LAS ROCAS
Una roca es un agregado de uno o más minerales sólidos, con propiedades físicas y
químicas definidas, que se agrupan de forma natural. Forman la mayor parte de la Tierra
y su importancia, en el área geocientífica, radica en que contienen el registro del
ambiente geológico del tiempo en el que se formaron. La Petrología es la rama
fundamental de la Geología que estudia las rocas, su origen, el modo de ocurrencia, la
composición, la clasificación y sus relaciones con los procesos geológicos de la historia
de la tierra.
La Petrología utiliza diferentes técnicas de investigación en busca de respuestas a los
problemas de la petrogénesis (origen de las rocas) debido a la diversidad de rocas
existentes, a sus diferentes modos de formación, a su enorme variedad de tamaños y a la
diversidad de minerales que las componen. Las técnicas más importantes son:
De campo: reconocimientos y asociaciones de las rocas a nivel regional
(estructuras).
Químicas: análisis de la naturaleza química de las rocas.
Experimentales.
Petrográficas: parte puramente descriptiva de las rocas a nivel microscópico.
Las rocas se clasifican según su modo de formación u origen en tres grupos: Ígneas,
Sedimentarias y Metamórficas; y cada grupo contiene a su vez gran variedad de tipos
de roca que difieren entre sí por su composición y textura.
CICLO DE LAS ROCAS:
Nuestro planeta es un todo complejo que está formado por muchas partes que
interactúan. Las rocas, consideradas a lo largo de espacios temporales muy prolongados,
están en constante formación, cambio y reformación, cumpliendo un ciclo: el ciclo de
las rocas, éste nos ayuda a entender el origen de las mismas mostrándonos las
relaciones de los procesos internos y externos de la tierra y la forma en que cada uno de
los tres grupos básicos de rocas se relaciona entre sí.
El magma, por ejemplo, que se forma a una gran profundidad por debajo de la
superficie de la Tierra, se enfría y se solidifica (cristalización), ya sea debajo de la
superficie terrestre o en la superficie, originando las rocas ígneas. Cuando las rocas
ígneas afloran en la superficie experimentarán un proceso sedimentario, dando lugar a
una roca sedimentaria; si esta roca sedimentaria, además, es enterrada a profundidad y
es sometida a procesos metamórficos, la roca reaccionará ante el ambiente cambiante y
se convertirá en una metamórfica. Finalmente cuando ésta última es expuesta a cambios
de presión adicionales o a temperaturas aún mayores se fundirá, creando un magma que
nuevamente acabará cristalizando en rocas ígneas. Cabe decir que algo común a todos
estos cambios es que requieren de grandes cantidades de tiempo para realizarse.
Lo expuesto anteriormente es un ciclo básico pero no es el único posible. Las rocas
ígneas son ejemplo de ello ya que en vez de ser expuestas en la superficie terrestre
pueden permanecer enterradas profundamente, siendo sometidas a grandes fuerzas de
compresión y a temperaturas elevadas transformándose directamente en rocas
metamórficas. Las rocas metamórficas y sedimentarias, así como los sedimentos, no
siempre permanecen enterrados ya que las capas superiores pueden ser eliminadas,
dejándolas expuestas, cuando esto ocurre, los materiales se intemperizan o erosionan y
se convierten en nueva materia prima para rocas sedimentarias. Así, sucesivamente, las
rocas interactúan entre sí pasando de un tipo a otro según los factores que las afecten.
Una clasificación genética que refiere al origen externo o interno de las rocas las divide
en Rocas Exógenas, que son aquellas que fueron formadas en la superficie de la tierra,
y las Rocas Endógenas, que son las que se formaron en el interior de la tierra (o al
menos en parte). Según esta clasificación las rocas exógenas incluirían a las rocas
sedimentarias y las residuales (poco importantes), y en las endógenas incluirían a las
ígneas y metamórficas.
Alrededor del 65% de la superficie continental (excluyendo la superficie de los océanos)
está formada por rocas sedimentarias, y las rocas ígneas y metamórficas forman el 35%
restante. Cabe señalar que estas proporciones son exactamente las existentes en las
capas más superficiales de la tierra (hasta unos 40Km. de profundidad en los continentes
y 10Km. bajo los océanos), ya que en zonas más profundas las rocas son
exclusivamente metamórficas y magmáticas; la razón de esta característica es que las
rocas sedimentarias se forman precisamente en la superficie terrestre, de ahí su
abundancia. El hecho de que rocas formadas en profundidad (metamórficas y parte de
las magmáticas) afloren en la superficie de los continentes se debe a diversos procesos
geológicos, tales como la formación de cadenas montañosas o la erosión.
Rocas ígneas
Las rocas ígneas (del latín ignis, fuego) también nombradas magmáticas, son todas
aquellas que se han formado por solidificación de un de material rocoso, caliente y
móvil denominado magma; este proceso, llamado cristalización, resulta del
enfriamiento de los minerales y del entrelazamiento de sus partículas. Este tipo de rocas
también son formadas por la acumulación y consolidación de lava, palabra que se utiliza
para un magma que se enfría en la superficie al ser expulsado por los volcanes.
Cuando la solidificación del magma se produce en el seno de la litósfera, la roca
resultante se denomina plutónica o intrusiva; si el enfriamiento se produce, al menos en
parte, en la superficie o a escasa profundidad, la roca resultante se denomina volcánica
o extrusiva y estos, a su vez, se subdividen en familias a partir delas diferentes texturas,
asociaciones minerales y modo de ocurrencia. Las formas que adoptan los cuerpos
ígneos durante su cristalización delimitan diferentes estructuras ígneas.
Existen diversos criterios para clasificar una roca ígnea, cada uno de ellos con objetivos
definidos, como la ocurrencia de las rocas, el tamaño de grano, la textura y estructura, el
contenido mineral o la composición química.
Rocas ígneas intrusivas o plutónicas
Son rocas formadas en el interior de la corteza terrestre. Cuando un magma se enfría
bajo la superficie lo hace más lentamente, permitiendo un mejor desarrollo de los
cristales, que debido a eso alcanzan tamaños que pueden ser observados a simple vista,
generalmente abarcan grandes extensiones de terreno y llegan a la superficie terrestre
mediante procesos orogénicos (deformaciones tectónicas) o mediante procesos externos
de erosión. Dentro de este tipo de rocas, algunos autores reconocen una clase
intermedia, la hipoabisal, que incluye a las rocas que han cristalizado a una profundidad
moderada y se presentan en forma de filones o diques, rellenando grietas; son mucho
menos abundantes que las plutónicas y se encuentran casi siempre asociadas a ellas.
Rocas ígneas extrusivas, efusivas o volcánicas
Las rocas volcánicas típicas son formadas por el rápido enfriamiento de la lava y de
fragmentos piroclásticos. Este proceso ocurre cuando el magma es expulsado por los
aparatos volcánicos; ya en la superficie y al contacto con la temperatura ambiental, se
enfría rápidamente desarrollando pequeños cristales que forman rocas de grano fino (no
apreciables a simple vista) y rocas piroclásticas. Los piroclásticos (del griego pyro,
fuego, y klastos, quebrado), son producto de las erupciones volcánicas explosivas y
contienen fragmentos de roca de diferentes orígenes, pueden ser de muchas formas y
tamaños.
Las rocas ígneas dentro de los dos grandes grupos, se subdividen en
diferentes familias tomando en cuenta la textura y los minerales esenciales (presencia
básica para un determinado tipo), siendo entre sí equivalentes mutuos. El siguiente
cuadro presenta a los minerales esenciales que determinan las diferentes variedades de
rocas ígneas:
ROCAS ÍGNEAS
MINERALES ESENCIALES ROCAS PLUTÓNICAS ROCAS VOLCÁNICAS
Cuarzo, Feld K>Plag Na, biotita , Granito Riolita
hornblenda
Cuarzo, PlagNa >=Feld K, biotita,
Granodiorita Cuarzolatita
hornblenda
Sienita Traquita
Feld K > Plag Na, biotita, augita,
hornblenda
Plag Na>= Feld K, biotita,
hornblenda, augita Monzonita Latita
Sienita feldespatóidica Fonolita
Feld K >=< Feldespatoides, Plag
Na, máficos
Cuarzo, Plag Na, biotita,
Tonalita Dacita
hornblenda
Diorita Andesita
Plag Na , hornblenda, biotita
Gabro Basalto
Plag Ca, augita, hiperstena,
olivino,
hornblenda
Peridotitas (dunita)
Plag Ca, olivino, piroxeno,
hornblenda,
magnetita, ilmenita, etc.
HIPOABISAL
Pegmatita (diabasa)
Plag Ca, olivino, piroxeno,
hornblenda
Tamaño del grano PIROCLÁSTICAS
Material expulsado por chimeneas Aglomerado
volcánicas, transportados por aire >32 mm
y depositados en la superficie del
suelo, en lagos o en las aguas de
mar y posteriormente
consolidados.
Brecha
>4 <32
>1/4 <4 Tobas de lapilli
Tobas (cenizas)
<1/4
Rocas sedimentarias
Las rocas sedimentarias (del latín sedimentum, asentamiento) se forman por la
precipitación y acumulación de materia mineral de una solución o por la compactación
de restos vegetales y/o animales que se consolidan en rocas duras. Los sedimentos son
depositados, una capa sobre la otra, en la superficie de la litósfera a temperaturas y
presiones relativamente bajas y pueden estar integrados por fragmentos de roca
preexistentes de diferentes tamaños, minerales resistentes, restos de organismos y
productos de reacciones químicas o de evaporación.
Una roca preexistente expuesta en la superficie de la tierra pasa por un Proceso
Sedimentario (erosión o intemperismo, transporte, depósito, compactación y diagénesis)
con el que llega a convertirse en una roca sedimentaria; a esta transformación se le
conoce como litificación. Debido a que las rocas sedimentarias son formadas cerca o en
la superficie de la tierra su estudio nos informa sobre el ambiente en el cual fueron
depositadas, el tipo de agente de transporte y, en ocasiones, del origen del que se
derivaron los sedimentos.
Las rocas sedimentarias generalmente se clasifican, según el modo en que se producen,
en detríticas o clásticas, y químicas o no clásticas; dentro de ésta última, se encuentra
una subcategoría conocida como bioquímicas.
Rocas sedimentarias Detríticas o Clásticas
Son acumulaciones mecánicas de partículas o sedimentos de rocas preexistentes
denominadas “detritus” o “clastos” formados por los materiales producto de la
intemperie y la erosión en la superficie; éstos son transportados y finalmente
depositados, por lo que presentan una textura denominada clástica. Estas rocas se
dividen en una gran variedad de tipos, los cuales se caracterizan por el tamaño de sus
partículas constitutivas:
ROCAS SEDIMENTARIAS DETRÍTICAS
SEDIMENTO TAMAÑO DESCRIPCIÓN ROCA
Grava >2mm Partículas redondeadas Conglomerado
Brecha
Partículas angulosas
Villa Madero, Mich.
Arenisca de cuarzo
Principalmente arena de
cuarzo
Arena 1/16 a 2mm
Cuarzo con >25% de
Arkosa
feldespato
>25% de fragmentos de
Grawaca
roca
Principalmente limo Limolita
Limo y arcilla Limonlita
Lodo <1/16mm Lutita y Arcillita
Principalmente arcilla
Fotografías de rocas tomadas de [Link]
Rocas sedimentarias químicas
Son las que se originan a partir de los materiales depositados por medios químicos,
donde los cristales son mantenidos juntos por uniones químicas o entrelazados unos
dentro de otros. Los materiales, ya disueltos, son transportados y concentrados
formando minerales que se acumulan en agregados y posteriormente son litificados
como en las rocas detríticas, para formar una roca. Casi todas estas rocas se originan por
precipitación química en extensiones de agua superficial, ya sea por procesos químicos
inorgánicos o por la actividad química de los organismos. A las rocas formadas por la
actividad de los organismos se les conoce como rocas sedimentarias bioquímicas.
ROCAS SEDIMENTARIAS QUÍMICAS
TEXTURA COMPOSICIÓN MINERAL NOMBRE DE LA ROCA
Caliza
Varía Calcita
Varía Dolomía Dolomía
Yeso
Cristalina Yeso
Sal de roca
Cristalina Halita
ROCAS SEDIMENTARIAS BIOQUÍMICAS
Clástica Conchas de carbonato de cálcio Caliza (creta, coquina)
Conchas microscópicas alteradas
Generalmente
de Pedernal
cristalina bióxido de silicio
Generalmente Principalmente carbono de restos Carbón mineral
Cristalina alterados de plantas
Rocas metamórficas
Las rocas metamórficas (del griego meta, cambio, y morphe, forma, “cambio de
forma”) resultan de la transformación de rocas preexistentes que han sufrido ajustes
estructurales y mineralógicos bajo ciertas condiciones físicas o químicas, o una
combinación de ambas, como son la temperatura, la presión y/o la actividad química de
los fluidos agentes del metamorfismo Estos ajustes, impuestos comúnmente bajo la
superficie, transforman la roca original sin que pierda su estado sólido generando una
roca metamórfica. La roca generada depende de la composición y textura de la roca
original, de los agentes del metamorfismo, así como del tiempo en que la roca original
estuvo sometida a los efectos del llamado proceso metamórfico. Por la naturaleza de su
origen puede haber una gradación completa entre las rocas metamórficas y las ígneas o
sedimentarias de las que se formaron. El estudio de estas rocas provee información muy
valiosa acerca de procesos geológicos que ocurrieron dentro de la Tierra y sobre su
variación a través del tiempo.
Para clasificar una roca metamórfica se debe conocer el tipo de metamorfismo que
intervino, el cual puede ser variable ya que depende de los criterios que se tomen como
base para diferenciarlo: puede clasificarse desde el punto de vista de la extensión, el
ajuste y la causa, valor geológico, aumento o disminución de temperatura, etc., pero es
muy usual definir tres principales tipos de metamorfismo según el agente metamórfico
predominante: Regional, de Contacto y Dinámico.
Metamorfismo Regional
La mayoría de las rocas metamórficas son resultado de este fenómeno, el cual ocurre en
áreas muy grandes que están sometidas a temperaturas, presiones y deformaciones
extremas dentro de las porciones más profundas de la corteza; esto hace que sean más
visibles a lo largo de las placas tectónicas (Tectónica de Placas), principalmente en la
placa convergente donde las rocas se deforman intensamente y se cristalizan durante la
convergencia y la subducción, sin embargo, también ocurren en áreas donde las placas
divergen. En las rocas de este tipo suele existir una gradación de la intensidad
metamórfica según el grado de presión y/o la temperatura a que fueron sometidas,
reconocidas por los minerales índice que se hallan presentes.
Metamorfismo de Contacto
Se presenta cuando el calor y los fluidos magmáticos actúan para producir el cambio, es
decir, cuando un magma altera la roca circundante debido a la temperatura, causando
alteración térmica. La emisión de fluidos calientes en la roca original, lo cual se puede
dar debido a una intrusión, contribuye en la formación de nuevos minerales; además,
otros factores importantes son la temperatura inicial, el tamaño de la intrusión, así como
el contenido del fluido del magma y/o de la roca original. Las temperaturas pueden
alcanzar los 900ºC en las partes adyacentes a una intrusión, disminuyendo gradualmente
con la distancia, por lo que los efectos de tal calor y las reacciones químicas resultantes
suelen tener lugar en zonas concéntricas conocidas como aureolas de contacto.
Metamorfismo Dinámico
Se origina debido a la presión o al esfuerzo cortante dirigido que generalmente es
orogénico, por lo que este metamorfismo se asocia en mayor medida con las zonas de
falla en las cuales, las rocas están sometidas a grandes presiones diferenciales. Se
caracterizan por ser rocas duras, densas, de grano fino, por presentar delgadas
laminaciones y por limitarse a estrechas zonas adyacentes a las fallas.
Zonas, grados y facies metamórficas
Las condiciones de temperatura y presión que rigen al metamorfismo están sujetas a
variaciones al aumentar la profundidad debajo de la superficie de la tierra.
El término de zonas define a la profundidad alcanzada durante el metamorfismo y se
distinguen tres principales: la zona superior o epizona –esfuerzo cortante intenso y baja
temperatura general–, la zona intermedia o mesozona –temperatura considerable y
presión pronunciada dirigida–, y la zonainferior o catazona –elevadas temperaturas y
presiones–.
El grado de metamorfismo cualifica las condiciones relativas del metamorfismo
generalmente en términos de temperatura y puede ser subdividido en: muy bajo (entre
100 y 200-250 °C), bajo (entre 200-250 y 400-450 °C), medio (entre 400-450 y 600-650
°C) y alto (más de 600-650 °C).
El concepto de facies metamórficas es un elemento fundamental de la Petrología
Metamórfica. Este concepto reemplazó la noción de zonas de profundidad cuando se
hizo obvio que las condiciones de temperatura (o grado metamórfico) alcanzadas
durante el metamorfismo, no están necesariamente relacionadas con la profundidad a la
que ocurre dicho proceso dentro de la tierra. El concepto de facies fue definido por
Eskola (1915) y hace referencia a un grupo de rocas metamórficas de cualquier
composición que han sido transformadas dentro de ciertos límites amplios de
temperatura y presión.
Clasificación
Hay muchos modos de clasificar convenientemente las rocas metamórficas, por
ejemplo, se pueden agrupar en amplios tipos litológicos; otros criterios están basados en
la textura (donde intervienen las condiciones de presión y temperatura) y la mineralogía,
clases químicas, grado de metamorfismo o en el concepto de facies metamórficas. Un
método sencillo y práctico consiste en tomar en cuenta el tipo de metamorfismo que
originó a las rocas y dividirlas en dos grupos principales según su textura, esto es
en foliada y no foliada. A esta ordenación, además, se le puede añadir un tercer grupo
de textura: la cataclástica.
Rocas metamórficas foliadas
Son rocas sometidas a calor y presión diferencial durante el metamorfismo que se
caracterizan por presentar alineación paralela de minerales, lo cual da a la roca una
apariencia de capas o bandas. El tamaño y la forma de los granos minerales en estos
casos determinan el tipo de foliación, que puede ir desde fina hasta tosca.
Rocas metamórficas no foliadas
Son rocas en donde los granos minerales no muestran una orientación preferencial
distinguible, en lugar de esto, presentan un mosaico de minerales un tanto
equidimensionales que son el resultado del metamorfismo de contacto o regional en
rocas donde no hay presencia de minerales laminados o alargados.
Rocas metamórficas cataclásticas
Son rocas deformadas por grandes presiones y/o esfuerzos que originan plegamiento,
fallamiento, flujo o granulación, producto de un metamorfismo dinámico. Las etapas
iniciales de la deformación son expresadas por la granulación del mineral ya que el
movimiento intenso continuado, bajo la acción de un esfuerzo, origina el desgaste
progresivo de los granos del mineral y de las partículas de la roca.
CLASIFICACIÓN DE ROCAS METAMÓRFICAS COMUNES
ROCA TIPO DE GRADO ROCA
TEXTURA
METAMÓRFICA MET. MET. ORIGINAL
FOLIADA Argilita Regional Bajo Piedras arcillosas
Pizarra
Regional Bajo Limonita, arcilla,
ceniza volcánica,
otras.
Bajo a
Filita Regional Limonita
medio
Esquisto
Limonita,
Bajo a
Regional carbonatos, rocas
alto
ígneas máficas.
Gneis
Limonita,
Regional
Alto areniscas, ígneas
o Dinámico
félsicas.
Medio a
Anfibolita Regional Ígneas máficas
alto
Ígneas félsicas y
Granulita Regional Alto
arcosas
Charnokita Regional Alto Ígnea félsica
Eclogita
Regional Alto Ígnea máfica
Ígneas félsicas
Regional con
Migmatita Alto mezcladas con
magmatismo
sedimentarias.
Mármol
Contacto Bajo a
Caliza o Dolomía
NO FOLIADA o Regional alto
Cuarcita
Contacto Medio a
Arenisca de cuarzo
o Regional alto
Bajo a
Roca Verde
alto
Corneana (hornfels)
Bajo a Limonita, ígneas,
Contacto
medio tobas
Skarn
Contacto Alto Caliza o Dolomía
Antracita Alto Carbón mineral
CATACLÁSTICA Milonita Dinámico Casi cualquier
clase de roca
Casi cualquier
Cataclasita Dinámico
clase de roca
Petrografía
La Petrografía es un campo de la petrología que se ocupa de la descripción y
clasificación de las rocas mediante la observación microscópica de secciones o láminas
delgadas derivadas de las rocas en estudio, en un microscopio
petrográfico, clasificándolas según su textura y composición mineralógica. Este tipo de
análisis revela una serie de características y/o propiedades evaluables en los cristales y
la relación que existen entre ellos, lo que va a ayudar a determinar la composición de la
roca centrándose principalmente en la naturaleza y origen de la misma.
Una roca no es una agrupación casual de minerales, tales agrupaciones responden a
ciertas condiciones de formación y, a través de los minerales se pueden estudiar dichas
condiciones, como las propiedades ópticas cuando la luz polarizada pasa o se refleja
sobre ellos (Mineralogía Óptica).
Del gran conjunto de minerales conocidos en la naturaleza sólo un grupo reducido de
unos cincuenta, denominados petrogénicos o petrográficos, desempeñan un papel
fundamental en la formación de las rocas; los principales son: silicatos –componentes
más importantes–, carbonatos, sulfatos, sulfuros, cloruros, fosfatos, óxidos e hidróxidos.
De todos los minerales que forman una roca, se diferencian los componentes
primarios y los secundarios; los primarios incluyen a los esenciales que dan nombre a
la roca y se presentan de una manera constante y los accidentales o accesorios que su
presencia no es tan indispensable para la clasificación de la roca; los
minerales secundarios son aquellos que se originan por la transformación o alteración
de minerales primarios.
Si bien el examen megascópico (a simple vista o con lupa) de afloramientos y/o rocas
proporciona información, la mayoría de los datos más precisos, necesarios para un
estudio petrográfico, se obtienen con el empleo del microscopio. Para estudios más
específicos en una roca se puede ayudar con otras técnicas de mayor capacidad de
resolución (química y experimental) como son los RayosX y el microscopio electrónico.
Un estudio petrográfico requiere, en primer lugar, del examen físico de la roca
(descripción megascópica) que nos brinde información sobre el aspecto, textura, color,
dureza, tamaño de grano o granularidad de la roca. Cuando los constituyentes son tan
pequeños que no son apreciados a simple vista se dice que la roca presenta
textura afanita o afanítica, y cuando los cristales sí pueden ser apreciables a simple
vista o con lupa se le denomina fanerítica.
Después de las observaciones megascópicas se realiza una descripción microscópica.
Una descripción microscópica consiste en determinar la composición mineralógica y
los rasgos texturales, con lo que es posible obtener mucha información de donde se
originó la roca; también se determina la forma y color de los cristales, tipo u origen de
cada mineral (primarios o secundarios), la textura, la relación mutua entre los minerales
y/o asociaciones minerales, así como la matriz o cementante en caso que esté presente.
Cada tipo de roca tiene características microscópicas específicas muy importantes en
una clasificación. Cabe señalar que ambos análisis en conjunto (megascópico y
microscópico) brindan los parámetros necesarios para describir y clasificar
acertadamente una roca.
Datación de las rocas
Las rocas contienen la historia de la Tierra porque en ellas han quedado registrados los
distintos procesos geológicos que han ocurrido durante la existencia del planeta. En el
siglo XIX, aunque ya se reconocía el proceso de formación de las rocas, no se sabía
exactamente el tiempo que se habían llevado esos procesos y, por eso mismo, se
ignoraba qué edad tenían los fósiles.
Las dataciones dependían de métodos relativos, que permitían interpretar la historia
geológica y elaborar una escala relativa del tiempo geológico, hasta el desarrollo de las
técnicas de fechamiento radiométrico. Por esto, se pueden distinguir dos tipos de
dataciones de técnicas diferentes: datación relativa y datación absoluta.
Datación relativa
Cuando las rocas se colocan en una secuencia de formación adecuada, no se establece
una fecha precisa pero sí se puede obtener información sobre lo que sucedió antes o
después de un acontecimiento; además, sitúa los acontecimientos sólo en orden
secuencial y no en el tiempo en que tuvieron lugar. Ésta técnica se basa en los principios
geológicos fundamentales: Ley de la Superposición, Horizontalidad Original, Principio
de Intersección, Inclusiones o Incrustaciones, Discontinuidades Estratigráficas y
Correlación de Capas Rocosas.
Datación absoluta
Mediante este tipo de datación es posible obtener fechas absolutas, es decir fiables, para
los acontecimientos del pasado geológico; estos métodos proporcionan edades
numéricas.
Al comienzo del siglo XX se hizo un descubrimiento revolucionario: si bien la mayor
parte de los isótopos de los 92 elementos naturales son estables, algunos son inestables
y se desintegran espontáneamente de los elementos despidiendo partículas subatómicas
y transformándose de un elemento a otro para convertirse en otros isótopos más estables
liberando energía en el proceso; a estos átomos inestables se les conoce como isótopos
radioactivos.
Los métodos de datación absoluta utilizan elementos radioactivos que son: las varvas, la
dendrocronología, la densidad de cráteres, la exposición a rayos cósmicos las huellas de
fisión, la termoluminiscencia y la datación absoluta con radioactividad o radiométrica;
esta última, es la más utilizada actualmente ya que es la que nos permite medir con más
precisión.
Datación radiométrica
La datación radiométrica es una técnica empleada en la estimación de la edad
absoluta (numérica) de materiales geológicos tales como rocas, minerales o materia
orgánica, que se logra a partir de isótopos radiactivos; los cuales se fundamentan en las
series de desintegración de isótopos con tasas constantes de decaimiento radioactivo.
Los isótopos inestables tienen como consecuencia la descomposición o desintegración
espontánea del núcleo, este proceso fue denominado radioactividad en 1907. El físico
neozelandés, Ernest Rutherford, sugirió la posibilidad de datar minerales mediante la
reactividad, calculando la porción entre la cantidad de elementos radioactivos (llamados
elementos padres o primarios) y las sustancias derivadas (llamados elementos hijos o
radiogénicos). En la década de los setenta se confirmó la propiedad clave de las
transmutaciones radioactivas.
Para que un elemento radiogénico sea utilizable en la datación hacen falta tres
condiciones:
1. Que se trate de un elemento relativamente común.
2. Que su vida media no sea demasiado larga ni demasiado corta respecto al
intervalo de tiempo que queremos medir (la vida media de cada elemento
radioactivo es constante y se puede medir con precisión).
3. Que el elemento hijo se pueda distinguir de las eventuales cantidades del mismo
isótopo ya presente en el mineral desde su formación.
La edad de una roca es, casi siempre, la media de varias determinaciones en mineral y
en roca total: los márgenes de error son a veces considerables por lo que, para mayor
seguridad, se procura utilizar más de un método.
Se presentan una tabla con varios métodos radioactivos ordenados por periodos de
desintegración:
CARACTERÍSTICAS DE ALGUNOS MÉTODOS DE DATACIÓN
RADIOMÉTRICA
Elemento Padre Elemento Hijo Vida Media (años) Observaciones utilizables
Samario 147 Neodimio 143 105.000x10^6 rocas metamórficas muy antiguas
Rubidio 87 Estroncio 87 47.000 x 10^6 cualquier tipo de roca
Uranio 238 Plomo 206 4.510 x 10^6 método más preciso
Potasio 40 Argón 40 1.300 x 10^6 método más común
Uranio 235 Plomo 207 713 x 10^6 igual que el uranio238/plomo206
Berilio 10 Boro 10 1.5 x 10^6 rocas sedimentarias
sedimentos marinos de menos
Torio 230 Radio 226 75.000
de un millón de años
sedimentos marinos de menos
Protactinio 231 Actinio 227 34.300
de un millón de años
Carbono 14 Nitrógeno 14 5.730 materiales de origen biológico
Argón 39 Potasio 39 269 agua o hielo inferiores a mil años
agua o hielo de sólo unas
Tritio Helio 3 12.430
décadas
Nota: Extraído de Origen e Historia de la Tierra, de Francisco Anguita Virella. Edit.
Rueda.
Midiendo los átomos producidos por las desintegraciones en las rocas los físicos han
podido fechar, por ejemplo, que la edad de la Tierra tiene más de 4,500 millones de
años, que la vida en la tierra tiene más de 3,500 millones de años, que hasta hace unos
600 millones de años los microbios dominaban el planeta, que los seres humanos
anatómicamente modernos aparecieron hace aproximadamente 100,000 años, entre otras
muchas más dataciones.
Capas de roca datadas por cortesía del
[Link]
Descripción de Métodos Radiométricos:
Método del Carbono 14
A diferencia del resto de los métodos de datación radiométrica lo que se data con el
carbono 14 no es el nacimiento de un mineral, sino la muerte de un ser vivo, por lo que
datar materiales tan variados como madera, huesos, etcétera, han hecho de este método
un auxiliar inestimable para arqueólogos, historiadores y también para geólogos
especialistas en el cuaternario reciente. En teoría se puede seguir detectando carbono 14
en muestras de hace 70,000 años, pero el inconveniente radica en que en muestras de
más de 30,000 años el margen de error se hace demasiado grande.
Método del Rubidio-Estroncio
Anteriormente era el método más fiable para obtener edades en rocas antiguas, se aplica
a una gran variedad de minerales y puede usarse en los tres tipos de rocas, aunque el
campo especial de aplicación del método es en rocas endógenas; es ideal en las
metamórficas antiguas.
Método del Potasio-Argón
Es el más común de los métodos ya que tiene a su favor la universalidad del potasio,
aunque su inconveniente es el carácter gaseoso del argón, que es propenso a escapar
bajo ciertas condiciones lo que puede dar edades menores de las reales. Lo normal es
usar este método en combinación con el rubidio-estroncio. El rendimiento óptico se
obtiene en rocas volcánicas Mesozoicas y Cenozoicas.
Método del Argón 39/Argón 40
El método del argón radiactivo es sólo una variante del potasio-argón pero adaptado
para edades muy jóvenes, entre 100 y 1000 años. Hasta ahora se ha utilizado para medir
edades de aguas y de hielo.
Método del Berilio 10
Reconocido con este nombre debido a que con este sistema sólo se miden las
desintegraciones del elemento padre, comenzó en los años setenta y en los últimos años
se ha extendido. Mide edades que van de cientos de miles de años hasta unos quince
millones de años y es el único fiable en este rango de edades (salvo el potasio-argón),
suele ser más útil en rocas volcánicas y tiene la capacidad de datar rocas sedimentarias.
Métodos de Torio y Protactinio
Estos dos isótopos son productos intermedios en cadenas de desintegración del uranio, y
son útiles en el rango de edades 10^4 a 10^5 años. Se encuentran en sedimentos marinos
recientes.
Método Uranio-Plomo
Se tienen dos series de transmutaciones que se utilizan en conjunto con el nombre de
métodos de plomo. El uso combinado de los dos métodos permite una comprobación
independiente de las edades. Estos métodos son los más difíciles pero también
proporcionan información más segura. Al principio, los métodos uranio-plomo se
emplearon tan sólo en minerales de uranio, y actualmente se mide la relación en rocas
sedimentarias como las calizas; además, se obtienen dataciones muy precisas con
márgenes de error de solo uno ó dos millones de años para rocas arcaicas
(Precámbrico).
Método del Tritio
El tritio producido en la atmósfera se incorpora al ciclo del agua y rápidamente se
comienza a descomponer en helio3, lo que limita su utilidad como elemento
cronológico a dos o tres décadas. La principal utilidad del sistema tritio-helio está en la
datación de capas de helio o masas aisladas de agua.
Método del Samario-Neodimio
La larga vida media de esta transmutación indica que el neodimio se acumula muy
lentamente, por lo que este método es adecuado para rocas más antiguas de mil millones
de años; se puede decir que es un método reciente (1975).