Empuje inverso
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Fokker 70 de KLM con empuje inverso incorporado. Pueden verse las dos superficies situadas en la
parte trasera del motor en posición desplegada, desviando los gases de escape del motor hacia
adelante
Se conoce como empuje inverso o empuje de reversa1 a la desviación temporal
de la salida de un reactor de modo que los gases de escape sean expulsados en
otra dirección distinta de la del avión. La desaceleración resultante actúa contra el
avance de la aeronave, frenándola. Este sistema es empleado por
muchos aviones de reacción para facilitar la frenada justo después de tocar tierra,
lo cual reduce el esfuerzo de los frenos y permite al avión operar en aeropuertos
de pistas más cortas. También está implementado en motores de hélice gracias a
actuadores que modifican el paso de las palas (inclinación variable hacia ángulos
negativos), de modo que se puede invertir la dirección del flujo de aire.
Sin embargo, las normas dictan que un avión debe ser capaz de aterrizar en una
pista sin el uso del sistema para que sea certificado como operativo en ella.
El uso de la reversa es fácilmente identificable por un aumento considerable del
ruido de los motores debido a la aceleración, inmediatamente después del
contacto con la pista. Los inversores son claramente visibles en los motores
durante su despliegue, ya sea posteriores, o proyectando el empuje hacia delante
mediante deflectores laterales.
Frecuentemente se emplea el "empuje inverso parado". Es usado en aeropuertos
por la noche, por restricción de ruido. En este procedimiento no se aplica potencia
tras el despliegue de la reversa, aunque sigue siendo efectivo en la distancia de
frenada, ya que el propio ralentí es capaz de proporcionar algo de empuje (los
aviones generalmente carretean al ralentí).
Hay varias formas de invertir el empuje de un motor a reacción. La ilustración
muestra un inversor de tipo concha de almeja, donde todo el flujo de aire es
invertido. El empuje inverso se activa normalmente mediante unas palancas (una
por motor) alzadas o retrasadas, después de que el motor esté en ralentí.
Algunos aviones pueden emplear los inversores de forma segura durante el vuelo,
si bien la gran mayoría de ellos son aparatos turbohélice o reactores de
generaciones anteriores. Por ejemplo, el turbohélice ATR 72 puede activar los
inversores sin problema en vuelo. El Ilyushin Il-62, reactor de largo alcance de la
era soviética utiliza en vuelo la reversa de sus motores exteriores durante los
aterrizajes y también lo hacía por ejemplo el Hawker Siddeley Trident, un avión
con capacidad entre 120 y 180 pasajeros que era capaz de descender a una
velocidad de hasta 10 000 pies por minuto gracias al uso de los inversores,
aunque esta capacidad raramente se utiliza.