VERITATIS SPLENDOR: PAPA JUAN PABLO II (1993)
ANGIE PAOLA RACHEN RACHEN
MILLER ALEJANDRO MAZENETT HURTADO
FUNDACIÓN UNIVERSITARIA CERVANTES DE SAN AGUSTÍN
UNICERVANTES
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANAS
PSICOLOGÍA
SEXTO SEMESTRE
BOGOTÁ, 2021
En Veritatis Splendor, el Papa Juan Pablo II intenta dar una explicación más detallada y
exacta sobre los fundamentos de la moral. Para esto, empieza hablando sobre los rechazos
que se dan a algunas de las enseñanzas morales que ha brindado la iglesia, poniéndose en
duda también los Mandamientos de la iglesia y la relación entre la fe y la moral, pues a la
primera se le ve como algo exclusivamente arraigado a la iglesia y lo segundo más de lado
de la conciencia individual que está dentro de la persona. Así es como el plasma que el
principal fundamento de la moral cristiana es su gran abarcamiento y su gran expansión, ya
que el hombre que tiene la vida moral es el hombre que avanza y que vive en libertad, es por
eso mismo que los mandamientos no se deben ver como limitantes sino como una guía del
camino que es correcto a seguir y que está impulsado por el amor de Dios; la vida moral se
convierte así, en la respuesta de cada uno al amor ya que son respuestas de amor, el amor al
otro que hace que vivamos experiencias cargadas de exigencias solo porque se ama y se ve
como actos de amor a uno mismo y a los demás, lo cual nos guía al camino de la perfección
y del crecimiento en libertad hacia la madurez espiritual.
La dignidad de cada uno va ligado a la conciencia de sus actos, la conciencia de cada uno
seria la fuente principal de juicio moral. La libertad del hombre esta dentro de la justa
autonomía de si mismo, pues es Dios quien posee el poder de decisión sobre lo bueno y lo
malo por lo que, al ser Dios bueno para el hombre, la ley natural de la iglesia no busca un fin
diferente sino el mismo bien humano por lo que a su vez, es ley del hombre dejando las
decisiones en su albedrio y dándole la autonomía sobre sus valores y normas morales. La ley
natural busca dar a entender la unidad del alma y el cuerpo sin dejar de lado que esta unidad
es la que forma a la persona y es sujeto de actos morales, ya que dividirlos significa una
ruptura de la naturaleza y la libertad, negando la universalidad de la ley moral. El hombre no
se encierra en su círculo cultural, sino que más bien trasciende de este sacando así la
profundidad de su ser guiándose de lo que su cultura le va dejando como experiencia, pero
sin depender de esta.
La conciencia va más allá de las normas universales y de las distintas situaciones que ocurren
ya que esta es comprobante de la cualidad moral de cada sujeto y de los actos de este por lo
que esta es una norma próxima de la moralidad individual, ya que son sus juicios que deciden
sobre el bien o el mal de sus decisiones y de sus actos. Claramente, esto hace que se puedan
cometer errores al hacer malos actos que, aunque no se den de manera intencionada, siguen
siendo considerados malos, por lo que la conciencia debe ser objetiva y ver hacia el bien, en
virtud de la verdad y de la gracia. De esta manera, la moral de cada persona esta sujeta a el
rumbo que esta le de a su vida y de como sienta el amor a Dios y al prójimo, por lo que lo
mas grave que aleja al sujeto de Dios es el menospreciar y rechazar su amor, pues cada quien
tiene la libertad ante Dios y la elección de la fe y de recibir su amor, así que si el hombre
compromete su libertad también compromete su moral, no solo por el rechazo a Dios, sino
por la indisciplina ante la ley moral, perdiendo la gracia y desviándose del camino a la
perfección.
El acto de una persona no puede ser considerado como moralmente bueno por el siempre
hecho de que la intención de este sea buena pues las consecuencias que se pueden notar antes
del acto pueden hacer que cambie la gravedad de una mala acción, pero no convertirla en
buena, es por eso por lo que hay actos inherentemente malos y siempre lo serán sin variar su
valor, por el objeto de estos, independientemente de las intenciones y las circunstancias en
las que se realiza el acto. Por lo tanto, para tener una intención buena es fundamental querer
el bien, buscar el bien y evitar a toda costa el mal. Con esto se deja ver que el camino al bien
esta lleno de problemas que se deben superar con éxito, por eso la fe esta cargada de
contenido moral ya que necesita ser un compromiso de vida teniendo una compasión genuina
que signifique amor a la persona, al bien y a la libertad de sí mismo.
El mensaje de Juan Pablo II es la aspiración a lo mejor, y es que lo mejor siempre es posible,
siempre se debe buscar aquello que nos perfecciona como persona y lo que nos perfecciona
es todo aquello que nos aleja del mal y nos guía hacia el bien, porque nos acerca a Dios en
virtud de su amor por nosotros y del recibimiento de dicho amor, al tiempo que se brinda del
mismo a los demás para lograr vivir en plenitud y bienestar guiados por la libertad que cada
uno posee y sobre la cual se elige el camino que es correcto sin que se pierda dicha libertad,
y sin que se pierda la bondad con la que se realizan los actos y el fin de estos que siempre
esta ligado al bien común universal de todos como uno solo.