Sistema Oseo
Sistema Oseo
FORMACION ACADEMICA
DEL CENTRO Y SURESTE
1 "B"
INTRODUCCION A LA MEDICINA
INVESTIGACION
PRESENTA
ALUMNA
1
(ETECE, s.f.)
2
(Gardey, 2014)
3
(Orsi, s.f.)
Los huesos proporcionan sostén a nuestros cuerpos y ayudan a darles forma. Aunque sean
muy ligeros, los huesos son lo bastantes resistentes como para soportar todo nuestro peso.
Los huesos también protegen los órganos de nuestros cuerpos. El cráneo nos protege el
cerebro y conforma la estructura de la cara. La médula espinal, un canal de intercambio de
mensajes entre el cerebro y el cuerpo, está protegida por la columna vertebral (o espina
dorsal). Las costillas forman la caja torácica, que alberga el corazón y los pulmones en su
interior, y la pelvis ayuda a proteger la vejiga, parte de los intestinos y, en las mujeres, los
órganos reproductores.
Los huesos están compuestos por un armazón proteico de colágeno, junto con un mineral
llamado fosfato cálcico, que confiere resistencia y dureza al armazón. Los huesos almacenan
calcio, un mineral que pueden liberar en el torrente sanguíneo cuando esta sustancia es
necesaria en otras partes del cuerpo. Las cantidades de algunas vitaminas y minerales que
ingerimos, sobre todo la vitamina D y el calcio, afectan directamente a la cantidad de calcio
que almacenamos en nuestros huesos.
Los huesos están compuestos por dos tipos de tejido óseo:
El hueso compacto (o hueso cortical) es la parte sólida, dura y más externa del hueso. Tiene
el aspecto del marfil y es sumamente resistente. Su interior está lleno de orificios y canales,
atravesados por vasos sanguíneos y nervios.
El hueso esponjoso, que, como indica su nombre, se parece a una esponja, y se encuentra
dentro del hueso compacto. Está formado por un entramado en forma de malla compuesto
por pequeños trozos de hueso llamados trabéculas óseas. Aquí es donde se encuentra la
médula ósea.
En este hueso blando, es donde se fabrican la mayoría de las células sanguíneas. La médula
ósea contiene células madre, que fabrican los glóbulos rojos de la sangre y las plaquetas, así
como algunos tipos de glóbulos blancos. Los glóbulos rojos transportan oxígeno a los tejidos
corporales, y las plaquetas contribuyen al proceso de coagulación cuando alguien se hace un
corte u otro tipo de herida. Los glóbulos blancos ayudan al cuerpo a luchar contra las
infecciones.
Los huesos se mantienen unidos a otros huesos a través de unas largas tiras fibrosas
llamadas ligamentos. El cartílago, una sustancia flexible y elástica que contienen las
articulaciones, sujeta los huesos y los protege en los puntos donde varios huesos friccionan
entre sí.4
HUESOS (breve descripción)
Tejido denso y vivo que compone el esqueleto de los humanos y los animales vertebrados.
Los huesos maduros están hechos de tres tipos de tejido: el tejido compacto (tejido exterior
y más duro de la mayoría de los huesos), el tejido canceloso (tejido esponjoso presente en la
parte interna de los huesos, que contiene la médula ósea) y el tejido subcondral (tejido liso
de las articulaciones).
El tejido canceloso, también llamado hueso esponjoso o hueso trabecular, se caracteriza por
su estructura esponjosa, porosa y alveolar, como un panal de abejas. Normalmente está
situado en las extremidades de los huesos largos.
Al tejido compacto también se le llama hueso duro, hueso compacto o hueso compacto
cortical.5
HUESOS (breve descripción)
4
(Larissa Hirsch, 2019)
5
(GreenFacts, s.f.)
Son la parte rígida del aparato locomotor, consiste en el sistema óseo y esqueleto, existiendo
aproximadamente unos 206 huesos del cuerpo humano, su crecimiento va desde el
nacimiento y están poco calcificados, la infancia y la adolescencia lugar al crecimiento casi
total de ellos. Por su forma se diferencias por tres tipos de huesos: Los huesos planos que
predominan longitud, existiendo una parte media alargada, la diáfisis que contiene una
cavidad en su interior, la cavidad medular que rodea el tejido compacto. 6
6
(Definición de Hueso., s.f.)
Los huesos largos soportan el peso y facilitan los movimientos
Los huesos largos, más largos que anchos, incluyen
el fémur (el hueso más largo del cuerpo), así como
huesos relativamente pequeños en los dedos de las
manos. La función de los huesos largos es soportar
el peso del cuerpo y facilitar los movimientos. Los
huesos largos se ubican principalmente en el
esqueleto apendicular e incluyen huesos en los
miembros inferiores (la tibia, el peroné, el fémur,
los metatarsianos y las falanges) y huesos en los
miembros superiores (el húmero, el radio, el
cúbito, los metacarpianos y las falanges).
Los huesos cortos tienen forma de cubo
Los huesos cortos tienen aproximadamente la
misma longitud que ancho. Los huesos cortos se
ubican en las articulaciones de la muñeca y el
tobillo y proporcionan estabilidad y permiten
algunos movimientos. Los huesos carpianos en la
muñeca (escafoides, hueso semilunar, piramidal,
hueso ganchoso, pisiforme, hueso grande,
trapezoide y trapecio) y los tarsianos en los tobillos
(calcáneo, astrágalo, navicular, cuboides,
cuneiforme lateral, cuneiforme intermedio y
cuneiforme medial) son ejemplos de huesos
cortos.
Los huesos irregulares tienen formas complejas
Los huesos irregulares varían en forma y estructura
y, por lo tanto, no caben en ninguna otra categoría
(planos, cortos, largos o sesamoideos). Con
frecuencia tienen una forma bastante compleja, que
ayuda a proteger órganos internos. Por ejemplo, las
vértebras, huesos irregulares de la columna
vertebral, protegen la médula espinal. Los huesos
irregulares de la pelvis (pubis, ilion e isquion)
protegen órganos de la cavidad pelviana.
Los huesos sesamoideos refuerzan tendones
Los huesos sesamoideos son huesos que están
incluidos en tendones. Estos pequeños huesos
redondos habitualmente se encuentran en los
tendones de las manos, rodillas y pies. La función
de los huesos sesamoideos es proteger los
tendones del estrés y el deterioro. La rótula,
comúnmente denominada patela, es un ejemplo
de hueso sesamoideo.7
CARACTERÍSTICAS DE LOS HUESOS
El ser humano está compuesto por muchas partes tanto externa como internamente.
Ejemplo: la cabeza, piel, aparato respiratorio, venas, músculos, células, etc. Cada
elemento cumple una función importante para el buen funcionamiento del cuerpo.
Por ello, a través de este artículo se explicará las características de los huesos.
Los huesos del ser humano son un total de 206, los cuales conjuntamente forman el
esqueleto o sistema esquelético. Ningún otro órgano es tan fuerte, duro y resistente
como los huesos; aunque unos puedan ser livianos comparados con otros, siguen
siendo duros
Es uno de órganos más importantes por todas las tareas que realiza. Principalmente,
es el soporte del cuerpo para aguantar su mismo peso, mantener el cuerpo rígido y
erguido. Sirve como blindaje para proteger órganos y extremidades de cualquier
impacto físico. Ejemplo, el cráneo protege el cerebro; el tórax, el corazón y los
pulmones y la pelvis, los órganos reproductores. La protección es una de las
características de los huesos más evidente. Los huesos componen el aparato
locomotor junto a los músculos, cartílagos y articulaciones por lo que tienen un papel
importante para el movimiento y el desplazamiento. Es un almacén en el que se
depositan múltiples minerales necesarios para los músculos y nervios, así como
grasas para dar energía. Además, producen células sanguíneas en su interior
(médula ósea). Características de los huesos Los huesos están formados por el tejido
óseo; es aquel que tiene una matriz extracelular mineralizada siendo esta la
responsable de dar sostén y protección. El calcio y el fosfato son los minerales que se
7
(visyblebody, s.f.)
hospedan en el tejido. Se caracteriza por ser dinámico y estar en constante
remodelación
A las estructuras celulares de los huesos se les llama células óseas las cuales están
agrupadas en 3 grupos por tener funciones, componentes y ubicación distinta.
Células osteoprogenitoras que se alojan en la parte externa e interna de los huesos y
algunas en el sistema microvascular. Tienen una apariencia llana, escamosa, pálida
y en su centro tienen un núcleo alargado y un poco ovalado. Los osteoblastos tienen
forma de cubos, producen proteínas, se encargan de desarrollar los huesos en la
adolescencia, regenerarlos si se rompen y mantenerlos en la etapa adulta. Las células
que se quedan en las lagunas óseas se llaman osteocitos. Nacen de los osteoblastos.8
CARACTERÍSTICAS DE LOS HUESOS
Son duros
Están formados por una substancia blanda llamada osteína y por una sustancia dura
formada por sales minerales de calcio y fósforo
Los huesos largos tienen en su parte media un canal central relleno de médula
amarilla, y las cabezas son esponjosas y están llenas de médula ósea roja. 9
ACCIDENTES DE LOS HUESOS
Los accidentes óseos son:
Ángulo: una esquina.
Apófisis: zona o proyección elevada.
Borde: contorno de un hueso plano o parte plana o reborde de una zona plana.
Cabeza: epífisis de un hueso largo separada del tallo por una parte más estrecha (o
cuello).
Cóndilo: protuberancia redondeada; encaja por lo general en una fosa de otro hueso,
formando una articulación.
Cuello: parte estrechada, por lo general en la base de una cabeza.
Carilla: superficie plana que forma una articulación con otra carilla o hueso plano.
Cuerpo: parte principal de un hueso.
Cresta: reborde moderadamente elevado; suele ser un punto de inserción muscular.
Epicóndilo: protuberancia próxima a un cóndilo; muchas veces da la impresión de
una “protuberancia en una protuberancia”; para inserción muscular.
Escotadura: depresión en forma de “V” en el borde de una zona plana.
Espina: similar a una cresta, pero más elevada; apófisis de punta aguda; para
inserciones musculares.
Fisura: agujero largo, como una hendidura, para los vasos y los nervios.
Foramen: agujero redondo para los vasos y nervios.
Fosa: depresión; recibe con frecuencia un hueso que se articula.
Línea: similar a una cresta, pero no tan elevada (suele ser bastante [Link]:
abertura en forma de tubo o canal.
8
(ESQUELETO HUMANO, s.f.)
9
(REYES, 2012)
Rama: parte curva de un hueso, como el cuerno de un [Link]: cavidad en el
interior de un hueso.
Surco: hendidura o depresión alargada.
Trocánter: prominencia grande para inserciones musculares (mayor que el tubérculo
o la tuberosidad).
Tuberosidad: prominencia, elevada, por lo general para inserciones musculares.
Tubérculo: tuberosidad pequeña.
La cantidad es muy variable, pero se pueden clasificar en: Depresiones y Elevaciones.
Depresiones:
Fisura: rasgadura en el hueso que tiene luz y no tiene fondo.
Surco: canal o rasgadura en el hueso que se proyecta y tiene fondo.
Canal: es un agujero que se proyecta en un H, distinto a conducto, porque conducto
es en hueso blando y canal es en superficies duras.
Fóvea: es un agujero pequeño, generalmente articular.
Fosa: amplia depresión ósea.
Seno: cavidad dentro de un H.
Celdilla: ceno pequeño, cavidad dentro de un hueso muy pequeña.
Antro: cavidad dentro de un hueso que tiene una entrada muy pequeña. Por ej.: la
entrada al antro mastoideo.
Foramen: es un agujero.
Foramina: agujero dentro de un agujero.
Elevaciones:
Línea: elevación ósea que se proyecta en un hueso.
Cresta: elevación ósea amplia que se proyecta en un hueso, más amplia que la línea
pero con características similares.
Tubérculo: elevación ósea pequeña de forma redondeada.
Protuberancia: elevación ósea más baja que un tubérculo, pero más ancha en
superficie.
Tuberosidad: elevación ósea amplia y rugosa. Más amplia que un tubérculo.
Trocánter: eminencia ósea amplia de forma cuadrilátera y rugosa.
Cóndilo: elevación ósea amplia, con forma redondeada, articular, una superficie de
forma ovoide.
Epicóndilo: superficie que se encuentra sobre el cóndilo.
Cabeza: es parecido a una pelota. En anatomía, una cabeza que está compuesta por
2/3 de una esfera. Es una zona articular.
Capítulum: similar a un cóndilo, pero más redondeado, aunque este término a
desaparecido.
Tróclea: elevación ósea en forma de corbata y tiene una funcionalidad parecida a una
polea.
Epitróclea: eminencia, elevación ósea que se encuentra sobre una tróclea.
Espina: elevación ósea que pincha.
Proceso: elevación ósea que se proyecta a través del hueso y se produce contracción
ósea y muscular.
Eminencia: elevación ósea lisa y baja.
Maléolo: elevación ósea, que parece un proceso y es articular.10
ACCIDENTES DE LOS HUESOS
Los accidentes óseos son marcas que pueden distinguirse en los huesos de los
animales vertebrados -incluyendo al ser humano- y que tienen importantes
funciones, no solo desde el punto de vista anatómico y fisiológico, sino también en
el contexto clínico. Estas marcas, que generalmente se describen como proyecciones,
depresiones o agujeros, resultan elementos indispensables para la identificación de
los huesos individuales y para determinar la ubicación de otras estructuras
corporales como los músculos, por ejemplo.
Además de servir para realizar la descripción detallada de las estructuras óseas y de
cómo es la relación o interacción de estas con los músculos, los ligamentos y otros
huesos, los accidentes óseos son utilizados por cirujanos, ortopedistas, radiólogos,
anatomistas, forenses y otros para determinar las relaciones anatómicas de los
huesos con los tejidos blandos.
Por ejemplo, en el ámbito clínico, el personal de asistencia médica utiliza
cotidianamente ciertos hitos óseos para ubicar sitios de inyecciones, localizar ciertos
tejidos blandos, ubicar los sitios para obtener imágenes médicas, etc
¿Para qué sirven los accidentes óseos?
– Permiten el deslizamiento de los huesos que participan en las articulaciones
móviles.
– Mantienen huesos en la posición en la que deben estar.
– Proveen soporte estructural para músculos y tejidos conectivos.
– Estabilizan y protegen nervios y vasos sanguíneos.
Los accidentes óseos se forman gracias a la naturaleza dinámica del tejido óseo, que
está en permanente remodelación durante la vida de un animal vertebrado.
Generalmente estas ‘marcas’ son reflejo de las fuerzas a las que son sometidas las
estructuras óseas y dan cuenta de la capacidad de adaptación que tiene este tejido,
bien sea que interactúe con otros huesos o tejidos de menor dureza.
Partes de un hueso
10
(NiccoFisc, s.f.)
Antes de describir los principales accidentes óseos que existen, es importante
comprender la estructura básica de un hueso y los diferentes nombres que reciben
sus partes, dado que son necesarios para la descripción de dichas marcas.
Si pensamos en un hueso largo, como el de la pierna, por ejemplo, decimos que este
está formado por cuatro partes:
La cabeza: también conocida como epífisis, corresponde a las porciones redondeadas
que se encuentran en ambos extremos del hueso.
El cuello: también llamado metáfisis, corresponde a la porción más ancha del hueso
y se encuentra después de la cabeza.
El cuerpo: conocido como diáfisis, es la parte central del hueso.
La superficie articular: es el área de un hueso en donde este entra en contacto
cercano con otro hueso (un hueso puede tener más de una superficie articular).
Accidentes óseos más comunes
Ángulo
Se trata de angulaciones óseas agudas que pueden servir como sitios de unión para
otros huesos o para tejidos blandos; a menudo son empleadas para descripciones
anatómicas precisas.
Ejemplos de ángulos como accidentes óseos son los ángulos de las escápulas
(ángulos superior, inferior y acromial) y del occipucio, que es región inferior de la
parte posterior de la cabeza (ángulos superiores, inferiores y laterales).
Apófisis
Es una zona de la superficie ósea que se caracteriza por tener mayor elevación o, en
otras palabras, es una protuberancia ósea articular, como las presentes en las
vértebras de la columna.
Cóndilo
Es una prominencia de gran tamaño, que generalmente otorga soporte estructural
para tejido cartilaginoso. Se trata de una protuberancia redondeada que encaja en
otro hueso como un rompecabezas, originando una articulación.
11
(Ayuntamiento de Orihuela, s.f.)
Tubérculo: Tuberosidad pequeña.
PLEXO: Redecilla o maraña, término general con el que se designa una redecilla de
vasos linfáticos, nervios o venas.12
ANTECEDENTES DE LOS HUESOS
Las lesiones de los huesos, articulaciones y músculos ocurren con frecuencia. Estas son
dolorosas pero raramente mortales; pero si son atendidas inadecuadamente pueden causar
problemas serios e incluso dejar incapacitada a la víctima.
Las principales lesiones que afectan a los huesos, tendones, ligamentos, músculos y
articulaciones son: fracturas, esguinces, luxaciones, calambres y desgarros.
A veces es difícil distinguir si una lesión es una fractura, una luxación, un esguince, o un
desgarro.
Cuando no este seguro acerca de cual es la lesión, trátela como si fuera una fractura.
FRACTURAS
Ocurre cuando un hueso se rompe total o parcialmente. Puede causarla una caída, un golpe
fuerte y, a veces un movimiento de torsión (contracción violenta de un músculo). La mayoría
de las veces se requiere una fuerza considerable para que un hueso se rompa, pero en niños
y ancianos los huesos son más frágiles, razón por la cual son más frecuentes las fracturas en
estas personas.
Estas lesiones solamente pueden poner la vida en peligro si van acompañadas de hemorragia
arterial o si comprometen el sistema nervioso, produciendo parálisis, como en las fracturas
de la columna vertebral.
Las fracturas pueden ser:
FRACTURA CERRADA:
Es aquella en la cual el hueso se rompe y la piel
permanece intacta.
FRACTURA ABIERTA:
Implica la presencia de una herida abierta y salida
del hueso fracturado al exterior.
Las fracturas además pueden ser:
MULTIPLE O CONMINUTA:
Cuando el hueso se rompe en varias fracciones,
denominadas esquirlas.
INCOMPLETA:
Fisura o un leño verde cuando la ruptura del hueso no es total.
LUXACIONES
12
(Nieves, 2020)
Las luxaciones generalmente son más obvias que las fracturas. Una luxación se observa
cuando un hueso se ha desplazado de su articulación. Este desplazamiento es causado,
generalmente, por una fuerza violenta que desgarra los
ligamentos que mantiene los huesos en su sitio.
Cuando un hueso se sale de su sitio, la articulación deja de
funcionar. El hueso desplazado a menudo produce
inflamación, una prominencia, o una depresión, que
normalmente no esta presente.
Las articulaciones más afectadas son: hombro, codo, cadera,
rodilla, tobillo, dedo pulgar, dedo grueso del pie y mandíbula.
En caso de accidente automovilístico es frecuente la luxación
de las vértebras cervicales.
ESGUINCES
Cuando una persona se tuerce una articulación, los tejidos (músculos y tendones) que están
bajo la piel, se lesionan.
La sangre y los fluidos se filtran a través de los vasos sanguíneos desgarrados y ocasionan
inflamación y dolor en el área de la lesión.
Un esguince serio puede incluir una fractura o luxación de los huesos de la articulación. Las
articulaciones que se lastiman con más facilidad son las que se encuentran en el tobillo, codo,
la rodilla, la muñeca y los dedos.
Es posible que la víctima no sienta mucho dolor y continúe sus actividades normalmente,
con esto se retarda la recuperación de la articulación y se puede producir una lesión mayor.
DESGARROS MUSCULARES
Un desgarro muscular ocurre cuando los músculos o tendones se estiran y se desgarran. Las
distensiones a menudo son causadas al levantar algo pesado o al forzar demasiado un
músculo. Generalmente afectan a los músculos del cuello, espalda, muslos o la parte
posterior de la pierna (la pantorrilla). Algunas distensiones pueden volver a ocurrir, sobre
todo las que ocurren en el cuello o espalda.
SEÑALES GENERALES
A menudo no es posible, determinar si se trata de una lesión en un musculo, hueso o
articulación; sin embargo, algunas señales pueden dar indicios. La determinación del tipo
de lesión y su gravedad, generalmente se hacen por medio de las radiografías.
ATENCION GENERAL
Si sospecha que hay lesión grave en un músculo, hueso o articulación INMOVILICE
(entablille), la parte lesionada, mientras la víctima es trasladada a un centro asistencial.
Para realizar la inmovilización del área lesionada, es necesario que usted tenga lo siguiente:
Férulas Rígidas: Tablas, Cartón, etc.
Férulas Blandas: Manta doblada o almohada.
Vendas triangulares o elementos para agarrar o sostener, como: tiras de tela, corbatas,
pañuelos.
CABESTRILLO:
Es un elemento fundamental para la inmovilización de los miembros superiores cuando
existe fractura, luxación o esguince. Además de inmovilizar, es muy útil para elevar la zona
lesionada disminuyendo la inflamación y el dolor. Generalmente se elaboran con tela o
venda.
Si no se dispone de vendas triangulares, se pueden improvisar cabestrillos diversos para
sostener una extremidad.
Doble el extremo inferior de la chaqueta o camisa del accidentado y sujételo a la tela con un
gancho.
Sujete la manga de la extremidad lesionada a la camisa.
Utilice una bufanda, correa o corbata para sostener la extremidad.
RECOMENDACIONES PARA EL TRATAMIENTO
AL INMOVILIZAR cualquier tipo de lesión que comprometa hueso, articulación o músculo,
tenga en cuenta las siguientes recomendaciones:
Retire a la víctima del lugar del accidente, si hay peligro.
Realice una valoración primaria de la víctima identificando si esta consciente o inconsciente,
si esta respirando y tiene pulso o esta sangrando abundantemente. Estas lesiones
generalmente ocasionan shock, como consecuencia del dolor y de la hemorragia que las
acompaña.
Realice la valoración secundaria e identifique el tipo de lesión para hacer la inmovilización.
Verifique si hay sensibilidad en el miembro lesionado, temperatura y coloración de la piel.
Si el calzado le impide revisar la temperatura y el color de la piel, limítese a comprobar la
sensibilidad.
Evite retirarle el calzado, al tratar de hacerlo se producen movimientos innecesarios que
pueden ocasionar más daño.
Si hay fractura abierta controle la hemorragia, cubra la herida sin hacer presión sobre ella,
luego haga la inmovilización y eleve el área lesionada. Si los métodos anteriores no logran
controlar la hemorragia, haga presión sobre la arteria braquial, ubicada en la cara interna
en el tercio medio del brazo o en la arteria femoral, en la ingle, según se trate de hemorragia
en brazo, antebrazo, mano o hemorragia en el muslo, pierna o pie.
Controle la Hemorragia ejerciendo presión a lo largo del hueso.
Coloque cuidadosamente un trozo de gasa sobre el hueso y sosténgala mediante una
almohadilla circular elaborada con una venda.
Fije la gasa con un vendaje sin hacer presión.
Inmovilice y eleve el área lesionada.
Si la hemorragia continúa haga presión en la arteria femoral.
Si la lesión esta acompañada de otras más graves, como dificultad respiratoria, quemaduras,
atiéndalas antes de inmovilizar.
Acolchone el material rígido, utilizando toallas, algodón o espuma, para evitar lesiones en
las articulaciones. Así mismo se deben proteger las prominencias óseas de rodillas, tobillos,
codos y las áreas expuestas a presión como la axila, el pliegue del codo y la región genital.
Al inmovilizar, sostengan el área lesionada por ambos lados del sitio de la lesión. No trate
de colocar el hueso en la posición original.
Coloque varias vendas triangulares dobladas en forma de corbata. Desplácelas utilizando los
arcos naturales debajo del tobillo, rodilla, cintura, cuello.
Coloque las férulas (tabla, cartones), de tal manera que abarquen las articulaciones que
están por encima y por debajo de la fractura. Ejemplo: Cuando sospeche fractura de codo,
inmovilice hombro y muñeca.
Ate las vendas firmemente. No agarre sobre el sitio de la fractura, los nudos deben quedar
hacia un mismo lado.
Vuelva a verificar si hay sensibilidad, la temperatura y la coloración de la piel.
Si el calzado le impide revisar la temperatura y el color de la piel, limítese a comprobar la
sensibilidad.
No de masaje, ni aplique ungüentos o pomadas.
De tratamiento para shock.
Llévela al centro Asistencial más cercano.
Atención a fracturas específicas:
Clavícula, brazo, antebrazo, mano, cadera, muslo, rodilla, pierna, pie, esguince y desgarre,
mandíbula, cráneo, columna vertebral, costillas.
ACCIDENTES DE LOS HUESOS
¿Cómo se rompen los huesos?
La mayoría de las fracturas en los niños se deben a caídas. Los niños también se pueden
romper huesos en accidentes o mientras hacen deporte.
¿Qué tipos de fracturas hay?
Entre los tipos de fracturas, se incluyen los siguientes:
Fractura en tallo verde: la rotura solo afecta a un lado del hueso
Fractura en rodete o en caña de bambú: el hueso se curva hacia afuera por un lado sin que
se rompa el otro lado del hueso
Fractura por arrancamiento: ocurre cuando un tendón o ligamento arranca un pequeño
fragmento del hueso al que está unido
Fractura del cartílago de crecimiento: la rotura ocurre en la parte por donde crece el hueso
en niños o adolescentes
Fractura por sobrecarga: se crea una minúscula grieta en el hueso
Fractura conminuta: el hueso se rompe en más de dos fragmentos
Fractura por compresión: tiene lugar un aplastamiento del hueso
¿Cuáles son los signos de una fractura?
Romperse un hueso siempre duele. También puede haber hinchazón y aparición de
moretones. Puede costar mucho mover y utilizar la parte del cuerpo lesionada.
A veces, la parte del cuerpo se ve torcida o distinta a cómo era antes de la lesión.
¿Qué hacen los médicos?
Los médicos piden radiografías si creen que un hueso puede estar roto.
¿Cómo se tratan las fracturas?
La mayoría de fracturas se tratan con escayolas, férulas o sujeciones ortopédicas. Esto
impide que el hueso roto se mueva mientras se cura. Hasta los huesos rotos que no tienen
los extremos alineados (lo que se llama fractura desplazada) se suelen soldar correctamente
con el tiempo.
A veces, hay que volver a alinear los huesos desplazados antes de poner la escayola, la férula
o la sujeción ortopédica. Esto se hace mediante un procedimiento llamado “reducción”. Esto
también se llama “colocación del hueso en su lugar”.
¿Cómo se curan los huesos?
En los primeros días que siguen a una fractura, el cuerpo forma un coágulo de sangre
alrededor del hueso roto para protegerlo y aportar las células necesarias para curarlo.
A continuación, se forma un área de tejido reparador alrededor del hueso roto. Esto se llama
callo, y vuelve a unir los extremos del hueso roto. Al principio el callo es blando y se va
volviendo más duro y más resistente a lo largo de las siguientes semanas.
Después de una fractura, se forma nuevo tejido óseo en las semanas y meses que siguen a la
fractura, pero la curación total del hueso puede tardar más tiempo
¿Cómo puedo ayudar a que el hueso se me cure?
Para ayudar a que el hueso se te cure bien: sigue una dieta saludable que incluya abundante
calcio y vitamina D cuida bien de tu escayola o férula descansa y/o haz los ejercicios que te
haya recomendado el médico
Con el tratamiento adecuado, las fracturas suelen curarse bien. Después de unos meses,
volverás a hacer todas las actividades que hacías antes de romperte el hueso.
CLASIFICACION DE LOS HUESOS
La clasificación de los huesos es un método práctico
para simplificar el estudio y entender mejor el
funcionamiento de estas estructuras anatómicas propias
de los vertebrados.
Los huesos son órganos rígidos que conforman el
esqueleto. Cumplen funciones mecánicas y de
protección, además de tener un papel fundamental en la
formación de células sanguíneas y sirven como sitio de
almacenamiento de minerales esenciales.
El conjunto formado por los huesos, músculos,
ligamentos y elementos amortiguadores, forma el
sistema esquelético locomotor, que garantiza el
movimiento, equilibrio, plasticidad y elasticidad del cuerpo. Todos los tipos de hueso se
distribuyen en el cuerpo sin un orden específico, más bien dando forma a un sistema
funcional y práctico.
Las células óseas se diferencian tempranamente en el feto, formando huesos primitivos que
quedan en su posición definitiva durante el primer trimestre de la gestación. Sin embargo,
dado que el individuo continúa aumentando de tamaño hasta alcanzar la adultez, los huesos
tienen la capacidad de alargarse a través de un proceso mediado por hormonas.
Independientemente de su tamaño y forma, todos los huesos están formados por un tipo de
tejido óseo que puede ser totalmente sólido (hueso compacto) o tener espacios huecos en
forma de esponja (hueso esponjoso o trabecular) o ambos.
Las células óseas tienen una característica particular que es la de remover y reemplazar el
tejido de los huesos durante toda la vida. Este proceso se conoce como remodelamiento óseo.
Así, en condiciones normales, el esqueleto completo de un adulto es reemplazado cada 10
años por medio de la actividad celular del hueso.
Para lograr la composición armónica del esqueleto existen varios tipos de hueso que se
diferencian tanto en tamaño y forma como en la distribución del tejido celular óseo.
Por lo tanto, reconocemos diferentes tipos de huesos dependiendo del sitio dónde se
encuentran ubicados.
Según su tamaño se clasifican en largos y cortos; según su forma en planos, sesamoideos e
irregulares; y según su estructura en compactos y esponjosos.
– Tipos de hueso según su tamaño
Largos
Los huesos largos son todos aquellos que son más altos que
anchos, independientemente de su tamaño. Algunos
ejemplos son el fémur, la tibia y la clavícula. Los huesos que
forman los dedos se consideran también largos ya que son
más altos que anchos.
Este tipo de huesos son esenciales para dar equilibrio al
cuerpo, aunque también forman parte de las articulaciones
proporcionando movimiento. Muchos de ellos soportan una
carga importante de peso, como los huesos de las piernas.
Durante la etapa de crecimiento se alargan por un proceso
mediado por la hormona del crecimiento que es secretada
por la glándula pituitaria, que se encuentra en el cerebro. Anatómicamente se distinguen
varias partes en el hueso largo, estas son:
– Epífisis: los extremos.
– Diáfisis: el cuerpo.
– Metáfisis: área de unión entre la epífisis y la diáfisis.
– Cartílago articular: es la porción de tejido blando que une dos huesos, formando una
articulación.
– Periostio: lámina externa que cubre el hueso, muy fibrosa y resistente
con alto contenido de vasos sanguíneos y terminaciones neurológicas.
– Endostio: superficie que recubre la parte interna del hueso.
– Arteria: denominada arteria nutricia, constituye el aporte sanguíneo
para las actividades metabólicas de las células óseas. Cada hueso tiene
una arteria que lo nutre.
– Cavidad medular: espacio que contiene un tejido rico en triglicéridos
y que constituye un importante reservorio energético.
Cortos
Se denominan huesos cortos a aquellos cuyas dimensiones, en altura y
ancho, son iguales o casi iguales, adoptando una forma cuboidea.
Proporcionan estabilidad, amortiguación y soporte al esqueleto, pero
no movilidad.
Ejemplos de estos son algunos huesos de la mano y el pie, específicamente los que forman
el carpo y el tarso.
– Tipos de hueso según su forma
Planos
Son aquellos que tienen forma aplanada y donde su
altura y extensión predominan sobre su espesor.
Su función principal es la de protección de órganos,
como las costillas, el esternón, los huesos de la pelvis y
los del cráneo. También proporcionan una superficie
suficiente para la inserción de algunos músculos.
Están compuestos principalmente por tejido óseo
esponjoso, el cual contiene la médula ósea que es el
órgano encargado de la formación de células
sanguíneas.
Por este contenido, rico en tejido medular, se prefieren
al momento de la realización de biopsias de médula
ósea o de extracción de ese material para transplante. Uno de los huesos más utilizados para
estos procedimientos es el isquion o hueso pélvico.
Sesamoideos
Son huesos de pequeño tamaño que se encuentran incrustados dentro
de un tendón o músculo.
Su función es la de actuar como polea, proporcionando una superficie
lisa sobre la cual las estructuras blandas, como los tendones, puedan
deslizarse sin encontrar fricciones.
Se encuentran presentes en varias ubicaciones, pero es fácil
evidenciarlos mediante radiografía, junto a la articulación del primer
dedo del pie. La calcificación de los huesos sesamoideos es
un hallazgo de importancia ya que indica que el paciente ha
llegado a la pubertad.
Irregulares
Los huesos irregulares son aquellos que, por tamaño o
forma, no entran en ninguna de las categorías anteriores.
Son de forma peculiar y cumplen diferentes funciones
dependiendo del sitio en el que se encuentren.
Las vértebras de la columna vertebral son un ejemplo de
huesos irregulares que se ocupan de proteger la médula
espinal; el hueso hioides, que se ubica en el cuello, es una
superficie de inserción para los músculos de la masticación
y deglución.
– Tipos de hueso según su estructura
La estructura del hueso se refiere al tipo de tejido que lo
conforma. Puede ser compacto o esponjoso. Estos tejidos están dispuestos en todos los
huesos del cuerpo en mayor o menor proporción, dependiendo de la forma y función de cada
uno.
Por lo tanto, los términos hueso compacto o hueso esponjoso se refieren específicamente a
la parte estructural interna de la anatomía de cada hueso y no a un tipo adicional a los
anteriormente descritos.
Hueso compacto
También llamado cortical, es un tejido fuerte, denso y duro que representa alrededor del
80% de la masa ósea total del cuerpo. Es muy resistente a la torsión y la compresión.
Está formado capas firmes de laminillas que se disponen en forma de columna, otorgando
la alta densidad característica de este tejido. Dentro del hueso compacto se encuentran las
células óseas más importantes, los osteocitos.
Está ubicado principalmente en el cuerpo de los huesos largos, diáfisis, y en la parte exterior
de los huesos planos. También existe tejido compacto en los huesos cortos dependiendo de
su ubicación.
Este tipo de tejido contiene los vasos nutricios del hueso, y
forma canalículos por donde las células óseas reciben su
suministro de sangre.
La actividad metabólica del hueso compacto es baja pero
tienen una gran capacidad para formar hueso nuevo, por
lo tanto es un tejido esencial cuando ocurren lesiones
como fracturas. Este proceso se conoce como
remodelamiento óseo.
Hueso esponjoso
Conocido también como trabecular, es un tipo de tejido muy poroso que se encuentra
ubicado en los extremos de los huesos largos, epífisis, en las vértebras y en el interior de los
huesos planos.
Está compuesto por trabéculas o tabiques duros que forman espacios vacíos, dentro de los
cuales se distribuye la médula ósea roja.
Durante el movimiento se ocupa de amortiguar la fuerza que recibe el hueso,
transmitiéndola hacia la superficie de tejido compacto, que es más resistente.
Dentro de este tejido, la médula ósea lleva a cabo la formación y liberación de células
sanguíneas hacia el torrente. Este proceso se denomina hematopoyesis.
Anatomía ósea
El hueso es la unidad anatómica principal del esqueleto. El cuerpo del adulto cuenta con 213
huesos. Están compuestos por un tejido especializado que contiene varios tipos de colágeno
y gran cantidad de calcio, lo que le aporta su rigidez característica.
Junto con los ligamentos y músculos forman el sistema esquelético, un aparato de soporte y
protección del cuerpo.
Los huesos contienen un tejido vivo llamado médula ósea, que se ocupa de la creación y
liberación de células sanguíneas a la circulación. Este proceso se denomina hematopoyesis.
La función principal de los huesos es servir de sostén para los tejidos blandos y proteger los
órganos y elementos vitales. Además de esto son sitios de almacenamiento de sales
minerales, como calcio y fosfato, por lo que cumplen un papel fundamental en el
mantenimiento del equilibrio del organismo.
En el hueso ocurre un complejo proceso de formación y reabsorción de masa ósea mediada
directamente por las células que se encuentran en su interior.
Las células formadoras de hueso se denominan osteoblastos y las que lo reabsorben son los
osteoclastos. Estas son células especializadas que tienen la capacidad de reconocer los
estados de estrés y traumatismo, haciendo posible la eliminación de tejido poco funcional y
la formación de nuevo hueso.
Durante el crecimiento, las células óseas se activan para elaborar tejido que alarga el hueso.
Esto sucede en una parte específica de los huesos la cual no se encuentra totalmente
solidificada durante la infancia y adolescencia.
La cintura pelviana es un anillo de huesos unidos a la columna vertebral que conecta los
huesos de los miembros inferiores con el esqueleto axial. La cintura pelviana consta de los
huesos de la cadera derecha y la izquierda. Cada hueso de la cadera es una fusión grande,
aplanada y de forma irregular de tres huesos: el ilion, el isquion y el pubis.
Pelvis femenina y
masculina. Las pelvis de las mujeres y los varones difieren en varios aspectos debido a las
adaptaciones de la maternidad en las mujeres.
El borde del estrecho pelviano en las mujeres es más ancho que en los varones.
El ángulo del arco pubiano es mayor en la pelvis femenina (más de 90 grados) que
en la pelvis masculina (menos de 90 grados).
La pelvis masculina es más profunda y tiene un estrecho pelviano inferior más
angosto que el de las mujeres.
Arcos del pie. Los arcos del pie están formados por
huesos que se interconectan y los ligamentos del pie.
Sirven como estructuras que absorben los golpes, y que
brindan apoyo al peso del cuerpo y distribuyen el estrés
en forma pareja al caminar.
Extremidades Superiores
Dado la división de los segmentos óseos que forman parte de las extremidades
superiores, tenemos: el húmero (2 huesos), el cúbito (o una) (2 huesos), el radio (2
huesos), los carpos (carpianos) (16 huesos), los metacarpos (o metacarpianos) (10
huesos) y las falanges (28 huesos).
Extremidades Inferiores
A partir del colectivo que integran las extremidades superiores, se encuentran
las siguientes estructuras esqueléticas: el fémur (2 huesos), el peroné (o fíbula) (2
huesos), la tibia (2 huesos), la rótula (o patela), los tarsos (teresianos) (14 huesos),
los metatarsos (o metatarsianos) (10 huesos) y las falanges (28 huesos).
Cintura Escapular (Cintura Torácica)
En este componente se integran la clavícula (2 huesos) y la escápula (u
omóplato) (2 huesos).
Cintura Pélvica
La cintura pélvica consta del hueso coxal (2 huesos).