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46. AGITACIÓN Y CONDUCTAS VIOLENTAS
Autores: Inés Andreu Borràs y Jorge Sendra López
Coordinadora: Amalia Guerrero Pedraza
CASM Benito Menni Sant Boi de Llobregat, Barcelona
PUNTOS CLAVE
• Frente a una agitación en la que desconozcamos la causa o no dispongamos
de suficiente información debemos considerar como primera opción una
causa orgánica subyacente.
• El examen inicial debe incluir constantes vitales, glicemia, oxígeno en sangre
y detección de tóxicos en orina.
• Se debe priorizar mantener la integridad física del paciente y el personal.
• Inicialmente en la intervención se aconseja realizar la desescalada verbal,
con modificación del ambiente y con estrategias dirigidas a promover la
colaboración del paciente.
• Es preferible el uso de medicaciones menos invasivas (orales o inhaladas)
frente al tratamiento intramuscular si la colaboración del paciente lo permite.
• Tras la evaluación y el tratamiento se debe reevaluar el nivel de sedación y
respuesta de forma regular.
• La contención mecánica debe usarse solo en los casos de riesgo de daño
inminente y debe ser retirada tan pronto como remita el cuadro de agitación.
• En el caso de agitaciones debidas a abstinencia de alcohol, es preferible el uso
de benzodiazepinas en vez de antipsicóticos. Pero si la causa de la agitación
es por intoxicación de alcohol es preferible tratar con antipsicóticos.
• Se desaconseja el uso de olanzapina intramuscular y benzodiazepinas
asociados por aumentar el riesgo de efectos secundarios (hipotensión,
bradicardia y depresión respiratoria).
• Los pacientes ancianos deben tratarse con dosis más bajas, normalmente
entre un cuarto y la mitad de las dosis habituales en adultos.
1. INTRODUCCIÓN
Entendemos por agitación psicomotriz un síndrome de etiología diversa que consiste en un
aumento de la actividad motora (inquietud, gesticulación, deambulación) con movimientos
automáticos o intencionales que en general carecen de un objetivo concreto.
En la práctica clínica es importante conocer la diferencia entre el paciente agitado y el
paciente agresivo. Este último presenta una dificultad en el control de impulsos y muestra
hostilidad y tendencia a la destrucción con riesgo de presentar auto y/o heteroagresividad. El
paciente agitado, en cambio, presenta una alteración de la psicomotricidad que no siempre
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va asociada a la aparición de comportamientos agresivos. Por lo tanto, es importante saber
que la agresión no es un síntoma principal de la agitación psicomotriz.
La agitación psicomotriz está considerada como una urgencia psiquiátrica y requiere una
respuesta rápida y coordinada del personal sanitario encaminada a evitar un incremento
de la ansiedad y prevenir un posible comportamiento violento por parte del paciente,
así como lesiones a él mismo (autolesivas), a otros pacientes o al equipo sanitario
(heterolesivas).
2. EVALUACIÓN
2.1. EVALUACIÓN CLÍNICA
La agitación psicomotriz puede ser la manifestación de diferentes trastornos, tanto
psiquiátricos como somáticos. Por este motivo, el primer paso a seguir ante un episodio
de agitación psicomotriz consistiría en realizar una adecuada evaluación que nos lleve a un
correcto diagnóstico etiológico. Sin olvidar que hay que mantener la integridad física del
paciente y del personal que le atiende. Para ello, se recomienda mantener una distancia
de seguridad prudencial con el paciente, preservando una vía de salida de fácil acceso y
realizando la entrevista en un lugar tranquilo, sin sobreestimulación externa, alejado de otros
pacientes y sobre todo, donde no existan instrumentos que puedan utilizarse como armas.
Debemos solicitar la colaboración de auxiliares, personal de seguridad o policía antes de
empezar la exploración psicopatológica si sospechamos una posible agitación por parte
del paciente. Existen una serie de factores predictores de auto/heteroagresividad o riesgo
inminente de agitación psicomotriz:
• Aumento creciente de la actividad motora.
• Presencia de gestos y actitudes violentas: amenazas verbales, gritos o exhibición de
violencia sobre objetos…
• Sospecha de consumo de tóxicos.
• Antecedentes de conducta violenta previa.
• Presencia de clínica alucinatoria.
A continuación se debe valorar la presencia de síntomas somáticos de riesgo vital,
por lo que se aconseja la toma de constantes, glicemia, nivel de oxígeno en sangre y
observar si existe alteración de la conciencia y/o presencia de alucinaciones visuales,
que orienten a una patología orgánica. En la medida de lo posible, tiene que llevarse
a cabo una exploración general del paciente a nivel somático junto con una valoración
neurológica y, si los medios y la colaboración del paciente nos lo permiten, la realización
de una analítica de sangre y de tóxicos en orina. Para poder realizar la filiación etiológica
del cuadro es necesario, además, recoger la máxima información posible del paciente,
familiares o acompañantes. Preguntando por los antecedentes médicos y psiquiátricos,
medicaciones previas y consumo de tóxicos.
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2.2. EVALUACIÓN SISTEMATIZADA
Existen diferentes escalas que han sido utilizadas para evaluar la agitación de los pacientes.
Entre ellas destacamos:
• Agitation Severity Scale (ASS).
• Behavioural Activity Rating Scale (BARS).
• Brief Agitation Measure (BAM).
• Clinical Global Impression Scale for Aggression (CGI-A).
• Cohen-Mansfield Agitation Inventory (CMAI).
• Overt Aggression Scale (OAS).
• Overt Agitation Severity Scale (OASS).
• Positive and Negative Syndrome Scale Excited Component (PANSS-EC).
• Staff Observation Aggression Scale (SOAS).
• Broset Violence Checklist (BVC).
• The Historical, Clinical, Risk Management-20 (HCR-20).
• The McNiel-Binder Violence Screening Checklist (VSC).
3. ETIOLOGÍA
3.1. AGITACIÓN DE ETIOLOGÍA ORGÁNICA
Suele tratarse de un cuadro de inicio agudo o subagudo en un paciente (frecuentemente
de edad avanzada), habitualmente sin historia psiquiátrica previa (tabla 1). Dentro de este
grupo destacaría el delirium o síndrome confusional agudo, que suele caracterizarse por
alteraciones de la conducta junto con:
• Alteración de la consciencia.
• Desorientación temporo-espacial.
• Confusión mental.
• Discurso incoherente.
• Dificultad para la marcha.
• Hiperexcitabilidad muscular.
Es habitual que el síndrome confusional agudo se asocie a otros síntomas como alucinaciones
visuales, actividad ocupacional e ideación delirante (habitualmente de perjuicio). Un signo
característico de los cuadros de etiología orgánica es la fluctuación a lo largo del día con
agitación o empeoramiento de los síntomas durante la noche. Pueden presentar alteraciones
tanto en la exploración física (fiebre, taquicardia, sudoración, focalidad neurológica…) como
en las exploraciones complementarias.
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Tabla 1. Causas de agitación orgánica
Enfermedades Intoxicaciones Síndromes de abstinencia
• Alteraciones de electrolitos •A lcohol • Alcohol (delirium tremens)
• Hipoglucemia • Estimulantes (cocaína, • Benzodiazepinas
• Endocrinopatías anfetaminas y otros) • Opiáceos
• Infecciones sistémicas y/o del SNC • Cannabis • Otros
• Ciertas anemias • Neurolépticos
• Insuficiencia respiratoria • Benzodiazepinas
• Insuficiencia cardiaca • Anticolinérgicos
• Insuficiencia hepática
(encefalopatía hepática)
• Insuficiencia renal (encefalopatía
urémica)
• Traumatismos craneoencefálicos y
politraumatismos
• Estados posoperatorios
• Crisis parciales
• Estados posictales
• Tumores intracraneales o
diseminados
• Demencia
• Fármacos: levodopa, digital,
cimetidina, ranitidina, anticolinérgicos,
antihistamínicos, antiepilépticos,
corticoides, benzodiazepinas,
neurolépticos sedantes
SNC: sistema nervioso central.
3.2. AGITACIÓN DE ETIOLOGÍA PSIQUIÁTRICA
Habitualmente el paciente tiene antecedentes psiquiátricos previos y presenta clínica característica
de alguna patología psiquiátrica, por ejemplo, alucinaciones auditivas, ideación delirante de
perjuicio o megalomaníaca, alteraciones de la afectividad (disforia, euforia), hostilidad o agresividad,
discurso vociferante, verborreico o disgregado (tabla 2). En este caso, no existen alteraciones en el
nivel de conciencia ni en la orientación y normalmente el cuadro no suele fluctuar.
Tabla 2. Causas de agitación no orgánica
Psiquiátrica
Psicótica: No psicótica:
•E
squizofrenia y T. esquizoafectivo. • Crisis de angustia.
•E
pisodio maníaco. • Trastornos de la personalidad.
•E
pisodio depresivo: en casos de depresión • Alteración de conducta en pacientes con
agitada que suele ser más frecuente en retraso mental o demencia (distinguir del
ancianos y niños. delirium superpuesto a la demencia).
•T
rastorno delirante (paranoia).
No psiquiátrica
Situación desencadenada por un estresor agudo como por ejemplo reacciones de duelo, situaciones
catastróficas (inundaciones, incendios, violaciones…) y situaciones de desconexiones ambientales (UCI…).
UCI: unidad de cuidados intensivos.
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3.3. OTROS TIPOS DE AGITACIÓN
Puede existir una etiología mixta cuando se combina enfermedad psiquiátrica con orgánica,
generalmente como consecuencia de intoxicaciones etílicas y/o por otros tóxicos.
Tanto los pacientes afectos de demencia como de retraso mental es frecuente que presenten
episodios de agitación psicomotriz como respuesta a un malestar subjetivo como dolor,
fiebre, estreñimiento o cualquier otro síntoma que les genere molestias.
Otra situación que tiene que tenerse en cuenta por la posibilidad de confusión con un cuadro
de agitación son los pacientes que llegan acompañados por las fuerzas de orden público en
contexto de conductas delictivas. En estos casos también hay que descartar psicopatología
y por supuesto organicidad asociada.
Se puede consultar en el siguiente enlace un resumen de las causas de los cuadros de agitación.
4. INTERVENCIONES NO FARMACOLÓGICAS
Recientemente desde el proyecto BETA (American Association for Emergency Psychiatry)
se indican diez consejos de actuación:
1. Respetar el espacio personal.
2. No ser provocativo.
3. Establecer contacto verbal.
4. Ser conciso.
5. Identificar deseos y sentimientos del paciente.
6. Escuchar con atención lo que está diciendo el paciente.
7. Comunicar que se está de acuerdo en que no están de acuerdo.
8. Establecer claramente los límites y las consecuencias legales de sobrepasarlos.
9. Proponer alternativas a la agresividad.
Además de las medidas de seguridad y de los cambios ambientales descritos existen técnicas de
intervención como la desescalada verbal. Descrita por Stevenson y Otto (1998), consiste en un
proceso complejo e interactivo encaminado a calmar al paciente (el interlocutor escucha lo que
el paciente quiere, encuentra una manera de responder que valide la posición del paciente, y a
continuación anuncia lo que desea que el paciente realice: sentarse, aceptar la medicación, etc.).
En el siguiente enlace se muestra una intervención de estas características.
5. INTERVENCIÓN FARMACOLÓGICA
Los fármacos a utilizar dependen de la etiología del cuadro.
5.1. AGITACIÓN DE ETIOLOGÍA ORGÁNICA
En este caso lo más importante es el tratamiento de la causa orgánica subyacente (tabla 3).
El tratamiento específico debe ir acompañado de medidas de sostén tales como el control
de constantes vitales, mantenimiento de la vía aérea e hidratación.
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5.1.1. Antipsicóticos típicos
Se pueden administrar dosis bajas de antipsicóticos típicos preferiblemente por vía oral
(en caso de no ser posible se pasará a la administración intramuscular). Deben extremarse
las precauciones por los riesgos que supone administrar a un paciente médicamente grave
un depresor del sistema nervioso central. Además pueden aparecer efectos adversos
como los síntomas extrapiramidales (SEP), especialmente con antipsicóticos de alta
potencia o favorecer la aparición de crisis comiciales al disminuir el umbral convulsivo
(especialmente los antipsicóticos de baja potencia). Por ello, deben evitarse en el caso
de delirium tremens, abstinencia a benzodiazepinas y agitaciones de origen comicial.
El antipsicótico clásicamente utilizado es el haloperidol; la dosis recomendada sería de
5 mg intramuscular (im); el inicio de acción es a los 30-60 minutos y tiene una vida
media de eliminación de 12-36 horas; pudiéndose repetir la administración a los 30-45
minutos. Aunque se han llegado a usar dosis elevadas de haloperidol para el control
de la agitación, actualmente se considera que el rango terapéutico está entre 10-20
mg/d. Su marcado perfil de efectos secundarios en forma de síntomas extrapiramidales
(distonías y parkinsonismo, especialmente en jóvenes varones) puede precisar asociar
agentes anticolinérgicos por lo que hay que monitorizar y revalorar el tratamiento en
estos casos. Todos los antipsicóticos típicos pueden aumentar el intervalo QT corregido
(QTc) y aunque el haloperidol no se asocia especialmente al alargamiento del QTc hay
algunos casos descritos de arritmia.
Como antipsicóticos de baja potencia destacan la levomepromacina (a dosis de 25-50 mg
im) y la clorpromacina (25 mg im). Estos dos fármacos, de perfil más sedante, presentan
también efectos adversos como riesgo de hipotensión y aspiración. Además por su efecto
sedante y anticolinérgico pueden aumentar la confusión.
5.1.2. Antipsicóticos atípicos
No hay estudios controlados que examinen la eficacia de los antipsicóticos atípicos en
pacientes con patología orgánica grave, en paciente intoxicados y en agitaciones graves.
Aunque un estudio naturalístico con ziprasidona im indica eficacia y tolerabilidad en el
tratamiento de poblaciones complejas.
5.1.3. Benzodiazepinas
Las benzodiazepinas, al ser fármacos depresores del sistema nervioso central (SNC),
deberían evitarse en la mayoría de las agitaciones orgánicas ya que pueden aumentar la
confusión. Únicamente son de elección en el delirium tremens, en el síndrome de abstinencia
a benzodiazepinas u opiáceos, en los cuadros de origen comicial y en algunos tipos de
intoxicaciones con estimulantes (cocaína, anfetaminas...). En el caso de intoxicaciones
alcohólicas agitadas no se recomienda su uso por el riesgo de depresión del SNC.
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Tabla 3. Tratamiento de la agitación orgánica
Fármaco Dosis Indicaciones Efectos adversos
Haloperidol • 5-20 mg/día vo (gotas) Repetir cada • SEP
• 1 ampolla 5 mg im 30-45 min • Umbral convulsivo
• (hasta 100 mg/día im)
Levomepromazina • 25 mg en vo Repetir cada 4 h • Anticolinérgicos
• 1 ampolla 25 mg im • Sedación, umbral
convulsivo
Clorpromazina • 25 mg en vo Repetir cada 4 h • Anticolinérgicos
• 1 ampolla 25 mg im • Sedación, umbral
convulsivo
Risperidona • 0,5-2 mg vo (gotas o flas) Repetir cada 2-4 h • SEP
Olanzapina • 5-10 mg vo Repetir cada 2-4 h • Anticolinérgicos
• 1 ampolla 10 mg im • Sedación menos
intensa
Ziprasidona • 10-20 mg im Repetir 10 mg cada 2 h • Alarga el QT
Dosis máx: 40 mg/día • Escasa sedación
Benzodiazepinas • Lorazepam 1-2 mg vo •P
oco indicadas, • Depresión SNC
• Diazepam 5-10 mg vo salvo en caso de: • Confusión
• Clonazepam 0,5-2 mg vo - Delirium tremens • (la absorción im es
• Clorazepato 25-50 mg im - Abstinencia a errática)
benzodiazepinas
- Intoxicación por
estimulantes
vo: vía oral; im: vía intramuscular; SEP: síntomas extrapiramidales; SNC: sistema nervioso central.
5.2. AGITACIÓN SIN SÍNTOMAS PSICÓTICOS
La administración de benzodiazepinas vía oral puede resolver el cuadro en las formas leves
o moderadas. Las benzodiazepinas por vía intramuscular se absorben de forma errática,
por lo tanto no es la mejor forma para su administración. La vía intravenosa debe reservarse
a situaciones que sea posible una vigilancia médica continua del paciente ya que existe el
riesgo de provocar una depresión respiratoria.
Clonazepam es una benzodiazepina de alta potencia y una vida media de eliminación larga
(20-80 horas) con una completa pero inconsistente absorción intramuscular. El pico de
absorción oral es más rápido que la vía intramuscular. Por lo que parece tener una eficacia
limitada en el tratamiento de la agitación vía intramuscular. Otras benzodiazepinas (diazepam,
clorazepam, midazolam y flunitracepam), según diferentes estudios parecen tener eficacia
tranquilizante similar al haloperidol; aunque la absorción del diazepam y el clorazepam se
describe como errática y con metabolitos de media vida larga. Midazolam im en un rango de
dosis de 2,5-15 mg tiene una absorción y un inicio de acción rápido (15 minutos) aunque la
duración del efecto es corto (1-2 horas).
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5.3. AGITACIÓN CON SÍNTOMAS PSICÓTICOS
El tratamiento de elección de la agitación con síntomas psicóticos son los antipsicóticos
(tabla 4). Pero en el caso de que no se controlen los síntomas se aconseja la asociación con
benzodiazepinas (excepto si se ha usado olanzapina) antes que aumentar la dosis del mismo
antipsicótico o añadir otro antipsicótico.
5.3.1. Antipsicóticos típicos
El haloperidol im ha sido el antipsicótico típico más ampliamente utilizado en el tratamiento
de los episodios de agitación. Sus características se han descrito anteriormente. Los
antipsicóticos más sedativos como clorpromacina y levomepromazina han quedado más
relegados por su menor potencia antipsicótica y su perfil de efectos secundarios, aunque
son también eficaces en el control de los cuadros de agitación.
En los últimos años ha comenzado a comercializarse el primer fármaco para la agitación
por vía inhalada, la loxapina, neuroléptico típico que ha mostrado buena tolerancia y
eficacia a dosis de 5-10 mg para las agitaciones en casos de esquizofrenia y el trastorno
bipolar (no recomendándose dosis superiores a una inhalación de 10 mg/día). El pico
plasmático se alcanza al cabo de 2 minutos y el inicio de acción se presenta a los 10
minutos después de la administración. Si bien el fármaco es eficaz para controlar la
agitación, cabe destacar que para la utilización de esta presentación se necesita un grado
de cooperación por parte del paciente y que, dado que puede provocar broncoespasmo,
está contraindicada su utilización en pacientes afectos de asma, enfisema o enfermedad
pulmonar obstructiva crónica (EPOC), por lo que se recomienda monitorizar al paciente
tras su administración. Su efecto adverso más frecuente, a pesar de no ser grave, es la
disgeusia.
El zuclopentixol acufase (vía im) presenta una liberación retardada durante los 3 días
siguientes a la inyección. Permite controlar agitaciones mantenidas, principalmente
maníacas o psicóticas sin tener que administrar medicación de forma repetida. Su lento
inicio de acción puede obligar a utilizar otros fármacos durante las primeras horas.
Normalmente se utiliza a dosis de 50-150 mg. En un estudio de 2002 de Taymeeyapradit
et al, en el que lo compara con haloperidol, no se encuentran diferencias significativas
en reducción de la agresión basada en la escala BPRS, aunque el grupo tratado con
zuclopentixol requirió menos administraciones im.
5.3.2. Antipsicóticos atípicos
Los antipsicóticos atípicos aportan un franco beneficio en el manejo de la agitación
dado que producen menos efectos extrapiramidales que los antipsicóticos clásicos. Es
preferible intentar la vía oral si es posible, para ello las formulaciones bucodispersables
(olanzapina y risperidona) y en solución (risperidona) pueden ser una opción que evite
la vía im.
Las formulaciones im de los antipsicóticos atípicos (olanzapina, ziprasidona y aripiprazol)
parecen aportar similares efectos en el control de la agitación. Están aprobados por la
Food and Drug Administration (FDA) para el control de la agitación en esquizofrenia
(aripiprazol, olanzapina y ziprasidona) y para el trastorno bipolar en fase maníaca
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(olanzapina y aripiprazol) y están recomendados por delante de los antipsicóticos típicos
en las guías farmacológicas.
En un reciente metaanálisis de Kishi et al del 2015, que compara la eficacia de olanzapina
im con haloperidol im, no se encontraron diferencias significativas en la puntuación de las
escalas PANSS-EC a las dos horas de administración del fármaco. Sin embargo, la olanzapina
im se asoció con una incidencia menor de efectos secundarios (anticolinérgicos, acatisia,
extrapiramidalismo y distonía). La olanzapina im tiene una respuesta dosis dependiente
en el control de la agitación y parece superior al haloperidol en el rango alto de dosis.
No se aconseja su uso en asociación con benzodiazepinas y tampoco en asociación con
otros fármacos depresores del SNC por riesgo de depresión respiratoria, hipotensión
y bradicardia. Actualmente es el antipsicótico atípico im con resultados más robustos
de eficacia en el tratamiento de la agitación aunque se han reportado casos de efectos
adversos graves por lo que se aconseja solo en monoterapia y evitar siempre su uso en
intoxicaciones de alcohol o por otros depresores.
La ziprasidona im ha demostrado también eficacia en cuadros de agitación en dosis de
10-20 mg con eficacia dosis-dependiente (mayor con 20 mg). Los estudios publicados
indican una mejor tolerancia que el haloperidol (menos SEP) y que puede realizarse el
paso a ziprasidona oral con escasos efectos adversos. Se ha asociado la ziprasidona con
incremento del intervalo QTc (más que haloperidol, olanzapina, risperidona), por lo que
no se recomienda en condiciones asociadas a QTc alargado.
Diferentes estudios que comparan aripiprazol im con haloperidol im indican eficacia en el
tratamiento de la agitación en pacientes con esquizofrenia y trastorno bipolar.
No existe presentación im de risperidona ni de quetiapina pero los estudios indican que las
formulaciones orales son eficaces en el control de síntomas de agitación en los pacientes
que aceptan la vía oral. La asociación de risperidona y lorazepam oral ha sido eficaz en
dos estudios clínicos, por lo que puede ser una asociación útil en la práctica clínica.
5.3.3. Benzodiazepinas y asociaciones
En el caso de que las agitaciones sean leves o no se puedan utilizar neurolépticos
también se pueden emplear benzodiazepinas como por ejemplo diazepam, lorazepam
o clorazepam. En caso de agitaciones graves el uso de haloperidol asociado a diazepam
5-10 mg oral o im o con clorazepam 20-50 mg im se ha mostrado eficaz. Los estudios
indican que la asociación de haloperidol y benzodiazepinas aporta ventajas como inicio
de acción más rápida y menos tiempo de sujección física, menos dosis de antipsicóticos
y menor incidencia de SEP. Aunque en la mayoría de estudios la combinación estudiada
es haloperidol im y lorazepam im (no disponible en España).
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Tabla 4. Tratamiento de la agitación psiquiátrica
Cuadros leves o moderados
Fármaco Dosis Comentarios
Midazolam 2,5-15 mg im Corta duración
Diazepam 5-10 mg vo o im Absorción im errática
Vida media corta (indicada
Lorazepam 2-5 mg vo
especialmente en ancianos)
Absorción im completa
Clonazepam 0,5-2 mg vo o im
aunque inconsistente
Clorazepato dipotásico 20-50 mg vo o im Dosis máx.: 100 mg/8 h
Solo vo
Risperidona 1-4 mg vo
Dosis máx.: 16 mg/día
Olanzapina 5-20 mg vo Dosis máx.: 30 mg/día
Loxapina 5-10 mg vía inhalada Dosis máx.: 10 mg/día
Cuadros severos
Fármaco Dosis Comentarios
Repetir 2ª inyec: 2 horas
1 ampolla de 10 mg im
Olanzapina 3ª inyec: 4 horas
Dosis inicial: 5-10 mg
Dosis máxima 30 mg/día
1 ampolla de 20 mg
2ª inyección a las 2 horas
Ziprasidona Dosis inicial: 10 mg
Dosis máxima 40 mg/día
(20 mg en algunos pacientes)
1 ampolla de 9,75 mg 2ª inyección a las 2 horas
Aripiprazol
Dosis inicial: 9,75 mg Máx.: 3 inyecciones en 24 h
Dosis: 50-150 mg/48-72 h
Zuclopentixol acufase 1 ampolla contiene 50 mg
Se puede repetir en 3 días
Haloperidol + clorazepam 1 amp. 5 mg + 1 amp. 25-50 mg
Haloperidol repetible
cada 30-45 min.
Haloperidol + clonazepam 1 amp. 5 mg + 1 amp. 1 mg
vo: vía oral; im: vía intramuscular; amp: ampolla.
6. CONTENCIÓN MECÁNICA
Esta medida es necesaria en primer lugar si el paciente presenta un peligro para sí mismo y
para otras personas. De manera periódica se deberá comprobar su estado para garantizar su
comodidad y seguridad ya que en ocasiones, el uso de la contención exclusivamente mecánica
puede causar más daño orgánico y originar complicaciones, incluyendo la hipertermia y
rabdomiolisis. Para prevenir esta última complicación, será necesaria la correcta hidratación
del paciente. Si la contención es prolongada, se deberá administrar heparina subcutánea para
prevenir la trombosis venosa profunda. Habitualmente la contención mecánica se asocia a la
contención química.
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BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA
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