1° Modernización en el Uruguay
Culminación de la transformación de la campaña
El alambramiento de los campos
Un cambio tecnológico
“Alambrar el campo es haber dado con todo. Es suprimir gastos, hay necesidad de menos peones, menos
caballos, completa seguridad para la hacienda, no existe y la entrada de animales ajenos; no se ven cruzar los campeadores (gauchos); las
carnadas quedan eliminadas; es un dueño absoluto del campo; sabe a qué atenerse y que número de animales suyos puede contener aquél.
Ya las haciendas en continuo movimiento por el pasaje, no pisotean el campo; las yeguadas ajenas no lo cruzan; está evitando todo esto
(...) con el campo alambrado el negocio de las vacas supera cualquier otro. Los campos alambrados pues son el secreto que encierra la
riqueza del país y del estanciero”
Revista de la Asociación Rural, citada en Barrán Y Nahúm, Historia rural...
Promoción estatal al alambre
22/10/1875 “Desde la fecha del presente decreto son libre de todo derecho de importación y adicionales los siguientes artículos: alambre
para cercar, arados de todas clases, máquinas, aparatos y útiles para la agricultura”
Ugon, Alonso, Ferrand y Goldaracena,“Compilación de leyes y decretos 1825-1930”
El cercamiento de los campos
“Todo dueño de campo debe, sin pérdida de tiempo empezar a cercar (...) Se ahorrará también el sueldo de puesteros que hoy con sus
familias comen de 120 a 150 capones por año, los que valuados por bajo, pueden calcularse, cuando menos en $220. Si a esto se agrega
un sueldo de $12 por mes, o sea $144, tenemos la suma de $364 anuales por cada puesto, que con otros gastos de leña, etc. pronto llegan
a $400 (...) véase pues la absoluta necesidad que hay de cesar un gasto tan enormemente superior, a lo que da el negocio y una vez por
todas conviene hacer el sacrificio de cercar el campo, aún a costa de vender ganados”.
Informe de la Comisión especial de la Asociación Rural. - 1880
Alambre y Propiedad
Todos cercaron, progresistas y hacendados ‘a la antigua’, porque definía la propiedad de la tierra y el
ganado. Para el gran estanciero tradicional de la frontera, el cercamiento era el signo concreto de su deseo de atesorar tierras y vacas, el
más notable de sus rasgos psicológicos.
Barran y Nahum, “Historia rural del Uruguay moderno. Tomo iv
CONSECUENCIAS DEL ALAMBRAMIENTO
“El alambrado fija con claridad la extensión de la tierra que cada uno poseía. Impedía que el campo fuera recorrido por intrusos, evitando
así robos, fugas y corridas. Consolida la propiedad en manos de los ocupantes del momento”
“El alambramiento posibilitó el avance de la mestización que había estado dificultado hasta entonces por la guerra civil, la mezcla de
animales y el abigeato (robo de ganado)”
“Algunas de las razones por las cuales alambrar son: el ahorro de mano de obra, que permite la subdivisión en potreros para la cría,
engorde, sanidad, etc. y favorece la cría del ovino y vacuno porque permite la cruza controlada”
“El cierre de la propiedad es un gran paso hacia el progreso, pero no hay duda alguna que él afecta seriamente los intereses linderos; una
gran parte de los habitantes de la campaña poseen un número demasiado excesivo de animales relativamente al reducido campo que
tienen; hasta ahora se han sostenido aprovechando la condescendencia de los vecinos que, más holgados que ellos, tenían cómo remediar
su escasez, pero ahora se hallan con animales y sin comida…”
“… el cercamiento era un elemento técnico imprescindible para continuar el aumento de la productividad de la explotación rural. Pero
desplazó mano de obra sin ofrecerle ninguna posibilidad de reubicación en el aparato productivo”
“El propietario mediano o pequeño… resultó altamente perjudicado. Al establecerse la medianería forzosa se encontró muchas veces
incapacitado para abonar su parte, y el crédito, si se conseguía era usurario. La concentración de la propiedad de la tierra en manos de
grandes propietarios fue una consecuencia evidente, ya que el pequeño y mediano propietario no encontró otra opción que no fuera la
venta de su propiedad”
“… el gaucho que en otros tiempos recorría nuestra campaña encontrando en cada lugar un modesto asilo que los resguardaba del hambre
y la intemperie, hoy atraviesa de parte a parte el interior de la República, lleno de miseria, cubierto con sus harapos, perseguido muchas
veces por las autoridades policiales, sin encontrar…ni siquiera un noble rancho donde se le ofreciera por algunos días aquella noble y
franco hospitalidad de otros tiempos”
Fuente: El Uruguay de la Modernización. 1876-1904. Enrique Méndez Vives.
Historia Rural del Uruguay Moderno. J.P. Barrán y B. Nahum.
Manual Historia del Uruguay 1830-1903 Benjamín Nahum.