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Historia and Region Ano II N 2 Noviembre

Este documento presenta la publicación de noviembre de 2014 de la revista Historia & Región. Incluye un prólogo, presentación, homenaje, varios artículos de investigación sobre temas históricos de Perú, notas y documentos, y reseñas de libros. La revista es publicada anualmente por el Centro de Investigaciones Sociales y Regionales del Archivo del Obispado de Huacho y cubre una variedad de temas históricos.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
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Historia and Region Ano II N 2 Noviembre

Este documento presenta la publicación de noviembre de 2014 de la revista Historia & Región. Incluye un prólogo, presentación, homenaje, varios artículos de investigación sobre temas históricos de Perú, notas y documentos, y reseñas de libros. La revista es publicada anualmente por el Centro de Investigaciones Sociales y Regionales del Archivo del Obispado de Huacho y cubre una variedad de temas históricos.
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HISTORIA & REGIÓN

Año II - N° 2 - Noviembre de 2014 - publicación anual

Con el auspicio de

Lima – Perú

ISSN 2309-933X

[email protected]
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HISTORIA & REGIÓN
Año II - N° 2 - Noviembre de 2014 - publicación anual

Director fundador: Consejo Académico:


Erik Gabriel Bustamante Tupayachi Dr. Miguel León Gómez
Consejo Editorial: Dr. Filomeno Zubieta Núñez
Rosmery Alvarado Alamo Dr. Fernando Armas Asín
Kelber Jonatan Sánchez Ortiz Dr. Luis Miguel Glave
Carlos Ráez Suárez Mg. Susana Aldana Rivera
Betsalí Curi Noreña Mg. Dino León Fernández
Helbert Jonathan Suyo Ñaupa Lic. Raúl Adanaqué Velásquez

Primera edición, Noviembre 2014


Tiraje: 200 ejemplares
Reimpresión: marzo 2016

Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú: N° 2013-09735


ISSN 2309-933X
IMPRESO EN PERÚ
Prohibida la reproducción total o parcial de esta revista sin el permiso expreso de su Director.
EL CONTENIDO DE LOS ARTÍCULOS PUBLICADOS EN HISTORIA Y
REGIÓN ES RESPONSABILIDAD EXCLUSIVA DE LOS AUTORES.
Diagramación y corrección de estilo: Historia y Región
Carátula proporcionada por Kelber Jonatan Sánchez Ortiz.

CONTÁCTENOS
[email protected]
HISTORIA & REGIÓN

Consejo Editorial actual:

Betsalí Trinidad Curi Noreña (Directora)

Carlos Ernesto Ráez Suárez

Edwin Gonzáles Rojas

Johel Miguel Pozo Tinoco


SUMARIO
PRÓLOGO ......................................................................................................... 9
Filomeno Zubieta Núñez
PRESENTACIÓN .............................................................................................. 15
Erik Gabriel Bustamante-Tupayachi

HOMENAJE
HENRIQUE URBANO (1938-2014). IN M EMORIAM .......................................... 21
Fernando Armas Asín

ARTÍCULOS
LA PARTICIPACIÓN DE LOS VIRREYES DEL PERÚ EN LA SALUBRIDAD DE
LA C IUDAD DE LOS R EYES EN LOS SIGLOS XVI Y XVII .................................. 29

Paula Ermila Rivasplata Varillas


PIURA Y CATACAOS FRENTE AL DESAFÍO DE LA NATURALEZA Y LA
DOMINACIÓN COLONIAL HISPANA , SIGLOS XVI-XVIII .................................. 49

César Espinoza Claudio


LOS CACIQUES DEL PUEBLO DE SAN B ARTOLOMÉ DE H UACHO EN EL
SIGLO XVIII .................................................................................................. 85

Luis Alberto Rosado Loarte


¿DELINCUENTE O DISCONFORME ? CLASIFICACIÓN SOCIAL DEL DELITO
ENLAMBAYEQUE , 1780-1821 ....................................................................... 105
Juan Carlos Chávez Marquina
PROLEGÓMENOS DE LA REVOLUCIÓN DE 1814: LA CONFORMACIÓN DE
LA J UNTA DE GOBIERNO DEL C UZCO ........................................................... 125

Wilver Alvarez Huamán


EDUCANDO PATRIOTAS : LA EDUCACIÓN DE LOS JÓVENES EN AYACUCHO
(1824-1856).................................................................................................. 141
Julio César Heredia Pérez
LA COMUNIDAD ÁRABE PALESTINA EN EL CUSCO DURANTE LA DÉCADA
DE1950 ........................................................................................................ 157
Carlos Ernesto Ráez Suárez

5
NOTAS Y DOCUMENTOS
TRANSCRIPCIÓN DEL PROCESO DE VACANCIA DE LA DOCTRINA DE
ÁMBAR (CAJATAMBO ), 1632-36 ................................................................... 175
Erik Gabriel Bustamante-Tupayachi
ENTRE HECHICEROS Y AMANCEBADOS . LUCHA ANTIIDOLÁTRICA O
REPRESIÓN A LAS COSTUMBRES ANDINAS ,
HUARMEY, 1650-51 .................... 197
Carlos Guillermo Carcelén Reluz
DOS COYUNTURAS ECONÓMICAS EN EL CORREGIMIENTO DE
CONCHUCOS: LAS MINAS DE CHUQUIVAL Y LAS COMPOSICIONES DE
TIERRAS , SIGLO XVII ................................................................................... 215

Masaki Sato, Erik Gabriel Bustamante-Tupayachi y Miguel León Gómez


LA CAPILLA DEL H OSPITAL DE NUESTRA SEÑORA DE LA CANDELARIA
DEHUAURA .................................................................................................. 223
Miguel Ángel Silva Esquén
FRANCISCO J AVIER DE E CHEVARRÍA Y SU DESCRIPCIÓN SOBRE EL
PUEBLO DE C AYMA : U N DOCUMENTO DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XIX
(AREQUIPA, 1804) ........................................................................................ 245
Melecio Tineo Morón y Kelber Jonatan Sánchez Ortiz
FUENTES PARA LA HISTORIA DE CASTILLA-PIURA: PEDRO M ORENO
CASTRO Y LA HUELGA EN LA M UNICIPALIDAD DE CASTILLA-PIURA. LA
TOMA DEL LOCAL , EN DICIEMBRE 1965 ........................................................ 257

Raúl Adanaqué Velásquez


ÍNDICE DE LA REVISTA FÉNIX. REVISTA DE LA B IBLIOTECA NACIONAL
DEL P ERÚ ..................................................................................................... 263

Rosmery Alvarado Alamo

RESEÑAS
DARI RAMOS, ANTONIO . O MEDO INSTRUMENTALIZADO. PROVINCIA
J ESUÍTICA DO PARAGUAI (1609-1637) ......................................................... 295
Por: Alexandre Coello de la Rosa
VELARDE, J AVIER. M UJER Y HECHICERÍA EN HUAMANGA EN EL SIGLO
XVIII. .......................................................................................................... 299
Por: Edwin Gonzales Rojas

6
GAVILÁN SÁNCHEZ, LURGIO. M EMORIAS DE UN SOLDADO
DESCONOCIDO . ............................................................................................. 301

Por: Carmen Raquel Contreras Cauna


TINEO MORÓN, M ELECIO. CATÁLOGO DE LA SERIE DOCUMENTAL DE
COFRADÍAS DEL ARCHIVO DEL OBISPADO DE HUACHO (1609-1937). .......... 304
Por: Betsalí Curi Noreña
TINEO MORÓN, M ELECIO. CATÁLOGO DE LA SERIE DOCUMENTAL DE
CAUSAS DE VISITAS PASTORALES DEL ARCHIVO DEL OBISPADO DE
HUACHO (1613-2003). .................................................................................. 307
Por: Erik Gabriel Bustamante-Tupayachi

7
PRÓLOGO
Filomeno Zubieta Núñez

L
uego de meses de espera por fin tenemos en nuestras manos el N° 2 de
Historia y Región, Revista del Centro de Investigaciones Sociales y
Regionales del Archivo del Obispado de Huacho, CISORE-AOH. El mérito
es colectivo pero es la persistencia de Gabriel Bustamante Tupayachi, su director, lo
que hace posible su continuidad.

Tiene entre sus colaboradores a historiadores y estudiosos de todas las generaciones,


unos con larga experiencia en estas lides, otros no tanto, pero sí con toda solvencia
académica ganada en las aulas universitarias y el manejo de las diversas fuentes de
información, especialmente documentales.

Que aparezca bajo el manto del Archivo del Obispado de Huacho no es gratuito. Se
trata del primer archivo de su género y con fondos documentales que cubren más de
400 años. La riqueza de las fuentes que conserva progresivamente va estimulando la
visita de muchos interesados en la investigación histórica con halagüeños resultados.
Además, la adecuada organización documental y la buena disposición de su director,
el Sr. Melecio Tineo Morón, contribuyen a su visita.

Los estudios que conforman la presente edición de Historia y Region no están


referidos solo al ámbito de influencia del Archivo del Obispado de Huacho, lo que
dice del manejo amplio de las fuentes documentales por sus autores que recurren a los
diferentes repositorios en búsqueda de información, con estudios sobre temas
vinculados a los actuales departamentos de Piura, Lambayeque, Ancash, Lima,
Ayacucho y Cuzco. Tampoco se limitan a temas coloniales. Estos cubren los siglos
XVII, XVIII, XIX y XX.

La presente edición está dedicada a la memoria del sociólogo Henrique Urbano (1938-
2014), miembro fundador del Centro Bartolomé de las Casas (Cuzco), fundador y
director de la Revista Andina, como autor de numerosos estudios sobre religión
andina prehispánica. Sobre él, el filósofo e historiador Fernando Armas Asín escribe
un interesante estudio.

En la Sección Artículos hallamos estudios coloniales de: Paula E. Rivasplata Varillas


en un tema poco abordado como La participación de los virreyes del Perú en la
salubridad de la Ciudad de los Reyes en los siglos XVI y XVII; el docente sanmarquino
César Claudio Espinoza, Piura y Catacaos frente a los desafíos de la naturaleza y la
dominación colonial hispana, siglos XVI-XVII, tema sobre el ámbito de sus raíces;
Luis Alberto Rosado Loarte con Los caciques del Pueblo de San Bartolomé de
Huacho en el siglo XVIII, nos ilustra sobre un tema poco conocido.
Para los tiempos que podríamos denominar del entorno independentista tenemos los
estudios de Juan Carlos Chávez Marquina, ¿Delincuente o disconforme?

11
Prólogo

Clasificación social del delito en Lambayeque, 1780-1821; Wilver Álvarez Huamán


con Prolegómenos de la Revolución de 1814: la conformación de la Junta de
Gobierno del Cuzco; y, Julio César Heredia Pérez, Educando patriotas: la educación
de los jóvenes en Ayacucho (1824-1856).

Se cierra la Sección Artículos con un tema muy actual para nuestros tiempos. Carlos
Ernesto Ráez Suárez estudia a La Comunidad Árabe Palestina en el Cusco durante la
década de 1950.

La Sección Notas y Documentos, contiene ensayos valiosos y toda una invitación a


estudiarlos y continuarlos. Así, Erik Gabriel Bustamante-Tupayachi nos ofrece la
Transcripción de un proceso de vacancia de la Doctrina de Asunción de Ámbar
(Cajatambo), 1632-36; Carlos Guillermo Carcelén Reluz, Entre hechiceros y
amancebados, lucha antidolátrica o represión a las costumbres andinas, Huarmey,
1650-51; Masaki Sato y Erik Gabriel Bustamante-Tupayachi con Dos coyunturas
económicas en el Corregimiento de Conchucos: las minas de Chuquival y las
composiciones de tierras, siglo XVII. Y, al final de esta primera parte Melecio Tineo
Morón y Kelber Jonatan Sánchez Ortiz con Francisco Javier de Echevarría y su
descripción sobre el pueblo de Cayma: Un documento de principios del siglo XIX
(Arequipa, 1804).

Cerrando la segunda sección tenemos a Miguel Ángel Silva Esquén, dedicado al


estudio de Patrimonio Histórico de su provincia, nos ofrece La Capilla del Hospital
de Nuestra Señora de la Candelaria de Huaura; Raúl Adanaqué Velásquez,
historiador sanmarquino y docente de la Decana de América con Fuentes para la
historia de Castilla-Piura: Pedro Moreno Castro y la huelga en la Municipalidad de
Castilla-Piura, la toma de local, en diciembre 1965. Finalmente, Rosmery Alvarado
Alamo nos presenta el Índice de la Revista Fénix. Revista de la Biblioteca Nacional
del Perú, publicación de la Biblioteca Nacional que apareciera después del incendio
que sufriera en mayo de 1943.

La última Sección, Reseñas, está orientada a brindar información y comentario sobre


algunas publicaciones relevantes y relacionadas con el quehacer de la revista. Así,
Alexandre Coello de la Rosa se dedica a O medo instrumentalizado, Provincia
Jesuítica do Paraguay (1609-1637) // Caixaforum de Barcelona. Las reducciones
jesuíticas de Paraguay de Antonio Dari Ramos. Edwin Gonzales Rojas analiza Mujer
y hechicería en Huamanga en el siglo XVIII de Javier Velarde. Carmen Raquel
Contreras Cauna examina las Memorias de un soldado desconocido de Lurgio Gavilán
Sánchez. Los dos últimos están dedicados a las publicaciones del archivero Melecio
Tineo Morón; Betsalí Curi Noreña comenta el Catálogo de la Serie Documental de
Cofradías del Archivo del Obispado de Huacho (1609-1937); y, Erik Gabriel
Bustamante-Tupayachi al Catálogo de la Serie Documental de causas de Visitas
Pastorales del Archivo del Obispado de Huacho (1613-2003).

12
Filomeno Zubieta Núñez

Como el número inaugural, la presente edición nos ofrece los resultados de


investigaciones recientes. En conjunto contribuyen a entender mejor la historia del
Perú. Aquí radica su importancia. Por ello, al saludar la llegada del presente número,
no podemos dejar de expresar nuestros deseos de continuidad y larga vida a Historia
y Región.

Huacho, noviembre 2 de 2014.

Filomeno ZUBIETA NÚÑEZ


Universidad Nacional José Faustino Sánchez Carrión
[email protected]

13
PRESENTACIÓN
Erik Gabriel Bustamante Tupayachi

E
n esta presente ocasión, el Centro de Investigaciones Sociales y Regionales
del Archivo del Obispado de Huacho (cuyas siglas son CISORE-AOH) hace
la entrega de la revista Historia y Región N° 2 correspondiente al año 2014,
que expresa el esfuerzo común de jóvenes investigadores y destacados historiadores
de nuestro Perú. Nos satisface brindar este número por la comunicación interesada en
los estudios regionales de nuestro país desde los distintos trabajos de las Ciencias
Sociales hasta la disciplina del Derecho.

En este número de la revista se publica interesantes trabajos de investigación


separados en dos partes: Artículos y Notas y Documentos. En el primero, se articulan
diversos estudios cuyos núcleos temáticos abordan en la línea del tiempo que inicia
con el siglo XVI hasta el XX. También, contamos con riquísima información
documental que nos brindarán más luces sobre la problemática de la sociedad colonial
peruana. Por último, las cuatro reseñas incluídas en este número son importantes por
el conocimiento que nos brindan.
La revista Historia y Región fue publicado por primera vez el 11 de noviembre de
2013 como resultado de la perseverancia de un grupo de jóvenes investigadores1
interesados en los estudios regionales del inmenso Estado peruano. Se cumplió con
algunos de los objetivos propuestos: …uno de ellos era brindar un espacio para los
jóvenes investigadores de nuestro país….2 A pesar de todo el esfuerzo colectivo, fue
necesario entablar una alianza directa con el Archivo del Obispado de Huacho,
institución que siempre avaló y apoyó nuestra misión. Luego de largas conversaciones
entre el CISORE y el AOH, se llegó al acuerdo para fundar CISORE-AOH y, como
medio de difusión conjunta, la revista Historia y Región será el espacio para juntar
esfuerzos y sueños por los estudios regionales del Norte Chico y el Perú en toda su
dimensión.
LA PORTADA: UN MENSAJE 3

La Historia regional y las nuevas propuestas de investigación se incrementan en los


distintos periodos de nuestra historia. Nuestro objetivo como centro de investigación
enfocado a los estudios regionales sigue la misma línea. Para este segundo número de
la revista Historia y Región se diseña una imagen de portada con subdivisiones que

1 Llamados en aquel entonces Grupo de Investigación y Estudios Regionales “Regionalicemos


la Historia”.
2 Erik Gabriel Bustamante Tupayachi, “Historia y región: una propuesta para mejorar”, en:

[URL: http://caminantederegiones.blogspot.com/2014/06/historia-y-region-una-propuesta-
para.html] [Consultado en noviembre 4 de 2014].
3 Las ideas planteadas en este acápite corresponde a Kelber Jonatan Sánchez Ortiz, miembro

del CISORE-AOH, como creador de la imagen de la portada del segundo número de Historia y
Región.

17
Presentación

representan en sí mismo el interés por los estudios regionales, a saber: el conocimiento


de nuestra historia, en los diversos periodos o etapas, partiendo desde el interés en el
conocimiento de los procesos regionales, que en suma forman parte de nuestra historia
nacional. Para el caso, se escogen imágenes de autores que de alguna manera tuvieron
esa preocupación; es decir, mostraron un rostro diferente de nuestro territorio y su
población, al plasmar el desarrollo desde un punto “descentralizado”.

En general la imagen se divide en dos partes: la primera, que se subdivide en cinco


imágenes: El mapa del Perú elaborado por Antonio Raimondi; la imagen de Islay
(Arequipa) en el Atlas Geográfico del Perú de Paz Soldán; compuesta en parís en
1865; la portada de la revista El Perú Ilustrado N° 4, 4 de junio de 1887 (publicado
desde el 14 de mayo de 1887 hasta el 17 de septiembre de 1892); la clásica imagen de
Guamán Poma de Ayala en su recorrido; y por último una de las imágenes de las
acuarelas de Baltazar Jaime Martínez de Compañón en su Trujillo del Perú. Juntos,
los cuatro representan el interés de sus autores de conocer y hacer más conocido el
Perú, desde los enfoques macro geográficos como el mapa de Raimondi hasta las
particularidades de lugares específicos, que demuestran el impulso económico (como
es el caso de Islay) o tecnológico, por el Perú Ilustrado que busca demostrar el
potencial tecnológico de la época. Asimismo, las costumbres, formas de trabajo,
tradiciones, etc., que bien lo ejemplifica Compañón en sus acuarelas; así como el
interés por recorrer todo un territorio (como representa la imagen) por parte de
Huamán Poma de Ayala y la aparente representación de la búsqueda de un reclamo
social. La segunda parte, que es el fondo, cuya representación de los andenes, que no
necesariamente son exclusivos de los Incas, nos manifiesta el conocimiento que
nuestros antepasados tuvieron del territorio “peruano” y de la propia naturaleza, pues
con la modificación del medio geográfico les permitió la subsistencia y la creación de
grandes e importantes gobiernos regionales y locales; es significativo para nosotros la
tecnología que aplicaron los pobladores del ande, debido a que luego del proceso de
“conquista” los propios españoles utilizaron, y en muchos casos no comprendieron, la
tecnología autóctona.

PARA FINALIZAR

La concreción de este número fue posible por el trabajo dedicado de los miembros del
CISORE-AOH, quienes desde la dirección y el Consejo Editorial hicieron viable el
fruto de nuestros anhelos: brindar un año más de vida a nuestra revista Historia y
Región. Asimismo, agradecemos al Consejo Académico conformado por Miguel León
Gómez, Filomeno Zubieta Núñez, Fernando Armas Asín, Luis Miguel Glave, Susana
Aldana Rivera, Dino León Fernández y Raúl Adanaqué Velásquez, por sus
sugerencias y recomendaciones en la construcción de Historia y Región. A todos los
mencionados agradecemos su confianza e interés por nuestro sueño.

18
Erik Gabriel Bustamante Tupayachi

Miembros del CISORE-AOH:

ALVARADO ALAMO, Rosmery


CAQUI PABLO, Silvia
CURI NOREÑA, Betsalí
GUARDA CACHA, Yessyca T.
RÁEZ SUÁREZ, Carlos
RICCI JARA, Kevin
ROJAS SALVADOR, Karina
SÁNCHEZ ORTIZ, Kelber Jonatan
SUYO ÑAUPA, Helbert Jonathan
TINEO MORÓN, Melecio

Lima, noviembre 4 de 2014.

Erik Gabriel BUSTAMANTE TUPAYACHI


Director fundador de Historia y Región

19
HOMENAJE
Fernando Armas Asín

HENRIQUE URBANO
(1938-2014)
In memoriam

L
a mañana del miércoles 24 de setiembre de 2014 murió en la Clínica San
Felipe, en Lima, nuestro amigo Henrique Urbano, víctima de una penosa
enfermedad.

Osvaldo Gil de Carvalho –como era su nombre– había nacido en Portugal en 1938,
ingresando bastante joven a la Orden de Predicadores de los padres Dominicos
(provincia de Toulouse, Francia). Luego se trasladó a Québec y estudió la carrera de
sociología. Su interés por investigar sobre el Perú, para su tesis doctoral, lo trajo al
Perú y al Cuzco, donde se instaló con otros dominicos de la provincia de Toulouse. El
Cuzco era entonces un hervidero de ideas y propuestas que desde las ciencias sociales
se estaba desarrollando, al margen de los recintos universitarios. La necesidad de
apoyar el desarrollo de la región, por la vía técnica y académica, llevó en 1974 a que
Guido Delrán, Juan Hugues, Bernard Fulcrand y él fundaran el Centro Bartolomé de
Las Casas (CBC), que desde el inicio se convirtió en un referente no sólo para los
estudios de investigación aplicada, gracias a Delrán; sino como referente para los
estudios académicos sobre los Andes, gracias a Urbano. Su interés por los mitos y
utopía lo llevó a hacer un trabajo de campo en Paruro para desarrollar su tesis,
convirtiéndose en Doctor en Sociología por la Université Laval (Québec) en 1979.
Fue luego fundador de la Revista Andina (1983), dándole una precisión temática que
le permitió ubicarla como una de las grandes revistas de ciencias sociales de los países
andinos. Fue su director hasta fines del siglo XX en que, por razones políticas, se
retiró de ella como del CBC.

Como profesor del Departamento de Sociología de la Université Laval alternó su vida


universitaria con sus estadías en Cuzco, realizando incluso diversas actividades al
margen del CBC. Así, por ejemplo, a inicios de los años 70, fue director de la revista
Allpanchis Phuturinqa que publicaba el Instituto de Pastoral Andina (IPA), creación
de los obispos del sur andino para el trabajo pastoral regional y que en ese entonces
tenía por director a Luis Dalle –luego arzobispo del Cuzco-.

Tal vez la parte más conocida de su actividad académica en el Perú y Cuzco, para los
historiadores peruanos, fue la época que animó el Colegio Andino y la Revista Andina
del CBC. Fundó un grupo de estudios andinos dentro del Consejo Latinoamericano
de Ciencias Sociales (CLACSO) que le permitió auspiciar, con el CBC, varios
coloquios, en Cusco, Cochabamba, Quito, La Paz, París, Jujuy, Lima, entre otros.

23
Homenaje

Fruto de ello fueron publicadas varias compilaciones: Estado y región en los Andes
(1987), Modernidad en los Andes (1991), Poder y violencia en los Andes (1991),
Tradición y modernidad en los Andes (1992), Mito y simbolismo en los Andes: La
figura y la palabra (1993), Catolicismo y extirpación de idolatrías. Siglos XVI-XVIII,
Charcas, Chile, México, Perú (1993). De esa época datan también sus balances y
reseñas ácidas sobre los Andes y la producción historiográfica que entonces existía.

Sin embargo pocos recuerdan las diversas tesis que guió en Québec en torno al Perú,
hasta su jubilación de la universidad en 1999. Y también pocos historiadores –pero sí
profesionales de otros campos– recuerdan que tras su alejamiento del CBC, en ese
mismo año de 1999, se vinculó estrechamente a la Universidad de San Martín de
Porres (USMP), donde fue Director del Instituto de Investigación de la Escuela de
Turismo y Hotelería, director del Doctorado en Turismo y director de la revista
Turismo y Patrimonio. Coorganizó varios encuentros académicos, como los
publicados luego en Milenarismos, utopías y mesianismos en América Latina (2002)
y En torno al Patrimonio e Interdisciplinariedad (2002), aunque bajo la firma de otros
compiladores.

El aporte de Henrique Urbano a la historia y antropologías andinas, me parece, lo


podemos resumir en tres apartados:

Primero, su contribución al estudio de los mitos y la cronística colonial. Aunque nunca


publicó un estudio sistemático al respecto, si nos dejó una recopilación de mitos y
varias ediciones de crónicas junto a valiosos estudios introductorios, en solitario o con
otras personas: Wiracocha y Ayar: h́roes y funciones en las sociedades andinas
(1981); Cristóbal de Molina y Cristóbal de Albornoz, F́bulas y mitos de los Incas
(1989); Antigüedades del Perú (1992); Pablo José de Arriaga, S.J., La extirpación de
la idolatría en el Pirú [1621] (1999); Cristóbal de Molina, Relación de las f́bulas y
ritos de los incas (2008); Fray Domingo de Santo Tomas, O.P., Lexicón o
Vocabulario de la Lengua General en el Perú [1560] (2013). Además de decenas de
artículos donde argumentaba en torno a los héroes míticos andinos, analizaba diversos
mitos y dilucidaba en torno a lo enmarañado y complejo de las religiosidades andinas.

Segundo, su aporte polémico, a través de reseñas y balances, al estudio de una serie


de autores que han trabajado estas temáticas. Ácido y virulento provocó
distanciamientos amicales y controversias, pero hay que reconocer que –descontando
los epítetos y adjetivos- el tiempo ha ido descubrimiento lo atinado de algunas de sus
críticas. Incluso más de uno de sus críticos lo ha reconocido luego.

Tercero, su aporte a formar jóvenes investigadores. Tanto desde el CBC como desde
las universidades de Laval o de San Martín de Porres animó a muchos jóvenes a
emprender la vida académica. Abriéndoles el camino en esas instituciones o
consiguiéndoles becas de investigación, su aporte es necesario de reconocer. El CBC

24
Fernando Armas Asín

en los años 80’ y 90’ en ese sentido fue realmente un semillero para nuevas
generaciones de investigadores en el pasado andino, y en gran medida este espacio
permaneció abierto gracias a Henrique Urbano. Incluso, ya en Lima, siguió apoyando
a los jóvenes de diversas instituciones, que le leían con mucha interés y
reconocimiento.

En los últimos años estuvo abocado a un proyecto común con Juan Carlos García y
diversos otros académicos: Idolátrica.com. Allí se publicaron diversos artículos,
reseñas y estudios sobre la extirpación de idolatrías. Era su interés –porque lo tenía
listo– dar a conocer a la comunidad académica el conjunto de materiales de archivo
sobre ese tema, que superara a la recopilación de materiales parciales como los que
hoy circulan. Acompañándolo de diversos estudios al respecto. Ojalá Juan Carlos
García continúe y cristalice ese proyecto.

Así pues, por toda su labor fructífera, es justo el homenaje a Henrique Urbano,
polémico y fructífero investigador. Como decía un amigo, se quiera o no ha sido
importante para entender mejor los andes, los mitos y la religión colonial. Requiescat
in pace.

Fernando ARMAS ASÍN


Universidad de Lima

25
ARTÍCULOS
Recibido: 23 de junio de 2014 Historia y Región, Año II, N° 2, Lima (Perú), Nov. 2014: 29-48
Aceptado: 23 de setiembre de 2014 ISSN (impreso): 2309-933X

LA PARTICIPACIÓN DE LOS VIRREYES DEL PERÚ EN LA SALUBRIDAD DE LA


CIUDAD DE LOS REYES EN LOS SIGLOS XVI Y XVII
The participaction of the viceroys of Peru in the health of the City of Kings in the
16th and 17th Centuries

Paula Ermila Rivasplata Varillas*


[email protected]

RESUMEN :
Por ser la Ciudad de los Reyes la sede del Virreinato del Perú, ésta era el lugar de residencia
del virrey junto a su corte y guardia de honor. Por ostentar dicho privilegio, se puso énfasis en
vigilar la higiene y el ornato de la capital, dictándose normas de sanidad y policía urbana, como
las que fueron incluidas en las ordenanzas de los virreyes Francisco de Toledo y García Hurtado
de Mendoza, que serán materia de este artículo.
PALABRAS CLAVES : Sanidad, virreinato del Perú, Ciudad de los Reyes, virreyes, ordenanzas.

ABSTRACT :
As the city of the Kings the seat of the Viceroyalty of Peru, this was the residence of the Viceroy
with his court and guard of honor. By showing this privilege, emphasis was placed on
monitoring the hygiene and beautification of the capital, dictating standards of sanitation and
urban police, as those that were included in the ordinances of the viceroys Francisco Toledo
and Garcia Hurtado de Mendoza, which will be the subject of this article.
K EYWORDS : Health, Viceroyalty of Peru, City of Kings, viceroys, ordinances.

INTRODUCCIÓN

E
n los siglos XVI y XVII, la Ciudad de los Reyes se caracterizó por tener un
entorno urbano dominado por la falta de limpieza pública y privada, con un
sistema de desagüe deficiente y defectuoso, con una red viaria mal
pavimentada y tortuosa, con unas calles frecuentemente inmundas, polvorientas unas
veces, embarradas otras, con muchos muladares y rincones convertidos en
estercoleros. Todo lo mencionado podía producir en cualquier momento un brote
epidémico. Las autoridades sabían que resultaba conveniente adoptar una serie de
medidas: una mayor limpieza, un mejor saneamiento de los lugares públicos donde
las gentes se concentraban y por donde transitaban y la eliminación de los focos de

*
Licenciada en Historia en la Universidad de Sevilla, y arqueóloga de la Universidad Nacional
Mayor de San Marcos. Máster y doctora en Historia otorgado por la Universidad de Sevilla
La Participación de los Virreyes…

podredumbre. Todo un conjunto de actuaciones para luchar contra el posible


envenenamiento del aire, de los efluvios malignos que se desprendían de los cuerpos
enfermos o de los cadáveres, de las materias corruptas y de las aguas estancadas. No
obstante, por la desidia imperante y, a pesar de los esfuerzos desplegados, el servicio
no funcionaba como era debido y la suciedad se extendía por todas partes. En este
contexto, la actuación de los virreyes en la capital del virreinato del Perú sumó
esfuerzos junto al cabildo limeño para tratar de mantenerla limpia.
Este trabajo busca indagar el papel que cumplieron los virreyes del virreinato del Perú
en la sanidad de la Ciudad de los Reyes durante los siglos XVI y XVII. Para ello se
ha utilizado información de los libros cabildos de Lima del Archivo Histórico de la
Municipalidad de Lima, parte de la cuales se han publicado por el Consejo Provincial
de Lima. También se ha hecho uso del Archivo General de Indias (AGI) donde se
han encontrado información sobre el tema estudiado.
1. LABOR DE LOS VIRREYES DURANTE EL SIGLO XVI
De Blasco Núñez Vela a Andrés de Cianca (1544-1553)
La información de la labor realizada en la ciudad de los Reyes por el primer virrey del
Perú Blasco Núñez Vela (1544-1546) es nula, pues los libros de cabildo durante su
gobierno apenas lo mencionan. Este virrey fue enviado con el propósito de poner en
vigor las Leyes Nuevas, recientemente promulgadas a favor de los indios que provocó
oposición abierta de los conquistadores en todo este reino. Después de ser derrotado
en la batalla de Añaquito fue decapitado por Francisco de Carvajal, cuya funesta
memoria quedó plasmada en un mármol de una calle central limeña. Años turbios y
violentos en los que la salud pública de la ciudad habría quedado relegada a un tercer
plano.
El Perú fue pacificado por Pedro de la Gasca (1546-1550). Durante su gobierno, el
cabildo recuperó su dinamismo en asuntos de salud pública y por vez primera el
presidente de Audiencia dio licencia para la repartición de los gastos en la
construcción del puente entre todos los pobladores a través de sisas en bienes de
consumo público. Le sucedió en el cargo el presidente de la Real Audiencia Andrés
de Cianca (1550-1551), que dio una merced a la ciudad de 4.000 pesos para iniciar la
construcción del puente que debía ser de piedra, lo cual no fue acatado por el precio
tan elevado y por no existir fondos para ello. Además, este presidente no dio licencia
para repartir los gastos entre los pobladores a través de sisas. Ante la falta de ejidos
exigió que se restituyesen los que habían sido ocupados, respetando la traza original
de la ciudad. Durante su gobierno, la Real Audiencia provocó interferencias en las
funciones del cabildo.
Las cosas cambiaron cuando asumió el cargo Antonio de Mendoza (1551-1552)
porque la relación del cabildo fue más fluida y cordial con el virrey que con el decano
de la Real Audiencia, como cabeza del virreinato. El cabildo discutía y a veces no
acataba los mandatos del presidente porque consideraba que se entrometía en sus
funciones. En cambio con los virreyes, el cabildo no sólo acataba sus sugerencias y

30
Paula Ermila Rivasplata Varillas

decisiones sino que se sometía a sus confirmaciones y mercedes a través de las


comisiones de regidores enviadas a palacio. El cabildo pidió al virrey Mendoza que
la fiel ejecutoría fuese ejercida por regidores. Redactaron ordenanzas que el virrey
debía confirmar para dejar constancia de la costumbre que existía en la ciudad de
nombrar diputados para hacer cumplir las leyes. Asimismo, acordaron en nombre de
la ciudad se diese una petición al virrey Mendoza para que permitiese hacer el puente
y las fuentes, imponiendo sisas. Este virrey hizo merced a la ciudad de algunas carretas
para el transporte de mercaderías de Lima al Callao y viceversa por dos años para
engrosar los propios de la ciudad y concedió la sisa sobre las mercaderías que vinieran
al puerto de la ciudad por mar para la fuente y el puente.
Incluso el cabildo hacía partícipe al virrey de sus propias actividades, no considerando
una injerencia en sus funciones sino un honor su participación. La ciudad tenía
necesidad de fuente de agua de boca, puente, matadero, carnicería y otras obras
públicas para ornato de la misma.
De Andrés Hurtado de Mendoza a Lope García de Castro (1556-1569)
El virrey del Perú Andrés Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete, llegó en 1556
con un séquito de ciento veinte personas entre las cuales había médicos, cirujanos y
barberos. A la llegada de este virrey, un noble de cuna, la ciudad cambió su imagen.
Dejó de ser la ciudad de conquistadores, para dar paso a una pequeña corte virreinal
que exigía más de la ciudad capital. El virrey Hurtado de Mendoza consideró que la
ciudad capital debería ser sede digna de su persona, después de terminada la era de
los conquistadores. La Ciudad de los Reyes como sede del virreinato del Perú debería
mostrar esta cualidad al mundo de ser una de las ciudades indianas más importantes
de la monarquía hispánica y tener al menos los servicios básicos cubiertos, en el aseo
urbano y la disponibilidad de agua bebible para la población.
Los servicios básicos de agua y desagüe eran rudimentarios, concentrados en las
acequias y aguadores, y ya no satisfacían al vecindario que aumentaba
vertiginosamente. Ya en 1552, el cabildo había pedido ayuda al virrey Antonio de
Mendoza para construir surtidores de agua limpia en la ciudad. Este virrey se interesó
en el tema y dio un gran impulso al aspecto sanitario y a la realización de importantes
obras públicas para dar el realce que merecía la ciudad.1 También se empezó a repartir
las aguas a los naturales para el riego de sus sementeras, sin que estos pagaran al juez
de aguas. En este punto se aplicó una ley en que se prohibía que se pagara por el uso
de espacios comunes o por el uso de pastos, montes y aguas.
Durante el gobierno de este virrey se construyó un puente de piedra sobre el río Rímac
para unir la Plaza Mayor con el barrio de San Lázaro y el camino que conducía a

1 Sánchez Bella, Ismael. “El Gobierno del Perú, 1556-1564”, en Anuario de Estudios
Americanos, 17(1960), p. 440. Según el dominico Domingo de Santo Tomás, este virrey fue un
gobernante que hizo puentes, alhóndigas, hospitales, casas de mestizas, favoreció a los
indios… aunque para algunos funcionarios tenía exceso de atribuciones de prerrogativas
regias, desenfreno de los gastos…

31
La Participación de los Virreyes…

Trujillo. Además, promulgó las Ordenanzas para las aguas del campo, del juez de
aguas y para las obras y edificios públicos de la ciudad de Lima.
La Real Provisión del marqués de Cañete dada en Lima el 15 de enero de 1557,
confirmaba las ordenanzas que el cabildo había hecho para las obras y edificios
públicos, indicaba que ningún vecino podría sin dirección del alarife hacer acequia
nueva, bajo pena de 50 pesos. También que cada vecino pagaría por poner y encaminar
la acequia colindante a su casa, así como por su inspección y control. Los fieles
ejecutores visitarían los molinos para ver si cumplían las ordenanzas. Además estas
autoridades podrían derribar los poyos, palos hincados y finalmente todo lo que
estorbara e incomodara al paso franco de los vecinos en la calle. Los vecinos los
habrían puesto para evitar el ingreso de carretas y carretones que destruían las
acequias y tendrían que reparar los vecinos, si no denunciaban al culpable. Estas
ordenanzas indicaban que ninguna persona podría levantar casa, solar ni pared
colindante a la calle sin dirección del alarife. Un regidor y un alarife se ocuparían de
la seguridad de los edificios, comprobando que los edificios y paredes no se
convirtieran en un riesgo a la integridad física de las personas. Tenían dos opciones,
el cabildo lo derribaría o si no, le avisarían al dueño, señalándole un tiempo para que
lo arreglara y si pasado este período estuviese el edificio en el estado de su
reconocimiento, la justicia y diputados lo derribaría y se labraría a costa del dueño.
Resultaba una preocupación mantener a los animales en buen estado y en condiciones
de ser consumidos o utilizados en los rastros y mercados limeños. Por eso, en 1558,
este virrey entregó a modo de merced ejidos o dehesas para los animales de la
carnicería en el valle de Pachacamac y otro para los animales de trabajo en el Callao,
los que trasportaban las carretas de la ciudad a su puerto o viceversa.
Durante el gobierno de este virrey, había algunas zonas de esparcimiento en la ciudad,
lugares para carreras de caballos cerca al convento de San Francisco y otro en el
convento de Santo Domingo. Otra zona de recreo era la desembocadura del río Rímac
donde se había formado una pequeña laguna, que se prohibió para comerciar, pescar
utilizando redes, destinándola para paseos o pesca sin fines lucrativos. 2
El conde de Nieva, Diego López de Zúñiga y Velasco (1561-1564), era un cortesano
que trasformó Lima en escenario de la suntuosa vida a la que estaba acostumbrado,
con ceremonias de espléndido boato y lucimiento de trajes aparatosos. Todo lo cual
tuvo el virrey cuidado de reglamentar mediante ordenanzas. También, expidió un
reglamento sobre la plantación de árboles en el interior de las casas y fue en esta época

2 Libros de cabildo de Lima. Libro Sexto, Años 1558 – 1561, 1ª parte. Bertham Lee (descifrador
y anotador) Lima, Consejo Provincial de Lima. Impresores Torres Aguirre Sanmarti, 1935.
Según esta provisión dada el 6 de junio de 1560, el río abajo, que pasa cerca de esta ciudad de
los Reyes, se hace un remanso o charco de agua junto a la mar que podrá tener dos tiros de
arcabuz desde la boca del dicho mar hasta el raudal del río, en el cual hay cantidad de lisas.
A este remanso acostumbraban primitivamente ir a pescar con cañas numerosas personas,
algunas por entretenimiento y otras de pobre condición para satisfacer sus necesidades.
Posteriormente el remanso fue invadido por pescadores, que al utilizar redes, excluían a
aquellos modestos pescadores.

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Paula Ermila Rivasplata Varillas

cuando se plantaron los primeros olivos en Lima. Durante su gestión, el cabildo


continúo con el trabajo de llevar el agua potable a la fuente de la Plaza Mayor y se
empezó en 1562 a empedrar algunas calles.
Lope García de Castro (1564-1569), gobernador provisional del Perú y presidente de
la Real Audiencia, continuó los trabajos de la obra de la fuente y los regidores del
cabildo pidieron se impusiese una sisa general en la compra de carne para esta obra,
pues el cabildo tenía las arcas casi vacías. El gobernador dio licencia para ello en
1565, pero se opusieron algunos regidores por la subida del precio de la carne, que no
se cobró hasta 1567, aunque también se utilizó para reparar los tajamares en 1568. La
fiebre constructiva en la ciudad estaba en todo su apogeo, concediéndose licencias por
el cabildo para instalar ladrilleras y se controló el uso del agua durante los meses de
junio a septiembre para regar las sementeras. Durante su gobierno se inició la
explotación del azogue, altamente contaminante, del entorno natural, que causaba la
muerte de los que lo manipulaban. Se fundó el pueblo de Santiago del Cercado para
que sirviese de reducto de los indígenas, que estaban diseminados sobre todo en la
otra ribera del río, en San Lázaro.
La obra del virrey Francisco de Toledo (1569-1581)
El virrey Francisco de Toledo llegó al Perú en 1569, con un grupo de ayudantes y
consejeros: Juan de Matienzo, Juan Polo de Ondegardo, Pedro Sarmiento de Gamboa
y otros. Desde Francisco de Toledo en adelante, la historia del Perú no puede
comprenderse sin la referencia al mecanismo burocrático y la multitud de ordenanzas
que estableció. Antes de llegar al Perú ya tenía una tarea pendiente encomendada
desde las altas esferas del poder. En la Instrucción al virrey Francisco de Toledo, dada
el 19 de diciembre de 1668, el rey le encomendó hacer caminos y puentes donde no
los hubiera.3
El procurador de la ciudad, Francisco de Zarate, comunicó en la junta capitular del
10 de julio de 1570 que era cosa pública que el virrey quería ausentarse de la ciudad
e ir al Cuzco y otras partes y que tardaría años en volver. Al poco tiempo de regresar
de su periplo, el 21 de enero de 1577 promulgó unas ordenanzas para el buen gobierno
de la ciudad. Una de las medidas sanitarias más importantes fue la distribución de las
acequias que regaban las chacras de los españoles y de los naturales del valle del
Rímac, y de las que llegaban a las huertas y casas de la ciudad de Lima.
En cuanto a este tema, el virrey lamentó la labor llevada a cabo por el juez de aguas
que recibiendo 800 pesos de salario, no realizaba la distribución del agua entre los
usuarios, ni se acompañaba de personas capacitadas y experimentadas en sus
inspecciones por el campo y la ciudad. El virrey denunció que los principales
perjudicados eran los indios y que la mala distribución del agua había creado
rencillas, muerte por cuchilladas y muchos pleitos, mientras que las aguas de la ciudad
se derramaban por las calles. Ante la falta de resolución del cabildo, el virrey anuló el
cargo de juez de aguas y lo reemplazó por un superintendente de aguas con vara de

3 AGI, Lima 560, libro II, fs. 379r-293v.

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La Participación de los Virreyes…

justicia, que se ocuparía del cumplimiento de las ordenanzas. También hizo uso de
fieles ejecutores.4 Indudablemente, este virrey intervino directamente en la labor del
cabildo y nombró funcionarios para ejecutar sus órdenes bajo coacción.
Durante su gobierno, se trabajó sin parar hasta terminar la obra de la fuente que se
inauguró en 1578 y se arreglaron los tajamares anualmente para controlar la erosión
ocasionada por el río Rímac en sus laderas. En cuanto a las acequias, se ampliaron por
los barrios de San Sebastián, Santa Ana, Santo Domingo y San Agustín,
proporcionando la cantidad de agua necesaria a través de los marcos de piedra y se
controló con mayor ahínco la limpieza de estas aguas que gran parte de la ciudad
bebía. El virrey mandó hacer portales en la Plaza Mayor con el propósito de adorno y
ornato y para esparcimiento de la población, pues desde ellos se podían ver las fiestas
y todo tipo de actividades. También, se abrieron calles que no tenían salida y se
controló el polvo de la ciudad a través de riegos periódicos del suelo.
Hubo un mayor control de las tenerías, de las boticas y de la elaboración de los vinos
de la tierra (chicha de jora). También, se hizo frente a la proliferación de una planta
invasora, el trébol, introducida por los españoles, que estaba provocando una plaga
que afectaba a las cosechas de las plantas autóctonas. 5 Asimismo, se prohibió usar
algodón de los muertos de las huacas para confeccionar ropa. Se reordenó la
circulación de las carretas por la ciudad en una época en que se las necesitaba por el
frenesí constructivo en la ciudad, prohibiéndose su libre paso porque había producido
muerte de niños y ancianos, así como destrucción de acequias, y se obligó a quitar los
palos que los vecinos habían puesto en las calles para impedir su entrada. Se controló
más a las personas que realizaban la labor de limpieza de las calles, quedando
finalmente en manos de los indios camaroneros y de repartimiento de la sierra. En
cuanto a las pestes, se produjo una epidemia que causó gran mortandad entre los
indios. Coincidió esta con la llegada de médicos de la Metrópoli que el cabildo obligó
a empadronar. Una de las últimas obras que mandó hacer antes de irse en 1581 fue la
provisión para que se metiesen las aguas de otro manantial en el sistema de
abastecimiento de agua, pues la que llegaba no era suficiente para una ciudad en pleno
crecimiento.
No cabe duda de que el periodo 1575-1581 fue importante en cuanto a salubridad en
Lima, pues implicó mayor interés en la limpieza y acceso al agua potable. Sin
embargo, todos estos esfuerzos fueron superados por la acumulación diaria de basura
en las calles, en el puente, la formación de muladares difíciles de erradicar, la rotura
de acequias por las carretas, y los primeros problemas en el mantenimiento del agua

4 Libro primero de cabildos de Lima. Primera parte. Actas desde 1534 a 1539, Enrique Torres

Saldamando, (descifrador y anotador) París, Imprimerie Paul Dupont, 1900, III T., pp 57 - 63.
Las Ordenanzas hechas por Francisco de Toledo en 1570; Díaz-Trechuelo Spinola, María
Lourdes. América en la Colección de documentos inéditos para la historia de España, Sevilla,
Escuela de Estudios Hispano – Americanos, 1970. pp. 74-78.
5 Libros de cabildo de Lima. Libro Séptimo Años 1570 – 1574. Lima: Consejo Provincial de

Lima. Impresores Torres Aguirre Sanmarti, 1935 (14 de noviembre de 1572), p.395. Sobre el
trébol.

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Paula Ermila Rivasplata Varillas

encañada hacia la fuente de la Plaza Mayor. Así y todo, el 3 de octubre de 1572, Lima
recibió el título de muy noble y muy leal.
La era postoledana (1581-1589)
El virrey Martín Enríquez de Almansa llegó al Perú el 15 de mayo de 1581, y tuvo
que hacer frente al descontento que el anterior virrey había suscitado en el reino por
su excesivo celo en hacer cumplir las leyes. Llegó a la ciudad de los Reyes 12 de
marzo de 1583 achacoso y enfermo, después de haber gobernado el virreinato de la
Nueva España durante doce años. El periodo que gobernó el Perú fue corto, pero
fructífero, en cuanto a la sanidad de Lima. Los conventos y casas particulares
empezaron a introducir agua de las cañerías a sus casas, se construyó un desaguadero
para la fuente de la Plaza Mayor y se exigió el mantenimiento a los corredores de la
Plaza Mayor. La renta de la pregonaría continuaba ocupándose de la limpieza de la
ciudad, sin mucho éxito. Entonces, se mandó que los vecinos limpiasen a su costa la
ciudad, tampoco sin buen resultado. Ante la falta de dinero para pagar a los que se
ocupasen de la limpieza, cuidar la fuente y reparar los tajamares, el cabildo pidió al
virrey poner una sisa al vino que consumía la ciudad, pero no le dio tiempo de tomar
una decisión, pues falleció.
Cristóbal Ramírez de Cartagena, Oidor decano de la Real Audiencia de Lima (1584-
1585) dio orden al cabildo para que se empedraran algunas calles. En este periodo, las
reparaciones del sistema de distribución de agua eran constantes, poniéndose cajas de
agua que actuaban como depósitos y aliviaderos de la presión. Se puso la primera y la
más importante en la plaza de la Inquisición, la caja de agua de la Caridad. El 17 de
marzo de 1584 sucedió el primer gran terremoto en la ciudad y el cabildo ordenó por
primera vez que los vecinos quitaran las almenas de los edificios y no las volvieran a
poner más. No se hizo caso.
Fernando de Torres y Portugal conde de Villardompardo (1585-1589) pertenecía a
una de las más rancias familias nobles de la península, emparentado con la casa real
de Portugal. Este noble había sido corregidor de Salamanca y asistente de Sevilla antes
de conseguir el cargo de virrey del Perú.6 El periodo que ejerció de asistente de Sevilla
(1578-1583) se caracterizó por pestes virulentas que asolaron la ciudad hispalense,
pestes, catarro y tifus o tabardillo. Se inició con la llegada del catarro cuyas primeras
víctimas se detectaron en 1579. El conde de Villar, como asistente de Sevilla, reunió
a destacados médicos para que diagnosticaran y decidieran las medidas a adoptarse
para combatir esta epidemia. Esta junta de sanidad pública estaba conformada por
prestigiosos médicos como Hidalgo de Agüero, Diez Daza, Saavedra y Monardes,

6Domínguez Ortiz, Antonio. Hechos y figuras del siglo XVIII español, Madrid, Siglo XX, 1973.
pp. 209-213. Asistente de Sevilla era un cargo muy importante, similar al de corregidor, como
representante del poder central y cabeza de la corporación municipal, acaparaba multitud de
atribuciones militares, civiles, ejecutivas, legislativas e incluso judiciales.- Arco Moya, Juan
del. “Documentos del Conde del Villar en el Instituto de Estudios Giennenses”, en Elucidario
nº1, Marzo 2006, Seminario bio-bibliográfico Manuel Caballero Verzalá, pp. 481 a 484.

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La Participación de los Virreyes…

quienes denominaron esta nueva enfermedad como catarro maligno.7 De esta manera,
el futuro virrey acumuló experiencia en cuanto al tratamiento y gestión de pestes, ya
que tuvo que enfrentarse después del catarro, al tifus de garrotillo o mejor conocida
como difteria, que asoló Sevilla en 1582. Los días 21 al 23 de abril del mencionado
año, el conde de Villar volvió a convocar una nueva junta de salud para que los
expertos determinaran la naturaleza del mal que se estaba padeciendo y si se podía
considerar pestilente para declararlo como tal. A la junta asistieron los galenos de los
principales hospitales hispalenses cuyas opiniones no coincidieron en calificar esta
enfermedad como peste. No obstante se adoptaron medidas sanitarias. Estaba claro
que el mal se extendía entre las gentes pobres y menesterosas, pues la mayoría de los
médicos estuvieron de acuerdo en que no se podía considerar el tabardillo como
verdadera peste.
Con la experiencia adquirida en salud pública como asistente de Sevilla y corregidor
llegó al virreinato del Perú donde asumió el cargo de virrey desde 1585 a 1591. Tuvo
que hacer frente al azote del tabardillo y la viruela, que mataron a gran parte de la
población indígena de Lima y de sus alrededores, así como también en Cuzco y Quito.
Las medidas contra las pestes que este virrey aplicó en Lima fueron similares a las
que utilizó en Sevilla como asistente, con la convocatoria de juntas de médicos y la
formación de lazaretos.
Este virrey tuvo que hacer frente a corsarios que en aquel entonces atacaban los
puertos del virreinato, pero también a las epidemias que azotaron las Indias que se
expandieron rápidamente desde México a Chile. De esta manera, a pocos días de su
llegada se desató la epidemia de viruela en este reino que produjo una pestilencia
general que se prolongó desde finales de 1585 a 1589, en la que murieron gran número
de indios, algo más de la tercera parte, sobre todo indios jóvenes, pero también negros
y esclavos, pero pocos españoles. Eso nos hace pensar en la globalización de las
enfermedades, que cruzaban mares- Atlántico y Pacifico -y terminaban infectando a
los que tenían menos defensas que eran los indios y los menores de edad. En total
murieron en la capital 3.000 personas.
Se sumó a esta peste el tifus o tabardillo que vino desde Cartagena de Indias en 1588.
En el lapso de dos meses murieron en el Hospital Santa Ana de catorce a dieciséis
personas al día. La experiencia de este virrey en gestionar epidemias hizo que ordenara
una visita al hospital mencionado en 1587. El 10 de abril de 1589, el corregidor pidió
al virrey que sitiara la ciudad de los Reyes, cerrando el puente y todas las vías que
daban acceso a ella para impedir la propagación de la peste, pero ya era muy tarde
porque la ciudad tenía extendida la peste en todos sus barrios, San Sebastián, Santa
Ana, San Marcelo, y se decidió concentrar a todos los indios de la ciudad, estuviesen
o no enfermos a modo de gueto en el barrio de San Lázaro, pues en esta zona morían
muchos indios de la viruela. Además el virrey ordenó que cada parroquia de la ciudad
hiciese relación de sus enfermos y se la presentasen al corregidor semanalmente. La

7
Carmona García, Juan Ignacio. Enfermedad y Sociedad en los primeros tiempos modernos,
Sevilla: Universidad de Sevilla, p. 194.

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Paula Ermila Rivasplata Varillas

peste de viruela fue muy virulenta en Quito, Cuenca, Loja y Paita, afectando
principalmente a Trujillo, en el norte del reino. En aquel entonces, también, Lima
presentó el romadizo y dolores de costado (síntomas del tabardete), que acabaron
matando sobre todo a criollos, indios y negros. El virrey ordenó una comunicación
fluida y constante entre los pueblos afectados para tener información y proveer a los
hospitales de medicinas y médicos, realizando los corregidores las visitas oportunas
para detectar y auxiliar a los apestados en la ciudad y lugares comarcanos. Tampoco
dejó de lado las procesiones y oraciones.8
La experiencia de este virrey en gestionar pestes hizo que su atención se enfocara en
los indios, sus principales víctimas. Dio innumerables provisiones para aliviar a los
indios y gracias a sus acertadas disposiciones se salvaron muchas vidas. Incluso,
ordenó la asistencia de un cirujano y envió a un oficial para que hiciese un presupuesto
de los gastos en medicinas, alimentos y camas en Surco, Ate y Lurigancho, pueblos
limítrofes de la ciudad. El virrey ordenó se sacasen de la Caja de Comunidad de indios
1.200 pesos, 400 para cada pueblo mencionado y con el parecer del corregidor de
Lima, Francisco de Quiñones, se comprase lo necesario para alivio de los enfermos.
La larga experiencia administrativa en tierras andaluzas le permitió llegar a ejercer el
cargo de virrey con madurez, pues decidió quitar a los alcaldes porque, según él, los
regidores se peleaban entre sí durante las elecciones de inicios de año mientras la
ciudad se encontraba desasistida siendo una ciudad principal, sede del gobierno. El
corregidor y sus tenientes administrarían justicia con mano dura. El virrey no confiaba
en el sistema de alcaldes justificándolo porque:
“[…] demás que son vecinos y moradores de la misma ciudad o lugar […]
solo ellos son alcaldes sino también sus deudos y amigos y los que los
eligieron y los suyos y todos sus hacendados y se hacen tratantes de manera
que son pocos los mantenimientos de la Republica que ellos no vendan por
sí y por interpósitas personas y en gran daño de ella sin que se pueda
remediar y en las elecciones siempre hay encuentros y disgustos y bandos y
muchas ofensas (a Dios y al Rey) y pocos atienden al bien de la Republica
sino es a su particular interés eligiendo personas que no convienen […]”9

8 Levillier, Roberto. Gobernantes del Perú. Cartas y Papeles. Siglo XVI. El virrey Conde de
Villar (1588-1589), Tomo XI, Madrid, Imprenta de Juan de Pueyo, 1925, Tomo XI, pp. 220,
284 y 285. Carta del virrey del 11 de mayo de 1589, dando cuenta de las enfermedades que
asolaban más en los llanos y valles de Trujillo que en Lima. Se entiende ser infeccioso del aires
se a ido extendiendo por otras partes con menos daño y de pocos días acá a infestado esta
ciudad aunque con menos furia que en los llanos en la enfermedad de viruelas y dado en
romadizo y dolores de costado de que pocos han escapado de enfermar... más negros e indios.-
Libros de cabildo de Lima, Libro Undécimo, Años 1588-1593. Bertham Lee (descifrador y
anotador) Lima, Consejo Provincial de Lima, Impresores Torres Aguirre, 1942. El 13 de junio
de 1589 el virrey comunicó que se había extendido y agravado la epidemia de viruelas,
sarampión y romadizo.
9
Levillier, Roberto. Gobernantes del Perú. Cartas y Papeles. Siglo XVI. El virrey Conde de
Villar (1588-1589), Tomo XI, Madrid, Imprenta de Juan de Pueyo, 1925, p. 76.

37
La Participación de los Virreyes…

El corregidor de Lima se encargaría, también, de dos corregimientos de indios que


había en la ciudad (Cercado y San Lázaro).
Durante el gobierno de este virrey se produjo un fuerte terremoto el 9 de julio de 1586
que provocó la caída de varias casas e incluso la torre de la catedral, derrumbes de
peñascos y piedras del cerro San Cristóbal y un maremoto que destruyó parte del
puerto de El Callao. El Palacio virreinal y la casa del cabildo quedaron inhabitables y
el virrey hubo de retirarse a la huerta de los franciscanos y los regidores sesionaron
en la casa del corregidor.10 El virrey ordenó recoger toda la información posible sobre
este terremoto de testigos oculares y hacer un informe sobre ello que incluyera número
de muertos (veintidós) y destrucción material. Asimismo, el alarife acompañado de
los alguaciles se encargó de derribar las casas que estaban en peligro de ceder y caer.
Gobernó una ciudad llena de escombros producto de este seísmo, que se mantuvo en
el paisaje de la ciudad por años.
Una de sus medidas polémicas fue incautar el dinero de las Cajas de Comunidad, a fin
de ayudar a la Corona en sus guerras europeas.11 También decomisó la caja de negros
para reparar la casa capitular de la ciudad arruinada por el seísmo de 1586.
García Hurtado de Mendoza, III Marqués de Cañete (1589-1596)
El recibimiento de este virrey fue precedido por una limpieza general de la ciudad,
que fue arreglada en 1589, en especial para recibir a la virreina, Teresa de Castro y de
la Cueva, cuyo nombre quedó inmortalizado en 1591con la fundación de la villa de
Castrovirreina, lugar de ricos yacimientos argentíferos.12
Durante su gobierno la red de distribución de agua empezó a ser introducida de forma
privada en los conventos y otras instituciones religiosas. En una carta del 19 de
noviembre de 1593, enviada al rey Felipe II indica claramente este objetivo, que al
final de su mandato se cumpliría:

10 Levillier, Roberto. Gobernantes del Perú. Cartas y Papeles. Siglo XVI, El virrey Conde de
Villar (1584-1587), Tomo X, Madrid, Imprenta de Juan de Pueyo, 1925, p. 171.
11 Maldonado Félix, Héctor. “El juzgado general de la caja de censos: una instituciones

financiera colonial”, en Sequilao. Año III, nº 7, 1994, pp. 41-55. Los caudales indígenas se
agruparon en una caja en el cabildo limeño, creándose la caja general de censos. En ella se
depositaban los saldos de los tributos que pagaban los indios, así como los bienes de la
comunidad, procedentes de las ventas de sus ganados o tierras, del salario que se dejaba de
pagar a los corregidores al estar vacantes sus cargos. Estas cajas beneficiaban al indio, ya que
del dinero de ellas se pagaba la tasa de los ausentes, enfermos e impedidos, o servía cuando por
malas cosechas u otras causas no se podían satisfacer los tributos. Esta decisión de incautar el
dinero de las comunidades perjudicó también a la Iglesia, beneficiaria en parte de esos recursos
y provocó las protestas del arzobispo Toribio de Mogrovejo.
12
Guarda, Gabriel. “Tres reflexiones en torno a la fundación de la ciudad indiana”, en Estudios
sobre la ciudad iberoamericana, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
Instituto “Gonzalo Fernández de Oviedo”, 1975, p. 97. El título de Castro Virreina perpetúa
desde 1590 en el Perú a doña Teresa Fernández de Castro y de la Cueva, mujer del virrey
García Hurtado de Mendoza.

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Paula Ermila Rivasplata Varillas

“Aunque la Plaza Mayor y en estas casas reales hay fuentes, como la ciudad
se ha extendido tanto en vecindad y faltaban en la mayor parte de ella y
particularmente en los hospitales, monasterios de monjas y frailes (excepto
en San Francisco y Santo Domingo) y así voy dando trazas de meterles
fuentes dentro y lo estarán con brevedad porque queda haciendo con mucho
calor y cuidado […]”13
Las instituciones y los vecinos empezaron a pedir más pajas de agua y algunas
instituciones religiosas –los colegios de los jesuitas, el obispado a través del hospital
de Santa Ana y los conventos– empezaron a prestar dinero al cabildo para acelerar la
distribución de agua por otros barrios. Así, paulatinamente se fueron construyendo
fuentes, pilas y almacenes de agua en otras plazas principales de la ciudad para dejar
de concentrarse en la Plaza Mayor. Y precisamente, lograron extenderla a San Agustín
y de ahí se proyectó hacia San Marcelo y Santa Ana. Sin embargo, paralelamente,
empezaron los problemas de escasez de agua encañada en 1595. La limpieza de la
ciudad también resultó vital para este virrey que mandó que se arreglase el
desaguadero de la fuente de la Plaza Mayor por estar siempre anegada y causar mal
olor.
Este virrey dotó de nuevos ingresos económicos para que el cabildo llevase a cabo la
limpieza, ornato y distribución de agua por la ciudad. Impuso no sólo sisa a la carne
de vaca sino, también, al carnero y al vino e hizo cesión de las tierras del valle de
Cañete y merced de nuevos terrenos en el cercado de Lima para incrementar los
ingresos a los propios de la ciudad. Así, en la junta capitular del 31 de agosto de 1590,
se vio un auto que este virrey dio por el cual hacía merced a esta ciudad de los sitios
que había desde la carnicería hasta la puerta de la Casa de la Moneda. Este terreno
mandó se diese a censo y se destinara para las reparaciones de la fuente, del puente y
limpieza de la ciudad.14 También tierras en San Lázaro fueron puestas en venta para
vivienda y actividades económicas, después de desalojar a los indios camaroneros,
que vivían allí para concentrarlos en el Cercado. Además, permitió que el dinero que
se recogía de la entrada de negros se prestara para avanzar con el sistema de
abastecimiento de agua y concedió algunas carretas más de las que traían mercaderías
del mar a la ciudad para aumentar los propios.
Un aporte muy importante en cuanto a la salud pública de Lima fueron las Ordenanzas
del 24 de enero de 1594 para el buen gobierno de la Ciudad de los Reyes, realizadas
por el virrey García Hurtado de Mendoza, siendo presumible que en su formulación

13 Roberto Levillier, Gobernantes del Perú. Cartas y papeles. Siglo XVI. El virrey García
Hurtado de Mendoza (1593-1596), Tomo XIII, Madrid, Sucesores de Rivadeneyra S.A., 1926,
pp. 94 y 102. Puntos de una carta del virrey Marqués de Cañete a su Majestad el 19 de
noviembre de 1593. En las partes de la ciudad donde no había fuentes por haberse ido
extendiendo y particularmente en los monasterios y hospitales iba dando traza de metérselas y
las tendrían con brevedad.
14 Levillier, Op. cit., Tomo XIII, p. 95. Los puentes en el Perú eran en su mayoría de criznejas

(soga), costaba hacerlo y no duraban mucho, muriendo indios y españoles. Puentes de piedra
no había a excepción del que hizo el virrey Andrés Hurtado de Mendoza en la ciudad de los
Reyes.

39
La Participación de los Virreyes…

interviniera el licenciado Alonso Bonilla de San Martín que llegó con el cargo de
visitador del Perú o revisor de la administración pública. Estas ordenanzas se
caracterizaron por ser las primeras en poner énfasis en la calidad y la limpieza de los
alimentos elaborados y vendidos en la ciudad.
2. ACTUACIONES DE LOS VIRREYES EN SALUBRIDAD DURANTE EL SIGLO XVII
Luis de Velasco y Castilla, marqués de Salinas y Gaspar de Zúñiga Acebedo y
Velasco, conde de Monterrey (1596-1606)
En 1595 fue nombrado virrey del Perú, cargo que empezó a desempeñar en junio del
año siguiente. De 1590 a 1595 había sido virrey de Nueva España y embelleció la
ciudad de México, abriendo el parque de la Alameda Central. La llegada de este virrey
al Perú fue precedido por una limpieza general de la ciudad a cargo de los indios.
A pesar de este esfuerzo inicial, el virrey Luis de Velasco encontró la ciudad bastante
sucia y con algunas calles desempedradas, abiertas para el tendido de las cañerías de
distribución de agua por el avance vertiginoso de la cañería durante el gobierno de su
antecesor, García Hurtado de Mendoza. De esta manera, la obra de la fuente estaba
encaminada y el nuevo virrey se preocupó por agilizar la limpieza, el empedrado y
mejorar el aspecto y ornato de la ciudad. El empedrado se hizo a costa de propios de
la ciudad y, en algunos casos, de los vecinos. El virrey ordenó despejar los arcos de la
Plaza Mayor para ser utilizados como paseo. Se empezaron a erradicar los grandes
muladares en San Francisco y la Alhóndiga.
Al comenzar el gobierno de Velasco se empezó a reempedrar la ciudad, pero
lamentablemente al cabo de tres años se tuvo que parar esta obra para destinar todo el
dinero disponible de la sisa de la carne y del vino a la reparación de los tajamares
colindantes a los conventos de San Francisco y Santo Domingo y del primer puente
de piedra, dañados por el río Rímac y por el Fenómeno del Niño de 1596. 15
Durante su gobierno, se empezaron a pagar los préstamos de los conventos -Merced,
San Francisco, San Agustín, Encarnación- para la ampliación de la cañería de agua
potable y las reparaciones de acequias y tuberías. En cuanto a las carretas se permitió
que entraran por algunas calles sin causar daños.
Gaspar de Zúñiga Acebedo y Velasco, conde de Monterrey (1604-1606) intervino
directamente en la elección del juez de aguas: tengo por bien que este año la ciudad
haga la elección con tal que sean uno de los siguientes regidores; Hernán Carrillo
de Córdoba, Diego Núñez de Figueroa, Diego de la Presa. En la votación secreta por
papeles fue elegido el segundo con un salario de 800 pesos ensayados. 16 El segundo

15 Macharé y Ortlieb, “Registros del Fenómeno el Niño en el Perú”, Bulletin Instituto francés
de Études Andines, 1993, 22(1), pp. 35-52. Las fuentes históricas indican que en el siglo XVI
ocurrió un mega Niño en 1578 y dos eventos de menor magnitud en 1593 y 1596.
16 Libros de cabildo de Lima. Libro Decimocuarto. Años 1602-1605. Bertham Lee (descifrador

y anotador) Lima, Consejo Provincial de Lima, Impresores Torres Aguirre Sanmarti, 1945 (25
de enero de 1605).

40
Paula Ermila Rivasplata Varillas

acto de intervención de este virrey en la administración local fue cuando recomendó


a sus elegidos a diferentes cargos públicos. 17
En cuanto al agua potable, los vecinos de los barrios de San Marcelo, la Merced y San
Pedro solicitaron fuentes o pilas públicas. También, comenzaron los primeros robos
de agua de la cañería. Grandes muladares húmedos descansaban sobre las paredes de
algunos conventos como el de la Limpia Concepción de la Madre de Dios que fue
eliminado con el dinero de obras públicas.
Juan de Mendoza y Luna, marqués de Montesclaros (1607-1615)
El cabildo continuó con la costumbre de invitar al virrey a participar en las elecciones
municipales y de pedirle consejo antes de la votación. Montesclaros tuvo una relación
buena con los regidores aunque fue intervencionista en sus decisiones. La fluida
colaboración entre el virrey y el cabildo permitió que durante su virreinato se
emprendiera en la ciudad de Lima importantes obras públicas como el puente de
piedra sobre el Rímac y la Alameda de los Descalzos en San Lázaro.18
En 1606, un vecino se ofreció a comprar el terreno que daba a la bajada del puente lo
que no fue aceptado por el cabildo porque era un sitio público utilizado como lavadero
común de la ropa y paso por donde entraban y salían a dar de beber a las cabalgaduras
y principalmente para el arreglo del puente, pues era necesario limpiar periódicamente
los ojos del puente para permitir el flujo del agua, como lo advertían los alarifes y
otras personas expertas. De esta manera, el cabildo no vendió esta zona por sus
muchos usos vecinales, además de ser paso común y cumplir la función de adorno y
mirador del río, pese a los muladares.
Todos estos esfuerzos acabaron cuando ese puente fue partido en dos por un gran
golpe de agua del río en la madrugada del 5 de marzo de 1607. Ese año se produjo un
fenómeno del Niño de magnitud fuerte y las aguas se llevaron dos ojos del puente. El
cabildo deliberó repararlo rápidamente como medida de emergencia. Los albañiles y
alarifes, Alonso de Morales, Francisco Tufiño, Andrés Espinosa, Gaspar Machado,
Cristóbal Gómez, Juan Cerro y los maestros Bernardino de Tejeda y Alonso
Velázquez resolvieron que se hiciese cierto reparo con cuatro cables y puestos en
unas vigas y atesados se haga encima una planchada de madera y que se estribe y
encadene y apuntale toda la dicha puente.19

17
AGI, Lima, nº 20, Libro 7, folios, 45-49. Decretos originales.
18 Latassa Vassallo, Pilar. Administración virreinal en el Perú: gobierno del marqués de
Montesclaros (1607-1615), Madrid, Editorial Centro de Estudios Ramón Areces S.A. 1997, p
141. Los virreyes tenían dentro de sus facultades de gobierno competencias en la coordinación
de las obras públicas, encaminadas a mejorar el entorno urbanístico de la ciudad.
19
Libros de cabildo de Lima. Libro Decimoquinto. Años 1606-1609. Descifrador y anotador:
Bertham Lee. Lima: Consejo Provincial de Lima, Impresores Torres Aguirre, 1947 (5 de marzo
de 1607). Los alarifes determinaron como medida de emergencia colocar en el puente dos
planchadas de madera para pasar y apuntalarlo con cables y vigas que en el lapso de tres años
este sistema había costado más de tres mil pesos al cabildo. Y el cabildo lo aceptó como medida
de emergencia, para que se hiciese lo más rápidamente posible. y todo lo que costase se pagaría

41
La Participación de los Virreyes…

Sin embargo, el virrey Montesclaros apoyó rápidamente al Cabildo en la construcción


de un nuevo puente, cuyo principal promotor había sido el alcalde ordinario José de
Ribera. El virrey entendía que había dos razones fundamentales para emprender esta
obra. La primera era facilitar la ruta comercial con la zona norte hacia Trujillo y la
segunda eliminar el peligro que suponía para la seguridad pública, especialmente para
los indígenas, no contar con este acceso.20
El puente de madera provisional ocasionaba muchos gastos y era deslucido para una
ciudad, capital de virreinato. Estableció un censo impuesto en todo el virreinato y
algunas ciudades, como Quito, se opusieron y también el estado eclesiástico que lo
consideraba un atentado a su inmunidad fiscal. Montesclaros le parecía extraño esto
porque en Potosí los religiosos contribuían y en Lima ya lo habían hecho en el caso
de la instalación de las fuentes. El rey Felipe III estaba en desacuerdo de la imposición
de la sisa al fuero eclesiástico que era contraria al Derecho Canónico. 21
Al igual que se devolvió a los eclesiásticos el dinero de la sisa de la carne para la
construcción de las fuentes, se hizo lo mismo con la sisa destinada a la construcción
del puente. El virrey aceptó que se suspendiera la imposición y se devolviera el dinero
al estado eclesiástico y declaró exentas de esta contribución a las órdenes religiosas,
primero lo hizo con los franciscanos y fue obligado a hacerlo con las demás, pues los
procuradores reclamaron que la Audiencia confirmara la inmunidad. La sisa que tenía
que pagar todo el virreinato era un pequeño impuesto que se cargaba sobre la
mercancía, ganado, productos agrícolas que entraran y salieran del distrito. La sisa
que se estableció en Lima y el Callao fueron 2 reales por carnero, 2 reales por arroba
de velas y jabón y 2 reales por botija de vino. De esta manera se obtuvo 80.345 pesos
de censos, 62.355 prestados de indios, 50.000 de la caja de difuntos, 72.000 del
repartimiento que se hizo en provincias y 228.500 pesos de la sisa impuesta en Lima.
La otra obra realizada durante su gestión fue la construcción de la Alameda con el fin
de embellecer el lugar, facilitar el tránsito a los que iban al Convento de los Descalzos
y crear un lugar de recreo. Esta alameda se construyó en un lapso de dos años desde
1609 a 1611. El cabildo elegía anualmente a un regidor que sería el comisario que se
encargaría de controlar el trabajo de los guardias de la alameda. El virrey
Montesclaros destinó el estanco de la nieve para pagar los salarios de los trabajadores
y cubrir las necesidades de la alameda.

de las sisas de carne y vino y no habiendo plata se gastaría de los propios o si no se haría un
préstamo con la promesa de devolución de lo recaudado en las sisas.
20 AGI, Lima 36, nº 1, Lib. 4, ff. 180-182, cap. 1 Carta de Montesclaros al rey: Cuando llegue

a este reino halle que el río de Lima, que es de impetuosísimo caudal había derivado suplente
de que resultaba grande estorbo a la comunicación i contrato de las gentes vinientes a esta
ciudad, y lo que más se debe ponderar conocido riesgo a la vida de muchos particularmente a
estos pobres indios que como menos mirados por ella la aventuraban arrojándolos a vadearlos.
21 AGI, Lima 301, Carta del arzobispo de Lima a S. M. Los Reyes 2.III. 1612; AGI, Lima 571,

libro 17, ff. 120-120v. Registro de oficio del virreinato del Perú; AGI. Lima 36 nº 4. Cartas y
expedientes de virreyes del Perú.

42
Paula Ermila Rivasplata Varillas

Este virrey entregó un memorial y decreto a través del procurador de la ciudad, Simon
Luis de Lucio, en el que exponía su voluntad que se actualizarán las ordenanzas de
buen gobierno de la ciudad a base de la recopilación de las existentes realizadas por
diferentes gobiernos y gobernadores para que fuesen confirmadas por el virrey y el
rey. Ante esto, en el cabildo se formó una comisión el 4 de febrero de 1613 para
debatir este tema. El cabildo pidió al virrey se sirviese dar licencia para acceder a
todas las ordenanzas y autos de los anteriores gobernantes o virreyes para que se
hiciese unas que conviniese y fuesen las más efectivas para el buen gobierno de la
ciudad. Una vez hechas las ordenanzas, le tocaba al virrey quitar, añadir y
confirmarlas. Finalmente, el 26 de febrero de 1613, se ordenó al procurador de la
ciudad Simon de Lucio que hiciese las nuevas ordenanzas para el buen gobierno de la
ciudad añadiendo, quitando y enmendando las que estaban hechas. El cabildo se
resistió al relevo de este virrey en 1614, con la excusa que había desempeñado su
oficio con satisfacción general de todos.
Francisco de Borja y Aragón, Príncipe de Esquilache (1616-1621) y Diego
Fernández de Córdoba, marqués de Guadalcázar (1622-1629)
El cabildo permitió gastar 20.000 pesos en el recibimiento del virrey Príncipe de
Esquilache que venía con mujer, hijos, criados y deudos. Ante este acontecimiento, se
arregló y limpió la ciudad.22 Sus aciertos y desaciertos en sanidad fueron bastante
evidentes. Uno de sus aciertos fue impedir que se quitaran los árboles, arbustos, raíces,
que servían como muro de protección aérea y subterránea al manantial que abastecía
de agua a la ciudad para conservar su calidad y cantidad.23 El más claro desacierto de
este virrey fue dejar desprotegida económicamente la Alameda de los Descalzos,
quitándole el estanco de nieve.24
Al terminar su mandato, el 10 de febrero de 1623, el procurador general Juan de
Salinas presentó en el cabildo dos pareceres de los doctores Sebastián de Alcocer
Alarcón y Juan de Soto, abogados de la Real Audiencia, sobre si se había de poner
demanda o no al ex virrey Príncipe de Esquilache por la eliminación del estanco de la

22 Libros de cabildo de Lima. Libro Decimoséptimo. Años 1612-1615. Descifrador y anotador:


Bertham Lee. Lima: Consejo Provincial de Lima, Impresores Torres Aguirre, 1950 (2 de
octubre de 1615) (23 de noviembre de 1615).
23 La cobertura vegetal protege los cuerpos de agua y los árboles aseguran la permanencia de

agua en los puquíos. Este elemental principio agronómico era conocido en aquel entonces por
el virrey Príncipe de Esquilache, por lo que se prohibió que se cortaran los árboles, pastos o
yerbas alrededor del manantial que abastecían a la ciudad para asegurar la permanencia de agua
y su limpieza.- Libros de cabildos de Lima, Libro Decimoctavo. Años 1616-1620, Juan Bromley
(descifrador y anotador) Lima, Consejo Provincial de Lima, Impresores Torres Aguirre, 1955
(2 de enero de 1618).
24 López Martínez, Marqués del Risco, Historia jurídica del derecho i gobierno de los Reinos

y provincias del Perú, Tierra Firme y Chile, manuscrito, 1674, folios 124-168. AGI. Indiferente
General 512, Libro I, f. 65. Registros: virreyes del Perú.

43
La Participación de los Virreyes…

nieve y aloja que generó la pérdida del respaldo económico a la Alameda. No se llegó
a conclusión alguna porque quedó suspensa esta acusación en el cabildo. 25
La indolencia y poltronería del virrey fue motivo de pública murmuración. Según
cierto anónimo:
“En más tiempo de cuatro meses no despachó cosa de gobierno diciendo
estaba melancólico y se ocupó de hacer coplas y romances y darles tono en
compañía de Mari Hurtado, comediantes […] y se cantaban por la ciudad
con título y nombre suyo, y se precia más de músico, poeta y maestro de
armas, como lo publica, que no de gobernador.”26
El virrey Diego Fernández de Córdoba, marqués de Guadalcázar participó
activamente en la salubridad y el aseo de la ciudad.27 Una de las primeras cosas que
hizo fue devolver el estanco de la aloja y nieve para el mantenimiento de la Alameda
de los Descalzos.
En el año 1624, el cabildo le solicitó que se construyeran unas casas en el barrio de
San Lázaro, junto al nuevo matadero para que en ellas se alojaran los negros bozales
que llegaban de Tierra Firme a fin de evitar por razones higiénicas que continuasen
viviendo en casas de particulares dentro del núcleo central de la población. En el
nuevo local los negros tendrían carne y agua a su alcance, estarían mejor controlados
por los médicos y los compradores de negros podrían escogerlos con mayor facilidad.
La iniciativa aprobada por este virrey se concluyó durante el gobierno del conde de
Chinchón.
El virrey para hacer frente a la escasez de agua visitó en 1628 el nacimiento del
manantial que abastecía de agua a la ciudad a tres cuartos de legua para ser testigo
ocular de que el agua al juntarse con la que salía de una chacra se volvía sucia y
encenagada.28
Luis Jerónimo Fernández de Cabrera y Bobadilla, IV conde de Chinchón (1629-
1639)
Este virrey tuvo como segunda esposa a Francisca Enríquez de Ribera, sevillana, hija
de Perafán de Ribera y Castilla y de Inés Enríquez de Tavera, condesa de la Torre,

25
Libros de cabildo de Lima. Libro Decimonoveno. Años 1621 - 1624, Juan Bromley
(descifrador y anotador) Lima, Consejo Provincial de Lima, Impresores Torres Aguirre, 1958
(10 de febrero de 1623).
26 AGI, Lima 96, Cartas y expedientes: Presidente y oidores de la Audiencia.
27 López Martínez, Marqués del Risco, Op. cit. folios 172-193. Lorente, Sebastián. Historia del

Perú bajo la dinastía Austria (1598-1700), Paris, Imprenta de la Rochette, 1870, pp. 97- 109.
28 Libros cabildos de Lima. Libro Vigésimo primero. Años 1628-1630, Juan Bromley

(descifrador y anotador) Lima, Consejo Provincial de Lima, Impresores Torres Aguirre, 1963
(5 de agosto de 1628). Los alcaldes dijeron que habían suplicado al virrey marqués de
Guadalcázar que fuese personalmente al nacimiento y caja de agua que abastecía a la ciudad de
agua bebible.

44
Paula Ermila Rivasplata Varillas

camarera mayor de Ana de Austria, reina de Francia e Infanta de España.29 Esta mujer
descendía de la famosa Catalina de Ribera quien en 1500 había fundado el hospital de
las Cinco Llagas de Sevilla, hospital para mujeres, destinado a enfermedades que no
fuesen incurables.30 Llegó al Perú en avanzado estado de gestación y dio a luz en
Lambayeque. Los condes de Chinchón ingresaron sin pompa con el fin de ahorrar
gastos al cabildo.31
La virreina fue atacada por fiebres en 1631 y el médico Juan de la Vega la trató con
la quina que usaban los indios del Perú. Parece que quien hizo el primer experimento
fue un indio, Pedro de Leyva, que estando enfermo tomó agua de quina con buenos
resultados. La curación de la virreina hizo popular la quina, conocida como cascarilla
febrífuga y, una vez que se difundió, como chinchona.32 Una mujer perteneciente a
una estirpe vinculada a la sanidad, Catalina y Fadrique de Ribera, contribuyó a la cura
del paludismo o malaria. Esta corteza peruana entró en Francia y otras partes de
Europa a finales del siglo XVII y demostró fehacientemente su poder sobre las
fiebres. Sin embargo su uso no se generalizaría porque era demasiada cara. 33
Según el médico Gaspar Caldera de Heredia, en su libro póstumamente editado
Tribunal medicum, magicum et politicum (1658), atribuye al doctor Juan de Vega,
médico del virrey conde de Chinchón la introducción de la quina a Sevilla ya que llevó
consigo gran cantidad de polvo y de corteza, diciendo que había hecho con ellos
diversas pruebas con éxito en la Universidad de Lima.34 La quina era conocida como

29 Carrasco Moreno, Manuel. De cómo don Luís Jerónimo Fernández de Cabrera y Bobadilla
y doña Francisca Enríquez de Rivera (Condes de Chinchón y Virreyes del Perú) intervinieron
en el descubrimiento de la quina (Chinchón de 1589 a 1647) Chinchón 2008, p. 95.
30 Rivasplata Varillas, Paula Ermita. Aproximación histórica de la enfermería femenina en

Europa y América. La enfermería en el hospital de las Cinco Llagas de Sevilla y los hospitales
de Lima en el XVIII y parte del XIX, Berlín, Editorial Académica española, 2012, pp. 1-30.
31 Libros de cabildo de Lima, Libro Vigésimo tercer, Años 1634-1639, Juan Bromley

(descifrador y anotador) Lima, Consejo Provincial de Lima, Impresores Torres Aguirre, 1963
(25 de enero de 1636), p. 313. El virrey conde de Cinchón el 28 de septiembre de 1635 dio un
título y encomienda de mil ducados en indios vacos a la condesa y se asentó en el libro de
cédulas y ordenanzas del cabildo el 25 de enero de 1635.
32 Músquiz de Miguel, José Luis. El conde de Chinchón, virrey del Perú, Sevilla, Escuela de

Estudios Hispanoamericanos, 1945, p. 32.


33 Vigarello, Georges. Lo sano y lo malsano, Historia de las prácticas de la salud desde la

Edad Media a nuestros días, Madrid, Abada editores, 2006, p. 170. El remedio cuya fórmula
fue adquirida por el rey francés Luis XIV en el año 1679 por dos mil Luises de oro, curó a
Colbert, a Bossuet y al delfín de fiebres reacias hasta ese momento. Su uso no se generalizaría
hasta el siglo XVIII, pues era demasiado cara.
34 López Piñero, José María. Medicina e Historia natural en la sociedad española de los siglos

XVI y XVII, Valencia, Universitat de Valencia, 2007, p 282. Gaspar Caldera de Heredia fue
uno de los seguidores más destacados del eclecticismo médico en la España de mediados del
siglo XVII. Caldera describió la quina como un árbol alto como la encina o el peral, que crecía
espontáneamente junto al mar en la región de Quito y que los indios lo llamaban guarango y lo
utilizaban para los usos corrientes de la vida, como para casas y otros menesteres. Los polvos
de la corteza los empleaban los indios para combatir los temblores musculares producidos por
el frío y que los jesuitas basándose en un razonamiento analógico, empezaron a usarlos para

45
La Participación de los Virreyes…

corteza o polvo de Vega o del Cardenal de Lugo. Juan de Vega ocupó la cátedra De
Prima de Medicina en la Universidad de Lima, que volvió a abrir el virrey en 1634,
e incluso llegó a ser protomédico.35 Si bien Juan de la Vega hizo conocida en el Perú
la quina como remedio para la malaria, fue difundida por los jesuitas en España y la
introdujeron en Roma donde ya era bastante conocida en 1641. 36

tratar los escalofríos de las cuartanas y tercianas. Gaspar Caldera de Heredia en el libro
mencionado, estudió los productos americanos que llegaban a Sevilla entre ellos el chocolate y
en su libro Illustrationes et observationes practicae incluyó un estudio de la quina en cuatro
capítulos, el primero estaba dedicado al origen del empleo de la quina en el Perú, introducción
en España, cualidades del nuevo remedio y normas de la aplicación.
35 Libros cabildos de Lima. Libro Vigésimo segundo. Años 1631-1633, Juan Bromley

(descifrador y anotador) Lima, Consejo Provincial de Lima, Impresores Torres Aguirre, 1963
(24 de octubre de 1633). En el cabildo se presentó una provisión del virrey Chinchón del 12 de
septiembre de 1633 en el que nombraba al doctor Juan de la Vega por protomédico de estos
reinos.
36 López Piñero, Op. cit, pp. 288-299. El médico sevillano Caldera sólo menciona a la Condesa

de Chinchón como una suposición de alguna participación en el tema de la quina. Según López
Piñero, al final del libro Tribunal medicum de Caldera añadió la expresión “según dicen” que
la quina fue aplicada como medicamento a la segunda condesa de Chinchón. El médico Juan
de la Vega cumplió sólo el papel introductor de la quina en España al acompañar al virrey de
Chinchón en su regreso a la Metrópoli. Este médico volvió a Lima para continuar su cátedra en
la universidad de Lima hasta 1650. Caldera Heredia era el médico más importante en la Sevilla
de 1641 y que figuró entre los primeros que utilizaron el nuevo remedio. Asimismo, otro médico
Bravo de Sobremonte en su libro An errent, qui pro febribus utuntur pulvere de Quarango 1669
afirmó que Juan de Vega y el cardenal de Lugo fueron los que introdujeron el uso de la quina
entre los europeos. El médico Miguel de Heredia dedicó un estudio a la quina, llamándolo
eficacísimo febrífugo contra todas las fiebres periódicas, que recientemente ha sido traído de
nuestra India Occidental (1673). Considera a Juan de Vega como introductor e indica
textualmente: Hace algunos años, estando en Madrid, vi la corteza en la casa del conde de
Chinchón, hijo del virrey ya fallecido. Otro testimonio directo fue el de Diego Salado Garcés
en Apologético discurso, con que se prueba que los polvos de quarango se deben usar por
febrífugo de tercianas nothas y de quartanas 1678, dice: El uso de estos polvos de chinachina,
de genciana a Sevilla por el Cardenal sevillano Juan Baptista de Lugo, el primero que los usó
en Europa y el médico de cámara del conde de Chinchón, virrey del Perú, catedrático de prima
y decano en la universidad de los Reyes Juan de la Vega. Esta planta se utilizó para las tercianas.
Otro médico Salado Garcés en su libro Estaciones médicas para mayor confirmación de la
doctrina del apologético discurso, 1679 que indica que Juan de la Vega distribuyó los polvos
de quina a través de un boticario Diego Gómez Duarte. El médico Matías Domingo Ramón en
su libro sobre la quina en 1682 nos dice que los descubridores fueron indios de Quito, los cuales
al atravesar nadando los ríos, sufrían intensos escalofríos y graves enfriamientos, con fuertes
dolores, masticaban la corteza de unos árboles consiguiendo calmar el dolor para que poco a
poco entrara en calor sus cuerpos. Cuando los médicos averiguaron esto prescribieron por
analogía la corteza para la curación de la terciana y la cuartana, consiguiendo positivos
resultados. Los nombres que le dieron fueron polvos de los jesuitas, debido a que fue difundido
por éstos en el Perú y también fue conocido como polvos del doctor Vega porque fue el primero
que lo aplicó en España, polvo contra los escalofríos y enfriamientos, polvo de guarango, polvos
de china china o cascarilla.- Lyons, Albert. “El siglo XVII”, en Historia de la medicina,
Barcelona, Ediciones Doyma, 1984, p. 454. Antonio de la Calancha se refiere a ella como una
substancia que produjo resultados milagrosos en Lima. La noticia que la corteza daba resultados
milagrosos se extendió rápidamente igual que su demanda. Los jesuitas controlaban el

46
Paula Ermila Rivasplata Varillas

El virrey era un hombre culto que creía firmemente en la educación y en la medicina


como los medios para difundir el saneamiento. De esta manera fue el primero que se
preocupó por la educación de los niños de los vecinos de la ciudad de Lima, donde
abrió once colegios. A los maestros sólo se les exigió aprobar un examen.37 En cuanto
a la medicina, abrió dos cátedras en la Universidad San Marcos. El desarrollo de la
medicina fue un paso imprescindible para la difusión de los buenos hábitos sanitarios.
El virrey Chinchón dio una llamada de atención al cabildo por los desbordes de las
acequias que afeaban y amenazan con pestes a la ciudad. El resultado fue formar una
comisión para revisar el estado de ellas en 1632. Un aporte importante de este virrey
fue mandar al sargento mayor, Francisco Gil Negrete, la elaboración de un padrón de
vecinos.38
Melchor de Navarra y Rocafull, duque de la Palata (1681-1689)
Durante su gobierno, la ciudad de Lima se vio expuesta a otro gran terremoto, el de
1687, que arruinó la mayor parte de sus casas y sus obras públicas. 39 El Consejo de
Indias concedió por seis años a los vecinos exención de tributos y otras contribuciones,
excepto del papel sellado y de averías de ambos mares. La situación en la capital no
mejoró por las inestabilidades climáticas que condujeron a la esterilidad en los suelos
y falta de cosechas y granos que llevaron a una hambruna y a muertes de esclavos. 40
Ante esta situación, los vecinos hacendados y labradores de la ciudad de Lima y sus
valles solicitaron al Consejo de Indias se les prorrogase la exención de tributos por
ocho años más y que se rebajasen a la tercera parte los censos. Se accedió a la petición
por dos años más.41
En la memoria de este virrey se encuentran quejas sobre el descuido del cabildo
respecto a los temas urbanos en las secciones dedicadas al buen gobierno de la ciudad.
Ejemplo claro de ello es este virrey que asumió el orden y limpieza:
“La representación de esta ciudad por su Cabildo, pudiera tener más
autoridad, si los regidores cuidasen más de ello, pero se ha reconocido su
descuido en la conservación de sus propios, de que también ha de cuidar el
virrey, porque hacen falta a la limpieza de las calles, reparo de la fuente,
conductos de agua, y otras obligaciones del público, que son tan a cargo de

monopolio de su importación a España e Italia. Pues con la chinchona se curaba con rapidez la
enfermedad.
37 Libros cabildos de Lima. Libro Vigésimo segundo. Años 1631-1633… Op.cit. (18 de

noviembre de 1633).
38 Libros de cabildo de Lima, Libro Vigésimo Tercero, Años 1634-1639…Op. cit, p. 520.
39 Fisher, John. El Perú Borbónico 1750-1850, Lima, Instituto de Estudios Peruanos, 2000, p.

260. El virrey Melchor Portocarrero Lasso de la Vega, Conde de Monclova que gobernó el Perú
desde 1689-1705 dedicó buena parte del tiempo y los recursos a la reconstrucción de Lima, a
la que encontró en ruinas debido al terremoto de 1687.
40 Las estabilidades climáticas del periodo 1682-1687 fue globalizada, por ejemplo se

produjeron en Sevilla inundaciones severas que causaron mucha mortandad.


41AGI, Lima 509, cabildo 1, folio 8r. Censos sobre inmuebles arruinados por el terremoto de

Lima.

47
La Participación de los Virreyes…

la ciudad […] he podido conseguir el aumentar los propios de la ciudad en


7.500 pesos de renta nueva.”42
CONCLUSIONES
La salubridad, limpieza y medidas de sanidad en Lima fueron administradas por
diferentes instituciones en una suerte de superposición de funciones que
normativamente correspondían al Cabildo. Pero el hecho de ser Lima la capital del
virreinato y, como tal, residencia de todas las autoridades e instituciones
administrativas principales -Virrey, Audiencia, Intendencia- hizo que cada uno tomara
la responsabilidad por la salud pública como propia, ante la desidia del cabildo o la
falta de medios para cumplir con su obligación en diferentes periodos de la colonia.
Este artículo trata sobre el trabajo realizado por los virreyes de los siglos XVI y XVII.
El virrey del Perú residía en la ciudad de los Reyes, con su corte y guardia de honor
por lo que desde un comienzo se le hizo costumbre vigilar la higiene y el ornato de la
capital por ser sede del virreinato del Perú. Llegó incluso en ocasiones a dictar normas
de sanidad y policía urbana, como las incluidas en las célebres ordenanzas realizadas
por los virreyes Francisco de Toledo y García Hurtado de Mendoza.
Los virreyes del periodo en estudio intervinieron en la ciudad de Lima en forma
personal y mancomunada con otras instituciones en obras de saneamiento y mejora
del ornato y salud pública de la ciudad. Los virreyes imponían sisas o impuestos a la
población para obtener dinero para las obras públicas, también a veces unían esfuerzos
cuando estaban frente a desastres naturales como terremotos, maremotos u otros
inducidos por el hombre, como incendios, conatos de asaltos piráticos y epidemias.
De esta manera, la salud pública en Lima no sólo fue asumida por el cabildo sino
también por los virreyes. Prueba de ello fueron el conjunto de informes, autos,
decretos, proclamas y acciones realizadas por los virreyes del Perú durante los siglos
estudiados. Estas autoridades se enfrentaron a las limitaciones tecnológicas de la
época y a la dificultad de mantener la ciudad limpia y una infraestructura hídrica
operativa que en un principio fue manejable, pero que fue complicándose
enormemente.

42 Melchor de Navarra y Rocafull, Duque de la Palata, Virrey del Perú y Chile. Relación que

dejó a su sucesor el Conde de la Monclova del estado en que quedaba el Virreinato. Año de
1689, 322 ff. folio 49.

48
Recibido: 23 de junio de 2014 Historia y Región, Año II, N° 2, Lima (Perú), Nov. 2014: 49-83
Aceptado: 23 de setiembre de 2014 ISSN (impreso): 2309-933X

PIURA Y CATACAOS FRENTE AL DESAFÍO DE LA NATURALEZA Y LA


DOMINACIÓN COLONIAL HISPANA , SIGLOS XVI-XVIII 1

Piura and Catacaos facing the challenge of nature and the Hispanic colonial
domination, XVI-XVIII centuries

César Espinoza Claudio*


[email protected]

RESUMEN :
Nuestro ensayo intenta descubrir y analizar la información histórica que nos permita describir
e investigar las tendencias de formación y movimiento de la sociedad y la ciudad de San Miguel
de Piura frente a una geografía regional y a una tipología de eventos climáticos que fluyen
desde prolongadas sequías hasta el desencadenamiento de lluvias e inundaciones (FEN) entre
Tumbes y Olmos. Otro objetivo que trabajamos es la de analizar las relaciones de poder a nivel
local en la ciudad de San Miguel de Piura reconstruyendo su esquema urbanístico y
describiendo su centro en la vida pública practicado por los españoles, criollos e indígenas entre
los siglos XVI y XVIII.
PALABRAS CLAVE : Piura, Geografía, Catacaos, Clima, Ciudad.
ABSTRACT :
Our paper attempts to identify and analyze historical information that allows us to describe
and investigate the trends of formation and movement of society and the city of San Miguel de
Piura against a regional geography and a typology of climatic events flowing from prolonged
drought until the onset of rains and floods (FEN) between Tumbes and Olmos. Another goal
we work is to analyze the power relations at the local level in the city of San Miguel de Piura
rebuilding its urban pattern and describing its center in public life practiced by the Spaniards,
Creoles and Indians between the sixteenth and eighteenth centuries.
K EYWORDS : Piura, Geography, Catacaos, Climate, City.

1. EL DESIERTO , LOS CAMINOS , LAS MULAS Y LOS ARRIEROS EN CATACAOS,


PAITA Y P IURA2

1 Este ensayo forma parte del proyecto titulado “La sociedad de esclavos negros en la región de
Piura: 1780-1814. Etnicidad y control social en una microrregión costeña del Perú colonial”.
Proyecto N° 131501131 y financiado por el Vicerrectorado de Investigación de la UNMSM,
CSI-IIHS, Lima, Perú, 2013.
*
Sociólogo, docente e investigador en el Instituto de Investigaciones Histórico Sociales,
Facultad de Ciencias Sociales, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
2 La temática de la Conquista de América mantiene una abundante bibliografía. Uno de los

estudiosos interesantes por sus reflexiones socioculturales es Tzvetan Todorov. Para este
Piura y Catacaos frente al desafio…

D
esde 1532 Francisco Pizarro y sus acompañantes empiezan a utilizar los
caminos reales, tambos y puentes entre Paita y San Miguel. Para esta fecha
se había instalado una base militar bajo el nombre de “ciudad” de San Miguel
de Tangarará, ubicaba en la margen derecha de la desembocadura del río La Chira.
Una guarnición militar-administrativa de los Yngas estaba concentrada en Poechos y
la élite nativa en el sitio de La Chira (llamada después La Punta y, posteriormente
Sullana). No se conoce todavía con exactitud porqué razones la guarnición militar de
San Miguel se trasladó hacia el Alto Piura (quizá razones de guerra o la presencia de
lluvias intempestivas o la movilización militar de los indígenas Cañaris). Lo que sí se
sabe es que los españoles buscaban asentarse en espacios territoriales que dispusieran
de caminos, abastecimientos de agua y densas poblaciones que los acompañen en este
difícil proceso de colonización y de conquista militar. 3
Esta pequeña microurbe permaneció hasta 1578 en el territorio de lo que ahora es la
provincia de Morropon (Monte de los Padres). Aquí se estaciona temporalmente un
centenar de familias españolas, de indígenas centroamericanos y negros esclavos
refundando la ciudad con el nombre de San Miguel de Piura, un lugar en la que se
asientan clanes familiares españolas y clanes familiares indígenas de Moscalá,
Yapatera y Pabur. La presencia del FEN durante este año provocará una nueva
reconcentración y dispersión de la población esta vez hacia el territorio de Catacaos y
el tablazo de Paita. Hacia este punto cercano al mar logrará centralizarse la población
sobreviviente del otro valle que ha quedado inhabilitado para la residencia debido a la
destrucción intempestiva de los sistemas de riego y a la presencia implacable de
numerosas epidemias.
La despoblación indígena y la destrucción implacable del FEN y de las sequias ha
obligado a los españoles a bajar hacia las orillas del mar, cerca al puerto indígena de
Paita y a afincarse provisionalmente en sus playas y bahías, auxiliados esta vez por
los comuneros indígenas de San Lucas de Colán, Amotape y Malacas (Talara). Y, va
a ser desde esta fecha hasta prácticamente 1587 que quedará casi deshabitado el valle

ensayo hemos consultado: 2003. Deberes y Delicias. Una vida entre fronteras. Entrevistas con
Catherine Portevin, FCE, México. Véase en particular el punto 5. La diversidad humana. La
Conquista de América, pp. 133-152; y, 1998. La Conquista de América. El problema del otro.
Siglo XXI editores, México. Gabriela Ramos, 2010. Muerte y conversión en los Andes. Lima y
Cuzco, 1532-1670. IFEA, Lima, Perú. Silvio Zavala, 1993. Por la senda hispana de la libertad,
FCE, México.
3 La historia política de Piura para el siglo XVI ha sido sistematizado por Juan José Vega, 1993.

Pizarro en Piura. Instituto Cambio y Desarrollo, CYDES, Concejo Provincial de Piura; Ricardo
García Rosell, 1903-1907, “Departamento de Piura”. Boletín de la Sociedad Geográfica de
Lima, tomo XIII, pp.193-351 y pp. 419-46, Lima, Perú; Reynaldo Moya Espinoza, 1994. Breve
Historia de Piura. La Conquista. Instituto Cambio y Desarrollo, CYDES, Concejo Provincial
de Piura; Nadia Yanina Correa Gutiérrez, 2004. “La conquista española”. Cap. III, pp. 95-209.
En: Jose Antonio del Busto (Dir.) Historia de Piura, Universidad de Piura; 1994. Fundadores
de ciudades en el Perú (siglo XVI), Universidad de Piura, Piura. Raúl-Estuardo Cornejo, 2007.
El alma de Piura: elogio a un sentimiento. Lima, Editorial San Marcos.

50
César Espinoza Claudio

de La Chira (recorrido por el río Turicarami) y de igual forma los actuales territorios
de Chulucanas-Yapatera (antiguamente denominado valle de Moscalá y hoy conocido
como el Alto Piura).4
La presencia del corsario Thomas Cavendish, quien tomó por asalto e incendió la
ciudad de Payta en 1587, obligará a sus moradores y encomenderos a mudarse
temporalmente hacia el pueblo y “valle de Catacaos”. Un territorio indígena
administrado por linajes yungas estacionados en ambas orillas de lo que hoy en día se
conoce como el distrito de Catacaos. Posteriormente se iniciará las gestiones para
refundar la ciudad, y será el virrey Conde del Villar quien ordenará la reinstalación de
la ciudad en territorios de los indios de Catacaos en 1588. 5
Esta es la fecha de la fundación definitiva de la ciudad sobre la base de una
arquitectura de riego construida por los Yngas en lo que ahora se llama El Tacalá
(Castilla). La ciudad y provincia empieza a denominarse San Miguel de Piura del
Villar. Desde este punto se administra el agua temporal que llega por el río, y los
indígenas de Catacaos serán reubicados en un territorio y sitio inundables como
Guamará obligándolos a migrar hacia las partes altas y desérticas. Tiempo atrás, don
Francisco de Toledo había organizado este espacio humano bajo la modalidad de
comunidades indígenas (reducciones) asociando parcialidades nativas y foráneas que
migraban temporalmente hacia otros territorios buscando el agua, la tierra de
humedad, los pastizales, o sea, la reproducción de su base material y la generación de

4 Antonio de la Calancha, 1638 (1974). Crónica Moralizada. Edic. Ignacio Prado Pastor, tomo

I, pp. 110, 112, 114 y 132, Perú. “En el Perú los vientos Australes generan los temperamentos,
ay bochorno si ellos no soplan, i ay frío o fresco cuando ellos corren i asi porque es quotidiano
el Sur, se conserva una simbolización tan agradable, que no se conoce en la redondez del mundo
verano más fresco, ni invierno más templado, o ablando con rigor ni el invierno aflige, ni el
verano apura, porque las sombras son frescas aun en los caniculares, i corriendo viento son
agradables, i en guardandose el ayre en días más fríos, son los aposentos templados sin necesitar
de estufas.....Los muchos que se admiran de no saber la causa, porqué en el Perú estando a dos
leguas de distancia, o en dos cuadras de diferencia, i aun en un mismo lugar i día y ora, ay tres
y cuatro temples diferentes; tiene fácil respuesta, i clara filosofía. El viento sur, o los ayres
australes.... A sido siempre este Perú de un cielo benévolo, hermoso y claro, de hermosísimos
celajes i pintados arreboles, mitigando los ayres frescos del Sur a los ardientes calores de la
tórrida.....Por acá no se a visto ambre, solo llega la carestía a que se vea menos abundancia,
conque sube el precio, mientras llegan socorros de los valles circunvecinos, con ser el pan de
trigo mantenimiento común de todos géneros de gentes, las pestes no an sido por corrupción de
aire, ni llegan a ser generales...(Y) que sea más fecunda esta tierra, que la de España i Europa,
es evidente, pues acá se dan todas las frutas que de allí se traen, i allá no fructifican las más que
de acá se llevan. Es tanto el vino, azeite, miel, azúcar, i la abundancia de trigo, maíz, arroz y
otras varias semillas i frutas sustanciales i legumbres propias que ecede al otro medio mundo”.
También puede consultarse a Nicole Bernex de Falen, y Bruno Revesz, 1988. Atlas regional de
Piura. Edic. Cipca-Pucp.
5 Anne Marie Hocquenghem, 1998. Para vencer la muerte. Piura y Tumbes, raíces en el bosque

seco y en la selva alta. Horizontes en el Pacífico y en la Amazonía. CNRS-PICS 125, IFEA,


CIPCA, INCAH, Perú. Reynaldo Moya Espinoza, 1994. Historia de Paita. Edic. Panorama,
Piura.

51
Piura y Catacaos frente al desafio…

un excedente productivo para cancelar sus cartas fiscales. Desaparece lentamente la


sociedad étnica tallán y sobreviven múltiples poblaciones yungas bajo una diversidad
de nombres y grupos étnicos, serranos y costeños. 6
Una de las principales preocupaciones de las autoridades españolas para construir la
economía y la sociedad regional es la de reiniciar el uso de los caminos terrestres y
marítimos, los tambos y los puentes existentes entre los pueblos ubicados a orillas del
mar y las poblaciones asentados en las nacientes cordilleranas de Morropon,
Guancabamba, Ayabaca, Cuenca, Loja y Jaén de Bracamoros.
El interés de reabrir una vía terrestre hacia esta zona tenía como objetivos, tanto la de
“pacificar” a los indígenas de la sierra de Piura, como la de reajustar una vía marítima
de comunicación marítima con Tumbes-Panamá. Los españoles encontraron en pleno
funcionamiento un camino real que unía a Paita con San Miguel de Piura, y a este con
Saña-Trujillo. Desde Lima el virrey buscará articular el movimiento de las mercancías
del sur andino para facilitar su envío con mulas y llamas hasta Paita, para allí
embarcarlas con destino a Panamá. El movimiento del comercio de importación y del
transporte del tesoro del Rey utilizará los caminos y tambos que cruzaban el desierto
de Olmos y Pabur hacia la ciudad de SM de Piura y su transporte hacia el puerto de
Paita.
En la apertura y mantenimiento de esta trocha terrestre participaron un gran número
de indígenas de los pueblos de Catacaos y Colán, los mismos que habían sido
congregados con el fin de que en adelante brindaran el auxilio con su fuerza de trabajo,
las caravanas de las bestias y el movimiento de los viajeros que se desplazaban en el
extenso trayecto entre Tumbes y Olmos hasta la ciudad de Saña. El trayecto de estos
caminos no era fácil y en la época lluviosa se tornaba intransitable, por lo que muchos
viajeros tuvieron que permanecer en San Miguel de Piura a partir de diciembre hasta
que pasaran las lluvias se reanudara el tráfico de las mulas, de los negros esclavos y
el estacionamiento de toda clase de embarcaciones en la bahía de Paita.7
Sin embargo, no es nada raro que los caminos y las trochas desaparecieran
temporalmente por la acción de los vientos y de las lluvias. Numerosos temporales y
huaycos ocurren transformando el paisaje del tablazo de Sechura. Se trata de
temporales fuertes que derriban gran cantidad de árboles y quebradas cerrando los
caminos e interceptando así la comunicación con los pueblos serranos ubicados en los

6 Bruno Revesz, y otros, 1997. Piura, región y sociedad. Derrotero bibliográfico para el
desarrollo. Cipca, CERA Bartolomé de las Casas, Perú. José Antonio del Busto D. 1969. Dos
personajes de la conquista del Perú. Editorial Universitaria, Lima, Perú, pp. 1, 14 y 15.
7 Luis Miguel Glave, 1993. “La Puerta del Perú: Paita y el extremo norte costeño, 1600-1615”.

En: Boletín del Instituto Francés de Estudios Andinos, N° 22 (2), pp. 497-519, Lima, Perú.
1991. “El puerto de Paita y la costa norteña en la historia regional de Piura”. En: Boletín del
Instituto Francés de Estudios Andinos, N° 20 (2), pp. 501-509, Lima, Perú.

52
César Espinoza Claudio

confines de esta provincia, bloqueando el comercio con Loja-Cuenca y los pueblos de


la Audiencia de Quito.
En el mantenimiento de los caminos, los tambos y los puentes participan los indios de
las comunidades y los negros esclavos de las haciendas; a estos últimos se les unen
peones asalariados provenientes de los gremios de artesanos o de las cofradías urbnas,
así como toda clase de labradores de las haciendas y estancias ganaderas del Alto
Piura. Piura no podía vivir aislado del comercio de Tierra Firme (Panamá) e incluso
de Acapulco (México). En efecto, casi todas las autoridades regionales mostraban una
especial preocupación para abrir y mantener un camino nuevo desde el pueblo de
Catacaos, pasando por el tambo de Congorá, y terminando en la ciudad-puerto de
Paita. En este punto terminal coincidían las rutas terrestres y marítimas del norte del
virreinato del Perú.8
Fuertes ventarrones o dilatados incendios destruían los caminos, los puentes y los
tambos. En otros casos se trataba de un furioso temporal de viento y lluvias el cual
arrastraba una considerable multitud de árboles aun de las más corpulentas y robustas
cerrando enteramente el camino e interceptando la comunicación con las reducciones
de indios de Malacas (Talara), Amotape y Querecotillo. Concluido los ciclos de
tormentas e imprevistos naturales se trataba ahora de eliminar del camino los muchos
y gruesos árboles caídos y de igual forma, la de aplanar los grandes zanjones
(quebradas) formados por la caída de las lluvias y los derrumbes o pedazos de montes
que se habían precipitado en dirección a los afluentes y orillas de los ríos.
En el transcurso del siglo XVIII la región de Piura se ha especializado en la
producción de algodón en tierras ubicadas en las orillas y desembocaduras de dos ríos:
el Piura y La Chira. En los tramos territoriales finales de estos ríos se han instalado
para la administración de esta faja costera dos comunidades indígenas, San Lucas de
Colán (margen izquierda del río La Chira) y San Juan Bautista de Catacaos (margen
izquierda del río Piura).9 Ambos pueblos de indios administran porciones de tierras
en la desembocadura (deltas o islas) de ambos ríos, pero sus asentamientos urbanos
principales se encuentran en los lugares señalados. El primero a una legua de la ciudad
de San Miguel de Piura, y el segundo, a similar distancia de la ciudad puerto de Paita.
Ambos pueblos utilizan la existencia y migración temporal de poblaciones foráneas o
de trabajadores eventuales para extender sus fronteras agrarias y administrar sus

8 Anne Marie Hocquenghem, 1993. “El Camino de Pizarro en Piura”. En: I Semana de la
Identidad Cultural 1992. Ponencias y Conclusiones. Instituto Nacional de Cultura Piura y
Universidad Nacional de Piura, pp. 78-144.
9 En las orillas del mar se encuentra Sechura, comunidad de pescadores, vecina de Catacaos, y

Paita junto a San Lucas de Colán. Véase mapa adjunto.

53
Piura y Catacaos frente al desafio…

sistemas de riego. Lo que los diferencia es que Colán goza de agua permanente
durante todo el año y Catacaos sólo de cuatro meses. 10
En la sociedad regional los clanes familiares de estas dos comunidades se encuentran
vinculados vía el matrimonio, los negocios y la participación política en el gobierno
regional de Piura. Si durante el siglo XVI y la mitad del siglo XVII todavía se
mantuvieron hegemónicos en la élite indígena el clan de la familia La Chira
(descendientes de la nobleza tallán que intentó liquidar Pizarro en 1532), en Catacaos
se unirán los clanes familiares de La Chira-Colán-Pariñas con la finalidad de mantener
y reproducir la tradición familiar, los privilegios sociales y su posición política en el
gobierno colonial simbolizando en el imaginario colonial La República de Indios.
Posteriormente, en el siglo XVIII se registraría el ascenso de nuevos clanes familiares
vinculados a estos últimos pero esta vez aliados a otras familias y noblezas yungas de
Lambayeque como los Fayso-Temoche. Lo interesante de esta experiencia social es
que al interior de este microespacio rural de Catacaos se reproducirán los lazos
sociales y las interacciones parentales que permitirán la conservación de las
tradiciones y la memoria indígena de un pueblo que luchaba y resistía con sus propias
estrategias culturales no sólo contra el desierto sino también contra la opresión y la
colonización española.11
En el último tercio del siglo XVIII, Catacaos casi monopolizará la producción del
algodón. Al interior de este espacio territorial se concentraba la mayor parte de la
población indígena costeña. Debido a la carencia temporal del agua las gentes de sus
diversas parcialidades están obligadas a movilizarse a varios puntos del desierto
buscando “jaguayes” (ojos de agua) para proseguir con la modalidad de una
agricultura temporal y de orilla de granos y cereales pero también de la crianza del
ganado caprino, mular y vacuno. Se trata de un mundo rural que multiplica sus
fronteras agrarias con cultivos temporales, altamente dependientes del clima y de la
fuerza de trabajo indígena familiar. La gran variabilidad climática y la ocurrencia de

10
José Ignacio de Lecuanda, 1966 (1793). “Descripción geográfica del Partido de Piura”. En:
Mercurio Peruano, Edición facsimilar. Lima, Biblioteca Nacional del Perú, tomo VIII.
Roxanne E. Cheesman Rajkovic, 2011. El Perú de Lequanda: economía y comercio a fines del
siglo XVIII. Lima, IEP, Fundación M. J. Bustamante De la Fuente, 2011.
11 Sobre los grupos étnicos costeños véase los trabajos de: Oswaldo Fernández Villegas, 1992.

“Unión étnica en el curacazgo Nariguala, Costa Norte del Perú, siglo XVIII”. En: Boletín de
Lima, Nº 14, pp. 43-48 (81), Lima. 1988. “Curacazgos de la costa norte: Piura”. En: Boletín de
Lima, Nº 60, pp. 45-46, Lima. Eduardo Franco Temple, 1981. Grupo cataquense y ritual en la
fiesta de Semana Santa. Tesis Bachiller, Mención Antropología, Programa Académico de
Ciencias Sociales. PUCP, Lima. Alejandro Diez Hurtado, 1988. Pueblos y caciques de Piura:
siglos XVI y XVII. Piura: CIPCA, Perú. 1992. “Las comunidades indígenas del Bajo Piura:
Catacaos y Sechura, siglo XIX”. En: Biblioteca regional, N° 10, Piura: Centro de investigación
y promoción del campesinado. Cipca, Perú. Lorenzo Huertas, 1991. “Perturbaciones étnicas en
Piura”. En: Boletin del Instituto Francés de Estudios Andinos, N° 20 (2), pp. 489-500, Lima,
Perú. Jacobo Cruz Villegas, 1982. Catac Ccaos: origen y evolución histórica de Catacaos.
Piura, CIPCA, Perú.

54
César Espinoza Claudio

eventos extremos (inundaciones, huracanes, heladas, sequías e incendios de los


bosques) ocasionran grandes pérdidas y la migración de sus habitantes hacia Paita,
Morropón, Yapatera y Pabur. Un movimiento migratorio y de ocupación de tierras
nada nuevo ya que antes de la llegada de los españoles, las familias y parcialidades de
los Catacaos organizados en la etnia de los tallanes administraban y explotaban estos
territorios que abarcaban desde las nacientes del río Piura hasta los límites con
Sechura bajo la dependencia y obediencia a los Yngas. 12
2. GEOGRAFÍA Y ALTERACIONES CLIMÁTICAS
En el transcurso del siglo XVIII la región de Piura se ha especializado en la
producción de algodón en tierras ubicadas en las orillas y desembocaduras de dos ríos:
el Piura y la Chira. En los tramos territoriales finales de estos ríos se han instalado
para la administración de esta faja costera dos comunidades indígenas, San Lucas de
Colán (margen izquierda del río La Chira) y San Juan Bautista de Catacaos (margen
izquierda del río Piura).13 Ambos pueblos de indios administran porciones de tierras
en la desembocadura (deltas o islas) de estos ríos, pero sus asentamientos urbanos
principales se encuentran en los lugares señalados. El primero a una legua de la ciudad
de San Miguel de Piura y el segundo a similar distancia de la ciudad puerto de Payta.
Ambos pueblos utilizan la existencia de poblaciones foráneas o de trabajadores
eventuales para extender sus fronteras agrarias y administrar sus sistemas de riego. Lo
que los diferencia es que Colán goza de agua permanente durante todo el año y
Catacaos sólo de cuatro meses. En la sociedad regional los clanes familiares de estas
dos comunidades se encuentran vinculados vía el matrimonio, los negocios y la
participación política en el gobierno regional de Piura. Si durante el siglo XVI y la
mitad del siglo XVII todavía se mantienen hegemónicos en la élite indígena el clan de
La Chira (descendientes de la nobleza tallán que intentó liquidar Pizarro en 1532), en
Catacaos se unirán los clanes familiares de La Chira-Colán-Pariñas con la finalidad
de mantener la tradición familiar, los privilegios sociales y su posición política en el
gobierno colonial. Posteriormente, en el siglo XVIII se registra el ascenso de nuevos
clanes familiares vinculados a estos últimos pero esta vez aliados a familias y noblezas
yungas de Lambayeque como los Fayso-Temoche. Al interior de este micro espacio
rural de Catacaos se reproduce los lazos sociales y las interacciones que permitirán la

12 César Espinoza Claudio, 2005. “La lucha por el algodón en las tierras tropicales de Piura: la
comunidad indígena de Catacaos y su incorporación subordinada a la economía regional
colonial y republicana: XVI-XIX”. En: Investigaciones sociales, Nº 14, CSI-IIHS, UNMSM,
pp. 235-268.
13 En las orillas del mar se encuentra Sechura, comunidad de pescadores, vecina de Catacaos, y

Payta junto a San Lucas de Colán. Véase: Lorenzo Huertas Vallejos, 2000. La costa peruana
vista a través de Sechura: espacio, arte y tecnología. Concejo Provincial de Sechura; Lima,
INC, PromPerú, Universidad Ricardo Palma; 1995. Sechura: identidad cultural a través de los
siglos. Municipalidad de Sechura, Piura.

55
Piura y Catacaos frente al desafio…

conservación de las tradiciones y memoria indígena de un pueblo que lucha no sólo


contra el desierto sino contra la opresión y colonización española.
En el último tercio del siglo XVIII, Catacaos monopoliza la producción del algodón.
Al interior de este espacio territorial se concentra la mayor parte de la población
indígena costeña. Debido a la carencia temporal del agua están obligados a un tipo de
agricultura temporal y de orilla. Se trata de un mundo rural con cultivos de temporal,
altamente dependientes del clima. La gran variabilidad climática y la ocurrencia de
eventos extremos (inundaciones, huracanes, heladas, sequías e incendios de los
bosques) ocasionan grandes pérdidas y la migración de sus habitantes hacia Payta,
Morropón, Yapatera y Pabur. Antes de la llegada de los españoles los Catacaos
administraban estos territorios que abarcaban desde las nacientes del río Piura hasta
los límites con Sechura.
3. PIURA Y EL VALLE DE CATACAOS
La costa norte peruana se caracteriza por la existencia de numerosos valles separados
por extensos tablazos desérticos y ríos que desembocan de los Andes. Numerosas
aglomeraciones de núcleos arbóreos, vientos del sur y médanos grisáceos se combinan
en la superficie para dar forma externa a la naturaleza subterránea y espacial en
continuo movimiento e interconexión con la atmósfera y los vientos marinos.
Corrientes oceanográficas, ríos, lagunas y pantanos refugian a una compleja vida
animal y vegetal que moviliza y transporta abundante energía en múltiples
dimensiones conforme a las estaciones climáticas y al comportamiento del entorno
ambiental.14
Este vasto espacio regional contiene varios elementos combinados por una particular
geografía que comunica a corta distancia el Oceáno Pacífico con las cadenas
cordilleranas de Huancabamba-Ayabaca-Morropón. Así, tres grandes cuencas
hidrográficas configuran un paisaje natural conectado con el mundo amazónico a
través del río Huancabamba y la frontera marítima del Oceáno Pacífico como centro
terminal de los ríos La Chira y Piura. Teniendo en cuenta estos factores encontramos
que el medio geográfico piurano configura un reflejo exterior de la evolución histórica
denominada paisaje natural y/o cultural conforme se registran las actividades
transformativas del hombre y sus modalidades de tecnología y organización social. 15
Los valles de La Chira y Piura se encuentran divididos y separados por un extenso
tablazo desértico. Durante las épocas de lloviznas los médanos y la superficie

14 En Piura ha empezado a estudiarse las alteraciones climáticas llamadas “El fenómeno El


Niño” que es parte de otros eventos en la Cuenca del Pacífico (ENSO).Ver: International
Engineering Co., 1967. Proyecto de Almacenamiento y Derivación Chira-Piura. Estudio de
Factibilidad, vol. I, p. 51. Javier Pulgar Vidal, 1975. Geografía del Perú: las ocho regiones del
Perú. Editorial Universo. Lima.
15 Emma Rubin de Celis, 1975. Las Caps de Piura y sus contradicciones. Cipca, p. 83.

56
César Espinoza Claudio

territorial se transforma temporalmente en importantes espacios de concentración


acuática (lagunas) que se rebalsan cuando superan las fronteras de las lomas naturales
provocando la aparición intempestiva de numerosos brazos fluviales con dirección a
las partes bajas de Catacaos y confluyendo finalmente con los territorios de la
comunidad indígena de Sechura y de Olmos. Estos derrames temporales permitirán
conseguir el humedecimiento de vastos espacios territoriales en ambas márgenes del
río Piura, apareciendo una compleja y variada vida vegetal. Entre las plantas
favorecidas encontramos los bosques de algarrobos y numerosas especies de
pastizales y gramíneas en general. Este es un evento natural que también se repite en
los desiertos de Sechura-Olmos y la parte norte del valle de La Chira o sea, Pariñas-
Tumbes.16
Las estaciones climáticas y su cercanía a la línea ecuatorial producirán sucesivos
cambios en las condiciones meteorológicas regionales. Por tanto, es casi normal la
existencia del verano e invierno para el entorno físico piurano. Sin embargo, un verano
no siempre significa que llueva en la sierra. Lo normal es que se presentan importantes
períodos de sequía o de imprevistos momentos de lluvias torrenciales. En los
primeros, las especies vegetales serán calcinadas por la fuerza del calor y del desierto,
y en el segundo, las plantaciones agrícolas serán destruidas y arrasadas, los bosques,
vegas y orillas de los ríos terminarán sacudidos por la fuerza de las aguas que
finalmente culminarán perdiéndose en la inmensidad del desierto.17
Los complejos comportamientos periódicos de las fuerzas de la naturaleza (sequías,
lluvias torrenciales, terremotos, erupciones volcánicas, cambios intempestivos de las
corrientes marinas, vientos tempestuosos, etc.) no han merecido todavía la atención
de los estudiosos de las Ciencias Sociales. En este sentido, estudiar una etapa o un
período histórico implica el conocimiento de las condiciones naturales de un espacio
territorial elegido, examinar al hombre en sociedad y en interacción permanente con
su entorno cultural. Por tanto, casi constantemente al medio geográfico le toca
enfrentarse a dos grandes fuerzas: 1) Los hombres y las fuerzas sociales de producción
y 2) las fuerzas de la naturaleza.18
La monografía de Francisco Mugguiro (1981) describirá a Catacaos como “un valle
arenoso y sombreado por el algarrobo”.19 Nos preguntamos: ¿Cuáles han sido los
cambios cualitativos de la geografía del algarrobo cataquense? Revisando las crónicas
y los documentos más tempranos del siglo XVI constatamos la existencia inmemorial

16 Nicole Bernex de Falen y Bruno Revesz, 1988, pp. 58-65.


17 Antonio Mabres, 1992. “Actividades y Proyectos de Investigación sobre el fenómeno “El
Niño” y afines en la Universidad de Piura”. En: Revista Epoca, Nº 250, marzo-abril.
18 Witold Kula, 1973. Problemas y métodos de la Historia. Edit. Siglo XXI, México, p. 521.
19 Francisco Mugguiro, 1983. Catacaos: una comunidad campesina en la Panamericana. Edic.

Cipca, Mimeo, pp. 81-82.

57
Piura y Catacaos frente al desafio…

del algarrobo en la vida geográfica de esta microregión costeña.20 Los arqueólogos y


las investigaciones de paleobotánica no explican su origen y antigüedad más sí su
presencia en el proceso histórico de emergencia de las civilizaciones yungas. En
Catacaos, el algarrobo formaría parte de los recursos vegetales que conforman las
fronteras húmedas y fertilizadas del valle ya sea por efecto de las inundaciones del río
Piura como de las lluvias que se presentan cíclicamente.
Actualmente los límites de la comunidad de Catacaos, en su extremo sur, empiezan
en el kilómetro 1,000 de la Panamericana Norte que viene desde Olmos-Sechura y
avanza hasta los territorios eriazos de la comunidad de San Lucas de Colán, ubicado
en el valle de La Chira en dirección suroeste. Su extensión territorial mide 84,335
hectáreas, de las cuales utilizan productivamente 10,335 hectáreas con diversos
cultivos de exportación y de consumo interno. El resto, unas 70,000 hectáreas son casi
terrenos eriazos y contiene sólo pequeños oasis, jagueyes, caminos y lagunas. Entre
las últimas señaladas destacan las de Letirá, Ñapique y San Ramón. 21 En el año de
1980 casi el 90% de la superficie de las tierras cultivables fueron dedicadas a la
producción del algodón Pima bajo diversas modalidades empresariales de
organización de la tierra. Hoy este paisaje agrario se ha modificado hacia otro tipo de
plantas.
De igual forma, los planos de la comunidad registran un territorio extendido en ambas
márgenes del río Piura. Su frontera oriental, en la margen derecha, encuentra su límite
natural en los montes de arena llamados Capado, Congorá y Cerro el Tunal. En la
margen izquierda su límite es un antiguo camino llamado de los Incas o Morante. En
el extremo Oeste se encuentra un conjunto de lomas llamados: Tambolero, Colorado,
Loma Blanca, Loma Cheleque, que marcan sus límites con las comunidades de
Sechura y Olmos.22
Si se observa estos territorios desde la ciudad de Piura aparenta un espacio plano, sin
embargo esta impresión es falsa. Los estudios de Juan N. Portocarrero,23 a comienzos
del siglo XX demuestran que este espacio territorial de Catacaos representa un plano
inclinado y que desciende desde los 31.7 metros sobre el nivel del mar acompañado
de un conjunto de colinas en los puntos de Sinchao Grande, Tambolero Blanco, Vega
del Caballo, Vega del Venado, Vega Redonda, Jabonillo y Vega del Cenizo. La

20 Ramón Ferreyra, 1979. “El algarrobal y manglar de la costa norte del Perú”. En: Boletín de
Lima, Nº 1, julio, pp. 12-23. Miguel Clusener Goot, 1987. “Estudios ecológicos sobre la
distribución de los manglares en la costa norte del Perú”. En: Boletín de Lima, Nº 49, pp. 43-
52.
21
En el año de 1980 casi el 90% de las tierras cultivables fueron dedicadas a la producción del
algodón Pima bajo diversas modalidades empresariales de organización de la tierra. Véase F.
Mugguiro, 1983, p. 83.
22 Jacobo Cruz Villegas, 1982, p. 23.
23 Juan Portocarrero, 1907. “Los Trabajos de la Comisión de Irrigación de Piura”. En: Boletín

del Cuerpo de Ingenieros de Minas, Nº 55, Lima, pp. 12-55.

58
César Espinoza Claudio

presencia de estos accidentes orográficos anula la imagen de un territorio


completamente desértico ya que las garúas anuales y las precipitaciones fluviales que
ocurren cíclicamente permitirán organizar una diversidad de lagunas, pozas y
estaciones de bosques multicolores que serán utilizados como plataformas de paso
por las poblaciones volátiles, terrestres y marinas, así como también de viajeros y
caminantes en sus cuatro direcciones.
Este paisaje natural particular contenido por desiertos, semidesiertos y terrenos
eriazos del Bajo Piura va a modificarse de acuerdo a la relación que mantengan el
medio ambiente y las corrientes oceanográficas y la acción del hombre. Su significado
como áreas forestales será marginal por la dispersión en la que se encuentran las
arboledas de los algarrobales, zapotes, lipes y faiquillos. Pero precisamente vale
preguntarse ¿sí en temporadas de arrasamiento de los bosques compactos, estos
eventos naturales tuvieron alguna función, de recuperación o aniquilamiento?24
4. CONDICIONES CLIMÁTICAS EN PIURA-CATACAOS
El clima es la unidad esencial para la subsistencia de los pueblos yungas de la costa
norte del virreinato del Perú. Catacaos se ubica en medio de un desierto cruzado por
un río que unifica los paisajes y los modos de vida. Orillas y fronteras verduscas de
algarrobo-hualtaco avanzan y retroceden regularmente acondicionados por la
presencia de las alteraciones climáticas. Entre los meses de diciembre-abril la mayor
riqueza que abunda es el agua. Los animales, las plantas y la tierra reseca se
entusiasman por la llegada vivificadora de la lluvia, del agua y de los vientos
dominantes del sur. Las masas de aire, provenientes de todas las direcciones se
precipitan sobre el duro y expansivo desierto, y las corrientes marinas del norte y del
sur se cruzan entre Sechura y Paita modificando las condiciones físicas locales,
ofertando un aire seco y ardiente que envuelve este valle y el cielo de verano es el
paraíso de las estrellas y de la luna de Paita.25
Ahora bien, un viajero europeo del siglo XVIII, llamado Tadeo Haenke, nos ofrece
sus observaciones personales sobre la fuerza de los vientos en Piura en el tiempo
histórico de los Borbones. En esta región:

24
César Espinoza Claudio, 1985. Piura frente al desafío de la Naturaleza: lluvias y sequias en
Catacaos, siglos XVIII-XIX, UNMSM. Oficina de Programación y Estadística, 1972.
Diagnóstico del sector Medio y Bajo de Piura. Lima, p. 17.
25 Salvador Rómulo León. “La palabra “aguacerón”, la lluvia, la posible influencia lunar y un

error del Dr. Eguiguren”. En: La Industria, 28 de julio, Piura. También puede examinarse:
Manuel Vegas Velez, 1989. “Ecología y Mar Peruano”. En: Documento de Comunicación, Nº
3, Concytec, mayo, 1986, “Apuntes Oceanográficos”, Cap. II. Vol. VI. En: Juan Mejía Baca,
Gran Geografía del Perú. Naturaleza y Hombre. Santiago Antúnez de Mayolo, 1986. “Sequías
e inundaciones”. En: Boletín de Lima, Nº 46, Perú. Lorenzo Huertas, 2009. Injurias del tiempo:
desastres naturales en la historia del Perú. Lima: Universidad Ricardo Palma. Editorial
Universitaria, Perú.

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Piura y Catacaos frente al desafio…

“Los vientos que generalmente se experimentan en Paita son de la parte del


Sur y de estos se halla resguardada aquella rada por la montaña de la silla.
Los del Norte que son las brisas, no recalan hasta allí; y si alguna vez sucede,
al cabo de algunos años, es con irregularidad. Desde noviembre hasta marzo,
que es la estación de verano en todas aquellas costas suelen experimentarse
algunos terrales, que son vientos por el E. y el E.S.E, pero muy flojos, y al
fin pasan a entablarse al S.E y S.S.E”.26
La presencia de largos períodos de sequías y la caída de dramáticas lluvias torrenciales
saludaron la fundación y reasentamiento de la ciudad de San Miguel de Piura:
“En el valle donde permaneció poco tiempo por la mala calidad del
temperamento. Trasladose poco después al lugar que hoy ocupa, muy
inmediato al primero, en el cual se conservan las ruinas della, bajo el nombre
de Piura La Vieja ó lugar de Santa Ana; pero no sería de admirar que con el
tiempo se trasladase también a otro terreno más cómodo, porque ya se
experimenta en el día que muchas de sus calles y casas las va cubriendo la
arena, y se halla continuamente amenazada de las corrientes o del río, que
saliéndose de su madre, ha hecho varias veces mucho daño a la población”.27
Entre 1532 y 1588 se produce la destrucción de un sistema hidráulico que permitía el
riego de los campos de cultivo entre los valles de La Chira y el Piura. Carlos V y
Francisco Pizarro orientaron la economía regional hacia la construcción de una base
política-militar-comercial refundando la ciudad de SM de Piura y el negocio de las
estancias ganaderas y las tinas de jabón y fábricas de cordobanes. Esta reorientación
de la economía regional esta vez sin Yngas ni tallanes, provocó que en un corto lapso
de tiempo los paisajes agroecológicos yungas desaparecieran por el ataque destructivo
de las cortinas o trombas de agua que hinchaban los cauces de los ríos provocando
desbordes e inundaciones de las llanuras desérticas y ampliándose los límites y las
fronteras del desierto, transformándose los secos arenales desérticos en apenas
dispersos lotes de tierra húmeda y tierra fecunda. Al respecto Haencke apunta para el
último tercio del siglo XVIII:
“Observose en estos parajes que escaseando las lluvias en 6, 8 ó 10 años,
vienen luego tan abundantes que inundan los campos y corren ríos por las
calles de los pueblos; pero en tales casos produce el terreno, sin otro cultivo,
melones, sandías, calabazas, arbustos de algodón, flores y yerbas con la
mayor profusión”.28
En muchos casos, ahora la caída y presencia de estos ciclos de lluvias son benéficas
pero para pequeños productores indígenas dispersos en medio del desierto; las
Composiciones de tierras de Toledo y el Marques de Mancera protegió relativamente
a los campesinos indígenas nucleados en reducciones y comunidades indígenas para

26 Haënke, Tadeo, 1901, Descripción del Perú, Imprenta El Lucero, p. 242.


27 Haënke, T., 1901: pp. 242-243.
28 Haënke, T., 1901, p. 327.

60
César Espinoza Claudio

fortalecer su presencia en una geografía que había fijado a Paita como la principal
base político-militar urbana de comunicación con Lima y Panamá. En esta parte de la
costa norte del virreinato del Perú se fortaleció el modelo de la República de Indios
ya que sus habitantes pudieron contener la voracidad mercantilista de los corregidores,
encomenderos y curas locales. El Estado virreinal reagrupa a parcialidades nativas y
forasteras, estos pueblos indígenas se acoplan a la dinámica comercial y obtienen
excedentes monetarios para financiar la construcción de edificios monumentales
religiosos entre los médanos y las dunas desérticas en calidad de símbolos religiosos
y de su nueva identidad pero esta vez sometidos al gobierno de los virreyes y
posteriormente de Felipe II. En su vida cotidiana las familias tallanes conservan
todavía su lengua y herencia cultural agrícola, viven regocijados en medio de albas y
sermones, organizando numerosas fiestas en la que beben, gritan, conversan y planean
los negocios para el futuro y la cancelación de las deudas. Despliegan toda una
diversidad de actividades culturales y festivas para expresar y representar su presencia
y expansión a lo largo del río Piura. Los curacas y los jefes de las parcialidades
realizan actos celebratorios y de agradecimiento a los dioses del cielo quienes con sus
aguaceros fecundan la tierra y los desiertos de Congorá, Letirá, Guamará, Cucungará
y Narigualá. Las lluvias y los desbordes del río Piura fructificarán las plantas y la
vegetación para defenderse de los postreros días cálidos y ardientes.
Conquistar y reconstruir el valle de Catacaos no fue una tarea fácil para los habitantes
yungas. Organizar sus campos agrícolas dominando las aguas que divagaban en varias
direcciones entre el tablazo, los médanos y las dunas desérticas demandó mucha
inversión de energía humana para re construir antiguos sistemas de circulación,
distribución y almacenamiento del agua que permitiera asegurar el crecimiento y la
reproducción de plantas, animales y hombres. En esta pugna con la Naturaleza se tuvo
que vencer las zonas de meandros con aguas malsanas, combatir los paisajes de aguas
dormidas e insalubres que multiplicaban la presencia de insectos productores de
fiebres palúdicas. Combatir estas enfermedades no fue una tarea simple.
Pacientemente tuvieron que erigir e imponer sistemas modernos de desagüe e
irrigación, con eficaces y veloces mecanismos redistribuidores del agua. Los tallanes
se habían obstinado y triunfaron en esta dura tarea de domesticar el agua para ampliar
sus fronteras agrarias y labrar las tierras del algodón, del maíz y del trigo. En este
largo proceso de conseguir el movimiento obediente y la regularización de los
caudales del agua se han conformado sociedades estratificadas y jerárquicas, es decir,
sociedades disciplinadas que administraban un calendario agrícola y climático. 29 Las
investigaciones de Luis Miguel Glave, Pavel Elias Lequernaqué y de Oswaldo
Fernández Villegas han fortalecido la idea de que en estos siglos iniciales de la

29 César Espinoza Claudio, 1985. pp. 10-20.

61
Piura y Catacaos frente al desafio…

dominación española empezó a funcionar la República de Indios liderados por los


Cabildos de Indios y sus Cajas Comunales. 30
5. ALTERACIONES CLIMÁTICAS E HISTORIA REGIONAL
Los trastornos climáticos que acontecen en los períodos cíclicos del medio ambiente
piurano están encadenados a un proceso mayor de oscilación entre Atmósfera-
Océano. Esta variable constante que impone la Naturaleza regula los movimientos de
temperatura, vientos y precipitaciones pluviales con grave impacto en la vida
económica de la costa norte del virreinato del Perú. En rigor, el fenómeno de “El
Niño”31 es parte constituyente del Anticiclón del Pacífico que como sistema de vientos
divergentes de alta presión origina la corriente marina del Pacífico sur. En efecto,
durante las temporadas de invierno, esta se desplaza hacia el norte continental y en
verano, hacia el sur.32 Cuando ocurre este último movimiento, en dirección a los
departamentos de Piura-Lambayeque, los vientos bajan su intensidad produciéndose
un enorme avance de aguas cálidas superficiales desde la región marítima de
Guayaquil-Tumbes ocasionando rápidamente un calentamiento del mar y una baja
atmósfera a lo largo de la costa norte peruana.33
Este proceso de calentamiento de las aguas del mar del Pacífico crece sucesivamente
produciéndose una abundante evaporación (aporte de agua a la atmósfera) que
posteriormente se precipitará sobre los territorios costeros bajo la forma de
torrenciales lluvias elevando los caudales de los ríos Chira-Piura e inundando las
pampas desérticas de Letirá y Guamará. En la sierra, la caída abrupta de enormes
volúmenes de agua serán muchos más destructivos produciéndose múltiples huaycos
e inundaciones de poblados rurales y de ciudades y tambos andinas. A su vez, existen
numerosas evidencias de que en la costa marítima se presentaron sucesivos
maremotos e inusitados vientos huracanados. En suma, podemos decir que el
fenómeno ENSO es la alteración periódica de un conjunto de variables meteorológico

30
Luis Miguel Glave. Luis Miguel Glave.2014. “El arbitrio de tierras de 1622 y el debate sobre
las propiedades y los derechos coloniales de los indios”. En: Anuario de Estudios Americanos,
71(1), enero-junio, pp. 79-106, Sevilla, España. Pavel Elias Lequernaqué. 2004. “El
Corregimiento de Piura en tiempos de la Casa de Austria”. Cap. IV. En: Jose Antonio del Busto,
pp. 211-263; y Oswaldo Fernández Villegas. 1998. Conflictos por el poder en Colán, siglos
XVII-XVIII. Cámara de Comercio y Producción de Piura; 64 p. Perú. 1992. “La
desestructuración de los curacazgos andinos: conflictos por la residencia del curaca de Colán.
Costa Norte”. En: Allpanchis, N° 40, pp. 97-115, Cusco, Perú.
31 Hoy la comunidad científica la denomina ENSO (El Niño Southern Oscillation). Lorenzo

Huertas, 2009. Injurias del tiempo: desastres naturales en la historia del Perú. Lima:
Universidad Ricardo Palma, Editorial Universitaria, Perú.
32 Manuel Vegas Velez, 1981. “El sistema de corrientes del Pacífico Sudoriental y los recursos

vivos de la región”. En: Boletín de Lima, Nº 11, vol. II, pp. 33-42, Lima. Eduardo Franco
Temple, 1991. El fenómeno El Niño en Piura: ciencia, historia y sociedad. Centro de
Investigación y Promoción del Campesinado, Piura.
33 Albatros, 1983. “Las enseñanzas de El Niño”. La República, Mayo 9, p. 11.

62
César Espinoza Claudio

y oceanográfico.34 Si a esta anomalía oceánico-meteorológica que regularmente


acontecen en la costa norte (se presentan con la llegada de la corriente marina desde
el Ecuador en los meses de diciembre-enero) los pescadores lo llaman “El Niño”, esta
vez, la comunidad científica ha construido un concepto que supera este nombre
original: ENSO (El Niño Southern Oscillation).
La expresión de estos cambios climáticos lo observaron y sufrieron Pizarro y sus
acompañantes cuando recorrieron en sus bergantines y otras embarcaciones entre
Panamá y Sechura. Bartolomé Ruiz quedó muy asombrado de encontrar flotillas de
balsas que utilizaban el movimiento de estas corrientes marinas para comunicarse a lo
largo de la Cuenca del Pacífico y que los Yngas construyeran una base marítima-
militar en Chincha. Las crónicas apuntan como las mujeres Capullanas dominaban el
arte de la navegación y señalan el miedo de Francisco Pizarro a las reiteradas
invitaciones para desembarcar en playas habitadas por gentes calificadas no solo para
el trabajo sino también para la guerra local.
Pizarro estaba sorprendido de la existencia y funcionamiento de un sistema de tránsito
marítimo y terrestre rápido para las poblaciones yungas que empezaba a conocer.
Conversa con sus acompañantes sobre la presencia de poblaciones organizadas para
el trabajo y la guerra, de la organización y comunicación mediante un camino real en
medio del desierto entre Tumbes, Máncora y Poechos.
Se convence de que la gente que subsiste en el valle de La Chira administra un sistema
hidroagrologico controlado por un gobernador Ynga desde Poechos controlando el
flujo del agua desde esta cabecera estratégica que asegura la reproducción de las bases
materiales de indígenas nativos y forasteros asentados en los valles de La Chira, Piura
y Olmos.
Pizarro encuentra a gente nativa que se mueve no solo en un espacio territorial sino
en un escenario de disputas políticas y por eso es que en cada lugar donde
desembarcan sus hombres decide dejar a un español acompañado de amigos indígenas
para obtener mayor información sobre la guerra que enfrentan a los líderes Yngas.35
En estos viajes que realiza Pizarro se nota que este tiene consejeros muy importantes
como los indígenas centroamericanos que los acompañan. Lo interesante de este líder
que asume su responsabilidad para imponer una política de ocupación de este
territorio, no por la vía marítima que lo considera inseguro sino por el camino y la ruta
terrestre, ocupado por los Yngas entre Tumbes, Pariñas y Poechos. Todo parece

34Instituto Nacional de Planificación, 1983. Situación de la región de Piura, (Ms.), Cipca.


35 Miguel Maticorena Estrada, 1966. “El Contrato de Panamá, 1526, para el Descubrimiento
del Perú”. En: Cahiers du monde hispanique et luso-brésilien, N°7, pp. 55-84.Actes du colloque
sur la littérature et l'histoire du Pérou.
http://www.persee.fr/web/revues/home/prescript/article/carav_0008-
0152_1966_num_7_1_1146. [Consultado 12.03.2013]

63
Piura y Catacaos frente al desafio…

indicar que durante la estación climática que le tocó cruzar este camino desértico le
fue favorable además de encontrar una mayor disposición de las autoridades Yngas
para instalarse cerca a la guarnición militar de Poechos y empezar a dialogar con el
gobernador Mayzabilca.
El trayecto carretero que cruza Tumbes a Poechos muestra una total limpieza que
llama la atención de los españoles que marchan a pie y a caballo, pues se trata de una
ruta libre de vertederos y basurales con espacios sembrados de bosques de algarrobo
que permiten el manejo del aire y la arena. Los acompañantes de Pizarro se encuentran
totalmente sorprendidos de la existencia de una probada tecnología de caminos y
manejo de la energía que produce la naturaleza, de la construcción y funcionamiento
de una diversidad de colectores de basura y de administración de los “ojos de agua”
que permiten conservar la salud de las gentes nativas y disponer de parcelas de cultivo
dispersas, así como la de disponer de leña y de madera para autosuministrarse energía
y asegurar el funcionamiento de un ramal caminero articulado al Qhapaq Ñan de los
Andes.
La existencia y funcionamiento de este camino expresa la existencia de una política
de transporte para las actividades públicas de la burocracia cuzqueña y tallán pero
también la movilización de recursos necesarios para la guerra. En la actualidad pocos
son los estudios sobre la red de caminos terrestres que dinamizaban la vida económica
y los beneficios socioeconómicos y el manejo de los factores ambientales que se
practicaba en este espacio tallán y guayacondo.36
En la década del ochenta se ingresó al estudio de las comunidades indígenas del Bajo
Piura desde diferentes perspectivas y temáticas especializadas.37 Sin embargo, escasa
atención ha merecido la relación Tierra-Agua para los siglos XVI-XVII. Excepto los
trabajos de Alejandro Diez Hurtado (1989) y Hakim Vial (1981), el tema está abierto
para la formulación de propuestas y problemas sobre las permanencias y los cambios
de las economías indígenas costeñas en un orden colonial español.38

36 Véase: Anne Marie Hocquenghem; José Poma y Lorena Salcedo. 2009. La red vial incaica

en la región sur del Ecuador. Universidad Nacional de Loja, Centro de Investigación y Apoyo
al Desarrollo Local-Regional, CIADL-R, Loja, Ecuador.
37
Lupe Camino, 1982. Los que vencieron al tiempo. Simbilá, Edic. Cipca; 1987, Chicha de
maíz. Bebida y vida del pueblo de Catacaos, Edic. Cipca. Anne-Marie Hocquenghem, 1989,
“Bajada de Reyes en Narigualá”, Cipca, Biblioteca Regional Nº 6. Guillermo Hakim Vial, 1981.
Distribución de tierras en el Bajo Piura, Edic. Cipca. Oswaldo Fernández Villegas, 1989. La
Huaca Narigualá: un documento para la etnohistoria de la Costa Norte, Conapis, III Sepia.
Piura; 1989. “Las Capullanas: mujeres curacas de Piura, Siglo XVI-XVII”. En: Boletín de Lima,
Nº 66, pp. 43-50. Lima. Eduardo Franco, 1981. Grupo cataquense y ritual de semana santa.
Tesis de Bachiller en Antropología, PUCP.
38
Lorenzo Huertas, 1995; Oswaldo Fernández Villegas, 1992. María Nuñez, 1991. Colán:
antiguo grupo de pescadores coloniales, Memoria Bachiller, Humanidades, PUCP, Perú.

64
César Espinoza Claudio

Lluvias torrenciales (1578), graves inundaciones y movimientos sísmicos destructivos


(1619, 1645, 1648), asolaron la región de Piura entre los siglos XVI-XVII. La lucha
contra las fuerzas de la Naturaleza obligó a los indígenas y a sus parcialidades a
reubicarse espacialmente a orillas del río y a organizarse en pequeños asentamientos
humanos dispersos para conservar y ampliar su espacio agrícola-pastoril.
Generalmente las nacientes poblaciones marcadas por las “reducciones” de Toledo,
se concentraron alrededor de una huaca u otro santuario religioso. Las fronteras entre
las tierras de las parcelas indígenas se diferenciaron de los terrenos conducidos por
los caciques u otros propietarios individuales. En efecto, cada una de las parcialidades
indígenas buscó conservar su patrón de asentamiento territorial para custodiar sus
espacios y asegurar la crianza del ganado, la recolección de leña y la cosecha de totora
y otras especies forestales.
Las alternancias climáticas condicionaron la geografía disponible y los volúmenes
anuales de cosecha agrícola y pecuaria. Las lluvias estacionales provocaron masivas
inundaciones y también la salida anormal del río formando nuevos cauces en terrenos
agrícolas y ensanchando o cortando áreas agrícolas y centros poblados. La producción
campesina anual dependió del comportamiento de las fuerzas de la naturaleza. Los
aguaceros ocasionaron múltiples inundaciones borrando las fronteras de parcelas,
chacras comunales, y terrenos cacicales. Numerosos juicios se aperturaron para
definir las fronteras y límites de los terrenos de “humedad” y de riego entre las
parcialidades indígenas; los comuneros arrendatarios pugnan contra los funcionarios
del Cabildo de Indios. El fondo de estas disputas legales expresan la lucha por el
control de la tierra, de la fuerza de trabajo y del excedente económico. El manejo y la
administración de la tierra, el control del agua y los sistemas de riego enfrentaron
cotidianamente a los representantes de la República de Indios contra el Cabildo de
criollos y españoles de San Miguel de Piura y los hacendados y estancieros del Alto
Piura.39
En la permanente lucha contra el desierto, los curacas y la población de Catacaos, 40
se movilizaron para lograr la reconstrucción y el perfeccionamiento de un sistema de
riego que empieza en el “tajamar de Tacalá”, tal como se menciona en la última
refundación de San Miguel de Piura, en 1588. Una elite de hacendados españoles y de
curacas indígenas explota un vasto territorio irrigado a través de un sistema de
acequias en ambas márgenes del Bajo Piura. Las avenidas de las aguas del río

39 César Espinoza Claudio, 1992. Ecología y Sociedades Indígenas. Catacaos y Colán, siglos
XVI-XVIII, Ms. UNMSM; 1999. Sociedad Indígena, tierra y curacazgos yungas en la región
de Piura, siglos XVI-XVIII. Catacaos y los desafíos de la Naturaleza, 1532-1732. Tesis de
Maestría en Historia, PUCP, Tomo I, pp. 35. Alejandro Diez H., 1999. “Tierras y comunes de
indios a fines de la colonia”. En: Scarlett O’Phelan, 1999. El Perú en el siglo XVIII. La Era
Borbónica, pp. 279-294, PUCP, IRA, Lima.
40 Luis Clark, 1958. “Fundación de la ciudad de Piura. Recopilación 1587-1589”. En: Prosistas

Piuranos, Primer Festival del Libro Piurano, Piura, pp. 32-69.

65
Piura y Catacaos frente al desafio…

permitirán humedecer anualmente las tierras de valle y los desiertos fertilizándolas


temporalmente. Se practica una agricultura estacional y mercantil del maíz, el trigo y
el algodón. Las familias indígenas, ante la escasez del agua, las transportaban de
numerosas pozas para regar las sementeras de maíz-trigo, algodón, zapallos, frijoles
y frutales. Se recupera y aprovecha la técnica de los “camellones” perfeccionando sus
campos de labranza no sólo para la autosubsistencia sino también para la oferta de un
excedente agrícola y pecuario que encontraba mercados de consumo en las ciudades
de Piura, Paita, Saña y Lima.41
La comunidad indígena de San Juan Bautista de Catacaos (CISJBC) concentró
diversas unidades productivas que se articularon a las rutas mercantiles que
atravesarían el desierto de Sechura rumbo a Saña y el tablazo de Congorá hacia el
puerto de Paita. Los terrenos de Catacaos formaron:
“[…] un delta que se ensancha y luego se encoge tal como un cañón luego
que dos brazos se pierden en los lagos salados de Ñapique y Ramón, al sur,
y otro, en el de Letirá, al norte. El río a pesar de diversas funciones naturales
o humanas guardan un lecho principal hasta La Unión donde se dispersa en
cinco vegas que se reagrupan a 5 km. al este de Sechura, bajo el nombre de
río Loco”.42
Los habitantes de las diferentes parcialidades de Catacaos explotaron las “tierras de
humedad” cercanas al río y extendieron su frontera agraria avanzando sobre el desierto
con el riego que le proporciona el canal y la represa de El Tacalá y Coscomba en
ambas márgenes. El valle mantiene una cobertura vegetal que permitió la
organización de unidades pastoriles según el grado de concentración y dispersión de
los bosques de algarrobo y zapote. Su área agrícola tiene una forma irregular y
dispersa, estrecha en su inicio y más amplia hacia el sur.43 Es una zona de inundación
llana rodeada de médanos, de abundantes dunas de arena que avanzan a través del
desierto de sur a norte. ¿Cuál fue la extensión irrigada alcanzada en el siglo XVI y la
proyección en el siglo XVIII? No lo sabemos, tampoco conocemos la dimensión de
las áreas inundables por el río (orilleros) y menos la extensión que alcanzó la frontera
del desierto que se pudo explotar inicialmente.
6. CATACAOS FRENTE AL DESAFÍO DE LA NATURALEZA
El valle de Catacaos es una parte del amplio territorio tallán puesto bajo el dominio
indirecto de los Incas. Este espacio costeño gozaba temporalmente de la concentración

41 Archivo Departamental de Piura: 1602, Escribano Francisco de Morales, protocolo Nº 53, f.


s/n.
42 Claude Collin Delavaud, 1984. Las regiones costeñas del Perú Septentrional, Edic. Cipca-

PUCP, p. 292, Lima.


43 Comunidad Campesina San Juan Bautista de Catacaos y Cipca, 1991. Tierra y Agua en las

UCPs. Catacaos, cap. II, Cipca, Piura. José Luis Bazo, 1978. Relaciones sociales no
capitalistas en el Bajo Piura. Aspectos ecológicos, Cipca (Ms), Piura.

66
César Espinoza Claudio

de nubes y de la caída de lluvias que posibilitaban la reaparición de una alfombra


verdusca de pastos y arbustos en el desierto y la reproducción de los bosques de
algarrobos-hualtacos garantizándose de esta forma la vida humana, la de múltiples
variedades de vegetales y una compleja diversidad de animales silvestres. En los
períodos de lluvias torrenciales se organiza un suntuoso tapiz de flores y arbustos, que
cubren las dunas y tablazos desérticos, posibilitando que los suelos se humedezcan y
se reduzcan los efectos temibles de largas sequías. En suma, al interior de esta
geografía árida y escabrosa, los Catacaos organizaron un sistema productivo y un tipo
de organización social que posibilitará la construcción de pequeñas ciudades-
fortalezas, una alta concentración poblacional y todo, gracias a la conquista del suelo
por un pueblo que luchaba contra el desafío del tiempo y la esperanza de alcanzar una
prosperidad considerable.44
Tadeo Haenke calcula una extensión territorial de 25 leguas de largo por 46 de ancho
para el mapa geográfico de Piura compuesta de valles y la Sierra. La asociación de un
conjunto de microvalles en tiempos antiguos da de comer a grandes poblaciones:
“[…] es muy fértil en todos aquellos sitios que participaron de la humedad
de los ríos, cuyo auxilio suple la escasez de las lluvias que experimentan. El
temperamento en algunos lugares es muy agradable y benigno, pero en otros
contrario a la salud y desapacible, particularmente en lo que toca a Sierra y
por las vegas de los ríos Morropón y Tangarará. En las estaciones de verano
se experimenta bastante calor, desde las diez de la mañana hasta las cuatro
de la tarde, pero el invierno es muy semejante a la primavera de España. Su
cielo es claro y despejado, y pocos son los días del año en que no se ve el sol,
sucediendo todo lo contrario en los parajes de la serranía. El viento que
principalmente reina es el sur”.45
Sin embargo, entre los valles de la Chira y el Piura destaca una línea esencial para
comprender la historia de Catacaos: aquí, el agua que proporciona el río y la lluvia del
cielo es solo temporal. Todo lo contrario ocurre en el valle de la Chira, allí abunda el
agua todo el año pero la profundidad de su cauce impide su aprovechamiento que sí
se realiza a través de complejos de riego en la parte baja de Amotape-Colán,
produciéndose la emergencia de poblados rurales-marítimos que explotan agua salada
y dulce. En estos pueblos el sentido de su destino tiene como eje el mar, el río y el
desierto. En Catacaos la lucha es más difícil, es necesario enfrentar la hostilidad del
desierto y los vientos. Esta agrupación indígena durante la Colonia vive una
experiencia singular, es una trinchera humana que busca no solo sobrevivir sino

44 Jacobo Cruz Villegas, 1982. Bruno Revesz Long, 1992. “Catacaos: una comunidad en la
modernidad”. En: Debate Agrario, Nº 14, pp. 75-105, edic, Cepes, Lima. Víctor Eguiguren,
1895. Las lluvias en Piura: fundación y traslaciones de la ciudad de San Miguel de Piura. Impr.
Liberal, 31 pp., Lima.
45
Tadeo Haënke, 1901. Descripción del Perú. Imprenta El Lucero. Lima. p. 237.

67
Piura y Catacaos frente al desafio…

también crear, conservar y transmitir sus riquezas materiales y de conocimientos a la


humanidad en su lucha constante contra el tiempo y la historia.46
A comienzos del siglo XVII Bernabé Cobo estudia la geografía costeña, el clima y los
vientos del sur, este viajero descubre que los:
“[…] llanos del Perú de muy grandes arenales secos y no llover jamás en
ellos, a cuya causa había de ser la tierra más cálida y abrasada de las Indias,
con todo eso, por causa del fresco viento sur que perpetuamente corre en ella,
es de invierno fría y de verano más templada y apacible que ninguna tierra
de Indias tan bajo como ella”.47
Cuando Cobo ingresó por Paita en 1599, proveniente de Panamá, registró el
movimiento y las corrientes del aire del sur al momento de atravesar el desierto:
“Y no poco menos intenso fue el frío que experimentó en el despoblado de
Catacaos, caminando del puerto de Paita a Lima, donde se pasan tres jornadas
de arenales secos, sin pastos ni agua, con pasarlo por el mes de setiembre,
que en este hemisferio austral es el tiempo de la primavera. Y este frío tan
riguroso lo causa el viento sur, que en estos arenales sopla recio y muy frío
[…] el viento sur, que todo el año corre en la costa del Perú y no en otros
mares”.48
En su búsqueda por encontrar una explicación acerca de las alteraciones climáticas,
Bernabé Cobo encuentra para la región de Piura la presencia de montañas altas y
accidentadas que como un esqueleto pétreo cruzan el desierto y algunas de las cuales
emergen en el mar:
“[…] corre norte sur este reino del Perú 770 leguas en largo y de ancho tiene
130 por donde más, y por donde menos 80 […] Por causa de hallarse en esta
región y pedazo de la América todas las cualidades y diferencias de tierras y
temples que experimentamos en la tórrida zona desde Nuevo Mundo.
Procede la diversidad de temples deste reino de una de las mayores sierras
que se conocen en el mundo, que corre por lo largo de el y llama Sierra y
cordillera general de la América Austral o del Perú”.49
Numerosas recuas de mulas cruzan los extensos desiertos comunicando la ciudad de
San Miguel de Piura con el puerto marítimo de Paita. Generalmente son hombres
organizados en caravanas los que realizan este trabajo de transportar mercaderías de
todo tipo provenientes del sur de la Audiencia de Quito, de la sierra de Huancabamba-
Ayabaca y de comerciantes de Lambayeque-Trujillo-Lima. La actividad mercantil

46 Miguel A. Seminario, 1986. Historia de Sullana. Editorial Lumen, Lima; 1995. Historia de

Tambogrande. Una aproximación socioeconómica del medio Piura: 1532-1932. Municipalidad


distrital de Tambogrande, Sullana.
47 Bernabé Cobo: 1964. Historia del Nuevo Mundo. Biblioteca de Autores Españoles, Madrid.

p. 57.
48
Cobo, B. 1964, p. 58.
49 Cobo, B. 1964, p. 65.

68
César Espinoza Claudio

fertiliza esta dinámica cruzando las pampas desérticas para el beneficio de pequeñas
minorías que buscan conseguir ingresos complementarios y también las noticias de
otros negocios que impulsan los hacendados laicos y religiosos quienes están
preocupados por ingresar pequeños lotes de negros esclavos provenientes de Panamá
para sus fundos y chacras de trigo, maíz y frutales.
Es necesario precisar que a estos flujos lo acompañan ciclos de reflujos y de
estancamiento temporal, de paralización del comercio marítimo y de escasez del agua
que debilita la crianza del ganado caprino y reorienta a las poblaciones indígenas a
buscar alimentos marinos y de otra clase de mamíferos existentes en las
desembocaduras de Sechura y Amotape. En esta dura lucha por la subsistencia
material participan también numerosos negros esclavos y mestizos de todo pelaje
organizando espacios geográficos controlados por el miedo al despojo de la carga de
maíz y de frutales o el abuso sexual de las mujeres.50 Los hombres mestizos que viven
en la costa de Piura son también parte del universo humano que cotidianamente se
enfrenta a un paisaje natural diverso en este complejo proceso histórico de crear y
recrear una civilización o convivencia armónica entre organización social, tecnología
y recursos naturales.51
En el siglo XVII el valle de Catacaos vive una encrucijada histórica muy antigua.
Desde muchas centurias atrás todo ha confluido hacia él concentrando una parte
importante de la historia de los tallanes: caminos, sistemas de riego, tierras de
labranza, ciudades-fortaleza, templos religiosos, modos de vida, religión y muerte,
ideas y costumbres, campos de pastoreo, técnicas de cultivo en tierras húmedas,
charán, algodón, frutales, etc. El gobierno de los Austrias le impone el sistema de vida
llamada de La República de Indios que le asegura una parte de sus tierras a cambio de
un tributo y la evangelización cristiana. Este es un tiempo histórico en la que la cultura
agraria española se fusiona a una milenaria civilización indígena agraria y marítima.
Los habitantes de este valle son producto de la experiencia adquirida en cohabitar un
espacio que mantiene como fronteras la cordillera de los Andes y las orillas del mar.
En la búsqueda insaciable de reproducir la vida sus gentes cruzaron muchas veces
caminando o navegando las pampas desérticas de los valles del Chira y el Piura,
levantando poblaciones temporalmente y construyendo terrazas agrícolas para
movilizarse en corto tiempo hacia otras zonas que ofrecieran mayores recursos de
vida. Tanto en su paisaje físico como en su paisaje humano, Piura y el valle de
Catacaos son una encrucijada civilizatoria, el producto histórico de numerosas
migraciones e invasiones en la que predomina la mezcla y la recomposición de

50 Oswaldo Fernández Villegas, 1994. “Testimonios y documentos. La muerte de Luisa

Puchupay, un homicidio de 1656”. En: Boletín de Lima, Nº 91-96, pp. 16-24, Perú.
51 Carlos Gálvez Peña, 1998. “En la frontera del Reino: apuntes sobre sociedad y economía de

un curato en la sierra de Piura (1780-188)”. En: Scarlett O’Phelan Godoy/Yves Saint Geours
(comp.), pp. 95-168, IFEA-CIPCA.

69
Piura y Catacaos frente al desafio…

numerosas experiencias que permitirán la construcción de una unidad original que


explotaran los españoles en 1532 para así tomar la decisión final de asentarse en las
riberas del río Piura y gozar de los dones y las maldiciones que proporciona la
naturaleza (lluvias y sequías) y aprovechar al máximo el trabajo que gratuitamente les
brindan curacas y pueblos yungas y serranos. Para el éxito de esta colonización
española se sumará la sabiduría agrícola y social acumulada por los pueblos costeños
quienes frente a la guerra que enfrentan a Huáscar y Atahualpa optaron por actuar
como aliados eficaces de los europeos contra los Incas. 52
La descripción que hizo Cobo sobre la tierra de los Llanos es muy pesimista. Describe
esta superficie territorial o largo litoral excepcionalmente llano, anotando su
despliegue sobre miles de kilómetros, y abarcando numerosos valles y monótonas
riberas rocosas. Desde lo alto se observa que se trata de la convivencia de dos enormes
superficies llanas, el desierto y el mar, en una lucha milenaria y con sus respectivos
colores, que van desde el azul intenso hasta el gris verdoso.
Este desierto aparenta ser un universo estático, que sin embargo acíclicamente las
sequías y la presencia de fuertes lluvias modifican agresivamente su paisaje; y de igual
forma, la turbulencia de las aguas que transportan los ríos y sus desbordes generaran
una hostilidad mortal sobre las poblaciones rurales que se encontraban muchas veces
desarmadas para enfrentar la furia de la Naturaleza. Para Cobo estos Llanos son:
“[…] arenales secos […] la tierra doblada es de cerros y sierras fragosas y
ásperas, parte de arena y las más de pedrisco, rocas y peñascos […] tierra
sequísima y pelada, sin yerba ni arboledas […] Solo nace entre las peñas de
los cerros un género de cardones muy espinosos […] En los altos y bajos hay
grandes médanos de arena, que mudan los vientos de una parte a otra”.53
En esta mezcla de naturaleza, historia y alma de los pueblos, en la que la apariencia
sólo muestra un espacio árido el hombre explotará la geografía aprovisionándose del
agua que cae del cielo ó que arroja el río:
“la habitación desta tierra de Llanos es solamente en los valles, ribera de los
ríos que bajan de la sierra general […] Los ríos que son el ser y el alma destos
Llanos, no dejan de hacer mucho daño en su arrebatada corriente, robando
con sus crecientes y avenidas gran parte de las tierras de labor de los valles
que con ellos se riegan”.54
Frente al desafío de la naturaleza el hombre explotará la tierra y la excavará
ansiosamente hasta encontrar las gruesas venas de agua subterránea escondidas en las
profundidades cercanas al río Piura y a sus lagunas circundantes. Obtenido este

52
César Espinoza Claudio, 1992. Agricultura y Población en la Costa Norte: Piura-Catacaos,
Siglos XVI-XVII. UNMSM, IIHS, Perú.
53
Cobo, B. 1964, p.83.
54 Cobo, B. 1964, p.83.

70
César Espinoza Claudio

recurso líquido organiza pequeños oasis y planta árboles y siembra especies arbustivas
para la sobrevivencia de sus rebaños caprinos y porcinos:
“En estos cerros, pues, y sierra marítima, haciendo una lista o faja de tres a
cuatro leguas de ancho desde la marina para la tierra adentro, y larga desde
donde empieza junto a Trujillo, 200 leguas antes del cabo y término de los
Llanos, caen solamente las garúas. A estos cerros que con ellas se riegan
llamamos en este reino Lomas […] porque en él se visten de yerba y crian
abundantes pastos. Así que tienen de largo las lomas y tierras de garúas como
300 leguas, poco más o menos, y de ancho no más de tres o cuatro”.55
Sobre esta enorme superficie de valles y desiertos encontramos desde el siglo XVI
caravanas de mulas y de llamas en calidad de conductoras de víveres y mercancías
metálicas y textiles, polvo en oro y algodón, harina de trigo y tollos, seda y jabón para
el consumo de las poblaciones españolas de la Ciudad de los Reyes, Trujillo y San
Miguel de Piura. Numerosos navíos o convoyes de navíos se estacionan en el puerto
de Paita provenientes de Panamá, Acapulco y Filipinas.56 El camino de los viajeros es
por la orilla del mar, la arena mojada es más sólida y tiesa que la seca y se utilizan
también los caminos y los tambos construidos por el gobierno de los Incas. Estos
caminos son más usados en invierno que en verano. En esta última estación climática
se camina de preferencia en la noche o de madrugada. 57
7. ESPACIO URBANO Y PODER EN LA PROVINCIA SEPTENTRIONAL DE PIURA
El nuevo poder español se incrustó en medio de un territorio gobernado por los Yngas
y los Tallanes. Un pequeño grupo de españoles acompañados de indígenas
centroamericanos y de negros esclavos empiezan a diseñar un nuevo mapa de
dominación política. Este grupo de conquistadores migran desde el valle de Tangarará
(Valle de La Chira) hacia el valle de Morropón-Yapatera, conocido ahora como el
Alto Piura, y buscan un sitio con agua y seguridad. Este grupo activo de españoles
marcha acompañado por los curacas locales y un contingente indígena hacia el sitio
llamado hoy "Monte de los Padres" (otros prefieren llamarla Piura La Vieja) para
refundar simbólicamente un nuevo espacio urbano que represente a la nueva autoridad
del rey de España, Carlos V.
Esta nueva urbe que empieza a levantarse constituyó un complejo simbólico que
asumió formas arquitectónicas y urbanísticas que van a representar al poder español
que esta vez ocupaba un espacio cruzado por un río y un complejo hidráulico y

55 Cobo, B. 1964, p.87.


56 Sobre aspectos de la geografía costeña puede examinarse a Pedro de Cieza de León, 1986
(1550), Crónica del Perú. Primera Parte, y 1987, Crónica del Perú. Tercera Parte, Edic. Pucp,
Lima.
57 Cobo, B. 1964, p. 83. Sobre rutas marítimas y negocios entre los siglos XVI-XVII puede

consultarse a Fernando Iwasaki Cauti, 1992. Extremo Oriente y Perú en el siglo XVI, editorial
Mapfre, Madrid, pp. 181-222. También Margarita Suárez, 1995. Comercio y Fraude en el Perú
Colonial. Las estrategias mercantiles de un banquero. IEP-BCR, pp. 15-42.

71
Piura y Catacaos frente al desafio…

caminos que habían sido capitalizados por el gobierno de los Yngas. Se instaura
entonces en este nuevo sitio un nuevo medio de legitimación de Pizarro como
instrumento de dominación y de administración de un conjunto de microvalles cuyos
afluentes hídricos desembocan en el río Piura.
Se organiza por tanto un área estratégica con un tejido urbano para imponer la
hegemonía política sobre una población multiétnica. Este nuevo lenguaje urbanístico
de poder impondrá una nueva arquitectura basada en el uso de la piedra para erigir la
plaza central, la iglesia, el Ayuntamiento, las casas-solares de los encomenderos y de
las autoridades de la Real Hacienda. Se trata de una microciudad que debería servir
para asegurar la victoria militar contra los Yngas. 58
La información escrita de las autoridades que se estacionaron en esta ciudad
prácticamente ha desaparecido, no existen las actas capitulares de la segunda mitad
del siglo XVI y solo tenemos a la fecha datos proporcionados por la arqueología
colonial que a comienzos del siglo XXI ha empezado a explorar las bases
arquitectónicas de la ciudad de San Miguel que en este caso empieza a denominarse
Piura y que está simbolizado por la existencia de una plaza de forma rectangular
ubicado en un pequeño monte y en la que se ha ubicado las bases del templo parroquial
fundado por los misioneros de la orden de La Merced.59
Todo indica que se trata de un esquema urbano radial que sirvió para la repoblación
de un espacio por un grupo de españoles que migraron desde Tangarará al registrarse
una feroz resistencia armada de los caciques y las parcialidades indígenas tallanes.
Va a ser en este lugar que empezará a levantarse un núcleo urbano que asumirá la
forma preliminar de villa para luego funcionar con la categoría de ciudad de SM de
Piura durante casi tres décadas y ser abandonado en 1578 debido al fuerte impacto del
FEN y a un prolongado ciclo de sequía, que destruyó la base agrohidraúlica de este
valle y sus pobladores, obligándolos a migrar hacia las orillas del Océano Pacífico, el
puerto indígena de Paita.
San Miguel (SM) de Piura transitará de la condición de aldea a la de villa y luego a la
de ciudad porque aquí se asentarán los encomenderos y sus familias, los virreyes y las
tropas militares que los acompañan, pero también los caciques y los indígenas
tributarios que trabajaran la tierra y se especializarán en la ganadería vacuna y caprina.

58 Nombres de las calles antiguas de la ciudad de Piura: 1. Calle del Río (hoy calle Lima), aqui
se levantó la Iglesia de San Francisco y las casonas de las primeras familias españolas y criollas.
2. Calle Real (hoy calle Libertad), concentra casas de las familias más ricas de la ciudad, se
construyen dos iglesias, La Merced (hoy el Palacio Arzobispal) y Belén. 3. Calle El Playón
(hoy calle Arequipa), reúne casas y solares de gente dedicada al comercio local. 4. Calle
Pedregal (hoy calle Cuzco), espacio habitado por familias mestizas proletarias. 5. Calle Los
Angeles (hoy calle Junín). Espacio que limita con las dunas y médanos que rodean a la ciudad.
59 César Astuhuamán Gonzáles.2013.” La función de la arquitectura inca de élite en el extremo

norte del Perú”. En: Cuadernos del Qhapaq Ñan, Año 1, N° 1, enero-junio, Perú.

72
César Espinoza Claudio

En SM de Piura se institucionalizó el Ayuntamiento, el gobierno de las encomiendas


y se empezó a construir una iglesia parroquial. A la fecha todavía no se conoce el
espacio urbanizado pero si se tiene las huellas materiales de una importante expansión
urbana y de concentración demográfica de españoles, criollos, indígenas y negros
esclavos. Aproximadamente en 1550 ya destaca en este microespacio una nueva plaza,
una pequeña iglesia, las casas solares de los vecinos encomenderos y una variedad de
locales que son utilizados en calidad de depósitos de los tributos y de toda clase de
animales que han empezado a reproducirse en las haciendas y estancias ganaderas.
Otro elemento que empezó a conocerse es que al interior de esta urbe funciona una
pequeña plaza como mercado, lugar de reunión, de propagación de noticias, de
recepción de viajeros y de confluencia de varios caminos que lo comunican por el
norte con Tambogrande, Poechos y Tumbes, y por el sur con Catacaos-Sechura y la
ciudad emergente de Saña en la provincia de Lambayeque.60
SM de Piura es por tanto una plaza nueva de carácter público que articulará el
movimiento y flujo humano de las gentes que viven en los territorios yungas, la sierra
de Huacabamba-Ayabaca y la amazonía de Jaén de Bracamoros. Se trata por tanto de
un espacio que se consolida como el centro de la vida pública colonial de la provincia
de Piura articulado por el mar con Panamá hacia el norte y con Trujillo-Lima, por el
sur. Los caminos son las vías terrestres que también son utilizados intensamente para
movilizar toda clase de mercancías que desembarcan en Paita y cruzan el desierto para
abastecer la demanda local y regional de la costa norte del virreinato del Perú.
No sabemos todavía mucho sobre los ciclos demográficos que vivió este espacio
durante los siglos XVI y XVII. Sin embargo, todo parece indicar que conforme avanza
el comercio y la presencia de mayores contingentes de españoles, lo que acontece en
esta región costeña es un ciclo de decrecimiento indígena. Quizá lo más correcto sería
señalar que empezó a reordenarse, por acción del Estado virreinal, la población hacia
las fajas costeras. Esta reocupación y asentamiento de la población indígena en una
variedad de tierras húmedas y de contactos con otras gentes les permitirán refundar
cuatro comunidades indígenas alrededor de la ciudad-puerto de Payta. De esta forma,
registramos que en ambos extremos de esta última urbe marítima se reconcentra a la
población indígena en parcialidades para trabajar la tierra y articularse al comercio
legal y de contrabando que se practica entre Tumbes y Sechura. Los pueblos indígena
que se organizan en ambos extremos de Paita son Colan, Amotape y Tumbes por el
norte, y Sechura, Catacaos y Olmos por el sur. Las primeras visitas y censos
poblacionales muestran a la población indígena concentrada en estos valles y
microurbes indígenas, y de otro lado, una total despoblación de los espacios ahora

60
César Espinoza Claudio. 2008. “Sociedad y política en la República de Indios en la costa
norte del Perú. La comunidad indígena de Catacaos y la lucha por la tierra: 1780-1837”. En:
Revista de Sociología, N° 18-19, pp. 117-145. Fondo Editorial de la Facultad de Ciencias
Sociales, UNMSM, Perú.

73
Piura y Catacaos frente al desafio…

conocidos como el Alto Piura que colindan con las nacientes cordilleras y páramos
andinos. En esta superficie territorial se organizaran una diversidad de haciendas y
estancias que empezarán a ser poblados temporalmente por las familias y
parcialidades indígenas yungas y las familias de negros esclavos que proceden de
Panamá y el África.61
En efecto, a los ciclos de las alteraciones climáticas se unirá las consecuencias de la
presencia de Thomas Cavendish en Paita en 1587, un momento crítico para que desde
la ciudad de Lima, el virrey Conde del Villar, atienda la solicitud de un grupo de
vecinos encomenderos para reimpulsar la refundación de la ciudad de SM de Piura en
las tierras de la comunidad indígena de Catacaos.
En esta oportunidad nuevamente los colonizadores empezarán a levantar una nueva
urbe con una plaza principal en el sitio llamado de “El Chilcal”, y a erigir un templo
parroquial y la Casa del Ayuntamiento y solares para los encomenderos españoles. La
ciudad de SM de Piura se levantó entonces a la orilla derecha del río Piura o Lengash,
y de igual forma, las actas capitulares de estos años han desaparecido y es muy poco
lo que se conoce acerca de sus primeros trazados urbanos y la distribución de espacios
privados y públicos, así como la construcción de solares y casonas locales.
En este proceso de levantamiento y consolidación de la nueva sede urbana de SM de
Piura destaca la función que va a impulsar la Iglesia, institución que va a regular la
vida de individuos y de comunidades organizadas en barrios y parroquias de la
población española, criolla mestiza, indígena y negra esclava y liberta.
El levantamiento de la Iglesia Matriz no ha dejado mucha documentación para
conocer si fue paralelo a la construcción de los edificios y locales de las órdenes de
San Francisco y de La Merced justamente en una de las principales avenidas que
colindan con el río Piura y que van en dirección oeste y este. Las parroquias señaladas
junto a la del barrio de San Sebastián son las que van a dar forma a la ciudad y a sus
actividades de evangelización. Curas y sacerdotes despliegan sus campañas de
evangelización en las parroquias y van a permitir que la gente se arraigue en este
pequeño territorio que destaca por sus puquiales y canales de riego, y sus principales
calles y avenidas que van tomando forma. La vida y la muerte serán controladas por
este grupo de religiosos que van a desplegar una variedad de procedimientos rituales
y de ocupación de microespacios ceremoniales que van a dar sentido de pertenencia a
las gentes y a una primera idea de comunidad urbana que vivirá el ajetreo de la vida
comercial y agroganadera en la costa norte del Perú.
Sociedad colonial y religión viven correlacionados e interesados en fortalecer al poder
eclesiástico representado por la parroquia de indios (San Sebastián) y de españoles

61Carlos Sempat Assadourian. 2005-2006. “Agricultura y tenencia de la tierra antes y después


de la Conquista”. En: Población y Sociedad, N° 12-13, pp. 3-56, San Miguel de Tucumán,
Argentina.

74
César Espinoza Claudio

(San Francisco y La Merced). No tenemos la fecha exacta del levantamiento de los


edificios de San Francisco y de La Mercede ni tampoco de los párrocos que las
dirigieron en el último tercio del siglo XVI. Lo que si no puede negarse es el papel
sociopolítico que cumplió la parroquia como célula básica de una estructura social en
proceso de formación. En la vida cotidiana despliegan y mantienen una estrecha
relación entre la encomienda, la hacienda y la parroquia. En efecto, va a ser en las
calles pegadas a la orilla del río el lugar especial donde se encuentran los locales de
las órdenes religiosas de San Francisco y de La Merced y también el microespacio en
la que van a instalarse las familias de los encomenderos, de las estancias ganaderas,
los comerciantes y funcionarios del virreinato. Va a existir entonces una demarcación
territorial que ubicará a la gente española y blanca alrededor y paralelamente a estas
órdenes religiosas. La población indígena local se encontrará asentada en lo que ahora
se conoce como la iglesia de San Sebastián, mirando hacia el despoblado de Paita. De
lo expuesto, podemos entonces concluir que la parroquia servirá administrativamente
como una herramienta para fijar a la población en un territorio que va consolidándose
gradualmente entre el tablazo de Paita y las orillas del río Piura. 62
Respecto a la arquitectura de los locales de San Francisco y La Merced es muy poco
lo que se conoce. Existen datos sueltos respecto a que su construcción fue de adobe y
de madera. Se trata de un edificio pequeño con una sola nave, techos de madera y una
capilla mayor colindante con el cementerio parroquial. Sobre sus puertas y campanas
no hay mayores datos.
La información administrativa del Archivo Regional de Piura (en adelante ARP)
muestra que para el siglo XVII la población se incrementa gradualmente, de igual
forma la frontera de la tierra cultivada se expande en los bordes del río y se consolida
en la ciudad una pequeña oligarquía de españoles y criollos que se dedican a la
ganadería extensiva y al negocio de las tinas de jabón y de cordobanes. En la ciudad
se ha estacionado un grupo de propietarios rurales y de comerciantes que se han
enriquecido, otro grupo está compuesto por desplegar funciones de gobierno fiscal y
de hacienda, pero también de seguridad y de gobierno. 63
El siglo XVII parece ser todavía de vida de una crisis económica pero de salida a este
largo periodo de decadencia después de 1650 en adelante. La ciudad y los valles viven
el impacto de la crisis general del virreinato, de las epidemias, de las alteraciones

62 Universidad Politécnica de Madrid. Proyecto de investigación histórica, arqueológica,


arquitectónica y urbana San Miguel de Piura: primera fundación española en el Perú (1534)
fase 1: evaluación potencial del yacimiento arqueológico.
http://www.aq.upm.es/Departamentos/Composicion/webcompo/Investigacion/ProyectoPiura
WEB.pdf [Consultado en 05.05.2014]
63 César Espinoza Claudio. 2009. “Haciendas, pueblos y municipios en la región de Piura, siglo

XIX”. En: Yuyaykusun. Departamento Académico de Humanidades, Universidad Ricardo


Palma, N° 2, pp. 311-330, Lima.

75
Piura y Catacaos frente al desafio…

climáticas y de los corsarios y piratas que asolan el puerto y los negocios asentados
en Paita.64
El siglo XVIII empieza marcado por un ciclo de recuperación económica y
demográfica. El valle de La Chira empieza a ser repoblado y en ambas márgenes de
este espacio territorial se reasientan familias indígenas del valle de Catacaos-Sechura
dedicados al cultivo del algodón y de la crianza de ganado mayor menor. En el sitio
de Amotape y Pariñas se explota y comercializa la brea y las botijas por familias
criollas y negros esclavos reforzando los flujos mercantiles con Tumbes y San Lucas
de Colán. Junto al comercio emergen las torres de pequeñas capillas en Colan y
Amotape, también en La Huaca, Querecotillo y La Punta. Nada se sabe sobre las
fechas de levantamiento de estos pequeños edificios que construyen los campesinos
colonos uniendo caminos, canales de riego y poblaciones rurales que empiezan a
poblar ambas márgenes del río La Chira. Lo interesante de esta vida e historia rural es
que estos pequeños torreones empiezan a marcar las plazas de los centros poblados y
el ruido de las campanas las identifican cuando se reúnen las autoridades civiles y
eclesiásticas. La vida rural entonces se solidifica con la presencia de pequeñas
poblaciones campesinas indígenas que identifican sus plazas y capillas, sumándose
así el poder eclesiástico y las autoridades civiles que resisten al dominio de la hacienda
que mira con recelo como crece una población rural apoyada por la religión católica. 65
La historia de otro grupo de pequeños centros poblados que crecen y subsisten a los
bordes de la cordillera como Morropon, Yapatera, Tambogrande, La Punta, y a los
bordes y la desembocadura del río La Chira, como San Lucas de Colán, La Arena, La
Huaca, Amotape, Querecotillo y La Punta tienen su punto de partida en la encomienda
que será hasta finales del siglo XVII la célula básica de la estructura administrativa de
la provincia de Piura. En estas microurbes rurales no vive permanentemente el
encomendero sino su mayordomo o personal contratado para recolectar los tributos
en especies y dinero, y también para utilizar los turnos de trabajo personal indígena
que han concertado con los curacas y autoridades comunales. Estos sitios de
concentración poblacional temporal van a ser mas tarde urbanizados asociando dos
formas de poder, la encomienda y la parroquia, instancias administrativas que serán

64 Susana Aldana, 1999. Poderes en una región de frontera: comercio y familia en el norte
(Piura, 1700-1830). Edic. Panaca, Perú.
65 En marzo de 1784 don Josep Vicente Zavala, Corregidor de Piura informa “que las regatonas

o revendedoras en contravención de las leyes salen a los caminos a atajar a los indios que de
los pueblos comarcanos traen pescado, frutas, y menestras de las que ellos cosechan para
comprarlas por menor precio y revenderlas en demasiada carestía y lo que es peor estrechan al
comprador a que reciba el pescado o miniestras acuartillado sin quererlo vender por medio
reales, de que resulta sumo agravio al público y a los pobres” (f.1). Este funcionario del
gobierno virreinal señala que los caminos deben estar libres para la circulación de las
mercancías producidas en los valles de Piura y que los mercaderes deben llevar sus productos
a la plaza y venderlo al público. Actuar en sentido contrario obliga a el pago de una multado y
la pena de 50 azotes. Piura 30/03/1784. ARP, 1784-1817. Corregimiento, Causas Criminales.

76
César Espinoza Claudio

supervisadas temporalmente por el corregidor y las autoridades edilicias del


Ayuntamiento de SM de Piura. En los pequeños espacios que usan temporalmente
estos funcionarios reales se edificaran casas y depósitos para uso de las autoridades
que estarán también rodeados de viviendas precarias que servirán para la residencia y
descanso de toda clase de campesinos indígenas asalariados y colonos mestizos. Lo
interesante de este proceso es que a partir de estas poblaciones se marcará la propiedad
rural terrateniente que tratará de manejar sus fronteras territoriales conforme avancen
las masas de aguas en ambas orillas de la cuenca de La Chira.
Es necesario precisar que al interior de estos centros poblados rurales no residen
permanentemente los curas sino sus encargados y grupos de personas que manejan
sus tierras y potreros. De igual forma se asienta otro grupo de personas dependientes
del encomendero que también explota pequeños trozos de tierra y que acudirá al
trabajo de la servidumbre para cultivar sus tierras y reproducir su ganado de cerda,
caprina y vacuna. La condición temporal del uso de las casas y depósitos provocará el
abandono crónico de estos edificios que se arruinan por la falta de mantenimiento. Las
viviendas en general son utilizadas como lugares de hospedaje y de descanso de la
familia; se trata de casas-solares que buscan estar contiguas a sus parcelas de cultivo
y a los corrales y potreros de ganado de engorde que luego será trasladado a la ciudad
de SM de Piura.
En la capital de la provincia de Piura se ha levantado un edificio que lleva por nombre
la Casa Consistorial que constituirá para todas las gentes el símbolo y la autoridad del
gobierno provincial dependiente del virrey. Aquí gobierna el corregidor
conjuntamente con los miembros del Cabildo, alcaldes, regidores, procurador y un
escribano. Estos personajes representan a un conjunto de autoridades locales que
celebran las sesiones de concejo en la Casa Consistorial ubicada en la Plaza central de
la ciudad de SM de Piura, un lugar rodeado por la iglesia y varias casas particulares
levantados por los dueños de haciendas y de empresas comerciales que negocian con
el algodón, los jabones, la brea, los cordobanes y la ganadería de carne y de cueros.
La Casa Consistorial es el símbolo central del poder concejil designado por el virrey
o el rey de España, y también por las elecciones anuales de una parte de sus miembros.
En la plaza se encuentra una picota, una columna de piedra, que será utilizada para
castigar a los delincuentes por las autoridades civiles locales. Es decir, esta plaza
pública es un lugar de ajusticiamientos utilizando el azote, el cepo, etc. Este es
también llamado el rollo, un símbolo de jurisdicción real y signo de amenaza
coercitiva para los vecinos de la provincia. En suma, es un emblema que sintetizará la
capacidad jurídica y punitiva de la dominación colonial sobre una pequeña urbe
costeña y su población multiétnica.
La gente y las autoridades ahora ya no se reúnen en la plaza pública sino en este local
llamado la Casa Consistorial, un edificio que va a ser construido y financiado por la
pequeña oligarquía provincial, y en la que funcionará la cárcel, una sala de audiencias,

77
Piura y Catacaos frente al desafio…

un archivo para asuntos administrativos y aposentos para las autoridades locales. Se


trata de un edificio con arcos y corredores que va ser representativo del poder que
asumirá la elite y que administraría la vida pública local. En algunos expedientes
judiciales se encuentran noticias sueltas sobre el deterioro de este local cuando se
producen las lluvias anuales de verano, por tanto, las sesiones se realizarán en las
casas particulares de los alcaldes de primer o segundo voto. Este y otros asuntos
complicados van a procesarse, en particular y de preferencia se tratarán los autos
judiciales, careciendo de locales acondicionados para la seguridad de los presos
sentenciados y de los detenidos temporalmente.
La historia de estas Casas Consistoriales todavía no está escrita. Nada se sabe sobre
su financiamiento y si todo fue realizado con recursos propios o de partidas
provenientes de Lima. Tampoco se conoce mayores detalles sobre el tipo o estilo
arquitectónico, las divisiones, los materiales usados, los nombres de los maestros
albañiles, carpinteros, herreros, etc.
Lo que si se conoce es que en el siglo XVIII ya es un escenario simbólico del poder
concejil dominado por hacendados y comerciantes locales. El incremento de la
población y el incremento de las transacciones mercantiles atraen y multiplica el
bandolerismo rural. En SM de Piura se asienta la sede del gobierno local y nuevo
centro de la vida pública sobre villas y centros poblados rurales dispersos entre
Tumbes y Olmos, y Huancabamba y Ayabaca. Este es el nuevo escenario urbano en
la que se va consolidando la oligarquía local integrada por núcleos de familias
españolas y criollas rodeadas de familias negras esclavas y libertas. Gradualmente se
va imponiendo el poder de las familias criollas que buscaran controlar y monopolizar
la vida económica y convertir al Ayuntamiento en un instrumento subordinado a sus
intereses particulares.
Para mediados del siglo XVIII se constata que el poder de los encomenderos se ha
reducido notablemente y ha emergido y consolidado una nueva pequeña oligarquía
local compuesta por hacendados-tineros y comerciantes que han extendido sus
negocios fuera de la región. Se trata de una sociedad compuesta por un estrato superior
de hacendados y mercaderes de negros esclavos y de toda clase de mercancías
producidas localmente o traficado por mar y los caminos terrestres. A este grupo se
sumará otro pequeño grupo de funcionarios y burócratas del gobierno virreinal que
vivirán también del cultivo de la tierra y del comercio ganadero. Este subgrupo está
integrado por militares, abogados, contadores y eclesiásticos. Cada uno de estos
grupos sociales practica una estrategia de apropiación simbólica del espacio urbano;
las casas-solares van a estar generalmente pegados a la orilla del río Piura y en lo que
ahora se conoce como el barrio sur.
Otras familias se instalaran en las calles adyacentes a la Iglesia Matriz y a las iglesias
parroquiales de San Francisco y La Merced. En general, son espacios residenciales, y
conforme avanza la colonización del desierto de Payta, aparecerán calles como la de

78
César Espinoza Claudio

“El Playón” que servirán para el funcionamiento de tinas de jabón y de cordobanes y


del comercio interregional.
Durante el gobierno de los Borbones estas familias entonces van a desplegar una
estrategia de apropiación simbólica del espacio urbano que va incluir otro
microespacio ubicado al otro lado del río, llamado el barrio de “El Tacalá”, en la que
justamente don Fernando Seminario y Jayme va a levantar una fábrica de jabón,
camales, depósitos de leña y corrales para toda clase de ganado de carne y de carga.
Este clan familiar va a ubicarse también en áreas estratégicas de prestigio para formar
parte de la vida pública local. Esta familia y otras más recién llegadas del norte de
España van a buscar dominar en esta región toda clase de formas de representación
política y de legitimación social del mundo criollo. Los Seminario van a dedicarse al
trabajo en las haciendas y estancias ganaderas, al mundo militar, a la vinculación con
la vida de conventos e iglesias, a los negocios mercantiles. Se trata de un linaje
familiar que va a reforzar y a cohesionar sus lazos dentro de la identidad criolla y de
la conservación de una memoria histórica que luego lo utilizará para la competencia
política local y regional.66
A finales del siglo XVIII, los Seminario se han constituido en un clan familiar que
formará parte de un espacio hegemónico de la sociedad asentada en la ciudad de SM
de Piura. Uno de sus primeros proyectos políticos fue la de lograr el dominio efectivo
del Ayuntamiento de SM de Piura controlando los cargos de regidores y alcaldes. Pero
no todo es horizontal en esta historia regional, pues las tensiones existentes llegarán
incluso al enfrentamiento de individuos que buscarían reafirmar sus liderazgos para
fortalecer sus patrimonios materiales. Esta pugna por el liderazgo y la hegemonía
sobre la sociedad local también se traducirá en el aspecto urbanístico buscando ocupar
espacios públicos con edificios y locales de prestigio y cercanos a las capillas e
iglesias locales.
La historia urbana colonial borbónica es un tema que todavía no ha sido escrita a la
fecha. La Visita de Martínez Compañón ofrece algunos datos generales sobre las
parroquias y el marco urbano general que se había desplegado por el nuevo grupo de
poder de finales del siglo XVIII. Una primera lectura del plano que logró confeccionar
nos muestra la existencia de una proyección urbanística del poder desplegado entre el
tablazo de Payta y la orilla del río Piura, y de igual forma, entre lo que ahora es el
barrio de El Chipe-Los Ejidos y el puente Bolognesi. Entre 1588 y 1784 el área urbana

66César Espinoza Claudio, 2011. “Movilizaciones sociales por la tierra y autonomía política en
Morropón y Chulucanas (Piura, 1783-1870)”. En: Revista de Sociología, N° 20, pp. 153-181,
Facultad de Ciencias Sociales, UNMSM, Lima, Perú. Pablo F. Luna, 2005. “El intocable
dominio y las reformas de la posesión: los planteamientos de Campomanes”. En: Tiempos
Modernos, Revista Electrónica de Historia Moderna, N° 12 (2).
http://www.tiemposmodernos.org/tm3/index.php/tm/article/view/59/85. [Consultado en
12.02.2014]

79
Piura y Catacaos frente al desafio…

se ha expandido apropiándose la oligarquía local de casi las tres calles paralelas que
corren a orilla del río Piura como símbolos de poder y de monopolio del espacio
urbano. Este microespacio urbano asocia sujetos de poder y un tipo de arquitectura de
la vivienda que lo diferencia de otros sectores sociales ubicados en los barrios
periféricos del sur o del norte denominado en este tiempo como parcelas o territorios
de “extramuros”. En buena cuenta, podemos señalar que la ciudad de SM de Piura
ofrecerá durante el tiempo de los Borbones una imagen cambiante, con nuevos sujetos
de poder que han extendido sus intereses materiales como las tinas de jabón y las
haciendas ganaderas dentro y fuera de la ciudad de SM de Piura.67
Otros elementos que ayudan a entender los cambios en este microespacio territorial
son las instituciones de la parroquia que monopolizarán un espacio urbano organizado
en cinco barrios y que concentra un poco más de cinco mil habitantes de todos los
colores. En Piura, la parroquia concentra un espacio geográfico y también espacios y
procedimientos simbólicos que van a permitir construir gradualmente una identidad y
comunidad local, de pertenencia a los individuos multiétnicos.
Otra novedad que parece imponerse en este tiempo histórico es el funcionamiento
permanente del Cabildo de Piura expresando la existencia de una mayor autonomía
del gobierno regional criollo para tratar asuntos que permitieran la acumulación de la
riqueza y el combate a los bandoleros y negros cimarrones que deambulaban por los
campos desérticos de Pabur y Mallares por ejemplo.
En Piura, el gobierno municipal está dominado por una pequeña oligarquía de familias
estancieras y de comerciantes que utilizan a este Concejo como un instrumento útil
para formalizar una variedad de decisiones y acuerdos que le permitan proseguir
acumulando rentas y ganancias monetarias. Se trata de una institución dependiente de
la ciudad de Trujillo y de Lima que está subordinada a los intereses particulares de un
grupo dominante que trafica con el comercio marítimo y terrestre, con la compra-
venta de negros esclavos, la producción de algodón y la comercialización de la
cascarilla.68
Estamos pues frente a un grupo dominante que controla la plaza pública y su picota
junto a la Casa Consistorial como el escenario simbólico de su poder y el control de
la vida pública local. La familia de los Seminario lideraría temporalmente a esta
pequeña oligarquía regional que construye gradualmente su liderazgo político

67 Luis Miguel Glave, 2009. “Propiedad de la tierra, agricultura y comercio, 1570-1700: el gran
despojo”. En: Contreras, Carlos (ed.), Compendio de historia económica del Perú, II: Economía
del período colonial temprano; pp. 313-446, Lima, Banco Central de Reservas del Perú -
Instituto de Estudios Peruanos, Lima.
68 Carlos Gálvez Peña, 2002. “Modernidad y piedad: notas sobre la construcción de la iglesia

rural en Piura a fines del siglo XVIII”. En: Sobre el Perú: homenaje a José Agustín de la Puente
Candamo / Guerra Martinière, Margarita; Holguín Callo, Oswaldo y César Gutiérrez Muñoz
(edits.), pp. 581-600, PUCP, Lima.

80
César Espinoza Claudio

impulsando una estrategia de apropiación simbólica asumiendo incluso el temprano


liberalismo hispánico durante el gobierno de la Cortes de Cádiz (1812).
ANEXOS

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Piura y Catacaos frente al desafio…

Mapa N° 1

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César Espinoza Claudio

Mapa N° 2

83
Recibido: 23 de junio de 2014 Historia y Región, Año II, N° 2, Lima (Perú), Nov. 2014: 85-104
Aceptado: 23 de setiembre de 2014 ISSN (impreso): 2309-933X

LOS CACIQUES DEL PUEBLO DE SAN B ARTOLOMÉ DE HUACHO EN EL SIGLO


XVIII
Caciques the Town of San Bartolome of Huacho in the 18 th century

Luis Alberto Rosado Loarte*


[email protected]

RESUMEN :
El presente artículo, a partir de una genealogía de la familia cacical, pretende definir la línea
sucesoria de Caciques y Segundas Personas del pueblo de San Bartolomé de Huacho para el
siglo XVIII y las relaciones de parentesco espiritual que los liga a los españoles (civiles y
religiosos). Además identifica la participación política de los descendientes de los caciques en
el proceso de independencia. Para alcanzar dicho objetivo se ha revisado detalladamente los
libros sacramentales de la parroquia San Bartolomé de Huacho conservado en el Archivo del
Obispado de Huacho. Partimos de una revisión bibliográfica sobre el tema de la que concluimos
que es incompleta y poco clara conceptualmente. De ahí la necesidad de complementar lo
avanzado con la información contenida en los libros parroquiales. De la información trabajada
se desprende que a fines del siglo XVIII la familia cacical había entrado en decadencia. En la
primera década del siglo XIX ya no se designaron más caciques en Huacho, sin embargo los
descendientes del Cacique y el Segunda Persona van a formar parte del Primer Municipio
Independiente conformado a fines de 1821. Se incluye como anexo parte del acta de instalación
del Cacique Thomas de Villanueba Samanamud de 1766.
PALABRAS CLAVES : Cacique, segunda persona, gobernador, parentesco espiritual, libros
parroquiales.

ABSTRACT :
This article, from a family genealogy of the chiefdom, seeks to define the line of succession of
Caciques and Second Persons of the village of San Bartolome de Huacho to the eighteenth
century, and the spiritual kinship relations that joins to the Spanish (civil and religious). It
identifies the political participation of the descendants of Caciques in the process of
independence. To achieve this objective has been reviewed in detail the sacramental books of
the parish of St. Bartholomew of Huacho preserved in the Archives of the Diocese of Huacho.
We start with a literature review on the topic of which conclude that it is conceptually
incomplete and unclear. Hence the need to complement the advances in the information in the

*
Educador en el Área de Ciencias Sociales por la Universidad Nacional José Faustino Sánchez
Carrión de Huacho. Especializado en Gestión Cultural. Este trabajo tiene su origen en una
monografía presentada en el curso “Historia del Perú 3: siglo XVIII”, llevado en la PUCP, a
cargo de la Dra. Scarllet O’Phelan.
Los caciques del pueblo de San Bartoloḿ…

parish registers. From worked information shows that in the late eighteenth century cacique
family had fallen into decay. In the first decade of the nineteenth century chiefs are not
appointed in Huacho, but the descendants of Chief and the second person will be part of the
First Independent Municipality formed in late 1821 is annexed a part of minutes of installation
of Cacique Thomas Villanueba Samanamud in 1766.
K EYWORDS : Cacique, second person, governor, spiritual kinship, parish books.

INTRODUCCIÓN

E
n un rápido balance historiográfico sobre la antigua provincia de Chancay
podemos notar que son pocos los investigadores que han trabajado con fuentes
primarias, Elías Ipinze es el más notable, pues los demás investigadores han
privilegiado las fuentes secundarias, siendo los trabajos de Emilio Rosas Cuadros y
Filomeno Zubieta de los más destacados. Sobre el siglo XVIII en particular no
conocemos trabajos más allá de los que se han referido a los caciques, descuidando
otros temas como son los referidos a la vida económica, política y social, tan
necesarios para conocer el contexto previo al proceso de independencia y así
comprender el comportamiento de los actores sociales que tan importante
participación tuvieron en este trascendental acontecimiento histórico.
Sobre el tema particular de los Caciques del pueblo de Huacho en el siglo XVIII tres
son los trabajos que se avocan a desarrollar este tema. El más antiguo fue publicado
en el año 1999 por Miguel Arturo Seminario Ojeda en el N° 19 de la Revista del
Archivo General de la Nación. Seminario destaca la importancia de los litigios en los
que participan los caciques, pues en el afán de demostrar sus alegatos presentan
abundante documentación por la cual nos enteramos hoy sobre “los entroncamientos
familiares y de las redes de poder”. También menciona haber trabajado con los
testamentos, los cuales “revelan información genealógica”. Lo más destacado de este
artículo es que aporta una secuencia sucesoria de los caciques desde el siglo XVII,
pero en el caso de Cacique Dn. Lorenzo Samanamu solo anota algunos datos referidos
a su participación en la abortada rebelión de Huarochirí de 1750 y su difícil situación
económica generada a consecuencia de ello, además de algunos datos sobre su esposa
Da. María Minollulli, información que después será citada en posteriores trabajos.
El 2003 se desarrolló en la Universidad Nacional José Faustino Sánchez Carrión de
Huacho el seminario titulado “Huacho en la Historia Regional” donde Raúl Adanaqué
Velásquez participó con el trabajo titulado: “Los caciques de Huacho: siglos XVII-
XIX”, en el que presenta reseñas de los testamentos de miembros de la familia
Samanamu Paico a los que tuvo acceso en el Archivo General de la Nación1 pero no
desarrolló el tema en sí. Algunos de los datos anotados llenan los vacíos que no se

1 AGN en adelante.

86
Luis Alberto Rosado Loarte

pueden salvar de otra manera, ya que los libros parroquiales de Huacho empiezan a
correr, en promedio, a partir de 1750. Sobre los caciques del siglo XVIII dice poco y
para el caso de Dn. Lorenzo Samanamud se basa principalmente en lo dicho por
Seminario. No considera el caso de los Segunda Persona.
Con motivo de la organización y puesta en servicio del Archivo del Obispado de
Huacho2 Miguel Silva se dedicó a revisar minuciosamente los libros sacramentales de
las parroquias de Huacho, Huaura y Chancay principalmente. Producto de dicho
esfuerzo es su libro “Presencia de españoles, negros y caciques en el pueblo de San
Bartolomé de Huacho: 1748-1825” donde presenta listas detalladas de matrimonios
entre españoles, propietarios de esclavos, galería de sacerdotes y una genealogía de
los Caciques. Lamentablemente contiene algunos vacíos y errores en fechas y
nombres, más aún, en algunos casos en donde se presentan dudas resuelve con poco
criterio. Para el caso de los Caciques su error más grave es que no tiene en claro el
concepto de Segunda Persona por lo que no lo distingue del de Cacique, lo cual lo
lleva a organizar la información de manera incorrecta. Nuevamente el artículo de
Seminario sirve de base para el caso de Dn. Lorenzo Samanamud y otros Caciques.
Conscientes de que lo avanzado sobre este tema es impreciso y poco claro
conceptualmente, pretendemos definir la línea sucesoria de Caciques y Segundas
Personas del pueblo de San Bartolomé de Huacho para el siglo XVIII y sus relaciones
de parentesco espiritual que los liga a los españoles (civiles y religiosos). Además
identificaremos la participación de los descendientes de los caciques en el proceso de
independencia. Para alcanzar nuestro objetivo hemos revisado detalladamente los
libros de bautismos N° 1 (1755-1779), N° 2 (1780-1792), N° 3 (1807-1814), N° 4
(1814-1820) y N° 5 (1821-1824); de matrimonios N° 1 (1749-1824) y N° 2 (1835-
1846) y de defunciones N° 1 (1748-1812) de la parroquia de San Bartolomé de
Huacho3 conservados en el Archivo del Obispado de Huacho.
En la revisión de estos libros sacramentales de la parroquia de Huacho hemos
encontrado referencia a cuatro Caciques principales: Dn. Lorenzo Samanamud Paico,
Dn. Thomas de Villanueba Samanamud Paico (caciques de Huacho, padre e hijo
respectivamente), Dn. Juan Esteban SIPÁN y Dn. Marcos Sipán (caciques del pueblo
de Végueta, padre e hijo respectivamente). En todos los casos vivían avecinados en el
pueblo de Huacho. También hay alusión a un Segunda Persona y a una Cacica (Da.
María Leocadia de la Concepción Humac Minollulli Estrada, esposa de Dn. Lorenzo
Samanamud Paico). Hay también referencia a Caciques menores o de parcialidad y
hasta un “caciquillo”. En esta monografía nos vamos a centrar en los Caciques
Principales y sus Segunda Persona en el pueblo de San Bartolomé de Huacho.

2
AOH en adelante.
3 SB en adelante.

87
Los caciques del pueblo de San Bartoloḿ…

1. LOS CACIQUES Y SEGUNDAS PERSONAS


Antes de empezar a desarrollar las relaciones de parentesco espiritual y línea
sucesoria, hemos de aclarar los conceptos de Cacique y de Segunda Persona para no
incurrir en los errores que se ha observado en anteriores trabajos. No vamos a analizar
las diferencias entre el Cacique prehispánico y el Cacique en la Colonia, tema
desarrollado en amplitud por Díaz Rementeria en su tesis doctoral4 ya que solo nos
interesa aclarar el concepto para la época colonial. El Cacique colonial era un
funcionario que aparece desde las Ordenanzas del Virrey Toledo como un nexo entre
las autoridades coloniales y la población indígena. Esta institución fue rescatada por
la necesidad de contar con un mediador que no solo conozca la lengua sino también
que se pueda desenvolver dentro de los usos y costumbres de la población reducida a
pueblos de indígenas. Se reconoció su derecho de sucesión hereditaria a la usanza
española, es decir mediante la institución de la primogenitura y contaba con algunos
privilegios como usufructuar 12 topos de tierra de la comunidad y beneficiarse con la
prestación de servicios de los indios de la comunidad en sus casas 5. Su función
principal era la de “recaudador de tributo que el indígena pagaba a la Corona, y en los
territorios sujetos a mita, era el encargado de reunir y enviar las tandas anuales”6 y
también la de distribuir las tierras de la comunidad anualmente. Núria Sala nos indica
además que durante el siglo XVIII los Caciques pudieron acumular considerables
fortunas personales a través de dos medios: el reparto forzoso de mercancía que hacían
los Corregidores (legalizado en 1754) o, aprovechando su posición, mediante el
acaparamiento de tierras y trabajo comunal (1996: 66). La legalización del reparto
forzoso de mercancías también marco su declinación. Con:
“El reparto de mercancías, que era para el exclusivo enriquecimiento
personal […] del corregidor de indios. […] el corregidor comenzó a
anteponer el cobro por sus repartos frente al cobro por tributos, lo cual creo
serias fisuras en su relación no solo con los indios del común, sino también
con sus caciques. El Corregidor, para no perder las ganancias que le
proporcionaban los repartos, empezó a remover caciques sin contemplar las
líneas sucesorias, colocando en su lugar a indios aliados carentes de linaje” 7.
Su declinación se agudizó como consecuencia de la represión posterior a la rebelión
de Túpac Amaru en 1780-1781.

4 Carlos Diaz Rementeria, El cacique en el virreinato del Perú. Estudio histórico-jurídico,


Publicaciones de la Universidad de Sevilla, Cádiz. 1977, pp. 29-57.
5 Carolina Figueroa Serna, “Continuidad y cambio: la institución del cacicazgo y la

problemática ciudadana en Tarapacá, desde el periodo Tardío Colonial hasta 1837”, Revista
Andina, N 46, Primer semestre. 2008, p. 62-63.
6 Núria Sala i Vila, Y se armó el tole tole. Tributo indígena y movimientos sociales en el

virreinato del Perú, 1790-1814. IER José María Arguedas, Ayacucho. 1996, p. 65.
7 O’Phelan Godoy, Scarlett “Indios nobles e indios del común en el Perú Borbónico”. En: La

América hispana en los albores de la emancipación, Actas del IX Congreso de academias


iberoamericanas de la historia, Madrid. 2005, p. 83.

88
Luis Alberto Rosado Loarte

El caso del cargo Segunda Persona ha recibido poca atención por parte de los
historiadores, así lo manifiesta Carolina Jurado, quien ha trabajado el tema para la
zona de Charcas, Bolivia. En dicho artículo, referido al pueblo de San Marcos de
Miraflores en Charcas, en el periodo que comprende los años 1575-1619, observa que
el cargo de Segunda Persona está asociado a la mitad Hurin de donde los segundas
fueron poderosos principales de dicha mitad, por lo que relaciona el cargo de Segunda
a la división de origen prehispánico de dualidad andina8.
Escobedo anota, sustentado en información contenida en “Gobierno del Perú” de Juan
de Matienzo (1567) que el Virrey Toledo, “basándose en la organización interna de
las comunidades aborígenes” propuso la siguiente jerarquía de curacas: Primera
Persona o Curaca de mayor autoridad en la comunidad, correspondía al curaca
hanansaya, o de la parcialidad superior y el Segunda Persona correspondía al Curaca
hurinsaya9. Coincide con esto Monique Alaperrine-Bouyer, quien basa su apreciación
sobre información contenida en Huamán Poma 10.
Para el caso que trabajamos hemos observado que la diferencia entre Cacique y
Segunda no corresponde a mitades como se anota, pues las segundas personas están
referidas a hijos primogénitos o hermanos del cacique en función. La razón de esta
diferencia debe estar en que las referencias anotadas corresponden al periodo colonial
temprano, por lo que probablemente la naturaleza del cargo se haya degenerado con
el correr los siglos. En todo caso, es notorio destacar que los privilegios que se le
concedían al Segunda Persona eran menores que los que se hacían al cacique, y en
este mismo sentido lo eran también sus responsabilidades y prestigio. Es más, hay que
entender que el otorgamiento de esta merced se daba como una extensión a los
beneficios del cacique que pensando dar privilegios a la persona del Segunda.
2. CACIQUES Y SEGUNDAS PERSONAS DE HUACHO EN EL SIGLO XVIII
Cacique Gobernador Dn. Lorenzo Samanamud Paico
No hemos encontrado registro de su bautismo ni de su matrimonio por hallarse
desaparecidos los libros de la parroquia San Bartolomé de Huacho anteriores a 1755,
y 1749 respectivamente. Tampoco hemos encontrado el registro de su defunción, pero
podemos deducir, en base a la información contenida en los libros parroquiales, que
debió ocurrir en el segundo semestre del año 1766, ya que el 29-VII de dicho año es
la última vez que es consignado como padrino en un bautismo 11. Su hijo Dn. Thomas

8 María Jurado, “Delineando a las “segundas personas”: autoridades étnicas desdibujadas en


Charcas Colonial. Un estudio de caso”. En: Revista Andina, Centro de Estudios Regionales
Andinos Bartolomé de Las Casas, N°46, primer semestre, Cusco, 2008, p. 194.
9 Ronald Escobedo Mansilla, El tributo indígena en el Perú, siglos XVI-XVII. Ediciones

Universidad de Navarra, Pamplona, 1979, p. 103.


10 Monique Alaperrine-Bouyer, La educación de las elites indígenas en el Perú colonial. IFEA,

Lima. 2007, p. 344.


11 AOH-SB-Bautismo (BAU en adelante) N° 1, f. 253.

89
Los caciques del pueblo de San Bartoloḿ…

Samanamud Paico es consignado por primera vez como padrino a partir del 17-XII-
176612 y desde 28-V-176713 es consignado como padrino con el cargo de Cacique
Gobernador. Probablemente pudo estar algo enfermo a principios del año 1766 ya que
su esposa, Da. María Minollulli, aparece como madrina en un registro con el cargo de
Cacica (03-II-1766).14 La confirmación sobre la fecha de muerte la hemos encontrado
en un documento no catalogado contenido en un paquete de la documentación colonial
que conserva el Archivo Regional de Lima15. En él se consigna como fecha de muerte
de Dn. Lorenzo el 20 de octubre de 1766, momento a partir del cual se inició un
conflicto por la sucesión del cacicazgo,16 lo que confirma nuestra deducción.
Dn. Lorenzo no solo fue Cacique Principal y Gobernador del pueblo de San Bartolomé
de Huacho, sino que también lo fue del pueblo de San Gerónimo de Sayán, así se
anota en la revisita a los indios de los “ayllus” de su jurisdicción de 1764.17 El vínculo
entre los pueblos de Sayán y Huacho viene desde fines del siglo XVI e inicios del
XVII cuando se fusionó las encomiendas a favor de Dn. Diego de Carbajal y Dávila18.
Según Seminario, Dn. Lorenzo Samanamud “estudió en el colegio jesuita de Lima”,
(1999: 186) dato que no hemos podido corroborar al revisar la lista de colegiales
publicada en la Revista Inca en 1923. (Tello, 1923: 800-829).
Dn. Lorenzo Samanamu estuvo casado tres veces: en primeras nupcias con Paula
Bazalar, en segundas nupcias con Isabel Lagos y por último con María Humac
Minollulli (Seminario, 1999: 186). Adanaqué coincide con esto, solo que anota como
segunda esposa a María Isabel Pascual La Hoz, hija de los principales de la parcialidad
de Cuñin19. Lo más probable es que los apellidos Lagos y La Hoz se refieran a la
misma persona. Estas tres ceremonias nupciales no se han podido corroborar en los

12 SB-Matrimonios (MAT en adelante) N° 1, f. 130.


13 SB-MAT N° 1, f. 132.
14 SB-BAU N° 1, f. 243.
15 En adelante: ARL.
16 ARL, paquete N° 26, documentos sueltos, f. 1. Por su valor documental incorporamos como

anexo la transcripción parcial de este documento.


17 AGN, “Lorenzo Samanamud, cacique y gobernador de San Bartolomé de Huacho y San

Gerónimo de Sayán en Chancay, sobre revisita a los indios de los ayllus de Amay, Luriama,
Hualmay, Cuñin, Canta, Chonta y Sayán porque la anterior hecha por Alejandro Carneros se
encontraba con muchos errores. Se incluye peticiones del corregidor de Chancay Carlos
Loayza, cobrador de Santo Domingo el Real de Aucallama y otros. Ante el Real Acuerdo de
Justicia”. Superior Gobierno: GO-RE 1, caja 14, expediente 264, año 1764. (En adelante:
“Revisita a los indios de los ayllus…”).
18
Jesús Elías Ipinze Jordán, “Historia colonial de Huacho”. En: La antigua provincia de
Chancay, siglos XVI-XVIII. Compilación: Filomeno Zubieta Núñez. Comisión de la celebración
del centenario del nacimiento del historiador Jesús Elías Ipinze Jordán, Huacho. 2005, pp. 102-
103.
19 Raúl Adanaqué Velásquez, “Los Caciques de Huacho, siglos XVII-XIX”. En: Huacho en la

Historia Colonial, Universidad Nacional José Faustino Sánchez Carrión, Huacho. 2003, p. 48.

90
Luis Alberto Rosado Loarte

libros parroquiales ya que, como mencionamos, el libro correspondiente se inicia en


1749 y estos matrimonios debieron darse antes de dichas fechas.
Con respecto al matrimonio con Da. María Leocadia de la Concepción Humac
Minollulli, Adanaqué, quien declara haber revisado los Protocolos Notariales del
Archivo General la Nación, anota que Minollulli ofreció una dote de 500 pesos en
1747, por lo que el matrimonio debió darse alrededor de dicho año 20. Da. María debió
haber sido de edad mucho menor que su esposo pues su defunción ocurrió recién el
14-III-1799,21 33 años después de enviudar.
Según los estudios citados, Dn. Lorenzo tuvo dos hijos varones legítimos: Dn. Thomas
de Villanueba Samanamu Paico y Dn. Thomas de Aquino Samanamu Paico. Ninguno
de los autores mencionados consideraron a Da. Lorenza. Silva anota, con mucha
ligereza, que fueron con Da. María Minollulli22; Seminario menciona, sin citar fuente,
que fueron en realidad hijastros de Da. María, pues la madre fue su primera esposa 23.
Si tenemos en consideración el dato aportado por Adanaque sobre el matrimonio con
Minollulli (año de 1747), esta no podría ser la madre ya que, según el mismo
Adanaqué, Dn. Thomas de Villanueba, el primogénito, se bautizó el 21-I-1738, años
antes de dicho matrimonio 24. Una observación, aparentemente intrascendente, aporta
a la afirmación que Minollulli no fue la madre: en el registro del matrimonio de Dn.
Thomas de Aquino en 1762, cuando su padre ya estaba casado con Minollulli, el
nombre de la madre no solo no se menciona sino que hay un espacio en blanco25,
omisión significativa, pues Samanamud y Minollulli aparecen, en calidad de esposos,
como padrinos en varios bautismos desde 1757, por lo que, de haber sido su madre,
el cura que asentó el matrimonio (el fraile mercedario Francisco de Andrade, con
licencia parroquial del cura propio, el Licenciado Dn. Bernardo Basualdo, desde
setiembre de 1760) lo habría consignado sin ninguna duda. La duda queda aclarada
cuando recurrimos al documento del Archivo Regional de Lima ya citado. En dicho
documento se anota que Don Lorenzo tuvo tres hijos: el primogénito, Thomas de
Villanueva, hijo del primer matrimonio (con Doña Paula Basalar) mientras que los
otros dos (refiriéndose a Thomas de Aquino y Lorenza) fueron hijos de su segundo
matrimonio (con Doña María Isabel Pascual La Hoz o Laos).26

20 Ibíd. 2003, p. 48.


21 SB-DEF N° 1, fs. 325-330.
22 Miguel Ángel Silva Esquen, Presencia de españoles, negros y caciques en el pueblo de San

Bartolomé de Huacho, 1748-1825, Huacho. 2008, 41.


23 Miguel Arturo Seminario Ojeda, “Caciques de Lima: Carabayllo, Huacho, Lunahuana y

Huachipa” En: Revista del Archivo General de la Nación, N° 19, Lima. 1999, p. 186.
24 Raúl Adanaqué Velásquez, “Los Caciques de Huacho…” p. 50.
25 23-IX-1762: SB-MAT N° 1, f. 102.
26 ARL, Paquete N° 26, f. 2.

91
Los caciques del pueblo de San Bartoloḿ…

El 01-III-1761 contrajo matrimonio Matheo de La Cruz con María Úrsula. Ella es


registrada como hija natural del cacique principal Dn. Lorenso Samanamu con María
Rosa Dias.27
Pascual Cano Samanamu Paico, hermano de Dn. Lorenzo Samanamu reclamó el
derecho al cacicazgo, por lo que Dn. Lorenzo tuvo que solicitar el amparo de posesión
ante el Virrey José Antonio Manso de Velasco en 1760. El proceso debió durar varios
años e incluye también a Dn. Tomás de Villanueva Samanamud Paico, quien a la
muerte de su padre asumió el cacicazgo en 176628, como veremos.
Cacique Gobernador Dn. Thomas de Villanueba Samanamud Paico
Antes de la muerte de su padre fue su Segunda Persona.29 Según Adanaque fue
bautizado el 21-I-1738 y falleció el 06-I-1809 a los 72 años (2003: 50-51). Su
bautismo no aparece en los libros parroquiales por la razón ya expuesta y su defunción
la hemos buscado en los libros correspondientes de Huacho, Huaura y Sayán sin éxito.
Estudio en el colegio del Príncipe, colegio para caciques de Lima, recibiéndose el 14
de octubre de 175230.
A la muerte de su padre disputó el cacicazgo con Dn. Lucas Caro Samanamud Payco31
y siendo necesario nombrar gobernador, el Corregidor de la provincia de Chancay,
Dn. Sebastián de Aliaga y Sotomayor, propuso tres sujetos idóneos para el Gobierno
interino del pueblo: Dn. Thomas de Villanueba, Dn. Francisco Martines y Dn.
Francisco Diego Faustino Sipriano Lopes, siendo designado como Gobernador
interino Dn. Thomas, quien tomó posesión el 8 de diciembre de 1766, en la Plaza
Pública de dicho pueblo frente de la puerta de la Iglesia Parroquial. (Ver Anexo).
Cabe anotar que Dn. Thomas de Villanueba y Dn. Thomas de Aquino, su hermano
paterno, aparecen considerados como vecinos del pueblo de San Bartolomé de
Huacho y no adscritos a ninguna parcialidad, pero hemos podido observar que sus
hijos, en los casos que se consigna, están asignados a la parcialidad de GUACÁN al
momento del bautismo, de lo que se deduce que sus padres también pertenecían ella.

27
SB-MAT N° 1, f. 84.
28 AGN, “Lorenzo de la Rosa Samanamud Paico, cacique de San Bartolomé de Huacho en
Chancay solicita el amparo de posesión de ese cacicazgo que pretende su hermano Pascual
Cano Samanamud Paico. Posteriormente se presentara su hijo Tomás de Villanueva
Samanamud Paico. Ante José Antonio Manso de Velasco, Conde de Superunda, virrey del
Perú”. (Superior Gobierno: GO-BI 1, caja 29, expediente 186, año 1760) y “Pascual Cano
Samanamud Paico, contra Lorenzo de la Rosa Samanamud, cacique de San Bartolomé de
Huacho en Chancay, sobre la sucesión a su cacicazgo. Incluye Provisión. Ante Manuel de Amat
y Junient, virrey del Perú” (Superior Gobierno: GO-BI 5, caja 145, expediente 190, año 1762).
29 AOH-San Jerónimo de Sayán (SAY en adelante)-BAU N° 2, f. 75.
30 Julio C. Tello, “Revista Inca”, Revista trimestral de estudios antropológicos, Volumen 1, N°

1 (Enero-marzo, 1923. p. 817.


31 Los documentos citados con el numeral 15 mencionan una disputa con Pascual Cano (¿Caro?)

Samanamu Paico, hermano de Dn. Lorenzo Samanamu.

92
Luis Alberto Rosado Loarte

Este ayllu originario formó parte del pueblo de San Bartolomé de Huacho desde su
reducción en el siglo XVI.
Unido en matrimonio, en fecha no determinada, con Da. María Paula Rijos natural del
pueblo de Sayán, tuvieron cuatro hijos:
 Petrona Alcántara bautizada en el pueblo de San Jerónimo de Sayán el 19-X-
1762. Tuvo como padrinos a Dn. Alexandro Cameroz, Secretario y Juez
Recitador de la Provincia de Chancay y a Da. María Leocadia de la Concepción
Huma Minollulli, “Cacica y Gobernadora de [dicho] repartimiento”, a la fecha
casada con el padre de Thomas de Villanueba, a quien se consigna como
“Segunda y principal”.32 La cercanía con Cameroz tal vez explique la razón por
la que se tuvo que hacer una nueva revista en 1764 en razón a que la realizada
por dicho Secretario “se encontraba con muchos errores”. 33 Como se anota en
este registro de bautismo el cargo de Segunda Persona recaía en el primogénito
de Dn. Lorenzo y no en su hermano Pascual (¿o Lucas?), como después
sucedería cuando Dn. Thomas de Villanueba asuma el cacicazgo. Esto
probablemente porque las relaciones familiares habían quedado resquebrajadas
luego del conflicto por la sucesión del cacicazgo.
 María Escolástica de las Mersedes fue bautizada el 24-V-1769. Tuvo como
padrinos al Sr. Dr. Dn. Antonio Joseph Martin de La Fuente, cura inter de la
doctrina de San Bartolomé de Huacho y a Da. Estefanía de Orejon y Aparicio.34
Se casó con Joseph Luis Arpista de la parcialidad de los Truxillanos el 13-XI-
1787.35
 Luis Gonsaga. En el registro de su matrimonio se anota: el “primogénito”, es
decir, con derecho a heredar el cacicazgo. Fue bautizado el 23-II-177336 a la
edad de un año ocho meses y tuvo como padrinos a Dn. Joseph Barreto
(Administrador del Estanco del Tabaco37) y su cuñada Da. Estefanía Orejón y
Aparicio. Se casó el 18-VII-1789 con María Dominga Vernal, hija legitima de
Pasqual Alexo Vernal y de María Pasquala de la parcialidad de los Truxillanos,
siendo sus padrinos el Reverendo Padre Rafael Carrillo de la orden de la
Merced y Da. Zipriana Alarcon.38 Adanaqué anota que solo tuvieron dos hijos:

32 AOH-SAY-BAU N° 2, f. 75.
33
“Lorenzo Samanamud, cacique y gobernador de San Bartolomé de Huacho y San Gerónimo
de Sayán en Chancay, sobre revisita a los indios de los ayllus de Amay, Luriama, Hualmay,
Cuñin, Canta, Chonta y Sayán porque la anterior hecha por Alejandro Carneros se encontraba
con muchos errores. Se incluye peticiones del corregidor de Chancay Carlos Loayza, cobrador
de Santo Domingo el Real de Aucallama y otros. Ante el Real Acuerdo de Justicia”. (Superior
Gobierno: GO-RE 1, caja 14, expediente 264, año 1764).
34 SB-BAU N° 1, f. 305.
35 SB-MAT N° 1, f. 348.
36 SB-BAU N° 1, f. 403.
37 SB-BAU N° 1, f. 604.
38 SB-MAT N° 1, f. 375.

93
Los caciques del pueblo de San Bartoloḿ…

Thoribio Engracia bautizado el 17-VI-1792 (no hemos podido corroborar este


dato por que el libro de bautismos correspondiente se cierra el 17-V de dicho
año y el libro que continua empieza a correr desde el año 1807) y Ascencio de
la Cruz39. En el “Padrón general de la feligresía de Huacho” de 1813 40 María
Dominga, esposa de Dn. Luis Gonsaga, aparece como viuda con tres hijos:
Toribio [Engracia] y dos párvulos. En nuestra búsqueda en los libros
parroquiales hemos identificado una hija más Luis Gonsaga. Se trata de María
de las Nieves (asignada a la parcialidad de Guacán) bautizada el 06-VIII-1811,
quien tiene como madrina a Mathea Samanamu, siendo testigos Asensio
Quineche y Bentura Chagaray,41 lo que confirma la información contenida en
el Padrón citado. En Thoribio Engracia recaía la primogenitura.
 A partir del año 1814 encontramos a Thoribio Samanamu, de la parcialidad de
Guacán, y a María Ignacia Vargas bautizando a siete hijos: Francisco de Borja
(12-X-1814)42, María Paulina (23-VI-1818)43, quien se casa 24-VIII-183644,
Manuel de los Santos (01-XI-1819)45, María de los Santos (03-XI-1821)46, Juan
de Dios (10-III-1823)47, María Lucia (13-XII-1827)48, y María de la Crus quien
se casa el 29-IX-184549. Ysidro Manrrique es padrino de Francisco de Borja,
María Paula y Juan de Dios; y María Luca Canales es madrina de María
Paulina, María de los santos y María Lucia.
 Gregorio Joseph. Bautizado el 13-III-1774, tuvo como padrinos Dr. Dn.
Antonio de La Fuente, Cura y Vicario de la Doctrina de Cochas50 y a Da.
Estefanía de Orejón y Aparicio, y como testigos al Ldo. Dn. Miguel de Rotalde
y al Rdo. Pe. Fray Pascual de Armas.51 Contrajo matrimonio con María
Damiana Sipán con quien tuvo a Sebastián Aparicio bautizado el 27-II-1808
quien tuvo como padrino a Baltazar Manrrique52 y fue asignado a la parcialidad
de Guacán, lo que refuerza la afirmación de que esta familia perteneció a la
dicha parcialidad.

39 Raúl Adanaqué Velásquez, “Los Caciques de Huacho…” p. 51.


40
Archivo Arzobispal de Lima (AAL en adelante), “Padrón general de la feligresía de Huacho”,
Estadística Parroquial Leg. 4 Exp. V.
41 SB-BAU N° 3, f. 212.
42
SB-BAU N° 4, f. 3.
43 SB-BAU N° 4, f. 186.
44 SB-MAT N° 2, f. 11.
45 SB-BAU N° 4, f. 257.
46 SB-BAU N° 5 f. 6.
47 SB-BAU N° 5 f. 54.
48 SB-BAU N° 6, f. 148.
49 SB-MAT N° 2, f. 193.
50
Actualmente en la provincia de Ocros, Ancash.
51 SB-BAU N° 1, f. 448.
52 SB-BAU N° 3, f. 34.

94
Luis Alberto Rosado Loarte

Thoribio Engracia, primogénito de Luis Gonzaga y legitimo sucesor del cargo de


cacique, reclamó en 1816 se le compense por los gastos que hizo su padre al construir
la acequia madre que irriga las tierras de Guayabal, por lo que exigió que los ocupantes
de la tierras irrigadas prorrateen la suma correspondiente a la inversión que hiciera su
padre, por ser de derecho, pues “Es fuera de toda duda que dichas tierras ubieran sido
asta fecha infrutiferas sino se ubiese echo esa sequia en tan buena disposición pues no
havia conduto alguno anteriormente por donde beviesen hagua para su cultivo y de
consiguinte ubieran quedado en un total abandono.”53 Su pedido no tuvo respuesta
positiva pues se anota que dichas tierras y acequia habían sido destruidas, en parte,
por la crecida del río del año 1815.
Dn. Thomas de Aquino Samanamu Paico, Segunda persona
Seminario ni Adanaqué mencionan en sus artículos sobre los caciques de Huacho a
este hijo de Dn. Lorenzo Samanamud en su segundo matrimonio, en cambio Silva si
lo considera, pero comete el error de consignarlo como Cacique, probablemente
confundido por que en los libros parroquiales su nombre va asociado muchas veces a
la frase “de los caciques”, (2008: 42) sin embargo no llama su atención que en muchos
otros casos su nombre está ligado al concepto de “segunda”, sobre todo en los
bautismos de sus hijos.
Al igual que su hermano, el registro de su bautismo no aparece en los libros
parroquiales por la razón ya expuesta y su defunción la hemos buscado también en los
libros correspondientes de Huacho, Huaura y Sayán sin éxito. Debió de haber muerto
después de 1813 ya que en el “Padrón general de la feligresía de Huacho” de dicho
año es consignado con edad de 70 años, por lo que debió haber nacido en el año de
1743 aproximadamente. Contrajo matrimonio el 23-IX-1762 con María Biviana Días,
hija legitima de Silvestre Días y de María Josepha Bernal, siendo los padrinos Dn.
Alexandro Cameros y Da. Francisca Baos,54 sin embargo en el registro bautismal de
su primer hijo (Joseph Manuel, consignado al margen como muerto) hay una clara
enmendadura sobre su nombre, el cual queda como Damiana (18-VI-1765),55 que es
como va a aparecer en los demás registros. Tuvieron a los siguientes hijos:
 Mariano de la Presentación. Bautizado el 24-V-1769 conjuntamente con su
prima María Escolástica de las Mersedes. Tuvo como padrinos a Dn. Juan
Manuel Martin de La Fuente y Da. Estefanía de Orejón y Aparicio.56
 Faustina. Bautizada el 18-V-1772. Tuvo por madrina a Da. Estefanía de Orejón
y Aparicio y como testigo a Dn. Joachin de Yturralde.57

53 ARL, paquete N° 26, folios sueltos, f. 1: Huacho 23 de marzo de 1816.


54 SB-MAT N° 1, f. 102.
55 SB-BAU N° 1, f. 233.
56
SB-BAU N° 1, f. 305.
57 SB-BAU N° 1, f. 358.

95
Los caciques del pueblo de San Bartoloḿ…

 Jacoba de la Acensión (“de los caciques”). Bautizada el 25-V-1773. Tuvo como


padrinos a Dn. Antonio Mansilla y a Mariana Dias.58 María Jacoba (¿Jacoba de
la Acensión?), de la parcialidad de Guacán, hija de Dn. Thomas de Aquino y
María Damiana Días contrajo matrimonio con Alfonso de la Trinidad Gomes,
“indio tributario de la Villa de Chancay” (05-XII-1789), quienes tuvieron como
padrinos de su casamiento a Dn. Juan Francisco Gudiño y a María Ygnasia
Sanches.59 Jacoba Samanamud fue madrina del matrimonio de Mariano del
Carmen Samanamu con María Sebastiana Rodríguez Días.
 Mariano de la Presentación (de la parcialidad de Guacán). Bautizada el 22-XI-
1775.60 Tuvo como padrinos a Joseph de la Encarnación y a Mariana Dias y
como testigo al Gobernador Thomas de Villanueva (su tío). Nótese que es
homónimo de su hermano.
 María Mathea “hija legítima del Cacique Segunda”. Bautizada el 22-IX-1777.61
Tuvo como madrina a Mariana Dias.
 Pasquala Resurección, hija del “Segunda de este pueblo”. Bautizada el 04-IV-
1780.62 Tuvo como padrinos a Pedro Calderón Canchalla y a Mariana Dias, y
como testigos al Cacique Dn. Thomas de Villanueba y a Atanacio Basualdo.
Casada con Lorenzo Lopez, según se anota en el “Padrón general de la
feligresía de Huacho” de 1813, a quien se le atribuyen 2 esclavos, uno que fue
bautizado el 02-V-1817 y otro que le asignó a su esposa al momento del
bautismo (30-XI-1821).63
 Julián Leandro (Al margen: “hijo del Segunda”). Bautizado el 28-II-1782.64
Tuvo como padrinos a Pedro Calderón y a Mariana Dias.
 Pablo Yldefonso. (Al margen: “hijo del Segunda”). Bautizado el 27-I-1783.65
Tuvo como padrinos a Pedro Calderón Canchay y a Juana Eulalia, y como
testigo al Cacique Dn. Thomas de Villanueba.
 María Ysidora (de la parcialidad de Guacán). Bautizada el 07-IV-1785.66
Fueron sus padrinos Joseph de Los Reyes y María de la Presentación y tuvo
como testigos a Agustín de la Trinidad e Ylario Gamboa.
 María Francisca (de la parcialidad de Guacán). Bautizada el 10-III-1790.67
Fueron sus padrinos Dn. Francisco Gudiño y Da. Apolonia Aguilar.

58 SB-BAU N° 1, f. 413.
59 SB-MAT N° 1, f. 378.
60 SB-BAU N° 1, f. 517.
61 SB-BAU N° 1, f. 603.
62
SB-BAU N° 2, f. 17.
63 SB-BAU N° 4, f. 118 y BAU N° 5, f. 7.
64 SB-BAU N° 2, f. 81.
65 SB-BAU N° 2, f. 121.
66 SB-BAU N° 2, f. 214.
67 SB-BAU N° 2, f. 417.

96
Luis Alberto Rosado Loarte

En el libro parroquial de matrimonios hemos ubicado a Mariano Candelario, quien se


casa con María Benita Toledo (25-II-1788).68 Este aparece como hijo de Dn. Thomas
de Aquino y María Damiana, pudiendo ser, por la edad, el mayor de los homónimos.
Esta pareja bautizó los siguientes hijos: María Apolonia, bautizada el 10-II-1789
(asignada a la parcialidad de Guacán) quien tuvo como madrina a Da. María Minollulli
y como testigo a Dn. Thomas Samanamú69. María Rudecinda, bautizada el 08-III-
1791 (asignada a la parcialidad de Guacán)70. Manuel Fernando, bautizado el 07-VI-
1810,71 siendo su padrino Mariano Rosel. Juana de Mata, bautizada el 10-II-1812
(adscrita a la parcialidad de Chonta, probablemente por la madre).72 El 04-III-1823
contrajo matrimonio Francisca Paula (hija de Mariano Samanamud y Benita Toledo)
con Mariano Ramos Balladares (hermano de Alexo Ramos Balladares).73
El 01-IV-1820 se registra el matrimonio de Mariano del Carmen Samanamu (adscrito
también a la parcialidad de Chonta) con María Sebastiana hija de Andrés Rodríguez
y María Juana Días. Mariano del Carmen tiene registrado como padre a Mariano
“Segunda” y como madre a María Benita Toledo,74 por lo que podemos afirmar que
Mariano “Segunda” y Mariano “Candelario” son la misma persona, y en consecuencia
Mariano del Carmen sería otro hijo del matrimonio Samanamud-Toledo. El que el
nombre del padre de Mariano del Carmen se encuentre asociado al concepto de
Segunda estaría indicando que su padre sería el primogénito de Thomas de Aquino,
confirmando nuestra suposición que Mariano Candelaria, el primer Mariano de la
Presentación y Mariano “Segunda” son la misma persona y descartaría que sean de
hijos diferentes.
El 09-I-182175 Mariano [del Carmen] Samanamu [Toledo] y Sebastiana Días
(¿Sebastiana Rodríguez Días?) y bautizan a María Melchora. Al año siguiente, el 27-
IV-1822, bautizan a Marcos (quien es asignado a la parcialidad de Chonta).76 Este
tiene como padrino a Alexo Ramos, Síndico Procurador del primer Consejo Municipal
Independiente de Huacho de 1822.77

68 SB-MAT N° 1, f. 353.
69
SB-BAU N° 2, f. 375.
70 SB-BAU N° 2, f. 467.
71 SB-BAU N° 3, f. 142.
72
SB-BAU N° 3, f. 242.
73 SB-MAT N° 1, f 579.
74
SB-MAT N° 1, f. 530.
75 SB-BAU N° 5, f. 17.
76 SB-BAU N° 5, f. 14.
77 BN-D11137. Expediente promovido por varios individuos de la Municipalidad de Huacho

contra Baltasar de La Rosa, por extorsión en agravio de los vecinos de aquella ciudad.
25/11/1822-13/01/1823.

97
Los caciques del pueblo de San Bartoloḿ…

Da. Lorensa Samanamu (“de los caciques”)


No hay registro de su bautismo ni de su matrimonio, sin embargo sabemos, por la
información contenida en el documento citado líneas arriba, que fue hija de Dn.
Lorenzo en su segundo matrimonio. Silva afirma, irreflexivamente, que Da. Lorensa
Samanamu “de los caciques” fue hermana de uno de los caciques, pero no define de
quien. (2008: 43) Con solo haber tenido en consideración la fecha de bautismo de su
primer hijo, llamado Manuel de la Visitación, quien recibió este sacramento el 14-II-
1763, habría bastado para afirmar que fue hija de Dn. Lorenzo, y, por lo tanto,
hermana de Dn. Thomas de Villanueva y de Dn. Thomas de Aquino. Da. Lorensa
registra cuatro hijos legítimos con Andrés Morales (consignado como vecino).
 Manuel de la Visitación, fue bautizado el 14-II-1763.78 Tuvo como padrinos a
Dn. Joseph Perez de Vargas y a Da. María Minollulli.79
 Pasquala del Spiritu Santo (de los caciques de Cuñin). Bautizada el 03-II-1766.
Tuvo como padrinos a Dn. Thomas Samanamu Paico y Josepha Bernal.80
 Manuel de las Llagas (asignado a la parcialidad de Cuñin). Bautizado el 15-VI-
1772. Tuvo como padrinos a Matheo de la Cruz Calmado (Sic.) y María de la
Cruz Carrión.81
 Mariano de los Ángeles (asignado a la parcialidad de CUÑIN). Bautizado el
10-X-1779. Tuvo como padrinos a Adrián Canales y a María Cipriana. En el
registro del bautismo su madre aparece consignada como María Lorenza
Samanamud.82
El 15-XII-1766 fue bautizado Ignacio de 4 meses 15 días de edad, quien recibió dicho
sacramento en caso de necesidad de manos del R. P. M. Francisco de Estrada de la
Compañía de Jesús. Es declarado como hijo legítimo de Francisco Robles y de
Lorenza Zamanamu, siendo consignados como vecinos. 83 En el registro se anota
claramente que la madre es descendiente de los caciques. Lo que llama la atención, si
observamos las fechas, es que es declarado después de Manuel de la Visitación y antes
que Pasquala del Espíritu Santo. Al parecer, si tomamos en consideración el dato
consignado sobre la madre de Mariano de los Ángeles, una debió ser María Lorenza
y la otra solo Lorenza, por lo que estaríamos hablando de dos personas distintas.
* * *
En base a lo anotado, y teniendo en consideración que el cargo de Cacique recaía en
el primogénito a la muerte del padre y que el cargo de segunda persona podía recaer

78 SB-BAU N° 1, f. 184.
79 El apellido Minolluyi sufre variaciones en los diferentes registros.
80 SB-BAU N° 1, f. 243.
81 SB-BAU N° 1, f. 361.
82
SB-BAU N° 1, f. 688.
83 SB-BAU N° 1, f. 260.

98
Luis Alberto Rosado Loarte

en el hijo mayor (antes de la muerte del padre) o en el hermano, podemos definir la


línea sucesoria de Caciques-gobernadores y Segundas personas del pueblo de San
Bartolomé de Huacho en el siglo XVIII, e incluso hacer una proyección a los primeros
años del siglo XIX:
Cuadro N° 1:
Caciques-gobernadores y Segundas personas del pueblo de San Bartolomé de Guacho en
el siglo XVIII con proyección al siglo XIX según los libros parroquiales.

Años Cacique /esposa Segunda persona /esposa


Dn. Lorenzo Samanamu Paico
Desde: 1738 Dn. Thomas de Villanueba
Da. María Leocadia Huma
Hasta: 1766 Samanamu Paico (hijo del cacique)
Minollulli
Dn. Thomas de Villanueba Dn. Thomas de Aquino Samanamu
Desde: 1766
Samanamu Paico (primogénito) Paico (hermano paterno del cacique)
Hasta: 1809
Da. Francisca Paula Rijos Da. Damiana Dias
Dn. Luis Gonzaga Samanamu
- Paico (primogénito) Dn. Mariano [Candelario] Segunda
Da. María Dominga Vernal Samanamu (hijo primogénito de
Dn. Thoribio [En gracia] Thomas de Aquino)
- Samanamu (primogénito) Da. María Benita Toledo
Da. María Ignacia Vargas

Esta línea sucesoria de primogenitura coincide, para el caso de los caciques, con la
información contenida en el documento de 1811, citado por Seminario, mediante el
cual Marcos Balladares disputa el cacicazgo de Huacho 84. En dicho documento hay
concordancia con el año de la muerte de Dn. Thomas de Villanueba. Según Adanaqué,
Balladares presentó documentos que acreditaban su descendencia de José Ynga
Balladares quien decía ser descendiente de “Hanapaca Ynga” 85. Este reclamo al
parecer no tuvo éxito, pues a la muerte de Dn. Thomas de Villanueva a nadie más se
le atribuye el cargo de Cacique. Solo queda anotar que Dn. Luis Gonzaga murió
prematuramente debiendo haber recaído el cacicazgo en Dn. Thoribio, su
primogénito.
3. PARENTESCO ESPIRITUAL DE LA FAMILIA CACICAL CON LOS ESPAÑOLES
Luego de definir la genealogía de la familia cacical y la línea de sucesión,
observaremos con detenimiento los vínculos espirituales de esta familia con
españoles. Lo primero que llama nuestra atención es que los vínculos con españoles
distinguidos son todos anteriores a 1774. (Ver cuadro en Anexo N° 2). También
observamos que Da. Estefanía de Orejón y Aparicio (cuñada de Dn. Joseph Barreto)
es con la que mayores vínculos formaron la familia cacical. Otro vínculo importante

84
Miguel Arturo Seminario Ojeda, “Caciques de Lima… p. 186.
85 Raúl Adanaqué Velásquez, Los Caciques de Huacho… p. 51.

99
Los caciques del pueblo de San Bartoloḿ…

es el consignado con el Dr. Dn. Antonio Joseph Martin de La Fuente, Cura inter de la
doctrina de San Bartolomé de Huacho, quien después sería Cura y Vicario de la
Doctrina de Cochas. Destacan también, por los cargos que ejercían, Dn. Alexandro
Cameros (Secretario y Juez Recitador de la Provincia de Chancay) 86 y Dn. Joseph
Barreto (Administrador del Estanco del Tabaco)87.
Nuria Sala i Vila anota, siguiendo a Acosta, que desde el siglo XVII los curas de
indios percibían como renta por la administración de su parroquia el sínodo, así como
las propinas voluntarias de sus feligreses y los beneficios provenientes de fiestas. “A
estos ingresos “legales” había que adjuntar un largo y variado tipo de retribuciones
provenientes del control directo de tierras, bien del común, bien de determinados
miembros de este, bien de cofradías o bien a la propia doctrina que administraba”
[…]. El sínodo y otros ingresos muchas veces eran pagados en especie: “Los
productos agrícolas de esas tierras, junto a otros procedentes de la diversificación
productiva que desarrollaban y de las rentas en productos que obtenían de su
feligreses, eran colocados en los distintos mercados coloniales: locales o regionales,
según un circuito curato-mercado urbano-curato, ya que al regreso traían productos
que vendían a sus feligreses completando así el circuito mercancía dinero; también
por supuesto en los mercados de alcance interregional”. Este control de los curas
doctrineros sobre el excedente comunal continúo hasta fines de la etapa colonial 88.
Dicho lo anterior, cabría esperar una mayor relación entre cura titular de la doctrina y
la familia cacical, sin embargo solo se encuentran dos casos en los que Cura inter de
la Doctrina de San Bartolomé de Huacho, Dr. Dn. Antonio Joseph Martin de La
Fuente, quien poco tiempo después seria Cura y Vicario titular de la Doctrina de
Cochas, es padrino de uno de los miembros de la familia cacical. El caso del
Reverendo Padre Rafael Carrillo de la orden de la Merced, pero no es relevante pues
no es el titular, por lo tanto no es el beneficiario del sínodo.
El caso del Cap. Dn. Joseph Barreto es de destacar. Tenía a su cargo el Estanco del
tabaco (instaurado por la Corona en 1752), el más importante por los beneficios que
reportaba. “El estanco no es un impuesto sino un monopolio de la comercialización,
[…] por lo que las entradas de este rubro dependían de las ganancias producidas por
su venta”89. Por lo anotado, se puede comprender la importancia de la relación entre
el Administrador y el Cacique, ya que esta alianza favorecía al comercio monopólico
de este producto al interior de la comunidad y aseguraba su pago ya que era el cacique
el que realizaba la cobranza. Un dato digno de mencionarse es que el tabaco era

86 Ver nota 15.


87
Ver nota 20.
88 Núria Sala i Vila, “Gobierno colonial, iglesia y poder e Perú: 1784-1814” En: Revista Andina,

Año 11, número 1, Cusco. p. 146-147.


89 Ramiro Alberto Flores Guzmán, “Fiscalidad y gastos de gobierno en el Perú Borbónico”. En:

Compendio de Historia Económica del Perú, tomo III. Instituto de Estudios Peruanos-BCR,
Lima. 2010, p. 348-349.

100
Luis Alberto Rosado Loarte

principalmente traído de Panamá, lugar de donde era natural Dn. Joseph, así se
consigna en su registro de Matrimonio con Da. Basilia Orejón (27-VIII-1759),90
además Panamá era uno de los destinos del azúcar y sal que se producía en esta zona.91
Si observamos la genealogía y el Cuadro N° 2 podemos notar que después de 1789
los padrinos ya no son españoles sino familiares y en algunos casos, seguramente,
principales. Esto coincide con la decadencia del poder cacical después de la rebelión
de Túpac Amaru. Esto debio dar inicio a un proceso de reconfiguración del poder
local que se inicia a fines del siglo XVIII y que va a tener su desenlace en los conflictos
por la toma del poder que se desencadenan desde la conformación de los cabildos
Constitucionales de 1813 y 1814 hasta el establecimiento de los primeros Municipios
Independientes desde 1822.
En este proceso los descendientes de la familia cacical van a buscar que ganar espacios
de poder a nivel local. Nos referimos a Dn. Thoribio [Engracia] Samanamu, nieto de
Dn. Thomas de Villanueba Samanamu Paico último cacique del Pueblo de San
Bartolomé de Huacho y a Dn. Mariano [Candelario] Segunda Samanamu, hijo de
Thomas de Aquino, Segunda Persona de Dn. Thomas de Villanueba, su hermano;
quienes van a ser elegidos a fines de 1821 como Alcalde de Segundo Voto y Regidor,
respectivamente, del primer Municipio Independiente de Huacho,92 y que además van
a tomar parte de la agitada vida política que se vivió durante el proceso de
independencia.
CONCLUSIONES
Nos hemos acercado a la vida familiar de los caciques del pueblo de San Bartolomé
de Huacho en el siglo XVIII a través de los libros parroquiales, pero no solo nos hemos
limitado a hacer una genealogía familiar, que era necesario hacerla en vista de los
errores conceptuales y vacíos que había en las publicaciones referidas al tema, sino
que hemos ido más allá y nos hemos acercado a sus relaciones de parentesco espiritual
para poder observar si estos nos permiten conocer algo más sobre la actividad
económica de la familia cacical. Si bien no es la única forma de conseguir este
acercamiento ya que se puede hacer desde distintas fuentes como testamentos y juicios
(es el caso de las publicaciones de Seminario y Adanaqué); y también desde los libros
notariales (tarea que queda pendiente por realizar) estamos seguros que es la única
fuente que nos permite no solo conocer sobre los intereses de la familia cacical sino
también sobre la vida social y económica al interior de la comunidad indígena. Como

90 SB-MAT N° 1, f. 66.
91
AGN-TC-GO-2/6-128. Chancay, 1805. Fernando Jiménez informa sobre el estado político
económico de Huacho, Huaral, Huaura, Puerto de Ancón, Chancay y las Salinas. Ante el Real
Tribunal del Consulado de Lima. 20/03/1805.
92 BN-D11137. Expediente promovido por varios individuos de la Municipalidad de Huacho

contra Baltasar de La Rosa, por extorsión en agravio de los vecinos de aquella ciudad.
25/11/1822-13/01/1823.

101
Los caciques del pueblo de San Bartoloḿ…

se ha podido observar también, las relaciones de parentesco espiritual contraídas en


mediante el apadrinamiento de bautismos y matrimonios se dan entre los caciques y
segundas personas y los miembros de la comunidad indígena y dejan observar
preferencias que no deben ser casuales sino que deben estar relacionadas con los
intereses económicos de la familia cacical. Este es el caso de Da. María Minollulli,
tema que queda pendiente.
ANEXOS
Anexo N° 1
ARL, Paquete N° 10, folios sueltos [Extracto: fs. 3v.-4v.]. Diligencia de posesión del cargo
de cacique del pueblo de San Bartolomé de Huacho, Corregimiento de Chancay, de Don
Tomas Villanueba Samanamud Paico, último cacique de Huacho. 08-12-1766.
//f. 3v.// [Al margen: Auto] En el pueblo de San Bartolomé de Huacho, en 6 de
diciembre de 1766 años el señor Maestre de Campo Don Francisco Manuel de
Miranda Teniente General de esta provincia por S. M. dixo que por quanto por parte
de Don Tomas Villanueba Samanamud Payco hijo lexitimo de Don Lorenzo
Samanamud Payco, Casique Governador que acaba de ser de este repartimiento sele
a presentado un título y despacho del Superior Govierno de estos Reynos en que le
hace merced del Govierno Ynterino de este pueblo para que lo sirva con todos los
Honores y privilegiados que en él se expresan pidiendo se le dé su cumplimiento y
con la solemnidad necesaria sele de poseción de dicho empleo para poderlo servir
según se previene siendo necesario están [….] en que se execute lo hasi determinado
y mandado por dicho Superior Gobierno, dijo su merced dicho teniente general que
señalaba y señalo el día lunes ocho del corriente día de fiesta y de obligación a la
asistencia a la parroquia para los indios para lo qual se citaron a los Alcaldes
Principales Capitanes y demás Ministros de [¿?] para que el citado día por la mañana
estén prontos en la Plaza Publica haberle dar la poseción y presentarle la obediencia
y que para que se haga notorio a todo el Común se publique este Auto en forma de
bando mañana domingo a horas de Misa mayor para que llegue a noticia de todos y
ninguno pueda alegar ynorancia baxo del apercibimiento que se producera como
convenga contra los que se mostraren inobedientes y así lo probeyo, mando y firmo,
que doy fe Francisco Manuel de Miranda, ante mi José Manuel del Poso, Escrivano
Publico y de Cavildo.
[Al margen: Citación] En el pueblo de San Bartolomé de Huacho en ciete de
Diziembre de 1766 años, yo el escribano histe (sic) publicar el Auto de esta foxa en
la Plaza Pública de dicho pueblo a horas de Misa Mayor que para que conste lo pongo
por diligencia José Manuel del Poso, Escrivano Publico y de Cavildo.
[Al margen: Diligencia de poseción] En el pueblo de San Bartolomé de Huacho del
Correximiento de Chancay, en ocho de Diziembre de 1766 años, estando en la Plaza
Pública de dicho pueblo frente de la puerta de la Yglesia Parroquial, donde al pie de
la Cruz se havia formado un teatro de tres gradas y en la húltima de ellas puestos tres
asientos estando presentes y subido en la húltima grada el señor Maestro de Campo
Don Francisco Manuel de Miranda teniente general de esta provincia por S. M. con
asistencia de Don Andrés Damián y Don Pedro Torivio Collantes, Alcaldes
Ordinarios de los Yndios Originarios, Don Luis Alverto Guerrero de los Forasteros,

102
Luis Alberto Rosado Loarte

Alonzo Grados, Alcalde de Tasa, Miguel Fernández Minaqui, Alcalde del Campo,
Juan Marcos Chagray, Alcalde de Tambo y José Bentura Bernal, Alcalde de Aguas, y
los principales Don Francisco Martines, Don Antonio Ramires, Don Santos
Balladares, Don Faustino //f. 4// Sipriano Lopes y Don Antonio Ramires Chumbe, el
Procurador de Cavildo, Don Francisco Coca, el Escrivano Don Asencio Rodrigues,
los rexidores, Ministros, Capitanes, Tenientes, Alféres de las Compañías de este
pueblo con asistencia de su Maestre de Campo Don Pedro Eucebio, el Comisario Don
Julián Polinario, el Sargento Mayor Don Bitoriano Suáres, en presencia de la mayor
parte del común de indios hombres como mujeres y muchachos que habían sido
citados para lo que hera declarado y así mismo hallándose presentes mucha parte del
Becindario de Huaura con una compañía de a caballo, al Comando de su Capitán Don
Santiago de las Eras, Alcalde Provincial de esta jurisdición, estando así juntos y
congregados todos los susodichos, Don Tomas de Villanueba Samanamud Payco
requirió a dicho Señor Teniente General con una provisión del Superior Govierno
pidiendo se le diese su cumplimiento en cuya virtud haviendola recibido su merced
[…] ami el presente Escrivano la leyese y publicase de suertes que todos […] en
entenderla para ber su contenido lo que asi executado y visto […] Superior Gobierno
se le consedió el Gobierno Ynterino de este Pueblo que se hallaba baco por muerte de
Don Lorenzo Samanamud Paico, su padre, Casique Governador que fue de este pueblo
y haviendolo su merced hoydo y entendido volvió a tomar en su mano el Real
Despacho y dixo que le obedecía y obedeció nuebamente con su más rendido
rendimiento y que se guardase y cumpliese en todo y por todo según en él se previene
y en su cumplimiento por ante mí el Escrivano le recivio Juramento a que cumpliría
con todas las obligaciones de su empleo y habiendo dicho el referido Don Tomas que
así Jura ba hacerlo en nombre de S. M. y de la Real Justicia que administra le entregó
el Bastón de Governador Ynterino de dicho Pueblo mandando a todos los Alcaldes y
principales, capitanes y demás ministros indios de aquel común le obdeciesen y
acatasen guardaren y cumplieren sus órdenes aciendoles con los servicios que le
correspondan por razón de su empleo y que se le guardasen todos los fueros y
sempciones que devia haver y gozar por dicha razón, lo que así obedecieron todos y
en señal de ello todos por su orden estando sentado el referido Don Tomas en lugar
eminente le fueron acatando y inclinando la rodilla en señal a la superioridad que en
su oficio y personan reconocían y estando concluida esta ceremonia dijo dicho
Teniente General que para que mejor pudiese husar del dicho empleo le entraba en la
poseción del y se la dava Real actual Corporal Yure Domines vel quasi, sin perjuicio
de tercero que mejor derecho tuviese, gritando el dicho Decreto más en altas he
yntelegibles voces poseción, poseción, poseción, en la qual el dicho Señor Jues dixo
que en nombre de S. M. le hamparaba y hampara para que no pueda ser desposeído,
sin primero ser hoido y por fuero [¿?] vencido y como la tomó quieta y pacíficamente
con general aplauso y sin contradicción de persona alguna pidió a mí el presente
Escrivano se lo diese por testimonio he yo que presente soy a todo lo contenido selo
doy en la manera que puede y ha lugar en derecho y lo firmó dicho Señor Jues siendo
testigos el Señor Doctor Don Bernardo de Basualdo, Cura y //f. 4v.// vicario de dicho
pueblo, el Reberendo Padre Predicador General Fray José de Agila, del Real Militar
Orden, Ynter de dicha Doctrina, el Reberendo Predicador Fray [¿Manuel?] Sama, del
Sagrado Orden de Predicadores, el Maestro de Campo Don Santiago de las Heras, [¿?]
Alcalde Provincial de esta jurisdicción y Don Juan Antonio Tirado, Alguacil Mayor
ynterino y Capitán de Cavalleria, con otros muchas personas y vecinos del pueblo y

103
Los caciques del pueblo de San Bartoloḿ…

villa de Huaura que se hallaban presentes y de todo ello doy fe. Francisco Manuel de
Miranda, ante mí, Manuel del Poso, Escrivano Publico y de cavildo= [¿?]
Anexo N° 2
Parentesco espiritual de la familia cacical con españoles

Fecha Nombres Padrinos / Testigos

Dn. Thomas de Aquino


Dn. Alexandro Cameros y Da.
23-IX-1762 MAT Samanamu Paico, Segunda
Francisca Baos
persona con María Biviana Dias

Dn. Alexandro Cameros, Secretario y


Petrona Alcántara hija del
Juez Recitador de la Provincia de
Cacique Thomas de Villanueva
19-X-1762 BAU Chancay, y Da. María Leocadia de la
con Da. María Paula Rijos,
Concepción Huma Minollulli, Cacica
natural del pueblo de Sayán
y Gobernadora

Manuel de la Visitación, Da.


Dn. Joseph Pérez DE Vargas y Da.
14-II-1763 BAU Lorensa Samanamu con Andrés
María Minollulli.
Morales

Mariano de la Presentación, hijo Dn. Juan Manuel Martin de La Fuente


24-V-1769 BAU
del Segunda Thomas de Aquino. y Da. Estefanía de Orejón y Aparicio

Dr. Dn. Antonio Joseph Martin de La


María Escolástica de las
Fuente, cura inter de la doctrina de
24-V-1769 BAU Mersedes, hija del Cacique
San Bartolomé de Huacho y Da.
Thomas de Villanueva.
Estefanía de Orejón y Aparicio

Faustina, hija del Segunda Da. Estefanía de Orejón y Aparicio,


18-V-1772 BAU
Thomas de Aquino. testigo Dn. Joachin de Yturralde

Luis Gonsaga, hijo primogénito Dn. Joseph Barreto (Administrador


23-II-1773 BAU del Cacique Thomas de del Estanco del Tabaco) y su cuñada
Villanueva. Da. Estefanía Orejón y Aparicio

Dr. Dn. Antonio de La Fuente, Cura y


Vicario de la Doctrina de Cochas y
Gregorio Joseph, hijo del Cacique
13-III-1774 BAU Da. Estefanía de Orejón y Aparicio,
Thomas de Villanueva.
testigos al Lic. Dn. Miguel de Rotalde
y al Rdo. Pe. Fray Pascual de Armas.

María Apolonia, hija de Mariano


Madrina Da. María Minollulli y
10-II-1789 BAU Candelario con María Benita
testigo Dn. Thomas Samanamu
Toledo

Reverendo Padre Rafael Carrillo, de


18-VII- Dn. Luis Gonsaga con María
MAT la orden de la Merced y Da. Zipriana
1789 Dominga Vernal
Alarcón

104
Recibido: 27 de junio de 2014 Historia y Región, Año II, N° 2, Lima (Perú), Nov. 2014: 105-124
Aceptado: 23 de setiembre de 2014 ISSN (impreso): 2309-933X

¿DELINCUENTE O DISCONFORME ? CLASIFICACIÓN SOCIAL DEL DELITO EN


LAMBAYEQUE , 1780-1821
Delinquent or non-conforming? Social classification of the crime in Lambayeque,
1780-1821

Juan Carlos Chávez Marquina*


[email protected]

RESUMEN:
El presente estudio tiene como objetivo explicar las implicaciones que tuvo la resistencia
colonial en el ejercicio de la delincuencia a través de categorías socio-delictivas. Los delitos en
el partido de Lambayeque expresaron el descontento del pueblo respecto al sistema colonial;
pero los conflictos interétnicos de los dominados opacaron su visión de unidad para
contraponerse a sus dominantes. No hubo una conciencia unívoca que les permita mantener una
cohesión y cada uno se las arregló como pudo para mejorar su condición, donde sus intereses
económicos se antepusieron a los de tipo político hasta la llegada de la Independencia. Los
delincuentes cometieron una serie de asaltos y agresiones propiciados por la explotación
colonial; aunque su descarga no se orientó a atacar a los agentes opresivos, sino a volver más
inestable su administración, creando una atmósfera violenta.

PALABRAS CLAVES : Lambayeque, delito, resistencia social, ideología, corrupción.

ABSTRACT:
This study aims to explain the implications had the colonial resistance in the exercise of crime
through social crime categories. The offenses in the district of Lambayeque expressed
dissatisfaction of the people regarding the colonial system; but the ethnic conflicts of the
dominated overshadowed his vision of unity in contradistinction to their dominant. There
wasn’t a unique consciousness that allowed them to maintain cohesion and each managed as
he could to improve his condition, where their economic interests took precedence over political
ones until the arrival of Independence. Offenders committed a series of robberies and assaults
favored by colonial exploitation; although their download does not oriented to attack the
oppressive agents but to become more unstable administration, creating a violent atmosphere.

K EYWORDS : Lambayeque, crime, social resistance, ideology, corruption.

*
Bachiller en Ciencias Sociales en la especialidad de Historia por la Universidad Nacional de
Trujillo. Realiza estudios de los conflictos sociales en los siglos XVIII y XIX en el Norte
peruano, habiéndose graduado con la investigación: Resistencia y Criminalidad en
Lambayeque, 1780-1824, y está realizando una tesis sobre la delincuencia y represión en
Trujillo a finales de la Colonia. Es integrante de la Comisión Técnica del Programa de
Prevención ENSO 2014-2015.
¿Delincuente o disconforme? clasificación social…

INTRODUCCIÓN

E
s imposible imaginar una sociedad sin delincuencia. El ser humano, como
todos los seres animados, lucha por la supervivencia y encuentra en el delito
una alternativa ante las adversidades. Desde los orígenes del Estado, la ley la
ha impuesto el más fuerte, imponiendo lo que debió ser lícito y estuvo prohibido, sin
consultar a sus subordinados; por ello, es normal que la ley se haya creado para ser
transgredida. El discurso hegemónico ha procurado proyectar una imagen perversa y
distorsionada de todos los trasgresores de la ley. Sin embargo, sobre todo en el
Coloniaje, estos individuos (indios y negros) fueron forzados a pertenecer a una
sociedad y legislaciones que no deseaban: son delincuentes desde la visión de los
otros, pero no de los suyos. Carlos Aguirre y Charles Walker indican que las razones
que explican la atención de la criminalidad es que el delito permite un acercamiento
directo a las experiencias de los amplios sectores populares y que constituye un
aspecto de la realidad donde se manifiesta en toda su crudeza el ejercicio del poder y
la resistencia, de crucial importancia en el ordenamiento de la sociedad.1

Por ello, este artículo tiene como objetivo explicar las implicaciones que tuvo la
resistencia social en el ejercicio de la delincuencia mediante el análisis de las diversas
manifestaciones, causas, efectos y justificaciones de los delitos cometidos en la
provincia o partido de Lambayeque. La importancia radica en establecer hasta qué
punto los delitos pueden ser considerados tipos de resistencia social y si se aportó
al colapso del régimen colonial. Se ha trabajado con expedientes criminales del
Archivo Regional de Lambayeque (ARL) y de La Libertad (ARLL) y se utilizaron los
métodos analítico-sintético y estadístico aplicados a la Historia Social y del Delito,
teniendo una perspectiva “desde abajo”, cuya óptica se centra en las opiniones de la
gente común.2

1. CLASIFICACIÓN SOCIAL DEL DELITO

Ningún sistema de dominación puede dejar de cosechar entre los dominados insultos
y ofensas en contra de los dominantes. James Scott señala que el disimulo es un tipo
de relación de poder entre los subordinados y subordinantes, constituyendo dos tipos
de discurso: el público y el oculto. El discurso público, es el discurso engañoso que
se da entre el débil y el poderoso. Los dominados desarrollan técnicas de
supervivencia para crear un ambiente de conformidad con el dominante, pero que
realmente se traduce en una relación hipócrita que busca guardar las apariencias
mientras la resistencia se mantiene pasiva. Así, cuanto mayor sea el poder ejercido

1
Carlos Aguirre y Charles Walker (eds.). Bandoleros, abigeos y montoneros. Criminalidad y
violencia en el Perú, siglos XVIII-XX. Lima: Instituto de Apoyo Agrario, 1990, p. 12.
2
Peter Burke, “Obertura: La Nueva Historia, su pasado y su futuro”, en Peter Burke (ed.),
Formas de hacer Historia, Madrid: Alianza Editorial, 1999, p. 16.

106
Juan Carlos Chávez Marquina

por una élite, mayor será la máscara del subordinado, adoptando una forma más
estereotipada y ritualizada. Cuando el detentador de poder se ausenta aparece el
discurso oculto, que es la conducta “fuera de escena” de los dominados y está
constituido por las expresiones lingüísticas, gestuales y prácticas que tergiversan lo
que aparece en el discurso público. El individuo o colectivo que es ofendido elabora
una fantasía de enfrentamiento y venganza hacia sus opresores, encontrando maneras
prudentes y anónimas de expresarlo en público.3

Eric Wolf replantea que la historia ha sido decidida no sólo por los grandes
acontecimientos, los movimientos religiosos y políticos y las inclinaciones o
necesidades económicas, sino también en cuanto a determinar seres oscuros y
aparentemente insignificantes. No sólo se trata de la masa que lleva y es llevada por
los impulsos apuntados, sino de esos testigos y víctimas involuntarios que se vieron
envueltos en los grandes cambios o evoluciones de la historia humana. 4 La ideología
hegemónica española demonizaba toda violencia popular, divinizando la que fue
aplicada por el Estado en su propio beneficio. La moral dominante en su intento por
establecer sus valoraciones inmutables, estableció que el uso de la violencia, sea cual
sea su finalidad, fuera injustificada, negando su desarrollo dialéctico. Las ciencias
socio-naturales demuestran que la violencia, inherente a la naturaleza del hombre, está
presente en la vida cotidiana, y ya sea por actuación u omisión se puede ser violento,
puesto que se manifiesta de múltiples formas y en infinitas interpretaciones.

Nuestra investigación solo incluye la violencia considerada como delito por las leyes
coloniales. Pero nuestra preocupación no se centra en el delito mismo, sino en la
imagen del delincuente símbolo de libertad y las medidas que han seguido las
instituciones punitivas para controlarlo, así como las representaciones, discursos
jurídicos y las divergencias entre el pensar y actuar en el ejercicio del poder. De esta
manera se ha trazado cinco categorías socio-delictivas.

El delito como alternativa de vida

No todo criminal delinque con el propósito de hacer daño a sus semejantes. Existen
personas que incurren en la delincuencia porque consideran que es la única manera de
satisfacer sus necesidades básicas. La indiferencia ante el dolor ajeno hace que el hurto
sea el delito más frecuente en una sociedad donde exista la propiedad privada.

Según el jurista e historiador español Eugenio de Tapia (1831) se considera


hurto a aquella sustracción de bienes en ausencia visual de la víctima sin

3
James C. Scott, Los dominados y el arte de la resistencia. Discursos ocultos, México: Era,
2004, pp. 23-40.
4
Eric R. Wolf, Europa y la gente sin historia, Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica,
1993, pp. 20-35.

107
¿Delincuente o disconforme? clasificación social…

emplear violencia y en ausencia de la víctima, y robo es la ejecución de la misma


con violencia y en modo presencial.5

Se puede decir que la población que más incurre en el hurto es de condición precaria,
que no tiene una mentalidad perversa, sino que necesita efectuarlo para conseguir el
sustento propio o el de su familia, que la Psicología Evolutiva la considera una
elección natural en la lucha por la supervivencia.6 Este es el caso de un indio tributario
del pueblo de Lambayeque, de nombre Josef Machare, quien necesitando llevar el
sustento familiar no encontró mejor alternativa que hurtar una tienda, en septiembre
de 1789, al comerciante español Juan de Abilés. Al poco tiempo cayó presó el ladrón
y soportó las graves penurias de dejar a su familia desprotegida y sin alimentos.
Pasaron cinco meses de arresto y, en abril de 1790, Machare suplicó a la:

“[…] piadosa justificación Vuestra Merced para que comisorando se de mis


grandes atrasos y necesidades pues se ha llegado el dia que no he tomado
un vocado de comida porque mi Mujer no lo tiene ni lo alcansa por lo que
pido y Suplico sirva de darme Soltura para que yo pueda trabajar y
mantener a mi pobre familia y pagar mis tributos y de la fianza que prometo
[…]”.7

El juez se compadeció ante la súplica del reo y aceptó soltarle bajo fianza, dado que
el comerciante acusador, que se encontraba en Guayaquil, “no dejó poder” para
continuar el caso y no había pruebas contundentes para su detención.

La fianza era un medio muy usado por los presos en la cárcel. Por ello, la parte
afectada solicitaba pagar un valor pecuniario al fuero civil para que el proceso sea
seguido estando en libertad, poniendo al alguien que garantizara su permanencia
dentro del pueblo sin intenciones de escapar. Ante discursos piadosos los reos
alegaban pagar una fianza para poder mantenerse o a su familia, velar por sus
propiedades o pagar una deuda, como refirió el regidor Juan Romualdo Vidaurre en
1811, a favor de los presos “paisanos y milicianos” de la cárcel de Lambayeque,
sustentando que las personas que habitan ahí “no tienen que comer ni con que Cubrir
sus desnudeces”.8

5 Eugenio De Tapia, Febrero Novísimo, ó librería de jueces, abogados, escribanos y médicos


legistas, refundida, ordenada bajo nuevo método y adicionada con un tratado del juicio
criminal, y algunos otros, Tomo VI, Valencia: Imprenta de Idelfonso Mompie, 1837, p. 116.
6 Ana María Fernández Tapia. “Aportes del Darwinismo a la Psicología Clínica: El paradigma

de la Psicología Evolucionista”, Terapia Psicológica. Santiago de Chile, vol. 22, n° 1, 2004,


pp. 34-40.
7 ARL, Judicial, Partido, Criminal, 1790, Caja 4, Auto criminal de Juan de Abiles [f. 14v].
8 ARL, Judicail, Cabildo, Criminal, 1811, Caja 12, s/t, [f. 1]. La foliación en corchete indica

nuestra propia numeración puesto que el documento carece de la suya.

108
Juan Carlos Chávez Marquina

Pero no todos los delitos son impulsados por alguna necesidad básica sino que ante la
dificultad de probar un crimen y la facilidad para salir, se convierte esta actividad en
una alternativa de vida. Como lo son varios casos de “robos”, perpetrados por bandas
de 3 a 4 individuos, ya sea en casas privadas, en el campo (abigeato) o el asalto en
caminos (bandolerismo). El bandolerismo, dependiendo de la direccionalidad
(vertical), puede ser entendido como un tipo de protesta social. En el archivo de
Lambayeque no es común el registro de bandoleros a finales del Coloniaje, más aún
si se trata de inferiores contra superiores, como lo ocurrido en 1802, en un paraje que
unía Lambayeque y Piura. Este grupo de bandoleros estuvo compuesto por tres indios
y dos negros quienes fueron capturados al año siguiente y conducidos a la cárcel de
Lambayeque por sustraer varios artículos de españoles quiteños. 9

No hace falta ser un necesitado o vago para convertirse en ladrón, sino también las
autoridades en un juego de doble moral se convierten en promotoras de la delincuencia
para sus propios intereses. Éste es el caso de tres milicianos (José Rosales, José
Carrillo y José Dolores Efio), quienes en marzo de 1817 indujeron a un adolecente
(con oficio de sastre) para que hurtase objetos de platería de unas matronas del pueblo
de Lambayeque. Tras la confesión del adolecente, el subdelegado destituyó a los
milicianos (quienes tenían varias denuncias previas) y los apresó.10 Esto demuestra
que cualquier individuo que se ofrece servir al rey puede pertenecer a las milicias, sin
que las autoridades se percaten si tienen antecedentes delictivos. Si tenemos en cuenta
que el proyecto militar de los Borbones se caracterizó porque las propias colonias
deberían mantener sus propios ejércitos, entenderemos que las autoridades coloniales
no podían rechazar la oferta de incluir milicianos que se costeaban sus gastos, aunque
tengan que recurrir a acciones delictivas para solventarlos.

Por los casos mencionados, la ausencia de pruebas contundentes, sumado a la


impericia de las autoridades y el deseo percibir ingresos (fianzas), impulsó a ciertos
sujetos, ya sea por necesidad, beneficio, venganza o protesta, a hacer de la
delincuencia una empresa a seguir.

El delito como resolución de problemas

La violencia ha sido la manera más rápida en que los actores sociales han querido
solucionar sus problemas, pero lo único que han conseguido es complicar más el
asunto. La violencia es generada por la ausencia de disciplina emocional, más aún en
la sociedad colonial, donde el maltrato y la explotación condicionaban la psicología
del individuo para actuar impulsivamente.

9 ARL, Judicial, Cabildo, Criminal, 1803, Caja 5, Causa criminal contra Balerio Cruz, Benito
Flores, Baltazar Flores…
10 ARL, Judicial, Partido, Criminal, 1817, Caja 21, Causa criminal contra Joaquín de los Santos.

109
¿Delincuente o disconforme? clasificación social…

Un típico caso de desborde emocional ocurrió en 1803, en el pueblo de Lambayeque,


cuando el zambo Joseph Paredes, indignado por el accidente que sufrió su hijo
jugando con otro niño, fue a agredir a la hermana de éste. 11 Un buen contraste entre
conducta ofensiva y defensiva se observó en diciembre del mismo año, cuando el
mixto Pedro Vásquez, resentido por el “comercio ilícito” (adulterio) que tenía con la
india Estefanía Briceño, le propina insultos y golpes. Inmediatamente, el miliciano
José Manuel Samudio entra en defensa de su madre, arrojando al agresor a la calle.
Frustrado, Vásquez jura vengarse, amenazando que “le bebería la sangre”. Al rato, al
encontrase Samudio en la calle, el resentido mixto lo agrede con un sable, a lo que el
otro le responde cortándole el vientre, causándole la muerte instantáneamente. 12

Basta una pequeña chispa de provocación para que la parte “animal” del ser humano
se apodere de su racionalidad. Un buen ejemplo fue lo ocurrido el 17 de junio de 1803,
en el pueblo de Lambayeque, cuando el perro de la india Juana Soberón anunció a
gruñidos la presencia de su enemiga Juliana Peralta, quién reaccionó lanzando insultos
a la dueña. De inmediato se produjo una gresca y, ante el escándalo, aparece Evarista
Peralta para defender a su hija Juliana, derribando a la anfitriona para, luego,
suministrarle golpes en el vientre con el propósito de hacerla abortar.13

Como señala Steve Stern, las mujeres y los hombres que no pertenecían a la élite,
crearon modelos adversos de la autoridad legítima de cada género, y que estas
diferencias desencadenaron enconadas luchas por los derechos y las obligaciones.14
Éste es el caso de la lambayecana Agueda Siancas, de quien se decía era “ladrona
pública, por calles y caminos va vestida de hombre y tiene por grandeza vivir de este
oficio”. Incluso había aprendido a defenderse contra hombres que intentaban
agredirla, como ocurrió el 30 de mayo de 1814, cuando el zambo miliciano Juan Chica
convirtió una vieja discusión en una agresión perpetrada con certeros palos en la
cabeza de la indómita mujer, quien le respondió cortándole el abdomen con una
navaja. Ella era esclava de doña Isidora de Siancas –de quien se dice consentía sus
delitos– y a pesar de su minoría de edad (23 años) 15 salió a relucir que “asecinó a un
Martín Piurano, con que se arrojó para robarle unos cabritos”; pero faltaron evidencias
para increparle más delitos.16

Otro factor que influye en la violencia es el consumo de bebidas alcohólicas. Después


de una larga jornada de trabajo es común que los indios o esclavos se reúnan para

11 ARL, Judicial, Cabildo, Criminal, 1803, Caja 5, Causa criminal contra Joseph Paredes.
12 ARLL, Intendencia, Causas Criminales, Leg. 364, Exp. 1598.
13 ARL, Judicial, Partido, Criminal, 1803, Caja 11, Causa criminal contra Evarista Peralta y su

hija Juliana.
14 Steve Stern, La historia secreta del género. Mujeres, hombres y poder en México en las

postrimerías del periodo colonial. México: Fondo de Cultura Económica, 1999, p. 32.
15
Se considera mayor de edad a partir de los 25 años.
16 ARL, Judicial, Partido, Criminal, 1814, Caja 10, Causa criminal contra Agueda Siancas.

110
Juan Carlos Chávez Marquina

beber chicha y aguardiente usualmente, a las cuales se les agrega sustancias tóxicas
para aumentar su potencia. Así lo que empezó como un acto de amistad puede
terminar en un intento de homicidio, encendido por una frase mal interpretada, común
de verse en las chicherías.

Como vimos, la violencia empleada para “arreglar las cosas” suele convertir en delito,
más aún en la época colonial, donde primero se “golpea” y después se “dialoga” (en
los tribunales). La violencia es reflejo mismo de la presión y sufrimiento de una
sociedad, que al no poder vengarse o desquitarse con sus superiores, lo hace con sus
inferiores.

El delito como imposición de superioridad

La violencia, y por ende el delito, es la forma más eficaz en la que los poderosos
intentan imponer su superioridad a los débiles. En la sociedad colonial, la imposición
de superioridad fue el elemento constructor de los estamentos sociales, agudizados
por la discriminación étnica. Este último tiende a exponer, hasta en los sectores más
bajos, la relativa superioridad étnica que unos quieren proyectar sobre otros para
imponer respeto y obediencia. Maribel Arrelucea expresa que la sociedad colonial
parecía un delicado armazón de vidrio a punto de quebrarse; pero, al mismo tiempo,
sólido gracias al consenso y la represión. Regulaba las conductas consideradas
apropiadas entre hombres y mujeres, blancos y castas, mayores y menores, élite y
plebe. Es decir, obedecía un modelo social jerárquico basado en el género, la etnicidad
y la estamentalidad, donde la Iglesia se encargada de la instrucción y el Estado de la
represión.17

Sin embargo, no siempre los de arriba pueden imponerse a los de abajo, a veces los
de abajo ingeniosamente aprovechan esta misma jerarquía para imponerse y
respetando las estructuras sociales. Un caso ejemplar se observó en enero de 1816,
cuando el subdelegado y juez mayor de Lambayeque, Pablo Manuel de Egaña, había
tomado preso arbitrariamente al indio Gregorio Rodrigues en la cárcel de Chiclayo,
donde fue sometido a varios azotes que lo llevaron al hospital. Esto resultó ser una
provocación para la cacica de Lambayeque, doña Josefa Temoche, puesto que la
víctima era su esposo. Inmediatamente, la cacica, aprovechando su gran influencia,
entabla una denuncia ante la autoridad más alta de los partidos del norte, el intendente
Vicente Gil de Taboada, solicitando que:

“[…] se despache el manda de prisión, y embargo que corresponde contra la


persona, y bienes del reo, poniendo su individuo en verdadera captura a
disposisión de Vuestra Alteza; y formal constancia de nó haber bienes alguno

17 Maribel Arrelucea Barrantes, “De putas, de negros, maricones y perros: anotaciones sobre
injurias, género y etnicidad en Lima a finales del siglo XVIII”, Revista Tempus. Trujillo, año
1, n° 1, 2012, pp. 191-192.

111
¿Delincuente o disconforme? clasificación social…

que sequestrar por ser Don Pablo Manuel de Egaña pobre de solemnidad,
incapaz por la Ley para obtener el oficio de Juez, ni otro empleo público
[…]”.18

Inteligentemente, para que su demanda tenga más efecto, la cacica denunció al


subdelegado por quitar y poner alcaldes a su arbitrio y enviar a prisión a varios indios
nobles, dejando en bancarrota a sus familias; así como difamar, perseguir y golpear a
otros, al punto de que “no se dá mas este Partido”. Con estas acusaciones Manuel de
Egaña fue removido de la subdelegación de Lambayeque. 19 Este caso evidencia que,
en una sociedad patriarcal y eurocentrista, una mujer indígena logró imponerse ante
la máxima autoridad de Lambayeque.

Para ejercer su poder, los españoles se aliaban con algunos individuos de la plebe
dominada, y a veces de diferente etnia para a enardecer la aversión afro-indígena,
como lo ocurrido en 1803, cuando un alcalde de Lambayeque tenía a un zambo
bandido como cobrador de impuestos. Su nombre era Miguel Santiesteban, alias
“Campo Santo” –apodo que alegorizaba su fama de matón–, quien cobraba las deudas
a los vecinos y si éstos no correspondían, eran agredidos y metidos en prisión. La
imagen que proyectaba “Campo Santo” en la gente era la de un amedrentador a sueldo
del alcalde: “es uno de los bandidos facinerosos que tiene aterrorizados los caminos
y poblaciones, sin embargo se halla trabajando como ministro del señor alcalde de
primer voto”. No importaba los delitos que cometiera, el zambo tenía como aliado al
alcalde. Por ejemplo, en agosto de 1803, al cortarle la oreja a un indio que intentó
defender a su esposa de los insultos misóginos que le lanzaba, el alcalde no tomó
ninguna represalia contra su socio. Aun cuando la mujer del mutilado pidió a la Real
Audiencia de Lima que administrara justicia, las órdenes remitidas al subdelegado
para revisar el delito no prosperaron más que el reconocer un valor pecuniario por los
agravios cometidos.20

Los conflictos interétnicos son frecuentes en este período, donde cualquier individuo
que ascienda un escalón más en la pirámide social, quiere imponer su relativa
superioridad a aquellos que no lo hicieron. Así se generan abusos de indios contra
esclavos y de esclavos milicianos contra indios. Los negros, especialmente los nacidos
en América, eran mal vistos por los indios, quienes tenían un concepto tan perverso
como al de los españoles; concepto que venía desde épocas tempranas del virreinato.
Para Guamán Poma de Ayala, los negros bozales, al ser neófitos en la corrupción
traída por los españoles, estaban exentos de las maldades y vicios; pero no era así con
los nacidos en el virreinato, puesto que los consideraba de lo peor:

18 ARLL, Intendencia, Causas Criminales, Leg. 370, Exp. 1800 [f. 4].
19 Ídem, [f. 8]. No se expresa otra sanción por estar inconcluso el expediente.
20 ARL, Judicial, Partido, Criminal, 1810, Caja 17, Causa criminal contra Miguel Santiesteban.

112
Juan Carlos Chávez Marquina

“Como los negros y negras criollos son bachilleres y revoltosos, mentirosos,


ladrones y robadores, y salteadores, jugadores, borrachos, tabaqueros,
tramposos, de mal vivir, de puro bellaco matan a sus amos y responde de
boca, tienen rosario en la mano y lo que piensa es de hurtar, y no le aprovecha
sermón ni predicación, ni azotes ni pringarle con tocino, mientras más
castigos más bellaco, y no hay remedio siendo negro o negra criolla; y ansí
les castiga Dios y ansí se matan entre ellos estando borracho o jugando.” 21

Este enunciado evidencia que la conducta “pícara, rebelde y delictiva” de los negros
criollos es reflejo de las conductas negativas de sus patrones españoles, que, si eran
contra los indios, era permitido. Por ejemplo, en noviembre de 1780, en Chiclayo, el
indio Juan de Dios Silba fue interceptado violentamente de noche por dos esclavos de
la hacienda Pomalca, así que aquél los insultó tildándolos de borrachos y ladrones, a
lo que uno de estos reaccionó cortándole parte del brazo y luego huyeron. Más tarde
el negro fue apresado y ante la intervención de su amo, se llegó a un arreglo con la
víctima, quien ya había sanado.22 Este odio entre afrodescendientes e indígenas fue
explicado por Flores Galindo, quien enfatizó que el sistema colonial reposaba en la
divisa elemental de dividir para reinar, como lo reflejó en una frase del virrey
O´Higgins: “la animadversión profesada entre ellos [negros e indios] era más fuerte
que el odio a los españoles: “son irreconciliables”.”23

Aquello explica reacciones violentas como lo sucedido en octubre de 1804, cuando el


alcalde de indios de Ferreñafe, Jacinto Luli, decidió cobrar tributos de noche a los
morosos. De pronto se acerca a su territorio un esclavo miliciano a caballo (Nicolás
Saldaña) y –aunque no está claro quién inicio la ofensiva– se produce un altercado
entre ambos que terminó con graves lesiones hacia el miliciano, perpetrados por el
alcalde y sus ministros, quienes lo dejaron “casi muerto”.24 Al día siguiente, el patrón
del esclavo hace la denuncia contra el dicho alcalde. Los testigos presentados no
fueron suficientes para probar la culpabilidad del acusado, así que, como es usual,
Jacinto solicitó pagar una fianza para salir libre, y ésta fue otorgada. 25 Otro caso, pero
de agresión inversa, fue lo acaecido en agosto de 1811, cuando un indio de Ferreñafe,
quien adeudaba unas monedas al zambo miliciano de Jayanca, Agustín Cabrejos, por
sus quehaceres no pudo salir temprano para saldar su deuda trabajando como peón.

21 Felipe Guamán Poma de Ayala, Nueva corónica y buen gobierno, Tomo II, Caracas:
Biblioteca Ayacucho, 1980, p. 129.
22 ARL. Judicial, Corregimiento, Criminal, 1780, Caja 23, s/t.
23 Alberto Flores GalindO, La ciudad sumergida: Aristocracia y Plebe en Lima, 1760-1830,

Lima: Horizonte, 1991, p. 133.


24 ARL, Judicial, Partido, Criminal, 1804, Caja 12, Causa criminal para justificar heridas de

Nicolás Saldaña.
25 Ídem [11-12v].

113
¿Delincuente o disconforme? clasificación social…

Desesperado porque no llegaba, el miliciano fue hacia la casa del indio y lo castigó
dándole de “porrazos” en el cuerpo para exigirle el pago de unos cuantos reales. 26

A pesar de todo ello, no se puede decir que la relación afro-indígena era


“irreconciliable”, puesto que, aunque en minoría, se pueden ver delitos en los cuales
participan indios, negros y mestizos a la vez.

La relativa superioridad expresada en delito es un indicador que expresa la violencia


y opresión que imponen los de “arriba” para trasmitirlos a los de “abajo”. En una
sociedad muy jerarquizada como la colonial, ninguna etnia de los estratos inferiores,
quería estar en el escalón más bajo, y la pugna por demostrar quién avanzó un poco
más alto se manifiesta en los múltiples conflictos entre indios, negros y mestizos.
Estos conflictos interétnicos explican la longevidad del orden colonial, que en
palabras de Flores Galindo: “La imbricación entre situación colonial, explotación
económica y segregación étnica edificaron una sociedad, aunque suene paradójico,
tan violenta como estable”.27

La libertad como delito

La libertad es un derecho que conquistar y una aspiración universal que era legitimado
desde la antigüedad. En las sociedades precapitalistas, donde la esclavitud era un “mal
necesario”, las leyes no podían negar a nadie el derecho de libertad si se reunían las
condiciones para obtenerla. Existían dos formas legales para conseguir la libertad:
las manumisiones pagadas por el esclavo y las donadas por el amo. Sin embargo,
para muchos esclavos fue muy difícil costear el precio de su libertad y era muy
raro que el amo la donara –salvo cuando el esclavo ya era anciano o inservible
laboralmente –. Por lo tanto, lo más fácil, pero peligroso, fue fugarse del dominio
de su dueño e incurrir en el delito de cimarronaje.

John Locke señaló que la esclavitud no es más que el estado de guerra continuado
entre un legítimo vencedor y su cautivo, quienes establecen condiciones de
convivencia. Amo y esclavo realizan un pacto en que el primero limita su poder a
cambio de que el segundo preste obediencia.28 Si es un estado de guerra que ha
quedado en tregua y, para que se ejecute una institucionalización de la esclavitud, es
decir, esté legalizada por el Estado y la Iglesia, el esclavo debe continuar la relación
bilateral que ha heredado de sus padres. Pero si observa que no se cumple, pues lo que

26
ARL, Judicial, Partido, Criminal, 1811, Caja 18, Causa criminal contra Agustín Cabrejos.
27 Alberto Flores Galindo, La ciudad sumergida…, pp. 182-183.
28
John Locke, Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil. Un ensayo acerca del verdadero
origen, alcance y fin del Gobierno Civil, Madrid: Alianza, 1998, cap. 4, p. 54.

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Juan Carlos Chávez Marquina

vive no se llama vida y sólo la parte vencedora es la beneficiada, está en su derecho


de salir de la tregua y activar la guerra.

Pero la guerra era algo impensable para los esclavos, así que optaron por la deserción,
como los casos de Vicente Faya y Antonio Videla, esclavos que fugaron de la
hacienda Soledad en abril de 1785, cansados de los abusos del mayordomo que “tenia
por crueldades darles de golpes con acero calentado y dejarlos de ambre”. Pero su
fuga no duró mucho tiempo, porque en julio fueron encontrados cerca del pueblo de
Ferreñafe y a pesar de las clemencias el capataz tomó represalias severas, sin que la
“justicia” pudiera hacer algo al respecto.29 Algo similar ocurrió con el esclavo Manuel
Peralta, quien escapó de la hacienda Tumán en octubre de 1808 por dejar morir
accidentalmente una yegua, pronosticando lo peor para él dado que el mayoral “le
abandonaba en el cepo dias y noches estando enfermo”.30

Los afroperuanos aceptarían su condición de esclavos hasta cierto punto en que


consideraban que el amo había traspasado las fronteras de la dominación y había
entrado en el terreno de la tiranía. Es decir, los esclavos no cuestionaban el sistema al
que pertenecían, sino a los “excesos” de poder que se infringía hacía ellos. Ante una
esperanza exigua de conseguir la manumisión, la fuga fue el camino más rápido de
conseguir la ansiada libertad. El cimarronaje ha constituido a lo largo de la historia
una de las formas más comunes de resistencia. No se puede concebir la esclavitud
sin la presencia constante del cimarronaje. 31 Los cimarrones de la costa norte
preferían las zonas montañosas de contacto entre el valle cultivado y las primeras
estribaciones de la sierra, para dificultar su búsqueda y controlar los caminos. Pero
este apartamiento hace que las condiciones de vida del cimarrón sea extremadamente
difícil por la configuración geográfica de su refugio: fragosidad del terreno, total
aridez, escasez de agua, etc.32

Algunos esclavos, conscientes de las penurias que significaba sobrevivir como


cimarrones, optaron por suprimir al agente opresivo y mantenerse en el anonimato.
Prueba de ello resulta relevante el caso de unos esclavos de la hacienda Pomalca,
quienes dieron muerte al mayordomo en octubre de 1807. En un acto de venganza
contra el mayordomo chileno, porque “tenía como costumbre echar aguardiente en las
cicatrices luego de los azotes”, lo acorralaron para hacerle sentir el dolor de sus azotes
y ensangrentado lo dejaron morir en el cepo. Es destacable el compromiso que
establecieron todos los esclavos para negar el conocimiento de los autores del

29 ARL, Judicial, Partido, Criminal, 1785, Caja 1, Causa criminal contra Vicente Faya y Antonio

Videla.
30 ARL, Judicial, Partido, Criminal, 1808, Caja 16, s/t. Incompleto.
31 Carlos Aguirre, Breve historia de la esclavitud en el Perú. Una herida que no deja de sangrar,

Lima: Congreso del Perú, 2005, p. 128.


32
Bernard Lavallé, Amor y opresión en los andes coloniales, Lima: IEP/IFEA/UPRP, 1999, pp.
155-156.

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¿Delincuente o disconforme? clasificación social…

homicidio, y a pesar de que el administrador de la hacienda les presionaba duramente


para que confesaran, ellos aludían su ausencia en la escena del crimen. Así tuvieron
que pasar cuatro meses para poner en prisión a los culpables del delito, cuya mayoría
permaneció en la hacienda.33

La influencia de la rebelión de Túpac Amaru también significó expectativas de


libertad para los esclavos de Lambayeque y, a la vez, la aparición de algunos
sucesores. Algunos esclavos aprovecharon la oportunidad para hacer planes de fuga,
pero para ello tenían que convenir en no delatarse unos a otros si el plan fuese
descubierto. Por ello, es sugestivo hasta qué punto los esclavos pueden desviar
cualquier sospecha de fuga, haciendo pagar a un inocente que estuvo a punto de
anoticiar el plan. Este es el caso de los esclavos de la hacienda La Viña, quienes
proyectaron fugarse en 1781. Después de las indagaciones que hizo el intrigado
mayordomo, llegó a la conclusión que el incitador era Pedro Jaramillo, por lo que
decidió enviarlo al cepo para azotarlo y luego expedirlo a la cárcel de Lambayeque.
Las acusaciones imputadas contra el pobre Jaramillo fueron severas, puesto que se le
acusaba de quererse coronarse Túpac Amaru y que inculcaba libertad a los esclavos.
Sin embargo, estas acusaciones parecen más bien patrañas de frustrados esclavos,
quienes, arruinados sus planes de fuga, decidieron “lavarse las manos” dejando que
Jaramillo pague los “platos rotos”. Esto parece comprobarse en la defensa del reo al
negar todos los cargos, y que, al contrario, su intención era avisar al administrador de
la inminente fuga; pero, en venganza, sus compañeros se le adelantaron para acusarlo
falsamente de sedicioso y tenerlo un buen tiempo en prisión. 34

El anhelo de libertad era tan fuerte que cuando se llegaba a un grado de frustración
por no conseguirla, la vida ya no tenía sentido. Éste es el caso de Manuel Congo,
esclavo de la hacienda La Viña, quien, al ser atrapado al poco tiempo de fugarse, fue
azotado severamente por su patrón en marzo de 1787. En venganza se rehusó a comer
con el objetivo de morir de hambre y, al ser obligado a trabajar, intentó ahogarse en
una laguna; pero fue rescatado por sus compañeros. Entonces, el esclavo entró en una
profunda depresión y rápidamente enfermó de fiebre y a los pocos días murió,
cumpliendo finalmente su meta: liberarse de este mundo. Más tarde el hacendado fue
denunciado por sevicia.35

Ante los tratos inhumanos que los amos infringían a sus esclavos, la Corona publicó
en 1789 la Real Cédula de su Majestad sobre la educación, trato y ocupaciones de
los esclavos, la cual regulaba y suavizaba la relación esclavista en las colonias

33 ARL, Judicial, Partido, Criminal, 1807, Caja 15, Autos criminales contra de Félix, Joaquin,
Dorotea Mercedes… por el asesinato de José Pastrana.
34 ARL, Judicial, Corregimiento, Criminal, 1781, Caja 24, Causa criminal contra Pedro

Jaramillo.
35
ARLL, Intendencia, Causas Criminales, Leg. 353, Exp. 1332.

116
Juan Carlos Chávez Marquina

americanas. La cédula decretaba que los amos deberían preocuparse por la instrucción
en la fe de sus esclavos, así como alimentarlos bien y vestirlos adecuadamente,
regulaba la edad (17-60) y horas de trabajo (de sol a sol), otorgaba el derecho de
diversiones sanas los domingos y feriados, la instalación de una enfermería, que los
delitos cometidos por esclavos sean proporcionales a los de personas libres, entre
otros. Asimismo, dejaba la vigilancia de las reglas en poder del procurador síndico y
facultaba a las autoridades civiles las visitas periódicas a las haciendas. Pero esta
cédula, que ofrecía un trato humanitario para los esclavos, fue tajantemente rechazada
en Perú, puesto que exigía invertir más dinero en la manutención de éstos. Las
protestas de los propietarios no se hicieron esperar y en 1794 la cédula fue derogada,
sin que hubiese llegado a ser aplicada.36 Entonces con estas frustradas esperanzas, a
los esclavos no les quedaba otra que fugarse alegando sevicia.

La sevicia no fue el único motivo por el cual los esclavos se fugaban. También existían
otras causas como el anhelo de reunirse con sus seres queridos prófugos –fugas por
amor, seducción o rapto–, por el miedo de recibir un cruento castigo ante una falta
cometida, por perder ciertos privilegios laborales, entre otros. 37

Las leyes coloniales consideraban delincuentes a los cimarrones, por el hecho de


fugarse del dominio de sus amos; pero no consideraban criminales a sus amos por el
maltrato aplicado hacía aquellos. Los esclavos podrán ser delincuentes para la ley
colonial, pero no lo eran para la ley natural.

El delito como desorden social

El delito se convierte en desorden social cuando los oprimidos no pueden hacer


respetar sus derechos por la vía legal. Estos actos son motivados por el
desprestigio que tienen las autoridades locales, consideradas por la comunidad
como corruptas e injustas. Muchas personas han respondido a la injusticia con
actos delictivos, pero sus respuestas se han quedado en una fase económica, sin
atacar los símbolos de poder. Pocos son los individuos que se han enfrentado
directamente a las autoridades, los que les han dicho lo que pensaban y los que
han movido masas para trastocar el orden social.

En 1780 se produjo la rebelión de Túpac Amaru II y el Norte no fue ajeno a esta


coyuntura. En enero de 1781 circularon rumores de que un emisario del cacique
rebelde había llegado a Lambayeque y se había contactado con los rebeldes de Otuzco.
Con el fin de disipar la confabulación, las autoridades coloniales se desplegaron para

36Carlos Aguirre, Breve historia…, pp. 37-40.


37Carlos Aguirre, “Cimarrones, bandoleros y desintegración esclavista. Lima, 1821-1854”. En
Carlos Aguirre y Charles Walker, Bandoleros, abigeos…, p. 147.

117
¿Delincuente o disconforme? clasificación social…

controlar a los indios y castas de cualquier intento subversivo. 38 Al año siguiente


aparecieron pasquines en Lambayeque contra el abuso del corregidor Pedro Muñoz
de Arjona.39

René Descartes distinguió tres clases de ideas presentes en el ser humano: las innatas
al hombre, las formadas por él mismo y las que ha recibido del mundo exterior. 40 La
“plebe” se había generado una idea negativa de las autoridades españolas, a las cuales
consideraban corruptas e injustas, y quiso hacérselos saber. La rebelión de Túpac
Amaru fue un hecho que caló en la mentalidad de algunos afrodescendientes para
rebelarse contra sus autoridades, como lo ocurrido con un zambo libre Juan Manuel,
alias “Chana”, quién, al sentir tener una misión mesiánica, junto a su equipo, liberaba
a individuos detenidos “injustamente”. Incluso testigos afirman que “Chana”
pregonaba, de esquina a esquina, ser el “Túpac Amaru de los zambos”. Cuando fue
apresado en junio de 1781 en Chiclayo, en unos cuantos meses logró escapar haciendo
forados al muro y siguió libre por mucho tiempo, haciendo lo que ya acostumbraba. 41

La protesta hecha al último corregidor de Lambayeque, Juan Romualdo de Vidaurre,


ocurrió 31 de agosto de 1784, quien no pudo reprender en el acto a un solo individuo
que se atrevió a decirle lo que todo el pueblo pensaba. El zambo José Patrocinio Faya,
alias “Geraldo”, ante varias acusaciones en su contra fue apresado a principios de
1784; pero al poco tiempo logró fugarse con otros reos. Siendo prófugo, permaneció
en el pueblo de Lambayeque hasta que fue descubierto por el alguacil Nicolás
Villavicencio (zambo) el 31 de agosto. En una casa privada se produjo un
enfrentamiento entre ambos, cayendo gravemente ensangrentado el alguacil, y el reo
fue forzado a salir del local. Al rato y portando un rejón, salió a la plaza mayor y a
gritos expresó su descontento: “Viva el Rey y Muera el mal gobierno, que en
Lambayeque no hay justicia”. De pronto sale el corregidor y sus ministros, y el zambo
los ofende, pidiendo que “le echaran al sambo Villavicencio para matarlo”. El
frenético corregidor empuñó su pistola, pero “no dio fuego”, lo que significó la burla
del insolente y de la gente que salió a ver el escándalo. A pesar del llamado de auxilio
que pidió el corregidor para que atraparan a “Geraldo”, la gente lo dejó escapar, ¿por
qué? Porque los vecinos se identificaron con el discurso del zambo y, reconociendo
su valor, consintieron su fuga. El corregidor Vidaurre, solicitó la captura de
“Geraldo”, quien se encontraba en Piura, siendo detenido el 6 de septiembre de 1784.

38 Steve Stern, “La era de la insurrección andina, 1742-1782: una reinterpretación”, en Steve
Stern (Comp.) Resistencia, rebelión y conciencia campesina en los andes coloniales, siglos
XVIII-XX, Lima: Instituto de Estudios Peruanos, 1990, p. 87.
39 AGI, Audiencia de Lima, Leg. 1099, citado por Scarlett O’Phelan, Un siglo de rebeliones

anticoloniales. Perú y Bolivia, 1700-1783, Cusco: Centro de Estudios Rurales Andino


“Bartolomé de las Casas”, 1988, p. 307.
40 René Descartes. Meditaciones metafísicas. Santiago: Arcis, 2004, pp. 23-24.
41 Guillermo Figueroa Luna y Ninfa Idrogos Cubas, “Esclavos por la libertad (Segunda parte)”,

Umbral, Lambayeque, año IV, n° 6, 2004, pp. 30-32.

118
Juan Carlos Chávez Marquina

De inmediato fue procesado en Lambayeque y se pidió la pena máxima. Ante lo


controvertido del delito, un grupo de testigos respaldó a “Geraldo” y su defensor
Baltasar de Polo consiguió que el reo evitara la muerte y fuera destinado a 6 años de
prisión en las islas de Juan Fernández (Chile). 42

Las palabras de “Geraldo” al corregidor reflejan una ideología implícita de protesta


contra la autoridad local calificada como corrupta, injusta e incompetente que no
representaba los intereses del rey. Otro caso menos controvertido sucedió
previamente, el 4 de agosto del mismo año, cuando el mestizo Antonio de Atocha se
negó a cumplir las órdenes del alcalde mayor de Saña, Luis Mauro de Lara y Briones.
No contento con el desacato el mestizo lo insultó públicamente tratando al alcalde de
“mero ladrón estafador incapaz de noticiarle, hombre de baja esfera vil, por
naturaleza, de feos procedimientos”. Lacerado su status, el alcalde pide que se
reconozca esta injuria como delito de Lesa Majestad, por “ultraje y desobediencia a
la Real Justicia que representaba”; mientras que la otra parte alegaba ser una
exageración.43

Al parecer seguía el mismo discurso de desacato a la autoridad por no representar la


voluntad del rey. Sin embargo, las injurias a las autoridades son infrecuentes en los
documentos, quizá debido a ser interpretadas como delitos de Lesa Majestad, cuya
pena es la muerte y confiscación de todos los bienes, acarreando secuelas nefastas a
la familia; por tanto el camino más fácil fue usar el argumento de disconformidad
como justificador de acciones delictivas que aprovecharan la “ceguedad” de la justicia
colonial.

Respecto a los desórdenes sociales cometidos por grupos numerosos, se puede


citar el desconocimiento de autoridad de los esclavos de Tumán en 1800. Después
de la expulsión de los jesuitas en 1767, la hacienda Tumán pasó a depender de
“temporalidades” por el gobierno estatal. Para 1800, la hacienda fue subastada a
José Antonio de las Muñecas, de quien se tenía una mala imagen. Luego de un
litigio de tierras con unos indios, el licitador fue a su nueva hacienda pero sorpresa
suya fue cuando los esclavos no lo dejaron entrar, puesto que “treinta facinerosos,
que han formado su aciento o palenque entre los de la Hacienda Tumán y
Pomalca […] han perseguido al dueño de Tuman con ocho hombres más, aparte
de los asaltos”. Al parecer al asedio de la hacienda se sumaron esclavos y
bandoleros procedentes de otros lugares. Ante la denuncia, el 29 de agosto las
autoridades designaron a 50 esclavos armados para combatir a su propia etnia.

42 ARL, Judicial, Corregimiento, Criminal, 1784, Caja 27, Causa criminal contra José
Patrocinio Faya.
43 ARLL, Intendencia, Causas Criminales, Leg. 353, Exp. 1306, s/f.

119
¿Delincuente o disconforme? clasificación social…

Dichos esclavos se negaron a deponer su rebeldía y a entregar a los bandidos


alojados, expresando que:

“[…] no tenían amos ni le conocían y primero ovedecerían a un indio


prestandole la ovediencia que no a los que se nominaban sus amos, que
no entregaban la gente que Su Merced solicitaba porque en aquella
hacienda no se perdía a nadies y estaban resueltos a defenderse y que
primero perderían la vida.”44

En consecuencia, la tropa disparó y mató a tres esclavos. Al instante, la mayoría


de esclavos escapó, quedando las mujeres. Ante la falta de recursos para solventar
los viáticos de la milicia para atrapar a los fugitivos, las autoridades demoraron
medio año para restaurar el orden en la hacienda. 45

Los desórdenes sociales de mayor conglomeración fueron protagonizad as por los


indios. En 1784 los hermanos Martínez de Pinillos (miembros de la élite de
Trujillo) compraron las haciendas de Pomalca, Collús y Samán y obligaron a los
indios a pagarles el derecho a que sus ganados se alimentaran en los pastizales de
su propiedad. La respuesta de los campesinos fue negativa y una afluencia de más
de 5000 indios armados con piedras, lampas y cuchillos se concentró en la plaza
de Chiclayo para protestar que no querían por vecinos a los Pinillos. Al momento,
el subdelegado ordenó a los milicianos a poner fin al tumulto y restablecer el
orden.46 Los indios eran los más radicales al hacer notar su descontento, pero éstas
se limitaron a reivindicaciones momentáneas y de tipo económico.

El ascenso del cacique Damasco Temoche el 15 de enero de 1804, representó para los
lambayecanos el pacto entre el poder español y el indígena, un convenio a favor de
los intereses coloniales con detrimento de la población nativa. En el mismo día de la
proclamación cerca de 3000 indios se disponían a tomar el pueblo por la fuerza en
protesta de la nueva autoridad. Los caudillos del inesperado motín eran integrantes
del cabildo indígena (Clemente Anto, Antonio Melitón Coronado, Manuel Marcelino
Fayloc, Gregorio Ñiquén y Bruno Huertas), quienes se atrincheraron en la iglesia
principal de San Pedro. Las milicias reales actuaron de inmediato y sofocaron el
levantamiento, apresando a los cabecillas para luego remitirlos al Callao para mayor
seguridad, asimismo se ejecutó el embargo de todos sus bienes. 47

44 ARL, Judicial, Partido, Criminal, 1800, Caja 8, Autos seguidos sobre el Palenque de Tumán,
ff. 11-11v.
45 Ídem, ff. 14-36.
46 Susan Ramírez, Patriarcas provinciales. La tenencia de la tierra y la economía del poder en

el Perú colonial, Madrid: Alianza, 1991, p. 271.


47 ARL, Judicial, Partido, Criminal, 1804, Caja 12, s/t.

120
Juan Carlos Chávez Marquina

El temor de un ataque a la ciudad no terminó allí, sino que el fantasma de los rebeldes
siguió rondando el pueblo de Lambayeque. El 15 de agosto de 1804, el intendente
Vicente Gil de Taboada envió una carta al subdelegado de Lambayeque, José Diez
del Campo, advirtiéndole de un inminente atentado contra su jurisdicción. Según una
fuente anónima, los indios de Lambayeque planeaban hacer explotar con pólvora la
ciudad el 14 de septiembre o el 8 de diciembre. Esta noticia atemorizó a los españoles,
quienes incluso especulaban que la iglesia matriz de San Pedro (frente al cabildo)
“esta minado, y quieren con Pólvora bolar alos Fieles que se congregan”.48

El gran historiador del miedo, Jean Delumeau, nos dice que el rumor marca el
momento en que la inquietud social alcanza su paroxismo. Declarada la alerta del
instinto de conservación por amenazas contra la seguridad ontológica de un grupo, las
frustraciones y ansiedades colectivas acumuladas conducían a proyecciones
alucinógenas, donde el temor desborda los límites de lo real y de lo posible.49 Y la
rebelión de Túpac Amaru II había exagerado y mitificado demoniacamente la
perversidad de los indios, coludiéndose con los negros y otras castas.

Siendo el rumor una atmósfera de desconcierto difundido deliberadamente con el


claro propósito de alterar el orden y generar caos, 50 estuvo asechando a los
amedrentados españoles durante varios meses. Sin embargo, el patrullaje fue en vano,
dado que no existen indicios de un atentado para tal año. En fin, si los indios no
pudieron atacar físicamente a los españoles, sí lo hicieron psicológicamente y que,
cuando se trata de una venganza, también es una forma de hacer daño y de disfrute
para sus propagadores.

Las protestas en contra de los símbolos de poder o autoridades en singular carecieron


de perspectiva política, y más bien, se restringieron a buscar reivindicaciones o
soluciones momentáneas. A diferencia del sur andino, no hubo un gran líder que
pudiera unificar y dirigir a todo el pueblo para imponer a los españoles un mejor trato,
ni estas insurgencias obedecían a un programa de resistencias –más bien, eran
aisladas–. En Lambayeque existieron revueltas, más no rebeliones. 51

48 ARL, Judicial, Partido, Criminal, 1804, Caja 12, s/t, f. 5.


49 Jean Delumeau, El miedo en Occidente. (Siglos XIV-XVIII), Madrid: Taurus, 2002, pp. 275-
276.
50 Scarlett O’Phelan, “La construcción del miedo a la plebe en el siglo XVIII a través de las

rebeliones sociales”, en Claudia Rosas Lauro (ed.): El miedo en el Perú. Siglos XVI al XX. Lima:
SIDEA/PUCP, 2005, pp. 125-126.
51 Una revuelta es un alzamiento de breve duración, espontáneo sin un plan previo y de carácter

local que lucha contra un individuo en particular. Por otro lado, una rebelión es aquella que
alcanza una mayor permanencia temporal, de carácter regional y responde a un plan de
organización que está dirigido contra las instituciones de poder (O’Phelan 1988: 23-24).

121
¿Delincuente o disconforme? clasificación social…

Durante la guerra de independencia, los delitos de hurto y robo aumentan


notablemente, como resultado de la carencia económica de la población para
contribuir al mantenimiento de la guerra. La élite criolla de Lambayeque, demostró
su patriotismo a raíz de conservar sus privilegios en la nueva era independiente. Por
otro lado, la población participó activa y voluntariamente, ya sea con bienes o con
sangre, para subsidiar los gastos de la guerra, con afán de mejorar sus condiciones
económicas (indios) y sociales (esclavos). Recién allí la resistencia social de los
oprimidos adopta una perspectiva política, aunque dirigida por sus jefes. Después de
la independencia, la élite criolla se adueñó de la victoria de la emancipación y rechazó
el factor decisivo de las grandes masas llamadas “plebe” para legitimar su poder y
gozar de privilegios en las altas esferas políticas. La independencia del Perú, y
especialmente de Lambayeque, se dio a nivel político, puesto que tanto españoles
americanos y peninsulares conservaron su posición colonial, con la única diferencia
de que los primeros subieron más alto. Mientras tanto, la situación de los indios y
negros se mantuvo casi intacta, puesto que se conservaron el tributo y la esclavitud
hasta empezar la segunda mitad del siglo XIX.

2. B ALANCE DELICTIVO

Los expedientes registrados en los archivos nos permiten establecer cuadros


estadísticos; pero en la realidad debió haber más delitos, algunos perdidos por el
tiempo y otros impunes por el miedo. En base al sondeo archivístico, los índices
delictivos aumentaron por decenios de la siguiente manera:

Gráfico de barras de los delitos registrados en el Partido de Lambayeque, 1780-1821

Fuente: Causas Criminales del Archivo Regional de Lambayeque y del Archivo Regional de
La Libertad

122
Juan Carlos Chávez Marquina

Los delitos de agresión y homicidio ocupan el primer y segundo lugar,


respectivamente, en el partido de Lambayeque y lo convierte en una jurisdicción
indisciplinada y violenta. La mayoría son cometidos por los negros esclavos y zambos
libres, quienes, por lo común, atacan a los indios y éstos en menor medida cobran
venganza. De esta manera, el conflicto afro-indígena explica la longevidad del orden
colonial, debido a que no existió un proyecto común para contraponerlo al sistema
español, porque los dominados estuvieron en constante pugna étnica y
estamentalmente. La mayoría de agresiones que provocaron una sucesiva muerte, son
ocasionadas por venganzas y deudas. En los pocos delitos de los españoles que se
“registran” son, en mayoría, agresiones a indios.

El hurto y robo ocupan un tercer lugar. Los registros del primero representan la mitad
del segundo. La mayoría de los denominados “robos” son hechos a escondidas pero
violentando o destruyendo alguna infraestructura, y realizado entre 2 a 4 individuos,
en mayor proporción por afrodescendientes (sobre todo esclavos) y en menor por
indios, y raras veces juntos en un mismo atraco.

Las injurias ocupan el cuarto lugar y, a menudo, son insultos generados por una
discusión privada que, por lo común, terminaron en agresiones físicas. Los
afrodescendientes son los más injuriosos y luego los indios.

Un dato que llama la atención es el no destacado índice de cimarronaje, siendo


Lambayeque el partido con mayor cantidad de esclavos del norte. Una respuesta debió
estar en la “justicia por propia mano” de los hacendados, evitando denunciar a sus
esclavos, porque éstos a su vez los podían denunciar por sevicia.

Los enfrentamientos directos entre el pueblo oprimido y la autoridades son pocos;


pero la imagen negativa y desaprobatoria que proyectaban los funcionarios en la gente
es muy evidente y recurrente en varios testimonios, al mostrarse compasivos con
algunos “delincuentes”. Los desórdenes sociales o revueltas fueron aisladas y
protestaron contra individuos particulares, mas no contra el sistema colonial, hasta la
coyuntura independentista.

CONCLUSIÓN

A pesar del descontento de los dominados (indios, negros y mestizos), sus


innumerables conflictos internos opacaron su visión de unidad para contraponerse a
sus dominantes (españoles). No hubo una conciencia unívoca que les permita
mantener una cohesión, a pesar de la coyuntura rebelde difundida desde el exterior;
no hubo rebeliones, sino revueltas aisladas. Cada uno se las arregló como pudo para
mejorar su condición, donde sus intereses económicos o empresariales se antepusieron
a los de tipo político, hasta la llegada de la independencia.

123
¿Delincuente o disconforme? clasificación social…

La disconformidad popular sobre la injusticia de sus autoridades, generó alternativas


de vida delictiva por venganza indirecta. Es decir, los delincuentes cometieron una
serie de asaltos y agresiones propiciados por la explotación colonial; pero su descarga
no se orientó a atacar a los agentes opresivos, sino a volver más inestable su
administración, creando un clima violento.

124
Recibido: 30 de junio de 2014 Historia y Región, Año II, N° 2, Lima (Perú), Nov. 2014: 125-139
Aceptado: 23 de setiembre de 2014 ISSN (impreso): 2309-933X

PROLEGÓMENOS DE LA REVOLUCIÓN DE 1814: LA CONFORMACIÓN DE LA


J UNTA DE GOBIERNO DEL CUZCO
Eve if the Revolution of 1814: the formation of the board of Governors of Cuzco

Wilver Alvarez Huamán*


[email protected]

RESUMEN :
Este artículo pretende dar cuenta de los primeros momentos de la revolución iniciada en el
Cuzco el año de 1814. Su objeto es demostrar la sorpresa que supuso para las corporaciones de
la ciudad dicha insurrección, así como del intento de las mismas por encauzarla hacia la
legalidad. Sin embargo, debido a la presión de las armas, tuvieron que acatar las decisiones del
jefe máximo del movimiento, José Angulo, quien en los hechos no solo ostentará el mando
militar sino también el mando político, a pesar del nombramiento de una junta de gobierno. En
este contexto las corporaciones del Cuzco, como tales, secundarán las decisiones de los
revolucionarios por el temor y la convicción de encontrarse frente a hechos consumados.
PALABRAS CLAVE : Revolución de 1814, Corporaciones, Junta de Gobierno, Cuzco, Perú.
ABSTRACT :
This article seeks to explain the early days of the revolution started in Cuzco in 1814. The object
is to show the surprise that meant for city corporations such insurrection, and the attempt to
direct it towards them by the law. However, due to the pressure of the weapons, they had to
abide by the decisions of the supreme leader of the movement, Jose Angulo, who in fact not only
will hold the military command but also the political leadership, despite the appointment of a
governing. In this context, Cuzco corporations, as such, will second decisions of the
revolutionaries by fear and belief of facing a fait accompli.
K EYWORDS : Revolution of 1814, Corporations, Council of Government, Cuzco, Peru.

INTRODUCCIÓN

U
na sorpresa para las corporaciones de la ciudad del Cuzco supuso la
insurrección del 3 de agosto de 1814. Ninguna de ellas, como tal, estuvo
comprometida en ella. Más bien lo que se colige del análisis de la
documentación utilizada en el texto, es la intención de todas las corporaciones por
encauzarla hacia la legalidad, lo que no podrán lograr por la “presión de las armas”.

*
Graduado en Derecho y Ciencia Política por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Asistente de investigación del Dr. Valentín Paniagua Corazao (2000-2005). Interesado en la
historia político constitucional del siglo XIX. Ha participado como ponente en seminarios y
coloquios de historia.
Prolegómenos de la revolución de 1814…

Por tanto, el temor los obligará a someterse a las decisiones o deseos de los
insurrectos.
Un ejemplo de dicha intención (y que es corroborada por los propios protagonistas)
se presentó en el momento de nombrar a los miembros de la junta. Desde el inicio fue
claro que se pretendió direccionar los nombramientos de sus miembros hacia ciertos
sujetos, de clara filiación realista. A este intento es clara la participación del secretario
del ayuntamiento constitucional, Miguel Urbina. Como muy bien expresara el oidor
Cernadas, “si dos de los Governadores nombrados en la primera reunión de
corporaciones, no se escusan imprudentemente y logran sugetarse al papel oficial o
nombramiento que con arte y alucinando a los Ynsurgentes estampó don Pedro Miguel
de Urbina, se sufoca sin duda en su propio nacimiento la rebolución del tenebroso día
tres de Agosto, y se deshace como el humo restituyéndose las autoridades, y el orden
a su tono; pero por desgracia no surtió efecto tan oportuno, y fiel arbitrio, por que el
miedo o la contemplación hizo resistencia, y dio lugar a que el insendio tomase tan
monstruoso cuerpo”.1
También es evidente que los alzados en armas, al admitir los primeros nombramientos
lo hicieron con el objeto de demostrar sujeción y respeto a las decisiones de las
corporaciones, aunque en puridad no eran de su agrado alguno de los elegidos. Por
este motivo se vieron forzados a realizar una nueva elección pero esta vez premunidos
ya de un acuerdo previo con sus simpatizantes, y en cabildo abierto, lo que no había
sucedido en las primeras juntas, de ahí que resultara elegido Mateo Pumacahua como
cabeza del triunvirato.
Todo lo anterior sugiere que deben matizarse las afirmaciones de que todas o la
mayoría de las corporaciones del Cuzco eran “patriotas” en el sentido de
revolucionarios.2 Ello no fue así. Sí lo eran, en cambio, en el sentido de
“constitucionales”. En tal sentido, ninguna de las tres corporaciones apoyó
decididamente a los revolucionarios. Hubo, claro está, algunos miembros de estas que
en forma personal colaboraron, pero las corporaciones lo hicieron por la presión de
las armas. Como bien dice Basadre, fueron “actos de humillación ante hechos
consumados”.3
Otro hecho de relevancia y que no ha sido destacado en los estudios sobre la
revolución de 1814, es que desde el inicio de esta estuvieron latentes conatos de

1 Archivo General de Indias (en adelante AGI), Audiencia de Lima, Leg. 754, fs. 800v-801.
2 Sostiene esta tesis Manuel Jesús Aparicio Vega, El clero patriota en la revolución de 1814,
Cuzco: Multi-impresos, 1974, p. III. Más adelante afirma que la diputación provincial, el
cabildo constitucional y el cabildo eclesiástico “constituyeron la piedra angular de la
revolución”, Ibid, p. 82. Hace aseveraciones en el mismo sentido Luis Antonio Eguiguren, La
revolución de 1814, Lima: Oficina Tipográfica de la “Opinión Nacional”, 1914, p. 37.
3 Jorge Basadre, El azar en la historia y sus límites con un apéndice: la serie de probabilidades

dentro de la emancipación peruana, Lima: Ediciones P. L. Villanueva, 1973, p. 145.

126
Wilver Alvarez Huamán

contrarrevolución que no pudieron fructificar. Así, el 3 de agosto, según relato de Juan


Tomás Moscoso, este recibió la noticia de la insurrección en su hacienda de
Quispicanchi. De ahí se dirigió a la hacienda del mariscal de Campo Francisco
Picoaga, ubicada en Lucre, donde halló a los coroneles Pablo y Domingo Luis Astete,
Mariano Campero, Narciso Basagoitia y al teniente coronel José Alvarado. En el lugar
discutieron diversos medios para contrarrestar la insurrección, pero todos eran
desechados por el problema fundamental de la escasez de armas, municiones y
“gente”. Casi terminando la sesión Luis Astete propuso que montados a caballo todos
juntos “nos precentásemos en la puerta del quartel y proclamásemos el sagrado
nombre del REY”. La proposición fue desechada y se resolvió dar tiempo al tiempo,
así como preparar todos sus equipajes para dirigirse a la ciudad de Arequipa donde se
encontraba el jefe militar Henostroza, de manera que se reuniera la fuerza precisa para
sujetar y castigar a los amotinados4. En ese estado manifestaba Moscoso que recibió
un oficio de José Angulo nombrándolo comandante de la caballería que pensaba tener.
Dio cuenta de este hecho a Picoaga, quien le sugirió admitir el cargo para que con la
fuerza bajo su mando la volviese “contra el tirano”. De este modo se dirigió al Cuzco
en compañía de Luis Astete, a quien las corporaciones solicitaban con urgencia en la
ciudad al haberlo elegido para ejercer el gobierno político. Arribaron ambos a la
ciudad el 7 de agosto, después de haber meditado diversos planes “para sofocar en su
cuna la revolución”. Sin embargo, se dieron con la sorpresa de encontrar “un nuebo
teatro”. Dice Moscoso que desconfiando José Angulo de dejar solo en manos del
coronel Astete el gobierno político y a él la comandancia de la caballería, “havía
citado las corporaciones y pueblo a un cavildo abierto en el que anuladas las
elecciones o actas anteriores procedieron a nombrar de nuebo tres gobernadores
políticos”.5
Por último, en cuanto al ambiente en la ciudad cuzqueña los días siguientes al
nombramiento de la junta de gobierno, es pertinente señalar lo que manifestaba
Vidaurre, atento protagonista y perspicaz observador de los acontecimientos. El día 8
dice, desalentó su espíritu “oír que al preguntar ¿quién vive? se responde la Patria”.
Más aún, señala que el día 15 se trataba en el domingo próximo “de bendecir las
Banderas de la Patria quitadas ya las del Rey: se han variado las insignias militares.
Las mugeres y hombres tienen vestidos Patrióticos: el entusiasmo crese pero es rara
la persona de la alta nobleza que ha tomado partido”.6 Esto es muy importante, pues
era el pueblo o los sectores populares quienes habían tomado partido por la revolución,
mientras que los sectores vinculados con el régimen, no.
Sobre este fenómeno de la participación popular también debe tenerse en cuenta la
observación de Manuel Valencia cuando relata que con la revolución se vio “tal

4 AGI, Audiencia de Lima, Leg. 752, fs. 42v-43.


5 Ibid., fs. 43v-44.
6 AGI, Audiencia de Lima, Leg. 749, fs. 467-467v.

127
Prolegómenos de la revolución de 1814…

transformación en las gentes, al menos en el populacho, que desnudándose de los


sentimientos de la humanidad, parece, no pensaban, ni se ocupaban en otra cosa, que
en el escrutinio de los individuos opuestos al sistema de la Patria (subrayado en el
original), para perseguirlos, incomodarlos y aun asechar sus vidas”.7 Este personaje
anónimo, “el pueblo en las calles”, mostró una actitud nueva configurando, al decir
de Glave, una nueva escena política. El pueblo, pues, ejercía una “temible” presión
sobre los personajes no decididos por la patria a quienes “los propios mandos
revolucionarios mantenían en el gobierno para dar legitimidad institucional a su
movimiento” .8
1. LA INSURRECCIÓN DEL 3 DE AGOSTO DE 1814
En la madrugada del 3 de agosto de 1814 una multitud de gente armada, entre ellos
soldados, tomó el cuartel en el que se encontraban presos desde octubre de 1813 José
Angulo, Gabriel Béjar, Manuel Hurtado de Mendoza, entre otros oficiales del ejército
real acusados de infidencia. Este acontecimiento daría inicio a la revolución del año
1814.
Alarmado por el bullicio, Juan Corbacho, alcalde de segunda elección del
ayuntamiento constitucional, salió de su domicilio y se dirigió a las casas capitulares
con la finalidad de citar a los miembros del cabildo.9 A las ocho de la mañana reunido
el ayuntamiento constitucional y enterados sus miembros de los acontecimientos,
acordaron dirigir un oficio al comandante de las armas “que hubiese dispuesto las
alteraciones que se han sentido desde las tres de la misma mañana”, a fin de
restablecer la tranquilidad pública en la ciudad. Remitido el oficio, al poco tiempo se
hizo presente en las salas consistoriales, con una fuerza de más de 200 hombres, José
Angulo. A este explicaron los dos alcaldes el tenor y objeto del oficio, así como de la
obligación del ayuntamiento en la conservación del buen orden, tranquilidad y
seguridad individual de las personas e intereses de los ciudadanos. Contestó Angulo
manifestando que él era autor de lo sucedido, adoptando tal arbitrio “obstigado de las
iniquidades de las Autoridades”, viendo hollada y despreciada la Constitución
nacional, con el despotismo “en su mejor auge”. Añadió que una prueba de lo dicho
era su propia causa, pues en nueve meses no había sido sustanciada por el jefe político,
causándole irreparables perjuicios tanto a él como a los demás encausados, asimismo
manifestó que si el ayuntamiento aspiraba a la tranquilidad y paz, tanto como él, era
preciso “nombrar en el acto una Junta compuesta de cinco individuos nombrada
protectora, que fuese amante de la Constitución como observadora de las leyes y
enemiga del despotismo”, para la cual designó a Manuel Vidaurre, Martín Valer, Luis

7 AGI, Audiencia de Lima, Leg. 755, f. 156.


8 Luis Miguel Glave, “Las mujeres y la revolución: dos casos en Huamanga y Cuzco durante la
revolución de 1814”, Historia y Región, n° 1, 2013, pp. 92-93.
9
Colección Documental de la Independencia del Perú, tomo III, volumen 8, Lima: Comisión
Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú, 1974, p. 26.

128
Wilver Alvarez Huamán

Astete, Miguel Peralta y otro que determinara el ayuntamiento. Contestó el regidor


decano y alcalde interino, Mariano Lechuga, expresando que el ayuntamiento
constitucional en todo tiempo había cumplido con los deberes de su cargo, oficiando
al jefe político para la pronta sustanciación de dicha causa, pero desgraciadamente no
obtuvieron fruto alguno, como en lo demás de sus atribuciones, por el desprecio o
aversión con que “se miraba” a una corporación que no aspiraba más que a llenar sus
deberes, expresión que fue apoyada tanto por Juan Corbacho, alcalde de segunda
elección, como por los regidores presentes. En consecuencia, prosiguió, en el “terrible
conflicto” en que se encontraban convenían en el nombramiento de esos “jueces”, por
lo que a nombre de la corporación proponía como integrante de dicha junta al mariscal
de campo Francisco Picoaga. De inmediato Angulo tomó la palabra y rechazó la
propuesta al considerar que Picoaga no era de la “satisfacción del Pueblo”,
manifestando que por su causa había perecido mucha gente en las acciones del ejército
del Alto Perú. Sugirió, entonces, que integrara la junta el secretario del ayuntamiento,
Miguel Urbina, “por su probidad notoria, adhesión a la Constitución y observancia
de las leyes”. Sin embargo, Urbina se excusó. Aceptada la excusa, Angulo propuso al
abogado encargado de los asuntos contenciosos del ayuntamiento, José Mariano
Lorena, empero este también se excusó. Las sucesivas negativas de los personajes
propuestos por Angulo obligó al cabildo, en su propósito de controlar “el desorden de
la tropa, la confusión de los ciudadanos y consternación de todos los que no pudieron
prever semejante transtorno”, proponer al licenciado Toribio Salas, abogado de las
audiencias nacionales, propuesta que le “pareció bien” al comandante de los
insurrectos, por lo que este dispuso se cursen a la mayor brevedad los oficios de
nombramiento, retirándose a continuación.10
A las cuatro de la tarde los capitulares volvieron a reunirse al haber recibido el cabildo
un oficio de los alzados en armas por el cual estos comunicaban la excusa de Toribio
Salas y ordenaban al ayuntamiento nombrar “otro individuo de conosimientos y amor
a la Patria”. Adjunto al oficio se incluía la renuncia de Salas y, al margen, el proveído
de los comandantes admitiendo la renuncia y subrogando al renunciante con el
abogado de las audiencias nacionales Jacinto Ferrándiz. Al deliberar sobre la materia
el cabildo como respuesta acordó dirigir un oficio a los comandantes de los insurrectos
con el tenor siguiente: “Ni las leyes ni atribuciones de este Ayunto, le facultan para
hacer nombramientos de autoridad alguna, de suerte que si esta mañana convino con
proponer al Doctor Don Toribio Salas para que reunido con los nombrados por
Vuestra Señoría tratase de la conserbación del buen orden, tranquilidad y seguridad
del Ciudadano, fue por que no aspira ni puede aspirar a otra cosa; pero supuesto que
a conseqa de la renuncia han nombrado Vuestra Señoría por Decreto de esta fecha a

10 Acta del ayuntamiento constitucional de 3 de agosto de 1814, en Colección Documental de


la Independencia del Perú, tomo III, Lima: Comisión Nacional del Sesquicentenario de la
Independencia del Perú, 1971, pp. 57-58.

129
Prolegómenos de la revolución de 1814…

Doctor Don Jasinto Ferrándiz, nada tiene que exponer esta corporación”. Mientras
se diligenciaba este asunto, el cabildo recibió otro oficio de los comandantes de los
alzados en armas por el que citaban a la corporación, a las cuatro de la tarde, para el
reconocimiento de las autoridades legítimamente constituidas. Por unanimidad los
capitulares resolvieron concurrir y de inmediato se constituyeron en el cuartel, donde
los comandantes trataban sobre las renuncias del oidor Vidaurre y del abogado Salas 11.
En efecto, Vidaurre, quien se había refugiado en el convento de La Merced, remitió
una proclama en la que dirigiéndose a los alzados en armas les hacía notar el error que
habían cometido al insurreccionarse, así como preveía que de continuar estos con lo
proyectado se producirían melancólicas consecuencias. Asimismo sostenía que el
remedio a la situación era entregar el mando al mariscal Francisco Picoaga, a quien
por su mayor graduación correspondía. En cuanto a su designación afirmaba que
jamás tomaría parte en el régimen en ciernes. De hacerlo se le debería tener “por un
infame, pues el que asaltaba a la Nación que le dio el Empleo mañana bendería la
Patria”.12
Admitidas las renuncias de Vidaurre y Salas, los comandantes de los insurgentes
ordenaron al ayuntamiento proceder a subrogar las vacantes. Mariano Lechuga, como
regidor decano, expresó que el cabildo por sí nada podía obrar, pues sus facultades
eran sumamente limitadas y sujetas a la inspección de la diputación provincial, por
tanto distinta a los objetos tratados en la reunión. Aseveró, además, que la diputación
provincial era una corporación con mayores facultades y con la cual la comandancia
podía acordar los nombramientos o lo más conveniente “al actual estado de las cosas”.
La terminante negativa del ayuntamiento obligó a los alzados en armas tomar la
resolución de oficiar a la diputación provincial exponiéndole lo sucedido y
otorgándole la jurisdicción civil.13
Poco tiempo después, en horas de la noche, Vidaurre redactaría una nueva proclama
dirigida tanto a los jefes de los alzados en armas como al ayuntamiento constitucional.
En ella el oidor criollo manifestaba que cuando en el Cuzco se conocía el
nombramiento de la diputación territorial para el gobierno político de la provincia, tal
vez en Lima se estaban realizando las funciones públicas por la feliz llegada a la corte
de Madrid del deseado Fernando VII. Si ello era así, cómo sería posible, se
preguntaba, que la leal y fidelísima ciudad del Cuzco perdiera todo el mérito adquirido
con los sucesos de las últimas horas. A quienes consideraban que la ciudad podía
permanecer en su estado actual, Vidaurre contestaba que se trataba de un imposible.
En efecto, la España estaba restaurada, por lo que no había que “oír voces falsamente
alagueñas”. Esta podía remitir muchas tropas y “hacer que perescan todos los abitantes

11
Acta del ayuntamiento constitucional de 3 de agosto de 1814, Ibid., pp. 60-61.
12 Proclama del 3 de agosto de 1814, en: AGI, Audiencia de Lima, Leg. 749, fs. 469-469v.
13
Acta del ayuntamiento constitucional de 3 de agosto de 1814, en Colección Documental de
la Independencia del Perú, tomo III, p. 61.

130
Wilver Alvarez Huamán

de estos países”. Quizás algunos podían alegar que para evitar aquello lo mejor era
“recurrir a otro pabellón”, empero la historia de las colonias de esos otros reinos
demostraba su peor condición. Así, “Quando la Francia en su Constitución que
tendréis vista sancionó su libertad ella no comprehendía los establecimientos
ultramarinos. Los Yngleses esparcían camisas envenenadas en viruela pa. exterminar
los habitantes del nuebo mundo. El gobierno de España no era bueno, pero la
Constitución lo ha hecho santo y santo: procuremos su observancia, y esto nos basta.
Si los Americanos padecían injusticias, los Españoles Europeos no se crea que
estaban libres de ellas. La Aurora de la felicidad ha amanecido, continuará el día, no
lo convirtamos voluntariamte en noche”. Por último, Vidaurre, refiriéndose a su oficio
de renuncia a formar parte del nuevo gobierno, honor que no podía recibir “sin ofensa
de la Nación Española, y sin ser perjuro a nuestras nuebas. Leyes”, al estar prohibido
a los ministros de justicia ejercer materias de gobierno, manifestó que se le comunicó
verbalmente que el presidente del gobierno político lo sería el brigadier Pumacahua,
pues el pueblo no quería al mariscal Picoaga. Esa respuesta, aseguró, le provocó
desazón. Recomendó, por tanto, se escribiera al virrey para “impedir toda mala nota”
y protestar “la subordinación a nuestro Rey y a las legítimas Autoridades”. Él, a pesar
de haber experimentado el amor “con que el Pueblo ha gritado por las calles repetidas
veces mi nombre esperando que lo siga y gobierne”, solo pedía se le conceda
pasaporte personal y para su familia con el objeto de retirarse “a llorar en un rincón
desconocido los males que preveo de mi Patria, la deshonra que la ha de cubrir, la
sangre que se ha de derramar”.14
2. LA REUNIÓN DE LAS CORPORACIONES DEL 4 DE AGOSTO DE 1814
En horas de la mañana del 4 de agosto se reunieron la diputación provincial, el cabildo
eclesiástico y el ayuntamiento constitucional. Sin embargo la composición de la
primera corporación era anómala, pues de los propietarios solo se hicieron presentes
Sebastián de la Paliza y Matías Alday, mientras que de los restantes el presidente y
jefe político Martín de la Concha y Jara se encontraba en prisión, Juan Munive y Mozo
se había excusado por enfermedad, y otros se encontraban fuera de la ciudad. Por esa
razón, con el objeto de completar el quórum, se hizo juramentar el cargo a Patricio
Gabriel Menéndez, Andrés de las Cuentas y Domingo Echave, diputados provinciales
propietarios y suplente elegidos por la junta electoral de la provincia del Cuzco para
formar parte de la corporación el bienio siguiente.
La sesión se inició con la proposición del diputado provincial Paliza solicitando la
indispensable presencia de quienes comandaban a la “jente armada”. Admitida la
propuesta, el secretario del ayuntamiento fue comisionado para hacer presente a
dichos comandantes la resolución adoptada por las corporaciones. Entretanto los

14
Proclama de la noche del 3 de agosto de 1814, en: AGI, Audiencia de Lima, Leg. 749, fs.
470-471.

131
Prolegómenos de la revolución de 1814…

diputados provinciales dieron cuenta a los concurrentes de los antecedentes de la


presente convocatoria. En efecto, manifestaron haber recibido el día anterior un oficio
de los comandantes Angulo y Béjar por el cual estos conferían a la corporación el
gobierno civil, dado la negativa del ayuntamiento constitucional en nombrar jueces
para ese efecto. Como contestación a dicho oficio la diputación provincial expresó
que por faltarle varios de sus miembros “no estaban facultados ni para la expedición
de sus atribuciones pero que sin embargo se prestarían gustosos a quanto dijesen
relación a la quietud, buen orden, seguridad individual y tranquilidad pública”. Así,
el diputado Alday fue comisionado para hacer entrega del oficio a los jefes de los
alzados en armas. Ya en el cuartel, Alday conferenció con los comandantes y trató
sobre un plan de reunión de las corporaciones con el objeto de que cualquier
determinación a adoptarse fuera más análoga a la razón. Por último fue leído un oficio
de los alzados en armas, recibido pocas horas antes de la reunión convocada, destinado
a la citación de las corporaciones a fin de proceder al nombramiento de cinco jueces
que conformarían una junta conservadora del buen orden de la ciudad y provincia.
En ese estado se hizo presente José Angulo, acompañado por Manuel Hurtado de
Mendoza, algunos oficiales y escolta, plenamente facultado por su compañero Gabriel
Béjar. Acto seguido tomó la palabra Sebastián de la Paliza inquiriendo sobre la clase
de autoridad que se quería nombrar y cuáles eran los “designios” de los alzados en
armas. Contestó Angulo que “sus miras no eran otras que las de la observancia de
las Leyes Constitucionales, tan infringidas, y holladas”, cuya demostración más
palpable era el proceso y prisión que habían padecido él y sus compañeros, despotismo
“exesivo, e intolerable” al que no había puesto remedio la propia diputación
provincial. Por ello afirmó que su “primera atención y objeto era la observancia de
la Constitución bajo de cuyo supuesto se tratase de la instalación de la Junta de
Personas, que sostengan tan benéficas Leyes”. Acicateado por las expresiones
referidas a la conducta de la diputación provincial, manifestó Matías Alday que en los
padecimientos de los prisioneros no tomó esa corporación providencias “decisivas”
porque no eran de su incumbencia. Y en cuanto al nombramiento de los jueces instó
por su pronta realización, “supuesto que de su elección pendía la tranquilidad y
observancia de las Leyes”. Sobre este mismo asunto el provisor del cabildo
eclesiástico, Hermenegildo de la Vega, expuso que el oficio de los comandantes
contenía tres puntos. El primero, tratar sobre las “cosas interesantes a la ciudad en las
críticas circunstancias del día”. Segundo, “el nombramiento de los cinco vocales para
el Gobierno”. Tercero, “la libertad que se dejaba a la Junta (las corporaciones
reunidas) para determinar lo más conveniente”, esto es, el número de vocales a
nombrar y el método de gobierno. Teniendo en consideración esos puntos preguntó si
los vocales a nombrar “compondrían distinto tribunal” que la diputación provincial, o
solamente se trataba del nombramiento de un jefe político “para el complemento de
dicha corporación”, que junto al ayuntamiento y sus alcaldes gobernaran la ciudad.
Absolviendo la interrogante Angulo expuso que los vocales a nombrar conformarían

132
Wilver Alvarez Huamán

una “Junta Protectora”, encargada de todos los negocios civiles y criminales, cuya
duración a lo más sería de un año.
Impuestas las corporaciones de los acontecimientos que dieron lugar a la insurrección
y, por consiguiente, a la reunión, cada una de estas, a través de algunos de sus
miembros, pronunció un discurso “sobre las ventajas que resultan de la observancia
de las Leyes, de la subordinación, y sugeción a las Autoridades legítimas, y de la
interesante conservación del orden público”. Los mismos sentimientos manifestó
Angulo haciendo hincapié en su “más decidida adhesión a la Constitución”. Al oír
aquellas expresiones todas las corporaciones le rindieron sus más expresivas gracias,
“obligando a que finalmente designase los yndividuos que habían de gobernar o que
tomase el mando”. Angulo se resistió a la proposición de tomar el mando, asegurando
“no ser capaz de desempeñarlo”, afirmando ser el primero en desear se proceda a la
elección de los vocales por las tres corporaciones, “protestando conformarse con ella”.
Entonces tomó la palabra el arcediano Benito de la Concha exponiendo que “siendo
muchos los Jueces se originaban disgustos, que retardaban la pronta expedición de
los negocios”. Dicha opinión fue apoyada por el tesorero Narciso Dongo. En virtud
de lo expuesto Angulo redujo el número de vocales a tres, solicitando se proceda a su
pronto nombramiento. Propuso, al efecto, al coronel Martín Valer, al abogado Toribio
de la Torre y Salas, y a Rafael Ramírez de Arellano, “desechando” al ministro Manuel
de Vidaurre “por haberse escusado anteriormente”. Instó, asimismo, a que cada uno
de los presentes “se pusiese en la persona o personas que le dictase la conciencia”. A
continuación el provisor Hermenegildo de la Vega propuso como vocales al coronel
Luis Astete, Manuel de Vidaurre, Toribio de la Torre y Salas y al regidor Narciso
López de Neyra. A las propuestas del provisor se adhirieron el cabildo eclesiástico y
el ayuntamiento constitucional. Sin embargo, dicha adhesión fue vista con
“desagrado” por José Angulo al considerar que “esa general conformidad no era
adaptable, como costumbre antigua en las Juntas por un efecto de adulación, siendo
más constante exponer cada uno con franqueza su parecer”. Al amparo de aquellas
palabras el diputado provincial Menéndez propuso como uno de los vocales al
mariscal de campo Francisco Picoaga. Empero, Angulo desechó la propuesta
afirmando que el propuesto “no era del agrado del Pueblo”, conformándose las
corporaciones con su decisión. En consecuencia, resultaron electos el oidor Manuel
de Vidaurre, el coronel Luis Astete y el abogado Toribio de la Torre y Salas,
resolviéndose oficiar con la mayor prontitud a los designados para que el siguiente
día, a las nueve de la mañana, prestaran el debido juramento y tomaran posesión de
sus cargos.15
Mientras el secretario del ayuntamiento redactaba el acta de la sesión, aprovechó
dicho momento Sebastián de la Paliza para suplicar a José Angulo y Manuel Hurtado
de Mendoza, “con prudencia y energía”, el perdón general de todos los detenidos en

15 Acta del 4 de agosto de 1814, en: AGI, Audiencia de Lima, Leg. 754, fs. 333v-337.

133
Prolegómenos de la revolución de 1814…

el cuartel.16 Su intención era velar por la vida de aquellos, pues en la ciudad se había
propagado el rumor de que “a todos los Europeos los iban a ahorcar”.17 A la petición
se plegaron todas las corporaciones. Contestó Angulo repitiendo que su objeto era
ceñirse a la “sabia” Constitución, por tanto todos los prisioneros “estaban
perdonados”, disponiéndose su liberación una vez instalado “el Govierno o Junta”.
Sin embargo, distinta era la situación de José Cáceres, Mariano Zubizarreta y Mariano
Arriarán, quienes como “causantes del terrible estrago de la noche del cinco de
noviembre” pasado, denunciando unos supuestos planes de insurrección, debían pagar
por ese delito. Acto seguido tomó la palabra Hurtado de Mendoza. Manifestó que
“nada importava más que muriesen dos, o tres, si se habían de salvar muchas vidas”,
hizo el recuento de sus padecimientos en la prisión en que fue confinado por largo
tiempo, de la arbitrariedad y despotismo de las autoridades, así como del “mal
irremediable” que ocasionaron los denunciantes en la noche del 5 de noviembre, “en
que el quartel asaltó a un Pueblo inocente”. Iba a continuar, cuando fue interrumpido
por Paliza, quien señaló que dichas expresiones “eran sanguinarias e incompatibles
con la Religión y humanidad”. Enseguida intervino Mariano Lorena, disuadiendo al
expositor de su violenta actitud sobre la base de los “principios del derecho natural
de nuestras Leyes y equidad humana”. Las palabras de Lorena tuvieron efecto en
Hurtado de Mendoza. Este último se tranquilizó y a la vez ofreció el perdón y libertad
de los detenidos en el cuartel. Expresó que se adhería a todo lo que en la reunión se
acordara e inclusive, si fuese posible, a que saliese de prisión el gobernador Martín
Concha a continuar con el mando. Concluida la exposición, todos los presentes
quedaron conformes con lo tratado, disponiéndose que a los denunciantes antes
mencionados se les formara causa ante los alcaldes o los jueces que se habían de
nombrar.18
Ese mismo día Vidaurre dirigió sendos oficios al ayuntamiento y a los comandantes
de los alzados en armas. En ellos daba a conocer su negativa a asumir la presidencia
de la diputación nombrada para el gobierno de la ciudad (designación del 3 de agosto).
Como respuesta el ayuntamiento manifestó que si no dio cuenta del oficio fue por “no
obrar de acuerdo, con los que están al frente de la gente armada, a los quales
solamente se les han hecho las más eficaces plegarias para que contengan los
desórdenes tan lamentables que sufre este vecindario, y protejan la seguridad
individual hollada en todas las Autoridades, y en muchos individuos particulares”.
Por tanto, le hacían devolución del citado oficio, previniéndole que para comunicarse
con la corporación, “que se halla en una absoluta impotencia física, y moral, lo haga
por separado y sin mesclarlo con los que dirijen la fuerza armada”.19 Vidaurre

16 Ibíd., f. 337.
17 AGI, Audiencia de Lima, Leg. 754, f. 240v.
18 Acta del 4 de agosto de 1814, en: AGI, Audiencia de Lima, Leg. 754, fs. 337-338.
19
Oficio del ayuntamiento constitucional de 4 de agosto de 1814, en: AGI, Audiencia de Lima,
Leg. 749, f. 474.

134
Wilver Alvarez Huamán

respondió al ayuntamiento adjuntando copia del precedente oficio con el objeto de dar
a conocer los pasos que se daban en favor de la tranquilidad pública, así como su
resolución de retirarse de la ciudad siempre que se le concediera pasaporte.20
En la tarde del 4 de agosto fue remitido el oficio de las corporaciones designando a
los vocales que conformarían la junta de gobierno. El documento precisaba que en los
nominados se reunían las “jurisdicciones políticas y militares”, debiendo ceñir sus
actos a la “más estricta observancia de nuestra Constitución política de la Monarquía
Española”. Por último se les citaba a la sala de la diputación provincial a fin de
juramentar el cargo en la mañana del 5 de agosto.21
3. LA REUNIÓN DE LAS CORPORACIONES DEL 6 DE AGOSTO DE 1814
La reunión programada para el día 5 no se efectúo, por lo que las corporaciones
volvieron a reunirse en la sala de la diputación provincial el día 6. Se hicieron
presentes, además, el brigadier Mateo Pumacahua, José Angulo y Manuel Hurtado de
Mendoza. La sesión se inició dando cuenta el secretario del ayuntamiento que no había
podido ubicar al abogado Toribio de la Torre y Salas a efectos de notificarle con el
oficio de su nombramiento. En ese estado se dio cuenta de un oficio del oidor Manuel
Vidaurre por el cual hacía renuncia del cargo que se le había conferido.22 En el
documento Vidaurre manifestaba que “tomar parte en el nuebo régimen, lexos de
aprovechar únicamente servirá para aumentar el desorden, y la Anarquía. ¿Qué
respeto podrá merecer un Magistrado perjuro, desleal a la Nación que lo ha
constituido, infiel al soberano que desde tanta distancia le confía uno de los tres
poderes? Un monstruo de esta clase no es digno de mando sino de la proscripción
pública: no puede ser respetado sino visto con desprecio. ¿Y podrá gobernar gentes
sensatas el que en lo interior de cada uno solo se tiene por acreedor un patíbulo? La
religión, el honor, y el sociego mismo público no permiten que yo me mescle en el
gobierno que se trata de fundar, y que contradice los mismos principios que se
presentan por base”. Admiraba al criollo oidor que en la reunión de las corporaciones
sus determinaciones no estuvieran dirigidas a “restablecer el orden en los términos
prevenidos en la Constitución”. En efecto, se preguntaba Vidaurre, “¿Qú gobierno
es este de tres contrario a la Constitución, principio de todas aquellas juntas, (que)
incensiblemente fueron negando la obediencia a nuestro legítimo soberano?”. ¿Y
para hacer todo aquello se juraba a Fernando, la religión y la Carta? No cabía duda.
Todo lo que se obraría por la junta sería ilegal. Peor aún, ¿acaso tendría libertad a
presencia de las bayonetas, esto es, sería capaz de obrar contra las pretensiones de los
alzados en armas? Concluía Vidaurre pidiendo a las corporaciones proceder a
subrogarlo por otro, o disponer de su vida, pues él no admitiría cargo alguno, siendo

20 Oficio de Vidaurre del 4 de agosto de 1814, Ibid., f. 473.


21 Oficio de las corporaciones a los vocales nombrados, 4 de agosto de 1814, Ibid., f. 472.
22 Acta del 6 de agosto de 1814, en: AGI, Audiencia de Lima, Leg. 754, f. 338v.

135
Prolegómenos de la revolución de 1814…

su único interés retirarse “a un obscuro punto donde concluya los pocos días que me
faltan”.23
La carencia de noticias sobre el paradero de Torres y Salas así como la renuncia de
Vidaurre provocó malestar tanto en el comandante de las armas como en las
corporaciones. Ambos personajes fueron calificados de imprudentes “en tan estrechas
circunstancias”, cuando por medio del establecimiento de la junta se concebía
restablecer el orden, consolidando la tranquilidad del pueblo. En consecuencia se
resolvió proceder al nombramiento de otros vocales, recogiéndose previamente el
oficio remitido al oidor Vidaurre, para lo cual se comisionó al regidor López de Neyra
y al síndico Mariano Palacios. Como resultado de la comisión se presentó en la
reunión el mencionado Vidaurre. A este comunicó el diputado provincial Alday que
el objeto de su presencia en la sala era la devolución del oficio en el que constaba su
nombramiento, “ya que miraba con tanta indiferencia el peligro de la Patria tratando
únicamente (de) ponerse a cubierto”. Replicó el oidor, “con bastante ardor”,
afirmando que ninguno de los presentes “amaba más la Patria” que él. Las pruebas
eran los innumerables papeles que había dirigido a la Regencia y a las Cortes,
“representando la infracción de las Leyes, el abuso de ellas, el despotismo de las
Autoridades y la opreción de América previendo este fatal y lamentable suceso”.
Confesando ese amor preguntaba “¿cómo se podría prestar a autorisar un desorden,
ni abrazar el monstruo que se le proponía, es decir que fuese un Gefe político y que
lo fuese entre tres, estando sancionado por las Cortes que el Gobierno político no
fuese más que uno?”. Concluyó su exposición manifestando que el único plan
adaptable era el nombramiento como jefe político y comandante de las armas del
mariscal de campo Francisco Picoaga, por su mayor graduación, así como la
designación de nueve abogados que sirviesen en las dos salas de la Audiencia, entre
tanto el jefe superior tomaba las providencias más oportunas.
Respondió a las observaciones del oidor el provisor Hermenegildo de la Vega.
Expresó que las corporaciones conocían que la Constitución prescribía que fuese uno
solo el jefe político, mas en las circunstancias extraordinarias en que se encontraban
no podían “guardar sus ápices”, dado que su principal objeto era la salvación de la
patria estableciendo un “gobierno que tranquilice los presentes acontecimientos”.
Confesó, asimismo, que al haber procedido al nombramiento de tres sujetos para el
gobierno político, “solo fue por condescender con el que tenía (la) fuerza, pues harto
habían hecho las corporaciones en ponerse en sugetos que no eran de su agrado”.
Concluida la exposición del provisor, Vidaurre y Matías Alday se enfrascaron en un
intercambio de palabras cuyo objeto era dilucidar el mejor modo de restablecer el
orden y la tranquilidad en la ciudad, momento en que el secretario del ayuntamiento,
Miguel Urbina, suplicó se le concediera la palabra. Expresó que en verdad el oidor

23
Oficio de Vidaurre del 5 de agosto de 1814, en: AGI, Audiencia de Lima, Leg. 749, fs. 476-
476v.

136
Wilver Alvarez Huamán

Vidaurre “procedía sin discrepar un punto de la Ley”, empero graduaba “por


imprudente su negativa o resistencia” a conformar la junta, habida cuenta que el
hombre de bien debía “contraerse únicamente a cortar el mal o al menos moderarlo,
presindiendo de nimios escrúpulos”. Aseguró que en circunstancias extraordinarias,
donde el bien general era lo primero, no había obligación de guardar las reglas. Por
tal razón lo hacía responsable ante la nación y la patria de cualquier resultado funesto.
Finalizada aquella alocución tomó la palabra José Angulo. Manifestó estar llano al
nombramiento de un solo jefe político, pero expresó también la necesidad de nombrar
un comandante general y de otro encargado del cuartel. En consecuencia, por
aclamación y plena votación de las tres corporaciones, José Angulo fue nombrado
comandante general, José Gabriel Béjar comandante del cuartel y el coronel Luis
Astete jefe político.24
4. EL CABILDO ABIERTO DEL 7 DE AGOSTO DE 1814: LA CONFORMACIÓN DE
LA JUNTA DE GOBIERNO

Lo acordado en la precedente reunión al parecer no fue del agrado de los alzados en


armas. No otra cosa se puede inferir al conocerse de una nueva convocatoria para el
día siguiente. En ella se manifestarían las contradicciones y divergencias existentes
en la ciudad con respecto a la situación política. Era claro también que José Angulo y
sus seguidores habían madurado un plan a ser ejecutado en la próxima asamblea. Por
ello fue que esta vez no solamente fueron citadas las corporaciones, sino también el
pueblo, es decir, se celebraría un cabildo abierto. En efecto, el 7 de agosto,
nuevamente congregados la diputación provincial, el ayuntamiento constitucional, el
comandante de los alzados en armas, así como otros personajes de la ciudad, se dio
inicio a la sesión por la lectura de un oficio del deán y cabildo eclesiástico,
excusándose de asistir a la reunión. El motivo, rumores propalados en el pueblo
considerando incongruente la participación del clero y cabildo eclesiástico en juntas
de carácter civil y de gobierno, no habiendo ley ni artículo constitucional que los
facultara para participar en dichas materias. A continuación José Angulo hizo público
un pasquín por el cual su autor “resistía” la liberación de los detenidos en el cuartel.
En torno a las expresiones del pasquín varios de los presentes manifestaron su opinión.
Angulo añadió que habiendo prometido “evitar toda efusión de sangre nada importaba
lo demás”. En seguida Mariano Lechuga, regidor decano y alcalde interino del
ayuntamiento, Matías Alday a nombre de la diputación provincial y Hermenegildo de
la Vega a nombre del clero, en sentida exposición justificaron la actuación de sus
corporaciones en defensa de las leyes y de la Constitución, así como sobre lo obrado
en pro de los detenidos y presos en el cuartel a raíz de los sucesos de octubre y
noviembre de 1813. Finalizadas las intervenciones tomó la palabra Agustín Chacón y
Becerra, escribano del gobierno, manifestando “que no era tiempo de oír disculpas ni
que estaban conbocados para el efecto”. Sus palabras lograron que los presentes se

24 Acta del 6 de agosto de 1814, en: AGI, Audiencia de Lima, Leg. 754, fs. 339-340v.

137
Prolegómenos de la revolución de 1814…

contrajeran al objeto principal de la reunión, el nombramiento de “jueces”. En tal


virtud se procedió a la votación. Mientras que algunos sufragaban por cinco
individuos, la mayoría lo hacía por tres. Empero la votación no fue pacífica, cuando
correspondió el turno al coronel Luis Astete expresó “que extrañava la variación del
número pues habiéndose nombrado el día anterior un solo Gefe político, se trataba
hoy nombrar tres”. Agregó que su advertencia no era tanto porque pretendiera la
subsistencia del nombramiento recaído en él la precedente reunión, pues estaba
resuelto a renunciarlo aun cuando fuese el único jefe político o lo fuera entre tres, sino
por la fortuita variación de las decisiones adoptadas.
Concluidos los sufragios se procedió al escrutinio de los votos. En ese estado
advirtieron los presentes en la reunión que faltaba el voto del secretario del
ayuntamiento, Miguel Urbina. Por consiguiente se le instó a sufragar como los demás.
Empero Urbina en vez de emitir su voto tomó la palabra y expresó “que no advertía
la más pequeña consecuencia en todo lo obrado, que por las actas anteriores había
tomado el señor Comandante general poseción de su empleo con la mayor
solemnidad, llevándose debido efecto este solo particular, que ya el Gefe político
estaba electo, y que hoy se trataba de tres que si se graduavan o conceptuaban
legítimos los actos antecedentes, era preciso lo fuesen en toda su extención, que nada
de lo tratado habíamos visto pues en execución, y que estas mismas reflecciones le
hiso al Señor Comandante General el día antecedente a tiempo de darle el parabién
de su recepción, disuadiéndole de paso del proyecto de que se hiciese Cabildo Abierto
por las funestas consequencias que suelen sobrevenir, en que influyó también el señor
teniente coronel Don Mariano Lechuga que se halló presente”. Iba a proseguir con su
exposición cuando esta fue interrumpida por Agustín Chacón y Becerra, Juan de la
Mata, Ildefonso Muñecas y Agustín Rosel, “quienes le replicaron y atacaron con las
Esquelas de Combite para el nombramiento de cinco gobernadores, vocales, o jueces,
en cuyo concepto se había personado” a la reunión. Contestó Urbina que lo
manifestado por aquellos “no importaba otra cosa que la mala dirección que tenía el
señor General a quien lo ponían en descubierto, estas otras deliveraciones”. Protestó,
entonces, Chacón y Becerra, de todo lo actuado, al no haberse tenido en consideración
a su pariente el mariscal de campo Francisco Picoaga, a quien por su mayor
graduación y calidades, afirmaba, correspondía el mando. Interrumpió el intercambio
de palabras, José Angulo, manifestando que ya se había tratado de ese asunto y que el
propuesto “no era de la satisfacción del Pueblo”. Por tanto, exigió que se escrutasen
los votos. Realizado el escrutinio obtuvo el brigadier Pumacahua 49 votos, el coronel
Luis Astete 37 votos, el teniente coronel Tomás Moscoso 34 votos y el doctor Jacinto
Ferrándiz 34 votos.
En el momento en que se hacía público el escrutinio de los votos un aproximado de
40 personas, encabezadas por el abogado Lucas Erquiñigo, hicieron su ingreso a la
sala vitoreando y aclamando los resultados. Apartándose del grupo el ciudadano
Narciso Peralta se acercó hasta la mesa de la diputación provincial y pronunció una

138
Wilver Alvarez Huamán

alocución “fervorosa y desconsertada contra el gobierno antiguo, la postergación de


los Americanos, su abatimiento y persecuciones, imponiendo acerca del amor a la
Patria”. Enseguida afirmó que hasta ese momento “el egoísmo había sido el
reynante”, frase que no pudo desarrollar al ser “aquietado” por el teniente coronel
Mariano Lechuga. Se procedió, por tanto, a la juramentación de los elegidos. No
estando presente el coronel Luis Astete, quien se había retirado a su casa, un grupo de
pobladores fue hasta su domicilio con el objeto de conducirlo a la sala de la diputación
provincial a fin de que prestara juramento.
Entretanto, el brigadier Pumacahua, autorizado por el escribano de gobierno, “Juró
por Dios nuestro Señor y los Santos Evangelios defender la Religión, la Patria, los
Derechos de la Nación, y el privilegio individual”. Correspondiéndole el turno al
coronel Luis Astete, presentó un escrito de renuncia que no le fue admitido. En estas
circunstancias expresó “que protestaba del juramento que iba a hacer con coacción
y presisado a hacerlo presto”, jurando “a Dios ser fiel, a la Religión, al Rey, y la
Patria y verter por estos sagrados objetos mi sangre como ya lo he hecho en
campaña”. A continuación prestaron juramento el teniente coronel Tomás Moscoso y
el doctor Jacinto Ferrándiz, vocal suplente. Del mismo modo lo hizo el comandante
general José Angulo quien, antes de dar término a la sesión, solicitó el nombramiento
de un “segundo” que lo supliera en determinadas circunstancias, para lo cual propuso
a su hermano Vicente Angulo. Todas las corporaciones así como los concurrentes
aprobaron y ratificaron al propuesto, concluyendo la reunión.25
CONCLUSIÓN
Ninguna de las corporaciones de la ciudad del Cuzco se vio comprometida en la
insurrección del 3 de agosto de 1814. Sin embargo, conforme se desarrollaban los
eventos estas tuvieron que aceptar las decisiones de los revolucionarios y participar
en el “nuevo” gobierno. No había otro remedio. El temor a los alzados en armas y a
la plebe que se identificó plenamente con los revolucionaron, las “obligaron” a
hacerlo.

25 Acta del 7 de agosto de 1814, Ibid., fs. 341-347.

139
Recibido: 20 de mayo de 2014 Historia y Región, Año II, N° 2, Lima (Perú), Nov. 2014: 141-156
Aceptado: 23 de setiembre de 2014 ISSN (impreso): 2309-933X

EDUCANDO PATRIOTAS : LA EDUCACIÓN DE LOS JÓVENES EN AYACUCHO


(1824-1856)
Educating patriots: The education of Young in Ayacucho (1824-1856)

Julio César Heredia Pérez*


[email protected]

RESUMEN :
El presente artículo describe y analiza el discurso que existió sobre la educación de los jóvenes
y de cómo este sirvió para la introducción de los proyectos políticos. Desde la lectura de
periódicos locales, podemos apreciar que en las primeras décadas de vida independiente,
particularmente en Ayacucho, la democratización de la educación fue vista como el medio que
permitiría salir del aislamiento y atraso en que se encontraban. La juventud se constituiría en el
instrumento para transformar este escenario en un espacio favorable para la nación, afianzando
la independencia a través de la cultura y la civilización.
PALABRAS CLAVE : Educación, Juventud, Ayacucho, siglo XIX.
ABSTRACT :
This article describes and analyzes the speech which existed on the education of young people
and how it served for the introduction of the political projects. From the reading of newspapers,
we can see that in the first decades of independence, particularly in Ayacucho, the
democratization of education was seen as the means that would make it possible to get out of
isolation and backwardness in which they were. Youth constitute the instrument to transform
this stage in a favorable space for the nation, strengthening independence through culture and
civilization.
K EYWORDS : Education, Youth, Ayacucho, 19th Century.

INTRODUCCIÓN

L
as escuelas y colegios han constituido una de las instancias disciplinarias que
han respondido a una ideología, a una forma de gobierno, a un modelo de
ciudadanía, específicamente al ejercicio de un poder circunscrito en las
necesidades y urgencias de un determinado espacio y tiempo. En estas instancias se
han diseñado un conjunto de métodos que estaban orientados a crear un modelo de
cuerpo dócil y productivo, cuyo fin se lograba a partir de la observación, de un control
minucioso y del tratamiento de los individuos a partir de su edad, sexo, origen socio-
económico y modos de vida.

*
Historiador egresado de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga. Miembro
fundador de la Asociación de Historiadores de Ayacucho. Responsable de la Casa Matteo Ricci,
obra de la Compañía de Jesús en Ayacucho
Educando patriotas: la educación de…

Ayacucho no ha sido ajeno a estos procesos. La educación de los niños, de las niñas,
de los y las jóvenes ha sido una necesidad constante. La creación de espacios para
instruir a este sector de la población ha constituido una de las preocupaciones de las
autoridades. En los primeros decenios de vida republicana, la educación se
comprendía como el vehículo que traería el progreso y sacaría del atraso y aislamiento
en que se encontraba la población ayacuchana. Por ello, la esperanza se depositaba en
los jóvenes, y se conceptuaba que los proyectos políticos se concretizarían si estos se
orientaban a formar ciudadanos con conciencia patriótica y con suficiente capacidad
para gestionar el avance de la nación.
A pesar que el discurso sobre la educación como un medio para lograr el desarrollo
es una constante, ésta estuvo plagada de vacíos, de ausencias y de abandono
especialmente en las zonas más alejadas del país. Las comunidades estaban aisladas
no solo por su distanciamiento físico, sino particularmente por el abandono estatal que
les privaba del acceso a bienes y servicios agravando así la desigualdad existente. En
el siglo XIX, la educación de los jóvenes se impartiría con modelos homogenizadores.
El idioma oficial y hegemónicamente válido era el castellano.
Desde una lectura de los periódicos que circularon en la época de estudio y
considerando que la democratización de la educación ha sido uno de los discursos,
por generaciones, de la clase política, en el presente trabajo nos proponemos describir
y analizar de cómo la educación en relación con la juventud fue un importante medio
que utilizaron para la organización de los proyectos políticos.
En las primeras décadas de vida independiente los gobernantes y autoridades locales
de entonces compartían la idea de que la juventud, es decir niños y adolescentes, eran
con quienes se podía lograr la completa emancipación. Para ello era necesario crear
valores patrióticos, de cultura y civilización para lo cual la instrucción primaria,
inicialmente, sería uno de las estrategias con la cual se lograría tales propósitos. Así
mismo, cada uno de estos valores representaba la construcción y el ejercicio de una
ciudadanía que dependía de la capacidad de saber leer, escribir y contar con la
suficiente capacidad para liderar las instituciones que gobernarían a los ciudadanos.
1. B REVE ESCENARIO SOCIO -ECONÓMICO
El decaimiento de las minas de azogué en Huancavelica, las reformas borbónicas y el
proceso independentista, económica y socialmente, para Ayacucho sería desfavorable.
En la primera mitad del periodo decimonónico la sociedad ayacuchana enfrentaría
situaciones muy difíciles, especialmente los sectores poco favorecidos
económicamente. Este ambiente alteraría el normal funcionamiento de las
instituciones y el modo de vida de los habitantes.
Desde los primeros años del siglo XIX, se puede apreciar las dificultades que existían
para el cumplimiento de directivas que involucraban aportes pecuniarios por parte de
los vecinos, por ejemplo los que tenían que ver con el ornato de la ciudad. El

142
Julio César Heredia Pérez

intendente O’Higgins en su informe de visita de 1804, dirigida al Ministro de Indias


Miguel Cayetano Soler, anotaba que para poder culminar el enlosado de las calles
tuvo que asignar cuatrocientos pesos a favor de las “personas enteramente pobres que
no podrán sufragar el importe de su pertenencia” 1. En el siguiente párrafo del
mencionado informe se lee:
“[…] está la ciudad hermoseada en cuanto permite su situación y pobreza, y
de un aspecto muy distinto del que tuvo a mi ingreso en ella, y si se lograse
el aumento de agua y pilas llegaría a ser la más vistosa de las de estos países,
como que por su benigno temperamento se adelantará su población.”2
La sensación de haber pasado de un estado decadente a uno con posibilidad sería
transitoria. A nivel del campo, al no haber ya un centro potencial de consumo como
las minas, la situación empeoraba. Un rematista de diezmos describía:
“La capital de Huancavelica que en otros tiempos era consumidora de los
frutos de todos los partidos por su basto giro de mineral se halla hoy [1816]
en su mayor abatimiento por la suspensión de este único ramo de su
subsistencia y por consecuencia inutilizada de realizar los expendios, tanto
por la migración de los operarios y vecinos como porque radica
universalmente la pobreza se hacen superfluos los frutos y de bajo precio los
pocos que se pueden consumir.”3
Pasadas las luchas de independencia la situación de la región solo había cambiado de
régimen. Pronto surgirían levantamientos por parte de los campesinos que se oponían
a las nuevas normativas del Estado Republicano, especialmente se oponían al pago de
los tributos4. Las revueltas sociales se configuraban con el decaimiento económico.
Al ser Ayacucho el espacio donde trascendió con mayor fuerza el movimiento
independentista trajo como consecuencia el estancamiento de la producción
manufacturera, artesanal, y comercial. Esto implicó el decaimiento de la “burguesía
comercial-manufacturera de la región”5. La situación del campesinado,

1 Demetrio O’Higgins, “Informe del Intendente de Guamanga D. Demetrio O’Higgins al


Ministro de Indias D. Miguel Cayetano Soler”, en Consejo Nacional de la Universidad Peruana:
Huamanga una larga historia. Homenaje al Sesquicentenario de la Batalla de Ayacucho. Lima,
CONUP, 1974 [1804] p. 208.
2 Ídem, p. 209.
3 Lorenzo Huertas Vallejos, Luchas de clases en Ayacucho 1700- 1830. Tesis para optar el

grado de Doctor en Historia. Lima, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 1972, p. 69.
4
El más temprano de estos levantamientos lo protagonizaron los iquichanos. Al respecto ver:
Cecilia Méndez, “Los campesinos, la independencia y la iniciación de la República. El caso de
los iquichanos realistas: Ayacucho 1825-1828”, en Enrique Urbano (compilador): Poder y
violencia en los andes. Cusco, Centro de Estudios Regionales Andinos Bartolomé de las Casas,
1991; Patrick Husson, De la guerra a la rebelión (Huanta, siglo XIX) Lima-Cuzco, Centro de
Estudios Regionales Andinos Bartolomé de las Casas – Instituto Francés de Estudios Andinos,
1992; e Iván Pérez Aguirre Rebeldes iquichanos 1824-1828. Ayacucho, Universidad Nacional
de San Cristóbal de Huamanga, 1982.
5 Virgilio Galdo Gutiérrez, Ayacucho: conflictos y pobreza. Historia regional (siglos XVI-XIX).

Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga, 1992, p. 170.

143
Educando patriotas: la educación de…

especialmente de los que dependían de las haciendas, “seguirán soportando una fuerte
explotación, prevaleciendo la renta de la tierra, en trabajo y en especies”6.
Como escenario donde se capituló la Independencia, demandaba mayores
obligaciones de las autoridades locales y particularmente del gobierno central. En las
comunicaciones oficiales y en los enunciados de la prensa local se observa que, a
pesar de este importante suceso, Ayacucho se encontraba abandonado y aislado de los
nuevos centros de consumo y producción. Ante estos hechos se exigía que se diera la
debida atención a la ciudad implementándola con bienes y servicios, entre ellos, el
arreglo de los espacios públicos como calles y alamedas, el aumento del agua, y
fundamentalmente la instrucción de la población.
En 1843 el prefecto, Rudesindo Beltrán, en un documento dirigido al ministro de
estado, asentaba:
“Esta ciudad que se ha adquirido un nombre ilustre por el célebre hecho de
armas que selló la independencia del nuevo mundo, lejos de merecer de
tantos gobiernos algún monumento que perpetuara tanta gloria, ha sido más
bien desatendida recibiendo menos consideraciones que otras que han
recabado mil ventajas no teniendo tal vez título alguno”.7
En estas circunstancias toda gestión pública en beneficio de la población se entendía
más allá del deber y responsabilidades que tenían las autoridades. Cada uno de los
compromisos asumidos constituía “el más vivo patriotismo” que podía tener un
ciudadano para con los suyos. El Franco, periódico que resaltaba este patriotismo, no
era ajeno a la real dimensión de los problemas que le quejaban a Ayacucho, este
denunciaba que:
“Entre el cúmulo de males que asedian a esta pobre y tan benéfica capital, su
miseria, la reducción de su comercio, el abatimiento y atraso de sus
moradores, su aislamiento o separación de lo litoral de la república, el último
estremo de abandono u olvido total a que han llegado los establecimientos
literarios, solo para coronar tanta desolación que la parte material del pueblo
desapareciera de la topografía del Perú arrebatada por las aguas”.8
Estas realidades se confirmaban con lo que observaban los visitantes. El viajero
norteamericano Gibbon, en 1851, sobre la ciudad testimoniaba:
“El aspecto de decaimiento es desalentador; los ciegos andan del brazo con
los inválidos; no se escucha el rumor de los negocios ni de algo que aliente
una empresa para el futuro. Un silencio de muerte prevalece, tanto de día
como de noche, tan sólo interrumpido por el sonar de las enormes campanas

6 Íbid.
7 Ayacucho Libre, t. I. N° 12, 15/05/1843.
8 El Franco, n° 24, 31/08/1846.

144
Julio César Heredia Pérez

de las iglesias, en una población en la que la gente en harapos se inclina,


lamentándose, ante un altar que se enorgullece de sus preciosos metales”.9
Es una imagen decadente de la situación de los habitantes de la ciudad,
particularmente de los grupos menos favorecidos. Esta realidad no es distinta de la
que existía al interior de la región. El mismo viajero afirmaba, al pasar por
Andahuaylas,10 con población mayoritariamente indígena, que la pobreza era
predominante entre sus habitantes. Gráficamente anota: “Una mujer de muy buen
aspecto llegó hasta mi puerta, portando un niño en brazos, mendigando pan. Su cara
inteligente tenía una expresión de tristeza. Cuando le di dinero, la pobre criatura casi
se arrodilló ante nosotros”.11
Ante el estado de pobreza en que se encontraba Ayacucho, la población y las
autoridades fijaron sus horizontes en la educación. La educación se constituiría en uno
de los medios más importantes que les permitiría salir del atraso en que se encontraban
y lograr el progreso. La instrucción de los jóvenes se convertiría en el principal
objetivo de las autoridades y gobiernos de turno.
2. SITUACIÓN DE LA EDUCACIÓN
En este contexto y con el nacimiento de la República peruana, uno de los retos
mayores que afrontaron los gobiernos de entonces fue hacer llegar la educación hacia
las mayorías populares. Por decreto de 6 de julio en 1822, se establece en Lima la
primera Escuela Normal que fue inaugurada por José de San Martín el 19 de setiembre
del mismo año.12 En este establecimiento se formarían, con la metodología
lancasteriana, los primeros profesores de las escuelas públicas, a quienes se les
encargó, en teoría, establecieran escuelas de primeras letras en las capitales y
propagarán otras al interior de los departamentos.
Buscando que la instrucción primaria sea proporcionada “a todos los habitantes de la
República”,13 el 9 de noviembre de 1826, Andrés Santa Cruz decretaba que en Lima
se establecieran dos escuelas lancasterianas, una para niños y otra para niñas, y lo
mismo se hiciera en las capitales de departamento. Con este decreto, por primera vez,
se reconoce pública y oficialmente la educación de las mujeres, aunque en la práctica
se la preparaba para los quehaceres domésticos y la educación que recibían, en este

9 Lardner Gibbon, “De Ayacucho a Abancay”, en Estuardo Núñez (recopilador): El Perú visto
por viajeros, tomo II. Lima, Ediciones Peisa, 1973 [1851] p. 78.
10 La provincia de Andahuaylas formó parte de Ayacucho hasta su separación del departamento

por Ley de 28 de abril de 1873.


11 Lardner Gibbon, “De Ayacucho a Abancay”…, p. 84.
12 Elmer Robles Ortiz, “Las primeras escuelas normales en el Perú”, Revista Historia de la

Educción Latinoamericana, vol. 6, 2004, pp. 60-62.


<http://redalyc.uaemex.mx/src/inicio/ArtPdfRed.jsp?iCve=86900605>
13 El Peruano, n° 47, 11/11/1826, p. 1.

145
Educando patriotas: la educación de…

periodo, era de “primeras letras y únicamente podían llegar hasta los colegios de
educandas”.14
Hasta inicios de la vida republicana, en Ayacucho la educación era predominio de la
Iglesia. Ésta mantenía una hegemónica influencia sobre la comunidad, las familias e
instituciones de gobierno. Para entonces los centros de saber y poder a nivel de
conocimiento lo constituían la Universidad San Cristóbal de Huamanga y el colegio
de la Compañía, que tras la expulsión de los jesuitas el colegio pasó a denominarse
Real Colegio de San Carlos de Huamanga.15
En 1825, bajo un nuevo régimen político y de gobierno, ambos establecimientos son
constituidos en una sola institución con el nombre de Colegio Seminario y
Universidad de San Cristóbal. En estos ambientes16 se impartía educación media y se
formaba sacerdotes. Posteriormente esta fusión se disolvería cuando cada centro se
perfila a formar según sus criterios e intereses. 17
Desde muy temprano se busca dar orden a las instituciones y especialmente a las de
educación. Una de las tareas era crear y organizar el funcionamiento de centros de
instrucción en las poblaciones del interior del país. La población rural era
mayoritariamente carente de instrucción, no sabía leer ni escribir. Con el propósito de
contrarrestar este problema y hacer reformas que permitan “generalizar la ilustración”,
en 1826, el gobierno ordenaba que los prefectos dieran razón de las circunstancias
educativas en que se encontraban sus jurisdicciones a nivel de rentas, cátedras y
estatutos. Adjuntando un modelo de reglamento, dictaminaba que en las prefecturas
departamentales se hiciera uno nuevo con las “modificaciones locales que estimase
de absoluta necesidad”.18
La educación de los jóvenes era una preocupación central. La instrucción se convertía
en una herramienta que permitiría hacer los cambios que se esperaban a nivel de
individuos y sociedad. En ella se imponían las esperanzas para poder consolidar la
nueva República, el avance, el desarrollo del país dependía de la instrucción que se
impartiría en la juventud. Para ello era necesario abrir cuanto establecimiento se

14 Virgilio Galdo Cutiérrez, Visión histórica de la educación peruana (etapa republicana).


Lima, Fondo editorial de la Asamblea Nacional de Rectores, 2012, p. 30.
15 Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga, Libro Jubilar en Homenaje al

Tricentenario de su fundación. 3-VII-1977. Ayacucho, UNSCH, 1977, pp. 28-42; y Virgilio


Galdo Gutiérrez, Ayacucho: conflictos y pobreza…, p. 195.
16 Actualmente este local se conoce como el Centro Cultural “San Cristóbal”. Está ubicado entre

la esquina del Jr. San Martín y la 1ª cuadra del Jr. 28 de Julio.


17 Con el objetivo de crear e institucionalizar un centro independiente (laico) de instrucción

(Colegio Nacional) el gobierno, en 1846, dictaminó que “el reverendo obispo de Ayacucho
debe proceder a la separación, apertura y reforma del seminario […] Dígase al prefecto […]
que expida las órdenes necesarias a fin de que el colegio nacional sea abierto y reformado del
modo más conveniente a llenar las intenciones del gobierno”, El Franco, n° 11, 09/05/1846.
18 El Peruano, n° 45, 04/11/1826, p. 1.

146
Julio César Heredia Pérez

pudiera, y como resultado los gobiernos, en su afán de instruir a la población,


convirtieron en política de Estado la educación impartiéndose de forma pública y
privada.
De una manera más institucionalizada, el gobierno de Ramón Castilla, en 1850,
aprueba el “primer código educativo orgánico de la República”.19 Con este
Reglamento la educación se convierte en responsabilidad del Estado; sin embargo, de
acuerdo con el artículo primero “la enseñanza es pública o privada”.20 Aunque estas
iniciativas particulares estaban bajo las normativas estatales, los requisitos no eran
exigentes para abrir una escuela, en el artículo 39° de este mismo documento se anota:
“Cualquier persona puede abrir establecimientos de instrucción en sus tres
grados, con tal que enseñen las materias prefijadas y den pruebas bastantes
de moralidad y capacidad ante las juntas de instrucción. También es
condición indispensable que publique por la prensa su programa de
enseñanza, especificando los textos, métodos y autores que sigue y la
aprobación de dichas juntas”.21
La divulgación de la enseñanza y la deficiente infraestructura para la misma al interior
de las provincias llevó a los gobiernos a ser ellos quienes promovieran la educación
privada22.
No se conoce con seguridad cuantos centros educativos existían en los primeros años
de la República en Ayacucho. Empero, en la capital y sus barrios en 1830 existían
cuatro escuelas de instrucción elemental, en ellos enseñaban siete preceptores. A saber
estos centros eran el de la Compañía, en la misma ciudad, otro en San Juan Bautista,
La Magdalena y Santa Ana respectivamente.23 Y según Fidel Olivas, en 1831, existía
en la localidad un colegio de instrucción media para varones “La Victoria”. No se
sabe mucho sobre este establecimiento 24, excepto que en 1848 aparece unido al
Seminario Conciliar.25
Braulio Cárdenas, apoderado fiscal de la provincia de Huamanga, en el informe que
presentó correspondiente a la matrícula de 1846, testimoniaba que existían cinco

19
Virgilio Galdo Cutiérrez, Visión histórica de la educación…, p. 33.
20 Archivo digital de la legislación en el Perú,
<http://www.congreso.gob.pe/ntley/Imagenes/LeyesXIX/1850040. pdf>
21 Íbid.
22 En 1845, de 59 escuelas de instrucción primaria, 52 eran privadas y pagadas. Grover Antonio

Espinoza, “Libros escolares y educación primaria en la ciudad de Lima durante el siglo XIX”
Histórica, vol. XXXI, n° 1, 2007, p. 154.
<http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/historica/article/view/234/228>
23 Virgilio Galdo Gutiérrez, Ayacucho: conflictos y pobreza…, p. 195.
24 Según Basadre esta institución habría sido confundida con el colegio “Victoria de Ayacucho”

erigido en Huancavelica el 16 de julio de 1831. Jorge Basagre, Historia de la República del


Perú 1822-1933, t. II. Lima, Editorial Universitaria, Sétima Edición, 1983, p. 320.
25
Fidel Olivas Escudero, Apuntes para la historia de Huamanga o Ayacucho. Con motivo del
primer centenario de la batalla 1824-1924. Ayacucho, Imprenta Diocesana, 1924, p. 259.

147
Educando patriotas: la educación de…

escuelas de primeras letras, dos en la ciudad, una en Quinua, Anco y Chungui


correspondientemente. El resto de la jurisdicción no contaba con establecimiento
alguno y sus habitantes se encontraban “en la más completa ignorancia de todo ramo
de saber”.26 En las demás provincias la situación no era la más alentadora. En el
mismo año, Domingo Galván, apoderado fiscal de San Juan de Lucanas, informaba:
“Sensible y muy doloroso es al informante afirmar que en ningún pueblo de
la provincia haya una escuela de primeras letras, ya por falta de fondos para
su establecimiento, ya por la de preceptores, ya también porque aun cuando
esta enseñanza es gratuita y garantida por la constitución no se ha llevado
adelante tan preciosa garantía a favor de una porción considerable de jóvenes
que yacen en la ignorancia sin el menor consuelo de ilustración”.27
Los limitados recursos para promover la educación al interior del departamento fue
una constante. En los lugares donde existían escuelas, la situación de pobreza y las
precarias condiciones en que se impartían las clases era predominante. El viajero
Gibbon, en una de las comunidades en la ruta hacia Andahuaylas, observó, en un día
lluvioso, que “los niños estaban en la escuela, bajo un cobertizo, con los piececitos
recogidos y juntos, para calentarse; y su aspecto era el de aquellos que deseaban que
pronto terminaran las labores escolares”.28
La realización de los proyectos educativos representaba para los gobiernos la
concretización de los planes políticos. No obstante, para llevar adelante tales
aspiraciones las autoridades encargadas de la administración y gestión educativa
tuvieron que superar contratiempos y dificultades. La agreste geografía de los Andes,
lo alejado de los pueblos y su difícil acceso, los escasos fondos y recursos con que
contaban y el reducido personal docente eran algunos de los retos a los que tuvieron
que enfrentarse. Además, las constantes revueltas políticas mantenían en zozobra a la
población y regularmente los establecimientos escolares eran tomados como cuarteles
por las fuerzas armadas de turno, esta acción interrumpía el normal desarrollo de la
instrucción y por ende impedía el proceso educativo de la juventud.
Para poder afrontar estos escenarios, el Estado dependía del fortalecimiento de una
burocracia que pudiera atender los asuntos estatales en cualquier punto del país. Sin
embargo, la debilidad de ésta facilitó que el clientelismo sea uno de los medios para
la distribución de recursos. La gestión de la educación no estuvo exenta de esta
práctica, sino “el clientelismo fue un mecanismo clave para la asignación de dineros
públicos, el nombramiento de maestros y el pago de sus salarios, y el desarrollo

26 El Franco, n° 16, 03/36/1848, p. 2.


27 El Franco, n° 32, 30/09/1848, p. 2.
28 Lardner Gibbon, “De Ayacucho a Abancay”…, p. 82.

148
Julio César Heredia Pérez

escolar”.29 A pesar de ello, la ilustración de la población era el objetivo y la


instrucción de los jóvenes era la prioridad.
3. EDUCANDO A LA JUVENTUD
En los acápites anteriores hemos anotado, de manera breve, sobre la situación socio-
económica de la población ayacuchana y de las condiciones en que se encontraba la
educación. Nadie era ajeno a este escenario, las prefecturas, subprefecturas,
gobernadores, municipalidades y la prensa conocían esta realidad. Cada una de estas
instancias eran piezas claves para el acopio de información, su procesamiento y la
difusión de la misma. Estas entidades instituyeron una red de poder que fueron ojos y
oídos de los gobiernos. De este modo pudieron influir sobre las mayorías con la
propuesta de la instrucción pública, que en el fondo eran enunciados estratégicos que
buscaban hegemonizar los proyectos políticos de entonces. Las políticas de
instrucción popular hicieron que la presencia del Estado estuviera en las zonas más
alejadas e internas del país de manera circunstancial y temporal.
En este contexto, cómo los gobiernos y los políticos entendían a la juventud y de qué
manera está ayudaría a sus propósitos. El siglo XIX trajo cambios y uno de ellos fue
poner atención a los sectores y grupos no hegemónicos como los niños y adolescentes.
La democratización de la educación y su normatividad implicó la escolarización de
este grupo. La división de la educación en elemental, media y superior comprendida
procedimientos diferenciados de acorde a las edades que cada uno de estos niveles
exigía. Estas características serían lógicas propias de la instrucción ya que se buscaba
homogenizar y sobre todo normalizar las pautas y modos de conducta de los jóvenes.
No es sino hasta el segundo Reglamento de Instrucción Pública, de 1855, que se
exhorta, en el artículo 18º, a los padres que no pueden solventar los gastos de la
instrucción en sus casas, a enviar a sus hijos a la escuela desde la edad de siete años.
La misma exigencia era para los guardadores y patrones con sus pupilos y sirvientes
menores de catorce años, bajo la sanción de “una multa de uno a diez pesos” 30 para
los que no cumplieran con el dictamen. De aquí se imprimió la edad mínima para que
un niño sea escolarizando y reciba una instrucción que debía responder a las
necesidades y exigencias de los adultos. De este modo la instrucción escolar se iría
configurando en “el dispositivo que se construyó para encerrar al cuerpo infantil, no
solamente en su edificio, sino también en un aula y en un banco escolar”.31

29 Grover Antonio Espinoza, “Estado, comunidades locales y escuelas primarias en el


departamento de Lima, Perú (1821-1905)”, Cuadernos de Historia, n° 34, 2011. p. 85.
<http://www.scielo.cl/pdf/cuadhist/n34/art04.pdf>
30 El Peruano, t. 28. N° 7, 11/04/1855, pp. 25-28.
31 Pablo Scharagrodsky y Myriam Southwell, “El cuerpo en la escuela”, en Programa virtual

de formación docente continua Explora: las ciencias en el mundo contemporáneo. 2010, p. 5.


<http://explora.educ.ar/wp-content/uploads/2010/04/PEDAG05-El-cuerpo-en-la-escuela.pdf>

149
Educando patriotas: la educación de…

Sin embargo, no existía una distinción clara entre la adolescencia y la adultez. En este
periodo, la juventud no se determinaría por la edad, sino por las condiciones
suficientes para producir.32 La capacidad de producción habría determinado para que
a un adolescente se le adjudiquen mayores responsabilidades y compromisos que le
disponían ya como un adulto. Asimismo, podía estar “al servicio de las armas” a partir
de los diecisiete años, según lo estipulaba el artículo 92º del reglamento de policía de
1836, en caso de estar en la condición de “vago”33.
La juventud formalmente sale del anonimato al popularizarse la educación, se
convierte en asunto público y en el centro para los funcionarios de entonces. Este
importante sector se empieza a ver como un cuerpo maleable, que se puede disciplinar
escolarizándolo. De esto modo la población juvenil lo constituían todos los varones y
mujeres en edad escolar, los mismos que terminaron siendo la médula del sistema
educativo. Se requería de jóvenes que no sólo contaran con la fuerza suficiente, sino,
también, jóvenes vigorosos intelectual y moralmente que pudieran encausar la
naciente República.
La independencia, inicialmente, significó solo el cambio de régimen, de una
administración gubernamental en apariencia diferente a la colonial. En general, para
las repúblicas nacientes este tránsito:
“[…] se originó en principio no por la denodada reivindicación de los valores
republicanos, sino en gran parte por la búsqueda de un nuevo estatuto
jurídico que permitiera a los americanos una mayor participación en la
administración estatal, y una reforma administrativa que desembarazara sus
empresas económicas y comerciales”.34
Para que estos criterios se consoliden se precisaba fortalecer y articular las
instituciones, las libertades y la ciudadanía. En este proceso la prensa jugó un papel
importante y se convirtió en el medio de difusión de los planes de los gobiernos.35 Los

32 En Europa, “Entre los factores que favorecieron el desarrollo de la juventud como un grupo

de edad claramente definido destacan la regulación del acceso al mercado laboral y de las
condiciones de trabajo de niños y adolescentes; el establecimiento de un periodo de educación
obligatoria que se fue ampliando con el paso del tiempo y que se hizo cada vez más importante
para asegurar el acceso al trabajo y el mantenimiento del estatus social; la creación de ‘ejércitos
nacionales’ a través del servicio militar obligatorio; o la regulación del derecho a voto” Sandra
Souto Kustrín, “Juventud, teoría e historia: la formación de un sujeto social y de un objeto de
análisis”, Revista Historia Actual Online, n° 13, 2007, p. 173. <http://www.historia-
ctual.org/Publicaciones/index.php/haol/issue/view/14>
33 El Victorioso, n°. 43, 01/10/1836.
34
Alberto Martínez Boom, Memorias de la escuela pública. Doscientos años de escuela en
Colombia y Venezuela: Planes y expedientes, 1774-1821. Bucaramanga: Universidad Industrial
de Santander, 2011, p. 21. <http://cultural.uis.edu.co/files/BICENTENERIO%2011%20-
escuela%20publica-%20final.pdf>
35 En los últimos años del periodo colonial, la prensa dio prioridad “[…] a la educación popular

para la contrarevolución y la consolidación de una ‘sumisión iluminada’ de la sociedad colonial,


porque, precisamente en esos momentos el virrey Fernando de Abascal, apoyado

150
Julio César Heredia Pérez

periódicos fueron una de las principales fuentes de información para la población. 36


Así se constituyó en un importante canal para la difusión y promoción de la educación,
además de la institucionalización y las reformas de la misma.
La instrucción popular es la intención inicial de consolidar un país independiente en
donde las instituciones son débiles y su fortalecimiento dependía del reconocimiento
de los nuevos ciudadanos. Por ello la educación se constituyó en un objeto público y
con ella la juventud. A pesar que la Escuela no es una creación republicana, sino que
le antecede, la educación se convirtió en una herramienta estratégica que los diferentes
regímenes de gobierno lo utilizaron como plataforma política.
En 1826, el ministro José María Pando, en circular dirigida a los prefectos, anotaba
“que cada día que transcurre sin que la juventud reciba una educación verdaderamente
ilustrada, causa una desgracia a la república y una molestia insoportable al
gobierno”.37
Una juventud no instruida, que no sabía leer y escribir, básicamente no podía ser de
mucha ayuda a los fines estratégicos de los políticos. La democratización de la
educación se convertiría en la insignia que marcaría la ruptura de un sistema y el
nacimiento de uno nuevo que tiene en cuenta a sus ciudadanos y se rige por la voluntad
de los mismos. De este modo la juventud pasa a ser percibido como un cuerpo que
puede ser transformado mediante la instrucción. La educación se constituiría en una
disciplina38 capaz de garantizar que el cuerpo de la juventud se convierta en uno dócil,
útil y productivo. Los centros de formación, las escuelas cumplen un rol fundamental
al respecto con toda su normatividad y reglamentación.
En la introducción al decreto de 19 de junio 1836, sobre el establecimiento de escuelas
con el método lancasteriano, Andrés de Santa Cruz resaltaba:
“3º. Que saber leer y escribir es una calidad necesaria para el desempeño de
cualquier cargo o destino.

económicamente por el Tribunal de Consulado de Lima y una élite política limeña temerosa de
una revolución popular, buscó acabar militar e ideológicamente con los facciosos y
revolucionarios al interior del Perú y de la mayor parte de América insurrecta”, Daniel Moran,
“Educando al ciudadano: el poder de la prensa y la propuesta de educación popular en Lima y
el Río de la Plata en una coyuntura revolucionaria (1808-1816), Revista Historia Caribe, vol.
5, n° 17, 2010, pp. 30-31. <http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=93717028003>
36 Al respecto se puede revisar el trabajo de Marcel Velázquez Castro (compilador): La

República de papel. Política e imaginación social en la prensa peruana del siglo XIX. Lima,
fondo editorial de la Universidad de Ciencias y Humanidades, 2009.
37 El Peruano, n°. 45, 04/11/1826, p. 1.
38 A estos métodos que permiten el control minucioso de las operaciones del cuerpo, que

garantizan la sujeción constante de sus fuerzas y les imponen una relación de docilidad-utilidad,
es a lo que se puede llamar las “disciplinas”. Michel Foucault, Vigilar y castiga. Nacimiento de
la prisión. México, Siglo Veintiuno Editores, 2008, p. 141.

151
Educando patriotas: la educación de…

4º. Que así se abren las puertas para dar más atención a los derechos de los
ciudadanos y se le preparan al gobierno más medios disponibles en obsequio
público”.39
La introducción de este método de enseñanza buscaba hacer factible el mayor
aprovechamiento de la instrucción. Este sistema reemplazaba al procedimiento
tradicional y memorista, por uno donde el maestro podía llegar a enseñar a más
estudiantes con el apoyo de “monitores” que venían a ser los estudiantes más
avanzados.40 Con ello se procuraba complementar la escases de profesores
convirtiendo a los monitores en una extensión de los mismos, además, hacía que
existiera una mutua vigilancia entre estudiantes guardando así el orden y facilitando
un mayor control sobre ellos. Este método se presentó para las nacientes repúblicas
americanas como “el medio para cumplir las proclamas revolucionarias, en
particular la utopía de la ‘ilustración general”.41 Al haber una táctica se requerían de
manuales y de libros que pudieran orientar la educación de acuerdo a los fines
políticos. Sin embargo, no siempre los textos fueron aceptados por los profesores, sino
que estos elegían de acuerdo a sus preferencias y el de los padres de familia.42
En 1843, el prefecto Rudesindo Beltrán, en un documento dirigido al deán José
Barrenechea, y expresando su asombro sobre la situación de los ambientes en donde
vivían los estudiantes del colegio seminario, subrayaba que:
“La educación de la juventud es el objeto que más debe interesar a los
ciudadanos amantes de su patria, pues dentro de breves años los jóvenes que
ahora se educan han de ser los que nos subroguen en los destinos recibiendo
sobre sus hombros la penosa carga de servir a la Nación. Sin una educación
esmerada y dispuesta de un modo capaz de formar hombres previstos y
amantes de su honor y del bien público, nunca se llenarán tan sacrosantos
deberes.”43
Fomentar el amor a la patria y fecundar sentimientos de comunidad nacional están
regularmente presentes en cada enunciado sobre la educación de la juventud.
Asimismo, están presentes las responsabilidades que debían asumir como
compromiso con la Nación, y el honor encarnaba el hecho de conducirse con respeto,
estimación y dignidad que repercutiría públicamente. El mismo prefecto Beltrán, en
otro documento, comunicaba a los subprefectos del departamento que “para ser
esclavos basta saber obedecer ciegamente, y un republicano al contrario debe

39 El Victorioso, n° 32, 23/07/1836.


40 Grover Antonio Espinoza, “Estado, comunidades locales…”, p. 91.
41 María Cristina Linares, Silvia Storino y Myriam Southwell, “Llegar a ser alumno”, en

Programa virtual de formación docente continua Explora: las ciencias en el mundo


contemporáneo, 2010, p. 8. <http://explora.educ.ar/wp-content/uploads/2010/04/PEDAG02-
Llegar-a-ser-alumno.pdf>
42 Grover Antonio Espinoza, “Libros escolares y educación…”, p. 153.
43 Ayacucho Libre, t. 1. N° 8, 12/04/1843.

152
Julio César Heredia Pérez

penetrarse de toda la dignidad de su carácter a fin de participar de un modo


inmediato y positivo de las augustas funciones que tiene que ejercer”.44
Una de las diferencias entre el periodo colonial y la república estaba en la expansión
de la educación hacia las mayorías. En este caso la diferencia lo hacía la capacidad de
saber leer y escribir, la libertad se encontraba en estas dos condiciones básicas de la
educación, y así se abandonaba un estado de ignorancia para llegar a uno de
entendimiento. De este modo la educación dejaba de ser exclusividad de unos cuantos
para convertirse en un bien público.
Ya en 1846, El Franco opinaba que:
“Los hombres se han convencido hace siglos que la ilustración es la mayor
felicidad que se alcanza en la vida, y que para el comercio con sus semejantes
necesitan abarcar cuanta puedan, que sin ellas las condecoraciones y riquezas
son unos testigos irrecusables que están demostrando que el que ha llegado
a adquirirlas no es más que in insecto despreciable, y más despreciable si no
hace uso de ellas para proteger al desvalido y a la generalización de las
luces”.45
El analfabetismo, en el que estaba sumergida la gran mayoría de la población, se
comprendía como un impedimento mayúsculo que limitaba el progreso de los
habitantes no solo a nivel material sino, también, a nivel de interrelaciones personales
que en sí constituían la base del tan ansiado progreso cultural. De hecho, en las
primeras décadas de vida república la esperanza para alcanzar este fin se depositó en
la expansión de la educación primaria. Ésta establecería los fundamentos básicos del
aprendizaje y el cual debía expresarse en la capacidad de poder leer y escribir. La
escritura y la lectura representaban la existencia formal y oficial de un ciudadano, así
como la capacidad de decidir y asumir responsabilidades más allá del deber que solo
podía ser entendido como un acto patriótico.
A esto apuntaban las autoridades de Ayacucho, buscaban que los ciudadanos no sean
ajenos a las decisiones que se tomaban sobre el destino del departamento, sino que
fueran parte de ellas para no terminar aislados del resto del país. La educación de los
jóvenes, además, significaba, no sólo romper con un régimen, sino también confrontar
la ignorancia en que había estado la población, eliminar las arbitrariedades que se
cometían contra los más desprotegidos, y especialmente significaba formar
ciudadanos con la suficiente capacidad productiva y que sean capaces de asumir
responsabilidades institucionales y adjudicarse el liderazgo de las mismas.
El estado de atraso en que se encontraban las poblaciones hacía que las cosas no
cambiaran tan rápidamente como se esperaba, sino se mantenían sometidas a
constantes abusos que principalmente se cometían contra la comunidad indígena. En

44
Íbid.
45 El Franco, n° 26, 26/09/1846.

153
Educando patriotas: la educación de…

los lugares donde no llegaba la instrucción, aislada de todo “ramo de saber” la


población vivía en la más completa ignorancia, según lo afirmaba el apoderado fiscal
de Huamanga en 1846, “resultando de aquí su abatimiento y el terror pánico que les
inspiran no solo sus gobernadores y curas, sino aun cualquiera que pertenezca a la
clase blanca”46. Con la intención de prevenir los abusos que se cometían al interior
del departamento, el prefecto Francisco G. del Barco, remitió una circular a todos los
subprefectos en donde les conminaba que extirparan radicalmente los abusos que
perpetraban funcionarios civiles y eclesiásticos contra la “clase más útil y más
desvalida de nuestra sociedad”, a quienes se les obligaba contra su voluntad a prestar
“servicios personales gratuitos”47.
Otro aspecto era el hecho de la existencia de personas consideradas no productivas.
En el capítulo 13, “de los vagos y mendigos”, del reglamento de policía de Ayacucho
se consideraba “vagos” a todas aquellas personas que no contaban con oficio u
ocupación conocida, a los que se dedicaban al juego y embriaguez, a los “hijos de
familia” que vivían en “ociosidad”, a los que pedían limosna, entre otros 48. Estos
individuos conformaban el sector de la sociedad que no contribuía a los fines de las
autoridades locales y el gobierno central. Por ello era preciso llegar a la mayoría
posible con la instrucción.
Los jóvenes, en el discurso, serían los que tendrían que transformar estas situaciones
en algo beneficioso para la nación. De este modo el patriotismo no era necesariamente
el hecho de inmolarse por una causa en combate, sino ser generador de cambio, ser el
que consigue consolidar la independencia mediante la cultura y la civilización.
Este importante proceso trajo consigo no solo la esperanza de unificar una región, un
país, sino también de imaginarse homogéneos negando la diversidad que existía. Esto
suponía que la educación debía impartirse en un solo idioma, con una sola
metodología donde los profesores jugaron un rol fundamental. De esta manera la
educación formaría jóvenes útiles y productivos como anhelo de la sociedad, pero a
la vez encarnaban la realización de los proyectos políticos de los gobiernos. En ambos
casos la juventud representaba el ideal de una patria unida, homogénea, fuerte e
independiente con principios democráticos, con capacidades intelectuales y de
liderazgo, y con sólidos valores.
La educación primaria fue el primer eslabón para llegar a la comunidad, pronto
surgiría la necesidad de contar con colegios de instrucción media. En 1846, las
órdenes para la creación de un Colegio Nacional en la ciudad, generó en la población
y autoridades una gran expectativa que se concretó en 1849. El funcionamiento del
colegio fue un acontecimiento “tan ansiosamente esperado por los que desean la

46 El Franco, n° 16, 03/06/1848, p. 2.


47 El Franco, n° 59, 18/09/1847.
48 El Franco, n° 22, 23/06/1849, p. 2.

154
Julio César Heredia Pérez

prosperidad de este departamento, que sería nula si no descansase sobre la base de la


ilustración”49.
El 31 de agosto de 1849, se inauguraría el Colegio Nacional San Ramón. Este suceso
significó un gran triunfo para la comunidad local. La educación iba fortificándose y
haciéndose cada vez más compleja, no obstante los propósitos esencialmente seguían
siendo los mismos. Una nota editorial de El Franco lo describe así:
“Porque para que subsistan y se arraiguen nuestras instituciones, hemos
menester jóvenes bien educados que a su vez llenen la alta misión de
legisladores, de directores de pueblos y de oráculos de la justicia, y que
penetrando en el santuario de las ciencias, revelen sus arcanos a la multitud
y difundan la ilustración en la masa del pueblo”.50
Durante este periodo, el mayor reto que tuvieron que afrontar los gobernantes y
autoridades era combatir “la ignorancia” en que se encontraban la gran mayoría de
habitantes del departamento. La ignorancia era el antónimo de saber leer, escribir y
contar; era la sombra opuesta “al progreso y a la moralidad sólida de los pueblos”.51
Una nueva República necesitaba de hombres y mujeres con mínimas condiciones de
saber para convertirse en ciudadanos productivos y de provecho. El analfabetismo era
un obstáculo para que se lleguen a ejecutar las leyes, decretos y resoluciones que se
dictaminaban para el ordenamiento y la reglamentación de las conductas y el
reconocimiento de los derechos de la población.
En los periódicos locales constantemente se remarcaba que la juventud (niños y
adolescentes) debía ser educada porque esta sería la nueva fuerza entrenada con
conocimientos suficientes para asumir la dirección de las instituciones que gobiernan
el país. Por ello la prensa remarcaba que:
“[…] sin ilustración no puede haber libertad, y sin libertad tampoco pueden
ser felices los pueblos cuyos habitantes ignoran sus derechos y deberes. La
difusión de las luces es pues la más firme base de los estados, porque ni la
religión ni la moral podrían germinar todo lo que es menester, en el seno de
un pueblo imbécil”.52
Así, la ansiada prosperidad dependía de cuánto y cómo se instruía a los jóvenes
estableciendo una relación co-dependiente entre educación, jóvenes y progreso. La
ilustración de este modo representaba la emancipación: “un pueblo ilustrado jamás
puede ser ni infelices i esclavo”.53

49 La Alforja, n° 31, 06/09/1849.


50 El Franco, n° 32, 01/09/1849, p. 2.
51 El Liberal, t. 1. N° 8, 14/02/1856.
52
El Liberal, t. 1. N° 31, 19/07/1856.
53 Íbid.

155
Educando patriotas: la educación de…

CONCLUSIÓN
Hemos tratado de ver y comprender por qué la juventud, niños y adolescentes, se
convirtieron en objetivo de los gobiernos de las primeras décadas de la emancipación.
De hecho los políticos se valieron de la educación para llegar a ellos buscando
concretar sus proyectos y planes públicos. Al menos, discursivamente los jóvenes
representaron un proyecto nacional, se les convirtió en un cuerpo con el cual se podía
transformar las complicadas y delicadas realidades del periodo descrito.
Políticamente, fueron vistos como la esperanza que podía consolidar la naciente
república y, especialmente, fueron percibidos como el centro para la realización de la
cultura y la civilización representada en ciudadanos productivos y cultos, es decir en
patriotas. Todas estas aspiraciones estaban bajo los principios y normatividades de y
para adultos.
La democratización de la educación necesitaba de escuelas y estas de niños y
adolescentes que las puedan dar la razón de su existencia. Sin embargo este proceso
tuvo que enfrentar problemas como la escasez de fondos y recursos, la agreste
geografía y la lejanía entre pueblos que, lamentablemente, les condenaba a vivir en
precarias condiciones y en la más imperiosa ignorancia. El analfabetismo era absoluto
en la gran mayoría de la población en tanto no sabían leer ni escribir, condiciones
básicas de la educación que se necesitaba para adjudicarse como ciudadanos con pleno
reconocimiento de sus derechos.
Finalmente, las escuelas y los profesores, además de los gobernadores, subprefectos
y prefectos, fueron las figuras gubernamentales más cercanas a las comunidades. De
igual modo la prensa jugó un papel importante en la divulgación de los proyectos y
planes, particularmente, los que tenían que ver con la difusión y promoción de la
educación de la juventud.

156
Recibido: 20 de mayo de 2014 Historia y Región, Año II, N° 2, Lima (Perú), Nov. 2014: 157-172
Aceptado: 23 de setiembre de 2014 ISSN (impreso): 2309-933X

LA COMUNIDAD ÁRABE PALESTINA EN EL CUSCO DURANTE LA DÉCADA DE 1950

The Arab Palestine Community in Cusco during the decade of 1950

Carlos Ernesto Ráez Suárez*


[email protected]
RESUMEN :
En el Perú, la comunidad árabe es una de las menos estudiadas; no abunda material en torno a
ésta. Los primeros árabes que llegaron a Perú durante la república lo hicieron por el sur,
cruzando previamente Argentina y Bolivia. Un fuerte núcleo se estableció en Arequipa, de
donde establecieron vínculos comerciales con Sicuani, Abancay, Cusco. La avanzada árabe fue
de sur a norte. Es así que en las primeras décadas del siglo XX, un grupo de árabes llega a
Cusco, buscando también desarrollar y fortalecer nuevos vínculos comerciales. Si bien
actualmente los descendientes árabes están ligados a ámbitos como la política, los negocios,
deportes y ciencias sociales, en algún momento su situación no fue tan cómoda como uno podría
imaginar. El presente artículo tiene como objetivo dar a conocer el desenvolvimiento de la
comunidad árabe palestina durante la década de 1950 (período en el cual las familias de dicha
comunidad empiezan a trasladarse a Lima), su integración e interacción con la sociedad
cusqueña de esa época, por medio de la historia oral, dando un enfoque histórico y
antropológico al tema.

PALABRAS CLAVE : Historia oral, Historia regional, Inmigración, Comunidad árabe, Cusco.

ABSTRACT :
In Peru, the Arab community is one of the least studied; there is not abundant material around
it. The first Arabs who came to Peru during the republic did the south, Argentina and Bolivia
crossing previously. A strong nucleus is established in Arequipa, where they established trade
links with Sicuani, Abancay, Cusco. The Arab advance was from south to north. It is so in the
first decades of the twentieth century, a group of Arabs get to Cusco, also looking to develop
new and strengthen commercial ties. While the Arab descendants are now linked to areas such
as politics, business, sports and social sciences, at some point the situation was not as
comfortable as one could imagine. This article aims to present the development of the
Palestinian Arab community during the 1950s (a period in which the families of the community
begin to move to Lima), integration and interaction with the Cusco society at that time, through
oral history, giving a historical and anthropological approach to the subject.
K EYWORDS : Oral History, Regional History, Immigration, Arab Community, Cusco.

*
Bachiller en Antropología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Integrante del
CISORE-AOH. El presente artículo fue presentado como ponencia en el IV Coloquio de
Historia Regional, realizado en la ciudad de Arequipa, el día 7 de diciembre de 2012.
La comunidad árabe palestina…

INTRODUCCIÓN 1

Volverán los paisanos de la Palestina, con sus casimires al


hombro, pero esos que vinieron al principio, no volverán.
Inmigrante palestino anónimo

A
l hablar de las inmigraciones en el Perú, las primeras que se vienen a la mente
son la china y la japonesa. Se tiene presenta también a las europeas, de todas
sus nacionalidades. A fin de cuentas, un chino o un “gringo” son fáciles de
identificar (al menos, en la apariencia). Es fácil, además, ubicarlos en la historia de
los estereotipos: los chinos estuvieron en los chifas, en bodegas, los japoneses en las
peluquerías, los italianos en panaderías, etc. Estas inmigraciones se ubicaron próximas
a la capital, en la costa, facilitando quizá su incorporación dentro de la sociedad
peruana como personajes recurrentes. Sin embargo, no todos tuvieron como primer
punto de llegada la capital. Es el caso de la inmigración árabe. Ésta tuvo como punto
de partida el sur del país, al cual llegaron después de atravesar buena parte del sur de
Sudamérica.

¿Qué establece el que una colonia inmigrante tenga mayor “presencia” en la historia
del país? Primero, el centralismo. Las colonias establecidas en Lima son las que más
se mencionan en las crónicas historiográficas. En segundo lugar, su distribución a lo
largo y ancho del país. En el caso de los chinos, por ejemplo, se establecieron por toda
la costa, y en algunas ciudades de la sierra y selva. Sin dejar de mantener presencia en
la capital, claro. Por otra parte, la influencia de cada población no originaria. Sus
clubes, asociaciones, prensa, así como el peso que puedan tener en la sociedad; en este
caso, sus ingresos económicos.

¿Qué sucede con los árabes? En primer lugar, ingresan al Perú por el sur; Puno,
Arequipa, Sicuani. Tomando en cuenta de que hablamos de finales del siglo XIX,
recién se estaba tomando conciencia de la necesidad de un país totalmente integrado.
Tanto las regiones alejadas de Lima como sus historias se encontraban fuera del foco
de interés de la capital. Asimismo, los árabes durante buen tiempo permanecen
inmersos en el sur. Recién entrado el siglo XX es que deciden dar el salto a Lima,
tratando de repetir sus exitosas historias sureñas. Finalmente, durante buen tiempo
nunca hubo un club o círculo árabe. Hasta ahora no hay un colegio de esta colonia. En
contraste, sí cuenta con personalidades representativas. Sin embargo, la lejanía de la
capital hará que el reconocimiento “oficial” a estos personajes se dé con efecto
retardado.

1
Quiero hacer una mención especial a Humberto Rodríguez Pastor, con quien llevé el curso de
Minorías Étnicas en San Marcos, y quien me apoyó en lo que fue la elaboración de este trabajo.
Asimismo, me animó a presentarlo a eventos académicos, y a seguir desarrollando el tema.
Vaya, para él, un enorme agradecimiento.

158
Carlos Ernesto Ráez Suárez

La comunidad árabe es una de las menos estudiadas; no abunda material en torno a


ésta. Puede apreciarse que así como han preservado algunas de sus costumbres al
interior de sus propias agrupaciones, también han modificado algunas al participar
activamente en la sociedad que los acogió. Y si bien actualmente los descendientes
árabes están ligados a ámbitos como la política, los negocios, deportes y ciencias
sociales, en algún momento su situación no fue tan cómoda como uno podría
imaginar.

Ante estas situaciones, el principal objetivo de este trabajo es tratar de otorgarle un


enfoque regional a las inmigraciones, en este caso, a la comunidad árabe palestina en
el Cusco. Establecidos desde finales del siglo XIX, la década de 1950, como se verá,
será un punto de quiebre para los inmigrantes instalados en esta ciudad. Se desarrollará
un trabajo de corte historiográfico sobre esta comunidad, conociendo así su
desenvolvimiento, su integración, interacción y hasta conflictos con la sociedad
cusqueña de esa época.

Para poder definir a la comunidad a estudiar, hay que tomar en cuenta que, en el caso
peruano, la constitución de estas minorías étnicas no originarias no pasa por un caso
de poder (como señala Stolcke en como los indígenas se convirtieron en “minoría”).
Estos grupos étnicos están definidos en torno a características como su origen,
ancestro, nacionalidad, geografía, religión, lenguaje y costumbres. Estas
características se convierten en referencias que en algunos casos son temporales. En
el caso de los inmigrantes, conservan algunas de éstas y dejan de lado otras. Respecto
al estado de subordinación (característica que describe a algunas minorías), éstas
pudieron haberlo estado en el momento de su llegada; hoy pueden pertenecer a las
esferas de poder, como también algunos pueden permanecer en un ámbito subalterno.

La comunidad árabe en el Perú, como se verá, tiene un origen “provinciano”. Los


palestinos fueron los primeros en llegar, entrando por el sur, como se mencionó antes.
Ya en otras décadas se estableció una comunidad libanesa en Chiclayo. Es una
comunidad con una capacidad de integrarse a la sociedad que los alberga.

Respecto a la metodología, fundamentales fueron las entrevistas. Al remitir a los años


50, es claro que había que trabajar con sujetos que hayan residido durante esa época
en el Cusco. Fueron dos los informantes entrevistados. El señor José Jalilie Awapara,
cusqueño, hijo de un palestino y una puneña hija de palestinos. Por medio de este
contacto es que se va, de algún modo, reconstruyendo las actividades de los
inmigrantes palestinos en Cusco, así como parte de su vida cotidiana. El otro contacto
es el señor José Ráez, quien no es árabe ni cusqueño. Sin embargo, durante la década
de 1950, vivió en Cusco aproximadamente cuatro años. Él brinda una visión externa
sobre la comunidad árabe: relata también sus actividades, pero sobre todo, la relación
de ésta con la “sociedad cusqueña” (a fin de cuentas, los árabes terminan

159
La comunidad árabe palestina…

perteneciendo a ésta). Vaya, tanto para el señor Jalilie como para el señor Ráez, un
enorme agradecimiento.

Las entrevistas fueron semi abiertas, con preguntas centrales que irían luego
derivando en otras preguntas de interés. Asimismo, al hacer referencia a poco más de
sesenta años atrás, es necesaria la consulta a fuentes históricas, que narran tanto la
inmigración árabe como la situación del Cusco en esa época. Así, se trata de observar
a la comunidad palestina del Cusco por medio de un enfoque histórico y
antropológico. Pasando por revisar sus antecedentes y su desenvolvimiento durante
los 50, se observarán algunas lecciones aprendidas durante el desarrollo de esta
investigación.

1. ANTECEDENTES

La inmigración árabe al Perú (1885-1950)

La oleada migratoria proveniente del actual Medio Oriente remite a finales del s. XIX.
Leyla Bartet2 clasifica en tres etapas dichas oleadas:

 1885-1914: Cuando la región del Levante (Palestina, Líbano, Siria) se


encontraba bajo dominio del Imperio Otomano.
 1918-1939: Tras la caída del Imperio, y al dividirse esta región entre franceses
(Siria, Líbano) e ingleses (Palestina).
 1945 en adelante: Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y la creación del
Estado de Israel.

Para este trabajo, nos enfocaremos en las dos primeras etapas. Durante la primera
etapa, las migraciones palestinas se vieron motivadas principalmente por tres factores.
Primero, el Imperio Otomano se encontraba en una constante situación conflictiva.
Para engrosar las filas de su ejército, se reclutaba a muchos jóvenes levantinos. Al no
sentirse identificados con sus dominantes turcos, era común que muchos huyeran ante
la proximidad de una guerra. Segundo, la presión musulmana. En Palestina, en
especial en las ciudades de Beit Jala, Belén y Beit Sahour, se profesaba la religión
cristiana ortodoxa (griega). Los cristianos eran asediados constantemente por su
opción religiosa. Tercero, la situación económica. Los campesinos palestinos, al pedir
préstamos constantes a usureros, con el fin de modernizar su producción, terminaban
perdiendo sus propiedades.

Para la segunda etapa, se hacen presentes nuevamente los factores de orden


económico y social. Bajo el mandato británico se acentúa un doble conflicto: contra
los judíos, que empezaban a emigrar a Palestina, adquiriendo las propiedades perdidas

2 Leyla Bartet, Memorias de cedro y olivo, Fondo Editorial del Congreso del Perú, 2005, p. 32.

160
Carlos Ernesto Ráez Suárez

por los campesinos; y contra los ingleses, que impedían la creación de un Estado
Palestino. Así, los palestinos empiezan a emigrar hacia América Latina. Los jóvenes
estados americanos se ven necesitados de mano de obra (y de una ayuda para
“revitalizar” la raza), por lo que se impulsa la emigración hacia dichos territorios,
principalmente a Brasil y Argentina. Si bien esperaban europeos, los árabes empiezan
a arribar a la costa atlántica de Sudamérica a finales del s. XIX. Parten de Haifa, hacen
escala en Marsella (Francia), y llegan al nuevo mundo.

Los árabes que ingresan a América Latina se dedican principalmente a ser


comerciantes. Sirios y libaneses se establecen principalmente en Argentina y Brasil.
Los palestinos se adentran hacia Argentina, estableciéndose en las provincias norteñas
de Tucumán, Santiago del Estero, Salta, Jujuy, entre otras 3. Posteriormente llegan a
Chile, estableciendo una numerosa colonia que persiste hasta el día de hoy.

La búsqueda de nuevos mercados llevó a algunos palestinos ahora a subir. Pasaron


por Bolivia, y finalmente, al Perú. Su entrada triunfal inicia evidentemente en el sur
peruano, desde Puno hasta establecerse principalmente en Arequipa.
Aproximadamente son ochenta familias las que llegan al Perú4. Escogen el Perú
debido al creciente dinamismo de la región del sur. Arequipa se había convertido en
un foco comercial, visto como un punto medio entre la costa y la sierra. El ferrocarril,
tanto el de Mollendo a Arequipa (y que luego se extenderá a Puno y a Cusco), como
el de La Paz a costas del Titicaca, otorgan importancia al circuito comercial sureño
(Cuche 2010:59).

Durante la primera etapa los árabes que llegan al Perú lo hacen por medio del Océano
Atlántico, como ya se mencionó. Pero en la segunda ya los palestinos llegan de forma
más directa, atravesando el canal de Panamá, y yendo de frente a Lima o a Mollendo.

Se abocan principalmente al comercio de telas y ropa (y en base a dicha actividad se


constituirá su principal estereotipo). El pasaporte del imperio Otomano con el que
ingresan hará que los primeros inmigrantes sean denominados “turcos”, aunque a
algunos no les guste dicho apelativo. El arraigo de los negocios árabes tendrá un
importante respaldo en la política del regateo. El debate entre el vendedor y el cliente
será una costumbre traída desde el Medio Oriente.

Los palestinos reproducen sus modelos de organización social al establecerse fuera de


su territorio. Se distinguen tres tipos de familia 5:

3 Leyla Bartet, Memorias…, p. 111.


4 Ibíd, p. 107.
5 Ibíd, p. 71.

161
La comunidad árabe palestina…

 La gran familia, que controla el comportamiento y el matrimonio de sus


miembros. Puede incluso generarse un matrimonio arreglado.
 La familia grande: Existe mientras viva el patriarca.
 La familia ampliada: Formada por las familias grandes que descienden de un
antepasado común.

Al instalarse en el Perú de forma definitiva, y tras juntar dinero y lograr establecerse


en un trabajo rentable, los palestinos bien podían decidir entre traer a su familia o
volver. La mayoría escogió la primera opción. Así, muchos trajeron hermanos,
sobrinos, esposas, hijos, etc. Asimismo, muchos de los inmigrantes ya estaban
emparentados al ser de un mismo pueblo (como se verá más adelante).

Las prácticas comerciales palestinas, que van desde el regateo hasta las facilidades de
pago, les hacen ganar algunos enemigos. Sobre todo los mayoristas locales, quienes
tratan de impedir su acceso a los fabricantes. Se trata incluso de expulsarlos de algunas
ciudades6.

Una de las primeras referencias hacia los árabes en Cusco se remita a 1898, cuando
José Salomón abre un negocio en esta ciudad7. Para 1905 están establecidos
veinticinco árabes en esta ciudad, siendo la segunda colonia extranjera más numerosa.
Su presencia dentro del circuito minorista de la ciudad imperial hace que sea difícil
de ignorar para todo aquel que intente comerciar aquí. La fuerte unión entre los
palestinos los sobrepone ante todo intento de sabotaje por parte de los mayoristas
arequipeños, norteamericanos, e incluso los mismos cusqueños. Está el caso de la
formación de una liga de defensa entre los artesanos, los mayoristas y ciudadanos
importantes en 1924, que tratan de expulsarlos a nivel nacional.

Por otra parte, se daba una compenetración inicial entre la población indígena y los
comerciantes palestinos. Por un lado, los primeros podían acceder a toda una gama de
productos debido a las facilidades de pago otorgadas por los mercaderes árabes. En
segundo lugar, la necesidad de ampliar el mercado llevó a los palestinos a aprender
quechua y aimara. Es el caso del señor Bichara Jalilie, padre de José, el entrevistado.
Él llegó en 1925 a Puno, a colaborar en negocios familiares. De acuerdo a su hijo,
llegó solo hablando árabe y un poco de inglés. Ya establecido en Perú, logró aprender
quechua y aimara, al menos lo necesario para poder comerciar y “enamorar a las
clientas”.

6
Ibíd, p. 120.
7Denys Cuche, “Los palestinos en el Perú, un siglo de presencia discreta y exitosa”, en Leyla
Bartet y Farid Kahhat, La huella árabe en el Perú, (pp. 51-92), Fondo Editorial del Congreso
del Perú, 2010; p. 61.

162
Carlos Ernesto Ráez Suárez

Hay registro de la conformación del Centro Unión Palestina del Cusco en 1929 8.
Dicha institución vela por los intereses de dichos inmigrantes no por medio de
reivindicaciones, sino mediante la integración a la sociedad. Allí uno podía informarse
de la situación y sobre el lugar en el que se encontraba.

Poco a poco los palestinos logran adecuarse a la sociedad peruana y, a su vez,


revalorarse de acuerdo a su origen. Justamente es con la ocupación británica que los
inmigrantes adoptan la identidad nacional palestina, ante las estrechas relaciones entre
británicos y judíos, al verse desprotegidos por el lado confesional. Esto puede notarse
en la estatua del Cristo Redentor que la colonia palestina obsequia a la ciudad del
Cusco en 1946 (se encuentra en Sacsayhuamán). Por un lado, es una muestra de
agradecimiento a la sociedad que los recibe. Por otro, es una revaloración de la
religión cristiana, asociada a Palestina. A fin de cuentas, “Cristo nació en Belén”.

Para las décadas de 1920 y 1930 es que algunas familias empiezan a establecerse en
la costa, sobretodo en la capital. Este proceso será lento, y se observará con mayor
detenimiento más adelante.

La intención inicial de los inmigrantes, aquella de “hacer caja” para luego volver al
lugar de origen, cada vez se vuelve más remota. La prosperidad conseguida los retiene
en el país. Es por eso que, en caso de la primera generación, que regresan a buscar a
su familia o a su pareja y traerlas al Perú.

La situación del Cusco

Hacia finales del siglo XIX podría decirse que el Cusco atravesaba por una crisis
económica y social. Primero, estaba apartado del circuito comercial sureño. La
independencia de Bolivia acabó con el eje Cusco-Potosí, mandando a la ruina a
muchos arrieros y empresarios del lugar9. La industria textil, que gozó de apogeo entre
los siglos XVII y XVIII, entra en crisis entre 1829 y 1848 con el libre comercio,
producto de tratados comerciales, principalmente con Inglaterra.

Por otra parte, se vivía una crisis demográfica. Recopilando algunas cifras, Tamayo10
observa una disminución considerable en la población:

1825 40 000 habitantes (según el mariscal Miller)

1846 20 370 habitantes (Marcoy)

8 Denys Cuche, “Los palestinos en el Perú, un siglo de presencia discreta y exitosa”…, p. 72.
9Luis Miguel Glave, Problemas para el estudio de la historia regional: El caso de Cusco,
Documento de trabajo 2, Centro Bartolomé de las Casas, Cusco, Perú, 1983.
10
José Tamayo, Historia social del Cuzco Republicano, Editorial Universo, 2da edición, Lima,
Perú, 1981, p. 31.

163
La comunidad árabe palestina…

1903 15 000 habitantes (Hildebrando Fuentes)

13 500 habitantes (Benjamín Dávalos)

Otra de las causas del descenso fue la serie de epidemias que se dieron en la región.
Por ejemplo, en 1850 la tifoidea (unos dicen que hepatitis) se llevó entre 12 000 y 25
000 personas. En 1885 la viruela se lleva una alta cantidad de niños. El descenso de
la población “ruraliza” la ciudad. Muchas casas se ven abandonadas, siendo el terreno
aprovechado por los campesinos. Además, Cusco es una ciudad “sucia y
maloliente”11. La basura se acumula en las acequias, que atraviesan por en medio de
las calles.

Para finales del siglo XIX no hay ninguna industria trascendente en el Cusco (a
excepción de la cervecería). Hay una preferencia a lo importado, y las únicas clases
visibles son la terrateniente y una corta burguesía comercial, además de los
funcionarios estatales.

El primer quiebre se produce hacia 1895. Tamayo lo nombra Primera Modernización,


o Modernización Elitista restringida. Para él, el inicio de esta etapa se encuentra ligada
a la expulsión de las autoridades caceristas de la ciudad. Es con el prefecto Pedro José
Carrión que se verán las primeras señales de modernización.

Para 1896 se establece la Compañía de Transportes del Sur, de capitales arequipeños


y cusqueños. La principal obra de dicha compañía es, sin duda, la carretera Cusco-
Sicuani (1898). Previamente, en 1895, tras haberse replegado de la selva, se había
culminado la vía a La Convención.

Pero, sin duda, la obra cumbre de esta primera modernización es el ferrocarril.


Iniciado en 1870 en Mollendo, llega en 1874 a Puno. Para 1892 llega a Sicuani, y
alcanza el Cusco en 1909, tras innumerables trabas económicas y burocráticas. Esto
produce una avalancha de mercadería importada, que genera una sobreabundancia de
productos al inicio.

Si bien en 1861 ya se había establecido la Fábrica de tejidos Lucre, la de Marangani


en 1899, y la de Urcos en 1910, la primera fábrica moderna ubicada dentro de la
ciudad es La Estrella, en 1915. Aprovecha la llegada de la electricidad a la ciudad (en
1914), para tener un trato más cercano con la población. Para 1927 se han terminado
las obras de desagüe. En 1931 se establece la Sociedad Industrial Molinera Urubamba,
que tendrá entre sus fundadores a Teodoro Súmar, árabe inmigrante. Para ese mismo
año se construye la Central Hidroeléctrica de Calca.

11 José Tamayo, Historia social del Cuzco Republicano, p. 35.

164
Carlos Ernesto Ráez Suárez

Para 1903 existían tres pequeñas cervecerías en Cusco, y cuatro en Urubamba. Para
1908 se conforma la Cervecera Alemana, que luego será Compañía Cervecera del Sur,
industria emblemática de la ciudad.

Para 1915 llega el automóvil. En 1919 se establece la primera empresa de transporte


público. La ley de conscripción vial del gobierno de Leguía logró construir, en 1928,
527 kilómetros de pista. El primer vuelo en avión entre Lima y Cusco se da en 1921.
Para 1937 se establece una precaria aviación comercial. Recién para 1948 el Cusco se
vuelve un destino fijo e importante.

En otro plano, la Universidad San Antonio Abad, con la llegada de Alberto Giesecke,
entra en lo que se denominará su “edad de oro”. Destacados intelectuales, formados
en Europa, llegan a impartir clases a las aulas cusqueñas. Junto a esto se empieza a
revalorar el legado incaico, sobre todo con Machu Picchu.

Para esta época Alberto Giesecke realiza un censo, contando 19 825 habitantes, de los
cuales 9911 eran analfabetos y 10 692 sólo hablaban quechua. Para 1924 Gabriel
Cossío aproxima la población en 24 000; y para 1930 Grubb la redondea a 30 000 12.
El censo de 1940 establece la cifra de 40 657 habitantes. Cusco había recuperado la
población de hacía cien años.

A pesar de esto, el sistema de haciendas sigue dominando a la sociedad cusqueña. En


el ámbito rural se puede percibir una pequeña burguesía agraria separada de los
campesinos. En el ámbito urbano, hay una pequeña burguesía comercial
intermediaria, una industrial pequeña (tierras y comercio), y otra “chicha” (textiles,
molinos y chocolates). Asimismo, hay una clase media de profesionales y empleados
públicos, y una clase obrera incipiente, lo que no impedirá que para 1925 armen un
sindicato13. El sector urbano se volverá atractivo por su movilidad social. Las
distinciones étnicas son bajas, mientras que las sociales son altas. Los hacendados y
mayoristas van a ubicarse en la avenida Pardo, mientras que los sectores medios
seguirán en el centro (Calvo 1991:43).14

El terremoto de 1950 marca el fin de esta etapa. Los efectos a partir de éste se verán
en el siguiente capítulo.

12 Ibíd, p. 129.
13 José Tamayo Herrera, Historia general del Qosqo, Tomo III, Editorial Mercantil,
Municipalidad del Qosqo, Perú, 1992, p. 813.
14
Rossano Calvo, Cusco, sociedad y cultura (siglos XIX-XX), Editorial Andina, Cusco, Perú,
1991.

165
La comunidad árabe palestina…

2. LA DÉCADA DE 1950

Como se mencionó, esta década empieza marcada por el terremoto. Tanto el


historiador José Tamayo como el entrevistado José Ráez remarcan en hablar en “antes
del terremoto” y “después” de éste.

El sismo inaugura la segunda etapa de modernización o Modernización social relativa.


Este terremoto causará la destrucción de templos, casonas, y hasta del cementerio,
además de cobrarse la vida de 1581 personas.

El señor José Jalilie se encontraba en el momento del terremoto en Arequipa, en un


viaje familiar junto a su padre y sus hermanos. Al día siguiente de lo sucedido,
regresan inmediatamente. Su madre se encuentra ilesa. Sin embargo, su tienda,
ubicada en el portal Espinar, se ha derrumbado. Similar suerte les ocurre a otros
comerciantes árabes y cusqueños. Las precipitadas medidas de salud llevan a los
médicos a rociar DDT sobre los niños.

Los negocios, entre ellos los de la familia Jalilie, se establecen en barracas, en la plaza
San Francisco (confirmado textualmente por Tamayo). Años después, la nueva tienda
se establece en la misma plaza.

Para cuando el señor Ráez llega, en 1955, pueden aún apreciarse las ruinas del
terremoto. Por testimonio de Jalilie, el Colegio Nacional de Ciencias no se reconstruye
hasta 1958, por ejemplo.

Tras este suceso, la ciudad prácticamente cambia su fisonomía, demoliéndose varias


construcciones y restaurándose otras. La ciudad, antes del terremoto, presentaba un
hacinamiento en sus casonas. Tras 1950 se empiezan a construir unidades de
viviendas, ya de cemento. La clase alta aprovecha para trasladarse a un lugar alejado:
cerca de la estación del ferrocarril. La nueva modernización trae consigo la creación
de varias casas museo. Se construyen nuevas hidroeléctricas en el valle (como la de
Machu Picchu). Finalmente, el nuevo aspecto de la ciudad termina por acentuar las
distancias sociales, apareciendo una clase media urbana.

Para 1956 se empieza a vivir un proceso de desindustrialización. Las fábricas


empiezan a cerrar, o se entregan a cooperativas sociales como pago de deudas.
Empieza a emerger el turismo como principal actividad económica. Cusco pasa a ser
de una ciudad museo a una ciudad hotel.

***

José Atala Jalilie Awapara nació en Cusco, en 1944. Residió en esta misma ciudad
hasta 1961, año en el que él y su hermano culminan su educación escolar. Es el mayor

166
Carlos Ernesto Ráez Suárez

de tres hermanos, siguiéndolo Alfredo (1946) y María Beatriz (1948), también nacidos
en Cusco.

Su padre, Bichara Jalilie Súmar, nace en 1906 en Beit Jala, y llega al Perú en 1925,
producto de la conflictiva situación que se vivía en Palestina. Al llegar, tiene dos
contactos ya establecidos. Su tío Nicolás Jalilie, quien residía en Puno, y quien es el
primero en albergarlo, y otro tío, Teodoro Súmar, establecido en Cusco, quien lo
recibirá después.

Su madre, María Awapara Abugosh, nace en Puno en 1907. Es la primera hija de dos
inmigrantes palestinos, también de Beit Jala. El abuelo materno de José, Abdala, ya
había llegado a finales del siglo XIX. Solo volvió a Palestina por su mujer y por su
hermano, Majine, quien cambia su nombre a Miguel. Ya se encontraba antes su
hermano Atala, renombrado Alberto, quien demostrando la composición de la familia
ampliada, se casa con Yamile, hermana de Bichara. Es muy probable que Nicolás
Jalilie y Abdala y Atala Awapara llegaran juntos al Perú.

Su padre pasa de trabajar en Puno con su tío Nicolás a trabajar con Teodoro Súmar en
Cusco, quien ya era todo un personaje al ser accionista de la Sociedad Molinera
Urubamba. Trabaja en dicho molino, y se mueve en trabajos de corta duración entre
Cusco, La Convención (de donde escapa de la última epidemia de paludismo, en
1932), la mina de Cochasaygua, para retornar finalmente al Cusco. Visitando a su
hermana en Arequipa es que conoce a María, con que se casará en 1943, y se irá a
vivir al Cusco (como se mencionó) hasta 1961.

***

José Ráez nace en Puno en 1937, pero no reside ahí. Al ser su padre ingeniero militar,
suele viajar constantemente. Su apellido remite también a un origen árabe, ante todo,
moro. Antes de los siete años José ya ha vivido en Chincha y en Lima. Su padre fallece
en 1943. Se establece en Tarma, con su familia materna. En 1952 viaja a Lima para
culminar la educación secundaria. Mientras tanto, su madre se casa nuevamente, esta
vez con Leoncio Arteaga, quien pronto es destacado a Cusco como administrador del
Banco de Crédito. Llegará a ser gerente de la Compañía Cervecera del Sur, logrando
ocupar un estatus alto en la sociedad cusqueña. José viaja a Cusco en 1955 para cursar
pre-médicas (lo que vendría a ser ahora los estudios generales de medicina) en la
Universidad Nacional San Antonio Abad. Durante este período conoce a fondo los
pormenores de la sociedad cusqueña: su composición, sus espacios, sus prejuicios. A
inicios de 1959 Ráez viaja a Lima a cursar medicina, y ya no vuelve a residir en Cusco
más.

***

167
La comunidad árabe palestina…

Para 1950 aún persiste en el Cusco un sector terrateniente, aunque se percibe ya una
creciente clase media. A pesar de que el terremoto ocasiona un golpe a las industrias,
la nueva planificación urbana de la ciudad es la que se encargará de acentuar las
diferencias entre grupos económicos y sociales.

Viéndose desde el sector educativo, podía percibirse una diferencia en la educación.


Más que por la calidad, por quién las impartía. De acuerdo a las entrevistas realizadas
a Jalilie y a Ráez, se encontraban colegios particulares y fiscales. Por parte de los
primeros, se encontraban el Salesiano, La Salle y el San Francisco, para los hombres;
para las mujeres, el Santa Ana y el María Auxiliadora. En el rubro de los fiscales,
estaban el Colegio Nacional de Ciencias y la Gran Unidad Escolar Garcilaso de la
Vega, para los hombres, y el Colegio Nacional de Educandas y el Clorinda Matto de
Turner, para las mujeres.

No había realmente diferencia en la calidad educativa. De hecho, el colegio más


importante y emblemático era el Colegio Nacional de Ciencias, en el cual dictaban
también catedráticos de la universidad. La única diferencia era que estudiar en un
colegio particular otorgaba estatus.

La élite cusqueña se concentraba principalmente en torno al Club Social Cusco. Si


bien inicialmente solo admitían cusqueños “netos” (con dinero o genealogía), luego
se fueron abriendo a personas provenientes de otros lugares del Perú y del mundo. Por
otra parte, a la mayoría de la población los tenía a igual. No les interesaban esos
espacios exclusivos. Después de todo, había muchas cosas más importantes en las que
pensar.

El circuito sureño estaba muy bien articulado y fortalecido por el comercio. De Cusco
a Lima demoraba el viaje cinco días; lo mismo que ir a Buenos Aires. Era común que
los jóvenes partieran a proseguir sus estudios a Argentina, o inclusive a Europa antes
que a Lima.

Cusco, para ese entonces, era una ciudad multinacional y multicultural. Además de
los propios cusqueños (entre los cuales muchos provenían de La Convención u otras
provincias), había una considerable presencia extranjera. Destaca la colonia italiana,
con Lomellini a la cabeza. Había presencia alemana (Tannenberg, Trachmann), polaca
(Kalinowski), yugoslava (Zlatar, Rogovich, Stanbuc, Calafatovic), japonesa (Omura,
Kawamura, Motohasi) y española (sobre todo en las órdenes religiosas). Había una
familia colombiana (Duque), y respecto a los chinos, Ráez no recuerda a ninguno,
mientras que Jalilie recuerda a uno solo, San.

Y, claro, la palestina.

***

168
Carlos Ernesto Ráez Suárez

Para 1950 aún quedaban familias palestinas establecidas en el Cusco. Entre ellas,
Jalilie, Súmar, Bulos, Salem, Jarufe, Hasbum, Kahabou, Abusada, Cuzmar, Fatule y
Touma. Había una única familia libanesa, los Saníbal. Otras ya habían partido a Lima,
o quedaban pocos miembros, como los Chehade.

Su principal actividad, siguiendo el estereotipo, era el comercio textil. Sus tiendas


vendían desde telas hasta ropa interior que traían tanto de Lima, Arequipa (en menor
medida) o que mandaban a importar a Inglaterra. El afán de mimetizarse en la
sociedad cusqueña llevó a los palestinos, comerciantes prósperos, a seguir algunos
patrones de la élite tradicional. Por ejemplo, la tendencia palestina era inscribir a sus
hijos en los colegios particulares. Principalmente en el Salesiano, y en menor medida,
en La Salle (Cuzmar y Bulos, por ejemplo). No había ningún problema con la regencia
católica (de hecho, todos los colegios particulares eran administrados por religiosos).
Estudiar en dichos colegios acercaba a sus hijos a la clase alta cusqueña. El mismo
Jalilie estudiaba en el Salesiano. Luego, por motivos económicos, él y su hermano
serían los primeros palestinos en estudiar en un colegio nacional. En este caso, en el
Colegio Nacional de Ciencias, y luego en el Garcilaso.

Respecto a los espacios sociales, ya se ha mencionado que para el año 1929 se había
constituido el Centro Unión Palestino. Sin embargo, el señor Jalilie no recuerda
ninguna asociación árabe. Según él, el único motivo por el cual se reunían era para
poder timbear (apostar). Cuenta que alguna vez se intentó crear un club, pero a la
primera pelea, cada uno se llevó su silla y se retiró.

Si bien necesitaban mantener contacto con la clase media y los campesinos (sus
principales clientes), había una aspiración a “posicionarse” dentro de la sociedad.
Aunque era la gente “posicionada” la que les ponía trabas. Por ejemplo, si bien el Club
Cusco empezó a admitir extranjeros, se mostraba un poco reticente al ingreso de los
palestinos. Fue bajo la gestión de Leoncio Arteaga, padrastro de Ráez, que ingresa el
primer árabe al club: el empresario Jacobo Bulos. A pesar de este aparente triunfo, el
señor Jalilie no recuerda a otro miembro de la colonia que ingresara. Asimismo, no se
establecían en los lugares exclusivos de la ciudad, sino que en el mismo centro, incluso
después del terremoto, cuando el diseño urbano acentuó las diferencias sociales por
medio de los barrios. De acuerdo a Jalilie, la mayoría de los palestinos vivía en la calle
Maruri, a unas tres cuadras de la plaza de armas. Aunque algunos lograron más
adelante trasladarse a la exclusiva avenida Pardo. Sus negocios sí permanecían en el
centro, como en la plaza del Cabildo, en el hotel El Cuadro, en la calle Espaderos, en
la avenida Santa Clara y la calle Marqués.

Al momento de terminar el colegio, algunos palestinos-cusqueños partían a Buenos


Aires a proseguir sus estudios. Los más solventes enviaron a sus hijos a España o a
Francia. Al igual que los cusqueños, los palestinos supieron aprovechar las conexiones

169
La comunidad árabe palestina…

comerciales establecidas en todo el sur. Por otra parte, el señor Jalilie resalta el hecho
de que San Antonio Abad no tuviera demasiada variedad. Esto lo motivó, entre otros
factores, a ir a estudiar a Lima.

Los palestinos mantuvieron una relación cordial con las personas provenientes de
otras colonias. Relata Jalilie que los mejores amigos de su padre eran judíos (en una
situación anterior a la Guerra de los Seis Días). Incluso, Teodoro Súmar estaba casado
con Clotilde Kalinowski, de ascendencia polaca.

Ráez menciona un dato: “a los palestinos los marginaban, y ellos también se


marginaban”. En cierto sector de la clase alta cusqueña los comerciantes levantinos
eran vistos con desdén. Podían, acaso, convertirse en sus competidores económicos,
e inclusive querer codearse con ellos. Sin embargo, Jalilie no trae a la mente ningún
caso de marginación o exclusión. Destaca siempre la habilidad de integración y
adaptación de los palestinos a la sociedad que los acoge. Solo menciona que al inicio
había cierta “bronca” cuando árabes se casaban con no-árabes. Aunque ya para los
años 50 ya había “mezcla”, como el caso de Enrique Baca Súmar, amigo de Ráez.

La desaceleración industrial, producto del reordenamiento urbano, pudo causar una


breve recesión en las economías de los comerciantes. Esta situación, junto con la
búsqueda de un mercado más amplio, además, llevó a los palestinos a irse del Cusco
a finales de los años 50, yéndose principalmente a Lima.

3. ANÁLISIS

Akmir15 señala que la integración árabe a las diversas sociedades latinoamericanas se


da por medio de formación intelectual, afiliación política y el factor económico. Solo
el último caso es el que se dio en el Cusco durante la década de los 50. La formación
intelectual tenía como principal referente Lima. Y en la política, al menos durante
esos años, no hubo participación por parte de ellos.

A diferencia de Chile, en Perú las asociaciones árabes y la prensa no tuvieron


significativa presencia (en Cusco ni habían ambas). Dennys Cuche destaca la breve
temporalidad de estas instituciones. La ausencia de éstas en el Cusco durante esta
época tendría sentido si tomamos en cuenta que las asociaciones urgen en el inicio de
la inmigración (finales del s. XIX), durando poco tiempo.

¿Qué se puede rescatar entonces? Como el propio Jalilie indica, y en menor medida
Ráez, la capacidad de integración de los palestinos a la sociedad que los acoge. Parece

15
Abdeluahed Akmir (coord.), Los árabes en América Latina. Historia de una emigración,
Siglo XXI-Casa Árabe, Madrid, 2009.

170
Carlos Ernesto Ráez Suárez

ser parte de su orgullo. Al carecer de un territorio propio, los palestinos pueden


jactarse de que “el mundo es su territorio”.

Bartet señala un aspecto que puede notarse en las entrevistas:

“Resulta interesante constatar que la memoria colectiva palestina en el Perú


ha borrado estas dificultades de adaptación. La mayor parte de los
testimonios […] evocan solo la excelente acogida que recibieron del pueblo
peruano y nunca los momentos ingratos que debieron pasar.”16

El señor Jalilie, efectivamente, no menciona algún episodio de discriminación o de


marginación durante su estancia en el Cusco. Sin embargo, el señor Ráez tiene en su
memoria ciertos recuerdos sobre los palestinos y su exclusión de los altos círculos
sociales.

Otra cita: La cultura adoptada es la criolla […] han asumido en medida la


desconfianza y los prejuicios de esta frente a lo indígena.17

En este caso, la cultura “criolla” cusqueña. Desde inscribir a sus hijos en colegios
católicos, tratando de generar a la larga un nuevo espacio para la colonia. Pero la
necesidad de terminar de adoptar la cultura criolla es probablemente otro de los
factores que los lleva a dejar Cusco y a establecerse en la capital.

Ian Chambers señala que el migrante, para poder adaptarse al espacio en el que se va
ubicando, debe “viajar” ente culturas, lenguajes y nuevas significaciones. Los
palestinos cumplen con todo esto. Logran manejar, además del español, el quechua y
el aimara. Incluso insertan nuevas costumbres comerciales, como el regateo.

Por otra, el mismo autor indica que, a pesar de dicho “viaje” realizado, el migrante
mantiene cierta resistencia en algunos aspectos, como en el mismo lenguaje, los ritos,
en la apariencia. En contraparte a lo anterior, esto no sucede. Los palestinos de primera
generación no les enseñan árabe a sus hijos. No reproducen ninguna de sus
costumbres; adoptan la religión católica. No se visten con atuendos palestinos. No
buscan diferenciarse. Es por eso que no crean ningún club estable o colegio.

Cusco, si bien es una ciudad multicultural, no crea espacios segregados. Durante esa
época, si bien se iba estableciendo un nuevo diseño urbano, las colonias extranjeras
estaban desperdigadas a lo largo de la ciudad. Como en el caso de los palestinos, que
se encontraban en el mismo centro.

16
Leyla Bartet, Memorias de cedro y olivo, p. 145.
17 Ibíd, p. 177.

171
La comunidad árabe palestina…

Finalmente, autores como Cuche y Juan Abugattás señalan la elaboración de una


identidad árabe, que se va forjando a lo largo de los años de la inmigración. La
cuestión sería si realmente se tiene en cuenta lo árabe-.palestino en la vida de los
descendientes de los inmigrantes, que ya han señalado que la principal virtud de sus
comunidad es la rápida y eficiente adaptación a la sociedad que los acoge. En el caso
cusqueño, como señala el señor Jalilie, no se ponía énfasis a la herencia cultural árabe.
Queda una anécdota de dicho entrevistado: alguna vez se peleó con un palestino
ecuatoriano, tras discutir sobre el conflicto del Cenepa. Podemos hablar, entonces, de
que durante estos años la identidad de los migrantes palestinos estaba sujeta a la
ciudad en que se establecían, tratando de mimetizarse al interior de ésta. Y si bien eran
conscientes de su origen, todos los esfuerzos realizados en adelante lo hicieron por
tratar de encajar en la sociedad peruana.

CONCLUSIONES

Durante la década de 1950 los inmigrantes árabes palestinos elaboraron su identidad


de acuerdo a la cultura “criolla” cusqueña. Trataron de involucrarse en la vida social
de dicho sector principalmente por medio del sistema escolar. Sin embargo, esto no
implicó que rompieran todo contacto con otros sectores. Por medio de sus negocios
de telas e indumentarias siguieron manteniendo contacto con toda la población en
general, tanto con campesinos como con citadinos. No se encerraron en espacios
exclusivos pese al deseo de ascensión social.

Haciendo gala de su capacidad de adaptación y asimilación, los inmigrantes árabes no


se preocuparon por transmitir el idioma a sus hijos, ni reproducir sus costumbres frente
a la población cusqueña. Asimismo no formaron ningún club comunal, debido a que
no era su intención segregarse de la sociedad a la que estaban buscando integrarse.

El deseo de integración social, aunado a la sensación de triunfo desde su llegada, ha


llevado a los inmigrantes palestinos a dejar de lado todo caso de marginación que
hayan sufrido. Los inmigrantes no exponen sus malos recuerdos, sino sus historias de
éxito. Lo mismo sucede cuando llegan a la capital.

El querer acercarse más a lo que ellos consideraban el núcleo de la sociedad nacional,


junto a la desaceleración industrial ocurrida tras el terremoto de 1950, llevó a que la
mayoría de inmigrantes palestinos dejara el Cusco a finales de dicha década,
trasladándose a la capital, tratando de penetrar en la cultura criolla de Lima.

172
NOTAS Y
DOCUMENTOS
Recibido: 26 de mayo de 2014 Historia y Región, Año II, N° 2, Lima (Perú), Nov. 2014: 175-196
Aceptado: 23 de setiembre de 2014 ISSN (impreso): 2309-933X

TRANSCRIPCIÓN DEL PROCESO DE VACANCIA DE LA DOCTRINA DE ASUNCIÓN


DE Á MBAR (C AJATAMBO ), 1632-36

Transcription of a process of vacancy of the doctrine of Asuncion of Ambar


(Cajatambo), 1632-36

Erik Gabriel Bustamante-Tupayachi*


[email protected]

RESUMEN :
El objetivo de este trabajo es presentar la transcripción de un documento inédito hallado en el
Archivo del Obispado de Huacho, sobre las vacancias de doctrinas de indios del siglo XVII. A
propósito del documento transcrito, hemos intentado abordar algunas causas recurrentes que
llevaron a disponer como “vaca” una doctrina de indios que, basándonos en el caso del Br.
Martín de Mena Godoy, párroco del pueblo de Ámbar del corregimiento de Cajatambo, ha
perdido su propiedad eclesiástica por ausentarse por más de tres años.
PALABRAS CLAVE : Doctrina de indios, clero secular, vacancia de doctrina, Cajatambo, siglo
XVII.
ABSTRACT :
The aim of this paper is to present the transcript of an unpublished document found in the
archives of the Diocese of Huacho, about the vacancies on Indian doctrines of the seventeenth
century. About the transcribed document, we have tried to address some common causes that
led to dispose as vacate a doctrine of Indians, based on the case of Br. Martin Mena Godoy,
parish priest of village Ambar, of the township of Cajatambo, that lost his ecclesiastical
property absent for more than three years.
K EYWORDS : Indian’s doctrine, secular clergy, vacancy of doctrine, Cajatambo, XVII Century.

INTRODUCCIÓN
Las fuentes documentales son valiosas para la investigación histórica de nuestra
sociedad. Por esta razón, damos a disposición la transcripción de un documento
inédito hallado en el Archivo del Obispado de Huacho (en adelante AOH), sobre las
vacancias de doctrinas de indios del siglo XVII. Específicamente, el caso de la
doctrina de Asunción de Ámbar, ubicado en el corregimiento de Cajatambo, iniciado
en 1632 hasta 1636. Su aporte es valioso porque nos permite rescatar la memoria

* Estudiante de Historia de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Director del


CISORE-AOH (ex “Regionalicemos la Historia”). Ha participado en varios eventos
académicos a nivel nacional. Agradecemos a Melecio Tineo Morón, director fundador del
Archivo del Obispado de Huacho, por las facilidades que nos brindó en el acceso a la
documentación utilizada para el presente trabajo.
Transcripción del proceso de vacancia…

histórica de las doctrinas de indios en el virreinato del Perú. A propósito del


documento transcrito, hemos intentado abordar algunas causas recurrentes que
llevaron a disponer como “vaca” una doctrina de indios que, basándonos en el caso
del Br. Martín de Mena Godoy, doctrinero del pueblo de Ámbar, veremos cómo perdió
su propiedad eclesiástica por ausentarse por más de tres años.
La necesidad de transcribir por completo el expediente responde a cuatro criterios
importantes:
 El primero, contribuir a su preservación como patrimonio histórico de nuestro
país.
 El segundo, facilitar el material a todos los usuarios que no puedan ir a la
institución que lo tiene conservada.
 El tercero, evitar cualquier arbitrariedad en la elección de fragmentos que
dificultaría las múltiples lecturas a que pueden ser sometidos.1
 El cuarto, y siguiendo con el criterio anterior, nos permite ingresar a un
universo de elementos sociales a pesar del lenguaje muy reiterativo.
La organización del presente trabajo está dividida en tres partes. El primero es una
aproximación a la conceptualización de las “doctrinas de indios” mediante la
discusión de autores que han aportado algunos matices al concepto. El segundo es un
acercamiento a las causas recurrentes para que una doctrina de indios quede como
vacante, donde acompañamos el caso del Br. Martín de Mena Godoy para demostrar
cómo perdió su propiedad eclesiástica. Por último, tenemos la completa transcripción
del expediente de la vacancia de la doctrina de Ámbar. Juntos las tres partes, nos
permitirán un mayor conocimiento sobre el tema en cuestión.
1. LAS DOCTRINAS DE INDIOS
El régimen colonial en América se consiguió mediante la instauración de varias
instituciones que permitieron la administración del territorio, el cobro de tributos y la
fuerza laboral indígena, entre ellas fueron: las encomiendas, los corregimientos, las
reducciones y las doctrinas de indios. Sobre esta última, su creación estuvo a cargo de
la Corona española, cuyo derecho se sustentó en el Real Patronato, donde se
encargaba, en forma de encomienda, a los curas la evangelización de la sociedad
indígena. Por esto, su establecimiento estuvo acorde con la organización de la
población indígena en reducciones, donde las doctrinas de indios fueron las llaves
necesarias para la sustentación del sistema colonial.
Las doctrinas de indios eran las Parroquias de los indios, asistidos por uno, dos o
más sacerdotes, bien seculares o regulares, con cura de almas… cuyos elementos

1 García Cabrera, Juan Carlos. Ofensas a Dios: pleitos e injurias. Causas de idolatrías y
hechicerías (Cajatambo, siglos XVII-XIX). Cusco: Centro de Estudios Regionalces Andinos
“Bartolomé de Las Casas”, 1994, p. 13.

176
Erik Gabriel Bustamante-Tupayachi

fueron: 1) un territorio determinado en la jurisdicción de una diócesis, 2) una o más


iglesias subordinadas a una principal, 3) uno o más doctrineros sean secular o regular,
y 4) una feligresía.2 Hasta 1609, fueron concedidas, en su mayoría, en encomienda,
es decir de un modo transitorio y precario […]3. Después de aquel año, pasaron a
convertirse en beneficios, favoreciendo al cura de doctrina como “propietario”; ello
permitió la estabilidad necesaria para sus funciones religiosas y extra-religiosas.
La forma de obtener una doctrina de indios era mediante oposición o concurso, donde
los interesados solicitaban ingresar al concurso de una doctrina y, una vez aprobados,
pasaban por dos exámenes –de suficiencia y de la lengua general de los indios. 4
Terminado las evaluaciones, los examinadores:
“[…] por votos secretos clasificaban en tres grupos a los examinados
graduándolos según méritos en primero, segundo y tercero lugar; e
incontinenti informaban sobre el respecto al Diocesano, para que escogiendo
de todos, con información de vida, costumbre y méritos propusiera tres
sujetos al Virrey o Gobernador de su distrito, para que a su vez eligiendo de
estos tres, presentasen uno que a su juicio le pareciere el más idóneo, ante el
mismo Ordinario de lugar, a fin de que se le diese la colación y la institución
canónica.”5
Con la elección del mejor candidato para la doctrina de indios en concurso, el ganador
tendría un tiempo estimado para alistarse y viajar a su beneficio.
Los estudios sobre las doctrinas de indios 6 del virreinato peruano han tenido algunos
autores dedicados sobre este asunto. Este interés residió en la importancia e impacto
que tuvieron en la administración colonial a través del papel evangelizador sobre las
sociedades indígenas. Así, las doctrinas de indios fueron escenarios donde los curas
doctrineros tuvieron prácticas extra-religiosas muchas veces dedicadas en la
apropiación de los recursos de las comunidades como las tierras y la fuerza laboral

2 Valentín Trujillo Mena, La legislación eclesiástica en el Virreynato del Perú durante el siglo
XVI. Con especial aplicación a la Jerarquía y a la Organización Diocesana. Lima: Pontificia
Universitas Gregoriana, 1981, p. 242.
3 Ibíd., p. 251.
4 Sobre los exámenes de suficiencia y de la lengua general de los indios. El primero consistió

en la evaluación del latín (traducir libros importantes como el Concilio de Trento), la prueba de
Teología Moral y Casos de Conciencia donde el objetivo era resolverlo citando autores a favor
o en contra de un fundamento. En cambio, el segundo examen se superaba cuando el candidato
u opositor relataba un pasaje del Evangelio en la lengua Quechua, destacando su calidad de
versación, acto seguido, era necesario responder en la misma lengua las preguntas sobre los
Misterios principales de la Fe. Para mayor información sobre las etapas del concurso de
doctrinas de indios ver: Trujillo Mena, Valentín, La legislación eclesiástica… pp. 267-270.
5
Trujillo Mena, Valentín, La legislación eclesiástica… p. 270.
6
Es pertinente la observación que algunos investigadores hacen sobre el uso acertado y
diferenciado entre doctrinas y parroquias. Para mayor información ver: Moriconi, Miriam, “El
curato de naturales en Santa Fe. Río de La Plata. Siglos XVII-XVIII”, Hispania Sacra, .Vol.
63, N° 128, 2011, pp. 433-467.

177
Transcripción del proceso de vacancia…

indígena, en detrimento de la economía de los indígenas. Con el objetivo de


rentabilizar los recursos de sus doctrinas, los curas combinaban sus actividades
económicas en dos grandes sectores: agrícola y ganadera. Utilizaban la fuerza laboral
indígena –muchas veces no remuneradas– para el trabajo de las tierras cultivables y
la producción de ropa de la tierra en los obrajes. 7 Una vez obtenido los productos de
la tierra, los curas doctrineros movilizaban estas mercancías para colocarlos en un
mercado mediante tres niveles de circulación: local, regional e intrarregional. 8 Todo
esto fue posible al control que ejerció el cura doctrinero en su pueblo junto a sus
familiares y amistades –españolas, mestizas e indias– que residían en aquellos lugares,
haciendo de las doctrinas de indios, prácticamente, sus “empresas familiares”. 9
Resulta importante estudiar las doctrinas de indios con nuevas preguntas para
incrementar el conocimiento que tenemos sobre ellas. Para esto, contamos con amplia
documentación conservadas en el Archivo Arzobispal de Lima –la más importante–
y otros archivos eclesiásticos de nuestro país. 10 El testimonio que presentamos a
continuación es un ejemplo de los procesos cotidianos que se desarrollaban en las
doctrinas de indios. Es el caso de vacancia de la doctrina de Ámbar, donde el Br.
Martín de Mena Godoy pierde su beneficio por haber reincidido en una falta muy
recurrente en su oficio: las ausencias.
2. EL DOCUMENTO : LA VACANCIA DE LA DOCTRINA DE ÁMBAR
Como sabemos, la administración de una doctrina de indios estaba a cargo de un cura
propietario o beneficiado, el cual desplegaba sus funciones lícitas e ilícitas. Sin
embargo, es sabido que hubo mucha movilidad en la propiedad de las doctrinas.
Entonces, ¿cuáles fueron las causantes para tal proceso recurrente?

7
Sobre este tema ver: Acosta, Antonio, “Los clérigos doctrineros y la economía colonial (Lima,
1600- 1630)”, Allpanchis Phuturinqa, Vol. 16, N° 19 (117-149), Cusco, 1982, pp. 124-137.
Acosta, Antonio, “Religiosos, doctrinas y excedente económico indígena en el Perú a
comienzos del siglo XVII”, Histórica, Vol. 6, N° 1 (1-34), Lima, pp. 11-14. León Fernández,
Dino, “Los párrocos en la economía de la doctrina de nuestra señora de la Limpia Concepción
de Canta, siglos XVI y XVII”, Investigaciones Sociales, Vol. 13, N° 22 (175-194), Lima, pp.
181-182.
8 Acosta, Antonio, Los clérigos doctrineros…, p. 135.
9 Lavallé, Bernard, “Las doctrinas de indígenas como núcleos de explotación colonial (siglos

XVI-XVII)”, Allpanchis Phuturinqa, Vol. 16, N° 19 (151-173), Cusco, pp. 156-157.


10 Existen catálogos publicados que son importantes para el estudio de las doctrinas de indios.

Tenemos como la más importante: Tineo Morón, Melecio, Vida eclesiástica, Perú colonial y
republicano. Catálogos de documentación sobre parroquias y doctrinas de indios. Arzobispado
de Lima, siglos XVI-XX, 2 tomos. Cuzco: Centro de Estudios Regionales Andinos “Bartolomé
de Las Casas”, 1997. Asimismo, tenemos noticia que se publicará en el presente año 2014, el
catálogo de Curatos del Archivo del Obispado de Huacho (en adelante AOH).

178
Erik Gabriel Bustamante-Tupayachi

Entre las causas de vacancia de doctrinas de indios encontramos –revisando el


catálogo de la serie de Concursos del Archivo Arzobispal de Lima–11 que los curas
seguían una lógica colonial ya conocida. La mayoría tenía el objetivo de obtener la
doctrina más rentable y próxima a un mercado importante para convertirse en una élite
local permanente.12 Otros, dedicados a su carrera eclesiástica, aspiraban a recolectar
méritos y servicios con el objetivo de alcanzar una merced o dignidad, que los
llevaban a promocionarse a otras instancias mayores. En conjunto, reincidían en un
aspecto económico y social; en otras palabras, incrementar su hacienda e ingresar o
mantenerse en el espacio de las élites coloniales. Además, la muerte era una causa
más para la vacancia de una doctrina, ello podía ocurrir por el trajín de viajar a pueblos
con una geografía difícil, los líos que podían tener con los indios y la enemistad o
mala sangre con las élites locales.
En esta vía, presentamos un caso que explica una de las causas de vacancia de las
doctrinas de indios poco difundida o “pública” en la sociedad colonial. El documento,
que está transcrito más adelante, está ubicado en el Archivo del Obispado de Huacho
(en adelante AOH) en la sección conocida como Visitas Pastorales en el legajo N° 2
y expediente N° 10, contiene un total de 24 folios, y su estado de conservación es
bueno, permitiendo una tranquila lectura. Trata sobre un proceso de vacancia de la
doctrina de Asunción de Ámbar, 13 donde el cura propietario era el Br. Martín de Mena
Godoy, quien por incumplir con sus obligaciones, fue separado de su beneficio en el
año 1636.

11 Este catálogo está publicado en Revista Andina. Ver: García, Juan Carlos, “Oposiciones a
parroquias y doctrinas. El catálogo de la sección Concursos. Archivo Arzobispal de Lima.
Siglos XVII-XIX”, Revista Andina, Año 15, N° 2 (421-491), Cusco, 1997.
12 La importancia de una doctrina se podía establecer por los siguientes factores: la posición

geográfica y la riqueza en recursos económicos. En: García, Juan Carlos, Oposiciones… pp.
421-422.
13 El pueblo de Ámbar fue una de las 13 doctrinas del antiguo corregimiento de Cajatambo.

Este lugar se caracterizó por asentarse en la serranía y ser el escenario ideal para la crianza de
ganados –ovejuno y vacuno– y la producción de ropa de la tierra, productos importantes para
el comercio en paralelo con la explotación de la minería local; estas actividades en conjunto
fueron el sustento de la economía regional. Son varios los trabajos que manifiestan estas
características económicas en el corregimiento de Cajatambo, entre los que podemos mencionar
como ejemplos: Bueno, Cosme, “Descripción de las provincias pertenecientes al Arzobispado
de Lima”. En Daniel Valcárcel (Ed.). Geografía del Perú virreinal (siglos XVIII-XIX). Lima:
DM, 1951 [1764]. Pereyra Plasencia, Hugo, Sublevaciones, obrajes e idolatrías en el
corregimiento de Cajatambo durante los siglos XVI y XVII, Memoria para optar el grado de
bachiller en Humanidades. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 1986. Peralta, Luz,
Pleito de Tierras en Ámbar. Cajatambo siglo XVIII. Lima: Seminario de Historia Rural Andina
– Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 2002. Aragón Sánchez, María Isabel,
Aportación documental sobre la minería peruana: Cajatambo, 1584-1596, Anuario de Estudios
Americanos, Vol. 60, N° 1, 2003, pp. 217-234, versión online:
http://estudiosamericanos.revistas.csic.es/index.php/estudiosamericanos/article/view/174/178

179
Transcripción del proceso de vacancia…

Todo inicia con la solicitud del Lic. Martín de Mena Godoy, cura y vicario de Ámbar,
que apelaba por una licencia para hacer ausencia de su doctrina y viajar a la villa
Imperial de Potosí, puesto que su padre murió y dejó una herencia de más de 50 mil
pesos que no se ha podido cobrar de los deudores. Su petición lo justificó en base a
que ha llevado varios años tratando de cobrarlos, mediante cartas de poder que dio a
las personas de su confianza, sin recibir remesa alguna:
“[…] se me deve mucha cantidad de hazienda ansi de herencia de mi padre
como de otras deudas en mas cantidad de cinquenta mill pesos que ha
muchos años no se an podido cobrar por no tener persona de satisfacion y
confiança que por mi acuda a la cobrança de la dicha hazienda siendo ansi
que las personas a quien tengo dado poder se me han quedado con mucha
cantidad de cobrança que han hecho sin quererla remitir por ver que estoy
ocupado en el seruicio del dicho mi beneficio […]” 14
En respuesta a lo solicitado, el Dr. Don Feliciano de Vega, obispo de Popayán,
gobernador y vicario general del Arzobispado de Lima, mandó que el Lic. Mena
Godoy presente la información de testigos para sustentar su pedido. Al día siguiente,
9-enero-1632, el Lic. Mena Godoy presentó tres testigos: el capitán Cristóbal Ortiz de
Mercado, residente en la villa de Potosí; Juan de Lorenzana Estrada, vecino de la villa
de Potosí; y Felipe Gil Mirón15. Todos coincidían en conocer al padre del Lic. Mena
Godoy, y que le había dejado una herencia de más de 50 mil pesos; además, insistían
en la necesidad de que el suplicante cobre personalmente las dichas deudas. El
testimonio del último testigo nos ejemplifica lo expuesto:
“[…] este testigo [Felipe Gil Mirón] por su parte a hecho muy grandes
deligencias para que en las dichas partes se cobre algunas cosa dellas y en
ninguna manera a tenido este por no auer ydo // ello persona de cuidado
porque como es notorio la gente de las prouincias de arriba son muy belicosas
y ningun pudatario [sic] por lo que no les ba ni ello biene no se quieren mal
quietar con nadie y asi sino ba el dicho bachiller como a quienes duele y
lexica sea de perder la dicha hazienda […]”16
Presentado la información, el Lic. Mena Godoy recibió su licencia el 14 de enero, en
el cual se contemplaba que:
“[…] se despache licencia al Bachiller Martin de Mena Godoy para que por
tiempo de un año pueda hazer ausencia de su doctrina de Ambar, e yr a la
villa de Potosi y provincia de los Charcas para las cobranças que dize dejando
sacerdote en su lugar de los aprobados por el ordinario al qual se le hara
nombramiento para que pueda administrar los santos sacramentos y hazer el
oficio de cura y al cabo del dicho año ha de estar de buelta en esta ciudad

14 AOH. Visitas Pastorales. Leg.2, exp.10, 1632-1636, f. 1r.


15 Felipe Gil Mirón es esposo de Francisca Antonia de Mena, hermana del Lic. Martín de Mena
Godoy; producto de su matrimonio tuvieron tres hijos, uno de ellos llegó a ser visitador de
idolatrías del Arzobispado de Lima, nos referimos a Joseph Laureano de Mena Godoy.
16 AOH. Visitas pastorales. Leg.2, exp.10, 1632-36, ff. 3v-4r.

180
Erik Gabriel Bustamante-Tupayachi

sino se le vbiere prorogado este tiempo, con cargo de que si no lo hiziere se


dara por vaca la dicha doctrina […]”17
Con la licencia obtenida, nombró al Br. Juan Baptista del Campo como sacerdote
interino, la autoridad pertinente lo confirmó. El Lic. Mena Godoy y el nuevo sacerdote
interino llegaron al siguinte acuerdo: Estamos convenidos en que el Bachiller Juan
Baptista del Campo lleue por el seruicio en interim del beneficio de Ambar y sus
anejos la mitad del synodo y las obuenciones todas de suerte que queda para mi el
Bachiller Martin de Mena solamente la otra mitad del dicho synodo […].18
Dejando todo organizado, el Lic. Mena Godoy partió del puerto del Callao en el navío
Nuestra Señora de Loreto acompañado por el Lic. Juan Carvajal y Sande. 19 Llegaron
a la ciudad de San Marcos de Arica el 30 de marzo. De ahí enrumbó a las tierras altas
de Potosí. No sabemos cuál fue el desarrollo de sus actividades en esa provincia. Sin
embargo, todo indica que no logró terminar de cobrar las deudas, ya que a través de
su cuñado Felipe Gil Mirón, solicitó a Su Señoría se sirua de mandar prorogarme la
dicha licencia por un año más y que en este tiempo pueda azer las dichas cobranças.20
Así, el 5 de febrero de 1633, obtuvo la prórroga de ocho meses para continuar con sus
cobranzas.
El tiempo transcurrió, y con ello la licencia expiró; más que regresar a su doctrina, el
Lic. Mena Godoy insistió en pedir más prórrogas. Esto no gustó al fiscal del
Arzobispado de Lima, Pedro Gonzáles Saavedra, quien avisó la falta cometida por el
ausente, solicitando que se a de declarar la dicha doctrina [de Ámbar] por vaca y que
se provea conforme al Real Patronazgo. La respuesta llegó el 22 de diciembre de 1635
por parte del Dr. Don Fernando de Guzmán, provisor y vicario general del
Arzobispado de Lima, sentenciando lo siguiente:
“Aviendo visto estos autos y que desde catorce del mes de henero de mil y
seiscientos y treinta y dos que se le dio licencia al bachiller Martin de Mena
Godoy cura de la doctrina de Ambar para que por tiempo de vn año y ocho
messes continuado pudiesse estar ausente del dicho su beneficio y ir a las
provincias de arriba a los negocios para cuio efecto la pidio y jasta aora no a

17 Ibíd., f. 5v.
18
Ibíd., f. 6v.
19 Se conoce al Lic. Juan Carvajal y Sande por su conocimiento y oficio en asuntos de minería.

Ejemplo de ello, el virrey Conde de Chinchón solicitó al Rey poner en práctica la idea del Lic.
Carvajal y Sande, del Real Consejo de Indias, que consistía en abrir socavones desde lo alto del
cerro, en vez de horadar túneles para sacar el mineral. Autorizado por el Rey, los socavones
comenzaron a realizarse en el año 1636 y dieron los buenos resultados que esperaban el Virrey
y Carvajal. En: Carrasco Moreno, Manuel, “De cómo don Luis Jerónimo Fernández de Cabrera
y Bobadilla y doña Francisca Enríquez de Rivera (Condes de Chinchón y Virreyes del Perú)
intervinieron en el descubrimiento de la quina (Chinchón de 1589 a 1647)”. En: González
Redondo, Esperanza et al., IV Concurso de Investigación sobre Chinchón y su entorno 2008.
(77-146). Chinchón: Ayuntamiento, 2009, p. 102.
20 AOH. Visitas Pastorales. Leg.2, exp.10, 1632-36, f. 8r.

181
Transcripción del proceso de vacancia…

buelto a servir el dicho curato = Y porque conviene no este tanto tiempo sin
cura proprio y sirviendose por interes por el perjuicio que dello resulta a los
yndios declaraba y declaro por vaco el dicho curato para que se pueda
proveer y provea con fe al Real Patronazgo en la persona que pareciese ser
mas a proposito poniendose para ello los edictos ordinarios […]” 21
Al declarar por ‘vaca’ la doctrina de Ámbar, se prosiguió con el proceso estándar de
oposiciones. Se colocó los edictos ordinarios para que concursen los sacerdotes que
desean obtener el beneficio el segundo día de enero de 1636. Se presentaron los
siguientes interesados: Br. Felipe de Vanegas de Abiego, Br. Antonio Luis de la Vega
(cura y vicario de las minas del Nuevo Potosí), Br. Ranusco Doria, Br. Diego de los
Ríos del Águila (cura propietario de la doctrina de Chaucayan), Br. Juan Ortiz de la
Vera (cura del beneficio de San José de Chunchanga), Br. Pedro Ruiz de Garfias (cura
coadjutor de la doctrina de San Antonio de Pariamarca), Br. Diego de Torres (ínterin
de la doctrina de Ámbar), Br. García de Solórzano y Velasco, Br. Felipe de Medina
(cura coadjutor de la doctrinas de San Damián) y el Br. Juan de Noba Valdés. 22
No sabemos quién ganó el concurso. Lo único seguro es que el Lic. Martín de Mena
Godoy no ha tenido una buena relación con los indios de Ámbar antes de su viaje a
Potosí, y eso posiblemente llevó a los indios a apelar por un nuevo sacerdote. 23 Solo
tenemos evidencia que murió siendo cura beneficiado de la doctrina de San Francisco
de Sisicaya, provincia de Huarochirí, en 1655. Al final, su muerte fue causante para
poner en vacancia su doctrina. Y la historia continuó…
CONCLUSIÓN
Las doctrinas de indios fueron escenarios de relación, pactada o conflictiva, entre los
curas y la feligresía indígena. Es importante estudiarlos por el conocimiento que nos
puedan brindar; pero, para ello, es necesario advertir los procesos recurrentes que se
dieron en ellas, por ejemplo: las vacancias. Por tanto, las causas de las vacancias de
doctrinas de indios presentadas –promoción, incumplimiento de deberes o muerte del
cura propietario– es un tema que no se ha estudiado debidamente, ante su necesidad,
creemos aportar con la transcripción de un documento al respecto, para encaminar
futuras investigaciones.

21
Ibíd., f. 12v.
22 Ibíd., ff. 14r-24r.
23 Existen dos documentos que tratan sobre los capítulos que pusieron los principales y común

de la doctrina de Ámbar al Br. Martín de Mena Godoy en 1630. Los abusos y agravios que eran
sujetos lo vivieron durante diez meses, donde apelaban que se mandara otro sacerdote en su
lugar por estar capitulado por todos los indios. Las acusaciones van desde: No ha pagado los
servicios personales que le ofrecieron en su casa, debía a los caciques doscientos pesos por el
recaudo de las mitas y comida, no visitaba los pueblos de la doctrina, no predicaba el Santo
Evangelio los días feriados y domingos. Tineo Morón, Melecio, La fe y las costumbres.
Catálogo de la sección documental de Capítulos (1600-1898). Cusco: Centro de Estudios
Regionales Andinos “Bartolomé de Las Casas”, 1992, p. 37.

182
Erik Gabriel Bustamante-Tupayachi

TRANSCRIPCIÓN
“Ámbar (1632-1636). Autos seguidos por el licenciado Martín de Mena Godoy,
cura y vicario de la dicha doctrina, quien solicita al señor Arzobispo se sirva
concederle licencia para dejar un sacerdote aprobado por el tiempo de tres años,
para viajar a la villa imperial de Potosí, provincia de Charcas, para hacer unas
cobranzas de cantidad de pesos de las haciendas que recibió en herencia de su
padre”. Archivo del Obispado de Huacho. Sección Visitas Pastorales, Leg.2:
exp.10, 24fs más 2b.24
//f.1r//
[Nota al margen: Ynformassion. Opositores al curato de Anbar Felipe de Venegas
Antonio Luis de Cavesa Francisco de Orín Diego de los Ríos Juan Ortis de la Cueva
Pedro Ruis de Garfias bachiller Diego de Torres Don García de Solorsano Felipe de
Medina Juan de Noba]
+
Ilustrísimo Señor
El Licenciado Martin de Mena Godoy cura y vicario de la Asumpcion de Ámbar en
la jurisdicción de Caxatambo, digo que en la villa Imperial de Potosí y provincia de
los Charcas de donde soy natural se me deve mucha cantidad de hazienda ansi de
herencia de mi padre como de otras deudas en más cantidad de cinquenta mil pesos
que ha muchos años no se an podido cobrar por no tener persona de satisfacion y
confiança que por mi acuda a la cobrança de la dicha hazienda siendo ansi que las
personas a quien tengo dado poder se me han quedado con mucha cantidad de
cobrança que han hecho sin quererla remitir por ver que estoy ocupado en el servicio
del dicho mi beneficio y que no puedo personalmente acudir a la dicha cobrança de
que se me sigue gran perjuicio y menoscabo de la dicha mi hazienda.
A Vuestra Señoría pido y suplico sea servido mandarme dar licencia para que dexando
sacerdote aprovado sirva en interim el dicho mi beneficio, pueda hazer lisencia del
tiempo de tres años que es en el que juzgo podre hazer las dichas cobranças que en
ello recivire merced con justicia que pido &
Licenciado Martin de Mena Godoy [rubricado]

//f.1v//
En la ciudad de los Reyes en ocho de enero de mil y seiscientos y treinta y dos años
ante Su Señoría del señor doctor don Feliciano de Vega [tarjado: chantre de] obispo
de Popayán del Concejo de Su Magestad governador provisor y vicario general deste

24Tineo Morón, Melecio (Comp.), Catálogo de la serie documental de Causas de Visitas


Pastorales del Archivo del Obispado de Huacho (1613-2003), Lima: Diócesis de Huacho /
Fondo Editorial de la Universidad Católica Sedes Sapientiae, 2009, pp. 17-18.

183
Transcripción del proceso de vacancia…

Arcobispado por el señor doctor don Fernando Arias de Ugarte arcobispo desta ciudad
del Concejo de Su Magestad se leyó esta petición –
Y por Su Señoría vista = Mando justifique la relación ante un recador información de
testigos visto se proveerá sobre lo que mande y lo señalo
[Rubricado]?
Ante mí
Antonio de Trevejo [rubricado]

//f.2r//
En la ciudad de los Reyes en nuebe días del mes de enero de mil y seiscientos y treinta
y dos años el Bachiller Martin de Mena para la información que le esta mandada dar
presento por testigo al capitán Christobal Ortiz de Mercado residente en la billa de
Potosí y estante al presente en esta ciudad de quien resibi juramento a Dios y a una
cruz en forma de derecho y abiendo jurado y prometido de desir berdad y siendo
preguntado por el pedimento = Dixo que este testigo conoscio en la dicha billa de
Potosí al capitán Godoy padre del dicho bachiller y sabe que por su fin y muerte le
quedaron a deber en la dicha billa personas particulares más de sinquenta mil pesos y
esto lo sabe porque en aquel tiempo este testigo tubo mucha notisia del estado de las
cosas del dicho capitán por la comunicasion y amistad que con el tubo y porque
después de su muerte y después que el dicho Bachiller Martin de Mena esta en esta
ciudad, en birtud de sus poderes para estas cobranças las quales es inpusible y sin su
asistensia y como en muchas ocasiones se ba escrito al dicho bachiller se pueda cobrar
cosa alguna respecto de que en las tierras de arriba a un asistiendo las mismas partes
a sus negocios apenas a ser algo quantis mas faltando y así para que consiga lo que
pretende que es de recojer su asienda dándosele la lisensia que pide se le ara muy
buena obra //f.2v// porque mientras más se detubiere se enpeoraran mas las dichas
deudas y esto es lo que sabe y la berdad para el juramento fecho en que se afirmó y lo
firmo y dixo ser de edad de quarenta y ocho años y que no le tocan ninguna de las
generales que le fueron fechas.
Christpoval Ortiz de Mercado [rubricado]
Ante mí
Antonio de Trevejo [rubricado]

En la ciudad de los Reyes en diez días del mes de henero de mil y seisçientos y treinta
y dos años el bachiller Martin de Mena presento por testigo a Juan de Lorençana
Estrada residente en esta corte y vecino de la villa de Potosí del qual reçibio juramento
a Dios y a una cruz en forma de derecho y haviendo jurado y prometido de deçir
berdad preguntado = Dixo que este testigo conoçio en la dicha villa de Potosí al
capitán digo al secretario Felipe de Godoy y tubo con el particular amistad y
comunicaçion muchos años asta que murió y save que por //f.3r// su fin y muerte
quedaron muchas deudas que diferentes personas de la dicha villa se debian en más
cantidad de cinquenta mil pessos y esto lo save este testigo por la conociençia [sic] y

184
Erik Gabriel Bustamante-Tupayachi

comunicaçion que tubo con el dicho secretario Godoy y porque despues de su muerte
se hiçieron diligençias sobre la cobrança las quales a entendido no an tenido efecto ni
tendrán mientras no fuere personalmente el dicho bachiller Martin de Mena por ser tal
interesado y que con su asistencia y siendo como es saçerdote y a quien no se le a de
perder el respecto dará cobro a las dichas deudas y así la liçençia que pide para ir a la
dicha villa y haçer ausençia del dicho su benefiçio es justamente pedida y bien
permitida demás de que de la cobrança sea de seguir mucho útil a las deudas que tiene
guerfanas y pobres y esto es la berdad y lo que saue para el juramento fecho y lo firmo
y que es de hedad de cinquenta años poco más o menos y que no le tocan las generales.
Juan de Lorençana Estrada [rubricado]
Ante mí
Antonio de Trevejo [rubricado]

//f.3v//
[Al margen: Testigo]
En la dicha ciudad de los Reyes en el dicho día mes y año dichos para más informaçion
el dicho vachiller Martin de Mena presento por testigo a Felipe Gil Miron ressidente
en esta dicha ciudad del qual resevi juramento por Dios Nuestro Señor y por una señal
de cruz en forma de derecho y aviendolo fecho y prometido de dessir verdad y
preguntado por el pedimento = Dixo que este testigo es cuñado del vachiller Martin
de Mena y como tal tiene mucha noticia de la hacienda que se le quedo a dever en la
billa de Potosí quando murió [testado: su padre] porque como uno de los coherederos
por doña Francisca de Mena su muger a quien perteneze su parte por los hixos que
quedaron de matrimonio = save este testigo que ante si en la villa de Potosí como en
Buenos Aires y Tucumán le están debiendo mucha cantidad de pesos en más de
quarenta mil pesos. Porque este testigo por su parte a hecho muy grandes deligencias
para que en las dichas partes se cobre algunas cosa dellas y en ninguna manera a tenido
este por no aver ido //f.4r// a ello persona de cuidado porque como es notorio la gente
de las provincias de arriba son muy belicosas y ningún pudatario por lo que no les ba
ni ello biene no se quieren mal quietar con nadie y así sino ba el dicho bachiller como
a quienes duele y lexica se a de perder la dicha hazienda y quedarse xdos los herederos
sin ella y así para que no pierdan cantidad tan considerable conzediendo el señor
Provisor licencia para que pueda ir a la dicha colia [sic] le resultara muy grande útil a
las partes. Y este es la verdad para el dicho xuramento y que es de hedad de quarenta
y seis años y que aunque el cuñado no preso dexa de decir verdad e lo firmo entre
renglones su padre –
Phelipe Gil Miron [rubricado]
Ante mí
Antonio de Trevejo [rubricado]

//f.4v// [Blanco]

185
Transcripción del proceso de vacancia…

//f.5r//
+
Ilustrísimo Señor
El Licenciado Martin de Mena Godoy, cura y vicario del beneficio de Ámbar, digo,
que tengo dada información sufiçiente, en orden a la cobransa que pretendo ir, a hazer,
a la villa de Potosí, de la cantidad de pesos que se me deven y para conseguir mi
intento embiar cura que sirva en el ínterin el dicho mi beneficio.
A Vuestra Señoría Ilustrísima. Pido y suplico sea servido ver la dicha información y
proveer según y como tengo suplicado en que recivire merced con justisia que pido &
Licenciado Martin de Mena Godoy [rubricado]

En la ciudad de los Reyes en treçe días del mes de henero de mil y seiscientos y treinta
y dos años ante Su Señoría del señor doctor don Feliçiano de Vega obispo de Popayán
del Consejo de Su Magestad governador provissor y vicario general deste
Arçovispado se leyó esta petición –
Y vista por Su Señoría mando juntar los autos
Antonio de Trevejo [rubricado]

//f.5v//
[Al margen: Auto]
En la ciudad de los Reyes en catorçe días del mes de henero de mil y seiscientos y
treinta y dos años Su Señoría del señor doctor don Feliçiano de Vega ovispo de
Popayán del Consejo de Su Magestad governador provissor y vicario general deste
Arçovispado por el Ilustrísimo señor doctor don Fernando Arias de Ugarte arçovispo
desta dicha ciudad del dicho Qonsejo de Su Magestad & aviendo visto estos autos =
Mando que se despache licencia al Bachiller Martin de Mena Godoy para que por
tiempo de un año pueda hazer ausencia de su doctrina de Ámbar, e yr a la villa de
Potosí y provincia de los Charcas para las cobranças que dize dejando sacerdote en su
lugar de los aprobados por el ordinario al qual se le hará nombramiento para que pueda
administrar los santos sacramentos y hazer el oficio de cura y al cabo del dicho año
ha de estar de buelta en esta ciudad sino se le ubiere prorogado este tiempo, con cargo
de que si no lo hiziere se dará por vaca la dicha doctrina: y el dicho termino de un año
como desde el dia que por certificación de uno de los notarios públicos constare aver
salido para hazer el dicho viaje y lo señalo –
Ante mí
Antonio de Trevejo [rubricado]
[Nota al margen: Reciui la licençia que me despacho en virtud del auto de suso de Su
Señoría del señor Provisor y lo firme en Lima a dies y siete de henero de mil y
seiscientos y treinta y dos años Licenciado Martin de Mena Godoy (rubricado)]

186
Erik Gabriel Bustamante-Tupayachi

//f.6r//
+
Ilustrísimo Señor
El Licenciado Martin de Mena Godoy cura proprietario del beneficio de Ámbar, digo
que en virtud de el auto por Vuestra Señoría proveído se me ha dado licencia para
hazer ausencia de el a la villa de Potosi y provincia de los Charcas para las cobranzas
que tengo referidos. Y porque [tarjado: en] el Bachiller Juan Baptista del Campo
presbítero es persona que ha de quedar y tengo nombrado para [tarjado: que] este en
el interim en el dicho beneficio.
A Vuestra Señoría pido y suplico le aya por nombrado al dicho Joan Baptista del
Campo, y sea servido despacharle título para que haga oficio de cura en el dicho
beneficio que en ello reseuire merced con justicia que pido &
Licenciado Martin de Mena Godoy [rubricado]

//f.6v//
En la ciudad de los Reyes en quinçe días del mes de henero de mill y seiscientos y
treynta y dos años ante Su Señoria del señor doctor don Feliçiano de Vega ovispo de
Popayán del Consejo de Su Magestad gouernador provisor y vicario general deste
Arçovispado desta dicha ciudad de dicho Consejo de Su Magestad se leyo esta
peticion –
Y vista por Su Señoria = dixo que se ha por nombrado al contenido y se le despache
nombramiento en forma para que haga oficio de cura en la doctrina de Ambar
Ante mí
Antonio de Trevejo [rubricado]

Estamos convenidos en que el Bachiller Juan Baptista del Campo lleve por el servicio
en interim del beneficio de Ambar y sus anejos la mitad del synodo y las obvenciones
todas de suerte que queda para mi el Bachiller Martin de Mena solamente la otra mitad
del dicho sínodo y lo firmamos y declaramos ansi para que Su Señoría provea como
fuere servido fecha en los Reyes en diez y nueve de henero de seiscientos y treinta y
dos años
Licenciado Martin de Mena Godoy [rubricado]
Bachiller Juan Bauptista del Campo [rubricado]
[Nota al margen: Despachosele nomvramiento a Juan Bautista del Campo conforme
a la convenssion con el Bachiller Martin de Mena]

//f.7r//
Felipe Gil Miron en nombre y en virtud de poder que tengo del licenciado Martin de
Mena Godoy presvitero cura propietario del pueblo de Anbar distrito del

187
Transcripción del proceso de vacancia…

correximiento de Caxatambo = Digo que para que conste en el govierno tengo


necesidad se me de testimonio en relaçion de como el licenciado Juan Baptista del
Campo presuitero esta actualmente sirviendo por cura en el interin de la doctrina del
dicho pueblo atento a la, ausencia del dicho propietario y por el tiempo que se le dio
licencia por Vuestra Señoría en virtud del nombramiento que se le hizo –
A Vuestra Señoría pido y suplico mande se le de el dicho testimonio en manera que
haga fe y pido justicia &
Philipe Gil [rubricado]

//f.7v//
En la ciudad de los Reyes, en quinse de otubre de mil y seysientos y treynta y dos
años ante el señor doctor don Feliciano de Vega obispo de Popayan del Consejo de
Su Magestad governador y vicario general deste Arcobispado por el Illustrisimo señor
doctor don Fernando Arias de Ugarte arcobispo desta ciudad del Consejo de Su
Magestad se leio esta petición y vista por Su Señoría mando que se le de el testimonio
que pide conforme a lo que estubiere en los autos que han de ir insertos a la letra y lo
señalo.
Ante mí
Antonio de Trevejo [rubricado]

//f.8r//
El bachiller Martin de Mena Godoy cura beneficiado de la dotrina de Ambar por la
persona que tiene mi poder digo que Vuestra Señoría se siruio azerme merced de
consederme licencia para poder azer auzençia del dicho mi benefiçio por tiempo de
un año con cargo de si fuese nesesario prorogarme el tiempo que fuere más nessesario
y porque como consta de los testimonios que presento las cobranças a que fui estan
en todo que si los desamparasse venia a no surtir efecto mi pida a la provinçias de
arriba y quedaria perdida toda la azienda que oy esta en términos de recoger ques en
cantidad de mas de sinquenta mill pesos atento a lo qual
A Vuestra Señoría pido y suplico se sirua de mandar prorogarme la dicha licencia por
un año más y que en este tiempo pueda azer las dichas cobranças en que resivire
merced con justiçia y pido &
Phelipe Gil Miron [rubricado]

//f.8v//
En los Reyes en veinte y seis de henero de mil y seysientos y treinta y tres años ante
el señor doctor don Feliciano de Vega obispo de Popayan del Consejo de Su Magestad
governador y vicario general deste Arcobispado se leyo esta petición.
Y por Su Señoría vista mando traer los autos
Antonio de Trevejo [rubricado]

188
Erik Gabriel Bustamante-Tupayachi

[Al margen: Auto]


En la ciudad de los Reyes en sinco dias del mes de febrero de mill y seiscientos y
treinta y tres años el señor doctor don Feliçiano de Vega ovispo de Popayán del
Consejo de Su Magestad gobernador y vicario general deste Arçovispado por el
Illustrisimo señor doctor don Fernando Arias de Ugarte arçobispo desta dicha ciudad
del dicho Consejo & aviendo visto estos autos = Prorrogo la licencia que esta dada al
Bachiller Martin de Mena Godoy por otros ocho meses mas que corran continuos con
el año que se le concedio al principio y se le de testimonio deste decreto para en guarda
de su derecho y lo señalo =
[Rubricado]? Ante mí
Antonio de Trevejo [rubricado]
[Nota al margen derecho: 5 febrero]
[Nota al margen izquierdo: Testimonio de como se enbarco el Licenciado Martin de
Mena para Potossi – 2 henero]

//f.9r//
Yo Antonio Fernandez de la Cruz escrivano del Rey nuestro señor certifico y doy fe
que el lunes pasado que se contraron ocho deste presente mes y año de la fecha en la
tarde se hizo a la vela en el puerto del Callao Lanao capitana nombrada Nuestra Señora
de Loreto en la qual por venir en ella embarcado pide trate y comunique al Licenciado
Martin de Mena clerigo presuitero que se embarco en la dicha nao el dicho día en
compañía del señor Lizenciado don Juan de Caravajal y Sande del Consejo de Su
Magestad en el Real de las Indias y governador de la Real Audienzia de la ciudad de
La Plata y visitador della y para que dello conste de pedimiento del dicho Lizenciado
Martin de Mena di el presente en la ciudad de San Marcos de Arica a treinta días del
mes de março de mill y seiscientos y treinta y dos años siendo testigos Juan Martinez
Tarazona y don Julian de Camarma escrivano y alguazil de la dicha visita y en de
dello lo signe =
[Sin firmas]
Testimonio de verdad
Antonio Fernandez de la Cruz [rubricado]
Escrivano de Su Magestad

//f.9v// [Blanco]

//f.10r//
+
El Licenciado Martin de Mena Godoy cura beneficiado de la Asumcion de Ambar en
el Arcobispado de los Reyes digo que vine a esta ciudad de La Plata a cobrar cantidad
de mas de cinquenta mill pesos que por muerte de mi padre le quedaron deviendo

189
Transcripción del proceso de vacancia…

algunas personas según consta a Vuestra Señoría como juez mayor de difuntos ante
quien estan pendientes las causas de la dicha cobrança y para acudir a ellas me dio
licencia mi prelado el señor Governador y Provisor de los Reyes Obispo de Popayán
por tiempo de un año con cargo de mas prorrogación como consta de la licencia que
con esta presento y por aver nueue meses que sali del dicho mi beneficio y no tener
dispuesta cossa que con seguridad me obligue volver a el antes neçesidad de mi
asistençia en esta ciudad =
A Vuestra Señoría pido y suplico mande se me de un testimonio del traslado de la
dicha cobranza y su parecer de como necesito de mas tiempo para acudir a ella y para
que no me hare ser juiçio ni dilacion y conste al dicho señor Provisor […] que me
detiene que en ello reçiuire merced con justicia que pido Licenciado Martin de Mena
Godoy.
En la ciudad de La Plata a veinte días del mes de nobiembre de mill y seiscientos y
treinta y dos años ante el señor Licenciado don Martin de Arriola del Consejo de Su
Magestad su oidor e juez mayor debiendo pedi […] en esta Real Audiencia se leyó
esta petición.

//f.10v//
El señor Juez Mayor mando que se junte los autos que ay en este juzgado mayor sobre
lo contenido en esta peticion Luis de Saauedra
[Al margen: Auto]
En la ciudad de La Plata a veinte y dos días del mes de nobiembre de mill y seiscientos
y treinta y dos años el señor Licenciado don Martin de Arriola del Consejo de Su
Magestad su oidor e juez mayor de vienes de difuntos en esta Real Audiencia = Dixo
que por quanto a traido a este juzgado mayor el licenciado Martin de Mena Godoy
cura beneficiado del pueblo de Asumcion de Ambar en el Arcobispado de los Reyes
cantidad de treinta escripturas y cedulas que montan gran suma de pesos los quales se
deuen a los vienes y herederos del secretario Felipe de Godoy para que por el se haga
la devida diligencia en su cobrança la qual el fuerza tenga dilación de más de tres años
por ser los deudores dellas vezinos de la de la de Potosí y señores de minas e ingenios
en que tienen en particulares prebilegios y para que desde luego se haga la devida
diligencia en su cobranza = Mando que el licenciado Alonso Cavecas abogado deste
juzgado las bea y provea lo que convenga a la execucion y cobranza de cada una dellas
y se tenga por imventario las escripturas y çedulas que son y la calidad y cantidad de
cada una //f.11r// y el estado en que se presentan para que en todo tiempo conste del
tiempo que es necesario para su cobranca y lo firmo el licenciado don Martin Saavedra
= Y para que de ello conste de pedimiento del licenciado Martin de Mena Godoy di
la presente en la Clara [?] a tres días del mes de diziembre de mill y seiscientos y
treinta y dos años –
Y en fe la lleo[?] lo signes
En testimonio de verdad
Luis de Saavedra [rubricado]

190
Erik Gabriel Bustamante-Tupayachi

//f.11v// [Blanco]

//f.12r//
+
Pedro Gonçales Saavedra fiscal deste Arçobispado – digo que aviendo el Bachiller
Martin de Mena Godoy cura de la doctrina de Anbar tratado de haçer ausencia desta
çiudad para la de las Charcas y por el señor Doctor Don Feliciano de Vega obispo de
La Paz concedidole licencia para que la pudiese hacer por tiempo de un año con que
cumplido que fuese se bolviese al dicho su beneficio, el qual no lo a hecho, antes
ynbio a que se le prorogase más tiempo = Y por Vuestra Merced se le concedieron
ocho mas y uno y otro término el pasado con más tiempo de un año por lo qual se a
de declarar la dicha doctrina por vaca y que se prouea conforme al Real Patronazgo –
A Vuestra Merced pido y suplico – Así lo provea y mande pues es justicia la qual pido
y costas y para ello &
Pedro Gonçalez Saavedra [rubricado]

En la ciudad de los Reyes en catorce de diziembre de mill y seissientos y treinta y


sinco años ante el señor doctor don Fernando de Gusman chantre desta santa yglesia
provisor y bicario general desta Arçobispado se leyó esta petición –
Y vista por Su Merced mando traer los autos.
E vista por Su Merced mando jutan los autos.
Antonio de Trevejo [rubricado]
Notario público

//f.12v//
[Al margen: Auto]
En la ciudad de los Reyes en veynte y dos días del mes de diçiembre de mill y
seiscientos y treinta y çinco años el señor doctor don Fernando de Gusman chantre
desta sancta Iglesia provisor y vicario general deste Arçobispado por el Illustrisimo
señor Doctor Don Fernando Arias de Ugarte arçobispo desta dicha ciudad del Consejo
de Su Magestad &
Aviendo visto estos autos y que desde catorce del mes de henero de mil y seiscientos
y treinta y dos que se le dio licencia al bachiller Martin de Mena Godoy cura de la
doctrina de Ambar para que por tiempo de un año y ocho messes continuado pudiesse
estar ausente del dicho su beneficio y ir a las provincias de arriba a los negocios para
cuio efecto la pidio y jasta aora no a buelto a servir el dicho curato = Y porque
conviene no este tanto tiempo sin cura proprio y sirviéndose por interés por el
perjuicio que dello resulta a los indios declaraba y declaro por vaco el dicho curato

191
Transcripción del proceso de vacancia…

para que se pueda proveer y provea con fe al Real Patronazgo en la persona que
pareciese ser más a propósito poniéndose para ello los edictos ordinarios y lo firmo.
Doctor Fernando de Guzman [rubricado]
Guillermo[?] Hurtado de Vera [rubricado]
Ante mí
Antonio de Trevejo [rubricado]
Notario público

//f.13r//
El Doctor don Fernando de Gusman chantre desta santa Iglessia provissor y vicario
general deste Arcovispado &. Ago saver a todos los clérigos estantes y abitantes en
este Arcovispado como el curato de la Asumpssion de Anbar sea declarado por baco
por ausensia de el bachiller Martin de Mena Godoy que lo servia y mandado poner
los edictos hordinarios para que se provea en otro saçerdote conforme a el Real
Patronazgo por tanto lo que quisieren oponerse a el dicho curato parescan ante mí
dentro de dies días que an de correr y contarse desde el de la fecha a ser exsaminados
y hacer las demas dilixenssias hordinarias donde no passado el dicho término se
proveerá en uno de los dichos opositores conforme la dicha real cédula y dispuesto
por el Santo Concilio de Trento sin ser admitidos despues y para que benga a notissia
de todos y ninguno pueda pretender ignoranssia mando que este se fixe en una de las
puertas desta santa Iglessia de donde ninguno le quite en birtud de santa obedienssia
y so pena de excomunion mayor dado en los Reyes en dos días de henero de mill y
seissientos y treinta y seis sellado con el sello de Su Señoría Ilustrísima y refrendado
del infra escrito notario.

//f.13v// [Blanco]

//f.14r//
El Bachiller Philipe de Banegas de Abiego. Digo que por unos edictos que estam
puestos en las puertas desta santa Iglecia a venido a mi noticia como el curato de
Ambar esta baco por lo qual me declaro y opongo al dicho beneficio.
A Vuestra Señoría pido y suplico mande otorgar esta mi petición y tenerme por puesto
y pido justicia con copia.
Bachiller Philipe Banegas de Abiego [rubricado]

//f.14v// [Blanco]

//f.15r//

192
Erik Gabriel Bustamante-Tupayachi

El Bachiller Antonio Luis de la Vega cura y vicario de las minas del Nuebo Potossi
digo que a mi noticia a uenido que sean puesto editos a la doctrina de Hambar para
que los que quisieran se opongan al dicho beneficio atento a lo qual.
A Vuestra Merced pido y suplico me aya por opuesto y a[d]mita mi oposicion al dicho
beneficio y pido justicia.
El Bachiller Antonio Luis de la Vega [rubricado]

//f.15v// [Blanco]

//f.16r//
Illustrisimo Señor
El Bachiller Ranusco[?] Doria presbytero. Digo que a mi noticia es venido se an
puesto editos a la dotrina de Ambar y dado por vaca a la qual quiero hacer oposision
por tanto.
A Vuestra Yllustrisima pido y suplico me aya por puesto y hacer la dicha oposision
me admita pido justicia &
El Bachiller Ranusco[?] Doria [rubricado]

//f.16v// [Blanco]

//f.17r//
El Bachiller Diego de los Rios del Aguila presbitero cura proprietario de la dotrina de
Chaucayan. Digo que a mi noticia es venido como esta vaco el beneficio de Ambar.
Y porque estoy dispuesto a cumplir con todo lo que manda el Santo Concilio de Trento

A Vuestra Merced pido y suplico se sirva de admitirme a la oposicion del dicho
beneficio pues es justicia &
El Bachiller Diego de los Rios del Aguila [rubricado]

//f.17v// [Blanco]

//f.18r//
+
= Illustrissimo Señor =

193
Transcripción del proceso de vacancia…

El Bachiller Juan Ortiz de la Vera cura del beneficio de San Joseph de Chunchanga
digo que por quanto consta por publico edicto estar vaco el beneficio de Ambar, y en
mi concurren las partes necessarias de suficiencia, y lengua general de los indios.
A Vuestra Illustrisima pido y suplico mande admitir esta mi petición, y assimesmo
admitirme al examen del dicho beneficio, y guardarme la justicia que por el mereciere,
que con ello recibire bien y merced, con justicia, que pido &
El Bachiller Juan Ortiz de la Vera [rubricado]

//f.18v// [Blanco]

//f.19r//
El Bachiller Pedro Ruiz de Garfias presvitero – cura coadjutor de la doctrina de San
Antonio de Pariamarca. Digo que por Vuestra Merced estan puestos edictos públicos
para que todos los que pretendieren ser opositores al beneficio que este baco de Ambar
parescan ante Vuestra Merced hazer la dicha oposision por lo qual –
A Vuestra Merced pido y suplico me aya i tenga por tal opositor al dicho beneficio de
Ambar pues en mí concurren las partes y requisitos que de derecho se requiere para la
dicha oposision. Y pido justicia & -
El Bachiller Pedro Ruiz de Garfias [rubricado]
Miércoles 8 de henero 1636

//f.19v// [Blanco]

//f.20r//
En 4 henero del 36 años
+
Illustrisimo Señor
El Bachiller Diego de Torres presbytero por la persona que tiene mi poder me opongo
a la doctrina de Ambar y sus anexos en la provincia de Caxatambo a que estan puestos
edictos y estoy presto de hacer todas las diligencias necesarias a la dicha oposición
conforme a lo dispuesto por el Santo Concilio de Trento y sinodales deste
Arçobispado, la qual doctrina estoy siruiendo en interim todo el tiempo de la ciudad
del Bachiller Mena y atento que en mi persona concurre las partes necesarias.
A Vuestra Señoría pido y suplico me aya por opusto a la dicha doctrina, pues es
justicia que pido.
El licenciado Diego de Morales [rubricado]
//f.20v// [Blanco]

194
Erik Gabriel Bustamante-Tupayachi

//f.21r//
En la villa de Carrión de Belasco en doze días del mes diziembre de mill y seiscientos
y treinta años ante mí el escribano público y testigos pareçio el bachiller Diego de
Torres presbitero cural interi de la dotrina de Hacas de la provincia de Caxatambo
estante al presente en esta villa de Carrión de Belasco y otorgo que daba y dio su poder
cumplido el que de derecho se requiere y es mas nesesario para baler a el Lizenciado
Diego de Morales presbitero y a Diego de Soto Alvarado residentes en la ziudad de
los Reyes y a cada uno insolidun especialmente para que por el y en su nombre se
puedan oponer y opongan ante su señoria Ilustrísima el señor arçobispo de la dicha
ciudad a qualesquiera prebendas beneficios curatos y dotrinas que estubieren bacas y
bacaron en el dicho Arçobispado y en raçon dello puedan haçer y hagan qualesquier
actos de oposision en qualesquiera tienpos y hacer los autos que conbengan en racon
dello presentando qualesquiera títulos recaudos y papeles y lo demás que a su derecho
conbenga saquen y ganen quelesquiera provisiones y recaudos y testimonio de las
dichas oposisiones y aprehender qualesquiera oposesiones que el poder que para todo
ello es nesesario e se les daba y dio a los susodichos con libre y general administraçion
y a la firmesa de todo ello obligo su persona y vienes abidos y por aber y lo otorgo y
firmo y de su //f.21v// pedimiento no quedo rexistro testigos Juan Duran Portillo.
Geronimo de Villegas y Martin de Chavarma presentes –
Presente y lo signe
El Bachiller Diego de Torres [rubricado]
En testimonio de verdad
Pedro Geronimo[?] Pulido [rubricado]
Escribano público y de cabildo
[Nota al margen izquierdo: 9 henero]

//f.22r//
+
El Bachiller don Garçia de Solorzano y Velasco clérigo presbítero digo que a mi
notiçia a benido que la dotrina de Ambar esta baca y estan puestos editos para ella y
porque en mí concurren las partes necessarias para haçer oposiçion.
A Vuestra Merced pido y suplico me aya por admitido a la dicha oposiçion que en
ello reçibire merced.
El Bachiller don Garçia de Solorzano y Velasco [rubricado]

//f.22v// [Blanco]

//f.23r//

195
Transcripción del proceso de vacancia…

El Bachiller Phelipe de Medina cura coadjutor de la doctrina de San Damian digo que
por mando de Vuestra Señoría estan puestos edictos a la doctrina de la Asumpcion de
Ambar que esta baca por promoçion y ausiençia del Bachiller Martin de Mena, y por
quanto los dichos editos no estan cumplidos y concurrir en mi las partes nesçessarias
para obtener el dicho benefiçio me opongo a el por lo qual.
A Vuestra Señoría pido y suplico se sirva de averme por opuesto al dicho benefiçio
que en ello rezeuire merçed con justicia etcetera –
El Bachiller Phelipe de Medina [rubricado]

//f.23v// [Blanco]

//f.24r//
10 henero
+
El Bachiller Juan de Noba Valdes presvitero digo que a mi noticia a venido Vuestra
Merced a mandado poner editos para que los saserdotes que quisieren oponerse al
beneficio de Ambar se opusiesen consierto termino al qual me opongo –
A Vuestra Merced pido y suplico me aia por opuesto que io estoi presto de azer las
dilijencias y examen nesesario que en ello resevire mersed &
El Bachiller Juan de Noba Valdez [rubricado]

196
Recibido: 20 de abril de 2014 Historia y Región, Año II, N° 2, Lima (Perú), Nov. 2014: 197-213
Aceptado: 23 de setiembre de 2014 ISSN (impreso): 2309-933X

ENTRE HECHICEROS Y AMANCEBADOS. LUCHA ANTIIDOLÁTRICA O REPRESIÓN A


LAS COSTUMBRES ANDINAS, HUARMEY, 1650-51

Among sorcerers and concubinage. Anti-Idolatrous fight or repression to Andean


customs, Huarmey, 1650-51

Carlos Guillermo Carcelén Reluz*


[email protected]

RESUMEN :
La extirpación fue un instrumento de represión que se caracterizó en su ejercicio por denuncias,
acusaciones, investigaciones, interrogatorios, juicios, sentencias y castigos, actividades que
fueron tomadas de la experiencia procesal de la Inquisición. Como valoración podemos decir
que fue más jurídica que pastoral, condenatoria que misericordiosa, destructiva que
constructiva, y así terminó aplastando la identidad, las costumbres –como el servinacuy o
amancebamiento–, y las representaciones religiosas, mágicas y rituales andinas. Empero, ese
carácter represivo fue también su debilidad, ya que solo terminó destruyendo las
manifestaciones visibles, más no las creencias ligadas a la realidad rural y popular andina.
PALABRAS CLAVE : Idolatrías, Represión, Amancebamiento, Evangelización, Virreinato.
ABSTRACT :
The removal was an instrument of repression that was characterized in its exercise by
complaints, indictments, investigations, interrogations, trials, judgments and punishments,
activities that were taken of the procedural experience of the Inquisition. As we can say that
assessment was more legal than pastoral, more damning than merciful, destructive than
constructive, and so ended up crushing the identity, customs such -as the servinacuy or
amancebamiento-, and religious, magical and Andean ritual performances. However, the
repressive nature was also its weakness, as it only ended up destroying the visible
manifestations but not the beliefs related to rural and popular Andean reality.
K EYWORDS : Idolatry, Repression, concubinage, Evangelism, Viceroyalty.

INTRODUCCIÓN

C
omo parte de los estudios de la evangelización y sus respectivos elementos
políticos e institucionales, las campañas de extirpación de las idolatrías son
un claro ejemplo de la persecución a las costumbres andinas, entendidas como
las formas de comportamiento social y ritual, ya que la idolatría contradecía al

*
Profesor de Historia de las Religiones en la Escuela de Historia de la Facultad de Ciencias
Sociales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Licenciado en Historia
y egresado de la Maestría de Ciencias de la Religión de la UNMSM, Máster y candidato a
Doctor en Historia de América Latina por la Universidad Pablo de Olavide, Sevilla, España.
Entre hechiceros y amancebados. Lucha…

cristianismo porque reposaba sobre la adoración de criaturas y elementos de la


naturaleza, mientras que el cristianismo suponía que ésta era debida exclusivamente
al Creador, es decir, a Dios. Como señaló Pierre Duviols: “La idolatría contradecía
al cristianismo porque reposaba sobre la adoración de criaturas, mientras que el
cristianismo suponía que la adoración era debida exclusivamente al Creador, es
decir, a Dios”.1
Idolatría, en términos teológicos, significó un pecado dentro del sistema de relaciones
interpersonales, análogo al que comete una persona contra otra, como la traición o la
deslealtad, por ejemplo. Por eso se incide en la proscripción de otros dioses o
creencias, así como de las costumbres y rituales correspondientes, y sus maneras de
representación popular. La crítica y la persecución a la idolatría se convierten en la
crítica y la persecución de la religiosidad popular, y en una lucha constante contra la
imaginación, la superstición y la proyección de las masas del mundo propio en el de
la divinidad2.
En esta perspectiva, el rechazo a la idolatría es, a su vez, el rechazo a un tipo de
conexión entre el culto y la creencia que no está normado por la ortodoxia monoteísta
católica de la Contrarreforma. Por ello, la prohibición de la idolatría es un intento de
prescribir la exclusividad y de trazar el territorio único de un solo Dios, en especial en
una religión como la católica donde la lucha contra el politeísmo, “es un intento de
imponer por la fuerza una unidad de opiniones y creencias, como resultado de una
actitud que no admite transacciones con respecto al Dios único”.3
Siguiendo la formula ensayada en México, a la destrucción de templos y antiguas
esculturas debía seguir inmediatamente la colocación, en su lugar, de la cruz y de la
imagen de la virgen María, así como la imposición, revestida de enseñanza, de quiénes
eran Jesucristo, Dios, el demonio y la Virgen, y qué significaban la salvación y la
inmortalidad de las almas, ya que la intención católica era la conversión total de los
indígenas. Pero, al igual que en México, en el Perú las campañas de imposición
terminaron por aceptar todo lo conveniente de la religiosidad tradicional prehispánica,
en especial a los dioses particulares, que fueron primero degradados al llamarlos
ídolos, que pasaron a ser luego los santos patrones de las comunidades.4
En el contexto del siglo XVII, y bajo la influencia racionalista, los ídolos son criaturas
de la imaginación humana que controlan la vida de la gente, por lo que destruirlos

1 Pierre Duviols, Cultura andina y represión. Procesos y visitas de idolatrías y hechicerías.

Cajatambo siglo XVII. Cuzco: Centro de Estudios Rurales Andinos “Bartolomé de Las Casas”,
1986.
2 Moshe Halbertal y Avishai Margalit, Idolatría. Guerras por imágenes: las raíces de un

conflicto milenario, Gedisa, Barcelona, 2003, pp. 13-15


3 Ibíd., pp. 18-20.
4 Marialba Pastor, Cuerpos sociales, cuerpos sacrificiales. México: Fondo de Cultura

Económica, 2004, pp. 35-36.

198
Carlos Guillermo Carcelén Reluz

significaba poner al descubierto su carácter ficcional e ilusorio, provenientes de la


cultura popular. Es por ello que la evangelización significó sustraer el cuerpo del
individuo y las prácticas de su contexto, de “su tierra engendradora”, apartada de su
“cuerpo universal”5. A eso se unió la visión ortodoxa y fanática de algunos miembros
del clero y la órdenes religiosas que se involucraron en la campañas de extirpación.
Visto así, la evangelización se manifiesta como la imposición de valores y costumbres
de tipo occidental, mientras que la misma extirpación de las idolatrías se plantea como
una acción represiva manifiestamente violenta, caracterizada por denuncias,
acusaciones, investigaciones, interrogatorios, juicios, sentencias y castigos. Era
jurídica más que pastoral, condenatoria más que misericordiosa, destructiva más que
constructiva. Como señaló Nicholas Griffiths:
“La Extirpación fue principalmente un instrumento de represión. Se
caracterizaba por denuncias, acusaciones, investigaciones, interrogatorios,
juicios, sentencias y castigos. Era jurídica más que pastoral, condenatoria
más que misericordiosa, destructiva más que constructivas”. 6
La evangelización, como una acción política dirigida desde lo más alto del poder
eclesiástico, tuvo como primer elemento de línea a los doctrineros o párrocos de
indios, quienes fueron los encargados de integrar a la población indígena a las normas
y valores de la cultura y religión occidentales, asumiéndose un éxito en la medida de
sus respectivos desempeños7.
Esta situación se consideró como ideal hasta que en el siglo XVII se presentó una
inevitable constatación entre ciertos sectores eclesiásticos y políticos de que la
evangelización planteada en esos términos había sido un fracaso por el mismo
comportamiento de los doctrineros y la falta de instrucción de los indios. Es así que
desde la misma Iglesia surgen las voces que buscaron replantear la situación. Esto se
observa con claridad en actos como el discurso de Francisco de Ávila del 13 de
diciembre de 1609, donde la jerarquía eclesiástica plantea el cambio de las estrategias
evangelizadoras por unas cada vez más represivas, especialmente durante los años de
los arzobispos Bartolomé Lobo Guerrero y Pedro de Villagómez 8.

5 Mijail Bajtin, La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento. El contexto de


François de Rabelais. Madrid: Alianza Editorial, 2003, p. 27.
6 Nicholas Griffiths, La Cruz y la serpiente. La represión y el resurgimiento religioso en el Perú

colonial. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú, 1998, pp. 47-48.
7 Carlos Carcelén, “Las doctrinas de Chaclla-Huarochirí en los siglos XVI y XVII”. Revista

Andina, año 16, nº 1, julio. Cuzco, 1998, p. 100.


8 Consultar: Juan Carlos García Cabrera, Ofensas a Dios, pleitos e injurias. Causas de idolatrías

y hechicerías, Cajatambo, siglos XVII-XIX. Cuzco: Centro de Estudios Regionales Andinos


“Bartolomé de Las Casas”, 1994.

199
Entre hechiceros y amancebados. Lucha…

1. LA EXTIRPACIÓN COMO REPRESIÓN A LAS COSTUMBRES


La extirpación, para su acción política, se sirvió de los modelos y prácticas
inquisitoriales, al extremo de ser llamada “la hija bastarda de la Inquisición”.9
Asimismo, compartió la misma meta de ésta, que fue la “de imponer la ortodoxia por
medio del terror”.10 Ortodoxia que quiso buscarse en y durante las campañas de
extirpación, como señaló Ana Sánchez:
“Tratamos de una sociedad cuya ética se establece a partir de los valores
católicos sobre los que está organizada, y éstos eran ley para todos. Los
delitos investigados por el visitador en la comunidad indígena no se
restringen a las prácticas idolátricas, muchos de los procesos afrontan las
pesquisas sobre su vida simplemente porque sus actuaciones despertaron la
sospecha de los ´piadosos´ con cualquier remota asociación entre los actos
que denuncian y otros delitos penalizados”11.
En su aplicación concreta, el extirpador de idolatrías aplicaba un cuestionario
interrogatorio que cubría distintos temas como la palabra (plegarias, rezos,
juramentos, promesas, invocaciones, blasfemias, falsos testimonios, bendiciones) y la
magia (ídolos, brujerías, curaciones, hierbas y plantas) con la fe católica (trinidad,
sacramentos, misa, ayuno, fiestas, catecismo, doctrinas), con la violencia (venenos,
abortos, infanticidios, suicidios, conflictos familiares, borracheras, agresión a los
curas), con el sexo (matrimonio, prácticas sexuales, hechicería, pecado nefando,
amancebamiento) y con la economía (robo, restitución, transacciones comerciales,
operaciones financieras, trabajo, minas).12
Esta lucha contra las creencias y costumbres indígenas se constituye en una campaña
de agresión ideológica, que responde a la agresión económica, política y social que
plantea la situación colonial a los indígenas.13 Ya que la represión de las costumbres
era uno de los fundamentos de la imposición católica hispánica que fue traída a los
Andes desde la Península Ibérica, tras la fallida experiencia de evangelización de los
moriscos que motivó su expulsión en 1609. Con este antecedente, algunos líderes del
clero hispánico buscaron una imposición de las costumbres católicas de manera
agresiva y coercitiva.14

9 Duviols 1986, p. LXXIII.


10 Griffiths, p. 54.
11 Ana Sánchez, Amancebados, hechiceros y rebeldes. (Chancay siglo XVII). Cuzco Centro de

Estudios Rurales Andinos “Bartolomé de Las Casas”, 1991, p. IV.


12
Ver Olinda Celestino, “Transformaciones religiosas en los Andes peruanos 2
Evangelizaciones”. Gazeta de Antropología, N° 14, 1998.
13 Carlos Carcelén Reluz, “Religión y Política: Del Concilio de Trento al Gobierno de Toledo”.

Sequilao, Año II, Nº 4-5. Lima, 1993.


14
Pierre Duviols, “La represión del paganismo andino y la expulsión de los moriscos”. Anuario
de Estudios Americanos, Vol. XXVIII. Sevilla, 1971.

200
Carlos Guillermo Carcelén Reluz

Esta agresión puede observarse, por ejemplo, en un hecho cotidiano como fue "la
sepultura de los muertos", pues los indígenas no practicaban la inhumación. En su
lugar depositaban a sus muertos en refugios a manera de colmenas, cavadas en
acantilados, o tumbas de techo abovedado, o en cavernas con las entradas protegidas
por piedras. Además los muertos recibían ofrendas de sus parientes.15
Otro ejemplo importante de la agresión cultural que significó la evangelización y la
imposición del catolicismo en los Andes, fueron los efectos de las reducciones, ya que
ellas obligaban al abandono de las "pacarinas", los lugares sagrados de donde
suponían que habían surgido los antepasados. Pero a pesar de la represión los
indígenas reducidos volvían a esos lugares para “[…] hacer sacrificios y restablecer
sus fuerzas al contacto de los efluvios benéficos que emanaban de esos sitios o de esos
objetos privilegiados […]”.16
En síntesis podemos señalar, que desde fines del siglo XVI la legislación española no
respetó el cuerpo de las costumbres y prácticas de la sociedad andina y como señaló
Karen Spalding:
“En particular el ritual y ceremonial que reforzaba la cooperación comunal y
la renovación y conservación de los recursos de la comunidad -las prácticas
religiosas y creencias de la sociedad andina- devinieron en el foco de ataque
continuo por la Iglesia Católica y sus representantes”. 17
La intransigencia religiosa que se observó en estos casos es común para la época, en
la Europa de plena Contrarreforma y en la España después de la guerra de
Reconquista. Estos aspectos de la Historia del Cristianismo sencillamente no
permitieron a los indígenas el conservar sus cultos y lugares sagrados como parte de
su vida, práctica cotidiana y sustento de su identidad.18
Todas las características de esta persecución, así como el tipo de los delitos, la forma
en la que se presentan, los significados de los símbolos religiosos andinos y el valor
de sus prácticas son sistematizados por primera vez en el manual de Pablo José de
Arriaga en 1621, que sigue como modelo los manuales de la Inquisición.
En general, cuando se observa el proceso de extirpación de idolatrías se puede apreciar
con claridad que es producto de dos fenómenos claramente definidos. El primero es
interno, es decir, es producto de la misma realidad colonial peruana. Este fenómeno
consiste en la búsqueda de un justificante religioso para emprender una campaña que

15 Nathan Wachtel, Sociedad e Ideología. Ensayos de historia y antropología andinas. Lima:


Instituto de Estudios Peruanos, 1973, p. 160.
16 Alfred Metraux, Los Incas. México: Fondo de Cultura Económica, 1993, p. 85.
17 Karen Spalding, “La explotación como sistema económico: El Estado y la Extracción de

Excedente en el Perú Colonial”. Nueva Síntesis, Año II, Nº3. Lima, 1995, p. 103.
18 Carlos Carcelén, Las Doctrinas de Chaclla-Huarochirí, Siglos XVI y XVII. Organización y

Desarrollo de las Parroquias Rurales en el Perú Colonial. Tesis de Licenciado en Historia.


Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 1996.

201
Entre hechiceros y amancebados. Lucha…

apuntará a consolidar ideológicamente el dominio español. El segundo fenómeno es


externo y deriva del impacto de las campañas antiheréticas y de caza de brujas en
Europa, realizadas como parte de la lucha que planteaba la Contrarreforma contra las
tendencias protestantes.19
Es por eso que podemos decir que la extirpación de las idolatrías, más que una lucha
contra las religiones andinas, fue un ataque a sus costumbres, es decir, a la “cultura
popular” andina (concepto en el cual la diferencia entre las castas se diluye) de parte
de la “cultura oficial”. Todo ello como una manifestación de la política mundial de la
Corona y la Iglesia católica después del Concilio de Trento.20
Esto podemos demostrarlo mediante las Visitas de Extirpación de la Idolatría en el
Arzobispado de Lima, en particular en una muestra seleccionada en nuestro proyecto
de investigación resumida en el Cuadro Nº 1.

19 Irene Silverblatt, Luna, Sol y brujas. Géneros y clases en los Andes prehispánicos y
coloniales. Cuzco: Centro de Estudios Regionales Andinos “Bartolomé de las Casas”, 1990.
20 Sánchez, Presentación.

202
Carlos Guillermo Carcelén Reluz

Cuadro Nº 1
Comparación entre algunos de los procesos de extirpación
Año
Proceso /
Zonas de la Visitador Delito Denuncia
Pena
visita
Adoración, culto a
Confesión del
Francisco de los muertos, Sermón,
Huarochirí 1611 padre en lecho de
Ávila superstición, faltas confesión
muerte
morales
Antonio Hechicería,
Chachapoyas 1612 Interrogatorios Prisión
Pardo adoración
1613 - Miguel de Adoración, faltas Interrogatorios, Sermón,
Chinchaycocha
1626 Salazar morales confesiones confesión
Adoración, culto a Sermón,
Pablo de los muertos, Interrogatorios, confesión,
Huancavelica 1613
Prado superstición, faltas confesiones penitencia,
morales castigo físico
Adoración,
José de hechicería, Interrogatorios, Sermón,
Barranca 1617
Arriaga superstición, culto a confesiones confesión
los muertos
Adoración,
1617,
Miguel de hechicería, Arresto, Confesión,
Huaylas 1625-
Salazar superstición, culto a interrogatorio penitencia
26
los muertos
Adoración,
Sermón,
1625- Fabián de superstición, Interrogatorio,
Quivi confesión,
26 Ayala hechicería, culto a los confesiones
penitencia
muertos
Francisco Declaración del
Adoración,
Atacama 1640 Otal (vicario vicario de la Castigo físico
superstición
de la prov.) provincia
Juan Hechicería, faltas
Interrogatorio,
Santa 1647 Gutiérrez de morales, Castigo físico
confesión
Aguilar amancebamiento
Hechicería, faltas Confesión,
1650- Pedro de Interrogatorio,
Huarmey morales, penitencia,
51 Villagómez confesión
amancebamiento castigo físico
Hechicería, Confesión,
Pedro de Interrogatorio,
Lunahuaná 1661 adoración, faltas penitencia,
Villagómez confesión
morales castigo físico
Juan Confesión,
Adoración, Interrogatorio,
Cajatambo 1662 Sarmiento de penitencia,
hechicería confesión
Vivero castigo físico
1662, Confesión,
Juan Hechicería, faltas
1665, Interrogatorio, penitencia,
Chancay Sarmiento de morales,
1668, confesión, arresto castigo físico,
Vivero amancebamiento
1675 prisión
Confesión,
Luis Hechicería,
Interrogatorio, penitencia,
Yauyos 1665 Fernández de adivinación,
confesión castigo físico,
Herrera adoración
prisión
Luis Hechicería, faltas Confesión,
Interrogatorio,
Santa Eulalia 1666 Fernández de morales, penitencia,
confesión
Herrera amancebamiento prisión

203
Entre hechiceros y amancebados. Lucha…

2. EL AMANCEBAMIENTO
Al observar los expedientes de Hechicerías e Idolatrías del Archivo Arzobispal de
Lima, podemos encontrar que, en muchos casos, la visita de la idolatría busca el
control de vida, las costumbres y los pecados públicos dentro de las parroquias de
indígenas.
La práctica, muy común hasta nuestros días, del amancebamiento o la convivencia de
pareja sin formalidades legales era una de las más perseguidas y censuradas en las
doctrinas de indígenas. Es así que una de las acusaciones más frecuentes contra los
indígenas principales (los caciques y sus parientes) era esta, y siempre fue esgrimida
por los curas doctrineros cuando ellos eran acusados por las típicas faltas funcionales
y los abusos económicos que cometían en contra de sus feligreses.
El amancebamiento definido como el “trato ilícito y habitual de hombre y mujer”, en
el ámbito represivo de la acción inquisitorial y antiidolátrica es asumido como
adulterio, es decir, como el “ayuntamiento carnal voluntario entre persona casada y
otra de distinto sexo que no sea su cónyuge”.21 Acto que es penado en los términos
del programa político de la Contrarreforma, ya que la normativa matrimonial se
constituye en un recinto de orden de vida para los católicos: “Orden, cuestión
prioritaria para la nueva sociedad y en consecuencia el matrimonio adquiere rango de
doctrina, señas de identidad frente a disidencia protestante que cuestionaba su carácter
sacramental”.22
CONCLUSIÓN
En conclusión, podemos decir que en una espacio social como el de las doctrinas de
indígenas, el matrimonio y la consecuente persecución al amancebamiento, son las
únicas formas en que los preceptos del Concilio de Trento y los Concilio Limenses
pueden buscar inculcar o imponer los valores cristianos de pureza y castidad, además
de promover la idea de la comunidad afectiva y espiritual de los esposos, cosas que
estaban muy alejadas de aquella realidad.
TRASCRIPCIÓN
Como ejemplo de esta breve explicación presentamos la trascripción de un expediente
de los muchos creados durante las campañas de extirpación de las idolatrías. Se trata
de un caso que corresponde a la etapa de revitalización de las campañas impulsadas
por el Arzobispo de Lima, Pedro de Villagómez (1641-1671)23. La información fue

21 Diccionario de la Lengua Española, Tomo I. Vigésima Edición. Madrid: Real Academia


Española, 1984, p. 80.
22 Sánchez p. XXV.
23 Kenneth Mills, “The Limits of Religious Coercion in Mid-Colonial Peru”. Past and Present,

N° 145, 1994, p. 89.

204
Carlos Guillermo Carcelén Reluz

recogida por el mismo arzobispo de Lima en su visita a la provincia de Huarmey entre


1650 y 1651 actuando como Visitador General.
Archivo Arzobispal de Lima, Visitas de hechicerías e idolatrías, Legajo III,
Expediente. 3.

Huarmey. “Denunciación contra Santiago Tañedor y otros”. - 1650


//f.1r//

[Al margen: Denunciación contra Santiago Tañedor y otros]

En el pueblo de Huarmey en cinco de diciembre de mil y seyscientos y cinquenta años


ante el señor don Pedro de Villagomez cura rector de la iglesia parrochial de Señora
Santa Ana de la ciudad de Los Reyes visitador general en ella y en todo su arçobispado
por el Ilustrisimo y Reverendisimo señor doctor don Pedro de Villagomez Mi Señor
Arçobispo de Lima del Consejo del Rey Nuestro Señor, parecio Salvador Beltran
theniente de corregidor y justicia mayor deste partido y dixo que por no incurrir en las
censuras generales puestas en el edito de la visita general eclesiastica que se leyo ayer
domingo en la iglesia deste pueblo quiere declarar y es que abra tiempo de tres meses
que aviendo muerto en este pueblo un indio forastero llamado Francisco Pescador
vino a este pueblo a llamamiento de la muger del dicho difunto llamada Magdalena
Yauca un indio que reside en la villa de Santa llamado Juan de Paz para que curase al
dicho difunto antes que muriesse porque decian que curaba de hechisos y aviendo
llegado a este dicho pueblo el dicho Juan de Paz el susodicho en presencia deste
declarante y de un indio llamado Juan Peres y de su muger y de la muger de Rodrigo
Guañe y de otro indio llamado don Francisco Sastre, dixo a la muger del dicho difunto
como Santiago //f.1v// Tañedor avia muerto al dicho su marido con hechisos porque
no le avia querido dar unos cangrexos y tambien dixo el dicho Juan de Paz en
presencia deste testigo como el dicho Santiago Tañedor avia muerto con hechisos a
otro indio llamado Santiago Chumbi porque se lo avian mandado sin decir quien fue
la persona que se lo mando y que despues de lo referido dentro de pocos dias aviendo
enfermado en este pueblo el governador del llamado don Francisco Guaman, el
susodicho dixo a este declarante como el avia cogido al dicho Santiago Tañedor y le
avia dicho que el le tenia enfermo de mal que el le avia hecho y que si no le quitaba
la enfermedad lo avia de haçer quemar con que dentro de tres o quatro dias estuvo
bueno y que tambien dara raçon desto Miguel de Villafaña que tiene arrendadas unas
tierras de la comunidad deste pueblo. Y que abra dos semanas que el dicho governador
don Francisco Guaman y los alcaldes deste dicho pueblo que son don Juan Payco y
Juan Asmat tenian preso a un indio llamado Luis Muche por decir avia muerto con
hechisos a un mestiso nombrado Luis de Roxas el qual tiene fama de que es hechizero
al qual saco de la //f.2r// carsel el licenciado Juan de Torralva cura inter que a la sason
era deste beneficio y lo truxo a su cassa y delante deste declarante le dio una gran
reprehension y en el semblante que el dicho indio tenia jusgo este declarante tenia
algun genero de culpa y esto es lo que sabe y passa y es la verdad y lo jura a Dios y a
una cruz en forma de derecho y que es de edad de quarenta años poco mas o menos y
no le tocan las generales ni le va interes en ello mas de el descargo de su conciencia y
por no incurrir en las dihas censuras y lo firmo juntamente con el dicho señor visitador.

205
Entre hechiceros y amancebados. Lucha…

Don Pedro de Villagomez [rubricado]

Salvador Beltran de Figueroa [rubricado]

Ante mi Francisco de Molina notario publico [rubricado]

[Al margen: Auto]

En el pueblo de Huarmey en cinco dias del mes de diciembre de mil y seyscientos y


cinquenta años el señor don Pedro de Villagomez cura rector de la iglesia parrochial
de Señora Santa Ana de la ciudad de Los Reyes visitador general en ella y todo su
arçobispado por el Ilustrisimo y Reverendisimo señor doctor don Pedro de Villagomez
Mi Señor Arçobispo de Lima del Consejo del Rey Nuestro Señor, aviendo visto la
denunciaçion fecha de suso por Salvador Beltran de Figueroa, mando //f.2v// se reciva
informaçion de testigos al tenor de ella y que parescan a declarar ante Su Merced y
asi lo proveyo y firmo.

Don Pedro de Villagomez [rubricado]

Ante mi Francisco de Molina notario publico [rubricado]

[Al margen: Informacion]

En el pueblo de Huarmey en çinco de diciembre de mil y seyscientos y cinquenta años


el dicho señor visitador para la informacion que esta mandada recibir hizo pareser ante
si a don Francisco Guaman governador deste pueblo del qual fue recibido juramento
y lo hizo por Dios Nuestro Señor y una señal de cruz en forma de derecho y prometio
de decir verdad y preguntado por la [enmendado: caveça] de proceso y denunciaçion,
dixo que lo que sabe de lo contenido en la dicha denunciacion es que abra tiempo de
dos o tres meses que este testigo por algunas causas que tubo para ello hizo açotar en
el rollo de la plaça deste pueblo a Santiago Tañedor que su propio sobrenombre es
Minchan y despues aca este testigo tubo una enfermedad peligrosa y en tanta //f.3r//
manera incurable que no hallaba remedio para ella y que algunas personas deste
beneficio que sabian que este testigo avia mandado açotar al susodicho dixeron a este
testigo que podia ser que el dicho Santiago Minchan le huviesse hecho mal y que lo
imbiasse a llamar y lo amenasasse como con efecto lo imbio a llamar una noche abra
çinco messes poco mas o menos con un indio criado deste testigo llamado Pedro de
Frias y aviendo venido a la cassa deste testigo el dicho Santiago Tañedor lo cogio este
testigo a solas en presencia de doña Francisca Choque muger deste testigo y le dixo
al dicho Santiago Tañedor a mi me an dicho que vos me aveis hecho mal por cuya
causa estoy enfermo y ninguna persona me entiende el mal aunque an querido
curarme, el qual respondio a este testigo que no le avia hecho mal ninguno y que le
dixese que quien se lo avia dicho a lo qual le respondio este testigo no tengo que
deciros mas de que vos me aveis hecho mal y teneis essa fama de hechiçero y si no
me sanais y este dolor que tengo me apurare esta noche mañana en aquel dia os he de
llevar amarrado a presencia del señor visitador de las idolatrias porque en aquella
ocasion //f.3v// estaba en el pueblo de Çupe el licenciado Phelipe de Medina y que si
no le daba bueno y le quitaba el mal que le avia hecho avia de hazer que dos mulatos
que estaban en casa deste testigo lo matasen a puñaladas y que solamente daba de

206
Carlos Guillermo Carcelén Reluz

termino para que le quitase el mal hasta el dia siguiente y con esto se fue el dicho
indio y el dia siguiente estuvo ya bueno este testigo y que esto es lo que sabe y passa
y es la berdad para el juramento fecho en que se afirmo y ratifico y que es de edad de
treinta y tres años poco mas o menos y que no le tocan las generales de la ley que le
fueron dadas a entender y no firmo porque dixo no sabia escrebir firmolo el dicho
señor visitador que estuvo presente y luego dixo que quien podra declarar en este caso
es Rodrigo Guañe y Juan Bicente y don Juan Payco el alcalde.

Don Pedro de Villagomez [rubricado]

Ante mi Francisco de Molina notario publico [rubricado]

[Al margen: Testigo]

En el pueblo de Huarmey en el dicho dia cinco de diciembre de mil //f.4r// y


seyscientos y cinquenta para la dicha averiguacion el dicho señor visitador mando
parecer ante si a un indio ladino en la lengua española que dixo llamarse Rodrigo
Guañe y ser natural deste dicho pueblo del ayllo de Manache y testigo citado en esta
caussa del qual fue recibido juramento y lo hizo por Dios Nuestro Señor y una señal
de cruz en forma de derecho y prometio decir verdad y siendo preguntado al tenor de
la denunciaçion que esta por caveza destos autos, dixo que lo que sabe de lo contenido
en la dicha denunciacion y caveza de proceso es que abra dos meses poco mas o menos
que aviendo enfermado en este pueblo un indio llamado Francisco Pescador casado
con Magdalena Yauca sobrina deste testigo, la susodicha imbio a llamar a la villa de
Santa a un indio que se llama Juan de Paz que dicen es sabio y sabe quien haçe mal a
algunas personas para que le dixese quien avia hecho mal al dicho su marido y aviendo
venido el dicho Juan de Paz a este dicho pueblo ya el dicho su sobrino estaba muerto
y enterrado y dixo el dicho Juan de Paz a la dicha Magdalena //f. 4v.// Yauca que
quien avia muerto al dicho su marido avia sido Santiago Tañedor que por otro
sobrenombre se llama Michan, porque no le avia dado unos cangrexos y que despues
de esto abia cinco o seis meses que aviendo enfermado el governador deste pueblo
don Francisco Guaman huvo voz y fama de que al dicho Santiago Michan le avia
hecho mal porque le avia mandado açotar en años pasados y que el dicho governador
avia amenasado al dicho Santiago que si no le quitaba el mal que le avia hecho lo avia
de acusar al dicho señor visitador y que esto es lo que sabe y la verdad para el
juramento fecho en que se afirmo y ratifico y que es de edad de quarenta y ocho años
poco mas o menos y que no le tocan las generales de la ley que le fueron dadas a
entender y no firmo porque dixo no sabia escrebir firmolo el dicho señor visitador que
estuvo presente.

Don Pedro de Villagomez [rubricado]

Ante mi Francisco de Molina notario publico [rubricado]

//f.5r//

En el pueblo de Huarmey en seis dias del mes de diziembre de mil y seyscientos y


cinquenta años el señor don Pedro de Villagomez cura rector de la iglesia parrochial
de Señora Santa Ana de la ciudad de Los Reyes visitador general en ella y en todo

207
Entre hechiceros y amancebados. Lucha…

este arçobispado por el Ilustrisimo y Reverendisimo señor doctor don Pedro de


Villagomez Mi Señor Arçobispo de Lima del Consejo del Rey Nuestro Señor etc.,
dixo que por quanto tiene acabada la bisita deste benefiçio y para continuar en la
averiguacion desta causa es neçessario que los testigos que an de declarar en ella se
traygan ante Su Merced y no puede detenersse, por tanto daba y dio comission
bastante la que de derecho se requiere y es necessaria al licenciado Bernardo de Noboa
cura y vicario deste benefiçio para que en raçon de lo contenido en ella haga en la
dicha averiguacion todos los autos y diligencias que convengan y sean necessarias
yendo a las partes referidas en la dicha denunciaçion y a las demas deste arçobispado
que fuere necessario para averiguarlo y probarlo bastantemente procediendo contra
los que hallase culpados a prision de las personas poniendolas a buen recaudo en
partes y lugares seguros y secresto de bienes haciendo inventario y deposito o
depositos dellos en personas abonadas y procediendo contra los culpados criandoles
defensor oyendolos a todos y determinando las causas difinitivamente conforme a
derecho executando sus sentençias no apelando de ellas que si lo hiziesen les otorgara
las apelaciones y sobre todo lo susodicho y qualquier parte dello pueda dicernir cen
//f.5v// suras ligar y absolber dellas emvocar el auxilio del braso seglar nombrar
notario ante quien autuar y los demas ministros que convenga que para todo ello y lo
dependiente anexo y conserniente le dio la dicha comission en bastante forma de
derecho y asi lo proveyo y firmo.

Don Pedro de Villagomez [rubricado]

Ante mi Francisco de Molina notario publico [rubricado]

//f.6r//

En el pueblo de Huarmey en veinte y cinco dias del mes de febrero deste año de mil
y seiscientos y cinquenta y un años para la dicha causa de proceso de dicha
informacion parecio ante mi doña Maria de Quixada vecina deste pueblo de Guarmey
de quien recevi juramento por Dios y una señal de la cruz en forma de derecho so
cargo del qual prometio de dezir verdad y siendo preguntada por el tenor de la cabesa
de processo, dixo que avra un año y tres o quatro meses poco mas o menos que yendo
a la carcel un dia a prima noche a ver a un hombre que estava presso llamado Diego
de Palasios, a qual le tenia presso el corregidor don Diego de Acevedo por estar
amancebado con una india llamada Ysabel de Aroyo y diziendole este dicho testigo
al dicho Diego de Palasios con que esta india la dexasse aqui ya no se apartase della
y otras raçones semejantes, le respondio el dicho Diego de Palasios, señora mia ya la
tengo tratada de casar a esta india con un indio Nicolas Payco y los tengo consertados
y prometidole unas mulas al dicho indio y despues otro dia siguiente oyo deçir que ya
los avia casado el padre fray Juan de Aguilar religioso de San Francisco que era cura
en interin por el doctor don Juan de Montalvo, y asimismo entendio que el corregidor
se llevo pressos al dicho Diego de Palasios y a la india Ysabel //f.6v// a sus aciendas
de Guacatambo y que eso es lo que sabe, so cargo del juramento que fecho tiene el
qual siendole leydo, se retifico en el y firmo conmigo y dixo ser de hedad de cinquenta
años poco mas o menos y que no le tocan las generales de la ley que le fueron
explicadas.

208
Carlos Guillermo Carcelén Reluz

El bachiller Bernardo de Noboa [rubricado]

Doña Maria Quijada [rubricado]

En el pueblo de Huarmey en veinte y ocho dias del mes de febrero deste año de mil y
seiscientos y cinquenta y uno yo el bachiller Bernardo de Noboa vicario del dicho
pueblo, aviendo visto esta sumaria [entre renglones: desta causa] la remitio a Su
Señoria Ilustrisima para que como juez della provea lo que fuere justicia y lo firme.

Ante mi bachiller Bernardo de Noboa [rubricado]

En la ciudad de Los Reyes en doce dias del mes de março de mil y seiscientos y
cinquenta y un años el Ilustrisimo y Reverendisimo señor doctor don Pedro de
Villagomez Mi Señor Arçobispo de Lima del Consejo del Rey Nuestro Señor, aviendo
visto estos autos que le remitio el licenciado Bernardo de Novoa cura y vicario del
pueblo //f.7r// de Guarmey, dixo que daba y dio comission al sussodicho para que
prosiga en esta causa y conozca della plenariamente asi contra los dichos Nicolas
Payco y Isabel de Arroyo indios contrayentes como contra el corregidor de aquel
partido don Diego de Azevedo y contra las demas personas que an tratado de impedir
e impiden este matrimonio procediendo en todo conforme a derecho susbstanciandola
[sic] por los terminos del y oydas las partes estando conclusa y citadas para sentencia
las remitira originalmente a Su Señoria Ilustrisima o a su provisor y vicario general
con facultad de discernir censuras, ligar y absolver dellas y de invocar el real auxilio
en los casos que convenga y de nombrar notario y los demas ministros necesarios y
en quanto a el amancebamiento de Diego de Palasios con la dicha Ysabel de Arroyo
conozca assimismo de esta causa y la sentencia y determine difinitivamente aviendola
sustanciado conforme a derecho y lleve a debida execusion sus autos y sentencia que
en esta raçon proveyere y pronuncie y otorgue las apelaciones que se interpusieren en
tiempo y en forma en lo que huviere lugar de derecho y no mas y que se cumpla por
este auto que sirva de comission en forma y lo firmo.

Pedro Arçobispo de Lima [rubricado]

Ante mi Melchor de Oviedo escribano [rubricado]

//f.8r//

[Al margen: Testigo Pedro Gutierres de Frias]

En el pueblo de Huarmey en veinte y cinco dias del mes de febrero deste año de mil
y seiscientos y cinquenta y uno para la dicha cavessa de processo de dicha
ynformasion, parecio ante [manchado] siendo llamado el capitan Pedro Gutierres de
Frias, vecino deste pueblo de Huarmey que tiene sus aciendas en este valle de
Uarbucay anexo desta doctrina de quien recivi juramento por Dios y a una señal de
cruz en forma de derecho so cargo del qual prometio de dezir verda y siendo
preguntado por el tenor de la cabesa de processo desta causa dixo lo siguiente:

Que avra un año tres o quatro meses poco mas o menos un dia sobre tarde estando con
el maestro de campo don Diego de Acevedo corregidor y justicia mayor desta

209
Entre hechiceros y amancebados. Lucha…

provincia de Sancta, en las casas diputadas del pueblo para los corregidores [entre
renglones: dentro] de la sala parlando con el dicho corregidor dentro su muger ligitima
del dicho corregidor doña Maria Melendes que estava afuera en la ramada dando voses
que el padre fray Juan de Aguilar, que era cura en interin avia casado a la india Ysabel
que tenia depositada en su casa, con un indio Niculas na[tura]l de Guaba y el dicho
corregidor se altero y salio a la ramada y los indios y jente que alli estava viendo al
corregidor alterado se fueron y el dicho corregidor se volvio al dicho fray Juan de
Aguilar [entre renglones: diciendo] que aquel matrimonio era clandestino y que avia
de escrivir al Señor Arçobispo sobre el caso y a sus prelados y dixo este dicho testigo
saliendo con el corregidor de la sala donde estava a la ramada donde avia susedido el
caso, vio alli al padre fray Juan de Aguilar y a la muger del dicho corregidor y a otra
muger doña Margarita que venia en compañia con la muger del dicho corregidor, que
estava diciendo an visto lo que ha hecho el padre que ha casado los indios y que le
oyo dezir este testigo al padre fray Juan de Aguilar escriva //f.8v// o no escriva el señor
corregidor una por una ellos estan cassados, que otro que Dios no lo puede desaser y
asimismo oyo decir a su mesma muger ligitima de este dicho testigo doña Maria
Blanca que al presente estava con la muger del dicho corregidor que avia visto entrar
a fray Juan de Aguilar y al indio Nicolas Payco y que la india que estava en la cosina
avia salido a la dicha ramada y oyo por ser el caso tan inpensado y de repente, no pudo
distinguir ni oyo bien el consentimiento de los dichos indios, sino que el dicho fray
Juan les tenia cogidas las manos y les echava una bendision y preguntandole la muger
del dicho corregidor, respondio el dicho fray Juan casados quedan y luego aquella
misma tarde se fue el dicho corregidor a sus aciendas de Huacatampo y llevo presso
a Diego de Palasios con grillos y la dicha india Isabel con quien estava mal amistado
el dicho Diego de Palasios para entregar al dicho Diego de Palasios a su muger
ligitima que estava apartado della por la mala amistad que tenia con esta india y por
aver asimismo llevado el dicho corregidor a la india Ysabel pressa sin aver primero
averiguado la verdad deste testimonio, no se la entregaron al dicho Nicolas y esta ha
sido la causa de que no este y viva juntos y despues aca ha savido como el dicho Diego
de Palasios se truxo de Huacatanbo a la dicha india Ysabel y ha vuelto a su mala
amistad avra cosa de quatro o cinco meses, con lo qual la dicha india y por tener tres
hijos del dicho Diego de Palasios [testado] niega la verdad deste matrimonio y no
quiere hazer vida maridable con el dicho Nicolas //f.9r// Payco y esta es la verdad de
lo que sabe so cargo del juramento que para ello fecho tiene en el qual siendole leydo
se ratifico y lo firmo conmigo y dixo ser de hedad de mes de sesenta años poco mas o
menos y que no le tocan las generales de la ley que le fueron explicadas.

El bachiller Bernardo de Noboa [rubricado]

Pedro Gutierres de Frias [rubricado]

[Al margen: Testigo Maria Blanca]

En el pueblo de Huarmey en veinte y cinco dias del mes de febrero deste año de mil
y seiscientos y cinquenta y uno para la dicha causa de processo de dicha ynformasion,
parecio ante mi doña Maria Blanca vecina moradora en este pueblo de Huarmey de
quien recivi juramento por Dios y una señal de la cruz en forma de derecho so cargo
del qual prometio de dezir verdad y siendo preguntada por el tenor de la cabessa de

210
Carlos Guillermo Carcelén Reluz

processo, dixo que avra mas de un año y tres meses poco mas o menos que un dia
sobre tarde estando visitando a doña Maria Melendes muger del corregidor don Diego
de Acevedo que aquella tarde se querian ir a sus aciendas de Guacatambo, estando
con la dicha corregidora de visita en la ramada de cavildo y volviendo la cara asia un
lado de la rama[da] vio que de repente avia entrado alli el padre fray Juan de Aguilar
religiosso de San Francisco que al presente era cura interin por el doctor don Juan de
Montalvo y que con el dicho fray Juan estava un indio llamado Nicolas Payco y que
vio salir de asia la cocina de la dicha casa, una india llamada Ysabel y que vio al dicho
padre fray Juan cogerle las manos a los dichos indios //f.9v// y echarles una bendision
y preguntandole la muger del dicho corregidor que es esto padre! Respondio el dicho
fray Juan señora mia quedan estos indios casados y con el suceso tan de repente no se
acuerda con certidumbre si avia con el dicho fray Juan mas indios y jente pero que
mas se inclina a decir que avia jente y indios con el dicho fray Juan y no se acuerda
quienes eran y que la dicha corregidora llamo a su marido el corregidor don Diego de
Acebedo que estava en la sala con Salvador Veltran y con el capitan Pedro de Frias
su marido y el dicho corregidor salio y que le oyo dar vozes con el dicho fray Juan de
Aguilar diciendole que era matrimonio clandestino y que no era valido y que avia de
escrivir al Señor Arçobispo y a sus prelados y el dicho fray Juan le respondio escriva
[omitido Vuestra] Merced o no escriva ellos estan casados solo Dios lo puede desaser
y que aquella mesma tarde se fue el dicho corregidor a sus aciendas de Huacatanbo
llevando presos a Diego de Palasios y a la india Ysabel que los tenia presos por estar
mal amistados y sin aver sabido la verdad deste matrimonio y se llevo la india Ysabel
el dicho corregidor y no se la entregaron al dicho Nicolas Payco hasta agora y avra
quatro meses ha sabido que el dicho Diego de Palasios ha vuelto a la amistad desta
dicha india, por lo qual ella encubre y niega la verdad deste ca[sa]miento y no quiere
hazer vida maridable con el dicho Nicolas Payco y esta es la verdad so cargo del
juramento que fecho tiene en el qual siendole leydo se ratifico y lo firmo conmigo y
dixo ser de hedad mayor de veinte años y cinco y que no le tocan las generales de la
ley que le fueron explicadas.

El bachiller Bernardo de Noboa [rubricado]

Doña Maria Blanca Guerrero de Luna [firmado]

//f.10r//

En el pueblo de Huarmey en veinte y cinco dias del mes de febrero deste año de mil
y seiscientos y cinquenta y un años yo el bachiller Bernardo de Noboa cura y vicario
deste dicho pueblo por el Ilustrisimo y Reverendisimo señor doctor don Pedro de
Villagomez Mi Señor Arçobispo de Los Reyes del Consejo de Su Magestad, digo que
por quanto a mi noticia ha vendio que Nicolas Payco na[tura]l del pueblo de Guambo
anejo deste dicho beneficio contraxo matrimonio segun orden de la Santa Madre
Yglesia con Ysabel de Arroyo cuyo matrimonio hizo el padre fray Juan de Aguilar
religioso del orden de San Francisco como interin que fue del doctor don Juan de
Montalvo cura propietario que fue deste dicho beneficio y por estorvos que a la saçon
tubo de estar amancebada la dicha Ysabel con Diego de Palasios sobre que estoy
haziendo causa de su mala amistad al tiempo y quando se selebro el dicho matrimonio
y assi por mi pedimento que pusso el maestro de campo don Diego de Acebedo

211
Entre hechiceros y amancebados. Lucha…

corregidor deste partido que entonses los tenia presos a los dichos Diego de Palasios
y la dicha Ysabel que los sussodichos Nicolas Payco y Ysabel de Arroyo no estavan
ligitimamente cassados diziendo que el matrimonio era nulo poniendo miedo al dicho
religiosso y llevando el dicho corregidor a la dicha india Ysabel de Arroyo a sus
aciendas que tiene de Guacatanbo en el balle de Guanbacho no se le entrego la dicha
india al dicho Niculas Payco su marido por averse intrometido en la causa el dicho
corregidor, ni el dicho religiosso se atrevio a contradecir al dicho corregidor y
manifestar las circunstancias y previciones echas antes y en el dicho matrimonio
porque le amenaso el dicho corregidor //f.10v// al dicho religiosso avia de escrivir a
Lima contra el padre de que ha resultado no aver hecho el dicho indio Nicolas Payco
vida maridable con la dicha india Ysabel aunque lo pretendio, ni la dicha india despues
aca quiere hazer vida maridable porque volvio al dicho amancebamiento escandaloso
con el dicho Diego [repetido: Diego] de Palasios que porque tiene del susodicho tres
hijos y estar en dicha mala amistad niega al presente aver ella consentido en el dicho
matrimonio por dar gusto al dicho Diego de Palasios y no llevar hijos agenos a poder
de su marido y para que esto se remedie y sea sabidor el Ilustrisimo Señor Arçobispo
de Los Reyes y Su Ilustrisima ordene y mande lo que debo hazer en este casso,ordeno
se resiva informacion de lo contenido en esta cabessa de processo para remitirla a Su
Señoria Ilustrisima para que mejor tenga noticia de aquesta causa y por quanto no ay
notario eclesiastico ni escrivano de Su Magestad ante quien poder hazer examen de
testigos, ordeno declaren ante mi los testigos que yo fuere llamando en virtud de
sensuras y assi lo ordeno mando y firmo.

Bachiller Bernardo de Noboa [rubricado]

[Al margen: Testigo Salvador Veltran]

En el pueblo de Huarmey provincia de Sancta en veinte y cinco dias del mes de febrero
deste año de mil y seiscientos y cinquenta y uno para la dicha cavessa de processo de
la dicha informassion parecio ante mi siendo llamado Salvador Veltran teniente de
corregidor en este dicho pueblo de quien recevi juramento por Dios y a una señal de
la cruz en forma de derecho so cargo del qual //f.11r// prometio de dizir verdad y
siendo preguntado por el tenor de la cabessa de processo desta caussa como en ella se
contiene:

Dixo que avra un año y tres o quatro meses poco mas o menos que estando este testigo
con el maestre de campo don Diego de Acebedo corregidor y justicia mayor deste
partido en las casas diputadas para los corregidores un dia por la tarde dentro de la
sala della parlando con el dicho corregidor pero no se acuerda como ha dias que passo
que estubiesse otra persona adentro a la conversasion y en la ramada y portal que haze
la dicha casa de quincha estava doña Maria Melendes y una hija suya y otra mossa
que la acompañavan estando ella sentada en la portañuela de una litera llamo dando
voses el dicho corregidor que es su ligitimo marido deziendo señor señor no veis
aquesto! Y al ruydo salio el dicho corregidor con este testigo y vio que fray Juan de
Aguilar religiosso del orden de San Francisco que havia oficiado de cura en este
Huarmey por auciencia del doctor don Juan de Montalva su cura propietario tenia
junto a si a Nicolas Payco indio na[tura]l de Huanba y a Ysabel de Arroyo los quales
dos indios se tenian el uno al otro de las manos y que el religiosso dixo entonses solo

212
Carlos Guillermo Carcelén Reluz

Dios puede desatar aquesto y que algunas personas indios en la salida del corregidor
que salio algo alborotado se fueron a toda priessa y no pudo este testigo con el caso
impensado cuydar de quienes eran y que el dicho corregidor dixo en aquella saçon
luego incontinente que aquel matrimonio no era verdadero sino clandestino y que asi
no era valido y volviendose para el religioso le amenaso avia de escrivir contra el al
Señor Arçobispo de Los Reyes y viendo el dicho religioso al dicho corregidor irritado
sin mas advertencia ni satisfacion dixo que el no los avia cassado y como [roto: el]
//f.11v// corregidor estubiese para irse a sus aciendas de Huacatambo se llevo consigo
a la dicha india Ysabel que la avia tenido pressa pocos dias avia dentro de su casa por
averla cogido en mala amistad con Diego de Palasios a quien tubo presso en la carcel
deste pueblo que los cogio en el valle de Congo con cuya acion de averse llevado la
india a Guanbacho el dicho corregidor a sus mesmas aciendas quedo el dicho
matrimonio por averiguar, ni el dicho indio Nicolas Payco pudo conseguir por
entonses el hazer vida maridable con la dicha india y despues aca de quatro meses a
esta parte este testigo los ha visto al dicho indio Diego de Palasios y a la dicha india
Ysabel otra ves amansebados en el dicho valle de Congo y como juez poco ha que es
teniente de corregidor en este pueblo este testigo, los prendio por amancebados y truxo
a este Huarmey donde avisso desta caussa y esta es la verdad so cargo del juramento
que fecho tiene en el qual siendole leydo se ratifico y lo firmo conmigo y dixo ser de
hedad de quarenta años poco mas o menos y que no le tocan las generales de la ley
que le fueron explicadas.

El bachiller Bernardo de Noboa [rubricado]

Salvador Beltran de Figueroa [rubricado]

213
Recibido: 23 de junio de 2014 Historia y Región, Año II, N° 2, Lima (Perú), Nov. 2014: 215-222
Aceptado: 23 de setiembre de 2014 ISSN (impreso): 2309-933X

DOS COYUNTURAS ECONÓMICAS EN EL CORREGIMIENTO DE CONCHUCOS:


LAS MINAS DE CHUQUIVAL Y LAS COMPOSICIONES DE TIERRAS , SIGLO XVII
Two economic circumstances in the township of Conchucos: Mines Chuquival
and compositions of lands, XVII Century

Masaki Sato* Erik Gabriel Bustamante- Miguel León Gómez***


[email protected] Tupayachi** [email protected]
[email protected]

RESUMEN :
El presente estudio es una aproximación de la trayectoria histórica del Corregimiento de
Conchucos en base al análisis de dos coyunturas económicas importantes: la explotación de las
minas de Chuquival y las composiciones de tierras desarrolladas hasta mediados del siglo XVII.
En base a una interpretación de los documentos históricos relativos a las dos coyunturas citadas,
explicaremos los roles desempeñados por los actores sociales (élites locales coloniales y las
comunidades de indios) para comprender la dinámica socio-económica acaecida en este
corregimiento.
PALABRAS CLAVES : Minas de Chuquival, Composiciones de tierras, Corregimiento de
Conchucos, Virreinato del Perú.

ABSTRACT :
The present study is an approximation of the historical trajectory of the township of Conchucos
based on the analysis of two major economic times: the exploitation of mines Chuquival and
compositions of land developed until the mid-seventeenth century. Based on an interpretation
of historical documents relating to the two situations above; explain the roles played by social

*
Licenciado en Historia en la Universidad de Tokio. Asimismo, obtuvo el grado de maestría
en la misma universidad. Actualmente está cursando estudios de doctorado en el Departamento
de Estudios de Área, Facultad de Artes y Ciencias en la Universidad de Tokio. Su línea de
investigación se inscribe en historia política, social y administrativa de la Monarquía Hispánica
del siglo XVII, con énfasis en el Virreinato peruano.
**
Estudiante de Historia de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Director del
CISORE-AOH (ex “Regionalicemos la Historia”). Ha participado en varios eventos
académicos a nivel nacional. Agradecemos a Melecio Tineo Morón, director fundador del
Archivo del Obispado de Huacho, por las facilidades que nos brindó en el acceso a la
documentación utilizada para el presente trabajo.
***
Historiador peruano, graduado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ph. D.
por la Universidad de Columbia (New York). Actualmente se desempeña como docente en
State University of New York, Oneonta. Su línea de investigación comprende la historia
regional enfocándose a conocer la sociedad colonial de Ancash y Huánuco.
Dos coyunturas económicas en el corregimiento…

actors (colonial local elites and Indian communities) to understand the socio-economic
dynamics occurred in this district.
K EYWORDS : Mine Chuquival, Compositions land, Township of Conchucos, Viceroyalty of
Peru.

1. LAS MINAS DE CHUQUIVAL

Si podemos seguir la trayectoria histórica de una región minuciosamente basandonos


en la cierta cantidad de los documentos históricos, delante de nosotros aparecerá un
hecho algo muy natural: una región siempre está en el intercambio con el centro y
otras regiones, y desde el choque entre los contextos dellos se ha producido su historia.
En este sentido Conchucos colonial tampoco no fue excepcional. En su norte a
mediados del siglo XVII, podemos observar el dicho hecho en la forma distinta de su
sur.

En la década de 1630, durante el virreinato del Conde de Chinchón se descubrió un


cerro de plata llamado Chuquival en el repartimiento de Pallasca, norte de Conchucos.
El sucesor de Chinchón, el Marqués de Mancera mudó sucesivamente la caja real de
Huánuco a Conchucos. Este hecho nos cuenta el impacto económico de su
descubrimiento1. La riqueza de sus minas, sin embargo, igual y inevitablemente atrajo
los que no le gustan a la corona: fraudes. Los hermanos de Jacinto y Alonso Manrique,
mineros descubridores del cerro, manipularon la ubicación de los mójones de las
minas y así ganaron muchas piñas sin quintarse. Mancera se dio cuenta de este
problema y lo acusó al rey, a través de lo cual sabemos que en el nuevo cerro rico se
reflejó un conflicto de intereses del centro, Lima. Es decir, detrás de los defraudores
locales fue el tesorero del arzobispado de Lima, Juan de Cabrera y Benavídes 2.
Mancera acusó al tesorero también en torno al conflicto jurisdiccional y al fraude de
diezmo en los viñedos como Ica, Pisco y Nasca3. En este sentido, Lima y Conchucos
compartieron una misma estructura de conflicto.

Para excluir los defraudadores, según el virrey, quien hizo esfuerzos más que los
fiscales de la Real Audiencia de Lima fue Francisco Tello de Guzmán, corregidor de
Conchucos de entonces. No sabemos qué castigos recibieron los hermanos de

1 Archivo General de Indias (en adelante AGI), Audiencia de Lima (en adelante Lima), Legajo
56, n. 7-A, 7-B. De esta mudanza de la caja real, el propio Mancera no reportó al rey.
2 AGI, Lima, Legajo 51, n.8 lib. I, fs.73-76 (3VI1643). Sobre este personaje Lohmann deja una

nota detallada. Guillermo Lohmann Villena, Inquisidores, virreyes y disidentes: el santo y la


sátira política, Fondo Editorial del Congreso del Perú, 1999, pp. 150-153.
3 Como comisario subdelegado del tribunal de la Santa Cruzada, Cabrera y Benavídes intervino

a la jurisdicción del tribunal de guerra. AGI, Lima, Legajo 51, n. 8 lib. I, fs. 3-5v (2VI1643).
Del fraude de diezmos por parte de Cabrera y Benavídes, Ibid. n. 8, lib. I, fs. 62-65v
(10VI1643).

216
Masaki S. - Erik Gabriel B. - Miguel L.

Manrique, pero el hecho de que Mancera no se quejó de ellos nada más cuenta la
contribución enorme por parte de Tello de Guzmán. Así el virrey y el corregidor
lucharon para el fisco real, pero eso no necesariamente significa que ellos tuvieron
buena conducta según las cédulas reales. En 1647, en sus últimos días del gobierno,
Mancera arrendó a su aliado corregidor la administración de Chuquival. Fue un acto
problemático en dos puntos: que un corregidor administre el cerro de plata; violar el
remate para la administración del cerro. Es sugestivo que el corregidor Tello de
Guzmán gobernaba Conchucos por tantos nueve años, excepcionalmente largo y que
su gobierno regional coincidió con el gobierno de Mancera. El virrey iba a acusarse
de estos procedimientos en su juicio de residencia.4 El dicho arrendamiento del cerro
fue el último resguardo o el regalo de despedida por el virrey que iba a dejar a su
virreinato. Así en agosto de 1648 el Perú recivió su nuevo virrey, el Conde de
Salvatierra, y Tello de Guzmán resignó el puesto de corregidor a su sucesor, Joseph
de Idiáquez Isasi5.

El cambio de los virreyes conllevó un cambio de la política virreinal. Es decir, la


corona reconoció el fracaso de las composiciones de tierras que Mancera implusó
activamente y el virreinato de Salvatierra empleó su línea de conducta más pro
indígena6. Como podemos suponer fácilmente, cuando Mancera salió de un lugar, la
estructura de poder en torno a la riqueza minera de Conchucos también iba a
experimentar un cambio. De hecho, este cambio vino casi abiertamente. En setiembre
de 1648, antes de pasar un més de la resignación de Mancera, un fiscal de la real
audiencia de Lima, Juan de Padilla, vino a Pallasca para examinar el homicidio contra
un indio. Padilla expulsó a Tello y sus compañeros quienes administraron el cerro de
Chuquival y lo puso bajo su control. Es sugestivo que Tello dejó testimonio de que el
dicho Padilla fue un miembro de la parte del tesorero del arzobispado de Lima, Juan
de Cabrera y Benavídes7. Más tarde Padilla iba a presentar unos memoriales que
denuncian el estado difícil de la población indígena y así es reconocido como un
defensor de indios en la historiografía, pero, no podemos negar la posibilidad de que
Padilla sagazmente esperara el cambio de la coyuntura política desde adentro de la

4
Lewis Hanke y Celso Rodríguez (eds.), Los Virreyes Españoles en America durante el
gobierno de la Casa de Austria: Perú. tomo. 3, Atlas, 1978, pp. 217-218.
5 De este corregidor, el autor conoce de los documentos de la acusación contra el cura

conchucano, Eusevio de Garay. Archivo Arzobispal de Lima (en adelante AAL), Capítulos,
Legajo 14, Expediente 1, f. 125v.
6 Sobre las composiciónes de tierras durante el virreinato de Mancera y Salvatierra, véase Luis

Miguel Glave, “Gestiones transatlánticos. Los indios ante la trama del poder virreinal y las
composiciones de tierras (1646)”, Revista Compultense de Historia de América, vol. 34, 2008,
pp. 85-106.
7 “[…] es muy notable que el dicho don Rodrigo de Cabrera en esta ocasión públicamente se

haya venido con el dicho vuestro alcalde [Juan de Padilla] de quien es compadre y íntimo amigo
viven y comen juntos en la misma casa de Jacinto Manrique”. AGI, Escribanía de Cámara (En
adelante Escribanía), Legajo 514-B, f. 93. Rodrigo es sobrino de Juan de Cabrera y trabajó
como mayordomo del tesorero.

217
Dos coyunturas económicas en el corregimiento…

audiencia. Es decir, Padilla siguió hábilmente la corriente de la época pro indígena,


de lo cual probaría el hecho de que el propio Padilla también había sido acusado por
muchos caciques e indios pobres de sus excesos8.

Tello de Guzmán ya no tuvo el puesto ni su patrocinador, pero tampoco no vio su


arrendamiento violado en sus narices. Inmediatamente procedió contra el fiscal de la
real audiencia de Lima, y después de tantos veinte años ganó la indemnización de la
corona9. De su largo pleito sabemos que Tello de Guzmán administraba Chuquival
cooperando estrechamente con el cura de Pallasca, Eusevio de Garay10. El propio
Garay, como Cabrera y Benavídes, también poseyó varias minas en el cerro, lo que
está prohibido a los sacerdotes. Sin embargo, para la administración del cerro, la
intromisión de Padilla pareció fatal. Mientras Tello de Guzmán fue expulsado de
Pallasca, en el cerro faltaron los desagües necesarios, así Chuquival fue malogrado.
Aunque esto es discurso por parte de Tello de Guzmán, lo cierto es que la minería de
Chuquival ya no produjo tantas platas en la década de 1650. El virrey Salvatierra
sugerió al rey la supresión del caja real trasladada a Conchucos, lo cual fue aprobado
rápidamente11.

Hasta aquí hemos revisado una historia fugaz de “la fiebre de la plata” en Conchucos,
en lo cual son notables lo temprano y la fuerza con que se reflejaron los cambios
políticos occuridos dentro de Lima a la región. Por supuesto, es obvio que uno de sus
razones está en el hecho de que Conchucos estuvo relativamente cerca a Lima, y
dentro de la jurisdicción de su audiencia 12. Por otro lado, hay que indicar que los
poderes locales quienes se quedaron en la región mantenían una relación algo flexible
entre ellos, aún bajo la influencia de los poderes centrales que siguieron cambiandose.
De las fuentes, por ejemplo, podemos observar que Jacinto de Manrique, minero
acusado por Mancera, después trabajaba en Chuquival bajo la dirección de Tello de
Guzmán13. Del dicho cura Garay, por 1645, fue informado como un cooperador
minero de la parte de Juan de Cabrera, enemigo de Mancera y Tello 14. Entretanto,

8 Coello indica esta imagen paradóxica de Padilla. Alexandre Coello, “Alonso de Solórzano y
Velasco y el patriotismo limeño (siglo XVII)”, Illes i Imperis, núm. 14, 2012, p. 98.
9 AGI, Escribanía Legajo 514-B, 959.
10 AAL, Capítulos, Legajo 14, Expediente 1.
11
AGI, Lima, Legajo 7-A, 7-B.
12 Como un ejemplo para comparar con nuestro caso de Conchucos, citamos un ensayo de

Herzog, en que reflexiona la presencia política de los virreyes en la región más alejada. Tamar
Herzog, “La presencia ausente: el virrey desde la perspectiva de las elites locales (Audiencia
de Quito, 1670-1747)”, en Pablo Fernández Albaladejo (coord.), Monarquía, imperio y pueblos
en la España moderna: Actas de la IV reunión científica de la asociacion española de historia
moderna, Alicante, 27-30 de mayode 1996, Universidad de Alicante, 1997, pp. 819-826.
13 AAL, Capítulos, Legajo 14, Expediente 1.
14
AGI, Lima, Legajo 15. “Testimonio de lo alegado por Don Francisco Tello en la causa
criminal que se le opuso en el tribunal de la Santa Cruzada de Lima mandado dar por decreto
de los señores de la junta del dicho tribunal.”

218
Masaki S. - Erik Gabriel B. - Miguel L.

Tello de Guzmán parece que se arraigó en Conchucos y siguió manteniendo sus pesos
regionales hasta la década de 167015.

2. LAS COMPOSICIONES DE TIERRAS EN LLAMELLÍN

Uno de las consecuencias más nefastas del proceso de colonización fue el declive de
la población andina producto de las guerras de conquista, explotación y de las
epidemias. Esta fractura demográfica hizo que muchas regiones quedaran despobladas
o semidespobladas, como fue el caso de Llamellín. Así, la lucha de las comunidades
andinas por defender sus tierras es un aspecto crucial de la historia de la sociedad
andina colonial. Esta lucha ha sido documentada por historiadores para diversas
regiones y periodos.16
Para poder identificar y redistribuir las tierras abandonadas se organizó la política de
las Composiciones de Tierras. Una de las primeras composiciones de tierras fue
ordenada por el Virrey Francisco de Toledo y llevada a cabo por el Visitador Joan de
Fuentes, quien fue el visitador de toda la región de Huánuco colonial en 1572. En esa
época Llamellín se encontraba bajo la jurisdicción de Huánuco, junto con toda la
región de Conchucos y otras provincias.
Según el documento17, Joan de Fuentes fue el funcionario colonial que se encargó de
la composición de tierras en Llamellín. Los curacas que defendieron la propiedad de
las tierras de la comunidad de Llamellín destacaron que estas tierras habían sido
adjudicadas por el visitador Fuentes y reconfirmadas posteriormente en una revisita
probablemente la realizada por Joan de Cadahalso Salazar en 1590.
Estas composiciones dieron a los llamellinos la propiedad legal de sus tierras ante los
ojos del sistema colonial. Sin embargo, propietarios españoles, frecuentemente,
trataron por diversos medios de arrebatarles sus tierras.

15 Archivo General de la Nación (Perú), Real Audiencia, Juzgado de la Caja General de Censos
de Indios de Lima (en adelante JCGCIL), Legajo 24, Documento 14. “Provision de Agustín
Mauricio Venegas de Villavicencio, juez mayor y privativo del JCGCIL, al general Francisco
Tello de Guzmán, de la orden de Calatrava, corregidor de Conchucos, dándole comision para
que cobre a Jacinto Romero Camaño de Sotomayor cantidad de pesos pertenecientes al
repartimiento de Pallasca y adeudados a la Caja General de Censos de Indios de Lima
(29I1676)”. Es notable que Tello de Guzmán está registrado como corregidor de Conchucos de
otra vez.
16 Steve Stern, Peru’s Indian Peoples: Huamanga to 1640. Madison: University of Wisconsin

Press, 1984; Resistance, rebellion, and consciousness in the Andean peasant world, 18th to
20th centuries. Madison: University of Wisconsin; Luis Miguel Glave, Vidas, Símbolos y
Batallas. La creación y recreación de las comunidades indígenas, Siglo XVI-XX. Mexico:
Fondo de Cultura Económica, 1992. Estos textos son estudios fundamentales acerca del tema
de la resistencia de las comunidades al dominio colonial.
17 AAL. Papeles Importantes. Leg. 7, exp. 26, año 1644, 86fs.

219
Dos coyunturas económicas en el corregimiento…

Los argumentos de los dos lados del juicio


De parte de los llamellinos y, bajo el liderazgo de los curacas don Pedro Pablo
Carguatocto y don Alonso Fernández, se sostenía que era el oidor Pedro de Meneses
quien vendió al capitán Joan Nuñez Solís y a Hernando Castexon las tierras
nombradas Vilcabamba, Yrabamba, Pancalcoto y anexos. Estas tierras eran de la
comunidad y eran de vital importancia para los llamellinos y ellos exigieron que sean
devueltas. Los llamellinos aducen que, debido a que les quitaron sus tierras, las
comunidades aledañas a las mismas, han abandonado esos asentamientos ya que no
tienen suficientes tierras para producir lo que necesitan para su subsistencia.
Joan Nuñez de Solís y sus socios, con el fin de quitarles las tierras a los llamellinos,
realizaron el remate de las tierras en Pomabamba, un pueblo bastante alejado de
Llamellín, exactamente 18 leguas, que en realidad era probablemente algo así como
tres días de camino. Es importante tomar en cuenta que la geografía de Conchucos es
realmente quebrada y montañosa y la mayoría de pueblos están separados por punas,
quebradas, montañas, topografía agreste, múltiple ecologías, etc.
Ante el escribano Álvaro Basilio Ortiz18, primero en el pueblo Pomabamba, se
vendieron 15 fanegadas de las tierras llamadas Vilcabamba que están en camino a
Aczo y luego 35 fanegadas más de las tierras de Vilcabamba y Bamballacta. Así
tenemos que el 9 de agosto de 1645, el capitán Juan Nuñez de Solís, se compromete
a pagar 1,575 pesos de a ocho reales por 35 fanegadas de tierras de las tierras de
Vilcabamba. Este dinero debía ser depositado en las cajas reales de Huánuco. 19 Diez
días después el referido Juan Núñez de Solís se obliga de pagar 150 pesos de a ocho
reales por 15 fanegadas de tierras en Llamellín llamadas Vilcabamba.20 El seis de
setiembre de 1644, el referido Juan Núñez de Solís se obliga de pagar 2,240 pesos de
a ocho reales por la venta de su estancia llamada Chinchobamba y con todo lo que le
pertenece (tornos, un batán y dos telares).21
En Yungay, se vendieron las 21 fanegas de tierras el 28 de diciembre de 1644. Esta
última venta ante el referido escribano y tres testigos Tomás de Ayala, Diego de
Salazar y Antonio Sánchez.
Al cristalizarse la venta de tierras, el protector de los naturales, Francisco Valenzuela
reclamó que los remates de tierra queden como nulos porque han privado a los
llamellinos tierras “necesarias para pagar su sustento y tributos”.

18 El escribano Álvaro Basilio Ortiz era originario de Lima pero sus padres fueron de Mérida,
Extremadura (España). Su padre era español y su madre ¡era mulata! Él era un quarterón. En
su probanza para la confirmación de oficio de escribano, fechada en 1639, afirma que tenía 25
años aprox., y que ha asistido al oficio de escribano público con Diego Sánchez Vadillo. AGI.
Lima 186, Número 38, f. 1.
19 AGN. Protocolo notarial de Álvaro Basilio Ortiz (siglo XVII), 1317, ff. 125-125v
20 AGN. Protocolo notarial de Álvaro Basilio Ortiz (siglo XVII), 1317, ff. 136v-137r.
21 AGN. Protocolo notarial de Álvaro Basilio Ortiz (siglo XVII), 1317, ff. 236r-236v.

220
Masaki S. - Erik Gabriel B. - Miguel L.

A nombre de Joan Nuñez de Solís, el doctor Reyes Quintero Príncipe y Diego


Rodríguez de Guzmán, argumentaron que los indios han sido manipulados por
“algunas personas que tienen mala voluntad y enemiga...” de Joan Nuñez de Solís para
hacer estos reclamos y juicio. Aunque no mencionan quienes fueron estos que ellos
llaman “algunos vecinos de la dicha provincia”, afirman que estos son los que
“intrigan a los indios a que pidan estas tierras”. Concretamente al único a quien acusan
es al curaca Pedro Pablo Carhuatocto de iniciar este juicio con el propósito de
ausentarse y evadir el pago de los tributos del tercio de San Juan. Asimismo, indican
que “otro punto de la relación siniestra” es que es incorrecto sostener que las tierras
son de los llamellinos ya que fueron tierras del Inca y, como tales, el Rey de España
las ha heredado. Afirman que las tierras no son fundamentales para la subsistencia de
los llamellinos y que fueron arrendadas a 180 pesos cada año obligándose a dar “seis
puntas de bueyes, una manada de cabras, y los demás aperos necesarios, más 200
fanegas de trigo por vía de préstamo para sembrar las dichas tierras”. Acusaron al
doctor Alonso Mejía de Estela, cura de Llamellín, que “por rebeldía hizo diferentes
posturas”.
La argumentación del lado de los llamellinos, liderada por el protector don Francisco
Valenzuela, postula que Joan Nuñez de Solís debe devolver las tierras a los llamellinos
porque los referidos ni siquiera tuvieron conocimiento del remate de sus tierras. En
resumen, el protector sostiene que de las 310 fanegadas de las tierras llamadas
Vilcabamba, que fueron rematadas deberían retornarse 50 a los llamellinos quienes
“actualmente las están sembrando y cultivando en virtud de posesión de tiempo
inmemorial”, las otras restantes se pueden rematar.
Los Personajes
Juan Nuñez de Solís. El documento lo describe como un personaje poderoso en la
provincia de Conchucos: “es la persona más rica y poderossa de la dicha provinҫia y
contra quien no tenemos fuerҫa para pleitar”. Existen evidencias de su riqueza e
influencia. Por ejemplo, Nuñez de Solís hizo petición, el 14 de setiembre de 1658,
como dueño de la estancia de San Antonio de Chinchobamba, (Pomabamba),
provincia de Conchucos, para que el cura don Bartolomé de Alarcón Manrique no
cobrará más de dos sueldos a los indios de su estancia. 22 En otro caso tenemos
información de Nuñez de Solís prestando dinero al cura de Pallasca don Francisco de
Ribera Samanez.23 Asimismo, fue arrendatario del obraje de Aurinja, que era
propiedad de la comunidad de Llamellín para 1649.24
Es posible que haya una conexión entre este personaje portugués y Álvaro Cabral ya
que el padre de este, Juan de Agama, era de origen portugués. Los Nuñez de Solis

22
AAL. Curatos. Leg.1, exp.21, año 1640, ff. 3v-4r.
23 El préstamo era de 200 pesos. AAL. Curatos. Leg.1, exp.21, año 1640, f. 1r.
24
AAL. Curatos. Leg.1, exp.26, año 1649, f. 1r. Este expediente refleja el conflicto que tuvo
con otro doctrinero de Conchucos, fray Lucas de Mudarra.

221
Dos coyunturas económicas en el corregimiento…

aparecen en la documentación colonial como abogados de la Real Audiencia. Por


ejemplo, Alvar Nuñez de Solís fue abogado de la Real Audiencia de Lima.
El Oidor Pedro de Meneses aparece como el responsable de vender las tierras al
capitán Nuñez de Solis.
Los Curacas: Don Pedro Pablo Carguatocto, Don Alonsso Xicxiguara, Don Joan
Bautista Xicsiguarac, Don Joan Antonio Paucar y Don Cristoval Xicsivilca.
La documentación muestra que Don Pedro Pablo Carguatocto fue el curaca principal
del repartimiento de Ichohuari y quien estuvo en el remate de las tierras de
Pomabamba.
CONCLUSIONES
Las dos coyunturas económicas –la explotación de las minas de Chuquival y las
composiciones de tierras en Llamellín– desarrolladas en el corregimiento de
Conchucos nos han permitido conocer la complejidad de la dinámica de las élites
locales, las comunidades de indios y el gobierno colonial limeño.

Por un lado, la historia fugaz de “la fiebre de la plata” en Conchucos, gracias a las
minas de Chuquival, nos permitió aproximarnos a las fuerzas con que se reflejaron los
cambios políticos ocurridos de Lima a la región por la cercanía que tenía, además, de
estar en la jurisdicción de su audiencia. Así, los poderes locales quienes se quedaron
en la región mantenían una relación algo flexible entre ellos, aún bajo la influencia de
los poderes centrales que siguieron cambiandose. Esos son los casos del corregidor
Francisco Tello de Guzmán y el cura de la doctrina de Pallasca, Eusevio de Garay.
Por el otro, el estudio de los documentos de las comunidades de Llamellín muestra las
diversas estrategias de defensa, resistencia y adaptación que estas usaron para
mantener la propiedad sobre sus tierras. Los documentos muestran a los caciques
activamente defendiendo y, a la vez, negociando las propiedades de las comunidades.
La defensa de las comunidades, liderada por los curacas, se hizo posible gracias al
aprovechamiento del aparato legal colonial que favorece a las comunidades andinas
encarnados en sus agentes tales como el procurador de indios. Además, a las alianzas
con otros personajes claves del mundo rural tales como el cura de doctrina que en este
caso se puso del lado de los llamellinos. Investigaciones más detalladas proveerán
mayor detalle de esta compleja red de relaciones que se entretejieron y que
posibilitaron las decisiones de poder en el mundo rural colonial andino.

222
Recibido: 9 de mayo de 2014 Historia y Región, Año II, N° 2, Lima (Perú), Nov. 2014: 223-244
Aceptado: 23 de setiembre de 2014 ISSN (impreso): 2309-933X

LA CAPILLA DEL HOSPITAL DE NUESTRA SEÑORA DE LA CANDELARIA DE


H UAURA
Hospital Chapel of Nuestra Señora of Candelaria of Huaura

Miguel Ángel Silva Esquén*


[email protected]

RESUMEN:
Huaura, fundada como villa Carrión de Velasco, conservaba vestigios arquitectónicos de la
época colonial, como era la capilla de Nuestra Señora de la Candelaria, conocida en sus últimos
años como la Iglesia de San Antonio Abad. No obstante, con el transcurrir de los años y el de
un movimiento sísmico, ésta se destruyó. Quedando dicha construcción inhabitable, por
desconocimiento se le demolió para dar paso a una calle, pese a ser considerada como
Patrimonio Cultural de la Nación. Muchos huaurinos desconocen que en dicha capilla eran
enterradas habitantes de la ciudad, los cuales quedaron registrados en el Archivo del Obispado
de Huacho, en la cual podemos encontrar las castas de negros esclavos y sus propietarios,
conociendo además sus características étnicas, así como su procedencia. Este artículo trata de
concientizar a la población de Huaura, de su importancia histórica, de una construcción que no
es visible pero que conserva en el sub suelo parte de su historia, que es rescatado a través de un
fondo documental debidamente resguardado.
PALABRAS CLAVES: Huaura, hospital, casta, entierro, capilla.

ABSTRACT:
Huaura, founded as a borough Carrión de Velasco, preserved architectural vestiges of the
colonial era, as was the chapel of Our Lady of Candelaria, known in later years as the Church
of San Antonio Abad. However, with the passing of the years and an earthquake, it was
destroyed. That being said building uninhabitable; for ignorance it was demolished to make
way for a road, despite being considered as Cultural Heritage of the Nation. Many huaurinos
unaware that in this chapel were buried inhabitants of the city, which were recorded in the
Archives of the Diocese of Huacho, where we find the caste of slaves and their owners, plus
knowing their ethnicity and their origin. This article tries to raise awareness of Huaura, its
historical importance, a building that is not visible but preserved in the sub soil of its history,
which is rescued by a documentary duly safeguarded.

KEYWORDS: Huaura, hospital, caste, funeral, chapel.

*
Investigador de las etapas Pre Hispánico y Colonial. Ha publicado Bautizos y matrimonios en
la antigua villa de Arnedo 1569-1625 y Presencia de españoles, negros y caciques en el pueblo
de San Bartolomé de Huacho 1748-1825.
La capilla del hospital de nuestra…

INTRODUCCIÓN

D
urante la colonia, el cuidado de la salud, al igual que otros servicios, estuvo
determinado por las clases sociales. Así, el español pudiente era atendido en
su propia casa, mientras que para el resto de la población, que en un principio
se encontraban enfermos en plazas y calles, se crearon en Lima los siguientes
hospitales1:

 Hospital de Santa Ana (1550), ubicado en la plazuela del mismo nombre.


 Hospital de San Andrés (1557), entre las calles de San Andrés y la sacristía
de Santa Ana, dedicado a la atención de varones españoles de escasos
recursos.
 Hospital de San Bartolomé (1650), ubicado en la calle San Bartolomé,
dedicado a la atención de negros, sean estos esclavos o libres.
 Hospital de Incurables de hombres (1669), ubicado en la calle de Maravillas.
 Hospital de Incurables de mujeres (1804), ubicado en la calle de Maravillas.
 Hospital de Bellavista, en el Callao.
En los hospitales, además, había hermandades, regidas por reglamentos, orientadas a
prestar la mejor atención a los enfermos. Para tal efecto cada año se nombraba un
mayordomo o administrador para la recaudación del dinero que solvente la atención
de los pacientes.

Así, en el corregimiento de Chancay existían dos hospitales; uno ubicado en la villa


de Arnedo (fundada en 1562, posteriormente conocida como Chancay) que, por los
escritos dejados en los libros de defunciones, seguía funcionando en 1675. Y otro en
la villa Carrión de Velasco (hoy Huaura, fundada en 1596) y que, debido al auge
comercial del valle y a la ubicación estratégica de los pueblos de Végueta, Supe,
Barranca, Sayán y Huacho, necesitaba un mayor espacio para la atención de los
enfermos. Es así que gracias al apoyo del Sargento Mayor Diego de Loza y Bravo,
cuyo cuerpo fue enterrado el 7 de enero de 16742 en la cripta de la iglesia de San
Francisco de Huaura, menciona en su testamento la necesidad de dicho
establecimiento, en un documento del 19 de agosto de 1678, que dice lo siguiente:

“Joan Baptista guerrero albacea y thenedor de Vienes del sargento maior


Diego de losa bravo, en los autos sobre la fundación del hospital que el dicho
difunto mando se hiciese en la Villa de guaura y lo demás digo que por auto
de diez de junio de este presente año se sirvió su de conceder facultad y
Licencia para que se hiciese la dicha fundación con recurrir al Real Gobierno

1
Oscar Pamo-Reyna, “Medicina en la época colonial (1535- 1821)”, en: Medicina y
reumatología peruanas, pp. 43-55.
2
Archivo Obispado de Huacho (en adelante AOH). Libro de Defunciones de españoles
de Huaura Nº 2 (1666-1787).

224
Miguel Ángel Silva Esquén

por lo que toca al Real Patronato y dicho otorgar las escrituras de la dicha
fundación y que dicha se trajese para que se excelencia por lo que la
jurisdicción eclesiástica lo aprobase y en esta conformidad y con decisión de
todos los autos eclesiásticos y el Real gobierno y demás instrumentos
necesarios se a otorgado la escritura que presento con el Juramento y
Solemnidad necesaria, para que se me vuelva, y por que la materia esta
corriente y sin embargo. A usted pido y suplico por presentada la dicha
escritura y se sirve de aprobarla por lo que toca a la Jurisdicción eclesiástica
para que me quede la fundación en utilidad de todo el Reyno y se me vuelva
dicha, para ponerla en el archivo del Hospital, pido justicia” 3.

Tal vez el tiempo pueda permitir encontrar documentación sobre la vida del hospital,
como sí existe de los hospitales de Lima, en donde se conoce el número de pacientes,
personas que trabajaban, como: capellán, médico, cirujano, enfermero, sangrador,
ropero, despensero, cocinero, jeringuero, lavandera, partero, etc. El único dato
registrado en el entierro de la negra Rosa en 1808, en la capilla del hospital de Huaura,
que se menciona como esclava del cirujano Antonio Manrique.

1. CAPILLA DE NUESTRA SEÑORA DE LA CANDELARIA DE HUAURA

Aunque la infraestructura física del hospital de Huaura, no nos acompaña en la


actualidad, es menester recurrir a las fuentes escritas, que afortunadamente se tiene
sobre la capilla. Para el año de 1725, se hizo una de las acostumbradas visitas
pastorales, para lo cual el texto dice lo siguiente:

“En la villa de Guaura en veinticuatro días del mes de Agosto de mill


setecientos y veinticinco años el Ilustrísimo Señor Doctor Don Pedro Morillo
Rubio mi señor obispo de oración Auxiliar de Lima del consejo de Su
Majestad y Visitador General de este Arzobispado por el Excelentísimo
Ilustrísimo Doctor Don Fray Diego Marcillo Rubio Aviñon, mi señor
Arzobispo de dicha ciudad del Consejo de su Majestad en presecusion de su
visita llego a la dicha villa donde fue acompañado toda su vecindad a las
puertas del Hospital de dicha villa Nuestra Señora de la Candelaria y de allí
le llevaron vajo Palio a su capilla por que la Iglesia de dicha villa se halla
actualmente reedificandose en donde llana el Licenciado Don Ignacio
Hidalgo cura ynter de dicha villa […]”4

Según el inventario hecho en 1848, dicha capilla presentaba lo siguiente: Contiene un


altar con cingueleta, con una Ymagen de los Dolores y un Cxucifixo gxande, la Virgen

3
AOH. Curatos de Huaura, 1673-1678, 59 folios.
4 AOH. Estadísticas Parroquiales. Legajo 4, (1905 -1958), Año 1905.

225
La capilla del hospital de nuestra…

con su diadema y estxellitas de plata, su coxazon con siete espadas de id. Y su peana
foxxada en id. Su coxo con su órgano coxxiente5.

El inventario de 1905 menciona que el altar de la iglesia del Rosario (hoy también
destruido) se encuentra en la capilla del hospital:

“Presbiterio: En el se halla el altar mayor de la antigua Iglesia Parroquial que


se destruyó cuya parte céntrica es labrada del mismo tiempo, al cual se le ha
acoplado un remate tiene cuatro columnas también labradas, se encuentran
en el las imágenes de la Inmaculada, Corazón de Jesús, Santa rosa de Lima,
Santa Teresita del Niño Jesús, en la parte alta se encuentran dos ángeles de
regular tamaño, separada del retablo, se encuentra la mesa del altar de
construcción moderna, en la cual se encuentran tres candeleros de metal
blanco, seis de metal amarillo, ocho de madera, dos candelabros, un crucifijo
pequeño para el sacrificio de la santa misa, el altar tiene su instalación
completa de luz en la parte posterior y costado izquierdo del altar mayor
hallan dos rejas antiguas labradas.

Iglesia: Ella contiene veintisiete bancos, dos confesionarios antiguos,


tallados de la iglesia parroquial de San Francisco, un pequeño altar del Señor
Crucificado y un altar portátil, un melodio, a la entrada hay un par de pilas
de bronce antiguo para agua bendita, de la iglesia parroquial hay un pequeño
comulgatorio y reclinatorio, un reloj de pared, catorce cruces para el vía
crucis, la puerta principal es nueva con chapa, en la torre hay tres campanas,
dos de la iglesia parroquial y una de ella encontrándose una en la actualidad
depositada en la casa del señor Genaro Verano.”6

El primer acto funerario realizado en sus criptas data de 1776. En dicha inscripción
se menciona el nombre del hospital:

“En seis de enero de setecientos y setenta y seis años yo el infrascripto


entexxe en este hospital de Nuestra Señora de la Candelaria el cuerpo difunto
de Juana negra esclava de Don Santiago Canseco al parecer de más de veinte
años murió de muerte natural y solo recibió el Santo Sacramento de la
extremaunción por falta de Habla y para que conste lo firme.Fray Juan
Joseph Villanueva”7.

El hospital fue regentado por la Orden de los Hermanos de Nuestra Señora de


Bethlehem, conocida comúnmente como Los Betlehemitas, que fue creada en 1656

5 Ibíd.
6 Ibíd.
7 AOH. Libro N°3, Defunciones de Huaura, f. 80.

226
Miguel Ángel Silva Esquén

en Guatemala por San Pedro de Betancour (Tenerife, Islas Canarias 1620- Guatemala
1667). Esta congregación se irradia al Perú, y es Fray Rodrigo Arias quien se encarga
del Hospital del Carmen de Lima en 1672. Según el libro de defunciones de Huaura,
ésta ya estaba a su cargo en 1815.

En la actualidad, esta capilla se encuentra destruida, pero gracias a los planos


ubicados en la Sociedad de Beneficencia Pública de Huacho, podemos conocer su
área8:

Área del terreno sin construir 558.00 m2.

Área construida ruinosa 306.20 m2.

Atrio de la iglesia 132.80 m2.

Área total 997.00 m2.

8 Plano de la iglesia ubicado en la Sociedad de Beneficencia Pública de Huacho.

227
La capilla del hospital de nuestra…

Cuadro Nº 1
Estadística de los entierros según género en la capilla del Hospital de Huaura entre 1776
y 1857.
Año Hombre Mujer Total
1,776 0 1 1
1,777 1 0 1
1,778 4 0 4
1,780 3 0 3
1,781 1 1 2
1,788 3 0 3
1,789 6 2 8
1,790 3 0 3
1,791 17 7 24
1,792 30 5 35
1,793 10 3 13
1,794 6 4 10
1,795 10 2 12
1,796 12 9 21
1,797 6 7 13
1,798 7 6 13
1,799 3 0 3
1,800 8 5 13
1,801 7 0 7
1,802 12 8 20
1,803 10 3 13
1,804 8 3 11
1,805 12 7 19
1,806 15 9 24
1,807 22 9 31
1,808 20 20 40
1,814 0 1 1
1,815 2 0 2
1,816 0 1 1
1,840 3 0 3
1,841 2 0 2
1,848 1 1 2
1,850 2 0 2
1,851 8 3 11
1,852 1 1 2
1,857 7 4 11
TOTAL 262 122 384
Fuente: AOH. Libros 3, 4 y 6 de Defunciones de Huaura.

228
Miguel Ángel Silva Esquén

Del Cuadro Nº 1 podemos observar que existen años en los cuales no hubo entierros en
las criptas del hospital. Lo más probable es que los pacientes que fallecían en el hospital,
tras ser ingresados y atendidos por alguna enfermedad, eran enterrados en las criptas.
También notamos que 1808 es el año con número mayor de entierros (40); después de
éste, el número de frecuencia de entierros fue mucho menor, hasta casi esporádicos.
Predomina en el total de años el número de varones (262) sobre el de mujeres (122).
Suman un total de 384 personas enterradas.

Cuadro Nº 2
Estadística de los entierros por característica étnica y género en la capilla del Hospital
del Huaura entre 1776 y 1857
Etnia Hombres Mujeres Total
Negro 80 57 137
Indio 113 35 148
Mestizo 62 29 91
Mulato 6 1 7
Asiático 1 0 1
Total 240 111 384
Fuente: AOH. Libros 3, 4 y 6 de Defunciones de Huaura.

En el Cuadro Nº 2 vemos que en las criptas del hospital de Huaura no se enterraron


españoles. Éstos fueron a las iglesias de Virgen del Rosario (hoy destruida) y San
Francisco. Predomina el número de indígenas (148), muy cerca el de negros (137), luego
el de mestizos (91), los mulatos (7), y solo el indicio de los asiáticos con un exponente ya
en la época republicana.

Cuadro Nº 3
Estadística de entierros de negros según castas en la capilla del Hospital de Huaura
entre 1776 y 1857
Castas Hombres Mujeres Total
Angola 1 0 1
Banguela 7 4 11
Bozal 7 5 12
Carabalí 1 2 3
Congo 9 3 12
Criollo 8 1 9
Mina 0 1 1
Zambo 5 9 14
Total 38 25 63
Fuente: AOH. Libros 3, 4 y 6 de Defunciones de Huaura.

229
La capilla del hospital de nuestra…

En el Cuadro Nº 3, nos muestra las castas de negros ubicándose con un mayor número el
de zambo (14), seguidos de bozal y carabalí (12). Aunque el bien de la salud del negro
esclavo o libre debía estar a cargo del dueño, en muchos de los casos esto no se daba.

Cuadro Nº 4
Estadística de varones por edades enterrados en la capilla del Hospital de Huaura entre
1776 y 1857
Característica Párvulo Niño Joven Adulto Anciano Total
étnica
Mestizo 5 3 6 49 5 68
Indio 8 9 9 66 10 102
Negro 8 2 9 44 12 75
Mulato 3 2 0 6 4 15
Asiático 0 0 0 2 0 2
TOTAL 24 16 24 167 31 262
Fuente: AOH. Libros 3, 4 y 6 de Defunciones de Huaura.

El Cuadro Nº 4 muestra el mayor número de varones enterrados, correspondiendo a los


indios (102), seguido de los negros (75), los mestizos (68), mulatos (15) y asiáticos (2).El
número mayores de los adultos (167), seguido de los ancianos (31),jóvenes y párvulos
(24) y niños (16).

Cuadro Nº 5
Estadística de mujeres por edades enterradas en la capilla del Hospital de Huaura entre
1776 y 1857
Característica Párvula Niña Joven Adulta Anciana Total
étnica
Mestizo 7 5 1 13 0 26
Indio 8 6 1 25 1 41
Negro 12 8 5 25 1 51
Mulato 1 2 0 1 0 4
TOTAL 28 21 7 64 2 122
Fuente: AOH. Libros 3, 4 y 6 de Defunciones de Huaura.

El Cuadro Nº 5, muestra que el mayor número de mujeres enterradas corresponde a


las negras (51), seguido de los indias (41), las mestizas (26) y por último las mulatas
(4). Con mayor número encontramos a las adultas (65), párvulas (28), niñas (21),
joven (7) y anciana (2).

230
Miguel Ángel Silva Esquén

Cuadro Nº 6
Estadística de esclavos negros y sus propietarios enterrados en la capilla del Hospital de
Huaura entre 1776 y 1857
Propietario Número
Aguado, Lorenzo 3
Andrade, Agustín 5
Báez, Francisca 2
Blanco, Gabriela 1
Bravo, Pedro 1
Buitrón, Dionisia 1
Camacho, Matías 1
Canseco, Santiago 1
Chirinos, Valeriana 2
Delgado, Francisco 1
Fernández, Tomás 1
Gamarra, Hipólito 1
Genis Terán, Francisco 1
Guerra, Hermenegilda 1
Hospital 2
Herbozo, José Manuel 2
Hidalgo, José Alejo 2
Hurtado, Sebastián 5
Jáuregui, Damián 2
Jiménez, Fernando 3
Laos, Basilia 1
Laos, Cipriano 12
León, Bárbara 1
Lobatón, Marcelo 1
Manrique, Antonio 1
Miranda, Isidro 1
Neri, Patricia 3
Oliva, Melchora 1
Pérez, José 3
Rea, Ana de la 1
Respaldizar, Pío 1
Rivas, Hilario 1
Rivera, José Valentín 1
San Miguel, Juan 4
San Javier, Conde de 1
Sánchez, José Aniceto 1
Serbigón, María 1
Terán, Encarnación 1
Uribe, Andrés 1
Várela, Joaquín 1
Várela, Manuel 3
Varona, Luís 2
Velasco, José 3
Verano, Manuel 3
Vidal, María 1
TOTAL 83
Fuente: AOH. Libros 3,4 y 6 de Defunciones de Huaura.

231
La capilla del hospital de nuestra…

En el Cuadro Nº 6 observamos a los propietarios de esclavos negros enterrados en las


criptas del hospital. El de mayor número es don Cipriano Laos (12), seguido de don
Agustín Andrade y Sebastián Hurtado (5). Resaltan los esclavos que trabajaban en el
hospital (2), a cargo del Conde de San Javier (1) y del sacerdote José Velasco (3).

Comentario aparte, es el lugar de procedencia de los enterrados. Entre los de América,


tenemos: Argentina: Buenos Aires (2). Bolivia: Cochabamba (1). Ecuador: Guayaquil
(2), Cuenca (2). Chile: (5), Valparaíso (1) y Guatemala: (1). También existen dos
procedentes de Asia, un varón natural de Manila registrado en 1807, y un varón natural
de China registrado en 1848.

En lo que respecta al territorio peruano, de las actuales provincias de las regiones del
Perú, tenemos:

 Ancash: Casma (2), Conchucos (8), Corongo (1), Chacas (2), Chiquián (5),
Huaraz (2), Huari (2), Huarmey (1), Huaylas (3), Ocros (1), Piscobamba (1),
Pomabamba (3), Santa (2), Yungay (4).
 Arequipa: Carabaya (1), Yauca (1).
 Cusco: Cusco (1), Tinta (1).
 Huancavelica: Huancavelica (2).
 Huánuco: Huánuco (4).
 Ica: Ica (2), Pisco (1).
 Junín: Jauja (2).
 Lambayeque: Chiclayo (1), Ferreñafe (1), Lambayeque (2).
 La Libertad: Huamachuco (1), Pataz (3), San Pedro de Lloc (1), San Pedro de
Virú (1), Santiago de Chuco (1), Trujillo (1).
 Lima: Acotama (1), Ámbar (11), Aranchay (1), Barranca (6), Cajamarquilla
(1), Cajatambo (5), Checras (11), Chilca (1), Chilcas (1), Gorgor (1), Humaya
(2), Huacho (3), Huancapón (1), Huando (1), Huaura (13), Ingenio (2), Jaiba
(1), Lima (17), Mayobamba (1), Maray (1), Mazo (1), Naván (1), Ornas (1),
Paccho (1), Quintay (1), Quipico (1), Sayán (5), Supe (3).
 Pasco: Cerro de Pasco (2).
 Piura: San Miguel de Piura (1).
De los datos obtenidos observamos, que el número mayor de migrantes, muy aparte
del departamento de Lima, corresponden a la zona norte como los departamentos de
Áncash, La Libertad y Lambayeque. En menor cantidad provienen de las zonas centro
y sur del país.

2. PERSONAS ENTERRADAS EN LAS CRIPTAS DEL HOSPITAL DE HUAURA

06-01-1776- Juana, negra de más de 20 años, esclava de Don Santiago Canseco.


28-11-1777- Mariano, de 30 años, murió de muerte natural.

232
Miguel Ángel Silva Esquén

07-04-1778- Joseph Joaquín Alzador, soltero, natural de Lima.


11-04-1778- Joseph Granados, viudo, natural de Guayaquil.
23-04-1778- Silvestre Cano, de 60 años, casado con María Basilia.
29-05-1778- Bonifacio Gamarra, natural de Huánuco.
24-01-1780- Pobre, casado en Huánuco.
11-02-1780- Joseph.
12-11-1780- Juan Pajuelo.
21-01-1781- Ramona, zamba, esclava de doña Encarnación Terán.
08-07-1781- Basilio León, natural de Huaraz, casado con María Trinidad.
19-08-1788- Simón Gamarra, indio de 47 años natural del pueblo de Huaillacallán,
casado con Juana Teodora, hallado muerto en el camino de las Salinas
de Huacho.
10-07-1788- Agustín, indio forastero, murió de muerte natural.
24-10-1788- Manuel Fructuoso Vergara y Huamán, de 25 años natural de Virú,
soltero.
16-01-1789- María Emma, mulata de 45 años, soltera.
04-04-1789- Fernando Miranda, negro 20 años, de Huaura soltero, esclavo de
Isidro Miranda
22-05-1789- Nicolás Várela, negro libre de 90 años, viudo.
25-05-1789- María Cecilia, mestiza de 30 años, natural de San Pedro en Trujillo,
casada con Vicente Espino, mulato.
14-07-1789- Juan Evangelista, mestizo, natural del pueblo de Huamalíes, casado.
19-07-1789- Manuel Calvo, pardo forastero de 50 años, soltero, murió de muerte
natural en la enfermería del Ingenio.
03-08-1789- Pablo Reyes, pardo libre forastero de 60 años, soltero.
10-08-1789- Manuel, negro Carabalí de 50 años, soltero, esclavo de Doña Ana de
la Rea.
20-09-1790- Cayetano Morte, indio adulto.
27-09-1790- Matías Prudencio, indio adulto.
30-09-1790- Manuel Conga, indio adulto.
13-05-1791- Dionisio Trujillo, indio, 50 años, natural de Llata, casado con María
Espinoza.
20-05-1791- José Nazario, indio de 40 años, natural de Huánuco, casado en Oyón.
02-06-1791- Rafael Veramendi, mestizo de 25, natural de Pomabamba, soltero.
04-06-1791- Jacinta Brito, india de 35 años, natural de Huaylas, casada con Matías
Ángel.
06-06-1791- Bernardina de Laguna, zamba de 35 años, esclava de Julián de los
Santos.
22-06-1791- José de la Cruz, indio de 30 años.
06-07-1791- Faustino Ramos, indio 40 años, natural Pomabamba casado con María
Sipán
10-07-1791- Feliciano Vásquez, indio de 40 años, natural de Santiago de
Conchucos, soltero.
12-07-1791- Manuel Palacín, indio, 37 años, de Ámbar, hijo de Victoriano Palacín.
14-07-1791- Juan Bautista Irazábal, indio adulto, natural de Pataz.
14-07-1791- José Faustino, indio de 30 años, natural de Conchucos.
16-07-1791- María Petrona, india de 35 años, natural de Chiquián, casada con
Ignacio Pérez.

233
La capilla del hospital de nuestra…

30-07-1791- Antonia Catarina, india adulta.


22-08-1791- José Manuel, indio de 30 años, natural de Chiquián, soltero.
24-08-1791- Juan de la Cruz, zambo 35 años, de Chile, esclavo de Manuel Verano,
soltero.
20-09-1791- Marcos Vela, mestizo 48 años, de Mayobamba, casado con María de
la Cruz.
04-10-1791- Viviana Sal y Rosa, mestiza de 35 años, natural de Huaraz, hija de
Crisóstomo Sal y Rosa y María Morales, casada con Bartolomé de
Alzamora.
05-10-1791- Miguel Aire, indio de 39 años, natural de Sayán, soltero.
10-10-1791- Lorenzo Delgado, indio de 45 años, natural de Quintay, hijo de
Bretona Ramos y padre no conocido, casado con Juana Castañeda.
20-10-1791- Martín Guzmán, india de 46 años, natural de Chiquián.
02-11-1791- Joaquín Ferrer, mestizo 30 años, natural de Conchucos, casado.
11-11-1791- Nicolás Ulloa, mestizo 40 años, de Barranca, casado con María
Ronceros.
20-12-1791- Antonio Combillo, indio de 48 años natural de Chiclayo.
06-01-1792- Juan Sánchez, mestizo adulto, natural de Lima.
26-01-1792- Manuel Alcornós, indio adulto, natural de Ámbar, soltero.
27-01-1792- Agustín Ángel, indio de 40 años.
28-01-1792- Francisco Castillo, indio de 39 años, natural de Pomabamba, hijo de
Simón Castillo y Juana López, soltero.
26-02-1792- Pedro Riquelme, indio adulto natural de Paccho.
10-03-1792- Nicolás Sandoval, indio, 48 años, de Congas, casado con Vicenta
González
12-03-1792- María Rodríguez, mestiza de 2 días, hija de Mariana y padre no
conocido
15-03-1792- Leandro Pardo, indio viudo de 50 años, natural de Ámbar.
18-03-1792- Esteban Morales, mestizo de 13 años, hijo de José Modesto Morales
y Melchora, natural de Acocoto.
20-03-1792- Pedro Zelada, mestizo adulto, natural de Pomabamba, soltero.
22-03-1792- Simón Puente, mestizo adulto, natural del Cusco, soltero.
25-03-1792- Juan de Dios Valdez, indio, natural de Lambayeque, casado con
María.
29-03-1792- María Dolores, negra adulta, conga, esclava de Manuel Varela, casada
con Francisco, negro esclavo.
26-04-1792- Bernardo Gil, indio, 60 años, natural de Trujillo, casado con Antonia
Guachi.
26-04-1792- Pablo Escobar, indio de 23 años, natural de Cajatambo, soltero.
27-04-1792- Mariano Fernández, indio de 16 años, natural de Cajatambo.
28-04-1792- Antonio Díaz, indio de 19 años, natural de Aranchay.
17-05-1792- Antonio Meneses, mulato libre de 62 años, natural de Guatemala.
30-05-1792- José Santos Chuquihuanca, indio de 28 años, casado con María Paula
López.
06-06-1792- Mariano de la Cruz, indio, 16 años, de Lima, hijo de José de la Cruz
y María Vergara.
28-06-1792- Manuel Virol, indio, 34 años, natural de Cajatambo, casado con María
Manuela

234
Miguel Ángel Silva Esquén

05-07-1792- Pedro Hurtado, indio de 50 años, natural de Huánuco, soltero.


18-07-1792- José Valdivieso, mestizo de 29 años, de Pataz, casado con Isabel
García.
24-07-1792- Gregorio Collazos, indio de 48 años, natural de Ica, casado con María
Lagos.
27-07-1792- Florentino Rosales, indio de 40 años, natural de Cajamarquilla,
casado con María Chihuana, hijo de Dionisio Rosales y María
Cornelia Guillen.
30-07-1792- Manuela Hermenegilda, zamba libre, 1 mes, hija de Hilaria Rivas,
esclava de José Pérez, comprada esta de María Rivas, quien por
testamento la declaró libre.
04-08-1792- María Marcelina Guizabal, mestiza, 2 años, de Ámbar, hija de Justo
Guizabal y Micaela.
11-08-1792- José María Molina, mestizo 22 años, natural de Chile, hijo de Manuel
Molina y María Pizarra.
28-09-1792- Sebastián Paredes, indio de 46 años.
30-09-1792- Pedro José, indio de 36 años, natural de Chile.
01-10-1792- José Valencia, indio de 33 años natural de Sayán, casado con María
Gómez.
10-10-1792- Manuel Maceda, mestizo de 47 años, natural de Huaraz, hijo de
Dionisio Maceda y Petronila Pérez, casado con Petrona Sánchez.
17-10-1792- Paula del Carmen, india, 58 años, de Huacho, hija de Juan Julián y
María.
22-10-1792- José Gregorio, indio de 50 años.
03-11-1792- Lucas Espinoza, mestizo de 28 años, natural de Tinta en Cusco, hijo
de María Francisca y padre no conocido, casado con María Asencia.
12-03-1793- María Gregoria, india de 20 años, de Lima, casada con Agustín de la
Rosa.
07-05-1793- Nicolasa Cortés, negra libre de 40 años, natural de Huaura.
24-05-1793- Francisco Javier, indio de 52 años, natural de Huancavelica.
27-05-1793- Francisco Espíritu, indio de 40 años, natural de Yungay.
10-06-1793- Lorenzo Campo, indio de Chuca, hijo de Antonio Campo y María
Santuario.
30-06-1793- Juan Pablo, negro de 40 años, esclavo de Joaquín Várela.
10-07-1793- Mariano Garrido, mestizo de 25 años, natural de Cuenca, hijo de José
Manuel Garrido y Tomasa Tafur.
19-08-1793- Asencio Salvador, indio de 72 años, natural de Checras.
10-09-1793- Raimundo Isidro, indio natural de Chilcas en Cajatambo, hijo de
Pascual Isidro y Juana María.
24-09-1793- María Blasa Varela, negra de 32 años, esclava de Manuel Várela,
casada con Pablo Varela.
10-10-1793- Manuel Auta, indio de 40 años, casado con María Matea.
02-12-1793- Juan Bautista, negro criollo de 40 años, esclavo de Manuel Várela,
casado con María del Carmen, esclava.
12-12-1793- Ramón Nonato Huamán, indio de 60 años.
14-11-1794- Tomasa, india adulta.
20-11-1794- Pascual Fajardo, negro criollo, 60 años, esclavo de Juan de San
Miguel, soltero.

235
La capilla del hospital de nuestra…

30-11-1794- Justo Hidalgo, indio de 2 años, hijo de Tomasa Hidalgo y padre no


conocido.
01-12-1794- María de la Concepción, india de 2 años 7 meses, hija de Luisa
Herrera.
09-12-1794- Juan Capistrano Santos, negro de 1 año 9 meses, hijo de María
Sensigo, esclavo de Lorenzo Aguado.
13-12-1794- Justo, negro de 11 días, hijo de María de la Asunción, esclavo de
Lorenzo Aguado.
19-12-1794- Jacoba, negra de 15 días, hija de Ambrosio Verano y María Mercedes,
esclava de Manuel Verano.
21-12-1794- Juana Evangelista, india de 8 meses, hija de Matías Quiroz y María.
24-12-1794- Bonifacio Rosales, indio, 17 años, hijo de Alejo Sipán y María Luisa
Cuentas.
29-12-1794- Francisco Pestaña, mestizo de 8 días, hijo de Manuel Pestaña y Rosa
Menacho.
01-01-1795- Manuela, zamba de 3 años, hija de Catalina, esclava de Pío
Respaldizar.
14-01-1795- Gregoria Palomino, india, 34 años, hija de Manuel Palomino y Juana
Rodríguez.
07-02-1795- Santiago Concepción, mestizo de 2 años, hijo de José Mariano
Contreras y Francisca Banda.
06-05-1795- Carlos Vásquez, mestizo de 21 años, natural de Santiago de Chile.
29-08-1795- Ignacio Azcurra, indio de 40 años, natural de San Miguel de Piura.
04-09-1795- Pablo, negro de 40 años, bozal, esclavo de la hacienda Rontoy,
casado.
23-10-1775- Lázaro Lucio, mestizo, 39 años, de Conchucos, casado con María
Juana.
30-10-1795- Domingo Chabaleta, mestizo adulto, natural de Conchucos.
04-12-1795- Raimundo Prada, mestizo de 48 años.
07-12-1795- Francisco Marcelo, indio de 20 años, natural de Conchucos.
07-12-1795- Gregorio Ojeda, mestizo de 52 años, natural de Valparaíso, soltero.
14-12-1795- Antonio Valdez, indio de 58 años, hijo de Joaquín Valdez y María
Gamarra, casado con Bárbara Salazar.
28-12-1795- Enrique Alvarado, mestizo, 6 años, hijo Simona Ramos y padre no
habido
01-02-1796- Casimira Barrera, negro de 55 años, bozal, esclavo de José Valentín
Rivera.
20-03-1796- Carlos Pascual, indio de 3 años, hijo de Catarme Carlos y María
Presentación.
05-06-1796- Josefa Paucar, india, 40 años, de Ámbar, hija de Marcelo Paucar y
Magdalena Rosas.
07-06-1796- José Martínez, mestizo de 25 años, natural de Chile.
06-07-1796- Petronila Pascuala, india 20 años de Barranca, casada con Baltasar
Fernández
11-07-1796- Miguel, mestizo de 30 años, natural de Carabaya, casado con María
Quisechie.
15-07-1796- María Rosas, negra de 90 años, carabalí.
17-07-1796- Manuel, negro de 30 años, banguela, soltero.

236
Miguel Ángel Silva Esquén

19-07-1796- Pedro Huamán, mestizo de 20 años, natural de Huaylas, hijo de


Francisco Huamán y Catalina, soltero.
01-08-1796- José, negro de 19 años, banguela, esclavo de Marcelo Lobatón.
10-08-1796- Petronila Caballero, mestiza de 30 años, natural de Humaya, casada
con José.
13-08-1796- Cayetano Castañeda, indio, 50 años, del Santa, casado con María
Martina.
19-08-1796- María de Borja Valdez, india de 70 años.
29-08-1796- Antonio Ortiz, mestizo de 59 años, natural de Guayaquil, hijo de
Ignacio Ortiz y Juana Macho, soltero.
07-09-1796- María Manuela Fernanda, mestiza de 30 años, natural de Huaraz.
29-09-1796- Bernardino, indio de 21 años, natural de Huarmey, viudo de Micaela.
20-12-1796- Serapio, indio de 4 meses, hijo de Catarino Carlos y María de la
Presentación.
20-12-1796- Francisco, indio de 7 años, natural de Checras.
25-12-1796- Isidora, mestiza de 6 años, natural de Ámbar.
28-12-1796- María Santos García, mestiza, 9 meses, hija de Liberato García y
Juana Domínguez.
29-12-1796- Matías Zarate, indio de 25 años, natural de Huaura.
10-03-1797- Francisco de la Vega, india de 30 años.
13-04-1797- José Feliz, mestizo de 1 mes, hijo de José Gómez e Ignacia Gomero.
22-04-1797- María Luisa, india de 50 años, casada con Jacinto Hernández.
30-04-1797- Juana Castañeda, india, 30 años, de Quintay, hija de José Castañeda
y María.
26-07-1797- María Matea, india, 35 años, de Cajatambo, casada con Casimiro
López.
16-08-1797- Joaquín, negro de 40 años, bozal, esclavo del hospital, casado con
Gertrudis.
23-08-1797- Luís Sarra, mulato de 65 años.
09-09-1797- María Gala, mestiza de 1 mes, natural de Huaura.
24-09-1797- María del Carmen, negra de 5 años, esclava de Manuel Varela, hija
de Joaquín Várela y Bernarda Varela.
01-10-1797- Petronila, india de 30 años, hija de María Feliciana y padre no
conocida.
03-10-1797- Juan de la Cruz, negro de 80 años, casado con María Antonia Canales.
04-11-1797- María Rufina, india de 14 días, hija de María Jesús Sipán y padre no
conocido.
10-11-1797- Narciso de la Rosa, indio de 3 años, hijo de Ramón de la Rosa y María
Matea.
01-01-1798- María Asencia, india de 40 años.
19-01-1798- Eugenio Garrido, indio de 59 años, viudo de Josefa Guinea, mulata.
29-02-1798- María Mercedes Hurtado, india de 5 meses, hija de Andrés Morales y
María.
30-04-1798- Luís Salazar Aramburú, mestizo, 65 años, hijo de Francisco Salazar y
María.
10-06-1798- Pedro Sosa, mulato de 36 años, natural de Huaura, viudo de Gregoria
Palomino.
17-06-1798- Simón Carrascal, indio de 18 años, natural de Huancapón, soltero.

237
La capilla del hospital de nuestra…

20-06-1798- Estanislada, zamba de 14 años, natural de Humaya, esclava de Ignacio


Blanco.
24-06-1798- María Cecilia, india de 5 años, natural de Ascobamba.
30-10-1798- María de la Trinidad, negra de 50 años, banguela, casada con Marcos
Nicolás, esclava de Bárbara de León.
30-10-1798- Juan Pablo, indio, 2 años, hijo de Casimiro Delgado y María
Fernández.
07-11-1798- León, negro criollo, 50 años, de Huaura, esclavo de Francisca Genis
Terán.
14-12-1798- Josefa del Patrocinio, indio, 2 meses, de Yungay, hija de José Manuel
Villa y María Salazar.
29-01-1799- Manuel Cortés, indio adulto, natural de Guayaquil.
30-04-1799- Juan Benito Sancho, negro criollo de 60 años, soltero.
16-05-1799- Juan de la Cruz Chaupis, indio de 18 años, natural de Ámbar, soltero.
10-07-1799- Cayetano Leiva, indio de 50 años.
06-05-1800- Pascual Rivera, mestizo de 20 años, natural de Huaura, hijo de
Agustín Rivera y Petrona Carrera, soltero.
20-03-1800- Raimunda, negra, 25 años, carabalí, esclava de Hermenegilda Guerra.
19-04-1800- Nicolás Muñoz, zambo adulto, natural de Lima.
20-04-1800- María de la Natividad, india, 49 años, de Yungay, casada con Matías.
22-05-1800- Manuel López, mestizo de 47 años, natural de Conchucos.
18-07-1800- José Alvarado, mestizo de 55 años.
14-01-1801- Romualdo Rubio, indio de 15 años, natural de Santiago de Chuco.
20-06-1801- Prudencio, zambo de 12 años, esclavo de Sebastián Hurtado.
07-08-1801- Manuel Cabello, negro de 80 años, bozal, soltero.
23-09-1801- Hermenegilda, india de 30 años.
17-10-1801- Pedro Paredes, mestizo de 40 años, natural de Ica, soltero.
27-10-1801- Esteban Carabayo, negro criollo de 46 años, soltero.
19-12-1801- Juan Mercado, mestizo de 58 años, natural de Lima, viuda de María
Solís.
27-03-1802- Manuel Kaucapoma, indio de 32 años, casado con Felipa Osorio.
11-04-1802- José María, negro criollo de 70 años.
17-05-1802- Petronila Bazán, mulata libre de 6 años, hija de José Bran y Rosa
Carrillo.
18-05-1802- Manuel Zambrano, mestizo de 30 años, soltero.
20-05-1800- María de los Santos, mestizo de 18 años, natural de Yungay, soltero.
17-07-1802- José Manterola, mestizo de 30 años, natural de Pisco.
26-07-1802- Polinario, mulato libre adulto.
26-07-1802- José, negro de 25 años, bozal, esclavo del Conde de San Javier.
23-08-1802- Lorenzo Calero, mulato libre de 77 años, natural de Lima, soltero.
29-08-1802- María del Carmen Torres, mestiza 6 años, hija de Marcos Torres y
María.
01-09-1802- Petronila del Espíritu Santo, mestiza, 24 años, viuda de Mariano
Caballero.
03-09-1802- Fabián, indio de 28 años, natural de Ámbar, casado con María Josefa.
07-09-1802- Venancia, mestiza de 6 años.
11-09-1802- Silvestra Paredes, mestiza de 32 años, natural de Cochabamba.

238
Miguel Ángel Silva Esquén

30-09-1802- Manuel López, mestizo de 3 años, hijo de José López y Juana


Fernández.
17-10-1802- María Eusebia, india de 6 años, hija de Marcelino Ramírez y Severina
Herrera.
19-10-1802- José, negro de 60 años.
24-10-1802- María Dolores, mestiza de 30 años, casado con Josefa Zabaleta.
25-10-1802- Agustín, mulato de 2 meses, hijo de José Solar y Juana María
Herbozo, esclavo de José Manuel Herbozo.
25-12-1802- María Ángela, india de 4 años.
20-03-1803- Juan Gualberto Utrera, indio de 6 años, natural de Supe, hijo de
Eduardo Utrera y Manuela del Castillo.
14-06-1803- Manuel de la Cruz, indio de 2 meses, expósito.
26-06-1803- Vicente, negro de 78 años, bozal, esclavo de Juan de San Miguel,
soltero.
02-08-1803- Pedro, mestizo de 17 años, natural de Chacas.
25-08-1803- Joaquín Delgado, mulato, 28 años, esclavo de Francisco Delgado, de
Lima.
27-08-1803- Pedro Alcántara, zambo de 18 años, esclavo de Manuel Verano,
soltero.
12-09-1803- Hilario Medina, zambo de 44 años, esclavo de Francisco Jiménez,
soltero.
12-09-1803- Pedro José, negro de 74 años, bozal, esclavo de José Pérez, soltero.
14-09-1803- Josefa Valladares, mestiza de 46 años, natural de Gorgor, hija de
Manuel Valladares y María Blasa Villarreal, soltera.
29-09-1803- Cipriano Sipán, indio de 4 años, hijo de Cipriano Sipán y Gregoria
Montero.
08-10-1803- Isabel, negra, 20 años, bozal, esclava de Fernando Jiménez, casada.
21-11-1803- Rafaela, mulata libre de 56 años, viuda de Domingo Rivera.
06-12-1803- Manuel del Carmen, indio de 6 meses.
27-01-1804- José Segundo, indio de 27 años, de Casma, casado con María del
Castillo.
28-01-1804- José Eduardo Becerra, indio de 29 años, natural de Huaura, hijo de
Dionisio Becerra y Nicolasa Cortés.
05-02-1804- Manuel de Jesús, indio de 14 días.
23-03-1804- Casimiro, negro de 65 años, mina, esclavo de María Vidal, soltero.
25-05-1804- Camila, negra, 6 años, esclava de Valeriana Chirinos, hija de José y
María.
30-06-1804- Manuel Rivas, mulato libre de 8 años.
13-07-1804- María Antonia, negra de 64 años, bozal, esclava de Basilia Laos.
14-09-1804- Manuel Pilco, mestizo de 34 años, natural de Chiquián, soltero.
22-09-1804- Bartolomé, zambo de 5 años, esclavo de Fernando Jiménez, hijo de
Hilario Medina y Bárbara Valencia.
13-09-1804- Basilio de la Asención, mestizo de 28 años, de Santo Domingo de
Huari.
25-11-1804- Teresa, negra criolla de 20 años, esclava de María Cervigón.
17-01-1805- Isidro González, mestizo de 46 años, natural de Ferreñafe, viudo de
María.
19-01-1805- José María, negro de 6 meses, esclavo de Patricia Neri.

239
La capilla del hospital de nuestra…

31-01-1805- Agustín Aldave, mulato libre de 40 años, natural de Lima.


27-02-1805- María, negra, 6 meses, esclava de Luís Varona, hija de José y María.
02-03-1805- Manuel Vergara, mestizo, 25 años, casado con Juana Castillo, de
Ocros.
09-03-1805- Victorio, mestizo de 28 años, natural de Jauja, soltero.
18-04-1805- Francisco, mestizo de 6 años.
02-05-1805- Atanasio, negro de 30 años, banguela, esclavo de Cipriano Laos,
soltero.
07-05-1805- Joaquina Villarreal, mestiza de 45 años, natural de Ámbar, hija de
Manuel Villarreal y Valeria Caldas, soltera.
25-05-1805- Brígida, india de 3 años, de Sayán, hija de Jacinto y Josefa Miranda.
30-05-1805- Rafael, negro de 80 años, congo, esclavo de Juan de San Miguel
02-06-1805- Venancio, mestizo de 30 años, natural de Yungay, soltero.
07-06-1805- Andrés, negro criollo de 4 meses, esclavo de Andrés Uribe.
15-06-1805- Antonio, negro de 25 años, congo, esclavo de Agustín Andrade.
25-06-1805- Petronila Bazán, mulata, 8 años, hija de José Bazán y Rosa Carrillo.
26-06-1805- Francisca, mestiza de 2 años, expósita.
03-07-1805- Magdalena, negra de 6 años, esclava de Agustín Andrade.
19-07-1805- Joaquín, negro de 35 años, banguela, esclavo de Dionisio Buitrón.
31-07-1805- Sebastián de Hurtado, indio de 15 días, hijo de Antonio y María.
19-12-1805- Simona, negra criolla de 6 meses, esclava de Cipriano Laos, hija de
Antonio y María.
10-01-1806- María, negra de 66 años, conga, esclava de José Velasco.
12-01-1806- Vicente, negro criollo de 65 años, esclavo de José Velasco.
22-01-1806- Manuel Sarmiento, mestizo de 56 años, soltero.
14-04-1806- María del Carmen, india, 2 meses, hija de Juana Cayllana y padre no
habido
28-04-1806- Hilario, indio de 1 año y medio, hijo de Josefa Reyes y padre no
conocido.
25-05-1806- Lorenza, negra criolla de 13 años, esclava de Cipriano Laos.
01-06-1806- Santiago Roldan, mestizo de 36 años, de Huando, casado con María.
02-06-1806- Bartolomé, zambo de 74 años, esclavo de Agustín Andrade, soltero.
06-06-1806- Dámaso, negro de 24 años, esclavo de Cipriano Laos, soltero.
27-06-1806- Juana, negra de 22 años, conga, esclava de Agustín Andrade, soltera.
20-07-1806- Bernardo, mestizo de 11 meses, natural de Barranca, hijo de Manuel
Quiroz y Prudencia Medina.
26-07-1806- María, india de 40 años, natural de Conchucos, viuda.
03-08-1806- María del Rosario, zamba libre, 10 meses, hija de Polinario Astudillo
y María.
27-08-1806- Rafael Flores, mestizo de 30 años, natural de Lambayeque, soltero.
02-06-1806- José Doroteo, indio, 12 años, de Supe, hijo de Felipe Neri Velásquez
y María de la Rosa.
03-09-1806- Vicente, negro de 18 años, congo, esclavo de Cipriano León.
12-09-1806- Rafael, indio de 1 mes, hijo de Valentín Tena y María del Carmen
Fonseca.
23-10-1806- Victorino Castro, mestizo de 22 años, natural de Huaura, hijo de Juan
Castro y María Vidal, soltero.

240
Miguel Ángel Silva Esquén

24-10-1806- Juan Hermoso, indio de 70 años, natural de Huacho, casado con


Feliciana.
25-10-1806- Clemente, negro criollo de 30 años, esclavo de José Velasco, soltero.
18-11-1806- Asención, mestiza párvula, natural de Naván.
19-11-1806- Manuela, mulata, 48 años, esclava de Gabriela Blanco, de Lima,
soltera.
04-12-1806- Úrsula, india de 1 año, de Huaura, hijo de Francisco Solari Isabel
Utrera.
23-12-1806- José Antonio, negro de 24 años, banguela, esclavo de Valeriana
Chirinos.
03-01-1807- José de los Santos, negro de 45 años, natural de Buenos Aires, soltero.
09-01-1807- Juan, negro de 19 años, banguela, esclavo de Cipriano Laos.
29-01-1807- José Zamudio, mestizo de 5 años, natural de Barranca, hijo de
Francisco Zamudio y Josefa Medina.
08-02-1807- Petronila Zamudio, mestiza, párvula, natural de Barranca, hija de
Francisco Zamudio y Josefa Medina.
16-02-1807- Julián, mulato de 15 días, hijo de Gabriela, esclavo de Francisca Báez.
20-02-1807- José Manuel Camacho, zambo de 32 años, esclavo de Matías
Camacho.
03-03-1807- José María, mestizo de 9 meses, hijo de Pedro Nuñanero y María
Monzón.
07-03-1807- Sebastiana, negra de 4 días, esclava de Sebastián Hurtado.
26-03-1807- Manuel, negro de 28 años, angola, esclavo de Cipriano Laos, soltero.
02-04-1807- Lucía, negra de 30 años, banguela, esclava de Cipriano Laos, casada
con Tomás.
30-04-1807- Ildefonso, zambo, 56 años, natural de Lima, esclavo de José Aniceto
Sánchez.
12-05-1807- Rafaela, india de 40 años, natural de Yauca, hija de Damián y María
Rafaela.
25-05-1807- Isidro de Jesús, negro de 70 años, congo, esclavo de Melchora Oliva.
31-05-1807- Manuel de la Cruz, indio, 2 años, hijo de Esteban Herrera y Silvestra
Pacheco.
11-06-1807- María Damiana Andrade, india de 40 años, natural de Huasta, hija de
Manuel Andrade y Mariana Chirinos, casada con José Gregorio.
15-06-1807- Francisco Zamudio, mestizo de 46 años, de Pataz, casado con Josefa
Medina
26-07-1807- Toribio Laos, mestizo de 9 años, hijo de Pedro Laos y Manuela
Balcázar.
14-08-1807- Francisco Rodríguez, mestizo de 64 años, natural de Buenos Aires,
casado con Micaela Sánchez.
29-08-1807- Pedro Nuñanero, indio de 42 años, natural de Corongo, hijo de
Pascual Nuñanero y María Sarmiento, casado con María Justa
Monzón.
05-09-1807- Rosa Sandalia, mestiza de 2 días, hija de Manuel Guinea y Bartola
Grados.
15-09-1807- Rudecindo Rosas, mestizo de 19 años, hijo de Ildefonso Rosas y
María, soltero.
18-09-1807- Leandro, indio de 11 años, natural de Santo Domingo de Huari.

241
La capilla del hospital de nuestra…

19-09-1807- María de la Cruz, zamba adulta, hija de Alberta Rodríguez y padre no


conocido, esclava del teniente coronel José Alejo Hidalgo.
30-09-1807- Andrés Corsino, mulato, 70 años, de Huaura, hijo a Atanasia Zañedo.
30-10-1807- María del Sacramento, negro de 34 años, congo, esclava de Sebastián
Hurtado.
31-10-1807- Margarita, negra de 14 años, banguela, esclava de Cipriano Laos.
26-11-1807- Clemente, mulato de 2 días, esclavo de Damián Jáuregui.
27-11-1807- María del Carmen, negra de 30 años, mina, esclava de Damián
Jáuregui.
13-12-1807- Agustín, negro de 3 meses, hijo de Clemente y Estefanía, esclavo de
Cipriano Laos.
18-02-1807- Juan Custodio, chino de 70 años, natural de Manila, soltero.
11-01-1808- Pablo, negro de 14 años, congo, esclavo de Hipólito Gamarra.
29-01-1808- María Magdalena, mestiza de 16 años, natural de Chiquián.
01-02-1808- Gertrudis, negra de 52 años, bozal, esclava del hospital, viuda de
Joaquín.
05-02-1808- Mariana Laos, negra de 16 años, conga, esclava de Cipriano Laos.
09-02-1808- Pedro Martín Andrade, negra de 7 días, hija de Juan Andrade e Isabel,
esclavo de Agustín Andrade.
14-02-1808- Tomás Ochoa, mestizo, 42 años, de Lima, casado con Adriana
Rodríguez
27-02-1808- Catarino Rivas, negro de 1 año 1 mes, esclavo de Hilario Rivas.
28-02-1808- Severina, negra criolla de 1 año, esclava de Patricia Neri.
05-04-1808- Casimira Bravo, negra de 2 años, hija de María, esclava de Pedro
Bravo.
08-04-1808- Ambrosio de la Cruz, indio de 4 meses, hijo de Juan de la Cruz y
María Mesta.
26-04-1808- María Manuela Báez, negra de 8 días, hija de Francisca Báez.
27-04-1808- Dionisia Solís, mestiza de 26 años, hija de Luís Solís y Juana
Huqueño.
03-05-1808- Josefa Miranda, mestiza, 46 años de Acotama, casada con Mariano
Contador
10-05-1808- Pascual Laos, negro de 25 años, esclavo de Cipriano Laos.
11-05-1808- Pedro Celestino, indio de 35 años, natural de Ascobamba.
29-05-1808- Mariano Paredes, indio de 34 años, soltero.
04-06-1808- Manuel Lancha, negro de 34 años, banguela, casado con María del
Rosario, esclavo de Patricia Neri.
26-06-1808- Diego, negro de 80 años, congo, viudo de María del Carmen, esclavo
de José Alejo Hidalgo.
01-07-1808- Francisco Caldas, indio de 36 años, natural de Ámbar,
03-07-1808- Antonio Malpartida, mestizo de 34 años, natural de Huánuco, soltero.
04-07-1808- Gregoria Montero, negra de 28 años, natural de Huacho, hija de
Tomás Montero y María Santos, casada con Cipriano Sipán.
09-07-1808- Joaquín Pajuelo, mestizo de 25 años, expósito, casado con Rosa.
21-07-1808- Basilio Santa Cruz, indio de 54 años, natural de Huaura, hijo de
Aniceto Santa Cruz y María Loza, casado con María Clara.
24-08-1808- María Estudillo, zamba libre de 1 año, hija de Apolinario Estudillo y
María de la Concepción.

242
Miguel Ángel Silva Esquén

25-08-1808- Manuel de Castro, indio, 14 años, de Sayán, hijo de Segundo Castro


y María.
28-08-1808- Pedro Pedroso, mestizo de 40 años.
28-08-1808- María Cecilia Pérez, negra de 1 año, hija de Francisco y María
Dolores Pérez, esclava de José Pérez.
29-08-1808- Norberto Varona, negro de 10 años, esclavo de Luís Varona.
06-09-1808- Rosa Manrique, negra de 7 días, hijo de Antonio y María del Carmen,
esclavo del cirujano Antonio Manrique.
12-09-1808- Clara, zamba de 30 años, natural de Quipico, soltera.
27-09-1808- María del Rosario, negra de 7 meses, natural de Barranca, hija de José
y María.
05-10-1808- Ramón Hurtado, negro de 6 meses y medio, hijo de Ventura y
Catarina, esclavo de Sebastián Hurtado.
15-10-1808- Cayetano, negro de 20 años, banguela, esclavo de Sebastián Hurtado,
soltero.
23-10-1808- Ventura Laos, negra, 3 meses, hija de Toribio y Martina, esclava de
Cipriano Laos.
28-10-1808- Jacoba Mendoza, mestiza de 5 años, hija de Jerónima Mendoza.
28-10-1808- José Eleuterio Quispe, indio de 35 años, natural de Ornas en Yauyos,
hijo de Mateo Quispe y Petronila Rivera, casado con María Juana
Pérez.
08-11-1808- María Micaela, mestiza de 2 años, hija de Ramón Ibarra y Dionisia
Álvaro.
06-12-1808- Manuel Berrotarán, indio de 40 años, natural de Huancavelica, hijo
de José Berrotarán y Eusebia Rivas, casado con María Espinoza.
11-12-1808- Sebastiana Hurtado, negra de 11 meses, hija de Bernardo y Lucía,
esclava de Sebastián Hurtado.
03-01-1809- Lorenzo Tarazona, indio de 25 años, natural de Pativilca, hijo de
María Nicolasa Ramírez y padre no conocido, soltero.
20-03-1814- Valentina Herbozo, mulata de 10 meses, esclava de José Manuel
Herbozo.
01-01-1815- Antonio Verano, negro de 25 años.
03-01-1815- Mariano Laos, mestizo, 70 años, de Sayán, casado con Eufemia.
11-10-1816- María Asención Salazar, mestizo 40 años, de Jaiba, casada con
Jacinto.
08-01-1840- José Hurtado, mulato esclavo de 30 años.
29-01-1840- Pedro Ramos, indio de 50 años.
08-05-1840- Ventura, de 40 años.
03-01-1841- Mariano Navia, indio de 70 años, natural de Cuenca.
03-11-1841- Antonio Delgado, mestizo, de Huaura, hijo de Eusebio Delgado e
Isabel.
18-02-1848- Basilia, esclava párvula.
01-09-1848- Juan Salazar, asiático, arias Parapilla.
29-04-1850- Justo Salazar, negro adulto muerto en Ingenio.
11-02-1850- Juan García, muerto en el hospital.
10-04-1851- Juan Gamarra, indio natural de Huasta.
13-04-1851- Juana Torres, india natural de Jauja.
15-04-1851- Justo Muñoz, indio natural de Cerro de Pasco.

243
La capilla del hospital de nuestra…

17-05-1851- Nicolás Rodríguez, indio natural de Sayán.


22-05-1851- José Salinas, indio natural de Corongo.
01-06-1851- Manuel Berengel, indio natural de Cerro de Pasco.
15-06-1851- Rufino Diego, indio natural de Maray.
19-08-1851- Josefa Garrido, india de 64 años, soltera,
16-08-1851- Antonio Guata, negro de 70 años.
19-08-1851- Gabriela, india de 40 años, natural de Supe.
23-12-1851- Pedro Pablo, negro de 14 años, natural de Mazo,
11-01-1852- Juana Bustos, india casada con Francisco Aguirre.
04-02-1852- José María Utrera, indio de 60 años, soltero.
25-05-1857- Francisco Barda Longa, mayor de 40 años, natural de Pisco, murió de
tisis.
17-06-1857- Enrique Vargas, indio mayor de 25 años, soltero.
04-07-1857- Calixto, negro esclavo de Ingenio, 50 años, casado con Toribia, murió
de diarreas.
08-07-1857- Manuel Almagro, negro esclavo, como de 30 años, soltero, murió de
pulmonía.
30-07-1857- Andrés Quispe, indio, 30 años, de Cajatambo, murió arrojando sangre
por la boca
26-10-1857- María Rita, negra esclava de 80 años.
29-10-1857- Sesión Bahamonte, negra esclava, natural de Lima.
22-11-1857- Joaquina Monteblanco, negra esclava de Ingenio, viuda de 70 años.
20-11-1857- Francisca Salas, negra esclava de 50 años.
22-11-1857- Juan Guadalupe, viudo natural de Lima.
24-11-1857- Rosa, negra esclava de 70 años.

244
Recibido: 23 de junio de 2014 Historia y Región, Año II, N° 2, Lima (Perú), Nov. 2014: 245-256
Aceptado: 23 de setiembre de 2014 ISSN (impreso): 2309-933X

FRANCISCO J AVIER DE ECHEVARRÍA Y SU DESCRIPCIÓN SOBRE EL PUEBLO DE


CAYMA: UN DOCUMENTO DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XIX (AREQUIPA, 1804)
Francisco Javier de Echevarría and his description of the town of Cayma: A
document of early nineteenth century (Arequipa, 1804)

Melecio Tineo Morón* Kelber Jonatan Sánchez Ortiz**


[email protected] [email protected]

RESUMEN :
Las transcripciones de fuentes documentales son de gran importancia para las investigaciones
históricas, pues al ser un medio que permite acceder a la documentación que en muchos casos
limitan al investigador hacer su trabajo. El presente estudio es la transcripción de un manuscrito
del arcediano Francisco Javier de Echevarría sobre el pueblo de Cayma en Arequipa,
elaborándose un previo análisis sobre la importancia de su contenido.
PALABRAS CLAVES : Echevarría, Cayma, Arequipa, Virreinato.

ABSTRACT :
Transcripts of documentary sources are of great importance for historical research, as it is a
medium that provides access to documentation which often limited the researcher to do their
job. This paper is a transcript of a manuscript of Archdeacon Francisco Javier Echevarria,
about the town of Cayma in Arequipa, performed a preliminary analysis of the importance of
its contents.
K EYWORDS : Echevarria, Cayma, Arequipa, Viceroyalty.

INTRODUCCIÓN

E
n la actualidad las investigaciones históricas en el Perú, en sus distintos
enfoques se han incrementado, sobre todo en el rubro de los estudios
regionales. Esto se debe a diversos factores, entre ellos el interés de organizar
y con ello recuperar parte de nuestra memoria histórica a través de los archivos, tanto
locales como regionales, que se mantienen “mágicamente” en el tiempo pese a la falta
de apoyo de las autoridades y los escasos recursos económicos del que se cuentan.

*
Archivero y Director fundador del Archivo del Obispado de Huacho.
**
Bachiller en Historia por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Su área de
investigación se centra en el periodo de fines del Siglo XVIII, en temas sobre la Ilustración, las
expediciones científicas y el naturalismo criollo.
Francisco Javier de Echevarría y su…

Aun así, ante estas carencias, siempre existen personas que se interesan por recuperar
y mantener ese material imprescindible para la construcción (o reconstrucción) de
nuestra historia. Un caso representativo es el del Archivo del Obispado de Huacho
impulsado, organizado, conservado y dirigido por el señor Melesio Tineo Morón,
quien como todos sabemos (los que nos dedicamos a estas labores) ha hecho, y lo
sigue haciendo, un excelente trabajo con dicha institución. Además él es la persona
que ubicó el documento, que transcribimos líneas abajo, en el archivo del Obispado
de Huaraz, que se encuentra en proceso de organización y cuya trascripción nos parece
de vital importancia para el conocimiento en el medio académico, sobre todo para
historiadores encargados de investigar la región sur de nuestro país.

1. SOBRE EL DOCUMENTO

El documento se ubicó en el archivo del Obispado de Huaraz, que como se menciono


líneas arriba está en proceso de organización. Ésta actividad se inicia en el mes julio
del año 2008 por encargo del señor Obispo Monseñor José Eduardo Velásquez
Tarazona, quien encomendó al señor Melesio Tineo Morón1 como tarea principal el
de recoger los libros parroquiales y documentos de las ocho provincias que abarca la
jurisdicción eclesiástica, parte sierra del departamento de Ancash, ésta Diócesis fue
creada el 15 de mayo de 1899 que al inicio comprendía toda la provincias del
departamento de Ancash. El archivo se ubica en uno de los ambientes del seminario
de San Francisco de Sales, lugar de claustro, razón por la cual todavía no hay atención
al público. El año 2009 organizando los fondos documentales del mencionado archivo
se ubica el expediente en mención, escrita por el cura Francisco Javier de Echevarria
en el año de 1804, en el que describe sobre el estado del pueblo de Cayma (Arequipa)2,
bastó una breve mirada para percatarse de la importancia y la riqueza de datos que
manifiesta dicho documento, además del valor de los manuscritos de Echevarria.

2. RESPECTO AL CONTENIDO

Francisco Javier de Echevarria (1748-1826) autor del manuscrito, fue un piqueño, de


la antigua provincia de Tarapacá, (Valencia, 1984: 201) la que entonces se encontraba
dentro de la “jurisdicción de las autoridades políticas y eclesiásticas de Arequipa”
(Espinoza, 2006: 43). Es conocido por su obra Memorias de la santa Iglesia de
Arequipa (1804)3, una de las primeras historias de Arequipa. Dentro de la

1 Es importante mencionar que en la organización del archivo elaborada por el señor Melesio,
le acompaña desde el inicio el profesor Florencio Quito Molina, natural Huaraz.
2 El documento consta de ocho folios, se encuentra en la serie de Curatos, legajo Nº 2 (que

abarcan los años 1800 a 1859), es menester precisar que el expediente no se encuentra
enumerado, solamente ordenado por legajos, llevando un orden cronológico, además aún no se
han elaborado las descripciones correspondientes.
3 Ver: Victor Barriga, Memorias para la historia de Arequipa, Arequipa, Impr. Portugal, 1952,

tomo IV.

246
Melecio T. - Kelber S.

historiografía arequipeña es catalogado de diversa manera, Cabrera dice que “Fue, al


parecer, el primero que examino los Libros del archivo de cabildo”4, así como Zegarra,
quien manifiesta que fue “el historiador más consistente, mejor conformado de la
Arequipa colonial”5, es por eso que su obra es considerada como una de las mejor
documentadas; así como menciona Espinoza:

“Si bien el título [de su obra] indica su intencionalidad de ceñirse a temas


eclesiásticos, su contenido va más allá. Se ocupa en la Primera Parte de hacer
una descripción de todas las provincias que componían el extenso obispado;
mientras que la segunda corresponde al estudio que realizara sobre la Iglesia
en Arequipa representada en su catedral, seminario, obispos y los miembros
de su cabildo.” (pág. 44)

Es interesante ver la tendencia de analizar la composición de las provincias del


obispado, entre ellas está la de Cayma, no se ha alcanzado a revisar en su totalidad la
publicación que hace Víctor Barriga sobre la obra de Echevarría, pues ahí hace una
breve descripción sobre la “doctrina de Cayma”, que según parece es la síntesis de lo
aquí trascrito, pero de lo que si se tiene certeza es de la importancia del manuscrito.

Es significativo comprender que Echevarría se encuentra inmerso en un periodo de


tránsito, tanto político como científico, pues ya desde mediados del siglo XVIII, tanto
en el Perú como en otros lugares de América colonial 6, sobre todo con las llamadas
Reformas Borbónicas creció el interés científico, por ejemplo, de vincular el clima de
un lugar determinado con las enfermedades de la población, o con lo benigno del
territorio y el ambiente para la salud de los mismos 7. El estudio sobre el clima o
fenómenos naturales se reflejaron, en el Lima, en publicaciones oficiales como El
Conocimiento de los Tiempos iniciado desde 1721, bajo la dirección del políglota
Pedro Peralta Barnuevo (Carcelén 2010:327), o entre los más conocidos en 1791, el
Mercurio Peruano -la más importante publicación periódica aparecida en esa década
que acogieron registros meteorológicos.8

4
Espinoza cita a Cabrera Valdes, Ladislao. Documentos Primitivos del Cabildo. Colección de
algunos Documentos sobre los primeros tiempos de Arequipa. Tipografía Caritg & Rivera,
Arequipa. 1924.
5 Ibíd., cita a Zegarra Meneses, Guillermo. Arequipa, en el paso de la Colonia a la República.

Cuzzi y Cía., Arequipa. 1973.


6 Como por ejemplo en el virreinato de Nueva Granada, José de Caldas y la publicación de su

Semanario del Nuevo Reyno de Granada (1808-1810) ver: Nieto Olarte, Mauricio, Paola
Castaño, Diana Ojeda. Ilustración y orden social: el problema de la población en el Semanario
del Nuevo Reyno de Granada (1808-1810). En: Revista de Indias, vol. LXV, núm. 235. 2005.
7 Claro está que existía un trasfondo político, puesto que ello “facilitaría el control [por parte

de la corona española hacia sus colonias] no solo de la naturaleza sino [también de sus] culturas”
Nieto, 2003, p. 418.
8
Usando el seudónimo de Hyparco, Francisco Romero Mateos, religioso de la orden de
agonizantes, publicó registros diarios de temperatura, los mismos que se prolongaron hasta

247
Francisco Javier de Echevarría y su…

El documento trascrito líneas abajo, es elaborado en 18049, éste hace mención


respecto a esta situación, pues dice que Los aires en este pueblo [de Cayma] son muy
puros y sanos á causa de lo elevado de su terreno, y por lo mismo concurren á él
muchas gentes de la Ciudad á recuperar la salud; y a convalecer de sus enfermedades
(fol. 2r).

Esta tendencia interpretativa de carácter naturalista, basaron sus observaciones en


leyes constantes de la naturaleza, así como la aplicación de factores teóricos basados
en los postulado hipocráticos permitían debatir sobre las causas físicas y teóricas
asentadas en datos empíricos (Sánchez, 2002: 261). Todo esto se debió en muchos
casos a la utilización de instrumentos científicos (Seiner, 2004: 17) que permitieron
cuantificar la realidad natural, es decir con el uso del hidrómetro, el termómetro o el
barómetro que desde el siglo XVIII se empezó a difundir en los territorios americanos
los rigores científicos de las investigaciones climáticas que le daban un matiz más
preciso. Para el caso del presente documento, nos hace mención sobre el uso del
hydrometro, llevado a la ciudad de Arequipa por el inglés Don Samuel Curson,
sobrecargo de la Fragata llamada la Romana procedente de Cadiz, y que arribó al
Puerto de Arica por el mes de noviembre de 1810, [llegando a la ciudad de] Arequipa
personalmente reguló por medio del instrumento hydrometro, que el estado de
humedad que goza el pueblo de Cayma respecto de Arequipa es de dos grados y medo.
(fol. 8r) Es importante comprender que ya para inicios del siglo XIX el uso de estos
instrumentos era primordial para comprender tanto la humedad como la altura (usando
el barómetro) del pueblo respecto al nivel de las principales ciudades.

Son muchos los datos que se pueden extraer del manuscrito, de ahí su importancia,
pues sobre el pueblo de Cayma nos apunta información como su demografía, la flora
del lugar, la estructura política del pueblo, así como su arquitectura, así mismo
manifiesta los prejuicios que se mantienen para con los indios, por parte de los
intelectuales, en este caso Javier Echevarria, pues al mencionar que la población de
indígenas del pueblo de Cayma son pobres debido a su embriaguez y ociosidad,
continua con esa larga lista de personajes que ven la situación del indígena como un
factor de inferioridad10. Desde el siglo XVIII las criticas a la naturaleza, que se

1794, es decir casi a lo largo de todo el período en que se publicó el Mercurio. Ver: Carcelen
2011, Seiner 2004.
9 En Lima, dos años después, el Protomédico Hipólito Unanue publicó sus Observaciones sobre

el clima de Lima y su influencia sobre los seres organizados en espacial el hombre. Es


importante recalcar que éste tipo de observaciones se elaboraban ya desde el siglo anterior.
10 Sobre este tema ver: Walker, Charles “Voces discordantes: discursos alternativos sobre el

indio a fines de la Colonia” En: Charles Walker (Comp.), Entre la Retórica y la insurgencia:
Las ideas y los movimientos sociales en los Andes, Siglo XVIII, 1995; Sanchez Ortiz, Kelber
Jonatan, “Ilustración y Discriminación: Cajatambo a través de las paginas del Mercurio
Peruano, fines del siglo XVIII”. En: Historia y Región, Año I, Nº 1, octubre 2013, pp. 243-258.

248
Melecio T. - Kelber S.

traduce en el clima,11 la geografía,12 la flora y la fauna,13 pasará a un discurso aplicado


al hombre americano, y éste es un ejemplo claro de dicha continuidad.

Por otro lado, es interesante la descripción que hace del terremoto del día 13 de mayo
de 1784, la destrucción que causó y el interés que nace por su reconstrucción lo
vincula en sus letras a uno de los personajes importantes de la historiografía
arequipeña, a saber: Juan Domingo de Zamacola y Jauregui, dando esbozos
biográficos de dicho personaje.

Es substancial para nosotros señalar que, el documento transcrito y presentado a


continuación es un gran aporte para la historiografía del presente, caracterizado por
su diversidad temática, tratamos de facilitar fuentes de difícil acceso para algunos
historiadores y con ello, sino impulsar, mantener la continuidad en las investigaciones
históricas, sobre todo en el rubro de la historia regional.

TRANSCRIPCIÓN

Archivo del Obispado de Huaraz, Curatos, Legajo II, S/E, Años 1800-1859.

Carátula //f.1r//: Descripción del pueblo de Cayma, según su actual estado,


dispuesta por el doctor Don Francisco Javier de Echevarria, Abogado de la Real
Audiencia de los Reyes: cura que fue del Pueblo, su patria y Arcediano de esta
Santa Iglesia Catedral de Arequipa, Año de 1804.

//f.2r//

[Título: Descripción del pueblo de Cayma, según su actual estado]

A distancia de un quarto de legua de la Ciudad de Arequipa por la banda del Norte, se


halla un Pueblo nombrado Cayma, cuyo vecindario entre Españoles é indios es de dos
mil almas.

Su situación es tan agradable, que hace ventajas á todos los demás pueblos suburbios.

Desde que se sale del puente de la Ciudad, se va subiendo insensiblemente hasta


Cayma, atravesando el curato de Yanaowara, por entre una numerosa población, de
modo, que es una continuada calle el camino que media.

11 Pauw sostuvo que el clima americano era maligno y determinaba una inferioridad física y
mental del hombre, que era enclenque y en todo inferior al europeo. Nuñez, 1989, p. 28.
12 Raynal criticaba la excesiva altitud de las montañas peruanas.
13 Bufón sostuvo que el puma era un buen ejemplo de la inferioridad americana, por la carencia

de melena, en comparación con el león europeo, además que el primero era más cobarde.

249
Francisco Javier de Echevarría y su…

Los aires en este pueblo son muy puros y sanos á causa de lo elevado de su terreno, y
por lo mismo concurren á él muchas gentes de la Ciudad á recuperar la salud; y a
convalecer de sus enfermedades.

Sus campos se riegan con el agua del rio de Arequipa, sacando de este una grande
acequia á distancia de una legua del mismo pueblo, y es la primera y la más abundante
de agua. Llamase la cequia alta ó de chilina.

La plaza es nueva, quadrada y hermosa en cuyo centro se piensa colocar una fuente.

Tiene cinco entradas, y en cada una su elevado arco de piedra labrada, que la dá una
vista muy agradable.

Tiene asi mismo casa de cabildo en la misma plaza con las Armas Reales grabadas en
piedra, cárcel de bóveda con buena ventilación //f. 2v// y aguas por dentro. Un portal
de arcos de piedra labrada al plano de la plaza, cuyas obras son executadas y costeadas
por el actual cura Párroco.

Las calles se han ensanchado algunas; son de buen piso con acequias de aguas que
corren por todas ellas, pobladas de casas; y en los claros que quedan hay árboles,
elevados sauces, molles, moreras, floripondios y retamas, con cuya frondosidad se
atemperan los ardores del sol y se humedece el anviente.

Este Curato no tiene anexo alguno ni capilla, toda su feligresía se halla bajo de
campana, y en el espacio de dos horas se puede dar vuelta a todo él muy
descansadamente.

Sus vecinos casi todos se ocupan en el oficio de la labranza á ecepcion de algunos


arrieros que trajinan á Lima y á las provincias de la sierra.

No se habla otra lengua que la castellana. Hay una escuela de primeras letras dotada
por el Rey, en donde se enseña gratis á leer, escribir y doctrina Cristiana á todos los
indios.

Para el gobierno del Pueblo, se nombran cada año por el gobernador Intendente un
Alcalde Ordinario de Españoles y otro de indios. Hay un Cacique que recauda el Real
tributo, cuatro Regidores; secretario, carcelero, y segundos Alcaldes ó Regidores, que
todos forman un numeroso Cabildo.

Todos los indios concurren dos días de la semana al rayar el día á la Iglesia á decir la
Doctrina Cristiana, y á oir la explicación del cura ó su teniente, rezar el santo rosario
y cantar las alabanzas a la Virgen.

Los indios de este pueblo, apenas se distinguen de los españoles; son muy la [borrado]
y racionales; y asi //f.3r// ellos como ellas visten el mismo trage que los Españoles. El
principal comercio de este pueblo es el de sus frutos, que se reducen á trigo, maíz,
papas y demás semillas del país.

250
Melecio T. - Kelber S.

Como las gentes de Arequipa sean tan amantes a flores, se proveen de este Pueblo
para todas sus funciones, en las que acostumbran cubrir las mesas de primorosos,
ramilletes y misturas de exquisito gusto, y lo mismo las Iglesias; y las indias de Cayma
llevadas del celo, procuran cultivar sus huertas y jardines con algún cuidado; de modo
que abundan flores en todo el año.

Los jazmines, las rosas, yuncos, margaritas, marimones, caveles, azuzenas, narcisos,
Alelies, Aromos, Minutisas, Peregrinas, y otra infinita variedad, hacen el principal
comercio de las indias de Cayma, á que se agrega la cria de aves, corderos y otras
especies que venden en la Ciudad. Se dan en casi todo el año manzanas, y en su tiempo
las piñas, Camuesas. Hay tambien aunque no con mucha abundancia por la desidia de
sus gentes melocotones, aurimetos, granadas, granadillas, papayas, membrillos,
gindas, ciruelas, uva de Italia, limones, naranjas, nueces, higos, peras y otras especies
de frutas del país. Las hortalizas abundan mucho.

Pero en medio de todas estas proporciones, los indios de Cayma siempre lo fueron y
siempre lo serán pobres y desdichados a causa de su continua embriaguez y ociosidad
para cuyo mal, no alcanzan ningunos remedios humanos.

Cultivan asi mismo algunas plantas medicinales, y tambien las hay silvestres, que no
es de mi inspección el referirlas. De la planta nombrada Tiojuil nijuil [?] Hacen mucho
uso para curar llagas y atajar qualquier //f.3v// cáncer interno ó externo. En los
elevados cerros nombrados Charcani y Chachani que pertenecen á esta jurisdicción
se encuentran minas de plata y cobre y no se trabajan por la poca aplicación de estas
gentes a este genero de trabajo. Las Españolas y Mestizas especialmente las de la
Calle de los Aries son muy buenas ilanderas de algodón y lana, tegen medias finas,
calzetas, verretes y otras cosas, con cuyas manufacturas hallan su subsistencia. Las
indias generalmente se dedican todas á la fábrica de la chicha cuya bebida es el néctar
y el ídolo de indios y españoles. En una palabra este pueblo es uno de los mas
hermosos de todo el Obispado; el de mejor temperamento y el de mejores
proporciones para buscar la subsistencia de la vida, si sus vecinos fueran mas
industriosos y mas aplicados al trabajo.

[Subtítulo: Su Iglesia]

Es de buena y sólida arquitectura de piedra labrada y cubierta de bóveda, con cúpula


o media naranja, con sus correspondientes adornos de Pirámides.

Su largo es de quarenta y ocho varas y el ancho de nueve y tercia.

La puerta principal mira a la ciudad y al naciente del sol; y desde su cementerio, que
está enlosado y empedrado graciosamente, se ve toda la ciudad y se registra la
hermosa campiña de Arequipa y la mayor parte de los pueblos Suburbios.

Su fachada ó frontispicio es hecho con arte, es regular en arquitectura: es de orden


corintio //f.4r// con cuatro columnas proporcionadas dos en cada lado delante de Pilas
todas con sus correspondien[tes] basas alquitrabes capiteles y cornisas.

251
Francisco Javier de Echevarría y su…

En medio; esto es, sobre las cornisas hay un gracioso y bien trabajado nicho en forma
de concha, que al mismo tiempo que sirve de ventana para comunicar luz al coro, se
halla colocada en él, sobre un pedestal de piedra un bulto que representa la Virgen es
la Candelaria de algo más de á vara tambien de piedra, y rematado muy arreglado y
vistoso.

Tiene dos torres, y ambos rematan en forma piramidal. En la primera está colocada la
campana grande, que se oye en toda la feligresía y en la Ciudad, y en la segunda cuatro
menores; y de estas merece atención una pequeña como de tres arrobas muy gastada
por toda la circunferencia de su lado y de hechura irregular. Esta campanita tiene dos
letreros; En el de abajo se lee lo siguiente:

Laudate Dominum in cinbatis bene Sonantibus, y en el de arriba Ave María Gratia


plena. Año del 1582, que por su ancianidad merece se conserve con todo cuidado.

Estas torres están estribadas con dos galerías de á catorze varas cada una y arcos de
Piedra Labrada sobre terraplanes de cuatro varas desde el plano del suelo. La una
corresponde á la Casa Parroquial y la otra tiene el destino de Escuela de primeras
letras. De modo que quando se ilumina el frontispicio de la Iglesia con las galerías,
edificios de la plaza y casa de Cavildo con la casa parroquial hace un aspecto tan
agradable que pudier competir con la Ciudad mas principala.

No se sabe quando comenzó ni acabó la //f.4v// obra de esta Iglesia; porque no hay
letera ni inscripción que lo diga. El incendio que acaecio en la casa Parroquial por los
años de mil setecientos y quarenta devoró todos los libros, papeles y quanto tuvo la
Iglesia en aquel tiempo. Lo que se dice por tradición, es que unas señoras llamadas
las Lagunas, cedieron y donaron todo el terreno que ocupa la Iglesia y huerta
parroquial; Y que á expensas de la señora de Arequipa se edifico toda la Iglesia.

Este Curato, como todos los los demás de los contornos de la Ciudad, fueron
pertenecientes a los Regulares, y fueron servidos por ellos desde la fundación; hasta
que mando el Rey entrasen en clérigos seculares conforme fueran vacando. El último
de los de Cayma fue el Reverendo Padre F. Luis Hurtado de Mendoza del orden de
Santo Domingo, Maestro de su religión, hijo de esta Ciudad quien falleció en el año
de 1777 y se enterró en su convento de Arequipa. Por muerte de este, fue colocado en
él el Bachiller Don Juan Domingo de Zamacola y Jauregui, natural del pueblo de Dima
en el genorio de Vizcaya, hijo legítimo de Don Santiago Zamacola y de Doña Maria
de Jauregui, señores de la casa Solariega, Ynfanzona y mayorazgo del mismo apellido.

Este eclesiástico fue familia de aquel sabio, prudente y desinteresado Prelado el


ilustrísimo Señor Don Manuel Abad Ylana, que falleció en Arequipa en primero de
febrero de mil setecientos y ochenta, y cuya memoria //f.5r// durara por largos años
en los corazones de los Arequipeños con el nombre de Santo y de Padre de pobres, y
cuya vida escribió este mismo cura en un tomo en folio, y la dedico al actual
ilustrísimo Prelado (o)

Como los Regulares llevaron tan á mal el despojo de sus Curatos, miraron con el
mayor abandono sus Iglesias desde el instante que se publicó el Real Decreto.

252
Melecio T. - Kelber S.

La de Cayma se halló maltratada, desmantelada inmunda y sin los precisos para


mantos ni vasos sagrados, y olvidada en un todo la antigua Devocion que los
Arequipeños profesaron en tiempos anteriores a la prodigiosa imagen de la
Candelaria, que se venera en aquella Iglesia.

El nuevo Cura Zamacola, de cuya amistad me lisongeo, tanto por haberla conservado
y cultivado desde nuestra juventud, como por la vana gloria que ambos tenemos de
haber sido hijos de aquel Eminente Prelado, de quien se acaba de hacer mención,
comenzó desde luego a refracionar la Iglesia y la Doctrina, tanto en lo material como
en lo formal, imponiendo gastos que no pudo soportar; tanto mas, que siendo los
indios de Cayma sumamente pobres y desdichados, ni podían ayudarle en cosa alguna,
ni la Iglesia tenia rentas para ello.

Comenzó con la fábrica del órgano, Sagraria, ornamentos, vasos Sagrados, torres y
otras varias obras en que impend[…] mucho dinero. Ya tomaba otro aspecto Cayma,
y comenzaban las gentes de la Ciudad y sus contornos á frecuentar aquella Iglesia,
cuando sobrevino el espantoso terremoto del día 13 de mayo de 1784 cuyos //f.5v//
estragos y acontecimientos de todo aquel año se refieren en otro libro que así mismo
escribió el cura Zamácola y lo dedicó al actual prelado y contraiendome solo á Cayma,
digo, que su Iglesia quedo muy ruinosa, la media naranja y bóveda se tuvieron que
apear; las dos torres que acababan de concluirse según las reglas de la mejor
Arquitectura por dirección del arquitecto italiano Don Carlos Abanchini fue necesario
desatarlas. La casa parroquial cayo por tierra sepultando toda la librería y muebles del
cura. La casa de hospedería con cinco tiendas accesarios, que se acababan tambien de
hacer de nuevo quedaron maltratadas e insencibles.

No es razón que pase en silencio lo que entonces sucedió en la sacristía de Cayma. En


una pieza como de 14 varas con paredes dobles de cal y canto y techo de bóveda. En
los primeros movimientos de tierra se abrió como una granada todo el techo de parte
á parte, de modo que por la grieta cabian tres dedos. Se mantuvo en este estado la
bóveda ocho días, al cabo de los quales sobrevino otro movimiento muy recio, con el
cual se unio en tal conformidad el techo, que no se pudo echar de ver la rayadura, y
asi se mantiene hasta lo presente.

Detrás de la Iglesia, como á dos tiros de fusil, en una media barranca, corrió la tierra
con sus frutos como á distancia de una quadra, y también unos elevados sauces que
había en aquella parte, y quedaron parados como si en aquel mismo parage hubieran
nacido y criado, y asi se mantuvieron en su verdor hasta después de algunos años que
//f.6r// los cortaron. En la misma quebradilla un poco mas abajo botó de las entrañas
de la tierra tanta cantidad de agua, que si hubiera durado algunos momentos mas
habría causado irreparables daños en la misma población que hay hasta el puente de
la Ciudad. Muchas casas de Españoles e Indios quedaron también arruinadas en aquel
calamitoso día.

En este estado quedo Cayma en el año de 1784, y en circunstancias tan críticas, ya


que se deja entender cuanta había sido la consternación de sus gentes.

253
Francisco Javier de Echevarría y su…

Pero no se abató el ánimo de este cura, antes bien, con un corazón magnánimo, y
usando de su genio naturalmente laborioso y desinteresado, emprendió la refacción de
la Iglesia; lo que verificó en el término de dos años, sin haber pensonado al público,
a la real hacienda, ni haber pedido un real de limosna: habiendo sido la Iglesia de
Cayma la primera entre todas las de la ciudad que se vio reparada y concluida. Luego
hizo las torres aunque no de tanto merito como de las primeras. Formo plaza y abrió
nuevas calles terraplenando otras. Fabrico cárcel de bóveda y casa Parroquia con todas
comodidades, y estando trabajando la casa de Cabildo, fuí destinado por el actual
Ilustricimo Prelado y el Caballero intendente Don Antonio Alvarez y Jimenez, para
que diese principio á la fundación de la nueva Iglesia Parroquial y Pueblo en el Valle
de Socabaya, distante, dos leguas de la Ciudad, cuya [sobrescrito, ilegible] le acarreo
infinitos trabajos, gastos y muchísimos sinsabores.

En el espacio de dos años conluia aquel la Iglesia, la alajó, y la dejó con todos los
paramentos //f.6v// necesarios, torre con cuatro campanas; casa parroquial muy
cómoda, y formado el pueblo con plaza y nuevos caminos reales por el mismo pueblo;
como todo se refiere por escrito en la historia de Socabaya, que escribió el mismo cura
y la dedico al mismo señor Ilustrícimo Prelado regresando a su casa a los dos años,
llegó la decisión del Rey, para que se verificase la división territorial de los curatos
suburbios, cuya instancia inicio y seguía hasta su conclusión en el real y supremo
Consejo de Indias el cura de Cayma, sin que los demás curas interesados hubieran
tomado partido, sin duda por miedo de los que por sus fines particulares se oponían
a la tal división territorial, ni concurria con gastos algunos. Verificada que fué la otra
división territorial a pesar de las mayores contradicciones, y agregados todos los
españoles y Mestizos de la comprinsión de Cayma a aquella parroquia, que antes
correspondían a la Catedral; pensó seriamente el cura Zamacola en dar otra forma y
mayor amplitud á la Iglesia.

En efecto se la han añadido últimamente dos naves, una en cada costado, como
paredes muy dobles de piedra labrada y cubiertas de bóveda, y cuatro áreas, dos por
banda, para la correspondencia de las naves con el cuerpo de la Iglesia.

Se han quitado los retablos y altares del cuerpo de la Iglesia, que la oprimían
demasiadamente, y ha quedado solo el Retablo mayor, y en toda la circunferencia
asientos de madera pintados de firme y toda enladrillada de nuevo. Cada nave tiene
tres retablitos pequeños sobre mesas de piedra labrada a la romana, que no ocupan
sitio alguno, y cada nave tiene su tribuna, órgano, y pulpito. La una está dedicada al
señor San José, con puerta a la ante-sacristia, y otra mayor al patio //f.7r// de la casa
Parroquial, y la otra á las benditas ánimas del purgatorio. Cuando se abrieron los
cimientos de la nave del señor San José, se encontró a la profundidad de dos estados
un sepulcro en forma de ataúd de tres piedras labradas y sus tapas también de piedra
solagneadas con argamasa de cal. Al destapar el sepulcro se vio clara y distintamente
por todos los circunstantes un cuerpo con los brazos cruzados, más a penas le
comunico el aire de fuera, cuando en un instante se desapareció y se convirtió en nada,
causando no poca admiración á muchos de los circunstantes. Se infiere que en este
parage pudo haber estado la capilla primitiva antigua, pero como no tenía ni letrero ni
año el sepulcro, no se pudo averiguar de quien fuese ni de que fecha. Este sepulcro lo
tiene destinado para descanso del cuerpo del actual cura Zamacola según lo ordenado

254
Melecio T. - Kelber S.

en su testamento. Posteriormente se acaba de fabricar al costado de la iglesia un bien


formado y agraciado campo santo a cielo raso con puerta a la capilla de ánimas en
cuyo altar se colocó un cuadro de mérito, que representa la virgen del Carmen con las
ánimas en su retablito dorado y su campana.

En medio de este campo Santo hay un jardincillo pequeño con varias plantas
aromáticas, y en las cuatro esquinas, sus tinajas a jarrones con […] y otras flores y en
los días de lunes se dice misa en esta capilla. Y este es el primer campo santo que se
ha convertido en todo este obispado, con cuyo auxilio quedan aseadas y limpias, y sin
mal olor los templos de Dios. Ocupa el centro de este campo Santo un frondoso y
melancólico molle, que siempre se mantiene verde //f.7v// La iglesia de Cayma está
dedicada al señor San Miguel Arcángel que es su Patrón.

En esta iglesia; esto es, en medio del altar mayor, sobre el sagrario en un hermoso
carmarin nuevo, se halla colocada la prodigiosa Imagen de la Purificación, que con el
título de la Candelaria de Cayma, se honora en este templo, y es tradición constante
de los mayores, ser una de la imágenes originales, con que el señor emperador Carlos
V enriqueció estos reynos, y con cuyo simulacro ha tenido una grande fe en todos
tiempos Arequipa y sus Provincias, acudiendo a su protección en todas sus
necesidades espirituales y temporales como lo dan a entender los votos de los fieles
en los muchos cuadros de pinturas que lo anuncian, y se hallan colocados por las
paredes de la misma iglesia .

El retablo mayor es de tres cuerpos, todo de cedro, su escultura aunque antigua tiene
mérito. Esta dorado á expensas por la mayor parte del ilustricimo señor Don Juan de
Cavero Obispo que fue de otra ciudad y bienhechor de Cayma para cuya conclusión
dio este Ilustricimo dos mil pesos. Tiene la iglesia una lámpara grande de plata, dos
custodias y suficiente número de cálices para proveer a los muchos sacerdotes que
frecuentan aquella iglesia especialmente en los días sábados. Se halla proveida de
costosas ornamentos, y de todo lo demás concerniente al culto divino y la música del
coro es en día muy regular. Merecen atención varios cuadros que en estos últimos
años se han colocado en la Iglesia de Cayma. //f.8r// Del San Bautista bautizando al
señor en el Jordan, que se halla en el bautisario en su retablito dorado y es de cerca de
dos varas.

En la Nave de las Animas un señor atado á la columna del tamaño del natural, y otro
menor del señor de la paciencia. Una dolorosa á de medio cuerpo en el Altar de San
Antonio pintada en tabla, Dádiva de un señor antiguo Canónigo llamado Arnao, según
lo expresa el letrero que se vé á su reverso, Una resurrección de Lázaro que se halla
colocado en la coronación del retablo de la Sacristia, regalado últimamente por el
Comandante de Marina Don Antonio Granados.

Otras pinturas se ven aunque no de tanto merito; pero trabajadas en tiempo que reinaba
el buen gusto a la pintura. Se ven asi mismo en la Iglesia de Cayma dos Navios con
su artillería colgados de las cronisas; Algunas banderas, y entre estas una grande de
doze varas, que ahora cinco años regaló el Capitán Don Domingo de Orue, cuando se
batió y apreso dos Fragatas Inglesas en las islas de los Galápagos, en cuyo

255
Francisco Javier de Echevarría y su…

reconocimiento envió desde el puerto de Quilca esta bandera con las insignias de la
Nación Británica Don Francisco Javier de Echevarría.

El inglés Don Samuel Curson, sobrecargo de la Fragata llamada la Romana


procedente de Cadiz, y que arribó al Puerto de Arica por el mes de noviembre de 1810,
habiendo venido //f.8v// a Arequipa personalmente reguló por medio del instrumento
hydrometro, que el estado de humedad que goza el pueblo de Cayma respecto de
Arequipa es de dos grados y medo.

Asi mismo mediante otros instrumentos, y un famoso Barómetro termontero observó


en este mismo Pueblo de Cayma, que su altura respecto al plano de la Ciudad es de
docientos once varas, y dos tercias, lo que se advierte para satisfacer la curiosidad de
los venideros.

[Subtítulo: Charcani]

Charcani la casa, el Barómetro cayó a 2 pulgadas y ¾ de una linia, y el Termómetro


a 58 quedó de resultar 760 varas de altura sobre la plaza mayor de Arequipa. El
Hydrometro quedo en 2 y 5 sentecimos siendo 25 sentecimas mas seco qe Arequipa
siendo dia claro.

El incendio que acaeció en la casa Parroquial por los años de mil setecientos y
cuarenta, devoro todos los libros, papeles y cuanto tuvo la iglesia en aquel tiempo.

256
Recibido: 28 de junio de 2014 Historia y Región, Año II, N° 2, Lima (Perú), Nov. 2014: 257-262
Aceptado: 23 de setiembre de 2014 ISSN (impreso): 2309-933X

FUENTES PARA LA HISTORIA DE CASTILLA-PIURA: PERO M ORENO CASTRO Y


LA HUELGA EN LA M UNICIPALIDAD DE C ASTILLA -P IURA . LA TOMA DEL
LOCAL , EN DICIEMBRE 1965

Sources for the History of Castilla-Piura: Pedro Moreno Castro and the strike in
the Municipality Of Castilla-Piura. The takeover of the local, in December 1965

Raúl Adanaqué Velásquez*


[email protected]

RESUMEN :
El objetivo de este trabajo es ofrecer a la comunidad académica un capítulo inédito, del texto
autobiográfico, de quien fuera uno de los líderes fundadores del pueblo “El Indio” en Castilla-
Piura. Nos referimos a la participación de Pedro Moreno Castro (1930-2006) en la huelga
desarrollada en la Municipalidad de Castilla-Piura. Quien, como luchador social a carta cabal,
nos dejó muchas enseñanzas, entre ellas, y la principal, no embriagarse de poder ni enriquecerse
aprovechando la condición dirigente. Vivió siempre en su humilde hogar en la calle Amazonas,
al lado de sus 12 hijos y varios nietos.
PALABRAS CLAVES : Historia social, Huelga de Castilla-Piura, Pedro Moreno Castro, pueblo
“El Indio”.

ABSTRACT :
The aim of this work is to provide to the academic community an unpublished chapter, from the
autobiographical text, who was one of the founding leaders of the village "El Indio" in Castilla-
Piura. We refer to the participation of Pedro Moreno Castro (1930-2006) in the strike
developed in the Municipality of Castilla-Piura. Who, as a social activist through and through,
gave us many teachings, including the principal, not intoxicated with power and taking
advantage of the ruling rich condition. He always lived in his humble home on the street
Amazonas, next to his 12 children and several grandchildren.

K EYWORDS : Social History, Castilla-Piura Strike, Pedro Moreno Castro, village “El Indio”.

INTRODUCCIÓN

E
stas líneas son para presentar un capítulo inédito, del texto autobiográfico, de
quien fuera uno de los líderes fundadores del pueblo “El Indio” en Castilla-
Piura. Además, Pedro Moreno Castro (1930-2006) fue mi tío. Un luchador

*
Historiador y docente en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Especialista en
fuentes históricas coloniales y republicanas.
Fuentes para la historia de Castilla-Piura: pero…

social a carta cabal. Nos dejó muchas enseñanzas y la principal no embriagarse de


poder ni enriquecerse aprovechando la condición de dirigente. Vivió siempre en su
humilde hogar de la calle Amazonas (Castilla-Piura), al lado de sus 12 hijos y varios
nietos.

Recuerdo mucho cuando visitaba su casa en las vacaciones de verano. Siempre era
consultado por los comuneros de Malinguitas para que interceda en la defensa de los
abusos cometidos por los usurpadores de tierras, por los trabajadores despedidos y por
muchos luchadores sociales que, como él, se fajaban por el proletariado y se
encontraban perseguidos o encarcelados. Muchas veces llegó a Lima en busca de
justicia. Ingresó al Congreso a entrevistarse con los representantes por Piura. Fue
amigo de Alfonso Barrantes Lingán, a quien lo recibió en su casa. Y, como todo
luchador comprometido fue encarcelado muchas veces.

El maestro Miguel Maticorena, en su libro La Comuna de Piura y Chalaco.


Montoneras 18831 reclama que la Universidad de Piura u otra institución que tiene
local en sus calurosas tierras, inicie la redacción de la historia de Castilla. Además,
dice haberle entregado copia de 80 cartas de su padre, Víctor Maticorena Molero, al
general PNP Eudocio Iván Vegas Pérez porque prepara un trabajo sobre Castilla. Lo
aquí presentado es un pequeño aporte del líder Pedro Moreno Castro.

1. ASÍ EMPIEZA LA HISTORIA

Entré a trabajar a la Municipalidad de Castilla el día 14 de Setiembre de 1960, en


aquel tiempo era alcalde de nuestro histórico y pujante pueblo el doctor Jorge Gallo
Silva.

Mi trabajo en el municipio consistía en conducir un carro recolector de basura.


Durante la gestión del alcalde Gallo, mi labor se desarrolló sin ninguna interrupción
que mellara mi compromiso a favor de la comunidad.

Después de la importante gestión de nuestro recordado burgomaestre, fue


reemplazado en el cargo por el señor Manuel Gallardo Juárez. Durante este gobierno,
como se vera más adelante, se sucedieron acontecimientos que nos mantuvieron en
constante enfrentamiento, por una parte las autoridades y, por otra los trabajadores.

La historia política del alcalde Gallardo se inicia al lado de la clase obrera, ya que el
mismo era parte de ella. Nuestro personaje, en un primer momento, me causó grata
impresión pues, era un hombre modesto y muy amigo de la clase obrera por lo que a

1
Miguel Maticorena. La comuna de Piura y Chalaco. Montoneras 1883. Lima: Ediciones Copé
de PETROPERÚ, 2014, pp. 98-102.

258
Raúl Adanaqué Velásquez

nosotros, los trabajadores, nos llenó de expectativa su llegada al municipio. Nunca


imaginamos los conflictos que vendrían posteriormente.

Luego de un tiempo transcurrido en la gestión del alcalde Gallardo, se vislumbraba el


inicio de un conflicto entre los trabajadores y las autoridades municipales. Mientras
tanto, el pueblo católico iniciaba los preparativos para celebrar la navidad del año
1965. Por su parte los trabajadores de nuestra patria recibían en sus centros de trabajo
su respectiva gratificación y que los acercó a las tiendas comerciales con el objetivo
de adquirir juguetes y regalos para sus hijos y familiares incluso los gastos propios
de la noche buena.

Todo lo contrario sucedía en la Municipalidad de Castilla, el señor alcalde se negaba


a darnos la gratificación, que por ley nos correspondía, alegaba que no había “plata”
como también utilizó este alegato para no efectuar un reintegro pendiente. Ante esta
justificación municipal propusimos que nos diera, por lo menos, algo a cuenta, cosa
que tampoco aceptó. Tal actitud nos llevó a un estado de desesperación, obligándonos
a tomar medidas de fuerza.

La medida de fuerza tomada, fue luego de reuniones efectuadas en asamblea


extraordinaria conjuntamente entre obreros y empleados. Ahí, acordamos iniciar una
huelga con la toma del local municipal y al alcalde como rehén, la situación se tornaba
cada vez más delicada, empero no cabía otra alternativa, en la defensa de nuestros
intereses laborales. Asimismo, sabíamos lo que nos esperaba pero, primero la plata
para los frijoles por ello, no retrocedimos a la medida tomada.

Nosotros nos organizamos en una comisión de huelga, integrada por Alberto


Guaylupo, secretario del alcalde; Alberto García, Jefe de los Registros Civiles y por
el autor de estas notas quien fue elegido Jefe de Grupo. Así ideamos una estrategia de
huelga.

Acordamos asistir todos los comprometidos el día siguiente, 23 de diciembre, a


nuestro centro de trabajo. Siguiendo con el plan, todo lo comenzaría a la llegada del
alcalde. Cuando llegó, inmediatamente paralizamos las labores, cerramos las puertas
y las aseguramos con fuertes candados. Una vez aseguradas las puertas, nos dirigimos
a la autoridad municipal en busca de una solución. Ahí le dijimos que si solucionaba
el impase sobre nuestro problema, en relación a la gratificación o de lo contrario el
reintegro, quedaría inmediatamente libre. Tercamente nos contestó que no había plata.

Todo el municipio se paralizó, obreros y empleados estábamos unidos por una causa
justa. Inmediatamente después nos concentramos en el salón de actos que estaba en el
segundo nivel. Momentos después me comunicaron que el administrador del mercado
de Castilla continuaba laborando, salí por la puerta posterior y me dirigí al centro de
acopio y le increpé por su traición, lo obligué a que me acompañara al local donde

259
Fuentes para la historia de Castilla-Piura: pero…

estábamos reunidos. En el lugar dejamos encargados a dos obreros para un caso de


emergencia.

Cuando regresé al Concejo me di con la ingrata sorpresa de no encontrar al alcalde,


nadie se responsabilizó ni explicó cómo había salido.

El concejal Eulogio Núñez, adicto al régimen ya se había movilizado, logró traer una
dotación policial fuertemente armada, la población al observar movimiento policial se
concentró en la plazuela Montero, la misma que está ubicada frente al municipio. El
pueblo al tener conocimiento de los motivos de la huelga nos brindó su apoyo en
forma desinteresada. Era la primera vez que un hecho de esta naturaleza se registraba
en nuestra localidad de Castilla.

Nosotros, mientras tanto, en el interior del local estábamos en constante reunión y


todos manifestábamos proseguir la luchar hasta lograr nuestro objetivo. La consigna
era ni un paso atrás. Mientras tanto Núñez seguía trayendo refuerzo policial.

El jefe policial que estaba al mando, enterado que era el que dirigía el movimiento de
protesta pidió dialogar conmigo. Este pedido fue aceptado por mi parte, pero, con
ciertas precauciones desde una pequeña ventana de la puerta principal. En ese
momento me advirtió que podía ir a la cárcel varios años, haciéndome responsable de
los daños en las oficinas del Concejo, recalcando que podían sufrir daños las
instalaciones de la tesorería, los archivos, los registros civiles y otras. Me exigió que
entregáramos el local, al terminar el diálogo me dio un plazo de media hora,
inmediatamente subí a consultar la propuesta con mis compañeros. La respuesta era
la que esperaba, es decir, un rotundo y contundente no. Así, entonces, no
abandonamos el local.

Nuevamente, el oficial a cargo se entrevistó conmigo, conminándonos a abandonar el


local y, en esta oportunidad nos dio un segundo plazo de cinco minutos, de lo contrario
tomaría medidas de fuerza para obligarnos a desalojar el local municipal.
Inmediatamente subí al segundo piso informando a mis compañeros de trabajo lo que
nos podía suceder si ingresaba la policía. Al mismo tiempo pudimos apreciar que
había nerviosismo entre la población que se encontraba apostada en la plazuela
Montero. Lo que también se verificó fue que los comentarios eran de apoyo a nuestra
justa medida de lucha, sabían que nuestra causa era justa y culpaban al alcalde como
el único responsable de los hechos como también de lo que vendría.

Ya en nuestra concentración me encargaba de dar aliento y ánimo a mis compañeros,


pero estábamos decididos a todo.

Vencido el último plazo, de los cinco minutos, ante nuestra respuesta negativa el
policía me dijo: ustedes se lo han buscado.

260
Raúl Adanaqué Velásquez

2. INGRESA LA POLICÍA

Salieron a relucir fuertes palancas con las cuales la policía rompió la puerta principal.
Nosotros permanecíamos concentrados en el Salón de Actos del municipio, hasta allí
subieron los policías y con la culata de sus fusiles destruyeron los vidrios de la puerta
arrojando bombas lacrimógenas. Uno de mis compañeros logró recoger una bomba y
arrojarla a la calle por la ventana cayendo encima de los custodios policiales que
habían quedado de reserva en la calle frente a local.

En medio de la confusión el humo de las bombas lanzadas por la policía, nos ahogaba.
La empleada María Núñez en su desesperación por salvarse salió al balcón para
pasarse a la casa vecina, actitud que casi le cuesta la vida. En medio de la descomunal
arremetida de la policía, Alberto Guaylupo, Alberto García y yo fuimos detenidos.
Cuando salimos a la calle detenidos rumbo a la delegación policial, la población al
vernos pasar cautivos por la plazuela, les gritaban: asesinos, abusivos. Nada detuvo
la actitud policial, sin ningún miramiento nos condujeron al puesto policial de Castilla
donde permanecimos hasta el día siguiente.

Aquí considero oportuno narrar una anécdota protagonizada por mi esposa. Por esos
días había sucedido un crimen en Castilla y junto con nosotros estaba detenido un
grupo de sospechosos, entre ellos una mujer como autores del crimen. En la mañana
del día siguiente, a nuestra detención, llegó la esposa de Alberto Guaylupo llevándole
el desayuno y mientras lo ingería, su esposa se puso a llorar. Lo mismo sucedió cuando
llegó la esposa de Alberto García.

Cuando llegó mí esposa con mi desayuno y mientras aplacaba mi hambre con el


modesto desayuno, mí esposa se fue a conversar con la mujer que estaba detenida
como sospechosa del crimen mencionado al inicio de esta anécdota, entonces mis
compañeros me dijeron que mí esposa no sentía nada por mí detención. Yo les dije
que mí esposa ya estaba acostumbrada a esos avatares porque no era la primera vez
que me llevaba alimentos a la prisión y sabía que tenía que salir algún día, y entendía
que mis luchas eran justas. Así me había atendido en otras delegaciones policiales
cuando por ser presidente de la barriada “El Indio”, había sido detenido varias veces.

Prosiguiendo con los relatos de la toma del local municipal y nuestra detención, a las
10 de la mañana del mismo día nos llevaron a la corte, pero el juez ordenó que nos
depositaran en la comisaría de Piura y, por la tarde nos llevaran a su despacho. En
esos mismos instantes los trabajadores del municipio de Castilla y del concejo
Provincial de Piura, estaban concentrados frente al Juzgado expresándonos su apoyo
y exigiendo nuestra libertad. Previamente se habían manifestado, con participación
del pueblo, frente a la comisaría de Piura.

261
Fuentes para la historia de Castilla-Piura: pero…

3. ANTE EL JUEZ

Delante del juez nos encontrábamos los tres detenidos, además, el alcalde y el síndico
de rentas Sixto Navarro Castro. Ahí, el juez me sindicó como el único responsable de
los acontecimientos, y me amenazó con varios años de cárcel por ser la cabeza visible
del movimiento.

Ante la amenaza de juez, vino a mi memoria el recuerdo de mi difunta madre y le pedí


que me iluminara en ese difícil momento. Entonces, mi intervención se inicia así:

“Señor Juez no tome estas palabras como una falta de respeto a su persona, pero estoy
seguro que muchos trabajadores ya recibieron su gratificación de navidad y, estoy
seguro también señor juez, que usted ya está preparado para celebrar la noche buena
y nosotros, por culpa del señor alcalde, hemos tenido que tomar esta medida de fuerza
que está poniendo en peligro nuestra libertad como también la tranquilidad y futuro
de nuestros hogares”.

El juez al escuchar mi alegato preguntó al síndico de rentas que si la municipalidad


estaba en condiciones de satisfacer la demanda de los trabajadores, respondiendo en
forma categórica que sí había fondos. Esta respuesta indignó al señor juez y
dirigiéndose al alcalde le increpó su actitud contraria al ambiente navideño contra los
trabajadores de la comuna de Castilla. Advirtiéndole que si hubiera sucedido alguna
desgracia que lamentar el hubiera sido el único culpable.

El interrogatorio continuó a los otros dos compañeros detenidos. La respuesta también


coincidió con mi versión. Luego, el Juez nos puso en libertad.

Fuera del local nuestros compañeros tanto de Piura como de Castilla nos recibieron
en medio de aplausos y abrazos, dando vivas por nuestro triunfo. En hombros y por
la calle Lima nos llevaron a su local sindical los trabajadores de la municipalidad de
Piura, donde se realizó una asamblea de desagravio por los hechos sucedidos y por el
atropello del que habíamos sido víctimas de parte de la policía y de la incomprensión
del alcalde de Castilla.

Luego nos acompañaron a nuestros hogares donde fuimos recibidos con alegría por
nuestros familiares. Habíamos triunfado.

Más adelante narraré la formación de nuestro sindicato para defendernos de las


represalias que seguramente íbamos a sufrir y que al final se cumplió al ser despedido
de mi centro de trabajo.

262
Recibido: 23 de junio de 2014 Historia y Región, Año II, N° 2, Lima (Perú), Nov. 2014: 263-292
Aceptado: 23 de setiembre de 2014 ISSN (impreso): 2309-933X

ÍNDICE DE LA REVISTA FÉNIX. REVISTA DE LA B IBLIOTECA NACIONAL DEL


PERÚ, 1944-2008
Fénix Review Index. Journal of the National Library of Peru, 1944-2008

Rosmery Alvarado Alamo*


[email protected]

RESUMEN :
El presente trabajo es una elaboración sistemática de la Revista Fénix de la Biblioteca Nacional
del Perú en base a la enumeración de cada número que va desde el primero correspondiente a
1944 hasta el número 45 del año 2008. Mediante la enumeración de las sumillas de cada artículo
junto con sus respectivos índices onomástico y toponímico (instrumentos de búsqueda por
materias) aportamos una valiosa contribución para los investigadores e interesados en los temas
tratados en esta revista.
PALABRAS CLAVES : Revista Fénix, Biblioteca Nacional del Perú, Perú.

ABSTRACT :
The present work is a systematic elaboration of the Phoenix Review of the National Library of
Peru based on the enumeration of each number ranging from first corresponding to 1944 to
number 45 in 2008. By enumerating the sommelier of each item along with their onomastic and
toponymic indexes (subject search tools), we bring a valuable contribution to researchers and
interested in the topics covered in this magazine.

K EYWORDS : Fenix Review, National Library of Peru, Peru.

ÍNDICE GENERAL
FÉNIX N°1, PRIMER SEMESTRE DE 1944

1. SUMARIO. 4. ORTIZ DE ZEVALLOS, CARMEN.


pp. 1-4 Reglas Elementales para Organizar una
2. AGUAYO, JORGE. Biblioteca Pequeña
Catálogo clasificado y Catálogo pp. 28-45.
Diccionario. 5. ROMERO, EMILIA.
pp. 5-18. Talamantes, Prócer de América: Su
3. BATES, MARGARET J. vida, su obra y su bibliografía.
Las Bibliotecas Infantiles. pp. 46-86.
pp. 19-27.

*
Bachiller en Historia en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Actualmente está
centrada en su proyecto de tesis de Licenciatura con el tema de la Extirpación de Idolatrías en
la sociedad indígena.
Índice de la revista Fénix. Revista de…

6. SCHWAB, FEDERICO. 10. GIBSON, PERCY y LUIS F.


La Bibliografía Geográfica en el Perú. MALAGA.
pp. 87-103. Palabras al terminar los estudios de la
7. TAURO, ALBERTO. escuela de bibliotecarios.
José Pérez Vargas. pp. 140-142.
pp. 104-120. 11. ESPINOZA BRAVO, CLODOALDO.
Breve biografía de José Pérez Vargas, Discurso en homenaje a Pedro S.
como un homenaje a su labor académica. Zulén.
8. XAMMAR, LUIS FABIO. pp. 143-147
Palma, Bibliotecario. 12. EL DEPARTAMENTO DE
pp. 121-132. CATALOGACIÓN DE LA
9. BASADRE, JORGE. BIBLIOTECA NACIONAL.
Terminación y comienzo. pp. 148-156.
pp. 133-139.

FÉNIX N° 2, PRIMER SEMESTRE DE 1945


13. SUMARIO. Transcripción de dos bailes inéditos de
pp. 156-158. Juan del Valle Caviedes, poeta colonial
14. SHERIER, ELIZABETH. del siglo XVII.
La Biblioteca Especializada. 21. ALIAGA Y DE LA PUENTE, JOSE
pp. 159-169. AGUSTIN.
15. VELEZMORO, ABIGAIL G. DE. La protección a la Propiedad
Sugerencias para organizar la sección Intelectual.
de publicaciones periódicas y folletos en pp. 286- 296
una pequeña biblioteca. 22. OJEDA, OLIVIA.
pp. 170-187. Iniciación de una Bibliografía
Artículo sobre los diversos métodos y Bibliográfica del Perú.
procedimientos para organizar folletos, pp. 297-311.
revistas, diarios, etc., en bibliotecas de 23. BASADRE, JORGE.
distinto tipo. La Biblioteca Nacional de Lima (1934-
16. GERBI, ANTONELLO. 1945).
Diego León de Pinelo contra Justo pp. 312- 352.
Lipsio. Una de las primeras polémicas 24. HELIORODO VALLE, RAFAEL.
sobre el nuevo mundo. El Libro en México.
pp. 188-231 pp. 353-363.
17. OSBORN, ADREW D. Conferencia sobre “El libro en México”
Crisis en la Catalogación. del 27 de marzo de 1945.
pp. 232- 248. 25. DELGADO PASTOR, AMADEO.
18. TAURO, ALBERTO. Relación de las bibliotecas existentes en
José Pérez de Vargas, maestro y poeta, el Perú en el año de 1945.
II. pp. 364-381.
pp. 249- 263. Guía de las diferentes bibliotecas que
19. ESCARCENA ARPAIA, ROSA. existen en el país, tanto públicas, semi-
Como se organizan el Archivo y la publicas, pedagógicas y de colegios
Biblioteca de un diario. nacionales.
pp. 264- 276. 26. LA FORMACION PROFESIONAL
Sobre la organización de la biblioteca y el DEL BIBLIOTECARIO EN LA
archivo del diario “La Crónica”. BIBLIOTECA VATICANA.
20. XAMMAR, LUIS FABIO. pp. 382.
Dos bailes de Juan del Valle Caviedes. 27. LA HISTORIA Y LA GEOGRAFÍA
pp. 277- 285. DEL PERÚ EN EL SISTEMA DE

264
Rosmery Alvarado Alamo

CLASIFICACION DECIMAL 28. REVISTA DE REVISTAS.


DEWEY. pp. 386- 394.
pp. 383- 385

FÉNIX N° 3, SEGUNDO TRIMESTRE DE 1945


29. SUMARIO. distinguidos en diversos campos de la
pp. 393- 394. intelectualidad peruana.
30. METCALF, KEYES D. 38. GERBI, ANTONELLO.
Usos del Microfilm y la Diego de León Pinelo contra Justo
Microfotografía. pp. 395- 407. lipsio. Una de las primeras polémicas
31. PENNA, VICTOR. sobre el nuevo mundo.
El Curso de Bibliotecología del Museo Pp.601- 612.
Social Argentino. Es la continuación y fin del artículo con
pp. 408- 416. el mismo título publicado en Fénix N°2.
32. DE VELEZMORO, ABIGAIL G. 39. PORRAS BARRENECHEA, RAUL.
La producción periodística peruana El testamento de Diego de León Pinelo.
(1943-1945) pp.613- 628.
pp. 417- 458. Transcripción del testamento de Diego de
33. PINCHERLE, ALBERTO. León Pinelo, rector de la Universidad
La Literatura y la Historia italianas a Nacional Mayor de San Marcos y de
través de las clasificaciones Dewey y el familia sospechosa de judaizante, del 21
Congreso. de abril de 1644.
pp. 459-484. 40. XAMMAR, LUIS F.
34. RODRIGUEZ, ODILE. Un importante manuscrito de Juan del
Manuscritos: su cuidado y su Valle Caviedes.
catalogación. pp. 629- 641.
pp. 485- 514. Transcripción de veinte sonetos inéditos
El artículo brinda información sobre los de Juan del Valle Caviedes, sobre temas
manuscritos, la recapitulación histórica como la muerte, la misericordia, la
de los mismos, las colecciones de encarnación, etc.
manuscritos y la forma de catalogarlos. 41. BASADRE, JORGE.
35. TAURO DEL PINO, ALBERTO. La biblioteca Nacional de Lima (1934-
José Pérez de Vargas, maestro y poeta, 1945).
III. pp. 642-658.
pp. 515- 540. 42. ANTONIO ARZE, JOSE.
36. VAN HOESEN, H.B. DOCUMENTOS: ESTATUTO DEL
Perspectivas de la Catalogación. “INTERAMERICAN
pp. 541-553. SOCIOGRAPHIC INSTITUTE”
37. ROMERO, EMILIA. (IASI).
Apuntes para una cronología peruana. pp. 659- 667.
pp. 554-600. 43. REVISTA DE REVISTAS Y
Presenta la relación de fechas de ANUARIOS BIBLIOGRÁFICOS.
nacimiento y muerte de algunos peruanos pp. 668- 675.

FÉNIX N° 4 SEGUNDO SEMESTRE DE 1946


44. HERRERO, MIGUEL. pp. 688- 696.
La estimación de los libros en los 46. MATICORENA ESTRADA,
autores clásicos españoles. ENRIQUE.
pp. 679- 686. La convención interamericana de
45. MARIÁTEGUI, JOSÉ CARLOS. expertos para la protección de los
El libro, Problema básico de la cultura derechos de autor y las legislaciones
peruana. americanas.

265
Índice de la revista Fénix. Revista de…

pp. 697- 724. El desconocido manuscrito de Pereyra y


47. HIDALGO, ALBERTO. Ruiz sobre Arequipa.
Pasión y tragedia de bibliófilo. pp. 813- 837
pp. 725- 729. Sobre una copia fotostática de un
48. FINO, FREDERIC. manuscrito inédito de la ciudad de
Anatole France, Bibliotecario. Arequipa del Presbítero tinerfeño Don
pp. 730-741. Antonio de Pereyra y Ruiz, sacristán
49. PATIÑO, GALILEO. mayor de la catedral de Arequipa del año
Propósitos de un sistema moderno de 1946.
bibliotecas públicas en la República de 55. TAURO, ALBERTO.
Panamá. José Pérez de Vargas, maestro y poeta
pp. 742- 751 pp. 839- 865.
50. EVANS, LUTHER. Bibliografía.
Un viaje a la América latina. 56. CASTRO, EMMA.
pp.752- 760. Seudónimo de autores peruanos.
51. PENNA, CARLOS VÍCTOR. pp. 866- 893
Uniformidad y economía de la 57. SCHWAB, FEDERICO.
catalogación. Algunos periódicos desconocidos del
pp. 761- 773 Perú. Ecuador y Bolivia.
52. ARBULU VARGAS, RICARDO. pp. 894- 909.
Por lo especifico y lo genérico en la 58. NOTAS BIBLIOGRÁFICAS.
catalogación. pp. 910-919.
pp. 774- 784. 59. ACTIVIDADES BIBLIOTECARIAS.
53. ADRIANZEN TRECE, BLANCA. pp. 920-922.
Bibliotecas infantiles y escolares. 60. NECROLOGICAS.
pp. 785- 812. Teodoro Becu.
54. LOSTAUNAU, ALEJANDRO. pp. 923-924

FÉNIX N° 5 PRIMER SEMESTRE DE 1947


61. TAURO, ALBERTO. 66. MALAGA, LUIS F.
Testimonio para la biografía de Luis Reglas y tablas de notación interna.
Fabio Xammar. pp.130- 160.
pp. 3-11. 67. ARBULU VARGAS, RICARDO.
62. XAMMAR, LUIS FABIO. Prontuario de tratamiento de folletos.
Páginas escogidas. pp. 161-176.
pp. 12-78. 68. CHIRIBOGA SOTOMAYOR,
Transcripción de varios poemas, BEATRIZ.
seleccionados por Amadeo Delgado La biblioteca escolar en los colegios de
Pastor, en homenaje a la memoria de Luis educación secundaria.
Fabiano Xammar. pp. 177- 199.
63. HANKE, LEWIS. 69. HORKHEIMER, HANS.
El desarrollo de los estudios Breve bibliografía sobre el Perú
latinoamericanos en los Estados Unidos, prehispánico.
1939-1945 pp. 200- 282.
pp. 79-108. El artículo es parte del capítulo II de “el
64. FORERO, MANUEL JOSE. Perú prehispánico” libro de Hans
En defensa del criollo. Horkheimer.
pp. 109-115. 70. GARCIA RAMOS, DAGOBERTO.
65. KILGOUR, RAYMOND. Biografía de José Morales de
El servicio de referencia como artificie Aramburu y Montero del Águila.
de buena voluntad para la biblioteca pp. 283- 347.
pp.116- 129.

266
Rosmery Alvarado Alamo

José Morales de Aramburu, es el autor de DE LAS AMERICAS.-LA XIII


un manuscrito que da noticia del estado SESION DEL COMITÉ
político del Perú durante el gobierno del INTERNACIONAL DE
Virrey Amat y Junient, el artículo BIBLIOTECAS.- ESCUELAS DE
presenta una biografía del personaje, así BIBLIOTECARIOS EN AMERICA
como la transcripción del mencionado LATINA.-NOTAS
documento. BIBLIOGRAFICAS
71. CONCLUSIONES DE LA PRIMERA pp. 299- 368.
ASAMBLEA DE BIBLIOTECARIOS

FÉNIX N° 6, 1949
72. SUMARIO. Molina, el cusqueño; Cristóbal de
pp. 369-374. Molina, el Mercader y Cristóbal de
73. DE LOSADA Y PUGA, CRISTOBAL. Molina.
Notas para una bibliografía científica 80. GENERAL FRANCISCO DE VIDAL.
de Habich. Memoria escrita en 1855, Después de
pp. 375- 377. la Batalla de La Palma.
74. EL “CLARIBALTE” DE OVIEDO. pp. 595- 640.
pp. 378- 390. Memoria escrita a 46 días de la Batalla de
75. SOLANO, JUANA MARIA. Palma con el propósito de exponer los
Bibliografía sobre biología de altitud. servicios prestados al país anteriores a la
pp. 391-399. independencia y definir como injustas las
76. SUMMERS, MAGGIE. medidas del General Ramón Castilla en
Clasificaciones médicas. perjuicio de quienes sirvieron al gobierno
pp. 400- 413. del General Rufino Echenique.
77. BARBACCI, RODOLFO. 81. YEROVI, LEONIDAS.
Apuntes para un Diccionario La de cuatro mil.
Bibliográfico Musical Peruano. pp. 641- 679.
pp. 414- 509. Obra de teatro costumbrista estrenada en
78. TORRES LARA, GERMAN. el Teatro Principal el año 1905.
La traducción del “Remedia Amoris”, 82. Estudios bibliotecarios en la
De Ovidio, por Mariano Melgar. Universidad de Buenos Aires.
pp. 511- 589. pp. 680- 681
79. RIVERA SERNA, RAUL. 83. Primer centenario de la Ley de
Los cuatro Cristóbal de Molina. Propiedad Intelectual.
pp. 590- 594. pp. 682-686.
Breves biografías de: Cristóbal de 84. Notas bibliográficas.
molina, el Sochantre; Cristóbal de pp. 687-689.

FÉNIX N° 7, 1950
85. DE LOSADA Y PUGA, CRISTOBAL. pp. 109- 122
Memoria presentada al señor ministro Transcripción del testamento inédito de
de educación pública, por los años Doña Beatriz Clara Coya de Loyola
1948-1950. declarando a su hija como heredera
pp. 4- 25. universal de sus bienes.
86. ARBULU VARGAS, RICARDO. 88. TOLA DE SCHWALB, CARMEN
Prontuario de técnica Bibliográfica. ROSA.
pp. 26-108. Organización de la división de
87. DUNBAR TEMPLE, ELLA. publicaciones en serie en bibliotecas
El testamento inédito de doña Beatriz de Washington.
Clara Coya de Loyola, hija del Inca pp. 123- 145.
SAYRI TUPAC. 89. SCHWAB, FEDERICO.

267
Índice de la revista Fénix. Revista de…

El inventario de la biblioteca de 1843, es decir durante la época en la cual


Francisco Javier de Luna Pizarro. se termina el directorio presidido por el
pp. 146- 161. General Manuel Ignacio de Vivanco.
90. SAAVEDRA, LUIS MARIA. 93. ESQUEMA DE LA SUBCLASE 340
Compilación de información (DERECHO)
periodística en una biblioteca pp. 305- 325.
moderna. 94. PROPIEDAD INTELECTUAL
pp. 162- 176. pp. 327- 332.
91. KUBINSKY, LOUIS. 95. CONGRESO NACIONAL DE
Clasificao de obras en materia de BIBLIOTECARIOS EFECTUOSE EN
direito e ciencias políticas (uma ESPAÑA
orientacao).-pautas y tablas de pp.333- 336.
notación interna. 96. LEY ORGANICA DE LAS
pp. 177- 205. BIBLIOTECAS PÚBLICAS DE
92. Gran Mariscal Don Ramón Castilla: HAITI.
88 cartas inéditas. pp. 338-339.
pp. 207- 304. 97. NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
Transcripción de 88 cartas escritas entre pp. 340- 354.
el 9 de julio y el 24 de noviembre de

FÉNIX N° 8, 1952
98. SUMARIO. Un libro limeño desconocido.
pp. 251-256 pp. 462- 466.
99. DE LOSADA Y PUGA, CRISTOBAL. 104. ARAUJO ESPINOZA, GRACIELA.
Memoria presentada al señor Ministro Adiciones a “La Imprenta en Lima”.
de Educación Pública Por los años pp. 467- 704.
1951-1952. 105. ZULÉN, PEDRO S.
pp. 357- 394. Testimonios: Homenaje a José Toribio
100. TAURO, ALBERTO. Medina.
Introducción a la Bibliografía pp. 705-706
Peruana. pp. 395- 418. 106. TORRE REVELLO, JOSE.
101. CARTAS DIRIGIDAS A RICARDO Conversando con José Toribio Medina.
PALMA. pp. 706- 709.
pp. 419 – 432. 107. CRÓNICA
Transcripción de 20 cartas dirigidas a Centenario del nacimiento de Toribio
Ricardo Palma. medina, José.
102. TORIBIO MEDINA, JOSÉ. pp. 710- 712.
Adiciones inéditas a “La Imprenta en 108. INFORME SOBRE EL I CONGRESO
Lima”. IBERO-AMERICANO DE
pp.434- 466. ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y
103. LOHMANN VILLENA, PROPIEDAD INTELECTUAL.
GUILLERMO. pp. 712- 716.

FENIX N° 9, 1953
109. DE LOSADA Y PUGA, CRISTOBAL El artículo constituye un resumen de las
Memoria presentada al señor Ministro lecciones dictadas en la Escuela Nacional
de Educación. de Bibliotecarios desde el año 1950 a
pp. 3- 32. 1953.
110. ARBULU VARGAS, RICARDO. 111. CISNEROS, LUIS JAIME
Prontuario del curso de clasificación. Estudio y edición de la “Defensa de las
pp. 33-80. Damas”.
pp. 81-195.

268
Rosmery Alvarado Alamo

Artículo dedicado a Raúl Porras El Perú en la música escénica.


Barnechea que trata sobre la obra, pp. 278- 351.
“Defensa de las Damas” de Diego Muestra una recopilación de datos
Dávalos y Figueroa, poeta astigiano dispersos relativos a obras escénico-
afiliado a la escuela sevillana que llega al musicales con argumentos desarrollados
Perú alrededor de 1573. en el Perú con significado histórico. Cada
112. GAZZOLO DE SANGSTER, ficha contiene información de la fuente y
MERCEDES los autores.
Adaptación del sistema 370 116. FELIX DENEGRI LUNA.
(educación) de la tabla DC y algunos “El Discreto”, periódico de Manuel
conceptos en materia educativa y de Lorenzo de Vidaurre
clasificación. pp. 352- 412.
Pp. 197-216. Artículo que trata sobre el semanario “El
113. TOLA DE SCHAWALD, CARMEN Discreto” publicado en Lima, semanario
ROSA de tono irónico que relataba los
Catalogación y clasificación de música. acontecimientos políticos del año 1827.
pp. 217- 234. 117. BARRIGA, VICTOR M.
Reglas para la catalogación de música Poesías populares con temas históricos.
tomadas de la Biblioteca Pública de pp. 413-423.
Washington D.C. Transcripción de poesías populares que
114. DUARTE, CRISTINA Y NILDA contenían descripciones, chistes, decimas,
CACERES DIEZ CANSECO. sátiras, etc. de profunda ironía. Por
Un valioso elemento de consultar: fichas ejemplo se encuentra un romance referente
analíticas de publicación periódicas. a la llegada del General San Martin de
pp. 234- 277. 1820 escrito en Moquegua.
Artículo que trata sobre las formas de 118. TESTIMONIOS.
realizar fichas de periódicos y revistas pp. 424-435
para facilitar su investigación y mejor 119. CRONICA.
manejo. pp. 436-438.
115. SIXTO PRIETO, JUAN

FÉNIX N°10,1954
120. RIVERA SERNA, RAÚL. 123. CASTILLA EN LA CARICATURA.
Don Ramón Castilla de 1821 a 1830. Bajo el título de “Adefesios” aparece en
Pp.3-22 Lima en el año 1855 un álbum de
 Sumario indagatorio del delito de caricaturas políticas de L. Willez, aquí se
infidencia, actuado por el Tte. presenta las imágenes 10, 14, 18 y 19
Cnel. Castilla. referentes a Ramón Castilla.
Pp23-111 Sin numeración de página.
 Testimonio de la causa por 124. RAEZ PATIÑO, SARA.
conspiración seguida al coronel Ensayo de una bibliografía Castillista.
Ramón Castilla. pp.157- 187.
Pp.112-141 Presenta una lista de manifiestos,
121. M. C. ROMAN. mensajes, cartas, discursos, documentos,
El gran mariscal Don Ramón Castilla y testimonios, estudios, conmemoraciones,
su navegación el “Guisse”. etc., referentes a Ramón Castilla.
Pp.142-148. 125. ROGERS, FRANCIS M.
122. OSIO, JOSE MARIANO. The infante Don Pedro de Portugal in
Los últimos días de Don Ramón Lima.
Castilla. pp.188- 202.
pp. 148- 156. 126. R.A. HUMPHERS.

269
Índice de la revista Fénix. Revista de…

Letters of William Miller, Lord 128. BENJAMIN CISNEROS, LUIS.


Cochrane, and Brasil Hall to James Paginas olvidadas
Paroissien, 1821-1823. pp. 261-286
pp. 203-234. 129. TESTIMONIOS.
127. ARBULU VARGAS, RICARDO. Pp.287-297.
Prontuario del curso de clasificación. 130. CRÓNICA
pp. 235-260. pp. 298-301.
Continuación de la primera parte
publicada en Fénix N°9.

FÉNIX N° 11, 1955


131. BASADRE, JORGE Y MARÍA pp. 248- 270.
ISABEL PASTOR. 136. ARBULU VARGAS, RICARDO.
El Perú en la cronología universal: Prontuario del Curso de clasificación.
1776-1801. pp. 271-291.
pp. 3- 75. Continuación de la primera y segunda
Serie de tablas cronológicas con datos de parte de los números 9 y 10 de la revista
los siglos XVIII al XIX. Fénix.
132. UGARTE, EDUARDO 137. RIVERA SERNA, RAUL.
La Declaración de los Derechos del Libro primero de Cabildos de
Hombre en Arequipa. Chachapoyas.
pp. 76- 93 pp. 292- 330.
133. TAURO DEL PINO, ALBERTO. Transcripción hecha en base a una copia
La Nariz. Por Felipe Pardo y Aliaga. de “Harkness Collection” que se
pp. 94- 125. conserva en la Biblioteca del Congreso
134. CAVERO DE CORNEJO, AMALIA. de Washington y consta de 89 hojas, es
Encabezamiento de materias para decir, alrededor de 178 páginas.
bibliotecas agrícolas. 138. TESTIMONIOS.
pp. 126- 246. pp. 331- 347.
135. KAUFFMANN DOIG, FEDERICO. 139. CRÓNICA.
Balance y bibliografía de la pp. 348-350
arqueología de Chavín.

FÉNIX N°12, 1956-1957


140. RAYGADA, CARLOS. pp. 145-182.
Guía musical del Perú. Artículo que presenta el tipo de
pp. 3-77. información contenida en los archivos y
En esta guía se presenta nombres, obras e repositorios de Lima, tales como el
instituciones musicales de todos los archivo arzobispal, Archivo Histórico de
sectores. la Municipalidad de Lima, etc.
141. BAKULA PATIÑO, JUAN. 144. LOSTAUNAU, ALEJANDRO.
Don Ricardo Palma en Colombia. Tres Enrique Torres Saldamando,
de sus primeros impresos. historiador y bibliógrafo olvidado.
pp. 78- 141. pp. 183- 213.
142. LOHMANN VILLENA, 145. ARBULU VARGAS, RICARDO.
GUILLERMO Prontuario del curso de clasificación
Un impreso limeño desconocido. (4).
pp. 142-144. pp. 214- 249.
143. SILVA SANTIESTENAN, Continuación de lo publicado en Fénix
FERNANDO. N° 9, N° 10 y N° 11.
Algunos archivos históricos y 146. CACERES, NILDA
repositorios de Lima.

270
Rosmery Alvarado Alamo

El servicio de préstamos en las Libro Primero de Cabildos de San


bibliotecas públicas. Juan de la Frontera de Chachapoyas
pp. 250- 263. (2)
147. VALCARCEL, DANIEL. pp. 280- 336.
Un rol de libros en 1813. Transcripción hecha en base a una copia
pp. 264-279. de “Harkness Collection” que se
Transcripción de un documento del conserva en la Biblioteca del Congreso
Archivo General de Indias (audiencia de de Washington y consta de 89 hojas, es
Lima, legajo 649) que consta de un oficio decir, alrededor de 178 páginas.
del Arzobispo de Lima Bartolomé María Continuación del artículo publicado en
de las Heras al ministro del Despacho de Fénix N°11.
la Gobernación de Ultramar, remitido 149. TESTIMONIOS.
desde Lima en 1813, sobre una lista de pp. 337- 350
“libros que se han pasado del Tribunal 150. CRÓNICAS.
extinguido de la Ynquisicion” pp. 352- 363.
148. RIVERA SERNA, RAUL. 151. INDICE GENERAL.
pp. 365- 370.

FÉNIX N° 13, 1963


152. CUETO FERNANDINI, CARLOS. pp. 192- 251.
Fénix otra vez (editorial). Continuación de lo publicado en los
Paginas sin enumerar. números 9, 10, 11 y 12 de la revista
153. RAYGADA, CARLOS. Fénix.
Guía musical del Perú. 156. VALDERRAMA, LUCILA.
pp. 1- 82. Organización de la Mapoteca en la
En esta guía se presenta nombres, obras e Biblioteca Nacional.
instituciones musicales de todos los pp. 252- 306.
sectores. Es la continuación del artículo 157. CONCLUSIONES DEL SEMINARIO
con el mismo nombre publicado en Fénix REGIONAL SOBRE EL
N°12. DESARROLLO DE LAS
154. SILVA SANTISTEBAN, FERNANDO. BIBLIOTECAS UNIVERSITARIAS
Libro de Cabildos de la Ciudad de EN AMÉRICA LATINA.
Trujillo. (1823-1825) pp. 308- 314.
pp. 83- 191. 158. CRÓNICAS.
Transcripción de los libros de cabildos de pp. 315- 317.
la ciudad de Trujillo. 159. NOTAS BIBLIOGRÁFICAS.
155. ARBULU, RICARDO. pp.319- 320.
Prontuario del Curso de Clasificación 160. ÍNDICE GENERAL.
(5). pp. 321- 326.

FÉNIX N° 14, 1964


161. RAYGADA, CARLOS. El programa de fomento de bibliotecas
Guía musical del Perú. de la OEA y la Alianza para el
pp. 3- 95. Progreso.
En esta guía se presenta nombres, obras e pp.96- 108.
instituciones musicales de todos los 163. DELLA SANTA, ELIZABETH.
sectores. Es la conclusión de los artículos Una obra de Levinus Apollonius, sobre
con el mismo nombre publicados en la conquista del Perú, en la Biblioteca
Fénix N°12 y N°13. Nacional.
162. DANIELS SHEPARD, MARIETTA. pp. 110-117.
El articulo trata sobre un raro volumen
de Levinus Apollonius publicado en

271
Índice de la revista Fénix. Revista de…

Amberes en 1567 que se halla en la primeras referencia asignadas a Pedro


Biblioteca Nacional del Perú. Cieza de León en 1533 hasta los estudios
164. CAVERO DE CORNEJO, AMALIA. realizados por Julio Cesar Tello en el
Plan nacional de bibliotecas agrícolas año 1919.
del Perú. 167. CUARTA REUNIÓN DE LA
pp.118- 126. COMISIÓN LATINOAMERICANA
165. DUARTE DE MORALES, DE LA FEDERACIÓN
CRISTINA. INTERNACIONAL DE
Congreso internacional de DOCUMENTACIÓN;
Bibliotecología médica. RECOMENDACIONES.
pp. 128- 146. pp. 250- 263.
Celebrada en Washington del 16 al 22 de 168. CRÓNICA
junio de 1923, en este artículo se presenta pp. 264.
una breve reseña de las ponencias. 169. BALLON, ANTONIETA.
166. KAUFFMANN DOING, FEDERICO. Nota bibliográfica.
Los estudios de Chavín (1553 – 1919). pp. 265.
pp. 147-249. 170. INDICE ACUMULATIVO.
Presenta una relación analítica de cuanto pp. 267- 272,
se ha dicho sobre Chavín, desde las

FÉNIX N° 15, 1965


171. NÚÑEZ, ESTUARDO, PROLOGO Y Bolivia.
COMPILACIÓN. pp. 137- 143.
Abraham Valdelomar. Disertaciones  DARDÓN CÓRDOVA,
cívicas y estéticas. GONZALO.
pp. 3- 110. Guatemala.
172. LITTON, GASTON. pp. 143- 149.
Como tomar la medida a un trabajo  ALVARADO, ERNESTO (y
especial de Biblioteca. otros).
pp. 112- 118. Honduras.
173. PERAZA, FERMIN. pp. 150- 154.
Bibliografías nacionales de América  DE HERRERA, CARMEN D.
Latina. Panamá.
pp. 119- 128. pp. 154- 155
Articulo presentado en el Sexto  MAREWSKI, SOFIA.
Seminario Sobre Adquisición de Paraguay
Materiales Latinoamericanos de pp. 155- 158.
Biblioteca. Southern Illinois University,  SUMMERS, BETTINA.
Carbondale. Julio, 1961 Perú.
174. LA INDUSTRIA EDITORIAL EN pp. 158- 160
AMÉRICA LATINA.  PIÑEIRO, MIGUEL ÁNGEL Y
Artículos sobre los trabajos del 7mo y LUIS ALBERTO MUSSO.
9no Seminario Sobre Adquisición de Uruguay.
Materiales Latinoamericanos de pp. 161- 162.
Biblioteca, patrocinados por la Unión
 GRASES, PEDRO
Panamericana y realizados en Coral
Venezuela.
Gables, 1962.
pp. 162- 170.
 SALAS, ALBERTO. 175. ESTADO ACTUAL DEL CANJE DE
Argentina. PUBLICACIONES EN AMÉRICA
pp. 127- 135. LATINA.
 MENESES, MARCELA Y pp. 170.
WERNER GUTTENTAG.

272
Rosmery Alvarado Alamo

176. ARTÍCULOS SOBRE EL CANJE DE  ALVARADO, ERNESTO.


PUBLICACIONES EN LOS Honduras, (y otros).
TRABAJOS DEL 7MO Y 9NO pp. 183- 184.
SEMINARIO SOBRE ADQUISICIÓN  LASSO JAÉN, CARMEN.
DE MATERIALES Panamá,
LATINOAMERICANOS DE pp. 184- 191.
BIBLIOTECA, PATROCINADOS  MAREWSKI, SOFIA.
POR LA UNIÓN PANAMERICANA Paraguay.
Y REALIZADOS EN CORAL pp. 192- 193.
GABLES, 1962.  RUIZ – LARRÉ, ALCIRA.
 MENESES, MARCELA. Venezuela.
Bolivia. pp.193- 201.
pp. 171- 176. 177. CRÓNICA.
 DARDÓN CORDOVA, pp.202- 204.
GONZALO. 178. ÍNDICE ACUMULATIVO
Guatemala. pp. 205- 211
pp. 177- 183.

FÉNIX N° 16, 1966


179. EL FONDO SAN MARTÍN escrito por el Corregidor Damián de
pp. 3- 4. la Bandera. AGI.
180. CHECA DE SILVA, CARMEN. 2) “Relación y declaración del modo
Servicio de Extensión de Lima. que este valle de Chincha y sus
pp. 5- 40. comarcanos se gobernaban antes
Artículo sobre el departamento de que hobiese ingas y después que los
fomento de las Bibliotecas Públicas hobo, hasta que los christianos
Municipales de la ciudad de Lima. entraron en esta tierra” escrita por
181. OJEDA DE PARDON, OLIVIA. Fray Cristóbal de Castro y el
El Fondo San Martín en las Provincias. Corregidor Diego de Ortega
pp. 41- 112. Morejón. Biblioteca de Palacio en
182. BALLON, ANTONIETA. Madrid.
La Biblioteca Pública Piloto y su 3) “Relación del origen,
misión en el Perú. descendencia, política y gouierno
pp. 113- 197. de los ingas” escrito por el
183. LOHMANN VILLENA, Licenciado Hernando de Santillán.
GUILLERMO. Biblioteca del Escorial en Madrid.
Unas notas acerca de curiosos 4) “Relación del origen e gouierno
paralelismos y correspondencias entre que los ingas tuvieron, y del que
cuatro documentos históricos sobre la había antes que ellos señoreasen a
época incaica. los indios deste Reyno, y de que
pp.174- 197. tiempo, y de otras cosas que al
Se compara informes, memoriales y gouierno conuenia, declaradas por
escritos producidos aproximadamente señores que sirvieron al Inga
cuando el Licenciado Juan de Matienzo Yupangui, y a Topa Inga Yupangui,
daba término a la redacción del y a Guaina Cápac, y a Guascar
“Gobierno del Perú. Estos escritos Inga” de autor anónimo. AGI.
fueron: 184. DUVIOLS, PIERRE.
1) “Relación general de la disposición Un proces d´idolátrie.
y calidad de la provincia de pp. 198- 211.
Guamanga, llamada San Joan de la Transcripción del manuscrito: “Causa de
Frontera, y de la vivienda y de las los Indios de Salamanca” conservado,
costumbres de los naturales della”

273
Índice de la revista Fénix. Revista de…

para esos años, en la Biblioteca Nacional Biblioteca Municipal “Ricardo


de Lima. Palma”.
185. MACKEE DE MAURIAL, NELLY. pp. 232- 236
Seminario de Problemas de 189. G. A. RUDOLPH.
Organización y Administración de Observaciones sobre la situación de la
Bibliotecas. bibliotecología en el Perú.
pp. 212- 213. pp. 236- 242
Reseña del Primer Seminario sobre 190. MACKEE DE MAURIAL, NELLY.
Problemas de Organización y La Escuela Nacional de Bibliotecarios
Administración de Bibliotecas, del Perú.
organizado por la Escuela Nacional de pp. 243- 270.
Bibliotecarios, realizado del 4 al 27 de 191. AMOROS TERAN, VICTOR.
abril de 1966. El examen de entrevista de la Escuela
186. OLIVERA, ISABEL. Nacional de Bibliotecarios.
Problema del uso de la Biblioteca en la pp. 271- 276.
Escuela de Administración de Negocios 192. CÁCERES, NILDA.
para Graduados. Notas bibliográficas. Libros.
pp. 214- 231. pp. 277- 278.
187. G. A. RUDOLPH. 193. MACKEE DE MAURIAL, NELLY.
Cooperation between libraries: unión Revistas.
catalogs. pp. 279- 280.
pp. 224-232. 194. ÍNDICE ACUMULATIVO.
188. BONILLA DE GAVIRIA, MARÍA. pp. 281- 288.

FÉNIX N° 17, 1967


195. BASADRE, JORGE. su condición de indio noble del pueblo
En la Biblioteca Nacional. de Anta.
pp. 3- 33. 198. ALCALDE C, XAVIER.
196. PIMENTEL G, VICTOR. La orientación de la lectura como
Pajatén. misión del Bibliotecario.
pp. 34- 38. pp. 63- 91.
Artículo sobre el descubrimiento 199. LOYOLA DE GALINDO, ZORAIDA.
arqueológico del Pajatén, además Autores corporativos nacionales.
presenta gráficos y fotos del mencionado pp.92- 122.
lugar. 200. MACKEE DE MAURIAL, NELLY.
197. ZUIDEMA, TOM. La Conferencia Internacional de
“Descendencia paralela” en una Educación para la Bibliotecología.
familia indígena noble del Cuzco pp. 123- 124.
(documentos del siglo XVI hasta el 201. CÁCERES, NILDA; ARAUJO,
siglo XVIII). GRACIELA.
pp. 39- 62. Notas bibliográficas.
Transcripción de documentos de Don pp. 125-126.
Fernando Puma Orcosupa, bisnieto de 202. ÍNDICE ACUMULATIVO.
Inca Tupac Yupanqui, del año 1789, en pp. 127- 133.
los que el mencionado buscaba mantener

FÉNIX N° 18, 1968


203. LOHMANN VILLENA, Memoria de la Biblioteca Nacional del
GUILLERMO. año 1967 hasta el 30 de marzo de 1968.
Memorias del director de la Biblioteca 204. OLIVERA, ISABEL.
Nacional (1967). Mesas Redondas Bibliotecológicas
pp. 3-53. pp. 54- 152.

274
Rosmery Alvarado Alamo

205. OLIVERA, ISABEL. pp. 79-108.


Biblioteca al servicio de la comunidad 211. RIVERA SERNA, RAUL
de negocios en el Perú.  El pacificador del Perú
pp.153 – 166. (Introducción)
Artículo de la ponencia presentada en la pp. 109- 110.
59° Conferencia de la Especial Libraries  El pacificador del Perú
Association, Los Angeles, 1968. (facsimilar).
206. RUIZ DE LA CRUZ, CARLOS. pp. 111 – 166.
Tentativa epigráfica de la decena 212. RIVERA MARTÍNEZ, EDGARDO.
(340): Derecho. Acuarelas desconocidas de Pancho
pp. 167- 248. Fierro.
207. CÁCERES, NILDA. pp. 167 -192.
 Notas bibliográficas. Estudio sobre las acuarelas de Pancho
pp. 249 – 252. Fierro que se encuentran en el Local del
 Índice acumulativo. Instituto de Historia del Arte de la
pp. 253- 260. Universidad Nacional de Cuyo, con sede
FÉNIX N° 19, 1969. en Mendoza, Argentina. El articulo
208. LOHMANN VILLENA, anexa fotos de dicha coleccion en blanco
GUILLERMO. y negro.
Memorias del director de la Biblioteca 213. RODRÍGUEZ, FLOR DE MARÍA.
Nacional (1968) Notas para un diccionario biográfico
Pp.3- 66. de pintores peruanos (1535-1821).
Memoria sobre la marcha de la Biblioteca pp. 193- 257.
Nacional del Perú desde el 1° de Abril de Resumen de la tesis presentada por la
1968 hasta el 30 de abril de 1969. autora a la Escuela Nacional de
209. NUÑEZ, ESTUARDO. Bibliotecarios, para optar el título de
Un manuscrito autógrafo y bibliotecaria.
desconocido de Mariano Melgar, 214. MORALES DE CELESTINO, ELISA.
pp. 67-77. Índice epigráfico correspondiente al
Artículo que trata sobre 12 913.85; 918.5; 980.5 y 985 de la
composiciones poéticas de Mariano clasificación Dewey.
Melgar, escritas por su puño y letra, que pp. 258-312.
se encuentra en un fondo muy nutrido de 215. RECENSIONES.
manuscritos de la Biblioteca de la pp. 313- 317.
Universidad de Indiana. 216. INDICE ACUMULATIVO.
210. MELGAR, MARIANO: POESIA pp. 318- 324.
Facsimilar del manuscrito de los
poemas de Mariano Melgar.

FÉNIX N° 20, 1970


217. SILVA SANTIESTEBAN, 219. LÓPEZ, PEDRO.
FERNANDO. “Relación hecha delas tierras, hislas,
Carácter, unidad y sentido de la tierra firme del Piru”.
cultura antigua del Perú. pp.31- 73.
pp.3- 22. Transcripción del manuscrito del Capitán
Artículo sobre el Perú prehispánico y su Pedro López del año 1570. Se puede
desarrollo. encontrar sus impresiones de viaje, las
218. LOHMANN VILLENA, contiendas de Gonzalo Pizarro y
GUILLERMO. Francisco Hernández Girón, etc.
La “Relación” inédita de Pedro López, 220. REDMON, WALTER.
un cronista imaginativo. Juan Espinoza Medrano: Prefacio al
pp. 23- 30. lector de la Lógica.

275
Índice de la revista Fénix. Revista de…

pp. 74- 80. pp. 187 – 190.


221. SILVA SANTIESTEBAN, 223. MORALES DE CELESTINO, ELISA.
FERNANDO. Índice epigráfico correspondiente al
 El “Diario de Lima” de 1822, 913.85; 918.5; 980.5 y 985 de la
pp. 81- 85. clasificación Dewey (continuación)
Sobre un periódico peruano pp. 191 - 250
ignorado, “El Diario de Lima” que Continuación del articulo con el mismo
se encuentra en la Biblioteca del título publicado en Fénix N° 19.
Congreso de los Estados Unidos. 224. RECENSIONES
 “Diario de Lima” (facsimilar) pp.251- 253
pp. 86-186 225. ÍNDICE ACUMULATIVO.
222. KAHN, GUSTAVE. pp. 254- 262.
Nicanor della Rocca de Vergalo y su
ambiente.
FÉNIX N°21, 1971
226. VALDERRAMA, LUCILA. Transcripción de la oración pronunciada
Cronología esquemática de la por Mariano Jose Arce.
Biblioteca Nacional. 232. BASADRE, JORGE.
pp. 5- 16. La nueva actualidad de Vigil.
Datos tomados de los libros y pp.62 – 74.
publicaciones periódicas existentes en la Biografía de Francisco de Paula Gonzales
colección de la Biblioteca Nacional del Vigil, quien fue director de la Biblioteca
Perú. Nacional entre los años 1836 y 1845.
227. LOHMANN VILLENA, 233. VARGAS UGARTE, RUBEN.
GUILLERMO. Carlos A. Romero.
Libros, libreros y bibliotecas en la pp. 75- 81.
época virreinal. Biografía del director de la Biblioteca
pp. 17 – 24. Nacional entre 1924- 1943
228. MATIN, LUIS. 234. UN TESTIGO EN LA HISTORIA DE
La Biblioteca del Colegio de San Pablo LA BIBLIOTECA NACIONAL.
(1568 – 1767), antecedente de la pp. 82 -83.
Biblioteca Nacional. 235. DURAND F, GUILLERMO.
pp. 25- 36. Los andes libres.
Artículo sobre la biblioteca del Colegio  Introducción.
de San Pablo fundado por los Jesuitas en pp. 84- 87
1568 y clausurado por orden de Carlos  Los Andes Libres (facsimilar).
III en 1967. pp. 88- 183.
229. GUTTI Y CATALAN, BENITO. Reproducción del periódico
Relación de primeros bibliotecarios y patriótico que esta conformado por
directores de la Biblioteca Nacional. 16 números impresos en Lima del
pp. 37- 43. año 1821
230. NÚÑEZ, ESTUARDO. 236. MORALES DE CELESTINO, ELISA.
Mariano José de Arce, primer Índice epigráfico correspondiente al
bibliotecario. 913.85; 918.5; 980.5; 985 de la
pp. 44- 57. clasificación Dewey.
Biografía de Mariano José Arce. pp. 184 -239
231. DE ARCE, MARIANO JOSÉ. Conclusión del articulo con el mismo
Oración pronunciada el día 8 de título publicado en Fénix N° 19 y 20
Octubre, en celebridad del juramento 237. RECENSIONES
del estatuto provisorio. pp. 240. 243
pp. 58- 61. 238. ÍNDICE ACUMULATIVO
pp. 244- 251.

276
Rosmery Alvarado Alamo

FÉNIX N° 22, 1972


239. NUÑEZ HAGUE, ESTUARDO. La instrucción primaria en el Perú
Memoria del director: 1969-1970. virreinal.
pp. 3-68. pp. 162-167.
Memoria del director de la Biblioteca 243. SCHREIBER DUARTE, MARINA.
Nacional desde el mes de mayo de 1969 El material visual en la biblioteca de
hasta diciembre de 1970. Arte.
240. LOHMANN VILLENA, pp. 168- 230.
GUILLERMO. Resumen de la tesis presentada a la
Las fuentes de inspiración de una obra Escuela Nacional de Bibliotecarios para
teatral de Calderón de la Barca sobre optar el título de bachiller.
el Perú. 244. GRUPO DE TRABAJO PARA EL
pp. 69- 73. DESARROLLO DE LOS
241. DEL VALLE Y CAVIEDES, JUAN. SERVICIOS BIBLIOTECARIOS Y
Historia fatal, asañas de la ygnorancia, DE INFORMACIÓN CIENTÍFICA Y
guerra física. Estudio preliminar, TÉCNICA EN LOS PAISES DEL
transcripción y notas por María “CONVENIO ANDRES BELLO”;
Leticia Cáceres. PRIMERA REUNIÓN.
pp. 74- 161. pp. 131- 234.
Sobre el manuscrito “Los Medicos de 245. RECENSIONES.
Lima” de 1609 de la Biblioteca Nacional pp. 235.
de Lima. 246. INDICE ACUMULATIVO.
242. VARGAS UGARTE, RUBEN. pp. 236- 243.

FÉNIX N° 23,1974
247. COMPTON, MERLIN D. pp. 129-194.
Un cotejo bibliográfico de dos Resumen de la tesis presentada por las
versiones de Lida, obra juvenil de autoras para optar el título de
Ricardo Palma. bibliotecarias
pp. 5- 57. 251. ACALDE CARDOZA, JAVIER.
Comparación de dos obras de Ricardo El rol de la información especializada
Palma que fueron eliminadas de la en un proceso de integración entre
edición definitiva de sus Tradiciones.: países en desarrollo: El caso del grupo
“Un Corsario” y “Lida” andino.
248. COMPTON. MERLIN D pp. 195-224.
Algunos aspectos del desarrollo del Parte del trabajo presentado al Congreso
estilo de las Tradiciones Peruanas. Internacional de Documentación, en
pp. 59- 70. setiembre del 1972.
249. CÓRDOVA DE CASTILLO, NORA. 252. SEGUNDA REUNIÓN DEL GRUPO
La biblioteca de Ocopa: Su historia y DE TRABAJO PARA EL
organización DESARROLLO DE LOS SERVICIOS
pp. 71- 127. BIBLIOTECARIOS Y DE
Breve reseña sobre la biblioteca de INFORMACIÓN CIENTÍFICA Y
Ocopa, ubicada en el valle de Jauja, TÉCNICA DE LOS PAÍSES
detalles de su fundación y tipo de SIGNATARIOS DEL CONVENIO
material bibliográfico que se puede “ANDRÉS BELLO”.
encontrar correspondientes al los siglos pp. 225- 239.
XVIII, XIX y XX. 253. RECENSIONES.
250. MACHADO MAYURI, HILDA; pp. 240.
TELAYA HIDALGO, TERESA. 254. INDICE ACUMULATIVO.
Epigrafía de la clase 000, y obras pp. 241- 250.
generales.

277
Índice de la revista Fénix. Revista de…

FÉNIX 24-25, 1977


255. NÚÑEZ C, JAVIER. BIBLIOTECAS Y PLANEAMIENTO
Un impreso desconocido de Espinoza DE SISTEMAS DE INFORMACIÓN.
Medrano. pp. 117- 140.
pp. 5- 11. 259. BONILLA DE GAVIRIA, MARÍA C.
256. ALCALDE CARDOZA, JAVIER. Reunión del consejo de la Federación
Problemas para el manejo de la Internacional de Asociaciones
información legal en el grupo andino Bibliotecarias (FIAB)
pp.13- 40. pp. 141-148.
257. COGORNO VENTURA, GILDA. 260. SEMINARIO LATINOAMERICANO
Paleo-bibliotecas y archivos peruanos. SOBRE EL CONTROL Y
pp. 41-116. ADQUISICIÓN DE MATERIAL
Versión de la tesis presentada a la BIBLIOGRÁFICO (SAMBLA)
Escuela Nacional de Bibliotecarios para pp. 149- 155.
optar el titulo de Bibliotecaria, del año 261. RECENSIONES
1971 pp. 156- 158.
258. SEMINARIO SOBRE 262. INDICE ACUMULATIVO.
ADMINISTRACIÓN DE pp. 159- 168.

FÉNIX N° 26-27, 1979


263. CLEMENT, JEAN-PIERRE. Juan Espinoza Medrano (“el lunarejo”),
Índices del Mercurio Peruano: 1790- etc.
1795. 265. PRIMER CONGRESO NACIONAL
pp. 5- 234 DE BIBLIOTECOLOGIA E
“La principal dificultad para conocer el INFORMACION.
Mercurio Peruano reside en la frondosa pp. 256- 260.
densidad de la materia informativa que 266. SANCHEZ CERRO, GRACIELA,
ofrece; de ahí el intento de establecer un JAVIER ALCALDE, LUCI ALEGRE
índice ordenado de materias, ya que los Y LILI LIZARRAGA Status del
índices que aparecen al final de los tomos profesional bibliotecario en el Perú.
son incompletos y poco científicos” pp. 261- 270.
264. REDMOND O¨TOOLE, WALTER. 267. TAMAYO CLARK, ISABEL
Documentos coloniales: Una defensa La información en las asesorías.
del Perú intelectual. pp. 271- 276.
pp. 235-255. 268. SEMINARIO NACIONAL SOBRE
En este artículo se puede encontrar, BIBLIOTECAS ESCOLARES.
documentos del virreinato peruano del pp. 277-279.
siglo XVII, traducidos del latín, en los 269. RECENCIONES.
que se observa la conciencia del pp. 280-281.
pensamiento americano, a través de 270. INDICE ACUMULATIVO.
Jerónimo de Valera, Alfonso Briceño, pp. 283-291.

FÉNIX 28-29, 1983


271. RUILOBOA ROSSEL, CATALINA Y descriptores y tesauros, sintetizando
THORNBERRY VILLARAN información de diversos artículos,
Revisión sistemática de la literatura folletos, libros, congresos nacionales e
sobre descriptores y tesauros. internacionales, etc.
pp. 5- 70 272. HAMPE, TEODORO.
Articulo dirigido a estudiantes de Los primeros libros en el Perú colonial.
bibliotecología y profesionales en el área pp. 71- 90.
de documentación. Brinda información El artículo menciona los numerosos
referente a la teoría y práctica de libros que llegaron a las colonias

278
Rosmery Alvarado Alamo

hispanoamericanas, procedentes de Articulo traducido al español por Inés


Europa, desde la llegada de los españoles, Hauser de Cárdenas. Trata sobre la
Reconociendo el papel del obispo astronomía inca, a través de la
Valverde como uno de los primeros descripción del Coricancha, el análisis de
difusores del Humanismo Cristiano en la la información sobre las Pléyades, el
vida virreinal. comienzo del año incaico, el sistema de
273. GRACIA BARRON, CARLOS. “ceque” y la toponimia inca.
La Perla de Lima. 276. JACOBSEN, NILS.
pp. 91- 98. Las propiedades rurales de la iglesia en
Sobre la literatura que se produce, Azángaro entre 1825 y 1920.
después del 12 de mayo de 1866, sobre la pp. 151-160.
breve guerra entre España y Perú. Este artículo trata sobre el poder
274. COMPTON, MERLIN D. económico de la iglesia entre 1825 -1920,
Las tradiciones peruanas de Ricardo además cuenta con 4 cuadros que
palma: bibliografía y Lista cronológica grafican estadísticamente, las haciendas
tentativas. de la iglesia en Azángaro,
pp. 99- 129. 277. CACERES SANCHEZ, MARIA
Este artículo presenta los títulos de las LETICIA.
tradiciones peruanas de Ricardo palma, Critica Literaria e Histórica, áreas
con sus respectivos datos de publicación. infrecuentes en la producción
275. ZUIDEMA, R.T. intelectual de la mujer peruana.
Catachillay. pp. 161-166.
Pp. 130-150. 278. INDICE ACUMULATIVO
pp. 167- 178.

FÉNIX 30-31, 1984


279. BANZHAF DE RIETH, DORA. Palma y Torres Caicedo: Una amistad
El procesamiento técnico de las literaria.
colecciones de música. pp. 234-256.
pp.5- 233. 281. WISE, DAVID.
El articulo trata sobre el manejo de la Vanguardismo a 3800 metros: el caso
información contenida en el centro de del boletín Titicaca (Puno 1926-1930)
documentación de la música peruana de pp.257- 269.
la Biblioteca Nacional. 282. ÍNDICE ACUMULATIVO.
280. HOLGUÍN CALLO, OSWALDO. pp. 271-281.

FÉNIX 32-33, 1988


283. PEASE, FRANKLIN. enumera las diecisiete ediciones príncipes
Memoria del director general 1984- europeas, por ejemplo “de passione
1985. christi (sic) sermo er imii sacre theologie
pp. 5- 61. doctoris guiellermi de aquisgrano.
Memoria de la Biblioteca Nacional del Lugduni; jobes trechfel, 1489” de
Perú, correspondientes a los años 1984- Guillermo Aquisgrano
1985 y los meses de enero a abril de 285. GARCIA BARRON, CARLOS.
1986. Atahualpa en la literatura hispánica.
284. CORDERO, LUIS AGUSTIN. pp. 74- 79.
Laevinus apollonius e incunables 286. HAMPE MARTINEZ, TEODORO.
europeos en la Biblioteca Nacional. Notas sobre la encomienda real de
pp. 62- 73. Chincha en el siglo XVI
Este articulo menciona los libros (administración y tributos)
incunables y raros que se encuentra en la pp. 80- 95.
Biblioteca Nacional del Perú, además

279
Índice de la revista Fénix. Revista de…

El artículo explica la situación de la El artículo trata sobre el balance


región de Chincha, a inicios del periodo bibliográfico de dos fechas importantes:
colonial, como encomienda de la corona el centenario de la Guerra del Pacífico en
española, describiendo la administración 1979 y el sesquicentenario del
y composición del tributo indígena nacimiento del Gran Almirante Miguel
287. CISNEROS, LUIS JAIME; Grau en 1984.
GUIBOVICH, PEDRO. 290. SEHLINGER, PETER.
Apuntes para una biografía de Paginas trágicas de la historia
Espinoza Medrano. peruana: las cartas del presidente
pp. 96-112. cautivo Francisco García Calderón
Datos biográficos y primero biógrafos de desde Chile en 1882.
uno de los intelectuales más notables del pp. 142-149.
siglo XVII: Juan de Espinoza de El articulo contiene cinco cartas de
Medrano, El Lunarejo. Francisco García Calderón de fechas: 25
288. NUÑEZ CACERES, JAVIER. de setiembre de 1882, 29 de setiembre de
La primera edición del apologético de 1882, 6 de octubre de 1882 y otras dos,
Espinoza Medrano. también de octubre de 1882 sin fecha
pp. 113- 116. especificada. Todas hechas desde
289. CAYO CORDOVA, PERCY. Santiago a varios de sus amigos políticos,
Balance bibliográfico de dos durante su cautiverio en Chile.
efemérides. 291. ÍNDICE ACUMULATIVO.
pp.117- 141. pp.150- 160.

FÉNIX 34-35, 1989


292. TAURO, ALBERTO. Ensayo sobre la revista “La Sierra”
Ensayos de cultura bibliotecaria. publicada en Lima entre 1927 y 1930, por
pp. 5-6 Guillermo Guevara e intelectuales
 Elogio del libro. provincianos. Esta revista contenía
Pp. 6- 13 artículos de índole literario, informativo
 La imprenta del “Quijote”. y critico
Pp. 13-24. 295. RIVERA SERNA, RAUL.
 Antonio Ricardo: primer Piura en la independencia.
impresor limeño. pp. 107-118.
Pp. 24-38. 296. TORO MONTALVO, CESAR.
 Fundación de la Biblioteca La Novena Maravilla: Joya de la prosa
Nacional. colonial hispanoamericana.
Pp. 39-58. pp. 119- 168.
293. CORDERO, LUIS AGUSTIN. El articulo trata sobre la Novena
El zevirios en la Biblioteca Nacional. Maravilla, obra de Espinoza de Medrano,
pp. 59-69 que fue publicada en 1965 en la imprenta
Breve recuento sobre Luis elzevir, y su de Joseph de la Rueda, luego de
inicio en el mundo de los libros en el permanecer tres siglos en el olvido.
año 1594, además el artículo muestra los 297. ZAVALETA, CARLOS.
libros de su imprenta conservados en la La prosa de Cesar Vallejo.
Biblioteca Nacional del Perú. pp. 169-179.
294. WISE, DAVID. 298. ÍNDICE ACUMULATIVO.
La sierra (Lima, 1927-1930): “La voz pp. 181-189
de los hombres del Ande”
pp. 70- 106.

280
Rosmery Alvarado Alamo

FÉNIX N°36-37, 1990-91


299. HOMENAJE A ALBERTO TAURO de la Información de la Universidad
DEL PINO Nacional Mayor de San Marcos.
Paginas sin enumerar 302. HAMPE MARTINEZ, TEODORO.
 FERNANDEZ DE LOPEZ, Libros profanos y sagrados en la
MARTHA. Biblioteca del Tesorero Antonio
Dr. Alberto Tauro del Pino. Dávalos (Lima, 1583).
(1914-1994) pp. 125-145.
 CISNEROS, LUIS JAIME. El artículo brinda un esquema de las
Homenaje a Alberto Tauro. materias de interés de los colonos
 MARIATEGUI, JAVIER. ilustrados, a través la colección
Alberto tauro en la ruta del bibliográfica de un funcionario de la Caja
Amauta. Real de Lima, el tesorero Antonio
 MIRO, CESAR. Dávalos, quien asume su cargo en 1583.
Alberto Tauro del Pino. Además se puede encontrar el registro de
 NUÑEZ, ESTUARDO. embarque de los libros del tesorero, del 1
Alberto Tauro en la Cultura de enero de 1582, y el inventario de
Peruana. bienes del 19 de setiembre de 1599,
 PANTIAGOSO, MANUEL. ambos extraídos del AGI.
El Perú en la Historia y en 303. CORDERO, LUIS AGUSTÍN.
la Literatura. Aldos, Plantín y Moretos.
300. BACA MEJIA, JUAN. pp. 146-157.
Memoria del Jefe Institucional de la El artículo se centra en la biografía y
Biblioteca Nacional (1986-1989) producción de tres hombres de imprenta
pp. 5- 59. del siglo XVI.
Memoria de la Biblioteca Nacional del 304. ZAVALETA, CARLOS EDUARDO.
Perú, correspondientes al 2° semestre de José María Arguedas: aprendizaje y
1986 hasta el año 1989. logros del novelista.
301. PARDO, TERESA. pp. 157-165.
El primer cuarto de siglo de la Escuela 305. MIRANDA, ISABEL.
Nacional de Bibliotecarios. Formato MARC-BN para la
pp. 60-124. descripción bibliográfica de
El articulo trata sobre los 25 primeros monografías.
años de historia de la antigua Escuela pp.166- 196.
Nacional de Bibliotecarios convertida 306. INDICE ACUMULATIVO DE LA
posteriormente en la Escuela Académico REVISTA FENIX.
Profesional de Bibliotecología y Ciencias pp. 197-210.

FÉNIX 38,1996
307. HURTADO GALVAN, LAURA Geronimo de Ore en la biblioteca
GENOVEVA. nacional de Lima.
Gestión del conocimiento y redes de pp. 35-48.
información y comunicación El artículo presenta datos de la edicion
pp. 3-16. facsimilar del confesionario de Geronimo
Artículo sobre el uso del internet. de Ore, que se encuentra en la Biblioteca
308. VARGAS ERAUSQUIN, MARCIA. Nacional.
La revolución de la información. 310. LUCIONI, MARIO.
pp. 17-33. Un arte desconocido: la historieta
309. FRASER, VALERIE. peruana.
Sobre el mundo de los libros en el Perú pp. 49-58.
colonial: a proposito del ejemplar del Breve reseña sobre la historieta y su
Símbolo Catholico Indiano de Luis utilización en el Perú.

281
Índice de la revista Fénix. Revista de…

311. HAMPE MARTINEZ, TEODORO. El profesional de la información del


Fuentes y perspectivas para la historia futuro: cambio y reconversion.
del libro en América Colonial: El caso pp. 105-122.
del virreinato peruano (siglos XVI- 315. PAUL DAVILA, KARIM.
XVII) Proyecto que se hace realidad:
pp. 59-80. cronología de la construcción de la
312. TELLERIA SEGALA, LUZ. nueva sede de la Biblioteca Nacional
ISO 9000, en los servicios de la del Perú.
información. pp. 123-130.
pp. 81-89. 316. BIBLIOGRAFIA DE JORGE
313. SCHUMACHER DE PEÑA, BASADRE.
GERTRUD. pp. 131-246.
Reflexiones sobre la traducción. Presentación de la biografía y la
pp. 91- 1004 bibliograía del historiador Jorge Basadre
314. OLIVERA, ISABEL. (cartas, discursos, artículos, etc)

FÉNIX N° 39, 1997


317. MAC KEE DE MAURIAL, NELLY. La Caja General de los Censos de
La biblioteca “Francois Miterrand”: Indios de Lima, institución colonial de
una decisión presidencial. crédito dinerario (Perú, 1580-1821)
pp. 3- 26. pp. 95- 124.
El articulo trata sobre la biblioteca Según los autores, el articulo constituye
“Francois Miterrand”, su construcción, un acápite del libro “La banca, el crédito
programa, tecnología, etc. y el dinero en el feudalismo peruano
318. DE LA VEGA, AURORA. colonial”. Presenta seis cuadros sobre la
Aproximaciones a la naturaleza de la Caja General de Censos de Indios hechos
bibliotecología y la ciencia de la en base a documentos del AGN.
información. 323. PAUL DAVILA, KARIM
pp. 27- 44. Proyecto que se hace realidad:
319. SORIANO, ANA LUISA. cronología de la construcción de la
La magia de las bibliotecas en la obra nueva sede de la Biblioteca Nacional
de Borges. del Perú (julio 1996-setiembre 1997)
pp. 45-56. Pp.125-128.
320. HAMPE MARTINEZ TEODORO. 324. PLASENCIA SOTO, ROMEL;
José Durand, bibliófilo (su colección de CACERES RIOS, FERNANDO.
libros y papeles en la Universidad de Bibliografía de Huancavelica
Notre Dame) pp. 129-186.
pp. 57-82. Se menciona 383 títulos de estudios
Artículo que gira en torno a José Durand, referentes al departamento de
Flórez, quien a través del estudio de Huancavelica, estos libros, artículos,
informantes y amigos del Inca Garcilaso, periódicos, tesis, etc. fueron ubicados en
logra reconstruir el ambiente cultural las bibliotecas de Lima, Huancayo y
donde este ultimo se desarrolló. Huancavelica, con el fin de ofrecer una
321. VILLANUEVA MASILLA, lista bastante completa que motive
EDUARDO. futuras investigaciones.
Redes de información y 325. BREÑA TORRES, ANA MARIA.
multilateralidad documental: nuevos Addenda: Bibliografía sobre aspectos
roles para el bibliotecario ante la agrícola-rurales de Huancavelica.
biblioteca digital. pp. 187- 194.
pp. 83-94. Presentación de la producción
322. LAZO GARCIA, CARLOS; bibliográfica editada en su mayoría por el
ORTEGAL, ALEX.

282
Rosmery Alvarado Alamo

sector agrario, para fines de investigación 326. INDICE ACUMULATIVO.


del departamento de Huancavelica. pp. 195-216.

FÉNIX 40-41, 1998-1999


Homenaje: muestra parte de la campaña represiva
327. HAMPE MARTINEZ, TEODORO. emprendida contra el grupo mercantil
Franklin Pease G.Y. (1939-1999): judaizante en Lima.
Evocación de un maestro. Colecciones Especiales:
Pp. 5-14. 331. MORI JULCA, JASON.
Testimonio de Teodoro Hampe, discípulo Archivos fotográficos de la Biblioteca
de Franklin Pease, por la muerte de su Nacional.
maestro. Presenta los datos de su carrera pp. 147- 162.
académica, lista de publicaciones Descripción del contenido fotográfico de
personales y compilaciones. las colecciones de la Biblioteca nacional
Investigaciones: del Perú. Tales como: el archivo Courret
328. MORALES, ELISA. que muestra a la sociedad y vida limeña
Indización y recuperación temática en de la segunda mitad del siglo XIX,
catálogos e índices bibliográficos. combate de dos de mayo, la destrucción
pp. 15-78. de Chorrillos en 1881, la rebelión
Resultados de la investigación de Pierolista de 1895, fotos de presidentes y
catálogos temáticos de bibliotecas de personajes peruanos como Miguel Grau,
Lima, con el objetivo de proponer pautas Nicolás de Piérola, Augusto B. Leguía,
y estándares normativos para la etc.; el archivo Ugarte, llamado así en
producción de términos que optimicen la honor al fotógrafo y pintor peruano Luis
recuperación temática en los catálogos de Ugarte, que capta la sociedad limeña
las bibliotecas, bases de datos y desde finales del siglo XIX e inicios del
publicaciones bibliográficas. siglo XX.
329. PAREDES LARA, JOSE. Traducciones.
El novecentista Pedro Zulen y la 332. MORALES, ELISA.
Asociación Pro Indígena a través del Robert Fairthorne y los alcances de la
Archivo Histórico de la Biblioteca Ciencia de la Informacion /B.C.
Nacional del Perú. Brookes
pp. 79-100. pp. 163-183.
El articulo muestra la importancia de la Transcripción paleográfica:
información contenida en el repertorio 333. GONZALES DEL RIEGO, DELFINA.
documental del archivo de Pedro Zulen Historia de la Yndependencia/ Justo
Aymar, a través de la correspondencia, Apu Sahuaraura.
escritos, fuentes documentales de la pp.184- 217.
Asociación Pro-Indígena y recortes Fragmento del documento “Literatura
periodísticos de 1909 a 1917. incásica de Justo Apu Sahuaraura”, uno
330. VILLANUEVA, CARLOS ALFONSO. de los últimos descendientes de la
El Santo Oficio y los judaizantes en monarquía incaica, referida a la guerra de
Lima, 1639: el “tapadito” del respaldo la independencia, a la actuación de
de San Andrés. Bolívar en las Batallas de Junín y
pp. 101-146. Ayacucho.
El articulo trata sobre “un tapadito” (o Donaciones recientes:
entierro o tesoro oculto) conformada por 334. MICROFILMES DE MANUSCRITOS
dos barras de plata, un cofrecito y dos COLONIALES DONADOS POR
guayacas o bolsas repletas de reales, que MARIA ROSTWOROWSKI Y
motivan la apertura de una Causa de NICOLAS DIAZ.
Oficio en el Tribunal de la Santa pp. 218- 232.
Inquisición, y como este descubrimiento

283
Índice de la revista Fénix. Revista de…

Descripción detallada del material usado BIBLIOTECAS NACIONALES DE


por María Rostworowski en sus estudios LOS PAISES DE IBEROAMERICA.
sobre etnohistoria. Se pueden encontrar: pp. 250-251.
censos, visitas, revisitas, procesos 337. I JORNADA INTERNACIONAL DE
judiciales, etc. BIBLIOTECOLOGIA PERU-
Bibliografía de bibliografías: ESPAÑA
335. VARGAS APOLINARI, HELENA pp. 252-254.
Bibliografía elaborada en el CESBE 338. EXPERIENCIA DEL SISTEMA
pp. 232- 249. NACIONAL DE BIBLIOTECAS.
ACTIVIDADES 1999: pp. 254-264.
336. ASOCIACION DE ESTADOS 339. INDICE ACUMULATIVO DE LA
IBEROAMERICANOS PARA EL REVISTA FENIX.
DESARROLLO DE LAS pp. 265-271.

FÉNIX N°42, 2000


Primer Congreso de Humanidades: pp. 54- 63.
340. MOREIRO, JOSE. Breve texto de la vida de Pedro Salvino
La industria de los contenidos en la Zulén Aymar (1889-1925), preparado
sociedad de la información: ventajas e para la conferencia de inauguración de la
inconvenientes para su difusión y exposición “Pedro Zulén y la Asociación
control. Pro-indígena” organizada por la BNP el
pp. 5-32. 15 de febrero del 2000.
Homenaje: 348. HAMPE MARTINEZ, TEODORO.
341. CRONOLOGIA BIOGRAFICA DEL Lima y su entramado social en la Guía
DOCTOR OSCAR TRELLES del viajero de Manuel Atanasio
MONTES Fuentes (1860).
pp. 33-34. pp. 64-80.
342. BELAUNDE, MARIO. Mensaje que fue pronunciado el 1 de
Punto final de una vida vibrante. junio de 1998 en la asociación “Entre
pp.35- 36. Nous” de Lima en la presentación del
343. ALTAMIRANO POZO, JUAN DE libro de Cesar Coloma Porcari.
DIOS. Conferencias de sociedades eruditas
Oscar Trelles. del Canadá:
pp. 37- 41. 349. PAREDES RUIZ, EUDOCIO.
344. MARIATEGUI, JAVIER. Colección de investigación para los
Trelles, la medicina y la cultura hispanistas en bibliotecas
peruana. norteamericanas.
pp.42- 44. pp. 94-98.
345. PALABRAS DE LOS DOCTORES 350. NEARI, SHARON.
JORGE TRELLES MONTERO, LUIS Estrategias para el desarrollo de
TRELLES MONTERO, JAVIER colecciones hispanistas durante
MARIATEGUI CHIAPE Y JUAN DE tiempos adversos.
DIOS ALTAMIRANO POZO. pp. 99- 105.
pp. 45-46. 351. RUSS, DAVIDSON.
Artes: Las colecciones iberoamericanas en la
346. ROEL, MARGARITA. universidad de Nuevo México.
La Bienal de Arte Iberoamericana en pp. 106-115
la BNP. 352. BROW, ELLEN.
pp. 47-53. La microeleccion y su hogar en la
Investigaciones: fábrica intelectual del mundo
347. HENRIQUEZ, NARDA. hispánico: La Biblioteca de Estudios
Zulen, una travesía apasionante.

284
Rosmery Alvarado Alamo

Vascos en la Universidad de Nevada, BIBLIOTECA NACIONAL DEL


Reno (EE.UU.) PERÚ
pp. 116-120. pp. 132-138
353. GUTIERREZ-WITT, LAURA. 355. ÍNDICE ACUMULATIVO DE LA
La Biblioteca Latinoamericana Nettie REVISTA FENIX
Lee Benson de la Universidad de pp. 139-155.
Texas: desarrollo y acervo. 356. CRONOLOGÍA DE LA NUEVA
pp. 121- 131. SEDE INSTITUCIONAL DE LA
Actividades 2000: BIBLIOTECA NACIONAL DEL
354. EVENTOS INTERNACIONALES EN PERU.
LOS QUE PARTICIPARON pp. 156-160
REPRESENTANTES DE LA Del 28 de febrero de 1999 al 23 de julio
2001

FÉNIX N°43-44, 2001-2002


Ensayos 362. BLASS RIVAROLA, BENJAMÍN.
357. LÓPEZ JIMÉNEZ, SINESIO Aspectos literarios de las tarjetas de
Ciudadanía y desarrollo Humano. visita.
pp. 9- 26. pp.131-142.
Artículo que trata sobre las desigualdades Articulo sobre las tarjetas de visita en el
sociales y la ciudadanía, manifestadas en Perú del siglo XIX que se utilizan para
la discriminación por género, grupo retratar a las familias de la época del
étnico, etc. guano, mostrando la vestimenta, el
358. VALCUENDE DEL RÍO JOSE mobiliario, etc. de la época.
MARIA; RÍO SÁNCHEZ, ANGEL 363. MORI JULCA, JASON.
Historias que no están en la historia: Origen y significado de las tarjetas de
presos políticos, campos de trabajo y visita en el Perú: Aspectos fotográficos
represión durante el franquismo en Articulo que muestra los aspectos
Andalucía. históricos y característicos de las tarjetas
pp. 27- 54 de visita
Ambos antropólogos miembros del pp. 143- 154.
Grupo de Investigación Social y Acción Actividades bibliotecológicas en la
Participativa, y profesores de la Biblioteca Nacional del Perú
Universidad Pablo de Olavide, España, 364. TUMBAJULCA QUISPE, SANTOS
analizan la importancia de la memoria Bibliotecas Públicas y desarrollo rural:
oral en la investigación social Proyectos de la Red de Bibliotecas
359. MUJICA BERMÚDEZ, LUIS. Rurales de Huancavelica
Aculturación, inculturación e pp. 155-164.
interculturalidad: los supuestos en las 365. LIZANA SALVATIERRA DE
relaciones entre “unos” y “otros” LÉVANO, GLADYS.
pp. 55-78. La investigación y la docencia
360. GONZALES, OSMAR. bibliotecológica en el Perú: A
Ricardo Palma y Manuel González propósito del I encuentro de
Prada: Conflicto entre dos tipos de investigadores y docentes del Perú en
intelectuales el área de bibliotecología y ciencias de
pp. 79- 100. la información
Documentos de la Biblioteca Nacional pp. 165-174.
del Perú: Homenajes
361. ALGUNAS CARTAS DE JORGE 366. GARCÍA BELAUNDE, DOMINGO.
BASADRE Víctor Andrés Belaunde y el Mercurio
pp. 101- 130 Peruano
Tarjetas de visita: pp. 175-180.

285
Índice de la revista Fénix. Revista de…

367. AMORÓS, RAFAEL. pp. 191-196


En honor al maestro Luis Jaime 370. ROÉL MENDIZÁBAL,
Cisneros MARGARITA YVONNE.
pp. 181-186 Peter Burke. Hablar y callar:
Reseñas de libros funciones sociales del lenguaje a través
368. LÓPEZ DE CASTILLA, IRMA. de la historia.
Armando Petrucci. Alfabetismo, pp. 197-203.
escritura y sociedad. Reseña sobre el trabajo de Peter Burke,
pp. 187- 190 “Hablar y callar: funciones sociales del
369. ROJAS LÁZARO, CARLOS JAVIER. lenguaje a través de la historia”
Roger Chartier. El orden de los libros: refiriéndose a la Historia Social del
lectores, autores, bibliotecas en Europa Lenguaje.
entre los siglos XVI y XVIII.

FÉNIX N°45, 2008


371. BAYLON, ANAHI; CHECA, pp. 81-84.
CARMEN; MIRES, ALFREDO. Documentos para la historia de la
Alfabetización y post-alfabetización Biblioteca Nacional del Perú.
desde la biblioteca pública: experiencia 378. CATALOGO DE LA BIBLIOTECA
peruana. QUE POSEIA SAN MARTIN Y QUE
pp. 9- 20 REGALO A LA CIUDAD DE LIMA.
372. CORZO, ORLANDO; PONCE ARCHIVO DE SAN MARTIN.
ALEJANDRO. MUSEO MITRE, CAJA N°71.
Valuación de colecciones en pp. 85-92.
bibliotecas. 379. REGLAMENTO DE LA
pp.21- 36. BIBLIOTECA NACIONAL DE LIMA
373. VILCHES ROMAN, CARLOS (1875), PREPARADO POR EL
Estudio de las bibliografías elaboradas CORONEL MANUEL DE
por los estudiantes universitarios de ODRIOZOLA.
pregrado: la evidencia del análisis de pp. 93-97.
citas. 380. RESOLUCION POR LA CUAL SE
pp. 37-49. FIJAN NORMAS PARA LA
374. SARAVIA, MIGUEL. CATALOGACION DE LA
Infocentros y desarrollo rural: BIBLIOTECA NACIONAL (1878)
reflexiones desde la experiencia de pp. 98-101.
ITDG. Nota introductoria de Alberto Tauro.
pp. 50- 68. 381. NUEVO EDIFICIO DE LA
375. LECUONA, LAURA. BIBLIOTECA NACIONAL DEL
Para que sirve una colección editorial. PERÚ- PROYECTO DE LEY (1910)
pp. 69-70. pp. 102-104.
376. MORI JULCA, JASON. Nota introductoria de Ricardo Palma.
Pautas para la conservación de 382. RESEÑAS.
colecciones fotográficas: notas acerca pp. 105-110.
de un curso. 383. ÍNDICE ACUMULATIVO DE LA
pp. 71-80. REVISTA FENIX.
377. ALEJOS ARANDA, RUTH. pp.111- 127
I Congreso Nacional de Bibliotecas
Públicas.

286
Rosmery Alvarado Alamo

ÍNDICE ONOMÁSTICO
A BENJAMIN CISNEROS, LUIS; 128
ADRIANZEN TRECE, BLANCA; 53 BLASS RIVAROLA, BENJAMÍN; 363
AGUAYO, JORGE; 2 BONILLA DE GAVIRIA, MARÍA, 188
ALCALDE CARDOZA, JAVIER; 198, 252,
257, 267 BONILLA DE GAVIRIA, MARÍA; 260
BORGES, JORGE LUIS; 320
ALEGRE, LUCI; 267
ALEJOS ARANDA, RUTH; 377 BREÑA TORRES, ANA MARIA; 326
ALIAGA Y DE LA PUENTE, JOSE
BRICEÑO, ALFONSO; 265
AGUSTIN; 21
ALTAMIRANO POZO, JUAN DE DIOS; BROW, ELLEN; 353
344, 346
BURKE, PETER; 371
ALVARADO, ERNESTO; 174, 176
C
AMAT Y JUNIENT, MANUEL DE; 70 CACERES DIEZ CANSECO, NILDA; 114,
AMOROS TERAN, VICTOR; 191 146, 192, 207
CACERES RIOS, FERNANDO; 325
AMORÓS, RAFAEL; 368
CACERES SANCHEZ, MARIA LETICIA;
ANTONIO ARCE, JOSÉ; 42 241, 278
CASTILLA, RAMÓN; 80, 92, 120, 121,
APOLLONIUS, LEVINUS; 163 122, 123, 124,
APU SAHUARAURA, JUSTO; 334 CASTRO, EMMA; 56
ARAUJO ESPINOZA, GRACIELA; 104, CAVERO DE CORNEJO, AMALIA; 134,
201 164
ARBULU VARGAS, RICARDO; 52, 67, CAYO CORDOVA, PERCY; 290
86, 110, 127, 136, 145, 155
ARCE, JOSÉ DE; 230 CHECA DE SILVA, CARMEN; 180, 372
CHIRIBOGA SOTOMAYOR, BEATRIZ;
ARGUEDAS, JOSÉ MARÍA; 304 68
B CIEZA DE LEÓN, PEDRO; 166
BACA MEJIA, JUAN; 301 CISNEROS, LUIS JAIME, 111, 288, 300,
368
BAKULA PATIÑO, JUAN; 141
CLEMENT, JEAN-PIERRE; 264
BALLON, ANTONIETA; 169, 182
COGORNO VENTURA, GILDA; 258
BANZHAF DE RIETH, DORA; 280
COMPTON, MERLIN; 247, 275
BARBACCI, RODOLFO, 77 CORDERO, LUIS AGUSTIN; 285, 294,
304
BARRIGA, VICTOR; 117
BASADRE, JORGE; 9, 41, 131, 195, 232, CÓRDOVA DE CASTILLO, NORA; 249
317, 362 CORZO, ORLANDO; 373
BATES, MARGARET; 3 COYA DE LOYOLA, BEATRIZ CLARA;
87
BAYLON, ANAHI; 372 CUETO FERNANDINI, CARLOS; 152
BECU, TEODORO; 60 D
BELAUNDE, MARIO; 343
DANIELS SHEPARD, MARIETTA; 162
BELAUNDE, VICTOR ANDRÉS; 367 DARDÓN CÓRDOVA, GONZALO, 174,
176
BELLO, ANDRES; 244

287
Índice de la revista Fénix. Revista de…

DÁVALOS Y FIGUEROA, DIEGO; 111 GIBSON, PERCY; 10, 23


DÁVALOS, ANTONIO; 303 GONZALES DEL RIEGO, DELFINA; 334
DELGADO PASTOR, AMADEO; 25, 62 GONZALES PRADA, MANUEL; 361
DELLA SANTA, ELIZABETH; 163 GONZALES VIGIL, FRANCISCO DE
PAULA; 232
DIAZ, NICOLAS; 335 GONZALES, OSMAR; 361
DUARTE DE MORALES, CRISTINA;
114, 165 GRACIA BARRON, CARLOS; 274
DUNBAR TEMPLE, ELLA; 87 GRACIA CALDERON, FRANCISCO; 291

DURAND F, GUILLERMO, 235 GRASES, PEDRO; 174


DURAND FLORES, JOSE; 321 GUEVARA, GUILLERMO; 295

DUVIOLS, PIERRE; 184 GUIBOVICH, PEDRO; 288

E GUTIERREZ-WITT, LAURA; 354


ECHENIQUE, RUFINO; 80 GUTTENTAG, WERNER;174
ESCARCENA ARPAIA, ROSA; 19 GUTTI Y CATALAN, BENITO; 229
ESPINOZA BRAVO, CLODOALDO; 11 H
ESPINOZA MEDRANO, JUAN; 256, 265,
288, 297 HABICH, EDUARDO; 73
HAMPE, TEODORO; 273, 287, 303, 312,
EVANS, LUTHER, 50 321, 328, 349
F HANKE, LEWIS; 63
FELIX DENEGRI LUNA; 116 HAUSER DE CARDENAS, INES; 276
FERNANDEZ DE LOPEZ, MARTHA; 300 HELIORODO VALLE, RAFAEL; 24
FERNÁNDEZ DE OVIEDO, GONZALO; HENRIQUEZ, NARDA; 348
74
HERAS, BARTOLOME MARIA DE LAS(
FIERO, PANCHO; 212 arzobispo de Lima, 1863); 147
FINO, FREDERIC; 48 HERNANDEZ GIRON, FRANCISCO; 219
FORERO, MANUEL JOSE; 64 HERRERA, CARMEN De, 174
FRANCE, ANATOLE; 48 HERRERO, MIGUEL; 44
FRASER, VALERIE; 310 HIDALGO, ALBERTO; 47
FUENTES, MANUEL ATANASIO; 349 HOLGUÍN CALLO, OSWALDO; 281
G HORKHEIMER, HANS; 69
HURTADO GALVAN, LAURA
G. A. RUDOLPH, 187, 189 GENOVEVA; 308
GARCIA BARRON, CARLOS; 286 J
GARCÍA BELAUNDE, DOMINGO; 367 JACOBSEN, NILS; 277
GARCIA RAMOS, DAGOBERTO, 70 K
GARCILAZO DE LA VEGA, INCA; 321
KAHN, GUSTAVE; 222
GAZZOLO DE SANGSTER, MERCEDES; KAUFFMANN DOIG, FEDERICO; 135,
112 166
GERBI, ANTONELLO; 16, 38 KILGOUR, RAYMOND, 65

288
Rosmery Alvarado Alamo

KUBINSKY, LOUIS; 91 MENESES, MARCELA; 174, 176


L METCALF, KEYEs; 30
LASSO JAÉN, CARMEN; 176 MILLER, WILLIAM; 126
LAZO GARCIA, CARLOS; 323 MIRANDA, ISABEL; 306

LECUONA, LAURA; 376 MIRES, ALFREDO; 372


LEON DE PINELO, DIEGO; 16, 38, 39 MIRO, CESAR; 300
LIPSIO, JUSTO; 16, 38 MOLINA, CRISTOBAL DE, EL
CUSQUEÑO; 79
LITTON, GASTON; 172 MOLINA, CRISTOBAL DE, EL
LIZANA SALVATIERRA DE LÉVANO, MERCADER; 79
GLADYS; 366 MOLINA, CRISTOBAL DE, EL
SOCHANTE; 79
LIZARRAGA, LUCI; 267 MORALES DE CELESTINO, ELISA; 214,
223, 236, 329, 333
LOHMANN VILLENA, GUILLERMO;
MOREIRO, JOSE; 341
103, 142, 183, 203, 208, 218, 227, 240
MORI JULCA, JASON; 332, 364, 377
LÓPEZ DE CASTILLA, IRMA; 369
MUJICA BERMÚDEZ, LUIS; 360
LÓPEZ JIMÉNEZ, SINESIO; 358
MUSSO, LUIS ALBERTO; 174
LÓPEZ, PEDRO; 219
LOSADA Y PUGA, CRISTOBAL de, 85, N
99, 109 NEARI, SHARON; 351
LOSADA Y PUGA, CRISTOBAL DE; 73 NUÑEZ CACERES, JAVIER; 289
LOSTAUNAU, ALEJANDRO; 54, 144 NUÑEZ HAGUE, ESTUARDO; 171, 209,
230, 239, 300
LOYOLA DE GALINDO, ZORAIDA; 199
O
LUCIONI, MARIO; 311
LUNA PIZARRO, FRANCISCO JAVIER O¨TOOLE, REDMOND WALTER; 265
DE; 89
ODRIOZOLA, MANUEL DE; 380
M OJEDA DE PARDON, OLIVIA; 22, 181
M. C. ROMAN; 121
OLIVERA, ISABEL; 186, 204, 205, 315
MAC KEE DE MAURIAL, NELLY; 318 ORE, LUIS GERÓNIMO DE; 310
MACHADO MAYURI, HILDA; 250
MACKEE DE MAURIAL, NELLY; 185, ORTEGAL, ALEX; 323
190, 193, 200 ORTIZ DE ZEVALLOS, CARMEN, 4
MÁLAGA, LUIS; 10, 66 OSBORN, ADREW; 17
MAREWSKI, SOFIA, 174, 176
OSIO, JOSE MARIANO; 122
MARIATEGUI, JAVIER; 300, 345, 346
P
MARIÁTEGUI, JOSÉ CARLOS. 45 PALMA, RICARDO; 8, 101, 141, 247, 281,
MATICORENA ESTRADA, ENRIQUE; 361
46 PANTIAGOSO, MANUEL; 300
MATIN, LUIS; 228
PARDO Y ALIAGA, FELIPE; 133
MEDINA, JOSE TORIBIO; 105, 106, 107 PARDO, TERESA; 302

MELGAR, MARIANO; 209, 210 PAREDES LARA, JOSE; 330

289
Índice de la revista Fénix. Revista de…

PAREDES RUIZ, EUDOCIO; 350 ROMERO, EMILIA; 5, 37


PAROISSIEN, JAMES; 126 ROSTWOROWSKI, MARIA; 335
PASTOR, MARIA ISABEL; 131 RUEDA, JOSEPH DE LA; 297
PATIÑO, GALILEO, 49 RUILOBOA ROSSEL, CATALINA; 272
PAUL DAVILA, KARIM; 316, 324 RUIZ – LARRÉ, ALCIRA; 176
PEASE, FRANKLIN; 284, 328 RUIZ DE LA CRUZ, CARLOS, 206
PENNA, VICTOR; 31, 51 RUSS, DAVIDSON; 352
PERAZA, FERMIN; 173 S

PEREYRA Y RUIZ, ANTONIO DE; 54 SAAVEDRA, LUIS MARIA; 90


PEREZ DE VARGAS, JOSÉ; 7, 18, 35, 55 SALAS, ALBERTO; 174
PETRUCCI, ARMANDO; 369 SAN MARTIN, JOSE DE; 117, 378
PIMENTEL G, VICTOR; 196 SANCHEZ CERRO, GRACIELA; 267
PINCHERLE, ALBERTO; 33 SARAVIA, MIGUEL; 375
PIÑEIRO, MIGUEL ÁNGEL, 174 SAYRI TUPAC; 87

PIZARRO, GONZALO; 219 SCHREIBER DUARTE, MARINA; 243


PLACENCIA SOTO, ROMEL; 325 SCHUMACHER DE PEÑA, GERTRUD;
314
PONCE, ALEJANDRO; 373 SCHWAB, FEDERICO; 6, 57, 89
PORRAS BARRENECHEA, RAUL; 39,
111 SEHLINGER, PETER; 291

PORTUGAL, PEDRO DE; 125 SHERIER, ELIZABETH; 14


PUMA, ORCOSUPA, FERNANDO; SILVA SANTIESTENAN, FERNANDO;
(1789); 197 143, 154, 217
R SIXTO PRIETO, JUAN; 115

R.A. HUMPHERS; 126 SOLANO, JUANA MARIA; 75


RAEZ PATIÑO, SARA; 124 SORIANO, ANA LUISA; 320

RAYGADA, CARLOS; 140, 153, 161 SUMMERS, BETTINA, 174


REDMON, WALTER; 220 SUMMERS, MAGGIE, 76
RÍO SÁNCHEZ, ÁNGEL; 359 T

RIVERA MARTÍNEZ, EDGARDO; 212 TALAMANTE, MELCHOR; 5


RIVERA SERNA, RAÚL; 79, 120, 137, TAMAYO CLARK, ISABEL; 268
148, 211, 296
TAURO DEL PINO, ALBERTO; 7, 18, 35,
RODRÍGUEZ, FLOR DE MARÍA; 213 55, 61, 100, 133, 293, 300
RODRIGUEZ, ODILE; 34 TELAYA HIDALGO, TERESA; 250
ROÉL MENDIZÁBAL, MARGARITA TELLERIA SEGALA, LUZ; 313
YVONNE; 347, 371
ROGERS, FRANCIS; 125 TELLO, JULIO CESAR; 166

ROJAS LÁZARO, CARLOS JAVIER; 370 THORNBERRY VILLARAN, LUISA; 272


TOLA DE SCHAWALD, CARMEN
ROMERO, CARLOS; 233 ROSA, 88, 113

290
Rosmery Alvarado Alamo

TORIBIO MEDINA, JOSE; 102 WILLEZ, L. 123


TORO MONTALVO, CESAR; 297 WISE, DAVID; 282, 295

TORRE REVELLO, JOSE; 106 X


TORRES CAICEDO, JOSE MARIA; 281 XAMMAR, LUIS FABIO; 8, 20,40, 62
TORRES LARA, GERMAN; 78 Y
TRELLES MONTERO, JORGE; 346 YEROVI, LEONIDAS; 81
TRELLES MONTERO, LUIS; 346 Z
TRELLES MONTES, OSCAR; 342 ZAVALETA, CARLOS; 298, 305
TUMBAJULCA QUISPE, SANTOS; 365 ZUIDEMA, TOM; 197, 276
ZULEN AYMAR, PEDRO SALVINO; 11,
TUPAC YUPANQUI; 197 105, 330, 348

U
UGARTE, EDUARDO; 132
V ÍNDICE TOPONÍMICO
VALCARCEL, DANIEL; 147
VALCUENDE DEL RÍO JOSE MARIA; A
359
AMÉRICA LATINA: 50, 173, 174, 175
VALDELOMAR, ABRAHAM; 171
AMÉRICA COLONIAL: 311
VALDERRAMA, LUCILA; 156, 226
ARCHIVO HISTÓRICO: 329
VALERA, JERONIMO DE; 265 ARCHIVOS DE LIMA: 143, 257
VALLE CAVIEDES, JUAN DEL; 20, 40, AREQUIPA: 54, 132, 174
VALLE Y CAVIEDES, JUAN del; 241 ARGENTINA: 31
VAN HOESEN, H.B; 36 AYACUCHO: 333
B
VARGAS APOLINARIO, HELENA; 336
BIBLIOTECA DE ARTE: 243
VARGAS ERAUSQUIN, MARCIA; 309 BIBLIOTECA DE ESTUDIOS
VASCOS : 352
VARGAS UGARTE, RUBEN; 233, 242
BIBLIOTECA DE OCOPA: 249
VEGA, AURORA DE LA ; 319
BIBLIOTECA DE WASHINGTON: 88
VELEZMORO, ABIGAIL DE; 32
VELEZMORO, ABIGAIL G. DE; 15

VIDAL, FRANCISCO DE; 80


BIBLIOTECA DEL COLEGIO DE
VIDAURRE, MANUEL LORENZO DE;
SAN PABLO: 228
116
BIBLIOTECA LATINOAMERICANA
VILCHES ROMAN, CARLOS; 374 NETTIE LEE BENSON: 353
VILLANUEVA MASILLA, EDUARDO; BIBLIOTECA NACIONAL DEL
322 PERÚ: 12, 41, 156, 195, 208, 226, 229,
241, 284, 293, 300, 315, 329 331,
VILLANUEVA, CARLOS ALFONSO; 331
BIBLIOTECAS PÚBLICAS: 146, 377
VIVANCO, MANUEL IGNACIO DE; 92
BOLIVIA: 57, 174, 176
W
BRASIL: 126

291
Índice de la revista Fénix. Revista de…

BUENOS AIRES: 82 NUEVO MUNDO: 16


C P
CAJA GENERAL DE LOS CENSOS
DE INDIOS DE LIMA: 322 PAJATÉN: 196

CHACHAPOYAS: 137 PANAMÁ: 174, 176

CHAVÍN: 135, 166 PARAGUAY: 174, 176

CHINCHA: 286 PERÚ COLONIAL: 272, 309

COLOMBIA: 141, PERÚ PREHISPÁNICO: 69, 183

CORICANCHA: 275 PERÚ VIRREINAL: 242


CUZCO: 197 PERÚ: 6, 22, 25, 27, 32, 45, 57, 77, 100,
E 163, 164, 174, 182,240, 264, 266

ECUADOR: 57 PIRÚ: 219


ESCUELA DE ADMINISTRACIÓN PIURA: 295
DE NEGOCIOS: 186
ESCUELA NACIONAL DE PORTUGAL: 125
BIBLIOTECARIOS DEL PERÚ: 190, PUNO: 281
301 R
ESPAÑA: 358 REPOSITORIOS DE LIMA: 143
REPÚBLICA DE PANAMÁ: 49
ESTADOS UNIDOS: 63 S
EUROPA: 369 SAN JUAN DE LA FRONTERA DE
G CHACHAPOYAS: 148
GUATEMALA: 174, 176 SAN MARTÍN: 181
H T
HAITÍ: 96 TEATRO PRINCIPAL: 81
HISPANOAMÉRICA: 296 TITICACA: 281
HONDURAS: 174, 176 TRUJILLO: 154
HUANCAVELICA: 324, 325, 364 U
I UNIVERSIDAD DE NEVADA, RENO
(EE.UU.): 352
IGLESIA DE AZÁNGARO: 276 UNIVERSIDAD DE NOTRE DAME:
ITALIA: 33 320
J
JUNÍN: 333 UNIVERSIDAD DE TEXAS: 353
L UNIVERSIDAD PABLO DE
OLAVIDE: 358
LA PALMA: 80 URUGUAY: 174
LIMA: 23, 103, 103, 104, 142, 180, 221, V
273, 348
M VATICANO: 26

MÉXICO: 24 VENEZUELA: 174, 176


MUSEO MITRE:378
N
NUEVO MÉXICO: 351

292
RESEÑAS
RAMOS, Antonio Dari, O medo instrumentalizado. Provincia Jesuítica do Paraguai
(1609-1637). Campinas, Sao Paolo: Editora Curt Nimuendajú, 2007.

Las reducciones jesuitas del Paraguay, 18 de junio al 14 de septiembre de 2014.


CAIXAFORUM BARCELONA. Av. De Francesc Ferrer i Guàrdia, 6-8. 08038 –
Barcelona, España.

A
fortunadamente, como ha señalado O’Malley, la historia de la Compañía de
Jesús ha dejado de ser patrimonio de los jesuitas y sus adversarios 1. En los
últimos años los historiadores de la época moderna han estudiado la labor
que la Iglesia desempeñó en la construcción y mantenimiento de las sociedades
coloniales. El libro O medo instrumentalizado. Provincia Jesuítica do Paraguai
(1609-1637) de Antonio Dari Ramos, profesor de la Universidade Federal do Grande
Dourados (Brasil), es una notable contribución a la historia de las misiones católicas
en un contexto de expansión del catolicismo tridentino. Partiendo del estudio de las
Cartas Anuas de la Provincia de Paraguay (1609-1637) y de la Conquista espiritual
(1639), del padre Antonio Ruiz de Montoya, el autor se propone analizar la práctica
misionera jesuítica a partir de los contactos interculturales, privilegiando el estudio de
las representaciones de Dios a través de dos imágenes recurrentes: la del Dios
castigador y la del Dios benevolente. Siguiendo las tesis de Jean Delumeau (1923), la
pedagogía del miedo fue un elemento central como instrumento de civilización y
cristianización de los indios guaraníes.

En este sentido, las reducciones del Paraguay fueron un proyecto que contrasta con
las anteriores fundadas en el Perú (Santiago del Cercado, 1568; Juli, 1576), si bien no
queda explícita la relación entre ambos proyectos. El Cercado fue una reducción
urbana, situada en la capital, Lima, constituida como un laboratorio lingüístico donde
los jesuitas recién llegados aprendían el quechua, mientras que Juli se situaba en la
región de Chucuito, junto al lago Titicaca. Desde el comienzo funcionó como
laboratorio de experimentación jesuita para la futura evangelización de los indios del
Altiplano surandino. La mayoría de estudiosos de los jesuitas coinciden en señalar
esta reducción como un experimento deslumbrante, a partir de la cual la Compañía de
Jesús se extendió hacia otras regiones, como Paraguay. Sin embargo, otros

1 J. W. O’Malley, SJ, “The Historiography of the Society of Jesus”, en J. W. O’Malley y otros


(eds.), The Jesuits. Cultures, Sciences, and the Arts, 1540-1773, Vol. I, Toronto & Buffalo &
London, University of Toronto Press, [1999] 2000, p. 3; Federico Palomo, “Cultura religiosa,
comunicación y escritura en el mundo ibérico de la Edad Moderna”, en Eliseo Serrano (coord.),
De la tierra al cielo. Líneas recientes de investigación en Historia Moderna, Zaragoza,
Institución “Fernando el Católico” (CSIC), 2013, p. 53-54.

295
historiadores empiezan a plantear visiones divergentes al paternalismo jesuítico que
convirtió Juli en lo que Manuel Marzal definió como la “utopía posible”2.

Desde esta perspectiva revisionista, el libro de Dari representa un avance. Se divide


en cuatro capítulos. En el primero repasa el imaginario europeo de los siglos XIV al
XVII, enfatizando los elementos que fueron trasplantados a América, en particular,
los miedos (epidemias, herejes, hambrunas, milenarismos, demonio) y la piedad
católica, especialmente después del Concilio Tridentino (1545-63). Pasamos, así, del
paraíso terrenal descrito por los primeros cronistas del siglo XVI (Colón, Vespucci,
Pietro Martire d’Anghiera) a un universo barroco caracterizado por el temor al
infierno y al purgatorio (siglo XVII). El temor al pecado y a la condena eterna
favoreció la intercesión de los santos, cuya protección era siempre requerida frente al
poder del demonio. Un demonio, Satanás, que adquirió mayor protagonismo en el
período de la Reforma católica como corruptor de la humanidad y causante del mal.
El segundo capítulo analiza la teología tridentina a través de la cual se llevó a cabo la
evangelización de los guaraníes. Esa “conquista espiritual”, por utilizar el término
popularizado por R. Ricard (1900-84), supuso un fortalecimiento de la doctrina en los
ámbitos público y privado, como el matrimonio y su indisolubilidad, la importancia
de los sacramentos, particularmente la eucaristía y la penitencia. Con la centralización
de la piedad católica el culto al Santísimo pasa a un primer plano, no sólo durante la
eucaristía sino en las procesiones populares, como el Corpus Christi, convirtiéndose
en una de las festividades cristianas de mayor relevancia. El culto a los santos, la
participación en las procesiones, la oración por las almas del purgatorio, constituyen
expresiones barrocas de una espiritualidad basada en la exteriorización de la fe. Las
reducciones guaraníes no fueron ajenas a estas prácticas exteriores de la piedad
cristiana.

Los dos últimos capítulos son con diferencia los más extensos del libro. El tercero
analiza el impacto del proceso evangelizador en la cultura guaraní. El modelo
reduccional se convirtió en la única forma de transformar al “bárbaro” en “civilizado”
por medio de un tipo de control disciplinario, casi policial, sobre las conductas de los
indios. Esta socialización forzada tenía como objetivo doblegar las conductas
“desviadas”, a saber, la poligamia, el “amancebamiento” de los jóvenes antes del
matrimonio, las borracheras colectivas, la ociosidad y la idolatría. El proceso de
cristianización – “o civilización” - de los guaraníes implicaba, según Dari, la derrota
de los antiguos chamanes a través de la demonización de todas las prácticas culturales
nativas consideradas anómalas. Los jesuitas, convertidos en los nuevos líderes
religiosos, se apoyaron en una pedagogía disciplinaria basada en exigencias de orden
y trabajo. Destacaba sobre todo la labor educativa en la escuela, donde los niños

2
Manuel Marzal, SJ, La utopía posible. Indios y jesuitas en la América colonial (1549-1767).
Tomo I, Lima-Perú: Pontificia Universidad Católica del Perú, 1992.

296
aprendían el catecismo, coloquios sobre materias piadosas, música. También
aprendían a denunciar y perseguir hechiceros, borracheras colectivas y
amancebamientos entre sus propios familiares, convirtiéndose en verdaderos “espías
cristianos” (p. 107). Hay que destacar que, en honor a la verdad, nada de eso era del
todo original. Todas esas actividades habían sido ya puestas en práctica en otros
ámbitos reduccionales, especialmente en Juli, donde los jesuitas habían destacado por
su eficacia. Pensamos que hubiera sido deseable hacer referencia a dichas conexiones,
puesto que las parroquias regentadas por los jesuitas en Chucuito se convirtieron de
inmediato en un modelo a seguir 3.

El cuarto y último capítulo repasa las estrategias del miedo promovidas por los jesuitas
en las reducciones guaraníes. Al domesticar su “barbarie” natural los jesuitas
aspiraban a transformar el “desorden social” y liberarlos así de la “ignorancia, vicio e
inmoralidad”. En este sentido, Dari se apoya en las tesis del proceso de la civilización
(1988) de Norbert Elias (1897-1990) para ilustrar hasta qué punto los jesuitas fueron
capaces de inculcar en los guaraníes las normas y valores del proceso
evangelizador/civilizador. Fue un proceso violento, basado en castigos corporales,
que Dari ilustra a partir de las Cartas Anuas y las Ordenanzas (1623) del provincial
Nicolás Duran (pp. 137-38). El rigorismo y los castigos corporales (pp. 142-43)
cumplían una función educativa, reforzando el respeto, la auto-regulación y el
consenso a las nuevas reglas de sociabilidad. Las instrucciones del padre Diego de
Torres Bollo (1609) ordenando castigar a los hechiceros es un claro ejemplo al
respecto (pp. 146-47). Pero sobre todo, los jesuitas trataron de dirigir la vida en las
reducciones, imponiendo nuevas formas de trabajo en torno a las cuales se forjaba una
“utopía de salvación” mediante la recuperación moral de los guaraníes.

El libro de Dari plantea una lectura “desde arriba”, donde la mayoría de religiosos
colaboraron en mayor o menor medida para doblegar la resistencia indígena,
deslegitimar sus credos y satanizar sus conductas paganas. Las reducciones guaraníes
se convirtieron en instituciones normalizadas, lejos del poder arbitrario que durante
años habían ejercido encomenderos y curacas. Sin embargo, hubo resistencias. Los
trabajos de Guillermo Wilde (2009, 2011), entre otros, han mostrado que los guaraníes
nunca fueron aquellos individuos pasivos e indolentes, sino que participaron
activamente en las dinámicas de poder, representación política y resistencia. Las
misiones no fueron, simplemente, espacios de civilización unidireccional sino que se
estableció una “lógica circular operante en la transmisión del saber doctrinal dentro

3 La bibliografía sobre las reducciones de Juli y el Cercado es extensa. Al respecto, véase


Alexandre Coello, El barro de Cristo. Entre la Corona y el Evangelio en el Perú virreinal,
Bellaterra: Universitat Autònoma de Barcelona, 2000, p. 120; A. Coello, Espacios de exclusión,
espacios de poder: el Cercado en Lima colonial (1568-1606), Lima: Instituto de Estudios
Peruanos & Pontificia Universidad Católica del Perú, 2006; A. Coello, “La doctrina de Juli a
debate (1575-1585)”. Revista de Estudios Extremeños, 63:2, 2007, pp. 951-89.

297
de la misión” de manera que resulta difícil “determinar si estamos frente a una
“indianización” del discurso cristiano o una “cristianización” del discurso indígena” 4.

Para concluir, el CaixaForum de Barcelona inauguró el pasado 18 de junio de 2014


una exposición, Las reducciones jesuitas del Paraguay, que ha generado polémica.
Se trata de un panegírico de la obra misional de la Compañía de Jesús, "una aventura
fascinante que perdura en el tiempo", como reza la introducción inicial, que imagina
las reducciones como repúblicas utópicas donde los indios eran libres para elegir su
profesión "de acuerdo a sus inclinaciones y sus propios gustos" y vivían en paz. Pero
con un matiz: como es sabido, las primeras reducciones jesuitas no empezaron en
Paraguay, como se explica en la exposición, sino en el Virreinato del Perú (Cercado,
1568; Juli, 1576), y de allí se extendieron hacia la provincia del Paraguay. Pero ese
no es el único error en el que caen los comisarios de la exposición. A diferencia de la
famosa película de Roland Joffé, La Misión (1986), la figura de Antonio Ruiz de
Montoya (1585-1652) gira en un solo plano (heroico): todos los jesuitas fueron poco
menos que héroes incansables que "lucharon hasta la muerte" por convertir al indio -
léase ignorante, ocioso - en un buen cristiano. También se detectan algunas otras
perlas, como el apartado "Escuelas", donde dicen que "hasta la llegada de los Padres,
los indígenas no recibían ningún tipo de instrucción", o esta otra, sobre la "música y
teatro en comunidad", que aseguraba los actores que participaban eran todos "gente
[del mismo] pueblo que parecían auténticos profesionales". La coda final es cuando
se habla del "trabajo de la comunidad", subrayando que "la vida en las reducciones
estaba organizada para evitar la ociosidad (natural del indio)". A diferencia del libro
de Dari, que incide en la pedagogía del miedo como mecanismo de domesticación
ideológica, esta exposición reproduce de manera simplista los estereotipos del "buen
jesuita" como hacían antaño los historiadores oficiales de la orden. Una lectura
paternalista y bienintencionada del misionero defensor de los indios, que protagoniza
el actor Jeremy Irons en la película de Joffé, frente a los jansenistas enemigos de la
orden y las monarquías absolutas (Francia, 1752; Portugal, 1762; España, 1767) que
las expulsaron.

Alexandre COELLO DE LA ROSA


Departament d’Humanitats
Universitat Pompeu Fabra (UPF, Barcelona)
[email protected]

4
Guillermo Wilde, Religión y poder en las misiones guaraníes, Buenos Aires: Editorial Sb,
2009; G. Wilde, “Introducción: trazos de alteridad”, Guillermo Wilde (eds.), Saberes de la
conversión. Jesuitas, indígenas e imperios coloniales en las fronteras de la cristiandad, Buenos
Aires: Editorial Sb, 2011, p. 17.

298
VELARDE, Javier, Mujer y hechicería en Huamanga en el siglo XVIII. Informe de
Prácticas Pre-Profesionales. Ayacucho. UNSCH. Noviembre de 2013.

E
l presente informe, que consta de tres capítulos y conclusiones, realiza un
estudio de dos juicios realizados en Huamanga para la segunda mitad del
siglo XVIII (1766 – 1781). Ubicado en los estudios de las mentalidades
(Vovelle, Le Goff), el autor busca aproximarnos a la imagen que los grupos
dominantes desarrollaron sobre la religiosidad andina colonial huamanguina. Dos
imágenes de esta mentalidad se desprenden: la hechicería y la brujería. En el primer
capítulo se define estos campos de estudio, desde la teoría, balance histórico y
contexto histórico. En este último punto el autor plantea que el contexto social de
Huamanga, a mediados de la segunda mitad del siglo XVIII, sigue conservando las
características del siglo XVII; es decir que junto con los indios y mestizos artesanos,
se mantiene la presencia de yanaconas, indios mitayos y tributarios, al igual que la
posesión de solares dentro y fuera del casco urbano. Esta continuidad permite
mantener el linaje y el estatus social, como también la religiosidad basada en las leyes
eclesiásticas y jurídicas.

El segundo capítulo nos presenta el juicio realizado a Cathalina Guaman y Alberta


Ramirez, acusadas de hechicería, el 16 de diciembre de 1766, cuestionando los
testimonios presentados durante el juicio se busca reconstruir el imaginario colectivo
de las mujeres indígenas. La acusación es presentada por Ventura Quispe, Lorenso
Quispe y Thadea Quispe contra Cathalina Guaman y su hija, Alberta Ramirez. Se les
acusa de la muerte de Pedro Quispe, yerno de Cathalina y viudo de su hija, quien
vuelve a contraer nupcias con Thadea Quispe. Luego de algunas semanas Pedro
Quispe enferma y muere; de esta forma la muerte toma forma de un “maleficio que le
havia hecho su suegra”. El análisis de los personajes que intervienen en el juicio, nos
permite ubicar a todos los indios participes provenientes del pueblo de Chiara.
Ninguno de los indios pudo firmar en la documentación, así tenemos una desventaja
frente a la jurisprudencia española. La acusación de hechicería se relaciona con los
grupos marginales, en este caso particular por venganza. La muerte repentina de Pedro
Quispe puso en camino, en lo legal, la asociación de la brujería y hechicería.
Finalmente Alberta Ramirez es liberada, mientras que su madre se encuentra en la
cárcel “convicta y confesa”, a la espera del castigo correspondiente.

En el tercer capítulo, el autor realiza una reinterpretación del juicio a Pablo Chalco
(trabajado previamente por Lorenzo Huertas), dando relevancia a lo que Bloch
denomina el “solapado retoque” y que realiza Huertas para que pueda encajar en el
marco teórico marxista. El autor se centra en los temas del juicio no abordados por
Huertas: desde la alteración del pueblo contra el cobro de tributos y repartos en
Chungui, y cosas halladas en un costal; el conocimiento de los acusados del
movimiento de Túpac Amaru a partir de sus vinculaciones con las actividades de la

299
coca, ganadería y arrieraje. Con el análisis de los interrogatorios, comenzando con
Petrona Canchari, esposa de Pablo Chalco, se encuentran elementos relacionados con
la superstición y que son propios de los rituales y cultos a la ganadería y la agricultura
(p.e. “piedresillas de diversas figuras”). Esto lleva al castigo por azotes, acto
relacionado con la acusación por “supersticion y banas creencias”. Con el embargo de
los bienes de los acusados, entre los bienes se embarga en la chacra cocal de
Guaranqui diez tabladas de coca, unos días después otras seis tabladas de coca.

Los testimonios del juicio, cuatro indígenas de Chungui, declaran detalles similares
contra los acusados por ser noticia pública y notoria, resaltando el papel de la coca
como elemento ritual. De esta forma las declaraciones siguen un patrón de preguntas
y respuestas definidas por las autoridades civiles y eclesiásticas.

Para finalizar, deseo resaltar la importancia de continuar abordando estudios


relacionados con la religión andina. Esto requiere una mayor contextualización de lo
social y económico para el siglo XVIII en Huamanga, a partir de los testimonios que
proporciona la documentación ubicada en las comunidades rurales.

Ciertamente el autor considera que la propuesta de Huertas para entender el proceso


de Pablo Chalco: “la utilización de métodos mágicos y místicos-religiosos” (Huertas,
1976) en el mundo indígena, formaría parte del cuestionamiento que Gabriela Ramos
realiza a los estudios del Taki Onqoy, realizados en los años setenta y ochenta. Es
decir usar literalmente las descripciones contenidas en el documento y realizar
interpretaciones sin un previo análisis de las fuentes y criterio metodológico.

Las limitaciones de un informe de prácticas pre profesionales, desarrollo de un tema


muy específico con algunas conclusiones generales, deja al interesado con más
preguntas que respuestas. Sin embargo se nota un buen manejo de la heurística,
aspecto necesario para la consolidación de un futuro trabajo de tesis.

Edwin GONZALES ROJAS


Universidad Nacional Mayor de San Marcos

300
GAVILÁN SÁNCHEZ, LURGIO, Memorias de un soldado desconocido.
Autobiografía y antropología de la violencia. Lima y México: Instituto de Estudios
Peruanos / Universidad, 2009.

E
sta obra posee gran relevancia, no solo para los estudios sobre memoria, sino
porque historias de vida como la que nos presenta Lurgio Gavilán permiten
comprender (y aportar) a las investigaciones sociales desde una nueva
perspectiva, que ayuden entender un período histórico del país de suma importancia,
y que podría contribuir al desarrollo de una sociedad democrática.

Su historia, por una parte, es la de muchos peruanos que han convivido con el dolor,
la desesperanza, la incomprensión de una guerra que llegó a sus vidas, sin saber que
desde entonces, el destino los haría participes de vivencias que decidirían su futuro;
entendiendo “destino” como las consecuencias de las decisiones. Como las del Partido
Comunista del Perú-Sendero Luminoso (PCP-SL) al iniciar una guerra contra el
Estado peruano, o como acciones tomadas por miembros de las FF.AA sobre la
población; e incluso aquellas por las que optaron los mismos pobladores. Todas fueron
tomadas dentro de las limitaciones del contexto en el que se encontraban, incidiendo
éstas sobre los destinos de muchas personas y poblaciones.

El autor, Lurgio Gavilán Sánchez, indígena quechua de Ayacucho (como se considera


a sí mismo), huérfano de madre a temprana edad, ingresa a Sendero Luminoso siendo
un niño. Su acceso a una educación formal ocurre al ingresar al ejército tras ser
capturado. Su vida transcurre dentro de otras instituciones, como en el convento
franciscano en Lima y sus misiones provincianas, y en la Universidad Nacional de
San Cristóbal de Huamanga (UNSCH) en Ayacucho, donde se convierte en
antropólogo social; desempeñándose actualmente en México.

El prólogo que nos presenta Carlos Iván Degregori da cuenta del desarrollo del texto
mediante aquella “vida múltiple” del autor. Resalta el acierto que el texto haya sido
realizado por iniciativa de Lurgio, ya que son pocas las veces que historias como las
que comentamos pueden ser narradas con un hilo conductor a través de actores muy
relevantes de la violencia interna. Así, el mundo andino nunca estuvo al margen de la
realidad histórica del país, ni desconectada de la modernidad. Esto haciendo referencia
a una tesis sostenida en el Informe Vargas Llosa, sobre las investigaciones del
asesinato de periodistas en Uchuraccay, y que nos muestra al hombre andino como
aquel individuo que forma parte de una espacio social estático, e incapaz de
desarrollarse a sí mismo. Degregori se refiere a la historia de Lurgio como la de un
niño soldado, por haber sido parte de las vivencias más cruentas del conflicto, y
desarrolla además una aproximación teórica de lo que significó Sendero Luminoso.

Yerko Castro Neira, antropólogo mexicano, expone el contexto histórico del libro.
Sostiene la relevancia del uso de la autobiografía como aporte metodológico para la

301
etnografía como elemento importante para el análisis cualitativo de la investigación
antropológica. Intenta ahondar, en un breve ensayo también introductorio, en un
concepto central de la autobiografía: la humanización del conflicto y la función del
trabajo de Lurgio, que considera contiene una cualidad distinta a la de otras
investigaciones elaboradas en torno a las historias de vida. Sustenta la importancia de
una nueva disciplina: la antropología de la violencia, justificándola como una
necesidad para entender el estudio de “las violencias”, y que pueda convertirse en una
posibilidad para mejorar la realidad social del espacio latinoamericano. Así pues,
señala a la autobiografía de Lurgio como entrada metodológica para hacer un análisis
social mayor, y para comprender que mediante este trabajo -de la antropología de la
violencia-, se pueda llegar a una antropología de la paz. No desconoce el trabajo que
el campo de la memoria posee sobre su continuo aporte para la construcción de la
historia de los pueblos, y que esta se haga dejando atrás el olvido.

El preámbulo de los dos autores que anteceden a la autobiografía, permite un


acercamiento a su temática. La historia se desarrolla a través de cuatro capítulos, cada
uno abarcando una etapa en la vida del autor. Las metáforas literarias están presentes
en la narración, los cánticos y los términos quechuas dan una poderosa imagen del
significado de la historia autobiográfica; la identidad que va asumiendo el autor
durante su travesía vesánica y de paz, deja entreverse en cada capítulo.

Gavilán nos narra desde la voz de cada etapa de su vida, que a su vez convierte en la
voz de los actores relevantes de la violencia interna. La cosmovisión andina se
entreteje entre su relato y nos enseña cómo la mirada del hombre andino subsiste sobre
los sucesos violentos para darle sentido a los hechos sociales. El orden de los capítulos
del libro avanza como la vida de Lurgio, desentrañando su futuro.

Lurgio consigue que su relato produzca al lector un acercamiento al hombre; es el ser


humano que pasa a ser el centro de los acontecimientos. El contexto de violencia se
humaniza a través de la mirada y la memoria de un soldado desconocido, donde el
individuo, con su subjetividad, forma parte de la construcción de una memoria social,
siendo éste uno de los aportes del libro.

El texto autobiográfico de Lurgio nos muestra cómo transita su vida de niño,


adolescente y adulto, tratando de alcanzar un mejor entendimiento del mundo que lo
rodea, no sólo del andino, sino también de uno utópico. Cuando aquella oportunidad
se le presentó un día bajo la figura de un arma y un libro, decide irse con el PCP-SL.
La lectura que logra hacer de la institución del partido, es aquella que dentro de sus
posibilidades como quechua hablante y como niño, podía aprehender. Entre sus
vivencias de infancia, en la búsqueda de su hermano, quien también era militante, y
su deseo de conseguir ver el mundo, encuentra en el ritual de los camaradas y la

302
exacerbación de la violencia de Sendero Luminoso un modo de vida, con el cual logra
subsistir. Ese sería el camino para una sociedad más justa.

El ejército también fue un medio de supervivencia; la rutina de la vida militar, los


rituales de la institución castrense que lo forma y acoge. Esta etapa de su vida la hizo
en el cuartel Los Cabitos, uno de los centros militares conocido por las violaciones de
los derechos humanos que allí se registraron. Él estaba inmerso en esta vida, aunque
al mismo tiempo no lo estaba. Un lugar donde las jerarquías, al igual que en el PCP-
SL, se respetaban. De eso dependía el minuto a minuto, de una lucha constante.

Su persistente búsqueda por comprender este mundo y alcanzar uno nuevo lo llevó
hasta las misiones franciscanas. La iglesia franciscana, en esta etapa de violencia,
logró de cierta manera ser un apoyo para las víctimas del conflicto, y ser un apoyo
para él.

Lurgio concentra en su recuerdo las posibles vivencias de otras personas que fueron
víctimas directas e indirectas de la violencia. Esta obra es un testimonio en el cual su
autor ha tratado de darle un orden y un sentido a sus memorias, pero, sobre todo,
también ha tratado de terminar de comprender aquella búsqueda de la vida humana,
ese futuro incierto que hasta nuestros días, como sociedad, aún venimos construyendo.
Esta es una memoria que contribuye a conformar los ciudadanos que queremos ser, y
dejar de arrastrar las consecuencias históricas de un conflicto que aún permanece hasta
nuestros días.

Carmen Raquel CONTRERAS CAUNA


Universidad Nacional Mayor de San Marcos

303
TINEO MORÓN, M ELECIO, Catálogo de la serie documental de Cofradías del
Archivo del Obispado de Huacho (1609-1937). Lima: Fondo Editorial de la
Universidad Católica Sedes Sapientiae, 2011.

E
n las primeras páginas del catálogo, después del índice, podemos encontrar la
Presentación hecha por el Obispo de Huacho (2010), Antonio Santarsiero
Rosa, OSJ. Sigue el Prólogo a cargo del Dr. José Antonio Benito, y la
Introducción redactada por el autor del catálogo y Director del Archivo del Obispado
de Huacho, Melecio Tineo Morón.

Respecto a las cofradías, estas son instituciones religiosas que agrupan a un número
determinado de personas en torno a una advocación, ya sea de Cristo, la Virgen, los
Santos o pasajes de la vida de algunos de ellos. Estas agrupaciones, estaban
internamente organizadas y reglamentadas de acuerdo a sus Constituciones, las cuales
eran establecidas por los Hermanos 24 (denominación dada a los fundadores de la
cofradía). Las autoridades de estas instituciones, eran elegidas por votación en
reuniones anuales, se elegían: Dos mayordomos (uno de ellos era el principal), un
prioste y diputados. Además existieron diferentes tipos de cofradías, por el origen
étnico de sus miembros (Españoles, naturales y negros) o por el oficio que
desempeñaban (Gremios). Además los fueros eclesiástico y civil constantemente
intentaban regular el funcionamiento de las cofradías ya sea para evitar los numerosos
conflictos que se daban dentro de ellas o para sacar obtener algún beneficio.

Por su organización e influencia en la vida religiosa, social, política, económica y


artística, las cofradías han motivado y motivan numerosos estudios desde diferentes
perspectivas. En este sentido, Catálogo se la serie documental de Cofradías del
Archivo del Obispado de Huacho (1609-1937), es un recurso muy útil ya que
proporciona información concisa sobre los documentos, y nos permite tener una
noción general de ellos para seleccionarlos de acuerdo a nuestro tema de estudio.
Además cuenta con índices onomástico y toponímico, para una búsqueda rápida.

La información contenida en este catálogo aporta y complementa a la que podemos


encontrar en otros repositorios documentales como: el Archivo Arzobispal de Lima
(Sección de Cofradías y Hermandades), el Archivo General de la Nación (Juzgado de
Cofradías) o Archivo Histórico de la Beneficencia Pública de Lima.

La serie documental de cofradías consta de 121 expedientes, agrupados en 8 legajos:

Legajo N° 1(1609-1653). Expedientes: 15.


Legajo N° 2 (1653- 1684). Expedientes: 35.
Legajo N° 3 (1685- 1691). Expedientes: 12.
Legajo N° 4 (1691- 1698). Expedientes: 18.
Legajo N° 5 (1699-1718). Expedientes: 1 (6 expedientes).

304
Legajo N° 6 (1703-1753). Expedientes: 14.
Legajo N° 7 (1755-1788). Expedientes: 13.
Legajo N° 8 (1788-1937). Expedientes: 13.
Según el índice onomástico, hemos podido enumerar 156 cofradías, algunas de las
cuales no aparecen en otros catálogos:

1. Cofradía de Belén 22. Cofradía Nuestra Señora de la


2. Cofradía de Jesús, María y José Limpia Concepción de
3. Cofradía de la Exaltación de la Candelaria
Cruz 23. Cofradía Nuestra Señora de la
4. Cofradía de la Gloriosa Santa Natividad
Isabel 24. Cofradía Nuestra Señora de la
5. Cofradía de la Natividad Purísima Concepción
6. Cofradía de la Pura y Limpia 25. Cofradía Nuestra Señora de las
Concepción Nieves
7. Cofradía de la Purísima 26. Cofradía Nuestra Señora del
Concepción (San Jerónimo de Rosario
Pativilca) 27. Cofradía de Nuestro Amo
8. Cofradía de la Purísima 28. Cofradía de San Antonio
Concepción de Nuestra Señora y 29. Cofradía de San Antonio de
Glorioso San José Abad
9. Cofradía de la Visitación 30. Cofradía de San Antonio de
10. Cofradía de las Ánimas del Padua
Purgatorio 31. Cofradía de San Juan Bautista
11. Cofradía de las Benditas Ánimas 32. Cofradía de San Lorenzo de
del Purgatorio Huanchucaya
12. Cofradía de los Españoles de 33. Cofradía de San Pedro
Santo Cristo de Huamantanga 34. Cofradía de Santa Ana
13. Cofradía de los Naturales de 35. Cofradía de Santa Isabel
Santo Cristo de Huamantanga 36. Cofradía de Santa María
14. Cofradía de los Pobres de Santa Magdalena
Rosa de Santa María 37. Cofradía de Santa Rosa
15. Cofradía de Nuestra Señora de 38. Cofradía de Santiago
Copacabana 39. Cofradía de Santo Cristo
16. Cofradía Nuestra Señora de 40. Cofradía de Santo Cristo de
Guadalupe Huacho
17. Cofradía Nuestra Señora de la 41. Cofradía de Santo Cristo de
Asunción Huamantanga
18. Cofradía Nuestra Señora de la 42. Cofradía del Bienaventurado
Candelaria Fray Martín de Porres
19. Cofradía de Nuestra Señora de la 43. Cofradía del Divino Señor
Concepción Crucificado
20. Cofradía de Nuestra Señora de la 44. Cofradía del Glorioso San
Consolación de Utrera Marcelo
21. Cofradía Nuestra Señora de la 45. Cofradía del Glorioso San
Limpia Concepción Miguel

305
46. Cofradía del Niño 51. Cofradía del Santuario de Santo
47. Cofradía del Santísimo Cristo Cristo
48. Cofradía del Santísimo Entierro 52. Cofradía del Señor Crucificado
de Cristo 53. Cofradía del Señor de la
49. Cofradía del Santísimo Asunción
Sacramento 54. Cofradía del Señor San Juan
50. Cofradía del Santísimo Bautista
Sacramento y Ánimas del 55. Cofradía del Señor San Marcelo
Purgatorio 56. Cofradía del Señor San Sebastián

Este catálogo es un valioso aporte para los estudios regionales por la información que
nos proporciona sobre las cofradías que se desarrollaron en los pueblos pertenecientes
al Obispado de Huacho, instituciones que por su carácter local dejaron escasa
documentación en los archivos de la ciudad de Lima.

Como hemos mencionado, las investigaciones sobre cofradías se pueden enfocar


desde diversos aspectos, es por esto que además de la información sobre las mismas
y su funcionamiento interno, en estos expedientes también se pueden observar
aspectos como la religiosidad local, la construcción de iglesias, economía,
propiedades y política.

Betsalí CURI NOREÑA


Universidad Nacional Mayor de San Marcos

306
TINEO MORÓN, Melecio, Catálogo de la Serie Documental de Causas de Visitas
Pastorales del Archivo del Obispado de Huacho (1613-2003). Lima: Diócesis de
Huacho / Universidad Católica Sedes Sapientiae, 2009.

E
l presente libro es resultado de la dedicada labor archivística realizada por
Melecio Tineo Morón (director fundador del Archivo del Obispado de
Huacho), quien, expediente por expediente, resumió las causas de visitas
pastorales que se ejecutaron en los pueblos del Norte Chico, sin omitir datos
onomásticos y toponímicos e, inclusive, transcribiendo folios completos, cuando el
expediente era de uno a dos folios. La documentación trabajada por M. Tineo lo
encontramos en el Archivo del Obispado de Huacho, creado por decreto episcopal N°
05 del 28 de marzo de 2005; su valor es muy importante para la historia eclesiástica
del Perú. Los documentos que guarda este riquísimo archivo nos permiten una
aproximación a los procesos de la Iglesia vinculado con la formación de la sociedad
peruana que parte desde las primeras décadas del siglo XVII hasta el presente siglo
XXI.

Es sabido que las “visitas pastorales” fueron un instrumento de la Iglesia para velar
por el buen cumplimiento de la doctrina cristiana en toda su jurisdicción. Estos
procesos son conocidos por numerosos investigadores, nacionales y extranjeros, que
se sirvieron de ellos para investigar la historia del Perú. A partir de temas como las
religiones andinas, la evangelización, el clero, las redes de poder, entre otros; las
visitas se sustentaron en las causas que hoy tenemos a disposición. De todos los temas
que se pueden desprender, dedicaré en este apartado, en base a las sumillas de las
fuentes del presente catálogo, a mencionar su importancia para el estudio de sus
actores sociales: los visitadores pastorales.

Entre los visitadores pastorales, encontrados en este libro a Fernando de Avendaño (1


visita), Alonso Osorio (4 visitas), Antonio Garavito de León (1 visita), Diego de
Vergara y Aguiar (5 visitas), Pablo de Paredes (7 visitas), Francisco Gutiérrez de
Guevara (2 visitas), Juan Sarmiento de Vivero (7 visitas), Antonio Jirón de
Villagómez (1 visita), José Laureano de Mena Godoy (2 visitas), Luis Fernández de
Herrera (3 visitas), Ignacio de Castelvi (1 visita) y Francisco Cisneros y Mendoza
(24); e inclusive, podemos señalar las visitas realizadas por los arzobispos Fernando
Arias de Ugarte (4 visitas) y Pedro de Villagómez (2 visitas). Sus participaciones en
numerosos pueblos del Arzobispado de Lima fueron estudiadas, algunos personajes
más que otros, en un contexto conocido como las “campañas de extirpación de
idolatrías”. Sin embargo, hace falta el estudio de las carreras eclesiásticas de estos
actores para entender la lógica de su participación. Varios de ellos comenzaron como
curas de doctrinas de indios, etapa que damos por generalizado en cuando a sus
relaciones con las feligresías indígenas. Por tanto, encontramos en este libro las

307
fuentes que nos llevaran a complementar el estudio de las vidas y trayectorias de
aquellos personajes insertándolos en su tiempo y espacio.

Finalmente, un libro como este se enriquece más con los índices onomástico y
toponímico que ponen a nuestra disposición, facilitándonos la ardua tarea de recopilar
información. Información vital para emprender investigaciones históricas de cortes
local, regional y nacional. Cabe resaltar la gran vocación por el cuidado que tiene
Melecio Tineo sobre nuestro patrimonio documental. Esperamos que su trabajo sirva
de ejemplo para recuperar, valorar y mantener los archivos eclesiásticos del Perú, con
el objetivo de, como expresa el autor: “enriquecernos por nuestro legado histórico
para valorarlo y cuidarlo”.

Erik Gabriel BUSTAMANTE TUPAYACHI


Universidad Nacional Mayor de San Marco

308

Common questions

Con tecnología de IA

Indigenous land management practices in Piura played a crucial role in shaping colonial agrarian policies. The pre-colonial mastery of irrigation and crop placement by indigenous communities influenced colonial administrators who sought to exploit local agricultural productivity. Despite efforts to impose new systems, colonial policies often had to incorporate traditional practices for effective land use and resource management. This led to a hybrid system where Spanish encomiendas adapted indigenous techniques to maximize cotton and cattle production .

Colonial economic integration drastically altered indigenous land use in the Piura region, leading to a shift from subsistence activities to cash-crop cultivation primarily driven by global demand. This integration marginalized indigenous knowledge and practices, pressing communities into a colonial commercial framework that prioritized efficiency in cotton production and land exploitation. Over time, dependency on colonial markets and disruption of traditional land-tenure systems led to economic vulnerabilities and a gradual decline in local agricultural self-sufficiency .

In the 16th century, the noble Tallán clans were dominant; however, over time, alliances were formed with families such as the Fayso-Temoche from Lambayeque. This new structure allowed these communities to maintain traditional privileges and political positions despite colonial pressures. By the 18th century, the consolidation of power involved new family clans that were interconnected through marriages and political ties, sustaining the local socio-political fabric amidst colonial rule .

Social ties and family alliances played critical roles in maintaining resilience among indigenous communities. These alliances facilitated shared resource management and mutual defense against external threats, allowing communities like those in Catacaos and San Lucas de Colán to sustain their socio-political structures despite colonial pressures. Matrimonial and economic ties among clans preserved traditional systems of governance and facilitated strategic engagements with colonial administrations, promoting both social coherence and political adaptability .

Climatic alterations had profound effects on agriculture in Piura, particularly on cotton production, which was central to the region's economy. The reliance on predictable water sources for irrigation made agriculture vulnerable to flood and drought cycles, leading to fluctuating production levels. These conditions forced indigenous communities to incorporate innovative irrigation techniques and adjust agricultural practices to consistent environmental changes, impacting economic stability and growth .

The primary challenges for indigenous communities like those in Catacaos involved reconciling traditional leadership structures with colonial demands. Maintaining the integrity of traditional cultural practices while adapting to Spanish-imposed governance and land ownership systems required strategic alliances and social adaptations. The erosion of traditional land rights, enforced cultural assimilation policies, and geopolitical restructuring added layers of complexity, threatening both political sovereignty and cultural cohesion .

Foreign populations, including transitory laborers and permanent settlers, were pivotal in agricultural expansion and administration in Piura. Their presence allowed indigenous communities to expand agricultural frontiers and enhance irrigation systems more effectively. This integration of external populations facilitated the diversification and scaling of agricultural practices, contributing to both the economy and regional development while augmenting local labor resources needed to sustain colonial agricultural policies .

Climatic events such as floods, hurricanes, frosts, droughts, and forest fires significantly impacted populations in Catacaos during the 19th century. These events led to substantial losses and prompted the migration of residents to areas such as Paita, Morropón, Yapatera, and Pabur. The cyclical nature of these climatic disturbances necessitated adaptations and migration, continuing a pattern established even before the Spanish arrival, where the indigenous Tallanes managed local territories .

Climate disturbances, such as those caused by flooding rivers, influenced the relocation and development of San Miguel de Piura. The need to adapt to environmental conditions led to settlements being placed strategically, impacting urban planning and parish organization. The city's consolidation was also a response to climate-related land availability and the need for effective management of agricultural resources, as these disturbances necessitated shifts in settlement patterns for safety and resource management .

Colonial strategies led to the redistribution of lands among Spanish encomenderos at the expense of indigenous communities. This practice redefined societal hierarchies, pushing indigenous populations into labor roles and integrating them into colonial economic systems, notably through cotton production and trade in coastal markets. Political power structures also shifted, with colonial officials manipulating traditional clan hierarchies to consolidate Spanish authority while indigenous leaders attempted to retain influence through alliances and marriages .

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