NEUROEDUCACIÓN:
Para comenzar a introducirnos en el tema de Neuroeducación, primero tenemos que
comprender que es la Neurociencia.
La Neurociencia no solo no debe ser considerada como una disciplina, sino que es el conjunto
de ciencias cuyo sujeto de investigación es el sistema nervioso con particular interés en como
la actividad del cerebro se relaciona con la conducta y el aprendizaje. El propósito general de la
Neurociencia, declaran Kandel, Schwatz y Jessell (1997), “es entender como el encéfalo
produce la marcada individualidad de la acción humana”
En resumen, la Neurociencia está comenzando a dar algunas iluminaciones, sino respuestas
finales, a preguntas de gran interés para los educadores.
En este contexto nace la Neuroeducación, interpretada como una introducción del estudio
neurocientífico del cerebro en los procesos de aprendizaje y su posible contribución a la
enseñanza (Pallares, 2016). De acuerdo con Battro y Cardinali (1996) la Neuroeducación es una
ciencia interdisciplinar y multidisciplinar. Esto quiere decir que establece relaciones y se
compone de los conocimientos generados por varias ciencias como la neurociencia, la
pedagogía y la psicología.
La Neuroeducación es un proyecto que intenta mejorar los procesos de enseñanza-
aprendizaje y los programas escolares, basándose en los aspectos estructurales y funcionales
del sistema nervioso y del cerebro en relación con las influencias del medio ambiente y la
genética (Morris, 2014).
Como consecuencia, la Neurociencia se encarga de proporcionar los conocimientos para
conocer y entender qué estructuras del cerebro intervienen en el aprendizaje, al igual que sus
funciones, así como el modo en el que se activa y cómo se estimula el cerebro. En base a estos
conocimientos el docente puede llevar a cabo un aprendizaje más significativo mejorando la
calidad de la educación ya que están directamente relacionadas (Salas, 2003).
Los hallazgos de la Neurociencia, como los que se mencionan a continuación, deberían tenerse
más en cuenta en la práctica docente: así lo indican en el artículo Neurociencias y educación:
una puerta abierta hacía el desarrollo humano, elaborado por la asociación educativa para el
desarrollo humano, para la organización de los estados americanos; como Jesús [Link],
autor del blog Escuela con cerebro y profesor del postgrado en neuroeducación de la
universidad de Barcelona.
El cerebro tiene una capacidad de adaptación durante toda nuestra vida, conocida como
plasticidad cerebral, responsable de que este órgano se remodele y adapte continuamente a
partir de las experiencias que vivimos y de lo que aprendemos.
Aprendemos más y mejor en interacción y cooperación social porque el cerebro está
diseñado para vivir y convivir en sociedad
Un nivel alto de estrés provoca un impacto negativo en el aprendizaje.
Las emociones y el estado de ánimo afectan de manera positiva o negativa al cerebro.
Las experiencias directas y multisensoriales propician que las personas aprendan mejor.
Los ejercicios y el movimiento están conectados con el aprendizaje.
La música y el arte transforman el cerebro y favorecen una experiencia más efectiva de
aprendizaje.
La capacidad del cerebro para guardar información es ilimitada y maleable.
Factores como la alimentación, la calidad del sueño, el entorno socioeconómico y cultural,
las lesiones cerebrales, la genética y los aprendizajes previos consolidados ejercen influencia
en el cerebro y por ende la manera que aprende.
El estrés, la tristeza, la soledad o una mala condición física pueden perjudiciar el buen
funcionamiento del cerebro.
¿Cómo mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje, según la Neurociencia?:
Según Mayra Bosada (2019), como publica en la revista digital EducaWeb para mejorar el
proceso de enseñanza-aprendizaje que se basan en los hallazgos de la Neurociencia y que han
sido mencionados por diferentes expertos.
1. Provocar emociones en el alumnado y despertar su atención: se ha demostrado
científicamente que la emoción es el motor del aprendizaje.
En base a esta premisa, es recomendable generar climas emocionales positivos en los entornos
educativos donde tanto docentes como estudiantes asuman los errores de forma natural,
cooperen entre ellos y participen activamente en todo el proceso de aprendizaje.
2. Valerse de las artes para favorecer procesos cognitivos: si se integran las actividades
artísticas en la enseñanza de otras asignaturas, el alumnado mejora su memoria a largo plazo.
Así mismo, las actividades artísticas incrementan las emociones y promueven el pensamiento
creativo, que a su vez favorece el aprendizaje.
3. Convertir el aula en una pequeña comunidad de aprendizaje: es importante impulsar el
trabajo cooperativo en clase. Para lograrlo se puede cambiar la disposición del aula tradicional
a una que propicie la cooperación entre iguales, como sería formar grupos de 4 o 5
estudiantes. También conviene llevar a cabo metodologías educativas innovadoras
4. Llevar a cabo experiencias multisensoriales y en contacto con la naturaleza: emplear
diferentes recursos en las clases para presentar lainformación de manera atractiva, y también
interactiva. Además, el cerebro ha evolucionado en contacto directo con la naturaleza y los
elementos naturales por lo que su uso en los entornos de aprendizaje resulta beneficioso,
según mencionan Carballo Márquez y Portero Tresserra en su libro Diez Ideas Clave.
Neurociencia y educación.
Aportaciones para el aula (2018).
5. Propiciar que los estudiantes utilicen el movimiento para aprender: más juego y más
movimiento mejoran el aprendizaje. Por tanto hay que integrar el componente lúdico en el
aprendizaje desarrollando actividades que permitan al alumnado moverse mientras aprenden.
Según Francisco Mora (2019), el Neuroeducador sería así un profesional con una preparación
siempre actualizada acorde a los conocimientos sobre Neurociencia (neurociencia cognitiva),
que asoman a gran velocidad en el horizonte. Un profesional capaz de desbrozar el camino de
tantos neuromitos, falsas verdades, que aparecen constantemente. Un profesional capaz de
llevar a los maestros y profesores, con claridad y limpieza, estos nuevos conocimientos que
arrancan de la investigación acerca de cómo funciona el cerebro, fuente última de ese ser lo
que somos, sentimos, hacemos, aprendemos y memorizamos.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
Aula Planeta. Las claves de la neurociencia educativa. Recuperado de:
[Link]
educativa/
Benarós, S y Lipina, S, (2010). Neurociencia y educación: hacía la construcción de puentes
interactivos. Revista de neurología 50 (3), 179-186.
Recupera de: [Link]
Bosada, M, (2019). Neurociencia, ¿una aliada para mejorar la educación? Redacción de
educaweb. Recuperado de:
[Link] on-
18676/
Mora, F. (2019). Neuroeducación. Madrid: Alianza Editorial, S.A.
Sousa, D. Mente, cerebro y educación. Neurociencia educativa.
Recuperado de:
[Link]
id=jZZuBgAAQBAJ&printsec=frontcover&dq=neurociencia+educativa+mente+cerebro+y+educa
ci
%C3%B3n&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjOtJqR0ubkAhUIohQKHQJlAO0Q6AEIKTAA#v=onepage
&q=neurociencia%20educativa%20mente%20cerebro%20y%20educaci%C3%B3n&f=false