Asbestosis
Es una enfermedad pulmonar que ocurre por la inhalación de fibras de asbesto.
Causas
La inhalación de fibras de asbesto puede producir formación de tejido cicatricial (fibrosis) en el
interior del pulmón. El tejido pulmonar cicatrizado no se expande ni se contrae en forma normal.
La gravedad de la enfermedad depende de cuánto tiempo la persona estuvo expuesta al asbesto y
de la cantidad inhalada y del tipo de fibras inhaladas. Con frecuencia, los síntomas no se notan
durante un período de 20 años o más después de la exposición al asbesto.
Las fibras de asbesto se utilizaban frecuentemente en la construcción antes de 1975. La exposición
a este elemento ocurría en las minas de asbesto, industrias molineras, en construcción, fabricación
de materiales a prueba de fuego y otras industrias. Las familias de las personas que trabajan con el
asbesto también pueden estar expuestas a partículas que ellos llevan en su ropa a la casa.
Otras enfermedades relacionadas con el asbesto incluyen:
Placas pleurales (calcificación)
Mesotelioma maligno (cáncer de la pleura, el revestimiento del pulmón), que puede presentarse
de 20 a 40 años después de la exposición
Derrame pleural, una acumulación que se produce alrededor del pulmón algunos años después de
la exposición al asbesto y es benigno
Cáncer de pulmón
Hoy en día, es menos probable que los trabajadores padezcan enfermedades relacionadas con el
asbesto debido a las regulaciones gubernamentales.
El consumo de cigarrillo incrementa el riesgo de padecer enfermedades relacionadas con el
asbesto.
Qué es
La asbestosis es una enfermedad respiratoria que se produce
por inhalación de fibras de asbesto, también denominado amianto.
“La asbestosis es la fibrosis pulmonar ocasionada por la inhalación de
amianto”, expone Carmen Diego, neumóloga y secretaria general de
la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ). La
fibrosis lleva a la formación en el interior de pulmón de tejido
cicatricial, que no se contrae ni se expande de forma normal y
tampoco puede ejercer bien el intercambio gaseoso.
Detrás de la denominación de amianto o asbesto se engloba un grupo
de seis minerales muy utilizados en la industria y en la
construcción que se caracterizan por tener unas fibras largas que se
pueden separar y son resistentes a las altas temperaturas.
La asbestosis no es la única enfermedad que puede ocasionar la
exposición al amianto. También puede dar lugar a cáncer en diferentes
sitios: pulmón, pleura (conocido como mesotelioma), laringe, ovario…
“De hecho, el amianto fue prohibido por su capacidad de producir
cáncer”, resalta Diego.
Causas
La asbestosis solo la ocasiona la inhalación de fibras de amianto y el
riesgo de contraer esta fibrosis pulmonar será mayor cuanto mayor
haya sido la exposición.
El amianto es bastante resistente, flexible y con propiedades aislantes.
Según datos aportados por la Separ, se calcula que en España se
destinaron a la industria del fibrocemento y la construcción unos 2,4
millones de toneladas de amianto.
El uso de este mineral se prohibió en España en 2002, pero aún
continúa presente en numerosos edificios, suelos y ambiente y sigue
habiendo exposición en el medio laboral, doméstico y medioambiental.
A lo largo del siglo XX se fueron conociendo sus efectos nocivos para la
salud respiratoria. “Hoy se estima que el 65% de la vida útil del amianto
(de 30 a 35 años) del amianto que sigue instalado en la geografía
española ha finalizado, lo que implica se las fibras que se desprenden
de él sean más dañinas y letales”, advierten desde Separ.
Estos son algunos de los materiales y lugares en los que puede
encontrarse amianto:
Los niveles más altos de asbesto se encuentran en ciudades o
áreas industriales.
Materiales de construcción como, las baldosas, los azulejos,
los productos de cemento o las tejas.
Minerías.
Envases o revestimientos.
Materiales textiles.
Productos de fricción como los frenos y el embrague de los
automóviles.
El agua potable puede contener asbesto de fuentes naturales
o cañerías de cemento.
Las demoliciones, la reparación o renovación de edificios o
viviendas.
Las familias de las personas que trabajan con el asbesto
pueden estar expuestas por las partículas que ellos
transportan en su ropa.
Síntomas
En general, los síntomas no suelen aparecer hasta 20 años después del
inicio de la exposición al asbesto. Las manifestaciones que pueden
tener los pacientes son:
Dificultad respiratoria y una disminución de la capacidad de
hacer ejercicio.
Tos.
Dolor torácico.
Dedos en palillo de tambor: aumento de tamaño de la punta
de los dedos y una pérdida del ángulo que forma la uña a su
salida.
Anomalías ungueales: problemas en el color, forma, textura o
el grosor de las uñas.
Prevención
El tabaquismo puede agravar la evolución de la enfermedad.
La única forma de prevenir la aparición de la asbestosis es evitar la
exposición al amianto. La realización de una radiografía de tórax en
personas que han estado en contacto con las fibras del mineral puede
ayudar a detectar precozmente esta enfermedad y frenar su progresión.
Evitar el tabaquismo también puede contribuir a ralentizar la evolución
de la patología.
Tipos
Existen dos tipos principales de asbesto que se han asociado tanto
con la asbestosis como con el desarrollo de mesotelioma pleural y
cáncer de pulmón:
El crisotilo: es el más común en las industrias. Las fibras de
crisotilo se encuentran envueltas entre sí en una espiral.
Anfíbolas: estas fibras tienen forma de aguja recta. Sus tipos
son amosita, crocidolita, tremolita, actinolita y antofilita.
Diagnóstico
Las personas que padecen asbestosis suelen tener sonidos anormales
a la auscultación pulmonar llamados estertores o crepitaciones.
Estas pruebas pueden ayudar a diagnosticar la enfermedad:
Radiografía torácica: se utiliza para evaluar los pulmones, el
corazón y la pleura.
Pruebas funcionales pulmonares: son un grupo de
exámenes que miden si los pulmones funcionan bien. La más
simple es la espirometría.
Tomografía computarizada de alta resolución pulmonar:
utiliza los rayos X para crear imágenes de cortes del tórax y los
pulmones.
Gammagrafía pulmonar con galio: se utiliza un galio
radiactivo para identificar la inflamación en los pulmones.
Biopsia pleural o pulmonar.
Tratamientos
No existe cura, por lo que es muy importante interrumpir el contacto
con el asbesto. La mayoría de los tratamientos para la asbestosis suelen
aliviar los síntomas. En función de la gravedad, se dispone de diversas
opciones:
Rehabilitación pulmonar. Ayuda a la persona afectada a
llevar mejor los síntomas pulmonares.
Oxígeno administrado mediante máscaras o gafas nasales.
Si los síntomas son graves, el trasplante de pulmón puede ser
la mejor opción.
Otros datos
Gravedad y pronóstico
El pronóstico es muy variable: muchos pacientes no tienen síntomas o
su sintomatología es leve, mientras que algunos desarrollan disnea
(dificultad para respirar) progresiva y, de forma menos
frecuente, insuficiencia respiratoria, problemas cardiacos y cáncer.
La gravedad de la enfermedad depende, sobre todo, de cuanto tiempo
haya estado expuesto el afectado.
Objetivo, erradicar el amianto
La Separ ha solicitado al Ministerio de Sanidad la elaboración de una Ley
Integral del Amianto para hacer frente a lo que los neumólogos
consideran “una amenaza global para la salud humana: la pandemia de
amianto”. Los principales objetivos son:
Impulsar la detección precoz y activa de las enfermedades
causadas por este mineral.
Elaborar un censo del amianto instalado.
Desarrollar un plan estatal para erradicar de forma segura el
amianto antes de 2028.