Aquí y allá - Luis Ordaz
lE1n nuestros conventillos Y en las orillas ciudadanas armonizaban y desarmonizaban al mismo tiempo individuos de las más variadas nacionalidades con ambiciones y sueños -no siempre
sanas unas ni puros los otros-, que los convertían en seres complejos y desubicados. (... ) El inmigrante llegaba, vivía, y hasta moría pensando en volver a su tierra, lo confesase o no. El "tanito"
Cacerola de Babilonia, confesaba: "Solo me sonovenuto de la Italia, e solo me ne retorno cuando sea rico". Abundan los testimonios. Los originales de estos personajes se casaban aquí (la mayoría
había llegado joven, como se ha visto), o venían casados, pero daban hijos argentinos y se confundían en ellos las ansias de retornar con la nueva idea que les daba vueltas en la cabeza Y los
convencía y no los convencía del todo de que sus vidas estaban aquí y no allá.
Aquí era Argentina, Buenos Aires, una pieza de conventillo, una casucha de la orilla: allá era un pueblo de Italia, España o Turquía ...
El sentido de lo provisorio con que construían y socavaban, al mismo tiempo, su existencia, particularizaba su vivir intranquilo y anhelante. Se volvían ahorrativos, hasta ser miserables, en
procura de una situación económica que los despegara de la miseria que habían padecido O aún padecían. También estaban los fracasados o frustrados por propia incapacidad o por culpa del
medio que los cansaba o destruía. Eran ariscos, reservados, huraños, avaros, criaturas complejas, en perpetua reacción y por ello con una exterioridad escéptica, hosca y violenta, con relación al
común de las gentes. Eran personajes trágicos e imposibles de ser contenidos y conjugados, sin traiciones graves, dentro de las estructuras del sainete habitual. Así lo entendió Carlos Mauricio
Pacheco y lo demostró con el trazado de don Pietro en Los disfrazados, sainete estrenado en 1906, pero que aguardar a Armando Discépolo para que creara Y definiera la especie que, desde
Mateo, se conoce como "grotesco criollo".
(... ) Y si bien el sainete cumplió su misión al reflejar el aluvión inmigratorio y es hoy página de historia, el "grotesco criollo", por tratar de enmarcar un ámbito, pero también desentrañar los
conflictos de la personalidad, mantiene aún su vigencia, siempre talento del creador mediante.