0% encontró este documento útil (0 votos)
369 vistas15 páginas

Rol de Género y Educación Inicial

Este documento presenta una discusión sobre la clasificación del rol de género y cómo los roles de género son socialmente construidos. Explora cómo las sociedades asignan roles diferenciados a hombres y mujeres y cómo esto afecta la identidad y las oportunidades de cada género. También analiza las concepciones y estereotipos de género, y cómo estos influyen en las relaciones entre los géneros y en la sexualidad desde la niñez.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
369 vistas15 páginas

Rol de Género y Educación Inicial

Este documento presenta una discusión sobre la clasificación del rol de género y cómo los roles de género son socialmente construidos. Explora cómo las sociedades asignan roles diferenciados a hombres y mujeres y cómo esto afecta la identidad y las oportunidades de cada género. También analiza las concepciones y estereotipos de género, y cómo estos influyen en las relaciones entre los géneros y en la sexualidad desde la niñez.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

LIC.

CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN CON TERMINAL EN


EDUCACIÓN INICIAL.
Materia: Formación para una niñez en igualdad
Docente: Mtro. Marden de la Cruz Gallegos
Alumna: Verónica Sánchez Ovando
Cuatrimestre: 2do. Semiescolarizado

Temas de investigaciones:

 Clasificación del rol de género.


 Concepciones, estereotipos, roles y relaciones entre los géneros: nacer mujer,
nacer hombre: ser femenino, ser masculino.
 ¿Qué es la clasificación del rol de género?, androginia y educación.
 Masculinidad y feminidad en la niñez y en la adolescencia.
 Trascendencia del rol de género.
 Transversalidad de género.
 Similitudes y diferencias de género.

Lugar y fecha: Comalcalco, Tabasco, septiembre 17 de 2021

CLASIFICACIÓN DEL ROL DE GÉNERO.


Son los comportamientos aprendidos en una sociedad, comunidad o grupo social determinado ,
que hacen que sus miembros estén condicionados para percibir como masculinas o femeninas
ciertas actividades, tareas y responsabilidades y a jerarquizarlas y valorizarlas de manera
diferenciada.
 La constante asignación social de funciones y actividades a las mujeres y a los hombres
naturaliza sus roles, condiciona sus identidades, su visión del mundo y su proyecto de vida.
 La naturalización de los roles y atributos de género es lo que lleva a sostener que existe una
relación determinante entre el sexo de una persona, su capacidad para realizar una tarea y
la valorización social que se le otorga a dicha tarea.
 Considerar como naturales los roles y las capacidades es creer que son inmutables.
Reconocer y descubrir que estas características, supuestamente fijas e inamovibles, son
asignaciones culturales, es lo que permite transformarlas.
 Desnaturalizar la percepción que se tiene del ser varón o mujer y reconocer que sus roles y
capacidades han sido socialmente construidos permite pensar de otro modo los lugares que
ambos pueden ocupar en la sociedad.
 En un contexto social dado, los roles de género de los hombres y las mujeres pueden ser
flexibles o rígidos, semejantes o diferentes y complementarios o conflictivos. Particularmente
en las situaciones de crisis, como la guerra, terremotos, hambrunas, los roles pueden
cambiar, pero, luego, las antiguas actitudes pueden regresar y las mujeres suelen ser
desplazadas lo que se traduce en nuevas expresiones de la discriminación o de barreras
para el acceso al empleo, la formación profesional, etc.
 Tanto las mujeres como los hombres realizan múltiples roles en sus vidas, en la esfera
productiva -actividades dirigidas a la producción de mercancías para el consumo o el
comercio y las generadoras de ingreso- y en la esfera reproductiva - actividades
relacionadas con la creación y sostenimiento de la familia y el hogar. No obstante, en la
mayoría de las sociedades, los roles de los hombres en la esfera productiva son
prominentes, si bien se están produciendo cambios significativos en su involucramiento en
las actividades doméstico y de cuidado. Generalmente se desarrollan fuera del hogar lo que
les permite realizarlos secuencialmente y no simultáneamente.
 Las mujeres, por su parte realizan varias tareas simultáneamente, desempeñando múltiples
roles (multitarea) dentro de la esfera reproductiva y productiva. Desempeñan así un rol
productivo, reproductivo o doméstico (atención y cuidado de la supervivencia de la vida
humana) y comunitario (las tareas que como generalmente como extensión del rol de
cuidado realizan en beneficio de la comunidad (promoción y mantenimiento de recursos
escasos como el agua, el cuidado de la salud, la educación, etc.). La mayoría de las veces
este trabajo es voluntario y, por ende, no remunerado y, por supuesto, considerado como
natural, derivado de su condición de cuidadoras y, por tanto, invisible en las estadísticas
nacionales. Por su parte, la gestión comunitaria de los hombres tiende a ser más visible y de
mayor valor social.

 Concepciones, estereotipos, roles y relaciones entre los géneros: nacer mujer, nacer
hombre: ser femenino, ser masculino.

Asumir una visión de género dentro de la investigación científica implica mantener una postura
de vigilancia que nos permita identificar y hacer visibles las prácticas e ideologías que provoca
la participación diferenciada, jerárquica y desigual dentro de las instituciones sociales, políticas
y económicas de mujeres y hombres.
Esto apunta a reconocer que socialmente existe un conjunto de ideas, representaciones y
creencias basadas en que hay cosas propias de hombres y de mujeres, significados que son
2
transmitidos y reforzados en las personas como parte de su proceso de identidad ( Rocha
Sánchez y Díaz-Loving, 2012). Proceso que de acuerdo con Butler (2007) está en una
constante de reaprender las formas de ser hombres y mujeres, quienes están caracterizados
por la diversidad y la heterogeneidad más que por la universalidad.

Este proceso tiene una especial influencia en la etapa de la juventud, pues es una fase donde
los jóvenes estructuran su subjetividad y se preparan para la vida adulta y cobran crucial
importancia temas como las relaciones afectivas y la sexualidad por ser componentes
importantes en la formación de la identidad (Romo, 2009). La sexualidad se convierte en ese
momento en un nuevo espacio para el conocimiento y la interrelación con los demás;
registrándose la mayoría de las relaciones coitales en esta etapa de vida (INEGI, 2013), lo cual
representa nuevos aprendizajes y retos que asumir, que viene a ser nuestro problema de
estudio.

Si partimos de que culturalmente existe una asignación de lo que es propio para lo femenino y
lo masculino, entonces esto se convierte en una especie de filtro que guiará los
comportamientos eróticos, incluyendo los deseos, actitudes, significados, reglas y normas que
atraviesan las experiencias sexuales de mujeres y hombres (Guevara, 2010; Hernández, 2008).

En este sentido, numerosas investigaciones en población juvenil evidencian múltiples formas de


desigualdad y falta de equidad en las relaciones de los géneros, incluyendo la vida sexual, que
es el contexto donde se reproducen conductas y actitudes que limitan las potencialidades de los
jóvenes y que se representan en problemas de conducta, salud y mortalidad (Abril, 2014; INEGI,
2013; Rodríguez et al., 2011).

1.La sexualidad y la identidad de género

El estudio de la sexualidad ha sido abordado desde diferentes disciplinas como la antropología,


la sociología, las ciencias biológicas, la fisiológica y la psicología que aportan diversidad teórica
y metodológica en su estudio. Estos planteamientos han permitido reflexionar sobre el impacto
del significado de la sexualidad, las actitudes y sus prácticas en la salud física y mental de los
individuos (Flores et al., 2014), en las conductas de riesgo (García et al., 2013; Robles, 2014)
en el embarazo adolescente (Román, 2000; Treviño, 2011) y el uso de los métodos
anticonceptivos (Esparza et al., 2014), entre otros temas.

En el sentido más amplio, la sexualidad no sólo se refiere a las actividades dependientes del
aparato genital, sino que ha sido conceptualizada como un fenómeno dinámico que se
desarrolla a lo largo de la vida como consecuencia de una compleja y cambiante interacción de
factores bio-psico-socio-culturales (DeLamater y Friederich, 2002). Por tanto, la sexualidad no
es un hecho dado, sino que es una construcción social con diversas manifestaciones
modeladas por la cultura, las instituciones, la etnia, el género, el grupo etáreo y las
concepciones del mundo (Weeks, 1998).

En el caso del género, se observa una fuerte influencia en las vivencias de la sexualidad a partir
de los deberes asociados a lo femenino y lo masculino. De esta manera, los comportamientos
de las mujeres están cargados de un tinte tradicional, donde se les asocia a la reproducción, la
crianza, la labor doméstica y el cuidado de los otros (INEGI, 2011; Rocha Sánchez, 2013).
Comenta Lagarde (1997) que ser mujer significa “ser para los otros”, trabajar, pensar cuidar a
los otros. En este tenor, su sexualidad, en palabras de Basaglia (1983), queda al servicio de los
2
otros para la procreación o para el goce del hombre y se marca el cuerpo de la mujer como un
“cuerpo para otros”. Más aún, su erotismo 1 está suscrito a una serie de reglas y normas
culturales, deberes, límites y prohibiciones eróticas. Una sexualidad deserotizada que desde la
infancia interiorizan a través del silencio en torno a las experiencias que involucran el goce de
su cuerpo y deriva en una negación en torno al placer. Sus genitales no se nombran, no se
exploran, no se juega con ellos, sólo se tocan para asearlos.

Al llegar a la pubertad el cuerpo de las niñas cambia, y los mensajes, ya sea de parte de sus
madres o de las instituciones, lo nombran y lo definen en torno a la sexualidad materna, la
procreación, la salud y el dolor; nuevamente no existe un lenguaje en las enseñanzas o en el
reconocimiento del erotismo de las mujeres. De esta manera, afirma Lagarde (1997), la mujer
interioriza el silencio y la prohibición erótica en lugar del placer. El descubrimiento de su
erotismo se da entrando a la adolescencia a partir del cuerpo y las necesidades eróticas de los
hombres, no de las suyas (García, 2013).

El terreno de su sexualidad está marcado por una doble moral y las limitaciones impuestas para
apropiarse de su cuerpo y ejercer el derecho al placer. Esto ha sido documentado por algunas
investigaciones (Hernández, 2008; Hernández Montaño, 2015), donde las mujeres resisten a los
avances sexuales de los hombres, dándose a “respetar”, haciéndose las “difíciles” y dando paso
a que los hombres sean quienes las guíen en sus primeros encuentros sexuales.

Por su parte, al hombre se le ha asignado el rol del protector y soporte económico, el que sale al
mundo público a desempeñar el trabajo remunerado, quien toma las decisiones, establece las
reglas y protege a la familia. Las acciones anteriores son elementos fundantes del modelo
tradicional hegemónico2 de masculinidad, lo que implica que para ser valorados como varones,
deben manifestar, además, características de comportamiento como racionalidad,
invulnerabilidad emocional, competitividad, fortaleza física, autosuficiencia, entre otras cosas
(Rocha Sánchez, 2014). Estas mismas expectativas, normas y atributos atraviesan la vivencia
de su sexualidad. Se espera que tengan un buen desempeño sexual, mantengan un rol activo,
independiente, además de enfatizar en su heterosexualidad e hipersexualidad. El inicio
temprano de las relaciones sexuales es la instancia en la que el ejercicio del sexo supone el
pasaje a la etapa adulta y madura (Cruz, 2014).

En todo este trayecto, de acuerdo con Guevara (2010), los jóvenes van viviendo experiencias
que les permiten identificar las prerrogativas que concede la sociedad a su condición masculina:
tener diferentes parejas sexuales, establecer relaciones simultáneas con dos mujeres o vivir una
sexualidad vinculada fundamentalmente al placer. Justo aquí se hace evidente la inequidad
existente en nuestro mundo, en tanto que estas libertades concedidas a los varones imponen
sus intereses por encima de sus compañeras, las reducen a simples objetos sexuales.

Pero este modelo tradicional hegemónico no a todos los hombres los conduce a un bienestar y
a la salud, pues diversos autores (Cruz, 2014; Kaufman, 1997; Olavarría, 2005) han señalado
que este patrón genera incomodidad y molestia en algunos individuos, otros la viven con tensión
y conflicto, pero también la pérdida de aspectos de esta masculinidad es vivida con sufrimiento,
confusión, rabia y desacuerdo.

De esta manera, en los últimos años se ha documentado (Hernández, 2008; Rocha Sánchez,


2014) cómo los varones han ido integrando otros significados, normas y roles a su identidad.

2
Asumen que su vida sexual es una parte integral de los vínculos amorosos al reconocer su
sensibilidad y el sentir que son emocionales.

De esta forma, la construcción de las feminidades y las masculinidades no son entidades fijas,
más bien son un proceso dinámico que cambia, se transforma y se modifica con el tiempo.

2. Del discurso a la práctica: la brecha de la inequidad

Diversas investigaciones en México sobre sexualidad en población juvenil nos permiten


observar la disociación existente entre conocimiento/información y prácticas, situación que
deriva en serias consecuencias sobre la salud y la sexualidad de esta población. Un ejemplo de
ello son los datos arrojados por la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut), con 21 mil
519 entrevistas a adolescentes, es decir, cerca de 0.05% de la población total del país. Reporta
que para el rubro de conocimiento y uso de anticonceptivos, 90% de los entrevistados conoce o
ha escuchado algún método anticonceptivo; 84% respondió correctamente que un condón
masculino se puede usar una sola vez, con un porcentaje mayor entre hombres en relación con
mujeres, 88.1 y 80.8%, respectivamente; 78% respondió de manera correcta que el condón
masculino se utiliza para evitar una infección de transmisión sexual y el porcentaje de respuesta
correcta por sexo fue similar. Sin embargo, pese a que los adolescentes dicen contar con
información acertada sobre el uso de anticonceptivos, en particular el condón, salta a la vista
que del total de adolescentes sexualmente activos, 14% de los hombres y 33.4% de las mujeres
no utilizaron ningún método anticonceptivo en la primera relación sexual, lo cual es una
tendencia que continuó de manera similar para su última relación sexual reportada (Gutiérrez et
al., 2012).

Y es justo en este tipo de contrastes donde se puede reflejar que aunque los jóvenes cuentan
con información sobre el uso de métodos anticonceptivos, su puesta en marcha está rodeada
de una serie de resistencias y obstáculos sociales y psicológicos que tienen que ver con el
arraigo de creencias tradicionales en función de los géneros, tal como lo muestra la
investigación de Enríquez et al. (2012), quienes concuerdan en que el uso del condón se asocia
con los estereotipos masculinos hacia el cuidado de la salud sexual, de esta forma el que los
jóvenes crean que las mujeres no deben comprar condones hace probable que también crean
que sólo los hombres deben aprender a usarlo correctamente. Abril (2014) afirma que el uso del
condón es uno de los tópicos más resistentes al cambio, principalmente porque a través de esto
los varones reafirman su masculinidad y ejercen el poder sobre las mujeres. Por tanto, las
construcciones de género no sólo implican la asignación de tareas diferentes a hombres y
mujeres, sino que establecen y fomentan desigualdad e injusticia; para ellas hay mayor impacto
y desventaja.

Respecto a estas desventajas, los costos derivados de los obstáculos para que los y las jóvenes
tomen decisiones acertadas sobre su cuerpo y bienestar limitan sobre todo el desarrollo de las
mujeres, pues son quienes tienen que asumir casi la totalidad de la responsabilidad de un
embarazo no deseado. En México, uno de cada cinco partos es de mujeres menores de 19
años. Coahuila se encuentra dentro de los primeros cinco estados con mayor porcentaje de
embarazos adolescentes, 21.8% de los nacimientos provienen de madres adolescentes de 15 a
19 años. Pero también mujeres y hombres se exponen a otro tipo de problemáticas como las
infecciones de transmisión sexual, y se incrementa así el riesgo de adquirir vih. En México las
infecciones de transmisión sexual (its) se ubican entre las diez primeras causas de morbilidad
general en el grupo de 15-44 años de edad (INEGI, 2013)
2
 ¿Qué es la clasificación del rol de género?, androginia y educación.

La androginia se fundamenta en poseer fisonomías de personalidad y características


psicológicas, habitualmente establecidas a hombres como a las mujeres. Para explicar un poco
más este concepto, las personas que son andróginas suelen comprender con más flexibilidad
los roles sexuales, los roles pueden estar orientados y relacionados con su apariencia,
actividades y con su interés sexual.

El término androginia surgió por primera vez en una publicación en el año 1552, a pesar de este
registro muchos historiadores dudan de la veracidad de la fecha donde se conoció la palabra.
Las personas que se caracterizan por ser andróginas pueden identificarse en un punto medio
entre lo femenino y lo masculino, existen individuos que son extremistas hasta certificar que no
poseen ningún tipo de género, es decir, que no se consideran ni hombres ni mujer, sino
andróginos.

A medida que el mundo ha ido evolucionando este término ha alcanzado más popularidad, en la


época de la colonia existía más el machismo y la vestimenta que se usaba por las mujeres
eran camisas adornadas con encajes, mangas amplias, sujetada con un corsé que le daba un
toque muy femenino a la figura. Los accesorios eran largos collares de forma extravagantes, los
hombres reflejaron en su apariencia bigotes y barbas, los trajes oscuros dominaban en esa
época y por lo tanto este término no era muy conocido y mucho menos empleado en las
personas.

La modernidad ha ido cambiando el vestir y los gustos de la sociedad, actualmente existe


mucha ropa que se considera “unisex”, puede ser usada por hombres y mujeres, esta tendencia
o moda neutra se conoció en las décadas de 1960 y 1970, su objetivo es disolver las diferencias
de género entre mujeres y hombres. La moda unisex está relacionada con el movimiento
feminista, la revolución sexual y el rock. Hoy en día es muy común ver a hombres con una
apariencia de cabello largo y a las mujeres con cortes cortos porque así lo ha impuesto la moda
en tendencias de estilismo. También existen deportes que están vinculados con la androginia,
hay disciplinas que pueden ser practicadas por los dos géneros.

- Principio del respeto a la diversidad desde la diversidad singular.

Parte del valor intrínseco del reconocimiento a la diferencia, exige que el ser humano hombre o
mujer conciba la diversidad desde sí mismo y no fuera de sí, como habitualmente se presenta
en la práctica cotidiana, donde no se asume la persona propiamente como lo diversa que es,
única e irrepetible, ante los demás, sino erróneamente de forma contraria, con énfasis en la
externalidad, quedando él o ella fuera, como si estuviéramos exentos de pertenecer a la misma
especie, más aún, hemos de identificarnos como persona que se construye y desconstruye en
el devenir de su existencia de afuera hacia adentro.

En el imaginario social    habita el prejuicio de que todos los que nos rodean tiene que ser
precisamente como somos, sentimos y hacemos o de lo contrario ipso facto se irrespeta, se
reta, se provoca y se obliga a asumir lo preestablecido o por el contrario, una vez marginado se
acrecienta el dolor ante la aversión propugnada que no ceja en su creíble empeño. La
diversidad como génesis inmanente de cada ser, ofrece la riqueza que subyace en la libertad
personal, la que favorece la vida, la que perpetúa la existencia y el esplendor humano, la que
2
una vez consabida nos hermana, solidariza e integra sobre la base del respeto para la paz entre
todos y todas.

La singularidad es el requerimiento articulador en el devenir de lo diverso interior y relacional,


para el conocimiento de sí y de la cultura de vida género sensible, para la conexión en
comunión oportuna de lo uno y lo mismo.

- Principio del equilibrio y la armonía en paridad de género y paridad intergenérica.

La transformación creadora de la realidad personológica en paridad de género e intergenérica


no puede prescindir de un profundo carácter personalizado y socializador, para ello se necesita
en el encuentro entre lo femenino y lo masculino, no sólo lo que nos hace diferentes, sino
además aceptar lo que de hombre y mujer hay en cada cual, involucrando en ello conocimientos
y afectos, respeto a lo diverso, responsabilidad y reciprocidad, de manera que se integre sobre
la base de la sensibilización, el entendimiento, la comunicación alternada y bidireccional
equitativa emisor recetor al unísono, implicando y comprometiendo de forma crítica, para la
convivencia genérica sin discriminación concebida desde cada persona hasta la sociedad toda,
contenidas en las relaciones de parejas e institucionalizadas como la familia, la escuela y otros.

La esencia del equilibrio y la armonía en paridad de género e intergenérica se inicia cuando se


comienzan a enfrentar y dejar en el pasado los condicionamientos rígidos y estereotipados
preestablecidos, con disposición y actitud progénero en equidad y paridad para la realización
personal femenina y masculina. Se deben superar silencios y desconocimientos oportunamente
para facilitar aciertos al iniciar la búsqueda de nuevos saberes, para entender y entenderte,
pensar y pensarte como persona inconclusa e inacabada para la satisfacción de la realización
como fuente de bienestar físico y espiritual.

El equilibrio como elemento articulador garantizará, al menos, la incursión a la armonía


relacional, una vez se asuma en necesidad del conocimiento de sí, desde un pensamiento en
capacidad para transformar y transformarse, claro no se produce por decreto, estará dado en el
interjuego dialéctico de las categorías biopsicosocial con el influjo de intervención formativa
progénero, lo interno y lo externo, que implicará la incursión de legitimación de paridad de
género e intergénero. Manifestación genuina de transformación de persona a ser humano
género sensible.

- Principio de la unidad viril femenil o “comunión oportuna viril femenil” en la formación


de la personalidad sexuada de género masculino y de género femenino. 

Dejando al margen estereotipos, tabúes y prejuicios para que mediante la práctica en


enriquecimiento mutuo intergenérico se potencie la formación de un ser humano, donde se
imprima mayor compromiso, intencionalidad, mayor preparación intra e intersubjetiva con
carácter genérico no excluyente, sin dicotomías entre unos y otras, para que la intención de las
relaciones desde cada ser humano que asume la paridad de género, esté en función de la
entrega para el disfrute en flexibilidad y  con apertura al perfeccionamiento constante más
afectivo, equitativo y en paridad entre unas y otros para bienestar, salud sexual y calidad de
vida.

2
Hay que desaprender vivenciando la sexualidad a plenitud, con menos despersonalización y
egocentrismo por parte de ellos y dependencia y estereotipias por parte de ellas, es permitirse
percibir y sentir, aceptar y tolerar, disfrutar y amar al prójimo sin mitos, ni tabúes.

Se trata de vivenciar y experienciar, evitando la perturbación al fluir natural de nuestra


capacidad creativa para la libertad y el placer existencial de disfrute a plenitud en comunión dual
para la integración cuerpo mente, presta a la correspondencia sin disparidad para dar y recibir
comprensión, facilitar los derechos humanos, los sexuales y oportunidades materiales y
espirituales, para la satisfacción de un ser, más humano.

Cada persona debe involucrarse en su formación para la vida y conseguir oportunamente en la


sistematización la comunión viril femenil, elemento común para cada persona en capacidad de
poseer tanto la herencia genética como la transmisión psicosocial de mamá, de papá, y sus
similares en extenso, independientemente del sexo biológico que erróneamente impera en el
acontecer androcéntrico. Todo lo cual repercutirá como esencia de la ideología progénero en
seres humanos para la alianza y desarrollo sustentable antes referenciado.

- Principio del enriquecimiento mutuo intergenérico en reciprocidad dentro y fuera del


Proceso de Enriquecimiento Mutuo Intergenérico.

Concebido como parte integrante de la preparación en la vida y durante esta, desde donde se
inicia la formación de roles instrumentales protagónicos y asistenciales complementarios
arcaicos y ligados a la fuerza de la costumbre desde estereotipos de desigualdad,
discriminación y prejuicios sexistas, para propiciar la intervención atinada y certera para la
instrumentación de la equidad y la paridad de género y en ejercicio pleno, tributar a este modo
de disfrutar la vida con todos y todas y para el bien común entre unos y otras.

El pensamiento y la cultura al ser maleables, flexibles, susceptibles de transformación mutua, en


tanto esta última se encarga de los ajustes para el perfeccionamiento en el arraigo social, quien
luego propugna el empuje para el servicio. Servicio de lo humano. Beneficio, abundancia,
cooperación en enriquecimiento mutuo intergenérico, toda vez en modelo formativo prospectivo
y andrógino de género para crecimiento interior y relacional en internalización de liderazgo
progénero dentro y fuera del PEMI.

El ser humano en conocimiento de sí y su cultura de vida, íntimamente conectados. Debemos


comprender que el pensamiento se transforma en cultura y esta en pensamiento, lo que da
lugar a la triada, donde el pensamiento y la cultura ordenan al ser humano en transformación
hacia donde ha de ir, y este a su vez, dice al pensamiento y a la cultura como se presenta, si
sensitivo o resistente, ante lo cual, no se puede prescindir de la orientación, de la guía
progénero cultivada para recibir y ofrecer, en libertad. Doble intencionalidad, lo interior y lo
relacional, que se presenta para mediatizar en servicio abundante y sensible de lo humano. Un
ser que en transformación género sensible promueve y aporta a su realidad humana en el
acontecer, en la convivencia. No olvidemos el poder del acontecer al cual se subordinan en el
quehacer los afectos, aún cuando esgrimamos principios y valores andróginos alineados e
internalizados y en fase de cristalización hacia la autonomía.

- Principio de la atención a la libertad personal dentro del carácter relacional del


desarrollo humano.

2
La falta de conocimiento de sí, bloquea la apertura a la libertad personal limitando también la
libertad política y espiritual. Mientras no se asegure esta última, sentenció José Martí, no se
asegurará la libertad política. Si procuramos el fomento de la cultura espiritual, en tanto
contribuimos al desarrollo de la facultad natural del ser humano para obrar con responsabilidad
consabida y atinada, en su beneficio personal y social género sensible, se asegura el ejercicio
axiológico de la virtud en el fortalecimiento de principios y valores andróginos novedosos que
constituyan el instrumento del pensamiento para gestar la cultura de vida que se ajuste a las
necesidades sentidas de equidad y paridad de género e intergénero. Principios y valores que
alineados orientan la determinación y el accionar humano para la integridad, dignidad y libertad
personal dentro del carácter relacional del desarrollo humano.

Los espacios deben manifestarse sin coacción, prediseño, ni manipulación, influir en el


desarrollo de la autoestima, autovaloración y autonomía para el paso de la dependencia a la
independencia y el desarrollo y despliegue de la toma de decisiones responsables en el
establecimiento de los límites de la sexualidad personalizada de género en su construcción y
desconstrucción en interacción social para la autorrealización personal relacional.

- Principio de la sintonía cuerpo mente en la unidad orgánica intergenérica.

La sintonía cuerpo mente constituye la representación tangible de nuestra existencia y de


nuestra identificación singular como personas, constituye el yo y es elemento esencial para el
desarrollo de la opinión y autovaloración personal, tributando desde la identidad sexuada a la
identidad de género en cada persona única e irrepetible en su devenir psicosocial.

Las maneras de percepción del cuerpo mente de cada persona, no son absolutamente
individuales, sino que están influidas por las personas que nos circundan, y con  denodado
énfasis desde la infancia especialmente por las personas más próximas; generalmente
familiares, luego en la pubertad por los coetáneos y por la sociedad en general. Las maneras
como los demás nos ven, funciona como un espejo que nos devuelve la imagen ajustada o
desajustada según la concebimos. Todo lo cual incide en un comportamiento moldeado
socialmente, ante el hecho de no poder prescindir de relaciones sociales, por la obligada
necesidad de coexistir socialmente, dado que todo fenómeno psicológico es el resultado de la
acción dinámica de los procesos internos y externos desde su génesis, actuando sobre cada
persona durante su  existencia.

De modo que lo interno y lo externo no interviene directamente o por separado, sino que
interactúan como un sistema donde cada uno mediatiza al otro, y a la vez, ambos son
mediatizados por la propia actividad psíquica; la personalidad sexuada de género, según el nivel
de desarrollo alcanzado en cada etapa. Y por ende, el producto final de este interjuego
dialéctico tiene un carácter único e indivisible en cada ser humano, siendo imposible
fraccionarlo para conocer hasta donde cada cualidad psicológica es el resultado de una u otra
de sus premisas, por cuanto ella conforma, en sí misma, un fenómeno nuevo, cualitativamente
diferente, irreducible a sus elementos de base o a la simple sumatoria de estos.

- Principio del carácter de género transformador y trascendente en lo personal y social.


Liderazgo progénero.

Holismo biopsicosocial, donde cada realidad humana es concebida como un todo, distinto de la
suma de las partes que lo componen, evitando con esta concepción la fragmentación en la
2
cultura por medio de un pensamiento acrítico que se deje llevar por la masa en el acontecer
especulativo etnocentrista. El carácter personal individualizado activo y transformador de la
psiquis humana contiene y trasciende lo biológico y lo social. El modo de ver y proyectar la vida,
es igual a lo que “somos, sentimos, pensamos y hacemos”, experiencia y expresa  la sexualidad
personalizada de género masculino o femenino, aunque desde una posición renovada exime y
redime al cuerpo - mente - espíritu y redimensiona al ser total porque en última instancia, lo
psíquico determina el comportamiento cotidiano de la fisiología, pues el contener es trascender,
superar y determinar, dado porque la negación es activa y en los procesos de cambio lo nuevo
niega a su antecedente en el desarrollo.

Las sociedades son cambiantes en la medida en que se ejerza influencia de formación en el


pensamiento, si unificada aún más ágil, depende de todos y todas. Somos capaces de
construcción y desconstrucción de nuestros modos de vida y con ello de los sistemas sociales.
Demos paso a la confianza para el crecimiento de lo humano, de persona a ser humano,
sacudamos la reticencia.

 Masculinidad y feminidad en la niñez y en la adolescencia.

El género es, por tanto, una realidad imaginada. En 1947 el psicólogo John Money puso de
moda el término “género”, entendido como construcción social de hombres y mujeres que tienen
en la sociedad. Los seres humanos nos sentimos bien cuando pertenecemos a un grupo social.
Para ello nos pasamos la vida taxonomizando, es decir, agrupando entre similares (la
taxonomía es la ciencia que se ocupa de los principios, métodos y fines de la clasificación).
Agrupamos según la forma en la que nos alimentamos (vegetarianos, carnívoros…), color de
piel, origen (asiáticos, europeos…), género, etc.

Después de taxonomizar, los humanos hemos cogido el grupo de hombres y les hemos dado
unas características (fortaleza, racionalidad, lógica, capacidad de decisión, osadía…) y lo
mismo con las mujeres (empatía, flexibilidad, capacidad de colaboración, intuición,
generosidad…). Se habla en general de estos dos géneros tan marcados en la historia, pero
quiero recalcar la existencia de otros géneros. Una vez entendido esto, dirijámonos al problema.

El problema viene tras haber taxonomizado y asignado una serie de características dentro de
los grupos, lo siguiente que hacemos es comportarnos y esperar que los demás se comporten
según el grupo de pertenencia. De una mujer se espera que cumpla con las características
dadas, al igual que ocurre con el hombre.

• La masculinidad es conjunto de características físicas, psíquicas o morales que se


consideran propias del varón o de lo masculino, en oposición a lo femenino.

• La feminidad es el conjunto de características físicas, psíquicas o morales que se


consideran propias de la mujer o de lo femenino, en oposición a lo masculino.

La identidad de género suele desarrollarse en etapas:

 Alrededor de los dos años: Los niños toman conciencia de las diferencias físicas entre
varones y mujeres.

2
 Antes de su tercer cumpleaños: La mayoría de los niños se pueden identificar como
varones o mujeres con facilidad.
 A los cuatro años: La mayoría de los niños tienen un sentido estable de su identidad de
género.

Además de los juguetes, juegos y deportes que eligen, los niños suelen expresar su identidad
de género de las siguientes maneras:

 Vestimenta o peinado
 Nombre o apodo preferidos
 Conducta social que refleje grados variados de agresividad, dominio, dependencia y
delicadeza.
 Los modales, el estilo de conducta, los gestos físicos y otras acciones no verbales
identificadas como masculinas o femeninas.
 Relaciones sociales, incluyendo el género de sus amigos y personas a las que decide imitar.

Si bien la conducta específica de género de un niño (es decir, la expresión de género) puede
parecer, en algún momento, estar influenciada por la exposición a estereotipos y a su
identificación con las personas de su vida, no es posible cambiar el sentimiento interno de ser
una niña, un niño, algo entre en el medio u otra cosa (es decir, la identidad de género).

 Trascendencia del rol de género.

El rol de género (del inglés gender role)1 alude al conjunto de normas sociales y


comportamentales generalmente percibidas como apropiadas para los hombres y las mujeres
en un grupo o sistema social dado 2 en función de la construcción social que se tiene de
la masculinidad y femineidad.3 Este da forma a la expresión de género, que es la expresión
pública de la identidad de género,4 y «se forma con el conjunto de normas, prescripciones y
representaciones culturales que dicta la sociedad sobre el comportamiento» esperables para un
sexo determinado.5
Al implicar el género una discriminación social entre hombres y mujeres, asignando distintos
roles a cada uno, el género es un factor que crea inequidades "por sí solo y que puede agravar
las que son producto de la situación socioeconómica, la edad, la etnia, la discapacidad, la
orientación sexual, etc."6
Los principales metaestudios sobre posibles orígenes biológicos del género desmienten que
existan diferencias neurológicas entre los hombres y las mujeres. 789 Los estudios que afirman lo
contrario, han sido refutados como neurosexismo.
Los roles de género difieren dependiendo del contexto histórico-cultural en que se encuentre
enmarcado el término;10 así, mientras en la mayoría de las culturas se construyen dos, en otras
pueden existir varias más. La androginia, por ejemplo, se ha propuesto como un tercer género, 11
mientras que algunas sociedades indican tener más de cinco. 12

2
 Transversalidad de género.

La transversalidad de género es una estrategia eficaz para el avance en la consecución de la


igualdad entre mujeres y hombres en las políticas públicas y supone contribuir a eliminar
desigualdades de género, corregir procedimientos y métodos de trabajo e impulsar tendencias
de cambio social. No se trata de una aplicación esporádica de medidas puntuales sino de la
aplicación de políticas transversales de género que supongan un cambio estructural y social.

Aunque la estrategia de la transversalidad se recoge en diferentes normas, nacionales e


internacionales, la referencia fundamental en el ámbito nacional es, sin duda, la L.O.3/2007 para
la Igualdad efectiva entre Mujeres y Hombres, que en su artículo 15 establece: “El principio de
igualdad de trato y oportunidades entre mujeres y hombres informará, con carácter transversal,
la actuación de todos los Poderes Públicos. Las administraciones públicas lo integrarán, de
forma activa, en la adopción y ejecución de sus disposiciones normativas, en la definición y
presupuestación de políticas públicas en todos los ámbitos y en el desarrollo del conjunto de
todas sus actividades”.

En este sentido, el “Programa de mainstreaming de género” plantea una serie de actuaciones


articuladas entorno a una serie de objetivos específicos que buscan:

 Apoyar a la Administración General del Estado en la integración de la perspectiva de género


en las políticas que desarrolle.

 Apoyar al Fondo Social Europeo en la incorporación, seguimiento y evaluación de la


transversalidad de género en las actuaciones que lleva a cabo en las diferentes
Comunidades Autónomas.

 Incorporar la igualdad de oportunidades en los proyectos y actuaciones de carácter


transnacional.

 Asesorar y apoyar a la Red Europea de Mainstreaming de Género.

 Fortalecer el movimiento asociativo de mujeres e impulsar su participación en el desarrollo


de la política pública de igualdad.

 Similitudes y diferencias de género.

Hombre es un ser humano de sexo masculino, mientras que mujer es una persona de sexo
femenino.

Principalmente, el hombre produce la hormona de testosterona y la mujer estrógenos. Por esta


razón, cada uno desarrolla características diferentes.

2
Las diferencias entre hombres y mujeres se pueden apreciar en términos físicos, biológicos,
psicológicos, sociales y culturales.

Hombres Mujeres

Definición Personas de sexo masculino. Personas de sexo femenino.

Cromosomas Genéticamente poseen el par de Poseen los cromosomas sexuales XX.


cromosomas sexuales XY.

Fecundación En la fecundación, aportan un Aportan un óvulo con un cromosoma


espermatozoide que puede ser X o Y, sexual X.
lo que determina el sexo del bebé.

Funcionamiento de  Nivel de testosterona más  Los cambios hormonales alteran


las hormonas elevado, causando un carácter el ciclo menstrual, provocando
más agresivo y dominante. estados de ánimo volubles y el
 Los niveles de testosterona desarrollo del instinto maternal.
también aceleran el  Generalmente, esto les dificulta
metabolismo, facilitando la la pérdida de peso.
pérdida de peso.  Producen más prolactina,
 Su nivel de producción de responsable de producir la leche
prolactina es menor. materna y las lágrimas.

Caracteres Las gónadas, las vías genitales y los Las gónadas, las vías genitales y los
sexuales primarios genitales externos: el pene y los genitales externos: la vulva.
(reproductores) testículos.

Caracteres  Voz más grave y mayor  La voz es más aguda.


sexuales visibilidad de la nuez de Adán.  Poseen menor cantidad de vello
secundarios  Mayor cantidad de vello facial y facial y corporal.
corporal.  Capacidad muscular
 Capacidad para desarrollar relativamente menor.
más músculos y más fuerza.  Mamas desarrolladas.
 Tórax y hombros más  Generalmente tienen menor peso
desarrollados. y estatura.
 Generalmente tienen mayor
peso y altura.

Conexiones Poseen más conexiones neuronales en Poseen mayor cantidad de conexiones


neuronales el cerebro, siendo éste de mayor entre el hemisferio derecho y el izquierdo
tamaño y con mayor cantidad de del cerebro.
sustancia blanca.
Éste suele ser más denso y posee más
Hay una mayor predominancia del materia gris.
hemisferio cerebral izquierdo.

2
Hombres Mujeres

El uso de los hemisferios derecho e


izquierdo es balanceado.

Temperatura Debido a que poseen mayor masa Conservan de manera más eficaz la
corporal muscular, su temperatura está más temperatura corporal central.
equilibrada en todo el cuerpo.

Sentidos Poseen mayor agudeza visual, pero Poseen mayor agudeza auditiva y
paradójicamente tienen menor olfativa.
percepción del color.
Distinguen más colores que los hombres.

Esterilización Para evitar la procreación en forma La esterilización femenina se realiza con


permanente, se realizan la vasectomía. la ligadura de las trompas de falopio.

Datos curiosos  Se concentran mejor en una  Tienen la capacidad de realizar


sola actividad a la vez. múltiples actividades
 Se centran más en el logro de simultáneamente.
las metas.  Tienen más disposición a
 Tradicionalmente prefieren la involucrarse socialmente.
acción.  Generalmente, prefieren
 Tienen un impulso sexual conversar y comunicar tanto sus
mayor, porque las relaciones sentimientos como sus
sexuales son percibidas como opiniones.
otra función fisiológica.  Necesitan más afecto y
 Tendencia a la calvicie por una emotividad en sus relaciones
mayor producción de sexuales.
andrógenos.  Menos tendencia a la calvicie
debido a una menor producción
de andrógenos.

2
Referencia bibliográfica

“¿Qué son los roles de género”? Ana Clara. Recuperado septiembre 2013. Disponible en:
https://www.oitcinterfor.org/en/p%C3%A1gina-libro/%C2%BFqu%C3%A9-son-roles-g
%C3%A9nero Consultado: 12 de septiembre de 2021

“Los roles y estereotipos de género en los comportamientos sexuales de jóvenes de Coahuila,


México: aproximación desde la Teoría Fundamentada “. Alicia Hernández Montaño, José
González Tovar. 2016. Disponible en: https://www.redalyc.org/journal/104/10446094003/html/
Consultado: 12 de septiembre de 2021
“Androginia”. 2021. Disponible en: https://definicion.xyz/androginia/ Consultado: 12 de
septiembre de 2021
“Principios y valores andróginos una opción de vida”. José Raúl Rodríguez Galera. Universidad
Tecnológica ECOTEC. Recuperado 2013. Disponible en:
https://www.eumed.net/rev/cccss/25/androginia.html Consultado: 12 de septiembre de 2021
“¿Qué diferencia la masculinidad y feminidad de hombres y mujeres”? Rebeca Martin. 2020.
Disponible en: https://tribunafeminista.elplural.com/2020/06/que-diferencia-la-masculinidad-y-
feminidad-de-hombres-y-mujeres/ Consultado: 13 de septiembre de 2021
“El desarrollo de la identidad de género en los niños”. Jason Rafferty. 2019. Disponible en:
https://www.healthychildren.org/Spanish/ages-stages/gradeschool/Paginas/gender-identity-and-
gender-confusion-in-children.aspx Consultado: 13 de septiembre de 2021
“Rol de género”. 2021. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Rol_de_g%C3%A9nero
Consultado: 13 de septiembre de 2021
“Programa mainstreaming de género”. Disponible en:
https://www.inmujeres.gob.es/areasTematicas/mainstreaming/home.htm Consultado: 13 de
septiembre de 2021
“Hombres y mujeres”. Zara Lugo. 2021. Disponible en: https://www.diferenciador.com/hombres-
y-mujeres/ Consultado: 13 de septiembre de 2021

También podría gustarte