos. Mujeres y
hombres, seres histórico-sociales, nos volvemos capaces de comparar, de
valorar, de intervenir, de escoger, de decidir, de romper, por todo eso, nos hicimos
seres éticos.
5. Enseñar exige la corporificación de las palabras en el ejemplo
Quien piensa acertadamente está cansado de saber que las palabras a las que les
falta la corporeidad del ejemplo poco o casi nada valen. Pensar acertadamente es
hacer acertadamente. Al profesor no le es posible pensar que piensa acertadamente
cuando al mismo tiempo le pregunta al alumno si «sabe con quién está hablando».
6. Enseñar exige riesgo, asunción de lo nuevo y rechazo de cualquier forma de
discriminación. También el rechazo definitivo a cualquier forma de discriminación
forma parte del pensar acertadamente La práctica prejuiciosa de
raza, clase, género, ofende la sustantividad del ser humano y niega radicalmente la
democracia. El pensar acertadamente sabe, por ejemplo, que no es a partir de
él, como un dato dado, como se conforma la práctica docente crítica, sino que sabe
también que sin él ésta no se funda. La práctica docente crítica, implícita en el
pensar acertadamente, encierra el movimiento dinámico, dialéctico, entre el hacer y
el pensar sobre el hacer. Éste no es el saber que busca el rigor del pensar
acertadamente.
7. Enseñar exige el reconocimiento y la asunción de la identidad cultural
Es interesante extender un poco más la reflexión sobre la asunción. Yo asumo tanto
el riesgo que corro al fumar como me asumo en cuanto sujeto de la propia
asunción. Aclaremos que, cuando digo que la asunción de que fumar amenaza mi
vida es fundamental para dejar de fumar, con asunción quiero referirme sobre todo
al conocimiento cabal que obtuve del fumar y de sus consecuencias.
III. CONCLUSION
En este primer escrito nos deja claro que el maestro debe ser un buen aprendiz y
estar abierto a las realidades de su educando. No hay docencia sin descencia ya
que el enseña aprende a enseñar y quien aprende a enseña a aprender. En este
pensamiento de Paulo Freire, nos hace reflexionar que nunca dejamos de
aprender, que constantemente aprendemos algo nuevo en todo momento. Como
maestro tanto como aprendiz.

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