CAPTACIÓN DE CO2
La Captura y Almacenamiento de CO2 (CAC, derivado del inglés Carbon Capture and Storage)
consiste en evitar la emisión de CO2 a la atmósfera, capturándolo tras su producción para impedir
su liberación. Implica, además, el almacenamiento del CO2 capturado en depósitos naturales
estables y seguros.
La captura y almacenamiento de dióxido de carbono (CAC) es una de las técnicas que podrían
utilizarse para reducir las emisiones de CO2 provocadas por las actividades humanas. Esta técnica
podría aplicarse para aquellas emisiones que provengan de grandes centrales eléctricas o plantas
industriales.
El proceso consiste en tres etapas principales:
1. Capturar el CO2 en su fuente, separándolo de los otros gases que se generan en los
procesos industriales.
2. Transportar el CO2 capturado a un lugar de almacenamiento apropiado (normalmente de
forma comprimida).
3. Almacenar el CO2 fuera de la atmósfera durante un largo periodo de tiempo, por ejemplo
en formaciones geológicas subterráneas, en las profundidades oceánicas o dentro de ciertos
compuestos minerales.
Hay tres esquemas para la captura de carbono que se realizan junto con la generación de energía:
Combustible oxigenado
Oxígeno + Combustible
Separación más sencilla de CO2 y vapor de agua
Almacenamiento de carbono:
Al dióxido de carbono le gusta mucho ser un gas. Se necesitarían cantidades increíbles de energía y
espacio para almacenarlo de esta forma. Convertirlo en líquido o sólido permite un
almacenamiento mucho más eficiente, pero el proceso aún se está refinando.
Por ahora, el gas generalmente se almacena sin procesamiento adicional bajo tierra.
PROYECTOS EXISTENTES
Recuperación mejorada de petróleo (EOR)
La mayoría de los yacimientos que implementan EOR CCS han extraído el aceite
convencionalmente accesible y, a menudo, han utilizado hidrofracking para aumentar la cantidad
de aceite accesible.
El uso de CO2 puede prolongar la vida productiva de un campo petrolífero por décadas, lo que
lleva a que se libere a la atmósfera una cantidad significativamente mayor de CO2 que el que se
almacena.
FILTROS AVANZADOS: La próxima generación de catalizadores ya está en uso, dura más y se
puede producir en masa.
Estos materiales actuarían como nanoesponjas de escape en instalaciones industriales o de
generación de energía.
Estos filtros, que se cambian regularmente, se pueden reutilizar una vez que el gas atrapado se
haya eliminado y almacenado.
MARCOS METALORGÁNICOS (MOF) s:
Estos materiales sólidos se han estudiado por su capacidad para absorber y almacenar gases
específicos.
Altamente ajustables, lo que significa que pueden aplicarse a muchas instalaciones diferentes y
utilizarse de diversas formas.
Millones de posibles composiciones y estructuras requieren un estudio intenso y mucho
funcionamiento.
MEMBRANAS SELECTIVAS DE CO2: Los polímeros permeables que permiten que solo el CO2 pase
a través de ellas se pueden hacer para incluir "autopistas de CO2" formadas al incrustar MOF
dentro de ellas.
Esto permite que se produzca la captura de CO2 sin reducir la eficiencia en la misma medida que la
filtración.
CAPTURA DE CO2 AMBIENTE: Se han desarrollado cristales que podrían eliminar el CO2
directamente de la atmósfera. Normalmente, el vapor de agua interfiere con la captura de
carbono, pero un nuevo cristal de silicato se une al agua y al CO2 de manera diferente.
Esto podría significar una postcombustión de captura de carbono mucho más barata y fácil y
significa que estamos más cerca de extraer el CO2 directamente de la atmósfera en lugar de
simplemente prevenir nuevas emisiones.
Opciones y aplicaciones de la tecnología de captación
La finalidad de la captación de CO2 es producir un flujo concentrado de CO2 a alta presión que
pueda ser fácilmente transportado a un lugar de almacenamiento.
Dependiendo del proceso o la aplicación de la central eléctrica de que se trate, hay tres métodos
principales para captar el CO2 generado por un combustible fósil primario (carbón, gas natural o
petróleo), por la biomasa o por una mezcla de estos combustibles:
Los sistemas de captación posterior a la combustión separan el CO2 de los gases de combustión
producidos por la combustión del combustible primario en el aire. Normalmente, estos sistemas
utilizan un solvente líquido para captar la pequeña fracción de CO2 (habitualmente, del 3 al 15 por
ciento en volumen) presente en un fl ujo de gas de combustión cuyo componente principal es
nitrógeno (del aire). En una moderna central eléctrica de carbón pulverizado (CP) o de ciclo
combinado de gas natural (CCGN), los sistemas de captación posterior a la combustión existentes
utilizarían, por lo general, un solvente orgánico como la monoetanolamina.
Proyectos existentes de almacenamiento de CO2
Captura post-combustión
TECNOLOGÍAS DE CAPTURA DE CO2 EN POST-
COMBUSTIÓN
La captura de CO2 post-combustión se considera la alternativa más interesante de las
propuestas actualmente debido a la facilidad de su integración en las centrales de
producción de electricidad, incluso en las ya construidas. Estas tecnologías también son las
que presentan menores costes inherentes a su implementación. A continuación se resumen
brevemente algunos de los procesos más novedosos para la captura de CO2. Algunos
combinan los procesos de captura y “fijación”, entendida ésta como una retención del
dióxido de carbono en forma orgánica o inorgánica.
- Procesos fotosintéticos: los organismos autótrofos producen su propia materia orgánica a
partir de CO2 (fuente de carbono) y luz o sustancias químicas (fuente de energía). Por
tanto, se ha planteado el empleo de gases de chimenea, enriquecidos en CO2, para
estimular el crecimiento de ciertos organismos. Con este objetivo se han desarrollado
numerosos reactores, principalmente con cianobacterias o algas. De entre ellos destacan los
que combinan el empleo de luz solar como fuente de energía y la obtención de productos
con algún valor, como carbohidratos, hidrógeno u oxígeno [ ]. No obstante, tras más de 50
años de desarrollo de sistemas cerrados de fotorreacción, todavía no se ha logrado su
viabilidad económica.
- Carbonatación mineral: este proceso consiste en la fijación de CO2 mediante su reacción
con óxidos alcalinos y alcalinotérreos (MgO, CaO…) presentes de manera natural en
silicatos como las serpentinas y el olivino. De esta manera, se obtienen carbonatos de
magnesio y de calcio altamente estables, por lo que es una forma segura de almacenamiento
de CO2 a largo plazo. El proceso de carbonatación mineral se produce de manera natural
debido a la erosión de ciertas rocas y tiene una influencia significativa en el ciclo natural
del carbono. Sin embargo, las escalas de tiempo geológicas hacen necesario acelerar este
proceso, para lo cual existen dos métodos: promover la disolución de los minerales
mediante ácidos o bien llevar a cabo la reacción con una presión mayor de CO2. De ambas
maneras se obtienen grandes rendimientos, pero el empleo de ácidos da lugar a problemas
de corrosión y la compresión de CO2 supone un consumo intensivo de energía. Por tanto,
se han planteado varias alternativas para la aceleración del proceso de carbonatación
mineral, como el empleo de enzimas en medios acuosos [ ] o la activación superficial por
medios químicos [ ].
Materiales adsorbentes
Zeolitas: son aluminosilicatos cristalinos porosos constituidos por tetraedros de [SiO4] y [AlO4]
que forman una estructura tridimensional estable. Se han usado ampliamente en operaciones de
separación, principalmente debido a su extraordinaria capacidad de actuar como tamices
moleculares. La presencia de átomos de aluminio introduce cargas negativas en la red, que son
compensadas por cationes, generalmente alcalinos, que se sitúan en la estructura porosa y pueden
ser intercambiados. De esta manera, las zeolitas pueden adsorber una gran cantidad de gases,
incluyendo moléculas ácidas como el CO2 [ ]
Carbones activados: estos materiales son adsorbentes comúnmente conocidos y, al igual que las
zeolitas, presentan una gran capacidad para la adsorción física de CO2. Los carbones presentan
como ventaja adicional su bajo coste, debido a la amplia disponibilidad de fuentes para su
producción.
1. MARCOS METALORGÁNICOS: Estructuras metal-orgánicas (MOFs): se trata de una clase
de sólidos altamente cristalinos y de gran porosidad cuya red estructural es metal-orgánica
(MOF: metal-organic framework). Sus estructuras reticulares tridimensionales están
formadas por enlaces orgánico-inorgánicos en los que se establecen numerosas
combinaciones entre metal y ligandos. La estructura de estos materiales debe su origen al
empleo de metales de alta coordinación y de ligandos orgánicos con la capacidad de unirse
a varios metales a la vez, lo que les confiere una gran versatilidad. Uno de los MOFs más
relevantes es el MOF 5, primer material de la serie IRMOF. Alguno de estos adsorbentes
no permite trabajar con humedad, ya que el agua (al igual que otras bases de Lewis) es un
ligando habitual para los metales de transición, con lo cual ocupar las posiciones
disponibles de los sitios de coordinación del MOF y desestabiliza su estructura.
Los MOFs abren la posibilidad de la selección del tamaño y forma de sus poros, así como
de la elección del metal y el tipo de ligando orgánico. La adecuación de dichos parámetros
a la molécula de CO2 permite obtener materiales especialmente diseñados para su
adsorción o almacenamiento [ ]. Se ha conseguido también la incorporación de grupos
amino en los ligandos orgánicos [ ], lo que resulta de gran interés para la adsorción
selectiva de CO2. No obstante, la mayoría de estos materiales presentan capacidades de
adsorción limitadas si se trabaja por encima de 25 ºC o a baja presión parcial de CO2, al
igual que ocurre con zeolitas y carbones activados. Por tanto, generalmente no son
competitivos en la captura post-combustión, aunque sí deben tenerse en cuenta en procesos
de almacenamiento o de separación a alta presión
2. MEMBRANAS SELECTIVAS DE CO2- Membranas: existen diferentes tipos de membranas
(metálicas, inorgánicas o poliméricas) que presentan una elevada selectividad hacia ciertos
compuestos que interesa separar de corrientes gaseosas. En el caso de la captura de CO2,
las membranas se emplean en procesos de pre-combustión, por lo que existen dos
posibilidades tecnológicas, la retención selectiva de H2 o bien de CO2 [ ]. Presentan una
alta eficacia en comparación con otras tecnologías de captura pre-combustión, mientras que
la necesidad de llevar a cabo el proceso a alta presión no supone un gasto adicional ya que
se ahorran costes posteriores de compresión del CO2 separado [ ]. No obstante, ciertas
membranas presentan problemas por su alta permeabilidad a NOx, H2S y agua [ ].
Un MOF es un polímero cristalino con nanoporos, que combina iones metálicos
inorgánicos con polímeros orgánicos, para formar una estructura tridimensional,
con enlaces covalentes, la esponja.
Son hoyos de tamaño nanométrico, entre 1 y 200 nm, que pueden ser creados con
proteínas, en forma de embudo, o como huecos en materiales sintéticos, como en el
grafeno, nanoporos de estado sólido.
Se logran cerámicas nanoestructuradas con óxido anódico de aluminio Al2O3, la
alúmina
Los fabricantes de MOF nos aseguran que un solo gramo de MOF tiene una superficie
que podría cubrir 40 campos de tenis.con nanoporos de 5-45 nm. En celdillas
exagonales.