TERAPIA SENSORIAL EN PERSONAS CON AUTISMO
Sistemas sensoriales básicos:
Son los más primitivos y los que persisten en la última etapa vital. Nos aportan información
sobre el cuerpo y sus límites, proporcionando además seguridad en un espacio tridimensional.
Estos sistemas influyen en la interpretación de la información visual y auditiva.
Las personas con TEA sufren desregulación sensorial. Una sensación que para una persona sin
TEA puede ser normal, para una persona con TEA puede resultar abrumadora o, por el
contrario, totalmente indiferente. Las estereotipias son una forma de autorregulación sensorial
para el paciente.
Teniendo en cuenta esto, en la intervención terapéutica es importante basarnos en la pirámide
del desarrollo de Williams:
Es muy importante comenzar por los sistemas sensoriales más básicos, pues sin ellos perdemos
la base de la pirámide. No se puede pretender un aprendizaje a nivel cognitivo si a nivel
sensorial hay alteraciones (por ejemplo, si a nivel propioceptivo yo noto contracción muscular y
molestias en el cuello, me resultará difícil atender a una clase y asimilar conocimientos). La
base está en los sentidos.
Las personas con TEA presentan alteraciones en el procesamiento sensorial. Esto se puede
traducir en:
Hipersensibilidad
Hiposensibilidad
Problemas en el filtrado sensorial (no saber filtrar los estímulos del entorno, lo que
genera una sobrecarga sensorial)
Desconexión
Problemas en la velocidad del procesamiento
Percepción fragmentada
Las diferentes alteraciones en el procesamiento sensorial se dividen en tres grupos:
Desorden en la modulación sensorial (DMS)
Hipersensibilidad
Hiposensibilidad
Alteración filtraje sensorial
Desorden motor base sensorial (DMBS)
Dispraxia
Desorden postural
Desorden en la discriminación sensorial (DDS)
Visual
Auditivo
Táctil
Olfativo/gustativo
Posición/movimiento
Interoceptivo
Las principales consecuencias de estas alteraciones en el procesamiento sensorial se reflejan en
el nivel de conexión con el entorno, el nivel de desarrollo motor e intelectual y en el propio
comportamiento.
Existen varios sistemas sensoriales:
Táctil: transmite información sobre el tacto, la presión, la temperatura, el dolor y la
vibración.
Visual: transmite información sobre el color, la forma, la distancia y la intensidad
luminosa.
Auditivo: permite localizar los sonidos y diferenciar factores asociados a los mismos
como intensidad, frecuencia, ritmo…
Olfativo: percepción de sustancias en el aire, aromas.
Gustativo: asegura la discriminación de sustancias químicas (ácido, dulce, salado,
amargo, umami) a través de los receptores situados en la lengua.
Vestibular: asegura la percepción del equilibrio y la gravedad, ajustados al movimiento
corporal y a su velocidad.
Propioceptivo: aglutina la información de músculos y articulaciones, generando
información sobre la postura.
Las alteraciones sensoriales que presenta la persona con autismo impactan considerablemente
en su calidad de vida. Estas perturbaciones son propias de cada persona y pueden manifestarse
de diferentes formas y en diversos grados en distintas personas a lo largo de un mismo día.
Algunos ejemplos reales de dificultades sensoriales en personas con autismo:
“Muestra fascinación por mirarse al espejo y sobre cualquier superficie que la refleje”.
“Juega con su sombra o con la sombra de su mano cada vez que la encuentra”.
“Ciertas texturas lo atrapan y no las puede dejar de tocar”.
“Revisa y toca las texturas diferentes de la ropa que encuentra en el armario”.
“Deseo incontrolable por tocar, chupar, morder, oler, etc., ciertas texturas o materiales”.
“Se tapa habitualmente los oídos con las manos, como si los ruidos le molestasen,
aunque sean de volumen bajo”.
Las manifestaciones más notables ante las alteraciones sensoriales son una respuesta anormal
al ruido, ansiedad y comportamiento ritual y estereotipias.
Respuesta anormal al ruido
Las personas con autismo parecen responder al ruido de una manera completamente
impredecible. A veces ignoran por completo ruidos muy fuertes, pero otras se asustan
con los ruidos más suaves y se cubren los oídos como si les hubiera causado un gran
shock. También puede suceder que una persona con TEA se fascine al escuchar cierto
ruido, como el producido por una máquina. Pero lo que es desconcertante es que, esa
misma persona, puede no mostrar interés cuando se le dirige la palabra o, incluso, se le
llama por su nombre.
Ansiedad
Las personas con TEA tienen un nivel de ansiedad muy alto en diferentes condiciones:
sienten miedo ante la separación de personas conocidas, fobias específicas (ruidos,
olores, objetos, animales…), miedo a cambios en el entorno y en las rutinas (cambios de
ropa, de comida…), o pueden presentar pánico sin razón aparente o mínima.
Comportamiento ritual y estereotipias
Estas personas sienten una fuerte necesidad de llevar a cabo rituales y compulsiones
repetidamente. Por ejemplo, compulsiones para tocar y comprobar o rutinas diarias muy
rígidas. Pueden sentirse muy alterados si estas rutinas se cambian repentinamente, como
cambiando la forma en que vas al taller, los muebles de la habitación o la ropa.
Presentan a menudo estornudos con los dedos, movimientos corporales repetitivos,
aleteos de las manos, caminar sobre las puntas o hacer giros. Además, tienen una gran
fascinación por el movimiento de los objetos, como una tapa o una placa rodando.
Entonces, ¿qué debemos tener en cuenta cuando estamos con una persona con autismo?
- Ayudarle a entender su entorno: organizar su mundo y hacerlo más fácil anticipándole
con antelación lo que debería suceder.
- Darle orden y estructura, no caos.
- No afligirnos con ella/él, ya que también se sentirá angustiada/o.
- Respetar su ritmo.
- Relacionarse con ella/él desde su manera de entender la realidad.
- No hablar demasiado, o demasiado rápido, con él/ella. Las palabras pueden ser “aire”
para nosotras, pero puede ser una carga muy pesada para ella/él y a veces no son la
mejor manera de relacionarse con ella/él.
- Al igual que otras personas, también necesitan compartir el placer de hacer las cosas
bien, incluso si no siempre lo consiguen. Necesitamos que sepan de alguna manera
cuándo hacen las cosas bien y ayudarles a hacerlas sin errores porque si tienen
demasiados errores les pasa como a nosotras: se enfadan y terminan negándose a hacer
las cosas.
- Necesitan más orden del que necesitamos nosotras para que el ambiente sea más
predecible. Es necesario negociar sus rituales para coexistir.
- Les resulta difícil entender el significado de muchas de las cosas que se les pide que
hagan. Es necesario ayudarles a entenderlo. Tenemos que tratar de pedirles cosas que
tengan un sentido concreto y descifrable para ellos.
- Es necesario no invadir su espacio en exceso. A veces, la gente es demasiado
impredecible, ruidosa o estimulante. Es necesario respetar las distancias que necesitan,
pero no dejarlxs solxs.
- Cuando aparecen comportamientos agresivos, no están en nuestra contra. Cuando
tienen berrinches golpean, destruyen cosas o se mueven en exceso; cuando es difícil
entender lo que les pedimos, no están tratando de hacernos daño. Puesto que tienen un
problema de intenciones, no les atribuimos intencionalidad. Su lucha es entender lo que
está bien y lo que está mal.
Experiencias de estimulación propioceptiva profunda
Los efectos de la presión en
las personas con TEA son
cosas que hacen mas fuerte a
ti y cuestan poco dinero pero
son gordas.
Así que cuando compras seis
huevos esperas tener seis
gallinas.
Efectos de la intervencion snoezelen:
Niño riéndose en bañera
Efectos en los profesionales:
Surge una nueva manera de intervenir que no habías contemplado en casos complicados.
Demanda: yo me tengo que adaptar a las necesidades del paciente, no debo demandar algo
que no me puede dar. Hacer la demanda adecuada.
Paciencia: pasito a pasito, si en el primer día no quiere entrar en la sala snoezelen, ir poquito a
poco, primero verla desde fuera, dentro de un tiempo mirar la luz encendida, etc.
Respuestas agresivas estimulación propioceptiva potente.