CARIOTIPO
El cariotipo se constituye por la suma de todos los rasgos estructurales de los cromosomas,
establecidos por tamaño y la ubicación del centrómero. Es importante porque el cariotipo
permite que cada par de cromosomas sea analizado para buscar así posibles variaciones
numéricas o estructurales.
El cariotipo se establece preferentemente por cromosomas metafásicos, puesto que al tener
un alto grado de condensación se vuelven muy claras a la vista de las cromátidas y también a la
posición del centrómero; esto a su vez es significativo para la clasificarse según la
nomenclatura cromosómica de Levan et al.
Los cromosomas se dividen según su tamaño: los largos y cortos. Las monocotiledóneas
corresponden a los cromosomas largos (Trillium 30μ), mientras que los cromosomas cortos los
poseen los animales (Drosophila 3.5μ). El número cromosómico tiende a cambiar estando en la
naturaleza, hallándose hasta en especies que cuentan con un número cromosómico
relativamente bajo (Formicidae) 2n=2, las especies que poseen el número cromosómico alto
como (Octodontidae) 2n=102, y por último la especie que tiene la mayor cantidad de
cromosomas es (Aulacanthidae) 2n=1600.
Dentro del cromosoma metafásico se encuentran los metacéntricos, los submetacéntricos y los
acrocéntricos, teniendo repetidamente contracciones secundarias en los brazos cortos que son
conectados en pequeños trozos pertenecientes al DNA, a través de tallos y satélites se acoplan
al centrómetro.