POLICIA BOLIVIANA FROM.
DACA 1
DIRECCIÓN NACIONAL DE INSTRUCCIÓN DEPARTAMENTO ACADEMICO
Y ENSEÑANZA
UNIVERSIDAD POLICIAL
ACADEMIA NACIONAL DE POLICÍAS
CURSO DE FORMACIÓN PROFESIONAL
CURSO:
SEMESTRE:
GESTION:
ASIGNATURA:
TEMA:
DOCENTE:
CADETE:
FECHA:
LAPAZ - BOLIVIA
TIPOS DE RESIDUOS DE PÓLVORA
ÍNDICE
1. INTRODUCCIÓN.
2. OBJETIVOS
2.1. OBJETIVO GENERAL
2.2. OBJETIVOS ESPECÍFICOS
3. MARCO TEÓRICO
3.1. ¿CÓMO SE PRODUCEN LOS RESIDUOS DE DISPARO?
3.2. ¿A QUÉ DISTANCIA SE REALIZÓ EL DISPARO?
3.3. ¿PERO QUÉ ELEMENTOS SE ORIGINAN EN LA EXPLOSIÓN DE LA
PÓLVORA?
3.4. ¿DÓNDE QUEDAN ASENTADOS ESTOS RESIDUOS?
3.5. ¿QUIÉN REALIZÓ EL DISPARO?
3.6. FUNCIONAMIENTO
3.7. PROCEDIMIENTO
3.7.1. TÉCNICAS ANALÍTICAS PARA EL ANÁLISIS DE RESIDUOS DE
DISPARO
3.7.2. PRUEBAS DE COLORACIÓN
3.7.3. PRUEBAS INSTRUMENTALES
3.8. CONSIDERACIONES SOBRE LA ESPECIFICIDAD DEL ANÁLISIS DE
RESIDUOS DE DISPARO
4. RESULTADOS
4.1. ETAPA 1 (CONTROLES POSITIVOS)
4.2. ETAPA 2 (CONTROLES NEGATIVOS)
4.3. ETAPA 3
5. CONCLUSIONES
6. BIBLIOGRAFÍA
TIPOS DE RESIDUOS DE PÓLVORA
1. INTRODUCCIÓN.
La determinación de la presencia de residuos de disparo de un arma de fuego es un
elemento esencial en la práctica criminalística; existen diversas técnicas para su
determinación;
Las ciencias forenses incluyen un grupo amplio e interdisciplinario de aplicaciones en la
justicia civil y penal de las ciencias (química, física y biología), así como una gran
variedad de áreas como la psicología, patología, psiquiatría, entomología, antropología
y odontología.
La química analítica forense se define como una disciplina aplicada al análisis de las
muestras encontradas en la escena del crimen, cuyas conclusiones desempeñan un rol
trascendental en la toma de decisiones judiciales. Esta parte de las ciencias forenses se
ocupa de la caracterización y de la cuantificación de sustancias químicas como:
estupefacientes, explosivos, residuos de disparo, tintas, entre otros, que en la mayoría
de los casos se encuentran a niveles traza.
Los análisis para determinar si un individuo recientemente ha disparado o ha
manipulado un arma de fuego han sufrido considerables cambios desde sus inicios con
la poco confiable prueba del guantelete hasta la microscopía de barrido electrónico con
microcelda de dispersión de rayos X (SEM/EDX) y la espectrometría de masas con
fuente de plasma de acoplamiento inductivo (ICP/MS). Esta dos últimas gozan
actualmente de mayor aceptación para el análisis de residuos inorgánicos de disparo
por su especificidad y sensibilidad, pero presentan varias desventajas como el
requerimiento de una instrumentación costosa; alta demanda de consumibles,
mantenimiento y la necesidad de contar con personal altamente calificado; y la
posibilidad de obtener falsos resultados negativos por la tendencia moderna a producir
munición con fulminantes libres de metales pesados.
Por lo anterior, se requiere la implementación de metodologías rápidas, baratas y al
alcance de los laboratorios forenses locales que den respuesta a las necesidades de la
región y contribuyan a la administración de una justicia oportuna y eficaz disminuyendo
el alto grado de impunidad.
2. OBJETIVOS
2.1. OBJETIVO GENERAL
Estudiar de manera óptima para validar metodologías y procedimientos para el análisis
de residuos de disparo que se aplican de tal manera que sirvan como alternativa
a las técnicas tradicionales ofreciendo resultados confiables a bajo costo.
2.2. OBJETIVOS ESPECÍFICOS
Optimizar los parámetros de algunos procedimientos de análisis de residuos.
Validar la metodología para garantizar que cuenta con la confiabilidad y el rigor
técnico científico necesarios para ser sustentada en los estrados judiciales.
Establecer correlaciones entre los resultados analíticos obtenidos y las diferentes
variables que pueden afectar la composición de los residuos de disparo.
Aplicar estas metodologías al estudio de elementos materiales probatorios
recogidos en la escena de un delito que involucre armas de fuego
3. MARCO TEÓRICO
En todos aquellos casos en los que intervienen armas de fuego es necesario conocer
quién ha disparado el arma, y que tipo de arma se ha disparado, bien para corroborar
una hipótesis de suicidio, o bien para confirmar la implicación de un sospechoso en los
hechos. En todos ellos la inspección ocular y la recogida de muestras son de vital
importancia para obtener unos resultados fiables. Vincular a una persona sospechosa a
un crimen y recolectar la evidencia forense para probarlo son dos problemas frecuentes
y serios con los que se enfrentan los investigadores de todo el mundo. Con la
metodología adecuada, esta tarea puede ser más sencilla de lograr, cuando se produce
un disparo se suceden una serie de reacciones físicoquímicas que determinan la
producción de residuos de la pólvora (nitritos y nitratos), restos de plomo, de cobre, del
detonador o de la carga iniciadora, como bario y antimonio, que se denominan
genéricamente residuos de disparo. Estas partículas quedan depositadas sobre las
manos de la persona que acciona el arma, en las prendas y en el arma de fuego, y su
presencia, por tanto, es indicativa de que se ha producido la descarga de la misma. Los
residuos de disparo están bien caracterizados, y básicamente consisten en una
combinación de plomo, antimonio, bario, y otros elementos.
Las principales fuentes donde se encuentran los residuos orgánicos son el proyectil
(plomo y antimonio), el fulminante (estifnato de plomo, nitrato de bario y sulfuro de
antimonio). La acción de dichas sustancias químicas impulsa el proyectil fuera del arma
de fuego y así dirigirse al objetivo, permitiendo que se escapen vapores y finas
partículas de pólvora que se depositan en áreas que se encuentran alrededor,
incluyendo manos, rostro y prendas de vestir de la persona que dispara.
El análisis de residuos sirve como indicio orientativo para evaluar si una persona ha
efectuado un disparo. Al ejecutar un arma de fuego se producen gases en la
combustión que extienden granos de pólvora en distinto tamaño y forma, y que se
alojan en las superficies que se encuentran alrededor del disparo. Como consecuencia,
es común en la práctica criminalística que se soliciten pruebas específicas para la
determinación de la presencia de residuos de disparo en un arma, en la mano de un
sospechoso, en el cuerpo de la víctima y en prendas de vestir. Aunque existen diversas
pruebas para ello, nos encontramos con la posibilidad de que se presenten falsos
positivos, ya sea en casos en los que un individuo utilice armas de fuego por motivos
laborales, como producto de manipulación previa de un arma distinta a la usada en el
hecho delictivo, la transferencia de residuos por forcejeos con la persona que disparó el
arma y la proximidad al sitio donde se disparó el arma. Por el contrario, pueden darse
falsos negativos en situaciones como la aplicación incorrecta de la prueba, el lavado de
manos posterior al disparo, el frote de las manos con alguna prenda, un tiempo mayor a
6 horas posterior al disparo o la ausencia de desprendimiento de pólvora en armas mal
ajustadas.
Por eso es conveniente que la prueba utilizada tenga una alta especificidad y
sensibilidad. Para poder llevar a cabo la investigación de residuos de disparo, es
necesario tomar muestras de las manos y prendas del sospechoso de haber sido el
autor del mismo, ya que ha indicado, la mano que dispara un arma de fuego retiene
residuos de dicho disparo. Las zonas de las que pueden recolectarse residuos son muy
variadas. La piel, los vehículos (asientos y respaldos de los asientos, puertas, ventanas,
tablero, techo o capota, interiores, y exteriores), el entorno de un incidente, puertas,
ventanas, partes del cuerpo, la ropa, y las superficies en las inmediaciones de una
descarga de arma de fuego, pueden todos ser objetivos de la toma de muestra. Existen
numerosas técnicas que pueden ser utilizadas para la recolección de muestras de
residuos y seleccionar la más adecuada es importante para asegurar la eficiencia de
captura máxima. Puede realizarse por moldeado con parafina o celulosa, por
frotamiento, levantamiento con cinta adhesiva, levantamiento por vacío, lavado,
levantamiento con pegamento y técnicas para recolección en sitios específicos, como
orificios nasales o pelo.
Para el análisis de los residuos se han utilizado diversas técnicas con el paso del
tiempo, como por ejemplo la prueba de activación de neutrones, la prueba de Harrison-
Gilroy, la técnica del rodizonato de sodio, la prueba de la parafina o guantelete, la
prueba de Walker y la prueba de Lunge. Recientemente se ha venido utilizando la
prueba de espectrofometría de absorción atómica. La espectrofotometría de absorción
atómica es una técnica analítica para la determinación de elementos basada en la
absorción de energía radiante por átomos libres en su estado basal.
La cantidad de energía es medible y es proporcional a la concentración de átomos que
la absorben. Esta técnica se ha usado con el fin de identificar Plomo, Bario y Antimonio
en las zonas más frecuentes de manipulación producidas durante el uso de un arma de
fuego. Esta técnica está basada en la absorción a diferentes longitudes de onda, las
cuales son características para estos elementos en sus diferentes estados atómicos. Es
un método fácil y su sensibilidad está muy cercana e incluso es comparable con la de
activación de neutrones, que ha sido el estándar de oro hasta hace poco.
Por consiguiente, es necesario realizar ese estudio que permite valorar y estandarizar la
técnica de espectrofotometría de absorción atómica en un contexto forense
latinoamericano, específicamente en el Instituto de Investigaciones Forenses en La
Paz, Bolivia.
3.1. ¿CÓMO SE PRODUCEN LOS RESIDUOS DE DISPARO?
Cuando se produce un disparo, el proyectil o proyectiles se proyectan a través del
ánima del arma, a la vez que los productos originados en la explosión de la pólvora son
despedidos a gran velocidad hacia adelante y hacia atrás mezclándose con los
compuestos resultantes de la descomposición del fulminante al ser percutido. Este
fenómeno permite el análisis químico de los objetos que se hallan en el curso de los
componentes fijos de la pólvora y del fulminante al ser proyectado hacia el frente o
sectores posteriores.
El estudio de residuos de disparo, nos va a ayudar a dar respuesta a los principales
interrogantes que se presentan en la balística.
¿A qué distancia se realizó el disparo?
¿Quién realizó el disparo?
¿Dirección del disparo?
3.2. ¿A QUÉ DISTANCIA SE REALIZÓ EL DISPARO?
Para dar respuesta a este interrogante, centraremos nuestros estudios en los
elementos originados en la explosión de la pólvora y en la descomposición del
fulminante al ser percutido, expulsados hacia adelante junto al proyectil/es.
3.3. ¿PERO QUÉ ELEMENTOS SE ORIGINAN EN LA EXPLOSIÓN DE LA
PÓLVORA?
La pólvora constituye la mezcla explosiva que comunica su fuerza de propulsión al
proyectil. Pero puede obrar también sobre el blanco por sus productos de combustión,
siendo estos:
Gases de explosión.
Llama.
Granos no quemados.
Humo negro.
A) Gases de explosión:
Estos, no intervienen cuando tienen plena libertad de expansión. Es decir, que solo
actúan en los disparos en que la boca del cañón contacta con el blanco (disparos a
boca de jarro) o cuando el disparo se hace en una cavidad cerrada, por ejemplo en la
boca.
Los destrozos que producen los gases de la explosión se hallan en razón directa con la
carga de la pólvora, de la potencia del arma y de la dirección del tiro.
Por efecto de los gases de explosión se explican los destrozos que causan los disparos
en la boca (suicidios), saltando en pedazos las mejillas, el esqueleto de la cara y el
cráneo.
Se denomina Viento Balístico a la pequeña cantidad de gases que precede al proyectil.
Cuando realizamos un disparo, la aguja percutora golpea sobre la cápsula iniciadora,
esta produce una llamarada que provoca que arda la pólvora, y de este modo, se
producen los gases que dan presión al proyectil. Estos, aunque una mínima parte,
adelanta al proyectil en su vuelo por el cañón. Esta pequeña cantidad de gases son los
primeros en abandonar la boca del cañón, creando una cierta depresión en la parte de
la atmósfera inmediatamente delante de la boca de fuego, por lo que facilita la entrada
del proyectil en el aire.
B) Llama.
Un cono de llama, procedente de la deflagración de la pólvora sale del cañón durante el
disparo.
El alcance de este cono es escaso (salvo en los fusiles de avancarga, donde la llama
coincide con la longitud del cañón, debido al uso de la pólvora negra) por lo que su
acción se manifiesta pues, solamente a corta distancia, sobre todo en los revólveres.
Las pistolas, con munición cargadas con pólvoras piroxiladas, apenas dejan salir llama
por la boca de fuego.
La llama actúa sobre la piel, los pelos y los vestidos de un modo ligero por lo común,
pero puede causar quemaduras extensas en vestidos de fibras sintéticas.
C) Granos de pólvora no quemados.
Los granos de pólvora que no han llegado a arder, salen del cañón formando un cono
también de escaso alcance, por tanto no habrá sino a corta distancia. Estos granos se
incrustan en la piel y se dibujan en ella, dando una figura cuya forma y dimensiones
corresponden exactamente a las de la base del citado cono en su inserción con el plano
del cuerpo que sufre el disparo.
En esta figura la forma y el diámetro es variable según el plano en que incida, ya que si
el disparo es perpendicular será circular, siendo en cambio semicircular y oval en tiros
oblicuos.
D) Depósito negro de humo.
En los disparos a boca de jarro o quemarropa el humo produce un depósito, separable
por el lavado, cuyo color es el de la pólvora, es decir, negro cuando se emplea la
pólvora negra y gris verdoso con las piroxiladas.
Puede enmascarar o difuminar el resto del tatuaje, puede hacerse desaparecer por el
lavado suave con agua.
Algunos lo denominan como “anillo de suciedad” ya que aparte del negro de humo de la
pólvora, puede estar compuesto de las partículas de oxido, aceite, plomo, etc que la
bala arrastra.
Una vez que conocemos los productos originados en la explosión de la pólvora
podemos resolver con relativa precisión a que distancia se realizo el disparo,
limitándonos en la practica a distinguir cuatro variedades de disparo, con acusados
caracteres diferenciales, siendo estos:
Disparo a bocajarro.
Disparo a quemarropa.
Disparo a corta distancia.
Disparo a larga distancia.
E) Disparo a bocajarro.
Es el que se realiza con la boca del arma en contacto con la piel. Viene definido por la
violencia de las lesiones y, especialmente por los estallidos y arrancamientos cutáneos
producidos por los gases, que originan en conjunto la herida en boca de mina
Hoffmann, ennegrecida por la pólvora.
En este punto hay que decir que las nuevas tendencias aceptan hasta 1 cm para el
término “boca de jarro”. El cuerpo nacional de Policía sigue este criterio.
En ocasiones un proyectil de alta velocidad, disparado por un arma larga puede causar
un orificio de entrada que asume una forma estrellada, que recuerda la de los disparos
a boca de jarro de los proyectiles ordinarios. Ahora bien, al examinar con atención el
orificio se observa que no tiene caracteres de tipo explosivo, ni efectos secundarios
propios de aquellos disparos: quemadura, tatuaje, dentro del orificio etc…
F) Disparo a quemarropa.
Es el realizado a una distancia no superior al alcance de la llama, es decir, entre 1 y 3-4
cm, pero a veces puede llegar hasta los 10 cm. En consecuencia, el orificio de entrada
estará rodeado por una cintilla de contusión y un tatuaje denso y ennegrecido,
comprobándose sobre su superficie los efectos de la quemadura por la llama. Son
especialmente demostrativas las alteraciones de los pelos.
En las armas antiguas y con las pólvoras negras este tipo de disparos se identificaba
aún a distancias bastantes considerables.
Actualmente es muy raro ver los efectos de la llama sobre la epidermis, ya que las
pólvoras modernas arden mas rápida y completamente.
G) Disparo a corta distancia.
Se incluyen en esta denominación los realizados a distancias inferiores al alcance de
los elementos integrantes del tatuaje. (Quemadura, granos de pólvora no quemados,
deposito de humo).
Vendrá pues, definido por la presencia de éste alrededor del orifico de entrada. En las
armas antiguas con pólvora negra llegaban hasta los 1,5 metros del arma, en las
actuales, con munición cargada con pólvora piroxilada, no sobrepasa los 60 o 70 cm en
los casos más favorables. En las armas largas puede llegar hasta 1´50m.
Como los componentes del tatuaje, por su diferente densidad, tienen un alcance
distinto, habrá variaciones en su aspecto, en dependencia con la distancia,
aprovechables para determinar ésta.
Se toman en consideración a modo especial, la anchura del tatuaje y la separación
entre sus elementos, así como que haya desaparecido ya algunos de ellos de menos
alcance, por ejemplo, el humo.
La distancia a que se haya obtenido un tatuaje lo mas parecido al problema será la
correspondiente, siempre dentro de una cierta aproximación.
H) Disparo a larga distancia.
Están incluidos en esta variedad todos los disparos hechos a distancias superiores al
alcance de los elementos que constituyen el tatuaje, por lo que se caracterizan
morfológicamente por este carácter negativo: Ausencia de tatuaje.
Pero en toda la gran extensión comprendida como “larga distancia”, no se pueden
hacer más precisiones: la misma herida puede ser producida por un disparo hecho a un
metro que a 500 metros, e incluso más lejos si el arma tiene suficiente alcance. En
estas heridas encontramos el orificio de entrada rodeado por la cintilla de contusión, sin
ningún otro elemento más. Por lo tanto, dependiendo del arma, si es corta o larga, la
larga distancia irá desde los 60 cm a más de 1´50.
Por tanto, la presencia de Bario en el orificio, en la piel indemne, o en las ropas que
atravesó el proyectil, nos dará la certeza de que el disparo se realizó a un máximo de
+/- 30 cm, que es la distancia aproximada límite a la que llega el Bario expulsado del
fulminante.
También debemos de tener presente que no todos los fulminantes generan Antimonio,
Bario y Plomo, por eso también algunos laboratorios estudian la presencia del mercurio,
que también solo esta presente en el fulminante, y el alcance de este es de +/- 45/60
cm.
Incluso algunos laboratorios estudian la presencia del cromo, este procede de los
elementos correctivos añadidos a algunas pólvoras que alcanza aproximadamente los
+/- 40 cm
3.4. ¿DÓNDE QUEDAN ASENTADOS ESTOS RESIDUOS?
Estos se asentarán en la primera capa que atraviese el proyectil. Cuando la zona
corporal interesada por el disparo esta cubierta por ropa el estudio de los orificios en
ella es imprescindible ya que los residuos quedan depositados mayoritariamente sobre
el plano más externo, impidiendo en mayor o menor medida que se depositen sobre el
blanco, en función del número de capas y del tipo de tejidos.
3.5. ¿QUIÉN REALIZÓ EL DISPARO?
El gran interrogante de la balística, saber quien ha realizado el disparo,
desgraciadamente los residuos de disparo no nos van a dar respuesta a este
interrogante, pero si que nos van a proporcionar información muy valiosa para dar
respuesta a este interrogante.
Como ya hemos dicho cuando se produce un disparo, la bala se proyecta a través del
ánima del arma, a la vez que los productos originados en la explosión de la pólvora
son despedidos a gran velocidad hacia adelante y hacia atrás mezclándose con los
compuestos resultantes de la descomposición del fulminante al ser percutido.
La explosión a que se ha hecho referencia quema tan completamente la pólvora que
hasta ahora no ha sido desarrollada una técnica analítica capaz de identificar
consistentemente la cantidad remanente de pólvora no combustionada, en las manos o
ropas del tirador.
La mayoría de los fulminantes que forman parte de los cartuchos de armas de fuego, al
detonar producen partículas microscópicas, más o menos esféricas y compuestas a
base de plomo (Pb) antimonio (Sb) y bario (Ba). Ante la presencia de estos tres
elementos juntos nos encontraríamos con seguridad ante residuos procedentes de la
detonación del fulminante -residuos específicos- ya que, hasta la fecha, estas
partículas no han sido encontradas más que en residuos de disparo.”
A) Dirección del disparo
Para determinar la dirección de los disparos por un arma de fuego, problema muy
frecuente e importante en los disparos de proyectiles únicos, cuya resolución permite a
menudo establecer la etiología del disparo y facilitar la reconstrucción del hecho, se
utilizan diversos elementos de juicio.
B) Reparto de la incrustación de los granos de pólvora y del depósito de
humo.
Como hemos visto, este criterio por su naturaleza, sólo resulta aprovechable en los
disparos a corta distancia en los cuales permite diferenciar los disparos perpendiculares
al blanco de los oblicuos, y en último supuesto, cual era su oblicuidad.
Los disparos perpendiculares producen un tatuaje circular en cuyo centro se encuentra
el orificio de entrada.
En los disparos oblicuos el orificio es excéntrico y la forma ovalada o irregular.
Otra indicación corresponde a la densidad relativa de los elementos del tatuaje en sus
distintas zonas (en la parte del tatuaje más próxima al arma los granos están mas
apretados más cercanos entre sí que en la opuesta)
C) Anillo de contusión.
En los disparos perpendiculares tiene forma de anillo completo, mientras que en los
oblicuos adopta forma semilunar, estando la semiluna situada en el lado por el que vino
la bala, por ser este el que ha contuido.
3.6. FUNCIONAMIENTO
Las armas de fuego funcionan mediante un proceso químico- mécanico en el cual, la
aguja percutora golpea contra el fulminante; éste último contiene un producto químico
explosivo que inicia la combustión de la pólvora (propelente), lo que genera grandes
volúmenes de gases a altas temperaturas y presión que empujan al proyectil hacia el
exterior a través del cañón. Éste proceso genera un tipo de residuos que escapan en
forma de vapor o “nube” a través de cualquier abertura disponible en el arma de fuego
que, transcurrido un lapso de tiempo, se solidifican en los alrededores, incluyendo la
mano de quien dispara, la víctima u objetivo y sus prendas de vestir y superficies
circundantes. La cantidad de deposición está determinada por varios factores tales
como tipo y condición del arma, el número de disparos, la cantidad de lubricante,
humedad o traspiración en la superficie de la deposición, dirección y la fuerza de las
corrientes de aire.
En general, las pistolas y revólveres depositan más residuos sobre la mano que sujeta
el arma de fuego en comparación con la que no lo hizo, pero esto puede no ser siempre
el caso, porque la concentración y/o la ubicación de los residuos de disparo depende de
la postura del cuerpo y del tipo de agarre utilizado. Los residuos de disparo depositados
sobre una persona se van perdiendo paulatinamente como resultado de las actividades
normales que ésta realiza y como consecuencia, es difícil generalizar el periodo durante
el cual los residuos de disparo se conservan.
Estos residuos de disparo se producen bajo condiciones extremas y a la vez muy
específicas y su proceso de formación puede dividirse en tres fases, la primera inicia
una diezmilésima de segundo después que la aguja percutora del arma de fuego golpea
el fulminante. La explosión resultante hace que la temperatura aumente entre 1500 ºC
y 2000 ºC y la presión se incremente a 10 KPa, incremento que funde la
mezcla del fulminante en unos pocos milisegundos al sobrepasar sus puntos de
evaporación. La segunda fase inicia 0,5 milisegundos después con la deflagración del
propelente ocasionando un segundo incremento de presión y temperatura
alcanzando un máximo de 3600 ºC y 3 x 10 KPa en un lapso de 0,5 ms a 0,75 ms. En la
última fase se sobreviene un rápido enfriamiento durante el cual las partículas se
condensan como pequeñas gotas con la subsecuente solidificación y deposición.
Los componentes de los residuos resultantes del proceso de disparo se clasifican en
dos categorías, los residuos orgánicos de disparo y los residuos inorgánicos de disparo.
Los residuos orgánicos de disparo se originan principalmente por la combustión
completa e incompleta de la pólvora (propelente) presente en el cartucho. La mayoría
de la munición comercial moderna emplea como mayor ingrediente oxidante nitrato de
celulosa (NC) junto con otras sustancias químicas que son adicionadas para
propósitos específicos como la nitroglicerina (NG), estabilizantes como la
difenilamina (DFA) y plastificantes como el ftlato de dibutilo (DBFT).
La propiedad de diagnóstico principal para determinar si una partícula
corresponde a un residuo de disparo es su composición elemental considerándose
como “partículas características de residuo de disparo” aquellas compuestas por Pb-
Ba-Sb y las compuestas por estos tres elementos acompañados por elementos como:
aluminio, silicio, fósforo, trazas de azufre, cloro, potasio, calcio, trazas de hierro,
níquel, cobre, cinc, circonio y estaño.
Las “partículas consistentes con residuo de disparo” pueden asociarse con haber
disparado un arma de fuego pero pueden originarse además por otras fuentes
no relacionadas con la descarga de un arma de fuego. Pueden tener las
siguientes composiciones: Ba-Ca-Si (con o sin trazas de azufre), Sb-Ba (con
trazas de hierro o azufre), Pb-Sb, Ba-Al (con o sin trazas de azufre), Pb-Ba,
solamente Pb (si está acompañado de las partículas con composiciones
mencionadas anteriormente), solamente Sb (si está acompañado de las
partículas con composiciones mencionadas anteriormente), solamente Ba (con o sin
trazas de azufre).
3.7. PROCEDIMIENTO
3.7.1. TÉCNICAS ANALÍTICAS PARA EL ANÁLISIS DE RESIDUOS
DE DISPARO
Debido al profuso uso de las armas de fuego en la actividad criminal, los organismos
legales de investigación criminal han buscado una técnica efectiva para determinar
cuando un individuo solamente ha manipulado o cuando ha disparado recientemente un
arma de fuego. El valor de los exámenes de este tipo es primordial en las
investigaciones de suicidios, homicidios, asaltos a mano armada y otras violaciones que
involucran el uso de armas de fuego.
3.7.2. PRUEBAS DE COLORACIÓN
Los primeros intentos de detectar los residuos provenientes de la descarga de un arma
de fuego se hicieron en 1933 por Teodoro González del Laboratorio de Policía de la
ciudad de México, quien desarrolló el método conocido como “Prueba de parafina” o
“prueba dérmica de nitratos – Guantelete”, técnica que buscaba establecer la presencia
de nitratos en residuos de pólvora parcialmente quemada depositados en la mano del
tirador durante la acción de disparar.
El dorso de la mano del sospechoso de haber disparado se cubre con parafina derretida
que al enfriarse se solidifica como un molde que posteriormente se retira. La superficie
se rocía con una solución de N,N’-difenil-bencidina ―posteriormente se empleó
difenilamina― en ácido sulfúrico concentrado, a cuyo contacto desarrolla puntos
azules oscuros que se consideran indicativos de la presencia de compuestos
nitrados provenientes de la pólvora quemada y sin quemar.
La prueba de coloración de Harrison-Gilroy fue ideada para identificar residuos
de la descarga de armas de fuego basándose en la aparición de puntos
coloreados en las manos del tirador provocados por minúsculas partículas de
plomo, bario y antimonio ―éstos dos últimos elementos no abundan en la
naturaleza ni en los productos manufacturados―. Ésta prueba consiste en frotar
las manos del sospechoso con hisopos impregnados con una solución de ácido
clorhídrico diluido para remover todos los residuos de pólvora. Los hisopos se secan y
se tratan con yoduro de trifenilmetilarsonio alcohólico, luego son secados nuevamente y
posteriormente se adiciona una solución acuosa recientemente preparada de
rodizonato de sodio. El primer reactivo, después de dos minutos, produce una
coloración naranja si el antimonio se encuentra presente. El segundo reactivo produce
puntos de color rojo con el bario, el plomo o la combinación de ambos, una
subsecuente adición de ácido clorhídrico diluido (1:20) hace que los puntos rojos se
tornen azules debido a la presencia de plomo o que se tornen de un rojo más intenso si
se trata de bario.
A pesar de la simplicidad de esta prueba, su fácil aplicación como prueba de campo y
sus resultados confiables (baja incidencia de falsos positivos), no es lo suficiente
sensible para detectar bajas concentraciones de estos elementos lo que, hoy por
hoy, ha restringido su uso en los procesos investigativos y se limite su uso al análisis
del tamaño y densidad de los patrones de los residuos de nitritos sobre las
prendas de vestir de las víctimas para establecer la distancia de disparo.
3.7.3. PRUEBAS INSTRUMENTALES
En 1962 Ruch y colaboradores presentaron el uso del análisis por activación neutrónica
como método sensible y específico para el análisis de bario y antimonio en residuos de
disparo. Esta técnica consiste en colocar la muestra junto a una fuente de neutrones,
usualmente un reactor nuclear, durante un periodo específico de tiempo.
Ciertos elementos químicos de la muestra pueden absorber neutrones volviéndose
radiactivos y otros no. La muestra se coloca luego en un sistema contador, que detecta
y graba el total de la radiación emitida. Mediante la medición de la intensidad de
emisión pueden determinarse las partículas de ese elemento en la muestra. NAA
produce tanto un análisis cualitativo como cuantitativo, posee muy alta sensibilidad por
lo que es fácil detectar bario, antimonio y cobre aún en partes por billón o menos. Como
principales desventajas de está técnica se encuentran que no es aplicable al plomo y
debe realizarse por personal especializado en usar un reactor nuclear como
fuente de neutrones, lo que limita su uso a pocos laboratorios forenses que tienen esta
capacidad.
Actualmente las técnicas que gozan de mayor aceptación y proporcionan una mayor
especificidad son ICP-MS y SEM/EDX. La primera técnica permite la identificación y
cuantificación de los metales traza de interés en forma simultánea y con muy bajos
límites de detección. La segunda permite observar tanto las características morfológicas
de las partículas como su composición elemental. Meng y Caddy en 1997 sugirieron
que una vía para mejorar la especificidad de los análisis era estudiar simultáneamente
los residuos orgánicos y los inorgánicos.
3.8. CONSIDERACIONES SOBRE LA ESPECIFICIDAD DEL ANÁLISIS
DE RESIDUOS DE DISPARO
Los elementos presentes en la composición de un residuo de disparo (Pb, Ba,
Sb) se encuentran en la naturaleza en muchas formas y combinaciones y son
empleados mundialmente en numerosas aplicaciones comerciales e industriales.
No obstante, la combinación de estos tres elementos en los compuestos
estifnato de plomo, nitrato de bario y sulfuro de antimonio sólo se encuentra en
un producto con una aplicación particular: la mezcla del fulminante de un cartucho.
La posibilidad de que podrían existir otras fuentes de partículas similares a las
producidas por los residuos de disparo es muy importante, ya que si se llegara a
comprobar que otra actividad o proceso podría producir partículas indistinguibles a los
de residuos de disparo tanto en su morfología y/o composición, entonces el peso
de los análisis para ser utilizados como prueba forense se reduciría considerablemente.
El análisis de residuos de disparo con técnicas de análisis tales como NAA, AAS, ICP-
MS y EC no tiene en cuenta la morfología de las partículas individuales que se analizan
y por lo tanto la posibilidad de obtener resultados falsos positivos es mucho
mayor.
Los tres elementos más comúnmente analizados utilizando estas técnicas son
Pb, Ba, y Sb pueden hallarse en gran número de fuentes ambientales. El Pb se
puede encontrar en las emisiones de gasolina con plomo, materiales de plomería,
placas de baterías, soldadura, vidrio y pinturas. El Sb hace parte de varias aleaciones, a
menudo con Pb en pirotecnia y sus óxidos se utilizan como retardantes de fuego en
fibras de algodón y poliéster.
El Ba está presente en pinturas, grasa de automóvil, antioxidante en aleaciones
de estaño, cobre, plomo y cinc, radiografía, tintas y colorantes, productos
químicos fotográficos, insecticidas, pirotecnia y el sulfato de bario en productos de
papel6. Si el propósito de analizar los compuestos orgánicos es mejorar el valor
probatorio de los análisis de los elementos metálicos presentes en los residuos de
disparo, se debe determinar en qué medida estos compuestos de interés podrían
provenir de otras fuentes. Se ha reportado que la difenilamina (DFA), compuesto
estabilizador, puede encontrarse también en una variedad de fuentes ambientales
como: la cáscara de las manzanas, llantas, prendas de vestir, combustibles
sólidos de cohetes, pesticidas, colorantes, productos farmacéuticos y medicamentos
veterinarios.
4. RESULTADOS
4.1. ETAPA 1 (CONTROLES POSITIVOS)
Se analizaron en total veinte muestras de personas que dispararon tres diferentes
armas de fuego y dos tipos diferentes de munición por cada arma (pistola calibre 9mm
con municiones marca Águila y MFS, revólver calibre .38 especial con municiones
marca Remington y Águila y escopeta calibre 12 con municiones marca Trust y
Remington), tomadas del dorso de ambas manos, inmediatamente después del disparo
(ambiente seco, sitio abierto), tres y cinco horas después del disparo (sitio cerrado).
En el caso de pistola, se detectaron partículas características de residuos de fulminante
inmediatamente después del disparo y transcurridas 3 horas después de realizado éste;
en el caso de revólver se detectaron inmediatamente después del disparo, 3 y 5 horas
después de realizado éste y en el caso de escopeta solamente se detectaron
inmediatamente después del disparo.
En cuanto a la no detección en el caso de escopeta, pudo deberse a que es un arma
con mecanismo de percusión cerrado y la muestra se tomó bajo condiciones de lluvia, a
diferencia de las condiciones en las cuales fueron tomadas el resto de muestras. Se
detectó la mayoría de partículas características en el revólver, tal y como se esperaba
por ser un arma de percusión abierta. Se detectaron en total 32 partículas
características de residuos de fulminante, con dos tipos diferentes de composición:
Plomo, Bario y Antimonio (PbBaSb) y Plomo.
Se evaluó la proporción en que se encontraba cada elemento en la partícula
característica, encontrándose que el elemento predominante en la mayoría de
partículas es el plomo (66%), seguido del bario (28%) y por último el antimonio (6%).
Lo anterior depende del tipo de munición empleada.
4.2. ETAPA 2 (CONTROLES NEGATIVOS)
Al igual que los controles positivos, se analizaron en total veinte muestras de los dorsos
de ambas manos de personas que no tuvieron contacto o accionaron armas de fuego.
En dos personas se detectaron partículas características de residuos de fulminante (ver
tabla No. 04), por lo que se determinó que para considerar una muestra como positiva
(la persona pudo haber disparado un arma de fuego, estado en contacto con un arma
de fuego o se encontraba en ambiente de disparo) deben detectarse por lo menos tres
partículas características de residuos de fulminante. Esta cantidad se encuentra acorde
a los valores adoptados por laboratorios forenses que realizan dicho análisis (1-10
partículas).
Las partículas indicativas de residuos de fulminante (partículas compuestas por dos de
los tres elementos presentes en el fulminante) pueden detectarse en personas que han
estado o no en ambiente de disparo, por lo que para diferenciarlas se utiliza el factor de
carga. Dicho factor se calcula dividiendo las partículas indicativas de PbBa, PbSb y
BaSb encontradas en las muestras dentro del área analizada. Se determinó el factor de
carga para distinguir entre partículas indicativas provenientes de residuos de fulminante
y partículas indicativas provenientes de otras fuentes no relacionadas con el disparo de
un arma de fuego como lo son las provenientes de soldadura eléctrica y autógena,
reparación de baterías y frenos de automóviles, reparación de equipos de electrónica y
pirotecnia, entre otros.
El factor de carga obtenido al analizar las partículas indicativas de controles negativos
fue de 0.21. En tal sentido, cualquier muestra que presente menos de tres partículas
características de residuos de fulminante y partículas indicativas con un factor de carga
mayor o igual a 0.21, puede ser considerada como positiva. Para considerar una
muestra como negativa, ésta debe presentar menos de tres partículas características y
partículas indicativas con un factor de carga menor a 0.21.
4.3. ETAPA 3
El tiempo promedio total de análisis de muestras negativas y positivas (incluye dorso
mano derecha y dorso mano izquierda) fue de 4-5 horas en ambos casos. El análisis de
muestras negativas implica más tiempo (200 minutos versus 120 minutos en el caso de
muestras positivas), debido a que el equipo debe analizar todos los campos, lo cual no
sucede en las muestras positivas, ya que cuando detecta tres partículas características
de residuos de fulminante el análisis automáticamente se detiene.
5. CONCLUSIONES
Las variables que afectan la detección de residuos de fulminante en manos son: la
eficiencia en la toma de muestra, condiciones atmosféricas, tiempo transcurrido desde
que se disparó el arma hasta la toma de muestra, depósitos excesivos de suciedad,
sangre u otros en las manos, actividad física del sospechoso y tipo de arma utilizada.
La presencia de sangre o suciedad extrema en la muestra afecta la detección de
partículas características de residuos de fulminante debido a que las enmascara,
pudiendo obtenerse un resultado falso negativo.
En armas de fuego largas con mecanismo de percusión cerrado, la detección de
partículas características de residuos de fulminante es mínima, las mismas pueden
detectarse solamente cuando se expulsa el casquillo.
La facilidad de transferencia de las partículas características de residuos de fulminante
implica que las mismas pueden no ser detectadas transcurridas cuatro o más horas
después del disparo de un arma de fuego.
La detección de por lo menos tres partículas características de residuos de fulminante
en la muestra, indica con certeza que la persona se encontraba en ambiente de disparo
en algún momento.
La detección de partículas de plomo, bario o antimonio por separado se consideran
como partículas ambientales y, no son determinantes debido a que hay otras fuentes de
obtención de dichos elementos.
Para la obtención y reporte de datos confiables después de realizado el análisis
automatizado, es necesario que las partículas características de residuos de fulminante
sean reubicadas y confirmadas manualmente por el perito.
Los factores decisivos para identificar partículas de residuos de fulminante son la
composición elemental y morfología de la partícula, así como la caracterización de toda
la población de partículas detectadas en la misma muestra. La identificación de
partículas de residuos de fulminante permite que el forense, basado en su experiencia y
conocimientos, incorpore los resultados analíticos en el contexto de la escena del
crimen, lo cual al integrarse con otras evidencias y testigos, ayuda al esclarecimiento de
crímenes asociados a la utilización de armas de fuego.
El proceso de obtención, extracción y preparación de la muestra para el análisis
cromatográfico es simple, lo que facilita su aplicación en análisis rutinarios. Pero
debido a que se requieren dos corridas cromatográficas por muestra el tiempo de
análisis se incrementa.
Es posible establecer diferencias entre las pólvoras de las municiones como de los
residuos de disparo, pudiendo agruparlos por fabricante de la munición, e incluso, por
lote de producción.
La composición de los residuos orgánicos de disparo depende exclusivamente del tipo
de munición y no del tipo de arma empleada.
6. BIBLIOGRAFÍA
Naranjo, Fernando et al. (2002) Caracterización de partículas de residuos de
disparo y de partículas criticas provenientes de procesos industriales y
ocupaciones, mediante
M.E.B. / D.E.X. Colombia.
Gallego Amor, Francisco. Experto en investigación criminal. Perito Judicial en
Armamento y Balística. Docente en Escuela Superior de Criminalística.
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Francisco de Antón y Juan Vicente de Luis (2012). Policía científica (5º Edición.)
Valencia. Editorial Tirant lo Blanch
Fernanda Ferreyro (2011) Balística Manual. (2º edición) Buenos Aires, Editorial B
de F.
Locles, R.J. (2006). Balística y Pericia (2º edición) Buenos Aires, Ediciones La
Rocca.
“balística forense, aplicación de pruebas para detectar residuos de un disparo de arma de
fuego”
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