Historia and Region Ano II N 2 Noviembre
Historia and Region Ano II N 2 Noviembre
Con el auspicio de
Lima – Perú
ISSN 2309-933X
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HISTORIA & REGIÓN
Año II - N° 2 - Noviembre de 2014 - publicación anual
CONTÁCTENOS
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HISTORIA & REGIÓN
HOMENAJE
HENRIQUE URBANO (1938-2014). IN M EMORIAM .......................................... 21
Fernando Armas Asín
ARTÍCULOS
LA PARTICIPACIÓN DE LOS VIRREYES DEL PERÚ EN LA SALUBRIDAD DE
LA C IUDAD DE LOS R EYES EN LOS SIGLOS XVI Y XVII .................................. 29
5
NOTAS Y DOCUMENTOS
TRANSCRIPCIÓN DEL PROCESO DE VACANCIA DE LA DOCTRINA DE
ÁMBAR (CAJATAMBO ), 1632-36 ................................................................... 175
Erik Gabriel Bustamante-Tupayachi
ENTRE HECHICEROS Y AMANCEBADOS . LUCHA ANTIIDOLÁTRICA O
REPRESIÓN A LAS COSTUMBRES ANDINAS ,
HUARMEY, 1650-51 .................... 197
Carlos Guillermo Carcelén Reluz
DOS COYUNTURAS ECONÓMICAS EN EL CORREGIMIENTO DE
CONCHUCOS: LAS MINAS DE CHUQUIVAL Y LAS COMPOSICIONES DE
TIERRAS , SIGLO XVII ................................................................................... 215
RESEÑAS
DARI RAMOS, ANTONIO . O MEDO INSTRUMENTALIZADO. PROVINCIA
J ESUÍTICA DO PARAGUAI (1609-1637) ......................................................... 295
Por: Alexandre Coello de la Rosa
VELARDE, J AVIER. M UJER Y HECHICERÍA EN HUAMANGA EN EL SIGLO
XVIII. .......................................................................................................... 299
Por: Edwin Gonzales Rojas
6
GAVILÁN SÁNCHEZ, LURGIO. M EMORIAS DE UN SOLDADO
DESCONOCIDO . ............................................................................................. 301
7
PRÓLOGO
Filomeno Zubieta Núñez
L
uego de meses de espera por fin tenemos en nuestras manos el N° 2 de
Historia y Región, Revista del Centro de Investigaciones Sociales y
Regionales del Archivo del Obispado de Huacho, CISORE-AOH. El mérito
es colectivo pero es la persistencia de Gabriel Bustamante Tupayachi, su director, lo
que hace posible su continuidad.
Que aparezca bajo el manto del Archivo del Obispado de Huacho no es gratuito. Se
trata del primer archivo de su género y con fondos documentales que cubren más de
400 años. La riqueza de las fuentes que conserva progresivamente va estimulando la
visita de muchos interesados en la investigación histórica con halagüeños resultados.
Además, la adecuada organización documental y la buena disposición de su director,
el Sr. Melecio Tineo Morón, contribuyen a su visita.
La presente edición está dedicada a la memoria del sociólogo Henrique Urbano (1938-
2014), miembro fundador del Centro Bartolomé de las Casas (Cuzco), fundador y
director de la Revista Andina, como autor de numerosos estudios sobre religión
andina prehispánica. Sobre él, el filósofo e historiador Fernando Armas Asín escribe
un interesante estudio.
11
Prólogo
Se cierra la Sección Artículos con un tema muy actual para nuestros tiempos. Carlos
Ernesto Ráez Suárez estudia a La Comunidad Árabe Palestina en el Cusco durante la
década de 1950.
12
Filomeno Zubieta Núñez
13
PRESENTACIÓN
Erik Gabriel Bustamante Tupayachi
E
n esta presente ocasión, el Centro de Investigaciones Sociales y Regionales
del Archivo del Obispado de Huacho (cuyas siglas son CISORE-AOH) hace
la entrega de la revista Historia y Región N° 2 correspondiente al año 2014,
que expresa el esfuerzo común de jóvenes investigadores y destacados historiadores
de nuestro Perú. Nos satisface brindar este número por la comunicación interesada en
los estudios regionales de nuestro país desde los distintos trabajos de las Ciencias
Sociales hasta la disciplina del Derecho.
[URL: http://caminantederegiones.blogspot.com/2014/06/historia-y-region-una-propuesta-
para.html] [Consultado en noviembre 4 de 2014].
3 Las ideas planteadas en este acápite corresponde a Kelber Jonatan Sánchez Ortiz, miembro
del CISORE-AOH, como creador de la imagen de la portada del segundo número de Historia y
Región.
17
Presentación
PARA FINALIZAR
La concreción de este número fue posible por el trabajo dedicado de los miembros del
CISORE-AOH, quienes desde la dirección y el Consejo Editorial hicieron viable el
fruto de nuestros anhelos: brindar un año más de vida a nuestra revista Historia y
Región. Asimismo, agradecemos al Consejo Académico conformado por Miguel León
Gómez, Filomeno Zubieta Núñez, Fernando Armas Asín, Luis Miguel Glave, Susana
Aldana Rivera, Dino León Fernández y Raúl Adanaqué Velásquez, por sus
sugerencias y recomendaciones en la construcción de Historia y Región. A todos los
mencionados agradecemos su confianza e interés por nuestro sueño.
18
Erik Gabriel Bustamante Tupayachi
19
HOMENAJE
Fernando Armas Asín
HENRIQUE URBANO
(1938-2014)
In memoriam
L
a mañana del miércoles 24 de setiembre de 2014 murió en la Clínica San
Felipe, en Lima, nuestro amigo Henrique Urbano, víctima de una penosa
enfermedad.
Osvaldo Gil de Carvalho –como era su nombre– había nacido en Portugal en 1938,
ingresando bastante joven a la Orden de Predicadores de los padres Dominicos
(provincia de Toulouse, Francia). Luego se trasladó a Québec y estudió la carrera de
sociología. Su interés por investigar sobre el Perú, para su tesis doctoral, lo trajo al
Perú y al Cuzco, donde se instaló con otros dominicos de la provincia de Toulouse. El
Cuzco era entonces un hervidero de ideas y propuestas que desde las ciencias sociales
se estaba desarrollando, al margen de los recintos universitarios. La necesidad de
apoyar el desarrollo de la región, por la vía técnica y académica, llevó en 1974 a que
Guido Delrán, Juan Hugues, Bernard Fulcrand y él fundaran el Centro Bartolomé de
Las Casas (CBC), que desde el inicio se convirtió en un referente no sólo para los
estudios de investigación aplicada, gracias a Delrán; sino como referente para los
estudios académicos sobre los Andes, gracias a Urbano. Su interés por los mitos y
utopía lo llevó a hacer un trabajo de campo en Paruro para desarrollar su tesis,
convirtiéndose en Doctor en Sociología por la Université Laval (Québec) en 1979.
Fue luego fundador de la Revista Andina (1983), dándole una precisión temática que
le permitió ubicarla como una de las grandes revistas de ciencias sociales de los países
andinos. Fue su director hasta fines del siglo XX en que, por razones políticas, se
retiró de ella como del CBC.
Tal vez la parte más conocida de su actividad académica en el Perú y Cuzco, para los
historiadores peruanos, fue la época que animó el Colegio Andino y la Revista Andina
del CBC. Fundó un grupo de estudios andinos dentro del Consejo Latinoamericano
de Ciencias Sociales (CLACSO) que le permitió auspiciar, con el CBC, varios
coloquios, en Cusco, Cochabamba, Quito, La Paz, París, Jujuy, Lima, entre otros.
23
Homenaje
Fruto de ello fueron publicadas varias compilaciones: Estado y región en los Andes
(1987), Modernidad en los Andes (1991), Poder y violencia en los Andes (1991),
Tradición y modernidad en los Andes (1992), Mito y simbolismo en los Andes: La
figura y la palabra (1993), Catolicismo y extirpación de idolatrías. Siglos XVI-XVIII,
Charcas, Chile, México, Perú (1993). De esa época datan también sus balances y
reseñas ácidas sobre los Andes y la producción historiográfica que entonces existía.
Sin embargo pocos recuerdan las diversas tesis que guió en Québec en torno al Perú,
hasta su jubilación de la universidad en 1999. Y también pocos historiadores –pero sí
profesionales de otros campos– recuerdan que tras su alejamiento del CBC, en ese
mismo año de 1999, se vinculó estrechamente a la Universidad de San Martín de
Porres (USMP), donde fue Director del Instituto de Investigación de la Escuela de
Turismo y Hotelería, director del Doctorado en Turismo y director de la revista
Turismo y Patrimonio. Coorganizó varios encuentros académicos, como los
publicados luego en Milenarismos, utopías y mesianismos en América Latina (2002)
y En torno al Patrimonio e Interdisciplinariedad (2002), aunque bajo la firma de otros
compiladores.
Tercero, su aporte a formar jóvenes investigadores. Tanto desde el CBC como desde
las universidades de Laval o de San Martín de Porres animó a muchos jóvenes a
emprender la vida académica. Abriéndoles el camino en esas instituciones o
consiguiéndoles becas de investigación, su aporte es necesario de reconocer. El CBC
24
Fernando Armas Asín
en los años 80’ y 90’ en ese sentido fue realmente un semillero para nuevas
generaciones de investigadores en el pasado andino, y en gran medida este espacio
permaneció abierto gracias a Henrique Urbano. Incluso, ya en Lima, siguió apoyando
a los jóvenes de diversas instituciones, que le leían con mucha interés y
reconocimiento.
En los últimos años estuvo abocado a un proyecto común con Juan Carlos García y
diversos otros académicos: Idolátrica.com. Allí se publicaron diversos artículos,
reseñas y estudios sobre la extirpación de idolatrías. Era su interés –porque lo tenía
listo– dar a conocer a la comunidad académica el conjunto de materiales de archivo
sobre ese tema, que superara a la recopilación de materiales parciales como los que
hoy circulan. Acompañándolo de diversos estudios al respecto. Ojalá Juan Carlos
García continúe y cristalice ese proyecto.
Así pues, por toda su labor fructífera, es justo el homenaje a Henrique Urbano,
polémico y fructífero investigador. Como decía un amigo, se quiera o no ha sido
importante para entender mejor los andes, los mitos y la religión colonial. Requiescat
in pace.
25
ARTÍCULOS
Recibido: 23 de junio de 2014 Historia y Región, Año II, N° 2, Lima (Perú), Nov. 2014: 29-48
Aceptado: 23 de setiembre de 2014 ISSN (impreso): 2309-933X
RESUMEN :
Por ser la Ciudad de los Reyes la sede del Virreinato del Perú, ésta era el lugar de residencia
del virrey junto a su corte y guardia de honor. Por ostentar dicho privilegio, se puso énfasis en
vigilar la higiene y el ornato de la capital, dictándose normas de sanidad y policía urbana, como
las que fueron incluidas en las ordenanzas de los virreyes Francisco de Toledo y García Hurtado
de Mendoza, que serán materia de este artículo.
PALABRAS CLAVES : Sanidad, virreinato del Perú, Ciudad de los Reyes, virreyes, ordenanzas.
ABSTRACT :
As the city of the Kings the seat of the Viceroyalty of Peru, this was the residence of the Viceroy
with his court and guard of honor. By showing this privilege, emphasis was placed on
monitoring the hygiene and beautification of the capital, dictating standards of sanitation and
urban police, as those that were included in the ordinances of the viceroys Francisco Toledo
and Garcia Hurtado de Mendoza, which will be the subject of this article.
K EYWORDS : Health, Viceroyalty of Peru, City of Kings, viceroys, ordinances.
INTRODUCCIÓN
E
n los siglos XVI y XVII, la Ciudad de los Reyes se caracterizó por tener un
entorno urbano dominado por la falta de limpieza pública y privada, con un
sistema de desagüe deficiente y defectuoso, con una red viaria mal
pavimentada y tortuosa, con unas calles frecuentemente inmundas, polvorientas unas
veces, embarradas otras, con muchos muladares y rincones convertidos en
estercoleros. Todo lo mencionado podía producir en cualquier momento un brote
epidémico. Las autoridades sabían que resultaba conveniente adoptar una serie de
medidas: una mayor limpieza, un mejor saneamiento de los lugares públicos donde
las gentes se concentraban y por donde transitaban y la eliminación de los focos de
*
Licenciada en Historia en la Universidad de Sevilla, y arqueóloga de la Universidad Nacional
Mayor de San Marcos. Máster y doctora en Historia otorgado por la Universidad de Sevilla
La Participación de los Virreyes…
30
Paula Ermila Rivasplata Varillas
1 Sánchez Bella, Ismael. “El Gobierno del Perú, 1556-1564”, en Anuario de Estudios
Americanos, 17(1960), p. 440. Según el dominico Domingo de Santo Tomás, este virrey fue un
gobernante que hizo puentes, alhóndigas, hospitales, casas de mestizas, favoreció a los
indios… aunque para algunos funcionarios tenía exceso de atribuciones de prerrogativas
regias, desenfreno de los gastos…
31
La Participación de los Virreyes…
Trujillo. Además, promulgó las Ordenanzas para las aguas del campo, del juez de
aguas y para las obras y edificios públicos de la ciudad de Lima.
La Real Provisión del marqués de Cañete dada en Lima el 15 de enero de 1557,
confirmaba las ordenanzas que el cabildo había hecho para las obras y edificios
públicos, indicaba que ningún vecino podría sin dirección del alarife hacer acequia
nueva, bajo pena de 50 pesos. También que cada vecino pagaría por poner y encaminar
la acequia colindante a su casa, así como por su inspección y control. Los fieles
ejecutores visitarían los molinos para ver si cumplían las ordenanzas. Además estas
autoridades podrían derribar los poyos, palos hincados y finalmente todo lo que
estorbara e incomodara al paso franco de los vecinos en la calle. Los vecinos los
habrían puesto para evitar el ingreso de carretas y carretones que destruían las
acequias y tendrían que reparar los vecinos, si no denunciaban al culpable. Estas
ordenanzas indicaban que ninguna persona podría levantar casa, solar ni pared
colindante a la calle sin dirección del alarife. Un regidor y un alarife se ocuparían de
la seguridad de los edificios, comprobando que los edificios y paredes no se
convirtieran en un riesgo a la integridad física de las personas. Tenían dos opciones,
el cabildo lo derribaría o si no, le avisarían al dueño, señalándole un tiempo para que
lo arreglara y si pasado este período estuviese el edificio en el estado de su
reconocimiento, la justicia y diputados lo derribaría y se labraría a costa del dueño.
Resultaba una preocupación mantener a los animales en buen estado y en condiciones
de ser consumidos o utilizados en los rastros y mercados limeños. Por eso, en 1558,
este virrey entregó a modo de merced ejidos o dehesas para los animales de la
carnicería en el valle de Pachacamac y otro para los animales de trabajo en el Callao,
los que trasportaban las carretas de la ciudad a su puerto o viceversa.
Durante el gobierno de este virrey, había algunas zonas de esparcimiento en la ciudad,
lugares para carreras de caballos cerca al convento de San Francisco y otro en el
convento de Santo Domingo. Otra zona de recreo era la desembocadura del río Rímac
donde se había formado una pequeña laguna, que se prohibió para comerciar, pescar
utilizando redes, destinándola para paseos o pesca sin fines lucrativos. 2
El conde de Nieva, Diego López de Zúñiga y Velasco (1561-1564), era un cortesano
que trasformó Lima en escenario de la suntuosa vida a la que estaba acostumbrado,
con ceremonias de espléndido boato y lucimiento de trajes aparatosos. Todo lo cual
tuvo el virrey cuidado de reglamentar mediante ordenanzas. También, expidió un
reglamento sobre la plantación de árboles en el interior de las casas y fue en esta época
2 Libros de cabildo de Lima. Libro Sexto, Años 1558 – 1561, 1ª parte. Bertham Lee (descifrador
y anotador) Lima, Consejo Provincial de Lima. Impresores Torres Aguirre Sanmarti, 1935.
Según esta provisión dada el 6 de junio de 1560, el río abajo, que pasa cerca de esta ciudad de
los Reyes, se hace un remanso o charco de agua junto a la mar que podrá tener dos tiros de
arcabuz desde la boca del dicho mar hasta el raudal del río, en el cual hay cantidad de lisas.
A este remanso acostumbraban primitivamente ir a pescar con cañas numerosas personas,
algunas por entretenimiento y otras de pobre condición para satisfacer sus necesidades.
Posteriormente el remanso fue invadido por pescadores, que al utilizar redes, excluían a
aquellos modestos pescadores.
32
Paula Ermila Rivasplata Varillas
33
La Participación de los Virreyes…
justicia, que se ocuparía del cumplimiento de las ordenanzas. También hizo uso de
fieles ejecutores.4 Indudablemente, este virrey intervino directamente en la labor del
cabildo y nombró funcionarios para ejecutar sus órdenes bajo coacción.
Durante su gobierno, se trabajó sin parar hasta terminar la obra de la fuente que se
inauguró en 1578 y se arreglaron los tajamares anualmente para controlar la erosión
ocasionada por el río Rímac en sus laderas. En cuanto a las acequias, se ampliaron por
los barrios de San Sebastián, Santa Ana, Santo Domingo y San Agustín,
proporcionando la cantidad de agua necesaria a través de los marcos de piedra y se
controló con mayor ahínco la limpieza de estas aguas que gran parte de la ciudad
bebía. El virrey mandó hacer portales en la Plaza Mayor con el propósito de adorno y
ornato y para esparcimiento de la población, pues desde ellos se podían ver las fiestas
y todo tipo de actividades. También, se abrieron calles que no tenían salida y se
controló el polvo de la ciudad a través de riegos periódicos del suelo.
Hubo un mayor control de las tenerías, de las boticas y de la elaboración de los vinos
de la tierra (chicha de jora). También, se hizo frente a la proliferación de una planta
invasora, el trébol, introducida por los españoles, que estaba provocando una plaga
que afectaba a las cosechas de las plantas autóctonas. 5 Asimismo, se prohibió usar
algodón de los muertos de las huacas para confeccionar ropa. Se reordenó la
circulación de las carretas por la ciudad en una época en que se las necesitaba por el
frenesí constructivo en la ciudad, prohibiéndose su libre paso porque había producido
muerte de niños y ancianos, así como destrucción de acequias, y se obligó a quitar los
palos que los vecinos habían puesto en las calles para impedir su entrada. Se controló
más a las personas que realizaban la labor de limpieza de las calles, quedando
finalmente en manos de los indios camaroneros y de repartimiento de la sierra. En
cuanto a las pestes, se produjo una epidemia que causó gran mortandad entre los
indios. Coincidió esta con la llegada de médicos de la Metrópoli que el cabildo obligó
a empadronar. Una de las últimas obras que mandó hacer antes de irse en 1581 fue la
provisión para que se metiesen las aguas de otro manantial en el sistema de
abastecimiento de agua, pues la que llegaba no era suficiente para una ciudad en pleno
crecimiento.
No cabe duda de que el periodo 1575-1581 fue importante en cuanto a salubridad en
Lima, pues implicó mayor interés en la limpieza y acceso al agua potable. Sin
embargo, todos estos esfuerzos fueron superados por la acumulación diaria de basura
en las calles, en el puente, la formación de muladares difíciles de erradicar, la rotura
de acequias por las carretas, y los primeros problemas en el mantenimiento del agua
4 Libro primero de cabildos de Lima. Primera parte. Actas desde 1534 a 1539, Enrique Torres
Saldamando, (descifrador y anotador) París, Imprimerie Paul Dupont, 1900, III T., pp 57 - 63.
Las Ordenanzas hechas por Francisco de Toledo en 1570; Díaz-Trechuelo Spinola, María
Lourdes. América en la Colección de documentos inéditos para la historia de España, Sevilla,
Escuela de Estudios Hispano – Americanos, 1970. pp. 74-78.
5 Libros de cabildo de Lima. Libro Séptimo Años 1570 – 1574. Lima: Consejo Provincial de
Lima. Impresores Torres Aguirre Sanmarti, 1935 (14 de noviembre de 1572), p.395. Sobre el
trébol.
34
Paula Ermila Rivasplata Varillas
encañada hacia la fuente de la Plaza Mayor. Así y todo, el 3 de octubre de 1572, Lima
recibió el título de muy noble y muy leal.
La era postoledana (1581-1589)
El virrey Martín Enríquez de Almansa llegó al Perú el 15 de mayo de 1581, y tuvo
que hacer frente al descontento que el anterior virrey había suscitado en el reino por
su excesivo celo en hacer cumplir las leyes. Llegó a la ciudad de los Reyes 12 de
marzo de 1583 achacoso y enfermo, después de haber gobernado el virreinato de la
Nueva España durante doce años. El periodo que gobernó el Perú fue corto, pero
fructífero, en cuanto a la sanidad de Lima. Los conventos y casas particulares
empezaron a introducir agua de las cañerías a sus casas, se construyó un desaguadero
para la fuente de la Plaza Mayor y se exigió el mantenimiento a los corredores de la
Plaza Mayor. La renta de la pregonaría continuaba ocupándose de la limpieza de la
ciudad, sin mucho éxito. Entonces, se mandó que los vecinos limpiasen a su costa la
ciudad, tampoco sin buen resultado. Ante la falta de dinero para pagar a los que se
ocupasen de la limpieza, cuidar la fuente y reparar los tajamares, el cabildo pidió al
virrey poner una sisa al vino que consumía la ciudad, pero no le dio tiempo de tomar
una decisión, pues falleció.
Cristóbal Ramírez de Cartagena, Oidor decano de la Real Audiencia de Lima (1584-
1585) dio orden al cabildo para que se empedraran algunas calles. En este periodo, las
reparaciones del sistema de distribución de agua eran constantes, poniéndose cajas de
agua que actuaban como depósitos y aliviaderos de la presión. Se puso la primera y la
más importante en la plaza de la Inquisición, la caja de agua de la Caridad. El 17 de
marzo de 1584 sucedió el primer gran terremoto en la ciudad y el cabildo ordenó por
primera vez que los vecinos quitaran las almenas de los edificios y no las volvieran a
poner más. No se hizo caso.
Fernando de Torres y Portugal conde de Villardompardo (1585-1589) pertenecía a
una de las más rancias familias nobles de la península, emparentado con la casa real
de Portugal. Este noble había sido corregidor de Salamanca y asistente de Sevilla antes
de conseguir el cargo de virrey del Perú.6 El periodo que ejerció de asistente de Sevilla
(1578-1583) se caracterizó por pestes virulentas que asolaron la ciudad hispalense,
pestes, catarro y tifus o tabardillo. Se inició con la llegada del catarro cuyas primeras
víctimas se detectaron en 1579. El conde de Villar, como asistente de Sevilla, reunió
a destacados médicos para que diagnosticaran y decidieran las medidas a adoptarse
para combatir esta epidemia. Esta junta de sanidad pública estaba conformada por
prestigiosos médicos como Hidalgo de Agüero, Diez Daza, Saavedra y Monardes,
6Domínguez Ortiz, Antonio. Hechos y figuras del siglo XVIII español, Madrid, Siglo XX, 1973.
pp. 209-213. Asistente de Sevilla era un cargo muy importante, similar al de corregidor, como
representante del poder central y cabeza de la corporación municipal, acaparaba multitud de
atribuciones militares, civiles, ejecutivas, legislativas e incluso judiciales.- Arco Moya, Juan
del. “Documentos del Conde del Villar en el Instituto de Estudios Giennenses”, en Elucidario
nº1, Marzo 2006, Seminario bio-bibliográfico Manuel Caballero Verzalá, pp. 481 a 484.
35
La Participación de los Virreyes…
quienes denominaron esta nueva enfermedad como catarro maligno.7 De esta manera,
el futuro virrey acumuló experiencia en cuanto al tratamiento y gestión de pestes, ya
que tuvo que enfrentarse después del catarro, al tifus de garrotillo o mejor conocida
como difteria, que asoló Sevilla en 1582. Los días 21 al 23 de abril del mencionado
año, el conde de Villar volvió a convocar una nueva junta de salud para que los
expertos determinaran la naturaleza del mal que se estaba padeciendo y si se podía
considerar pestilente para declararlo como tal. A la junta asistieron los galenos de los
principales hospitales hispalenses cuyas opiniones no coincidieron en calificar esta
enfermedad como peste. No obstante se adoptaron medidas sanitarias. Estaba claro
que el mal se extendía entre las gentes pobres y menesterosas, pues la mayoría de los
médicos estuvieron de acuerdo en que no se podía considerar el tabardillo como
verdadera peste.
Con la experiencia adquirida en salud pública como asistente de Sevilla y corregidor
llegó al virreinato del Perú donde asumió el cargo de virrey desde 1585 a 1591. Tuvo
que hacer frente al azote del tabardillo y la viruela, que mataron a gran parte de la
población indígena de Lima y de sus alrededores, así como también en Cuzco y Quito.
Las medidas contra las pestes que este virrey aplicó en Lima fueron similares a las
que utilizó en Sevilla como asistente, con la convocatoria de juntas de médicos y la
formación de lazaretos.
Este virrey tuvo que hacer frente a corsarios que en aquel entonces atacaban los
puertos del virreinato, pero también a las epidemias que azotaron las Indias que se
expandieron rápidamente desde México a Chile. De esta manera, a pocos días de su
llegada se desató la epidemia de viruela en este reino que produjo una pestilencia
general que se prolongó desde finales de 1585 a 1589, en la que murieron gran número
de indios, algo más de la tercera parte, sobre todo indios jóvenes, pero también negros
y esclavos, pero pocos españoles. Eso nos hace pensar en la globalización de las
enfermedades, que cruzaban mares- Atlántico y Pacifico -y terminaban infectando a
los que tenían menos defensas que eran los indios y los menores de edad. En total
murieron en la capital 3.000 personas.
Se sumó a esta peste el tifus o tabardillo que vino desde Cartagena de Indias en 1588.
En el lapso de dos meses murieron en el Hospital Santa Ana de catorce a dieciséis
personas al día. La experiencia de este virrey en gestionar epidemias hizo que ordenara
una visita al hospital mencionado en 1587. El 10 de abril de 1589, el corregidor pidió
al virrey que sitiara la ciudad de los Reyes, cerrando el puente y todas las vías que
daban acceso a ella para impedir la propagación de la peste, pero ya era muy tarde
porque la ciudad tenía extendida la peste en todos sus barrios, San Sebastián, Santa
Ana, San Marcelo, y se decidió concentrar a todos los indios de la ciudad, estuviesen
o no enfermos a modo de gueto en el barrio de San Lázaro, pues en esta zona morían
muchos indios de la viruela. Además el virrey ordenó que cada parroquia de la ciudad
hiciese relación de sus enfermos y se la presentasen al corregidor semanalmente. La
7
Carmona García, Juan Ignacio. Enfermedad y Sociedad en los primeros tiempos modernos,
Sevilla: Universidad de Sevilla, p. 194.
36
Paula Ermila Rivasplata Varillas
peste de viruela fue muy virulenta en Quito, Cuenca, Loja y Paita, afectando
principalmente a Trujillo, en el norte del reino. En aquel entonces, también, Lima
presentó el romadizo y dolores de costado (síntomas del tabardete), que acabaron
matando sobre todo a criollos, indios y negros. El virrey ordenó una comunicación
fluida y constante entre los pueblos afectados para tener información y proveer a los
hospitales de medicinas y médicos, realizando los corregidores las visitas oportunas
para detectar y auxiliar a los apestados en la ciudad y lugares comarcanos. Tampoco
dejó de lado las procesiones y oraciones.8
La experiencia de este virrey en gestionar pestes hizo que su atención se enfocara en
los indios, sus principales víctimas. Dio innumerables provisiones para aliviar a los
indios y gracias a sus acertadas disposiciones se salvaron muchas vidas. Incluso,
ordenó la asistencia de un cirujano y envió a un oficial para que hiciese un presupuesto
de los gastos en medicinas, alimentos y camas en Surco, Ate y Lurigancho, pueblos
limítrofes de la ciudad. El virrey ordenó se sacasen de la Caja de Comunidad de indios
1.200 pesos, 400 para cada pueblo mencionado y con el parecer del corregidor de
Lima, Francisco de Quiñones, se comprase lo necesario para alivio de los enfermos.
La larga experiencia administrativa en tierras andaluzas le permitió llegar a ejercer el
cargo de virrey con madurez, pues decidió quitar a los alcaldes porque, según él, los
regidores se peleaban entre sí durante las elecciones de inicios de año mientras la
ciudad se encontraba desasistida siendo una ciudad principal, sede del gobierno. El
corregidor y sus tenientes administrarían justicia con mano dura. El virrey no confiaba
en el sistema de alcaldes justificándolo porque:
“[…] demás que son vecinos y moradores de la misma ciudad o lugar […]
solo ellos son alcaldes sino también sus deudos y amigos y los que los
eligieron y los suyos y todos sus hacendados y se hacen tratantes de manera
que son pocos los mantenimientos de la Republica que ellos no vendan por
sí y por interpósitas personas y en gran daño de ella sin que se pueda
remediar y en las elecciones siempre hay encuentros y disgustos y bandos y
muchas ofensas (a Dios y al Rey) y pocos atienden al bien de la Republica
sino es a su particular interés eligiendo personas que no convienen […]”9
8 Levillier, Roberto. Gobernantes del Perú. Cartas y Papeles. Siglo XVI. El virrey Conde de
Villar (1588-1589), Tomo XI, Madrid, Imprenta de Juan de Pueyo, 1925, Tomo XI, pp. 220,
284 y 285. Carta del virrey del 11 de mayo de 1589, dando cuenta de las enfermedades que
asolaban más en los llanos y valles de Trujillo que en Lima. Se entiende ser infeccioso del aires
se a ido extendiendo por otras partes con menos daño y de pocos días acá a infestado esta
ciudad aunque con menos furia que en los llanos en la enfermedad de viruelas y dado en
romadizo y dolores de costado de que pocos han escapado de enfermar... más negros e indios.-
Libros de cabildo de Lima, Libro Undécimo, Años 1588-1593. Bertham Lee (descifrador y
anotador) Lima, Consejo Provincial de Lima, Impresores Torres Aguirre, 1942. El 13 de junio
de 1589 el virrey comunicó que se había extendido y agravado la epidemia de viruelas,
sarampión y romadizo.
9
Levillier, Roberto. Gobernantes del Perú. Cartas y Papeles. Siglo XVI. El virrey Conde de
Villar (1588-1589), Tomo XI, Madrid, Imprenta de Juan de Pueyo, 1925, p. 76.
37
La Participación de los Virreyes…
10 Levillier, Roberto. Gobernantes del Perú. Cartas y Papeles. Siglo XVI, El virrey Conde de
Villar (1584-1587), Tomo X, Madrid, Imprenta de Juan de Pueyo, 1925, p. 171.
11 Maldonado Félix, Héctor. “El juzgado general de la caja de censos: una instituciones
financiera colonial”, en Sequilao. Año III, nº 7, 1994, pp. 41-55. Los caudales indígenas se
agruparon en una caja en el cabildo limeño, creándose la caja general de censos. En ella se
depositaban los saldos de los tributos que pagaban los indios, así como los bienes de la
comunidad, procedentes de las ventas de sus ganados o tierras, del salario que se dejaba de
pagar a los corregidores al estar vacantes sus cargos. Estas cajas beneficiaban al indio, ya que
del dinero de ellas se pagaba la tasa de los ausentes, enfermos e impedidos, o servía cuando por
malas cosechas u otras causas no se podían satisfacer los tributos. Esta decisión de incautar el
dinero de las comunidades perjudicó también a la Iglesia, beneficiaria en parte de esos recursos
y provocó las protestas del arzobispo Toribio de Mogrovejo.
12
Guarda, Gabriel. “Tres reflexiones en torno a la fundación de la ciudad indiana”, en Estudios
sobre la ciudad iberoamericana, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
Instituto “Gonzalo Fernández de Oviedo”, 1975, p. 97. El título de Castro Virreina perpetúa
desde 1590 en el Perú a doña Teresa Fernández de Castro y de la Cueva, mujer del virrey
García Hurtado de Mendoza.
38
Paula Ermila Rivasplata Varillas
“Aunque la Plaza Mayor y en estas casas reales hay fuentes, como la ciudad
se ha extendido tanto en vecindad y faltaban en la mayor parte de ella y
particularmente en los hospitales, monasterios de monjas y frailes (excepto
en San Francisco y Santo Domingo) y así voy dando trazas de meterles
fuentes dentro y lo estarán con brevedad porque queda haciendo con mucho
calor y cuidado […]”13
Las instituciones y los vecinos empezaron a pedir más pajas de agua y algunas
instituciones religiosas –los colegios de los jesuitas, el obispado a través del hospital
de Santa Ana y los conventos– empezaron a prestar dinero al cabildo para acelerar la
distribución de agua por otros barrios. Así, paulatinamente se fueron construyendo
fuentes, pilas y almacenes de agua en otras plazas principales de la ciudad para dejar
de concentrarse en la Plaza Mayor. Y precisamente, lograron extenderla a San Agustín
y de ahí se proyectó hacia San Marcelo y Santa Ana. Sin embargo, paralelamente,
empezaron los problemas de escasez de agua encañada en 1595. La limpieza de la
ciudad también resultó vital para este virrey que mandó que se arreglase el
desaguadero de la fuente de la Plaza Mayor por estar siempre anegada y causar mal
olor.
Este virrey dotó de nuevos ingresos económicos para que el cabildo llevase a cabo la
limpieza, ornato y distribución de agua por la ciudad. Impuso no sólo sisa a la carne
de vaca sino, también, al carnero y al vino e hizo cesión de las tierras del valle de
Cañete y merced de nuevos terrenos en el cercado de Lima para incrementar los
ingresos a los propios de la ciudad. Así, en la junta capitular del 31 de agosto de 1590,
se vio un auto que este virrey dio por el cual hacía merced a esta ciudad de los sitios
que había desde la carnicería hasta la puerta de la Casa de la Moneda. Este terreno
mandó se diese a censo y se destinara para las reparaciones de la fuente, del puente y
limpieza de la ciudad.14 También tierras en San Lázaro fueron puestas en venta para
vivienda y actividades económicas, después de desalojar a los indios camaroneros,
que vivían allí para concentrarlos en el Cercado. Además, permitió que el dinero que
se recogía de la entrada de negros se prestara para avanzar con el sistema de
abastecimiento de agua y concedió algunas carretas más de las que traían mercaderías
del mar a la ciudad para aumentar los propios.
Un aporte muy importante en cuanto a la salud pública de Lima fueron las Ordenanzas
del 24 de enero de 1594 para el buen gobierno de la Ciudad de los Reyes, realizadas
por el virrey García Hurtado de Mendoza, siendo presumible que en su formulación
13 Roberto Levillier, Gobernantes del Perú. Cartas y papeles. Siglo XVI. El virrey García
Hurtado de Mendoza (1593-1596), Tomo XIII, Madrid, Sucesores de Rivadeneyra S.A., 1926,
pp. 94 y 102. Puntos de una carta del virrey Marqués de Cañete a su Majestad el 19 de
noviembre de 1593. En las partes de la ciudad donde no había fuentes por haberse ido
extendiendo y particularmente en los monasterios y hospitales iba dando traza de metérselas y
las tendrían con brevedad.
14 Levillier, Op. cit., Tomo XIII, p. 95. Los puentes en el Perú eran en su mayoría de criznejas
(soga), costaba hacerlo y no duraban mucho, muriendo indios y españoles. Puentes de piedra
no había a excepción del que hizo el virrey Andrés Hurtado de Mendoza en la ciudad de los
Reyes.
39
La Participación de los Virreyes…
interviniera el licenciado Alonso Bonilla de San Martín que llegó con el cargo de
visitador del Perú o revisor de la administración pública. Estas ordenanzas se
caracterizaron por ser las primeras en poner énfasis en la calidad y la limpieza de los
alimentos elaborados y vendidos en la ciudad.
2. ACTUACIONES DE LOS VIRREYES EN SALUBRIDAD DURANTE EL SIGLO XVII
Luis de Velasco y Castilla, marqués de Salinas y Gaspar de Zúñiga Acebedo y
Velasco, conde de Monterrey (1596-1606)
En 1595 fue nombrado virrey del Perú, cargo que empezó a desempeñar en junio del
año siguiente. De 1590 a 1595 había sido virrey de Nueva España y embelleció la
ciudad de México, abriendo el parque de la Alameda Central. La llegada de este virrey
al Perú fue precedido por una limpieza general de la ciudad a cargo de los indios.
A pesar de este esfuerzo inicial, el virrey Luis de Velasco encontró la ciudad bastante
sucia y con algunas calles desempedradas, abiertas para el tendido de las cañerías de
distribución de agua por el avance vertiginoso de la cañería durante el gobierno de su
antecesor, García Hurtado de Mendoza. De esta manera, la obra de la fuente estaba
encaminada y el nuevo virrey se preocupó por agilizar la limpieza, el empedrado y
mejorar el aspecto y ornato de la ciudad. El empedrado se hizo a costa de propios de
la ciudad y, en algunos casos, de los vecinos. El virrey ordenó despejar los arcos de la
Plaza Mayor para ser utilizados como paseo. Se empezaron a erradicar los grandes
muladares en San Francisco y la Alhóndiga.
Al comenzar el gobierno de Velasco se empezó a reempedrar la ciudad, pero
lamentablemente al cabo de tres años se tuvo que parar esta obra para destinar todo el
dinero disponible de la sisa de la carne y del vino a la reparación de los tajamares
colindantes a los conventos de San Francisco y Santo Domingo y del primer puente
de piedra, dañados por el río Rímac y por el Fenómeno del Niño de 1596. 15
Durante su gobierno, se empezaron a pagar los préstamos de los conventos -Merced,
San Francisco, San Agustín, Encarnación- para la ampliación de la cañería de agua
potable y las reparaciones de acequias y tuberías. En cuanto a las carretas se permitió
que entraran por algunas calles sin causar daños.
Gaspar de Zúñiga Acebedo y Velasco, conde de Monterrey (1604-1606) intervino
directamente en la elección del juez de aguas: tengo por bien que este año la ciudad
haga la elección con tal que sean uno de los siguientes regidores; Hernán Carrillo
de Córdoba, Diego Núñez de Figueroa, Diego de la Presa. En la votación secreta por
papeles fue elegido el segundo con un salario de 800 pesos ensayados. 16 El segundo
15 Macharé y Ortlieb, “Registros del Fenómeno el Niño en el Perú”, Bulletin Instituto francés
de Études Andines, 1993, 22(1), pp. 35-52. Las fuentes históricas indican que en el siglo XVI
ocurrió un mega Niño en 1578 y dos eventos de menor magnitud en 1593 y 1596.
16 Libros de cabildo de Lima. Libro Decimocuarto. Años 1602-1605. Bertham Lee (descifrador
y anotador) Lima, Consejo Provincial de Lima, Impresores Torres Aguirre Sanmarti, 1945 (25
de enero de 1605).
40
Paula Ermila Rivasplata Varillas
17
AGI, Lima, nº 20, Libro 7, folios, 45-49. Decretos originales.
18 Latassa Vassallo, Pilar. Administración virreinal en el Perú: gobierno del marqués de
Montesclaros (1607-1615), Madrid, Editorial Centro de Estudios Ramón Areces S.A. 1997, p
141. Los virreyes tenían dentro de sus facultades de gobierno competencias en la coordinación
de las obras públicas, encaminadas a mejorar el entorno urbanístico de la ciudad.
19
Libros de cabildo de Lima. Libro Decimoquinto. Años 1606-1609. Descifrador y anotador:
Bertham Lee. Lima: Consejo Provincial de Lima, Impresores Torres Aguirre, 1947 (5 de marzo
de 1607). Los alarifes determinaron como medida de emergencia colocar en el puente dos
planchadas de madera para pasar y apuntalarlo con cables y vigas que en el lapso de tres años
este sistema había costado más de tres mil pesos al cabildo. Y el cabildo lo aceptó como medida
de emergencia, para que se hiciese lo más rápidamente posible. y todo lo que costase se pagaría
41
La Participación de los Virreyes…
de las sisas de carne y vino y no habiendo plata se gastaría de los propios o si no se haría un
préstamo con la promesa de devolución de lo recaudado en las sisas.
20 AGI, Lima 36, nº 1, Lib. 4, ff. 180-182, cap. 1 Carta de Montesclaros al rey: Cuando llegue
a este reino halle que el río de Lima, que es de impetuosísimo caudal había derivado suplente
de que resultaba grande estorbo a la comunicación i contrato de las gentes vinientes a esta
ciudad, y lo que más se debe ponderar conocido riesgo a la vida de muchos particularmente a
estos pobres indios que como menos mirados por ella la aventuraban arrojándolos a vadearlos.
21 AGI, Lima 301, Carta del arzobispo de Lima a S. M. Los Reyes 2.III. 1612; AGI, Lima 571,
libro 17, ff. 120-120v. Registro de oficio del virreinato del Perú; AGI. Lima 36 nº 4. Cartas y
expedientes de virreyes del Perú.
42
Paula Ermila Rivasplata Varillas
Este virrey entregó un memorial y decreto a través del procurador de la ciudad, Simon
Luis de Lucio, en el que exponía su voluntad que se actualizarán las ordenanzas de
buen gobierno de la ciudad a base de la recopilación de las existentes realizadas por
diferentes gobiernos y gobernadores para que fuesen confirmadas por el virrey y el
rey. Ante esto, en el cabildo se formó una comisión el 4 de febrero de 1613 para
debatir este tema. El cabildo pidió al virrey se sirviese dar licencia para acceder a
todas las ordenanzas y autos de los anteriores gobernantes o virreyes para que se
hiciese unas que conviniese y fuesen las más efectivas para el buen gobierno de la
ciudad. Una vez hechas las ordenanzas, le tocaba al virrey quitar, añadir y
confirmarlas. Finalmente, el 26 de febrero de 1613, se ordenó al procurador de la
ciudad Simon de Lucio que hiciese las nuevas ordenanzas para el buen gobierno de la
ciudad añadiendo, quitando y enmendando las que estaban hechas. El cabildo se
resistió al relevo de este virrey en 1614, con la excusa que había desempeñado su
oficio con satisfacción general de todos.
Francisco de Borja y Aragón, Príncipe de Esquilache (1616-1621) y Diego
Fernández de Córdoba, marqués de Guadalcázar (1622-1629)
El cabildo permitió gastar 20.000 pesos en el recibimiento del virrey Príncipe de
Esquilache que venía con mujer, hijos, criados y deudos. Ante este acontecimiento, se
arregló y limpió la ciudad.22 Sus aciertos y desaciertos en sanidad fueron bastante
evidentes. Uno de sus aciertos fue impedir que se quitaran los árboles, arbustos, raíces,
que servían como muro de protección aérea y subterránea al manantial que abastecía
de agua a la ciudad para conservar su calidad y cantidad.23 El más claro desacierto de
este virrey fue dejar desprotegida económicamente la Alameda de los Descalzos,
quitándole el estanco de nieve.24
Al terminar su mandato, el 10 de febrero de 1623, el procurador general Juan de
Salinas presentó en el cabildo dos pareceres de los doctores Sebastián de Alcocer
Alarcón y Juan de Soto, abogados de la Real Audiencia, sobre si se había de poner
demanda o no al ex virrey Príncipe de Esquilache por la eliminación del estanco de la
agua en los puquíos. Este elemental principio agronómico era conocido en aquel entonces por
el virrey Príncipe de Esquilache, por lo que se prohibió que se cortaran los árboles, pastos o
yerbas alrededor del manantial que abastecían a la ciudad para asegurar la permanencia de agua
y su limpieza.- Libros de cabildos de Lima, Libro Decimoctavo. Años 1616-1620, Juan Bromley
(descifrador y anotador) Lima, Consejo Provincial de Lima, Impresores Torres Aguirre, 1955
(2 de enero de 1618).
24 López Martínez, Marqués del Risco, Historia jurídica del derecho i gobierno de los Reinos
y provincias del Perú, Tierra Firme y Chile, manuscrito, 1674, folios 124-168. AGI. Indiferente
General 512, Libro I, f. 65. Registros: virreyes del Perú.
43
La Participación de los Virreyes…
nieve y aloja que generó la pérdida del respaldo económico a la Alameda. No se llegó
a conclusión alguna porque quedó suspensa esta acusación en el cabildo. 25
La indolencia y poltronería del virrey fue motivo de pública murmuración. Según
cierto anónimo:
“En más tiempo de cuatro meses no despachó cosa de gobierno diciendo
estaba melancólico y se ocupó de hacer coplas y romances y darles tono en
compañía de Mari Hurtado, comediantes […] y se cantaban por la ciudad
con título y nombre suyo, y se precia más de músico, poeta y maestro de
armas, como lo publica, que no de gobernador.”26
El virrey Diego Fernández de Córdoba, marqués de Guadalcázar participó
activamente en la salubridad y el aseo de la ciudad.27 Una de las primeras cosas que
hizo fue devolver el estanco de la aloja y nieve para el mantenimiento de la Alameda
de los Descalzos.
En el año 1624, el cabildo le solicitó que se construyeran unas casas en el barrio de
San Lázaro, junto al nuevo matadero para que en ellas se alojaran los negros bozales
que llegaban de Tierra Firme a fin de evitar por razones higiénicas que continuasen
viviendo en casas de particulares dentro del núcleo central de la población. En el
nuevo local los negros tendrían carne y agua a su alcance, estarían mejor controlados
por los médicos y los compradores de negros podrían escogerlos con mayor facilidad.
La iniciativa aprobada por este virrey se concluyó durante el gobierno del conde de
Chinchón.
El virrey para hacer frente a la escasez de agua visitó en 1628 el nacimiento del
manantial que abastecía de agua a la ciudad a tres cuartos de legua para ser testigo
ocular de que el agua al juntarse con la que salía de una chacra se volvía sucia y
encenagada.28
Luis Jerónimo Fernández de Cabrera y Bobadilla, IV conde de Chinchón (1629-
1639)
Este virrey tuvo como segunda esposa a Francisca Enríquez de Ribera, sevillana, hija
de Perafán de Ribera y Castilla y de Inés Enríquez de Tavera, condesa de la Torre,
25
Libros de cabildo de Lima. Libro Decimonoveno. Años 1621 - 1624, Juan Bromley
(descifrador y anotador) Lima, Consejo Provincial de Lima, Impresores Torres Aguirre, 1958
(10 de febrero de 1623).
26 AGI, Lima 96, Cartas y expedientes: Presidente y oidores de la Audiencia.
27 López Martínez, Marqués del Risco, Op. cit. folios 172-193. Lorente, Sebastián. Historia del
Perú bajo la dinastía Austria (1598-1700), Paris, Imprenta de la Rochette, 1870, pp. 97- 109.
28 Libros cabildos de Lima. Libro Vigésimo primero. Años 1628-1630, Juan Bromley
(descifrador y anotador) Lima, Consejo Provincial de Lima, Impresores Torres Aguirre, 1963
(5 de agosto de 1628). Los alcaldes dijeron que habían suplicado al virrey marqués de
Guadalcázar que fuese personalmente al nacimiento y caja de agua que abastecía a la ciudad de
agua bebible.
44
Paula Ermila Rivasplata Varillas
camarera mayor de Ana de Austria, reina de Francia e Infanta de España.29 Esta mujer
descendía de la famosa Catalina de Ribera quien en 1500 había fundado el hospital de
las Cinco Llagas de Sevilla, hospital para mujeres, destinado a enfermedades que no
fuesen incurables.30 Llegó al Perú en avanzado estado de gestación y dio a luz en
Lambayeque. Los condes de Chinchón ingresaron sin pompa con el fin de ahorrar
gastos al cabildo.31
La virreina fue atacada por fiebres en 1631 y el médico Juan de la Vega la trató con
la quina que usaban los indios del Perú. Parece que quien hizo el primer experimento
fue un indio, Pedro de Leyva, que estando enfermo tomó agua de quina con buenos
resultados. La curación de la virreina hizo popular la quina, conocida como cascarilla
febrífuga y, una vez que se difundió, como chinchona.32 Una mujer perteneciente a
una estirpe vinculada a la sanidad, Catalina y Fadrique de Ribera, contribuyó a la cura
del paludismo o malaria. Esta corteza peruana entró en Francia y otras partes de
Europa a finales del siglo XVII y demostró fehacientemente su poder sobre las
fiebres. Sin embargo su uso no se generalizaría porque era demasiada cara. 33
Según el médico Gaspar Caldera de Heredia, en su libro póstumamente editado
Tribunal medicum, magicum et politicum (1658), atribuye al doctor Juan de Vega,
médico del virrey conde de Chinchón la introducción de la quina a Sevilla ya que llevó
consigo gran cantidad de polvo y de corteza, diciendo que había hecho con ellos
diversas pruebas con éxito en la Universidad de Lima.34 La quina era conocida como
29 Carrasco Moreno, Manuel. De cómo don Luís Jerónimo Fernández de Cabrera y Bobadilla
y doña Francisca Enríquez de Rivera (Condes de Chinchón y Virreyes del Perú) intervinieron
en el descubrimiento de la quina (Chinchón de 1589 a 1647) Chinchón 2008, p. 95.
30 Rivasplata Varillas, Paula Ermita. Aproximación histórica de la enfermería femenina en
Europa y América. La enfermería en el hospital de las Cinco Llagas de Sevilla y los hospitales
de Lima en el XVIII y parte del XIX, Berlín, Editorial Académica española, 2012, pp. 1-30.
31 Libros de cabildo de Lima, Libro Vigésimo tercer, Años 1634-1639, Juan Bromley
(descifrador y anotador) Lima, Consejo Provincial de Lima, Impresores Torres Aguirre, 1963
(25 de enero de 1636), p. 313. El virrey conde de Cinchón el 28 de septiembre de 1635 dio un
título y encomienda de mil ducados en indios vacos a la condesa y se asentó en el libro de
cédulas y ordenanzas del cabildo el 25 de enero de 1635.
32 Músquiz de Miguel, José Luis. El conde de Chinchón, virrey del Perú, Sevilla, Escuela de
Edad Media a nuestros días, Madrid, Abada editores, 2006, p. 170. El remedio cuya fórmula
fue adquirida por el rey francés Luis XIV en el año 1679 por dos mil Luises de oro, curó a
Colbert, a Bossuet y al delfín de fiebres reacias hasta ese momento. Su uso no se generalizaría
hasta el siglo XVIII, pues era demasiado cara.
34 López Piñero, José María. Medicina e Historia natural en la sociedad española de los siglos
XVI y XVII, Valencia, Universitat de Valencia, 2007, p 282. Gaspar Caldera de Heredia fue
uno de los seguidores más destacados del eclecticismo médico en la España de mediados del
siglo XVII. Caldera describió la quina como un árbol alto como la encina o el peral, que crecía
espontáneamente junto al mar en la región de Quito y que los indios lo llamaban guarango y lo
utilizaban para los usos corrientes de la vida, como para casas y otros menesteres. Los polvos
de la corteza los empleaban los indios para combatir los temblores musculares producidos por
el frío y que los jesuitas basándose en un razonamiento analógico, empezaron a usarlos para
45
La Participación de los Virreyes…
corteza o polvo de Vega o del Cardenal de Lugo. Juan de Vega ocupó la cátedra De
Prima de Medicina en la Universidad de Lima, que volvió a abrir el virrey en 1634,
e incluso llegó a ser protomédico.35 Si bien Juan de la Vega hizo conocida en el Perú
la quina como remedio para la malaria, fue difundida por los jesuitas en España y la
introdujeron en Roma donde ya era bastante conocida en 1641. 36
tratar los escalofríos de las cuartanas y tercianas. Gaspar Caldera de Heredia en el libro
mencionado, estudió los productos americanos que llegaban a Sevilla entre ellos el chocolate y
en su libro Illustrationes et observationes practicae incluyó un estudio de la quina en cuatro
capítulos, el primero estaba dedicado al origen del empleo de la quina en el Perú, introducción
en España, cualidades del nuevo remedio y normas de la aplicación.
35 Libros cabildos de Lima. Libro Vigésimo segundo. Años 1631-1633, Juan Bromley
(descifrador y anotador) Lima, Consejo Provincial de Lima, Impresores Torres Aguirre, 1963
(24 de octubre de 1633). En el cabildo se presentó una provisión del virrey Chinchón del 12 de
septiembre de 1633 en el que nombraba al doctor Juan de la Vega por protomédico de estos
reinos.
36 López Piñero, Op. cit, pp. 288-299. El médico sevillano Caldera sólo menciona a la Condesa
de Chinchón como una suposición de alguna participación en el tema de la quina. Según López
Piñero, al final del libro Tribunal medicum de Caldera añadió la expresión “según dicen” que
la quina fue aplicada como medicamento a la segunda condesa de Chinchón. El médico Juan
de la Vega cumplió sólo el papel introductor de la quina en España al acompañar al virrey de
Chinchón en su regreso a la Metrópoli. Este médico volvió a Lima para continuar su cátedra en
la universidad de Lima hasta 1650. Caldera Heredia era el médico más importante en la Sevilla
de 1641 y que figuró entre los primeros que utilizaron el nuevo remedio. Asimismo, otro médico
Bravo de Sobremonte en su libro An errent, qui pro febribus utuntur pulvere de Quarango 1669
afirmó que Juan de Vega y el cardenal de Lugo fueron los que introdujeron el uso de la quina
entre los europeos. El médico Miguel de Heredia dedicó un estudio a la quina, llamándolo
eficacísimo febrífugo contra todas las fiebres periódicas, que recientemente ha sido traído de
nuestra India Occidental (1673). Considera a Juan de Vega como introductor e indica
textualmente: Hace algunos años, estando en Madrid, vi la corteza en la casa del conde de
Chinchón, hijo del virrey ya fallecido. Otro testimonio directo fue el de Diego Salado Garcés
en Apologético discurso, con que se prueba que los polvos de quarango se deben usar por
febrífugo de tercianas nothas y de quartanas 1678, dice: El uso de estos polvos de chinachina,
de genciana a Sevilla por el Cardenal sevillano Juan Baptista de Lugo, el primero que los usó
en Europa y el médico de cámara del conde de Chinchón, virrey del Perú, catedrático de prima
y decano en la universidad de los Reyes Juan de la Vega. Esta planta se utilizó para las tercianas.
Otro médico Salado Garcés en su libro Estaciones médicas para mayor confirmación de la
doctrina del apologético discurso, 1679 que indica que Juan de la Vega distribuyó los polvos
de quina a través de un boticario Diego Gómez Duarte. El médico Matías Domingo Ramón en
su libro sobre la quina en 1682 nos dice que los descubridores fueron indios de Quito, los cuales
al atravesar nadando los ríos, sufrían intensos escalofríos y graves enfriamientos, con fuertes
dolores, masticaban la corteza de unos árboles consiguiendo calmar el dolor para que poco a
poco entrara en calor sus cuerpos. Cuando los médicos averiguaron esto prescribieron por
analogía la corteza para la curación de la terciana y la cuartana, consiguiendo positivos
resultados. Los nombres que le dieron fueron polvos de los jesuitas, debido a que fue difundido
por éstos en el Perú y también fue conocido como polvos del doctor Vega porque fue el primero
que lo aplicó en España, polvo contra los escalofríos y enfriamientos, polvo de guarango, polvos
de china china o cascarilla.- Lyons, Albert. “El siglo XVII”, en Historia de la medicina,
Barcelona, Ediciones Doyma, 1984, p. 454. Antonio de la Calancha se refiere a ella como una
substancia que produjo resultados milagrosos en Lima. La noticia que la corteza daba resultados
milagrosos se extendió rápidamente igual que su demanda. Los jesuitas controlaban el
46
Paula Ermila Rivasplata Varillas
monopolio de su importación a España e Italia. Pues con la chinchona se curaba con rapidez la
enfermedad.
37 Libros cabildos de Lima. Libro Vigésimo segundo. Años 1631-1633… Op.cit. (18 de
noviembre de 1633).
38 Libros de cabildo de Lima, Libro Vigésimo Tercero, Años 1634-1639…Op. cit, p. 520.
39 Fisher, John. El Perú Borbónico 1750-1850, Lima, Instituto de Estudios Peruanos, 2000, p.
260. El virrey Melchor Portocarrero Lasso de la Vega, Conde de Monclova que gobernó el Perú
desde 1689-1705 dedicó buena parte del tiempo y los recursos a la reconstrucción de Lima, a
la que encontró en ruinas debido al terremoto de 1687.
40 Las estabilidades climáticas del periodo 1682-1687 fue globalizada, por ejemplo se
Lima.
47
La Participación de los Virreyes…
42 Melchor de Navarra y Rocafull, Duque de la Palata, Virrey del Perú y Chile. Relación que
dejó a su sucesor el Conde de la Monclova del estado en que quedaba el Virreinato. Año de
1689, 322 ff. folio 49.
48
Recibido: 23 de junio de 2014 Historia y Región, Año II, N° 2, Lima (Perú), Nov. 2014: 49-83
Aceptado: 23 de setiembre de 2014 ISSN (impreso): 2309-933X
Piura and Catacaos facing the challenge of nature and the Hispanic colonial
domination, XVI-XVIII centuries
RESUMEN :
Nuestro ensayo intenta descubrir y analizar la información histórica que nos permita describir
e investigar las tendencias de formación y movimiento de la sociedad y la ciudad de San Miguel
de Piura frente a una geografía regional y a una tipología de eventos climáticos que fluyen
desde prolongadas sequías hasta el desencadenamiento de lluvias e inundaciones (FEN) entre
Tumbes y Olmos. Otro objetivo que trabajamos es la de analizar las relaciones de poder a nivel
local en la ciudad de San Miguel de Piura reconstruyendo su esquema urbanístico y
describiendo su centro en la vida pública practicado por los españoles, criollos e indígenas entre
los siglos XVI y XVIII.
PALABRAS CLAVE : Piura, Geografía, Catacaos, Clima, Ciudad.
ABSTRACT :
Our paper attempts to identify and analyze historical information that allows us to describe
and investigate the trends of formation and movement of society and the city of San Miguel de
Piura against a regional geography and a typology of climatic events flowing from prolonged
drought until the onset of rains and floods (FEN) between Tumbes and Olmos. Another goal
we work is to analyze the power relations at the local level in the city of San Miguel de Piura
rebuilding its urban pattern and describing its center in public life practiced by the Spaniards,
Creoles and Indians between the sixteenth and eighteenth centuries.
K EYWORDS : Piura, Geography, Catacaos, Climate, City.
1 Este ensayo forma parte del proyecto titulado “La sociedad de esclavos negros en la región de
Piura: 1780-1814. Etnicidad y control social en una microrregión costeña del Perú colonial”.
Proyecto N° 131501131 y financiado por el Vicerrectorado de Investigación de la UNMSM,
CSI-IIHS, Lima, Perú, 2013.
*
Sociólogo, docente e investigador en el Instituto de Investigaciones Histórico Sociales,
Facultad de Ciencias Sociales, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
2 La temática de la Conquista de América mantiene una abundante bibliografía. Uno de los
estudiosos interesantes por sus reflexiones socioculturales es Tzvetan Todorov. Para este
Piura y Catacaos frente al desafio…
D
esde 1532 Francisco Pizarro y sus acompañantes empiezan a utilizar los
caminos reales, tambos y puentes entre Paita y San Miguel. Para esta fecha
se había instalado una base militar bajo el nombre de “ciudad” de San Miguel
de Tangarará, ubicaba en la margen derecha de la desembocadura del río La Chira.
Una guarnición militar-administrativa de los Yngas estaba concentrada en Poechos y
la élite nativa en el sitio de La Chira (llamada después La Punta y, posteriormente
Sullana). No se conoce todavía con exactitud porqué razones la guarnición militar de
San Miguel se trasladó hacia el Alto Piura (quizá razones de guerra o la presencia de
lluvias intempestivas o la movilización militar de los indígenas Cañaris). Lo que sí se
sabe es que los españoles buscaban asentarse en espacios territoriales que dispusieran
de caminos, abastecimientos de agua y densas poblaciones que los acompañen en este
difícil proceso de colonización y de conquista militar. 3
Esta pequeña microurbe permaneció hasta 1578 en el territorio de lo que ahora es la
provincia de Morropon (Monte de los Padres). Aquí se estaciona temporalmente un
centenar de familias españolas, de indígenas centroamericanos y negros esclavos
refundando la ciudad con el nombre de San Miguel de Piura, un lugar en la que se
asientan clanes familiares españolas y clanes familiares indígenas de Moscalá,
Yapatera y Pabur. La presencia del FEN durante este año provocará una nueva
reconcentración y dispersión de la población esta vez hacia el territorio de Catacaos y
el tablazo de Paita. Hacia este punto cercano al mar logrará centralizarse la población
sobreviviente del otro valle que ha quedado inhabilitado para la residencia debido a la
destrucción intempestiva de los sistemas de riego y a la presencia implacable de
numerosas epidemias.
La despoblación indígena y la destrucción implacable del FEN y de las sequias ha
obligado a los españoles a bajar hacia las orillas del mar, cerca al puerto indígena de
Paita y a afincarse provisionalmente en sus playas y bahías, auxiliados esta vez por
los comuneros indígenas de San Lucas de Colán, Amotape y Malacas (Talara). Y, va
a ser desde esta fecha hasta prácticamente 1587 que quedará casi deshabitado el valle
ensayo hemos consultado: 2003. Deberes y Delicias. Una vida entre fronteras. Entrevistas con
Catherine Portevin, FCE, México. Véase en particular el punto 5. La diversidad humana. La
Conquista de América, pp. 133-152; y, 1998. La Conquista de América. El problema del otro.
Siglo XXI editores, México. Gabriela Ramos, 2010. Muerte y conversión en los Andes. Lima y
Cuzco, 1532-1670. IFEA, Lima, Perú. Silvio Zavala, 1993. Por la senda hispana de la libertad,
FCE, México.
3 La historia política de Piura para el siglo XVI ha sido sistematizado por Juan José Vega, 1993.
Pizarro en Piura. Instituto Cambio y Desarrollo, CYDES, Concejo Provincial de Piura; Ricardo
García Rosell, 1903-1907, “Departamento de Piura”. Boletín de la Sociedad Geográfica de
Lima, tomo XIII, pp.193-351 y pp. 419-46, Lima, Perú; Reynaldo Moya Espinoza, 1994. Breve
Historia de Piura. La Conquista. Instituto Cambio y Desarrollo, CYDES, Concejo Provincial
de Piura; Nadia Yanina Correa Gutiérrez, 2004. “La conquista española”. Cap. III, pp. 95-209.
En: Jose Antonio del Busto (Dir.) Historia de Piura, Universidad de Piura; 1994. Fundadores
de ciudades en el Perú (siglo XVI), Universidad de Piura, Piura. Raúl-Estuardo Cornejo, 2007.
El alma de Piura: elogio a un sentimiento. Lima, Editorial San Marcos.
50
César Espinoza Claudio
de La Chira (recorrido por el río Turicarami) y de igual forma los actuales territorios
de Chulucanas-Yapatera (antiguamente denominado valle de Moscalá y hoy conocido
como el Alto Piura).4
La presencia del corsario Thomas Cavendish, quien tomó por asalto e incendió la
ciudad de Payta en 1587, obligará a sus moradores y encomenderos a mudarse
temporalmente hacia el pueblo y “valle de Catacaos”. Un territorio indígena
administrado por linajes yungas estacionados en ambas orillas de lo que hoy en día se
conoce como el distrito de Catacaos. Posteriormente se iniciará las gestiones para
refundar la ciudad, y será el virrey Conde del Villar quien ordenará la reinstalación de
la ciudad en territorios de los indios de Catacaos en 1588. 5
Esta es la fecha de la fundación definitiva de la ciudad sobre la base de una
arquitectura de riego construida por los Yngas en lo que ahora se llama El Tacalá
(Castilla). La ciudad y provincia empieza a denominarse San Miguel de Piura del
Villar. Desde este punto se administra el agua temporal que llega por el río, y los
indígenas de Catacaos serán reubicados en un territorio y sitio inundables como
Guamará obligándolos a migrar hacia las partes altas y desérticas. Tiempo atrás, don
Francisco de Toledo había organizado este espacio humano bajo la modalidad de
comunidades indígenas (reducciones) asociando parcialidades nativas y foráneas que
migraban temporalmente hacia otros territorios buscando el agua, la tierra de
humedad, los pastizales, o sea, la reproducción de su base material y la generación de
4 Antonio de la Calancha, 1638 (1974). Crónica Moralizada. Edic. Ignacio Prado Pastor, tomo
I, pp. 110, 112, 114 y 132, Perú. “En el Perú los vientos Australes generan los temperamentos,
ay bochorno si ellos no soplan, i ay frío o fresco cuando ellos corren i asi porque es quotidiano
el Sur, se conserva una simbolización tan agradable, que no se conoce en la redondez del mundo
verano más fresco, ni invierno más templado, o ablando con rigor ni el invierno aflige, ni el
verano apura, porque las sombras son frescas aun en los caniculares, i corriendo viento son
agradables, i en guardandose el ayre en días más fríos, son los aposentos templados sin necesitar
de estufas.....Los muchos que se admiran de no saber la causa, porqué en el Perú estando a dos
leguas de distancia, o en dos cuadras de diferencia, i aun en un mismo lugar i día y ora, ay tres
y cuatro temples diferentes; tiene fácil respuesta, i clara filosofía. El viento sur, o los ayres
australes.... A sido siempre este Perú de un cielo benévolo, hermoso y claro, de hermosísimos
celajes i pintados arreboles, mitigando los ayres frescos del Sur a los ardientes calores de la
tórrida.....Por acá no se a visto ambre, solo llega la carestía a que se vea menos abundancia,
conque sube el precio, mientras llegan socorros de los valles circunvecinos, con ser el pan de
trigo mantenimiento común de todos géneros de gentes, las pestes no an sido por corrupción de
aire, ni llegan a ser generales...(Y) que sea más fecunda esta tierra, que la de España i Europa,
es evidente, pues acá se dan todas las frutas que de allí se traen, i allá no fructifican las más que
de acá se llevan. Es tanto el vino, azeite, miel, azúcar, i la abundancia de trigo, maíz, arroz y
otras varias semillas i frutas sustanciales i legumbres propias que ecede al otro medio mundo”.
También puede consultarse a Nicole Bernex de Falen, y Bruno Revesz, 1988. Atlas regional de
Piura. Edic. Cipca-Pucp.
5 Anne Marie Hocquenghem, 1998. Para vencer la muerte. Piura y Tumbes, raíces en el bosque
51
Piura y Catacaos frente al desafio…
6 Bruno Revesz, y otros, 1997. Piura, región y sociedad. Derrotero bibliográfico para el
desarrollo. Cipca, CERA Bartolomé de las Casas, Perú. José Antonio del Busto D. 1969. Dos
personajes de la conquista del Perú. Editorial Universitaria, Lima, Perú, pp. 1, 14 y 15.
7 Luis Miguel Glave, 1993. “La Puerta del Perú: Paita y el extremo norte costeño, 1600-1615”.
En: Boletín del Instituto Francés de Estudios Andinos, N° 22 (2), pp. 497-519, Lima, Perú.
1991. “El puerto de Paita y la costa norteña en la historia regional de Piura”. En: Boletín del
Instituto Francés de Estudios Andinos, N° 20 (2), pp. 501-509, Lima, Perú.
52
César Espinoza Claudio
8 Anne Marie Hocquenghem, 1993. “El Camino de Pizarro en Piura”. En: I Semana de la
Identidad Cultural 1992. Ponencias y Conclusiones. Instituto Nacional de Cultura Piura y
Universidad Nacional de Piura, pp. 78-144.
9 En las orillas del mar se encuentra Sechura, comunidad de pescadores, vecina de Catacaos, y
53
Piura y Catacaos frente al desafio…
sistemas de riego. Lo que los diferencia es que Colán goza de agua permanente
durante todo el año y Catacaos sólo de cuatro meses. 10
En la sociedad regional los clanes familiares de estas dos comunidades se encuentran
vinculados vía el matrimonio, los negocios y la participación política en el gobierno
regional de Piura. Si durante el siglo XVI y la mitad del siglo XVII todavía se
mantuvieron hegemónicos en la élite indígena el clan de la familia La Chira
(descendientes de la nobleza tallán que intentó liquidar Pizarro en 1532), en Catacaos
se unirán los clanes familiares de La Chira-Colán-Pariñas con la finalidad de mantener
y reproducir la tradición familiar, los privilegios sociales y su posición política en el
gobierno colonial simbolizando en el imaginario colonial La República de Indios.
Posteriormente, en el siglo XVIII se registraría el ascenso de nuevos clanes familiares
vinculados a estos últimos pero esta vez aliados a otras familias y noblezas yungas de
Lambayeque como los Fayso-Temoche. Lo interesante de esta experiencia social es
que al interior de este microespacio rural de Catacaos se reproducirán los lazos
sociales y las interacciones parentales que permitirán la conservación de las
tradiciones y la memoria indígena de un pueblo que luchaba y resistía con sus propias
estrategias culturales no sólo contra el desierto sino también contra la opresión y la
colonización española.11
En el último tercio del siglo XVIII, Catacaos casi monopolizará la producción del
algodón. Al interior de este espacio territorial se concentraba la mayor parte de la
población indígena costeña. Debido a la carencia temporal del agua las gentes de sus
diversas parcialidades están obligadas a movilizarse a varios puntos del desierto
buscando “jaguayes” (ojos de agua) para proseguir con la modalidad de una
agricultura temporal y de orilla de granos y cereales pero también de la crianza del
ganado caprino, mular y vacuno. Se trata de un mundo rural que multiplica sus
fronteras agrarias con cultivos temporales, altamente dependientes del clima y de la
fuerza de trabajo indígena familiar. La gran variabilidad climática y la ocurrencia de
10
José Ignacio de Lecuanda, 1966 (1793). “Descripción geográfica del Partido de Piura”. En:
Mercurio Peruano, Edición facsimilar. Lima, Biblioteca Nacional del Perú, tomo VIII.
Roxanne E. Cheesman Rajkovic, 2011. El Perú de Lequanda: economía y comercio a fines del
siglo XVIII. Lima, IEP, Fundación M. J. Bustamante De la Fuente, 2011.
11 Sobre los grupos étnicos costeños véase los trabajos de: Oswaldo Fernández Villegas, 1992.
“Unión étnica en el curacazgo Nariguala, Costa Norte del Perú, siglo XVIII”. En: Boletín de
Lima, Nº 14, pp. 43-48 (81), Lima. 1988. “Curacazgos de la costa norte: Piura”. En: Boletín de
Lima, Nº 60, pp. 45-46, Lima. Eduardo Franco Temple, 1981. Grupo cataquense y ritual en la
fiesta de Semana Santa. Tesis Bachiller, Mención Antropología, Programa Académico de
Ciencias Sociales. PUCP, Lima. Alejandro Diez Hurtado, 1988. Pueblos y caciques de Piura:
siglos XVI y XVII. Piura: CIPCA, Perú. 1992. “Las comunidades indígenas del Bajo Piura:
Catacaos y Sechura, siglo XIX”. En: Biblioteca regional, N° 10, Piura: Centro de investigación
y promoción del campesinado. Cipca, Perú. Lorenzo Huertas, 1991. “Perturbaciones étnicas en
Piura”. En: Boletin del Instituto Francés de Estudios Andinos, N° 20 (2), pp. 489-500, Lima,
Perú. Jacobo Cruz Villegas, 1982. Catac Ccaos: origen y evolución histórica de Catacaos.
Piura, CIPCA, Perú.
54
César Espinoza Claudio
12 César Espinoza Claudio, 2005. “La lucha por el algodón en las tierras tropicales de Piura: la
comunidad indígena de Catacaos y su incorporación subordinada a la economía regional
colonial y republicana: XVI-XIX”. En: Investigaciones sociales, Nº 14, CSI-IIHS, UNMSM,
pp. 235-268.
13 En las orillas del mar se encuentra Sechura, comunidad de pescadores, vecina de Catacaos, y
Payta junto a San Lucas de Colán. Véase: Lorenzo Huertas Vallejos, 2000. La costa peruana
vista a través de Sechura: espacio, arte y tecnología. Concejo Provincial de Sechura; Lima,
INC, PromPerú, Universidad Ricardo Palma; 1995. Sechura: identidad cultural a través de los
siglos. Municipalidad de Sechura, Piura.
55
Piura y Catacaos frente al desafio…
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57
Piura y Catacaos frente al desafio…
20 Ramón Ferreyra, 1979. “El algarrobal y manglar de la costa norte del Perú”. En: Boletín de
Lima, Nº 1, julio, pp. 12-23. Miguel Clusener Goot, 1987. “Estudios ecológicos sobre la
distribución de los manglares en la costa norte del Perú”. En: Boletín de Lima, Nº 49, pp. 43-
52.
21
En el año de 1980 casi el 90% de las tierras cultivables fueron dedicadas a la producción del
algodón Pima bajo diversas modalidades empresariales de organización de la tierra. Véase F.
Mugguiro, 1983, p. 83.
22 Jacobo Cruz Villegas, 1982, p. 23.
23 Juan Portocarrero, 1907. “Los Trabajos de la Comisión de Irrigación de Piura”. En: Boletín
58
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24
César Espinoza Claudio, 1985. Piura frente al desafío de la Naturaleza: lluvias y sequias en
Catacaos, siglos XVIII-XIX, UNMSM. Oficina de Programación y Estadística, 1972.
Diagnóstico del sector Medio y Bajo de Piura. Lima, p. 17.
25 Salvador Rómulo León. “La palabra “aguacerón”, la lluvia, la posible influencia lunar y un
error del Dr. Eguiguren”. En: La Industria, 28 de julio, Piura. También puede examinarse:
Manuel Vegas Velez, 1989. “Ecología y Mar Peruano”. En: Documento de Comunicación, Nº
3, Concytec, mayo, 1986, “Apuntes Oceanográficos”, Cap. II. Vol. VI. En: Juan Mejía Baca,
Gran Geografía del Perú. Naturaleza y Hombre. Santiago Antúnez de Mayolo, 1986. “Sequías
e inundaciones”. En: Boletín de Lima, Nº 46, Perú. Lorenzo Huertas, 2009. Injurias del tiempo:
desastres naturales en la historia del Perú. Lima: Universidad Ricardo Palma. Editorial
Universitaria, Perú.
59
Piura y Catacaos frente al desafio…
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César Espinoza Claudio
fortalecer su presencia en una geografía que había fijado a Paita como la principal
base político-militar urbana de comunicación con Lima y Panamá. En esta parte de la
costa norte del virreinato del Perú se fortaleció el modelo de la República de Indios
ya que sus habitantes pudieron contener la voracidad mercantilista de los corregidores,
encomenderos y curas locales. El Estado virreinal reagrupa a parcialidades nativas y
forasteras, estos pueblos indígenas se acoplan a la dinámica comercial y obtienen
excedentes monetarios para financiar la construcción de edificios monumentales
religiosos entre los médanos y las dunas desérticas en calidad de símbolos religiosos
y de su nueva identidad pero esta vez sometidos al gobierno de los virreyes y
posteriormente de Felipe II. En su vida cotidiana las familias tallanes conservan
todavía su lengua y herencia cultural agrícola, viven regocijados en medio de albas y
sermones, organizando numerosas fiestas en la que beben, gritan, conversan y planean
los negocios para el futuro y la cancelación de las deudas. Despliegan toda una
diversidad de actividades culturales y festivas para expresar y representar su presencia
y expansión a lo largo del río Piura. Los curacas y los jefes de las parcialidades
realizan actos celebratorios y de agradecimiento a los dioses del cielo quienes con sus
aguaceros fecundan la tierra y los desiertos de Congorá, Letirá, Guamará, Cucungará
y Narigualá. Las lluvias y los desbordes del río Piura fructificarán las plantas y la
vegetación para defenderse de los postreros días cálidos y ardientes.
Conquistar y reconstruir el valle de Catacaos no fue una tarea fácil para los habitantes
yungas. Organizar sus campos agrícolas dominando las aguas que divagaban en varias
direcciones entre el tablazo, los médanos y las dunas desérticas demandó mucha
inversión de energía humana para re construir antiguos sistemas de circulación,
distribución y almacenamiento del agua que permitiera asegurar el crecimiento y la
reproducción de plantas, animales y hombres. En esta pugna con la Naturaleza se tuvo
que vencer las zonas de meandros con aguas malsanas, combatir los paisajes de aguas
dormidas e insalubres que multiplicaban la presencia de insectos productores de
fiebres palúdicas. Combatir estas enfermedades no fue una tarea simple.
Pacientemente tuvieron que erigir e imponer sistemas modernos de desagüe e
irrigación, con eficaces y veloces mecanismos redistribuidores del agua. Los tallanes
se habían obstinado y triunfaron en esta dura tarea de domesticar el agua para ampliar
sus fronteras agrarias y labrar las tierras del algodón, del maíz y del trigo. En este
largo proceso de conseguir el movimiento obediente y la regularización de los
caudales del agua se han conformado sociedades estratificadas y jerárquicas, es decir,
sociedades disciplinadas que administraban un calendario agrícola y climático. 29 Las
investigaciones de Luis Miguel Glave, Pavel Elias Lequernaqué y de Oswaldo
Fernández Villegas han fortalecido la idea de que en estos siglos iniciales de la
61
Piura y Catacaos frente al desafio…
30
Luis Miguel Glave. Luis Miguel Glave.2014. “El arbitrio de tierras de 1622 y el debate sobre
las propiedades y los derechos coloniales de los indios”. En: Anuario de Estudios Americanos,
71(1), enero-junio, pp. 79-106, Sevilla, España. Pavel Elias Lequernaqué. 2004. “El
Corregimiento de Piura en tiempos de la Casa de Austria”. Cap. IV. En: Jose Antonio del Busto,
pp. 211-263; y Oswaldo Fernández Villegas. 1998. Conflictos por el poder en Colán, siglos
XVII-XVIII. Cámara de Comercio y Producción de Piura; 64 p. Perú. 1992. “La
desestructuración de los curacazgos andinos: conflictos por la residencia del curaca de Colán.
Costa Norte”. En: Allpanchis, N° 40, pp. 97-115, Cusco, Perú.
31 Hoy la comunidad científica la denomina ENSO (El Niño Southern Oscillation). Lorenzo
Huertas, 2009. Injurias del tiempo: desastres naturales en la historia del Perú. Lima:
Universidad Ricardo Palma, Editorial Universitaria, Perú.
32 Manuel Vegas Velez, 1981. “El sistema de corrientes del Pacífico Sudoriental y los recursos
vivos de la región”. En: Boletín de Lima, Nº 11, vol. II, pp. 33-42, Lima. Eduardo Franco
Temple, 1991. El fenómeno El Niño en Piura: ciencia, historia y sociedad. Centro de
Investigación y Promoción del Campesinado, Piura.
33 Albatros, 1983. “Las enseñanzas de El Niño”. La República, Mayo 9, p. 11.
62
César Espinoza Claudio
63
Piura y Catacaos frente al desafio…
indicar que durante la estación climática que le tocó cruzar este camino desértico le
fue favorable además de encontrar una mayor disposición de las autoridades Yngas
para instalarse cerca a la guarnición militar de Poechos y empezar a dialogar con el
gobernador Mayzabilca.
El trayecto carretero que cruza Tumbes a Poechos muestra una total limpieza que
llama la atención de los españoles que marchan a pie y a caballo, pues se trata de una
ruta libre de vertederos y basurales con espacios sembrados de bosques de algarrobo
que permiten el manejo del aire y la arena. Los acompañantes de Pizarro se encuentran
totalmente sorprendidos de la existencia de una probada tecnología de caminos y
manejo de la energía que produce la naturaleza, de la construcción y funcionamiento
de una diversidad de colectores de basura y de administración de los “ojos de agua”
que permiten conservar la salud de las gentes nativas y disponer de parcelas de cultivo
dispersas, así como la de disponer de leña y de madera para autosuministrarse energía
y asegurar el funcionamiento de un ramal caminero articulado al Qhapaq Ñan de los
Andes.
La existencia y funcionamiento de este camino expresa la existencia de una política
de transporte para las actividades públicas de la burocracia cuzqueña y tallán pero
también la movilización de recursos necesarios para la guerra. En la actualidad pocos
son los estudios sobre la red de caminos terrestres que dinamizaban la vida económica
y los beneficios socioeconómicos y el manejo de los factores ambientales que se
practicaba en este espacio tallán y guayacondo.36
En la década del ochenta se ingresó al estudio de las comunidades indígenas del Bajo
Piura desde diferentes perspectivas y temáticas especializadas.37 Sin embargo, escasa
atención ha merecido la relación Tierra-Agua para los siglos XVI-XVII. Excepto los
trabajos de Alejandro Diez Hurtado (1989) y Hakim Vial (1981), el tema está abierto
para la formulación de propuestas y problemas sobre las permanencias y los cambios
de las economías indígenas costeñas en un orden colonial español.38
36 Véase: Anne Marie Hocquenghem; José Poma y Lorena Salcedo. 2009. La red vial incaica
en la región sur del Ecuador. Universidad Nacional de Loja, Centro de Investigación y Apoyo
al Desarrollo Local-Regional, CIADL-R, Loja, Ecuador.
37
Lupe Camino, 1982. Los que vencieron al tiempo. Simbilá, Edic. Cipca; 1987, Chicha de
maíz. Bebida y vida del pueblo de Catacaos, Edic. Cipca. Anne-Marie Hocquenghem, 1989,
“Bajada de Reyes en Narigualá”, Cipca, Biblioteca Regional Nº 6. Guillermo Hakim Vial, 1981.
Distribución de tierras en el Bajo Piura, Edic. Cipca. Oswaldo Fernández Villegas, 1989. La
Huaca Narigualá: un documento para la etnohistoria de la Costa Norte, Conapis, III Sepia.
Piura; 1989. “Las Capullanas: mujeres curacas de Piura, Siglo XVI-XVII”. En: Boletín de Lima,
Nº 66, pp. 43-50. Lima. Eduardo Franco, 1981. Grupo cataquense y ritual de semana santa.
Tesis de Bachiller en Antropología, PUCP.
38
Lorenzo Huertas, 1995; Oswaldo Fernández Villegas, 1992. María Nuñez, 1991. Colán:
antiguo grupo de pescadores coloniales, Memoria Bachiller, Humanidades, PUCP, Perú.
64
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39 César Espinoza Claudio, 1992. Ecología y Sociedades Indígenas. Catacaos y Colán, siglos
XVI-XVIII, Ms. UNMSM; 1999. Sociedad Indígena, tierra y curacazgos yungas en la región
de Piura, siglos XVI-XVIII. Catacaos y los desafíos de la Naturaleza, 1532-1732. Tesis de
Maestría en Historia, PUCP, Tomo I, pp. 35. Alejandro Diez H., 1999. “Tierras y comunes de
indios a fines de la colonia”. En: Scarlett O’Phelan, 1999. El Perú en el siglo XVIII. La Era
Borbónica, pp. 279-294, PUCP, IRA, Lima.
40 Luis Clark, 1958. “Fundación de la ciudad de Piura. Recopilación 1587-1589”. En: Prosistas
65
Piura y Catacaos frente al desafio…
UCPs. Catacaos, cap. II, Cipca, Piura. José Luis Bazo, 1978. Relaciones sociales no
capitalistas en el Bajo Piura. Aspectos ecológicos, Cipca (Ms), Piura.
66
César Espinoza Claudio
44 Jacobo Cruz Villegas, 1982. Bruno Revesz Long, 1992. “Catacaos: una comunidad en la
modernidad”. En: Debate Agrario, Nº 14, pp. 75-105, edic, Cepes, Lima. Víctor Eguiguren,
1895. Las lluvias en Piura: fundación y traslaciones de la ciudad de San Miguel de Piura. Impr.
Liberal, 31 pp., Lima.
45
Tadeo Haënke, 1901. Descripción del Perú. Imprenta El Lucero. Lima. p. 237.
67
Piura y Catacaos frente al desafio…
46 Miguel A. Seminario, 1986. Historia de Sullana. Editorial Lumen, Lima; 1995. Historia de
p. 57.
48
Cobo, B. 1964, p. 58.
49 Cobo, B. 1964, p. 65.
68
César Espinoza Claudio
fertiliza esta dinámica cruzando las pampas desérticas para el beneficio de pequeñas
minorías que buscan conseguir ingresos complementarios y también las noticias de
otros negocios que impulsan los hacendados laicos y religiosos quienes están
preocupados por ingresar pequeños lotes de negros esclavos provenientes de Panamá
para sus fundos y chacras de trigo, maíz y frutales.
Es necesario precisar que a estos flujos lo acompañan ciclos de reflujos y de
estancamiento temporal, de paralización del comercio marítimo y de escasez del agua
que debilita la crianza del ganado caprino y reorienta a las poblaciones indígenas a
buscar alimentos marinos y de otra clase de mamíferos existentes en las
desembocaduras de Sechura y Amotape. En esta dura lucha por la subsistencia
material participan también numerosos negros esclavos y mestizos de todo pelaje
organizando espacios geográficos controlados por el miedo al despojo de la carga de
maíz y de frutales o el abuso sexual de las mujeres.50 Los hombres mestizos que viven
en la costa de Piura son también parte del universo humano que cotidianamente se
enfrenta a un paisaje natural diverso en este complejo proceso histórico de crear y
recrear una civilización o convivencia armónica entre organización social, tecnología
y recursos naturales.51
En el siglo XVII el valle de Catacaos vive una encrucijada histórica muy antigua.
Desde muchas centurias atrás todo ha confluido hacia él concentrando una parte
importante de la historia de los tallanes: caminos, sistemas de riego, tierras de
labranza, ciudades-fortaleza, templos religiosos, modos de vida, religión y muerte,
ideas y costumbres, campos de pastoreo, técnicas de cultivo en tierras húmedas,
charán, algodón, frutales, etc. El gobierno de los Austrias le impone el sistema de vida
llamada de La República de Indios que le asegura una parte de sus tierras a cambio de
un tributo y la evangelización cristiana. Este es un tiempo histórico en la que la cultura
agraria española se fusiona a una milenaria civilización indígena agraria y marítima.
Los habitantes de este valle son producto de la experiencia adquirida en cohabitar un
espacio que mantiene como fronteras la cordillera de los Andes y las orillas del mar.
En la búsqueda insaciable de reproducir la vida sus gentes cruzaron muchas veces
caminando o navegando las pampas desérticas de los valles del Chira y el Piura,
levantando poblaciones temporalmente y construyendo terrazas agrícolas para
movilizarse en corto tiempo hacia otras zonas que ofrecieran mayores recursos de
vida. Tanto en su paisaje físico como en su paisaje humano, Piura y el valle de
Catacaos son una encrucijada civilizatoria, el producto histórico de numerosas
migraciones e invasiones en la que predomina la mezcla y la recomposición de
Puchupay, un homicidio de 1656”. En: Boletín de Lima, Nº 91-96, pp. 16-24, Perú.
51 Carlos Gálvez Peña, 1998. “En la frontera del Reino: apuntes sobre sociedad y economía de
un curato en la sierra de Piura (1780-188)”. En: Scarlett O’Phelan Godoy/Yves Saint Geours
(comp.), pp. 95-168, IFEA-CIPCA.
69
Piura y Catacaos frente al desafio…
52
César Espinoza Claudio, 1992. Agricultura y Población en la Costa Norte: Piura-Catacaos,
Siglos XVI-XVII. UNMSM, IIHS, Perú.
53
Cobo, B. 1964, p.83.
54 Cobo, B. 1964, p.83.
70
César Espinoza Claudio
recurso líquido organiza pequeños oasis y planta árboles y siembra especies arbustivas
para la sobrevivencia de sus rebaños caprinos y porcinos:
“En estos cerros, pues, y sierra marítima, haciendo una lista o faja de tres a
cuatro leguas de ancho desde la marina para la tierra adentro, y larga desde
donde empieza junto a Trujillo, 200 leguas antes del cabo y término de los
Llanos, caen solamente las garúas. A estos cerros que con ellas se riegan
llamamos en este reino Lomas […] porque en él se visten de yerba y crian
abundantes pastos. Así que tienen de largo las lomas y tierras de garúas como
300 leguas, poco más o menos, y de ancho no más de tres o cuatro”.55
Sobre esta enorme superficie de valles y desiertos encontramos desde el siglo XVI
caravanas de mulas y de llamas en calidad de conductoras de víveres y mercancías
metálicas y textiles, polvo en oro y algodón, harina de trigo y tollos, seda y jabón para
el consumo de las poblaciones españolas de la Ciudad de los Reyes, Trujillo y San
Miguel de Piura. Numerosos navíos o convoyes de navíos se estacionan en el puerto
de Paita provenientes de Panamá, Acapulco y Filipinas.56 El camino de los viajeros es
por la orilla del mar, la arena mojada es más sólida y tiesa que la seca y se utilizan
también los caminos y los tambos construidos por el gobierno de los Incas. Estos
caminos son más usados en invierno que en verano. En esta última estación climática
se camina de preferencia en la noche o de madrugada. 57
7. ESPACIO URBANO Y PODER EN LA PROVINCIA SEPTENTRIONAL DE PIURA
El nuevo poder español se incrustó en medio de un territorio gobernado por los Yngas
y los Tallanes. Un pequeño grupo de españoles acompañados de indígenas
centroamericanos y de negros esclavos empiezan a diseñar un nuevo mapa de
dominación política. Este grupo de conquistadores migran desde el valle de Tangarará
(Valle de La Chira) hacia el valle de Morropón-Yapatera, conocido ahora como el
Alto Piura, y buscan un sitio con agua y seguridad. Este grupo activo de españoles
marcha acompañado por los curacas locales y un contingente indígena hacia el sitio
llamado hoy "Monte de los Padres" (otros prefieren llamarla Piura La Vieja) para
refundar simbólicamente un nuevo espacio urbano que represente a la nueva autoridad
del rey de España, Carlos V.
Esta nueva urbe que empieza a levantarse constituyó un complejo simbólico que
asumió formas arquitectónicas y urbanísticas que van a representar al poder español
que esta vez ocupaba un espacio cruzado por un río y un complejo hidráulico y
consultarse a Fernando Iwasaki Cauti, 1992. Extremo Oriente y Perú en el siglo XVI, editorial
Mapfre, Madrid, pp. 181-222. También Margarita Suárez, 1995. Comercio y Fraude en el Perú
Colonial. Las estrategias mercantiles de un banquero. IEP-BCR, pp. 15-42.
71
Piura y Catacaos frente al desafio…
caminos que habían sido capitalizados por el gobierno de los Yngas. Se instaura
entonces en este nuevo sitio un nuevo medio de legitimación de Pizarro como
instrumento de dominación y de administración de un conjunto de microvalles cuyos
afluentes hídricos desembocan en el río Piura.
Se organiza por tanto un área estratégica con un tejido urbano para imponer la
hegemonía política sobre una población multiétnica. Este nuevo lenguaje urbanístico
de poder impondrá una nueva arquitectura basada en el uso de la piedra para erigir la
plaza central, la iglesia, el Ayuntamiento, las casas-solares de los encomenderos y de
las autoridades de la Real Hacienda. Se trata de una microciudad que debería servir
para asegurar la victoria militar contra los Yngas. 58
La información escrita de las autoridades que se estacionaron en esta ciudad
prácticamente ha desaparecido, no existen las actas capitulares de la segunda mitad
del siglo XVI y solo tenemos a la fecha datos proporcionados por la arqueología
colonial que a comienzos del siglo XXI ha empezado a explorar las bases
arquitectónicas de la ciudad de San Miguel que en este caso empieza a denominarse
Piura y que está simbolizado por la existencia de una plaza de forma rectangular
ubicado en un pequeño monte y en la que se ha ubicado las bases del templo parroquial
fundado por los misioneros de la orden de La Merced.59
Todo indica que se trata de un esquema urbano radial que sirvió para la repoblación
de un espacio por un grupo de españoles que migraron desde Tangarará al registrarse
una feroz resistencia armada de los caciques y las parcialidades indígenas tallanes.
Va a ser en este lugar que empezará a levantarse un núcleo urbano que asumirá la
forma preliminar de villa para luego funcionar con la categoría de ciudad de SM de
Piura durante casi tres décadas y ser abandonado en 1578 debido al fuerte impacto del
FEN y a un prolongado ciclo de sequía, que destruyó la base agrohidraúlica de este
valle y sus pobladores, obligándolos a migrar hacia las orillas del Océano Pacífico, el
puerto indígena de Paita.
San Miguel (SM) de Piura transitará de la condición de aldea a la de villa y luego a la
de ciudad porque aquí se asentarán los encomenderos y sus familias, los virreyes y las
tropas militares que los acompañan, pero también los caciques y los indígenas
tributarios que trabajaran la tierra y se especializarán en la ganadería vacuna y caprina.
58 Nombres de las calles antiguas de la ciudad de Piura: 1. Calle del Río (hoy calle Lima), aqui
se levantó la Iglesia de San Francisco y las casonas de las primeras familias españolas y criollas.
2. Calle Real (hoy calle Libertad), concentra casas de las familias más ricas de la ciudad, se
construyen dos iglesias, La Merced (hoy el Palacio Arzobispal) y Belén. 3. Calle El Playón
(hoy calle Arequipa), reúne casas y solares de gente dedicada al comercio local. 4. Calle
Pedregal (hoy calle Cuzco), espacio habitado por familias mestizas proletarias. 5. Calle Los
Angeles (hoy calle Junín). Espacio que limita con las dunas y médanos que rodean a la ciudad.
59 César Astuhuamán Gonzáles.2013.” La función de la arquitectura inca de élite en el extremo
norte del Perú”. En: Cuadernos del Qhapaq Ñan, Año 1, N° 1, enero-junio, Perú.
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César Espinoza Claudio
60
César Espinoza Claudio. 2008. “Sociedad y política en la República de Indios en la costa
norte del Perú. La comunidad indígena de Catacaos y la lucha por la tierra: 1780-1837”. En:
Revista de Sociología, N° 18-19, pp. 117-145. Fondo Editorial de la Facultad de Ciencias
Sociales, UNMSM, Perú.
73
Piura y Catacaos frente al desafio…
conocidos como el Alto Piura que colindan con las nacientes cordilleras y páramos
andinos. En esta superficie territorial se organizaran una diversidad de haciendas y
estancias que empezarán a ser poblados temporalmente por las familias y
parcialidades indígenas yungas y las familias de negros esclavos que proceden de
Panamá y el África.61
En efecto, a los ciclos de las alteraciones climáticas se unirá las consecuencias de la
presencia de Thomas Cavendish en Paita en 1587, un momento crítico para que desde
la ciudad de Lima, el virrey Conde del Villar, atienda la solicitud de un grupo de
vecinos encomenderos para reimpulsar la refundación de la ciudad de SM de Piura en
las tierras de la comunidad indígena de Catacaos.
En esta oportunidad nuevamente los colonizadores empezarán a levantar una nueva
urbe con una plaza principal en el sitio llamado de “El Chilcal”, y a erigir un templo
parroquial y la Casa del Ayuntamiento y solares para los encomenderos españoles. La
ciudad de SM de Piura se levantó entonces a la orilla derecha del río Piura o Lengash,
y de igual forma, las actas capitulares de estos años han desaparecido y es muy poco
lo que se conoce acerca de sus primeros trazados urbanos y la distribución de espacios
privados y públicos, así como la construcción de solares y casonas locales.
En este proceso de levantamiento y consolidación de la nueva sede urbana de SM de
Piura destaca la función que va a impulsar la Iglesia, institución que va a regular la
vida de individuos y de comunidades organizadas en barrios y parroquias de la
población española, criolla mestiza, indígena y negra esclava y liberta.
El levantamiento de la Iglesia Matriz no ha dejado mucha documentación para
conocer si fue paralelo a la construcción de los edificios y locales de las órdenes de
San Francisco y de La Merced justamente en una de las principales avenidas que
colindan con el río Piura y que van en dirección oeste y este. Las parroquias señaladas
junto a la del barrio de San Sebastián son las que van a dar forma a la ciudad y a sus
actividades de evangelización. Curas y sacerdotes despliegan sus campañas de
evangelización en las parroquias y van a permitir que la gente se arraigue en este
pequeño territorio que destaca por sus puquiales y canales de riego, y sus principales
calles y avenidas que van tomando forma. La vida y la muerte serán controladas por
este grupo de religiosos que van a desplegar una variedad de procedimientos rituales
y de ocupación de microespacios ceremoniales que van a dar sentido de pertenencia a
las gentes y a una primera idea de comunidad urbana que vivirá el ajetreo de la vida
comercial y agroganadera en la costa norte del Perú.
Sociedad colonial y religión viven correlacionados e interesados en fortalecer al poder
eclesiástico representado por la parroquia de indios (San Sebastián) y de españoles
74
César Espinoza Claudio
75
Piura y Catacaos frente al desafio…
climáticas y de los corsarios y piratas que asolan el puerto y los negocios asentados
en Paita.64
El siglo XVIII empieza marcado por un ciclo de recuperación económica y
demográfica. El valle de La Chira empieza a ser repoblado y en ambas márgenes de
este espacio territorial se reasientan familias indígenas del valle de Catacaos-Sechura
dedicados al cultivo del algodón y de la crianza de ganado mayor menor. En el sitio
de Amotape y Pariñas se explota y comercializa la brea y las botijas por familias
criollas y negros esclavos reforzando los flujos mercantiles con Tumbes y San Lucas
de Colán. Junto al comercio emergen las torres de pequeñas capillas en Colan y
Amotape, también en La Huaca, Querecotillo y La Punta. Nada se sabe sobre las
fechas de levantamiento de estos pequeños edificios que construyen los campesinos
colonos uniendo caminos, canales de riego y poblaciones rurales que empiezan a
poblar ambas márgenes del río La Chira. Lo interesante de esta vida e historia rural es
que estos pequeños torreones empiezan a marcar las plazas de los centros poblados y
el ruido de las campanas las identifican cuando se reúnen las autoridades civiles y
eclesiásticas. La vida rural entonces se solidifica con la presencia de pequeñas
poblaciones campesinas indígenas que identifican sus plazas y capillas, sumándose
así el poder eclesiástico y las autoridades civiles que resisten al dominio de la hacienda
que mira con recelo como crece una población rural apoyada por la religión católica. 65
La historia de otro grupo de pequeños centros poblados que crecen y subsisten a los
bordes de la cordillera como Morropon, Yapatera, Tambogrande, La Punta, y a los
bordes y la desembocadura del río La Chira, como San Lucas de Colán, La Arena, La
Huaca, Amotape, Querecotillo y La Punta tienen su punto de partida en la encomienda
que será hasta finales del siglo XVII la célula básica de la estructura administrativa de
la provincia de Piura. En estas microurbes rurales no vive permanentemente el
encomendero sino su mayordomo o personal contratado para recolectar los tributos
en especies y dinero, y también para utilizar los turnos de trabajo personal indígena
que han concertado con los curacas y autoridades comunales. Estos sitios de
concentración poblacional temporal van a ser mas tarde urbanizados asociando dos
formas de poder, la encomienda y la parroquia, instancias administrativas que serán
64 Susana Aldana, 1999. Poderes en una región de frontera: comercio y familia en el norte
(Piura, 1700-1830). Edic. Panaca, Perú.
65 En marzo de 1784 don Josep Vicente Zavala, Corregidor de Piura informa “que las regatonas
o revendedoras en contravención de las leyes salen a los caminos a atajar a los indios que de
los pueblos comarcanos traen pescado, frutas, y menestras de las que ellos cosechan para
comprarlas por menor precio y revenderlas en demasiada carestía y lo que es peor estrechan al
comprador a que reciba el pescado o miniestras acuartillado sin quererlo vender por medio
reales, de que resulta sumo agravio al público y a los pobres” (f.1). Este funcionario del
gobierno virreinal señala que los caminos deben estar libres para la circulación de las
mercancías producidas en los valles de Piura y que los mercaderes deben llevar sus productos
a la plaza y venderlo al público. Actuar en sentido contrario obliga a el pago de una multado y
la pena de 50 azotes. Piura 30/03/1784. ARP, 1784-1817. Corregimiento, Causas Criminales.
76
César Espinoza Claudio
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Piura y Catacaos frente al desafio…
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César Espinoza Claudio
66César Espinoza Claudio, 2011. “Movilizaciones sociales por la tierra y autonomía política en
Morropón y Chulucanas (Piura, 1783-1870)”. En: Revista de Sociología, N° 20, pp. 153-181,
Facultad de Ciencias Sociales, UNMSM, Lima, Perú. Pablo F. Luna, 2005. “El intocable
dominio y las reformas de la posesión: los planteamientos de Campomanes”. En: Tiempos
Modernos, Revista Electrónica de Historia Moderna, N° 12 (2).
http://www.tiemposmodernos.org/tm3/index.php/tm/article/view/59/85. [Consultado en
12.02.2014]
79
Piura y Catacaos frente al desafio…
se ha expandido apropiándose la oligarquía local de casi las tres calles paralelas que
corren a orilla del río Piura como símbolos de poder y de monopolio del espacio
urbano. Este microespacio urbano asocia sujetos de poder y un tipo de arquitectura de
la vivienda que lo diferencia de otros sectores sociales ubicados en los barrios
periféricos del sur o del norte denominado en este tiempo como parcelas o territorios
de “extramuros”. En buena cuenta, podemos señalar que la ciudad de SM de Piura
ofrecerá durante el tiempo de los Borbones una imagen cambiante, con nuevos sujetos
de poder que han extendido sus intereses materiales como las tinas de jabón y las
haciendas ganaderas dentro y fuera de la ciudad de SM de Piura.67
Otros elementos que ayudan a entender los cambios en este microespacio territorial
son las instituciones de la parroquia que monopolizarán un espacio urbano organizado
en cinco barrios y que concentra un poco más de cinco mil habitantes de todos los
colores. En Piura, la parroquia concentra un espacio geográfico y también espacios y
procedimientos simbólicos que van a permitir construir gradualmente una identidad y
comunidad local, de pertenencia a los individuos multiétnicos.
Otra novedad que parece imponerse en este tiempo histórico es el funcionamiento
permanente del Cabildo de Piura expresando la existencia de una mayor autonomía
del gobierno regional criollo para tratar asuntos que permitieran la acumulación de la
riqueza y el combate a los bandoleros y negros cimarrones que deambulaban por los
campos desérticos de Pabur y Mallares por ejemplo.
En Piura, el gobierno municipal está dominado por una pequeña oligarquía de familias
estancieras y de comerciantes que utilizan a este Concejo como un instrumento útil
para formalizar una variedad de decisiones y acuerdos que le permitan proseguir
acumulando rentas y ganancias monetarias. Se trata de una institución dependiente de
la ciudad de Trujillo y de Lima que está subordinada a los intereses particulares de un
grupo dominante que trafica con el comercio marítimo y terrestre, con la compra-
venta de negros esclavos, la producción de algodón y la comercialización de la
cascarilla.68
Estamos pues frente a un grupo dominante que controla la plaza pública y su picota
junto a la Casa Consistorial como el escenario simbólico de su poder y el control de
la vida pública local. La familia de los Seminario lideraría temporalmente a esta
pequeña oligarquía regional que construye gradualmente su liderazgo político
67 Luis Miguel Glave, 2009. “Propiedad de la tierra, agricultura y comercio, 1570-1700: el gran
despojo”. En: Contreras, Carlos (ed.), Compendio de historia económica del Perú, II: Economía
del período colonial temprano; pp. 313-446, Lima, Banco Central de Reservas del Perú -
Instituto de Estudios Peruanos, Lima.
68 Carlos Gálvez Peña, 2002. “Modernidad y piedad: notas sobre la construcción de la iglesia
rural en Piura a fines del siglo XVIII”. En: Sobre el Perú: homenaje a José Agustín de la Puente
Candamo / Guerra Martinière, Margarita; Holguín Callo, Oswaldo y César Gutiérrez Muñoz
(edits.), pp. 581-600, PUCP, Lima.
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Mapa N° 1
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Mapa N° 2
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Recibido: 23 de junio de 2014 Historia y Región, Año II, N° 2, Lima (Perú), Nov. 2014: 85-104
Aceptado: 23 de setiembre de 2014 ISSN (impreso): 2309-933X
RESUMEN :
El presente artículo, a partir de una genealogía de la familia cacical, pretende definir la línea
sucesoria de Caciques y Segundas Personas del pueblo de San Bartolomé de Huacho para el
siglo XVIII y las relaciones de parentesco espiritual que los liga a los españoles (civiles y
religiosos). Además identifica la participación política de los descendientes de los caciques en
el proceso de independencia. Para alcanzar dicho objetivo se ha revisado detalladamente los
libros sacramentales de la parroquia San Bartolomé de Huacho conservado en el Archivo del
Obispado de Huacho. Partimos de una revisión bibliográfica sobre el tema de la que concluimos
que es incompleta y poco clara conceptualmente. De ahí la necesidad de complementar lo
avanzado con la información contenida en los libros parroquiales. De la información trabajada
se desprende que a fines del siglo XVIII la familia cacical había entrado en decadencia. En la
primera década del siglo XIX ya no se designaron más caciques en Huacho, sin embargo los
descendientes del Cacique y el Segunda Persona van a formar parte del Primer Municipio
Independiente conformado a fines de 1821. Se incluye como anexo parte del acta de instalación
del Cacique Thomas de Villanueba Samanamud de 1766.
PALABRAS CLAVES : Cacique, segunda persona, gobernador, parentesco espiritual, libros
parroquiales.
ABSTRACT :
This article, from a family genealogy of the chiefdom, seeks to define the line of succession of
Caciques and Second Persons of the village of San Bartolome de Huacho to the eighteenth
century, and the spiritual kinship relations that joins to the Spanish (civil and religious). It
identifies the political participation of the descendants of Caciques in the process of
independence. To achieve this objective has been reviewed in detail the sacramental books of
the parish of St. Bartholomew of Huacho preserved in the Archives of the Diocese of Huacho.
We start with a literature review on the topic of which conclude that it is conceptually
incomplete and unclear. Hence the need to complement the advances in the information in the
*
Educador en el Área de Ciencias Sociales por la Universidad Nacional José Faustino Sánchez
Carrión de Huacho. Especializado en Gestión Cultural. Este trabajo tiene su origen en una
monografía presentada en el curso “Historia del Perú 3: siglo XVIII”, llevado en la PUCP, a
cargo de la Dra. Scarllet O’Phelan.
Los caciques del pueblo de San Bartoloḿ…
parish registers. From worked information shows that in the late eighteenth century cacique
family had fallen into decay. In the first decade of the nineteenth century chiefs are not
appointed in Huacho, but the descendants of Chief and the second person will be part of the
First Independent Municipality formed in late 1821 is annexed a part of minutes of installation
of Cacique Thomas Villanueba Samanamud in 1766.
K EYWORDS : Cacique, second person, governor, spiritual kinship, parish books.
INTRODUCCIÓN
E
n un rápido balance historiográfico sobre la antigua provincia de Chancay
podemos notar que son pocos los investigadores que han trabajado con fuentes
primarias, Elías Ipinze es el más notable, pues los demás investigadores han
privilegiado las fuentes secundarias, siendo los trabajos de Emilio Rosas Cuadros y
Filomeno Zubieta de los más destacados. Sobre el siglo XVIII en particular no
conocemos trabajos más allá de los que se han referido a los caciques, descuidando
otros temas como son los referidos a la vida económica, política y social, tan
necesarios para conocer el contexto previo al proceso de independencia y así
comprender el comportamiento de los actores sociales que tan importante
participación tuvieron en este trascendental acontecimiento histórico.
Sobre el tema particular de los Caciques del pueblo de Huacho en el siglo XVIII tres
son los trabajos que se avocan a desarrollar este tema. El más antiguo fue publicado
en el año 1999 por Miguel Arturo Seminario Ojeda en el N° 19 de la Revista del
Archivo General de la Nación. Seminario destaca la importancia de los litigios en los
que participan los caciques, pues en el afán de demostrar sus alegatos presentan
abundante documentación por la cual nos enteramos hoy sobre “los entroncamientos
familiares y de las redes de poder”. También menciona haber trabajado con los
testamentos, los cuales “revelan información genealógica”. Lo más destacado de este
artículo es que aporta una secuencia sucesoria de los caciques desde el siglo XVII,
pero en el caso de Cacique Dn. Lorenzo Samanamu solo anota algunos datos referidos
a su participación en la abortada rebelión de Huarochirí de 1750 y su difícil situación
económica generada a consecuencia de ello, además de algunos datos sobre su esposa
Da. María Minollulli, información que después será citada en posteriores trabajos.
El 2003 se desarrolló en la Universidad Nacional José Faustino Sánchez Carrión de
Huacho el seminario titulado “Huacho en la Historia Regional” donde Raúl Adanaqué
Velásquez participó con el trabajo titulado: “Los caciques de Huacho: siglos XVII-
XIX”, en el que presenta reseñas de los testamentos de miembros de la familia
Samanamu Paico a los que tuvo acceso en el Archivo General de la Nación1 pero no
desarrolló el tema en sí. Algunos de los datos anotados llenan los vacíos que no se
1 AGN en adelante.
86
Luis Alberto Rosado Loarte
pueden salvar de otra manera, ya que los libros parroquiales de Huacho empiezan a
correr, en promedio, a partir de 1750. Sobre los caciques del siglo XVIII dice poco y
para el caso de Dn. Lorenzo Samanamud se basa principalmente en lo dicho por
Seminario. No considera el caso de los Segunda Persona.
Con motivo de la organización y puesta en servicio del Archivo del Obispado de
Huacho2 Miguel Silva se dedicó a revisar minuciosamente los libros sacramentales de
las parroquias de Huacho, Huaura y Chancay principalmente. Producto de dicho
esfuerzo es su libro “Presencia de españoles, negros y caciques en el pueblo de San
Bartolomé de Huacho: 1748-1825” donde presenta listas detalladas de matrimonios
entre españoles, propietarios de esclavos, galería de sacerdotes y una genealogía de
los Caciques. Lamentablemente contiene algunos vacíos y errores en fechas y
nombres, más aún, en algunos casos en donde se presentan dudas resuelve con poco
criterio. Para el caso de los Caciques su error más grave es que no tiene en claro el
concepto de Segunda Persona por lo que no lo distingue del de Cacique, lo cual lo
lleva a organizar la información de manera incorrecta. Nuevamente el artículo de
Seminario sirve de base para el caso de Dn. Lorenzo Samanamud y otros Caciques.
Conscientes de que lo avanzado sobre este tema es impreciso y poco claro
conceptualmente, pretendemos definir la línea sucesoria de Caciques y Segundas
Personas del pueblo de San Bartolomé de Huacho para el siglo XVIII y sus relaciones
de parentesco espiritual que los liga a los españoles (civiles y religiosos). Además
identificaremos la participación de los descendientes de los caciques en el proceso de
independencia. Para alcanzar nuestro objetivo hemos revisado detalladamente los
libros de bautismos N° 1 (1755-1779), N° 2 (1780-1792), N° 3 (1807-1814), N° 4
(1814-1820) y N° 5 (1821-1824); de matrimonios N° 1 (1749-1824) y N° 2 (1835-
1846) y de defunciones N° 1 (1748-1812) de la parroquia de San Bartolomé de
Huacho3 conservados en el Archivo del Obispado de Huacho.
En la revisión de estos libros sacramentales de la parroquia de Huacho hemos
encontrado referencia a cuatro Caciques principales: Dn. Lorenzo Samanamud Paico,
Dn. Thomas de Villanueba Samanamud Paico (caciques de Huacho, padre e hijo
respectivamente), Dn. Juan Esteban SIPÁN y Dn. Marcos Sipán (caciques del pueblo
de Végueta, padre e hijo respectivamente). En todos los casos vivían avecinados en el
pueblo de Huacho. También hay alusión a un Segunda Persona y a una Cacica (Da.
María Leocadia de la Concepción Humac Minollulli Estrada, esposa de Dn. Lorenzo
Samanamud Paico). Hay también referencia a Caciques menores o de parcialidad y
hasta un “caciquillo”. En esta monografía nos vamos a centrar en los Caciques
Principales y sus Segunda Persona en el pueblo de San Bartolomé de Huacho.
2
AOH en adelante.
3 SB en adelante.
87
Los caciques del pueblo de San Bartoloḿ…
problemática ciudadana en Tarapacá, desde el periodo Tardío Colonial hasta 1837”, Revista
Andina, N 46, Primer semestre. 2008, p. 62-63.
6 Núria Sala i Vila, Y se armó el tole tole. Tributo indígena y movimientos sociales en el
virreinato del Perú, 1790-1814. IER José María Arguedas, Ayacucho. 1996, p. 65.
7 O’Phelan Godoy, Scarlett “Indios nobles e indios del común en el Perú Borbónico”. En: La
88
Luis Alberto Rosado Loarte
El caso del cargo Segunda Persona ha recibido poca atención por parte de los
historiadores, así lo manifiesta Carolina Jurado, quien ha trabajado el tema para la
zona de Charcas, Bolivia. En dicho artículo, referido al pueblo de San Marcos de
Miraflores en Charcas, en el periodo que comprende los años 1575-1619, observa que
el cargo de Segunda Persona está asociado a la mitad Hurin de donde los segundas
fueron poderosos principales de dicha mitad, por lo que relaciona el cargo de Segunda
a la división de origen prehispánico de dualidad andina8.
Escobedo anota, sustentado en información contenida en “Gobierno del Perú” de Juan
de Matienzo (1567) que el Virrey Toledo, “basándose en la organización interna de
las comunidades aborígenes” propuso la siguiente jerarquía de curacas: Primera
Persona o Curaca de mayor autoridad en la comunidad, correspondía al curaca
hanansaya, o de la parcialidad superior y el Segunda Persona correspondía al Curaca
hurinsaya9. Coincide con esto Monique Alaperrine-Bouyer, quien basa su apreciación
sobre información contenida en Huamán Poma 10.
Para el caso que trabajamos hemos observado que la diferencia entre Cacique y
Segunda no corresponde a mitades como se anota, pues las segundas personas están
referidas a hijos primogénitos o hermanos del cacique en función. La razón de esta
diferencia debe estar en que las referencias anotadas corresponden al periodo colonial
temprano, por lo que probablemente la naturaleza del cargo se haya degenerado con
el correr los siglos. En todo caso, es notorio destacar que los privilegios que se le
concedían al Segunda Persona eran menores que los que se hacían al cacique, y en
este mismo sentido lo eran también sus responsabilidades y prestigio. Es más, hay que
entender que el otorgamiento de esta merced se daba como una extensión a los
beneficios del cacique que pensando dar privilegios a la persona del Segunda.
2. CACIQUES Y SEGUNDAS PERSONAS DE HUACHO EN EL SIGLO XVIII
Cacique Gobernador Dn. Lorenzo Samanamud Paico
No hemos encontrado registro de su bautismo ni de su matrimonio por hallarse
desaparecidos los libros de la parroquia San Bartolomé de Huacho anteriores a 1755,
y 1749 respectivamente. Tampoco hemos encontrado el registro de su defunción, pero
podemos deducir, en base a la información contenida en los libros parroquiales, que
debió ocurrir en el segundo semestre del año 1766, ya que el 29-VII de dicho año es
la última vez que es consignado como padrino en un bautismo 11. Su hijo Dn. Thomas
89
Los caciques del pueblo de San Bartoloḿ…
Samanamud Paico es consignado por primera vez como padrino a partir del 17-XII-
176612 y desde 28-V-176713 es consignado como padrino con el cargo de Cacique
Gobernador. Probablemente pudo estar algo enfermo a principios del año 1766 ya que
su esposa, Da. María Minollulli, aparece como madrina en un registro con el cargo de
Cacica (03-II-1766).14 La confirmación sobre la fecha de muerte la hemos encontrado
en un documento no catalogado contenido en un paquete de la documentación colonial
que conserva el Archivo Regional de Lima15. En él se consigna como fecha de muerte
de Dn. Lorenzo el 20 de octubre de 1766, momento a partir del cual se inició un
conflicto por la sucesión del cacicazgo,16 lo que confirma nuestra deducción.
Dn. Lorenzo no solo fue Cacique Principal y Gobernador del pueblo de San Bartolomé
de Huacho, sino que también lo fue del pueblo de San Gerónimo de Sayán, así se
anota en la revisita a los indios de los “ayllus” de su jurisdicción de 1764.17 El vínculo
entre los pueblos de Sayán y Huacho viene desde fines del siglo XVI e inicios del
XVII cuando se fusionó las encomiendas a favor de Dn. Diego de Carbajal y Dávila18.
Según Seminario, Dn. Lorenzo Samanamud “estudió en el colegio jesuita de Lima”,
(1999: 186) dato que no hemos podido corroborar al revisar la lista de colegiales
publicada en la Revista Inca en 1923. (Tello, 1923: 800-829).
Dn. Lorenzo Samanamu estuvo casado tres veces: en primeras nupcias con Paula
Bazalar, en segundas nupcias con Isabel Lagos y por último con María Humac
Minollulli (Seminario, 1999: 186). Adanaqué coincide con esto, solo que anota como
segunda esposa a María Isabel Pascual La Hoz, hija de los principales de la parcialidad
de Cuñin19. Lo más probable es que los apellidos Lagos y La Hoz se refieran a la
misma persona. Estas tres ceremonias nupciales no se han podido corroborar en los
Gerónimo de Sayán en Chancay, sobre revisita a los indios de los ayllus de Amay, Luriama,
Hualmay, Cuñin, Canta, Chonta y Sayán porque la anterior hecha por Alejandro Carneros se
encontraba con muchos errores. Se incluye peticiones del corregidor de Chancay Carlos
Loayza, cobrador de Santo Domingo el Real de Aucallama y otros. Ante el Real Acuerdo de
Justicia”. Superior Gobierno: GO-RE 1, caja 14, expediente 264, año 1764. (En adelante:
“Revisita a los indios de los ayllus…”).
18
Jesús Elías Ipinze Jordán, “Historia colonial de Huacho”. En: La antigua provincia de
Chancay, siglos XVI-XVIII. Compilación: Filomeno Zubieta Núñez. Comisión de la celebración
del centenario del nacimiento del historiador Jesús Elías Ipinze Jordán, Huacho. 2005, pp. 102-
103.
19 Raúl Adanaqué Velásquez, “Los Caciques de Huacho, siglos XVII-XIX”. En: Huacho en la
Historia Colonial, Universidad Nacional José Faustino Sánchez Carrión, Huacho. 2003, p. 48.
90
Luis Alberto Rosado Loarte
Huachipa” En: Revista del Archivo General de la Nación, N° 19, Lima. 1999, p. 186.
24 Raúl Adanaqué Velásquez, “Los Caciques de Huacho…” p. 50.
25 23-IX-1762: SB-MAT N° 1, f. 102.
26 ARL, Paquete N° 26, f. 2.
91
Los caciques del pueblo de San Bartoloḿ…
27
SB-MAT N° 1, f. 84.
28 AGN, “Lorenzo de la Rosa Samanamud Paico, cacique de San Bartolomé de Huacho en
Chancay solicita el amparo de posesión de ese cacicazgo que pretende su hermano Pascual
Cano Samanamud Paico. Posteriormente se presentara su hijo Tomás de Villanueva
Samanamud Paico. Ante José Antonio Manso de Velasco, Conde de Superunda, virrey del
Perú”. (Superior Gobierno: GO-BI 1, caja 29, expediente 186, año 1760) y “Pascual Cano
Samanamud Paico, contra Lorenzo de la Rosa Samanamud, cacique de San Bartolomé de
Huacho en Chancay, sobre la sucesión a su cacicazgo. Incluye Provisión. Ante Manuel de Amat
y Junient, virrey del Perú” (Superior Gobierno: GO-BI 5, caja 145, expediente 190, año 1762).
29 AOH-San Jerónimo de Sayán (SAY en adelante)-BAU N° 2, f. 75.
30 Julio C. Tello, “Revista Inca”, Revista trimestral de estudios antropológicos, Volumen 1, N°
92
Luis Alberto Rosado Loarte
Este ayllu originario formó parte del pueblo de San Bartolomé de Huacho desde su
reducción en el siglo XVI.
Unido en matrimonio, en fecha no determinada, con Da. María Paula Rijos natural del
pueblo de Sayán, tuvieron cuatro hijos:
Petrona Alcántara bautizada en el pueblo de San Jerónimo de Sayán el 19-X-
1762. Tuvo como padrinos a Dn. Alexandro Cameroz, Secretario y Juez
Recitador de la Provincia de Chancay y a Da. María Leocadia de la Concepción
Huma Minollulli, “Cacica y Gobernadora de [dicho] repartimiento”, a la fecha
casada con el padre de Thomas de Villanueba, a quien se consigna como
“Segunda y principal”.32 La cercanía con Cameroz tal vez explique la razón por
la que se tuvo que hacer una nueva revista en 1764 en razón a que la realizada
por dicho Secretario “se encontraba con muchos errores”. 33 Como se anota en
este registro de bautismo el cargo de Segunda Persona recaía en el primogénito
de Dn. Lorenzo y no en su hermano Pascual (¿o Lucas?), como después
sucedería cuando Dn. Thomas de Villanueba asuma el cacicazgo. Esto
probablemente porque las relaciones familiares habían quedado resquebrajadas
luego del conflicto por la sucesión del cacicazgo.
María Escolástica de las Mersedes fue bautizada el 24-V-1769. Tuvo como
padrinos al Sr. Dr. Dn. Antonio Joseph Martin de La Fuente, cura inter de la
doctrina de San Bartolomé de Huacho y a Da. Estefanía de Orejon y Aparicio.34
Se casó con Joseph Luis Arpista de la parcialidad de los Truxillanos el 13-XI-
1787.35
Luis Gonsaga. En el registro de su matrimonio se anota: el “primogénito”, es
decir, con derecho a heredar el cacicazgo. Fue bautizado el 23-II-177336 a la
edad de un año ocho meses y tuvo como padrinos a Dn. Joseph Barreto
(Administrador del Estanco del Tabaco37) y su cuñada Da. Estefanía Orejón y
Aparicio. Se casó el 18-VII-1789 con María Dominga Vernal, hija legitima de
Pasqual Alexo Vernal y de María Pasquala de la parcialidad de los Truxillanos,
siendo sus padrinos el Reverendo Padre Rafael Carrillo de la orden de la
Merced y Da. Zipriana Alarcon.38 Adanaqué anota que solo tuvieron dos hijos:
32 AOH-SAY-BAU N° 2, f. 75.
33
“Lorenzo Samanamud, cacique y gobernador de San Bartolomé de Huacho y San Gerónimo
de Sayán en Chancay, sobre revisita a los indios de los ayllus de Amay, Luriama, Hualmay,
Cuñin, Canta, Chonta y Sayán porque la anterior hecha por Alejandro Carneros se encontraba
con muchos errores. Se incluye peticiones del corregidor de Chancay Carlos Loayza, cobrador
de Santo Domingo el Real de Aucallama y otros. Ante el Real Acuerdo de Justicia”. (Superior
Gobierno: GO-RE 1, caja 14, expediente 264, año 1764).
34 SB-BAU N° 1, f. 305.
35 SB-MAT N° 1, f. 348.
36 SB-BAU N° 1, f. 403.
37 SB-BAU N° 1, f. 604.
38 SB-MAT N° 1, f. 375.
93
Los caciques del pueblo de San Bartoloḿ…
94
Luis Alberto Rosado Loarte
95
Los caciques del pueblo de San Bartoloḿ…
58 SB-BAU N° 1, f. 413.
59 SB-MAT N° 1, f. 378.
60 SB-BAU N° 1, f. 517.
61 SB-BAU N° 1, f. 603.
62
SB-BAU N° 2, f. 17.
63 SB-BAU N° 4, f. 118 y BAU N° 5, f. 7.
64 SB-BAU N° 2, f. 81.
65 SB-BAU N° 2, f. 121.
66 SB-BAU N° 2, f. 214.
67 SB-BAU N° 2, f. 417.
96
Luis Alberto Rosado Loarte
68 SB-MAT N° 1, f. 353.
69
SB-BAU N° 2, f. 375.
70 SB-BAU N° 2, f. 467.
71 SB-BAU N° 3, f. 142.
72
SB-BAU N° 3, f. 242.
73 SB-MAT N° 1, f 579.
74
SB-MAT N° 1, f. 530.
75 SB-BAU N° 5, f. 17.
76 SB-BAU N° 5, f. 14.
77 BN-D11137. Expediente promovido por varios individuos de la Municipalidad de Huacho
contra Baltasar de La Rosa, por extorsión en agravio de los vecinos de aquella ciudad.
25/11/1822-13/01/1823.
97
Los caciques del pueblo de San Bartoloḿ…
78 SB-BAU N° 1, f. 184.
79 El apellido Minolluyi sufre variaciones en los diferentes registros.
80 SB-BAU N° 1, f. 243.
81 SB-BAU N° 1, f. 361.
82
SB-BAU N° 1, f. 688.
83 SB-BAU N° 1, f. 260.
98
Luis Alberto Rosado Loarte
Esta línea sucesoria de primogenitura coincide, para el caso de los caciques, con la
información contenida en el documento de 1811, citado por Seminario, mediante el
cual Marcos Balladares disputa el cacicazgo de Huacho 84. En dicho documento hay
concordancia con el año de la muerte de Dn. Thomas de Villanueba. Según Adanaqué,
Balladares presentó documentos que acreditaban su descendencia de José Ynga
Balladares quien decía ser descendiente de “Hanapaca Ynga” 85. Este reclamo al
parecer no tuvo éxito, pues a la muerte de Dn. Thomas de Villanueva a nadie más se
le atribuye el cargo de Cacique. Solo queda anotar que Dn. Luis Gonzaga murió
prematuramente debiendo haber recaído el cacicazgo en Dn. Thoribio, su
primogénito.
3. PARENTESCO ESPIRITUAL DE LA FAMILIA CACICAL CON LOS ESPAÑOLES
Luego de definir la genealogía de la familia cacical y la línea de sucesión,
observaremos con detenimiento los vínculos espirituales de esta familia con
españoles. Lo primero que llama nuestra atención es que los vínculos con españoles
distinguidos son todos anteriores a 1774. (Ver cuadro en Anexo N° 2). También
observamos que Da. Estefanía de Orejón y Aparicio (cuñada de Dn. Joseph Barreto)
es con la que mayores vínculos formaron la familia cacical. Otro vínculo importante
84
Miguel Arturo Seminario Ojeda, “Caciques de Lima… p. 186.
85 Raúl Adanaqué Velásquez, Los Caciques de Huacho… p. 51.
99
Los caciques del pueblo de San Bartoloḿ…
es el consignado con el Dr. Dn. Antonio Joseph Martin de La Fuente, Cura inter de la
doctrina de San Bartolomé de Huacho, quien después sería Cura y Vicario de la
Doctrina de Cochas. Destacan también, por los cargos que ejercían, Dn. Alexandro
Cameros (Secretario y Juez Recitador de la Provincia de Chancay) 86 y Dn. Joseph
Barreto (Administrador del Estanco del Tabaco)87.
Nuria Sala i Vila anota, siguiendo a Acosta, que desde el siglo XVII los curas de
indios percibían como renta por la administración de su parroquia el sínodo, así como
las propinas voluntarias de sus feligreses y los beneficios provenientes de fiestas. “A
estos ingresos “legales” había que adjuntar un largo y variado tipo de retribuciones
provenientes del control directo de tierras, bien del común, bien de determinados
miembros de este, bien de cofradías o bien a la propia doctrina que administraba”
[…]. El sínodo y otros ingresos muchas veces eran pagados en especie: “Los
productos agrícolas de esas tierras, junto a otros procedentes de la diversificación
productiva que desarrollaban y de las rentas en productos que obtenían de su
feligreses, eran colocados en los distintos mercados coloniales: locales o regionales,
según un circuito curato-mercado urbano-curato, ya que al regreso traían productos
que vendían a sus feligreses completando así el circuito mercancía dinero; también
por supuesto en los mercados de alcance interregional”. Este control de los curas
doctrineros sobre el excedente comunal continúo hasta fines de la etapa colonial 88.
Dicho lo anterior, cabría esperar una mayor relación entre cura titular de la doctrina y
la familia cacical, sin embargo solo se encuentran dos casos en los que Cura inter de
la Doctrina de San Bartolomé de Huacho, Dr. Dn. Antonio Joseph Martin de La
Fuente, quien poco tiempo después seria Cura y Vicario titular de la Doctrina de
Cochas, es padrino de uno de los miembros de la familia cacical. El caso del
Reverendo Padre Rafael Carrillo de la orden de la Merced, pero no es relevante pues
no es el titular, por lo tanto no es el beneficiario del sínodo.
El caso del Cap. Dn. Joseph Barreto es de destacar. Tenía a su cargo el Estanco del
tabaco (instaurado por la Corona en 1752), el más importante por los beneficios que
reportaba. “El estanco no es un impuesto sino un monopolio de la comercialización,
[…] por lo que las entradas de este rubro dependían de las ganancias producidas por
su venta”89. Por lo anotado, se puede comprender la importancia de la relación entre
el Administrador y el Cacique, ya que esta alianza favorecía al comercio monopólico
de este producto al interior de la comunidad y aseguraba su pago ya que era el cacique
el que realizaba la cobranza. Un dato digno de mencionarse es que el tabaco era
Compendio de Historia Económica del Perú, tomo III. Instituto de Estudios Peruanos-BCR,
Lima. 2010, p. 348-349.
100
Luis Alberto Rosado Loarte
principalmente traído de Panamá, lugar de donde era natural Dn. Joseph, así se
consigna en su registro de Matrimonio con Da. Basilia Orejón (27-VIII-1759),90
además Panamá era uno de los destinos del azúcar y sal que se producía en esta zona.91
Si observamos la genealogía y el Cuadro N° 2 podemos notar que después de 1789
los padrinos ya no son españoles sino familiares y en algunos casos, seguramente,
principales. Esto coincide con la decadencia del poder cacical después de la rebelión
de Túpac Amaru. Esto debio dar inicio a un proceso de reconfiguración del poder
local que se inicia a fines del siglo XVIII y que va a tener su desenlace en los conflictos
por la toma del poder que se desencadenan desde la conformación de los cabildos
Constitucionales de 1813 y 1814 hasta el establecimiento de los primeros Municipios
Independientes desde 1822.
En este proceso los descendientes de la familia cacical van a buscar que ganar espacios
de poder a nivel local. Nos referimos a Dn. Thoribio [Engracia] Samanamu, nieto de
Dn. Thomas de Villanueba Samanamu Paico último cacique del Pueblo de San
Bartolomé de Huacho y a Dn. Mariano [Candelario] Segunda Samanamu, hijo de
Thomas de Aquino, Segunda Persona de Dn. Thomas de Villanueba, su hermano;
quienes van a ser elegidos a fines de 1821 como Alcalde de Segundo Voto y Regidor,
respectivamente, del primer Municipio Independiente de Huacho,92 y que además van
a tomar parte de la agitada vida política que se vivió durante el proceso de
independencia.
CONCLUSIONES
Nos hemos acercado a la vida familiar de los caciques del pueblo de San Bartolomé
de Huacho en el siglo XVIII a través de los libros parroquiales, pero no solo nos hemos
limitado a hacer una genealogía familiar, que era necesario hacerla en vista de los
errores conceptuales y vacíos que había en las publicaciones referidas al tema, sino
que hemos ido más allá y nos hemos acercado a sus relaciones de parentesco espiritual
para poder observar si estos nos permiten conocer algo más sobre la actividad
económica de la familia cacical. Si bien no es la única forma de conseguir este
acercamiento ya que se puede hacer desde distintas fuentes como testamentos y juicios
(es el caso de las publicaciones de Seminario y Adanaqué); y también desde los libros
notariales (tarea que queda pendiente por realizar) estamos seguros que es la única
fuente que nos permite no solo conocer sobre los intereses de la familia cacical sino
también sobre la vida social y económica al interior de la comunidad indígena. Como
90 SB-MAT N° 1, f. 66.
91
AGN-TC-GO-2/6-128. Chancay, 1805. Fernando Jiménez informa sobre el estado político
económico de Huacho, Huaral, Huaura, Puerto de Ancón, Chancay y las Salinas. Ante el Real
Tribunal del Consulado de Lima. 20/03/1805.
92 BN-D11137. Expediente promovido por varios individuos de la Municipalidad de Huacho
contra Baltasar de La Rosa, por extorsión en agravio de los vecinos de aquella ciudad.
25/11/1822-13/01/1823.
101
Los caciques del pueblo de San Bartoloḿ…
102
Luis Alberto Rosado Loarte
Alonzo Grados, Alcalde de Tasa, Miguel Fernández Minaqui, Alcalde del Campo,
Juan Marcos Chagray, Alcalde de Tambo y José Bentura Bernal, Alcalde de Aguas, y
los principales Don Francisco Martines, Don Antonio Ramires, Don Santos
Balladares, Don Faustino //f. 4// Sipriano Lopes y Don Antonio Ramires Chumbe, el
Procurador de Cavildo, Don Francisco Coca, el Escrivano Don Asencio Rodrigues,
los rexidores, Ministros, Capitanes, Tenientes, Alféres de las Compañías de este
pueblo con asistencia de su Maestre de Campo Don Pedro Eucebio, el Comisario Don
Julián Polinario, el Sargento Mayor Don Bitoriano Suáres, en presencia de la mayor
parte del común de indios hombres como mujeres y muchachos que habían sido
citados para lo que hera declarado y así mismo hallándose presentes mucha parte del
Becindario de Huaura con una compañía de a caballo, al Comando de su Capitán Don
Santiago de las Eras, Alcalde Provincial de esta jurisdición, estando así juntos y
congregados todos los susodichos, Don Tomas de Villanueba Samanamud Payco
requirió a dicho Señor Teniente General con una provisión del Superior Govierno
pidiendo se le diese su cumplimiento en cuya virtud haviendola recibido su merced
[…] ami el presente Escrivano la leyese y publicase de suertes que todos […] en
entenderla para ber su contenido lo que asi executado y visto […] Superior Gobierno
se le consedió el Gobierno Ynterino de este Pueblo que se hallaba baco por muerte de
Don Lorenzo Samanamud Paico, su padre, Casique Governador que fue de este pueblo
y haviendolo su merced hoydo y entendido volvió a tomar en su mano el Real
Despacho y dixo que le obedecía y obedeció nuebamente con su más rendido
rendimiento y que se guardase y cumpliese en todo y por todo según en él se previene
y en su cumplimiento por ante mí el Escrivano le recivio Juramento a que cumpliría
con todas las obligaciones de su empleo y habiendo dicho el referido Don Tomas que
así Jura ba hacerlo en nombre de S. M. y de la Real Justicia que administra le entregó
el Bastón de Governador Ynterino de dicho Pueblo mandando a todos los Alcaldes y
principales, capitanes y demás ministros indios de aquel común le obdeciesen y
acatasen guardaren y cumplieren sus órdenes aciendoles con los servicios que le
correspondan por razón de su empleo y que se le guardasen todos los fueros y
sempciones que devia haver y gozar por dicha razón, lo que así obedecieron todos y
en señal de ello todos por su orden estando sentado el referido Don Tomas en lugar
eminente le fueron acatando y inclinando la rodilla en señal a la superioridad que en
su oficio y personan reconocían y estando concluida esta ceremonia dijo dicho
Teniente General que para que mejor pudiese husar del dicho empleo le entraba en la
poseción del y se la dava Real actual Corporal Yure Domines vel quasi, sin perjuicio
de tercero que mejor derecho tuviese, gritando el dicho Decreto más en altas he
yntelegibles voces poseción, poseción, poseción, en la qual el dicho Señor Jues dixo
que en nombre de S. M. le hamparaba y hampara para que no pueda ser desposeído,
sin primero ser hoido y por fuero [¿?] vencido y como la tomó quieta y pacíficamente
con general aplauso y sin contradicción de persona alguna pidió a mí el presente
Escrivano se lo diese por testimonio he yo que presente soy a todo lo contenido selo
doy en la manera que puede y ha lugar en derecho y lo firmó dicho Señor Jues siendo
testigos el Señor Doctor Don Bernardo de Basualdo, Cura y //f. 4v.// vicario de dicho
pueblo, el Reberendo Padre Predicador General Fray José de Agila, del Real Militar
Orden, Ynter de dicha Doctrina, el Reberendo Predicador Fray [¿Manuel?] Sama, del
Sagrado Orden de Predicadores, el Maestro de Campo Don Santiago de las Heras, [¿?]
Alcalde Provincial de esta jurisdicción y Don Juan Antonio Tirado, Alguacil Mayor
ynterino y Capitán de Cavalleria, con otros muchas personas y vecinos del pueblo y
103
Los caciques del pueblo de San Bartoloḿ…
villa de Huaura que se hallaban presentes y de todo ello doy fe. Francisco Manuel de
Miranda, ante mí, Manuel del Poso, Escrivano Publico y de cavildo= [¿?]
Anexo N° 2
Parentesco espiritual de la familia cacical con españoles
104
Recibido: 27 de junio de 2014 Historia y Región, Año II, N° 2, Lima (Perú), Nov. 2014: 105-124
Aceptado: 23 de setiembre de 2014 ISSN (impreso): 2309-933X
RESUMEN:
El presente estudio tiene como objetivo explicar las implicaciones que tuvo la resistencia
colonial en el ejercicio de la delincuencia a través de categorías socio-delictivas. Los delitos en
el partido de Lambayeque expresaron el descontento del pueblo respecto al sistema colonial;
pero los conflictos interétnicos de los dominados opacaron su visión de unidad para
contraponerse a sus dominantes. No hubo una conciencia unívoca que les permita mantener una
cohesión y cada uno se las arregló como pudo para mejorar su condición, donde sus intereses
económicos se antepusieron a los de tipo político hasta la llegada de la Independencia. Los
delincuentes cometieron una serie de asaltos y agresiones propiciados por la explotación
colonial; aunque su descarga no se orientó a atacar a los agentes opresivos, sino a volver más
inestable su administración, creando una atmósfera violenta.
ABSTRACT:
This study aims to explain the implications had the colonial resistance in the exercise of crime
through social crime categories. The offenses in the district of Lambayeque expressed
dissatisfaction of the people regarding the colonial system; but the ethnic conflicts of the
dominated overshadowed his vision of unity in contradistinction to their dominant. There
wasn’t a unique consciousness that allowed them to maintain cohesion and each managed as
he could to improve his condition, where their economic interests took precedence over political
ones until the arrival of Independence. Offenders committed a series of robberies and assaults
favored by colonial exploitation; although their download does not oriented to attack the
oppressive agents but to become more unstable administration, creating a violent atmosphere.
*
Bachiller en Ciencias Sociales en la especialidad de Historia por la Universidad Nacional de
Trujillo. Realiza estudios de los conflictos sociales en los siglos XVIII y XIX en el Norte
peruano, habiéndose graduado con la investigación: Resistencia y Criminalidad en
Lambayeque, 1780-1824, y está realizando una tesis sobre la delincuencia y represión en
Trujillo a finales de la Colonia. Es integrante de la Comisión Técnica del Programa de
Prevención ENSO 2014-2015.
¿Delincuente o disconforme? clasificación social…
INTRODUCCIÓN
E
s imposible imaginar una sociedad sin delincuencia. El ser humano, como
todos los seres animados, lucha por la supervivencia y encuentra en el delito
una alternativa ante las adversidades. Desde los orígenes del Estado, la ley la
ha impuesto el más fuerte, imponiendo lo que debió ser lícito y estuvo prohibido, sin
consultar a sus subordinados; por ello, es normal que la ley se haya creado para ser
transgredida. El discurso hegemónico ha procurado proyectar una imagen perversa y
distorsionada de todos los trasgresores de la ley. Sin embargo, sobre todo en el
Coloniaje, estos individuos (indios y negros) fueron forzados a pertenecer a una
sociedad y legislaciones que no deseaban: son delincuentes desde la visión de los
otros, pero no de los suyos. Carlos Aguirre y Charles Walker indican que las razones
que explican la atención de la criminalidad es que el delito permite un acercamiento
directo a las experiencias de los amplios sectores populares y que constituye un
aspecto de la realidad donde se manifiesta en toda su crudeza el ejercicio del poder y
la resistencia, de crucial importancia en el ordenamiento de la sociedad.1
Por ello, este artículo tiene como objetivo explicar las implicaciones que tuvo la
resistencia social en el ejercicio de la delincuencia mediante el análisis de las diversas
manifestaciones, causas, efectos y justificaciones de los delitos cometidos en la
provincia o partido de Lambayeque. La importancia radica en establecer hasta qué
punto los delitos pueden ser considerados tipos de resistencia social y si se aportó
al colapso del régimen colonial. Se ha trabajado con expedientes criminales del
Archivo Regional de Lambayeque (ARL) y de La Libertad (ARLL) y se utilizaron los
métodos analítico-sintético y estadístico aplicados a la Historia Social y del Delito,
teniendo una perspectiva “desde abajo”, cuya óptica se centra en las opiniones de la
gente común.2
Ningún sistema de dominación puede dejar de cosechar entre los dominados insultos
y ofensas en contra de los dominantes. James Scott señala que el disimulo es un tipo
de relación de poder entre los subordinados y subordinantes, constituyendo dos tipos
de discurso: el público y el oculto. El discurso público, es el discurso engañoso que
se da entre el débil y el poderoso. Los dominados desarrollan técnicas de
supervivencia para crear un ambiente de conformidad con el dominante, pero que
realmente se traduce en una relación hipócrita que busca guardar las apariencias
mientras la resistencia se mantiene pasiva. Así, cuanto mayor sea el poder ejercido
1
Carlos Aguirre y Charles Walker (eds.). Bandoleros, abigeos y montoneros. Criminalidad y
violencia en el Perú, siglos XVIII-XX. Lima: Instituto de Apoyo Agrario, 1990, p. 12.
2
Peter Burke, “Obertura: La Nueva Historia, su pasado y su futuro”, en Peter Burke (ed.),
Formas de hacer Historia, Madrid: Alianza Editorial, 1999, p. 16.
106
Juan Carlos Chávez Marquina
por una élite, mayor será la máscara del subordinado, adoptando una forma más
estereotipada y ritualizada. Cuando el detentador de poder se ausenta aparece el
discurso oculto, que es la conducta “fuera de escena” de los dominados y está
constituido por las expresiones lingüísticas, gestuales y prácticas que tergiversan lo
que aparece en el discurso público. El individuo o colectivo que es ofendido elabora
una fantasía de enfrentamiento y venganza hacia sus opresores, encontrando maneras
prudentes y anónimas de expresarlo en público.3
Eric Wolf replantea que la historia ha sido decidida no sólo por los grandes
acontecimientos, los movimientos religiosos y políticos y las inclinaciones o
necesidades económicas, sino también en cuanto a determinar seres oscuros y
aparentemente insignificantes. No sólo se trata de la masa que lleva y es llevada por
los impulsos apuntados, sino de esos testigos y víctimas involuntarios que se vieron
envueltos en los grandes cambios o evoluciones de la historia humana. 4 La ideología
hegemónica española demonizaba toda violencia popular, divinizando la que fue
aplicada por el Estado en su propio beneficio. La moral dominante en su intento por
establecer sus valoraciones inmutables, estableció que el uso de la violencia, sea cual
sea su finalidad, fuera injustificada, negando su desarrollo dialéctico. Las ciencias
socio-naturales demuestran que la violencia, inherente a la naturaleza del hombre, está
presente en la vida cotidiana, y ya sea por actuación u omisión se puede ser violento,
puesto que se manifiesta de múltiples formas y en infinitas interpretaciones.
Nuestra investigación solo incluye la violencia considerada como delito por las leyes
coloniales. Pero nuestra preocupación no se centra en el delito mismo, sino en la
imagen del delincuente símbolo de libertad y las medidas que han seguido las
instituciones punitivas para controlarlo, así como las representaciones, discursos
jurídicos y las divergencias entre el pensar y actuar en el ejercicio del poder. De esta
manera se ha trazado cinco categorías socio-delictivas.
No todo criminal delinque con el propósito de hacer daño a sus semejantes. Existen
personas que incurren en la delincuencia porque consideran que es la única manera de
satisfacer sus necesidades básicas. La indiferencia ante el dolor ajeno hace que el hurto
sea el delito más frecuente en una sociedad donde exista la propiedad privada.
3
James C. Scott, Los dominados y el arte de la resistencia. Discursos ocultos, México: Era,
2004, pp. 23-40.
4
Eric R. Wolf, Europa y la gente sin historia, Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica,
1993, pp. 20-35.
107
¿Delincuente o disconforme? clasificación social…
Se puede decir que la población que más incurre en el hurto es de condición precaria,
que no tiene una mentalidad perversa, sino que necesita efectuarlo para conseguir el
sustento propio o el de su familia, que la Psicología Evolutiva la considera una
elección natural en la lucha por la supervivencia.6 Este es el caso de un indio tributario
del pueblo de Lambayeque, de nombre Josef Machare, quien necesitando llevar el
sustento familiar no encontró mejor alternativa que hurtar una tienda, en septiembre
de 1789, al comerciante español Juan de Abilés. Al poco tiempo cayó presó el ladrón
y soportó las graves penurias de dejar a su familia desprotegida y sin alimentos.
Pasaron cinco meses de arresto y, en abril de 1790, Machare suplicó a la:
El juez se compadeció ante la súplica del reo y aceptó soltarle bajo fianza, dado que
el comerciante acusador, que se encontraba en Guayaquil, “no dejó poder” para
continuar el caso y no había pruebas contundentes para su detención.
La fianza era un medio muy usado por los presos en la cárcel. Por ello, la parte
afectada solicitaba pagar un valor pecuniario al fuero civil para que el proceso sea
seguido estando en libertad, poniendo al alguien que garantizara su permanencia
dentro del pueblo sin intenciones de escapar. Ante discursos piadosos los reos
alegaban pagar una fianza para poder mantenerse o a su familia, velar por sus
propiedades o pagar una deuda, como refirió el regidor Juan Romualdo Vidaurre en
1811, a favor de los presos “paisanos y milicianos” de la cárcel de Lambayeque,
sustentando que las personas que habitan ahí “no tienen que comer ni con que Cubrir
sus desnudeces”.8
108
Juan Carlos Chávez Marquina
Pero no todos los delitos son impulsados por alguna necesidad básica sino que ante la
dificultad de probar un crimen y la facilidad para salir, se convierte esta actividad en
una alternativa de vida. Como lo son varios casos de “robos”, perpetrados por bandas
de 3 a 4 individuos, ya sea en casas privadas, en el campo (abigeato) o el asalto en
caminos (bandolerismo). El bandolerismo, dependiendo de la direccionalidad
(vertical), puede ser entendido como un tipo de protesta social. En el archivo de
Lambayeque no es común el registro de bandoleros a finales del Coloniaje, más aún
si se trata de inferiores contra superiores, como lo ocurrido en 1802, en un paraje que
unía Lambayeque y Piura. Este grupo de bandoleros estuvo compuesto por tres indios
y dos negros quienes fueron capturados al año siguiente y conducidos a la cárcel de
Lambayeque por sustraer varios artículos de españoles quiteños. 9
No hace falta ser un necesitado o vago para convertirse en ladrón, sino también las
autoridades en un juego de doble moral se convierten en promotoras de la delincuencia
para sus propios intereses. Éste es el caso de tres milicianos (José Rosales, José
Carrillo y José Dolores Efio), quienes en marzo de 1817 indujeron a un adolecente
(con oficio de sastre) para que hurtase objetos de platería de unas matronas del pueblo
de Lambayeque. Tras la confesión del adolecente, el subdelegado destituyó a los
milicianos (quienes tenían varias denuncias previas) y los apresó.10 Esto demuestra
que cualquier individuo que se ofrece servir al rey puede pertenecer a las milicias, sin
que las autoridades se percaten si tienen antecedentes delictivos. Si tenemos en cuenta
que el proyecto militar de los Borbones se caracterizó porque las propias colonias
deberían mantener sus propios ejércitos, entenderemos que las autoridades coloniales
no podían rechazar la oferta de incluir milicianos que se costeaban sus gastos, aunque
tengan que recurrir a acciones delictivas para solventarlos.
La violencia ha sido la manera más rápida en que los actores sociales han querido
solucionar sus problemas, pero lo único que han conseguido es complicar más el
asunto. La violencia es generada por la ausencia de disciplina emocional, más aún en
la sociedad colonial, donde el maltrato y la explotación condicionaban la psicología
del individuo para actuar impulsivamente.
9 ARL, Judicial, Cabildo, Criminal, 1803, Caja 5, Causa criminal contra Balerio Cruz, Benito
Flores, Baltazar Flores…
10 ARL, Judicial, Partido, Criminal, 1817, Caja 21, Causa criminal contra Joaquín de los Santos.
109
¿Delincuente o disconforme? clasificación social…
Basta una pequeña chispa de provocación para que la parte “animal” del ser humano
se apodere de su racionalidad. Un buen ejemplo fue lo ocurrido el 17 de junio de 1803,
en el pueblo de Lambayeque, cuando el perro de la india Juana Soberón anunció a
gruñidos la presencia de su enemiga Juliana Peralta, quién reaccionó lanzando insultos
a la dueña. De inmediato se produjo una gresca y, ante el escándalo, aparece Evarista
Peralta para defender a su hija Juliana, derribando a la anfitriona para, luego,
suministrarle golpes en el vientre con el propósito de hacerla abortar.13
Como señala Steve Stern, las mujeres y los hombres que no pertenecían a la élite,
crearon modelos adversos de la autoridad legítima de cada género, y que estas
diferencias desencadenaron enconadas luchas por los derechos y las obligaciones.14
Éste es el caso de la lambayecana Agueda Siancas, de quien se decía era “ladrona
pública, por calles y caminos va vestida de hombre y tiene por grandeza vivir de este
oficio”. Incluso había aprendido a defenderse contra hombres que intentaban
agredirla, como ocurrió el 30 de mayo de 1814, cuando el zambo miliciano Juan Chica
convirtió una vieja discusión en una agresión perpetrada con certeros palos en la
cabeza de la indómita mujer, quien le respondió cortándole el abdomen con una
navaja. Ella era esclava de doña Isidora de Siancas –de quien se dice consentía sus
delitos– y a pesar de su minoría de edad (23 años) 15 salió a relucir que “asecinó a un
Martín Piurano, con que se arrojó para robarle unos cabritos”; pero faltaron evidencias
para increparle más delitos.16
11 ARL, Judicial, Cabildo, Criminal, 1803, Caja 5, Causa criminal contra Joseph Paredes.
12 ARLL, Intendencia, Causas Criminales, Leg. 364, Exp. 1598.
13 ARL, Judicial, Partido, Criminal, 1803, Caja 11, Causa criminal contra Evarista Peralta y su
hija Juliana.
14 Steve Stern, La historia secreta del género. Mujeres, hombres y poder en México en las
postrimerías del periodo colonial. México: Fondo de Cultura Económica, 1999, p. 32.
15
Se considera mayor de edad a partir de los 25 años.
16 ARL, Judicial, Partido, Criminal, 1814, Caja 10, Causa criminal contra Agueda Siancas.
110
Juan Carlos Chávez Marquina
beber chicha y aguardiente usualmente, a las cuales se les agrega sustancias tóxicas
para aumentar su potencia. Así lo que empezó como un acto de amistad puede
terminar en un intento de homicidio, encendido por una frase mal interpretada, común
de verse en las chicherías.
Como vimos, la violencia empleada para “arreglar las cosas” suele convertir en delito,
más aún en la época colonial, donde primero se “golpea” y después se “dialoga” (en
los tribunales). La violencia es reflejo mismo de la presión y sufrimiento de una
sociedad, que al no poder vengarse o desquitarse con sus superiores, lo hace con sus
inferiores.
La violencia, y por ende el delito, es la forma más eficaz en la que los poderosos
intentan imponer su superioridad a los débiles. En la sociedad colonial, la imposición
de superioridad fue el elemento constructor de los estamentos sociales, agudizados
por la discriminación étnica. Este último tiende a exponer, hasta en los sectores más
bajos, la relativa superioridad étnica que unos quieren proyectar sobre otros para
imponer respeto y obediencia. Maribel Arrelucea expresa que la sociedad colonial
parecía un delicado armazón de vidrio a punto de quebrarse; pero, al mismo tiempo,
sólido gracias al consenso y la represión. Regulaba las conductas consideradas
apropiadas entre hombres y mujeres, blancos y castas, mayores y menores, élite y
plebe. Es decir, obedecía un modelo social jerárquico basado en el género, la etnicidad
y la estamentalidad, donde la Iglesia se encargada de la instrucción y el Estado de la
represión.17
Sin embargo, no siempre los de arriba pueden imponerse a los de abajo, a veces los
de abajo ingeniosamente aprovechan esta misma jerarquía para imponerse y
respetando las estructuras sociales. Un caso ejemplar se observó en enero de 1816,
cuando el subdelegado y juez mayor de Lambayeque, Pablo Manuel de Egaña, había
tomado preso arbitrariamente al indio Gregorio Rodrigues en la cárcel de Chiclayo,
donde fue sometido a varios azotes que lo llevaron al hospital. Esto resultó ser una
provocación para la cacica de Lambayeque, doña Josefa Temoche, puesto que la
víctima era su esposo. Inmediatamente, la cacica, aprovechando su gran influencia,
entabla una denuncia ante la autoridad más alta de los partidos del norte, el intendente
Vicente Gil de Taboada, solicitando que:
17 Maribel Arrelucea Barrantes, “De putas, de negros, maricones y perros: anotaciones sobre
injurias, género y etnicidad en Lima a finales del siglo XVIII”, Revista Tempus. Trujillo, año
1, n° 1, 2012, pp. 191-192.
111
¿Delincuente o disconforme? clasificación social…
que sequestrar por ser Don Pablo Manuel de Egaña pobre de solemnidad,
incapaz por la Ley para obtener el oficio de Juez, ni otro empleo público
[…]”.18
Para ejercer su poder, los españoles se aliaban con algunos individuos de la plebe
dominada, y a veces de diferente etnia para a enardecer la aversión afro-indígena,
como lo ocurrido en 1803, cuando un alcalde de Lambayeque tenía a un zambo
bandido como cobrador de impuestos. Su nombre era Miguel Santiesteban, alias
“Campo Santo” –apodo que alegorizaba su fama de matón–, quien cobraba las deudas
a los vecinos y si éstos no correspondían, eran agredidos y metidos en prisión. La
imagen que proyectaba “Campo Santo” en la gente era la de un amedrentador a sueldo
del alcalde: “es uno de los bandidos facinerosos que tiene aterrorizados los caminos
y poblaciones, sin embargo se halla trabajando como ministro del señor alcalde de
primer voto”. No importaba los delitos que cometiera, el zambo tenía como aliado al
alcalde. Por ejemplo, en agosto de 1803, al cortarle la oreja a un indio que intentó
defender a su esposa de los insultos misóginos que le lanzaba, el alcalde no tomó
ninguna represalia contra su socio. Aun cuando la mujer del mutilado pidió a la Real
Audiencia de Lima que administrara justicia, las órdenes remitidas al subdelegado
para revisar el delito no prosperaron más que el reconocer un valor pecuniario por los
agravios cometidos.20
Los conflictos interétnicos son frecuentes en este período, donde cualquier individuo
que ascienda un escalón más en la pirámide social, quiere imponer su relativa
superioridad a aquellos que no lo hicieron. Así se generan abusos de indios contra
esclavos y de esclavos milicianos contra indios. Los negros, especialmente los nacidos
en América, eran mal vistos por los indios, quienes tenían un concepto tan perverso
como al de los españoles; concepto que venía desde épocas tempranas del virreinato.
Para Guamán Poma de Ayala, los negros bozales, al ser neófitos en la corrupción
traída por los españoles, estaban exentos de las maldades y vicios; pero no era así con
los nacidos en el virreinato, puesto que los consideraba de lo peor:
18 ARLL, Intendencia, Causas Criminales, Leg. 370, Exp. 1800 [f. 4].
19 Ídem, [f. 8]. No se expresa otra sanción por estar inconcluso el expediente.
20 ARL, Judicial, Partido, Criminal, 1810, Caja 17, Causa criminal contra Miguel Santiesteban.
112
Juan Carlos Chávez Marquina
Este enunciado evidencia que la conducta “pícara, rebelde y delictiva” de los negros
criollos es reflejo de las conductas negativas de sus patrones españoles, que, si eran
contra los indios, era permitido. Por ejemplo, en noviembre de 1780, en Chiclayo, el
indio Juan de Dios Silba fue interceptado violentamente de noche por dos esclavos de
la hacienda Pomalca, así que aquél los insultó tildándolos de borrachos y ladrones, a
lo que uno de estos reaccionó cortándole parte del brazo y luego huyeron. Más tarde
el negro fue apresado y ante la intervención de su amo, se llegó a un arreglo con la
víctima, quien ya había sanado.22 Este odio entre afrodescendientes e indígenas fue
explicado por Flores Galindo, quien enfatizó que el sistema colonial reposaba en la
divisa elemental de dividir para reinar, como lo reflejó en una frase del virrey
O´Higgins: “la animadversión profesada entre ellos [negros e indios] era más fuerte
que el odio a los españoles: “son irreconciliables”.”23
21 Felipe Guamán Poma de Ayala, Nueva corónica y buen gobierno, Tomo II, Caracas:
Biblioteca Ayacucho, 1980, p. 129.
22 ARL. Judicial, Corregimiento, Criminal, 1780, Caja 23, s/t.
23 Alberto Flores GalindO, La ciudad sumergida: Aristocracia y Plebe en Lima, 1760-1830,
Nicolás Saldaña.
25 Ídem [11-12v].
113
¿Delincuente o disconforme? clasificación social…
Desesperado porque no llegaba, el miliciano fue hacia la casa del indio y lo castigó
dándole de “porrazos” en el cuerpo para exigirle el pago de unos cuantos reales. 26
La libertad es un derecho que conquistar y una aspiración universal que era legitimado
desde la antigüedad. En las sociedades precapitalistas, donde la esclavitud era un “mal
necesario”, las leyes no podían negar a nadie el derecho de libertad si se reunían las
condiciones para obtenerla. Existían dos formas legales para conseguir la libertad:
las manumisiones pagadas por el esclavo y las donadas por el amo. Sin embargo,
para muchos esclavos fue muy difícil costear el precio de su libertad y era muy
raro que el amo la donara –salvo cuando el esclavo ya era anciano o inservible
laboralmente –. Por lo tanto, lo más fácil, pero peligroso, fue fugarse del dominio
de su dueño e incurrir en el delito de cimarronaje.
John Locke señaló que la esclavitud no es más que el estado de guerra continuado
entre un legítimo vencedor y su cautivo, quienes establecen condiciones de
convivencia. Amo y esclavo realizan un pacto en que el primero limita su poder a
cambio de que el segundo preste obediencia.28 Si es un estado de guerra que ha
quedado en tregua y, para que se ejecute una institucionalización de la esclavitud, es
decir, esté legalizada por el Estado y la Iglesia, el esclavo debe continuar la relación
bilateral que ha heredado de sus padres. Pero si observa que no se cumple, pues lo que
26
ARL, Judicial, Partido, Criminal, 1811, Caja 18, Causa criminal contra Agustín Cabrejos.
27 Alberto Flores Galindo, La ciudad sumergida…, pp. 182-183.
28
John Locke, Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil. Un ensayo acerca del verdadero
origen, alcance y fin del Gobierno Civil, Madrid: Alianza, 1998, cap. 4, p. 54.
114
Juan Carlos Chávez Marquina
Pero la guerra era algo impensable para los esclavos, así que optaron por la deserción,
como los casos de Vicente Faya y Antonio Videla, esclavos que fugaron de la
hacienda Soledad en abril de 1785, cansados de los abusos del mayordomo que “tenia
por crueldades darles de golpes con acero calentado y dejarlos de ambre”. Pero su
fuga no duró mucho tiempo, porque en julio fueron encontrados cerca del pueblo de
Ferreñafe y a pesar de las clemencias el capataz tomó represalias severas, sin que la
“justicia” pudiera hacer algo al respecto.29 Algo similar ocurrió con el esclavo Manuel
Peralta, quien escapó de la hacienda Tumán en octubre de 1808 por dejar morir
accidentalmente una yegua, pronosticando lo peor para él dado que el mayoral “le
abandonaba en el cepo dias y noches estando enfermo”.30
29 ARL, Judicial, Partido, Criminal, 1785, Caja 1, Causa criminal contra Vicente Faya y Antonio
Videla.
30 ARL, Judicial, Partido, Criminal, 1808, Caja 16, s/t. Incompleto.
31 Carlos Aguirre, Breve historia de la esclavitud en el Perú. Una herida que no deja de sangrar,
115
¿Delincuente o disconforme? clasificación social…
El anhelo de libertad era tan fuerte que cuando se llegaba a un grado de frustración
por no conseguirla, la vida ya no tenía sentido. Éste es el caso de Manuel Congo,
esclavo de la hacienda La Viña, quien, al ser atrapado al poco tiempo de fugarse, fue
azotado severamente por su patrón en marzo de 1787. En venganza se rehusó a comer
con el objetivo de morir de hambre y, al ser obligado a trabajar, intentó ahogarse en
una laguna; pero fue rescatado por sus compañeros. Entonces, el esclavo entró en una
profunda depresión y rápidamente enfermó de fiebre y a los pocos días murió,
cumpliendo finalmente su meta: liberarse de este mundo. Más tarde el hacendado fue
denunciado por sevicia.35
Ante los tratos inhumanos que los amos infringían a sus esclavos, la Corona publicó
en 1789 la Real Cédula de su Majestad sobre la educación, trato y ocupaciones de
los esclavos, la cual regulaba y suavizaba la relación esclavista en las colonias
33 ARL, Judicial, Partido, Criminal, 1807, Caja 15, Autos criminales contra de Félix, Joaquin,
Dorotea Mercedes… por el asesinato de José Pastrana.
34 ARL, Judicial, Corregimiento, Criminal, 1781, Caja 24, Causa criminal contra Pedro
Jaramillo.
35
ARLL, Intendencia, Causas Criminales, Leg. 353, Exp. 1332.
116
Juan Carlos Chávez Marquina
americanas. La cédula decretaba que los amos deberían preocuparse por la instrucción
en la fe de sus esclavos, así como alimentarlos bien y vestirlos adecuadamente,
regulaba la edad (17-60) y horas de trabajo (de sol a sol), otorgaba el derecho de
diversiones sanas los domingos y feriados, la instalación de una enfermería, que los
delitos cometidos por esclavos sean proporcionales a los de personas libres, entre
otros. Asimismo, dejaba la vigilancia de las reglas en poder del procurador síndico y
facultaba a las autoridades civiles las visitas periódicas a las haciendas. Pero esta
cédula, que ofrecía un trato humanitario para los esclavos, fue tajantemente rechazada
en Perú, puesto que exigía invertir más dinero en la manutención de éstos. Las
protestas de los propietarios no se hicieron esperar y en 1794 la cédula fue derogada,
sin que hubiese llegado a ser aplicada.36 Entonces con estas frustradas esperanzas, a
los esclavos no les quedaba otra que fugarse alegando sevicia.
La sevicia no fue el único motivo por el cual los esclavos se fugaban. También existían
otras causas como el anhelo de reunirse con sus seres queridos prófugos –fugas por
amor, seducción o rapto–, por el miedo de recibir un cruento castigo ante una falta
cometida, por perder ciertos privilegios laborales, entre otros. 37
117
¿Delincuente o disconforme? clasificación social…
René Descartes distinguió tres clases de ideas presentes en el ser humano: las innatas
al hombre, las formadas por él mismo y las que ha recibido del mundo exterior. 40 La
“plebe” se había generado una idea negativa de las autoridades españolas, a las cuales
consideraban corruptas e injustas, y quiso hacérselos saber. La rebelión de Túpac
Amaru fue un hecho que caló en la mentalidad de algunos afrodescendientes para
rebelarse contra sus autoridades, como lo ocurrido con un zambo libre Juan Manuel,
alias “Chana”, quién, al sentir tener una misión mesiánica, junto a su equipo, liberaba
a individuos detenidos “injustamente”. Incluso testigos afirman que “Chana”
pregonaba, de esquina a esquina, ser el “Túpac Amaru de los zambos”. Cuando fue
apresado en junio de 1781 en Chiclayo, en unos cuantos meses logró escapar haciendo
forados al muro y siguió libre por mucho tiempo, haciendo lo que ya acostumbraba. 41
38 Steve Stern, “La era de la insurrección andina, 1742-1782: una reinterpretación”, en Steve
Stern (Comp.) Resistencia, rebelión y conciencia campesina en los andes coloniales, siglos
XVIII-XX, Lima: Instituto de Estudios Peruanos, 1990, p. 87.
39 AGI, Audiencia de Lima, Leg. 1099, citado por Scarlett O’Phelan, Un siglo de rebeliones
118
Juan Carlos Chávez Marquina
42 ARL, Judicial, Corregimiento, Criminal, 1784, Caja 27, Causa criminal contra José
Patrocinio Faya.
43 ARLL, Intendencia, Causas Criminales, Leg. 353, Exp. 1306, s/f.
119
¿Delincuente o disconforme? clasificación social…
El ascenso del cacique Damasco Temoche el 15 de enero de 1804, representó para los
lambayecanos el pacto entre el poder español y el indígena, un convenio a favor de
los intereses coloniales con detrimento de la población nativa. En el mismo día de la
proclamación cerca de 3000 indios se disponían a tomar el pueblo por la fuerza en
protesta de la nueva autoridad. Los caudillos del inesperado motín eran integrantes
del cabildo indígena (Clemente Anto, Antonio Melitón Coronado, Manuel Marcelino
Fayloc, Gregorio Ñiquén y Bruno Huertas), quienes se atrincheraron en la iglesia
principal de San Pedro. Las milicias reales actuaron de inmediato y sofocaron el
levantamiento, apresando a los cabecillas para luego remitirlos al Callao para mayor
seguridad, asimismo se ejecutó el embargo de todos sus bienes. 47
44 ARL, Judicial, Partido, Criminal, 1800, Caja 8, Autos seguidos sobre el Palenque de Tumán,
ff. 11-11v.
45 Ídem, ff. 14-36.
46 Susan Ramírez, Patriarcas provinciales. La tenencia de la tierra y la economía del poder en
120
Juan Carlos Chávez Marquina
El temor de un ataque a la ciudad no terminó allí, sino que el fantasma de los rebeldes
siguió rondando el pueblo de Lambayeque. El 15 de agosto de 1804, el intendente
Vicente Gil de Taboada envió una carta al subdelegado de Lambayeque, José Diez
del Campo, advirtiéndole de un inminente atentado contra su jurisdicción. Según una
fuente anónima, los indios de Lambayeque planeaban hacer explotar con pólvora la
ciudad el 14 de septiembre o el 8 de diciembre. Esta noticia atemorizó a los españoles,
quienes incluso especulaban que la iglesia matriz de San Pedro (frente al cabildo)
“esta minado, y quieren con Pólvora bolar alos Fieles que se congregan”.48
El gran historiador del miedo, Jean Delumeau, nos dice que el rumor marca el
momento en que la inquietud social alcanza su paroxismo. Declarada la alerta del
instinto de conservación por amenazas contra la seguridad ontológica de un grupo, las
frustraciones y ansiedades colectivas acumuladas conducían a proyecciones
alucinógenas, donde el temor desborda los límites de lo real y de lo posible.49 Y la
rebelión de Túpac Amaru II había exagerado y mitificado demoniacamente la
perversidad de los indios, coludiéndose con los negros y otras castas.
rebeliones sociales”, en Claudia Rosas Lauro (ed.): El miedo en el Perú. Siglos XVI al XX. Lima:
SIDEA/PUCP, 2005, pp. 125-126.
51 Una revuelta es un alzamiento de breve duración, espontáneo sin un plan previo y de carácter
local que lucha contra un individuo en particular. Por otro lado, una rebelión es aquella que
alcanza una mayor permanencia temporal, de carácter regional y responde a un plan de
organización que está dirigido contra las instituciones de poder (O’Phelan 1988: 23-24).
121
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2. B ALANCE DELICTIVO
Fuente: Causas Criminales del Archivo Regional de Lambayeque y del Archivo Regional de
La Libertad
122
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El hurto y robo ocupan un tercer lugar. Los registros del primero representan la mitad
del segundo. La mayoría de los denominados “robos” son hechos a escondidas pero
violentando o destruyendo alguna infraestructura, y realizado entre 2 a 4 individuos,
en mayor proporción por afrodescendientes (sobre todo esclavos) y en menor por
indios, y raras veces juntos en un mismo atraco.
Las injurias ocupan el cuarto lugar y, a menudo, son insultos generados por una
discusión privada que, por lo común, terminaron en agresiones físicas. Los
afrodescendientes son los más injuriosos y luego los indios.
CONCLUSIÓN
123
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124
Recibido: 30 de junio de 2014 Historia y Región, Año II, N° 2, Lima (Perú), Nov. 2014: 125-139
Aceptado: 23 de setiembre de 2014 ISSN (impreso): 2309-933X
RESUMEN :
Este artículo pretende dar cuenta de los primeros momentos de la revolución iniciada en el
Cuzco el año de 1814. Su objeto es demostrar la sorpresa que supuso para las corporaciones de
la ciudad dicha insurrección, así como del intento de las mismas por encauzarla hacia la
legalidad. Sin embargo, debido a la presión de las armas, tuvieron que acatar las decisiones del
jefe máximo del movimiento, José Angulo, quien en los hechos no solo ostentará el mando
militar sino también el mando político, a pesar del nombramiento de una junta de gobierno. En
este contexto las corporaciones del Cuzco, como tales, secundarán las decisiones de los
revolucionarios por el temor y la convicción de encontrarse frente a hechos consumados.
PALABRAS CLAVE : Revolución de 1814, Corporaciones, Junta de Gobierno, Cuzco, Perú.
ABSTRACT :
This article seeks to explain the early days of the revolution started in Cuzco in 1814. The object
is to show the surprise that meant for city corporations such insurrection, and the attempt to
direct it towards them by the law. However, due to the pressure of the weapons, they had to
abide by the decisions of the supreme leader of the movement, Jose Angulo, who in fact not only
will hold the military command but also the political leadership, despite the appointment of a
governing. In this context, Cuzco corporations, as such, will second decisions of the
revolutionaries by fear and belief of facing a fait accompli.
K EYWORDS : Revolution of 1814, Corporations, Council of Government, Cuzco, Peru.
INTRODUCCIÓN
U
na sorpresa para las corporaciones de la ciudad del Cuzco supuso la
insurrección del 3 de agosto de 1814. Ninguna de ellas, como tal, estuvo
comprometida en ella. Más bien lo que se colige del análisis de la
documentación utilizada en el texto, es la intención de todas las corporaciones por
encauzarla hacia la legalidad, lo que no podrán lograr por la “presión de las armas”.
*
Graduado en Derecho y Ciencia Política por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Asistente de investigación del Dr. Valentín Paniagua Corazao (2000-2005). Interesado en la
historia político constitucional del siglo XIX. Ha participado como ponente en seminarios y
coloquios de historia.
Prolegómenos de la revolución de 1814…
Por tanto, el temor los obligará a someterse a las decisiones o deseos de los
insurrectos.
Un ejemplo de dicha intención (y que es corroborada por los propios protagonistas)
se presentó en el momento de nombrar a los miembros de la junta. Desde el inicio fue
claro que se pretendió direccionar los nombramientos de sus miembros hacia ciertos
sujetos, de clara filiación realista. A este intento es clara la participación del secretario
del ayuntamiento constitucional, Miguel Urbina. Como muy bien expresara el oidor
Cernadas, “si dos de los Governadores nombrados en la primera reunión de
corporaciones, no se escusan imprudentemente y logran sugetarse al papel oficial o
nombramiento que con arte y alucinando a los Ynsurgentes estampó don Pedro Miguel
de Urbina, se sufoca sin duda en su propio nacimiento la rebolución del tenebroso día
tres de Agosto, y se deshace como el humo restituyéndose las autoridades, y el orden
a su tono; pero por desgracia no surtió efecto tan oportuno, y fiel arbitrio, por que el
miedo o la contemplación hizo resistencia, y dio lugar a que el insendio tomase tan
monstruoso cuerpo”.1
También es evidente que los alzados en armas, al admitir los primeros nombramientos
lo hicieron con el objeto de demostrar sujeción y respeto a las decisiones de las
corporaciones, aunque en puridad no eran de su agrado alguno de los elegidos. Por
este motivo se vieron forzados a realizar una nueva elección pero esta vez premunidos
ya de un acuerdo previo con sus simpatizantes, y en cabildo abierto, lo que no había
sucedido en las primeras juntas, de ahí que resultara elegido Mateo Pumacahua como
cabeza del triunvirato.
Todo lo anterior sugiere que deben matizarse las afirmaciones de que todas o la
mayoría de las corporaciones del Cuzco eran “patriotas” en el sentido de
revolucionarios.2 Ello no fue así. Sí lo eran, en cambio, en el sentido de
“constitucionales”. En tal sentido, ninguna de las tres corporaciones apoyó
decididamente a los revolucionarios. Hubo, claro está, algunos miembros de estas que
en forma personal colaboraron, pero las corporaciones lo hicieron por la presión de
las armas. Como bien dice Basadre, fueron “actos de humillación ante hechos
consumados”.3
Otro hecho de relevancia y que no ha sido destacado en los estudios sobre la
revolución de 1814, es que desde el inicio de esta estuvieron latentes conatos de
1 Archivo General de Indias (en adelante AGI), Audiencia de Lima, Leg. 754, fs. 800v-801.
2 Sostiene esta tesis Manuel Jesús Aparicio Vega, El clero patriota en la revolución de 1814,
Cuzco: Multi-impresos, 1974, p. III. Más adelante afirma que la diputación provincial, el
cabildo constitucional y el cabildo eclesiástico “constituyeron la piedra angular de la
revolución”, Ibid, p. 82. Hace aseveraciones en el mismo sentido Luis Antonio Eguiguren, La
revolución de 1814, Lima: Oficina Tipográfica de la “Opinión Nacional”, 1914, p. 37.
3 Jorge Basadre, El azar en la historia y sus límites con un apéndice: la serie de probabilidades
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Wilver Alvarez Huamán
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Prolegómenos de la revolución de 1814…
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Wilver Alvarez Huamán
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Prolegómenos de la revolución de 1814…
Doctor Don Jasinto Ferrándiz, nada tiene que exponer esta corporación”. Mientras
se diligenciaba este asunto, el cabildo recibió otro oficio de los comandantes de los
alzados en armas por el que citaban a la corporación, a las cuatro de la tarde, para el
reconocimiento de las autoridades legítimamente constituidas. Por unanimidad los
capitulares resolvieron concurrir y de inmediato se constituyeron en el cuartel, donde
los comandantes trataban sobre las renuncias del oidor Vidaurre y del abogado Salas 11.
En efecto, Vidaurre, quien se había refugiado en el convento de La Merced, remitió
una proclama en la que dirigiéndose a los alzados en armas les hacía notar el error que
habían cometido al insurreccionarse, así como preveía que de continuar estos con lo
proyectado se producirían melancólicas consecuencias. Asimismo sostenía que el
remedio a la situación era entregar el mando al mariscal Francisco Picoaga, a quien
por su mayor graduación correspondía. En cuanto a su designación afirmaba que
jamás tomaría parte en el régimen en ciernes. De hacerlo se le debería tener “por un
infame, pues el que asaltaba a la Nación que le dio el Empleo mañana bendería la
Patria”.12
Admitidas las renuncias de Vidaurre y Salas, los comandantes de los insurgentes
ordenaron al ayuntamiento proceder a subrogar las vacantes. Mariano Lechuga, como
regidor decano, expresó que el cabildo por sí nada podía obrar, pues sus facultades
eran sumamente limitadas y sujetas a la inspección de la diputación provincial, por
tanto distinta a los objetos tratados en la reunión. Aseveró, además, que la diputación
provincial era una corporación con mayores facultades y con la cual la comandancia
podía acordar los nombramientos o lo más conveniente “al actual estado de las cosas”.
La terminante negativa del ayuntamiento obligó a los alzados en armas tomar la
resolución de oficiar a la diputación provincial exponiéndole lo sucedido y
otorgándole la jurisdicción civil.13
Poco tiempo después, en horas de la noche, Vidaurre redactaría una nueva proclama
dirigida tanto a los jefes de los alzados en armas como al ayuntamiento constitucional.
En ella el oidor criollo manifestaba que cuando en el Cuzco se conocía el
nombramiento de la diputación territorial para el gobierno político de la provincia, tal
vez en Lima se estaban realizando las funciones públicas por la feliz llegada a la corte
de Madrid del deseado Fernando VII. Si ello era así, cómo sería posible, se
preguntaba, que la leal y fidelísima ciudad del Cuzco perdiera todo el mérito adquirido
con los sucesos de las últimas horas. A quienes consideraban que la ciudad podía
permanecer en su estado actual, Vidaurre contestaba que se trataba de un imposible.
En efecto, la España estaba restaurada, por lo que no había que “oír voces falsamente
alagueñas”. Esta podía remitir muchas tropas y “hacer que perescan todos los abitantes
11
Acta del ayuntamiento constitucional de 3 de agosto de 1814, Ibid., pp. 60-61.
12 Proclama del 3 de agosto de 1814, en: AGI, Audiencia de Lima, Leg. 749, fs. 469-469v.
13
Acta del ayuntamiento constitucional de 3 de agosto de 1814, en Colección Documental de
la Independencia del Perú, tomo III, p. 61.
130
Wilver Alvarez Huamán
de estos países”. Quizás algunos podían alegar que para evitar aquello lo mejor era
“recurrir a otro pabellón”, empero la historia de las colonias de esos otros reinos
demostraba su peor condición. Así, “Quando la Francia en su Constitución que
tendréis vista sancionó su libertad ella no comprehendía los establecimientos
ultramarinos. Los Yngleses esparcían camisas envenenadas en viruela pa. exterminar
los habitantes del nuebo mundo. El gobierno de España no era bueno, pero la
Constitución lo ha hecho santo y santo: procuremos su observancia, y esto nos basta.
Si los Americanos padecían injusticias, los Españoles Europeos no se crea que
estaban libres de ellas. La Aurora de la felicidad ha amanecido, continuará el día, no
lo convirtamos voluntariamte en noche”. Por último, Vidaurre, refiriéndose a su oficio
de renuncia a formar parte del nuevo gobierno, honor que no podía recibir “sin ofensa
de la Nación Española, y sin ser perjuro a nuestras nuebas. Leyes”, al estar prohibido
a los ministros de justicia ejercer materias de gobierno, manifestó que se le comunicó
verbalmente que el presidente del gobierno político lo sería el brigadier Pumacahua,
pues el pueblo no quería al mariscal Picoaga. Esa respuesta, aseguró, le provocó
desazón. Recomendó, por tanto, se escribiera al virrey para “impedir toda mala nota”
y protestar “la subordinación a nuestro Rey y a las legítimas Autoridades”. Él, a pesar
de haber experimentado el amor “con que el Pueblo ha gritado por las calles repetidas
veces mi nombre esperando que lo siga y gobierne”, solo pedía se le conceda
pasaporte personal y para su familia con el objeto de retirarse “a llorar en un rincón
desconocido los males que preveo de mi Patria, la deshonra que la ha de cubrir, la
sangre que se ha de derramar”.14
2. LA REUNIÓN DE LAS CORPORACIONES DEL 4 DE AGOSTO DE 1814
En horas de la mañana del 4 de agosto se reunieron la diputación provincial, el cabildo
eclesiástico y el ayuntamiento constitucional. Sin embargo la composición de la
primera corporación era anómala, pues de los propietarios solo se hicieron presentes
Sebastián de la Paliza y Matías Alday, mientras que de los restantes el presidente y
jefe político Martín de la Concha y Jara se encontraba en prisión, Juan Munive y Mozo
se había excusado por enfermedad, y otros se encontraban fuera de la ciudad. Por esa
razón, con el objeto de completar el quórum, se hizo juramentar el cargo a Patricio
Gabriel Menéndez, Andrés de las Cuentas y Domingo Echave, diputados provinciales
propietarios y suplente elegidos por la junta electoral de la provincia del Cuzco para
formar parte de la corporación el bienio siguiente.
La sesión se inició con la proposición del diputado provincial Paliza solicitando la
indispensable presencia de quienes comandaban a la “jente armada”. Admitida la
propuesta, el secretario del ayuntamiento fue comisionado para hacer presente a
dichos comandantes la resolución adoptada por las corporaciones. Entretanto los
14
Proclama de la noche del 3 de agosto de 1814, en: AGI, Audiencia de Lima, Leg. 749, fs.
470-471.
131
Prolegómenos de la revolución de 1814…
132
Wilver Alvarez Huamán
una “Junta Protectora”, encargada de todos los negocios civiles y criminales, cuya
duración a lo más sería de un año.
Impuestas las corporaciones de los acontecimientos que dieron lugar a la insurrección
y, por consiguiente, a la reunión, cada una de estas, a través de algunos de sus
miembros, pronunció un discurso “sobre las ventajas que resultan de la observancia
de las Leyes, de la subordinación, y sugeción a las Autoridades legítimas, y de la
interesante conservación del orden público”. Los mismos sentimientos manifestó
Angulo haciendo hincapié en su “más decidida adhesión a la Constitución”. Al oír
aquellas expresiones todas las corporaciones le rindieron sus más expresivas gracias,
“obligando a que finalmente designase los yndividuos que habían de gobernar o que
tomase el mando”. Angulo se resistió a la proposición de tomar el mando, asegurando
“no ser capaz de desempeñarlo”, afirmando ser el primero en desear se proceda a la
elección de los vocales por las tres corporaciones, “protestando conformarse con ella”.
Entonces tomó la palabra el arcediano Benito de la Concha exponiendo que “siendo
muchos los Jueces se originaban disgustos, que retardaban la pronta expedición de
los negocios”. Dicha opinión fue apoyada por el tesorero Narciso Dongo. En virtud
de lo expuesto Angulo redujo el número de vocales a tres, solicitando se proceda a su
pronto nombramiento. Propuso, al efecto, al coronel Martín Valer, al abogado Toribio
de la Torre y Salas, y a Rafael Ramírez de Arellano, “desechando” al ministro Manuel
de Vidaurre “por haberse escusado anteriormente”. Instó, asimismo, a que cada uno
de los presentes “se pusiese en la persona o personas que le dictase la conciencia”. A
continuación el provisor Hermenegildo de la Vega propuso como vocales al coronel
Luis Astete, Manuel de Vidaurre, Toribio de la Torre y Salas y al regidor Narciso
López de Neyra. A las propuestas del provisor se adhirieron el cabildo eclesiástico y
el ayuntamiento constitucional. Sin embargo, dicha adhesión fue vista con
“desagrado” por José Angulo al considerar que “esa general conformidad no era
adaptable, como costumbre antigua en las Juntas por un efecto de adulación, siendo
más constante exponer cada uno con franqueza su parecer”. Al amparo de aquellas
palabras el diputado provincial Menéndez propuso como uno de los vocales al
mariscal de campo Francisco Picoaga. Empero, Angulo desechó la propuesta
afirmando que el propuesto “no era del agrado del Pueblo”, conformándose las
corporaciones con su decisión. En consecuencia, resultaron electos el oidor Manuel
de Vidaurre, el coronel Luis Astete y el abogado Toribio de la Torre y Salas,
resolviéndose oficiar con la mayor prontitud a los designados para que el siguiente
día, a las nueve de la mañana, prestaran el debido juramento y tomaran posesión de
sus cargos.15
Mientras el secretario del ayuntamiento redactaba el acta de la sesión, aprovechó
dicho momento Sebastián de la Paliza para suplicar a José Angulo y Manuel Hurtado
de Mendoza, “con prudencia y energía”, el perdón general de todos los detenidos en
15 Acta del 4 de agosto de 1814, en: AGI, Audiencia de Lima, Leg. 754, fs. 333v-337.
133
Prolegómenos de la revolución de 1814…
el cuartel.16 Su intención era velar por la vida de aquellos, pues en la ciudad se había
propagado el rumor de que “a todos los Europeos los iban a ahorcar”.17 A la petición
se plegaron todas las corporaciones. Contestó Angulo repitiendo que su objeto era
ceñirse a la “sabia” Constitución, por tanto todos los prisioneros “estaban
perdonados”, disponiéndose su liberación una vez instalado “el Govierno o Junta”.
Sin embargo, distinta era la situación de José Cáceres, Mariano Zubizarreta y Mariano
Arriarán, quienes como “causantes del terrible estrago de la noche del cinco de
noviembre” pasado, denunciando unos supuestos planes de insurrección, debían pagar
por ese delito. Acto seguido tomó la palabra Hurtado de Mendoza. Manifestó que
“nada importava más que muriesen dos, o tres, si se habían de salvar muchas vidas”,
hizo el recuento de sus padecimientos en la prisión en que fue confinado por largo
tiempo, de la arbitrariedad y despotismo de las autoridades, así como del “mal
irremediable” que ocasionaron los denunciantes en la noche del 5 de noviembre, “en
que el quartel asaltó a un Pueblo inocente”. Iba a continuar, cuando fue interrumpido
por Paliza, quien señaló que dichas expresiones “eran sanguinarias e incompatibles
con la Religión y humanidad”. Enseguida intervino Mariano Lorena, disuadiendo al
expositor de su violenta actitud sobre la base de los “principios del derecho natural
de nuestras Leyes y equidad humana”. Las palabras de Lorena tuvieron efecto en
Hurtado de Mendoza. Este último se tranquilizó y a la vez ofreció el perdón y libertad
de los detenidos en el cuartel. Expresó que se adhería a todo lo que en la reunión se
acordara e inclusive, si fuese posible, a que saliese de prisión el gobernador Martín
Concha a continuar con el mando. Concluida la exposición, todos los presentes
quedaron conformes con lo tratado, disponiéndose que a los denunciantes antes
mencionados se les formara causa ante los alcaldes o los jueces que se habían de
nombrar.18
Ese mismo día Vidaurre dirigió sendos oficios al ayuntamiento y a los comandantes
de los alzados en armas. En ellos daba a conocer su negativa a asumir la presidencia
de la diputación nombrada para el gobierno de la ciudad (designación del 3 de agosto).
Como respuesta el ayuntamiento manifestó que si no dio cuenta del oficio fue por “no
obrar de acuerdo, con los que están al frente de la gente armada, a los quales
solamente se les han hecho las más eficaces plegarias para que contengan los
desórdenes tan lamentables que sufre este vecindario, y protejan la seguridad
individual hollada en todas las Autoridades, y en muchos individuos particulares”.
Por tanto, le hacían devolución del citado oficio, previniéndole que para comunicarse
con la corporación, “que se halla en una absoluta impotencia física, y moral, lo haga
por separado y sin mesclarlo con los que dirijen la fuerza armada”.19 Vidaurre
16 Ibíd., f. 337.
17 AGI, Audiencia de Lima, Leg. 754, f. 240v.
18 Acta del 4 de agosto de 1814, en: AGI, Audiencia de Lima, Leg. 754, fs. 337-338.
19
Oficio del ayuntamiento constitucional de 4 de agosto de 1814, en: AGI, Audiencia de Lima,
Leg. 749, f. 474.
134
Wilver Alvarez Huamán
respondió al ayuntamiento adjuntando copia del precedente oficio con el objeto de dar
a conocer los pasos que se daban en favor de la tranquilidad pública, así como su
resolución de retirarse de la ciudad siempre que se le concediera pasaporte.20
En la tarde del 4 de agosto fue remitido el oficio de las corporaciones designando a
los vocales que conformarían la junta de gobierno. El documento precisaba que en los
nominados se reunían las “jurisdicciones políticas y militares”, debiendo ceñir sus
actos a la “más estricta observancia de nuestra Constitución política de la Monarquía
Española”. Por último se les citaba a la sala de la diputación provincial a fin de
juramentar el cargo en la mañana del 5 de agosto.21
3. LA REUNIÓN DE LAS CORPORACIONES DEL 6 DE AGOSTO DE 1814
La reunión programada para el día 5 no se efectúo, por lo que las corporaciones
volvieron a reunirse en la sala de la diputación provincial el día 6. Se hicieron
presentes, además, el brigadier Mateo Pumacahua, José Angulo y Manuel Hurtado de
Mendoza. La sesión se inició dando cuenta el secretario del ayuntamiento que no había
podido ubicar al abogado Toribio de la Torre y Salas a efectos de notificarle con el
oficio de su nombramiento. En ese estado se dio cuenta de un oficio del oidor Manuel
Vidaurre por el cual hacía renuncia del cargo que se le había conferido.22 En el
documento Vidaurre manifestaba que “tomar parte en el nuebo régimen, lexos de
aprovechar únicamente servirá para aumentar el desorden, y la Anarquía. ¿Qué
respeto podrá merecer un Magistrado perjuro, desleal a la Nación que lo ha
constituido, infiel al soberano que desde tanta distancia le confía uno de los tres
poderes? Un monstruo de esta clase no es digno de mando sino de la proscripción
pública: no puede ser respetado sino visto con desprecio. ¿Y podrá gobernar gentes
sensatas el que en lo interior de cada uno solo se tiene por acreedor un patíbulo? La
religión, el honor, y el sociego mismo público no permiten que yo me mescle en el
gobierno que se trata de fundar, y que contradice los mismos principios que se
presentan por base”. Admiraba al criollo oidor que en la reunión de las corporaciones
sus determinaciones no estuvieran dirigidas a “restablecer el orden en los términos
prevenidos en la Constitución”. En efecto, se preguntaba Vidaurre, “¿Qú gobierno
es este de tres contrario a la Constitución, principio de todas aquellas juntas, (que)
incensiblemente fueron negando la obediencia a nuestro legítimo soberano?”. ¿Y
para hacer todo aquello se juraba a Fernando, la religión y la Carta? No cabía duda.
Todo lo que se obraría por la junta sería ilegal. Peor aún, ¿acaso tendría libertad a
presencia de las bayonetas, esto es, sería capaz de obrar contra las pretensiones de los
alzados en armas? Concluía Vidaurre pidiendo a las corporaciones proceder a
subrogarlo por otro, o disponer de su vida, pues él no admitiría cargo alguno, siendo
135
Prolegómenos de la revolución de 1814…
su único interés retirarse “a un obscuro punto donde concluya los pocos días que me
faltan”.23
La carencia de noticias sobre el paradero de Torres y Salas así como la renuncia de
Vidaurre provocó malestar tanto en el comandante de las armas como en las
corporaciones. Ambos personajes fueron calificados de imprudentes “en tan estrechas
circunstancias”, cuando por medio del establecimiento de la junta se concebía
restablecer el orden, consolidando la tranquilidad del pueblo. En consecuencia se
resolvió proceder al nombramiento de otros vocales, recogiéndose previamente el
oficio remitido al oidor Vidaurre, para lo cual se comisionó al regidor López de Neyra
y al síndico Mariano Palacios. Como resultado de la comisión se presentó en la
reunión el mencionado Vidaurre. A este comunicó el diputado provincial Alday que
el objeto de su presencia en la sala era la devolución del oficio en el que constaba su
nombramiento, “ya que miraba con tanta indiferencia el peligro de la Patria tratando
únicamente (de) ponerse a cubierto”. Replicó el oidor, “con bastante ardor”,
afirmando que ninguno de los presentes “amaba más la Patria” que él. Las pruebas
eran los innumerables papeles que había dirigido a la Regencia y a las Cortes,
“representando la infracción de las Leyes, el abuso de ellas, el despotismo de las
Autoridades y la opreción de América previendo este fatal y lamentable suceso”.
Confesando ese amor preguntaba “¿cómo se podría prestar a autorisar un desorden,
ni abrazar el monstruo que se le proponía, es decir que fuese un Gefe político y que
lo fuese entre tres, estando sancionado por las Cortes que el Gobierno político no
fuese más que uno?”. Concluyó su exposición manifestando que el único plan
adaptable era el nombramiento como jefe político y comandante de las armas del
mariscal de campo Francisco Picoaga, por su mayor graduación, así como la
designación de nueve abogados que sirviesen en las dos salas de la Audiencia, entre
tanto el jefe superior tomaba las providencias más oportunas.
Respondió a las observaciones del oidor el provisor Hermenegildo de la Vega.
Expresó que las corporaciones conocían que la Constitución prescribía que fuese uno
solo el jefe político, mas en las circunstancias extraordinarias en que se encontraban
no podían “guardar sus ápices”, dado que su principal objeto era la salvación de la
patria estableciendo un “gobierno que tranquilice los presentes acontecimientos”.
Confesó, asimismo, que al haber procedido al nombramiento de tres sujetos para el
gobierno político, “solo fue por condescender con el que tenía (la) fuerza, pues harto
habían hecho las corporaciones en ponerse en sugetos que no eran de su agrado”.
Concluida la exposición del provisor, Vidaurre y Matías Alday se enfrascaron en un
intercambio de palabras cuyo objeto era dilucidar el mejor modo de restablecer el
orden y la tranquilidad en la ciudad, momento en que el secretario del ayuntamiento,
Miguel Urbina, suplicó se le concediera la palabra. Expresó que en verdad el oidor
23
Oficio de Vidaurre del 5 de agosto de 1814, en: AGI, Audiencia de Lima, Leg. 749, fs. 476-
476v.
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Wilver Alvarez Huamán
24 Acta del 6 de agosto de 1814, en: AGI, Audiencia de Lima, Leg. 754, fs. 339-340v.
137
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Wilver Alvarez Huamán
139
Recibido: 20 de mayo de 2014 Historia y Región, Año II, N° 2, Lima (Perú), Nov. 2014: 141-156
Aceptado: 23 de setiembre de 2014 ISSN (impreso): 2309-933X
RESUMEN :
El presente artículo describe y analiza el discurso que existió sobre la educación de los jóvenes
y de cómo este sirvió para la introducción de los proyectos políticos. Desde la lectura de
periódicos locales, podemos apreciar que en las primeras décadas de vida independiente,
particularmente en Ayacucho, la democratización de la educación fue vista como el medio que
permitiría salir del aislamiento y atraso en que se encontraban. La juventud se constituiría en el
instrumento para transformar este escenario en un espacio favorable para la nación, afianzando
la independencia a través de la cultura y la civilización.
PALABRAS CLAVE : Educación, Juventud, Ayacucho, siglo XIX.
ABSTRACT :
This article describes and analyzes the speech which existed on the education of young people
and how it served for the introduction of the political projects. From the reading of newspapers,
we can see that in the first decades of independence, particularly in Ayacucho, the
democratization of education was seen as the means that would make it possible to get out of
isolation and backwardness in which they were. Youth constitute the instrument to transform
this stage in a favorable space for the nation, strengthening independence through culture and
civilization.
K EYWORDS : Education, Youth, Ayacucho, 19th Century.
INTRODUCCIÓN
L
as escuelas y colegios han constituido una de las instancias disciplinarias que
han respondido a una ideología, a una forma de gobierno, a un modelo de
ciudadanía, específicamente al ejercicio de un poder circunscrito en las
necesidades y urgencias de un determinado espacio y tiempo. En estas instancias se
han diseñado un conjunto de métodos que estaban orientados a crear un modelo de
cuerpo dócil y productivo, cuyo fin se lograba a partir de la observación, de un control
minucioso y del tratamiento de los individuos a partir de su edad, sexo, origen socio-
económico y modos de vida.
*
Historiador egresado de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga. Miembro
fundador de la Asociación de Historiadores de Ayacucho. Responsable de la Casa Matteo Ricci,
obra de la Compañía de Jesús en Ayacucho
Educando patriotas: la educación de…
Ayacucho no ha sido ajeno a estos procesos. La educación de los niños, de las niñas,
de los y las jóvenes ha sido una necesidad constante. La creación de espacios para
instruir a este sector de la población ha constituido una de las preocupaciones de las
autoridades. En los primeros decenios de vida republicana, la educación se
comprendía como el vehículo que traería el progreso y sacaría del atraso y aislamiento
en que se encontraba la población ayacuchana. Por ello, la esperanza se depositaba en
los jóvenes, y se conceptuaba que los proyectos políticos se concretizarían si estos se
orientaban a formar ciudadanos con conciencia patriótica y con suficiente capacidad
para gestionar el avance de la nación.
A pesar que el discurso sobre la educación como un medio para lograr el desarrollo
es una constante, ésta estuvo plagada de vacíos, de ausencias y de abandono
especialmente en las zonas más alejadas del país. Las comunidades estaban aisladas
no solo por su distanciamiento físico, sino particularmente por el abandono estatal que
les privaba del acceso a bienes y servicios agravando así la desigualdad existente. En
el siglo XIX, la educación de los jóvenes se impartiría con modelos homogenizadores.
El idioma oficial y hegemónicamente válido era el castellano.
Desde una lectura de los periódicos que circularon en la época de estudio y
considerando que la democratización de la educación ha sido uno de los discursos,
por generaciones, de la clase política, en el presente trabajo nos proponemos describir
y analizar de cómo la educación en relación con la juventud fue un importante medio
que utilizaron para la organización de los proyectos políticos.
En las primeras décadas de vida independiente los gobernantes y autoridades locales
de entonces compartían la idea de que la juventud, es decir niños y adolescentes, eran
con quienes se podía lograr la completa emancipación. Para ello era necesario crear
valores patrióticos, de cultura y civilización para lo cual la instrucción primaria,
inicialmente, sería uno de las estrategias con la cual se lograría tales propósitos. Así
mismo, cada uno de estos valores representaba la construcción y el ejercicio de una
ciudadanía que dependía de la capacidad de saber leer, escribir y contar con la
suficiente capacidad para liderar las instituciones que gobernarían a los ciudadanos.
1. B REVE ESCENARIO SOCIO -ECONÓMICO
El decaimiento de las minas de azogué en Huancavelica, las reformas borbónicas y el
proceso independentista, económica y socialmente, para Ayacucho sería desfavorable.
En la primera mitad del periodo decimonónico la sociedad ayacuchana enfrentaría
situaciones muy difíciles, especialmente los sectores poco favorecidos
económicamente. Este ambiente alteraría el normal funcionamiento de las
instituciones y el modo de vida de los habitantes.
Desde los primeros años del siglo XIX, se puede apreciar las dificultades que existían
para el cumplimiento de directivas que involucraban aportes pecuniarios por parte de
los vecinos, por ejemplo los que tenían que ver con el ornato de la ciudad. El
142
Julio César Heredia Pérez
grado de Doctor en Historia. Lima, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 1972, p. 69.
4
El más temprano de estos levantamientos lo protagonizaron los iquichanos. Al respecto ver:
Cecilia Méndez, “Los campesinos, la independencia y la iniciación de la República. El caso de
los iquichanos realistas: Ayacucho 1825-1828”, en Enrique Urbano (compilador): Poder y
violencia en los andes. Cusco, Centro de Estudios Regionales Andinos Bartolomé de las Casas,
1991; Patrick Husson, De la guerra a la rebelión (Huanta, siglo XIX) Lima-Cuzco, Centro de
Estudios Regionales Andinos Bartolomé de las Casas – Instituto Francés de Estudios Andinos,
1992; e Iván Pérez Aguirre Rebeldes iquichanos 1824-1828. Ayacucho, Universidad Nacional
de San Cristóbal de Huamanga, 1982.
5 Virgilio Galdo Gutiérrez, Ayacucho: conflictos y pobreza. Historia regional (siglos XVI-XIX).
143
Educando patriotas: la educación de…
especialmente de los que dependían de las haciendas, “seguirán soportando una fuerte
explotación, prevaleciendo la renta de la tierra, en trabajo y en especies”6.
Como escenario donde se capituló la Independencia, demandaba mayores
obligaciones de las autoridades locales y particularmente del gobierno central. En las
comunicaciones oficiales y en los enunciados de la prensa local se observa que, a
pesar de este importante suceso, Ayacucho se encontraba abandonado y aislado de los
nuevos centros de consumo y producción. Ante estos hechos se exigía que se diera la
debida atención a la ciudad implementándola con bienes y servicios, entre ellos, el
arreglo de los espacios públicos como calles y alamedas, el aumento del agua, y
fundamentalmente la instrucción de la población.
En 1843 el prefecto, Rudesindo Beltrán, en un documento dirigido al ministro de
estado, asentaba:
“Esta ciudad que se ha adquirido un nombre ilustre por el célebre hecho de
armas que selló la independencia del nuevo mundo, lejos de merecer de
tantos gobiernos algún monumento que perpetuara tanta gloria, ha sido más
bien desatendida recibiendo menos consideraciones que otras que han
recabado mil ventajas no teniendo tal vez título alguno”.7
En estas circunstancias toda gestión pública en beneficio de la población se entendía
más allá del deber y responsabilidades que tenían las autoridades. Cada uno de los
compromisos asumidos constituía “el más vivo patriotismo” que podía tener un
ciudadano para con los suyos. El Franco, periódico que resaltaba este patriotismo, no
era ajeno a la real dimensión de los problemas que le quejaban a Ayacucho, este
denunciaba que:
“Entre el cúmulo de males que asedian a esta pobre y tan benéfica capital, su
miseria, la reducción de su comercio, el abatimiento y atraso de sus
moradores, su aislamiento o separación de lo litoral de la república, el último
estremo de abandono u olvido total a que han llegado los establecimientos
literarios, solo para coronar tanta desolación que la parte material del pueblo
desapareciera de la topografía del Perú arrebatada por las aguas”.8
Estas realidades se confirmaban con lo que observaban los visitantes. El viajero
norteamericano Gibbon, en 1851, sobre la ciudad testimoniaba:
“El aspecto de decaimiento es desalentador; los ciegos andan del brazo con
los inválidos; no se escucha el rumor de los negocios ni de algo que aliente
una empresa para el futuro. Un silencio de muerte prevalece, tanto de día
como de noche, tan sólo interrumpido por el sonar de las enormes campanas
6 Íbid.
7 Ayacucho Libre, t. I. N° 12, 15/05/1843.
8 El Franco, n° 24, 31/08/1846.
144
Julio César Heredia Pérez
9 Lardner Gibbon, “De Ayacucho a Abancay”, en Estuardo Núñez (recopilador): El Perú visto
por viajeros, tomo II. Lima, Ediciones Peisa, 1973 [1851] p. 78.
10 La provincia de Andahuaylas formó parte de Ayacucho hasta su separación del departamento
145
Educando patriotas: la educación de…
periodo, era de “primeras letras y únicamente podían llegar hasta los colegios de
educandas”.14
Hasta inicios de la vida republicana, en Ayacucho la educación era predominio de la
Iglesia. Ésta mantenía una hegemónica influencia sobre la comunidad, las familias e
instituciones de gobierno. Para entonces los centros de saber y poder a nivel de
conocimiento lo constituían la Universidad San Cristóbal de Huamanga y el colegio
de la Compañía, que tras la expulsión de los jesuitas el colegio pasó a denominarse
Real Colegio de San Carlos de Huamanga.15
En 1825, bajo un nuevo régimen político y de gobierno, ambos establecimientos son
constituidos en una sola institución con el nombre de Colegio Seminario y
Universidad de San Cristóbal. En estos ambientes16 se impartía educación media y se
formaba sacerdotes. Posteriormente esta fusión se disolvería cuando cada centro se
perfila a formar según sus criterios e intereses. 17
Desde muy temprano se busca dar orden a las instituciones y especialmente a las de
educación. Una de las tareas era crear y organizar el funcionamiento de centros de
instrucción en las poblaciones del interior del país. La población rural era
mayoritariamente carente de instrucción, no sabía leer ni escribir. Con el propósito de
contrarrestar este problema y hacer reformas que permitan “generalizar la ilustración”,
en 1826, el gobierno ordenaba que los prefectos dieran razón de las circunstancias
educativas en que se encontraban sus jurisdicciones a nivel de rentas, cátedras y
estatutos. Adjuntando un modelo de reglamento, dictaminaba que en las prefecturas
departamentales se hiciera uno nuevo con las “modificaciones locales que estimase
de absoluta necesidad”.18
La educación de los jóvenes era una preocupación central. La instrucción se convertía
en una herramienta que permitiría hacer los cambios que se esperaban a nivel de
individuos y sociedad. En ella se imponían las esperanzas para poder consolidar la
nueva República, el avance, el desarrollo del país dependía de la instrucción que se
impartiría en la juventud. Para ello era necesario abrir cuanto establecimiento se
(Colegio Nacional) el gobierno, en 1846, dictaminó que “el reverendo obispo de Ayacucho
debe proceder a la separación, apertura y reforma del seminario […] Dígase al prefecto […]
que expida las órdenes necesarias a fin de que el colegio nacional sea abierto y reformado del
modo más conveniente a llenar las intenciones del gobierno”, El Franco, n° 11, 09/05/1846.
18 El Peruano, n° 45, 04/11/1826, p. 1.
146
Julio César Heredia Pérez
19
Virgilio Galdo Cutiérrez, Visión histórica de la educación…, p. 33.
20 Archivo digital de la legislación en el Perú,
<http://www.congreso.gob.pe/ntley/Imagenes/LeyesXIX/1850040. pdf>
21 Íbid.
22 En 1845, de 59 escuelas de instrucción primaria, 52 eran privadas y pagadas. Grover Antonio
Espinoza, “Libros escolares y educación primaria en la ciudad de Lima durante el siglo XIX”
Histórica, vol. XXXI, n° 1, 2007, p. 154.
<http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/historica/article/view/234/228>
23 Virgilio Galdo Gutiérrez, Ayacucho: conflictos y pobreza…, p. 195.
24 Según Basadre esta institución habría sido confundida con el colegio “Victoria de Ayacucho”
147
Educando patriotas: la educación de…
148
Julio César Heredia Pérez
149
Educando patriotas: la educación de…
Sin embargo, no existía una distinción clara entre la adolescencia y la adultez. En este
periodo, la juventud no se determinaría por la edad, sino por las condiciones
suficientes para producir.32 La capacidad de producción habría determinado para que
a un adolescente se le adjudiquen mayores responsabilidades y compromisos que le
disponían ya como un adulto. Asimismo, podía estar “al servicio de las armas” a partir
de los diecisiete años, según lo estipulaba el artículo 92º del reglamento de policía de
1836, en caso de estar en la condición de “vago”33.
La juventud formalmente sale del anonimato al popularizarse la educación, se
convierte en asunto público y en el centro para los funcionarios de entonces. Este
importante sector se empieza a ver como un cuerpo maleable, que se puede disciplinar
escolarizándolo. De esto modo la población juvenil lo constituían todos los varones y
mujeres en edad escolar, los mismos que terminaron siendo la médula del sistema
educativo. Se requería de jóvenes que no sólo contaran con la fuerza suficiente, sino,
también, jóvenes vigorosos intelectual y moralmente que pudieran encausar la
naciente República.
La independencia, inicialmente, significó solo el cambio de régimen, de una
administración gubernamental en apariencia diferente a la colonial. En general, para
las repúblicas nacientes este tránsito:
“[…] se originó en principio no por la denodada reivindicación de los valores
republicanos, sino en gran parte por la búsqueda de un nuevo estatuto
jurídico que permitiera a los americanos una mayor participación en la
administración estatal, y una reforma administrativa que desembarazara sus
empresas económicas y comerciales”.34
Para que estos criterios se consoliden se precisaba fortalecer y articular las
instituciones, las libertades y la ciudadanía. En este proceso la prensa jugó un papel
importante y se convirtió en el medio de difusión de los planes de los gobiernos.35 Los
32 En Europa, “Entre los factores que favorecieron el desarrollo de la juventud como un grupo
de edad claramente definido destacan la regulación del acceso al mercado laboral y de las
condiciones de trabajo de niños y adolescentes; el establecimiento de un periodo de educación
obligatoria que se fue ampliando con el paso del tiempo y que se hizo cada vez más importante
para asegurar el acceso al trabajo y el mantenimiento del estatus social; la creación de ‘ejércitos
nacionales’ a través del servicio militar obligatorio; o la regulación del derecho a voto” Sandra
Souto Kustrín, “Juventud, teoría e historia: la formación de un sujeto social y de un objeto de
análisis”, Revista Historia Actual Online, n° 13, 2007, p. 173. <http://www.historia-
ctual.org/Publicaciones/index.php/haol/issue/view/14>
33 El Victorioso, n°. 43, 01/10/1836.
34
Alberto Martínez Boom, Memorias de la escuela pública. Doscientos años de escuela en
Colombia y Venezuela: Planes y expedientes, 1774-1821. Bucaramanga: Universidad Industrial
de Santander, 2011, p. 21. <http://cultural.uis.edu.co/files/BICENTENERIO%2011%20-
escuela%20publica-%20final.pdf>
35 En los últimos años del periodo colonial, la prensa dio prioridad “[…] a la educación popular
150
Julio César Heredia Pérez
económicamente por el Tribunal de Consulado de Lima y una élite política limeña temerosa de
una revolución popular, buscó acabar militar e ideológicamente con los facciosos y
revolucionarios al interior del Perú y de la mayor parte de América insurrecta”, Daniel Moran,
“Educando al ciudadano: el poder de la prensa y la propuesta de educación popular en Lima y
el Río de la Plata en una coyuntura revolucionaria (1808-1816), Revista Historia Caribe, vol.
5, n° 17, 2010, pp. 30-31. <http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=93717028003>
36 Al respecto se puede revisar el trabajo de Marcel Velázquez Castro (compilador): La
República de papel. Política e imaginación social en la prensa peruana del siglo XIX. Lima,
fondo editorial de la Universidad de Ciencias y Humanidades, 2009.
37 El Peruano, n°. 45, 04/11/1826, p. 1.
38 A estos métodos que permiten el control minucioso de las operaciones del cuerpo, que
garantizan la sujeción constante de sus fuerzas y les imponen una relación de docilidad-utilidad,
es a lo que se puede llamar las “disciplinas”. Michel Foucault, Vigilar y castiga. Nacimiento de
la prisión. México, Siglo Veintiuno Editores, 2008, p. 141.
151
Educando patriotas: la educación de…
4º. Que así se abren las puertas para dar más atención a los derechos de los
ciudadanos y se le preparan al gobierno más medios disponibles en obsequio
público”.39
La introducción de este método de enseñanza buscaba hacer factible el mayor
aprovechamiento de la instrucción. Este sistema reemplazaba al procedimiento
tradicional y memorista, por uno donde el maestro podía llegar a enseñar a más
estudiantes con el apoyo de “monitores” que venían a ser los estudiantes más
avanzados.40 Con ello se procuraba complementar la escases de profesores
convirtiendo a los monitores en una extensión de los mismos, además, hacía que
existiera una mutua vigilancia entre estudiantes guardando así el orden y facilitando
un mayor control sobre ellos. Este método se presentó para las nacientes repúblicas
americanas como “el medio para cumplir las proclamas revolucionarias, en
particular la utopía de la ‘ilustración general”.41 Al haber una táctica se requerían de
manuales y de libros que pudieran orientar la educación de acuerdo a los fines
políticos. Sin embargo, no siempre los textos fueron aceptados por los profesores, sino
que estos elegían de acuerdo a sus preferencias y el de los padres de familia.42
En 1843, el prefecto Rudesindo Beltrán, en un documento dirigido al deán José
Barrenechea, y expresando su asombro sobre la situación de los ambientes en donde
vivían los estudiantes del colegio seminario, subrayaba que:
“La educación de la juventud es el objeto que más debe interesar a los
ciudadanos amantes de su patria, pues dentro de breves años los jóvenes que
ahora se educan han de ser los que nos subroguen en los destinos recibiendo
sobre sus hombros la penosa carga de servir a la Nación. Sin una educación
esmerada y dispuesta de un modo capaz de formar hombres previstos y
amantes de su honor y del bien público, nunca se llenarán tan sacrosantos
deberes.”43
Fomentar el amor a la patria y fecundar sentimientos de comunidad nacional están
regularmente presentes en cada enunciado sobre la educación de la juventud.
Asimismo, están presentes las responsabilidades que debían asumir como
compromiso con la Nación, y el honor encarnaba el hecho de conducirse con respeto,
estimación y dignidad que repercutiría públicamente. El mismo prefecto Beltrán, en
otro documento, comunicaba a los subprefectos del departamento que “para ser
esclavos basta saber obedecer ciegamente, y un republicano al contrario debe
152
Julio César Heredia Pérez
44
Íbid.
45 El Franco, n° 26, 26/09/1846.
153
Educando patriotas: la educación de…
154
Julio César Heredia Pérez
155
Educando patriotas: la educación de…
CONCLUSIÓN
Hemos tratado de ver y comprender por qué la juventud, niños y adolescentes, se
convirtieron en objetivo de los gobiernos de las primeras décadas de la emancipación.
De hecho los políticos se valieron de la educación para llegar a ellos buscando
concretar sus proyectos y planes públicos. Al menos, discursivamente los jóvenes
representaron un proyecto nacional, se les convirtió en un cuerpo con el cual se podía
transformar las complicadas y delicadas realidades del periodo descrito.
Políticamente, fueron vistos como la esperanza que podía consolidar la naciente
república y, especialmente, fueron percibidos como el centro para la realización de la
cultura y la civilización representada en ciudadanos productivos y cultos, es decir en
patriotas. Todas estas aspiraciones estaban bajo los principios y normatividades de y
para adultos.
La democratización de la educación necesitaba de escuelas y estas de niños y
adolescentes que las puedan dar la razón de su existencia. Sin embargo este proceso
tuvo que enfrentar problemas como la escasez de fondos y recursos, la agreste
geografía y la lejanía entre pueblos que, lamentablemente, les condenaba a vivir en
precarias condiciones y en la más imperiosa ignorancia. El analfabetismo era absoluto
en la gran mayoría de la población en tanto no sabían leer ni escribir, condiciones
básicas de la educación que se necesitaba para adjudicarse como ciudadanos con pleno
reconocimiento de sus derechos.
Finalmente, las escuelas y los profesores, además de los gobernadores, subprefectos
y prefectos, fueron las figuras gubernamentales más cercanas a las comunidades. De
igual modo la prensa jugó un papel importante en la divulgación de los proyectos y
planes, particularmente, los que tenían que ver con la difusión y promoción de la
educación de la juventud.
156
Recibido: 20 de mayo de 2014 Historia y Región, Año II, N° 2, Lima (Perú), Nov. 2014: 157-172
Aceptado: 23 de setiembre de 2014 ISSN (impreso): 2309-933X
PALABRAS CLAVE : Historia oral, Historia regional, Inmigración, Comunidad árabe, Cusco.
ABSTRACT :
In Peru, the Arab community is one of the least studied; there is not abundant material around
it. The first Arabs who came to Peru during the republic did the south, Argentina and Bolivia
crossing previously. A strong nucleus is established in Arequipa, where they established trade
links with Sicuani, Abancay, Cusco. The Arab advance was from south to north. It is so in the
first decades of the twentieth century, a group of Arabs get to Cusco, also looking to develop
new and strengthen commercial ties. While the Arab descendants are now linked to areas such
as politics, business, sports and social sciences, at some point the situation was not as
comfortable as one could imagine. This article aims to present the development of the
Palestinian Arab community during the 1950s (a period in which the families of the community
begin to move to Lima), integration and interaction with the Cusco society at that time, through
oral history, giving a historical and anthropological approach to the subject.
K EYWORDS : Oral History, Regional History, Immigration, Arab Community, Cusco.
*
Bachiller en Antropología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Integrante del
CISORE-AOH. El presente artículo fue presentado como ponencia en el IV Coloquio de
Historia Regional, realizado en la ciudad de Arequipa, el día 7 de diciembre de 2012.
La comunidad árabe palestina…
INTRODUCCIÓN 1
A
l hablar de las inmigraciones en el Perú, las primeras que se vienen a la mente
son la china y la japonesa. Se tiene presenta también a las europeas, de todas
sus nacionalidades. A fin de cuentas, un chino o un “gringo” son fáciles de
identificar (al menos, en la apariencia). Es fácil, además, ubicarlos en la historia de
los estereotipos: los chinos estuvieron en los chifas, en bodegas, los japoneses en las
peluquerías, los italianos en panaderías, etc. Estas inmigraciones se ubicaron próximas
a la capital, en la costa, facilitando quizá su incorporación dentro de la sociedad
peruana como personajes recurrentes. Sin embargo, no todos tuvieron como primer
punto de llegada la capital. Es el caso de la inmigración árabe. Ésta tuvo como punto
de partida el sur del país, al cual llegaron después de atravesar buena parte del sur de
Sudamérica.
¿Qué establece el que una colonia inmigrante tenga mayor “presencia” en la historia
del país? Primero, el centralismo. Las colonias establecidas en Lima son las que más
se mencionan en las crónicas historiográficas. En segundo lugar, su distribución a lo
largo y ancho del país. En el caso de los chinos, por ejemplo, se establecieron por toda
la costa, y en algunas ciudades de la sierra y selva. Sin dejar de mantener presencia en
la capital, claro. Por otra parte, la influencia de cada población no originaria. Sus
clubes, asociaciones, prensa, así como el peso que puedan tener en la sociedad; en este
caso, sus ingresos económicos.
¿Qué sucede con los árabes? En primer lugar, ingresan al Perú por el sur; Puno,
Arequipa, Sicuani. Tomando en cuenta de que hablamos de finales del siglo XIX,
recién se estaba tomando conciencia de la necesidad de un país totalmente integrado.
Tanto las regiones alejadas de Lima como sus historias se encontraban fuera del foco
de interés de la capital. Asimismo, los árabes durante buen tiempo permanecen
inmersos en el sur. Recién entrado el siglo XX es que deciden dar el salto a Lima,
tratando de repetir sus exitosas historias sureñas. Finalmente, durante buen tiempo
nunca hubo un club o círculo árabe. Hasta ahora no hay un colegio de esta colonia. En
contraste, sí cuenta con personalidades representativas. Sin embargo, la lejanía de la
capital hará que el reconocimiento “oficial” a estos personajes se dé con efecto
retardado.
1
Quiero hacer una mención especial a Humberto Rodríguez Pastor, con quien llevé el curso de
Minorías Étnicas en San Marcos, y quien me apoyó en lo que fue la elaboración de este trabajo.
Asimismo, me animó a presentarlo a eventos académicos, y a seguir desarrollando el tema.
Vaya, para él, un enorme agradecimiento.
158
Carlos Ernesto Ráez Suárez
Para poder definir a la comunidad a estudiar, hay que tomar en cuenta que, en el caso
peruano, la constitución de estas minorías étnicas no originarias no pasa por un caso
de poder (como señala Stolcke en como los indígenas se convirtieron en “minoría”).
Estos grupos étnicos están definidos en torno a características como su origen,
ancestro, nacionalidad, geografía, religión, lenguaje y costumbres. Estas
características se convierten en referencias que en algunos casos son temporales. En
el caso de los inmigrantes, conservan algunas de éstas y dejan de lado otras. Respecto
al estado de subordinación (característica que describe a algunas minorías), éstas
pudieron haberlo estado en el momento de su llegada; hoy pueden pertenecer a las
esferas de poder, como también algunos pueden permanecer en un ámbito subalterno.
159
La comunidad árabe palestina…
perteneciendo a ésta). Vaya, tanto para el señor Jalilie como para el señor Ráez, un
enorme agradecimiento.
Las entrevistas fueron semi abiertas, con preguntas centrales que irían luego
derivando en otras preguntas de interés. Asimismo, al hacer referencia a poco más de
sesenta años atrás, es necesaria la consulta a fuentes históricas, que narran tanto la
inmigración árabe como la situación del Cusco en esa época. Así, se trata de observar
a la comunidad palestina del Cusco por medio de un enfoque histórico y
antropológico. Pasando por revisar sus antecedentes y su desenvolvimiento durante
los 50, se observarán algunas lecciones aprendidas durante el desarrollo de esta
investigación.
1. ANTECEDENTES
La oleada migratoria proveniente del actual Medio Oriente remite a finales del s. XIX.
Leyla Bartet2 clasifica en tres etapas dichas oleadas:
Para este trabajo, nos enfocaremos en las dos primeras etapas. Durante la primera
etapa, las migraciones palestinas se vieron motivadas principalmente por tres factores.
Primero, el Imperio Otomano se encontraba en una constante situación conflictiva.
Para engrosar las filas de su ejército, se reclutaba a muchos jóvenes levantinos. Al no
sentirse identificados con sus dominantes turcos, era común que muchos huyeran ante
la proximidad de una guerra. Segundo, la presión musulmana. En Palestina, en
especial en las ciudades de Beit Jala, Belén y Beit Sahour, se profesaba la religión
cristiana ortodoxa (griega). Los cristianos eran asediados constantemente por su
opción religiosa. Tercero, la situación económica. Los campesinos palestinos, al pedir
préstamos constantes a usureros, con el fin de modernizar su producción, terminaban
perdiendo sus propiedades.
2 Leyla Bartet, Memorias de cedro y olivo, Fondo Editorial del Congreso del Perú, 2005, p. 32.
160
Carlos Ernesto Ráez Suárez
por los campesinos; y contra los ingleses, que impedían la creación de un Estado
Palestino. Así, los palestinos empiezan a emigrar hacia América Latina. Los jóvenes
estados americanos se ven necesitados de mano de obra (y de una ayuda para
“revitalizar” la raza), por lo que se impulsa la emigración hacia dichos territorios,
principalmente a Brasil y Argentina. Si bien esperaban europeos, los árabes empiezan
a arribar a la costa atlántica de Sudamérica a finales del s. XIX. Parten de Haifa, hacen
escala en Marsella (Francia), y llegan al nuevo mundo.
Durante la primera etapa los árabes que llegan al Perú lo hacen por medio del Océano
Atlántico, como ya se mencionó. Pero en la segunda ya los palestinos llegan de forma
más directa, atravesando el canal de Panamá, y yendo de frente a Lima o a Mollendo.
161
La comunidad árabe palestina…
Las prácticas comerciales palestinas, que van desde el regateo hasta las facilidades de
pago, les hacen ganar algunos enemigos. Sobre todo los mayoristas locales, quienes
tratan de impedir su acceso a los fabricantes. Se trata incluso de expulsarlos de algunas
ciudades6.
Una de las primeras referencias hacia los árabes en Cusco se remita a 1898, cuando
José Salomón abre un negocio en esta ciudad7. Para 1905 están establecidos
veinticinco árabes en esta ciudad, siendo la segunda colonia extranjera más numerosa.
Su presencia dentro del circuito minorista de la ciudad imperial hace que sea difícil
de ignorar para todo aquel que intente comerciar aquí. La fuerte unión entre los
palestinos los sobrepone ante todo intento de sabotaje por parte de los mayoristas
arequipeños, norteamericanos, e incluso los mismos cusqueños. Está el caso de la
formación de una liga de defensa entre los artesanos, los mayoristas y ciudadanos
importantes en 1924, que tratan de expulsarlos a nivel nacional.
Por otra parte, se daba una compenetración inicial entre la población indígena y los
comerciantes palestinos. Por un lado, los primeros podían acceder a toda una gama de
productos debido a las facilidades de pago otorgadas por los mercaderes árabes. En
segundo lugar, la necesidad de ampliar el mercado llevó a los palestinos a aprender
quechua y aimara. Es el caso del señor Bichara Jalilie, padre de José, el entrevistado.
Él llegó en 1925 a Puno, a colaborar en negocios familiares. De acuerdo a su hijo,
llegó solo hablando árabe y un poco de inglés. Ya establecido en Perú, logró aprender
quechua y aimara, al menos lo necesario para poder comerciar y “enamorar a las
clientas”.
6
Ibíd, p. 120.
7Denys Cuche, “Los palestinos en el Perú, un siglo de presencia discreta y exitosa”, en Leyla
Bartet y Farid Kahhat, La huella árabe en el Perú, (pp. 51-92), Fondo Editorial del Congreso
del Perú, 2010; p. 61.
162
Carlos Ernesto Ráez Suárez
Hay registro de la conformación del Centro Unión Palestina del Cusco en 1929 8.
Dicha institución vela por los intereses de dichos inmigrantes no por medio de
reivindicaciones, sino mediante la integración a la sociedad. Allí uno podía informarse
de la situación y sobre el lugar en el que se encontraba.
Para las décadas de 1920 y 1930 es que algunas familias empiezan a establecerse en
la costa, sobretodo en la capital. Este proceso será lento, y se observará con mayor
detenimiento más adelante.
La intención inicial de los inmigrantes, aquella de “hacer caja” para luego volver al
lugar de origen, cada vez se vuelve más remota. La prosperidad conseguida los retiene
en el país. Es por eso que, en caso de la primera generación, que regresan a buscar a
su familia o a su pareja y traerlas al Perú.
Hacia finales del siglo XIX podría decirse que el Cusco atravesaba por una crisis
económica y social. Primero, estaba apartado del circuito comercial sureño. La
independencia de Bolivia acabó con el eje Cusco-Potosí, mandando a la ruina a
muchos arrieros y empresarios del lugar9. La industria textil, que gozó de apogeo entre
los siglos XVII y XVIII, entra en crisis entre 1829 y 1848 con el libre comercio,
producto de tratados comerciales, principalmente con Inglaterra.
Por otra parte, se vivía una crisis demográfica. Recopilando algunas cifras, Tamayo10
observa una disminución considerable en la población:
8 Denys Cuche, “Los palestinos en el Perú, un siglo de presencia discreta y exitosa”…, p. 72.
9Luis Miguel Glave, Problemas para el estudio de la historia regional: El caso de Cusco,
Documento de trabajo 2, Centro Bartolomé de las Casas, Cusco, Perú, 1983.
10
José Tamayo, Historia social del Cuzco Republicano, Editorial Universo, 2da edición, Lima,
Perú, 1981, p. 31.
163
La comunidad árabe palestina…
Otra de las causas del descenso fue la serie de epidemias que se dieron en la región.
Por ejemplo, en 1850 la tifoidea (unos dicen que hepatitis) se llevó entre 12 000 y 25
000 personas. En 1885 la viruela se lleva una alta cantidad de niños. El descenso de
la población “ruraliza” la ciudad. Muchas casas se ven abandonadas, siendo el terreno
aprovechado por los campesinos. Además, Cusco es una ciudad “sucia y
maloliente”11. La basura se acumula en las acequias, que atraviesan por en medio de
las calles.
Para finales del siglo XIX no hay ninguna industria trascendente en el Cusco (a
excepción de la cervecería). Hay una preferencia a lo importado, y las únicas clases
visibles son la terrateniente y una corta burguesía comercial, además de los
funcionarios estatales.
164
Carlos Ernesto Ráez Suárez
Para 1903 existían tres pequeñas cervecerías en Cusco, y cuatro en Urubamba. Para
1908 se conforma la Cervecera Alemana, que luego será Compañía Cervecera del Sur,
industria emblemática de la ciudad.
En otro plano, la Universidad San Antonio Abad, con la llegada de Alberto Giesecke,
entra en lo que se denominará su “edad de oro”. Destacados intelectuales, formados
en Europa, llegan a impartir clases a las aulas cusqueñas. Junto a esto se empieza a
revalorar el legado incaico, sobre todo con Machu Picchu.
Para esta época Alberto Giesecke realiza un censo, contando 19 825 habitantes, de los
cuales 9911 eran analfabetos y 10 692 sólo hablaban quechua. Para 1924 Gabriel
Cossío aproxima la población en 24 000; y para 1930 Grubb la redondea a 30 000 12.
El censo de 1940 establece la cifra de 40 657 habitantes. Cusco había recuperado la
población de hacía cien años.
El terremoto de 1950 marca el fin de esta etapa. Los efectos a partir de éste se verán
en el siguiente capítulo.
12 Ibíd, p. 129.
13 José Tamayo Herrera, Historia general del Qosqo, Tomo III, Editorial Mercantil,
Municipalidad del Qosqo, Perú, 1992, p. 813.
14
Rossano Calvo, Cusco, sociedad y cultura (siglos XIX-XX), Editorial Andina, Cusco, Perú,
1991.
165
La comunidad árabe palestina…
2. LA DÉCADA DE 1950
Los negocios, entre ellos los de la familia Jalilie, se establecen en barracas, en la plaza
San Francisco (confirmado textualmente por Tamayo). Años después, la nueva tienda
se establece en la misma plaza.
Para cuando el señor Ráez llega, en 1955, pueden aún apreciarse las ruinas del
terremoto. Por testimonio de Jalilie, el Colegio Nacional de Ciencias no se reconstruye
hasta 1958, por ejemplo.
***
José Atala Jalilie Awapara nació en Cusco, en 1944. Residió en esta misma ciudad
hasta 1961, año en el que él y su hermano culminan su educación escolar. Es el mayor
166
Carlos Ernesto Ráez Suárez
de tres hermanos, siguiéndolo Alfredo (1946) y María Beatriz (1948), también nacidos
en Cusco.
Su padre, Bichara Jalilie Súmar, nace en 1906 en Beit Jala, y llega al Perú en 1925,
producto de la conflictiva situación que se vivía en Palestina. Al llegar, tiene dos
contactos ya establecidos. Su tío Nicolás Jalilie, quien residía en Puno, y quien es el
primero en albergarlo, y otro tío, Teodoro Súmar, establecido en Cusco, quien lo
recibirá después.
Su madre, María Awapara Abugosh, nace en Puno en 1907. Es la primera hija de dos
inmigrantes palestinos, también de Beit Jala. El abuelo materno de José, Abdala, ya
había llegado a finales del siglo XIX. Solo volvió a Palestina por su mujer y por su
hermano, Majine, quien cambia su nombre a Miguel. Ya se encontraba antes su
hermano Atala, renombrado Alberto, quien demostrando la composición de la familia
ampliada, se casa con Yamile, hermana de Bichara. Es muy probable que Nicolás
Jalilie y Abdala y Atala Awapara llegaran juntos al Perú.
Su padre pasa de trabajar en Puno con su tío Nicolás a trabajar con Teodoro Súmar en
Cusco, quien ya era todo un personaje al ser accionista de la Sociedad Molinera
Urubamba. Trabaja en dicho molino, y se mueve en trabajos de corta duración entre
Cusco, La Convención (de donde escapa de la última epidemia de paludismo, en
1932), la mina de Cochasaygua, para retornar finalmente al Cusco. Visitando a su
hermana en Arequipa es que conoce a María, con que se casará en 1943, y se irá a
vivir al Cusco (como se mencionó) hasta 1961.
***
José Ráez nace en Puno en 1937, pero no reside ahí. Al ser su padre ingeniero militar,
suele viajar constantemente. Su apellido remite también a un origen árabe, ante todo,
moro. Antes de los siete años José ya ha vivido en Chincha y en Lima. Su padre fallece
en 1943. Se establece en Tarma, con su familia materna. En 1952 viaja a Lima para
culminar la educación secundaria. Mientras tanto, su madre se casa nuevamente, esta
vez con Leoncio Arteaga, quien pronto es destacado a Cusco como administrador del
Banco de Crédito. Llegará a ser gerente de la Compañía Cervecera del Sur, logrando
ocupar un estatus alto en la sociedad cusqueña. José viaja a Cusco en 1955 para cursar
pre-médicas (lo que vendría a ser ahora los estudios generales de medicina) en la
Universidad Nacional San Antonio Abad. Durante este período conoce a fondo los
pormenores de la sociedad cusqueña: su composición, sus espacios, sus prejuicios. A
inicios de 1959 Ráez viaja a Lima a cursar medicina, y ya no vuelve a residir en Cusco
más.
***
167
La comunidad árabe palestina…
Para 1950 aún persiste en el Cusco un sector terrateniente, aunque se percibe ya una
creciente clase media. A pesar de que el terremoto ocasiona un golpe a las industrias,
la nueva planificación urbana de la ciudad es la que se encargará de acentuar las
diferencias entre grupos económicos y sociales.
El circuito sureño estaba muy bien articulado y fortalecido por el comercio. De Cusco
a Lima demoraba el viaje cinco días; lo mismo que ir a Buenos Aires. Era común que
los jóvenes partieran a proseguir sus estudios a Argentina, o inclusive a Europa antes
que a Lima.
Cusco, para ese entonces, era una ciudad multinacional y multicultural. Además de
los propios cusqueños (entre los cuales muchos provenían de La Convención u otras
provincias), había una considerable presencia extranjera. Destaca la colonia italiana,
con Lomellini a la cabeza. Había presencia alemana (Tannenberg, Trachmann), polaca
(Kalinowski), yugoslava (Zlatar, Rogovich, Stanbuc, Calafatovic), japonesa (Omura,
Kawamura, Motohasi) y española (sobre todo en las órdenes religiosas). Había una
familia colombiana (Duque), y respecto a los chinos, Ráez no recuerda a ninguno,
mientras que Jalilie recuerda a uno solo, San.
Y, claro, la palestina.
***
168
Carlos Ernesto Ráez Suárez
Para 1950 aún quedaban familias palestinas establecidas en el Cusco. Entre ellas,
Jalilie, Súmar, Bulos, Salem, Jarufe, Hasbum, Kahabou, Abusada, Cuzmar, Fatule y
Touma. Había una única familia libanesa, los Saníbal. Otras ya habían partido a Lima,
o quedaban pocos miembros, como los Chehade.
Respecto a los espacios sociales, ya se ha mencionado que para el año 1929 se había
constituido el Centro Unión Palestino. Sin embargo, el señor Jalilie no recuerda
ninguna asociación árabe. Según él, el único motivo por el cual se reunían era para
poder timbear (apostar). Cuenta que alguna vez se intentó crear un club, pero a la
primera pelea, cada uno se llevó su silla y se retiró.
Si bien necesitaban mantener contacto con la clase media y los campesinos (sus
principales clientes), había una aspiración a “posicionarse” dentro de la sociedad.
Aunque era la gente “posicionada” la que les ponía trabas. Por ejemplo, si bien el Club
Cusco empezó a admitir extranjeros, se mostraba un poco reticente al ingreso de los
palestinos. Fue bajo la gestión de Leoncio Arteaga, padrastro de Ráez, que ingresa el
primer árabe al club: el empresario Jacobo Bulos. A pesar de este aparente triunfo, el
señor Jalilie no recuerda a otro miembro de la colonia que ingresara. Asimismo, no se
establecían en los lugares exclusivos de la ciudad, sino que en el mismo centro, incluso
después del terremoto, cuando el diseño urbano acentuó las diferencias sociales por
medio de los barrios. De acuerdo a Jalilie, la mayoría de los palestinos vivía en la calle
Maruri, a unas tres cuadras de la plaza de armas. Aunque algunos lograron más
adelante trasladarse a la exclusiva avenida Pardo. Sus negocios sí permanecían en el
centro, como en la plaza del Cabildo, en el hotel El Cuadro, en la calle Espaderos, en
la avenida Santa Clara y la calle Marqués.
169
La comunidad árabe palestina…
comerciales establecidas en todo el sur. Por otra parte, el señor Jalilie resalta el hecho
de que San Antonio Abad no tuviera demasiada variedad. Esto lo motivó, entre otros
factores, a ir a estudiar a Lima.
Los palestinos mantuvieron una relación cordial con las personas provenientes de
otras colonias. Relata Jalilie que los mejores amigos de su padre eran judíos (en una
situación anterior a la Guerra de los Seis Días). Incluso, Teodoro Súmar estaba casado
con Clotilde Kalinowski, de ascendencia polaca.
3. ANÁLISIS
¿Qué se puede rescatar entonces? Como el propio Jalilie indica, y en menor medida
Ráez, la capacidad de integración de los palestinos a la sociedad que los acoge. Parece
15
Abdeluahed Akmir (coord.), Los árabes en América Latina. Historia de una emigración,
Siglo XXI-Casa Árabe, Madrid, 2009.
170
Carlos Ernesto Ráez Suárez
En este caso, la cultura “criolla” cusqueña. Desde inscribir a sus hijos en colegios
católicos, tratando de generar a la larga un nuevo espacio para la colonia. Pero la
necesidad de terminar de adoptar la cultura criolla es probablemente otro de los
factores que los lleva a dejar Cusco y a establecerse en la capital.
Ian Chambers señala que el migrante, para poder adaptarse al espacio en el que se va
ubicando, debe “viajar” ente culturas, lenguajes y nuevas significaciones. Los
palestinos cumplen con todo esto. Logran manejar, además del español, el quechua y
el aimara. Incluso insertan nuevas costumbres comerciales, como el regateo.
Por otra, el mismo autor indica que, a pesar de dicho “viaje” realizado, el migrante
mantiene cierta resistencia en algunos aspectos, como en el mismo lenguaje, los ritos,
en la apariencia. En contraparte a lo anterior, esto no sucede. Los palestinos de primera
generación no les enseñan árabe a sus hijos. No reproducen ninguna de sus
costumbres; adoptan la religión católica. No se visten con atuendos palestinos. No
buscan diferenciarse. Es por eso que no crean ningún club estable o colegio.
Cusco, si bien es una ciudad multicultural, no crea espacios segregados. Durante esa
época, si bien se iba estableciendo un nuevo diseño urbano, las colonias extranjeras
estaban desperdigadas a lo largo de la ciudad. Como en el caso de los palestinos, que
se encontraban en el mismo centro.
16
Leyla Bartet, Memorias de cedro y olivo, p. 145.
17 Ibíd, p. 177.
171
La comunidad árabe palestina…
CONCLUSIONES
172
NOTAS Y
DOCUMENTOS
Recibido: 26 de mayo de 2014 Historia y Región, Año II, N° 2, Lima (Perú), Nov. 2014: 175-196
Aceptado: 23 de setiembre de 2014 ISSN (impreso): 2309-933X
RESUMEN :
El objetivo de este trabajo es presentar la transcripción de un documento inédito hallado en el
Archivo del Obispado de Huacho, sobre las vacancias de doctrinas de indios del siglo XVII. A
propósito del documento transcrito, hemos intentado abordar algunas causas recurrentes que
llevaron a disponer como “vaca” una doctrina de indios que, basándonos en el caso del Br.
Martín de Mena Godoy, párroco del pueblo de Ámbar del corregimiento de Cajatambo, ha
perdido su propiedad eclesiástica por ausentarse por más de tres años.
PALABRAS CLAVE : Doctrina de indios, clero secular, vacancia de doctrina, Cajatambo, siglo
XVII.
ABSTRACT :
The aim of this paper is to present the transcript of an unpublished document found in the
archives of the Diocese of Huacho, about the vacancies on Indian doctrines of the seventeenth
century. About the transcribed document, we have tried to address some common causes that
led to dispose as vacate a doctrine of Indians, based on the case of Br. Martin Mena Godoy,
parish priest of village Ambar, of the township of Cajatambo, that lost his ecclesiastical
property absent for more than three years.
K EYWORDS : Indian’s doctrine, secular clergy, vacancy of doctrine, Cajatambo, XVII Century.
INTRODUCCIÓN
Las fuentes documentales son valiosas para la investigación histórica de nuestra
sociedad. Por esta razón, damos a disposición la transcripción de un documento
inédito hallado en el Archivo del Obispado de Huacho (en adelante AOH), sobre las
vacancias de doctrinas de indios del siglo XVII. Específicamente, el caso de la
doctrina de Asunción de Ámbar, ubicado en el corregimiento de Cajatambo, iniciado
en 1632 hasta 1636. Su aporte es valioso porque nos permite rescatar la memoria
1 García Cabrera, Juan Carlos. Ofensas a Dios: pleitos e injurias. Causas de idolatrías y
hechicerías (Cajatambo, siglos XVII-XIX). Cusco: Centro de Estudios Regionalces Andinos
“Bartolomé de Las Casas”, 1994, p. 13.
176
Erik Gabriel Bustamante-Tupayachi
2 Valentín Trujillo Mena, La legislación eclesiástica en el Virreynato del Perú durante el siglo
XVI. Con especial aplicación a la Jerarquía y a la Organización Diocesana. Lima: Pontificia
Universitas Gregoriana, 1981, p. 242.
3 Ibíd., p. 251.
4 Sobre los exámenes de suficiencia y de la lengua general de los indios. El primero consistió
en la evaluación del latín (traducir libros importantes como el Concilio de Trento), la prueba de
Teología Moral y Casos de Conciencia donde el objetivo era resolverlo citando autores a favor
o en contra de un fundamento. En cambio, el segundo examen se superaba cuando el candidato
u opositor relataba un pasaje del Evangelio en la lengua Quechua, destacando su calidad de
versación, acto seguido, era necesario responder en la misma lengua las preguntas sobre los
Misterios principales de la Fe. Para mayor información sobre las etapas del concurso de
doctrinas de indios ver: Trujillo Mena, Valentín, La legislación eclesiástica… pp. 267-270.
5
Trujillo Mena, Valentín, La legislación eclesiástica… p. 270.
6
Es pertinente la observación que algunos investigadores hacen sobre el uso acertado y
diferenciado entre doctrinas y parroquias. Para mayor información ver: Moriconi, Miriam, “El
curato de naturales en Santa Fe. Río de La Plata. Siglos XVII-XVIII”, Hispania Sacra, .Vol.
63, N° 128, 2011, pp. 433-467.
177
Transcripción del proceso de vacancia…
7
Sobre este tema ver: Acosta, Antonio, “Los clérigos doctrineros y la economía colonial (Lima,
1600- 1630)”, Allpanchis Phuturinqa, Vol. 16, N° 19 (117-149), Cusco, 1982, pp. 124-137.
Acosta, Antonio, “Religiosos, doctrinas y excedente económico indígena en el Perú a
comienzos del siglo XVII”, Histórica, Vol. 6, N° 1 (1-34), Lima, pp. 11-14. León Fernández,
Dino, “Los párrocos en la economía de la doctrina de nuestra señora de la Limpia Concepción
de Canta, siglos XVI y XVII”, Investigaciones Sociales, Vol. 13, N° 22 (175-194), Lima, pp.
181-182.
8 Acosta, Antonio, Los clérigos doctrineros…, p. 135.
9 Lavallé, Bernard, “Las doctrinas de indígenas como núcleos de explotación colonial (siglos
Tenemos como la más importante: Tineo Morón, Melecio, Vida eclesiástica, Perú colonial y
republicano. Catálogos de documentación sobre parroquias y doctrinas de indios. Arzobispado
de Lima, siglos XVI-XX, 2 tomos. Cuzco: Centro de Estudios Regionales Andinos “Bartolomé
de Las Casas”, 1997. Asimismo, tenemos noticia que se publicará en el presente año 2014, el
catálogo de Curatos del Archivo del Obispado de Huacho (en adelante AOH).
178
Erik Gabriel Bustamante-Tupayachi
11 Este catálogo está publicado en Revista Andina. Ver: García, Juan Carlos, “Oposiciones a
parroquias y doctrinas. El catálogo de la sección Concursos. Archivo Arzobispal de Lima.
Siglos XVII-XIX”, Revista Andina, Año 15, N° 2 (421-491), Cusco, 1997.
12 La importancia de una doctrina se podía establecer por los siguientes factores: la posición
geográfica y la riqueza en recursos económicos. En: García, Juan Carlos, Oposiciones… pp.
421-422.
13 El pueblo de Ámbar fue una de las 13 doctrinas del antiguo corregimiento de Cajatambo.
Este lugar se caracterizó por asentarse en la serranía y ser el escenario ideal para la crianza de
ganados –ovejuno y vacuno– y la producción de ropa de la tierra, productos importantes para
el comercio en paralelo con la explotación de la minería local; estas actividades en conjunto
fueron el sustento de la economía regional. Son varios los trabajos que manifiestan estas
características económicas en el corregimiento de Cajatambo, entre los que podemos mencionar
como ejemplos: Bueno, Cosme, “Descripción de las provincias pertenecientes al Arzobispado
de Lima”. En Daniel Valcárcel (Ed.). Geografía del Perú virreinal (siglos XVIII-XIX). Lima:
DM, 1951 [1764]. Pereyra Plasencia, Hugo, Sublevaciones, obrajes e idolatrías en el
corregimiento de Cajatambo durante los siglos XVI y XVII, Memoria para optar el grado de
bachiller en Humanidades. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 1986. Peralta, Luz,
Pleito de Tierras en Ámbar. Cajatambo siglo XVIII. Lima: Seminario de Historia Rural Andina
– Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 2002. Aragón Sánchez, María Isabel,
Aportación documental sobre la minería peruana: Cajatambo, 1584-1596, Anuario de Estudios
Americanos, Vol. 60, N° 1, 2003, pp. 217-234, versión online:
http://estudiosamericanos.revistas.csic.es/index.php/estudiosamericanos/article/view/174/178
179
Transcripción del proceso de vacancia…
Todo inicia con la solicitud del Lic. Martín de Mena Godoy, cura y vicario de Ámbar,
que apelaba por una licencia para hacer ausencia de su doctrina y viajar a la villa
Imperial de Potosí, puesto que su padre murió y dejó una herencia de más de 50 mil
pesos que no se ha podido cobrar de los deudores. Su petición lo justificó en base a
que ha llevado varios años tratando de cobrarlos, mediante cartas de poder que dio a
las personas de su confianza, sin recibir remesa alguna:
“[…] se me deve mucha cantidad de hazienda ansi de herencia de mi padre
como de otras deudas en mas cantidad de cinquenta mill pesos que ha
muchos años no se an podido cobrar por no tener persona de satisfacion y
confiança que por mi acuda a la cobrança de la dicha hazienda siendo ansi
que las personas a quien tengo dado poder se me han quedado con mucha
cantidad de cobrança que han hecho sin quererla remitir por ver que estoy
ocupado en el seruicio del dicho mi beneficio […]” 14
En respuesta a lo solicitado, el Dr. Don Feliciano de Vega, obispo de Popayán,
gobernador y vicario general del Arzobispado de Lima, mandó que el Lic. Mena
Godoy presente la información de testigos para sustentar su pedido. Al día siguiente,
9-enero-1632, el Lic. Mena Godoy presentó tres testigos: el capitán Cristóbal Ortiz de
Mercado, residente en la villa de Potosí; Juan de Lorenzana Estrada, vecino de la villa
de Potosí; y Felipe Gil Mirón15. Todos coincidían en conocer al padre del Lic. Mena
Godoy, y que le había dejado una herencia de más de 50 mil pesos; además, insistían
en la necesidad de que el suplicante cobre personalmente las dichas deudas. El
testimonio del último testigo nos ejemplifica lo expuesto:
“[…] este testigo [Felipe Gil Mirón] por su parte a hecho muy grandes
deligencias para que en las dichas partes se cobre algunas cosa dellas y en
ninguna manera a tenido este por no auer ydo // ello persona de cuidado
porque como es notorio la gente de las prouincias de arriba son muy belicosas
y ningun pudatario [sic] por lo que no les ba ni ello biene no se quieren mal
quietar con nadie y asi sino ba el dicho bachiller como a quienes duele y
lexica sea de perder la dicha hazienda […]”16
Presentado la información, el Lic. Mena Godoy recibió su licencia el 14 de enero, en
el cual se contemplaba que:
“[…] se despache licencia al Bachiller Martin de Mena Godoy para que por
tiempo de un año pueda hazer ausencia de su doctrina de Ambar, e yr a la
villa de Potosi y provincia de los Charcas para las cobranças que dize dejando
sacerdote en su lugar de los aprobados por el ordinario al qual se le hara
nombramiento para que pueda administrar los santos sacramentos y hazer el
oficio de cura y al cabo del dicho año ha de estar de buelta en esta ciudad
180
Erik Gabriel Bustamante-Tupayachi
17 Ibíd., f. 5v.
18
Ibíd., f. 6v.
19 Se conoce al Lic. Juan Carvajal y Sande por su conocimiento y oficio en asuntos de minería.
Ejemplo de ello, el virrey Conde de Chinchón solicitó al Rey poner en práctica la idea del Lic.
Carvajal y Sande, del Real Consejo de Indias, que consistía en abrir socavones desde lo alto del
cerro, en vez de horadar túneles para sacar el mineral. Autorizado por el Rey, los socavones
comenzaron a realizarse en el año 1636 y dieron los buenos resultados que esperaban el Virrey
y Carvajal. En: Carrasco Moreno, Manuel, “De cómo don Luis Jerónimo Fernández de Cabrera
y Bobadilla y doña Francisca Enríquez de Rivera (Condes de Chinchón y Virreyes del Perú)
intervinieron en el descubrimiento de la quina (Chinchón de 1589 a 1647)”. En: González
Redondo, Esperanza et al., IV Concurso de Investigación sobre Chinchón y su entorno 2008.
(77-146). Chinchón: Ayuntamiento, 2009, p. 102.
20 AOH. Visitas Pastorales. Leg.2, exp.10, 1632-36, f. 8r.
181
Transcripción del proceso de vacancia…
buelto a servir el dicho curato = Y porque conviene no este tanto tiempo sin
cura proprio y sirviendose por interes por el perjuicio que dello resulta a los
yndios declaraba y declaro por vaco el dicho curato para que se pueda
proveer y provea con fe al Real Patronazgo en la persona que pareciese ser
mas a proposito poniendose para ello los edictos ordinarios […]” 21
Al declarar por ‘vaca’ la doctrina de Ámbar, se prosiguió con el proceso estándar de
oposiciones. Se colocó los edictos ordinarios para que concursen los sacerdotes que
desean obtener el beneficio el segundo día de enero de 1636. Se presentaron los
siguientes interesados: Br. Felipe de Vanegas de Abiego, Br. Antonio Luis de la Vega
(cura y vicario de las minas del Nuevo Potosí), Br. Ranusco Doria, Br. Diego de los
Ríos del Águila (cura propietario de la doctrina de Chaucayan), Br. Juan Ortiz de la
Vera (cura del beneficio de San José de Chunchanga), Br. Pedro Ruiz de Garfias (cura
coadjutor de la doctrina de San Antonio de Pariamarca), Br. Diego de Torres (ínterin
de la doctrina de Ámbar), Br. García de Solórzano y Velasco, Br. Felipe de Medina
(cura coadjutor de la doctrinas de San Damián) y el Br. Juan de Noba Valdés. 22
No sabemos quién ganó el concurso. Lo único seguro es que el Lic. Martín de Mena
Godoy no ha tenido una buena relación con los indios de Ámbar antes de su viaje a
Potosí, y eso posiblemente llevó a los indios a apelar por un nuevo sacerdote. 23 Solo
tenemos evidencia que murió siendo cura beneficiado de la doctrina de San Francisco
de Sisicaya, provincia de Huarochirí, en 1655. Al final, su muerte fue causante para
poner en vacancia su doctrina. Y la historia continuó…
CONCLUSIÓN
Las doctrinas de indios fueron escenarios de relación, pactada o conflictiva, entre los
curas y la feligresía indígena. Es importante estudiarlos por el conocimiento que nos
puedan brindar; pero, para ello, es necesario advertir los procesos recurrentes que se
dieron en ellas, por ejemplo: las vacancias. Por tanto, las causas de las vacancias de
doctrinas de indios presentadas –promoción, incumplimiento de deberes o muerte del
cura propietario– es un tema que no se ha estudiado debidamente, ante su necesidad,
creemos aportar con la transcripción de un documento al respecto, para encaminar
futuras investigaciones.
21
Ibíd., f. 12v.
22 Ibíd., ff. 14r-24r.
23 Existen dos documentos que tratan sobre los capítulos que pusieron los principales y común
de la doctrina de Ámbar al Br. Martín de Mena Godoy en 1630. Los abusos y agravios que eran
sujetos lo vivieron durante diez meses, donde apelaban que se mandara otro sacerdote en su
lugar por estar capitulado por todos los indios. Las acusaciones van desde: No ha pagado los
servicios personales que le ofrecieron en su casa, debía a los caciques doscientos pesos por el
recaudo de las mitas y comida, no visitaba los pueblos de la doctrina, no predicaba el Santo
Evangelio los días feriados y domingos. Tineo Morón, Melecio, La fe y las costumbres.
Catálogo de la sección documental de Capítulos (1600-1898). Cusco: Centro de Estudios
Regionales Andinos “Bartolomé de Las Casas”, 1992, p. 37.
182
Erik Gabriel Bustamante-Tupayachi
TRANSCRIPCIÓN
“Ámbar (1632-1636). Autos seguidos por el licenciado Martín de Mena Godoy,
cura y vicario de la dicha doctrina, quien solicita al señor Arzobispo se sirva
concederle licencia para dejar un sacerdote aprobado por el tiempo de tres años,
para viajar a la villa imperial de Potosí, provincia de Charcas, para hacer unas
cobranzas de cantidad de pesos de las haciendas que recibió en herencia de su
padre”. Archivo del Obispado de Huacho. Sección Visitas Pastorales, Leg.2:
exp.10, 24fs más 2b.24
//f.1r//
[Nota al margen: Ynformassion. Opositores al curato de Anbar Felipe de Venegas
Antonio Luis de Cavesa Francisco de Orín Diego de los Ríos Juan Ortis de la Cueva
Pedro Ruis de Garfias bachiller Diego de Torres Don García de Solorsano Felipe de
Medina Juan de Noba]
+
Ilustrísimo Señor
El Licenciado Martin de Mena Godoy cura y vicario de la Asumpcion de Ámbar en
la jurisdicción de Caxatambo, digo que en la villa Imperial de Potosí y provincia de
los Charcas de donde soy natural se me deve mucha cantidad de hazienda ansi de
herencia de mi padre como de otras deudas en más cantidad de cinquenta mil pesos
que ha muchos años no se an podido cobrar por no tener persona de satisfacion y
confiança que por mi acuda a la cobrança de la dicha hazienda siendo ansi que las
personas a quien tengo dado poder se me han quedado con mucha cantidad de
cobrança que han hecho sin quererla remitir por ver que estoy ocupado en el servicio
del dicho mi beneficio y que no puedo personalmente acudir a la dicha cobrança de
que se me sigue gran perjuicio y menoscabo de la dicha mi hazienda.
A Vuestra Señoría pido y suplico sea servido mandarme dar licencia para que dexando
sacerdote aprovado sirva en interim el dicho mi beneficio, pueda hazer lisencia del
tiempo de tres años que es en el que juzgo podre hazer las dichas cobranças que en
ello recivire merced con justicia que pido &
Licenciado Martin de Mena Godoy [rubricado]
//f.1v//
En la ciudad de los Reyes en ocho de enero de mil y seiscientos y treinta y dos años
ante Su Señoría del señor doctor don Feliciano de Vega [tarjado: chantre de] obispo
de Popayán del Concejo de Su Magestad governador provisor y vicario general deste
183
Transcripción del proceso de vacancia…
Arcobispado por el señor doctor don Fernando Arias de Ugarte arcobispo desta ciudad
del Concejo de Su Magestad se leyó esta petición –
Y por Su Señoría vista = Mando justifique la relación ante un recador información de
testigos visto se proveerá sobre lo que mande y lo señalo
[Rubricado]?
Ante mí
Antonio de Trevejo [rubricado]
//f.2r//
En la ciudad de los Reyes en nuebe días del mes de enero de mil y seiscientos y treinta
y dos años el Bachiller Martin de Mena para la información que le esta mandada dar
presento por testigo al capitán Christobal Ortiz de Mercado residente en la billa de
Potosí y estante al presente en esta ciudad de quien resibi juramento a Dios y a una
cruz en forma de derecho y abiendo jurado y prometido de desir berdad y siendo
preguntado por el pedimento = Dixo que este testigo conoscio en la dicha billa de
Potosí al capitán Godoy padre del dicho bachiller y sabe que por su fin y muerte le
quedaron a deber en la dicha billa personas particulares más de sinquenta mil pesos y
esto lo sabe porque en aquel tiempo este testigo tubo mucha notisia del estado de las
cosas del dicho capitán por la comunicasion y amistad que con el tubo y porque
después de su muerte y después que el dicho Bachiller Martin de Mena esta en esta
ciudad, en birtud de sus poderes para estas cobranças las quales es inpusible y sin su
asistensia y como en muchas ocasiones se ba escrito al dicho bachiller se pueda cobrar
cosa alguna respecto de que en las tierras de arriba a un asistiendo las mismas partes
a sus negocios apenas a ser algo quantis mas faltando y así para que consiga lo que
pretende que es de recojer su asienda dándosele la lisensia que pide se le ara muy
buena obra //f.2v// porque mientras más se detubiere se enpeoraran mas las dichas
deudas y esto es lo que sabe y la berdad para el juramento fecho en que se afirmó y lo
firmo y dixo ser de edad de quarenta y ocho años y que no le tocan ninguna de las
generales que le fueron fechas.
Christpoval Ortiz de Mercado [rubricado]
Ante mí
Antonio de Trevejo [rubricado]
En la ciudad de los Reyes en diez días del mes de henero de mil y seisçientos y treinta
y dos años el bachiller Martin de Mena presento por testigo a Juan de Lorençana
Estrada residente en esta corte y vecino de la villa de Potosí del qual reçibio juramento
a Dios y a una cruz en forma de derecho y haviendo jurado y prometido de deçir
berdad preguntado = Dixo que este testigo conoçio en la dicha villa de Potosí al
capitán digo al secretario Felipe de Godoy y tubo con el particular amistad y
comunicaçion muchos años asta que murió y save que por //f.3r// su fin y muerte
quedaron muchas deudas que diferentes personas de la dicha villa se debian en más
cantidad de cinquenta mil pessos y esto lo save este testigo por la conociençia [sic] y
184
Erik Gabriel Bustamante-Tupayachi
comunicaçion que tubo con el dicho secretario Godoy y porque despues de su muerte
se hiçieron diligençias sobre la cobrança las quales a entendido no an tenido efecto ni
tendrán mientras no fuere personalmente el dicho bachiller Martin de Mena por ser tal
interesado y que con su asistencia y siendo como es saçerdote y a quien no se le a de
perder el respecto dará cobro a las dichas deudas y así la liçençia que pide para ir a la
dicha villa y haçer ausençia del dicho su benefiçio es justamente pedida y bien
permitida demás de que de la cobrança sea de seguir mucho útil a las deudas que tiene
guerfanas y pobres y esto es la berdad y lo que saue para el juramento fecho y lo firmo
y que es de hedad de cinquenta años poco más o menos y que no le tocan las generales.
Juan de Lorençana Estrada [rubricado]
Ante mí
Antonio de Trevejo [rubricado]
//f.3v//
[Al margen: Testigo]
En la dicha ciudad de los Reyes en el dicho día mes y año dichos para más informaçion
el dicho vachiller Martin de Mena presento por testigo a Felipe Gil Miron ressidente
en esta dicha ciudad del qual resevi juramento por Dios Nuestro Señor y por una señal
de cruz en forma de derecho y aviendolo fecho y prometido de dessir verdad y
preguntado por el pedimento = Dixo que este testigo es cuñado del vachiller Martin
de Mena y como tal tiene mucha noticia de la hacienda que se le quedo a dever en la
billa de Potosí quando murió [testado: su padre] porque como uno de los coherederos
por doña Francisca de Mena su muger a quien perteneze su parte por los hixos que
quedaron de matrimonio = save este testigo que ante si en la villa de Potosí como en
Buenos Aires y Tucumán le están debiendo mucha cantidad de pesos en más de
quarenta mil pesos. Porque este testigo por su parte a hecho muy grandes deligencias
para que en las dichas partes se cobre algunas cosa dellas y en ninguna manera a tenido
este por no aver ido //f.4r// a ello persona de cuidado porque como es notorio la gente
de las provincias de arriba son muy belicosas y ningún pudatario por lo que no les ba
ni ello biene no se quieren mal quietar con nadie y así sino ba el dicho bachiller como
a quienes duele y lexica se a de perder la dicha hazienda y quedarse xdos los herederos
sin ella y así para que no pierdan cantidad tan considerable conzediendo el señor
Provisor licencia para que pueda ir a la dicha colia [sic] le resultara muy grande útil a
las partes. Y este es la verdad para el dicho xuramento y que es de hedad de quarenta
y seis años y que aunque el cuñado no preso dexa de decir verdad e lo firmo entre
renglones su padre –
Phelipe Gil Miron [rubricado]
Ante mí
Antonio de Trevejo [rubricado]
//f.4v// [Blanco]
185
Transcripción del proceso de vacancia…
//f.5r//
+
Ilustrísimo Señor
El Licenciado Martin de Mena Godoy, cura y vicario del beneficio de Ámbar, digo,
que tengo dada información sufiçiente, en orden a la cobransa que pretendo ir, a hazer,
a la villa de Potosí, de la cantidad de pesos que se me deven y para conseguir mi
intento embiar cura que sirva en el ínterin el dicho mi beneficio.
A Vuestra Señoría Ilustrísima. Pido y suplico sea servido ver la dicha información y
proveer según y como tengo suplicado en que recivire merced con justisia que pido &
Licenciado Martin de Mena Godoy [rubricado]
En la ciudad de los Reyes en treçe días del mes de henero de mil y seiscientos y treinta
y dos años ante Su Señoría del señor doctor don Feliçiano de Vega obispo de Popayán
del Consejo de Su Magestad governador provissor y vicario general deste
Arçovispado se leyó esta petición –
Y vista por Su Señoría mando juntar los autos
Antonio de Trevejo [rubricado]
//f.5v//
[Al margen: Auto]
En la ciudad de los Reyes en catorçe días del mes de henero de mil y seiscientos y
treinta y dos años Su Señoría del señor doctor don Feliçiano de Vega ovispo de
Popayán del Consejo de Su Magestad governador provissor y vicario general deste
Arçovispado por el Ilustrísimo señor doctor don Fernando Arias de Ugarte arçovispo
desta dicha ciudad del dicho Qonsejo de Su Magestad & aviendo visto estos autos =
Mando que se despache licencia al Bachiller Martin de Mena Godoy para que por
tiempo de un año pueda hazer ausencia de su doctrina de Ámbar, e yr a la villa de
Potosí y provincia de los Charcas para las cobranças que dize dejando sacerdote en su
lugar de los aprobados por el ordinario al qual se le hará nombramiento para que pueda
administrar los santos sacramentos y hazer el oficio de cura y al cabo del dicho año
ha de estar de buelta en esta ciudad sino se le ubiere prorogado este tiempo, con cargo
de que si no lo hiziere se dará por vaca la dicha doctrina: y el dicho termino de un año
como desde el dia que por certificación de uno de los notarios públicos constare aver
salido para hazer el dicho viaje y lo señalo –
Ante mí
Antonio de Trevejo [rubricado]
[Nota al margen: Reciui la licençia que me despacho en virtud del auto de suso de Su
Señoría del señor Provisor y lo firme en Lima a dies y siete de henero de mil y
seiscientos y treinta y dos años Licenciado Martin de Mena Godoy (rubricado)]
186
Erik Gabriel Bustamante-Tupayachi
//f.6r//
+
Ilustrísimo Señor
El Licenciado Martin de Mena Godoy cura proprietario del beneficio de Ámbar, digo
que en virtud de el auto por Vuestra Señoría proveído se me ha dado licencia para
hazer ausencia de el a la villa de Potosi y provincia de los Charcas para las cobranzas
que tengo referidos. Y porque [tarjado: en] el Bachiller Juan Baptista del Campo
presbítero es persona que ha de quedar y tengo nombrado para [tarjado: que] este en
el interim en el dicho beneficio.
A Vuestra Señoría pido y suplico le aya por nombrado al dicho Joan Baptista del
Campo, y sea servido despacharle título para que haga oficio de cura en el dicho
beneficio que en ello reseuire merced con justicia que pido &
Licenciado Martin de Mena Godoy [rubricado]
//f.6v//
En la ciudad de los Reyes en quinçe días del mes de henero de mill y seiscientos y
treynta y dos años ante Su Señoria del señor doctor don Feliçiano de Vega ovispo de
Popayán del Consejo de Su Magestad gouernador provisor y vicario general deste
Arçovispado desta dicha ciudad de dicho Consejo de Su Magestad se leyo esta
peticion –
Y vista por Su Señoria = dixo que se ha por nombrado al contenido y se le despache
nombramiento en forma para que haga oficio de cura en la doctrina de Ambar
Ante mí
Antonio de Trevejo [rubricado]
Estamos convenidos en que el Bachiller Juan Baptista del Campo lleve por el servicio
en interim del beneficio de Ambar y sus anejos la mitad del synodo y las obvenciones
todas de suerte que queda para mi el Bachiller Martin de Mena solamente la otra mitad
del dicho sínodo y lo firmamos y declaramos ansi para que Su Señoría provea como
fuere servido fecha en los Reyes en diez y nueve de henero de seiscientos y treinta y
dos años
Licenciado Martin de Mena Godoy [rubricado]
Bachiller Juan Bauptista del Campo [rubricado]
[Nota al margen: Despachosele nomvramiento a Juan Bautista del Campo conforme
a la convenssion con el Bachiller Martin de Mena]
//f.7r//
Felipe Gil Miron en nombre y en virtud de poder que tengo del licenciado Martin de
Mena Godoy presvitero cura propietario del pueblo de Anbar distrito del
187
Transcripción del proceso de vacancia…
//f.7v//
En la ciudad de los Reyes, en quinse de otubre de mil y seysientos y treynta y dos
años ante el señor doctor don Feliciano de Vega obispo de Popayan del Consejo de
Su Magestad governador y vicario general deste Arcobispado por el Illustrisimo señor
doctor don Fernando Arias de Ugarte arcobispo desta ciudad del Consejo de Su
Magestad se leio esta petición y vista por Su Señoría mando que se le de el testimonio
que pide conforme a lo que estubiere en los autos que han de ir insertos a la letra y lo
señalo.
Ante mí
Antonio de Trevejo [rubricado]
//f.8r//
El bachiller Martin de Mena Godoy cura beneficiado de la dotrina de Ambar por la
persona que tiene mi poder digo que Vuestra Señoría se siruio azerme merced de
consederme licencia para poder azer auzençia del dicho mi benefiçio por tiempo de
un año con cargo de si fuese nesesario prorogarme el tiempo que fuere más nessesario
y porque como consta de los testimonios que presento las cobranças a que fui estan
en todo que si los desamparasse venia a no surtir efecto mi pida a la provinçias de
arriba y quedaria perdida toda la azienda que oy esta en términos de recoger ques en
cantidad de mas de sinquenta mill pesos atento a lo qual
A Vuestra Señoría pido y suplico se sirua de mandar prorogarme la dicha licencia por
un año más y que en este tiempo pueda azer las dichas cobranças en que resivire
merced con justiçia y pido &
Phelipe Gil Miron [rubricado]
//f.8v//
En los Reyes en veinte y seis de henero de mil y seysientos y treinta y tres años ante
el señor doctor don Feliciano de Vega obispo de Popayan del Consejo de Su Magestad
governador y vicario general deste Arcobispado se leyo esta petición.
Y por Su Señoría vista mando traer los autos
Antonio de Trevejo [rubricado]
188
Erik Gabriel Bustamante-Tupayachi
//f.9r//
Yo Antonio Fernandez de la Cruz escrivano del Rey nuestro señor certifico y doy fe
que el lunes pasado que se contraron ocho deste presente mes y año de la fecha en la
tarde se hizo a la vela en el puerto del Callao Lanao capitana nombrada Nuestra Señora
de Loreto en la qual por venir en ella embarcado pide trate y comunique al Licenciado
Martin de Mena clerigo presuitero que se embarco en la dicha nao el dicho día en
compañía del señor Lizenciado don Juan de Caravajal y Sande del Consejo de Su
Magestad en el Real de las Indias y governador de la Real Audienzia de la ciudad de
La Plata y visitador della y para que dello conste de pedimiento del dicho Lizenciado
Martin de Mena di el presente en la ciudad de San Marcos de Arica a treinta días del
mes de março de mill y seiscientos y treinta y dos años siendo testigos Juan Martinez
Tarazona y don Julian de Camarma escrivano y alguazil de la dicha visita y en de
dello lo signe =
[Sin firmas]
Testimonio de verdad
Antonio Fernandez de la Cruz [rubricado]
Escrivano de Su Magestad
//f.9v// [Blanco]
//f.10r//
+
El Licenciado Martin de Mena Godoy cura beneficiado de la Asumcion de Ambar en
el Arcobispado de los Reyes digo que vine a esta ciudad de La Plata a cobrar cantidad
de mas de cinquenta mill pesos que por muerte de mi padre le quedaron deviendo
189
Transcripción del proceso de vacancia…
algunas personas según consta a Vuestra Señoría como juez mayor de difuntos ante
quien estan pendientes las causas de la dicha cobrança y para acudir a ellas me dio
licencia mi prelado el señor Governador y Provisor de los Reyes Obispo de Popayán
por tiempo de un año con cargo de mas prorrogación como consta de la licencia que
con esta presento y por aver nueue meses que sali del dicho mi beneficio y no tener
dispuesta cossa que con seguridad me obligue volver a el antes neçesidad de mi
asistençia en esta ciudad =
A Vuestra Señoría pido y suplico mande se me de un testimonio del traslado de la
dicha cobranza y su parecer de como necesito de mas tiempo para acudir a ella y para
que no me hare ser juiçio ni dilacion y conste al dicho señor Provisor […] que me
detiene que en ello reçiuire merced con justicia que pido Licenciado Martin de Mena
Godoy.
En la ciudad de La Plata a veinte días del mes de nobiembre de mill y seiscientos y
treinta y dos años ante el señor Licenciado don Martin de Arriola del Consejo de Su
Magestad su oidor e juez mayor debiendo pedi […] en esta Real Audiencia se leyó
esta petición.
//f.10v//
El señor Juez Mayor mando que se junte los autos que ay en este juzgado mayor sobre
lo contenido en esta peticion Luis de Saauedra
[Al margen: Auto]
En la ciudad de La Plata a veinte y dos días del mes de nobiembre de mill y seiscientos
y treinta y dos años el señor Licenciado don Martin de Arriola del Consejo de Su
Magestad su oidor e juez mayor de vienes de difuntos en esta Real Audiencia = Dixo
que por quanto a traido a este juzgado mayor el licenciado Martin de Mena Godoy
cura beneficiado del pueblo de Asumcion de Ambar en el Arcobispado de los Reyes
cantidad de treinta escripturas y cedulas que montan gran suma de pesos los quales se
deuen a los vienes y herederos del secretario Felipe de Godoy para que por el se haga
la devida diligencia en su cobrança la qual el fuerza tenga dilación de más de tres años
por ser los deudores dellas vezinos de la de la de Potosí y señores de minas e ingenios
en que tienen en particulares prebilegios y para que desde luego se haga la devida
diligencia en su cobranza = Mando que el licenciado Alonso Cavecas abogado deste
juzgado las bea y provea lo que convenga a la execucion y cobranza de cada una dellas
y se tenga por imventario las escripturas y çedulas que son y la calidad y cantidad de
cada una //f.11r// y el estado en que se presentan para que en todo tiempo conste del
tiempo que es necesario para su cobranca y lo firmo el licenciado don Martin Saavedra
= Y para que de ello conste de pedimiento del licenciado Martin de Mena Godoy di
la presente en la Clara [?] a tres días del mes de diziembre de mill y seiscientos y
treinta y dos años –
Y en fe la lleo[?] lo signes
En testimonio de verdad
Luis de Saavedra [rubricado]
190
Erik Gabriel Bustamante-Tupayachi
//f.11v// [Blanco]
//f.12r//
+
Pedro Gonçales Saavedra fiscal deste Arçobispado – digo que aviendo el Bachiller
Martin de Mena Godoy cura de la doctrina de Anbar tratado de haçer ausencia desta
çiudad para la de las Charcas y por el señor Doctor Don Feliciano de Vega obispo de
La Paz concedidole licencia para que la pudiese hacer por tiempo de un año con que
cumplido que fuese se bolviese al dicho su beneficio, el qual no lo a hecho, antes
ynbio a que se le prorogase más tiempo = Y por Vuestra Merced se le concedieron
ocho mas y uno y otro término el pasado con más tiempo de un año por lo qual se a
de declarar la dicha doctrina por vaca y que se prouea conforme al Real Patronazgo –
A Vuestra Merced pido y suplico – Así lo provea y mande pues es justicia la qual pido
y costas y para ello &
Pedro Gonçalez Saavedra [rubricado]
//f.12v//
[Al margen: Auto]
En la ciudad de los Reyes en veynte y dos días del mes de diçiembre de mill y
seiscientos y treinta y çinco años el señor doctor don Fernando de Gusman chantre
desta sancta Iglesia provisor y vicario general deste Arçobispado por el Illustrisimo
señor Doctor Don Fernando Arias de Ugarte arçobispo desta dicha ciudad del Consejo
de Su Magestad &
Aviendo visto estos autos y que desde catorce del mes de henero de mil y seiscientos
y treinta y dos que se le dio licencia al bachiller Martin de Mena Godoy cura de la
doctrina de Ambar para que por tiempo de un año y ocho messes continuado pudiesse
estar ausente del dicho su beneficio y ir a las provincias de arriba a los negocios para
cuio efecto la pidio y jasta aora no a buelto a servir el dicho curato = Y porque
conviene no este tanto tiempo sin cura proprio y sirviéndose por interés por el
perjuicio que dello resulta a los indios declaraba y declaro por vaco el dicho curato
191
Transcripción del proceso de vacancia…
para que se pueda proveer y provea con fe al Real Patronazgo en la persona que
pareciese ser más a propósito poniéndose para ello los edictos ordinarios y lo firmo.
Doctor Fernando de Guzman [rubricado]
Guillermo[?] Hurtado de Vera [rubricado]
Ante mí
Antonio de Trevejo [rubricado]
Notario público
//f.13r//
El Doctor don Fernando de Gusman chantre desta santa Iglessia provissor y vicario
general deste Arcovispado &. Ago saver a todos los clérigos estantes y abitantes en
este Arcovispado como el curato de la Asumpssion de Anbar sea declarado por baco
por ausensia de el bachiller Martin de Mena Godoy que lo servia y mandado poner
los edictos hordinarios para que se provea en otro saçerdote conforme a el Real
Patronazgo por tanto lo que quisieren oponerse a el dicho curato parescan ante mí
dentro de dies días que an de correr y contarse desde el de la fecha a ser exsaminados
y hacer las demas dilixenssias hordinarias donde no passado el dicho término se
proveerá en uno de los dichos opositores conforme la dicha real cédula y dispuesto
por el Santo Concilio de Trento sin ser admitidos despues y para que benga a notissia
de todos y ninguno pueda pretender ignoranssia mando que este se fixe en una de las
puertas desta santa Iglessia de donde ninguno le quite en birtud de santa obedienssia
y so pena de excomunion mayor dado en los Reyes en dos días de henero de mill y
seissientos y treinta y seis sellado con el sello de Su Señoría Ilustrísima y refrendado
del infra escrito notario.
//f.13v// [Blanco]
//f.14r//
El Bachiller Philipe de Banegas de Abiego. Digo que por unos edictos que estam
puestos en las puertas desta santa Iglecia a venido a mi noticia como el curato de
Ambar esta baco por lo qual me declaro y opongo al dicho beneficio.
A Vuestra Señoría pido y suplico mande otorgar esta mi petición y tenerme por puesto
y pido justicia con copia.
Bachiller Philipe Banegas de Abiego [rubricado]
//f.14v// [Blanco]
//f.15r//
192
Erik Gabriel Bustamante-Tupayachi
El Bachiller Antonio Luis de la Vega cura y vicario de las minas del Nuebo Potossi
digo que a mi noticia a uenido que sean puesto editos a la doctrina de Hambar para
que los que quisieran se opongan al dicho beneficio atento a lo qual.
A Vuestra Merced pido y suplico me aya por opuesto y a[d]mita mi oposicion al dicho
beneficio y pido justicia.
El Bachiller Antonio Luis de la Vega [rubricado]
//f.15v// [Blanco]
//f.16r//
Illustrisimo Señor
El Bachiller Ranusco[?] Doria presbytero. Digo que a mi noticia es venido se an
puesto editos a la dotrina de Ambar y dado por vaca a la qual quiero hacer oposision
por tanto.
A Vuestra Yllustrisima pido y suplico me aya por puesto y hacer la dicha oposision
me admita pido justicia &
El Bachiller Ranusco[?] Doria [rubricado]
//f.16v// [Blanco]
//f.17r//
El Bachiller Diego de los Rios del Aguila presbitero cura proprietario de la dotrina de
Chaucayan. Digo que a mi noticia es venido como esta vaco el beneficio de Ambar.
Y porque estoy dispuesto a cumplir con todo lo que manda el Santo Concilio de Trento
–
A Vuestra Merced pido y suplico se sirva de admitirme a la oposicion del dicho
beneficio pues es justicia &
El Bachiller Diego de los Rios del Aguila [rubricado]
//f.17v// [Blanco]
//f.18r//
+
= Illustrissimo Señor =
193
Transcripción del proceso de vacancia…
El Bachiller Juan Ortiz de la Vera cura del beneficio de San Joseph de Chunchanga
digo que por quanto consta por publico edicto estar vaco el beneficio de Ambar, y en
mi concurren las partes necessarias de suficiencia, y lengua general de los indios.
A Vuestra Illustrisima pido y suplico mande admitir esta mi petición, y assimesmo
admitirme al examen del dicho beneficio, y guardarme la justicia que por el mereciere,
que con ello recibire bien y merced, con justicia, que pido &
El Bachiller Juan Ortiz de la Vera [rubricado]
//f.18v// [Blanco]
//f.19r//
El Bachiller Pedro Ruiz de Garfias presvitero – cura coadjutor de la doctrina de San
Antonio de Pariamarca. Digo que por Vuestra Merced estan puestos edictos públicos
para que todos los que pretendieren ser opositores al beneficio que este baco de Ambar
parescan ante Vuestra Merced hazer la dicha oposision por lo qual –
A Vuestra Merced pido y suplico me aya i tenga por tal opositor al dicho beneficio de
Ambar pues en mí concurren las partes y requisitos que de derecho se requiere para la
dicha oposision. Y pido justicia & -
El Bachiller Pedro Ruiz de Garfias [rubricado]
Miércoles 8 de henero 1636
//f.19v// [Blanco]
//f.20r//
En 4 henero del 36 años
+
Illustrisimo Señor
El Bachiller Diego de Torres presbytero por la persona que tiene mi poder me opongo
a la doctrina de Ambar y sus anexos en la provincia de Caxatambo a que estan puestos
edictos y estoy presto de hacer todas las diligencias necesarias a la dicha oposición
conforme a lo dispuesto por el Santo Concilio de Trento y sinodales deste
Arçobispado, la qual doctrina estoy siruiendo en interim todo el tiempo de la ciudad
del Bachiller Mena y atento que en mi persona concurre las partes necesarias.
A Vuestra Señoría pido y suplico me aya por opusto a la dicha doctrina, pues es
justicia que pido.
El licenciado Diego de Morales [rubricado]
//f.20v// [Blanco]
194
Erik Gabriel Bustamante-Tupayachi
//f.21r//
En la villa de Carrión de Belasco en doze días del mes diziembre de mill y seiscientos
y treinta años ante mí el escribano público y testigos pareçio el bachiller Diego de
Torres presbitero cural interi de la dotrina de Hacas de la provincia de Caxatambo
estante al presente en esta villa de Carrión de Belasco y otorgo que daba y dio su poder
cumplido el que de derecho se requiere y es mas nesesario para baler a el Lizenciado
Diego de Morales presbitero y a Diego de Soto Alvarado residentes en la ziudad de
los Reyes y a cada uno insolidun especialmente para que por el y en su nombre se
puedan oponer y opongan ante su señoria Ilustrísima el señor arçobispo de la dicha
ciudad a qualesquiera prebendas beneficios curatos y dotrinas que estubieren bacas y
bacaron en el dicho Arçobispado y en raçon dello puedan haçer y hagan qualesquier
actos de oposision en qualesquiera tienpos y hacer los autos que conbengan en racon
dello presentando qualesquiera títulos recaudos y papeles y lo demás que a su derecho
conbenga saquen y ganen quelesquiera provisiones y recaudos y testimonio de las
dichas oposisiones y aprehender qualesquiera oposesiones que el poder que para todo
ello es nesesario e se les daba y dio a los susodichos con libre y general administraçion
y a la firmesa de todo ello obligo su persona y vienes abidos y por aber y lo otorgo y
firmo y de su //f.21v// pedimiento no quedo rexistro testigos Juan Duran Portillo.
Geronimo de Villegas y Martin de Chavarma presentes –
Presente y lo signe
El Bachiller Diego de Torres [rubricado]
En testimonio de verdad
Pedro Geronimo[?] Pulido [rubricado]
Escribano público y de cabildo
[Nota al margen izquierdo: 9 henero]
//f.22r//
+
El Bachiller don Garçia de Solorzano y Velasco clérigo presbítero digo que a mi
notiçia a benido que la dotrina de Ambar esta baca y estan puestos editos para ella y
porque en mí concurren las partes necessarias para haçer oposiçion.
A Vuestra Merced pido y suplico me aya por admitido a la dicha oposiçion que en
ello reçibire merced.
El Bachiller don Garçia de Solorzano y Velasco [rubricado]
//f.22v// [Blanco]
//f.23r//
195
Transcripción del proceso de vacancia…
El Bachiller Phelipe de Medina cura coadjutor de la doctrina de San Damian digo que
por mando de Vuestra Señoría estan puestos edictos a la doctrina de la Asumpcion de
Ambar que esta baca por promoçion y ausiençia del Bachiller Martin de Mena, y por
quanto los dichos editos no estan cumplidos y concurrir en mi las partes nesçessarias
para obtener el dicho benefiçio me opongo a el por lo qual.
A Vuestra Señoría pido y suplico se sirva de averme por opuesto al dicho benefiçio
que en ello rezeuire merçed con justicia etcetera –
El Bachiller Phelipe de Medina [rubricado]
//f.23v// [Blanco]
//f.24r//
10 henero
+
El Bachiller Juan de Noba Valdes presvitero digo que a mi noticia a venido Vuestra
Merced a mandado poner editos para que los saserdotes que quisieren oponerse al
beneficio de Ambar se opusiesen consierto termino al qual me opongo –
A Vuestra Merced pido y suplico me aia por opuesto que io estoi presto de azer las
dilijencias y examen nesesario que en ello resevire mersed &
El Bachiller Juan de Noba Valdez [rubricado]
196
Recibido: 20 de abril de 2014 Historia y Región, Año II, N° 2, Lima (Perú), Nov. 2014: 197-213
Aceptado: 23 de setiembre de 2014 ISSN (impreso): 2309-933X
RESUMEN :
La extirpación fue un instrumento de represión que se caracterizó en su ejercicio por denuncias,
acusaciones, investigaciones, interrogatorios, juicios, sentencias y castigos, actividades que
fueron tomadas de la experiencia procesal de la Inquisición. Como valoración podemos decir
que fue más jurídica que pastoral, condenatoria que misericordiosa, destructiva que
constructiva, y así terminó aplastando la identidad, las costumbres –como el servinacuy o
amancebamiento–, y las representaciones religiosas, mágicas y rituales andinas. Empero, ese
carácter represivo fue también su debilidad, ya que solo terminó destruyendo las
manifestaciones visibles, más no las creencias ligadas a la realidad rural y popular andina.
PALABRAS CLAVE : Idolatrías, Represión, Amancebamiento, Evangelización, Virreinato.
ABSTRACT :
The removal was an instrument of repression that was characterized in its exercise by
complaints, indictments, investigations, interrogations, trials, judgments and punishments,
activities that were taken of the procedural experience of the Inquisition. As we can say that
assessment was more legal than pastoral, more damning than merciful, destructive than
constructive, and so ended up crushing the identity, customs such -as the servinacuy or
amancebamiento-, and religious, magical and Andean ritual performances. However, the
repressive nature was also its weakness, as it only ended up destroying the visible
manifestations but not the beliefs related to rural and popular Andean reality.
K EYWORDS : Idolatry, Repression, concubinage, Evangelism, Viceroyalty.
INTRODUCCIÓN
C
omo parte de los estudios de la evangelización y sus respectivos elementos
políticos e institucionales, las campañas de extirpación de las idolatrías son
un claro ejemplo de la persecución a las costumbres andinas, entendidas como
las formas de comportamiento social y ritual, ya que la idolatría contradecía al
*
Profesor de Historia de las Religiones en la Escuela de Historia de la Facultad de Ciencias
Sociales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Licenciado en Historia
y egresado de la Maestría de Ciencias de la Religión de la UNMSM, Máster y candidato a
Doctor en Historia de América Latina por la Universidad Pablo de Olavide, Sevilla, España.
Entre hechiceros y amancebados. Lucha…
Cajatambo siglo XVII. Cuzco: Centro de Estudios Rurales Andinos “Bartolomé de Las Casas”,
1986.
2 Moshe Halbertal y Avishai Margalit, Idolatría. Guerras por imágenes: las raíces de un
198
Carlos Guillermo Carcelén Reluz
colonial. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 1998, pp. 47-48.
7 Carlos Carcelén, “Las doctrinas de Chaclla-Huarochirí en los siglos XVI y XVII”. Revista
199
Entre hechiceros y amancebados. Lucha…
200
Carlos Guillermo Carcelén Reluz
Esta agresión puede observarse, por ejemplo, en un hecho cotidiano como fue "la
sepultura de los muertos", pues los indígenas no practicaban la inhumación. En su
lugar depositaban a sus muertos en refugios a manera de colmenas, cavadas en
acantilados, o tumbas de techo abovedado, o en cavernas con las entradas protegidas
por piedras. Además los muertos recibían ofrendas de sus parientes.15
Otro ejemplo importante de la agresión cultural que significó la evangelización y la
imposición del catolicismo en los Andes, fueron los efectos de las reducciones, ya que
ellas obligaban al abandono de las "pacarinas", los lugares sagrados de donde
suponían que habían surgido los antepasados. Pero a pesar de la represión los
indígenas reducidos volvían a esos lugares para “[…] hacer sacrificios y restablecer
sus fuerzas al contacto de los efluvios benéficos que emanaban de esos sitios o de esos
objetos privilegiados […]”.16
En síntesis podemos señalar, que desde fines del siglo XVI la legislación española no
respetó el cuerpo de las costumbres y prácticas de la sociedad andina y como señaló
Karen Spalding:
“En particular el ritual y ceremonial que reforzaba la cooperación comunal y
la renovación y conservación de los recursos de la comunidad -las prácticas
religiosas y creencias de la sociedad andina- devinieron en el foco de ataque
continuo por la Iglesia Católica y sus representantes”. 17
La intransigencia religiosa que se observó en estos casos es común para la época, en
la Europa de plena Contrarreforma y en la España después de la guerra de
Reconquista. Estos aspectos de la Historia del Cristianismo sencillamente no
permitieron a los indígenas el conservar sus cultos y lugares sagrados como parte de
su vida, práctica cotidiana y sustento de su identidad.18
Todas las características de esta persecución, así como el tipo de los delitos, la forma
en la que se presentan, los significados de los símbolos religiosos andinos y el valor
de sus prácticas son sistematizados por primera vez en el manual de Pablo José de
Arriaga en 1621, que sigue como modelo los manuales de la Inquisición.
En general, cuando se observa el proceso de extirpación de idolatrías se puede apreciar
con claridad que es producto de dos fenómenos claramente definidos. El primero es
interno, es decir, es producto de la misma realidad colonial peruana. Este fenómeno
consiste en la búsqueda de un justificante religioso para emprender una campaña que
Excedente en el Perú Colonial”. Nueva Síntesis, Año II, Nº3. Lima, 1995, p. 103.
18 Carlos Carcelén, Las Doctrinas de Chaclla-Huarochirí, Siglos XVI y XVII. Organización y
201
Entre hechiceros y amancebados. Lucha…
19 Irene Silverblatt, Luna, Sol y brujas. Géneros y clases en los Andes prehispánicos y
coloniales. Cuzco: Centro de Estudios Regionales Andinos “Bartolomé de las Casas”, 1990.
20 Sánchez, Presentación.
202
Carlos Guillermo Carcelén Reluz
Cuadro Nº 1
Comparación entre algunos de los procesos de extirpación
Año
Proceso /
Zonas de la Visitador Delito Denuncia
Pena
visita
Adoración, culto a
Confesión del
Francisco de los muertos, Sermón,
Huarochirí 1611 padre en lecho de
Ávila superstición, faltas confesión
muerte
morales
Antonio Hechicería,
Chachapoyas 1612 Interrogatorios Prisión
Pardo adoración
1613 - Miguel de Adoración, faltas Interrogatorios, Sermón,
Chinchaycocha
1626 Salazar morales confesiones confesión
Adoración, culto a Sermón,
Pablo de los muertos, Interrogatorios, confesión,
Huancavelica 1613
Prado superstición, faltas confesiones penitencia,
morales castigo físico
Adoración,
José de hechicería, Interrogatorios, Sermón,
Barranca 1617
Arriaga superstición, culto a confesiones confesión
los muertos
Adoración,
1617,
Miguel de hechicería, Arresto, Confesión,
Huaylas 1625-
Salazar superstición, culto a interrogatorio penitencia
26
los muertos
Adoración,
Sermón,
1625- Fabián de superstición, Interrogatorio,
Quivi confesión,
26 Ayala hechicería, culto a los confesiones
penitencia
muertos
Francisco Declaración del
Adoración,
Atacama 1640 Otal (vicario vicario de la Castigo físico
superstición
de la prov.) provincia
Juan Hechicería, faltas
Interrogatorio,
Santa 1647 Gutiérrez de morales, Castigo físico
confesión
Aguilar amancebamiento
Hechicería, faltas Confesión,
1650- Pedro de Interrogatorio,
Huarmey morales, penitencia,
51 Villagómez confesión
amancebamiento castigo físico
Hechicería, Confesión,
Pedro de Interrogatorio,
Lunahuaná 1661 adoración, faltas penitencia,
Villagómez confesión
morales castigo físico
Juan Confesión,
Adoración, Interrogatorio,
Cajatambo 1662 Sarmiento de penitencia,
hechicería confesión
Vivero castigo físico
1662, Confesión,
Juan Hechicería, faltas
1665, Interrogatorio, penitencia,
Chancay Sarmiento de morales,
1668, confesión, arresto castigo físico,
Vivero amancebamiento
1675 prisión
Confesión,
Luis Hechicería,
Interrogatorio, penitencia,
Yauyos 1665 Fernández de adivinación,
confesión castigo físico,
Herrera adoración
prisión
Luis Hechicería, faltas Confesión,
Interrogatorio,
Santa Eulalia 1666 Fernández de morales, penitencia,
confesión
Herrera amancebamiento prisión
203
Entre hechiceros y amancebados. Lucha…
2. EL AMANCEBAMIENTO
Al observar los expedientes de Hechicerías e Idolatrías del Archivo Arzobispal de
Lima, podemos encontrar que, en muchos casos, la visita de la idolatría busca el
control de vida, las costumbres y los pecados públicos dentro de las parroquias de
indígenas.
La práctica, muy común hasta nuestros días, del amancebamiento o la convivencia de
pareja sin formalidades legales era una de las más perseguidas y censuradas en las
doctrinas de indígenas. Es así que una de las acusaciones más frecuentes contra los
indígenas principales (los caciques y sus parientes) era esta, y siempre fue esgrimida
por los curas doctrineros cuando ellos eran acusados por las típicas faltas funcionales
y los abusos económicos que cometían en contra de sus feligreses.
El amancebamiento definido como el “trato ilícito y habitual de hombre y mujer”, en
el ámbito represivo de la acción inquisitorial y antiidolátrica es asumido como
adulterio, es decir, como el “ayuntamiento carnal voluntario entre persona casada y
otra de distinto sexo que no sea su cónyuge”.21 Acto que es penado en los términos
del programa político de la Contrarreforma, ya que la normativa matrimonial se
constituye en un recinto de orden de vida para los católicos: “Orden, cuestión
prioritaria para la nueva sociedad y en consecuencia el matrimonio adquiere rango de
doctrina, señas de identidad frente a disidencia protestante que cuestionaba su carácter
sacramental”.22
CONCLUSIÓN
En conclusión, podemos decir que en una espacio social como el de las doctrinas de
indígenas, el matrimonio y la consecuente persecución al amancebamiento, son las
únicas formas en que los preceptos del Concilio de Trento y los Concilio Limenses
pueden buscar inculcar o imponer los valores cristianos de pureza y castidad, además
de promover la idea de la comunidad afectiva y espiritual de los esposos, cosas que
estaban muy alejadas de aquella realidad.
TRASCRIPCIÓN
Como ejemplo de esta breve explicación presentamos la trascripción de un expediente
de los muchos creados durante las campañas de extirpación de las idolatrías. Se trata
de un caso que corresponde a la etapa de revitalización de las campañas impulsadas
por el Arzobispo de Lima, Pedro de Villagómez (1641-1671)23. La información fue
204
Carlos Guillermo Carcelén Reluz
205
Entre hechiceros y amancebados. Lucha…
206
Carlos Guillermo Carcelén Reluz
termino para que le quitase el mal hasta el dia siguiente y con esto se fue el dicho
indio y el dia siguiente estuvo ya bueno este testigo y que esto es lo que sabe y passa
y es la berdad para el juramento fecho en que se afirmo y ratifico y que es de edad de
treinta y tres años poco mas o menos y que no le tocan las generales de la ley que le
fueron dadas a entender y no firmo porque dixo no sabia escrebir firmolo el dicho
señor visitador que estuvo presente y luego dixo que quien podra declarar en este caso
es Rodrigo Guañe y Juan Bicente y don Juan Payco el alcalde.
//f.5r//
207
Entre hechiceros y amancebados. Lucha…
//f.6r//
En el pueblo de Huarmey en veinte y cinco dias del mes de febrero deste año de mil
y seiscientos y cinquenta y un años para la dicha causa de proceso de dicha
informacion parecio ante mi doña Maria de Quixada vecina deste pueblo de Guarmey
de quien recevi juramento por Dios y una señal de la cruz en forma de derecho so
cargo del qual prometio de dezir verdad y siendo preguntada por el tenor de la cabesa
de processo, dixo que avra un año y tres o quatro meses poco mas o menos que yendo
a la carcel un dia a prima noche a ver a un hombre que estava presso llamado Diego
de Palasios, a qual le tenia presso el corregidor don Diego de Acevedo por estar
amancebado con una india llamada Ysabel de Aroyo y diziendole este dicho testigo
al dicho Diego de Palasios con que esta india la dexasse aqui ya no se apartase della
y otras raçones semejantes, le respondio el dicho Diego de Palasios, señora mia ya la
tengo tratada de casar a esta india con un indio Nicolas Payco y los tengo consertados
y prometidole unas mulas al dicho indio y despues otro dia siguiente oyo deçir que ya
los avia casado el padre fray Juan de Aguilar religioso de San Francisco que era cura
en interin por el doctor don Juan de Montalvo, y asimismo entendio que el corregidor
se llevo pressos al dicho Diego de Palasios y a la india Ysabel //f.6v// a sus aciendas
de Guacatambo y que eso es lo que sabe, so cargo del juramento que fecho tiene el
qual siendole leydo, se retifico en el y firmo conmigo y dixo ser de hedad de cinquenta
años poco mas o menos y que no le tocan las generales de la ley que le fueron
explicadas.
208
Carlos Guillermo Carcelén Reluz
En el pueblo de Huarmey en veinte y ocho dias del mes de febrero deste año de mil y
seiscientos y cinquenta y uno yo el bachiller Bernardo de Noboa vicario del dicho
pueblo, aviendo visto esta sumaria [entre renglones: desta causa] la remitio a Su
Señoria Ilustrisima para que como juez della provea lo que fuere justicia y lo firme.
En la ciudad de Los Reyes en doce dias del mes de março de mil y seiscientos y
cinquenta y un años el Ilustrisimo y Reverendisimo señor doctor don Pedro de
Villagomez Mi Señor Arçobispo de Lima del Consejo del Rey Nuestro Señor, aviendo
visto estos autos que le remitio el licenciado Bernardo de Novoa cura y vicario del
pueblo //f.7r// de Guarmey, dixo que daba y dio comission al sussodicho para que
prosiga en esta causa y conozca della plenariamente asi contra los dichos Nicolas
Payco y Isabel de Arroyo indios contrayentes como contra el corregidor de aquel
partido don Diego de Azevedo y contra las demas personas que an tratado de impedir
e impiden este matrimonio procediendo en todo conforme a derecho susbstanciandola
[sic] por los terminos del y oydas las partes estando conclusa y citadas para sentencia
las remitira originalmente a Su Señoria Ilustrisima o a su provisor y vicario general
con facultad de discernir censuras, ligar y absolver dellas y de invocar el real auxilio
en los casos que convenga y de nombrar notario y los demas ministros necesarios y
en quanto a el amancebamiento de Diego de Palasios con la dicha Ysabel de Arroyo
conozca assimismo de esta causa y la sentencia y determine difinitivamente aviendola
sustanciado conforme a derecho y lleve a debida execusion sus autos y sentencia que
en esta raçon proveyere y pronuncie y otorgue las apelaciones que se interpusieren en
tiempo y en forma en lo que huviere lugar de derecho y no mas y que se cumpla por
este auto que sirva de comission en forma y lo firmo.
//f.8r//
En el pueblo de Huarmey en veinte y cinco dias del mes de febrero deste año de mil
y seiscientos y cinquenta y uno para la dicha cavessa de processo de dicha
ynformasion, parecio ante [manchado] siendo llamado el capitan Pedro Gutierres de
Frias, vecino deste pueblo de Huarmey que tiene sus aciendas en este valle de
Uarbucay anexo desta doctrina de quien recivi juramento por Dios y a una señal de
cruz en forma de derecho so cargo del qual prometio de dezir verda y siendo
preguntado por el tenor de la cabesa de processo desta causa dixo lo siguiente:
Que avra un año tres o quatro meses poco mas o menos un dia sobre tarde estando con
el maestro de campo don Diego de Acevedo corregidor y justicia mayor desta
209
Entre hechiceros y amancebados. Lucha…
provincia de Sancta, en las casas diputadas del pueblo para los corregidores [entre
renglones: dentro] de la sala parlando con el dicho corregidor dentro su muger ligitima
del dicho corregidor doña Maria Melendes que estava afuera en la ramada dando voses
que el padre fray Juan de Aguilar, que era cura en interin avia casado a la india Ysabel
que tenia depositada en su casa, con un indio Niculas na[tura]l de Guaba y el dicho
corregidor se altero y salio a la ramada y los indios y jente que alli estava viendo al
corregidor alterado se fueron y el dicho corregidor se volvio al dicho fray Juan de
Aguilar [entre renglones: diciendo] que aquel matrimonio era clandestino y que avia
de escrivir al Señor Arçobispo sobre el caso y a sus prelados y dixo este dicho testigo
saliendo con el corregidor de la sala donde estava a la ramada donde avia susedido el
caso, vio alli al padre fray Juan de Aguilar y a la muger del dicho corregidor y a otra
muger doña Margarita que venia en compañia con la muger del dicho corregidor, que
estava diciendo an visto lo que ha hecho el padre que ha casado los indios y que le
oyo dezir este testigo al padre fray Juan de Aguilar escriva //f.8v// o no escriva el señor
corregidor una por una ellos estan cassados, que otro que Dios no lo puede desaser y
asimismo oyo decir a su mesma muger ligitima de este dicho testigo doña Maria
Blanca que al presente estava con la muger del dicho corregidor que avia visto entrar
a fray Juan de Aguilar y al indio Nicolas Payco y que la india que estava en la cosina
avia salido a la dicha ramada y oyo por ser el caso tan inpensado y de repente, no pudo
distinguir ni oyo bien el consentimiento de los dichos indios, sino que el dicho fray
Juan les tenia cogidas las manos y les echava una bendision y preguntandole la muger
del dicho corregidor, respondio el dicho fray Juan casados quedan y luego aquella
misma tarde se fue el dicho corregidor a sus aciendas de Huacatampo y llevo presso
a Diego de Palasios con grillos y la dicha india Isabel con quien estava mal amistado
el dicho Diego de Palasios para entregar al dicho Diego de Palasios a su muger
ligitima que estava apartado della por la mala amistad que tenia con esta india y por
aver asimismo llevado el dicho corregidor a la india Ysabel pressa sin aver primero
averiguado la verdad deste testimonio, no se la entregaron al dicho Nicolas y esta ha
sido la causa de que no este y viva juntos y despues aca ha savido como el dicho Diego
de Palasios se truxo de Huacatanbo a la dicha india Ysabel y ha vuelto a su mala
amistad avra cosa de quatro o cinco meses, con lo qual la dicha india y por tener tres
hijos del dicho Diego de Palasios [testado] niega la verdad deste matrimonio y no
quiere hazer vida maridable con el dicho Nicolas //f.9r// Payco y esta es la verdad de
lo que sabe so cargo del juramento que para ello fecho tiene en el qual siendole leydo
se ratifico y lo firmo conmigo y dixo ser de hedad de mes de sesenta años poco mas o
menos y que no le tocan las generales de la ley que le fueron explicadas.
En el pueblo de Huarmey en veinte y cinco dias del mes de febrero deste año de mil
y seiscientos y cinquenta y uno para la dicha causa de processo de dicha ynformasion,
parecio ante mi doña Maria Blanca vecina moradora en este pueblo de Huarmey de
quien recivi juramento por Dios y una señal de la cruz en forma de derecho so cargo
del qual prometio de dezir verdad y siendo preguntada por el tenor de la cabessa de
210
Carlos Guillermo Carcelén Reluz
processo, dixo que avra mas de un año y tres meses poco mas o menos que un dia
sobre tarde estando visitando a doña Maria Melendes muger del corregidor don Diego
de Acevedo que aquella tarde se querian ir a sus aciendas de Guacatambo, estando
con la dicha corregidora de visita en la ramada de cavildo y volviendo la cara asia un
lado de la rama[da] vio que de repente avia entrado alli el padre fray Juan de Aguilar
religiosso de San Francisco que al presente era cura interin por el doctor don Juan de
Montalvo y que con el dicho fray Juan estava un indio llamado Nicolas Payco y que
vio salir de asia la cocina de la dicha casa, una india llamada Ysabel y que vio al dicho
padre fray Juan cogerle las manos a los dichos indios //f.9v// y echarles una bendision
y preguntandole la muger del dicho corregidor que es esto padre! Respondio el dicho
fray Juan señora mia quedan estos indios casados y con el suceso tan de repente no se
acuerda con certidumbre si avia con el dicho fray Juan mas indios y jente pero que
mas se inclina a decir que avia jente y indios con el dicho fray Juan y no se acuerda
quienes eran y que la dicha corregidora llamo a su marido el corregidor don Diego de
Acebedo que estava en la sala con Salvador Veltran y con el capitan Pedro de Frias
su marido y el dicho corregidor salio y que le oyo dar vozes con el dicho fray Juan de
Aguilar diciendole que era matrimonio clandestino y que no era valido y que avia de
escrivir al Señor Arçobispo y a sus prelados y el dicho fray Juan le respondio escriva
[omitido Vuestra] Merced o no escriva ellos estan casados solo Dios lo puede desaser
y que aquella mesma tarde se fue el dicho corregidor a sus aciendas de Huacatanbo
llevando presos a Diego de Palasios y a la india Ysabel que los tenia presos por estar
mal amistados y sin aver sabido la verdad deste matrimonio y se llevo la india Ysabel
el dicho corregidor y no se la entregaron al dicho Nicolas Payco hasta agora y avra
quatro meses ha sabido que el dicho Diego de Palasios ha vuelto a la amistad desta
dicha india, por lo qual ella encubre y niega la verdad deste ca[sa]miento y no quiere
hazer vida maridable con el dicho Nicolas Payco y esta es la verdad so cargo del
juramento que fecho tiene en el qual siendole leydo se ratifico y lo firmo conmigo y
dixo ser de hedad mayor de veinte años y cinco y que no le tocan las generales de la
ley que le fueron explicadas.
//f.10r//
En el pueblo de Huarmey en veinte y cinco dias del mes de febrero deste año de mil
y seiscientos y cinquenta y un años yo el bachiller Bernardo de Noboa cura y vicario
deste dicho pueblo por el Ilustrisimo y Reverendisimo señor doctor don Pedro de
Villagomez Mi Señor Arçobispo de Los Reyes del Consejo de Su Magestad, digo que
por quanto a mi noticia ha vendio que Nicolas Payco na[tura]l del pueblo de Guambo
anejo deste dicho beneficio contraxo matrimonio segun orden de la Santa Madre
Yglesia con Ysabel de Arroyo cuyo matrimonio hizo el padre fray Juan de Aguilar
religioso del orden de San Francisco como interin que fue del doctor don Juan de
Montalvo cura propietario que fue deste dicho beneficio y por estorvos que a la saçon
tubo de estar amancebada la dicha Ysabel con Diego de Palasios sobre que estoy
haziendo causa de su mala amistad al tiempo y quando se selebro el dicho matrimonio
y assi por mi pedimento que pusso el maestro de campo don Diego de Acebedo
211
Entre hechiceros y amancebados. Lucha…
corregidor deste partido que entonses los tenia presos a los dichos Diego de Palasios
y la dicha Ysabel que los sussodichos Nicolas Payco y Ysabel de Arroyo no estavan
ligitimamente cassados diziendo que el matrimonio era nulo poniendo miedo al dicho
religiosso y llevando el dicho corregidor a la dicha india Ysabel de Arroyo a sus
aciendas que tiene de Guacatanbo en el balle de Guanbacho no se le entrego la dicha
india al dicho Niculas Payco su marido por averse intrometido en la causa el dicho
corregidor, ni el dicho religiosso se atrevio a contradecir al dicho corregidor y
manifestar las circunstancias y previciones echas antes y en el dicho matrimonio
porque le amenaso el dicho corregidor //f.10v// al dicho religiosso avia de escrivir a
Lima contra el padre de que ha resultado no aver hecho el dicho indio Nicolas Payco
vida maridable con la dicha india Ysabel aunque lo pretendio, ni la dicha india despues
aca quiere hazer vida maridable porque volvio al dicho amancebamiento escandaloso
con el dicho Diego [repetido: Diego] de Palasios que porque tiene del susodicho tres
hijos y estar en dicha mala amistad niega al presente aver ella consentido en el dicho
matrimonio por dar gusto al dicho Diego de Palasios y no llevar hijos agenos a poder
de su marido y para que esto se remedie y sea sabidor el Ilustrisimo Señor Arçobispo
de Los Reyes y Su Ilustrisima ordene y mande lo que debo hazer en este casso,ordeno
se resiva informacion de lo contenido en esta cabessa de processo para remitirla a Su
Señoria Ilustrisima para que mejor tenga noticia de aquesta causa y por quanto no ay
notario eclesiastico ni escrivano de Su Magestad ante quien poder hazer examen de
testigos, ordeno declaren ante mi los testigos que yo fuere llamando en virtud de
sensuras y assi lo ordeno mando y firmo.
En el pueblo de Huarmey provincia de Sancta en veinte y cinco dias del mes de febrero
deste año de mil y seiscientos y cinquenta y uno para la dicha cavessa de processo de
la dicha informassion parecio ante mi siendo llamado Salvador Veltran teniente de
corregidor en este dicho pueblo de quien recevi juramento por Dios y a una señal de
la cruz en forma de derecho so cargo del qual //f.11r// prometio de dizir verdad y
siendo preguntado por el tenor de la cabessa de processo desta caussa como en ella se
contiene:
Dixo que avra un año y tres o quatro meses poco mas o menos que estando este testigo
con el maestre de campo don Diego de Acebedo corregidor y justicia mayor deste
partido en las casas diputadas para los corregidores un dia por la tarde dentro de la
sala della parlando con el dicho corregidor pero no se acuerda como ha dias que passo
que estubiesse otra persona adentro a la conversasion y en la ramada y portal que haze
la dicha casa de quincha estava doña Maria Melendes y una hija suya y otra mossa
que la acompañavan estando ella sentada en la portañuela de una litera llamo dando
voses el dicho corregidor que es su ligitimo marido deziendo señor señor no veis
aquesto! Y al ruydo salio el dicho corregidor con este testigo y vio que fray Juan de
Aguilar religiosso del orden de San Francisco que havia oficiado de cura en este
Huarmey por auciencia del doctor don Juan de Montalva su cura propietario tenia
junto a si a Nicolas Payco indio na[tura]l de Huanba y a Ysabel de Arroyo los quales
dos indios se tenian el uno al otro de las manos y que el religiosso dixo entonses solo
212
Carlos Guillermo Carcelén Reluz
Dios puede desatar aquesto y que algunas personas indios en la salida del corregidor
que salio algo alborotado se fueron a toda priessa y no pudo este testigo con el caso
impensado cuydar de quienes eran y que el dicho corregidor dixo en aquella saçon
luego incontinente que aquel matrimonio no era verdadero sino clandestino y que asi
no era valido y volviendose para el religioso le amenaso avia de escrivir contra el al
Señor Arçobispo de Los Reyes y viendo el dicho religioso al dicho corregidor irritado
sin mas advertencia ni satisfacion dixo que el no los avia cassado y como [roto: el]
//f.11v// corregidor estubiese para irse a sus aciendas de Huacatambo se llevo consigo
a la dicha india Ysabel que la avia tenido pressa pocos dias avia dentro de su casa por
averla cogido en mala amistad con Diego de Palasios a quien tubo presso en la carcel
deste pueblo que los cogio en el valle de Congo con cuya acion de averse llevado la
india a Guanbacho el dicho corregidor a sus mesmas aciendas quedo el dicho
matrimonio por averiguar, ni el dicho indio Nicolas Payco pudo conseguir por
entonses el hazer vida maridable con la dicha india y despues aca de quatro meses a
esta parte este testigo los ha visto al dicho indio Diego de Palasios y a la dicha india
Ysabel otra ves amansebados en el dicho valle de Congo y como juez poco ha que es
teniente de corregidor en este pueblo este testigo, los prendio por amancebados y truxo
a este Huarmey donde avisso desta caussa y esta es la verdad so cargo del juramento
que fecho tiene en el qual siendole leydo se ratifico y lo firmo conmigo y dixo ser de
hedad de quarenta años poco mas o menos y que no le tocan las generales de la ley
que le fueron explicadas.
213
Recibido: 23 de junio de 2014 Historia y Región, Año II, N° 2, Lima (Perú), Nov. 2014: 215-222
Aceptado: 23 de setiembre de 2014 ISSN (impreso): 2309-933X
RESUMEN :
El presente estudio es una aproximación de la trayectoria histórica del Corregimiento de
Conchucos en base al análisis de dos coyunturas económicas importantes: la explotación de las
minas de Chuquival y las composiciones de tierras desarrolladas hasta mediados del siglo XVII.
En base a una interpretación de los documentos históricos relativos a las dos coyunturas citadas,
explicaremos los roles desempeñados por los actores sociales (élites locales coloniales y las
comunidades de indios) para comprender la dinámica socio-económica acaecida en este
corregimiento.
PALABRAS CLAVES : Minas de Chuquival, Composiciones de tierras, Corregimiento de
Conchucos, Virreinato del Perú.
ABSTRACT :
The present study is an approximation of the historical trajectory of the township of Conchucos
based on the analysis of two major economic times: the exploitation of mines Chuquival and
compositions of land developed until the mid-seventeenth century. Based on an interpretation
of historical documents relating to the two situations above; explain the roles played by social
*
Licenciado en Historia en la Universidad de Tokio. Asimismo, obtuvo el grado de maestría
en la misma universidad. Actualmente está cursando estudios de doctorado en el Departamento
de Estudios de Área, Facultad de Artes y Ciencias en la Universidad de Tokio. Su línea de
investigación se inscribe en historia política, social y administrativa de la Monarquía Hispánica
del siglo XVII, con énfasis en el Virreinato peruano.
**
Estudiante de Historia de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Director del
CISORE-AOH (ex “Regionalicemos la Historia”). Ha participado en varios eventos
académicos a nivel nacional. Agradecemos a Melecio Tineo Morón, director fundador del
Archivo del Obispado de Huacho, por las facilidades que nos brindó en el acceso a la
documentación utilizada para el presente trabajo.
***
Historiador peruano, graduado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ph. D.
por la Universidad de Columbia (New York). Actualmente se desempeña como docente en
State University of New York, Oneonta. Su línea de investigación comprende la historia
regional enfocándose a conocer la sociedad colonial de Ancash y Huánuco.
Dos coyunturas económicas en el corregimiento…
actors (colonial local elites and Indian communities) to understand the socio-economic
dynamics occurred in this district.
K EYWORDS : Mine Chuquival, Compositions land, Township of Conchucos, Viceroyalty of
Peru.
Para excluir los defraudadores, según el virrey, quien hizo esfuerzos más que los
fiscales de la Real Audiencia de Lima fue Francisco Tello de Guzmán, corregidor de
Conchucos de entonces. No sabemos qué castigos recibieron los hermanos de
1 Archivo General de Indias (en adelante AGI), Audiencia de Lima (en adelante Lima), Legajo
56, n. 7-A, 7-B. De esta mudanza de la caja real, el propio Mancera no reportó al rey.
2 AGI, Lima, Legajo 51, n.8 lib. I, fs.73-76 (3VI1643). Sobre este personaje Lohmann deja una
a la jurisdicción del tribunal de guerra. AGI, Lima, Legajo 51, n. 8 lib. I, fs. 3-5v (2VI1643).
Del fraude de diezmos por parte de Cabrera y Benavídes, Ibid. n. 8, lib. I, fs. 62-65v
(10VI1643).
216
Masaki S. - Erik Gabriel B. - Miguel L.
Manrique, pero el hecho de que Mancera no se quejó de ellos nada más cuenta la
contribución enorme por parte de Tello de Guzmán. Así el virrey y el corregidor
lucharon para el fisco real, pero eso no necesariamente significa que ellos tuvieron
buena conducta según las cédulas reales. En 1647, en sus últimos días del gobierno,
Mancera arrendó a su aliado corregidor la administración de Chuquival. Fue un acto
problemático en dos puntos: que un corregidor administre el cerro de plata; violar el
remate para la administración del cerro. Es sugestivo que el corregidor Tello de
Guzmán gobernaba Conchucos por tantos nueve años, excepcionalmente largo y que
su gobierno regional coincidió con el gobierno de Mancera. El virrey iba a acusarse
de estos procedimientos en su juicio de residencia.4 El dicho arrendamiento del cerro
fue el último resguardo o el regalo de despedida por el virrey que iba a dejar a su
virreinato. Así en agosto de 1648 el Perú recivió su nuevo virrey, el Conde de
Salvatierra, y Tello de Guzmán resignó el puesto de corregidor a su sucesor, Joseph
de Idiáquez Isasi5.
4
Lewis Hanke y Celso Rodríguez (eds.), Los Virreyes Españoles en America durante el
gobierno de la Casa de Austria: Perú. tomo. 3, Atlas, 1978, pp. 217-218.
5 De este corregidor, el autor conoce de los documentos de la acusación contra el cura
conchucano, Eusevio de Garay. Archivo Arzobispal de Lima (en adelante AAL), Capítulos,
Legajo 14, Expediente 1, f. 125v.
6 Sobre las composiciónes de tierras durante el virreinato de Mancera y Salvatierra, véase Luis
Miguel Glave, “Gestiones transatlánticos. Los indios ante la trama del poder virreinal y las
composiciones de tierras (1646)”, Revista Compultense de Historia de América, vol. 34, 2008,
pp. 85-106.
7 “[…] es muy notable que el dicho don Rodrigo de Cabrera en esta ocasión públicamente se
haya venido con el dicho vuestro alcalde [Juan de Padilla] de quien es compadre y íntimo amigo
viven y comen juntos en la misma casa de Jacinto Manrique”. AGI, Escribanía de Cámara (En
adelante Escribanía), Legajo 514-B, f. 93. Rodrigo es sobrino de Juan de Cabrera y trabajó
como mayordomo del tesorero.
217
Dos coyunturas económicas en el corregimiento…
Hasta aquí hemos revisado una historia fugaz de “la fiebre de la plata” en Conchucos,
en lo cual son notables lo temprano y la fuerza con que se reflejaron los cambios
políticos occuridos dentro de Lima a la región. Por supuesto, es obvio que uno de sus
razones está en el hecho de que Conchucos estuvo relativamente cerca a Lima, y
dentro de la jurisdicción de su audiencia 12. Por otro lado, hay que indicar que los
poderes locales quienes se quedaron en la región mantenían una relación algo flexible
entre ellos, aún bajo la influencia de los poderes centrales que siguieron cambiandose.
De las fuentes, por ejemplo, podemos observar que Jacinto de Manrique, minero
acusado por Mancera, después trabajaba en Chuquival bajo la dirección de Tello de
Guzmán13. Del dicho cura Garay, por 1645, fue informado como un cooperador
minero de la parte de Juan de Cabrera, enemigo de Mancera y Tello 14. Entretanto,
8 Coello indica esta imagen paradóxica de Padilla. Alexandre Coello, “Alonso de Solórzano y
Velasco y el patriotismo limeño (siglo XVII)”, Illes i Imperis, núm. 14, 2012, p. 98.
9 AGI, Escribanía Legajo 514-B, 959.
10 AAL, Capítulos, Legajo 14, Expediente 1.
11
AGI, Lima, Legajo 7-A, 7-B.
12 Como un ejemplo para comparar con nuestro caso de Conchucos, citamos un ensayo de
Herzog, en que reflexiona la presencia política de los virreyes en la región más alejada. Tamar
Herzog, “La presencia ausente: el virrey desde la perspectiva de las elites locales (Audiencia
de Quito, 1670-1747)”, en Pablo Fernández Albaladejo (coord.), Monarquía, imperio y pueblos
en la España moderna: Actas de la IV reunión científica de la asociacion española de historia
moderna, Alicante, 27-30 de mayode 1996, Universidad de Alicante, 1997, pp. 819-826.
13 AAL, Capítulos, Legajo 14, Expediente 1.
14
AGI, Lima, Legajo 15. “Testimonio de lo alegado por Don Francisco Tello en la causa
criminal que se le opuso en el tribunal de la Santa Cruzada de Lima mandado dar por decreto
de los señores de la junta del dicho tribunal.”
218
Masaki S. - Erik Gabriel B. - Miguel L.
Tello de Guzmán parece que se arraigó en Conchucos y siguió manteniendo sus pesos
regionales hasta la década de 167015.
Uno de las consecuencias más nefastas del proceso de colonización fue el declive de
la población andina producto de las guerras de conquista, explotación y de las
epidemias. Esta fractura demográfica hizo que muchas regiones quedaran despobladas
o semidespobladas, como fue el caso de Llamellín. Así, la lucha de las comunidades
andinas por defender sus tierras es un aspecto crucial de la historia de la sociedad
andina colonial. Esta lucha ha sido documentada por historiadores para diversas
regiones y periodos.16
Para poder identificar y redistribuir las tierras abandonadas se organizó la política de
las Composiciones de Tierras. Una de las primeras composiciones de tierras fue
ordenada por el Virrey Francisco de Toledo y llevada a cabo por el Visitador Joan de
Fuentes, quien fue el visitador de toda la región de Huánuco colonial en 1572. En esa
época Llamellín se encontraba bajo la jurisdicción de Huánuco, junto con toda la
región de Conchucos y otras provincias.
Según el documento17, Joan de Fuentes fue el funcionario colonial que se encargó de
la composición de tierras en Llamellín. Los curacas que defendieron la propiedad de
las tierras de la comunidad de Llamellín destacaron que estas tierras habían sido
adjudicadas por el visitador Fuentes y reconfirmadas posteriormente en una revisita
probablemente la realizada por Joan de Cadahalso Salazar en 1590.
Estas composiciones dieron a los llamellinos la propiedad legal de sus tierras ante los
ojos del sistema colonial. Sin embargo, propietarios españoles, frecuentemente,
trataron por diversos medios de arrebatarles sus tierras.
15 Archivo General de la Nación (Perú), Real Audiencia, Juzgado de la Caja General de Censos
de Indios de Lima (en adelante JCGCIL), Legajo 24, Documento 14. “Provision de Agustín
Mauricio Venegas de Villavicencio, juez mayor y privativo del JCGCIL, al general Francisco
Tello de Guzmán, de la orden de Calatrava, corregidor de Conchucos, dándole comision para
que cobre a Jacinto Romero Camaño de Sotomayor cantidad de pesos pertenecientes al
repartimiento de Pallasca y adeudados a la Caja General de Censos de Indios de Lima
(29I1676)”. Es notable que Tello de Guzmán está registrado como corregidor de Conchucos de
otra vez.
16 Steve Stern, Peru’s Indian Peoples: Huamanga to 1640. Madison: University of Wisconsin
Press, 1984; Resistance, rebellion, and consciousness in the Andean peasant world, 18th to
20th centuries. Madison: University of Wisconsin; Luis Miguel Glave, Vidas, Símbolos y
Batallas. La creación y recreación de las comunidades indígenas, Siglo XVI-XX. Mexico:
Fondo de Cultura Económica, 1992. Estos textos son estudios fundamentales acerca del tema
de la resistencia de las comunidades al dominio colonial.
17 AAL. Papeles Importantes. Leg. 7, exp. 26, año 1644, 86fs.
219
Dos coyunturas económicas en el corregimiento…
18 El escribano Álvaro Basilio Ortiz era originario de Lima pero sus padres fueron de Mérida,
Extremadura (España). Su padre era español y su madre ¡era mulata! Él era un quarterón. En
su probanza para la confirmación de oficio de escribano, fechada en 1639, afirma que tenía 25
años aprox., y que ha asistido al oficio de escribano público con Diego Sánchez Vadillo. AGI.
Lima 186, Número 38, f. 1.
19 AGN. Protocolo notarial de Álvaro Basilio Ortiz (siglo XVII), 1317, ff. 125-125v
20 AGN. Protocolo notarial de Álvaro Basilio Ortiz (siglo XVII), 1317, ff. 136v-137r.
21 AGN. Protocolo notarial de Álvaro Basilio Ortiz (siglo XVII), 1317, ff. 236r-236v.
220
Masaki S. - Erik Gabriel B. - Miguel L.
22
AAL. Curatos. Leg.1, exp.21, año 1640, ff. 3v-4r.
23 El préstamo era de 200 pesos. AAL. Curatos. Leg.1, exp.21, año 1640, f. 1r.
24
AAL. Curatos. Leg.1, exp.26, año 1649, f. 1r. Este expediente refleja el conflicto que tuvo
con otro doctrinero de Conchucos, fray Lucas de Mudarra.
221
Dos coyunturas económicas en el corregimiento…
Por un lado, la historia fugaz de “la fiebre de la plata” en Conchucos, gracias a las
minas de Chuquival, nos permitió aproximarnos a las fuerzas con que se reflejaron los
cambios políticos ocurridos de Lima a la región por la cercanía que tenía, además, de
estar en la jurisdicción de su audiencia. Así, los poderes locales quienes se quedaron
en la región mantenían una relación algo flexible entre ellos, aún bajo la influencia de
los poderes centrales que siguieron cambiandose. Esos son los casos del corregidor
Francisco Tello de Guzmán y el cura de la doctrina de Pallasca, Eusevio de Garay.
Por el otro, el estudio de los documentos de las comunidades de Llamellín muestra las
diversas estrategias de defensa, resistencia y adaptación que estas usaron para
mantener la propiedad sobre sus tierras. Los documentos muestran a los caciques
activamente defendiendo y, a la vez, negociando las propiedades de las comunidades.
La defensa de las comunidades, liderada por los curacas, se hizo posible gracias al
aprovechamiento del aparato legal colonial que favorece a las comunidades andinas
encarnados en sus agentes tales como el procurador de indios. Además, a las alianzas
con otros personajes claves del mundo rural tales como el cura de doctrina que en este
caso se puso del lado de los llamellinos. Investigaciones más detalladas proveerán
mayor detalle de esta compleja red de relaciones que se entretejieron y que
posibilitaron las decisiones de poder en el mundo rural colonial andino.
222
Recibido: 9 de mayo de 2014 Historia y Región, Año II, N° 2, Lima (Perú), Nov. 2014: 223-244
Aceptado: 23 de setiembre de 2014 ISSN (impreso): 2309-933X
RESUMEN:
Huaura, fundada como villa Carrión de Velasco, conservaba vestigios arquitectónicos de la
época colonial, como era la capilla de Nuestra Señora de la Candelaria, conocida en sus últimos
años como la Iglesia de San Antonio Abad. No obstante, con el transcurrir de los años y el de
un movimiento sísmico, ésta se destruyó. Quedando dicha construcción inhabitable, por
desconocimiento se le demolió para dar paso a una calle, pese a ser considerada como
Patrimonio Cultural de la Nación. Muchos huaurinos desconocen que en dicha capilla eran
enterradas habitantes de la ciudad, los cuales quedaron registrados en el Archivo del Obispado
de Huacho, en la cual podemos encontrar las castas de negros esclavos y sus propietarios,
conociendo además sus características étnicas, así como su procedencia. Este artículo trata de
concientizar a la población de Huaura, de su importancia histórica, de una construcción que no
es visible pero que conserva en el sub suelo parte de su historia, que es rescatado a través de un
fondo documental debidamente resguardado.
PALABRAS CLAVES: Huaura, hospital, casta, entierro, capilla.
ABSTRACT:
Huaura, founded as a borough Carrión de Velasco, preserved architectural vestiges of the
colonial era, as was the chapel of Our Lady of Candelaria, known in later years as the Church
of San Antonio Abad. However, with the passing of the years and an earthquake, it was
destroyed. That being said building uninhabitable; for ignorance it was demolished to make
way for a road, despite being considered as Cultural Heritage of the Nation. Many huaurinos
unaware that in this chapel were buried inhabitants of the city, which were recorded in the
Archives of the Diocese of Huacho, where we find the caste of slaves and their owners, plus
knowing their ethnicity and their origin. This article tries to raise awareness of Huaura, its
historical importance, a building that is not visible but preserved in the sub soil of its history,
which is rescued by a documentary duly safeguarded.
*
Investigador de las etapas Pre Hispánico y Colonial. Ha publicado Bautizos y matrimonios en
la antigua villa de Arnedo 1569-1625 y Presencia de españoles, negros y caciques en el pueblo
de San Bartolomé de Huacho 1748-1825.
La capilla del hospital de nuestra…
INTRODUCCIÓN
D
urante la colonia, el cuidado de la salud, al igual que otros servicios, estuvo
determinado por las clases sociales. Así, el español pudiente era atendido en
su propia casa, mientras que para el resto de la población, que en un principio
se encontraban enfermos en plazas y calles, se crearon en Lima los siguientes
hospitales1:
1
Oscar Pamo-Reyna, “Medicina en la época colonial (1535- 1821)”, en: Medicina y
reumatología peruanas, pp. 43-55.
2
Archivo Obispado de Huacho (en adelante AOH). Libro de Defunciones de españoles
de Huaura Nº 2 (1666-1787).
224
Miguel Ángel Silva Esquén
por lo que toca al Real Patronato y dicho otorgar las escrituras de la dicha
fundación y que dicha se trajese para que se excelencia por lo que la
jurisdicción eclesiástica lo aprobase y en esta conformidad y con decisión de
todos los autos eclesiásticos y el Real gobierno y demás instrumentos
necesarios se a otorgado la escritura que presento con el Juramento y
Solemnidad necesaria, para que se me vuelva, y por que la materia esta
corriente y sin embargo. A usted pido y suplico por presentada la dicha
escritura y se sirve de aprobarla por lo que toca a la Jurisdicción eclesiástica
para que me quede la fundación en utilidad de todo el Reyno y se me vuelva
dicha, para ponerla en el archivo del Hospital, pido justicia” 3.
Tal vez el tiempo pueda permitir encontrar documentación sobre la vida del hospital,
como sí existe de los hospitales de Lima, en donde se conoce el número de pacientes,
personas que trabajaban, como: capellán, médico, cirujano, enfermero, sangrador,
ropero, despensero, cocinero, jeringuero, lavandera, partero, etc. El único dato
registrado en el entierro de la negra Rosa en 1808, en la capilla del hospital de Huaura,
que se menciona como esclava del cirujano Antonio Manrique.
3
AOH. Curatos de Huaura, 1673-1678, 59 folios.
4 AOH. Estadísticas Parroquiales. Legajo 4, (1905 -1958), Año 1905.
225
La capilla del hospital de nuestra…
con su diadema y estxellitas de plata, su coxazon con siete espadas de id. Y su peana
foxxada en id. Su coxo con su órgano coxxiente5.
El inventario de 1905 menciona que el altar de la iglesia del Rosario (hoy también
destruido) se encuentra en la capilla del hospital:
El primer acto funerario realizado en sus criptas data de 1776. En dicha inscripción
se menciona el nombre del hospital:
5 Ibíd.
6 Ibíd.
7 AOH. Libro N°3, Defunciones de Huaura, f. 80.
226
Miguel Ángel Silva Esquén
en Guatemala por San Pedro de Betancour (Tenerife, Islas Canarias 1620- Guatemala
1667). Esta congregación se irradia al Perú, y es Fray Rodrigo Arias quien se encarga
del Hospital del Carmen de Lima en 1672. Según el libro de defunciones de Huaura,
ésta ya estaba a su cargo en 1815.
227
La capilla del hospital de nuestra…
Cuadro Nº 1
Estadística de los entierros según género en la capilla del Hospital de Huaura entre 1776
y 1857.
Año Hombre Mujer Total
1,776 0 1 1
1,777 1 0 1
1,778 4 0 4
1,780 3 0 3
1,781 1 1 2
1,788 3 0 3
1,789 6 2 8
1,790 3 0 3
1,791 17 7 24
1,792 30 5 35
1,793 10 3 13
1,794 6 4 10
1,795 10 2 12
1,796 12 9 21
1,797 6 7 13
1,798 7 6 13
1,799 3 0 3
1,800 8 5 13
1,801 7 0 7
1,802 12 8 20
1,803 10 3 13
1,804 8 3 11
1,805 12 7 19
1,806 15 9 24
1,807 22 9 31
1,808 20 20 40
1,814 0 1 1
1,815 2 0 2
1,816 0 1 1
1,840 3 0 3
1,841 2 0 2
1,848 1 1 2
1,850 2 0 2
1,851 8 3 11
1,852 1 1 2
1,857 7 4 11
TOTAL 262 122 384
Fuente: AOH. Libros 3, 4 y 6 de Defunciones de Huaura.
228
Miguel Ángel Silva Esquén
Del Cuadro Nº 1 podemos observar que existen años en los cuales no hubo entierros en
las criptas del hospital. Lo más probable es que los pacientes que fallecían en el hospital,
tras ser ingresados y atendidos por alguna enfermedad, eran enterrados en las criptas.
También notamos que 1808 es el año con número mayor de entierros (40); después de
éste, el número de frecuencia de entierros fue mucho menor, hasta casi esporádicos.
Predomina en el total de años el número de varones (262) sobre el de mujeres (122).
Suman un total de 384 personas enterradas.
Cuadro Nº 2
Estadística de los entierros por característica étnica y género en la capilla del Hospital
del Huaura entre 1776 y 1857
Etnia Hombres Mujeres Total
Negro 80 57 137
Indio 113 35 148
Mestizo 62 29 91
Mulato 6 1 7
Asiático 1 0 1
Total 240 111 384
Fuente: AOH. Libros 3, 4 y 6 de Defunciones de Huaura.
Cuadro Nº 3
Estadística de entierros de negros según castas en la capilla del Hospital de Huaura
entre 1776 y 1857
Castas Hombres Mujeres Total
Angola 1 0 1
Banguela 7 4 11
Bozal 7 5 12
Carabalí 1 2 3
Congo 9 3 12
Criollo 8 1 9
Mina 0 1 1
Zambo 5 9 14
Total 38 25 63
Fuente: AOH. Libros 3, 4 y 6 de Defunciones de Huaura.
229
La capilla del hospital de nuestra…
En el Cuadro Nº 3, nos muestra las castas de negros ubicándose con un mayor número el
de zambo (14), seguidos de bozal y carabalí (12). Aunque el bien de la salud del negro
esclavo o libre debía estar a cargo del dueño, en muchos de los casos esto no se daba.
Cuadro Nº 4
Estadística de varones por edades enterrados en la capilla del Hospital de Huaura entre
1776 y 1857
Característica Párvulo Niño Joven Adulto Anciano Total
étnica
Mestizo 5 3 6 49 5 68
Indio 8 9 9 66 10 102
Negro 8 2 9 44 12 75
Mulato 3 2 0 6 4 15
Asiático 0 0 0 2 0 2
TOTAL 24 16 24 167 31 262
Fuente: AOH. Libros 3, 4 y 6 de Defunciones de Huaura.
Cuadro Nº 5
Estadística de mujeres por edades enterradas en la capilla del Hospital de Huaura entre
1776 y 1857
Característica Párvula Niña Joven Adulta Anciana Total
étnica
Mestizo 7 5 1 13 0 26
Indio 8 6 1 25 1 41
Negro 12 8 5 25 1 51
Mulato 1 2 0 1 0 4
TOTAL 28 21 7 64 2 122
Fuente: AOH. Libros 3, 4 y 6 de Defunciones de Huaura.
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Cuadro Nº 6
Estadística de esclavos negros y sus propietarios enterrados en la capilla del Hospital de
Huaura entre 1776 y 1857
Propietario Número
Aguado, Lorenzo 3
Andrade, Agustín 5
Báez, Francisca 2
Blanco, Gabriela 1
Bravo, Pedro 1
Buitrón, Dionisia 1
Camacho, Matías 1
Canseco, Santiago 1
Chirinos, Valeriana 2
Delgado, Francisco 1
Fernández, Tomás 1
Gamarra, Hipólito 1
Genis Terán, Francisco 1
Guerra, Hermenegilda 1
Hospital 2
Herbozo, José Manuel 2
Hidalgo, José Alejo 2
Hurtado, Sebastián 5
Jáuregui, Damián 2
Jiménez, Fernando 3
Laos, Basilia 1
Laos, Cipriano 12
León, Bárbara 1
Lobatón, Marcelo 1
Manrique, Antonio 1
Miranda, Isidro 1
Neri, Patricia 3
Oliva, Melchora 1
Pérez, José 3
Rea, Ana de la 1
Respaldizar, Pío 1
Rivas, Hilario 1
Rivera, José Valentín 1
San Miguel, Juan 4
San Javier, Conde de 1
Sánchez, José Aniceto 1
Serbigón, María 1
Terán, Encarnación 1
Uribe, Andrés 1
Várela, Joaquín 1
Várela, Manuel 3
Varona, Luís 2
Velasco, José 3
Verano, Manuel 3
Vidal, María 1
TOTAL 83
Fuente: AOH. Libros 3,4 y 6 de Defunciones de Huaura.
231
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En lo que respecta al territorio peruano, de las actuales provincias de las regiones del
Perú, tenemos:
Ancash: Casma (2), Conchucos (8), Corongo (1), Chacas (2), Chiquián (5),
Huaraz (2), Huari (2), Huarmey (1), Huaylas (3), Ocros (1), Piscobamba (1),
Pomabamba (3), Santa (2), Yungay (4).
Arequipa: Carabaya (1), Yauca (1).
Cusco: Cusco (1), Tinta (1).
Huancavelica: Huancavelica (2).
Huánuco: Huánuco (4).
Ica: Ica (2), Pisco (1).
Junín: Jauja (2).
Lambayeque: Chiclayo (1), Ferreñafe (1), Lambayeque (2).
La Libertad: Huamachuco (1), Pataz (3), San Pedro de Lloc (1), San Pedro de
Virú (1), Santiago de Chuco (1), Trujillo (1).
Lima: Acotama (1), Ámbar (11), Aranchay (1), Barranca (6), Cajamarquilla
(1), Cajatambo (5), Checras (11), Chilca (1), Chilcas (1), Gorgor (1), Humaya
(2), Huacho (3), Huancapón (1), Huando (1), Huaura (13), Ingenio (2), Jaiba
(1), Lima (17), Mayobamba (1), Maray (1), Mazo (1), Naván (1), Ornas (1),
Paccho (1), Quintay (1), Quipico (1), Sayán (5), Supe (3).
Pasco: Cerro de Pasco (2).
Piura: San Miguel de Piura (1).
De los datos obtenidos observamos, que el número mayor de migrantes, muy aparte
del departamento de Lima, corresponden a la zona norte como los departamentos de
Áncash, La Libertad y Lambayeque. En menor cantidad provienen de las zonas centro
y sur del país.
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Recibido: 23 de junio de 2014 Historia y Región, Año II, N° 2, Lima (Perú), Nov. 2014: 245-256
Aceptado: 23 de setiembre de 2014 ISSN (impreso): 2309-933X
RESUMEN :
Las transcripciones de fuentes documentales son de gran importancia para las investigaciones
históricas, pues al ser un medio que permite acceder a la documentación que en muchos casos
limitan al investigador hacer su trabajo. El presente estudio es la transcripción de un manuscrito
del arcediano Francisco Javier de Echevarría sobre el pueblo de Cayma en Arequipa,
elaborándose un previo análisis sobre la importancia de su contenido.
PALABRAS CLAVES : Echevarría, Cayma, Arequipa, Virreinato.
ABSTRACT :
Transcripts of documentary sources are of great importance for historical research, as it is a
medium that provides access to documentation which often limited the researcher to do their
job. This paper is a transcript of a manuscript of Archdeacon Francisco Javier Echevarria,
about the town of Cayma in Arequipa, performed a preliminary analysis of the importance of
its contents.
K EYWORDS : Echevarria, Cayma, Arequipa, Viceroyalty.
INTRODUCCIÓN
E
n la actualidad las investigaciones históricas en el Perú, en sus distintos
enfoques se han incrementado, sobre todo en el rubro de los estudios
regionales. Esto se debe a diversos factores, entre ellos el interés de organizar
y con ello recuperar parte de nuestra memoria histórica a través de los archivos, tanto
locales como regionales, que se mantienen “mágicamente” en el tiempo pese a la falta
de apoyo de las autoridades y los escasos recursos económicos del que se cuentan.
*
Archivero y Director fundador del Archivo del Obispado de Huacho.
**
Bachiller en Historia por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Su área de
investigación se centra en el periodo de fines del Siglo XVIII, en temas sobre la Ilustración, las
expediciones científicas y el naturalismo criollo.
Francisco Javier de Echevarría y su…
Aun así, ante estas carencias, siempre existen personas que se interesan por recuperar
y mantener ese material imprescindible para la construcción (o reconstrucción) de
nuestra historia. Un caso representativo es el del Archivo del Obispado de Huacho
impulsado, organizado, conservado y dirigido por el señor Melesio Tineo Morón,
quien como todos sabemos (los que nos dedicamos a estas labores) ha hecho, y lo
sigue haciendo, un excelente trabajo con dicha institución. Además él es la persona
que ubicó el documento, que transcribimos líneas abajo, en el archivo del Obispado
de Huaraz, que se encuentra en proceso de organización y cuya trascripción nos parece
de vital importancia para el conocimiento en el medio académico, sobre todo para
historiadores encargados de investigar la región sur de nuestro país.
1. SOBRE EL DOCUMENTO
2. RESPECTO AL CONTENIDO
1 Es importante mencionar que en la organización del archivo elaborada por el señor Melesio,
le acompaña desde el inicio el profesor Florencio Quito Molina, natural Huaraz.
2 El documento consta de ocho folios, se encuentra en la serie de Curatos, legajo Nº 2 (que
abarcan los años 1800 a 1859), es menester precisar que el expediente no se encuentra
enumerado, solamente ordenado por legajos, llevando un orden cronológico, además aún no se
han elaborado las descripciones correspondientes.
3 Ver: Victor Barriga, Memorias para la historia de Arequipa, Arequipa, Impr. Portugal, 1952,
tomo IV.
246
Melecio T. - Kelber S.
4
Espinoza cita a Cabrera Valdes, Ladislao. Documentos Primitivos del Cabildo. Colección de
algunos Documentos sobre los primeros tiempos de Arequipa. Tipografía Caritg & Rivera,
Arequipa. 1924.
5 Ibíd., cita a Zegarra Meneses, Guillermo. Arequipa, en el paso de la Colonia a la República.
Semanario del Nuevo Reyno de Granada (1808-1810) ver: Nieto Olarte, Mauricio, Paola
Castaño, Diana Ojeda. Ilustración y orden social: el problema de la población en el Semanario
del Nuevo Reyno de Granada (1808-1810). En: Revista de Indias, vol. LXV, núm. 235. 2005.
7 Claro está que existía un trasfondo político, puesto que ello “facilitaría el control [por parte
de la corona española hacia sus colonias] no solo de la naturaleza sino [también de sus] culturas”
Nieto, 2003, p. 418.
8
Usando el seudónimo de Hyparco, Francisco Romero Mateos, religioso de la orden de
agonizantes, publicó registros diarios de temperatura, los mismos que se prolongaron hasta
247
Francisco Javier de Echevarría y su…
Son muchos los datos que se pueden extraer del manuscrito, de ahí su importancia,
pues sobre el pueblo de Cayma nos apunta información como su demografía, la flora
del lugar, la estructura política del pueblo, así como su arquitectura, así mismo
manifiesta los prejuicios que se mantienen para con los indios, por parte de los
intelectuales, en este caso Javier Echevarria, pues al mencionar que la población de
indígenas del pueblo de Cayma son pobres debido a su embriaguez y ociosidad,
continua con esa larga lista de personajes que ven la situación del indígena como un
factor de inferioridad10. Desde el siglo XVIII las criticas a la naturaleza, que se
1794, es decir casi a lo largo de todo el período en que se publicó el Mercurio. Ver: Carcelen
2011, Seiner 2004.
9 En Lima, dos años después, el Protomédico Hipólito Unanue publicó sus Observaciones sobre
indio a fines de la Colonia” En: Charles Walker (Comp.), Entre la Retórica y la insurgencia:
Las ideas y los movimientos sociales en los Andes, Siglo XVIII, 1995; Sanchez Ortiz, Kelber
Jonatan, “Ilustración y Discriminación: Cajatambo a través de las paginas del Mercurio
Peruano, fines del siglo XVIII”. En: Historia y Región, Año I, Nº 1, octubre 2013, pp. 243-258.
248
Melecio T. - Kelber S.
Por otro lado, es interesante la descripción que hace del terremoto del día 13 de mayo
de 1784, la destrucción que causó y el interés que nace por su reconstrucción lo
vincula en sus letras a uno de los personajes importantes de la historiografía
arequipeña, a saber: Juan Domingo de Zamacola y Jauregui, dando esbozos
biográficos de dicho personaje.
TRANSCRIPCIÓN
Archivo del Obispado de Huaraz, Curatos, Legajo II, S/E, Años 1800-1859.
//f.2r//
Su situación es tan agradable, que hace ventajas á todos los demás pueblos suburbios.
11 Pauw sostuvo que el clima americano era maligno y determinaba una inferioridad física y
mental del hombre, que era enclenque y en todo inferior al europeo. Nuñez, 1989, p. 28.
12 Raynal criticaba la excesiva altitud de las montañas peruanas.
13 Bufón sostuvo que el puma era un buen ejemplo de la inferioridad americana, por la carencia
de melena, en comparación con el león europeo, además que el primero era más cobarde.
249
Francisco Javier de Echevarría y su…
Los aires en este pueblo son muy puros y sanos á causa de lo elevado de su terreno, y
por lo mismo concurren á él muchas gentes de la Ciudad á recuperar la salud; y a
convalecer de sus enfermedades.
Sus campos se riegan con el agua del rio de Arequipa, sacando de este una grande
acequia á distancia de una legua del mismo pueblo, y es la primera y la más abundante
de agua. Llamase la cequia alta ó de chilina.
La plaza es nueva, quadrada y hermosa en cuyo centro se piensa colocar una fuente.
Tiene cinco entradas, y en cada una su elevado arco de piedra labrada, que la dá una
vista muy agradable.
Tiene asi mismo casa de cabildo en la misma plaza con las Armas Reales grabadas en
piedra, cárcel de bóveda con buena ventilación //f. 2v// y aguas por dentro. Un portal
de arcos de piedra labrada al plano de la plaza, cuyas obras son executadas y costeadas
por el actual cura Párroco.
Las calles se han ensanchado algunas; son de buen piso con acequias de aguas que
corren por todas ellas, pobladas de casas; y en los claros que quedan hay árboles,
elevados sauces, molles, moreras, floripondios y retamas, con cuya frondosidad se
atemperan los ardores del sol y se humedece el anviente.
Este Curato no tiene anexo alguno ni capilla, toda su feligresía se halla bajo de
campana, y en el espacio de dos horas se puede dar vuelta a todo él muy
descansadamente.
No se habla otra lengua que la castellana. Hay una escuela de primeras letras dotada
por el Rey, en donde se enseña gratis á leer, escribir y doctrina Cristiana á todos los
indios.
Para el gobierno del Pueblo, se nombran cada año por el gobernador Intendente un
Alcalde Ordinario de Españoles y otro de indios. Hay un Cacique que recauda el Real
tributo, cuatro Regidores; secretario, carcelero, y segundos Alcaldes ó Regidores, que
todos forman un numeroso Cabildo.
Todos los indios concurren dos días de la semana al rayar el día á la Iglesia á decir la
Doctrina Cristiana, y á oir la explicación del cura ó su teniente, rezar el santo rosario
y cantar las alabanzas a la Virgen.
Los indios de este pueblo, apenas se distinguen de los españoles; son muy la [borrado]
y racionales; y asi //f.3r// ellos como ellas visten el mismo trage que los Españoles. El
principal comercio de este pueblo es el de sus frutos, que se reducen á trigo, maíz,
papas y demás semillas del país.
250
Melecio T. - Kelber S.
Como las gentes de Arequipa sean tan amantes a flores, se proveen de este Pueblo
para todas sus funciones, en las que acostumbran cubrir las mesas de primorosos,
ramilletes y misturas de exquisito gusto, y lo mismo las Iglesias; y las indias de Cayma
llevadas del celo, procuran cultivar sus huertas y jardines con algún cuidado; de modo
que abundan flores en todo el año.
Los jazmines, las rosas, yuncos, margaritas, marimones, caveles, azuzenas, narcisos,
Alelies, Aromos, Minutisas, Peregrinas, y otra infinita variedad, hacen el principal
comercio de las indias de Cayma, á que se agrega la cria de aves, corderos y otras
especies que venden en la Ciudad. Se dan en casi todo el año manzanas, y en su tiempo
las piñas, Camuesas. Hay tambien aunque no con mucha abundancia por la desidia de
sus gentes melocotones, aurimetos, granadas, granadillas, papayas, membrillos,
gindas, ciruelas, uva de Italia, limones, naranjas, nueces, higos, peras y otras especies
de frutas del país. Las hortalizas abundan mucho.
Pero en medio de todas estas proporciones, los indios de Cayma siempre lo fueron y
siempre lo serán pobres y desdichados a causa de su continua embriaguez y ociosidad
para cuyo mal, no alcanzan ningunos remedios humanos.
Cultivan asi mismo algunas plantas medicinales, y tambien las hay silvestres, que no
es de mi inspección el referirlas. De la planta nombrada Tiojuil nijuil [?] Hacen mucho
uso para curar llagas y atajar qualquier //f.3v// cáncer interno ó externo. En los
elevados cerros nombrados Charcani y Chachani que pertenecen á esta jurisdicción
se encuentran minas de plata y cobre y no se trabajan por la poca aplicación de estas
gentes a este genero de trabajo. Las Españolas y Mestizas especialmente las de la
Calle de los Aries son muy buenas ilanderas de algodón y lana, tegen medias finas,
calzetas, verretes y otras cosas, con cuyas manufacturas hallan su subsistencia. Las
indias generalmente se dedican todas á la fábrica de la chicha cuya bebida es el néctar
y el ídolo de indios y españoles. En una palabra este pueblo es uno de los mas
hermosos de todo el Obispado; el de mejor temperamento y el de mejores
proporciones para buscar la subsistencia de la vida, si sus vecinos fueran mas
industriosos y mas aplicados al trabajo.
[Subtítulo: Su Iglesia]
La puerta principal mira a la ciudad y al naciente del sol; y desde su cementerio, que
está enlosado y empedrado graciosamente, se ve toda la ciudad y se registra la
hermosa campiña de Arequipa y la mayor parte de los pueblos Suburbios.
251
Francisco Javier de Echevarría y su…
En medio; esto es, sobre las cornisas hay un gracioso y bien trabajado nicho en forma
de concha, que al mismo tiempo que sirve de ventana para comunicar luz al coro, se
halla colocada en él, sobre un pedestal de piedra un bulto que representa la Virgen es
la Candelaria de algo más de á vara tambien de piedra, y rematado muy arreglado y
vistoso.
Tiene dos torres, y ambos rematan en forma piramidal. En la primera está colocada la
campana grande, que se oye en toda la feligresía y en la Ciudad, y en la segunda cuatro
menores; y de estas merece atención una pequeña como de tres arrobas muy gastada
por toda la circunferencia de su lado y de hechura irregular. Esta campanita tiene dos
letreros; En el de abajo se lee lo siguiente:
Estas torres están estribadas con dos galerías de á catorze varas cada una y arcos de
Piedra Labrada sobre terraplanes de cuatro varas desde el plano del suelo. La una
corresponde á la Casa Parroquial y la otra tiene el destino de Escuela de primeras
letras. De modo que quando se ilumina el frontispicio de la Iglesia con las galerías,
edificios de la plaza y casa de Cavildo con la casa parroquial hace un aspecto tan
agradable que pudier competir con la Ciudad mas principala.
No se sabe quando comenzó ni acabó la //f.4v// obra de esta Iglesia; porque no hay
letera ni inscripción que lo diga. El incendio que acaecio en la casa Parroquial por los
años de mil setecientos y quarenta devoró todos los libros, papeles y quanto tuvo la
Iglesia en aquel tiempo. Lo que se dice por tradición, es que unas señoras llamadas
las Lagunas, cedieron y donaron todo el terreno que ocupa la Iglesia y huerta
parroquial; Y que á expensas de la señora de Arequipa se edifico toda la Iglesia.
Este Curato, como todos los los demás de los contornos de la Ciudad, fueron
pertenecientes a los Regulares, y fueron servidos por ellos desde la fundación; hasta
que mando el Rey entrasen en clérigos seculares conforme fueran vacando. El último
de los de Cayma fue el Reverendo Padre F. Luis Hurtado de Mendoza del orden de
Santo Domingo, Maestro de su religión, hijo de esta Ciudad quien falleció en el año
de 1777 y se enterró en su convento de Arequipa. Por muerte de este, fue colocado en
él el Bachiller Don Juan Domingo de Zamacola y Jauregui, natural del pueblo de Dima
en el genorio de Vizcaya, hijo legítimo de Don Santiago Zamacola y de Doña Maria
de Jauregui, señores de la casa Solariega, Ynfanzona y mayorazgo del mismo apellido.
Como los Regulares llevaron tan á mal el despojo de sus Curatos, miraron con el
mayor abandono sus Iglesias desde el instante que se publicó el Real Decreto.
252
Melecio T. - Kelber S.
El nuevo Cura Zamacola, de cuya amistad me lisongeo, tanto por haberla conservado
y cultivado desde nuestra juventud, como por la vana gloria que ambos tenemos de
haber sido hijos de aquel Eminente Prelado, de quien se acaba de hacer mención,
comenzó desde luego a refracionar la Iglesia y la Doctrina, tanto en lo material como
en lo formal, imponiendo gastos que no pudo soportar; tanto mas, que siendo los
indios de Cayma sumamente pobres y desdichados, ni podían ayudarle en cosa alguna,
ni la Iglesia tenia rentas para ello.
Comenzó con la fábrica del órgano, Sagraria, ornamentos, vasos Sagrados, torres y
otras varias obras en que impend[…] mucho dinero. Ya tomaba otro aspecto Cayma,
y comenzaban las gentes de la Ciudad y sus contornos á frecuentar aquella Iglesia,
cuando sobrevino el espantoso terremoto del día 13 de mayo de 1784 cuyos //f.5v//
estragos y acontecimientos de todo aquel año se refieren en otro libro que así mismo
escribió el cura Zamácola y lo dedicó al actual prelado y contraiendome solo á Cayma,
digo, que su Iglesia quedo muy ruinosa, la media naranja y bóveda se tuvieron que
apear; las dos torres que acababan de concluirse según las reglas de la mejor
Arquitectura por dirección del arquitecto italiano Don Carlos Abanchini fue necesario
desatarlas. La casa parroquial cayo por tierra sepultando toda la librería y muebles del
cura. La casa de hospedería con cinco tiendas accesarios, que se acababan tambien de
hacer de nuevo quedaron maltratadas e insencibles.
Detrás de la Iglesia, como á dos tiros de fusil, en una media barranca, corrió la tierra
con sus frutos como á distancia de una quadra, y también unos elevados sauces que
había en aquella parte, y quedaron parados como si en aquel mismo parage hubieran
nacido y criado, y asi se mantuvieron en su verdor hasta después de algunos años que
//f.6r// los cortaron. En la misma quebradilla un poco mas abajo botó de las entrañas
de la tierra tanta cantidad de agua, que si hubiera durado algunos momentos mas
habría causado irreparables daños en la misma población que hay hasta el puente de
la Ciudad. Muchas casas de Españoles e Indios quedaron también arruinadas en aquel
calamitoso día.
253
Francisco Javier de Echevarría y su…
Pero no se abató el ánimo de este cura, antes bien, con un corazón magnánimo, y
usando de su genio naturalmente laborioso y desinteresado, emprendió la refacción de
la Iglesia; lo que verificó en el término de dos años, sin haber pensonado al público,
a la real hacienda, ni haber pedido un real de limosna: habiendo sido la Iglesia de
Cayma la primera entre todas las de la ciudad que se vio reparada y concluida. Luego
hizo las torres aunque no de tanto merito como de las primeras. Formo plaza y abrió
nuevas calles terraplenando otras. Fabrico cárcel de bóveda y casa Parroquia con todas
comodidades, y estando trabajando la casa de Cabildo, fuí destinado por el actual
Ilustricimo Prelado y el Caballero intendente Don Antonio Alvarez y Jimenez, para
que diese principio á la fundación de la nueva Iglesia Parroquial y Pueblo en el Valle
de Socabaya, distante, dos leguas de la Ciudad, cuya [sobrescrito, ilegible] le acarreo
infinitos trabajos, gastos y muchísimos sinsabores.
En el espacio de dos años conluia aquel la Iglesia, la alajó, y la dejó con todos los
paramentos //f.6v// necesarios, torre con cuatro campanas; casa parroquial muy
cómoda, y formado el pueblo con plaza y nuevos caminos reales por el mismo pueblo;
como todo se refiere por escrito en la historia de Socabaya, que escribió el mismo cura
y la dedico al mismo señor Ilustrícimo Prelado regresando a su casa a los dos años,
llegó la decisión del Rey, para que se verificase la división territorial de los curatos
suburbios, cuya instancia inicio y seguía hasta su conclusión en el real y supremo
Consejo de Indias el cura de Cayma, sin que los demás curas interesados hubieran
tomado partido, sin duda por miedo de los que por sus fines particulares se oponían
a la tal división territorial, ni concurria con gastos algunos. Verificada que fué la otra
división territorial a pesar de las mayores contradicciones, y agregados todos los
españoles y Mestizos de la comprinsión de Cayma a aquella parroquia, que antes
correspondían a la Catedral; pensó seriamente el cura Zamacola en dar otra forma y
mayor amplitud á la Iglesia.
En efecto se la han añadido últimamente dos naves, una en cada costado, como
paredes muy dobles de piedra labrada y cubiertas de bóveda, y cuatro áreas, dos por
banda, para la correspondencia de las naves con el cuerpo de la Iglesia.
Se han quitado los retablos y altares del cuerpo de la Iglesia, que la oprimían
demasiadamente, y ha quedado solo el Retablo mayor, y en toda la circunferencia
asientos de madera pintados de firme y toda enladrillada de nuevo. Cada nave tiene
tres retablitos pequeños sobre mesas de piedra labrada a la romana, que no ocupan
sitio alguno, y cada nave tiene su tribuna, órgano, y pulpito. La una está dedicada al
señor San José, con puerta a la ante-sacristia, y otra mayor al patio //f.7r// de la casa
Parroquial, y la otra á las benditas ánimas del purgatorio. Cuando se abrieron los
cimientos de la nave del señor San José, se encontró a la profundidad de dos estados
un sepulcro en forma de ataúd de tres piedras labradas y sus tapas también de piedra
solagneadas con argamasa de cal. Al destapar el sepulcro se vio clara y distintamente
por todos los circunstantes un cuerpo con los brazos cruzados, más a penas le
comunico el aire de fuera, cuando en un instante se desapareció y se convirtió en nada,
causando no poca admiración á muchos de los circunstantes. Se infiere que en este
parage pudo haber estado la capilla primitiva antigua, pero como no tenía ni letrero ni
año el sepulcro, no se pudo averiguar de quien fuese ni de que fecha. Este sepulcro lo
tiene destinado para descanso del cuerpo del actual cura Zamacola según lo ordenado
254
Melecio T. - Kelber S.
En medio de este campo Santo hay un jardincillo pequeño con varias plantas
aromáticas, y en las cuatro esquinas, sus tinajas a jarrones con […] y otras flores y en
los días de lunes se dice misa en esta capilla. Y este es el primer campo santo que se
ha convertido en todo este obispado, con cuyo auxilio quedan aseadas y limpias, y sin
mal olor los templos de Dios. Ocupa el centro de este campo Santo un frondoso y
melancólico molle, que siempre se mantiene verde //f.7v// La iglesia de Cayma está
dedicada al señor San Miguel Arcángel que es su Patrón.
En esta iglesia; esto es, en medio del altar mayor, sobre el sagrario en un hermoso
carmarin nuevo, se halla colocada la prodigiosa Imagen de la Purificación, que con el
título de la Candelaria de Cayma, se honora en este templo, y es tradición constante
de los mayores, ser una de la imágenes originales, con que el señor emperador Carlos
V enriqueció estos reynos, y con cuyo simulacro ha tenido una grande fe en todos
tiempos Arequipa y sus Provincias, acudiendo a su protección en todas sus
necesidades espirituales y temporales como lo dan a entender los votos de los fieles
en los muchos cuadros de pinturas que lo anuncian, y se hallan colocados por las
paredes de la misma iglesia .
El retablo mayor es de tres cuerpos, todo de cedro, su escultura aunque antigua tiene
mérito. Esta dorado á expensas por la mayor parte del ilustricimo señor Don Juan de
Cavero Obispo que fue de otra ciudad y bienhechor de Cayma para cuya conclusión
dio este Ilustricimo dos mil pesos. Tiene la iglesia una lámpara grande de plata, dos
custodias y suficiente número de cálices para proveer a los muchos sacerdotes que
frecuentan aquella iglesia especialmente en los días sábados. Se halla proveida de
costosas ornamentos, y de todo lo demás concerniente al culto divino y la música del
coro es en día muy regular. Merecen atención varios cuadros que en estos últimos
años se han colocado en la Iglesia de Cayma. //f.8r// Del San Bautista bautizando al
señor en el Jordan, que se halla en el bautisario en su retablito dorado y es de cerca de
dos varas.
En la Nave de las Animas un señor atado á la columna del tamaño del natural, y otro
menor del señor de la paciencia. Una dolorosa á de medio cuerpo en el Altar de San
Antonio pintada en tabla, Dádiva de un señor antiguo Canónigo llamado Arnao, según
lo expresa el letrero que se vé á su reverso, Una resurrección de Lázaro que se halla
colocado en la coronación del retablo de la Sacristia, regalado últimamente por el
Comandante de Marina Don Antonio Granados.
Otras pinturas se ven aunque no de tanto merito; pero trabajadas en tiempo que reinaba
el buen gusto a la pintura. Se ven asi mismo en la Iglesia de Cayma dos Navios con
su artillería colgados de las cronisas; Algunas banderas, y entre estas una grande de
doze varas, que ahora cinco años regaló el Capitán Don Domingo de Orue, cuando se
batió y apreso dos Fragatas Inglesas en las islas de los Galápagos, en cuyo
255
Francisco Javier de Echevarría y su…
reconocimiento envió desde el puerto de Quilca esta bandera con las insignias de la
Nación Británica Don Francisco Javier de Echevarría.
[Subtítulo: Charcani]
El incendio que acaeció en la casa Parroquial por los años de mil setecientos y
cuarenta, devoro todos los libros, papeles y cuanto tuvo la iglesia en aquel tiempo.
256
Recibido: 28 de junio de 2014 Historia y Región, Año II, N° 2, Lima (Perú), Nov. 2014: 257-262
Aceptado: 23 de setiembre de 2014 ISSN (impreso): 2309-933X
Sources for the History of Castilla-Piura: Pedro Moreno Castro and the strike in
the Municipality Of Castilla-Piura. The takeover of the local, in December 1965
RESUMEN :
El objetivo de este trabajo es ofrecer a la comunidad académica un capítulo inédito, del texto
autobiográfico, de quien fuera uno de los líderes fundadores del pueblo “El Indio” en Castilla-
Piura. Nos referimos a la participación de Pedro Moreno Castro (1930-2006) en la huelga
desarrollada en la Municipalidad de Castilla-Piura. Quien, como luchador social a carta cabal,
nos dejó muchas enseñanzas, entre ellas, y la principal, no embriagarse de poder ni enriquecerse
aprovechando la condición dirigente. Vivió siempre en su humilde hogar en la calle Amazonas,
al lado de sus 12 hijos y varios nietos.
PALABRAS CLAVES : Historia social, Huelga de Castilla-Piura, Pedro Moreno Castro, pueblo
“El Indio”.
ABSTRACT :
The aim of this work is to provide to the academic community an unpublished chapter, from the
autobiographical text, who was one of the founding leaders of the village "El Indio" in Castilla-
Piura. We refer to the participation of Pedro Moreno Castro (1930-2006) in the strike
developed in the Municipality of Castilla-Piura. Who, as a social activist through and through,
gave us many teachings, including the principal, not intoxicated with power and taking
advantage of the ruling rich condition. He always lived in his humble home on the street
Amazonas, next to his 12 children and several grandchildren.
K EYWORDS : Social History, Castilla-Piura Strike, Pedro Moreno Castro, village “El Indio”.
INTRODUCCIÓN
E
stas líneas son para presentar un capítulo inédito, del texto autobiográfico, de
quien fuera uno de los líderes fundadores del pueblo “El Indio” en Castilla-
Piura. Además, Pedro Moreno Castro (1930-2006) fue mi tío. Un luchador
*
Historiador y docente en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Especialista en
fuentes históricas coloniales y republicanas.
Fuentes para la historia de Castilla-Piura: pero…
Recuerdo mucho cuando visitaba su casa en las vacaciones de verano. Siempre era
consultado por los comuneros de Malinguitas para que interceda en la defensa de los
abusos cometidos por los usurpadores de tierras, por los trabajadores despedidos y por
muchos luchadores sociales que, como él, se fajaban por el proletariado y se
encontraban perseguidos o encarcelados. Muchas veces llegó a Lima en busca de
justicia. Ingresó al Congreso a entrevistarse con los representantes por Piura. Fue
amigo de Alfonso Barrantes Lingán, a quien lo recibió en su casa. Y, como todo
luchador comprometido fue encarcelado muchas veces.
La historia política del alcalde Gallardo se inicia al lado de la clase obrera, ya que el
mismo era parte de ella. Nuestro personaje, en un primer momento, me causó grata
impresión pues, era un hombre modesto y muy amigo de la clase obrera por lo que a
1
Miguel Maticorena. La comuna de Piura y Chalaco. Montoneras 1883. Lima: Ediciones Copé
de PETROPERÚ, 2014, pp. 98-102.
258
Raúl Adanaqué Velásquez
Todo el municipio se paralizó, obreros y empleados estábamos unidos por una causa
justa. Inmediatamente después nos concentramos en el salón de actos que estaba en el
segundo nivel. Momentos después me comunicaron que el administrador del mercado
de Castilla continuaba laborando, salí por la puerta posterior y me dirigí al centro de
acopio y le increpé por su traición, lo obligué a que me acompañara al local donde
259
Fuentes para la historia de Castilla-Piura: pero…
El concejal Eulogio Núñez, adicto al régimen ya se había movilizado, logró traer una
dotación policial fuertemente armada, la población al observar movimiento policial se
concentró en la plazuela Montero, la misma que está ubicada frente al municipio. El
pueblo al tener conocimiento de los motivos de la huelga nos brindó su apoyo en
forma desinteresada. Era la primera vez que un hecho de esta naturaleza se registraba
en nuestra localidad de Castilla.
El jefe policial que estaba al mando, enterado que era el que dirigía el movimiento de
protesta pidió dialogar conmigo. Este pedido fue aceptado por mi parte, pero, con
ciertas precauciones desde una pequeña ventana de la puerta principal. En ese
momento me advirtió que podía ir a la cárcel varios años, haciéndome responsable de
los daños en las oficinas del Concejo, recalcando que podían sufrir daños las
instalaciones de la tesorería, los archivos, los registros civiles y otras. Me exigió que
entregáramos el local, al terminar el diálogo me dio un plazo de media hora,
inmediatamente subí a consultar la propuesta con mis compañeros. La respuesta era
la que esperaba, es decir, un rotundo y contundente no. Así, entonces, no
abandonamos el local.
Vencido el último plazo, de los cinco minutos, ante nuestra respuesta negativa el
policía me dijo: ustedes se lo han buscado.
260
Raúl Adanaqué Velásquez
2. INGRESA LA POLICÍA
Salieron a relucir fuertes palancas con las cuales la policía rompió la puerta principal.
Nosotros permanecíamos concentrados en el Salón de Actos del municipio, hasta allí
subieron los policías y con la culata de sus fusiles destruyeron los vidrios de la puerta
arrojando bombas lacrimógenas. Uno de mis compañeros logró recoger una bomba y
arrojarla a la calle por la ventana cayendo encima de los custodios policiales que
habían quedado de reserva en la calle frente a local.
En medio de la confusión el humo de las bombas lanzadas por la policía, nos ahogaba.
La empleada María Núñez en su desesperación por salvarse salió al balcón para
pasarse a la casa vecina, actitud que casi le cuesta la vida. En medio de la descomunal
arremetida de la policía, Alberto Guaylupo, Alberto García y yo fuimos detenidos.
Cuando salimos a la calle detenidos rumbo a la delegación policial, la población al
vernos pasar cautivos por la plazuela, les gritaban: asesinos, abusivos. Nada detuvo
la actitud policial, sin ningún miramiento nos condujeron al puesto policial de Castilla
donde permanecimos hasta el día siguiente.
Aquí considero oportuno narrar una anécdota protagonizada por mi esposa. Por esos
días había sucedido un crimen en Castilla y junto con nosotros estaba detenido un
grupo de sospechosos, entre ellos una mujer como autores del crimen. En la mañana
del día siguiente, a nuestra detención, llegó la esposa de Alberto Guaylupo llevándole
el desayuno y mientras lo ingería, su esposa se puso a llorar. Lo mismo sucedió cuando
llegó la esposa de Alberto García.
Prosiguiendo con los relatos de la toma del local municipal y nuestra detención, a las
10 de la mañana del mismo día nos llevaron a la corte, pero el juez ordenó que nos
depositaran en la comisaría de Piura y, por la tarde nos llevaran a su despacho. En
esos mismos instantes los trabajadores del municipio de Castilla y del concejo
Provincial de Piura, estaban concentrados frente al Juzgado expresándonos su apoyo
y exigiendo nuestra libertad. Previamente se habían manifestado, con participación
del pueblo, frente a la comisaría de Piura.
261
Fuentes para la historia de Castilla-Piura: pero…
3. ANTE EL JUEZ
Delante del juez nos encontrábamos los tres detenidos, además, el alcalde y el síndico
de rentas Sixto Navarro Castro. Ahí, el juez me sindicó como el único responsable de
los acontecimientos, y me amenazó con varios años de cárcel por ser la cabeza visible
del movimiento.
“Señor Juez no tome estas palabras como una falta de respeto a su persona, pero estoy
seguro que muchos trabajadores ya recibieron su gratificación de navidad y, estoy
seguro también señor juez, que usted ya está preparado para celebrar la noche buena
y nosotros, por culpa del señor alcalde, hemos tenido que tomar esta medida de fuerza
que está poniendo en peligro nuestra libertad como también la tranquilidad y futuro
de nuestros hogares”.
Fuera del local nuestros compañeros tanto de Piura como de Castilla nos recibieron
en medio de aplausos y abrazos, dando vivas por nuestro triunfo. En hombros y por
la calle Lima nos llevaron a su local sindical los trabajadores de la municipalidad de
Piura, donde se realizó una asamblea de desagravio por los hechos sucedidos y por el
atropello del que habíamos sido víctimas de parte de la policía y de la incomprensión
del alcalde de Castilla.
Luego nos acompañaron a nuestros hogares donde fuimos recibidos con alegría por
nuestros familiares. Habíamos triunfado.
262
Recibido: 23 de junio de 2014 Historia y Región, Año II, N° 2, Lima (Perú), Nov. 2014: 263-292
Aceptado: 23 de setiembre de 2014 ISSN (impreso): 2309-933X
RESUMEN :
El presente trabajo es una elaboración sistemática de la Revista Fénix de la Biblioteca Nacional
del Perú en base a la enumeración de cada número que va desde el primero correspondiente a
1944 hasta el número 45 del año 2008. Mediante la enumeración de las sumillas de cada artículo
junto con sus respectivos índices onomástico y toponímico (instrumentos de búsqueda por
materias) aportamos una valiosa contribución para los investigadores e interesados en los temas
tratados en esta revista.
PALABRAS CLAVES : Revista Fénix, Biblioteca Nacional del Perú, Perú.
ABSTRACT :
The present work is a systematic elaboration of the Phoenix Review of the National Library of
Peru based on the enumeration of each number ranging from first corresponding to 1944 to
number 45 in 2008. By enumerating the sommelier of each item along with their onomastic and
toponymic indexes (subject search tools), we bring a valuable contribution to researchers and
interested in the topics covered in this magazine.
ÍNDICE GENERAL
FÉNIX N°1, PRIMER SEMESTRE DE 1944
*
Bachiller en Historia en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Actualmente está
centrada en su proyecto de tesis de Licenciatura con el tema de la Extirpación de Idolatrías en
la sociedad indígena.
Índice de la revista Fénix. Revista de…
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Rosmery Alvarado Alamo
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Índice de la revista Fénix. Revista de…
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Rosmery Alvarado Alamo
FÉNIX N° 6, 1949
72. SUMARIO. Molina, el cusqueño; Cristóbal de
pp. 369-374. Molina, el Mercader y Cristóbal de
73. DE LOSADA Y PUGA, CRISTOBAL. Molina.
Notas para una bibliografía científica 80. GENERAL FRANCISCO DE VIDAL.
de Habich. Memoria escrita en 1855, Después de
pp. 375- 377. la Batalla de La Palma.
74. EL “CLARIBALTE” DE OVIEDO. pp. 595- 640.
pp. 378- 390. Memoria escrita a 46 días de la Batalla de
75. SOLANO, JUANA MARIA. Palma con el propósito de exponer los
Bibliografía sobre biología de altitud. servicios prestados al país anteriores a la
pp. 391-399. independencia y definir como injustas las
76. SUMMERS, MAGGIE. medidas del General Ramón Castilla en
Clasificaciones médicas. perjuicio de quienes sirvieron al gobierno
pp. 400- 413. del General Rufino Echenique.
77. BARBACCI, RODOLFO. 81. YEROVI, LEONIDAS.
Apuntes para un Diccionario La de cuatro mil.
Bibliográfico Musical Peruano. pp. 641- 679.
pp. 414- 509. Obra de teatro costumbrista estrenada en
78. TORRES LARA, GERMAN. el Teatro Principal el año 1905.
La traducción del “Remedia Amoris”, 82. Estudios bibliotecarios en la
De Ovidio, por Mariano Melgar. Universidad de Buenos Aires.
pp. 511- 589. pp. 680- 681
79. RIVERA SERNA, RAUL. 83. Primer centenario de la Ley de
Los cuatro Cristóbal de Molina. Propiedad Intelectual.
pp. 590- 594. pp. 682-686.
Breves biografías de: Cristóbal de 84. Notas bibliográficas.
molina, el Sochantre; Cristóbal de pp. 687-689.
FÉNIX N° 7, 1950
85. DE LOSADA Y PUGA, CRISTOBAL. pp. 109- 122
Memoria presentada al señor ministro Transcripción del testamento inédito de
de educación pública, por los años Doña Beatriz Clara Coya de Loyola
1948-1950. declarando a su hija como heredera
pp. 4- 25. universal de sus bienes.
86. ARBULU VARGAS, RICARDO. 88. TOLA DE SCHWALB, CARMEN
Prontuario de técnica Bibliográfica. ROSA.
pp. 26-108. Organización de la división de
87. DUNBAR TEMPLE, ELLA. publicaciones en serie en bibliotecas
El testamento inédito de doña Beatriz de Washington.
Clara Coya de Loyola, hija del Inca pp. 123- 145.
SAYRI TUPAC. 89. SCHWAB, FEDERICO.
267
Índice de la revista Fénix. Revista de…
FÉNIX N° 8, 1952
98. SUMARIO. Un libro limeño desconocido.
pp. 251-256 pp. 462- 466.
99. DE LOSADA Y PUGA, CRISTOBAL. 104. ARAUJO ESPINOZA, GRACIELA.
Memoria presentada al señor Ministro Adiciones a “La Imprenta en Lima”.
de Educación Pública Por los años pp. 467- 704.
1951-1952. 105. ZULÉN, PEDRO S.
pp. 357- 394. Testimonios: Homenaje a José Toribio
100. TAURO, ALBERTO. Medina.
Introducción a la Bibliografía pp. 705-706
Peruana. pp. 395- 418. 106. TORRE REVELLO, JOSE.
101. CARTAS DIRIGIDAS A RICARDO Conversando con José Toribio Medina.
PALMA. pp. 706- 709.
pp. 419 – 432. 107. CRÓNICA
Transcripción de 20 cartas dirigidas a Centenario del nacimiento de Toribio
Ricardo Palma. medina, José.
102. TORIBIO MEDINA, JOSÉ. pp. 710- 712.
Adiciones inéditas a “La Imprenta en 108. INFORME SOBRE EL I CONGRESO
Lima”. IBERO-AMERICANO DE
pp.434- 466. ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y
103. LOHMANN VILLENA, PROPIEDAD INTELECTUAL.
GUILLERMO. pp. 712- 716.
FENIX N° 9, 1953
109. DE LOSADA Y PUGA, CRISTOBAL El artículo constituye un resumen de las
Memoria presentada al señor Ministro lecciones dictadas en la Escuela Nacional
de Educación. de Bibliotecarios desde el año 1950 a
pp. 3- 32. 1953.
110. ARBULU VARGAS, RICARDO. 111. CISNEROS, LUIS JAIME
Prontuario del curso de clasificación. Estudio y edición de la “Defensa de las
pp. 33-80. Damas”.
pp. 81-195.
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Rosmery Alvarado Alamo
FÉNIX N°10,1954
120. RIVERA SERNA, RAÚL. 123. CASTILLA EN LA CARICATURA.
Don Ramón Castilla de 1821 a 1830. Bajo el título de “Adefesios” aparece en
Pp.3-22 Lima en el año 1855 un álbum de
Sumario indagatorio del delito de caricaturas políticas de L. Willez, aquí se
infidencia, actuado por el Tte. presenta las imágenes 10, 14, 18 y 19
Cnel. Castilla. referentes a Ramón Castilla.
Pp23-111 Sin numeración de página.
Testimonio de la causa por 124. RAEZ PATIÑO, SARA.
conspiración seguida al coronel Ensayo de una bibliografía Castillista.
Ramón Castilla. pp.157- 187.
Pp.112-141 Presenta una lista de manifiestos,
121. M. C. ROMAN. mensajes, cartas, discursos, documentos,
El gran mariscal Don Ramón Castilla y testimonios, estudios, conmemoraciones,
su navegación el “Guisse”. etc., referentes a Ramón Castilla.
Pp.142-148. 125. ROGERS, FRANCIS M.
122. OSIO, JOSE MARIANO. The infante Don Pedro de Portugal in
Los últimos días de Don Ramón Lima.
Castilla. pp.188- 202.
pp. 148- 156. 126. R.A. HUMPHERS.
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FÉNIX N° 23,1974
247. COMPTON, MERLIN D. pp. 129-194.
Un cotejo bibliográfico de dos Resumen de la tesis presentada por las
versiones de Lida, obra juvenil de autoras para optar el título de
Ricardo Palma. bibliotecarias
pp. 5- 57. 251. ACALDE CARDOZA, JAVIER.
Comparación de dos obras de Ricardo El rol de la información especializada
Palma que fueron eliminadas de la en un proceso de integración entre
edición definitiva de sus Tradiciones.: países en desarrollo: El caso del grupo
“Un Corsario” y “Lida” andino.
248. COMPTON. MERLIN D pp. 195-224.
Algunos aspectos del desarrollo del Parte del trabajo presentado al Congreso
estilo de las Tradiciones Peruanas. Internacional de Documentación, en
pp. 59- 70. setiembre del 1972.
249. CÓRDOVA DE CASTILLO, NORA. 252. SEGUNDA REUNIÓN DEL GRUPO
La biblioteca de Ocopa: Su historia y DE TRABAJO PARA EL
organización DESARROLLO DE LOS SERVICIOS
pp. 71- 127. BIBLIOTECARIOS Y DE
Breve reseña sobre la biblioteca de INFORMACIÓN CIENTÍFICA Y
Ocopa, ubicada en el valle de Jauja, TÉCNICA DE LOS PAÍSES
detalles de su fundación y tipo de SIGNATARIOS DEL CONVENIO
material bibliográfico que se puede “ANDRÉS BELLO”.
encontrar correspondientes al los siglos pp. 225- 239.
XVIII, XIX y XX. 253. RECENSIONES.
250. MACHADO MAYURI, HILDA; pp. 240.
TELAYA HIDALGO, TERESA. 254. INDICE ACUMULATIVO.
Epigrafía de la clase 000, y obras pp. 241- 250.
generales.
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FÉNIX 38,1996
307. HURTADO GALVAN, LAURA Geronimo de Ore en la biblioteca
GENOVEVA. nacional de Lima.
Gestión del conocimiento y redes de pp. 35-48.
información y comunicación El artículo presenta datos de la edicion
pp. 3-16. facsimilar del confesionario de Geronimo
Artículo sobre el uso del internet. de Ore, que se encuentra en la Biblioteca
308. VARGAS ERAUSQUIN, MARCIA. Nacional.
La revolución de la información. 310. LUCIONI, MARIO.
pp. 17-33. Un arte desconocido: la historieta
309. FRASER, VALERIE. peruana.
Sobre el mundo de los libros en el Perú pp. 49-58.
colonial: a proposito del ejemplar del Breve reseña sobre la historieta y su
Símbolo Catholico Indiano de Luis utilización en el Perú.
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ÍNDICE ONOMÁSTICO
A BENJAMIN CISNEROS, LUIS; 128
ADRIANZEN TRECE, BLANCA; 53 BLASS RIVAROLA, BENJAMÍN; 363
AGUAYO, JORGE; 2 BONILLA DE GAVIRIA, MARÍA, 188
ALCALDE CARDOZA, JAVIER; 198, 252,
257, 267 BONILLA DE GAVIRIA, MARÍA; 260
BORGES, JORGE LUIS; 320
ALEGRE, LUCI; 267
ALEJOS ARANDA, RUTH; 377 BREÑA TORRES, ANA MARIA; 326
ALIAGA Y DE LA PUENTE, JOSE
BRICEÑO, ALFONSO; 265
AGUSTIN; 21
ALTAMIRANO POZO, JUAN DE DIOS; BROW, ELLEN; 353
344, 346
BURKE, PETER; 371
ALVARADO, ERNESTO; 174, 176
C
AMAT Y JUNIENT, MANUEL DE; 70 CACERES DIEZ CANSECO, NILDA; 114,
AMOROS TERAN, VICTOR; 191 146, 192, 207
CACERES RIOS, FERNANDO; 325
AMORÓS, RAFAEL; 368
CACERES SANCHEZ, MARIA LETICIA;
ANTONIO ARCE, JOSÉ; 42 241, 278
CASTILLA, RAMÓN; 80, 92, 120, 121,
APOLLONIUS, LEVINUS; 163 122, 123, 124,
APU SAHUARAURA, JUSTO; 334 CASTRO, EMMA; 56
ARAUJO ESPINOZA, GRACIELA; 104, CAVERO DE CORNEJO, AMALIA; 134,
201 164
ARBULU VARGAS, RICARDO; 52, 67, CAYO CORDOVA, PERCY; 290
86, 110, 127, 136, 145, 155
ARCE, JOSÉ DE; 230 CHECA DE SILVA, CARMEN; 180, 372
CHIRIBOGA SOTOMAYOR, BEATRIZ;
ARGUEDAS, JOSÉ MARÍA; 304 68
B CIEZA DE LEÓN, PEDRO; 166
BACA MEJIA, JUAN; 301 CISNEROS, LUIS JAIME, 111, 288, 300,
368
BAKULA PATIÑO, JUAN; 141
CLEMENT, JEAN-PIERRE; 264
BALLON, ANTONIETA; 169, 182
COGORNO VENTURA, GILDA; 258
BANZHAF DE RIETH, DORA; 280
COMPTON, MERLIN; 247, 275
BARBACCI, RODOLFO, 77 CORDERO, LUIS AGUSTIN; 285, 294,
304
BARRIGA, VICTOR; 117
BASADRE, JORGE; 9, 41, 131, 195, 232, CÓRDOVA DE CASTILLO, NORA; 249
317, 362 CORZO, ORLANDO; 373
BATES, MARGARET; 3 COYA DE LOYOLA, BEATRIZ CLARA;
87
BAYLON, ANAHI; 372 CUETO FERNANDINI, CARLOS; 152
BECU, TEODORO; 60 D
BELAUNDE, MARIO; 343
DANIELS SHEPARD, MARIETTA; 162
BELAUNDE, VICTOR ANDRÉS; 367 DARDÓN CÓRDOVA, GONZALO, 174,
176
BELLO, ANDRES; 244
287
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289
Índice de la revista Fénix. Revista de…
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Rosmery Alvarado Alamo
U
UGARTE, EDUARDO; 132
V ÍNDICE TOPONÍMICO
VALCARCEL, DANIEL; 147
VALCUENDE DEL RÍO JOSE MARIA; A
359
AMÉRICA LATINA: 50, 173, 174, 175
VALDELOMAR, ABRAHAM; 171
AMÉRICA COLONIAL: 311
VALDERRAMA, LUCILA; 156, 226
ARCHIVO HISTÓRICO: 329
VALERA, JERONIMO DE; 265 ARCHIVOS DE LIMA: 143, 257
VALLE CAVIEDES, JUAN DEL; 20, 40, AREQUIPA: 54, 132, 174
VALLE Y CAVIEDES, JUAN del; 241 ARGENTINA: 31
VAN HOESEN, H.B; 36 AYACUCHO: 333
B
VARGAS APOLINARIO, HELENA; 336
BIBLIOTECA DE ARTE: 243
VARGAS ERAUSQUIN, MARCIA; 309 BIBLIOTECA DE ESTUDIOS
VASCOS : 352
VARGAS UGARTE, RUBEN; 233, 242
BIBLIOTECA DE OCOPA: 249
VEGA, AURORA DE LA ; 319
BIBLIOTECA DE WASHINGTON: 88
VELEZMORO, ABIGAIL DE; 32
VELEZMORO, ABIGAIL G. DE; 15
291
Índice de la revista Fénix. Revista de…
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RESEÑAS
RAMOS, Antonio Dari, O medo instrumentalizado. Provincia Jesuítica do Paraguai
(1609-1637). Campinas, Sao Paolo: Editora Curt Nimuendajú, 2007.
A
fortunadamente, como ha señalado O’Malley, la historia de la Compañía de
Jesús ha dejado de ser patrimonio de los jesuitas y sus adversarios 1. En los
últimos años los historiadores de la época moderna han estudiado la labor
que la Iglesia desempeñó en la construcción y mantenimiento de las sociedades
coloniales. El libro O medo instrumentalizado. Provincia Jesuítica do Paraguai
(1609-1637) de Antonio Dari Ramos, profesor de la Universidade Federal do Grande
Dourados (Brasil), es una notable contribución a la historia de las misiones católicas
en un contexto de expansión del catolicismo tridentino. Partiendo del estudio de las
Cartas Anuas de la Provincia de Paraguay (1609-1637) y de la Conquista espiritual
(1639), del padre Antonio Ruiz de Montoya, el autor se propone analizar la práctica
misionera jesuítica a partir de los contactos interculturales, privilegiando el estudio de
las representaciones de Dios a través de dos imágenes recurrentes: la del Dios
castigador y la del Dios benevolente. Siguiendo las tesis de Jean Delumeau (1923), la
pedagogía del miedo fue un elemento central como instrumento de civilización y
cristianización de los indios guaraníes.
En este sentido, las reducciones del Paraguay fueron un proyecto que contrasta con
las anteriores fundadas en el Perú (Santiago del Cercado, 1568; Juli, 1576), si bien no
queda explícita la relación entre ambos proyectos. El Cercado fue una reducción
urbana, situada en la capital, Lima, constituida como un laboratorio lingüístico donde
los jesuitas recién llegados aprendían el quechua, mientras que Juli se situaba en la
región de Chucuito, junto al lago Titicaca. Desde el comienzo funcionó como
laboratorio de experimentación jesuita para la futura evangelización de los indios del
Altiplano surandino. La mayoría de estudiosos de los jesuitas coinciden en señalar
esta reducción como un experimento deslumbrante, a partir de la cual la Compañía de
Jesús se extendió hacia otras regiones, como Paraguay. Sin embargo, otros
295
historiadores empiezan a plantear visiones divergentes al paternalismo jesuítico que
convirtió Juli en lo que Manuel Marzal definió como la “utopía posible”2.
Los dos últimos capítulos son con diferencia los más extensos del libro. El tercero
analiza el impacto del proceso evangelizador en la cultura guaraní. El modelo
reduccional se convirtió en la única forma de transformar al “bárbaro” en “civilizado”
por medio de un tipo de control disciplinario, casi policial, sobre las conductas de los
indios. Esta socialización forzada tenía como objetivo doblegar las conductas
“desviadas”, a saber, la poligamia, el “amancebamiento” de los jóvenes antes del
matrimonio, las borracheras colectivas, la ociosidad y la idolatría. El proceso de
cristianización – “o civilización” - de los guaraníes implicaba, según Dari, la derrota
de los antiguos chamanes a través de la demonización de todas las prácticas culturales
nativas consideradas anómalas. Los jesuitas, convertidos en los nuevos líderes
religiosos, se apoyaron en una pedagogía disciplinaria basada en exigencias de orden
y trabajo. Destacaba sobre todo la labor educativa en la escuela, donde los niños
2
Manuel Marzal, SJ, La utopía posible. Indios y jesuitas en la América colonial (1549-1767).
Tomo I, Lima-Perú: Pontificia Universidad Católica del Perú, 1992.
296
aprendían el catecismo, coloquios sobre materias piadosas, música. También
aprendían a denunciar y perseguir hechiceros, borracheras colectivas y
amancebamientos entre sus propios familiares, convirtiéndose en verdaderos “espías
cristianos” (p. 107). Hay que destacar que, en honor a la verdad, nada de eso era del
todo original. Todas esas actividades habían sido ya puestas en práctica en otros
ámbitos reduccionales, especialmente en Juli, donde los jesuitas habían destacado por
su eficacia. Pensamos que hubiera sido deseable hacer referencia a dichas conexiones,
puesto que las parroquias regentadas por los jesuitas en Chucuito se convirtieron de
inmediato en un modelo a seguir 3.
El cuarto y último capítulo repasa las estrategias del miedo promovidas por los jesuitas
en las reducciones guaraníes. Al domesticar su “barbarie” natural los jesuitas
aspiraban a transformar el “desorden social” y liberarlos así de la “ignorancia, vicio e
inmoralidad”. En este sentido, Dari se apoya en las tesis del proceso de la civilización
(1988) de Norbert Elias (1897-1990) para ilustrar hasta qué punto los jesuitas fueron
capaces de inculcar en los guaraníes las normas y valores del proceso
evangelizador/civilizador. Fue un proceso violento, basado en castigos corporales,
que Dari ilustra a partir de las Cartas Anuas y las Ordenanzas (1623) del provincial
Nicolás Duran (pp. 137-38). El rigorismo y los castigos corporales (pp. 142-43)
cumplían una función educativa, reforzando el respeto, la auto-regulación y el
consenso a las nuevas reglas de sociabilidad. Las instrucciones del padre Diego de
Torres Bollo (1609) ordenando castigar a los hechiceros es un claro ejemplo al
respecto (pp. 146-47). Pero sobre todo, los jesuitas trataron de dirigir la vida en las
reducciones, imponiendo nuevas formas de trabajo en torno a las cuales se forjaba una
“utopía de salvación” mediante la recuperación moral de los guaraníes.
El libro de Dari plantea una lectura “desde arriba”, donde la mayoría de religiosos
colaboraron en mayor o menor medida para doblegar la resistencia indígena,
deslegitimar sus credos y satanizar sus conductas paganas. Las reducciones guaraníes
se convirtieron en instituciones normalizadas, lejos del poder arbitrario que durante
años habían ejercido encomenderos y curacas. Sin embargo, hubo resistencias. Los
trabajos de Guillermo Wilde (2009, 2011), entre otros, han mostrado que los guaraníes
nunca fueron aquellos individuos pasivos e indolentes, sino que participaron
activamente en las dinámicas de poder, representación política y resistencia. Las
misiones no fueron, simplemente, espacios de civilización unidireccional sino que se
estableció una “lógica circular operante en la transmisión del saber doctrinal dentro
297
de la misión” de manera que resulta difícil “determinar si estamos frente a una
“indianización” del discurso cristiano o una “cristianización” del discurso indígena” 4.
4
Guillermo Wilde, Religión y poder en las misiones guaraníes, Buenos Aires: Editorial Sb,
2009; G. Wilde, “Introducción: trazos de alteridad”, Guillermo Wilde (eds.), Saberes de la
conversión. Jesuitas, indígenas e imperios coloniales en las fronteras de la cristiandad, Buenos
Aires: Editorial Sb, 2011, p. 17.
298
VELARDE, Javier, Mujer y hechicería en Huamanga en el siglo XVIII. Informe de
Prácticas Pre-Profesionales. Ayacucho. UNSCH. Noviembre de 2013.
E
l presente informe, que consta de tres capítulos y conclusiones, realiza un
estudio de dos juicios realizados en Huamanga para la segunda mitad del
siglo XVIII (1766 – 1781). Ubicado en los estudios de las mentalidades
(Vovelle, Le Goff), el autor busca aproximarnos a la imagen que los grupos
dominantes desarrollaron sobre la religiosidad andina colonial huamanguina. Dos
imágenes de esta mentalidad se desprenden: la hechicería y la brujería. En el primer
capítulo se define estos campos de estudio, desde la teoría, balance histórico y
contexto histórico. En este último punto el autor plantea que el contexto social de
Huamanga, a mediados de la segunda mitad del siglo XVIII, sigue conservando las
características del siglo XVII; es decir que junto con los indios y mestizos artesanos,
se mantiene la presencia de yanaconas, indios mitayos y tributarios, al igual que la
posesión de solares dentro y fuera del casco urbano. Esta continuidad permite
mantener el linaje y el estatus social, como también la religiosidad basada en las leyes
eclesiásticas y jurídicas.
En el tercer capítulo, el autor realiza una reinterpretación del juicio a Pablo Chalco
(trabajado previamente por Lorenzo Huertas), dando relevancia a lo que Bloch
denomina el “solapado retoque” y que realiza Huertas para que pueda encajar en el
marco teórico marxista. El autor se centra en los temas del juicio no abordados por
Huertas: desde la alteración del pueblo contra el cobro de tributos y repartos en
Chungui, y cosas halladas en un costal; el conocimiento de los acusados del
movimiento de Túpac Amaru a partir de sus vinculaciones con las actividades de la
299
coca, ganadería y arrieraje. Con el análisis de los interrogatorios, comenzando con
Petrona Canchari, esposa de Pablo Chalco, se encuentran elementos relacionados con
la superstición y que son propios de los rituales y cultos a la ganadería y la agricultura
(p.e. “piedresillas de diversas figuras”). Esto lleva al castigo por azotes, acto
relacionado con la acusación por “supersticion y banas creencias”. Con el embargo de
los bienes de los acusados, entre los bienes se embarga en la chacra cocal de
Guaranqui diez tabladas de coca, unos días después otras seis tabladas de coca.
Los testimonios del juicio, cuatro indígenas de Chungui, declaran detalles similares
contra los acusados por ser noticia pública y notoria, resaltando el papel de la coca
como elemento ritual. De esta forma las declaraciones siguen un patrón de preguntas
y respuestas definidas por las autoridades civiles y eclesiásticas.
300
GAVILÁN SÁNCHEZ, LURGIO, Memorias de un soldado desconocido.
Autobiografía y antropología de la violencia. Lima y México: Instituto de Estudios
Peruanos / Universidad, 2009.
E
sta obra posee gran relevancia, no solo para los estudios sobre memoria, sino
porque historias de vida como la que nos presenta Lurgio Gavilán permiten
comprender (y aportar) a las investigaciones sociales desde una nueva
perspectiva, que ayuden entender un período histórico del país de suma importancia,
y que podría contribuir al desarrollo de una sociedad democrática.
Su historia, por una parte, es la de muchos peruanos que han convivido con el dolor,
la desesperanza, la incomprensión de una guerra que llegó a sus vidas, sin saber que
desde entonces, el destino los haría participes de vivencias que decidirían su futuro;
entendiendo “destino” como las consecuencias de las decisiones. Como las del Partido
Comunista del Perú-Sendero Luminoso (PCP-SL) al iniciar una guerra contra el
Estado peruano, o como acciones tomadas por miembros de las FF.AA sobre la
población; e incluso aquellas por las que optaron los mismos pobladores. Todas fueron
tomadas dentro de las limitaciones del contexto en el que se encontraban, incidiendo
éstas sobre los destinos de muchas personas y poblaciones.
El prólogo que nos presenta Carlos Iván Degregori da cuenta del desarrollo del texto
mediante aquella “vida múltiple” del autor. Resalta el acierto que el texto haya sido
realizado por iniciativa de Lurgio, ya que son pocas las veces que historias como las
que comentamos pueden ser narradas con un hilo conductor a través de actores muy
relevantes de la violencia interna. Así, el mundo andino nunca estuvo al margen de la
realidad histórica del país, ni desconectada de la modernidad. Esto haciendo referencia
a una tesis sostenida en el Informe Vargas Llosa, sobre las investigaciones del
asesinato de periodistas en Uchuraccay, y que nos muestra al hombre andino como
aquel individuo que forma parte de una espacio social estático, e incapaz de
desarrollarse a sí mismo. Degregori se refiere a la historia de Lurgio como la de un
niño soldado, por haber sido parte de las vivencias más cruentas del conflicto, y
desarrolla además una aproximación teórica de lo que significó Sendero Luminoso.
Yerko Castro Neira, antropólogo mexicano, expone el contexto histórico del libro.
Sostiene la relevancia del uso de la autobiografía como aporte metodológico para la
301
etnografía como elemento importante para el análisis cualitativo de la investigación
antropológica. Intenta ahondar, en un breve ensayo también introductorio, en un
concepto central de la autobiografía: la humanización del conflicto y la función del
trabajo de Lurgio, que considera contiene una cualidad distinta a la de otras
investigaciones elaboradas en torno a las historias de vida. Sustenta la importancia de
una nueva disciplina: la antropología de la violencia, justificándola como una
necesidad para entender el estudio de “las violencias”, y que pueda convertirse en una
posibilidad para mejorar la realidad social del espacio latinoamericano. Así pues,
señala a la autobiografía de Lurgio como entrada metodológica para hacer un análisis
social mayor, y para comprender que mediante este trabajo -de la antropología de la
violencia-, se pueda llegar a una antropología de la paz. No desconoce el trabajo que
el campo de la memoria posee sobre su continuo aporte para la construcción de la
historia de los pueblos, y que esta se haga dejando atrás el olvido.
Gavilán nos narra desde la voz de cada etapa de su vida, que a su vez convierte en la
voz de los actores relevantes de la violencia interna. La cosmovisión andina se
entreteje entre su relato y nos enseña cómo la mirada del hombre andino subsiste sobre
los sucesos violentos para darle sentido a los hechos sociales. El orden de los capítulos
del libro avanza como la vida de Lurgio, desentrañando su futuro.
302
exacerbación de la violencia de Sendero Luminoso un modo de vida, con el cual logra
subsistir. Ese sería el camino para una sociedad más justa.
Su persistente búsqueda por comprender este mundo y alcanzar uno nuevo lo llevó
hasta las misiones franciscanas. La iglesia franciscana, en esta etapa de violencia,
logró de cierta manera ser un apoyo para las víctimas del conflicto, y ser un apoyo
para él.
Lurgio concentra en su recuerdo las posibles vivencias de otras personas que fueron
víctimas directas e indirectas de la violencia. Esta obra es un testimonio en el cual su
autor ha tratado de darle un orden y un sentido a sus memorias, pero, sobre todo,
también ha tratado de terminar de comprender aquella búsqueda de la vida humana,
ese futuro incierto que hasta nuestros días, como sociedad, aún venimos construyendo.
Esta es una memoria que contribuye a conformar los ciudadanos que queremos ser, y
dejar de arrastrar las consecuencias históricas de un conflicto que aún permanece hasta
nuestros días.
303
TINEO MORÓN, M ELECIO, Catálogo de la serie documental de Cofradías del
Archivo del Obispado de Huacho (1609-1937). Lima: Fondo Editorial de la
Universidad Católica Sedes Sapientiae, 2011.
E
n las primeras páginas del catálogo, después del índice, podemos encontrar la
Presentación hecha por el Obispo de Huacho (2010), Antonio Santarsiero
Rosa, OSJ. Sigue el Prólogo a cargo del Dr. José Antonio Benito, y la
Introducción redactada por el autor del catálogo y Director del Archivo del Obispado
de Huacho, Melecio Tineo Morón.
Respecto a las cofradías, estas son instituciones religiosas que agrupan a un número
determinado de personas en torno a una advocación, ya sea de Cristo, la Virgen, los
Santos o pasajes de la vida de algunos de ellos. Estas agrupaciones, estaban
internamente organizadas y reglamentadas de acuerdo a sus Constituciones, las cuales
eran establecidas por los Hermanos 24 (denominación dada a los fundadores de la
cofradía). Las autoridades de estas instituciones, eran elegidas por votación en
reuniones anuales, se elegían: Dos mayordomos (uno de ellos era el principal), un
prioste y diputados. Además existieron diferentes tipos de cofradías, por el origen
étnico de sus miembros (Españoles, naturales y negros) o por el oficio que
desempeñaban (Gremios). Además los fueros eclesiástico y civil constantemente
intentaban regular el funcionamiento de las cofradías ya sea para evitar los numerosos
conflictos que se daban dentro de ellas o para sacar obtener algún beneficio.
304
Legajo N° 6 (1703-1753). Expedientes: 14.
Legajo N° 7 (1755-1788). Expedientes: 13.
Legajo N° 8 (1788-1937). Expedientes: 13.
Según el índice onomástico, hemos podido enumerar 156 cofradías, algunas de las
cuales no aparecen en otros catálogos:
305
46. Cofradía del Niño 51. Cofradía del Santuario de Santo
47. Cofradía del Santísimo Cristo Cristo
48. Cofradía del Santísimo Entierro 52. Cofradía del Señor Crucificado
de Cristo 53. Cofradía del Señor de la
49. Cofradía del Santísimo Asunción
Sacramento 54. Cofradía del Señor San Juan
50. Cofradía del Santísimo Bautista
Sacramento y Ánimas del 55. Cofradía del Señor San Marcelo
Purgatorio 56. Cofradía del Señor San Sebastián
Este catálogo es un valioso aporte para los estudios regionales por la información que
nos proporciona sobre las cofradías que se desarrollaron en los pueblos pertenecientes
al Obispado de Huacho, instituciones que por su carácter local dejaron escasa
documentación en los archivos de la ciudad de Lima.
306
TINEO MORÓN, Melecio, Catálogo de la Serie Documental de Causas de Visitas
Pastorales del Archivo del Obispado de Huacho (1613-2003). Lima: Diócesis de
Huacho / Universidad Católica Sedes Sapientiae, 2009.
E
l presente libro es resultado de la dedicada labor archivística realizada por
Melecio Tineo Morón (director fundador del Archivo del Obispado de
Huacho), quien, expediente por expediente, resumió las causas de visitas
pastorales que se ejecutaron en los pueblos del Norte Chico, sin omitir datos
onomásticos y toponímicos e, inclusive, transcribiendo folios completos, cuando el
expediente era de uno a dos folios. La documentación trabajada por M. Tineo lo
encontramos en el Archivo del Obispado de Huacho, creado por decreto episcopal N°
05 del 28 de marzo de 2005; su valor es muy importante para la historia eclesiástica
del Perú. Los documentos que guarda este riquísimo archivo nos permiten una
aproximación a los procesos de la Iglesia vinculado con la formación de la sociedad
peruana que parte desde las primeras décadas del siglo XVII hasta el presente siglo
XXI.
Es sabido que las “visitas pastorales” fueron un instrumento de la Iglesia para velar
por el buen cumplimiento de la doctrina cristiana en toda su jurisdicción. Estos
procesos son conocidos por numerosos investigadores, nacionales y extranjeros, que
se sirvieron de ellos para investigar la historia del Perú. A partir de temas como las
religiones andinas, la evangelización, el clero, las redes de poder, entre otros; las
visitas se sustentaron en las causas que hoy tenemos a disposición. De todos los temas
que se pueden desprender, dedicaré en este apartado, en base a las sumillas de las
fuentes del presente catálogo, a mencionar su importancia para el estudio de sus
actores sociales: los visitadores pastorales.
307
fuentes que nos llevaran a complementar el estudio de las vidas y trayectorias de
aquellos personajes insertándolos en su tiempo y espacio.
Finalmente, un libro como este se enriquece más con los índices onomástico y
toponímico que ponen a nuestra disposición, facilitándonos la ardua tarea de recopilar
información. Información vital para emprender investigaciones históricas de cortes
local, regional y nacional. Cabe resaltar la gran vocación por el cuidado que tiene
Melecio Tineo sobre nuestro patrimonio documental. Esperamos que su trabajo sirva
de ejemplo para recuperar, valorar y mantener los archivos eclesiásticos del Perú, con
el objetivo de, como expresa el autor: “enriquecernos por nuestro legado histórico
para valorarlo y cuidarlo”.
308
Indigenous land management practices in Piura played a crucial role in shaping colonial agrarian policies. The pre-colonial mastery of irrigation and crop placement by indigenous communities influenced colonial administrators who sought to exploit local agricultural productivity. Despite efforts to impose new systems, colonial policies often had to incorporate traditional practices for effective land use and resource management. This led to a hybrid system where Spanish encomiendas adapted indigenous techniques to maximize cotton and cattle production .
Colonial economic integration drastically altered indigenous land use in the Piura region, leading to a shift from subsistence activities to cash-crop cultivation primarily driven by global demand. This integration marginalized indigenous knowledge and practices, pressing communities into a colonial commercial framework that prioritized efficiency in cotton production and land exploitation. Over time, dependency on colonial markets and disruption of traditional land-tenure systems led to economic vulnerabilities and a gradual decline in local agricultural self-sufficiency .
In the 16th century, the noble Tallán clans were dominant; however, over time, alliances were formed with families such as the Fayso-Temoche from Lambayeque. This new structure allowed these communities to maintain traditional privileges and political positions despite colonial pressures. By the 18th century, the consolidation of power involved new family clans that were interconnected through marriages and political ties, sustaining the local socio-political fabric amidst colonial rule .
Social ties and family alliances played critical roles in maintaining resilience among indigenous communities. These alliances facilitated shared resource management and mutual defense against external threats, allowing communities like those in Catacaos and San Lucas de Colán to sustain their socio-political structures despite colonial pressures. Matrimonial and economic ties among clans preserved traditional systems of governance and facilitated strategic engagements with colonial administrations, promoting both social coherence and political adaptability .
Climatic alterations had profound effects on agriculture in Piura, particularly on cotton production, which was central to the region's economy. The reliance on predictable water sources for irrigation made agriculture vulnerable to flood and drought cycles, leading to fluctuating production levels. These conditions forced indigenous communities to incorporate innovative irrigation techniques and adjust agricultural practices to consistent environmental changes, impacting economic stability and growth .
The primary challenges for indigenous communities like those in Catacaos involved reconciling traditional leadership structures with colonial demands. Maintaining the integrity of traditional cultural practices while adapting to Spanish-imposed governance and land ownership systems required strategic alliances and social adaptations. The erosion of traditional land rights, enforced cultural assimilation policies, and geopolitical restructuring added layers of complexity, threatening both political sovereignty and cultural cohesion .
Foreign populations, including transitory laborers and permanent settlers, were pivotal in agricultural expansion and administration in Piura. Their presence allowed indigenous communities to expand agricultural frontiers and enhance irrigation systems more effectively. This integration of external populations facilitated the diversification and scaling of agricultural practices, contributing to both the economy and regional development while augmenting local labor resources needed to sustain colonial agricultural policies .
Climatic events such as floods, hurricanes, frosts, droughts, and forest fires significantly impacted populations in Catacaos during the 19th century. These events led to substantial losses and prompted the migration of residents to areas such as Paita, Morropón, Yapatera, and Pabur. The cyclical nature of these climatic disturbances necessitated adaptations and migration, continuing a pattern established even before the Spanish arrival, where the indigenous Tallanes managed local territories .
Climate disturbances, such as those caused by flooding rivers, influenced the relocation and development of San Miguel de Piura. The need to adapt to environmental conditions led to settlements being placed strategically, impacting urban planning and parish organization. The city's consolidation was also a response to climate-related land availability and the need for effective management of agricultural resources, as these disturbances necessitated shifts in settlement patterns for safety and resource management .
Colonial strategies led to the redistribution of lands among Spanish encomenderos at the expense of indigenous communities. This practice redefined societal hierarchies, pushing indigenous populations into labor roles and integrating them into colonial economic systems, notably through cotton production and trade in coastal markets. Political power structures also shifted, with colonial officials manipulating traditional clan hierarchies to consolidate Spanish authority while indigenous leaders attempted to retain influence through alliances and marriages .