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Técnica de la Tortuga para Autocontrol

Este documento describe la técnica de la "Tortuga" para el autocontrol de la conducta impulsiva en niños. La técnica enseña a los niños a encogerse como una tortuga cuando se sientan enojados o frustrados para relajarse en lugar de actuar agresivamente. Consiste en tres pasos: 1) hacer la posición de la tortuga, 2) relajarse, 3) resolver problemas de forma pacífica. El objetivo es que los niños aprendan a controlar sus impulsos y expresar sus emociones de forma apropiada. La técn

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Técnica de la Tortuga para Autocontrol

Este documento describe la técnica de la "Tortuga" para el autocontrol de la conducta impulsiva en niños. La técnica enseña a los niños a encogerse como una tortuga cuando se sientan enojados o frustrados para relajarse en lugar de actuar agresivamente. Consiste en tres pasos: 1) hacer la posición de la tortuga, 2) relajarse, 3) resolver problemas de forma pacífica. El objetivo es que los niños aprendan a controlar sus impulsos y expresar sus emociones de forma apropiada. La técn

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“LA TECNICA DE LA “TORTUGA”: UN METODO PARA EL AUTOCONTROL DE LA

CONDUCTA IMPULSIVA

I. INTRODUCCION
¿Qué se puede hacer con los niños que fracasan por falta de habilidades de enfrentamiento, qué
se puede hacer para eliminar su frustración, sus rabietas, el que golpeen a otros niños, el que
digan palabrotas, y qué se puede hacer para que no sufran innecesariamente por su inhabilidad
para controlar sus impulsos…?
La Modificación de Conducta ha desarrollado numerosas técnicas que se ocupan de estos
problemas. Normalmente, estas técnicas consisten en el uso sistemático de refuerzos y castigos
presentados contingentemente a la conducta. La Técnica de la Tortuga difiere de otras técnicas
de Modificación de Conducta en el hecho de que está basada en el “autocontrol” y no en el
control externo de la conducta disruptiva. Se trata de enseñar al niño a controlar sus propias
conductas disruptivas en lugar de que externamente se le controle. Se cree que el autocontrol es
preferible al control externo porque:
1. Es más fácil de enseñar y administrar
2. Tiene más efectos a largo plazo
3. Es una habilidad necesaria para vivir en nuestra sociedad
4. El niño está aprendiendo a asumir responsabilidades por sí mismo y a ser independiente
5. Se le enseña a expresar y ejecutar sus necesidades de una forma apropiada.
¿Qué es la Tortuga?
Esta técnica utiliza la analogía de la tortuga, la cual, como bien se sabe, se repliega dentro de su
concha cuando se siente amenazada.
De la misma manera, se enseña al niño a replegarse dentro de caparazón imaginario cuando se
sienta amenazado, al no poder controlar sus impulsos y emociones ante estímulos ambientales,
etc. En la práctica:
1. Se enseña al niño a responder ante la palabra clave “tortuga”, encogiéndose, cerrando su
cuerpo, metiendo la cabeza entre sus brazos.
2. Después de que el niño ha aprendido a responder a la tortuga, se lo enseña a relajar sus
músculos mientras hace la tortuga. La relajación es incompatible con la elevación de la
tensión de los músculos necesaria para mostrar una conducta disruptiva/agresiva y, por
tanto, decrece la probabilidad de la ocurrencia de esta conducta.
3. Se enseña al niño a utilizar las técnicas de solución de problemas, de modo que sea
capaz de evaluar las distintas alternativas para manejar la situación que le ha llevado a
hacer la tortuga. Esta tercera parte de la secuencia se puede enseñar de distintas formas,
en un grupo de discusión, contando una historia, modelando, haciendo role-playing y
con refuerzo directo, etc.
Se instruye a los niños en cada paso de la técnica hasta que tengan el dominio de la misma y
entonces se puede pasar a la etapa siguiente. De esta manera, paso por paso, queda asegurado
que todos los niños han aprendido el procedimiento.
Expresión de sentimientos
La técnica de la Tortuga puede ayudar a los niños a aprender a expresar sus sentimientos.
Cuando un niño impulsivo da golpes, puede estar expresando una emoción legítima, pero de una
forma inadecuada y las consecuencias que se derivan de su acción pueden ser negativas para él
y/o para los otros. Con la técnica de la Tortuga se enseña al niño a canalizar la expresión de sus
emociones de una manera apropiada. En esencia, se trata de enseñar la distinción entre aserción
y agresión.
¿Para quién es apropiada La Tortuga?
La técnica de la Tortuga es apropiada para niños de preescolar y primeros cursos de Educación
Primaria. Para esos niños, la imagen de la Tortuga es muy adecuada, pero a partir de 3º y 4º
algunos niños pueden no responder muy bien a esta señal y es recomendable utilizar otra
imagen o simplemente la palabra “stop””. Lo importante no es la imagen que se utilice, sino el
procedimiento.
La naturaleza de la conducta disruptiva
Antes de describir la técnica de la Tortuga, se va a tratar de la conducta disruptiva en general.
En el aula, la conducta inapropiada adopta la forma de peleas, golpes, hablar demasiado, burlas,
tener rabietas, no atender al profesor/a, entre otras. Los niños no muestran conductas disruptivas
porque sí. Ellos actúan inapropiadamente porque hay un refuerzo cuando hacen eso.
Típicamente, se les presta atención por hacer esas interrupciones, y esto sirve como
consecuencia reforzante.
Algunas veces parece que el niño disruptivo disfruta con esas reprimendas; en estos casos la
atención puede ser un refuerzo para su conducta disruptiva. La Modificación de Conducta,
basándose en ciertos estudios con niños de todas las edades, ha puesto de manifiesto que la
mirada del profesor/a puede llegar a convertirse en un refuerzo de la conducta disruptiva
haciendo que aumente ésta de forma considerable. Así, el profesor/a, inadvertidamente, puede
estar provocando el efecto contrario del que él mismo desea.
Aprendizaje de la conducta personal a través de La Tortuga
Con el fin de romper las inacabables cadenas conductuales, habrá que cambiar los estímulos y
consecuencias dentro de la clase, de tal forma que el profesor/a y los compañeros refuercen la
conducta apropiada e ignoren las disruptivas. La técnica de la Tortuga facilita este cambio: el
niño disruptivo no recibirá atención si previamente ha ejecutado una conducta inapropiada. Más
adelante, la incitación del profesor/a y de los compañeros hará que él mismo elija hacer la
Tortuga en vez de la conducta inapropiada. El niño, mediante la relajación, puede reducir su
nivel de ansiedad y sus repuestas fisiológicas de tal forma que le facilite la expresión de sus
necesidades de una forma adecuada. La técnica de Resolución de Problemas puede enseñar a los
niños a enfrentarse a sus frustraciones y expresar sus necesidades de una manera socialmente
aceptable y realista. En el momento en que el niño haya aprendido a utilizar cualquier
provocación externa o sentimiento interno de ira o rabia como una indicación para hacer la
Tortuga, Relajación y Solución de Problemas, habrá dominado las técnicas de autocontrol y las
conductas disruptivas aparecerán en raras ocasiones.
Los efectos de La Tortuga en la autoestima
El dominio de la técnica de autocontrol puede también alentar la autoestima de los niños por
diversas razones:
1. Son ellos quienes están aprendiendo a controlar sus propias conductas, sin tener un agente
externo que lo haga.
2. No se perciben por más tiempo como “malos” y reciben feedback positivo del profesor/a.
3. Tienen sentimientos más adultos porque están usando técnicas de solución de problemas, en
vez de dar rienda suelta a sus impulsos.
II. DEFINICION DE LA CONDUCTA
Especificación de la conducta a observar
El primer paso en el aprendizaje de la Tortuga es definir específicamente en qué conductas
disruptivas objetivo nos gustaría que el niño utilizara la Tortuga. Es importante definir las
conductas objetivo para que sean fácilmente observables, y se puedan distinguir perfectamente
cuáles están dentro del repertorio conductual del niño. Por ejemplo, un problema bastante
común en clase son las peleas; pelearse es una extensa categoría conductual que incluye muy
diversas manifestaciones: puñetazos con o sin provocación, golpes en repuesta a burlas,
empujarse, insultarse, etc. Hay que definir operativamente la categoría para saber en qué
momentos se debe utilizar la técnica de la Tortuga.
Una adecuada definición de “pelearse” podría ser: “dar puñetazos y puntapiés sin sacudidas
accidentales”, pero otra igualmente válida podría ser: “dar puñetazos y puntapiés, además de
sacudidas accidentales”. Las dos son perfectamente validas, es necesario tomar de antemano
este tipo de decisiones antes de introducir la Tortuga y ser muy consistentes con la definición.
Se puede decidir seleccionar unas pocas conductas o elegir muchas, siempre que definamos
operativamente cada una de ellas. Es recomendable escribir la definición de la conducta para
evitar errores y para facilitar la implantación de la técnica por distintos agentes, así como para
posibles réplicas del programa, etc.
III. DESARROLLO DE LA TÉCNICA
1. LA TORTUGA
1ª SEMANA
Durante esta primera semana, la técnica de la Tortuga se pone en práctica de dos formas
diferentes:
 Periodo de práctica dirigida
 Periodo de clase normal
Es recomendable dejar un periodo de tiempo de unos 15 minutos cada día para la práctica
dirigida, preferiblemente siempre a la misma hora y a ser posible por la mañana, como un
descanso entre las actividades académicas.
En la primera parte de la secuencia Tortuga – Relajación – Solución de Problemas, el niño debe
responder a la palabra clave “Tortuga”.
Esta respuesta se enseña en tres fases:
 Fase 1. Historia inicial
 Fase 2. Práctica en grupo
 Fase 3. Práctica individual
Fase 1. La historia inicial
Para la práctica de la primera sesión son necesarios más de 15 minutos. Se empieza contando la
historia (Anexo I)
Fase 2. Práctica en grupo
Después de contar la historia, se pasa a la segunda fase, en la que toda la clase tiene que
responder a la Tortuga imitando la actuación del profesor/a.
Sentado frente a la clase, el profesor/a dirá algo como:
“¡Oh!, siento que me estoy enfadando con Juan porque me pegó, pero podría ser fuerte y lista y
hacer la Tortuga. Pongo mis brazos y mis piernas cerrando mi cuerpo, y mi cabeza la inclino y
apoyo mi barbilla en mi pecho, y digo: Tortuga”.
En este momento, se hace una pausa y se queda sin decir nada y, más tarde, estando en la misma
postura se dice: “es tan agradable estar en mi concha que se me pasan las ganas de pegar a
Juan.”
Se pide a la clase que imagine escenas parecidas y que todos hagan la Tortuga; se repite la
secuencia 5 o 10 veces hasta que se verifica que todos los niños lo han comprendido. La
enseñanza de esta parte de la técnica se puede plantear como un juego. El profesor/a explica a
los niños que va a ponerse de espadas y que tan pronto como se vuelva hacia la clase y diga
“Tortuga” toda la clase la hará. Inmediatamente, tiene que reforzar la ejecución de la misma.
Fase 3. Práctica individual
Si durante la fase anterior la profesora se dirigía a todo el grupo, poniendo ejemplos a los que
toda la clase debía responder haciendo la Tortuga, en la práctica individual se va dirigiendo a
cada niño por separado, planteándole una o varias situaciones problemáticas de las que
habitualmente se dan en clase. La profesora irá reforzando intensamente y de forma inmediata
las buenas realizaciones. Hay que instruir a la clase para que refuerce mediante
aplausos/ovaciones a cada niño que ejecute la respuesta de la Tortuga. Con este refuerzo del
grupo se comienza a practicar la comunicación adecuada de los sentimientos.
Apoyo de los compañeros
Es muy importante animar a la clase a que aplaudan y se pongan contentos cuando un niño
realice la Tortuga. Hasta ahora, conseguía atención inmediata por su conducta impulsiva y
disruptiva; a partir de ahora, conseguirá aprobación y atención de sus compañeros por
controlarse. Solo a través de este apoyo el niño se atreverá a hacer la Tortuga con la esperanza
de que su nuevo autocontrol es aceptado por sus compañeros y no percibirá la técnica como
algo inútil. El apoyo es el soporte mayor para la implantación de la técnica de la Tortuga,
estando muy por encima del recibido por la profesora y por el suyo propio.
Recompensas
Se ha observado que, con niños particularmente disruptivos, las alabanzas algunas veces no
funcionan como refuerzo. En estos casos se pueden utilizar caramelos, gominolas… El
profesor/a puede coger un montón de golosinas y, mientras que los niños practican, tanto en
grupo como de forma individual, ir paseándose por la clase y dándoselas a quienes respondan
correctamente. Los refuerzos se tienen que dar inmediatamente y contingentemente a la
respuesta de la Tortuga.
Periodo de práctica después del primer día
El resto de los días de esta semana, durante los 15 ó 20 minutos de práctica, se tomarán como
conductas objetivo los incidentes que hayan ocurrido durante el resto del día. Una forma de
hacerlo es recordar la historia de la tortuga e insertar los nuevos ejemplos en la misma, hacer
ver a los niños como podrían haber utilizado en esas situaciones el nuevo truco: cuando se han
pegado, se han burlado de algún compañero o le han quitado algo. El profesor/a describirá la
situación y modelará la respuesta de la Tortuga y pedirá a la clase que le imite. Se reforzará a
los niños por su respuesta inmediata.
Actividades fuera del periodo de práctica
Hay que tener presente que, fuera del periodo de práctica en esta primera semana, hay que:
 Continuar registrando el número de conductas problema.
 Alabar todas las Tortugas realizadas fuera del periodo de práctica.
 Animar a los otros niños a que refuerce a sus compañeros cuando hagan la Tortuga.
 Alabar a aquellos que ya refuercen a los compañeros que han hecho la Tortuga.
Estos pasos son cruciales, los niños no utilizarán la técnica si no son recompensados por
realizarla. Se refuerza cualquier intento de Tortuga que el niño haga a lo largo de la clase.
Cuando se vea a un niño realizando alguna de las conductas disruptivas objetivo se le debe dar
la indicación de realizar la Tortuga. Se puede decir algo como: “Tortuga” o “Ahora puedes
hacer la Tortuga”. Se le incita a ello y se le refuerza inmediatamente si la realiza.
Es posible que, por imitación del profesor/a, los niños no solo refuercen cuando algún
compañero realiza la Tortuga, sino que es muy probable que también imiten el incitar a un
compañero a que realice la Tortuga.
Así que, cualquier aproximación de todos estos aspectos deben ser reforzados por el profesor/a.
No hay que alarmarse por tanto refuerzo a dispensar, ya que más tarde ya no se necesitará este
refuerzo tan inmediato. Algunas veces los alumnos cuentan otras situaciones donde se podría
haber hecho la Tortuga. Esto sería especialmente alentador para la fase de generalización de la
técnica.
2ª SEMANA
Revisión
A lo largo de la segunda semana el objetivo es solidificar las estrategias aprendidas en la
primera semana y poner al niño en disposición para el entrenamiento en la relajación. Así, se
pretende
 Ayudar al niño a discriminar entre las situaciones apropiadas de las inapropiadas en la
repuesta de la Tortuga.
 Incrementar las Tortugas espontáneas fuera del periodo de práctica.
También se continúa recordando a los niños que tiene que hacer la Tortuga en cualquier
momento a lo largo del día y, por supuesto, se continúa recompensando inmediatamente
después de que ellos respondan con la Tortuga.
Finalmente se continúa alentando y reforzando a los compañeros a que inciten a los otros a
realizar la Tortuga y a que, si la hacen, les refuercen por ello.
Se siguen manteniendo los periodos de práctica de 15 minutos.
Entrenamiento discriminado
Es probable que algunos niños emitan la respuesta de la Tortuga para obtener el refuerzo, sobre
todo si se están utilizando refuerzos externos, tales como caramelos, golosinas… Mientras que
algunas de estas situaciones pueden ser apropiadas para la Tortuga, otras no lo son. Por tanto, es
preciso enseñar a los niños a discriminar entre las situaciones de Tortuga adecuadas de las que
no lo son. Antes de enseñarles la discriminación se debería tener clara la definición de
respuestas apropiadas e inapropiadas de la Tortuga.
1. Una respuesta apropiada de la Tortuga se da cuando un niño es víctima de una conducta
agresiva, tal como un golpe de otro niño. Si el profesor/a u otro niño da la clave verbal para
hacer la Tortuga, la respuesta de la Tortuga es apropiada.
2. Una Tortuga inapropiada puede ocurrir en tres situaciones:
a) Cuando dos o más niños hacen un trato entre ellos para hacer la Tortuga y conseguir
refuerzos extras.
b) Cuando un niño emite una conducta de ataque tal como golpear y después hace la
Tortuga.
c) Cuando un niño hace la Tortuga para atraer la atención del profesor. El niño esperará
para ver si el profesor le mira y entonces hará la Tortuga.
3. La Tortuga cuestionable es una tercera categoría, que incluye aquellos casos donde el niño
espontáneamente hace la Tortuga sin razón aparente, y es imposible decir si está respondiendo a
un impulso de hacer una conducta de ataque o si está tratando de llamar la atención. También se
incluirían aquellas en las que un niño comienza a hacer una conducta agresiva, pero hace la
Tortuga en la mitad del estallido.
La discriminación se enseñará recompensando las Tortugas apropiadas y/o cuestionables y no
recompensando las inapropiadas durante los periodos regulares de clase. Se explica a la clase la
diferencia entre los tipos de repuestas de la Tortuga mediante ejemplos. De este modo el
profesor/a podría decir algo como: “Juan pintó un garabato en el papel de María, ésta se
enfadó y le pegó, pero de repente María recordó lo que la Tortuga decía y se metió dentro de
su concha. ¿Es ésta una buena Tortuga?”.
Hay que asegurar la distinción entre estos tres tipos de respuesta, por lo menos una vez en cada
periodo de práctica. Mediante el roleplaying se pretende facilitar el aprendizaje. Sin embargo, la
forma más efectiva es reforzar las Tortugas apropiadas y extinguir las inapropiadas. Otra forma
de favorecer la discriminación es asegurarnos de que en clase sólo se reforzará a los compañeros
que apoyen exclusivamente a las Tortugas apropiadas ignorándose a los que refuercen a las
inapropiadas.
Provocación al azar
Cuando los niños ya discriminan las situaciones apropiadas para hacer la Tortuga, se pretende
enseñarles a usar la técnica espontáneamente, sin incitación del profesor. En la primera semana,
el profesor/a gritaba: “Tortuga” cuando veía una situación problemática incipiente entre dos o
más niños. Ahora se pretende ayudar a los niños a reconocer por ellos mismos las situaciones
sin ninguna incitación. Para ello se utiliza la técnica de provocación al azar.
El profesor puede incrementar el número de oportunidades que los niños tienen para emitir
respuestas de Tortuga recompensadas, eligiendo aleatoriamente un niño que esté muy ocupado
en alguna actividad y provocando en él una conducta de ataque; por ejemplo, ir al pupitre de
María y pintarle en su hoja, entonces María haría la Tortuga y el profesor/a la recompensaría. Si
ella no emitiera la Tortuga, se le explicaría que esta hubiera sido una buena oportunidad de
hacer la Tortuga.
Los niños reaccionan con sorpresa la primera vez que el profesor los provoca, pero aprenden
rápidamente a considerar estas provocaciones como una clave para la Tortuga. Estas
provocaciones al azar se mantienen durante varios días, hasta que todos los niños respondan con
la Tortuga. El paso siguiente consiste en elegir a un niño para que, sin que lo sepan los demás,
sea el que provoque a los otros niños. Tanto el profesor como el niño que provoca deberán
alabar abundantemente al niño atacado si este hace la Tortuga. Se le corregirá si devuelve el
golpe o realiza cualquier otra conducta inadecuada.
Las provocaciones al azar se repiten dos o tres veces al día, cambiando de niño, tanto como
sujeto que provoca como de objeto de provocación. El profesor debe controlar la actuación del
provocador para asegurarse de que las cosas se realizan correctamente.
En la aplicación de este procedimiento se advierten posibles riesgos. Por ejemplo, los niños
podrían volverse más disruptivos en función de las propuestas de provocación del profesor, sin
embargo, en los ensayos realizados este problema nunca ha llegado a suceder. El procedimiento
de provocación al azar es una excelente manera de incrementar el uso de la Tortuga fuera de los
periodos de práctica por varias razones:
1. El niño coge experiencia asociando en la vida real las claves para la realización de la Tortuga
con la ejecución de la Tortuga misma en un ensayo donde se potencia al máximo el éxito y la
buena ejecución y donde además va a estar reforzado tanto por el profesor/a como por el propio
compañero.
2. Los niños nunca saben si la provocación es preparada o es real, y esta incertidumbre
incrementa las oportunidades de emitir una respuesta de la Tortuga porque no quieren perderse
ninguna recompensa dada por el profesor a incidentes preparados.
3. Los niños pueden recibir apoyo de sus compañeros cuando el niño provocador alaba al niño
atacado por responder con la Tortuga.
Decisión de empezar con el entrenamiento de relajación
Al final de la segunda semana se evaluará lo que ha estado sucediendo. Para ello, el profesor
examinará los registros de conducta. Si los niños han empezado a discriminar entre las Tortugas
apropiadas de las inapropiadas, y si se empieza a ver una disminución de las conductas
disruptivas o un aumento de Tortugas adecuadas, se puede empezar con el entrenamiento en
relajación. Si ninguno de estos criterios ha sido encontrado se deberá continuar con las mismas
actividades de esta segunda semana varios días más.
2. ENTRENAMIENTO EN RELAJACION
Racionalización para la relajación muscular
La fase dos del programa de entrenamiento de la Tortuga incluye enseñar a los niños a relajarse,
a soltar sus músculos cuando ellos están realizando la Tortuga. Durante la práctica de la Tortuga
se introduce la relajación con una explicación a través de una historia (Anexo II)
En esencia, el profesor irá sugiriendo a los niños que la relajación es una forma de reducir
cualquier tendencia orientada a conductas de ataque que aparecen después de haber realizado la
Tortuga. Este es un mecanismo eficaz para enfrentarse a fuertes emociones negativas, como la
cólera, la rabia, el enfado, emociones que se sufren ante un desafío o contrariedad. Esta es una
técnica para canalizar emociones, no para reprimirlas.
La relajación muscular es una habilidad que se aprende a través de la práctica repetida, como
cualquier otra habilidad. Con el fin de conseguir una relajación profunda, es preciso comenzar
diferenciando entre estados de tensión y de relajación de cada músculo. Esta habilidad se puede
enseñar en dos fases:
 Se practica el tensar y relajar grupos de músculos variados en el cuerpo
alternativamente y se van dando instrucciones para que se centren en las distintas
sensaciones que se tiene si un músculo está tenso o si está relajado.
 Una vez que sepan relajarse siguiendo estas instrucciones, se les propondrá relajar los
músculos sin tensar previamente.
Fase 1. Tensar y soltar
Para la primera fase del entrenamiento en relajación, después de contar la historia introductoria,
se enseña a los niños, primero a tensar los músculos lo más fuerte que puedan, fijándose en las
sensaciones que se notan con esos músculos tan tensos, y después a soltarlos de repente, y que
se fijen bien en cómo va desapareciendo la tensión y lo bien que se van quedando esas partes
del cuerpo que van relajando. Los músculos se relajan siguiendo más o menos el siguiente
orden:
 Apretar bien las manos.
 Doblar los brazos en arco en dirección a los hombros para tensar los brazos.
 Estirar las piernas como si quisieras tocar lo que tienes enfrente de ti.
 Apretar firmemente los labios uno contra otro.
 Cerrar los ojos fuertemente.
 Empujar el estómago hacia arriba.
 Coger aire profundamente, llenar los pulmones, retenerlo.
Es importante presentar las instrucciones de relajación, despacio, con voz monótona, y con
pocos cambios en la inflexión de la voz. Una secuencia típica de instrucciones podría ser: “ Haz
un puño con cada mano, muy bien, mantenlas apretadas tanto como te sea posible, cuenta
hasta diez tensando cada vez más, y luego sueltas ¡suelta! Y siente lo bien que se está, nota
cómo se va relajando, estate unos segundos fijándote en lo que notas cuando estás relajado.
Ahora otra vez, vuelve a cerrar los puños, mantenlos fuertemente cerrados, cuenta hasta diez,
1, 2, 3, fuerte, 4, 5, 6, más fuerte, 7, 8, tan fuerte como puedas, 9, 10. ¡Suelta!, deja tus puños
abrirse muy despacio, déjate ir, suelta y cuenta al revés hasta cero, 9, 8, 7, fijándote como va
desapareciendo la tensión, 6, 5, 4, siente lo agradable que es esto, 3, 2, 1, relájate y 0. Fíjate lo
que notas cuando estas relajado.”
La profesora se pasea por la clase para asegurarse de que los niños realmente están tensando y
relajando. Les da feedback, les refuerza y les ayuda para que relajen sus músculos. Una forma
de comprobar si están tensando es poner la mano encima del músculo y comprobar la tensión.
Sólo si experimentan la tensión realmente aprenderán a reconocer el contraste entre el estado de
tensión y la relajación.
Se repiten varias veces las sesiones de prácticas. Posteriormente, se integrará la Tortuga y la
relajación de tal forma que cuando estén en posición de Tortuga se les incita a tensar su cuerpo
entero, contando el profesor de 1 a 10, después de lo cual los niños deberán relajar de repente
todo su cuerpo. Este procedimiento se repite en 3 ó 4 sesiones de prácticas. La forma de
comprobar el nivel de relajación es levantar sus brazos unos centímetros y dejarlos caer en su
pupitre, si sus brazos están como si fueran de goma o como los de una marioneta totalmente
inanimados, es que está relajados, si no es así se ayudará al niño a tensar y relajar correctamente
hasta que consiga este nivel de relajación en cada grupo de músculos.
Fase 2. Relajando
Se pasa a la segunda fase del entrenamiento en la relajación cuando se comprueba que la
mayoría de los niños han aprendido a relajarse tal y como anteriormente se ha descrito. En esta
fase se les instruye para que relajen sus músculos sin la secuencia de tensar-relajar. De nuevo,
se empieza por los puños para seguir con la secuencia de manos, piernas, labios, ojos, estómago
y pecho. Por ejemplo, se les puede decir: “Relaja tus manos. Fíjate en lo a gusto que se está.
Siente como se relajan tus manos, en el cosquilleo que notas, lo agradable que es.” También se
podría decir lo siguiente: “Voy a contar al revés de 10 a cero, con cada número que diga vais a
intentar estar cada vez más y más relajados como la pequeña tortuga”. Se pueden utilizar
también escenas agradables en imaginación mientras que van soltando los músculos, por
ejemplo, “imagínate que te estás comiendo un helado, muy rico”, “que estás tumbado en un
prado verde, con la hierba muy suave y fresquita, y hace un sol muy bueno…”.
El entrenamiento en relajación dura de una o dos semanas completas. El criterio para pasar a la
siguiente fase del programa es el grado de relajación de los músculos (junto con un juicio
subjetivo). Al finalizar el tratamiento de relajación los niños han de ser capaces de dar la
respuesta de la tortuga y asumir inmediatamente la posición de relajación.
Generalización del tratamiento
En este punto de la secuencia del tratamiento, los niños saben cómo y cuándo emitir la respuesta
de la tortuga; han experimentado y ejecutado la respuesta durante el periodo de práctica y en
otros periodos de tiempo cuando se les ha dado la indicación, pero probablemente la han usado
ocasionalmente por propia iniciativa durante el resto del día en algunas ocasiones, lo que es,
después de todo, cuando más la necesitan usar. El objetivo del tratamiento es que los niños
generalicen el uso de la técnica de tal modo que utilicen la secuencia Tortuga-Relajación por
propia iniciativa de forma apropiada, en el momento adecuado, y sin que sea necesario
incitarles.
Anteriormente ya se habló acerca de la conducta disruptiva, y se señalaba que el que los niños
se peleen, hagan burlas y el que se quitan las cosas, son, todas ellas, conductas inapropiadas
destinadas a obtener atención de sus compañeros y profesores; la atención es un refuerzo que
mantiene la conducta disruptiva. Un objetivo de la técnica de la Tortuga es dar a los niños una
respuesta alternativa adecuada a sus conductas disruptivas, con la que también consiga la
atención de sus compañeros y profesores. Para enseñarles la respuesta alternativa se ha de
organizar el ambiente de la clase para que los niños continúen emitiendo “Tortuga” sin
necesidad de refuerzo externo inmediato, y alentándoles a hacer la Tortuga a lo largo de todo el
día, con la misma probabilidad tanto si reciben refuerzos inmediatos como si no. Este es el
próximo paso, ayudar a los niños a controlar su propia conducta. Esta tarea de cambio en el
sistema de refuerzos se llevará a cabo con la ayuda de los compañeros.
Cambio en el sistema de refuerzos
Es importante cambiar el sistema de refuerzos, pasando del uso de un refuerzo social (alabanza
de la profesora, y reconocimiento de los compañeros…) o material (caramelos, golosinas…) de
forma continuada, al uso intermitente del mismo, llegando un momento en que cese totalmente
su utilización. El refuerzo social de la alabanza por parte de los compañeros se sigue utilizando.
El paso de refuerzo continuo a intermitente se podría hacer de la siguiente manera: al finalizar el
día, todos los niños que hayan hecho por iniciativa propia la Tortuga en situaciones apropiadas
podrían elegir entre diversos juguetes, golosinas, chucherías o regalos especiales. Este sistema
se podría utilizar durante dos o tres días. Después los niños que hayan hecho la Tortuga en el día
entran a participar en un sorteo donde solo habrá dos o tres ganadores cada día. Durante el día
se les recuerda a los niños que deben hacer la Tortuga y que aquellos que no lo hagan no podrán
acceder al sorteo. El registro del profesor de los niños que realizan o no la Tortuga es
imprescindible para realizar el sorteo.
Incremento del apoyo de los compañeros
Se pretende fortalecer el apoyo de los compañeros. Para ello se alaba a los niños por apoyar las
respuestas de Tortuga. En algunos momentos durante el día se recuerda a la clase que utilicen la
técnica. Se pueden crear juegos sobre el tema. Por ejemplo, durante la práctica de la Tortuga se
pueden reintroducir las provocaciones al azar y dar estrellas a los niños que dispensen apoyo
entusiasta a los otros que realicen de forma adecuada la Tortuga. También se puede dividir a la
clase en dos equipos y conceder estrellas al que muestre mayor apoyo a los compañeros. Estas
estrellas se pueden cambiar por refuerzos materiales o de actividad.
Se continúa la generalización del tratamiento durante la semana. Al finalizar este periodo, se
examina el registro del número de conductas objetivo. Ya en esta etapa del tratamiento debe
haber descendido considerablemente el número de conductas disruptivas, así como haber
aumentado la respuesta de Tortuga y de la incitación y alabanza por parte de los compañeros.
3. SOLUCION DE PROBLEMAS
La última y, probablemente, la más importante etapa de la Tortuga es la Solución de Problemas.
Se ha enseñado a los niños una respuesta alternativa a pelearse, burlarse, arrebatar, etc.: la
secuencia Tortuga-Relajación. Sin embargo, después de hacer la Tortuga y Relajación, los
niños, con todo, algunas veces no saben cómo hacer frente de una manera adecuada a sus
propias necesidades. Hay ocasiones en que después de hacer la Tortuga-Relajación, los niños no
se quedan tranquilos. Las técnicas de Solución de Problemas les enseñan a hacer frente a estas
dificultades durante los periodos de prácticas de la Tortuga.
La solución de problemas se lleva a cabo a través de cinco pasos:
Paso 1. Definición muy clara de la situación problemática.
Paso 2. Pensar cosas para hacer frente a la situación problemática.
Paso 3. Evaluar las consecuencias de cada una de ellas y seleccionar la mejor.
Paso 4. Poner en práctica la solución elegida.
Paso 5. Verificar los resultados.
Aunque este procedimiento puede parecer demasiado complicado para los niños pequeños, en la
práctica estos pasos son fácilmente comprensibles.
Introducción a la técnica de Solución de Problemas
El modo básico de enseñanza de la Solución de Problemas es enseñar a la clase, durante el
periodo de práctica, una historia a modo de dilema y preguntarle acerca de su resolución. Para
ello se define, en primer lugar, claramente el problema. Sería conveniente utilizar situaciones
reales que se hubieran dado en clase, junto a otros ejemplos. Hay que asegurarse de que los
niños comprenden la naturaleza del problema que se les está planteando.
Se continúa con los pasos dos y tres, en los que se generan soluciones y se evalúan las
consecuencias de cada una de ellas. Si en este punto se les pregunta a los niños qué pueden
hacer en la historia problemática, la mayoría inmediatamente gritarían “Tortuga”. Se acepta esta
respuesta, pero se pregunta qué cosas se podrían hacer después de haber hecho la Tortuga. Se
cuestiona a los niños hasta que ellos pueden sugerir caminos de acción alternativos. Si ellos no
pueden generar alternativas habrá que suministrárselas. Cada solución que se proponga se tiene
en cuenta y se discute. Se consideran las consecuencias positivas y negativas de cada solución,
para que los niños puedan ver las diferentes consecuencias, y sólo sugerirlas en último extremo.
Se puede utilizar el roleplaying para que los niños expresen todas las alternativas y
consecuencias a una acción problemática. Después de un periodo de discusión en grupo, de las
alternativas y de las consecuencias, hay que intentar conseguir que la clase llegue a un consenso
acerca de la mejor elección para resolver la situación problemática.
Ilustraremos esta etapa de Solución de Problemas con un ejemplo. El profesor describe, por
ejemplo, la siguiente situación problemática a su clase: “Miguel tira una silla en mitad de la
clase y empieza a arrastrarla. Se da cuenta de que el pupitre de Pedro está en su camino y que
si sigue arrastrando la silla tropezará con él. ¿qué puede hacer Miguel?”.
Estudiante: “Miguel tiraría la silla y le daría a Pedro.”
Profesor: “¿Qué pasaría?”
Estudiante: “Pedro se pondría rabioso y le pegaría a Miguel en la cabeza o se enzarzarían en
una discusión.”
Estudiante: “El profesor les castigaría a los dos, y además ninguno podría entrar en la tómbola
de la Tortuga”.
Profesor: “¿Qué otras cosas podría hacer Miguel?”.
Estudiante: “Le pediría a Pedro que se apartara”.
Estudiante: “Pedro no se movería.”
Estudiante: “Entonces Miguel apartaría a Pedro fuera de su camino.”
Estudiante: “Miguel tendría que mover su silla por otro sitio, alrededor de Pedro”.
Estudiante: “Pero, hacer eso, es demasiado trabajo”.
Estudiante: “Pero Miguel no se metería en líos y podría entrar en la lotería de la Tortuga”.
Profesor: “¿Entonces, cuál sería la mejor cosa que Miguel podría hacer para no meterse en
líos, y entrar a participar en la lotería?”.
Estudiante: “Miguel debería moverse esquivando a Pedro para no molestarle”.
Profesor: “Correcto, de esa forma no se metería en líos, no se pelearían y podría entrar en el
juego”.
Se repetirán estos diálogos, intentando entre toda la clase ver las distintas posibilidades que hay
a la hora de actuar y las distintas consecuencias que de cada una de ellas se derivan, poniendo
numerosas situaciones problemáticas que se den en el aula. Estas situaciones deben ser
propuestas tanto por el profesor como por los alumnos. Cuando los niños hayan aprendido a
generar y a evaluar las soluciones en grupo, se repetirán estas discusiones con los niños
individualmente, repitiendo cada uno de ellos una secuencia de Solución de Problemas entera en
voz alta en la clase. La clase evaluará las soluciones propuestas por el niño y alabará las
adecuadas.
Para lograr que aprendan el concepto de elección de una solución adecuada, también se puede
utilizar la estrategia de hacer la siguiente pregunta: “¿Qué necesitas ahora?, ¿cuál es la mejor
manera de conseguirlo sin meterse en líos?”. Por ejemplo, Juan empieza a chillar porque está
teniendo problemas en hacer una construcción de madera. Para y hace la Tortuga.
Profesor: “¿Qué necesitas, Juan?”.
Juan: “Que me ayuden y me digan cómo hacerlo”.
Profesor: “¿Cuál es la mejor manera de conseguir esa ayuda?”.
Juan: “Pedirle a alguien por favor que me ayude, ¿me podrías ayudar?”:
Profesor: “Muy bien, me gusta mucho ayudarte cuando me lo pides de esa forma”.
Actividades fuera de la práctica de la Tortuga
Durante el resto del tiempo en clase, fuera del periodo de práctica de la Tortuga, lo que se debe
hacer es:
1. Se continúa registrando la conducta objetivo.
2. Siempre que se vea a un niño haciendo la Tortuga de forma adecuada incitarle a que genere
soluciones. Se ha observado que el recuerdo constante del profesor acerca de las “soluciones”
de una manera asequible y puntual, hacen que los niños lleguen a pensar antes de actuar
impulsivamente.
3. Hay que alabar y reforzar al niño que elabore soluciones adecuadas.
4. Continuar provocando al azar intermitentemente. Cuando se provoque a un niño, hay que
preguntarle cuáles son las soluciones alternativas que ha generado.
Al final de la segunda etapa de la Solución de Problemas, implantación y verificación, puede
que los niños sólo hayan aprendido a actuar de esta forma en las situaciones problemáticas
propuestas y no en la vida real. Si ellos dan una respuesta eficaz, tal y como contarle
inmediatamente al profesor que han pegado a un niño (siempre que esta sea una respuesta
adecuada para ese profesor), alabarles e indicarles como sucesivamente sus problemas se irán
resolviendo. Esta será la forma más efectiva si el niño inmediatamente ha hecho la Tortuga.
En este punto se ha terminado el tratamiento de la Tortuga; ahora se plantea la cuestión de cómo
mantener su uso a lo largo del tiempo.
4. MANTENIMIENTO
El mantenimiento en la clase a lo largo del tiempo de la Técnica de la Tortuga requiere un
entorno social que dé refuerzos a los niños por hacer la Tortuga-Relajación-Solución de
Problemas. No se puede enseñar esta técnica y después olvidarse de ella sin que se produzca un
decremento. Hay cinco procedimientos que aseguran seguir usando la Tortuga:
1. Continuar registrando el número de conductas objetivo. Este dato nos proveerá de
información acerca de lo que está pasando con la técnica. Servirá de refuerzo al
profesor/a a los esfuerzos por enseñar la técnica y servirá como evidencia para
mostrarlo a otros profesores.
2. Continuar alabando al azar todas las Tortugas apropiadas que usted vea y
ocasionalmente comprobar en el acto la naturaleza de la solución de problemas en un
niño. Animar a los niños a que alaben a otros niños.
3. Continuar utilizando provocaciones al azar una o dos veces por semana.
4. Continuar indicando soluciones y alabar la solución adecuada.
5. Continuar teniendo periodos de prácticas de la Tortuga, una o dos veces a la semana.
Revisar la técnica en este tiempo y considerar algunas nuevas situaciones
problemáticas.
Hay que poner especial interés y cuidado en esta última parte del programa, si nos olvidamos de
la Tortuga después de haberla enseñado, reaparecerán los problemas con esos niños y en el
manejo de la clase.
ANEXO I. HISTORIA DE LA TORTUGA
“Hace mucho tiempo, había una hermosa y joven tortuga, tenía 5 (6, 7…) años y acababa de
empezar el colegio. Su nombre era Pequeña Tortuga. A ella no le gustaba mucho ir al Cole,
prefería estar en casa con su hermano pequeño y con su madre. No le gustaba aprender cosas en
el colegio, ella quería correr, jugar… Era demasiado difícil y pesado hacer fichas y copiar de la
pizarra, o participar en algunas de las actividades de clase. No le gustaba escuchar a la
profesora, era más divertido hacer ruidos de motores de coches que algunas de las cosas que la
profesora contaba, y nunca recordaba que no los tenía que hacer. A ella lo que le gustaba era ir
enredando con los demás niños, meterse con ellos, gastarles bromas. Así que el colegio para ella
era un poco duro.
Cada día en el camino hacia el colegio se decía a sí misma que lo haría lo mejor posible para no
meterse en líos. Pero a pesar de esto era fácil que algo o alguien la descontrolara, y al final
siempre acababa enfadada, o se peleaba, o le castigaban. “Siempre metida en líos” pensaba,
“como siga así voy a odiar al colegio y a todos”, y la Tortuga lo pasaba muy pero que muy mal.
Un día de los que peor se sentía, encontró a la más grande y vieja Tortuga que ella hubiera
podido imaginar. Era un vieja Tortuga que tenía más de trescientos años y era tan grande como
una montaña. La Pequeña Tortuga le hablaba con una vocecita tímida porque estaba algo
asustada de la enorme tortuga. Pero la vieja tortuga era tan amble como grande y estaba muy
dispuesta a ayudarla: “¡Oye! ¡Aquí!” dijo con su potente voz, “Te contaré un secreto. ¿Tú no te
das cuenta de que la solución a tus problemas la llevas encima de ti?”. La Pequeña Tortuga no
sabía de lo que estaba hablando. “¡Tu caparazón!, ¡tu caparazón!” le gritaba “¿para qué tienes tu
concha? Tú te puedes esconder en tu concha siempre que tengas sentimientos de rabia, de ira,
siempre que tengas ganas de romper, de gritar, de pegar…Cuando estés en tu concha puedes
descansar un momento, hasta que ya no te sientas tan enfadada. Recuerda, la próxima vez que te
enfades ¡Métete en tu concha! A la Pequeña Tortuga le gustó la idea, y estaba muy contenta de
intentar este nuevo secreto en la escuela.
Al día siguiente ya lo puso en práctica. De repente, un niño que estaba cerca de ella,
accidentalmente le dio un golpe en la espalda. Empezó a sentirse enfadada y estuvo a punto de
perder sus nervios y devolverle el golpe, cuando, de pronto recordó lo que la vieja tortuga le
había dicho. Se sujetó los brazos, piernas y la cabeza, tan rápido como un rayo, y se mantuvo
quieta hasta que se le pasó el enfado. Le gustó mucho lo bien que estaba en su concha, donde
nadie le podía molestar. Cuando salió, se sorprendió de encontrarse a su profesora sonriéndole,
contenta y orgullosa de ella. Continuó usando su secreto el resto del año. Lo utilizaba siempre
que alguien o algo le molestaba, y también cuando ella quería pegar o discutir con alguien.
Cuando logró actuar de esta forma tan diferente, se sintió muy contenta en clase, todo el mundo
le admiraba y querían saber cuál era su mágico secreto”.
ANEXO II. LA TORTUGA Y LA RELAJACIÓN
“La Pequeña Tortuga iba a la escuela cada día más contenta, y se introducía dentro de su concha
cada vez que otros niños le pegaban, le insultaban, le rayaban su hoja, o cuando ella se
encontraba rabiosa o enfadada sin saber muy bien el motivo… Su profesora estaba muy
contenta y le animaba a que lo siguiera haciendo y a veces le premiaba. Pero la Pequeña
Tortuga, en ocasiones, tenía sensaciones de enfado o rabia, o se encontraba mal después de que
se metiera en su concha y, aunque se quedara allí, no desaparecían. Ella quería ser buena,
llevarse bien con sus compañeros, obtener el premio que a veces le daban, pero los sentimientos
de enfado a veces eran muy fuertes y le tentaban diciéndole “Pequeña Tortuga, ¿por qué no le
devuelves el golpe cuando el profesor no te está mirando y te quedas tan tranquila?” La Tortuga
no sabía qué hacer, estaba muy desconcertada, ella quería meterse dentro de su concha, pero
estos sentimientos de enfado la tentaban para hacerlo mal.
Entonces recordó a la vieja y sabia Tortuga que la había ayudado hacía tiempo. Antes de ir a la
escuela corrió a la casa de la enorme Tortuga, se lo contó todo y le preguntó qué podría hacer.
Le dijo: “Tengo sentimientos de enfado en mi estómago después de meterme en mi concha. Los
sentimientos me dicen que pegue, pero yo no me quiero meter en líos, ¿Qué puedo hacer para
detener mis sentimientos de enfado?”
La Tortuga más sabia de las sabias Tortugas de la ciudad, que tenía la respuesta, sacudió por un
momento su cabeza, se quedó un rato callada, y entonces le dijo a la pequeña Tortuga: “Cuando
estés dentro de tu concha, relájate. Suelta todos tus músculos, y ponte en situación como si te
fueras a dormir, deja que tus manos cuelguen, relaja tus pies, no hagas nada de fuerza con tu
tripa, respira lenta y profundamente, deja ir todo tu cuerpo y los sentimientos de enfado también
se irán… piensa en cosas bonitas y agradables cuando te estés relajando. Si no te sale yo le diré
a tu profesora que te enseñe.”
A la pequeña Tortuga le gustó la idea. Al día siguiente cuando fue a la escuela le contó a su
profesora todo lo que la vieja Tortuga le había enseñado. Cuando un compañero le hizo rabiar se
metió en su concha y se relajó. Soltó todos sus músculos y se quedó un ratito fijándose como la
tensión y los malos sentimientos desaparecían. La Tortuga se puso muy contenta, continuó
consiguiendo más premios y alabanzas y a la profesora le gustó tanto la idea que la enseñó a
toda la clase.”
Enlaces:
Cuento de la tortuga
https://www.youtube.com/watch?v=BdOWNd5KtLk

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