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Tutela: Definición y Clases Jurídicas

1) La tutela protege a personas menores o incapacitadas mediante la representación y cuidado de un tutor. 2) Existen tres tipos de tutela: testamentaria cuando los padres designan un tutor, legítima para un familiar cercano, y dativa cuando un tribunal asigna un tutor. 3) Las funciones del tutor incluyen representar, cuidar y proteger al tutelado, proporcionar alimentos y educación, gestionar sus bienes e informar al tribunal sobre su situación.
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Tutela: Definición y Clases Jurídicas

1) La tutela protege a personas menores o incapacitadas mediante la representación y cuidado de un tutor. 2) Existen tres tipos de tutela: testamentaria cuando los padres designan un tutor, legítima para un familiar cercano, y dativa cuando un tribunal asigna un tutor. 3) Las funciones del tutor incluyen representar, cuidar y proteger al tutelado, proporcionar alimentos y educación, gestionar sus bienes e informar al tribunal sobre su situación.
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TUTELA

Definición de tutor:

En concreto, además de todo lo expuesto se establece también que toda persona que sea

mayor de edad tiene la capacidad para poder ejercer como tutor legal de otra. Siempre y

cuando, eso sí, no cuente con ningún tipo de impedimento que así lo establezca, como

puede ser no tener capacidad para el ejercicio de los derechos civiles o incurrir en

cualquier otra causa.

En concreto, entre las causas que demuestran la incapacidad de alguien para ejercer la

tutela de otro individuo se encuentran, por ejemplo, el haber sido condenado por un

delito contra la familia, ser excluidos de ese “cargo” directamente por los padres del

citado individuo en lo que es el testamento, estar cumpliendo condena o el no poder ser

tutor por causas tales como una enfermedad.

Tutor en Roma:

La tutela en Roma fue una de las instituciones (la otra era la curatela) creada por el Derecho

Civil para proteger a aquellos que teniendo capacidad de derecho, carecían de la capacidad

de obrar o de hecho, para ejercer esos derechos. La protección era patrimonial, ya que el

cuidado personal de esos menores en general, quedaba a cargo de la madre, si la tenían, o

de la abuela, tías, etcétera, en este particular vínculo que unía a los miembros de  la familia

romana.

La tutela abarcaba casos generales, a diferencia de la curatela que se refería a casos

excepcionales. Quedaban bajo tutela todos los menores entre 0 y 12 años, si eran mujeres; y

entre 0 y 14 si eran varones, en caso de no estar sometidos a la “patria potestas”, por carecer
de pater (Padre). Además, en el caso de las mujeres, si no se casaban y caían entonces bajo

la “manus” (Poder jurídico que ejercía el marido sobre su mujer) de su marido o del “pater” de

éste si era sui iuris (, tenían una tutela perpetua, ejercida por el agnado más próximo. Esto con

algunas atenuaciones, subsistió hasta la época de Augusto (que concedió el “ius liberorum” a

las mujeres ingenuas, que eran aquellas que nunca fueron esclavas, y que tuvieran tres hijos;

y a las manumitidas con cuatro.

Todos los tutores debían prestar juramento de buen desempeño, y realizar un inventario de

los bienes del pupilo, pues una vez concluida deberían rendir cuentas en el plazo de un año.

Se defería la tutela en forma testamentaria, cuando el “pater” en su testamento había

nombrado tutor para sus hijos menores, que quedarían en la situación de “sui iuris” a su

muerte. En principio, el “pater” designaba tutor a otro pater (esto se fue atenuando con el

tiempo). Este tutor testamentario podía renunciar al cargo y no necesitaba dar caución, pues

se suponía que el “pater” había tomado los recaudos suficientes al elegirlo.

Si no se había designado tutor testamentario, se habría la tutela legítima, que indicaba que le

correspondía su ejercicio al agnado más próximo. En este caso se exigía caución, ya que no

se sabía de las cualidades del pariente designado. No podían renunciar al cargo.

Si tampoco había agnado, era el magistrado quien previa investigación designaba a quien

ejercería dicho cargo. Solo podía renunciarse por justas causas; y como su situación moral y

patrimonial ya había sido analizada al seleccionarlo, no debían ofrecer garantías de buen

desempeño.

En cuanto a su ejercicio, hasta los siete años el tutor actuaba en su propio nombre y por su

propia cuenta, obligándose él personalmente, sin hacer partícipe al menor de los negocios

(que siempre debían ser de administración y no de disposición, salvo en casos urgentes y

necesarios, para lo que debía pedir autorización del magistrado). Esto se denominaba
“gestio”, pues el tutor actuaba como gestor de negocios, y luego rendiría cuentas al menor,

finalizada la tutela, pasando los bienes y negocios a su nombre.

Si el pupilo era mayor de 7 años, el tutor solo prestaba autorización a los actos del menor

(“auctoritas”), sean varones o mujeres.

Pag. 181.

BASAMENTO LEGAL.

Código civil venezolano.

CLASES DE TUTELA:

1. Tutela testamentaria

Surge cuando el padre o madre nombran una persona tutora para los hijos o hijas menores

o incapacitadas.

Habrá tutela si no hay patria potestad sobre las personas menores. Es decir, si uno de los

padres muere y dejó el testamento designando una persona tutora, pero queda uno

vivo, no habrá tutela porque hay patria potestad.  En estos casos, la persona tutora tiene

que aceptar. El Tribunal siempre tiene la autoridad de ver que esta persona protegerá el
mejor bienestar del menor antes de designarle como persona tutora de la persona menor

o incapacitada.

Además del padre o madre, una persona puede dejarle un bien específico –como dinero o

una propiedad- a una persona menor o incapacitada y nombrar una persona tutora para

que vele porque este bien sea administrado adecuadamente. En este caso, la tutela no es

sobre la persona menor o incapacitada. La tutela sería sólo sobre la administración del

bien que se dejó en herencia. En este caso, por excepción, podría haber tutela y patria

potestad juntas.

2. Tutela legítima

Se nombra a una persona familiar cercana como tutora de la persona menor o

incapacitada. Este podría ser un abuelo o abuela, hermano o hermana o un hijo, hija o

esposo o esposa, en el caso de las personas incapacitadas.

3. Tutela dativa

Cuando no hay una persona  familiar, el Tribunal puede designar a otra persona para que

cuide por la persona menor o incapacitada. Lo más importante es velar por el mejor

bienestar de la persona menor o incapacitada.

Designación del tutor:


Introducción: El art. 223 del Código Civil establece que “los padres podrán en testamento

o en documento público notarial nombrar tutor, establecer órganos de fiscalización de la

tutela, así como designar las personas que hayan de integrarlos, u ordenar cualquier otra

disposición sobre la persona o bienes de sus hijos menores o incapacitados.” Esta

disposición utiliza indistintamente el término nombramiento y designación, debiendo

interpretarse que se trata de una simple designación, ya que en realidad el nombramiento

es una facultad exclusiva del juez. Antes de la entrada en vigor de la Ley de 24 de octubre

de 1983 de tutela, el antiguo art. 204 del Código civil, disponía: “La tutela se defiere: 1)

Por testamento. 2) Por la Ley. 3) Por el Consejo de Familia.”. Con la reforma operada por

Ley de 24 de octubre de 1983, que afecta a los Títulos IX y X del Libro I del Código Civil, el

juez adquiere un papel decisivo, ya que puede hacer caso omiso al llamamiento hecho por

los padres si no considera que este llamamiento vaya en beneficio del menor o incapaz.

(En el ámbito del Derecho foral, concretamente en Derecho catalán y en Derecho

aragonés se mantiene una solución distinta, ya que sigue predominando, la antigua

delación testamentaria.)

Funciones del tutor :

Por norma general, el tutor posee las siguientes funciones o deberes:

1. Representar, cuidar y proteger al tutelado.

2. Proporcionarle alimentos, formación y educación.

3. Gestión e inventario de los bienes del tutelado.


4. Informes periódicos al juzgado sobre la situación del menor o incapacitado.

Por último, cuando el patrimonio del tutelado lo permita, el tutor tiene derecho a una

retribución que será fijada por un juez en función de una serie de circunstancias (trabajo a

realizar, valor de los bienes, etc.).

Obligaciones del tutor:

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