Invenio
Universidad del Centro Educativo Latinoamericano
[email protected]ISSN (Versión impresa): 0329-3475
ARGENTINA
2000
Fernando Ceratto
RESEÑA DE "LA INTELIGENCIA EMOCIONAL EN LA EMPRESA" DE GOLEMAN,
DANIEL.
Invenio, diciembre, año/vol. 3, número 4-5
Universidad del Centro Educativo Latinoamericano
Rosario, Argentina
pp. 176-177
Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Universidad Autónoma del Estado de México
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antropología, la demografía, la sociología y la historia. Queda por verse si es una ciencia emergente
(muy lenta) o una disciplina que sufre una grave estanflación.
En síntesis, un libro indispensable, para coincidir y para disentir con él, pero que siempre sirve para
examinar los fundamentos teóricos y supuestos de cada una de las ciencias en discusión.
Mario Bunge es un autor insoslayable para cualquiera que quiera “hacer ciencia” y este volumen en
particular, lo es para aquellos dedicados a las ciencias sociales.
Rafael E. Beltramino
GOLEMAN, Daniel. La inteligencia emocional en la empresa. Madrid, Editorial Vergara. 1999.
Nuevamente, después de su best seller “La inteligencia emocional”, Daniel Goleman nos sorprende
con “La inteligencia emocional en la empresa”, una manera distinta de abordar y comprender las aptitudes
necesarias a desarrollar para interpretar la realidad del mundo que nos toca y tocará vivir: dinámico,
complejo, desafiante, sujeto a múltiples interacciones.
Es un hecho que en la actualidad existen nuevos parámetros para evaluar el trabajo de las personas: ya
no bastan solamente los conocimientos, habilidades y experiencia. Cada vez son más importantes las
denominadas ‘habilidades blandas’: cómo nos manejamos nosotros mismos y con los demás.
No significa ello que la capacidad intelectual y preparación técnica para el trabajo sean secundarias
sino que se da por sentado que resultan ‘necesarias e imprescindibles’ para el mismo, pero ‘no suficien-
tes’. Necesitan estar acompañadas (y cada vez más) de ciertas cualidades personales, tales como la inicia-
tiva y la empatía, la adaptabilidad y la persuasión.
En una época como la actual, signada por cambios vertiginosos en la tecnología, son necesarios los
especialistas funcionando en grupos ‘ad hoc’. Por lo tanto la resolución de problemas y la consecuente
toma de decisiones es y será cada vez menos individual y más grupal. Se torna así fundamental la ‘partici-
pación’ y precisamente la esencia de la misma está en el desarrollo de estas ‘habilidades blandas’. No se
puede ser equipo si no se empieza por ser grupo y para ello es necesario el desarrollo de nuestra inteligen-
cia emocional.
A medida que las empresas cambian, en respuesta a los cambios en su entorno, también lo hacen las
competencias necesarias para sobresalir. En tal sentido surgen actualmente dos habilidades fundamenta-
les: la formación de equipos y la adaptación al cambio. Y unidas a ellas aparecen capacidades completa-
mente nuevas demandadas en los trabajadores. En síntesis: los nuevos desafíos requieren nuevos talentos.
El libro de Daniel Goleman persigue así, la misión de actuar como guía en la validez científica de
trabajar con la inteligencia emocional: como individuos, en grupos y como organizaciones; y lo hace a
partir de la distinción entre dos tipos de aptitudes: las puramente cognitivas, como el razonamiento analí-
tico o la pericia técnica, y otras que combinan el pensamiento y el sentimiento, a las que denomina ‘apti-
tudes emocionales’.
Precisamente, sostiene el autor que una aptitud emocional es una capacidad aprendida, basada en la
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inteligencia emocional, que origina un desempeño laboral sobresaliente. La inteligencia emocional determina
nuestro potencial para aprender las habilidades prácticas que se basan en sus cinco dimensiones o facultades:
conocimiento de uno mismo, motivación, autorregulación, empatía, destreza para las relaciones.
La aptitud emocional muestra qué proporción de ese potencial hemos traducido a las facultades que
aplicamos en el trabajo.
Las características actuales hacen que nuestras perspectivas para el futuro dependan cada vez más de
que sepamos controlarnos (aptitudes personales) y manejar con más destreza nuestras relaciones (aptitu-
des sociales). Por ello es necesario analizar: por un lado las aptitudes laborales específicas para lograr el
autodominio (basadas en las tres primeras dimensiones), y por el otro, las aptitudes clave para la relación
(basadas en las dos últimas dimensiones de la inteligencia emocional).
Las aptitudes emocionales se concentran en grupos, cada uno basado en una facultad de inteligencia
emocional subyacente. Las aptitudes emocionales personales (que determinan el dominio de uno mismo)
se basan en los tres primeros factores antes mencionados; mientras que las aptitudes emocionales sociales
(que determinan el manejo de las relaciones) derivan de los dos últimos. De este modo surgen de las cinco
dimensiones de la inteligencia emocional, veinticinco aptitudes emocionales.
Finalmente, el autor traza una serie de líneas orientadoras para guiarnos en el diseño de programas para
el desarrollo de la inteligencia emocional. No obstante, el enfoque adoptado es demasiado académico, con
lo cual se dificulta su concreción en la práctica.
Esta carencia, sin embargo, no disminuye en nada el gran aporte que Daniel Goleman nos hace con este
libro: recordarnos que la emoción y la razón son dos facetas humanas complementarias, nunca una de ellas
domina a la otra. La inteligencia emocional es el modo de canalizar los sentimientos, de aprender a trans-
mitir más efectivamente lo que queremos hacer llegar, saber cuándo y cómo interactuar mejor con las
personas que nos rodean. Esta inteligencia debe acompañar a la razón para solventar desde la intuición
nuestro desarrollo racional.
Fernando Ceratto
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