Publicacion 1
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CINEMATOGRÁFICA PERUANA EN LA
CONFORMACIÓN DE AUDIENCIAS EN LAS
SALAS LOCALES DE CINE COMERCIAL
(1972 - 2013) - BALANCE COMPARATIVO
DEL DECRETO LEY 19327 Y LA LEY 26370
RESUMEN
Como primera pantalla, el cine tuvo un gran impacto en las diversas audiencias desde
su nacimiento, a fines del siglo pasado. Posteriormente, el estudio de su papel en la
construcción de imaginarios simbólicos evidenció su carácter social, y como tal la
necesidad de una visión y articulación desde el Estado para con este medio. Desde
esta perspectiva, el presente estudio analiza el papel que tuvo el Estado peruano en la
promoción de audiencias y la construcción de una industria cinematográfica local entre
los años 1972 y 2013. Para ello se comparan los resultados obtenidos por el Decreto
Ley 19327 y la Ley 26370, legislaciones vigentes del período que divergieron en su
punto de acción en la cadena de producción cinematográfica: la exhibición y la
producción, respectivamente. A través del procesamiento estadístico de los datos de
cada período: filmes estrenados en salas comerciales, recaudación en taquilla,
asistencia de espectadores e inversión realizada por el Estado, se evidencia la
carencia de los sucesivos gobiernos de una visión clara sobre la relevancia de la
industria cultural del cine.
PALABRAS CLAVE
Introducción 1
Capítulo 1
1. El cine: una industria cultural 4
1.1. Origen de las Industrias Culturales 4
1.2. La industria del cine 6
1.3. Industrias culturales y políticas de Estado 9
1.4. La Industria Cultural del cine en el Perú 12
Capítulo 2
2. El impacto del Decreto Ley 19327 (1972 – 1992) 15
2.1. Implementación del Decreto Ley 18
2.1.1. Cortometrajes 20
2.1.2. Largometrajes 26
Capítulo 3
3. El impacto de la Ley 26370 (1994 – 2014) 35
3.1. Implementación del Decreto Ley 39
Capítulo 4
Resultados en la construcción de audiencias:
4. 56
D.L. 19327 vs. Ley 26370
Capítulo 5
5. Conclusiones 65
Bibliografía y Videografía 69
i
INTRODUCCIÓN
Fue en este punto cuando comenzaron las divergencias con mi colega, pues mientras
él sostenía que este motivo no debía preocuparnos, para mí era parte esencial del
proyecto, porque de no conseguir un retorno de la inversión, al finalizar el proyecto
estaríamos nuevamente en la misma situación que al inicio. Debíamos conseguir que
el proyecto sea viable económicamente para con las ganancias producir otro, y otro, y
así sucesivamente. Aún con éxito, la viabilidad era bastante precaria, porque al menor
fallo deberíamos buscar nuevamente fondos de financiamiento. Surge entonces el
primer gran problema: en el Perú no existían circuitos comerciales alternativos para
comercializar el documental, y en las salas comerciales de cine había una
preeminencia de contenidos de ficción, siendo la mayoría de procedencia
estadounidense.
ii
A esta nueva visión, le terminaron de dar forma dos libros: 100 años de cine en el
Perú: Una mirada crítica, obra de Ricardo Bedoya, y El Cine en el Perú: 1972 – 1992
de Giancarlo Carbone. Bedoya analiza los hechos más relevantes desde la llegada del
cine al Perú y dedica un capítulo entero al análisis del Decreto Ley 19327, dado
durante el gobierno militar y vigente hasta 1992, la cual obligó a las salas de cine
comercial a la emisión de cortometrajes y largometrajes peruanos; información que la
obra de Carbone complementa, en tanto recupera los testimonios de diversos
realizadores de aquellos tiempos que ven con ambivalencia lo conseguido con la ley.
Esto llamó mi atención, si esta época es recordada por muchos cineastas como una
época dorada, por la gran producción y exhibición de contenidos audiovisuales que
reportaron importantes beneficios económicos para las productoras que los
produjeron, ¿por qué hoy por hoy no existe una industria consolidada en el Perú?
CAPÍTULO 1
Las expresiones culturales de cada colectivo social son particulares y diferentes; sus
celebraciones, maneras y visiones responden a su historia, entorno y evolución;
siendo a su vez formas de expresar el conjunto de sus imaginarios simbólicos: su
cultura. En palabras de la UNESCO, la cultura es:
1
UNESCO. Informe Mundial sobre cultura 2000-2001: diversidad cultural, conflicto y pluralismo. Madrid.
Unesco y Ediciones Mundi Prensa
5
Ahora bien, la cultura no es sin embargo algo monolítico y fijo, sino que cada nueva
expresión que ingresa al imaginario colectivo dialoga con “la identidad establecida”
para reforzarla o impulsar en ella un cambio. En este sentido, el papel de los medios
masivos de comunicación en la conformación de la cultura de un grupo social es
crucial por la difusión masiva de los contenidos desarrollados en un pequeño y
limitado circuito de producción. En esta línea de pensamiento, el concepto de Industria
Cultural nació como critica a la capacidad de la economía capitalista (especialmente
EEUU) de producir bienes culturales de forma masiva, consiguiendo así ejercer una
relación dominante de los productores de los mensajes sobre las masas que los
consumen.3 Sin embargo, esta mirada crítica del concepto de Industria Cultural
cambió en el transcurrir del pasado siglo; de una primera visión, donde las industrias
culturales estaban principalmente delimitadas por su impacto masivo, como la
industria televisiva, radial, fonográfica, periodística, radiofónica, cinematográfica o
editorial, con la ampliación del concepto se enfatizó el aporte generador y creativo de
los individuos, pasando a incluir dentro de las industrias culturales a la moda, el diseño
gráfico y de interiores, el teatro, la gastronomía o el desarrollo de software, entre otros.
En este proceso se establecieron también una serie de categorías, para el concepto;
así, mientras la UNESCO incluye dentro de las industrias culturales a “toda producción
artística o cultural, la arquitectura y la publicidad” 4, la Conferencia de las Naciones
Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD) las clasifica “por su papel como
patrimonio, arte, medios y creaciones funcionales” 5, y la Comisión Económica para
América Latina y el Caribe (CEPAL) considera que “las industrias de contenidos son:
editorial, cine, televisión, radio, discográfica, contenidos para celulares, producción
2
UNESCO. Declaración de México. Conferencia Mundial sobre las Políticas Culturales. 1982.
3
Horkheimer, Max y Adorno, Theodor. Dialéctica de la Ilustración. Fragmentos filosóficos. Editorial Trotta.
Madrid, 1998.
4
En Buitrago, Felipe y Duque, Iván. La Economía Naranja. Una oportunidad infinita. BID. Washington,
2013. Pp 37. <[Link]
5
Ibídem.
6
Para los fines del presente estudio tomamos las definiciones de David Hesmondhalgh
y Nestor García Canclini, por las similitudes que presentan ambas en al abordaje de
las Industrias Culturales. Así, para Hesmondhalgh, éstas son aquellas “orientadas a la
producción y circulación industrial de textos, donde los textos son objetos de muy
diferente naturaleza pero orientados a la comunicación de significados sociales” 7; en
tanto, para García Canclini son “el conjunto de actividades de producción,
comercialización y comunicación en gran escala de mensajes y bienes culturales que
favorecen la difusión masiva, nacional e internacional, de la información y el
entretenimiento, y el acceso creciente de las mayorías” 8.
Como se puede observar, las definiciones de ambos autores coinciden en:
10
Tomando las características que Hesmondhalgh atribuye a las Industrias Culturales
notemos que la industria cinematográfica es un negocio de riesgo (derivado de la
6
Ibídem.
7
Hesmondhalgh, David en Roig, Antoni. Cine en conexión. Producción industrial y social en la era „cross-
media‟ UOC. Barcelona, 2009. Pp 105
8
García Canclini, Néstor. Las industrias culturales y el desarrollo de los países americanos. Consultado:
16/10/2014 <[Link]/udse/espanol/documentos/[Link]>
9
Roig, Antoni. Op. Cit. Pp 105
10
Hesmondhalgh, David en Roig, Antoni. Op. Cit. Pp 111
7
11
Miller, Toby en Almenara, Alonso. El mito del libre mercado en el cine. Publicado: 12/06/2014.
Consultado: 16/10/2014
<[Link]
12
“Blockbuster es un término en inglés de la industria del cine que se refiere a una película con éxito de
taquilla. Este tipo de películas normalmente tiene grandes costos de producción, como los efectos
especiales, los protagonistas, las locaciones, etc. Esta denominación para un filme se empezó a usar
luego del éxito de la película Tiburón de Steven Spielberg, en 1975”. – en Hendrickx, Nathalie.
Perspectivas y posibilidades de crecimiento del cine peruano en el contexto mundial. Tesis de maestría.
PUCP, 2010. Pp 24
13
De Izcue, Nora; Buguet, Gustavo; Schiwy, Freya y Miller, Toby. Producción, Coproducción, Distribución
y Exhibición del Cine Latinoamericano en América Latina y otras Regiones (2005-2007). Fundación del
Nuevo Cine Latinoamericano. La Habana, 2009. Pp 30
8
Esta situación no es accidental, sino que se gestó desde inicios del siglo pasado,
partiendo de la necesidad de los dueños de las salas de EEUU. Ante la capacidad de
producción limitada por parte de sus proveedores y una audiencia ávida de diversión
(recordemos que en ese entonces se había producido una fuerte migración europea
hacia los Estados Unidos), los dueños de salas se vieron impulsados a la producción
de filmes buscando una oferta más diversa y atractiva para su público, y este fue el
germen del nacimiento de los grandes estudios como Warner Brothers, Paramount
Pictures o Columbia Pictures. Así, las majors nacieron en base a su oferta de cine de
entretenimiento, articulando para ello un sistema de producción que privilegiaba la
capacidad de producción y la legibilidad de las historias, frente a la figura del
director.14 Sobre este sistema pudieron abastecer su mercado interno y luego exportar
sus filmes, hasta que en la década de 1970, la confluencia de diversos factores obligó
a los estudios a orientarse hacia los mercados foráneos con mayor intensidad.15
Algunas causas de esto fueron: las disposiciones anti-trust del gobierno
estadounidense que les ordenaron deshacerse de las salas de exhibición, la
expansión comercial de la televisión, el descenso generalizado de la asistencia a las
salas de cine en los 50 y 60, la diversificación de opciones de ocio y una percepción
de descenso de la calidad de las películas por parte de los espectadores. En la
actualidad los mercados foráneos se han convertido en un mercado necesario de las
majors para cubrir sus costos16, representando la exportación de películas más de la
mitad de los ingresos de los grandes estudios de Hollywood.17
14
Lipovetsky, Gilles y Serroy, Jean. La pantalla global. Cultura mediática y cine en la era hipermoderna.
Anagrama. Barcelona, 2009. Pp 18-19
15
Roig, Antoni. Op. Cit. Pp 139
16
Zuleta, Luis, Jaramillo, Lino y REINA, Mauricio. Impacto del sector cinematográfico sobre la economía
colombiana. Situación actual y perspectivas. Convenio Andrés Bello. Bogotá, 2003. Pp 28
<[Link]
17
Miller, Toby y otros, en Lipovetsky y Serroy. Op Cit. Pp 24
9
18
Tamayo, Augusto y Hendrickx, Nathalie. Financiamiento, distribución y marketing del cine peruano.
Fondo Editorial Universidad de Lima. Lima, 2008. Pp 49
10
Gauntlet, 1908), Bajo el fuego de México (Under fire in Mexico, 1914) o The battle for
Chili con carne (Louis W. Chaudet, 1916) donde se hacía una representación de los
ciudadanos mexicanos, criollos y mestizos, presentándolos como “corruptos e
hipócritas, y violadores de la ley, lujuriosos y moralmente desagradables”.19 Esta
sostenida construcción negativa de México, suscitó por parte del gobierno azteca una
serie de sanciones económicas contra estas películas; hasta que la situación se
resolvió finalmente con la llegada de la Segunda Guerra Mundial. En ese momento, el
gobierno estadounidense fungió como mediador entre el gobierno mexicano y las
majors, estableciendo un acuerdo para cederle a México la producción de filmes de
propaganda ideológica en favor de los EEUU para ser distribuidos en Latinoamérica,
con lo que delegó en este país la construcción de lo mexicano, y como tal de lo latino,
en el resto de los países del continente.
19
Peredo, Francisco. La diplomacia del celuloide entre México y Estados Unidos: medios masivos,
paranoias y la construcción de imágenes nacionales (1896-1946). En Revista Mexicana de Política
Exterior. No 85. México, 2009. Consultado: 16/10/2014.
<[Link]
20
Cortés, Guillermo. Tan cerca y tan lejos: los vaivenes de las políticas culturales en Cortés, Guillermo y
Vich, Víctor (Editores). Políticas culturales - Ensayos Críticos. IEP; INC. Lima, 2006. Pp.24
21
Ibídem.
11
Por su poca funcionalidad y alta riqueza simbólica25, los „textos‟ (libros, películas o
canciones) producidos por las Industrias Culturales son vehículos idóneos para la
transmisión de valores y sentires, frente a otros „textos‟ (muñecas, autos, cocinas) que
también contienen en sí parte de la cultura que los genera. En este sentido, Slavoj
26
Zizek , reconoce la importancia capital del cine en tanto constructor de deseos. Para
el filósofo, los deseos humanos no son naturales o espontáneos sino artificiales,
aprendidos; y es precisamente en esa labor instructiva que forma nuestros deseos
donde reside la perversión última del arte cinematográfico, ya que “no te da aquello
que deseas, (sino que) te dice cómo desear”. Y a la luz de esta frase, resulta
dramática la declaración del presidente Roosevelt ante el Congreso de los Estados
Unidos en los años 30: “a donde vayan nuestras películas irán nuestras mercancías”.27
22
Ídem. Pp 26
23
Ídem. Pp 32
24
Ibídem.
25
Hesmondhalgh, David en Roig, Antoni. Op. Cit. Pp 105
26
Zizek, Slavoj (guionista). The Pervert Guide to Cinema. Sophie Fiennes (director). Reino Unido, Austria
y Holanda: Lone Star, Mischief Films, Amoeba Film. 2006.
27
Russo, Pablo y Sebastián. Entrevista a Orlando Senna: quien no sea productor audiovisual en este
siglo, no tendrá un lugar al sol. Tierra en trance. Reflexiones sobre cine latinoamericano. Consultado:
16/10/2014 <[Link]
[Link]>
12
28
Alfaro, Santiago en Cortés, Guillermo y Vich, Víctor. Op. Cit. Pp 138
29
Wiese, Patricia. Preguntas existenciales: Ministerio de Cultura. En: Ideele, Revista del Instituto de
Defensa Legal No 214. Lima, 2011. <[Link]
ministerio-de-cultura>
13
30
Taipe, Abraham. El embrujo continúa. Suplemento Día 1 del diario El Comercio. 25/08/2014.
31
Alayza, Pedro Pablo. Políticas públicas para las Industrias Culturales. Ponencia del Seminario sobre
Industrias Culturales Lima Creativa. Lima, junio 2014.
32
Hendrickx, Nathalie. Op. Cit. Pp 29
14
segunda sostiene que los filmes peruanos deben competir en igualdad de condiciones
con las películas provenientes de diversas partes del mundo, basando su apoyo en
premios que otorga anualmente para la producción. Este cambio obedeció a la
adopción de la lógica de libre mercado, que apela a una mínima intervención estatal
buscando que sean las fuerzas en el mercado las que lo articulen, a pesar de la
33 34
indicación de diversos autores (Miller , Zuleta, Jaramillo y Reina ) sobre el apoyo
del gobierno estadounidense con sus empresas cinematográficas, a través de los
tratados bilaterales y multilaterales en temas de patentes y propiedad intelectual. Este
cambio del punto de promoción del Estado en la cadena de producción
cinematográfica, de la distribución a la producción, es contrario a las estrategias
seguidas por las principales majors, quienes (como se mencionó) ponen sus mayores
esfuerzos en el afinamiento de sus estrategias de distribución para la construcción de
sus audiencias. En este sentido, analizaremos comparativamente el impacto que
ambas legislaciones han tenido en la construcción de una audiencia local, permitiendo
la generación de empresas que articulen una producción cinematográfica constante y
económicamente autosostenible.
33
Almenara, Alonso. Op. Cit
34
Zuleta, Jaramillo y Reina. Op. cit.
“Durante veinte años he estado acostumbrado a hacer las películas
que yo quería y de la forma que yo quería. Uno hacía su película
y después la pasaba por la exhibición obligatoria y te olvidabas.
Luego simplemente ibas al banco cada mes y te volvías un rentista
tranquilo y feliz. Ahora, de pronto hay que pensar en el mercado,
35
en los clientes”.
Jorge Suárez, realizador documental sobre la Ley 19327
CAPÍTULO 2
35
Carbone, Giancarlo. El cine en el Perú – El cortometraje: 1972-1992. Universidad de Lima. Lima, 2007.
Pp 90.
16
19327, derogando así la Ley 13936. Esta última legislación, dada durante el segundo
gobierno de Manuel Prado, buscó ser un estímulo a los largometrajes de ficción (ya
que anteriormente el Estado promovía la producción de noticiarios y documentales),
buscando promover en el mediano plazo una industria nacional. Para ello brindó
exoneraciones de impuestos a las utilidades provenientes de la actividad fílmica.
Lamentablemente falló, ya que: debido a la falta de precisión en los beneficiarios y sus
nacionalidades trajo consigo consecuencias inesperadas, como la invasión de
capitales mexicanos y argentinos en la producción de cintas filmadas en el país. 36 Así,
iniciada la década de los años 70 el público local percibía el cine peruano como
remedo de un cine mexicano de consumo, banal y populista37.
Cabe señalar que este impulso por el cambio en la legislación, no se gestó al interior
del Gobierno sino que fue una propuesta nacida desde un grupo diverso de actores
vinculados a las diversas ramas del quehacer cinematográfico, aglutinados en base a
la idea de construir un marco legal que los ampare. Este grupo de trabajo ya había
presentado la propuesta de legislación al Senado durante la presidencia de Belaúnde
Terry, en el año 1968. Con el nuevo gobierno, se volvió a presentar la propuesta el
año 1971; y según cuenta el realizador Armando Robles Godoy38, al recibirlos el
General Velasco les dijo: “Hagan la ley. Yo de cine no entiendo nada, pero entiendo
que el Perú necesita tener cine”. Y así, tanto la formulación de la ley como la
inscripción de ésta en la cartera de industria fueron una aceptación del gobierno frente
a las propuestas de los realizadores, quienes buscaban principalmente dar al cine un
apropiado marco legal. De esta manera, la nueva legislación adoptó el discurso
vigente entonces de impulso a la industrialización, sumándole “el fomento del interés
por las expresiones artísticas, con preferencia de los asuntos centrales de la
problemática peruana, tendiente a la obtención de la verdadera imagen nacional y la
difusión de sus valores”. 39 Con miras a la cumplimentación de estos objetivos, habilitó
las siguientes acciones para las empresas peruanas de producción cinematográfica:
36
Bedoya, Ricardo. El cine sonoro en el Perú. Universidad de Lima. Lima, 2009. Pp 167
37
Ídem. Pp 188
38
Carbone, Giancarlo. El cine en el Perú: 1950 – 1972. Testimonios. Fondo Editorial Universidad de Lima.
Lima, 1993. Pp 188.
39
Presidente de la República del Perú, 1972. Decreto Ley 19327: Ley de Fomento de la Industria
Cinematográfica Peruana.
17
De todos estos beneficios los más aplicados en el período de vigencia de la ley fueron
los dos últimos: la exhibición obligatoria y la exoneración de impuestos para las obras
nacionales. El régimen de distribución y exhibición obligatoria funcionaba de acuerdo
al formato del filme: cortometraje, noticiero (de corta duración) o largometraje. En el
caso de los largometrajes, aquellos productores de largometrajes nacionales que
deseasen acogerse al beneficio de ley debían presentar su filme a la COPROCI, y
ésta decidía si incluirlo dentro del beneficio obligatorio; pudiendo los productores que
no deseaban acogerse al beneficio establecer negociaciones directas con los dueños
de las salas de cine (exhibidores). En el caso de los cortometrajes y noticieros
funcionaba una modalidad distinta; éstos debían ser presentados a la COPROCI para
que eligiese a los más idóneos para acogerse al beneficio, y los seleccionados eran
vinculados a un largometraje, acompañándolo en toda su exhibición. En el caso de la
18
Si bien en teoría el Decreto Ley 19327 contemplaba una serie de beneficios para las
empresas productoras, cabiendo esperar resultados satisfactorios, veremos que los
problemas que se presentaron en su implementación parten de la génesis misma de la
legislación, que nace de una idea vaga de la necesidad de la ley, sin contemplar los
criterios cinematográficos artísticos y empresariales necesarios, y con una orientación
hacia la propaganda ideológica acorde al régimen de turno.
Antes de analizar los efectos que generó la ley, detengámonos en las características
del entorno cinematográfico en ese momento. Para 1972 los cines eran espacios
pensados para grandes audiencias, con una sola sala con un proyector de 35 mm y
una capacidad para 300 o 500 personas. Así, las películas seguían un itinerario de
estreno de las salas más populares de la ciudad (usualmente ubicadas en el centro de
la misma), hacia los cines de barrio; esto se replicaba luego en otras provincias. Esta
lógica favorecía la rotación de una película, pudiendo mantener los aproximadamente
300 cines de la capital40 una programación bastante diversa entre sí, por lo que el
número de películas estrenadas al año rondaba los 60 o 70 títulos 41. En el caso de la
producción peruana, después de un solo título producido en la década de los 50,
desde 1964 la producción de largometrajes había tenido una presencia constante pero
irregular, con estrenos de hasta seis títulos algunos años (1967), y de uno otros
(1971). Así como estaba ausente el actual esquema de multisalas, tampoco existía la
gran cantidad de pantallas de la actualidad; por lo que los competidores del cine en
cuanto a entretenimiento eran la televisión y la radio. Para este tiempo la radio en el
42
Perú ya había pasado por un período fundante e incluso por una “etapa de oro” ,
mientras que la industria de la televisión aún estaba en ciernes, con sólo tres canales
40
León Frías, Isaac. Tierras bravas. Universidad de Lima. Lima, 2014. Pp 15
41
García, Nelson. Cuando el cine era una fiesta. Grupo Chaski. Lima, 2014. Pp 9
42
Orosco, Alejandra. “La historia de la radio en el Perú” por Emilio Bustamante. CONCORTV. Publicado:
13/12/2012. Consultado: 16/10/2014 <[Link]
[Link]>
19
43
de señal abierta en la década del setenta y sin visos aún de la televisión por cable.
Aún en etapas más tempranas se encontraban la industria de los videojuegos y
computación. El entorno era analógico, y la tecnología que permitió el copiado casero
de material audiovisual: los sistemas Betamax y VHS, recién ingresaron al mercado en
1975 y 1976, respectivamente; pero no fue sino hasta la década de los 80 que se
comercializaron masivamente en el Perú.
43
Wikipedia. Televisión del Perú. Última modificación: 01/11/2014. Consultado: 04/11/2014
<[Link]
44
Carbone (2007) Op. Cit. Pp 32
20
2.1.1. CORTOMETRAJES
La visión del DL 19327 fue innovadora en tanto permitió al formato del cortometraje
obtener rentabilidad en la proyección en salas de cine, algo que no se veía desde los
inicios del cine, cuando la mayoría de las obras exhibidas eran relatos de corta
duración. Así, si bien los esfuerzos que demandaba la realización de un cortometraje
eran menores en comparación con un largometraje de ficción, esta inversión no tenía
un retorno comercial efectivo. Nelson García, autor del libro “Cuando el cine era una
fiesta”, que abarca la producción cinematográfica durante el DL 19327, indica que en
ese entonces: “Un documental no costaba más de seis mil u ocho mil dólares, y podría
ser menos. Y en cuanto a recaudación un corto de cinco mil dólares de esa época
recaudaba en una primera etapa, aproximadamente treinta mil dólares, en otra etapa
veinticinco, en otra veinte, quince, hasta que llegó la etapa en que se recaudaba diez
e incluso ocho mil dólares y aún continuaba siendo un buen negocio”.45
LIMA PROVINCIAS
MES AÑO
Intis Dólares Intis Dólares
Junio 89 146,293 49.42 65,386 19.87
Julio 89 785,054 262.56 175,309 58.63
Agosto 89 1‟351,947 431.64 473,712 152.81
Septiembre 89 1‟866,288 402.22 1‟019,771 221.69
Octubre 89 1‟510,223 265.17 1‟067,072 185.26
Noviembre 89 3‟559,532 385.68 3‟073,196 312.54
Diciembre 89 566,625 39.35 1‟039,793 72.21
Enero 90 1‟339,479 105.47 2‟798,508 216.75
Febrero 90 11‟037,550 798.16 5‟675,963 405.43
Marzo 90 20‟366,704 1,081.47 7‟156,716 334.00
Abril 90 4‟536,340 167.70 5‟580,211 206.29
Mayo 90 31‟814,964 900.67 6‟044,326 205.24
Junio 90 24‟317,832 377.02 16‟129,384 180.90
Julio 90 29‟605,506 265.88 56‟565,366 405.01
Agosto 90 77‟562,302 231.77 10‟325,811 31.72
Septiembre 90 49‟879,547 112.17 53‟451,722 119.57
Octubre 90 35‟383,173 80.42 - -
Diciembre 90 47‟489,213 90.14 - -
Enero 91 17‟900,000 32.55 - -
TOTALES 260’245,286 5,876.35 271’414,632 3,331.03
Fuente: García, Nelson. Cuando el cine era una fiesta. Grupo Chaski. Lima, 2014. p 361
45
Ídem, Pp 76
21
Esta ventajosa situación que planteó el DL 19327 generó desde el inicio una masiva
concurrencia de realizadores interesados en acoger sus cortometrajes al beneficio
estatal. Aquellas obras que se acogieron al beneficio en los primeros años de
implementación del Decreto Ley tuvieron muchas mayores ventajas, las que se
redujeron con el tiempo, por el incremento del número de interesados en acogerse al
beneficio. Para 1978, las cerca de 300 salas del país podían admitir únicamente 81
cortos de exhibición obligatoria durante los 18 meses de duración del recorrido de
cada uno. Esto generó una disminución en la cantidad de cortos producidos, por la
demora en el retorno de la inversión para los productores. Sin embargo, aquellos que
eran beneficiados aún podían obtener un retorno de hasta el 100% de la inversión,
como se ve en el cuadro anterior.
Fuente: Elaboración propia en base a Censo de la Producción Cinematográfica Peruana 1972 – 1992.
ACDP – IPAL en García, Nelson. Cuando el cine era una fiesta. Grupo Chaski. Lima, 2014.
Fuente: Elaboración propia en base a Censo de la Producción Cinematográfica Peruana 1972 – 1992.
ACDP – IPAL en García, Nelson. Cuando el cine era una fiesta. Grupo Chaski. Lima, 2014.
46
Ídem, Pp 28
23
de estas obras era un porcentaje importante dentro del total y toda caía en el aún frágil
concepto de “cine peruano", debilitándolo frente a la competencia.
Más allá de una crítica justificada a los realizadores por producir contenidos que sólo
permitían el rédito económico sin aportar a construir una industria, la mayor
responsable de los sucedido es la COPROCI, por su pobre criterio de selección de los
cortometrajes y noticieros para su proyección en salas, prefiriendo aquellos que
exaltaban la identidad nacional peruana, teniendo en muy poca consideración
criterios técnicos, de calidad y empresariales. No hubo para la asignación del derecho
de exhibición una segmentación de los contenidos de acuerdo a públicos o
apuntalando marcas o empresas que descollasen como líderes, y que generasen
luego una tendencia positiva para que otros imiten. Esta mirada, es completamente
distinta a la de cualquier empresa productora (no digamos una major), en donde los
proyectos son elaborados con sumo detalle cuidando su ajuste a la audiencia objetivo
específica. Y esto, porque el riesgo para los estudios es perder la audiencia (ergo las
ganancias), mientras que la COPROCI no perdía nada, sino todos los productores o
realizadores. Esto se agrava con las múltiples denuncias por corrupción que recibió la
COPROCI, por aceptar sobornos para el acceso de contenidos al sistema de
exhibición obligatoria. 47
Tal vez esta situación esté emparentada a la paradoja de que si bien en este contexto
surgieron realizadores que construyeron una obra, como Lombardi o el Grupo Chaski
por ejemplo, el mismo grupo de realizadores critica que a pesar de la ingente
producción cinematográfica de cortometrajes se produjo una escasa especialización
en la labor del productor. Esta situación se explica por: el encierro desde el grueso de
los realizadores para conformar sus propias empresas y llevar adelante sus proyectos,
y el poco criterio de la COPROCI para la selección de contenidos con una mirada
comercial. Por todo esto no hubo una visión para la comercialización de los contenidos
más allá de los espacios que contemplaba la ley desde uno u otro lado; y así, se
tendió hacia una visión rentista que hacia una real integración en el mercado. A este
respecto la afirmación del realizador documental Jorge Suárez resulta reveladora:
“Durante veinte años he estado acostumbrado a hacer las películas que yo quería y de
la forma que yo quería. Uno hacía su película (cortometraje) y después la pasaba por
la exhibición obligatoria y te olvidabas. Luego simplemente ibas al banco cada mes y
te volvías un rentista tranquilo y feliz. Ahora, de pronto hay que pensar en el mercado,
en los clientes”. 48
47
Garrido Lecca, Luis en Carbone (2007). Op. Cit. Pp. 26
48
Ídem. Pp. 90
26
2.1.2. LARGOMETRAJES
Los dueños de las salas de cine no recibieron bien la nueva legislación, ya que no
contemplaba beneficio alguno para ellos por la demanda de costos y tiempos. Muchos
de ellos sabotearon desde el inicio la presentación de los largometrajes,
proyectándolos mal o cortándolos en medio de la función, motivando que muchos
realizadores acudieran al cine para supervisar la calidad de la proyección de sus
trabajos, no respetando la fecha de lanzamiento, como fue el caso de Profesión
Detective o llanamente no estrenando el largometraje, como fue el caso de Chabuca
Granda… confidencias. Otro motivo del enojo de los exhibidores, y causa de la
quiebra de muchos de ellos, fue el control que ejerció el Gobierno sobre el precio de
49
Bedoya, Ricardo. 100 años de cine en el Perú – Una historia crítica. Universidad de Lima. Lima, 1995.
Pp 319 -325
50
Ídem. Pp 324 – 325
51
A los cuatro títulos ya mencionados se les suman: El Rey (estrenado en 1987 y reestrenado en 1991),
De nuevo a la vida (estrenado en 1973 y reestrenado en 1979) y El Inquisidor (estrenado en 1975 y
reestrenado en 1980).
27
las entradas al cine. Este elemento, que no estaba contemplado en la Ley, constituía
sin embargo un importante elemento con el que el Estado impulsó la concurrencia
masiva del público a las salas.
Fuente: Elaboración propia sobre información de Bedoya, Ricardo. 100 años de cine en el Perú – Una
historia crítica. Universidad de Lima. Lima, 1995; y García, Nelson. Cuando el cine era una fiesta. Grupo
Chaski. Lima, 2014
LEYENDA:
DOC – Documentales CM – Cortometrajes NT – Noticiero
FIC – Ficción MM - Mediometraje
ANI – Animación LM – Largometrajes
Fuente: Elaboración propia sobre información de García, Nelson. Cuando el cine era una fiesta. Grupo
Chaski. Lima, 2014
Más allá de las mayores y más seguras ganancias que permitía la producción de
cortometrajes frente a los largometrajes, cabe señalar otro elemento: la coyuntura
político-económica. Luis Garrido Lecca, ex Director de la Oficina Central de
Información y Director de la COPROCI, señala que “la coyuntura política en que se dio
esta ley fue negativa pues ningún empresario iba a arriesgarse a invertir en la creación
de una industria cinematográfica nacional cuando todo se estaba estatizando”.52 Si
bien considero que esta situación es considerable, no es determinante, puesto que
hubo producción, y ésta se benefició de los vacíos de la ley. El DL 19327 falló en no
especificar el proceso por el cual productoras o directores debían pasar de la
producción de cortometrajes a largometrajes. Esto permitió que muchas productoras
lucrasen indiscriminadamente con la producción de cortometrajes sin preocuparse
nunca por dar el paso al largo. De las diez productoras con mayor cantidad de
contenidos aprobados por la COPROCI, sólo tres de ellas estrenaron al menos un
52
Carbone (2007). [Link]. Pp 23
29
largometraje: Filmaciones Pueblo, Inca Films e Industria Andina del Cine. Y los doce
largometrajes que éstas tres produjeron representan sólo el 2.4% de los 538
contenidos aprobados por la COPROCI a estas empresas, frente al 66% de los
cortometrajes y el 31.4% de los noticieros. De manera individual, cabe resaltar la labor
de Inca Films, por el alto porcentaje que implican sus largometrajes dentro del total de
contenidos de su catálogo: 11.27%, ampliamente superior al de Industria Andina del
Cine (6.45%) y Filmaciones Pueblo (1.94%). Cabe señalar que ESI Perú era una
entidad dependiente de la Oficina Central de Información; por lo que cabe la duda de
si incluirla o no en el recuento (sin embargo, si el Estado desarrolló inversión para 102
producciones, ¿por qué no invirtió en el desarrollo de largometrajes, ya sean propios o
ajenos?); pero si excluimos toda su producción de la ecuación, sobre los 436
contenidos restantes las 13 películas producidas equivalen apenas el 3% del total, aún
una cifra magra.
Fuente: Elaboración propia sobre información de García, Nelson. Cuando el cine era una fiesta.
Grupo Chaski. Lima, 2014
de ganancias hechas, cabría esperar que con el capital acumulado, cada una de estas
empresas hubiera podido producir un largometraje cada dos años. Con esta situación,
se habría podido sostener una producción mínima estable de 4 largometrajes por año,
lo que sumado a las producciones que pudieran haber desarrollado otras productoras
habría permitido, un mínimo de cinco a seis largometrajes por año; cifra que sólo llegó
a ser el mejor resultado obtenido en seis de los veinte años que abarcó el DL 19327.
53
El último contenido de Producciones Cinematográficas Kausachun visado por la COPROCI es de 1982.
En 1983, María del Pilar Roca Palacio y Juan Federico García Hurtado, fundadores de aquella empresa
se asocian con María Luisa Roca de Kuriyama para conformar Cinematográfica Kuntur.
31
Fuente: Elaboración propia sobre información de Bedoya, Ricardo. 100 años de cine en el Perú – Una
historia crítica. Universidad de Lima. Lima, 1995; y García, Nelson. Cuando el cine era una fiesta. Grupo
Chaski. Lima, 2014
54
Francisco Lombardi era socio de Inca Films junto con José Zavala, Emilio Moscoso y José Luis Flores-
Guerra; Luis Llosa de Iguana, con Roxana Valdivieso Llosa y Fernando Vásquez; Alberto Durant de Perfo
Studio, con Guillermo Palacios y Francisco Adrianzén; Luis Figueroa de Pukara Cine, con María Barea,
Kurt Rosenthal y Christine Trautman de Rosenthal; Oscar Kantor de Cinematográfica Chavín con Silva
Kantor, Mario Alvarez y María Esther Palant de Kantor; Juan Carlos Torrico de Películas del Pacífico con
María Ruíz Vivanco, y el Grupo Chaski era un colectivo formado por Fernando Espinoza, Stefan Kaspar,
Alejandro Legaspi, Susana Pastor, María Barea, Oswaldo Carpio, René Weber y Guillermo Espinoza.
55
Dirigido por José Carlos Huayhuaca, Augusto Tamayo, José Luis Flores Guerra y Francisco Lombardi.
56
Dirigida por Augusto Tamayo, José Carlos Huayhuaca y Luis Llosa.
32
raya más al tigre57. Si bien los méritos cinematográficos de estos filmes fueron
decreciendo, lo que les ganó el alejamiento del público, recuperamos el espíritu de co-
producción entre varias empresas para sacar un proyecto más grande adelante.
Fuente: Elaboración propia sobre información de Bedoya, Ricardo. 100 años de cine en el
Perú – Una historia crítica. Universidad de Lima. Lima, 1995; y García, Nelson. Cuando el
cine era una fiesta. Grupo Chaski. Lima, 2014
La crisis económica que atravesó el Perú desde mediados de los 70 y que se agudizó
en los 80 generó un incremento en los costos de producción de los largometrajes. Así
por ejemplo, el costo de un filme pasa de US$ 80,000 en 1977 a US$ 250,000 en
198158. Frente a esta situación, el financiamiento de un largometraje basándose
únicamente en el mercado interno era inviable, y así los productores locales buscaron
otras fuentes de financiamiento, hallando respuesta en la co-producción con otros
países. Si bien la causa principal de esto fue la necesidad económica por llevar
adelante los proyectos, este hecho los obligó también a considerar otros mercados
para la difusión del largometraje más allá del país de origen, tema no contemplado en
la ley, pero importantísimo dada la estrechez del mercado interno peruano. En el
período 1973-1992, 21 de los 52 filmes producidos, fueron realizados bajo un
57
Dirigida por Kurt Rosenthal, Oscar Kantor y Francisco Salomón.
58
De Cárdenas, Federico en Bedoya, Ricardo. Op. cit. 2009. Pp 167
33
esquema de coproducción, el 41.18% del total. Tan sólo dos años después de
implementado el Decreto Ley, se estrenaban ya dos coproducciones con otros países.
Así, entre 1975 y 1979 se realizaron tres co-producciones, siete entre 1980 y 1984, 6
entre 1985 y 1989 y 5 de 1990 a 1992.
La respuesta del público hacia las películas peruanas fue diversa, pero en balance,
positiva. Algunos filmes, como Profesión Detective o Malabrigo, apuntaban a un
público amplio, pero fallaron, otras, como Sonata Soledad, planteaban un cine de
autor ajeno a los gustos masivos, y otras, como Por tierras de Túpac Amaru eran
documentales, formato de difícil comercialización entre el público regular de los cines.
Sin embargo muchos otros filmes consiguieron importantes resultados de taquilla en
Lima y otras provincias del Perú, como La ciudad y los perros, La fugal del chacal,
Gregorio o La boca del lobo que rondaron el millón de espectadores, éxito que
traspasó el cine y llegó a la televisión, donde las películas eran “programadas en
59
horarios estelares y con altos niveles de teleaudiencia”. Si bien se observa una
tendencia negativa en la convocatoria de los filmes peruanos (si para 1980, Abisa a
los compañeros, llevó 720,000 espectadores a las salas de Lima y provincias, La
ciudad y los perros, 650,000 en 1995 y La Fuga del Chacal, 950,000 en 1987, Juliana
obtuvo en 1989 sólo 540,000, Alías la Gringa en 1991, 450,000, y Bajo la piel, 137,000
60
en 1996 ), la explicación de esto yace más en la coyuntura económica y política; y
los resultados vistos demuestran que a pesar de los malos manejos,
gubernamentales, financieros y comerciales, la destreza de directores, técnicos y
artistas se había pulido desde inicios de dación del DL 19327 permitiéndoles contar
historias que congregaban a grandes audiencias en los cines del Perú.
De las casi 300 salas de cine en todo el país para 1972, en 1990 subsistían apenas
179 de ellas. Durante el desarrollo de la investigación no se encontraron datos
fidedignos de la concurrencia de asistencia a salas en la década de los 70 y 80, pero
encontramos las razones de esta dramática reducción en el desarrollo del VHS como
formato de reproducción de video, y su uso para la copia informal del películas, la
crisis económica que vivió el Perú desde la década de los 80‟s, el control estatal de la
entrada al cine que perjudicó económicamente a varios exhibidores, y el inicio del
59
Bedoya, Ricardo. Op. cit. 2009. Pp 186
60
Tamayo, Augusto y Hendrickx, Nathalie. Financiamiento, distribución y marketing del cine peruano.
Fondo Editorial Universidad de Lima. Lima, 2008. Pp 49
34
conflicto armado interno, liderado por los movimientos terroristas Sendero Luminoso y
MRTA.
CAPÍTULO 3
En diciembre de 1992 se derogaron los principales artículos del Decreto Ley 19327,
legislación cinematográfica peruana vigente desde 1972. Esto obedeció a un cambio
de paradigma ideológico en el gobierno. Si la legislación anterior nació al amparo de
una visión estatista de promoción de la industria nacional, para inicios de los años 90
el gobierno de turno defendía una visión neoliberal, que propugnaba mayor libertad de
mercado y menor intervención estatal en la economía. Acorde a esto, el gobierno
privatizó diversas empresas estatales, redujo el aparato estatal con despidos y retiros
anticipados, aplicó un shock para controlar la inflación, cambió la moneda al actual
nuevo sol y… cambió la legislación cinematográfica.
61
Cinencuentro. Entrevista a Aldo Salvini. 5. Made in Perú. Publicado: 17/12/2005. Consultado:
16/10/2014 < [Link]
62
Congreso de la República del Perú, 1994. Ley 26370: Ley de Cinematografía Peruana.
36
Sin embargo, la entrega de este monto fue sólo parcial durante los 15 años de
existencia de CONACINE. El año 2010 el Instituto Nacional de Cultura se convierte en
el Ministerio de Cultura con la dación de la Ley 29565, absorbiendo dentro de su
estructura al CONACINE. Así, las labores de este organismo pasaron a formar parte
de la Dirección de Industrias Culturales (DICINE), quien desde entonces se encargó
de la convocatoria de los diversos concursos. Es recién bajo esta nueva situación que
se alcanza el monto total de los premios el año 2012, un año después de creada esta
Dirección. Un año más tarde, el 2013, la Dirección cambia de nombre, pasándose a
llamar Dirección del Audiovisual, la Fonografía y los Nuevos Medios (DAFO).
63
Para 1994: 1 UIT = S/. 1,700 <[Link]
64
Promediando el valor más alto y bajo del dólar estadounidense durante 1994
<[Link]
37
Fuente: Wiener, Christian. Información Estadística Cine Peruano. Archivo de Power Point. Lima, 2013.
De otro lado, los cambios de modelo económico político significaron sin embargo, un
repunte económico del país. Así, luego de las contracciones del Producto Bruto
Interno (PBI) entre 1987 y 1990, desde 1991 el Perú empezó un crecimiento
sostenido, consiguiendo cuadruplicar su PBI, de US$ 44,995 millones en 1994 a US$
180,470 millones el 2011. Esta bonanza alcanzó también a la industria
cinematográfica, especialmente a la de la exhibición. En diez años el número de salas
de cine comercial en el Perú ha pasado de 18065 a 440. Esto gracias al surgimiento y
consolidación de varias cadenas nacionales sumado al ingreso de otras empresas
internacionales. Actualmente operan en el Perú 8 cadenas de cine. En 1996 ingresa al
mercado peruano la cadena estadounidense Cinemark, le siguen las cadenas
nacionales UVK (1998), Cineplanet (1999), Cinestar (2002) y Cinerama (2005). Más
recientemente lo hace la cadena mexicana Cinépolis (2011) y la india Movietime
(2011). Este aumento en la oferta de salas de cine no ha alcanzado únicamente a
65
Gestión. Los cines en el Perú tendrán 33 millones de espectadores este año. Publicado: 12/01/2013.
Consultado: 16/10/2014 <[Link]
2056358>
38
Sin embargo este aumento del 244% en el número de salas en el país se opaca frente
al de 506% que se produjo en la asistencia de espectadores. De 6.84 millones de
asistentes en 1998, se pasó a 10.36 millones el 2001, 15.25 millones el 2006, 21
millones el 2009 68, hasta 31 millones 69
el 2012 y 34.6 millones el 2013. 70 Esta misma
66
Ascensios, Maritza. Tito Aguilar, gerente de marketing y comercial de Cinemark del Perú: “Todavía hay
demanda por satisfacer en provincias”. [Link]. Publicado: 2010. Consultado: 01/01/2013
<[Link]
hay-demanda-por-sat>
67
Inga, Claudia. Cinemark invirtió US$5 millones en digitalizar sus salas. El Comercio. Publicado:
17/03/2014. Consultado: 16/10/2014 <[Link]
millones-digitalizar-sus-salas-noticia-1716552>
68
Hendrickx, Nathalie. Op. Cit. p 24
69
Biznews. Cineplanet abrirá en febrero su local 25 en Cajamarca. Publicado: 05/01/2014. Consultado:
16/10/2014. <[Link]
cajamarca>
39
72
Promedio del valor más alto y bajo de la tasa de cambio del dólar en el año.
41
Hasta el 2013 la ley premió 147 cortometrajes, los cuales fueron presentados por 177
empresas distintas. Si bien esto promueve la diversidad de talentos y realizadores, se
deja de lado que la sola promoción del talento es vana en tanto no hay una industria
que la asimile, ni espacios donde se les difunda. En este sentido el recorrido histórico
que viene aplicando la ley es positivo, reduciendo el porcentaje de premios a
cortometrajes del 38.25% que la Ley 26370 asignaba en su texto, redistribuyéndolo a
otras labores más ligadas a la producción y distribución de largometrajes. Así, entre
1996 y 2004, el porcentaje destinado a la premiación de cortometrajes varió
dramáticamente, desde 15.3% en 1996 (sobre un total de S/. 1‟610,400 en premios),
33% en 1997 (sobre S/. 2‟230,400), 20.8% en 1998 (sobre S/. 2‟034,400), 100% en
2001 (año en que se repartieron únicamente S/. 37,748 en premios durante todo el
año), y el 83.4% en 2004, año en que no hubo concursos para producción sólo
premiando obras realizadas de cortometrajes y largometrajes. Luego del 2005 y 2006,
años en que no hubo ningún concurso de cortometrajes, desde el 2007 el porcentaje
dedicado a este concepto ha variado entre el 3.6% del 2010 al 7.9% el 2013.
42
Fuente: Elaboración propia sobre información extraída de: Ministerio de Cultura, Ganadores Históricos.
Archivo de Microsoft Excel. Lima, 2014.
Fuente: Elaboración propia sobre información extraída de: Ministerio de Cultura, Ganadores Históricos.
Archivo de Microsoft Excel. Lima, 2014.
destinado a este género asciende de S/. 210,000 a S/. 450,000, para pasar desde el
2012 a S/. 400,000, promediando en 11% su porcentaje de participación del total de
los premios dados. Lamentablemente el impacto comercial del género ha sido pobre.
De las 16 obras documentales premiadas hasta el año 2011, sólo dos llegaron a las
salas de cine comercial. Sigo Siendo de Javier Corcuera se estrenó el 2013, y
Amazónico Soy de José María Salcedo el 2008; y sólo el primero obtuvo un resultado
positivo en taquilla, con una asistencia de 30,633 personas y una taquilla de S/.
424,596.
Por el lado del cine regional, su historia es larga y muy anterior a su inclusión en los
concursos nacionales. El abaratamiento de la tecnología permitió el surgimiento de
una gran cantidad de realizadores en las regiones que construyeron un mercado
paralelo a la exhibición en salas de cine comercial. Con un frugal esquema de
producción, difundían su obra de manera artesanal a través de la proyección en salas
improvisadas, construyendo de esta manera una pequeña audiencia. Con este
sistema se produjeron entre 1996 y el 2013 más de 147 títulos, sin embargo sólo siete
de ellos llegaron al circuito comercial de salas de Lima: El huerfanito (2004)73, Sin
sentimiento (2007)74, El pecado (2008)75, El último guerrero chanca (2011)76, Trampas
de tu lado oscuro (2013)77, Cementerio general (2013)78 y Chicama (2013)79. El caso
del cine regional es idóneo para ejemplificar el problema en la distribución y
exhibición; tanto por su llegada a cines comerciales de Lima gracias a una mayor
segmentación del mercado de exhibición cinematográfico (fue con la empresa Cine
Star, cuyo oferta apunta a quienes buscan entradas a un precio módico), como por el
impacto que tuvo en su mercado la expansión de las cadenas de exhibición fuera de
Lima. El crecimiento económico de ciudades como Arequipa, Trujillo o Piura trajo
consigo el surgimiento de centros comerciales y dentro de ellos cadenas de cine,
fenómeno que afectó negativamente a los productores cinematográficos regionales,
restándoles audiencia. El público prefirió los beneficios que ofrece una sala de cine
por su infraestructura, imagen y sonido de mejor calidad, así como por películas de
73
Dirigida por Flaviano Quispe. Exhibido en marzo y abril de 2004 en la cadena Cine Star.
74
Dirigida por Jesús Contreras. Exhibido en abril de 2008 en la cadena Cine Star.
75
Dirigida por Palito Ortega. Exhibido en el 2010 en la cadena Cine Star.
76
Dirigida por Víctor Zarabia. Exhibido en agosto 2011 en la cadena Cine Star.
77
Dirigida por Óscar Liza Alauie. Exhibido en marzo 2013 en la cadena Cinemark.
78
Dirigida por Dorian Fernández. Exhibido en julio 2013 en las cadenas Cinemark, UVK y Cineplanet.
79
Dirigida por Omar Forero. Exhibido en diciembre 2013 en la cadena Cineplanet y el CCPUCP.
45
mejor factura, ya que la llegada de una cadena de cines implica la programación que
negocian con los distribuidores, representantes de las grandes cadenas majors
estadounidenses. Si bien hay excepciones a esto, como por ejemplo Chullachaqui
(Dorian Fernandez, 2007) o Ana de los Ángeles (Miguel Barreda, 2012), estrenadas
en Iquitos y Arequipa, respectivamente; la gran cantidad de filmes regionales no llegan
al circuito comercial de las salas de cine. Ante esta nueva situación, los realizadores
se han dividido en dos posiciones: quienes optan por seguir con el modelo que tenían,
retrayéndose a mercados más pequeños: localidades sin cines, y quienes buscan
articularse con el nuevo modelo, con el consiguiente incremento de sus costos. En
este último sentido, los premios que se vienen otorgando para este fin resultan
importantes más insuficientes en número, considerando la cantidad de películas que
se han producido en el período, y porque consideran únicamente la fase de
producción, dejando de lado los otros aspectos relacionados con la industria
cinematográfica.
principal fuente de retorno, que representa para una película peruana promedio el
62% de sus potenciales ingresos.80
Aún con la colaboración de parte de los exhibidores, los costos que implica la
distribución y exhibición de un filme para un productor independiente son elevados. Si
bien desde el inicio del período estudiado las nuevas tecnologías y el proceso de
digitalización han permitido un abaratamiento de los costos de producción para el
rodaje y edición de una película, para el paso a la distribución se hacía necesario
volver al sistema del celuloide debido a los sistemas de proyección de las salas. Así,
este costo era paso obligado de los productores para acceder al circuito comercial de
80
Tamayo y Hendrickx. Op. Cit. Pp 49
81
Del puesto 1 al 20 - Películas peruanas (Asu Mare, Cementerio General, El Delfín: La Historia de un
Soñador, La Teta asustada, Los Ilusionautas, Rodencia y El diente de la Princesa, Mañana te Cuento 2,
Tarata, Motor y Motivo, Rocanrol 68, Valentino y El Clan del Can, Dioses, Vidas Paralelas, El Guachimán,
Lars y El Misterio del portal, El evangelio de la carne, Máncora, Contracorriente, Sigo siendo y Quizás
Mañana), películas foráneas (La era de hielo 4, Los Vengadores, Iron Man 3, Los Pitufos, Avatar, La saga
Crepúsculo: Amanecer - Parte 2, Madagascar 3: Los fugitivos, La Era de Hielo 3, Los Pitufos 2, Guerra
mundial Z, Rápidos y Furiosos 6, Transformers 3, El Caballero de la Noche Asciende, Shrek para
siempre, Mi villano favorito 2, El Sorprendente Hombre-Araña, Kung Fu Panda 2, Thor: Un mundo oscuro,
Rio y Toy Story III)
47
Fuente: Morales, Rosa; Távara, José; Solórzano, Raúl y Villanueva, Eduardo. The
economic contribution of Copyright-Based Industries in Peru. 2009, p.312
82
Almenara. Op cit.
49
En el caso de las películas beneficiadas con premios del Estado, podemos encontrar
casos disimiles al respecto. Por un lado, la película El espacio entre las cosas de Raúl
del Busto, elegida por la Asociación Peruana de Prensa Cinematográfica del Perú
como la mejor película del 2013, con dos premios del Estado en las categorías de
post-producción y distribución (210,000 y 143,000 nuevos soles respectivamente),
preparó su estreno para septiembre del 2013 en la cartelera comercial. Sin embargo,
en contra de sus expectativas la productora del film recibió sucesivos boicots y
maltratos por parte de la empresa exhibidora83, y tras dos semanas en cartelera
84
convocó a tan sólo 1,778 personas, con una taquilla de S/. 26,588 . Por otro lado, el
filme Cementerio General de Dorian Fernández, que recibió por parte del Estado S/.
295,000 para su desarrollo, planificó su estreno con la distribuidora UIP, y en sus 52
semanas en cartelera convocó a más de 747,615 personas, obteniendo más de S/.
7‟496,544.6. John Campos Gómez, director de TRANSCINEMA - Festival de cine de
no-ficción, explica esta situación por las características mismas del medio comercial,
donde se buscan películas rentables, no películas autorales que apuntan a un público
segmentado. Así, entiende que las películas autorales que buscan forzar su exhibición
en el ámbito comercial van a tender a ser maltratadas.85
Las diez películas más taquilleras entre 1998 y 2013 suelen tener una audiencia
superior al millón de espectadores. Sin embargo, en el caso de los filmes nacionales
estrenados en este período, el 62.5% de ellos ha obtenido una asistencia menor de
50,000 personas y apenas un 4.8% superan los 300,000 espectadores. Ante este
escenario, la diversificación histórica de los premios dados por los organismos del
Estado sucesivamente encargados de ejecutar la Ley 26370 ha sido positiva en tanto
diversificaron el fin inicial de los premios (la producción), abarcando una mayor
cantidad de instancias de la industria cinematográfica, hasta incluir también la
distribución; pero falló en establecer criterios de diferenciación entre una película
mainstream y una película intimista y autoral. Y a ello se le suma la falta de visión
comercial de los realizadores peruanos.
83
Cinencuentro. Indignante: Cineplanet maltrata el estreno peruano de “El espacio entre las cosas”.
Publicado: 22/09/2013. Consultado: 16/10/2014 <[Link]
cineplanet-maltrata-el-estreno-peruano-de-el-espacio-entre-las-cosas/>
84
Cinedatos. Estreno de películas peruanas del 1998 al 2013. Archivo de Microsoft Word. Lima, 2014.
85
TelesurTV. Cineastas latinoamericanos aprueban iniciativa de Festival Transcinema. Publicado:
17/7/2013. Consultado: 16/10/2014 <[Link]
50
86
Cinencuentro. Las películas peruanas del 2011. Publicado: 22/12/2011. Consultado: 16/10/2014
<[Link]
87
Rojas, Laslo. El cine peruano del 2012. Publicado: 12/12/2012. Consultado: 16/10/2014
<[Link]
51
Fuente: Elaboración propia sobre información extraída de Cinedatos. Estreno de películas peruanas del
1998 al 2013. Archivo de Microsoft Word. Lima, 2014.
88
Cinencuentro. El cine peruano del 2013. Publicado: 20/12/2013. Consultado: 16/10/2014
<[Link]
52
Además de esta dependencia de los fondos del Estado, estos son insuficientes para
solventar la realización íntegra de una película. A pesar de los premios obtenidos por
parte del Estado, la mayoría de los productores cinematográficos locales deben
buscar otras fuentes de financiamiento, como son los auspiciantes, coproducciones
internacionales, o fondos internacionales como Fonds Sud Cinema89, Hubert Bals
Fund90, Global Film Initiative91 o el programa Ibermedia92. Si bien el esquema de la co-
producción era ya una medida usada por los realizadores peruanos desde décadas
pasadas, el auspicio por parte de las empresas para el desarrollo de filmes y la
aplicación a fondos internacionales son mecanismos recientes de financiamiento,
debido a la juventud de muchos de los fondos93. De los 42 filmes que obtuvieron
premios del Estado Peruano y se estrenaron en salas de cine entre 1998 y 2013, 23
(54.8%) recurrieron a alguna otra fuente de financiamiento para completar los
presupuestos de sus filmes. Dos de ellos co-produjeron con otros 3 países94, 6 con
otros 2 países,95 16 con al menos un país más96, y 18 de ellos se realizaron sin
coproducción con ningún otro país. A comparación de lo sucedido con la legislación
anterior, vemos un incremento en el número de filmes realizados bajo co-producción,
de 28 con el DL 19327 a 37 con la Ley 26370; asimismo, se observa una nueva
reorganización de los destinos de las co-producciones. Si durante la vigencia del DL
89
Algunos filmes que obtuvieron el fondo son: Tarata y Contracorriente.
90
Algunos filmes que obtuvieron el fondo son: Las malas intenciones y Dioses.
91
Algunos filmes que ganaron este fondo son: El Inca, la boba y el hijo del ladrón, Tarata, Octubre,
Chicama y Paraíso.
92
Algunos filmes que recibieron ayuda de este organismo son: El bien esquivo, Paloma de papel, La
prueba, Mariposa Negra, Una sombra al frente, Dioses, El Premio, Paraíso, Ella, Bolero de Noche, Cielo
Oscuro, Casadentro y Cuchillos en el cielo.
93
Así por ejemplo el Fonds Sud Cinema fue establecido en 1984, Hubert Bals Fund en 1989, Ibermedia
en 1997, Jan Vrijman Fund en 1998 y Global Film Initiative en 2002.
94
Los filmes: Dioses (2008) y Contracorriente (2010).
95
Los filmes: A la media noche y media (1999), Pasajeros (2008), El Premio (2009), Paraíso (2010),
Octubre (2010) y Las malas intenciones (2011)
96
Los filmes: Madeinusa (2006), Mariposa Negra (2006), Una sombra al frente (2007), Un cuerpo
desnudo (2008), La teta asustada (2009), Tarata (2009), Ella (2010), La vigilia (2010), Y si te vi, no me
acuerdo (2011), El inca, la boba y el hijo del ladrón (2011), Bolero de Noche (2011), Cielo oscuro (2012),
Coliseo, los campeones (2012), Cuchillos en el cielo (2012) y Sigo Siendo (2013)
53
19327 la mayoría de las producciones eran con Cuba (11), España (3), Reino Unido
(3), Argentina (2) y México (2), ahora hay un mayor vínculo con Venezuela (8), México
(6), España (6), Alemania (5) y Cuba (4).
Perú97, los resultados obtenidos en Ibermedia han sido satisfactorios, con montos de
333 mil, 476 mil, 443 mil, 308 mil, 311 mil y 220 mil dólares, entre el 2007 y el 2012
respectivamente.
97
El fondo Ibermedia establece las cuotas mínimas por países de acuerdo a la siguiente división: países
del grupo A (Argentina, Brasil, España, México y Portugal) - US$ 300,000, países del grupo B
(Colombia, Cuba, Chile, Perú, Uruguay, Venezuela) - US$ 150,000, y países del grupo C (Bolivia,
Costa Rica, Ecuador, Panamá, República Dominicana) - US$ 100,00.
98
Instituto Peruano de Economía. Promoción del cine nacional. ¿Nos conviene utilizar mecanismos de
mercado o intervención directa del Estado? En Gestión pública y Desarrollo. Marzo, 2011. Pp 8-11
Consultado: 16/10/2014 <[Link]
E5313679052579250057F4AE/$FILE/PROMOCI%C3%93N_DEL_CINE_NACIONAL_PERU.pdf>
55
99
Como Star Trek, Star Wars, Scream, Indiana Jones, Terminator, Volver al Futuro, Actividad Paranormal
o Batman, por citar algunos ejemplos.
100
Statista. Most popular movie genres in North America by total box office revenue from 1995 to 2013 (in
billion U.S. dollars) Consultado: 16/10/2014 <[Link]
101
UNESCO. Mercados emergentes y la digitalización de la industria cinematográfica. Análisis de la
encuesta internacional del UIS del año 2012 sobre las estadísticas de largometrajes. Montreal, agosto,
2013. Pp 9
“La escasa intervención del Estado (peruano) en los mercados
simbólicos ha sido una constante a lo largo del siglo XX. A
diferencia de otros países de América Latina, como México, Brasil
y Argentina, la sociedad política y las élites económicas peruanas
se concentraron en la educación como el escenario de
construcción de la comunidad política nacional y no intervinieron
sostenidamente en las industrias culturales para formar el gusto o
modo de vida de las grandes mayorías”.102
Santiago Alfaro
CAPÍTULO 4
RESULTADOS EN LA CONSTRUCCIÓN DE
AUDIENCIAS. D.L. 19327 VS. LEY 26370
102
Alfaro, Santiago en Cortés, Guillermo y Vich, Víctor. Op. Cit. Pp 138
103
Se consideran todos los largometrajes premiados y estrenados hasta el año 2013. Los largometrajes
que recibieron más de un premio sólo se les consideró una vez.
57
embargo, sólo 42 de ellos llegaron a las salas de cine masivo104. Así, si bien ambas
legislaciones tuvieron un impacto importante sobre el total de los filmes estrenados en
las salas masivas de cine (89.8% con el D.L. 19327 y 41.2% con la Ley 26370), se
diferencian en su nivel de impacto, ya que mientras el DL 19327 tuvo un impacto
cercano al 100% (casi todos los filmes apoyados fueron estrenados), con la Ley 26370
sólo el 60.6% de los filmes a los cuales les brindó fondos se estrenaron en las salas
de cine comercial locales.
Fuente: Elaboración propia sobre información de Bedoya, Ricardo. 100 años de cine en el Perú – Una
historia crítica. Universidad de Lima. Lima, 1995; García, Nelson. Cuando el cine era una fiesta. Grupo
Chaski. Lima, 2014, y sobre información extraída de: Ministerio de Cultura, Ganadores Históricos. Archivo
de Microsoft Excel. Lima, 2014.
104
Los filmes son: Coraje; Ciudad de M; El bien esquivo; La carnada; A la media noche y media; Muerto
de amor; El destino no tiene favoritos; Django, la otra cara; Muero por Muriel; Paloma de papel; La
Prueba; Madeinusa; El inca, la boba y el hijo del ladrón; Dioses; Mariposa Negra; Una sombra al frente;
La teta asustada; Contracorriente; El premio; Un cuerpo desnudo; Pasajeros; Octubre; Las malas
intenciones; Y si te vi, no me acuerdo; La vigilia; Cuatro; Tarata; Illary; Paraíso; Bolero de Noche;
Chicama; El evangelio de la carne; Casadentro; Ella; Cementerio General; El espacio entre las cosas;
Rocanrol 68; Sigo siendo; Cielo oscuro; Lima Trece; Cuchillos en el cielo y Coliseo Los Campeones.
58
Si bien en los últimos años diversos filmes peruanos han obtenido importantes
reconocimientos en festivales a nivel local, internacional y global, estos logros no
están directamente relacionados a la construcción de una audiencia local, e incluso
pueden considerarse negativos. A modo de ejemplo señalaremos el caso de La Teta
Asustada, filme peruano que obtuvo el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín, en
febrero del año 2009. Tras su nominación al Oscar en marzo siguiente, concitó la
atención del público, convirtiéndose incluso en la película más vista por 3 semanas
consecutivas en marzo de ese mismo año105, alcanzando los US$ 721,129 en
recaudación. Sin embargo esta convocatoria masiva a salas produjo un efecto
negativo pues la audiencia esperaba una película de entretenimiento, como aquellas
que se vinculan con el Oscar. La presencia mayoritaria del cine estadounidense en las
salas locales (y de todo el mundo) ha contribuido a instalar en la audiencia un
determinado tipo de gusto. Y es en base a esos criterios que el público juzga las
demás películas. Así, por ejemplo, no deja de ser significativo que en un estudio de
mercado revele que para la audiencia local, las películas peruanas conforman un
género en sí mismas, y que además son “malas, aburridas y tristes”. 106
Sobre esta percepción formada del público como el “buen cine” ligado a lo
estadounidense, el costo de una producción local es un ítem relevante, ya que la
audiencia demanda una factura técnica similar a la de estas películas. Mucho más
considerando que el costo de producción de un largometraje se ha incrementado con
el paso del tiempo; si para 1977 se necesitaba una inversión de US$ 80,000, ya en
1981 llegaba a los US$ 250,000107 y actualmente el costo promedio de una película
ronda los US$ 350,000, con picos de hasta US$ 750,000108, montos muy superiores a
cualquier premio otorgado por el Estado. Ante esta situación la recaudación interna no
alcanza para cubrir los costos de producción de un filme o limita el presupuesto hasta
lograr una calidad mínima sin incurrir en gastos de actores conocidos o un gran
105
Información extraída de [Link]
106
Información proporcionada por Carolina Denegri, en base a una investigación realizada por el grupo
Cineplanet.
107
De Cárdenas, Federico en De Cárdenas, Federico en Bedoya, Ricardo. Op. cit. 2009. Pp 167
108
Inga, Claudia. En películas peruanas ya se invierten hasta 750 mil dólares. Publicado: 02/12/2014.
Consultado: 26/12/2914 <[Link]
750-mil-dolares-noticia-1775549>
60
Lo que en buenas cuentas hizo el DL19327 fue crear un “falso mercado”, brindando
beneficios a los productores de cortometrajes sobre la demanda de otros filmes y
otorgando beneficios tributarios a los productores de largometrajes. Si bien ésta pudo
haber sido una estrategia para consolidar la relación del público con el “cine peruano”
en base al desarrollo de contenidos atractivos que por su cercanía con la audiencia
frente a los contenidos foráneos tuvieran un potencial mayor impacto, ésta fue
desperdiciada por la aplicación de un torpe criterio editorial con un abierto fin
propagandístico y que no diferenciaba entre la calidad de los cortometrajes. Así, esta
legislación permitió a los creadores producir de espalda al mercado sin necesidad de
asumir riesgos para la producción de contenidos atractivos a la audiencia o con mayor
potencial comercial. Y la respuesta de Estado y artistas no fue corregida por
empresarios o inversionistas, quienes fueron ahuyentados por las acciones del
régimen: imposición de precios, estatización de empresas, etc. La fragilidad de esta
protección se evidencia en los resultados del período: surgieron varios directores, pero
muy pocas empresas. Si bien el criterio de selección de los filmes fue corrigiéndose
con el tiempo, en tanto el organismo rector (la COPROCI) incluyó en su equipo a
gente ligada al quehacer cinematográfico, se desperdiciaron muchos años en este
proceso, los cuales pudieron haber servido para la conformación de un grupo de
empresas que amasaran un capital importante y en base a éste liderar la producción
109
Esta ha sido la estrategia usada por ejemplo por el productor Varun Kapur de Star Films, que dispuso
un presupuesto máximo de US$ 70,000 para filmes como Mañana te cuento I y II o El guachimán.
61
El cambio que implicó la Ley 26370 fue tanto positivo como negativo. Mantuvo el error
de promover una diversidad artística antes que la concentración del capital,
alimentando así la dependencia de los fondos que brindaba; sin embargo, disolvió la
burbuja creada por la anterior legislación, poniendo en igualdad de condiciones a los
productores locales con las grandes empresas distribuidoras internacionales. A pesar
de la reticencia inicial de los dueños de las salas de cine con respecto a la exhibición
obligatoria, podemos ver que la derogación de la legislación no significó un corte
abrupto pues en el año 1993 se estrenaron 3 largometrajes fuera de la protección
estatal: Reportaje a la muerte, Todos somos estrellas y La vida es una sola. Sin
embargo, el cambio de legislación evidenció las fuerzas presentes en el negocio de la
producción cinematográfica, especialmente la presencia de las grandes distribuidoras
internacionales, las cuales la anterior legislación nunca buscó articular. Fueron
precisamente estas empresas las que impidieron la posibilidad de dar una viabilidad
económica a la producción de cortometrajes como da fe la siguiente cita:
110
Bedoya (1995). [Link]. Pp 410
62
111
Zuleta, Jaramillo y Reina. Op. cit. Pp 110
112
Según información extraída de [Link]. Consultado: 16/10/2014
<[Link]
113
Rojas, Laslo. “La Gran Sangre” fue un fracaso, perdió medio millón de dólares. Cinencuentro.
Publicado: 13/12/2007. Consultado: 16/10/2014 <[Link]
sangre-fue-un-fracaso-perdio-medio-millon-de-dolares/>
114
Según información extraída de la página oficial de la empresa. Consultado: 16/10/2014:
<[Link]
63
Fuente: Elaboración propia sobre información de Bedoya, Ricardo. 100 años de cine en el Perú – Una
historia crítica. Universidad de Lima. Lima, 1995; García, Nelson. Cuando el cine era una fiesta. Grupo
Chaski. Lima, 2014, y sobre información extraída de: Ministerio de Cultura, Ganadores Históricos. Archivo
de Microsoft Excel. Lima, 2014.
CAPÍTULO 5
CONCLUSIONES FINALES
Para consolidar una audiencia el primer paso es definirla, y este es el punto más flojo
en ambas legislaciones. Ya sea que se den beneficios a través de la exhibición
obligatoria o mediante fondos no reembolsables es menester previo definir el cine que
se busca impulsar, pues tanto el cine dirigido a las grandes audiencias como el cine
personal, de autor son propuestas que difieren en públicos y necesidades. Por un lado
el cine dirigido a una audiencia masiva tiene toda una infraestructura instalada en el
Perú, con cadenas de cine, locales y foráneas, que se expanden y cuya audiencia
crece año a año. Buscando atender a esta audiencia se precisaría articular una
115
Lama, Luis en Wiese, Patricia. Preguntas existenciales: Ministerio de cultura. Publicado: 2011.
Consultado: 25/12/2014. <[Link]
cultura>
66
Esta diferencias y necesidades entre una u otra opción no han sido tomadas en
cuenta por ninguna de las dos legislaciones vistas, y he ahí el principal error de
116
ambas, ya que cedieron esta labor editorial a realizadores y jurados. Esto se
explica en el desinterés de los sucesivos gobiernos por una sólida labor en el
fortalecimiento de las industrias culturales locales. Ninguno de los gobiernos que
trabajaron con el DL 19327 o la Ley 26370 brindaron los recursos para un completo e
integral cumplimiento de labores por parte de los organismos encargados. Así, el
mejor desempeño del DL 19327 se sostuvo en una imposición del gobierno sobre los
dueños de las salas de cine para la exhibición de los contenidos seleccionados por la
COPROCI y la habilitación del cortometraje como un contenido efectivo para la
generación de recursos a través de la exención tributaria. Todo ello sin un desembolso
importante de capital, como si lo planteó la Ley 26370, y que fue incumplido por
sucesivos gobiernos entre 1994 y 2012.
116
Para mayores referencias, véanse las declaraciones de Alonso Alegría, quien fue jurado de CONACINE
el 2008, y suscitó polémica por sostener que los premios deberían tener una orientación masiva. Revisar
en: [Link]
[Link]
67
Las diversas empresas locales que han buscado constituir una producción sostenida a
lo largo de los últimos años en base a las estrategias de las majors (star-system,
géneros o sagas, por ejemplo, todos recursos que buscan establecer relaciones entre
películas, de manera que el público pueda tender puentes entre uno y otro filme,
reduciendo así el riesgo de la inversión en cada filme), son también frágiles en su
economía. Y resulta notorio que a pesar de ello, de todos los proyectos que
desarrollaron sólo unos pocos obtuvieron beneficios del Estado. Con esto, es un
pendiente brindarles una mayor gama de recursos a estas productoras (a través de
concursos, premios por taquilla o co-producción), para que puedan disponer de mayor
efectivo y promover una mayor producción, ya que ninguna ha llegado a organizar una
68
Finalmente, todo paso debe contar con el compromiso del Estado para el cabal
desarrollo de toda iniciativa que se emprenda. El precario vínculo que se forjó en el DL
19327 entre realizadores, audiencia y Estado, y que fue devastado en el DL 26370,
debe ser mejorado y articular a los distribuidores y exhibidores en un circuito positivo
que permita atender las demandas de las diversas audiencias de cine, generando
réditos económicos que permitan mantener la producción, a la vez de crear contenidos
que en base a su producción simbólica local permitan un diálogo más fluido a nivel
local entre los integrantes de los diversos colectivos nacionales, a la vez que permitan
consolidar una imagen más coherente de la riqueza y diversidad peruana en las
pantallas del mundo.
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