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Problemas de la Inducción en Ciencia

Este documento resume los problemas fundamentales de la lógica de la ciencia según Karl Popper. En particular, se enfoca en el problema de la inducción, es decir, si las inferencias inductivas que van de enunciados singulares a enunciados universales están justificadas lógicamente. Popper argumenta que establecer un principio de la inducción que justifique tales inferencias conduce a una regresión infinita, por lo que las dificultades de la lógica inductiva son insuperables.
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Problemas de la Inducción en Ciencia

Este documento resume los problemas fundamentales de la lógica de la ciencia según Karl Popper. En particular, se enfoca en el problema de la inducción, es decir, si las inferencias inductivas que van de enunciados singulares a enunciados universales están justificadas lógicamente. Popper argumenta que establecer un principio de la inducción que justifique tales inferencias conduce a una regresión infinita, por lo que las dificultades de la lógica inductiva son insuperables.
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11 Copias
Metodología I - Ciclo Inicial
Obligatorio

KARL R. POPPER
Algunos problemas fundamentales de la lógica de la ciencia
Trad. Héctor Pozzi
'
El hombre de ciencia, tanto si se dedica a la teoría como si es un experi-
mentador, propone enunciados, o sistemas de enunciados, y los pone a prue-
ba paso a paso. Más particularmente, en el campo de las ciencias empíricas
construye hipótesis o sistemas de teorías y los pone a prueba contrastándolos
con la experiencia mediante la observación y el experimento.
En mi opinión, la tarea de la lógica del descubrimiento científico, o lógi-
ca del conocimiento, consiste en proporcionar un análisis lógico de este pro-
cedimiento, es decir, analizar el método de las ciencias empíricas.
Pero, ¿qué son estos "Métodos de las ciencias empíricas"? Y ¿a qué
llamamos "ciencia empírica"?

1. El problema de la inducción
Según un punto de vista aceptado por muchos, y que se rebatirá en este
libro, las ciencias empíricas se pueden caracterizar por el hecho de que em-
plean los llamados "métodos inductivos". De acuerdo con esta posición, la
lógica del descubrimiento científico sería idéntica a la lógica inductiva, es
decir, al análisis lógico de esos métodos inductivos.
Se suele llamar "inductiva" a una inferencia, si de enunciados singulares
(denominados también, a veces, enunciados "particulares"), tales como los
que exponen los resultados de observaciones o experimentos, pasa a enun-
ciados universales, como las hipótesis o las teorías.
Ahora bien, desde un punto de vista lógico dista de ser evidente que se
KARL POPPER justifique la inferencia de enunciados universales a partir de enunciados
singulares, por más numerosos que éstos sean, pues siempre puede resultar
PROBLEMAS FUNDAMENTALES falsa cualquier conclusión obtenida de esa manera: por más ejemplares de
DE LA LOGICA DE LÁ CIENCIA cisnes blancos que hayamos observado no se justifica la cotclusión de todos
los cisnes son blancos.
Se conoce con el nombre de el problema de la inducción el que consiste
en preguntarse si las inferencias inductivas se justifican, y cuáles son las
condiciones que se requieren para ello.
Según otra formulación posible, el problema de la inducción es la cuestión
de cómo se establece la verdad de los enunciados universales que se basan en

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la experiencia, tales como las hipótesis y los sistemas teóricos de las ciencias La obra de Hume debería haber puesto en claro el hecho de que fácil-
empíricas. Muchos creen, en efecto, que la verdad de esos enunciados univer- mente pueden producirse inconsistencias en conexión con el principio de la
sales es "conocida mediante la experiencia"; resulta claro, sin embargo, que inducción (3) y también que ellas sólo con dificultad pueden evitarse, si es
la descripción de una experiencia —sea una observación o el resultado de un que ello resulta posible. En efecto, el principio de la inducción debe ser, a su
experimento— sólo puede ser, en primer lugar, un enunciado singular y no vez, un enuncia,do universal, de modo que si procuramos considerar que su
un enunciado universal. por eso, quienes dicen que conocemos la verdad de, verdad ha sido establecida mediante la experiencia se presentarán de nuevo
un enunciado universal mediante la experiencia generalmente quieren decir los mismos problemas, precisamente, que motivaron su introducción. Para
que la verdad de ese enunciado universal se puede reducir de alguna manera justificarlo tendríamos que emplear inferencias inductivas, y para justificar
a la verdad de enunciados gingulares, y que la verdad de éstos se conoce por éstas tendríamos que suponer un principio inductivo de orden superior, y así
medio de la experiencia; lo cual equivale a decir que el enunciado universal sucesivamente. Por eso fracasa la tentativa de fundar el principio de la induc-
está basado en la inferencia inductiva. Parece así que preguntar si hay leyes ción en la experiencia, puesto que conduce forzosamente a una regresión
naturales que conozcamos como verdaderas no es sino otro modo de pre- infinita.
guntar si las inferencias inductivas se justifican lógicamente. Kant trató de quitar de en medio esta- dificultad considerando al princi-
Sin embargo, si deseamos encontrar una manera de justificar las infe- pio de la inducción (que él formuló como "principio de causalidad univer-
rencias inductivas, debemos procurar ante todo establecer un principio de sal") "s -álido a priori". Pero no creo que su ingeniosa tentativa de proporcio-
la inducción. Un principio de la inducción sería un enunciado con ayuda del nar una justificación a priori de los enunciados sintéticos haya tenido éxito.
cual pudiéramos dar a las inferencias inductivas una forma aceptable desde En mi opinión, las diversas dificultades de la lógica inductiva aquí señala-
el punto de vista lógico. En opinión de los partidarios de la lógica inductiva, das resultan insuperables; y temo que ocurra lo mismo con las que son inhe-
un principio de la inducción es de la mayor importancia para el método rentes a la concepción, tan corriente hoy en día, según la cual, la inferencia
científico: "...este principio —dice Reichenbach— determina la verdad de inductiva, aunque no es "estrictamente válida", puede alcanzar un cierto gra-
las teorías científicas. Eliminarlo de la ciencia significaría nada menos que do de "confiabilidad" o de "probabilidad". De acuerdo con este punto de
privarla de la facultad de decidir acerca de la verdad o falsedad de sus teo- vista, las inferencias inductivas son "inferencias probables" (4). "Tal como
rías. Sin él, la ciencia perdería, evidentemente, el derecho de distinguir nosotros lo hemos caracterizado -dice Reichenbach-, el principio de la in-
sus teorías de las creaciones fantásticas y arbitrarias de los poetas" (1). ducción es el medio por el cual la ciencia juzga acerca de la verdad. Para ser
Ahora bien, este principio de la inducción no puede ser una verdad pura- más exactos, diríamos que sirve para decidir acerca de la probabilidad, por-
mente lógica, como lo es una tautología o un enunciado analítico. En re&i- que a la ciencia no es dado alcanzar ni la verdad ni la falsedad.., y los enun-
dad, si hubiera una cosa tal como un principio de la inducción puramente ló- ciados científicos sólo pueden lograr, en cambio, grados continuos de proba-
gico no existiría el problema de la inducción, porque en ese caso todas las in- bilidad cuyos límites superior e inferior, inalcanzables, son la verdad y la fal-
ferencias inductivas tendrían que considerarse como transformaciones pura- sedad" (5).
mente lógicas o tautológicas, exactamente como las inferencias de lá lógica Por el momento dejaré de lado el hecho de que los partidarios de la lógi-
deductiva. Por eso el principio de la inducción debe ser un enunciado sintéti- ca inductiva sustentan una idea de la probabilidad que más adelante rechaza-
co, es decir, un enunciado cuya negación no sea contradictoria consigo mis- ré como extremadamente inadecuada para los fines que ellos mismos persi-
ma sino lógicamente posible. Se presenta de este modo la cuestión de por guen (véase, más adelante, la sección 80). Y puedo hacerlo porque con recu-
qué habría que aceptar, al fin, un principio así, y cómo podríamos justificar rrir a la probabilidad no se rozan siquiera las dificultades enunciadas. En
racionalmente su aceptación. efecto, si se asigna un cierto grado de probabilidad a los enunciados basados
A algunos de los que creen en la lógica inductiva les preocupa señalar, en la inferencia inductiva, ello tendrá que ser justificado apelando a un nuevo
como lo hace Reichenbach, que "toda la ciencia acepta sin reservas el princi- principio de la inducción, convenientemente modificado. Y este nuevo prin-
pio de la inducción y que nadie puede, tampoco, poner seriamente en duda cipio, a su vez, tendrá que recibir justificación, y así sucesivamente. Por otra
este principio en la vida cotidiana" (2). Pero aún suponiendo que ello fuera parte, tampoco se gana nada si se considera a su vez al principio de la induc-
así -porque al fui y al cabo "toda la ciencia" podría equivocarse- yo sosten- ción no como "verdadero" sino sólo como "probable". En resumen, la lógica
dría aun que un principio de la inducción resulta superfluo y que debe con- de la inferencia probable, o "lógica de la probabilidad", conduce, lo mismo
ducir a inconsistencias lógicas. que todas las otras formas de lógica inductiva, o bien a una regresión infinita
o bien a la doctrina del apriorismo (6).
En las páginas siguientes se desarrollará una teoría que se halla en oposi-
ción directa a todas las tentativas de operar con las ideas de la lógica inducti-
(1) Las notas se encuentran al final de esta ficha.

4
va. Podría describírsela como la teoría del método deductivo de comproba- negaría a aceptar que sea ésa la tarea de la lógica del conocimiento. Tales
ción, o como la concepción según la cual una hipótesis sólo puede ser puesta procesos conciernen a la sicología empírica, pero poco tienen que ver con la
a,prueba empíricamente, y sólo después de que se la haya propuesto. lóigca. Otra cosa es que queramos reconstruir racionalmente las pruebas ulte-
Antes de desarrollar esta concepción (que podría llamarse "deductivis- riores mediante las cuales se puede llegar a descubrir que la inspiración es un
mo", por contraste con el "inductivismo" (7), debo establecer primero en descubrimiento, o a conocer cpie es un conocimiento. En la medida en que el
forma clara la distinción entre la sicología del conocimiento, que se ocupa de hombre de ciencia, en actitud crítica, juzga, modnica o rechaza su propia ins-
hechos empíricos, y la lógica del conocimiento, que únicamente se interesa piración, podemos considerar -si así lo deseamos- el análisis metodológico
por las relaciones lógicas; pues la confianza en la lógica inductiva se debe, en que aquí se lleva a cabo como una especie de "reconstrucción racional" de
gran medida, a la confusión de problemas sicológicos con problemas episte- los procesos de pensamiento correspondientes. Pero esta reconstrucción no
mológicos. Tal vez no esté de más advertir, de paso, que esta confusión pro- describiría dichos procesos tal como ellos ocurren en realidad, ya que sólo
voca dificultades no sólo a la lógica del conocimiento sino también a la sico- puede ofrecer un esquema lógico del procedimiento de comprobación. Y qui-
logía del conocimiento. zá no sea sino esto mismo ,lo que quieren declf quienes hablan de una "re-
construcción racional" de los medios con que adquirimos conocimiento.
Ahora bien, las argumentaciones que expongo en este libro son iridepen-
dientes por completo de dicho problema. Sin embargo, mi punto de vista al
-2. Eliminación del sicologismo respecto, sea cual fuere su valor, es que no existe un método lógico para ob-
He dicho más arriba que la tarea del hombre de ciencia consiste en pro- tener ideas nuevas, ni una reconstrucción lógica de este procedimiento. Pue-
poner teorías y ponerlas a prueba. de expresarse mi opinión diciendo que todo descubrimiento contiene "un
La etapa inicial, el acto de concebir o inventar una teoría, no requiere, a elemento irracional" o "una intuición creadora", en el sentido de Bergson.
mi modo de ver, análisis lógico, ni es susceptible de ser sometida a él. El pro- De modo similar, Einstein habla de "... la búsqueda de esas leyes... universa-
blema de cómo se le ocurre a alguien una idea nueva -ya sea un tema musi- les en alto grado, a partir de las cuales se puede obtener, por pura deducción,
cal, un conflicto dramático o una teoría científica- puede tener gran interés una imagen del mundo. No hay ningún camino lógico -dice- que conduzca a
para la sicología empírica, pero es completamente ajeno al análisis lógico del estas... leyes. Sólo pueden alcanzarse mediante una intuición basada en algo
conocimiento científico. Este no se ocupa de cuestiones de hecho (el quid fac- así como un amor intelectual ("Einfühlung") de los objetos de la experien-
cia" (8).
ti? de Kant), sino únicamente los problemas de justificación o validez (el
quid juris? de Kant). Sus problemas son de la siguiente clase. ¿Puede ser jus- 3. Comprobación deductiva de las teorías
tificado un enunciado? Y si ello es posible, ¿de qué manera? ¿Puede ser
puesto un enunciado? Y si ello es posible, ¿de qué manera? ¿Puede ser pues- De acuerdo con la concepción que se propondrá aquí, el método de po-
to a prueba? ¿Depende lógicamente de ciertos otros eríunciados? ¿O tal vez ner a prueba en forma crítica las teorías y seleccionarlas de acuerdo con
los contradice? Para que pueda procederse a examinar lógicamente, de esta los resultados de las pruebas efectuadas, se ajusta siempre al planteo si-
manera, un enunciado, es menester que previamente nos lo hayan dado a co- guiente. A partir de una idea nueva, formulada a modo de ensayo, y aún no
nocer. Alguien tiene que haberlo formulado y haberlo presentado para su justificada de manera alguna -una anticipación, un sistema teórico 5 lo
análisis lógico. que se quiera-, se extraen conclusiones por deducción lógica. Estas conclu-
Consiguientemente, trazaré una distinción rigurosa entre el proceso de siones se comparan luego entre sí y con otros enunciados que tengan cone-
concebir una idea nueva y los métodos y resultados de su examen lógico. En xión con la cuestión de que se trate, a fin de descubrir qué relaciones lógicas
cuando a la tarea de la lógica del conocimiento -en contraposición con la si- (como equivalencia, deductibilidad, compatibilidad o incompatibilidad)
cología del conocimiento-, partiré del supuesto de que ella consiste, única- existen entre ellos.
mente, en investigar los métodos utilizados en las pruebas sistemáticas a que Podemos, si lo deseamos, distinguir cuatro caminos diferentes que pueden
debe ser sometida toda idea nueva, si se la ha de sostener seriamente. seguirse al poner a prueba una teoría. Primeramenth tenemos la comparación
Podría objetarse que sería más adecuado considerar que lo propio de la de las conclusiones entre sí, mediante la cual se pone a prueba la coherencia
sicología es ofrecer lo que se ha denominado "reconstrucción racional" de interna del sistema. En segundo término se encuentra el examen de la forma
los pasos que han conducido al hombre de ciencia a un dgcubrirniento, al lógica de la teoría, con el objeto de determinar si tiene el carácter de teoría
hallazgo de una nueva verdad. Pero el problema es éste: ¿qué es, exatamente, empírica o científica o si es, por ejemplo, tautológica. En tercer lugar se ha-
lo que queremos reconstruir? Si lo que se pretende reconstruir son los proce- lla la comparación con otras teorías, principalmente con el propósito de de-
sos mediante los cuales se estimula y libera la inspiración, en ese caso yo me terminar si la teoría, en caso de sobrevivir a las diversas pruebas a que hemos
de someterla, constituiría un progreso científico. Se tiene, finalmente, la
6
comprobación de la teoría por medio de las aplicaciones empíricas de las
conclusiones que pueden deducirse de ella. para rechazar la lógica inductiva consiste en que ésta no proporciona una
El propósito del último tipo de prueba es descubrir en qué medida hacen adecuada señal distintiva del carácter empírico, no-metafísico, de un sistema
frente las nuevas consecuencias de la teoría -lo que haya de nuevo en sus: teórico; o, en otras palabras, que no proporciona un "criterio de demarca-
ción" adecuado.
afirmaciones- a las exigencias de la práctica, sean éstas planteadas por experi-'
Méntos de carácter puramente científico o por aplicaciones tecnológicas • Al problema de descubrir un criterio que nos permita distinguir entre las
'prácticas. También en este caso el procedimiento de comprobación resulta ciencias empíricas, por una parte, y las matemáticas y la lógica, así como los
deductivo. Con ayuda de otros enunciados, aceptados con anterioridad, se sistemas "metafísicos", por la otra, lo llamo problema de la demarcación (10).
deducen de la teoría determinados enunciados singulares -que podemos lla- Este problema fue conocido por Hume, que trató de resolverlo (11); con
mar predicciones- en especial aquéllos que se pueden poner a prueba o apli- Kant se convirtió en el problema central de la teoría del conocimiento. Si, si-
car con facilidad. De entre éstos seleccionamos los que no son deducibles de guiendo a Kant, denominamos "problema de Hume" al problema de la in-
la teoría actualmente admitida y, de modo más particular, los que la con- ducción, al problema de la demarcación ppdríamos llamarlo "problema de
Kant".
tradicen. Seguidamente procuramos llegar a una decisión acerca de estos (y
de otros) enunciados obtenidos por deducción, comparándolos para ello Creo que, de esos dos Problemas -origen de casi todos los demás proble-
con los resultados de aplicaciones prácticas o de experimentos. Si esta deci- mas de la teoría del conocimiento-, el problema de la demarcación es el
_ Sión es positiva, o sea si las conclusiones singulares resultan aceptables, o más fundamental. En realidad, parece que la razón principal por la que los
verificadas, entonces la teoría, por el momento, ha pasado la prueba: no he- epistemólogos de tendencias empiristas se sienten inclinados a confiar sin re-
mos encontrado ninguna razón para descartarla. Pero si la decisión es nega- servas en el "método de la inducción" en su creencia de que este método es
tiva o, en otras palabras, si las conclusiones han sido falsificadas, entonces su el único que puede proporcionar un criterio de demarcación adecuado. Esto
falsificación falsifica también la teoría de la cual han sido deducidas lógica- se aplican en especial a aquellos empiristas que siguen la bandera del "positi-
mente. vismo".
Debe advertirse que una decisión positiva sólo puede dar apoyo tempora- Los viejos positivistas solamente querían admitir como científicos o legí-
rio a la teoría, pues siempre es posible que otras decisiones posteriores, nega- timos los conceptos (o nociones, o ideas) que fueran, según sus palabras,
tivas, la destruyan. Mientras una teoría resista pruebas minuciosas y severas, "derivados de la experiencia", es decir, aquellos conceptos que creían lógica-
y mientras no la suplante otra teoría en el curso del progreso científico, po- mente reducibles a elementos de la experiencia sensorial tales como sensa-
demos decir que ha "demostrado su temple" o que ha sido "corroborada" (9). ciones (o datos sensoriales), impresiones, percepciones, recuerdos visuales o
En el procedimiento que se acaba de delinear no aparece nada semejante auditivos, etc. Los positivistas modernos tienden a ver con mayor claridad
a la lógica inductiva. En ningún caso supongo que partiendo de la verdad de que la ciencia no es un sistema de conceptos sino más bien un sistema de
enunciados singulares se pueda inferir la verdad de las teorías. En ningún ca- enunciados (12). En consecuencia, solamente quieren admitir como cientí-
so supongo que la fuerza de las conclusiones "verificadas" permita establecer ficos o legítimos aquellos enunciados que son reducibles a enunciados de
las teorías como "verdaderas" ni aun como meramente "probables". experiencia elementales (o "atómicos"), o a "juicios de percepción", "pro-
En este libro tengo la intención de ofrecer un análisis más detallado de posiciones atómicas", "oraciones protocolares", o cualquier otra cosa (13).
los métodos de comprobación deductiva. Y trataré de mostrar que dentro del Se ve claramente que el criterio de demarcación implícito es idéntico a la
marco de este análisis pueden tener cabida todos los problemas a los que ha- exigencia de una lógica inductiva. Puesto que rechazo la lógica inductiva,
bitualmente se llama "epistemológicos". En cuanto a los problemas a que da debo rechazar también todas estas tentativas de resolver el problema de la
origen la lógica inductiva, podemos eliminarlos sin crear otros nuevos en su demarcación, cuya importancia para la presente investigación aumenta, en
lugar. razón de ese rechazo. Procurar encontrar un criterio de demarcación acep-
table debe ser una tarea crucial para toda epistemología que no acepte la
4. El problema de la demarcación llgica inductiva.
De las muchas objeciones que probablemente puedan aducirse en contra Los positivistas interpretan habitualmente erproblema de la demarcación
de manera naturalista;lo interpretan como si fuera un problema de la ciencia
de los puntos de vista aquí propuestos, tal vez la más seria sea la siguiente.
Al rechazar el método de la inducción -puede decirse-, privo a la ciencia em- natural. En lugar de asignarse la tarea de proponer una convención adecuada,
pírica de la que aparece como su característica más importante; y esto signi- creen que deben descubrir una diferencia, que esté en la natauraleza de las
fica que suprimo las barreras que separan a la ciencia de la especulación me- cosas, por decirlo así, entre la ciencia empírica, por un lado, y la metafísica
tafísica. Mi réplica a esta objeción es que precisamente mi razón fundamental por el otro. Constantemente se esfuerzan por probar que la metafísica, por
su misma naturaleza, no es sino una charla disparatada: "Sofistería e ilusión",
como dice Hume, que deberíamos arrojar a las llamas" (14).
8
9
• Si mediante las palabras "disparatado" o "no significativo" (meaningless, • Por contraste con estas estratagemas anti-metafísicas (es decir, anti-meta-
sin sentido) no deseamos expresar, por definición, mas que "no pertenecien- físiCas en la intención), mi tárea,.tal como yo la concibo, no consiste en pro-
te a la ciencia empírica", entonces la caracterización de la metafísica cómo vocar la caída de la metafísica sino, en cambio, en formular una: caracteriza-
disparate no significativo sería trivial, pues a la metafísica se la ha definido ción adecuada de la ciencia empírica, o bien definir los conceptos "ciencia
habitualmente como no empírica. Pero, por supuesto, los positivistas creen empírica" y "metafísica" de tal modo que frente a un sistema dado de enun-
,que pueden decir mucho más acerca de la metafísica, y no simplemente que ciados podremos decir si su estudio detallado atase o no ala ciencia empírica.
algunos de sus enunciados no son empíricos. Las palabras "no significativo" Por consiguiente, deberá considerarse a mi criterio de demarcación como
o "disparatado" trasmiten, y es eso lo que se quiere que trasmitan, una valo- una propuesta de acuerdo o convención. Las opiniones acerca de la utilidad
ración peyorativa; y sin duda lo que los positivistas desean lograr realmente de cualquier convención de esa clase pueden divergir, y una discusión razona-
no es tanto una demarcación exitosa como el derrocamiento definitivo (15) ble de estas cuestiones solamente es posible cuando las partes persiguen algu-
y la aniquilación de la metafísica. Como quiera que sea, descubrimos que na finalidad común. Por supuesto, la elección de la finalidad debe sujetarse,
todas las veces que los positivistas trataron de expresar más claramente qué en último término, a una decisión que trasciende la discusión racional (23).
quería decir "significativo", los intentos condujeron al mismo resultado: a Por eso; todo el que se'represente como objeto y finalidad de la ciencia,
una definición de "oración significativa" (en contraposición a "pseudo- un sistema de enunciados de certidumbre absoluta e irrevocablemente verda-
oración no significativa"), lo cual no hacía sino reiterar el criterio de demar- deros (24), rechazará sin duda las propuestas que formularé aquí. Y lo mis-
cación de la lógica inductiva que aquéllos sostienen. mo harán aquellos que ven "la esencia de la ciencia.., en su dignidad", la
Esto "se muestra" (16) de modo muy claro en el caso de Wittgenstein, cual, según piensan, resid&en su "carácter de totalidad" yen su "verdad y ésen-
según el cual toda proposición significativa debe ser lógicamente reducible .hcialidad reales'1,.(25)aDifícilfflerite2fflstaffin dispuestos a acordar esta dignidad
(17) a proposiciones elementales (o atómicas), a las que caracteriza como 243a física teórica'rx4Itia3;en la:9141:1•0Mrds vemos la
descripciones o "imágenes (pictures) de la realidad" (18) (caracterización Ltion,',hastala.fechrao4ue,59 llarná--"ciencia empírica".
que extiende, dicho sea de paso, a todas las proposiciones significativas). Por 'Yopienso que la-CiRíéia.'Itiene objetivos diferentes, pero no trato de justi-
esto podemos advertir que el criterio de significación de Wittgenstein coinci- ficarlos pnsentándolos como los objetivos verdaderos o esenciales de la cien-
de con el criterio de demarcación de los inductivistas, si sustituimos por la cia. Con esto sólo se lograría falsear el problema y significaría reincidir en el
palabra "significativo" los términos"científico" o "legítimo" que usan aqué- dogmatismo positivista. A mi módo de ver, hay una sola manera de argu-
llos. Y esta tentativa de resolver el problema de la demarcación fracasa pre- mentar racionalmente en apoyo de mis propuestas, y ella consiste en analizar
cisamente frente al problema de la inducción: los positivistas, en su afán de sus consecuencias lógicas: mostrar su fertilidad, esto es, su capacidad para la
aniquilar la metafísica, aniquilan también, junto con ella, a la ciencia natural, , dilucidación de los problemas de la teoría del conocimiento.
pues tampoco las leyes científicas pueden ser reducidas lógicamente a enun- Por eso admito sin reservas que he llegado a mis propuestas guiado, en
ciados de experiencia elementales. Si se lo aplica de modo consecuente, el último análisis, por predilecciones y juicios de valor. Pero confío en que mis
criterio de significación de Wittgenstein rechaza por no significativas aquellas propuestas pueden resultar aceptables para quienes dan valor no solamente
leyes naturales cuya búsqueda constituye;como dice Einstein (19), "la tarea al rigor lógico sino también al estar libre de dogmatismo; para aquellos que
máxima del físico", ya que, en efecto, nunca podría aceptárselas como enun- persiguen la aplicabilidad práctica, pero que se sienten más atraídos aun por
ciados genuinos o legítimos. Esta concepción, que procura poner en descu- la aventura de la ciencia y por los descubrimientos que una y otra vez nos
bierto que el problema de la inducción no es sino un pseudo-problema vacío, ponen frente a preguntas nuevas e inesperadas, desafiándonos a probar res-
ha sido formulada por Schlick (20) con las siguientes palabras: "El problema puestas nuevas y todavía no soñadas.
de la inducción consiste en pedir, una justificación lógica de los enunciados El hecho de que mis propuestas estén influídas por juicios de valor no
universales acerca de la realidad... Reconocemos, como Hume, que esa justi- significa que yo cometa el error de que he acusado a los positivistas, esto es,
ficación lógica no existe: no puede haberla, por la sencilla razón de que aque- ttatar de destruir a la metafísica poniéndole epítetos peryorativos. Ni siquie-
llos no son enunciados auténticos (21). ra llego a decir que la metafísica carece de valor para la ciencia empírica, por-
Advertimos así cómo fracasa el criterio inductivista de .2....nualx,aelu11 al que no puede negarse que, al lado de las ciencias metafísicas que han sido
pretender trazar una línea divisoria entre sistemas científicos y sistemas obstáculos al progreso de la ciencia, ha habido otras —como el atomismo es-
metafísicos, y por qué debe acordarles igual status; ya que, en efecto, según peculativo— que le han servido de ayuda. Y, considerando el asunto desde un
el dogma positivista sobre el significado, ambos son sisterrias de pseudo-enun- ángulo sicológico, me siento inclinado a pensar que el descubrimiento científi-
ciados no significativos. De este modo, en lugar de eliminar a la metafisica de co es imposible si no se tiene, confianza en ideas de carácter puramente espe-
las ciencias empíricas, el positivismo conduce a la invasión del dominio cien- culativo y aún, a veces, completamente oscuras; confianza totalmente injusti-
tífico por la metafísica (22).
10 11
ficáda desde el punto de vista dé la ciencia y que en: esa medida es "meta- 6. La falsificabilidad como Criterio de demarcación.'
física" (26). .
Sin embargo, una vez formuladas todas estas advertencias, sigo pensando . El criterio de demarcación inherente a la lógica inductiva —ésto es, el
que la primera tarea de la lóg -ida del conocimiento consiste en proponer un dogma positiVsta 'del significado 'es equivalente al requisito de que todos
concepto de la ciencia empírica, a fin de precisar tanto como sea Posible el loa enunciados de la Ciencia empírica (o todos ,los enunciados "significati-
usó lingüístico, hoy algo incierto, y a fin de trazar una línea de 'demarcación Vos") deben suceptibles de decisión final respecto de su verdad y de su
'clara entre la ciencia y las ideas metafísicas —aun cuando estas ideas puedan falsedad; diremos que deben ser "suCeptibles de decisión concluyente"
haber promovido el adelanto de la ciencia a lo largo de toda su historia. reonclusively y decidable9. Con esto se quiere decir que su forma debe ser
tal que sea lógicamente posible tanto verificarlos como falsificarlos. Scblick
5. La experiencia corno método dice, por ejemplo, que "...un enunciado auténtico debe ser suceptible de veri-
ficación concluyente" (28); y Waismann, (11 modo todavía más claro, dice:
- La tarea de formular una definición aceptable de la idea de ciencia empí- "Si no hay manera posible de determinar si un enunciado: es verdadero, en-
rica no carece de dificultades. Algunas de ellas provienen del hecho dé que tonces ese enunciado no tiene absolutamente ningún significado, ya que el
debe haber muchos sistemas teóricos de una estructura lógica muy similar a significado de un enunciado es el método con que se procede a su verifica
que constituye el sistema aceptado de la ciencia empírica en un momento Ción" (29).
-determinado cualquiera. A veces se describe esta situación diciendo que hay Ahora bien, según mi punto de vista la inducción no existe ' (3 0).
. Por eso
'una gran cantidad —presumiblemente un número infinito— de mundos lógi- es lógicamente inadmisible la inferencia que llega a las teorías, á partir de
Oriente posibles. Pero el sistema llamado "ciencia empírica" tiene por enunciados singulares "verificados mediante la experiencia" (sea cual fuere
objeto representar sólo un mundo: "mundo real" o "mundo de nuestra ex- el significado de esta expresión). Por lo tanto,. las teorías no son nunca veri-
periencia" (27). ficables empíricamente. Si deseamos evitar el error positivista de eliminar,
A fin de precisar un poco más esta idea, podemos distinguir tres requisi- con nuestro crtierio de demarcación, los sistemas teóricos de la ciencia na-
tos que deberá satisfacer nuestro sistema teórico-empírico. Primero, debe ser táral (31) debemos optar, entonces, por un criterio que nos permita admi-
sintético, de modo que pueda representar un mundo no-Contradictorio, un tir en el dominio de la ciencia empírica aun aquellos enunciados que no pue-
Mundo posible. En segundo lugar, debe satisfacer el criterio de demarcación den ser verificados. .
(cf. secciones 6 y 21), es decir, no debe ser metafísico sino que debe repre- Pero sin duda alguna, solamente reconoceré a un sistema cómo empírico
sentar un mundo de posible experiencia. En tercer lugar, debe ser un sistema ó científico si es susceptible de ser puesto a prueba mediante la experiencia.
que, entre otros sistemas semejantes, se señale de algún Modo como el que Estás consideraciones sugieren que no es la verificabilidad de un sistema
representa nuestro mundo de experiencia. Pero ¿de qué manera se diferencia- sino su fálsificabilidad lo que debe tomarse como criterio de demarcación
rá el sistema que representa nuestro mundo de experiencia? La respuesta es:• (32). En otras palabras: no he de exigir que un sistema científico .sea 'sus-
por el hecho de que ha sido sometido a pruebas y las ha enfrentado con éxi- ceptible de ser seleccionado entre otros, en sentido positivo, de una vez
to. Lo cual quiere decir que se lo diferenciará mediante la aplicación del para siempre; pero sí estableceré el requisito de que su forma lógica sea tal
método deductivo que es mi propósito analizar y describir. que pueda ser seleccionado, por medio de ensayos empíricos, en sentido
• La "experiencia", según esta 'concepción se presenta como un método negativo: un sistema científico empírico de be poder ser refutado por la
distintivo por medio del cual puede diferenciarse un sistema teórico de otros: experiencia (33).
de modo que la ciencia empírica parece caracterizarse nó sólo por su fórina (Así, por ejemplo, 'el enunciado "Mañanan lloverá o no lloverá 'aquí"
lógica sino, además ; por su método distintivo (Este es también, por supuesto, no se considerará empírico, por la sencilla razón de que no puede ser refuta-
'el punto de vista de los inductivistas, quienes intentan'caracterizar a la cien- do; en 'cambio, el enunciado "Mañana lloverá aquí" será considerado como
cia empírica por el uso que ella haría del Método inductivo). empiríco). '
' • La teoría del conocimiento cuya tarea consiste en el análisis del método Podrían plantearse varias objeciones contta el criterio de demarcación
•o procedimiento característico de la ciencia empírica, puede• describirse, aquí propuesto. En primer lugar, bien puede parecer algo irrazonable sugerir
consiguientemente, como teoría del método empírico -una teoría de lo que que la ciencia, que se supone nos da información positiva, deba caracterizarse
habitualmente se denomina experiencia. peor. llenar, un requisito negativo como lo es el de la refutabilidad. Sin embar-
go, en las secciones 31 a 46 mostraré que esta objeción es de poco peso, ya
que la cantidad de información positiva acerca del mundo que transmite un
enunciado científico es tanto mayor cuando más probable séa que entre en

12 13
colisión, por causa de su carácter lógico, con posibles enunciados singulares. lo que podría llamarse "la tesis fundamental del empirismo" —la tesis de que
(No por nada llamamos "leyes" a leyes de la naturaleza: cuanto más prohi- solamente la experiencia puede decidir acerca de la verdad o falsedad de los
ben, más es lo que dicen). enunciados científicos— y el hecho de que Hume advirtiera que los razona-
Asimismo podría hacerse la tentativa de volver contra mí, mi propia mientos inductivos son inaceptables. Esta contradicción sólo surge si se da
crítica al criterio de demarcación inductivista, pues podría parecer que pue- por supuesto que todos los enunciados empíricos deben ser "susceptibles
, den formularse objeciones- contra la falsificabilidad como criterio de demar- de decisión concluyente", es decir que tanto su vgrificación como su falsifica-
cación similares a las que yo mismo he formulado contra la verificabilidad. ción deben ser, en principio, posibles. Si renunciamos a este requisito y acep-
Este ataque no me perturbaría. Mi propuesta se basa en una asimetría tamos también como empíricos los enunciados que son susceptibles de deci-
entre verificabilidad y falsificabilidad; una asimetría que resulta de la forma sión en un solo sentido —los unilateralmente susceptibles de decisión y, de
lógica de los enunciados universales (34). En efecto, éstos no pueden dedu- modo más especial, los falsificables— y que pueden ponerse a prueba median-
cirse nunca de enunciados singulares, pero los enunciados singulares pueden te tentativas sistemáticas de falsificarlos, la contradicción desaparece: el mé-
contradecirlos. En consecuencia, es posible llegar a la falsedad de enuncia- todo. de la falsificación.no presupone infefencia inductiva alguna sino sólo
dos universales partiendo de la verdad de enunciados singulares, por medio las transformaciones tautológicas de la lógica deductiva, cuya validez no está
de inferencias puramente deductivas (con ayuda del modus tollens de la en discusión (35).
lógica clásica). Un razonamiento tal acerca de la falsedad de enunciados
- universales es la única clase de inferencia estrictamente deductiva que avan- 7. El problema de la "base empírica"
za, por decirlo así, en "dirección inductiva", esto es, desde los enunciados
singulares a los universales. Si se ha de poder aplicar de algún modo la falsificabilidad como criterio de
Una tercer objeción puede parecer más seria. Podría decirse qi.iíáinque'' demarcación, tendrá que haber enunciados singulares disponibles que pue-
se admita la asimetría, sigue siendo imposible, por varias razones, que se faLsi- - dan servir como premisas de razonamientos falsificatorios. Parece, por lo tan-
fique alguna vez, de modo concluyente, un sistema 'teórico cualquiera, ya - to, que nuestro criterio no hace sino trasladar el problema y retrotraemos
que siempre es posible hallar alguna manera de aludir la falsificación, por desde la cuestión del carácter empírico de las teorías a la cuestión del carác-
ejemplo mediante la introducción ad hoc de una hipótesis auxiliar, o median- ter empírico de los enunciados singulares.
te el cambio cid hoc de una definición. Y aún es posible adoptar, sin incohe- Sin embargo, aun así se ha ganado algo, ya que en la práctica de la inves-
rencia lógica, la posición de negars9„simplemente a aceptar experiencia falsi- tigación científica la demarcación resulta a veces de urgencia inmediata
ficadora alguna, sea cual fuere. Se xeconoce que los hombres de ciencia no cuando Se trata de sistemas teóricos, mientras qué rara vez se sucitan dudas
actúan habitualmente de esa manera, pero un procedimiento así es posible a,cerca del carácter empírico de los enunciados singulares. Es cierto que se
desde un punto de vista lógico y podría sostenerse que este hecho hace que producen errores de observación y que éstos dan origen a enunciados singula-
el valor lógico del criterio de demarcación propuesto por mí sea, por lo me-. res falsos, pero el hombre de ciencia casi nunca tiene oportunidad de descri-
nos, dudoso. bir un enunciado singular como no-empírico o metafísico.
Debo admitir que esta crítica es justa, pero no por ello necesito retirar Los problemas de la base empírica —esto es, los problemas concernientes
mi propuesta de que se adopte la falsificabilidad como criterio de demarca- al carácter empírico de los enunciados singulares y al modo cómo se los pone
ción. Voy a proponer, en efecto (en las secciones 20 y siguientes), que se •a prueba- tienen por eso en la lógica de la ciencia un papel que difiere un tanto
caracterice al método empírico como un método que exlcuye precisamente del que desempeñan la mayor parte de los otros problemas de qué nos ocupá-
aquellas formas de eludir la falsificación que, como insiste en afirmar, con remos. En efecto, la mayor -parte de estos están en relación estrecha con la
razón, mi crítico imaginario, son admisibles desde un punto de vista lógico. práctica de la investigación, mientras que el problema de la base empírica
De acuerdo con mi propuesta, lo que caracteriza al método empírico es su ,pertenece casi exclusivamente a la teoría del conocimiento. Tendré que ocu-
manera de exponer a la falsificación, de todas las maneras concebibles, el parme de ellos, sin embargo, ya que han dado origen a muchas oscuridades.
sistema que se pone a- prueba. Su objeto no es salvarles la vida a sistemas Esto es cierto particularmente en lo concernitnte a la relación entre expe-
insostenibles sino, por el contrario, seleccionar aquél que resulte, por compa- riencias perceptuales y enunciados básicos. (Lo que yo llamo "enunciado
ración, el más apto, haciendo que todos ellos tengan que enfrentar la más básico" o "proposición básica" es un enunciado que puede servir de premisa
furiosa lucha por la supervivencia. en una clasificación empírica: en suma, la enunciación de un hecho singular).
El criterio de demarcación propuesto nos conduce' también a una solu- A menudo se ha considerada que las experiencias perceptuáles proporcio-
ción del problema de la inducción de Hume —el problema de la validez de las nan en cierto modo una justificación de los enunciados básicos. Se afirmaba
leyes naturales—. La raíz de este problema es la aparente contradicción entre qu estos enunciados "se basan" en esas experiencias, que su verdad se hace

14 15
que podemos reflexionar acerca de esas razones y llegar a convencernos de su
"manifiesta al simple examen" por medio de esas experiencias, o que esas forzosidad.
experiencias la hacen "evidente". Todas estas expresiones muestran la ten- Kant fue tal vez el primero en advertir que la objetividad de los enuncia-
dencia, perfectamente razonable, de recalcar la estrecha conexión existente dos científicos está en estrecha relación con la construcción de teorías, con
entre los enunciados básicos y nuestras experiencias perceptuales. Pero tam- el empleo de hipótesis y enunciados universales. Nuestras observaciones sola-
bién se tenía la noción correcta, de que los enunciados sólo pueden ser justi- mente pueden ser puestas a prueba por cualquiera en principio— cuando
ficados lógicamente por medio de enunciados. De este modo la relación entre ciertos sucesos se repiten de acuerdo con reglas o regularidades, como ocurre
las percepciones y los enunciados continuaba oscura, y se la describía con con los experimentos repetibles. Ni siquiera a nuestras propias observaciones
expresiones igualmente oscuras que no dilucidaban nada sino que pasaban las tomamos con entera seriedad, o las aceptamos como observaciones cien-
por encima de las dificultades o a lo sumo los señalban vagamente de modo tíficas, hasta haberlas repetido y puesto a prueba. Sólo mediante tales repe-
metafórico. ticiones podemos convencernos de que no estamos frente a una mera "coin-
Creo que también en este caso puede hallarse una solución, si separamos cidencia" aislada sino frente a sucesos que zen razón de su regularidad y repe«
claramente los aspectos sicológicos de los aspectos lógicos y metodológicos tibilidad, son susceptibles, en principio, 'cle ser sometidos a comprobación
del problema. Debemos distinguir, por una parte, nuestras experiencias sub- inter-subjetiva (41).
jetivas o nuestros sentimientos de convicción, que nunca pueden justificar Todo físico experimental conoce esos sorprendentes e inexplicables
enunciado alguno (aunque pueden ser objeto de indagación sicológica) y, por "efectos" aparentes, que hasta pueden ser reproducidos a veces en su labora«
_ la otra, las relaciones lógicas objetivas que existen entre los diversos sistemas torio durante algún tiempo, pero que desaparecen finalmente sin dejar ras«
de enunciados científicos, y dentro de cada uno de ellos. tros. Por supuesto que en un caso como ese, ningún físico diría que ha hechc
Los problemas de la base empírica serán tratados con cierto detalle en las un descubrimiento científico (aunque podría procurar disponer de nuevo 5115
secciones 25 a 30. Por el momento será mejor que aborde el problema de la experimentos para hacer reproducible el efecto). En realidad, el efecto físicc
objetividad científica, ya que los términos "objetivo" y "subjetivo" que aca- científicamente significativo puede definirse como aquél que puede ser re-
bo de emplear necesitan aclaración. producido regularmente por quienquiera lleve a cabo el experimento apropia
do de la manera que se indique. Ningún físico serio haría público como des-
cubrimiento científico un "efecto oculto" (propongo que se lo llame así:
8. Objetividad científica y convicción subjetiva de ese tipo, o sea un efecto para cuya reproducción no pudiera dar iristruc
ciones. El "descubrimiento" sería rechazado bien pronto como quimérico.
Las palabras "objetivo" y "subjetivo" son términos filosóficos agobiados por la sencilla razón de que las tentativas de comprobarlo conducirían E
por una herencia de utilizaciones contradictorias y discusiones interminables resultados negativos (42). (Se sigue de esto que toda controversia acerca de 12
y sin resultado. cuestión de si ocurren efectivamente alguna vez acontecimientos que sear
El empleo que yo hago de los términos "objetivo" y "subjetivo" no deja por principio irrepetibles y únicos no puede ser resuelta por la ciencia: serís
de parecerse al de Kant. Este utiliza la palabra "objetivo" para indicar citie el una controversia metafísica.
conocimiento científico debe ser susceptible de justificación, indpendiente- Podemos volver ahora a una afirmación hecha en la sección precedente:
mente del capricho de nadie: una justificación es "objetiva" si en principio mi tesis de que una experiencia subjetiva o un sentimiento de convicción nc
puede ser puesta a prueba y comprendida por cualquiera. "Si algo es válido pueden justificar nunca un enunciado científico, y que dentro de la ciencis
para cualquiera que esté en posesión de su razón —escribe Kant—, entonces no puede desempeñar otro papel que el de objeto de una investigación empí
sus fundamentos son objetivos y suficientes" (36). rica (sicológica). Por más intenso que sea el sentimiento de convicción, nuncs
Ahora bien, yo sostengo que las teorías científicas nunca pueden ser jus- puede justificar un enunciado. Por eso, yo puedo estar absolutamente con«
tificadas o verificadas completamente, pero que no obstante ello pueden vencido de la verdad de un enunciado, seguro del testimonio de mis percep
ponerse a prueba. Diré, en consecuencia, que la objetividad de los enuncia- ciones, abrumado por la intensidad de mi experiencia: toda duda puede pa
dos científicos reside en el hecho de que pueden ser sometidas a comproba- recerme absurda. Pero, ¿aporta esto la más ligera razón para que la ciencis
ción inter subjetiva (37).
- acepte mi afirmación? ¿Puede un enunciado cualquiera ser justificado por e
La palabra "subjetivo" es aplicada por Kant a nuestros sentimientos de hecho de que K. R. P. esté absolutamente convencido de su verdad? La res
convicción (de grados diversos) (38). Examinar cómo, se producen éstos es puesta es "no", y cualquier otra respuesta sería incompatible con la ides
tarea propia de la sicología. Pueden presentarse, por ejemplo, "de confor- de objetividad científica. Ni siquiera el hecho, para mí tan firmemente esta
midad con las leyes de la asociación" (39). Las razones objetivas, también, blecido, de que estoy experimentando ese sentimiento de convicción, puedE
pueden servir como "causas subjetivas del juicio" (40), en la medida en
17
16
planteé la objeción de que ella puede conducir a una regresión infinita, y
figurar dentro del campo de la ciencia objetiva, excepto en la forma de una ahora pudiera muy bien parecer al lector que la misma objeción precisamente
hipótesis sicológica que, por supuesto, requiere comprobación inter-subjeti- podría esgrimirse contra el procedimiento de comprobación deductiva que
va: partiendo de la conjetura de que yo tengo este sentimiento .de convic- yo mismo propugno. No es así, sin embargo. El método deductivo de com-
ción, el sicólogo puede deducir, con ayuda de teorías sicológicas y de otro probación no puede fundar (establish) o justificar los enunciados que se
tipo, ciertas predicciones acerca de mi comportamiento, y éstas pueden ser están poniendo a prueba, ni es esa su finalidad. Por eso no existe el peligro de
'confirmadas o refutadas en el curso de comprobaciones experimentales. Pero una regresión infinita. Pero es preciso admitir que la situación que he señala-
desde el punto de vista epistemológico no es pertinente en absoluto el que mi do —es decir, la comprobabilidad ad infinitum y la ausencia de enunciados
sentimiento de convicción haya sido intenso o débil, que haya provenido de últimos que no necesiten ser puestos a prueba crea efectivamente un proble-
una impresión fuerte, hasta irresistible, de certidumbre indubitable (o "evi- ma. Pues es evidente que, de hecho, no pueden proseguirse las pruebas ad
dencia manifiesta por sí misma"), o de una conjetura dudosa. Nada de esto infinitum: tarde o temprano tendremos que detenernos. Sin tratar aquí en
tiene relación con la cuestión de cómo pueden justificarse los enunciados detalle este problema, deseo, señalar tan sólaikue el hecho de que las pruebas
científicos. no pueden ser continuadas indefinidamente no entra en colisión con mi exi-
Consideraciones como éstas no dan, por supuesto, una respuesta al pro- gencia de que todo enunciado científico debe poder ponerse a prueba. Pues
blema de la base empírica, pero por lo menos nos ayudan a ver la principal yo no exijo que todo enunciado científico, antes de ser aceptado, tenga que
dificultad. Al exigir objetividad a los enunciados básicos del mismo modo haber sido efectivamente puesto a prueba. Yo sólo exijo que todo enun-
- que a otros enunciados científicos, renunciamos a cualquiera de los recursos ciado de esa clase debe ser susceptible de ser puesto a prueba. En otras pala-
lógicos por medio de los cuales podríamos haber alentado la esperanza de bras, me niego a aceptar la opinión de que haya en la ciencia enunciados que
reducir la verdad de los enunciados científicos a nuestras experiencias. Ade- tenemos que aceptar resignadamente como verdaderos simplemente porque,
más nos imponemos la prohibición de acordar status privilegiado alguno a los por razones lógicas, no parece posible ponerlos a prueba.
enunciados que representan experiencias, tales como los que describen nues-
tras percepciones (y que a veces son denominados "proposiciones protoco-
lares" ('protocol sentences': oraciones protocolares) ). Estos enunciados sola-
mente pueden darse en la ciencia como enunciados sicológicos, es decir,
como hipótesis pertenecientes a una clase cuyas normas de comprobación
inter-subjetiva no son ciertamente muy elevadas (dado el estado actual de la
sicología).
Sea cual fuere la respuesta que podamos dar al problema dela base empí-
rica, debe quedar claro lo siguiente: si mantenemos nuestra exigencia de que NOTAS
los enunciados científicos tienen que ser objetivos, entonces los enunciados H. Reichenbach, Erkenntnis 1, 1930, p. 186 (c.f. también p. 64 y ste.)
(1)
que pertenecen a la base empírica de la ciencia también deben ser objetivos,
es decir, comprobables intersubjetivamente. Pero la comprobabilidad inter- (2) Reichenbach ibid., p. 6'7.
subjetiva implica siempre que de los enunciados que se pondrán a prueba
Los pasajes decisivos de la obra de Hume se citan en el apéndice * VII, notas 4, 5
pueden deducirse otros enunciados comprobables. Por eso, si es que los (3)
y 6: véase también, más adelante, la nota 2 de la sección 81. Los asteriscos señalan
enunciados básicos han de ser a su vez inter-subjetivamente comprobables, adiciones hechas por el autor en la edición inglesa. También van precedidos de asteris-
no pueden existir en la ciencia enunciados últimos: no puede haber en la cos los números correspondientes a apéndices incorporados a esa edición, así como los
ciencia enunciados que no puedan ser sometidos a comprobación, y por lo números de capítulos y secciones de una obra aún no publicada: Postcript: After twen-
tanto no puede existir ninguno que no sea refutable en princio, falsificando .ty ears
y (Postcriptum: Después de veinte años). (N. del T.).
algunas de las conclusiones que de él sean deducibles. (4) Cf. J. M. Keyner, A treatise on probability (194); O. Kulpe, Vorlesungen uber
Llegamos así a la concepción siguiente. Los sistemas de teorías se ponen Logik (publ. por Selz, 1923); Reichenbach (que emplea el término "implicaciones
a prueba deduciendo de ellos enunciados de un nivel de universalidad infe- de probabilidad"), Axiomatik der Wahrschein lichkeitrechnung, Mathem. Zeitschr. 34
(1932); y muchos otros trabajos.
rior. Y como estos enunciados tienen que ser inter-subjetivamente comproba-
bles, a su vez deberán poder ser sometidos a comprobación de manera simi- (5) Reichenbach, Erkenntnis 1, 1930, p. 186.
lar, y así ad infinitum.
Podría pensarse que esta concepción conduce a una regresión infinita y (6) Para una exposición más amplia de esta crítica véase, más adelante, el Cap. X, espe-
que en consecuencia es insostenible. En la sección 1, al criticar la inducción, cialmente la nota 2 de la sección 81, y el Cap. II del Postscript.

19
18
(16) Alusión a la proposición 6,522 del Tractatus: "Hay ciertamente lo inexpresa-
(7) Liebig (en Induktino und Deduktion, 1865) fue probablemente el primero que re- ble. Esto se muestra; es lo místico" (N. del T.).
chazó el método inductivo desde el punto de vista de la ciencia natural; su ataque se
dirige contra Bacon. Duhem (en La Théorie physique, son objet et sa structure,
1906; (1918 y 1922), porposición 5. *Sola-
(17) Wittgenstein, Tractatus Logico-Philosophicus
traducción inglesa de?. P. Wiener: The Aim and Structure of Physical Theory, Prindeton, Tractatus, por supuesto, ya que esto fue escrito en 1934.
mente me ocupo aquí de
1954) sostuvo opiniones marcadamente deductivistas. (*Pero en el libro de Duhem tam-
bién se pueden encontrar puntos de vista inductivistas, por ejemplo en el capítulo tercero, Wittgenstein, op. cit., proposición 4.01; 4.03; 2.221.e
(18)
Primera Parte, donde leemos que sólo el experimento, la inducción y la generalización
produjeron la ley de difracción de Descartes: cf. la traducción inglesa, p. 455). Véase fam- (19) Cf. nota 1 a la sección 2.
1925; y Carnap,
bién V. Kraft, Die Grundformen der Wissenschaftlichen Methoden,
Erkenntnis 2, 1932, p. 440. La idea de tratar leyes científicas como pseudoproposiciones, -con lo que se resol-
(20)
vería el problema de inducción- fue atribuída por Schilck a Wittgenstein. (Cf. mi
Discurso en ocasión de cumplir Max Plank sesenta años. El pasaje citado comienza anterior. Forma
(8) Open Society, notas 46 y 51-62 al capítulo 11). Pero en realidad es muy
con las palabras "La tarea más elevada del físico consiste en la búsqueda de esas leyes parte de la tradición instrumentalista que se remonta a Berkeley y aún más allá. (Véase,
universales...". etc. (tomado de A. Einstein, Mein Weltbild. 1934, p. 168; traducción in- por ejemplo, mi artículo - "Three Views Converningolluman Knowledge" ("Tres concep-
glesa de A. Harris: The World as I see It, 1935, p. 125 (hay trad. española)). Ideas simi- ciones relativas al conocimiento humano"), enConternporary British Philosophy 1956; y
lares se encuentran ya anteriormente en Leibig, op. cit.; cf. también Mach, Prinzipien "A Note on Berkely as a Precursor of Mach" ("Nota sobre Berkeley como precursor de
der Wiirmelehre (1896), p. 443 y sigtes. *La palabra alemana "Einfühlung" es difícil Mach"); en The British Jorunai for the Philosophy of Science IV, 4, 1953, pp. 26 y stes.,
de traducir. Harris la traduce por "comprensión simpática de la experiencia" ("sympa- reproducido ahora en mi libro Conjetures and Refutations, 1959. (No publicado aún. N.
thetic understanding of experience"). del T.). Más referencias en nota *1, antes de la sección 12(p. 59). También se trata este
- problema en las secciones *11 a *14 y *19 a *26 de mi Postscript).
(9) Con respecto a este término, véase la *1, antes de la sección 79, y la sección *29 de •
mi Po stscrip t. Naturwissenschaften 19, 1931, p. 156. (El subrayado es mío). Con respec-
(21) Schlick,
to a las leyes naturales, Schlick escribe (p. 151): "Se ha señalado a menudo que,
(10) Con referencia a esto (y también a las secciones 1 a 6 y 13 a 24) cf. mi nota en estrictamente, nunca podemos hablar de la verificación absoluta de una ley, ya que
Erkenntnis 3, 1933, p. 426. *Ha sido reimpresa, en traducción, como apéndice siempre, por decirlo así, formulamos tácitamente la reserva de que podría ser modificada
*I del presente libro. a la luz de la experiencia adicional. Si se me permite agregar, a modo de paréntesis -con-
(Invesgiga-
tinúa Schlik-, las pocas palabras acerca de la situación lógica, el hecho arriba mencionado
(11) Cf. La última frase de su Enquiry Concerning Human Understanding significa que una ley natural no tiene, en principio, el carácter lógico de enunciado sino
ción sobre el conocimiento humano). *Para el párrafo siguiente compárese, por
que es, más bien, un precepto para la formación de enunciados". *(En "formación" se
ejemplo, la cita de Richenbach correspondiente a la nota 1, sección 1. incluía, sin duda, la transformación o derivación) Schlik atribuía esta teoría a una comu-
nicación personal de Wittgenstein. Véase también la sección *12 de mi Postscript.
(12) Advierto ahora que al escribir este párrafo sobreestimé a los "positivistas moder-
nos". Debería haber recordado que, en lo que a esto respecta, el promisorio co- (22) Cf. la sección 78 (nota 1, por ejemplo). *Véase también mi
Open Society, notas
mienzo del Tractatus de Wittgenstein -"El mundo es la totalidad de los hechos, no de las 46, 51 y 52 al capítulo 11,-y mi trabajo "The Demarcation between Science and
cosas"- quedaba anulado por el final, en donde se atacaba al hombre que "no había dado Metaphysics" (La demarcación entre la ciencia y la metafísica), presentada, en enero de
ningún sentido a ciertos signos de sus proposiciones". *Ver también mi Open Society and 1955, como contribución al proyectado volumen sobre Carnap de a Library of Living
its Enemies, Capítulo 11, sección II (hay trad. esp.: La sociedad abierta y sus enemigos. Philosophers, dirigida por P. A. Schilpp.
Buenos Aires, Paidós, 1957), y el capítulo I de mi Postcript, especialmente las secciones
11 (nota 5), *24 (los cinco últims párrafos) y 25.
(23) Creo que siempre es posible una discusión razonable entre quienes tienen interés en
la verdad y están dispuestos a prestarse atención recíproca (Cf. mi Open Society,
(13) , Los nombres no tienen importancia, por supuesto. Cuando inventé el nuevo nom- Cap. 24).
bre de "enunciado básico" (o "proposición básica": véase más adelante, secciones
7 y 28) lo hice porque necesitaba un término que no estuviera gravado con la connotación (24) Esta es la concepción de Dingler; cf. la nota 1 a la sección 19.
que tiene un enunciado perceptual. Pero, por desgracia, pronto lo adoptaron otros, quie-
nes al emplearlo le dieron precisamente la clase de significado que yo deseaba evitar. Cf. (25) Este es el punto de vista de O. Spann (Kategorienlehre), 1924.
también mi Pos tsc rip t, *29. Cf., también: Planck, Positivismus und reale Aussenwelt
(1931) y Einstein, Die
4* (26)
Religiosita der Forschung, en Mein Weltbid (1V34), p. 43; traducción inglesa de
(14) Hume condenó así a su propia Enquiry en la última página, exactamente como con- A. Harris: The World as I See It (1935), p. 23 y as. *Ver también la sección 85, y mi
denó después Wittgenstein, en la última página, a su propio Tractatus (Véase nota 2
Postscript.
a la sección 10).
(27) Cf. apéndice *X.•
(15) Carnap, Erkenntnis 2, 1932, p. 219 y ss. Mill había usadoianteriormente de modo
semejante la expresión "no significativo", *sin duda bajo la influencia de Comte: (28) Schlick, Naturwissenschaften 19, 1931,p. 150.
cf. Early Essays on Social Philosophy, de Comte, publicado por H. D. Hutton, 1911,
p. 223. Véase también mi Open Society, nota 51 al capítulo 11. (29) Waismann, Erkenntnis 1, 1930, p. 229.
21
20
(41) Kant advirtió que de la requerida objetividad de los enunciados científicos se sigue
(30) No tomo en cuenta aquí, por supuesto, la llamada "inducción matemática"; lo que que ellos deben ser susceptibles de ser puestos a prueba inter-subjetivamente en
niego es que exista algo como la inducción en las llamadas "ciencias inductivas"; cualquier momento y que, por lo tanto, deben tener la forma de leyes o teorías universa-
niego que existan "procedimientos inductivos" o "inferencias inductivas". les. Este descubrimiento fue formulado por él, en forma algo oscura, mediante su "princi-
,pio de la sucesión temporal según la ley de causalidad" (Principio que creía poder probar
(31) En su Logical Syntax (1937, p. 321 y ste.) Carnap admitió (con mención de mi a priori empleando el razonamiento que aquí se indica). Yo no postulo ningún principio
crítica) que esto era un error: y lo mismo hizo, en forma aún más completa, en como ese (cf. sección 12), pero estoy de acuerdo en jque los enunciados científicos,
"Teitability and Meaning", reconociendo el hecho de que las leyes universales no sólo son puesto que deben ser intersubjetivamente comprobables, deben tener siempre el carácter
"convenientes" para la ciencia sino aun "esenciales" (Philosophy of Science 4, 1937, de hipótesis universales. *Ver también la nota *1 a la sección 22.
p. 27). reró en su Logical Foundations of Pro bability, (1950), de carácter inductivista,
vuelve a una posición muy parecida a la que aquí se critica: al descubrir que las leyes (42) En la bibliografía de la física se encuentran algunos casos de informes presentados
universales tienen probabilidad cero (p. 511) se ve obligado a decir (p. 575) que aunque por investigadores serios acerca de la producción de efectos que no pudieron ser
no es necesario que se las elimine de la ciencia, ésta puede prescindir perfectamente de repetidos, ya que las pruebas posteriores condujeron a resultados negativos. Un ejemplo
ellas. bien conocido de tiempos recientes es el resultado posilvo, no explicado, del experimen-
to de Michelson, como lo observó Miller en el monte Wilson (1921-1926), después de que
(32) Adviértase que sugiero la falsificabilidad como criterio de demarcación pero no de 'él mismo (y Morley también) había reproducido previamente el resultado negativo de
significado. Obsérvese, además, que ya he criticado vigorosamente el empleo de la Michelson. Pero como las pruebas posteriores han dado nuevamente resultados negativos,
idea de significado como criterio de demarcación (sección 4), y que en la sección 9 ataco se acostumbra ahora considerar estos últimos como decisivos y explicar el resultado
con mayor fuerza aun el dogma del significado. Por lo tanto es un puro mito (aun cuando divergente de Miller atribuyéndolo a "fuentes de error desconocidas". *Ver también la
una cantidad de refutaciones de mi teoría se hayan basado sobre ese mito) que yo haya sección 22, especialmente la nota *1.
propuesto nunca la falsificabilidad como criterio de significado. La falsificabilidad separa
dos clases de enunciados perfectamente significativos: los falsificables y los no falsifica- (20) La idea de tratar las leyes científicas como pseudoproposiciones, -con lo que se
bles. Traza una línea dentro del lenguaje significativo y no alrededor de él. Véase también resolvería el problema de inducción- fue atribuida por Schlick a Wittgenstein.
el apéndice *I y el capítulo *I de mi Postscript, especialmente las secciones *17 y *19. Cf. mi Open Society, notas 46 y 51-52 al capítulo 11). Pero en realidad es muy ante-
rior. Forma parte de la tradición instrumentalista que se remonta a Berkeley y aun más
(33) Ideas afines se encontrarán, por ejemplo, en Frank, Die Kausalitíit und ihre Grenzen allá. (Véase, por ejemplo, mi artículo "Three Views Converning Human Knowledge"
(1931), cap. I, párrafo 10 (p. 15 y ste.); Dubislav, Die Definition (3a. ed. 1931), ("Tres concepciones relativas al • conocimiento humano"), en Con temporary British
p. 100 y ste. (Cf. también la nota 1 a la sección 4, más arriba). Philosophy 1956; y "A Note on Berkely as a Precursor of Mach" ("Nota sobre Berkeley
como precursor de Mach"), en The British Journal for the Philosophy of Science IV, 4,
(34) Esta asimetría se trata ahora de modo más completo en la sección *22 de mi 1953, pp. 26 y stes., reproducido ahora en mi libro Conjetures and Refutations, 1959.
Postscript. (No publicado aun. N. del T.). Más referencias en nota *1, antes de la sección 12 (p. 59).
También se trata este problema en las secciones *11 a *14 y *19 a *26 de mi Postscript).
(35) Sobre esto ver también mi trabajo mencionado en la nota 1 a la sección 4, * que
ahora se reimprime en este volumen como apéndice *1; asimismo mi Postscript,
especialmente la sección *2.

(36) Kritik der reinen Vernunft, Methodenlehre, 2. Kaupstück, 3. Abschnitt (2da. edi-
ción, p. 848; traducción inglesa de N. Kemp Smith, 1933; Critique of Pure Reason,
The Trascendental Doctrine of Method, capítulo II, sección 3, p. 645).

(37) Posteriormente he generalizado esta formulación, ya que la comprobación intersub-


jetiva nó es nada más que un aspecto muy importante de la idea más general de la
crítica inter-subjetiva o, en otras palabras, de la idea del control racional recíproco por
medio de la discusión crítica. Esta idea más general, tratada con cierta extensión en mi
Open Society and Its Enemies, capítulos 23 y 24, y en mi Pouerty of Historicism, sección
32, es examinada también en mi Postscript, especialmente en los Caps. *I, *II y *IV.

(38) Ibid.

(39) Cf. Kritik der reinen Vernunft, Trascendentale Elementarlehre, párrafo 19 (2da.
edición, p. 142; traducción inglesa de N. Kemp Smith, 1933: Critique of Pure
Reason, Trascendental Doctrine of Elements, párrafo 19, p. 159).

(40) Cf. Kritik der reinen Vernunft, Methodenlehre, 2. Haupstück, 3. Abschnitt (2da.
edición, p. 849; traducción inglesa, capítulo II, sección 3, p. 646).

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