LAS TEORIAS DEL DESARROLLO A PRINCIPIOS DEL SIGLO XXI
La histórica y la evolución interna de la teoría desde finales de la Segunda Guerra Mundial.
Aunque la comprensión del desarrollo ha mejorado, se han hecho generalizaciones
indebidas y extraído lecciones infundadas. Sen rechaza la oposición entre Estado y mercado
y entre planificación y rentabilidad
diferencias entre dos visiones ideales y extremas del desarrollo: la concepción BLAST,
que lo considera como un proceso cruel, de 'sangre, sudor y lágrimas'
la concepción GALA, que lo considera amigable y cooperativo. Critica la idea de que la
supresión de los derechos humanos y otros 'sacrificios' son necesarios en las primeras
etapas del desarrollo. Muestra que el concepto de capital humano es un avance teórico y
práctico,
la importancia de la capacidad de la población para valorar, elegir y actuar libremente; así,
combinando la acción del Estado, la función del mercado y el papel de las organizaciones
comunitarias, el desarrollo debe proporcionar a toda la población las oportunidades
necesarias para vivir dignamente y ejercer una plena libertad.
Del siglo XX hemos presenciado cambios radicales en lo que a teoría del desarrollo se
refiere.
En su célebre discurso del 8 de mayo de 1942, Henry Wallace afirmaba que" el siglo que
estamos por vivir puede y debe ser el siglo del hombre corriente",
Desde que surgiera por primera vez la cuestión del' desarrollo' al final de la segunda guerra
mundial, han tenido lugar muchos cambios tanto en el ámbito de la experiencia como en el
de la teoría del desarrollo económico y social. Las conclusiones que extrajimos entonces
nos llevan hoya nuevas reflexiones. Este momento es tan bueno como cualquier otro para
preguntarnos qué dirección está tomando la teoría del desarrollo.
LA EXPERIENCIA Y SUS ENSEÑANZAS
Así, la teoría del desarrollo evolucionó obedeciendo a su propia dinámica interna o en
respuesta directa a observaciones empíricas. En todo caso, no se puede negar que nuestra
comprensión de los procesos de desarrollo es hoy mucho más completa que hace cincuenta
años.
Un buen ejemplo de ello es la aseveración, bastante generalizada, de que las experiencias
de desarrollo han demostrado la irracionalidad del intervencionismo estatal en contraste con
las virtudes incuestionables de la economía pura de mercado, y de que el requisito
indispensable para el desarrollo es el paso de 'la planificación (económica) al mercado'
Es indudable que la experiencia observada en muchos países ha puesto de relieve la
extraordinaria fuerza del mercado, los grandes beneficios que puede reportar el intercambio
entre diferentes países (y dentro de ellos) y los desastres que suelen resultar del cierre de los
mercados, Pero el hecho de reconocer las virtudes del mercado no debe inducirnos a
ignorar las posibilidades y los logros ya constatados del Estado o, por el contrario, a
considerar al mercado como factor de éxito independiente de toda política gubernamental
Hiperactividad en la india que se ejerció para controlar el sector industrial, que de terioró
los beneficios del comercio y desincentivó la competitividad; y la ociosidad soporífera en el
ámbito de la enseñanza, la atención en salud, la seguridad social, la equidad en materia de
género y la reforma agraria.
¿SANGRE, SUDOR Y LÁGRIMAS?
desarrollo como proceso inherentemente 'cruel', basado en unos principios morales que
podrían resumirse, parafraseando a un conmovedor Winston Churchill, en 'sangre, sudor y
lágrimas'. Dado que vivimos en la era de las siglas, nos tomaremos la libertad de llamarla
concepción BLAST del desarrollo.' Igualmente trataremos de mostrar los cambios
-asombrosamente distintos - que ha llegado ha adoptar este enfoque.
Por' ayudita' puede entenderse, por un lado, la interdependencia característica del mercado
(interdependencia que Adam Smith ilustró con su paradigma de las' ganancias mutuas' en
el intercambio entre el carnicero, el cervecero y el panadero); por otra parte, los servicios
públicos que pueden fomentar la cooperación entre y para los individuos, en referencia a
los cuales Adam Smith señaló: "A un costo mínimo, el (sector) público puede proporcionan
estimular e incluso imponer al conjunto de la población ciertos elementos básicos de la
educación más elemental'
Diferencia entre BLAST y GALA
Nuestra clasificación pretende, más bien, distinguir las dos corrientes principales de
pensamiento en torno del desarrollo, que pueden presentarse en forma más o menos
ortodoxa, y cuyas diferencias más básicas ayudarán a demostrar que ninguna de ellas se
encuentra en posiciones extremistas o de aislamiento.
BLAST : las variantes de la concepción BLAST han proporcionado, en diversas formas,
los fundamentos para la interpretación tradicional del carácter y los requisitos
indispensables del desarrollo.
EL DESARROLLO: UNA TAREA ARDUA. EL PAPEL DE LA ACUMULACIÓN
El principio del 'sacrificio necesario' para conseguir. un futuro mejor es característico de la
retórica BLAST. El desarrollo pasa por aceptar la existencia de ciertos males
contemporáneos. Este enfoque general adopta formas variadas dependiendo de los'
sacrificios' que se quieran, bajas prestaciones sociales, gran desigualdad social,
autoritarismo, etcétera. De acuerdo con la teoría BLAST, se pueden exigir (al país en
cuestión) sangre, sudor y lágrimas de muy diversas maneras. Abundan los ejemplos de los'
sacrificios necesarios'; y aunque las teorías difieran en cuanto a sus preferencias
institucionales y políticas, todas comparten una concepción poco benévola del desarrollo y
la convicción de que una política 'laxa' haría descarrilar a largo plazo el proceso del
desarrollo.
Una de las variantes de la concepción BLAST subraya la necesidad de altos niveles de
acumulación; el punto de referencia fue la Unión Soviética y el éxito con que alcanzó un
rápido desarrollo económico mediante la formación de capital
En efecto, la primacía del concepto de acumulación de capital ha sido una característica
permanente del pensamiento económico de posguerra, que se remonta cuando menos a
Nurkse [1953], Lewis [1955] y Baran [1957]. En aquel entonces, reinaba una perfecta
armonía en la literatura sobre el 'óptimo de acumulación' (los primeros escritos pertenecen a
Ramsey [1928], retomados en los años cincuenta por Tinbergen [1956], entre otros). Las
'trayectorias de crecimiento óptimo' a menudo implicaban limitar los niveles de bienestar a
corto plazo para obtener mayores beneficios en el futuro." acumulación de capital no
constituía un error en sí mismo, sobre todo cuando empezó a adquirir importancia lo
que pronto se denominaría 'capital humano' este desarrollo ha demostrado el papel
crucial de la acumulación de capital, en su sentido más amplio, en el desarrollo
económico.
Aún así, la teoría de la 'explosión de la acumulación' adolece de ciertos defectos, relacionados
principalmente con el relativo desinterés hacia el bienestar y la calidad de vida del presente y del
futuro inmediato. En este sentido, no puede eludirse el gravísimo problema de la pobreza, aun
cuando exista la posibilidad de proporcionar mayores beneficios a una generación futura más
prospera. Tales problemas deberían incluirse en el concepto general de 'concavidad' de los
'objetivos sociales agregados'.
En tercer lugar; algunos de los efectos del consumo social, incluidos la educación y la atención en
salud van más allá de la productividad económica y del bienestar inmediato. Por ejemplo, la
educación y el empleo remunerado de las mujeres pueden incidir en la reducción de las
desigualdades de género, elemento central del subdesarrollo en muchos, lugares del mundo.
En este contexto ,la concepción GALA del desarrollo armoniza en forma natural la
interdependencia entre mejorar el bienestar social y estimular la capacidad productiva y el
desarrollo potencial de una economía. Y aunque las compensaciones intertemporales y la
acumulación de capital subsisten en esta fórmula, al incorporar el factor de la interdependencia
entre calidad de vida y productividad económica eliminamos la rígida dicotomía entre bienestar y
acumulación rápida.
AGRESIVIDAD EN LOS NEGOCIOS Y TEMOR A LOS 'CORAZONES
BLANDOS'
De hecho, una de las más valiosas enseñanzas del desarrollo en su versión más agresiva se
extrajo del éxito de la expansión capitalista tradicional después de largos y arduos
esfuerzos.
El capitalismo moderno (hoy dotado incluso de un 'estado de bienestar') surgió sin
vacilación tras los tiempos difíciles en que William Blake escribía sobre "oscuras fábricas
satánicas" y Friedrich Engels [1892] describía la historia brutal de la desigualdad en "las
condiciones de la clase trabajadora" .12 Quienes consideran que éste es el modelo que se
debe seguir exigen un trato preferente para los grupos empresariales, con el fin de
incrementar radicalmente la capacidad productiva del país, a la vez que se oponen a
renunciar a los beneficios de largo plazo mediante una política prematura que califican de
'blanda'; sienten terror ante los perjuicios que podrían resultar de la influencia de los'
corazones blandos'.
De acuerdo con este enfoque, dar prioridad a medidas distributivas o equitativas en las
etapas tempranas del desarrollo constituye un error craso. Los beneficios llegarán a todos
por igual a su debido tiempo mediante el efecto 'filtración'; los esfuerzos deliberados para
acelerar la distribución (de los beneficios)
LOS ESTADOS AUTORITARIOS Y LA SUPRESIÓN DE LOS DERECHOS POLÍTICOS
Otra modalidad que apuesta a la 'vía dura' del desarrollo considera que la supresión de los
derechos humanos y otros' sacrificios' referentes a la democracia ya los derechos civiles y
políticos son necesarios en las primeras etapas del desarrollo.
demuestran' que los derechos civiles y políticos obstaculizan el crecimiento económico.
Lee Ruan Yew, exprimer ministro de Síngapuz enunció una suerte de 'teoría general' sobre
este conflicto.
Los estudios estadísticos sistemáticos no corroboran la teoría de que existe un
enfrentamiento general entre derechos políticos y actividad económica.l" La naturaleza de
dicho enfrentamiento depende de otras condiciones, y aunque algunos estiman que la
relación entre esas variables es débil y negativa, otros la describen en términos francamente
positivos. En verdad, resulta difícil negar la existencia de una relación entre ambas,
cualquiera que sea su naturaleza. Pero dada la importancia
Se debe señalar que, en la terrible historia del hambre en el mundo, ningún país dotado de
un gobierno democrático y una prensa más o menos libre ha sufrido hambrunas de grandes
proporciones. Las más notables han tenido lugar en territorios colonizados y gobernados
por autoridades imperialistas extranjeras (el caso de la India antes de la independencia o el
de Irlanda); en dictaduras militares de corte moderno bajo el control de potentados
autoritarios (corno Etiopía o Sudán);
en regímenes de partido único donde que no toleran la disidencia política (como la Unión
Soviética de los años treinta y la China de la Revolución Cultural; en ambos casos, los
muertos alcanzaron decenas de millones: en China, quizá murieron entre 23 y 30 millones
de personas durante la hambruna de 1958-1961)
Por tanto, existen razones para dudar no sólo de la 'hipótesis de Lee' -que presume casi
invariablemente una relación negativa entre crecimiento económico y derechos civiles y
políticos- sino también para considerar que esos derechos son elementos positivos en el
proceso de desarrollo, proveyendo, si llega el caso, una protección frente a los desastres y a
los errores del gobierno. Una vez más, la alternativa GALA ofrece un marco más amplio
para entender el proceso del desarrollo que la creencia en que los estados autoritarios son,
supuestamente, los precursores de un sólido progreso económico.
EXPANSIÓN DE LA CAPACIDAD: MÁS ALLÁ DEL CAPITAL HUMANO
En los últimos años hemos presenciado cambios significativos en el análisis del crecimiento y el
desarrollo económicos, que se traducen en la importancia que hoy se atribuye al 'capital humano'.
Este cambio ha implicado un retorno, si bien parcial, a la concepción del desarrollo económico
expuesta particularmente en La riqueza de las naciones de Adam Smith [1976], de
fundamentación claramente aristotélica. El desarrollo del potencial humano y el papel de la
división del trabajo y de la experiencia constituían el eje central de su análisis de 'la riqueza de las
nacionesF'. Sin embargo, los estudios más recientes tienden a reconocer el potencial de las
habilidades humanas, y este 'nuevo' desarrollo ha traído consigo el restablecimiento de una
corriente de pensamiento antigua y marginada.P Hoy en día, se reconoce en forma casi unánime la
importancia del capital humano en el desarrollo económico, y así se ha interpretado la experiencia
de las economías más productivas del Este y el Sudeste Asiático.
En consecuencia, la ampliación de la capacidad del ser humano tiene importancia directa e
indirecta para conseguir el desarrollo. Indirectamente, permite estimular la productividad, elevar
el crecimiento económico, ampliar las prioridades del desarrollo y contribuir a controlar
razonablemente el cambio demográfico; directamente, afecta el ámbito de las libertades
humanas, del bienestar social y de la calidad de vida, tanto por su valor intrínseco como por su
condición de elemento constitutivo de este ámbito.
PONDERACIONES, VALORES Y PARTICIPACIÓN ESTATAL
n Paul Samuelson [1947], quien hizo una observación muy elemental ("para describir el
intercambio no es necesario hacer comparaciones interpersonales de utilidad" para explicar que ni
los precios del mercado, ni la dinámica de los intercambios, ni la 'medición del valor de cambio'
pueden aportar datos útiles para hacer comparaciones interpersonales de utilidad.
omo el índice de desarrollo humano (IDH), el Índice de equiparación de géneros propuesto por el
PNUD u otros indicadores agregados similares- es indispensable una formulación y articulación
explícita que permita que el Índice sea susceptible de examen, crítica y modificación por la opinión
pública. Si optamos por vías menos transparentes (por ejemplo, la de hacer valoraciones de
mercado como si fuesen conjuntos de valores inalterables y universales utilizables del mismo
modo que una lista de precios) estaríamos escogiendo el camino equivocado, sobre todo si
pretendemos sostener una concepción del desarrollo que gire en torno de la razón y las libertades
humanas.
Control de lectura 3
Doctrina Social de la Iglesia
Objetivos de Desarrollo Sostenible
La evolución del modelo de desarrollo humano integral desde la Populorum
progressio en diálogo interdiscipli-nar con otras escuelas de desarrollo
José María Larrú Ramos
1. Introducción
El 4 de abril de 2017 el Santo Padre Francisco recibía en audiencia a los partici-
pantes en el congreso promovido por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo
Humano Integral, con motivo del 50 aniversario de la encíclica Populorum pro-
gressio. En su discurso exponía la necesidad de integrar a los diferentes pueblos,
a sus sistemas (la economía, las finanzas, el trabajo, la cultura, la vida familiar, la
religión), la dimensión individual y la comunitaria del desarrollo, el cuerpo y el alma
de cada persona, donde el hombre y Dios no se enfrenten como contrarios, sino
que sean contemplados en unidad, tal como acepta la revelación cristiana que
estuvo en las dos naturalezas del Cristo.
La creación de un Congreso Internacional sobre el Desarrollo Humano en el aniver-sario de
la aportación de Pablo VI en 1967 con la primera encíclica centrada en este tema, así como
la creación del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, pueden ya dar una idea de la
importancia y actualidad del tema.
El desarrollo humano integral es la concreción, en el ámbito pluridisciplinar de los Estudios
del Desarrollo. En septiembre de 2015, Naciones Unidas aprobaba en su Asamblea
General, la Agenda 2030 del Desarrollo Sostenible, especificando 17 Objetivos de
Desarrollo Sostenible (ODS). Eran la continuidad de la Declaración del Milenio de 2000 y
los Objetivos de Desarrollo del Milenio, uniendo en un solo documento las agendas del
desarrollo y de la sostenibilidad ambiental (Naciones Unidas 2015a).
Este tipo de documentos quedan exentos los debates sobre la ética y la antropología
asociadas a los modelos de desarrollo.
SI, que hace sus aportaciones desde el ámbito de la Teología Moral que
comprende principios de acción y nor-mas de juicio abiertas a la heterogeneidad
de los contextos históricos, culturales y espaciales. La DSI permite la existencia de
diversas concreciones en las políticas de desarrollo, en los enfoques económicos y
empresariales y debe adaptarse a las diferentes culturas.
Hay corrientes actuales más cercanas a los principios y orientaciones de la
“escuela católica”
1. El paradigma del desarrollo humano: l capability approach (de Sen 1999 o
Nussbaum 2012). la economía civil (Zamagni 2014) o la de comunión (Bruni 2001)
2. Pero ninguna agota la riqueza doctrinal del mensaje
social cristiano. Otros enfoques alternativos no parecen en principio incompatibles
con las orientaciones de la DSI, aunque sus propuestas pueden considerarse algo
más parciales como la economía circular (Balboa & Somonte 2014, Comisión Eu-
ropea 2015), la colaborativa (Sundararajan 2017), la economía verde (Webster
2016) y la azul (Pauli 2011) o las empresas del bien común (Felber 2012). Incluso
podrían identificarse ciertas semejanzas y coincidencias con la corriente del Buen
Vivir andino (Acosta 2013; Braña 2016) en su propuesta de desarrollarse viviendo
en armonía con uno mismo, con los demás y con la naturaleza, o el decrecimiento
(Latouche 2008; Taibo 2009; Unceta 2014)
La DSI permite la existencia de diversas concreciones en las políticas de
desarrollo, en los enfoques económicos y empresariales y debe adaptarse a las
diferentes culturas.
Pero ninguna agota la riqueza doctrinal del mensaje
social cristiano. Otros enfoques alternativos no parecen en principio incompatibles con las
orientaciones de la DSI. aunque sus propuestas pueden considerarse algo
más parciales como la economía circular (Balboa & Somonte 2014, Comisión Eu-
ropea 2015), la colaborativa (Sundararajan 2017), la economía verde (Webster
2016) y la azul (Pauli 2011) o las empresas del bien común (Felber 2012). Incluso
podrían identificarse ciertas semejanzas y coincidencias con la corriente del Buen
Vivir andino (Acosta 2013; Braña 2016) en su propuesta de desarrollarse viviendo
en armonía con uno mismo, con los demás y con la naturaleza, o el decrecimiento
(Latouche 2008; Taibo 2009; Unceta 2014) que es citado en LS 193. Una vez más,
las orientaciones doctrinales de la Moral Social católica no conducen a una única
concreción, pero sí delinean un “modelo” que podría calificarse como “escuela
de desarrollo”.
Este trabajo se ha inspirado en un artículo académico de Hidalgo (2011a) en el
que identifica siete “escuelas de desarrollo” desde la perspectiva sincrónica de la
Economía Política del Desarrollo A partir de esas escuelas y los elementos iden-titarios que
el autor considera en cada una de ellas, se ha formulado la hipótesis general de si –al
igual que Hidalgo nombra una escuela islamista de desarro-llo– cabe la posibilidad de
identificar una “escuela católica de desarrollo”. Para abordar esta cuestión tan amplia, se ha
procedido a dividir la hipótesis principal en otras secundarias. Así, tras encuadrar el
problema y situar el elemento religioso dentro del desarrollo y del discernimiento ético, se
subdivide la pregunta en los cuatro componentes más comunes de todo modelo de
desarrollo: el político, el económico, el socio–cultural y el ecológico o medioambiental
que dan lugar al desarrollo humano sostenible
Conviene advertir, en primer lugar, que la opción m etodológica empleada en este
trabajo ha sido la que podríamos denominar “hermenéutica de la circularidad”, que
combina lo deductivo más propio de la revelación con lo inductivo, más propio de
la “autonomía de la realidad” (GS 36) 5 que supone un respeto y un diálogo con las
aportaciones de las ciencias sociales, especialmente con la economía del desarrollo.
En segundo lugar, merece tenerse en cuenta que el trabajo pos tula que la religión
puede (y debe) formar parte de los factores de desarrollo ya que la idea que la
religión tenga sobre la bondad o maldad de, por ejemplo, los bienes materiales y
su acumulación, el trabajo, el ahorro y su dedicación en forma de inversión pro-
ductiva, sobre el emprendimiento y la innovación, incluso sobre la natalidad y el
rol de la mujer en la sociedad, influyen de forma determinante en la concepción
que esa sociedad tenga de su propio desarrollo (Deneulin & Bano 2009).
Aunque es cierto que lo religioso ha llegado a ser un “tabú” en los estudios del desarrollo
(Ver Veek 2000). Se puede apreciar un cambio y un renovado interés por incorporarlo con
naturalidad en la multi dimensionalidad del desarrollo (Selinger 2004; Tomalin 2005; Teer
Har & Ellis 2006 Van Til 2010, entre otros).
2. Características constitutivas de la escuela
católica de desarrollo
Puede sostenerse, como hipótesis de partida, que la “escuela católica” de desarrollo
es la que está inspirada por la Doctrina Social de la Iglesia, surgida a partir de
1891 con la encíclica Rerum novarum (RN) de Leon XIII, a la que han seguido otros
papas, y que se ha ocupado del desarrollo desde la aportación de Juan XIII en
1963 con Mater et magista (MM) ampliada con otros documentos entre los que
destacan la Populorum progressio (PP) de Pablo VI (1967), Sollicitudo rei sociallis
(SRS) de Juan Pablo II (1987), Caritas in veritate (CV) de Benedicto XVI (2009) y
Laudato si’ (LS) de Francisco (2015).
FIGURA 1.
El desarrollo humano integral en Populorum progressio
Si “la cuestión social” se “mundializó” con la MM y la PT de Juan XXIII, el desarrollo
tomó carta de ciudadanía en la DSI con la PP de Pablo VI. En 2017 se conmemoró el 70
aniversario de dicha encíclica, en la que se afirma que el desarrollo debía afectar “a todo el
hombre y a todos los hombres” (PP 14) y que era el paso de unas condiciones de vida
menos humanas a otras más humanas (PP 20). La figura
1 sintetiza el paso de esas condiciones reduccionistas o menos humanas (pobreza material y
moral debidas al egoísmo, estructuras opresoras y transacciones injustas
por el abuso del tener o del poder) a las condiciones de vida más humanas que abarquen
desde los bienes y servicios necesarios a los culturales, los espirituales y la cooperación, los
valores, la trascendencia y la fe en el Dios cristiano.
Tras esta idea inicial, la DSI ha ido enriqueciendo el concepto de desarrollo con otras
características diferenciales. Juan Pablo II pondrá el acento en la solidari-dad mientras que
Francisco ha extendido el desarrollo al entorno natural y a las
generaciones futuras
De forma somera, la escuela católica del desarrollo podría sintetizarse de la si-guiente
manera. El fenómeno del
Subdesarrollo es la falta de respuesta del hombre
al proyecto trascedente de Dios sobre el hombre, que ha sido creado a imagen y semejanza
suya. Esta naturaleza propia, le confiere el estatuto de persona que supera al individuo
aislado y le hace un ser–en–relación, un ser social, con una
dignidad intrínseca e igual entre hombre y mujer, una individualidad que le hace único e
irrepetible, un fin en sí mismo. Además, la participación de todos los
hombres creados en la redención de la humanidad operada en el Hijo de Dios, Jesucristo,
hace que los hombres sean hechos hijos en el Hijo y hermanos entre sí, lo que configura un
orden social de fraternidad universal. El modelo propio de
desarrollo católico posee los siguientes rasgos constitutivos
1. trascendencia supone que acepta una fuente de conocimiento adicional a la razón,
que es la revelación por la fe, de la dignidad de todo ser humano como “imagen y
semejanza de Dios. (GS 12) y por tanto un modelo de sociedad basado en
relaciones fraternas a imagen de un Dios que es comunidad en la Trinidad.
Este rasgo de la trascendencia sólo es compartido por la escuela islamista de las
identificadas por Hidalgo (2011a, b).
2. Es un desarrollo humano pues el hombre debe ocupar el centro de la activi-dad
productiva (GS 63) y esta debe estar siempre al servicio de la persona y no de la
acumulación material (GS 64; PP 34). Pero su antropocentrismo no es “desviado”
(LS 69, 118, 119, 122), sino que el hombre “debe respetar la bondad propia de cada
criatura para evitar un uso desordenado de las cosas” (CIC 339). Es un
antropocentrismo que reconoce las personas “son la prin-cipal riqueza de los
países” (PNUD 2016) y acepta su teleología y ontología dentro del orden de la
creación realizada por Dios.
El desarrollo no debe ser
“tan sólo económico, sino también humano” (PP 73). La escuela del desarrollo
como capacidades, ampliando el inicial enfoque de las necesidades básicas y
su derivada del desarrollo humano promovido por el Programa de Naciones
Unidas desde 1990, comparten plenamente esta característica
3. Es un desarrollo integral tanto en el sentido de que debe alcanzar todas las
dimensiones del ser humano (material, intelectual, moral, espiritual y religiosa,
como sostiene GS 64), como a todos los hombres y pueblos. El enfoque de las
capacidades también resalta los valores a la hora de determinar los modos de
vida que cada persona elige para vivir y acepta que la religión pueda influir en
estas valoraciones (Sen 1999; Alkire 2006; Deneulin & Zampini Davies 2016).
4. Es un desarrollo solidario en el que los hombres son corresponsables unos de otros
(PP 3): debe alcanzar a todos los hombres y pueblos, no sólo por ser
interdependientes –y cada vez más– en lo material y productivo o comercial, sino
porque son una fraternidad que vive en un solo mundo donde las desigual-
dades injustas exigen el deber de compartir los bienes creados que han sido
destinados a todos. Los pueblos ya desarrollados tienen “el deber gravísimo de
ayudar a los pueblos que aún se desarrollan” (GS 81; PP 48). La solidaridad
es entendida como “la determinación firme y perseverante de empeñarse por
el bien común: es decir, por el bien de todos y de cada uno, para que todos seamos
verdaderamente responsables de todos”
5. Es un desarrollo caritativo–verdadero donde la caridad debe
identificarse con el amor personal de Dios hacia cada uno de los seres
humanos creados por Él. Es, por tanto, un rasgo ontológico.
6. Es un desarrollo igualador (no igualitarista) en el que no caben desigualdades
injustas entre clases (MM 73) o entre pueblos (GS 66) que aumentan sin cesar
(MM 73), debido a discriminaciones individuales y sociales. Esto implica que el solo
mercado no es un instrumento autosuficiente que garantice el desarrollo (PP 58; EG 204).
El desarrollo católico es redistribuidor pues quiere ser equitativo (PP 47; CV 37; EG 202–
208). Este rasgo la aleja de las concepciones neoliberales y de algunas propuestas de la
modernización. Se rechazan las “ideologías que defienden la autonomía absoluta de los
mercados y la especulación financiera” (EG 56). En el desarrollo deben intervenir –en
proporciones no específicas ni fijas para todo tiempo y lugar– el Estado, el mercado y la
sociedad civil (CV
7. Es un desarrollo endógeno pues se reconoce el papel
insustituible del espíritu de iniciativa por parte de los
propios países (PP 55; GS 86; SRS 44). “Siendo
los pueblos, cada uno, los artífices de su propio
desarrollo, los pueblos son sus primeros responsables.
Mas no podrán realizarlo, aislados unos de otros” (PP
77)
8. Es un desarrollo sostenible o de “ecología integral” (LS
62, 137), fruto de una relación de “señorío” del
hombre sobre la naturaleza, que debe crecer en
“conversión ecológica” (LS 216–221) mediante cambios en
el estilo de vida (LS 203–208), diálogos eficaces, “honestos
y transparentes” (LS 188) en todos los niveles
relacionales (internacional, nacional, local, interreligioso
entre la ciencia y la fe) como propone
Conviene advertir que la DSI no se entiende a sí misma como una tercera
vía, alternativa a los sistemas económicos tradicionales de capitalismo y
comunismo
o las ideologías liberal y socialista (SRS 41; Sanz de Diego 1988). “La Iglesia no
tiene soluciones técnicas que ofrecer al problema del subdesarrollo” (SRS
41), pero sí “tiene una palabra que decir...sobre la naturaleza, condiciones, exigen-
cias y finalidades del verdadero desarrollo”
Como se profundiza a continuación, la DSI hace su aportación desde su estatuto
de Teología Moral que comprende principios de acción y normas de juicio abiertas
a la heterogeneidad de los contextos históricos, culturales y espaciales (OA 4;
SRS 3, 8, 41)
La Iglesia
ofrece su modelo de desarrollo humano porque cumple así su misión evangeliza-
dora (Congregación para la Doctrina de la Fe 1986; SRS 41). El precedente de
la reflexión teológico moral y del derecho que hicieron los autores católicos de la
Escuela de Salamanca, puede dar una idea de cómo la Teología aplicada a las
realidades de los problemas contemporáneos del desarrollo, puede ser una fuente
de avance y desarrollo de los pueblos. La teología del siglo XVI español se ocupó
de problemas económicos como la teoría del valor y del precio
3. Rasgos característicos en las dimensiones
del desarrollo humano integral
Es conveniente caracterizar las dimensiones propias del proceso de
desarrollo humano integral, pues el desarrollo tiende a concebirse de forma
economicista, mecanicista y, a menudo, reducido al crecimiento económico
cuando, en realidad, es un proceso dinámico y multidimensional. Hay consenso en
que las dimensiones del desarrollo son: política, económica, social, cultural y
medioambiental.
1. la dimensión política: se pueden resaltar tres rasgos
fundamentales de la aportación católica. En primer lugar,
la concepción de la autoridad como renuncia a todo
poder coactivo y ejercida como servicio a los demás,
fruto de la profunda experiencia de Dios como Abba, que
tuvo Jesús de Nazaret. Esta concepción del poder, debe
ser ejercida tanto en el campo civil de los políticos
democráticamente elegidos como representantes sobre
los ciudadanos, como hacia dentro de la Iglesia
2. En segundo lugar, el conjunto de los principios
doctrinales de la enseñanza social de la Iglesia conforma
un modelo social en el que es posible la variedad de
parti-
dos políticos, siempre que éstos no defiendan una
ideología totalitaria o contraria
a la dignidad humana. La vigilancia de la separación de
poderes y del deber de
que el Estado cumpla con su función de garantizar y
buscar activamente el bien
común
La DSI enfoca la producción, la técnica, la propiedad y la
distribución económica
siempre al servicio del hombre integral, centro del desarrollo.
Jesús remarcó el
carácter de medio para fines superiores de la riqueza y
avisó de los peligros
derivados para el hombre cuando ésta ocupa el lugar
central de su vida.
personalista” y trinitaria del don a las
relaciones laborales, queda resaltada la normatividad de
que el trabajo prime
sobre el capital, el trabajo subjetivo sobre el objetivo, la
inclusión de derechos
laborales (como la huelga) y una manifestación tan esencial
en la DSI como es
practicar el
salario justo
Por último, conviene recordar la obligación repetida por la DSI
de que los pueblos
más desarrollados ayuden a los que están en vías de
desarrollo, especialmente a
través de formas de financiación que incluyan cierto grado de
donación, como la
ayuda oficial al desarrollo, cuya necesidad ha quedado
renovada en la III Con-
ferencia Internacional de Financiación del Desarrollo de julio
de 2015 (Naciones
Unidas 2015b)
Benedicto
XVI en CV 47, como la trasparencia, progresión en los
procesos, la participación
efectiva de los beneficiarios en los proyectos, el
acompañamiento y seguimiento
de resultados, dado que no hay recetas universalmente
válidas
La DSI, ha afirmado que la dimensión cultural del hombre es
una cuestión ontoló-
gica. La Iglesia postconciliar reconoce el pluralismo cultural
como obra del Espíritu
Santo “presente en todas las culturas” (Redemptoris Missio
29). No se puede ser
humano ignorando esa verdad. Como la cultura aporta tres
funciones al hombre
–epistemológica, identitaria y nómica (Tornos 2001)–, el
hombre conoce, se re-
conoce y valora de forma cultural. Por eso es importante
rechazar las propuestas
de desarrollo que supongan discriminaciones que pueden
sufrir las personas o
grupos debido a las diferencias culturales o étnicas (Besley et
al. 2011), así como
tener en cuenta las “desigualdades horizontales”
Otro de los rasgos propios del modelo católico de desarrollo
es la constante “opción
preferencial por los pobres” en la tradición eclesial, como
categoría irrenunciable
que muestra el carácter social y cultural –y no sólo
económico– de la pobreza
(Puebla 1134, 1153–1155; SRS 42b; CA 11, 57; EG 200; Boff
1980; González
Faus 2005; Gutiérrez 2007)
Por ideología o por inercia cultural, existen las denominadas “
estructuras de peca-
do
”: aquellas formas de participación en el mal, que se ocultan
tras actos humanos,
pero que engendran subdesarrollo y exclusión social (SRS
36–40). Juan Pablo II
las identificó con “el exclusivo afán de ganancia” y “la sed de
poder” (SRS 36a) y
Francisco ve en ellas una “globalización de la indiferencia”
Introducción al desarrollo sostenible
Control de lectura 5
I. ¿Qué es el desarrollo sostenible?
(ODS): Objetivos de Desarrollo Sostenible
(PMB) (cifra conocida como el Producto Mundial Bruto, o PMB)
El desarrollo sostenible es un concepto básico para nuestra era. Es tanto una forma de
entender el mundo como un método para resolver los problemas globales. Los Objetivos de
Desarrollo Sostenible (ODS) guiarán la diplomacia económica mundial de la próxima
generación. Este libro ofrece una introducción a este fascinante y activo campo de
pensamiento y acción
scinante y activo campo de pensamiento y acción. El punto de partida es nuestro
superpoblado planeta. Actualmente viven en él 7.200 millones de personas, aproximadamente
nueve veces los 800 millones de personas que albergaba en 1750, al comienzo de la
Revolución Industrial. La población mundial sigue aumentando a gran velocidad, en unos 75
millones de personas por año. En la década de 2020 habrá 8.000 millones de personas, y tal
vez 9.000 millones a comienzos de la década de 2040 (Sustainable Development Solutions
Network [SDSN], 2013a, 2, 5).
Todos estos miles de millones de personas tratan de encontrar un lugar dentro de la economía
mundial. Los pobres luchan La era del desarrollo [Link] 17 01/10/15 18:37 18 · La era
del desarrollo so por conseguir el alimento, el agua, la atención sanitaria y el cobijo que
necesitan para su mera supervivencia. Aquellos que se encuentran apenas por encima del
umbral de la pobreza tratan de garantizar un futuro mejor y más próspero para sus hijos. Los
ciudadanos de los países de ingresos altos esperan que los avances tecnológicos se traduzcan
en niveles aún mayores de bienestar para ellos mismos y sus familias
7.200 millones de personas tratan de progresar económicamente. Lo hacen en una economía
mundial cada vez más interconectada a través del comercio, las finanzas, las tecnologías, los
flujos de producción, las migraciones y las redes sociales.
lo que los científicos llaman «servicios ambientales». La gigantesca economía mundial está
provocando una gigantesca crisis ambiental, capaz de amenazar la vida y el bienestar de miles
de millones de personas, así como la supervivencia de millones de otras especies del planeta,
si no la nuestra propia
Tal como veremos, las amenazas ambientales surgen en distintos frentes. La humanidad está
cambiando el clima del planeta, la disponibilidad de agua dulce, la química de los océanos y los
hábitats de otras especies. Estos impactos son tan importantes que el planeta experimenta
actualmente alteraciones incuestionables en algunos procesos básicos de los que depende la
vida, como los ciclos del agua, del nitrógeno y del carbono. No conocemos la escala, la
evolución ni las implicaciones precisas de estos cambios, pero sí sabemos lo suficiente para
comprender que son extremadamente peligrosos y desconocidos a lo largo de los 10.000 años
de historia de la civilización.
Llegamos así a la cuestión del desarrollo sostenible. Como proyecto intelectual, el desarrollo
sostenible pretende comprender las interacciones entre tres sistemas complejos: la economía
mundial, la sociedad global y el medio ambiente físico de la Tierra
El desarrollo sostenible implica también un enfoque normativo sobre el planeta, en el sentido
de que recomienda una serie de objetivos a los que el mundo debería aspirar. Los países se
disponen a aprobar los ODS precisamente como guía para el desarrollo futuro de la economía
y la sociedad en el planeta
En este aspecto normativo (o ético), el desarrollo sostenible pretende construir un mundo
donde el progreso económico esté lo más extendido posible; la pobreza extrema sea
eliminada; la confianza social encuentre apoyo en políticas orientadas al refuerzo de las
comunidades; y el medio ambiente esté protegido frente a degradaciones inducidas por el
hombre. Debe subrayarse que el desarrollo sostenible sugiere un enfoque holístico, en el
sentido de que la sociedad debe perseguir simultáneamente objetivos económicos, sociales y
ambientales. Estas ideas se resumen habitualmente diciendo que los ODS promueven un
crecimiento económico socialmente inclusivo y ambientalmente sostenible.
Para alcanzar los objetivos económicos, sociales y ambientales de los ODS, es preciso alcanzar
un cuarto objetivo: buena gobernanza.
En el mundo actual, la buena gobernanza no se limita a los gobiernos. Las empresas
multinacionales son a menudo los actores más poderosos. Nuestro bienestar depende de que
estas poderosas empresas cumplan la ley, respeten el medio ambiente, y ayuden a las
comunidades en las que operan, en especial para erradicar la pobreza extrema. Igual que
ocurre con los gobiernos, sin embargo, a menudo la realidad es la contraria. Las
multinacionales son a menudo las responsables de la corrupción pública al ofrecer sobornos a
funcionarios con el fin de inclinar reglamentaciones o políticas fiscales en su favor, de realizar
operaciones de evasión fiscal o lavado de dinero, o de perpetrar daños irreparables en el
medio ambiente
entre ellos los gobiernos y las empresas. Son objetivos ambiciosos, y no son pocos los
obstáculos que se oponen al logro del desarrollo sostenible en la práctica. Pero también es
mucho lo que se puede ganar. Hacer realidad el desarrollo sostenible en nuestro planeta
superpoblado, desigual y degradado es el reto más importante al que se enfrenta nuestra
generación. Los ODS deben ser la brújula y la estrella polar del desarrollo del planeta en el
futuro, desde 2015 hasta mediados de siglo.
El término «sostenible» se ha venido aplicando desde hace largo tiempo a los ecosistemas
«máxima producción sostenible» para referirse a la máxima captura pesquera anual
compatible con el mantenimiento de una población piscícola estable
El reto de mantener la sostenibilidad en un contexto de crecimiento económico y desarrollo
fue planteado por primera vez a nivel global en 1972, en el marco de la Conferencia de las
Naciones Unidas sobre el Medio Humano celebrada en Estocolmo. Aquel mismo año, el
bestseller Los límites del crecimiento: informe al Club de Roma sobre el predicamento de la
humanidad (Fondo de Cultura Económica, 1972), sostuvo de forma convincente que si el
crecimiento económico seguía como hasta entonces terminaría por exceder los límites de los
recursos de la Tierra y llevar al colapso
Aunque la atención mundial estuviera centrada en el desarrollo sostenible ya desde 1972, la
expresión en sí no se introdujo hasta ocho años más tarde, en un influyente informe titulado
«Estrategia Mundial para la Conservación: La conservación de los recursos vivos para el logro
de un desarrollo sostenible» (1980). Este informe pionero señalaba en su prefacio:
Comisión sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de las Naciones Unidas, popularmente
conocido por el nombre de su presidenta, Gro Harlem Brundtland
el Plan de Aplicación de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible (WSSD, por sus
siglas en inglés) de Johannesburgo hablaba de «la integración de los tres componentes del
desarrollo sostenible —el crecimiento económico, el desarrollo social y la protección del
medio ambiente—, p
El desarrollo rural para el crecimiento y la reducción de la pobreza
Los avances recientes en la lucha contra la pobreza han sido rmes en todo el mundo (gráco A).
Sin embargo, en la mayor parte de las regiones, las tasas de pobreza de las zonas rurales
todavía se ubican bien por encima de las de las zonas urbanas. Estas tendencias reejan los
desafíos continuos a los que se enfrentan las zonas rurales, vinculados con la marginación
social, económica y política de las personas que viven en ellas.
y hecho aumentar en 100 millones más la cifra mundial de personas desnutridas (FIDA, 2011).
—y muchos lo hicieron de manera bastante rápida—, comenzó a instalarse una nueva
realidad. Las economías industriales avanzadas consiguieron reactivarse, pero de manera lenta
e incompleta. Las tasas de crecimiento y empleo en la mayoría de estos países todavía no han
vuelto a los valores previos a la crisis. La recuperación mundial estuvo encabezada por los
países de ingresos medios conocidos como “economías emergentes” y por muchos países de
bajos ingresos con signos de haber encontrado nuevas fuentes de crecimiento dinámico. En
2015, los 20 países con las tasas más altas de crecimiento del mundo eran países de ingresos
medios o bajos de Asia, África Subsahariana y América Latina. Cinco de los 10 primeros
estaban solamente en África Subsahariana (Banco Mundial, 2015a).
¿Qué son los principios de la doctrina social de la Iglesia?
“principios de la doctrina social de la Iglesia”: la dignidad de la persona humana, el bien común, la
subsidiariedad y la solidaridad. Junto a ellos reconoce como principio derivado el destino universal
de los bienes, del que se sigue a su vez la opción preferencial por los pobres.
El pasaje que enumera estos principios2 remite en nota a las Orientaciones para el estudio y
enseñanza de la doctrina social de la Iglesia en la formación de los sacerdotes
Compendio, identifica y expone, como “principios permanentes de reflexión”, la dignidad de la
persona humana, sus derechos, su sociabilidad, el bien común, la solidaridad, la subsidiariedad, la
participación, la concepción orgánica de la vida social y el destino universal de los bienes4 .
“Instrucción Libertatis conscientia” que, en su número 73,- principios fundamentales” la dignidad
de la persona humana y los principios de solidaridad y de subsidiariedad5
,la manualística y la literatura especializada han sido unánimes en reconocer un lugar central a
estos cuatro principios en la fundamentación de la doctrina de la Iglesia6
propósito explícito es enunciar “principios de reflexión, normas de juicio y directrices de acción”8 ,
no la elaboración de un tratado de teoría política o social.
la dignidad de la persona humana, en la cual “cualquier otro principio y contenido de la doctrina
social encuentra fundamento” , es principio en un sentido bien diverso de los otros tres, los cuales,
aunque con profundas diferencias, tienen en común un carácter decididamente político y social. el
criterio de identificación, en virtud del cual se determina cuáles y cuántos son estos principios, no
es explícito ni fácilmente identificable.
Qué es un principio social
En su sentido más básico y literal, el término “principio” designa lo que está al comienzo de una
cosa, “aquello de lo que algo procede de algún modo”.
existen principios lógicos, que son juicios a partir de los cuales es posible llegar a conocer algo, del
modo en que las premisas son principios de la conclusión, y principios reales, que son aquellos de
los que procede una cosa concreta en la realidad.
En este último sentido, se dice, por ejemplo, que la causa es un cierto principio, pues de ella
proceden las determinaciones particulares de su efecto.
Importante: Como resulta evidente, se trata de un término análogo, que posee un sentido
primario o “focal” respecto de cada ámbito de la realidad al cual se aplica, pero que designa
también una serie de realidades diversas según su proporción con ese sentido primario. Es esto lo
que sucede con los principios propios de los saberes prácticos, relativos a las conductas libres de
los hombres, entre los que se cuenta, como parte de la teología moral.
Sociales
Las ordenanzas de un municipio
Leon
LA CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE LA REALIDAD: LA POSICIÓN
DE PETER L. BERGER Y THOMAS LUCKMANN
Desde sus comienzos la filosofía ha sido un intento por descubrir la verdad, la realidad –el ser- de
las cosas y del mundo. Las preguntas esenciales de la ontología fueron referidas al ser en sí
(existencia) y al ser en otro (consistencia)
Se llama metafísica a la disciplina de la filosofía que se encarga de responder a esta pregunta.
(“¿quién existe?”)
Manuel García Morente1 nos indica la existencia de cuatro regiones en que pueden dividirse los
objetos: las cosas reales, los objetos ideales, los valores y los objetos metafísicos.
Buscaron, los griegos, el “principio” (arjé) de todas las cosas. Las respuestas fueron múltiples. Para
algunos el principio era el agua, otros opinaron que el aire, otro que eran los cuatro elementos,
otro opinó que no era algo determinado (el ápeiron), para otro era el número, etc.
En su búsqueda de respuestas, descubrieron el pensamiento racional. Y su primer esfuerzo
racional fue el de distinguir entre las cosas que existen en sí y las que existen en otra cosa distinta
de ella.
Las primeras respuestas tuvieron que ver con la naturaleza física de las cosas y del mundo. Con los
primeros filósofos se muestra cómo el ser humano, en base al ejercicio de su propia inteligencia y
raciocinio, intenta dar respuestas a las inquietudes que nacen del propio ejercicio de esa
racionalidad naciente frente al mundo
Parece ser que la actitud “natural” del hombre está en centrar primeramente su atención a lo
“externo”.
SÓCRATES y los sofistas la atención de los estudiosos y teóricos de la época se centran en el
estudio del ser humano y sus capacidades. El hombre comienza a pensar en sí mismo de manera
metódica, utilizando como único instrumento de estudio la razón. SÓCRATES defiende una
posición universalista y objetivista de los valores y el conocimiento
Los sofistas defienden una posición subjetivista y relativista. Así, la filosofía va tomando un aspecto
dialéctico para su desarrollo y progreso histórico.
También, comienzan a aparecer las distintas ramas y disciplinas de la fi losofía, en la medida que
cada fi lósofo centra su percepción sobre algún problema específi co. Nacen así disciplinas tales
como la cosmología (estudio del orden del universo), la ontología (estudio del ser y de lo real), la
teodicea (estudio fi losófi co de Dios), la antropología (estudio fi losófi co del ser humano), la lógica
(estudio del razonamiento correcto), la ética (estudio de la acción humana), etc.
Sin embargo, no es hasta el período moderno de la fi losofía.-siglo XVIIdonde el ser humano
dedicado a los problemas teóricos centra plenamente su atención en las estructuras del
conocimiento humano. El conocimiento es una de las principales preocupaciones de los fi lósofos
de la época moderna. Se produce una escisión entre mundo natural y conocimiento humano.
Los filósofos antiguos, que aún no habían vivido la separación entre mundo natural externo y
estructuras del conocimiento, hablaban del mundo sin problematizar mayormente la relación
entre espíritu y mundo. Todavía no se realizaba la dicotomía ser-pensar.
Es en el período moderno donde algunos fi lósofos separan totalmente entre pensamiento y
realidad. DESCARTES (1596-1650), por ejemplo, divide lo existente entre entes pensantes y entes
extensos. Defi ne al ser humano como “cosa pensante”. Afi rma DESCARTES: “yo no soy, pues,
hablando con precisión, más que una cosa que piensa” (Meditaciones Metafísicas, Segunda
Meditación).
Queda así expresamente establecida la diferencia entre un ser pensante –el sujeto– que es el
que conoce, y un objeto –lo conocido-. Es a partir de esa dicotomía que se originan una serie de
problemas.
Peter L. BERGER y Thomas LUCKMANN. Tomaremos como punto de referencia para
analizar su visión acerca de la realidad su obra La construcción social de la realidad. Para estos
autores, la realidad se establece como consecuencia de un proceso dialéctico entre relaciones
sociales, hábitos tipificados y estructuras sociales, mirado desde un punto de vista social. Desde el
ámbito individual: interpretaciones simbólicas, internalización de roles y formación de
identidades. El sentido y carácter de esta realidad es comprendido y explicado por medio del
conocimiento
Sus tesis principales son que la realidad se construye socialmente y que la sociología del
conocimiento3 debe ocuparse de analizar los mecanismos por los cuales se lleva a cabo la
construcción social de la realidad. Reconocen como claves los términos “realidad” y
“conocimiento”. Definen la realidad como “una cualidad propia de los fenómenos que
reconocemos como independientes de nuestra propia volición (no podemos “hacerlos
desaparecer y al conocimiento como “la certidumbre de que los fenómenos son reales y de que
poseen características específicas.
Las dos defi niciones son defi cientes por ser demasiado simples y no resisten un análisis fi losófi co
profundo. También podemos encontrar una contradicción entre la defi nición que dan los autores
acerca de la realidad (fenómenos independientes de nuestra volición) y su afi rmación posterior de
que la realidad es creada por el hombre. Parecen comprender la realidad, más que como una
cualidad de los fenómenos, como una atribución que hace el ser humano a los fenómenos, aunque
esa cualidad pueda llegar a ser independiente de la volición humana. Son los seres humanos
quienes defi nen una situación como real y pueden redefi nirla de una u otra manera,
posteriormente. Por lo que podemos entender, sólo posteriormente, la situación defi nida como
real se hace independiente de la voluntad humana y se reifi ca, tornándose válida la defi nición de
los autores
La definición dada por los autores acerca del conocimiento también es defi ciente, en cuanto a que
a veces refi ere al sentido común y otras, a otras formas más elaboradas de conocimiento (fi losófi
co, científi co, etc.). Aunque normalmente se están refi riendo al conocimiento del sentido común
LA SOCIEDAD COMO REALIDAD OBJETIVA
Según estos autores la sociología del conocimiento debe ocuparse de cómo el conocimiento
interpreta y construye la realidad, especialmente la realidad de la vida cotidiana. Hacen éste
análisis desde un enfoque fi losófi - co, tomando como perspectiva la fenomenología. Señalan
cinco elementos como fundamentales en la estructuración de la realidad: la conciencia, el mundo
intersubjetivo, la temporalidad (carácter básico de la conciencia), la interacción social (que crea
esquemas tipificadores) y el lenguaje.
En su análisis de los fundamentos del conocimiento en la vida cotidiana, los autores, destacan
como características de la conciencia: la intencionalidad, la temporalidad y la capacidad para
moverse en diferentes esferas de la realidad. Que la conciencia sea intencional signifi ca que
siempre refi ere a otra cosa que sí misma –“Toda conciencia es conciencia de algo”, no hay
conciencia vacía, no hay conciencia de nada, ni tampoco de sí misma-. La temporalidad
corresponde a la determinación de la conciencia por la estructura temporal de la vida cotidiana, el
orden temporal. También tenemos conciencia de que el mundo está compuesto por realidades
múltiples; pasamos de una realidad a otra, lo que requiere un desplazamiento de la atención y
diversos grados de tensión.
Los autores consideran como característica fundamental de la vida cotidiana la de ser dada por
supuesto. La realidad de la vida cotidiana se da por establecida, se impone como una realidad
única. El sentido común corresponde a la evidencia de la realidad cotidiana y que es compartida
con los demás de diversas maneras. Y es a través del lenguaje en que compartimos significados
comunes y que contribuyen a percibir la vida cotidiana como no problemática.
El lenguaje es el instrumento que nos permite compartir con los demás, puesto que sirve para
construir mundos significativos y es el sistema de signos más importantes para construir símbolos,
de tal manera que se convierte en un instrumento esencial para la aprehensión de la realidad del
sentido común. El lenguaje, también, posibilita las objetivaciones, las legitimaciones y la
internalización de la realidad. Por último, es de gran relevancia para la acumulación social del
conocimiento y su distribución social.
Muy importante: Para BERGER y LUCKMANN, entre individuo y sociedad se produce una relación
dialéctica, es decir, se cumplen simultáneamente las siguientes afi rmaciones: “la sociedad está
construida por los hombres” y “el hombre es un producto social”. Esta dialéctica está compuesta
por tres pasos: externalización, objetivación e internalización. Por externalización hay que
entender que la sociedad es un producto de la actividad humana. Por objetivación hay que
entender el que la sociedad es una realidad objetiva. Y por internalización el que el ser humano es
un producto social.
Dentro del proceso de construcción de la sociedad como realidad objetiva –en que la realidad
tiende a independizarse de la conciencia humana que la produce–, sobresalen tres momentos
básicos: institucionalización, legitimación y socialización. Por medio de los dos primeros procesos,
la actividad humana se objetiviza, se hace ajena al hombre que la produce, y así la sociedad asume
el carácter de realidad objetiva. Mediante el tercer proceso (socialización) la realidad objetiva de .
La externalización: recalca la importancia de concebir la sociedad como un producto
humano, negando el que la sociedad esté regida por leyes “naturales” y, al mismo tiempo, el
concepto de “naturaleza humana”. El ser humano debe externalizarse continuamente en actividad
y, al mismo tiempo, construye su propia naturaleza en su relación con los demás. El ser humano se
construye a sí mismo en relación dialéctica con la sociedad y con la naturaleza.
Otra idea importante que fundamenta el concepto de externalización es la que se refi ere a la
constitución biológica del ser humano. Éste se caracteriza por su apertura al mundo y por la
plasticidad de sus instintos. Los instintos humanos son inespecífi cos y carentes de dirección. Para
compensar estas características, el hombre debe producir un orden social que organice sus
instintos y le de cierta estabilidad a su conducta. Todo esto último es llevado a cabo, siempre,
socialmente
Como se dijo más arriba, los procesos sociales por los que se verifi ca la objetivación del mundo
social son la institucionalización y la legitimación
El ser humano se forma en interacción con su ambiente cultural y social. El orden social no es
considerado como algo externo al individuo, sino que aparece a través de una relación dialéctica
con éste, como producto humano. La realidad institucionalizada tiene su origen en la tendencia a
la habituación del ser humano, logrando así estabilidad e innovación, pues así evita dedicar su
esfuerzo a tareas triviales y repetitivas
La institucionalización: tiene su origen en la tendencia del ser humano a la habituación
–repetición de la misma acción según pautas que se convierten en típicas–. Las acciones repetidas
pierden su signifi cado, al ser realizadas en forma rutinaria. Debido a los hábitos, que disminuyen
las opciones posibles y disminuyen la tensión al no tener que elegir entre un número ilimitado de
posibilidades, es que se logra orientar los instintos humanos. La habituación es el fundamento de
la institucionalización. Esta institucionalización conlleva la tipifi cación recíproca de acciones entre
los actores, hasta llegar a convertirse en una forma de control social. Posteriormente, este
comportamiento institucionalizado se reifi ca, vale decir, se experimenta como una realidad
objetiva, externa a la voluntad del individuo. Se aparecen al individuo que las creó como un hecho
externo a él y coercitivo. Por ejemplo, en el caso de la transmisión de las instituciones de padres a
hijos, el mundo social heredado aparece al niño como el único posible. El niño no distingue entre
la objetividad del mundo natural y la de los fenómenos sociales
Los papeles sociales permiten a los individuos internalizar las instituciones sociales y el mundo
social comienza a ser una realidad subjetiva. La misma idea anterior, la encontramos en palabras
de los autores: “El análisis de los “roles” tiene particular importancia para la sociología del
conocimiento porque revela las mediaciones entre los universos macroscópicos de signifi cado,
que están objetivados en una sociedad, y las maneras como estos universos cobran realidad
subjetiva para los individuos
“La reifi cación es la aprehensión de fenómenos humanos como si fueran cosas, vale decir, en
términos no humanos, o posiblemente supra-humanos. Se puede expresar de otra manera
diciendo que la reifi cación es la aprehensión de los productos de la actividad humana como si
fueran algo distinto de los productos humanos, como hechos de la naturaleza, como resultados de
leyes cósmicas, o manifestaciones de la voluntad divina. La reifi cación implica que el hombre es
capaz de olvidar que él mismo ha creado el mundo humano, y, además, que la dialéctica entre el
hombre, productor, y sus productos pasa inadvertida para la conciencia
Mediante la reifi cación el ser humano pierde la conciencia de que él es el autor del mundo social,
independizándose éste último hasta el extremo en que lo percibe con el mismo grado de
necesidad que el mundo de la naturaleza. Incluso la identidad personal puede llegar a reifi carse,
identifi cándose completamente el individuo con las tipifi caciones que le han sido atribuidas
socialmente
Legitimación:
A éste proceso se le llama legitimación. Para los autores, la legitimación corresponde a: “La mejor
manera de describir la legitimación como proceso es decir que constituye una objetivación de
signifi cado de “segundo orden”. La legitimación produce nuevos signifi cados que sirven para
integrar los ya atribuidos a procesos institucionales dispares. La función de la legitimación consiste
en lograr que las objetivaciones de “primer orden” ya institucionalizadas lleguen a ser
objetivamente disponibles y subjetivamente plausibles”
Los autores defi nen la legitimación como una objetivación de signifi - cado de “segundo orden”,
en cuanto que surge cuando las objetivaciones de signifi cado se presentan como dudosas o
requieren ser transmitidas a las nuevas generaciones. La legitimación entrega la integración que
requiere el orden institucional y la plausibilidad subjetiva que otorga sentido a la vida del
individuo, siendo, por lo mismo, un mecanismo fundamental para el mantenimiento del orden
social
La defi nición está compuesta por los siguientes elementos: los universos simbólicos son cuerpos
de tradición teórica con mayor complejidad que los del tercer nivel de legitimación; integran zonas
de signifi cados diferentes para dar coherencia a todo el cuerpo social; abarcan todo el orden
institucional de una sociedad (son universos); hacen referencia a realidades distintas de la
experiencia cotidiana (son simbólicos).
Características de los universos simbólicos, son: (a) Forman el molde de todos los signifi cados
socialmente objetivados y subjetivamente reales (dan sentido a la historia y a la biografía de los
individuos). (b) Son históricos (se producen socialmente en un momento de la historia). (c)
Explican y justifi can –legitiman- la biografía individual y el orden institucional, debido a su carácter
nómico (dan sentido a la experiencia del individuo e integran el orden establecido en un orden
signifi cativo)
En cuanto a la sociedad, los universos simbólicos, protegen y resguardan el orden institucional,
ordenan la historia y ponen los acontecimientos sociales en una unidad coherente, integrando
todos los sectores del orden institucional. “La legitimación del orden institucional también se ve
ante la necesidad continua de poner una valla al caos. Toda la realidad social es precaria; todas las
sociedades son construcciones que enfrentan el caos
Toda sociedad humana está amenazada por fuerzas anómicas, por la disgregación, por la muerte y
el caos. Los universos simbólicos corresponden al intento de integrar y dar sentido a tales fuerzas.
Históricamente han sido la mitología, la teología, la fi losofía y la ciencia, los mecanismos
conceptuales mantenedores de los universos simbólicos. Sin embargo, existen otros mecanismos,
además de los conceptuales, para el mantenimiento de los individuos dentro de los universos
simbólicos: los mecanismos sociales y los del poder
Dentro de los mecanismos sociales están la división del trabajo y la autonomía del trabajo teórico
(aparecen los expertos en legitimaciones, que ejercen un gran poder sobre la defi nición de la
realidad). Pero es el poder el mecanismo más importante para el mantenimiento de los universos
simbólicos. El poder social puede producir la realidad y coaccionar para mantener su monopolio
sobre lo real, mediante diversos mecanismos de control social. La fuerza es el mecanismo que se
ocupa, cuando los otros han fallado para instaurar un orden social determinado. A pesar de la
importancia atribuida a este tema, los autores no desarrollan una teoría expresa sobre las
relaciones entre poder y conocimiento.
LA SOCIEDAD COMO REALIDAD SUBJETIVA
El último capítulo de La construcción social de la realidad está centrado en la internalización, el
tercer momento de la dialéctica entre individuo y sociedad. Comienza por el modo en que esta
realidad reifi cada es asumida por los individuos, lo que nos lleva inevitablemente al terreno de la
socialización. Mediante la internalización el mundo social es asumido e interiorizado por el
individuo, de tal manera que llega a determinar las estructuras de su propia conciencia.
La internalización de la realidad construida socialmente se lleva a cabo por los procesos de
socialización. Los autores distinguen dos procesos de socialización, los cuales denominan primario
y secundario. El primario, que tiene lugar durante los primeros años de vida, sirve de base para la
comprensión del mundo como un todo consistente e invariable, así como para la comprensión de
la vida como un sistema donde el individuo existe en relación con los otros, y donde el “yo” cobra
sentido como “yo social”. Además, en esta etapa, el niño internaliza el mundo de sus otros signifi
cantes como el único mundo posible.
BERGER y LUCKMANN defi nen la socialización secundaria como “es cualquier
proceso posterior que induce al individuo ya socializado a nuevos sectores del mundo objetivo de
su sociedad.”27 Durante la socialización secundaria, el individuo internaliza submundos diferentes,
tiene acceso al conocimiento de una realidad compleja y segmentada. No accede a todo el
conocimiento, sino a una parte de él en función de su papel y posición social. También el
conocimiento se segmenta. Esto debido a que los medios de acceso al conocimiento se
institucionalizan. Los roles específi cos dependen de la división social del trabajo
La socialización nunca es total: el mundo de cualquier individuo nunca corresponde exactamente
con el mundo objetivo de la realidad. Por lo que se hace necesario un proceso de mantenimiento
de la realidad internalizada. Este proceso es llevado a cabo gracias, principalmente, a la confi
rmación que hace el individuo de su propia realidad por medio de la comparación con la realidad
de otros individuos, cuando ésta es compartida y común. Esto se hace a través del diálogo y la
conversación. Pero también es necesaria una base social –estructura de plausibilidad- en que se
sustenta el mundo objetivo social. Esta estructura se hace necesaria para la continuidad del
mundo social objetivo, pues no puede sustentarse sólo en conceptos, sin referencia a los
acontecimientos y estructuras de la sociedad