INTRODUCCION
Toda persona tiene una vocación o misión específica en la vida y debe llevar a cabo un
destino concreto que exige su cumplimiento. Por ello es irreemplazable, y su vida,
irrepetible. De este modo, la tarea de cada persona es única, así como la oportunidad
específica de realizarla. Por lo tanto, ese plan de vida es esencial ya que, una persona se
traza para conseguir objetivos en la vida, es un camino para alcanzar metas, le da
coherencia a la existencia y marca un estilo en el actuar, en las relaciones, en el modo de
ver los acontecimientos. Es una herramienta que nos permitirá aprovechar todos los
recursos que la vida nos va ofreciendo en el camino y así llegar más fácilmente a nuestras
metas.
Las emociones se encuentran presentes en nuestra vida cotidiana y es reconocida su
importancia en los procesos de salud y enfermedad. A su vez, en el marco del cognitivismo,
asistimos a un despertar del interés por las emociones desde el punto de vista científico. La
educación de los sentimientos incluye las capacidades del conocimiento propio,
autocontrol, equilibrio emocional, saber relacionarse bien con los demás desarrollando la
empatía, para reconocer y comprender los sentimientos de los demás y confiar en ellos;
también el optimismo y el agradecimiento.
La valoración personal es el concepto que tenemos de nuestra valía, se basa en nuestros
sentimientos, pensamientos, experiencias y sensaciones que las personas tienen de sí
mismas.
Es decir tiene que ver con quererse y aceptarse tal y como somos, es la suma de los auto
juicios que una persona hace reconociendo cualidades y admitir defectos y limitaciones, así
como hacerse respetar y actuar con seguridad y autoconfianza. Es necesario que
aprendamos el nuevo habito de una actitud positiva en todo momento para que alcancemos
las metas que nos proponemos ya que mejorará nuestra autoestima y nuestro
comportamiento y así lograremos el éxito en todo lo que nos proponemos. Por lo tanto
la proactividad es nuestra mejor actitud ante los problemas. Es un gran poder que nos
permitirá tener más control sobre nuestras vidas, anticiparnos a las dificultades y trazar
un presente y un futuro más creativos, acorde a nuestras necesidades.
Importancia del plan de vida para sanar en el ámbito Individual
Un plan de vida, es la orientación y el sentido que una persona le da a la vida.
Sirven para tener conocimiento sobre nosotros mismos con el fin de alcanzar de forma
realista los sueños o hallar el sentido de nuestra misión personal. También podemos decir,
que es el conjunto de posibilidades que dan la pauta a abrir nuevos caminos, alternativas y
situaciones que lleven al crecimiento integral, un plan fundamental para la existencia. En su
elaboración deben considerarse una serie de variables, tales como necesidades u objetivos,
que pueden coincidir o no con las expectativas que el entorno depositó sobre nosotros. Un
proyecto de vida es una labor en construcción permanente que sigue cierta continuidad,
pero adaptada a la situación de cada momento. Además, este plan de vida es dilucidar lo
que se quiere para el futuro, y en ese marco, dentro de las posibilidades, dedicarse a
alcanzarlo, sea desde lo individual o en conjunto. En la práctica y la realidad que uno
enfrenta, es posible que no se logren los objetivos trazados inicialmente, no obstante, el
valor está en el pasaje recorrido hacia los mismos y en la fuerza de voluntad por vencer los
obstáculos que aparecen y que tal vez alteren la percepción o posibilidad original advertida.
Los planes de vida permiten imaginarse a uno mismo en otro momento, en relación a lo
que uno desearía ser o tener, según en qué se enfoque cada persona. Así, establecen una
brecha entre nuestras condiciones actuales y futuras, sin por ello, dejar de disfrutar de
nuestro presente. Dicho plan ordena o jerarquiza nuestras prioridades, nos dota de un
sentido distinto para cada quien y hace que pongamos en marcha variadas acciones para
acercarnos al objetivo, que puede ser medianamente cercano o muy distante en el tiempo
Su importancia radica ya que es algo único, en base a nuestras particularidades, en
relación a nuestros valores e independiente de lo que desean otros para nuestra existencia.
Al constituir metas valiosas, requieren de perseverancia y tolerancia a la frustración, ya
que probablemente se tarde en realizarlas. Es importante resaltar que cada quien tiene sus
tiempos y no hay maneras universales de formular hacia dónde queremos ir en la vida. Por
ejemplo, casarse a los cincuenta es igual de bueno que a los veinte o que no casarse, todo
depende de nuestros propios deseos y posibilidades. Además, movilizan la acción y la
posicionan en una dirección particular basada en metas significativas, integrando los
valores con las legítimas aspiraciones personales. Se constituye como un proceso que no
tiene una secuencia estática, pero que se extiende a lo largo de los años e instala una
intención o propósito claros.
El plan de vida de cada persona se da en todas las etapas comienza desde que somos niños,
pasando por la adolescencia hasta la etapa adulta. Somos los adultos los que tenemos que
enseñar a los niños y adolescentes proyectos en estos casos con actividades, en el ámbito
escolar, pero casi nunca se nos enseña la importancia de desarrollar un proyecto de vida
personal. Independientemente de que los adolescentes se caracterizan por vivir el aquí y el
ahora, y tener poca percepción del riesgo, es la etapa en la que tendrán que planificar y
llevar a cabo acciones que influirán en su futuro. De ahí que orientarlos en la importancia
de su toma de decisiones como un elemento vital en la formación de sus proyectos, apoyará
la determinación de tomar las riendas de su vida personal y asumir las consecuencias de
dichas decisiones. Otro punto importante es la autonomía, es decir, dejar de lado las
opiniones ajenas y tomar el control de nuestra vida, pues sólo uno mismo tiene
la decisión sobre sus proyectos. Para ello, a veces, hay que armarse de valor, en caso de que
la meta no sea bien vista por el entorno. Además, hay que buscar la concreción de nuestros
objetivos de manera activa, ya que no llegan solos, sino con energía y positividad,
confiando en nuestras potencialidades y siendo conscientes de las limitaciones, continuando
a pesar de las dificultades, pero también evaluando si, con el paso del tiempo, aún
queremos lo mismo.
Tener un plan de vida le da un por qué y un para qué a la existencia humana. Este plan
nos ayuda a saber quién soy, cómo soy y plantearnos metas a corto, mediano y largo plazo
en las diferentes áreas de la vida. El ser humano, en cualquier período de su vida, necesita
construir las posibilidades de su futuro, poner sus esfuerzos y establecer a dónde quiere
llegar, con los que evaluará la importancia de: “¿Qué estudiaré?; ¿A qué me quiero dedicar
profesionalmente?; ¿Dónde estudiaré?; ¿Quiero tener pareja?; ¿Cuáles son las obligaciones
y responsabilidades que adquiero si…?” son algunas de las interrogantes que deberían
plantearse los adolescentes y los adultos. Para que las personas encuentren las respuestas en
su plan de vida es necesario que busquen en lo profundo de ellos mismos, donde cada uno
es capaz de escuchar y analizar la elección, donde la libertad está presente, y entonces
analizar esto desde la perspectiva de la “necesidad”. Es importante tener presente que este
plan de vida individual tiene la función de organizar de manera paulatina el mundo interior
del individuo, así como el exterior. A medida que se vaya construyendo se previene la
depresión, fomenta una buena autoestima, integrando los valores con aspiraciones
personales; también contribuyen a la construcción de la identidad independientemente de la
edad que uno tenga. Además, nos da lineamientos claros y racionales de comportamiento,
de estrategias de organización, planeación y toma de decisiones que nos serán útiles tanto
en el presente como en el futuro, lo que a su vez traerá como beneficio secundario
entrenarnos y hacernos cada vez mejores en los procesos de visualización, análisis,
planificación, organización, elección y toma de decisiones que podremos aplicar para
mejorar todos los ámbitos de nuestra vida presente y futura.
RIESGO DE ENFERMAR Y SOCIEDAD
El riesgo en salud se define como “la probabilidad de que ocurra un fenómeno indeseado o
daño”. El “daño” puede ser la aparición o existencia de un proceso patológico o de
complicaciones de ese proceso. Por tanto, el riesgo es la probabilidad de que ese proceso o
su complicación ocurra o exista. Esta probabilidad no está formulada teóricamente, pero, en
la práctica, se la estima a través de tasas de incidencia y prevalencia si el daño es una
enfermedad, síndrome o complicación, y en términos de tasas de mortalidad si el daño es la
muerte. En cada sociedad grupos de individuos, familias o individuos que presentan más
posibilidades que otros, de sufrir en un futuro enfermedades, accidentes, muertes
prematuras, se dice que son individuos o colectivos especialmente vulnerables. La
vulnerabilidad se debe a la presencia de cierto número de características de tipo genético,
ambiental, biológicas, psicosociales, que actuando individualmente o entre sí desencadenan
la presencia de un proceso. Surge entonces el término de "riesgo" que implica la presencia
de una característica o factor que aumenta la probabilidad de consecuencias adversas. En
este sentido el riesgo constituye una medida de probabilidad estadística de que en un futuro
se produzca un acontecimiento por lo general no deseado. El termino de riesgo implica que
la presencia de una característica o factor aumenta la probabilidad de consecuencias
adversas. La medición de esta probabilidad constituye el enfoque de riesgo. Un factor de
riesgo es cualquier característica o circunstancia detectable de una persona o grupo de
personas que se sabe asociada con un aumento en la probabilidad de padecer, desarrollar o
estar especialmente expuesto a un proceso mórbido. Estos factores de riesgo (biológicos,
ambientales, de comportamiento, socio-culturales, económicos.) pueden sumándose unos a
otros, aumentar el efecto aislado de cada uno de ellos produciendo un fenómeno de
interacción. El nivel de salud de la población está determinado por la interacción de tres
variables principales: La genética de la persona, el medio ambiente tales como los hábitos
socioculturales, contaminación física, entorno psicosocial, etc. y los hábitos de vida.
El ser humano necesita a lo largo de su vida de una alimentación adecuada, hábitos de
higiene personal en el hogar y en la comunidad, actividad física y descanso para fortalecer
y mantener el cuerpo, diversión y afecto para satisfacer necesidades mentales y espirituales,
la ausencia de alguno de estos factores provoca daños, en ocasiones irreversibles a la salud
del individuo. Por otra parte, las malas condiciones de vida, las condiciones nocivas de
trabajo, el alto grado de urbanización, la falta de servicio de salud pública adecuados, así
como el hábito de fumar, los malos hábitos alimentarios, el consumo nocivo de alcohol, el
sedentarismo, el bajo nivel escolar, el rechazo a medidas sanitarias preventivas y el
aislamiento de amigos y familiares, representan "Factores de Riesgo", que actuando
continua y gradualmente, influirán negativamente en el Proceso Salud-Enfermedad y si su
influencia negativa opositora, supera(es decir: vence, predomina) la acción de los
requeridos elementos benefactores, tendremos como resultado nuevas calidades producidas
por cambios o transformaciones que expresarán el deterioro progresivo del organismo
humano y es por eso que se habla de cambiar o modificar Modos y Estilos de Vida. El
personal de la Salud tiene pues la misión de influir en pro de Modos y Estilos de Vida
favorables a la conservación de la Salud, deteniendo y contrarrestando el "movimiento" y la
consecuente influencia negativa de los "Factores de Riesgo".
La salud poblacional, en cualquier sociedad, se ve determinado por la influencia genética,
el estado biológico y la forma en que viven las personas y la sociedad misma, el estado del
medio ambiente y la disponibilidad de los servicios de salud. El ser humano necesita a lo
largo de su vida de una alimentación adecuada, hábitos de higiene personal en el hogar y en
la comunidad, actividad física y descanso para fortalecer y mantener el cuerpo, diversión y
afecto para satisfacer necesidades mentales y espirituales, la ausencia de alguno de estos
factores provoca daños, en ocasiones irreversibles a la salud del individuo. Por otra parte,
las malas condiciones de vida, las condiciones nocivas de trabajo, el alto grado de
urbanización, la falta de servicio de salud pública adecuados, así como el hábito de fumar,
los malos hábitos alimentarios, el consumo nocivo de alcohol, el sedentarismo, el bajo nivel
escolar, el rechazo a medidas sanitarias preventivas y el aislamiento de amigos y familiares,
representan "Factores de Riesgo", que actuando continua y gradualmente, influirán
negativamente en el Proceso Salud-Enfermedad y si su influencia negativa opositora,
supera la acción de los requeridos elementos benefactores, tendremos como resultado
nuevas calidades producidas por cambios o transformaciones que expresarán el deterioro
progresivo del organismo humano y es por eso que se habla de cambiar o modificar Modos
y Estilos de Vida.
CONCLUSIÒN
La importancia de tener un plan de vida individual, nos permitirá aprovechar todos los
recursos que la vida nos va ofreciendo en el camino y así llegar más fácilmente a nuestras
metas. En su construcción participan temas como la vocación, los modelos, la adquisición
de actitudes, el sentido de vida, una buena dosis de motivación y otros aspectos sociales.
Este proyecto se va formando desde que somos pequeños, por ello, los niños y adolescentes
requieren de adultos que se interesen en ellos, que los acompañen, guíen y sirvan de
ejemplo competente y se convierte así en un factor protector de muchos problemas como la
apatía, la depresión, la baja autoestima, las adicciones o la delincuencia. La incertidumbre
del futuro se transforma en una serie de metas y riesgos que podemos contemplar en
nuestro proyecto de vida y que nos invitan a estar preparados.
Las personas que elaboran su proyecto de vida utilizan sus experiencias, sus posibilidades y
las alternativas concretas que le ofrece el ambiente y la forma en que se desarrolla su vida.
Todo proyecto permite sentirse competente y se convierte así en un factor protector de
muchos problemas como la apatía, la depresión, la baja autoestima, las adicciones o la
delincuencia.
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Con el fin de promover el bienestar y reducir el riesgo de enfermar, se deben realizar
acciones anticipatorias a situaciones indeseables por lo que la prevención tiene como base
desarrollar recursos que puedan evitar la aparición de una enfermedad. El estudio de la
salud y la enfermedad se ha orientado en una nueva línea que tiene en cuenta el ciclo vital,
por considerar que la exposición a experiencias y entornos desventajosos se va acumulando
a lo largo de toda la vida y aumenta el riesgo de enfermedad. La diferente exposición
acumulada a lo largo de la vida a entornos perjudiciales o beneficiosos para la salud parece
ser la principal explicación de las variaciones observadas en la salud y la esperanza de vida
en los distintos grupos socioeconómicos.
REFERENCIAS BIBLIOGRÀFICAS
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Alimentación y riesgo de enfermar [ Documento en línea]. Consultado.11/10/2021 en
[Link] Servet ›
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Senado, J. (2018) Los factores de riesgo en el proceso salud-enfermedad. [ Documento en
línea] Consultado.11/10/2021 en: [Link]
ANEXOS
Pl an
de vida
Anexo