La almadraba: técnica de pesca ancestral.
Esta técnica de pesca es utilizada en el sur de España, Murcia, Ceuta y Valencia desde la época de
los romanos.
La palabra almadraba en árabe quiere decir ‘lugar donde se pelea o lucha’. Consiste en poner una
serie de redes sujetas en los barcos a modo de laberinto con el objeto de capturar los atunes que
vienen desde el Círculo Polar Ártico hasta el Mediterráneo.
Esta migración, que comienza en el mes de abril, hace que los atunes lleguen al Mediterráneo fuertes
y bien alimentados, lo que los hace óptimos para su consumo. Una vez en las redes, los pescadores
bajan a la altura de estas y seleccionan los mejores ejemplares que se capturan y los izan para
rematarlos luego con arpón.
Armadas con grandes paredes de redes, centenares de anclas pesadas (entre 400 y 600 de unos 450
kg de peso, que sirven para fijar el arte al fondo), cientos de metros de cableado e infinidad de boyas,
a las almadrabas de las costas gaditanas se las denomina de ‘derecho’, ya que se calan cuando los
atunes rojos se dirigen al fondo del Mediterráneo. Es entonces cuando estos majestuosos peces
(thunnus thynnus) presentan mayores niveles de grasa y, por tanto, su carne es de mayor calidad.
Estratégicamente colocadas, las almadrabas gaditanas, catalogadas de ‘buche’, son caladas a
escasos metros de la costa, en las aguas más cristalinas, esas que forman parte del amplio corredor
migratorio y por las que transitan algunos de los innumerables bancos de atún rojo.
De hecho, esta mágica arte de pesca nace casi en la orilla, desde donde se ‘tira’ una primera línea de
red denominada rabera de tierra, que hace que los atunes se dirijan hacia la boca de la almadraba.
Una estructura de conducción que se completa con la rabera de fuera, compuesta por el bichero, la
legítima y la contralegítima, paredes de redes compartimentadas que, igualmente, hacen que los
atunes ‘busquen’ la boca.
Una vez en la cámara, espacio desde el que dos embarcaciones provistas de una red denominada
atajo los conducen de forma escalonada hasta el buche (departamento de espera) y de ahí, al
bordonal (en el que se regulariza el volumen de capturas). Por último, los gigantes de plata son
introducidos en el copo bajo la dirección de los buzos, que son los encargados de avisar de que está
lleno y que, por tanto, se debe cerrar.
Es en este último compartimento de la almadraba donde tiene lugar la famosa levantá, protagonizada
por la marinería de las embarcaciones que se localizan a su alrededor. Poco a poco, tirando de
paciencia y maestría, los almadraberos izan la red del fondo hasta levar los atunes a la superficie.
Cabe destacar que, fieles a su historia y filosofía, las almadrabas gaditanas, sus redes, están
trenzadas de manera que solo puedan ser capturados ejemplares adultos, en torno a catorce años de
edad, y con un peso que suele rondar los 180 y 200 kilogramos de media.
Tras la lectura del texto, tenéis que identificar cada una de las siguientes fotos con el título
correspondiente y añadir el correspondiente párrafo del texto que lo explica.
A.- Foto: Levantá en la almadraba de Zahara de los Atunes, foto cedida por Gadira
B.- Foto: Almadraba foto cedida por Gadira
C.- Foto: El copo de la almadraba, foto cedida por Gadira
D.- Foto: Almadraba de Zahara de los Atunes, foto cedida por Gadira