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Micro-conflictos en Chiquintirca, Ayacucho

Este documento analiza los micro-conflictos sociales generados por el Proyecto Gas de Camisea en la comunidad de Chiquintirca en Ayacucho, Perú. La llegada de la empresa extractiva causó problemas socioculturales en la comunidad como el alcoholismo, la prostitución y la delincuencia. A pesar de que estos micro-conflictos afectan directamente a la población local de manera cotidiana, rara vez son atendidos por el Estado o la empresa. El estudio de estos conflictos más pequeños pero significativos puede ayudar a comprender

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Micro-conflictos en Chiquintirca, Ayacucho

Este documento analiza los micro-conflictos sociales generados por el Proyecto Gas de Camisea en la comunidad de Chiquintirca en Ayacucho, Perú. La llegada de la empresa extractiva causó problemas socioculturales en la comunidad como el alcoholismo, la prostitución y la delincuencia. A pesar de que estos micro-conflictos afectan directamente a la población local de manera cotidiana, rara vez son atendidos por el Estado o la empresa. El estudio de estos conflictos más pequeños pero significativos puede ayudar a comprender

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ALTERITAS, Revista de Estudios Socioculturales Andino Amazónicos

Año 9, N° 10, 2020, págs. 37–55


ISSN 2309–9887

EL PROYECTO GAS DE CAMISEA Y LOS MICRO–CONFLICTOS SOCIALES EN


LA COMUNIDAD DE CHIQUINTIRCA, LA MAR, AYACUCHO

Lisbeth Mariela Tineo Rivera


Consultora independiente
[email protected]
Recibido: 29/06/2020
Aceptado: 20/07/2020
COMO CITAR/CITATION
Tiñeo, L. (2020). “El Proyecto gas de Camisea y los micro–conflictos sociales en la co-
muñidad de Chiquiñtirca, La Mar, Ayacucho”. Alteritas. Revista de Estudios Sociocultu-
rales Andino Amazónicos(10), 37–55.
Resumen. Este artículo propone un estudio socio–antropológico de los micro–conflic-
tos sociales; es decir, de aquellos conflictos más próximos a la vida cotidiana, los que
directamente atañen a la población y que son provocados por el accionar de las em-
presas extractivas, pero que no adquieren las dimensiones de los grandes conflictos,
puesto que muchas veces no se muestran mediante paros ni huelgas, sino que al con-
trario son naturalizados, invisibilizados y normalizados por la propia población, el Es-
tado y las empresas.
Palabras clave. micro–conflictos. Cotidianidad. Comunidad.
THE CAMISEA GAS PROJECT AND SOCIAL MICRO–CONFLICTS IN THE COMMUNITY OF
CHIQUINTIRCA, LA MAR, AYACUCHO
Abstract. This article proposes a socio–anthropological study of social micro–con-
flicts; that is, of those conflicts closest to daily life, those that directly concern the pop-
ulation and that are caused by the actions of extractive companies, but which do not
acquire the dimensions of major conflicts, since they are often not shown through
stoppages or strikes, but on the contrary they are naturalized, invisible and normal-
ized by the population itself, the State and companies.
Keywords. micro–conflicts. Everyday life. Community.

Introducción
En los últimos años, la presencia y el accionar de las empresas extractivas se han in-
crementado, al igual que la multiplicación de los conflictos sociales, el incremento de
los proyectos de gran impacto en el Perú se dieron en diferentes regiones que nos ha

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impactado por los resultados de gran envergadura1, pero también se ha generado
grandes conflictos sociales en diferentes departamentos de explotación, como es el
caso de los proyectos minero Conga y Yanacocha en Cajamarca, Tambogrande y Majaz
en Piura, Antamina en Ancash, Tintaya en Cusco y las Bambas en Apurímac, los cuales
terminaron en levantamientos de la población, paros, huelgas, bloqueo de carreteras,
quema de llantas, enfrentamientos con la policía, incluso con pérdidas de vidas huma-
nas, tal como sucedieron en los casos del proyecto minero Conga2 y Las Bambas3. Exis-
ten numerosos estudios que tratan y abordan los grandes conflictos sociales, que en
el marco de la economía extractivista en el Perú que sucedieron y suceden en los últi-
mos tiempos. Es más, desde el gobierno y sus diversos niveles, de alguna forma estos
grandes conflictos vienen siendo atendidos o gestionados. Y desde la población, de
igual manera, son conocidos, abordados a través del Internet y las redes sociales en el
que lanzan su voz de protesta contra la minería. Sin embargo, muy poca atención se
da a los pequeños conflictos sociales, es decir, aquellos que al igual que los mega con-
flictos son provocados también por el accionar de las empresas extractivas, pero que
no adquieren las dimensiones de los grandes conflictos, ya que en muchos casos son
normalizados por la población, el propio Estado e incluso las propias empresas. Sin
embargo, de ninguna manera dejan de ser importantes e influyentes, porque tal vez es
en ellas que tienen su origen los grandes conflictos sociales. Además, porque el micro–
conflicto son los que directamente atañen a la población, afectan y/o cambian su vida,
como su geografía, su economía, su cultura y hasta su política. Por lo visto, estos mi-
cro–conflictos sociales, pueden ser incluso mucho más dolorosos que los propios
mega–conflictos sociales por estar presente en su cotidianidad.
Este análisis de los micro–conflictos nos permitirá comprender la relación de-
sigual entre empresa y comunidad, los primeros vulneran los derechos fundamentales
de la persona (la dignidad y tranquilidad) generando conflictos que afectan a la pobla-
ción cotidianamente y los pobladores afectados perciben que no son atendidos por las
autoridades del Estado y menos por la empresa extractiva

1. La comunidad y la empresa gas de Camisea


La comunidad Campesina de Chiquintirca se ubica en el distrito de Anco, provincia La
Mar, departamento de Ayacucho–Perú, esta zona forma parte de los Valles de los Ríos
Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM). Territorialmente la comunidad está dividida por
sierra y selva, con 22 anexos. La zona de la selva estuvo poblada por comunidades
Ashánincas, durante los años de la violencia sociopolítica (1980) esta zona se repobló
con los inmigrantes de la sierra que se desplazaban afectados por el problema del Sen-
dero Luminoso en busca de refugio y autoabastecimiento. Las poblaciones andinos
amazónicos se caracteriza por convivir con sus propias identidades, eventualmente

1Tamayo et al, 2014.


2“La escalada del coñflicto dejaría uñ saldo de ciñco mañifestañtes muertos y varias deceñas de heridos. La
situación se convirtió en un tema debatido extensamente en los medios de comunicación nacionales. Inter-
vinieron distintas personalidades, como el ex presidente Toledo, así como un grupo de congresistas de Gana
Perú, que pedían la renuncia del Primer Ministro. A finales de julio, se cambia al Primer Ministro y se inicia
una nueva fase en el proceso de negociación entre el Estado y la oposición al proyecto Conga, siempre bajo
el sigño de la polarizacióñ y radicalizacióñ de las posicioñes” (De Echave, 2013: 101).
3 http://elcomercio.pe/peru/apurimac/bambas–confirman–que–son–4–muertos–enfrentamientos–noti-

cia–18-44644.

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algunas prácticas culturales son compartidas, aun cuando las comunidades nativas As-
hánincas fueron migrando, quedando un grupo de pobladores en la comunidad de
Chontabamba.
La comunidad de Chiquintirca cuenta con un total de 4,070 habitantes, según el
padrón comunal cuenta con 1,020 comuneros, esta característica nos permite com-
prender la demarcación que existe entre habitante y comunero. En el padrón general
se coñsidera “comuñero” a los jefes de hogar, viudas, madres solteras en caso que hu-
biera y algunos jóvenes mayores de 18 años que toman la decisión de inscribirse te-
niendo una activa participación de todo acto programado por la asamblea.
En el año 2002, la Comunidad Andino Amazónico de Chiquintirca irrumpió la vida
cotidiana de los lugareños y de pronto aparecieron personas extrañas: altos, blancos,
gringos, hispano–hablantes. Todos, llevaban puestos anteojos oscuros. Esta forma de
ser percibidos mostró que no llegaron solos, sino con una parafernalia que a ojos de la
población resultaba espectacular, enormes tráileres transportando maquinaria pe-
sada, que incluso obligó a levantar enormes barcazas para que pudieran cruzar el rio.
Llegaron también camiones de alto tonelaje que transportaban tubos de acero de
enormes dimensiones, entre otros. Al poco tiempo, helicópteros comenzaron a sobre
volar el cielo azulado de las comunidades; de sus brazos colgaban enormes canastas
de acero que transportaban herramientas y demás cosas. Se instalaron y levantaron
también campamentos en diversas comunidades como San Antonio, Toccate y Chi-
quintirca.
A la par comenzaron a manifestarse conflictos cotidianos ( micro–conflictos) a
raíz de la presencia de la infraestructura y la conglomeración de los agentes de la em-
presa, generaron conflictos entre los pobladores, las comunidades con la empresa y la
relación con los agentes foráneos que llegaron juntamente con la empresa, puesto que
justameñte coñ la iñstalacióñ de la empresa viñieroñ los “males sociales”; cañtiñas y
licorerías, con ello el alcoholismo, prostitución y posteriormente la inseguridad y la
delincuencia que se insertó en la comunidad expresadas en conflictos cotidianos, es
decir, aquellos conflictos provocados por la presencia de la empresa que afecta y/o
cambian sus estilos de vida, formas y sentidos.
Sin duda esta actividad extractiva generó todo un movimiento social y econó-
mico, básicamente comercial, en las comunidades donde se instalaba la empresa. Co-
menzaron a proliferar hospedajes, hoteles, restaurantes, licorerías, bares, cantinas, ca-
sinos (cartas, juego de sapo y dado), burdeles y demás medios de diversión, en torno
a ellos comenzaron a expandirse los problemas al interior de la comunidad en forma
cotidiana, por los negocios nocivos que generó inseguridad por la aparición de perso-
nas que comenzaron a delinquir.

2. Encuentros y desencuentros: problemas socioculturales en la comunidad


La construcción de los ductos se ha realizado en diferentes puntos, la mayor parte de
territorios afectados corresponde a comunidades campesinas, se encuentran ubicada
en Ayacucho y cuatro están en Huancavelica. Cada una de ellas poseen diferentes ac-
tividades económicas, en 22 comunidades predominan la agricultura y ganadería
aprovechando los territorios para el pastoreo y 13 comunidades se dedican al pasto-
reo en las alturas. En el departamentos de Ayacucho involucra a la provincias de Can-
gallo, Huamanga y La Mar. La mayoría mantiene sus costumbres originarias y

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prácticas tradicionales que le otorgan una particularidad sin igual, siendo considera-
dos quechua hablantes.
La ejecución del proyecto ha generado diferentes perspectivas en la población.
Según el informe realizada por el Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y
Minería en la evaluación a los 10 años de Camisea en el 2014, el Proyecto Camisea está
considerado obra de gran envergadura que se desarrolla en el Perú, su explotación ha
permitido el crecimiento energético y económico por las demandas comerciales e in-
dustriales. Según, los expertos los últimos 30 años del gas considerado como la edad
dorada del gas natural. De esta forma su ejecución convirtiéndose ante los ojos de la
población una maravillosa obra de alta tecnología nunca antes visto.
El Proyecto Camisea fue la primera inversión privada de gran dimensión, difun-
dido así por los medios de comunicación, tanto escritas, televisivas y radiales, que ha
generado mucho que hablar en el Perú, territorio Ayacuchano y la comunidad de Chi-
quintirca, generado en la población diversas expectativas, más por los comentarios
desde el gobierno, y por las ciudades metropolitanas sobre esta gran inversión. Para
las comunidades su ejecución era una oportunidad de desarrollo.
El Proyecto Camisea4 no se ha limitado ante las adversidades geográficas que pre-
senta la amazonia y la sierra, para lograr sus objetivos ha tenido que atravesar bos-
ques, montañas de rocas, tierras comunales, tierras productivas, reservas nacionales
y comunidades de origen amazónico5, pueblos andinos, y los rincones más pobres del
Perú en nombre del desarrollo y sin preservar los derechos de los pueblos originarios,
generando diversas reacciones; miedos, dudas, riñas y expectativas. Convirtiéndose
en parte del micro–conflicto cotidiano dentro de la comunidad la misma que no estaba
preparada para asumir un proyecto de gran escala. Coincidiendo con Valdivia (2013,
pág. 27) en la investigación, la “Comunidad de Vinchos y el proyecto Camisea: actores
y conflictos”. Menciona que, para las comunidades, el proyecto fue la primera expe-
riencia con una gran inversión privada; muchas de las comunidades no estuvieron pre-
paradas para esta nueva experiencia y tuvieron que asumir los riesgos y las posibili-
dades en la forma como se presentaba.
Nosotros en la comunidad, casi nada de proyectos sabíamos (refiriéndose a la
escala de proyectos que ellos conocen hasta el momento), habíamos tenido
proyectos de agua, proyectos productivos, incluso la carretera se ha ampliado
con la empresa, antes era tocha carrozable y no entraba carros. Para nosotros
Camisea era nuevo ¡Quién miraba antes en la comunidad todo lo que trajo la
empresa! Hasta algunos de nosotros no habíamos llegado ni siquiera Ayacu-
cho, solo íbamos hasta San Miguel o San Francisco (Regidor del distrito de

4 En 1988 el Estado peruano firmo primeros acuerdos con la empresa Shell para la explotación de Camisea,
pero este intento de negociación fracaso. En 1994 se intentó nuevamente una negociación a través de Pe-
troperú, acuerdo para iniciar el desarrollo del proyecto, en el cual la empresa Shell y Móvil, su socio, renun-
ciaron luego de haber presentado un estudio de factibilidad (Dourojeanni, Ramírez, & Rada, 2012).
5 En la selva cusqueña, entre los Lotes 88 y 56 ocupan total o parcialmente las tierras de las comunidades

nativas Nueva Vida, Shivankoreni, Nuevo Mundo, Segakiato, Kirigueti, Cashiriari, Camisea, Puerto Huallana
y Ticumpinia y de los asentamientos rurales Túpac Amaru y Shintorini, entre otros generalmente localiza-
dos en las orillas del río Urubamba o del río Camisea. Pero, una gran poción, al este, es parte de la Reserva
Territorial Indígena Kogapakori– Nahua–Nanti y otros que, a su vez, colindan con el Parque Nacional del
Manu. El Lote 56 tiene, asimismo, áreas ocupadas por colonos o que pertenecen a la misma reserva territo-
rial (Dourojeanni, Ramírez, & Rada, 2012).

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Anco) (Faustino, 2015).
La ejecución del proyecto Camisea en la comunidad Campesina de Chiquintirca,
comenzó con un tema de conversación entre los pobladores aledaños a la construcción
de los ductos. Quienes fueron realizando una y otras interrogantes ¿Qué beneficios y
mejoras se podrían lograr para la comunidad? ¿Cómo beneficiaria a la familia frente a
una empresa extractiva no antes experimentado en el lugar?
En este sentido, la llegada de personas ajenas a la comunidad de Chiquintirca en
calidad de trabajadores del proyecto, con apariencia extranjera (altos, blancos o grin-
gos, castellanos–hablantes), la mayoría de ellos usaban anteojos oscuros y con ello se
observó la llegada de caravanas de maquinarias, tráiler cargados de tuberías de acero
que ante los ojos de población resultaba impresionante y mientras que en otros una
sensación de miedo. Estas maquinarias fueron trasladadas sin adversidades, para el
cruce de rio Apurímac se construyó barcazas conocidos como chimpa6, el cual podía
transportar grandes volquetes, camiones, máquinas excavadoras, tuberías y entre
otras. También el vuelo de los pájaros7 fue remplazado por el vuelo de helicópteros,
que rondaban constantemente las zonas de trabajo, fue impresionante ver que se apa-
recían entre los cerros y se perdían en ellas.
Para algunos niños estas se convirtieron en miedo, corrían de tras de sus padres
para escódense entre faldas, otros se asombran y se llenaban de emoción al ver algu-
nas de estas maquinarias que habían visto en los libros escolares, corrían detrás de los
carros entre sonrisas y gritos hasta perderlos de vista. Las caravanas con maquinarias
fueron constantes, algunos anticipados por camionetas con un letrero informando que
detrás se apersoñaba uñ “coñvoy pesado”, a su paso dejañdo una nube densa de polvo.
La masiva llegada ocasiono suspicacia entre los comuneros, había mayor concen-
tración de personas que iban y venían temporalmente. Poco después comenzaron
abrir zanjas arrasando con áreas de cultivo, bosques y rocas, a lo largo se escuchaba
los bombardeos, el sonido de las maquinarias, los constantes movimiento de carros,
que generaba intranquilidad y zozobra. Los animales fueron desplazados de sus luga-
res, rompía el esquema de la racionalidad de recursos que es parte de la cosmovisión
andino– amazónico, resquebrajaban su realidad subjetivo8 de un mundo coherente e
interrelación con su medio y sin duda afectando la integridad de la población.
Cuando la empresa comenzó abrir la trocha también la gente comenzó a cazar
a los animales, hasta mi esposo había traído un Ucumari (refiriéndose al
mono) diciendo para comer. Pero de ahí cuando comenzaron abrir las zanjas
con las maquinarias, los animalitos escapaban con una desesperación (imaq
waq uywachakunapa lluqtiynin), madrecita todos los animalitos llegaban
cerca a nuestras casas escapando, venían en grupos, los monitos se irían a otro
sitio, pero aparecían gritando, todos decían que se habían retirado para Ha-
tun Yunka9 (Huayllan) (Comunera de Chiquintirca) (Maria, 2015).
Así iniciaba el proyecto, asambleas comunales, con talleres informativos como

6 La palabra chimpa viene del idioma quechua que significa al frente o cruzar, término que se utiliza la po-
blación a la acción de cruzar el rio en barcazas, botes o balsas.
7 Se podía observar diversas aves como killinchu, loros, papagallos, manaqaraku, entre otros.
8 (Schutz, 1962) el problema de las Realidades múltiples.
9 Referido a la selva virgen denominado por la población Huayllan.

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estrategia diseñada para generar vínculos con la comunidad y la empresa. Pero esta
estrategias de acercamiento no siempre fue un espacio de vínculo, la limitación de co-
municación fue distanciando uno del otro, entre la identidad de uno castellano ha-
blante y el otro de identidad quechua, con visiones distintas del mundo. La construc-
ción de los ductos afectaría tierras de cultivos, bosques, ríos, zona sagrada como las
altas montañas, morada de sus divinidades. No toda las afectaciones fueron valoriza-
das, hubo deseñcueñtros por la “iñjusticia”, ño solo afectaba sus tierras, el valor sim-
bólico de sus cultivos (sumaq kawsay10) imposible de ser valorizada monetariamente,
sentimiento que no fue entendido por los trabajadores de la empresa. Según Valdivia
(2013), casos similares ocurridos con los comuneros de los distritos de Chiara, Acos–
Vinchos, Tambillo Acocro y Vinchos (en la provincia de Huamanga) quienes descono-
cían de la magnitud del proyecto, durante la ejecución se mostraron disconformes por
las compensaciones económicas al igual que los pobladores de Chiquintirca.
Esto demuestra que la empresa, no había tomado en cuenta las distintas lógicas
o racionalidades culturales, económicas o políticas que no siempre fueron compren-
didas y consideradas durante las negociaciones, motivo por el cual también se presen-
taron problemas, dado que los comuneros tienen visiones del mundo tan distintas a
los de la empresa. Actitudes que han generado brechas, desconfianza, lejanía, vulne-
ración, exclusión, representadas en la conflictividad, y reacciones en la población; en-
tre miedos, tensiones, mitos, entre otras interpretaciones desde la posición del comu-
nero y su entorno socio cultural.
Con el paso del tiempo la inseguridad y una mezcla de miedos (temores y angus-
tias), desconfianzas fue emergiendo con la fugas de gas de los ductos. Uno de los des-
encuentros más notorios es re–originado por el miedo sicosocial que trajo la violencia
política de los 80, y que aún está presente. En el 2005 con el derrame 11 de gas en el
anexo de Toccate, se escuchó una gran explosión aproximadamente a la media noche,
la población lo asemejó a los disparos que se escuchaba en tiempo del terrorismo, mu-
chos huyeron de sus casas, momentos de miedo y llantos, la población se refugió en el
bosque hasta el amanecer, cuando se dieron cuenta que desde el suelo dibuja hacia el
cielo una inmensa nube y un olor desagradable. Había ocurrido un fallo en los ductos.
En mayo 2015, poco después del mediodía, también otra explosión sorprendió a los
pobladores del anexo de Huayrapata. En primer momento la población pensó que se
trataba de helicópteros que rondaban la zona, pero grande fue la sorpresa, cuando ob-
servaron a unos metros de sus casas una nube chispeada al cielo, los pobladores fue-
ron auxiliados por el puesto de salud, incidente que tuvo a dos personas internadas
por intoxicación. Pero esto no fue lo que más afectado a la población, sino la inseguri-
dad, falta de tranquilidad en la vida cotidiana, no percibir el sueño con la incertidum-
bre de que en cualquier momento podría ocasionarse otro derrame causando la
muerte de las familias, estar pendiente de los hijos menores.
Ya no era normal seguir realizando las actividades cotidianas, los trabajos en las
chacras, y la quema forestal para nuevos cultivos (denominado chacco/chaqu), podían
originar un incendio en cualquier terreno, era lo común que se pensaba entre la

10 Sumaq kawsay palabra quechua que significa buena producción de los cultivos, con un valor simbólico en
relación a la vida.
11 Incidente N° 3 desde el momento que inicio (2004) la fase de explotación en todo el transcurso del Pro-

yecto Gas de Camisea. Mientras el incidente N° 2 se dio en el anexo de Pacobamba en agosto del 2005 en el
distrito de Anco la Mar – Ayacucho, el incidente N° 1 el 22 de diciembre del 2004 en Malvinas Cusco.

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población. Para las mujeres se ha convertido en un estrés del día, la preocupación de
cocinar a fogón, con el miedo de que en el momento en que se encuentran cocinando
pueda originarse un derrame, ocasionar quemaduras.
Los pobladores mencionan que los sucesos del derrame del hidrocarburo es algo
irreparable, muestran su incertidumbre y arrepentimiento de haber aceptado a la em-
presa, solo por los beneficios que estas ofrecían. Es claro, el sentirse incapaz de afron-
tar ahora los futuros secesos que podrían ocasionarse, tal vez con mayores incidentes
o pérdida de vidas humanas.
2.1. La convivencia, nosotros y los extraños
La Comunidad Campesina de Chiquintirca con la presencia de la empresa Camisea, ini-
ciaba una experiencia distinta a sus imaginarios una sociedad caracterizada por vivir
en tranquilidad después del conflicto armado, cerraban los capítulos del conflicto ar-
mado e iniciaban un reto de muchos cambios socioeconómicos en su vida cotidiana
reafirmando un proceso identitario. No solo esta experiencia fue para Chiquintirca,
sino también para las comunidades aledañas a los ductos, desde el yacimiento Cusco,
hasta el desembarque en Cañete y Lurín.
Estos primeros coñtactos eñ la comuñidad coñ los “otros” extraños se dabañ coñ
la empresa. El año 2002, fueron momentos de asimilación, para otros desencuentros.
La comunidad presenciaba a los trabajadores dedicados a realizar los estudios topo-
gráficos, finalizando este periodo, se inició con la etapa de excavaciones de zanjas para
la colocación de las tuberías. Pero estos encuentros entre la población y la empresa
causaron extrañeza entre los comuneros; observar a personas ajenas caminar por las
tierras de cultivos y los bosques, con actitudes extrañas para el poblador, por el uso
de herramientas (topográficas), objetos que nunca habían visto, no solo genero incer-
tidumbre entre la población, si no se fueron tejiendo comentarios y mitos entorno a
ellos.
En discurso De Echave y otros (2009), los primeros encuentros es el momento en
el que las relaciones entre los agentes de la empresa y las comunidades locales esta-
blecen los primeros atisbos y evaluaciones cruzadas, cuando se perfilan el carácter y
los términos de las relaciones que se establecen entre los representantes de la em-
presa minera y la población local, marcando situaciones de confianza o desconfianza
entre los agentes involucrados. Con estos encuentros sobrevinieron los recuerdos vi-
vidos en los años 80, ocasionado miedos aun presentes, huellas marcadas que no han
sido borradas, entre los pobladores de la comunidad de Chiquintirca. Puesto que la
gran mayoría son migrantes a causa de violencia sociopolítica afrontada. Fueron estos
los mismos temores que los pobladores sintieron durante la presencia de personas
extrañas en su comunidad, a pesar de las informaciones bridadas.
Es importante también detallar que esta convivencia entre agentes externos y la
comunidad de Chiquintirca, un espacio de interrelación social, generó un distancia-
miento entre la población y los trabajadores del proyecto, como reacción a la diferen-
cia de identidad (bolivianos, brasileños y de diferentes sectores de país); vestimenta,
alimentación, dialecto, hábitos, y prácticas culturales muy distintas. Ocasionando bre-
chas y en otros efectos de asimilación cultural; la misma población comenzó a copiar
patrones tales como vestimenta, argots, alimentación y prácticas. Estos se fueron no-
tando, un indicar claro de estos cambios fue, que el agricultor que antes utilizaba ojo-
tas comenzó a utilizar zapatillas, mientas el trabajador un zapato de puntas de fierro,

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el sombrero fue remplazado por un gorra. Estos efectos fueron percibidos de diferente
manera por sus pares, quienes comenzaron cuestionar la actitud de los que trabajaban
para la empresa “mira y ahora que se cree” “claro como ahora trabaja se cree más”,
acciones que fortalecieron el distanciamientos y las riñas entre aquellos que aún se
denominaban de la propia comunidad con aquellos que eran vistos sin identidad. Estas
diferencias comenzaron a reafirmar los estatus internos que tenían la población, den-
tro de su organización social. Las riñas se volvieron cotidianas, primeros rasgos de los
micro–conflictos que se irán suscitando a lo largo de esta interacción, teniendo como
actores principales la población y la empresa.
Los niños comenzaron a captar algunos comportamientos de los trabajadores, de
aquellos que eran capataces, jefes de grupos quienes daban órdenes a los obreros. Este
comportamiento se comenzó a mostrarse en los espacios de interrelación social donde
intercambian experiencias de su cotidianidad, esto en sus maneras de hablar, aparen-
tando el ser trabajadores de la empresa quienes daban órdenes, estos comportamien-
tos eran visibles mientras jugaban con tractores y carros de juguetes. Acciones de asi-
milación y comportamientos que se mostraron en la vida cultural con la intermedia-
ción de otro.
Mientras que la presencia de los agentes externos (empresa) según De Echave y
otros, “es iñevitablemeñte, afecta al entorno y las prácticas tradicionales de la pobla-
ción local, y tiene consecuencias también en su identidad cultural; se irrumpen y tras-
tocan la relación habitual, tradicional, con la tierra, el manejo del agua y las relaciones
con el entorno en geñeral” (2009, pág. 178) Asimismo menciona que estos efectos son
percibidos más en comunidades, que preservan las actividades tradicionales y nunca
antes han experimentado la presencia de empresas extractivas. Estos cambios en los
estilos de vida son referidos como micro–conflictos, hasta que la población pueda
adaptarse a una vida distinta.
Es importante mencionar que algo curioso que se pudo notar de estos hechos,
entre los comuneros que comenzó a trabajar en la empresa, es la forma en como la
población reafirma su identidad frente a la empresa a través del quechua, las fiestas
costumbristas, el uso de la vestimenta –ojotas, sombrero, piqcca– incluso el simple he-
cho de la alimentación fue algo que reforzó, el ser uno de ellos, como ellos decían; co-
mida natural y abundante que llena el estómago, a diferencia de la alimentación que
entregaba la empresa un plato segundo a base de pollo y carne, una manzana, yogurt,
gaseosa, elementos que eran tan diferentes a los hábitos alimenticios de la población,
Una alimentación a base de la cosechas de sus cultivos y no era comparado con la ali-
mentación que daba la empresa como dicen. Nos daban una comida seca, arroz con
una papa y carne o pollo, más una gaseosa, galletas o una fruta. Todos los días era la
misma comida, hasta ya nos habíamos cansado.
Muchos de los pobladores que comenzaron a trabajar en la empresa, fueron tras-
ladaros a campamentos modificando en estos espacios prácticas culturales y distan-
ciando de sus familias, algunos retornado sus hogares los fines de semana. Esto generó
el no sentirse parte fundamental de la empresa, falta de concentración en horas de
labor, aun así, teniendo un salario que modificó en gran medida su ingreso económico,
muchos dirían que este suceso no contribuye a un micro–conflicto, pero es cierto que
genera una acumulación de estrés y disconformidad entre la población que labora en
la empresa y dentro de las familias que se encuentran preocupados por el Estado de
sus pares. Esto también es un detalle que debemos tener en cuenta entorno a los

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micro–conflicto parte de su cotidianidad de los trabajadores.
Por otro lado, la empresa buscó estrategias de convivencia armoniosas con su
entorno social, pero a pesar de los intentos, la presencia del agente externo generó
dudas, tensiones, riñas entre comuneros algunos que se encuentran a favor y otras en
contra, comentarios que se van tejiendo por la presencia del otro, sea verdad o falsa
dando inicio a la división de la organización comunal.
La población por muchas interrogantes existentes busco explicar la presencia de
la empresa según su percepción sociocultural, mediante historias, mitos y creencias
que forma parte de la vida cultural de los comuneros, y reforzadas por las diferencias
encontradas frente a los agentes de la empresa (altos, gringos), con vestimenta brillo-
sos a la distancia y lentes oscuros, la percepción fue entendida a través de historias de
extranjeros invasores, mitos de nakaq o el pistaku, hombres que matan a otros para
sacar la grasa humana con esta elaborar campanas12 y engrasar maquinarias para el
buen funcionamiento. Historias que se iba tejieñdo eñtre los pobladores; “coñ estas
maquiñarias abreñ la tierra y eñtierrañ a persoñas vivas”, “estas maquiñarias ño res-
petañ a la geñte ños puede aplastar o empujar a los barrañcos”.
Entrar a lugares inhóspitos, cerros y bosques sagrados forman parte de la cos-
movisión de la población, la percepción que el cerro tiene vida –Pacha (Universo)– el
temor de ser castigados por los Apus (Espíritus tutelares que habitan las montañas),
que se reflejan en la falta de armonía, y en los síndromes culturales (Pariona, 2014,
pág. 49), como la pacha, puquio, waspi, alcanzo, etc. Los indicadores de este desequili-
brio son explicados por la falta de reciprocidad materializados en los constantes acci-
dentes ocurridos en la construcción de los ductos, el mismo que ocasionaron muerte13
de algunos trabajadores.
Otros mitos14 ha seguido girando en torno a la presencia de la empresa, las dis-
tintas formas de ver el mundo, es reflejado en al pagapu. La búsqueda de la armonía
perdida entre lo que Lozada (2006, pág. 103) menciona; el kay pacha, hanan pacha y
el uku pacha, visión del mundo andino reflejada en el cerro Lacca15, lugar sagrado para
la población. En este lugar se encuentra en el espacio simbólico del apu Lacca,

12 Se comenta que las campanas hechas con la grasa humana son las tienen un buen sonido a la distancia.
13 Durante los trabajos el cerro caía no nos dejaba avanzar, ahí uno de los ingenieros se había soñado a una
mujer que le hablaba quejándose, ahí le dijo que quería que le lleven a un hombre, decidieron hacer pagapu,
han ido subiendo el cerro donde enterraron a un borrachito que andaba por ahí, pero el cerro no lo acep-
tado, es que el cerro no acepta a cualquiera, después en el momento del trabajo nuevamente se cayó todo el
cerro enterando a un maquinista y su ayudante, con la vida de los trabajadores se ha cobrado por que su
cuerpo no lo hemos encontrado, a pesar de buscar días, con esa muerte paralizo el derrumbe.
14 Por el pasar del tiempo se vino hablando de otros mitos. El no respetar a los lugares sagrados ha traído

conflictos en la interrelación entre el hombre y la naturaleza, la deidad abandona al hombre dejando en el


caos y sin protección, la naturaleza vista como algo vivo y móvil, ser retira del lugar llevándose todo refle-
jado en la improductividad de tierras, ausencia de los animales, el desentendimiento entre los miembros de
la comunidad. Explicado en el siguiente mito.
Me han contado que uno de los trabajadores, había escuchado que un perro labraba en el monte y él
pensó que era un perro cazador y se fue en busca, ahí se encontró con el perro que estaba persiguiendo a
una siwa, él se fue corriendo a su atrás por el camino que iba persiguiéndolo y de ahí se cayó como a un
barranco llegando a una ciudad perdida muy hermosa ya que nunca habíamos visto, él cuenta que tenía
muchas decoraciones, plantas, flores y construcciones ahí perdió al perro era como un laberinto y no se
acuerda como salió de ahí, cuando conto esto los especialista de arqueología han buscado y nunca encon-
traron. Seguro era un lugar sagrado del cerro, es que el cerro tiene vida por eso nunca han encontrado se
habrá retirado de ahí para que nadie lo encuentre.

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caracterizado por estar ubicado en las laderas del cerro del mismo nombre, se encuen-
tra un pequeño orificio esculpido al borde de la carretera, el mismo que es usado para
realizar la ofrendas, se puede encuentran claves, caramelos, velas, cirios, menestras,
etc. este lugar se encuentra en la carretera al Centro Poblado unión progreso, una zona
accidentada por su geografía rocosa, la más peligrosa durante la construcción de los
ductos se han hecho túneles en diversos puntos, en este lugar se puede ver una prodi-
giosa de tecnología, se afirma la pérdida de vidas y maquinarias durante la ejecución
del proyecto.
Miedos, tensiones e inseguridades frente a la vida que afecta la tranquilidad con-
duciéndoles a la “iñseguridad”. Gouley meñcioña que lo “mitos soñ herramieñtas útiles
para entender los desencuentros culturales entre la población local y la empresa mi-
ñera” (2005, pág. 63). Mitos y comentarios que mostraron inseguridad, inquietudes de
uñ posible suceso. “Las teñcioñes emocioñales se descargañ al ser desplazados por
eñemigos simbólicos” segúñ Geertz (2004, pág. 180). En este caso la empresa se con-
vertiría en el enemigo simbólico para la comunidad.

3. Cambios en la organización sociocultural de la comunidad


3.1. Competencia para asumir autoridades comunales
Solo existe en el recuerdo de los pobladores la manera de elegir a sus autoridades,
líderes o representantes de la comunidad, que se daban en cabildos abiertos, y se ele-
gía a la autoridad por su trabajo y participación en las actividades comunal. Para el
comunero elegido no era fácil aceptar la confianza que le otorgaba la comunidad, el
tiempo a dedicación que tenía que dar en busca de mejoras para el bienestar de toda
la comunidad, esta función no era remunerada; entre elogios, suplicas y respaldo de la
población se aceptaba el representarlos, con el compromiso de trabajar para el desa-
rrollo de la comunidad, con responsabilidad, ética y respeto al resto. Los gastos de los
viajes en gestiones eran asumidos con el dinero recaudado de multas por incumpli-
mientos y cuotas acordadas en la asamblea general.
Con la llegada de la empresa se dieron cambios en la organización comunal tra-
dicional, la representación del autoridad comunal que antes era una actividad no re-
numerada, con la empresa tenía beneficios económicos, rembolso de alimentación,
alojamiento, el tiempo dedicado a los diálogos y negociaciones que se llevaron en la
ciudad de Huamanga. Este desembolso eran montos mayores que en la actividad coti-
diana de la agricultura no era obtenida.
También cabe mencionar según la información obtenida, los representantes de
la empresa ofrecían dinero con la finalidad de convencer a la población para aceptar
los trabajos de la empresa.
La empresa nos pide metas para realizar los diálogos con la comunidad, es por
eso que captamos a los dirigentes, para priorizar la negociación ofrecemos
pagarlos, el monto mínimo que se ha pago fue 10 mil y, máximo 40 mil a un
solo dirigente, ellos se comprometen convencer a la población de la comunidad
a que acepten a la empresa.
Hubo un caso que dirigente nos pidió 50 mil, pensando que era mucho no
cedimos, él se comprometía conversar con la población, era dirigente muy re-
presentativo, pero nos ha costado muy caro en no haber aceptado, los

ALTERITAS. Revista de Estudios Socioculturales Andino Amazónicos. Año 9, N° 10, 2020 ‫ ׀‬46
afectados nos pidieron montos más altos. (Ex–trabajador de la empresa Cami-
sea) (F.Q. 2016).
De esta manera para la búsqueda de buenos términos y mejores beneficios eco-
nómicos por el uso de terrenos comunales, se convirtió en un negocio, por esta situa-
cióñ los líderes fueroñ reemplazados por “lideres” que añtes ño habíañ participado eñ
la comunidad.
La manera de elegir a los dirigentes fue reemplazada por campañas electorales,
la empresa comenzó a direccionar ayudas económicas con el fin de controlar todo su-
ceso entorno a la toma de decisiones de poder. Se comenzó a percibir la individualidad,
se marcó la corrupción de líderes, y falta de credibilidad de los acuerdos entre la em-
presa y la comunidad.
Anteriormente escogíamos a nuestras autoridades a la fuerza, casi por obliga-
ción en una asamblea general de la comunidad, para los gastos que realizaban
durante las gestiones, salían de las multas por incumplimiento, ahora por in-
termedio de la empresa hay un ingreso económico y los autoridades van en
aprovechar ese dinero, ahora para ser elegidos realizan gastos en campañas
dan regalos, como para las elecciones presidenciales o regionales. Ahora a la
presidencia entran para hacerse servir y no para servir al pueblo. (Regidor de
la Municipalidad Distrital de Anco) (Faustino, 2015).
Hay un clima de dudas, desconfianza frente a las autoridades que representan a
la comunidad, la población percibe que no hay personas idóneas para velar por el des-
tino de la comunidad, ya que hoy prima del servir al pueblo se dejaron llevar por los
diferentes intereses individuales. El interés de ser autoridad, cedió con la finalidad de
aprovechar los beneficios que la comunidad recibiría de la empresa, compensaciones
económicas y el sistema de servidumbre, así mismo su representación ante la empresa
en las reuniones programadas también generaba ganancias por los viáticos; existía un
pago por los días que participaban en reuniones y dejaban de trabajar en sus chacras,
también por la prioridad de los cupos de trabajo en la empresa.
Estos cambios son visibles para la población, las elecciones para presidente co-
munal de Chiquintirca, es un claro ejemplo de los intereses que tienen los postulantes
a la directiva comunal, con un incremento de candidatos para ser elegidos, un lide-
razgo direccionado a obtener beneficios personales.
Para la directiva comunal se presentaron 11 candidatos, en un momento con-
verse con uno de los candidatos por la confianza que tenía y me dijo que la
comunidad tiene cantidad de plata, menciono que hay un promedio de 30 a 40
millones, es por eso que los autoridades anteriores solo han entrado a robar y
no saben administrar, pero dice, que conmigo todo va ser diferente con esa
plata vamos a trabajar para el desarrollo de nuestra comunidad. Le seguía
preguntado ¿y de ese dinero cuanto quieres llevarte? Me respondió, será para
mí un millón nada más, pero lo resto vamos a invertir para el pueblo, no sabía
explicarme en que beneficios del pueblo invertirían. (Comunero del anexo de
San Antonio) (Alipio, 2016)
La elección de noviembre 2015, algunos candidatos hicieron su presencia en el
lugar de votación sonrientes ofreciendo un plato de mondongo, mientras la hora del

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almuerzo llegaba, el candidato ofrecía a servirse a la población mencionado que era su
“voluñtad” y “cariño”16, algunos recibían diciendo “mientras nos dan hay que aprove-
char”, se retiraban entre la multitud criticando las acciones del candidato.
Finalizado el acto electoral, y pasar a tener un ganador, el proceso fue anulado
por encontrar irregularidades en las actas. Se constató los votos de las personas que
no figuran en el padrón de la comunidad y en otras ánforas las fichas falsificadas; entre
gritos, insultos entre candidatos y comuneros, en medio de pleitos y tensión, se dio
por invalidado las elecciones por el comité electoral. Entre actas y ánforas rota se pro-
gramó una segunda vuelta.
Durante el acopio de datos en la comunidad de San Antonio, mientras me trasla-
daba en un vehículo, iniciaron la conversación de las elecciones que se aproximaba
para elegir al presidente de la comunidad, un viajante mencionó sobre el presidente
que dejaría su cargo, mostrando su cólera por haber comprado un cupo de trabajo
para su hijo por un monto de 1,500 nuevo soles, y antes de que cumpla los dos meses
fue retirado de la empresa. Situaciones que convergen en desentendimientos, tensio-
nes, cólera, desconfianza, que confluyen en reclamos, discusiones, incredibilidad, in-
sultos a la autoridad ante las reuniones de la comunidad.
En un historial de las autoridades pasadas desde la llegada de la empresa en una
entrevista a un comunero menciona que todos los presidentes de la directiva comunal
que han pasado el cargo se beneficiaron económicamente, a muestra de ellos expone
la siguiente entrevista.
Los que pasaron la presidencia de la directiva comunal de Chiquintirca desde
la llegada de la empresa todos han salido beneficiados17 con casas en las ciu-
dades, empresarios; presidente Gilberto Gutiérrez cuando entro a ser presi-
dente de la directiva comunal era una persona humilde no tenía nada, al fina-
lizar su periodo termino como proveedor a Qali Warma, dueño de una em-
presa de transportes y de dos grifos; Goyo Miranda ex alcalde, salió de su cargo
y ahora es dueño de una empresa constructora; Valerio Solís cuando termino
su periodo salió con dos camiones casas en Huamanga; Ludeña salió otro em-
presario dueño de maquinarias pesadas; Villavicencio cuando fue presidente
planifico su auto secuestros para desaparecer el dinero de la comunidad, el día
de las elecciones retornaba de Ayacucho hacia Chiquintirca, según cuenta fue
secuestrado en Ninabanba, le vendaron sus ojos y no sabe cómo ha regresado
pues lo habían dejado en el barranco, al final cuando realizaron la investiga-
ción con el movimiento bancario se dieron con la sorpresa que el dinero había
sido retirada en barias oportunidades así lo alcanzaron que todo del secuestro
fue planificado. (Fiscal de la directiva comunal) (Tiofilo, 2016).
Muchos sucesos se fueron reconstruyendo en el recuerdo de la población desde la
llegada de la empresa, como el proceso de las negociaciones e indemnizaciones y ge-
nerando conflictos. Las diferencias de pagos de la misma dimensión de terrenos otor-
gadas por la empresa conllevaron a las personas a confusiones, resentimientos, envi-
dias entre el que obtuvo mayor dinero, situaciones de confrontaciones que alimentan

16 Símbolo del cariño al ofrecimiento de comida el día de las elecciones para buscar preferencias ante la
población y ser elegido.
17 Beneficio referente que han recibió dinero de la empresa.

ALTERITAS. Revista de Estudios Socioculturales Andino Amazónicos. Año 9, N° 10, 2020 ‫ ׀‬48
la desconfianza, temores entorno a la veracidad de la empresa, momento de frustra-
ción al no cumplir sus expectativas, micro–conflictos en el entorno comunal, discusio-
nes y riñas de comuneros en las asambleas y entorno vecinal. Ya se escuchaba al vecino
decirle al otro decir “que tú te has hecho pagar por debajo coñ la empresa”, incluso los
conflictos dirigidos a las autoridades con insultos con denominaciones de ladrones
que han aprovechado de la humildad de la persona que seguro por debajo lo han dado
algo y se han vendido con la empresa por eso nos han pagado poquito. Indiferencias
con los representantes de la empresa y los constantes reclamos, hecho que no solo fue
afectando las relaciones entre los miembros de la comunidad, sino, estos micro–con-
flictos se fueron transmitiendo en el ámbito del hogar, algunas mujeres se sentían des-
protegidos echando culpa a sus esposos por haber aceptado a la empresa que pasen
por tierras y no saber defender sus “iñtereses”.
Asimismo, en los espacios de diálogo entre la empresa y la comunidad, algunos
dirigentes perdieron su voz y voto, no solo porque la población ha tomada esta deci-
sión, sino en el sentido que los mismos representantes de la empresa ya no le dan el
espacio de participación, puesto que los dirigentes en un primer momentos ya habían
entrado en acuerdos con empresa y algunos de los dirigentes fueron pagados por la
firma de algún documentos en favor a la empresa.
3.2. La “tranquilidad” comunal vulnerada con la aparición de bares, cantinas,
hoteles y damas de compañía
Los campamentos se convirtieron en espacios de interrelación con personas de otras
zonas, con prácticas culturales distintas, se empezaron a sufrían diversos tipos de
marginación; por vestimentas, idioma, costumbres, actividades económicas, y otros.
Asimismo, para los trabajadores, el hecho de dormir en los campamentos no solo con-
tribuía a sufrir fuertes tensiones, sino la falta de concebir el sueño por la preocupación
de su familia, el no contar con sus semejantes, y una idiosincrasia distinta al poblador
rural.
La integridad de las personas fue vulnerada, un hecho claro fue la sexualidad; por
un lado, los foráneos tenían hábitos de ver videos pornográficos, este hecho generaba
incomodidad entre los campesinos, se escondían cubriéndose el rostro o simplemente
se agachaban, mientras que otros se retiraban a dormir entre risas de los foráneos.
Hay que tener en cuenta que la sexualidad para el hombre andino es un tabú que con-
serva discreto, pero también algunos fueron asimilando que ocasionado la vulnerabi-
lidad de sus parejas, quienes eran obligadas a cumplir sus fantasías, la mujer se sintió
dañada y afectada.
Mayor presencia foránea, proliferaron hospedajes, hoteles, licorerías, bares, can-
tinas, casinos, burdeles. Estos medios de diversión atendidas exclusivamente de mu-
jeres adolescentes muy atractivas con la intención de atraer a los clientes y con la ma-
siva recurrencia de los trabajadores. En estos espacios en el que se comenzaron apos-
tar juegos de naipes (cartas, juego de sapo y dado).
Todo este movimiento fue con la incursión de las personas que llegaron a la zona
para abrir negocios con diferentes servicios. Era común escuchar entre los trabajado-
res (personal foráneo) realizar las apuestas con la finalidad de conquistas a las muje-
res de la comunidad, las mismas que se encontraban entre las edades de 14 a 20 años,
algunas de ellas en edad escolar captadas en la zona, foráneas y otros casos de trata
de personas con la finalidad de someterles a la prostitución.

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Había mucho negocio, todas las casas se habían convertido en cantinas, como
los dueños se habían hecho amigos con los trabajadores invitaban a sus casas
y con las chicas que trabajan los hacían acompañar y tomaban; saliendo del
campamento todos se dirigían a las cantinas ahí se emborrachaban, hacían
todo lo que no se debe hacer (Tukuy mana ruwanakunatañaruraqku). (Juana,
2016).
El incremento de estos espacios de diversión modifico los hábitos culturales de
los jóvenes conllevando al alcoholismo, no solo porte de los trabajadores; sino a la
zona llegaron otras personas diferentes prácticas o hábitos negativos, jóvenes que fue
ocasionado disturbios en la comunidad. Causado desordenes y rivalidades entre co-
muneros que tenían hijos varones jóvenes quienes fueron inculpados con motivos o
sin ello con esto transformando la tranquilidad en inseguridad. El consumo de alcohol
se volvió frecueñte, a los ojos de la poblacióñ fue coñsiderada como uña “maleadera”.
Esta inseguridad comenzó a tener consecuencias, los trabajadores de la empresa
comenzaron a sufrieron asaltos, otros fueron dopados para ser arranchados de sus
bienes, sucesos que se venía dando en los espacios de diversión; asimismo fue co-
brando vida de algunos comuneros que fueron asesinados, o sufrieron secuestros oca-
sionados.
Primero apareció un señor muerto a las orillas del rio se dice que fue asesinado
con un martillo en la cabeza, después encontraron a una familia comuneros
de Huayrapata encerrados, fueron asesinados en su vivienda, después de unos
días encontraron sus cuerpos y a un menor de 5 años que sobrevivió, se dice
que ellos habían cobrado de la empresa y vendido sus cosecha; después el co-
munero de San Martin lo asesinaron camino a su chacra con una hacha en la
cabeza, cuando se dirigía a pagar a sus trabajadores. Así pasaba, cosas. (Co-
munero de Chiquintirca) (Victor, 2016).
Con estos sucesos realizar viaje era temeroso, por los asaltos, violaciones a los
pasajeros durante los atracos frecuentes en la carretera que ponían en riesgo la vida
de los personas, asaltos a domicilios y otros en sus chacras. Hechos que ha ocasionado
miedos y tenciones sin permitir realizar una vida con tranquilidad.
Por otro lado, la pérdida de identidad de algunas comuneros, jóvenes fueron dán-
dose al socializarse con otros foráneos que llegaron a la zona, generando ruptura de la
organización familiar y comunal. Por todo este suceso se escucha a los comuneros de-
cir que nada es como antes, “ño hay respeto a los mayores”, “ño hay obedieñcia por
parte de los jóveñes”, “ellos haceñ lo que quiereñ”. Estos cambios sociales en la comu-
nidad originando problemas colectivas, que van acompañado por el cambio de valores
ocasionado en la familia y los comuneros impotentes al no poder controlar los sucesos
que han quedado en la comunidad.
Notablemente con estas prácticas se fueron perdiéndose el respeto a los pobla-
dores o las prácticas culturales de verse unos a otros con respeto. Esta inseguridad fue
algo que la población comenzó a sentir, se comenzó a observar las puertas de sus do-
micilios con candados, motivo que obligo a la gente que trabaja en la empresa después
de cobrar esconder sus dinero bajo tierra, dormían a la expectativa de lo que podía
ocurrir, a pesar de los cuidados que tenían muchas viviendas fueron asaltados. Incluso
los campamentos de la empresa sufrieron asaltos, a pesar que tenía mayor seguridad;

ALTERITAS. Revista de Estudios Socioculturales Andino Amazónicos. Año 9, N° 10, 2020 ‫ ׀‬50
cercos perimétricos enmallados, personal de vigilancia instaladas al contorno y con
cámaras de seguridad.
Por otro lado, en algunos hogares se observó discusiones asociados a las labores
agrícolas, en otros fue por la falta de la presencia del varón en el hogar, también por la
falta de recursos para la alimentación por los escasos recursos por la falta cosecha, la
actividad agrícola y la crianza de los hijos quedó a responsabilidad exclusiva de la mu-
jer.
La misma ausencia del hombre a consecuencia del trabajo en la empresa originó
en algunos hogares el distanciamiento y debilitamiento en las relaciones de pareja, era
frecuente observar y/o escuchar temas infidelidad, abandonos de hogar, hijos nacidos
fuera del matrimonio. Las discusiones de pareja se volvieron más frecuentes, durante
este periodo proliferaron también las separaciones de parejas, divorcios, muchos de
ellos ocasionados a causa del distanciamiento que significaba trabajar en la empresa.
Esto ocasionó que la mujer sea vista como des–moral, estereotipo que es entendido
como la perdida de las normas de conducta, establecidas en la comunidad, las mismas
que dictan la lealtad de la pareja, esta falta a la moral se dio por iniciar relaciones fuera
del matrimonio.
En el caso del varón el mismo concepto por el abandonado del hogar o por haber
tenido hijos fuera del matrimonio, también fue sancionado socialmente, era frecuente
la calificación de “ño es de coñfiar, si le ha eñgañado a ti tambiéñ te puede eñgañar”,
“quieñ le va respaldar”.
También las circunstancias fueron aprovechadas por parte de los trabajadores
de la empresa frente a una necesidad económica, algunos aprovechando de sus nece-
sidades de algunas mujeres, las enamoraban ofreciendo mejores oportunidades de
sustento familiar, ofrecimientos económicos, e ilusiones la mejora de una condición
de vida. La superación y desarrollo fue cambiando por el dinero que permitía mejores
adquisiciones.
3.3. Los “techincitos”, los hijos de la empresa
El nacimiento de un niño es considerado, como el inicio de la prosperidad y la unión
del hogar, el yaykupakuy un rito para fortalecer los lazos familiares y el inicio de la
convivencia, así mismo es el momento en el que se programará la fecha del matrimo-
nio para que el niño nazca en un hogar con presencia de los padres, responsabilidad
del varón para su protección en el seno de la nueva familia, con la finalidad de evitar
la desintegración del hogar y para que los niños no queden desamparados y puedan
crecer en familia. Son los principios que se han construido en la comunidad andino–
amazónico, y que son la base del fortalecimiento de las redes parentales. Con la pre-
sencia de la empresa la unidad familiar se alteró.
Los trabajadores de la empresa a pesar de las diferencias de vestimentas18 unos
anaranjado, azul marino y otros plomo, sin distinción de colores fue denominado por
la población “techines”19. Iniciaba la convivencia distinta a las relaciones que la comu-
nidad tenía como principios. El respeto y la responsabilidad expresados a través de
acciones simbólicas como el cortejo galante, les permitió el acercamiento a las mujeres

18 La distinción de colores del uniforme por las diferentes empresas concesionarias que ejecutaron el Pro-
yecto gas de Camisea; TGP, Perú LNG y Techint.
19 Trabajadores del consorcio Techint que labora para el Proyecto Camisea.

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adolesceñtes de las comuñidades cercañas, el hecho era justificado eñtre ellos, “esta-
mos coñfiñados”. Era frecueñte ver a los trabajadores “coqueteañdo” coñ las adoles-
centes, algunas impulsados por sus padres, sin tener en cuenta cual fuera su proce-
dencia y estado civil, por las promesas de una mejor bienestar se involucraron con los
trabajadores.
Los “techiñes” para algunos pobladores fue una posibilidad de desarrollo, fuera
de la comunidad, oportunidad para buscar mejores oportunidades ya que estos, tenían
un sueldo de la empresa y podían ofrecer mejores condiciones a sus hijas. Entre las
hijas de la comunidad, simplemente un mejor estatus y/o prestigio de tener una pareja
de la cuidad que trabaje en la empresa con un sueldo mensual.
Muchos de las adolescentes estaban a la vista de los trabajadores, y algunos apos-
tabañ “quieñ erañ el primero eñ coñquistar”, a la joveñ escogida coñ la que teñdríañ
solo una relación pasajera, mientras que ellas y los padres creían en una formalidad.
La mayoría de los trabajadores ofrecía matrimonio, con tal acción, los padres daban el
consentimiento de la relación. Otros ante el rechazo de los padres, optaban por man-
tener su relación a escondidas, y otros simplemente las raptaban. Al poco tiempo de
comenzar los amoríos, muchas de ellas quedaron embarazadas, y fueron abandonadas
por sus parejas, algunos tomando como escusa la finalización de sus labores para la
empresa, de algunos aparecieron su esposa e hijos y otros sin dar alguna explicación
simplemente desaparecieron de la comunidad.
Esta interrelación del personal del proyecto y las mujeres de la comunidad, que
fue aprovechado de distiñtas mañeras dejo “huellas”20. Desde ese entonces, era noto-
rio ver adolescentes convertidas tempranamente en madres, quienes que por tal mo-
tivo abandonaban sus estudios para dedicarse a la atención del hijo. Los niños en su
gran mayoría quedaron sin paternidad reconocida y en algunos casos con apellidos
iñveñtados. Segúñ Moñtalvo (2011) la poblacióñ comeñzó a llamarlos “Techincitos”21,
apelativo que simbolizaría el problema de la des–identidad de los niños que nacían
producto de la relación ocasional, establecida entre mujeres de la comunidad y los tra-
bajadores de la empresa, quienes llegaban en calidad de trabajadores eventuales.
En el registro de nacidos del centro salud, y el registro civil, no tenemos datos
legales, puesto que muchos trabajadores de la empresa dejaron sin reconocer
a estos niños, también muchas de ellas no sabían los apellidos de sus parejas,
ellos les habían dado nombres falsos, al momento de denunciar para la man-
tención, la empresa les dijo que ese nombre no estaba entre su personal. Por
tal motivo algunos han sido reconocidos por el padre de las adolescentes y
otras simplemente se han inventado apellidos (Julio, 2016).
Otras mujeres se quedaroñ coñ la promesa de “volver” y de hacerse “respoñsa-
ble” de ellas, mieñtras coñtabañ los días, y la resigñacióñ de ño volverlos a ver las
formo como madres solteras, destinadas a cuidar solas a sus hijos. Entre el murmuro
de la geñte, uña represeñtacióñ de lastima, eñtre respuestas “que peña”, “pobrecitas”,
“hañ malogrado su futuro”, eñtre otras críticas dirigidas a las joveñcitas como parte de
una sanción social.
Estos hechos se han convertido parte de los problemas cotidianos a los que tienen que

20 “HUELLAS" es uñ argot referido al impacto que dejaron, cambios en la comunidad.


21 Ver: Montalvo 2011.

ALTERITAS. Revista de Estudios Socioculturales Andino Amazónicos. Año 9, N° 10, 2020 ‫ ׀‬52
hacer frente las mujeres y que han quedado marcadas en la comunidad de Chiquin-
tirca. Por la falta de políticas de responsabilidad social22 de la empresa en función a
los trabajadores, motivo que muchos niños queden sin paternidad. Perdida del respeto
en una sociedad, donde los hijos nacen en un hogar conformado por los padres (mamá,
papá) y forma parte de una vida en equilibro y que permite una adecuada construcción
de la identidad y red parental dentro de la comunidad.
De cierta forma para la comunidad era enfrentarse a diferentes cambios en su
entorno social acompañado de personas que tiene una mirada distinta de ver las rela-
ciones amorosas, tal vez, las posibilidades de estos madres solteras serán más críticas,
es decir que muchas de las personas que asumieron la responsabilidad de tener hijos
son personas que aún no han terminado sus estudio, lo cual rompe las posibilidades
de “desarrollo” segúñ el “mito de la educacióñ” que forma parte de la percepción de la
comunidad, y que también serán excluidas por no tener su complemento en las activi-
dades tan importantes como la agricultura y actividades rituales, lo que la limitara so-
cialmente.

A manera de conclusión
Con la presencia del Proyecto Camisea, la población viene sufriendo diferentes con-
flictos sociales, en este sentido se sienten excluidos, existe una sensación de despro-
tección e inseguridad, poco respaldo de las autoridades, el Estado y la empresa. Ade-
más, el accionar de la empresa afectó y cambió los estilos de vida, economía, geografía,
organización socio–cultural y político de la comunidad, vulnerando la visión socio–
cultural de la población, sin tomar en cuenta sus formas de pensar, sentir partes de su
cosmovisión. Por otro lado, los espacios de diversión se incrementaron ocasionando
en la comunidad inseguridad social e intranquilidad. Con la empresa también llegaron
personas foráneas con diferentes patrones culturales que influenciaron en la vida co-
tidiana de la población, debilitaron las formas tradicionales de convivencia en la co-
munidad, desestructurando en muchos casos la familia, y la organización comunal.
Esta interrelación con los agentes externos originó la vulneración de derechos de
la población y las familias, las mujeres adolescentes fueron excluidas no solo por los
procesos sociales sino también por los mismos pobladores al convertirse en madres
fuera del matrimoñio, ñiños siñ “ideñtidad” y siñ paterñidad recoñocida, a quieñes la
poblacióñ les deñomiñó los “techiñcitos”.

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22 Carito Zumaeta, supervisora de aspectos técnicos sociales de OSINERGMIN.

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