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Ari 102 2010

Este documento analiza la necesidad de desarrollar un sistema nacional de ciberseguridad en España que gestione los riesgos que amenazan el funcionamiento del ciberespacio. Explica que las relaciones sociales, económicas y culturales dependen cada vez más de las tecnologías de la información, pero también conllevan nuevos riesgos. Propone una definición de ciberespacio y ciberseguridad, y analiza los principales riesgos y amenazas, como ataques patrocinados por estados y el crimen organizado.

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Este documento analiza la necesidad de desarrollar un sistema nacional de ciberseguridad en España que gestione los riesgos que amenazan el funcionamiento del ciberespacio. Explica que las relaciones sociales, económicas y culturales dependen cada vez más de las tecnologías de la información, pero también conllevan nuevos riesgos. Propone una definición de ciberespacio y ciberseguridad, y analiza los principales riesgos y amenazas, como ataques patrocinados por estados y el crimen organizado.

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Area: Seguridad y Defensa

ARI 101/2010
Date: 18/06/2010

Ciberseguridad en España:
una propuesta para su gestión
Enrique Fojón Chamorro y Ángel F. Sanz Villalba *

Tema: Las relaciones sociales, económicas y culturales dependen, cada vez más, de las
tecnologías e infraestructuras de la información y comunicación (ciberespacio), haciendo
necesario articular un sistema nacional de seguridad (ciberseguridad) que gestione los
riesgos que amenazan su funcionamiento.

Resumen: Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han coadyuvado


al bienestar y progreso de las sociedades de forma que gran parte de las relaciones
públicas y privadas dependen de estas tecnologías. Con el tiempo y la evolución de las
TIC, han aparecido riesgos que hacen necesario gestionar su seguridad. Inicialmente, la
ciberseguridad se ocupó de proteger la información (Information Security) de una manera
reactiva, pero posteriormente ha evolucionado hacia una posición proactiva que identifica
y gestiona los riesgos que amenazan el ciberespacio (Information Assurance). Este ARI
realiza una aproximación a los conceptos de ciberespacio y ciberseguridad, a los riesgos
y amenazas conocidos, a la gestión existente en España y a la necesidad de desarrollar
un sistema nacional de ciberseguridad que fomente la integración de todos los actores e
instrumentos, públicos o privados, para aprovechar las oportunidades de las nuevas
tecnologías y hacer frente a los retos que presentan.

Análisis:

Introducción a los conceptos de ciberespacio y ciberseguridad


Los términos ciberespacio y ciberseguridad gozan ya de un uso generalizado por amplios
sectores de nuestra sociedad. Sin embargo, antes de abordar un análisis del estado de la
ciberseguridad en España y de proponer una aproximación a su gestión, es
imprescindible alcanzar una definición del concepto de ciberespacio de manera que todos
los individuos afectados por el mismo sean conscientes de sus implicaciones sociales,
económicas y culturales. Una vez descrito el concepto de Ciberespacio, será inmediato
comprender el concepto, y la necesidad, de Ciberseguridad.

Ciberespacio en un concepto que se emplea dentro de la comunidad de las TIC y se


refiere al conjunto de medios físicos y lógicos que conforman las infraestructuras de los
sistemas de comunicaciones e informáticos. Para alcanzar una definición de ciberespacio
que permita comprender las implicaciones referidas más arriba, será útil recurrir al

*
Enrique Fojón Chamorro, ingeniero superior en informática; y Ángel F. Sanz Villalba,
ingeniero de telecomunicación

1
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Date: 18/06/2010

concepto de servicio, entendido como la prestación que recibe un usuario o consumidor


por parte de un proveedor.

Podemos identificar relaciones proveedor-consumidor no sólo entre empresas y usuarios


domésticos, sino también entre empresas, administraciones públicas y ciudadanos y, por
supuesto, entre individuos. Estas relaciones han existido desde mucho antes de la
aparición de las TIC, a mediados del siglo XIX, con la invención del telégrafo y, por
supuesto, antes de su revolución a partir del descubrimiento y aplicación de las
propiedades de los materiales semiconductores que permitieron el nacimiento de la “era
digital”. Pero es a partir de ese momento, precisamente, cuando las TIC se convierten en
el catalizador de los servicios tradicionales que prestaban las empresas a sus clientes,
tanto de su extensión o capilaridad como de su eficiencia económica, al mismo tiempo
que permitían la aparición de nuevos servicios.

Por tanto, podemos definir el ciberespacio como el conjunto de medios y procedimientos


basados en las TIC y configurados para la prestación de servicios. La definición permite
comprender de inmediato que el ciberespacio es ya parte esencial de nuestras
sociedades, economías e, incluso, puede llegar a ser factor determinante de la evolución
de las culturas, o quizás de su convergencia. De ahí la importancia de proteger el
ciberespacio. Anteriormente, la ciberseguridad obedecía a un enfoque de protección de la
información (Information Security) donde solamente se trataba de proteger la información
a accesos, usos, revelaciones, interrupciones, modificaciones o destrucciones no
permitidas. En la actualidad, este enfoque está evolucionando hacia la gestión de riesgos
del ciberespacio (Information Assurance) donde la ciberseguridad consiste en la
aplicación de un proceso de análisis y gestión de los riesgos relacionados con el uso,
procesamiento, almacenamiento y transmisión de información o datos y los sistemas y
procesos usados basándose en los estándares internacionalmente aceptados.

Una de las razones para este nuevo enfoque es la caracterización del ciberespacio de
una determinada entidad como un sistema TIC que proporciona servicios, de manera que
la seguridad del sistema se consigue cuando éste se encuentra en un estado de riesgo
conocido y controlado. Realmente, ambos enfoques, information security e information
assurance, son diferentes pero complementarios, y con mucha frecuencia son utilizados
indistintamente de manera errónea. Resumiendo, la ciberseguridad debe formularse
proactivamente como un proceso continuo de análisis y gestión de los riesgos asociados
al ciberespacio.

Estado de riesgo del ciberespacio


El temor a las catastróficas consecuencias de un hipotético “ciber-Katrina” o a un “ciber-
11S” ha provocado que países como EEUU, Francia, el Reino Unido, Israel y Corea del
Sur, así como la ONU y la OTAN entre otras organizaciones internacionales, hayan
tomado conciencia de la importancia y necesidad de un ciberespacio seguro y, por ello,
han desarrollado o están desarrollando marcos normativos, planes y estrategias
específicos para la defensa del ciberespacio. En definitiva, han tomado la decisión de
gestionar la seguridad del ciberespacio bajo su responsabilidad de manera sistemática.

Por otro lado, China, Irán, Corea del Norte, Rusia y Pakistán han reconocido su interés
estratégico en el ciberespacio como vehículo para alcanzar posiciones de liderazgo
económico y político en sus áreas geográficas de influencia, y lo están concretando en la
definición de políticas y en la ejecución de grandes inversiones económicas destinadas a
recursos TIC y la formación de recursos humanos, con el objetivo de establecer “una

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defensa beligerante” de su ciberespacio. Estos países, o al menos sus territorios, han


sido identificados como el origen de la mayoría de las acciones agresivas acontecidas en
el ciberespacio durante los últimos años. La continua y acelerada evolución de las TIC ha
propiciado que los ataques sean cada vez más sofisticados, dando lugar a un
ciberespacio cada vez más hostil, obligando a los gestores de la ciberseguridad a
disponer de medios técnicos y humanos vanguardistas para poder hacer frente a las
amenazas y sus posibles impactos.

Después de identificar y valorar los activos que han de protegerse, deben detectarse las
posibles amenazas, las cuales tienen una naturaleza heterogénea y un alto grado de
innovación. Las amenazas sobre el ciberespacio se concretan en ciberataques que
pueden ser clasificados, en función de su autoría e impacto, según las siguientes
categorías:

• Ataques patrocinados por Estados. Los conflictos del mundo físico o real tienen su
continuación en el mundo virtual del ciberespacio. En los últimos años se han
detectado ciber-ataques contra las infraestructuras críticas de países o contra
objetivos muy concretos, pero igualmente estratégicos. Algunos ejemplos, ya
conocidos para gran parte de la opinión pública, son el ataque a parte del
ciberespacio de Estonia en 2007, que supuso la inutilización temporal de muchas de
las infraestructuras críticas del país báltico o los ciber-ataques sufridos por las redes
clasificadas del gobierno estadounidense a manos de atacantes con base en territorio
chino.
• Terrorismo, extremismo político e ideológico. Los terroristas y grupos extremistas
utilizan el ciberespacio para planificar sus acciones, publicitarlas y reclutar adeptos
para ejecutarlas. Estos grupos ya han reconocido la importancia estratégica y táctica
del ciberespacio para sus intereses.
• Ataques del crimen organizado. Las bandas del crimen organizado (ciber-gangs) han
comenzado a trasladar sus acciones al ciberespacio, explotando las posibilidades de
anonimato que éste ofrece. Este tipo de bandas tienen como objetivo la obtención de
información sensible para su posterior uso fraudulento y conseguir grandes beneficios
económicos. Según datos del FBI,1 en 2009 el impacto del cibercrimen por la acción
de bandas organizadas ocasionó una perdidas, tanto a empresas como a particulares
estadounidenses, por un valor superior a 560 millones de dólares.
• Ataques de perfil bajo. Este tipo de ataques son ejecutados, normalmente, por
personas con conocimientos TIC que les permiten llevar a cabo ciber-ataques de
naturaleza muy heterogénea y por motivación, fundamentalmente, personal.

Una reflexión rápida de los tipos de amenazas e impactos sobre los activos del
ciberespacio y de los servicios que dependen de él evidencia que las TIC, al mismo
tiempo que permiten disfrutar de más y mejores servicios en muchos ámbitos de nuestras
sociedades, también aumentan el riesgo de sufrir ataques sobre tales servicios, con el
agravante de que la extensión y popularización de las TIC difuminan las líneas de
defensa del bien a proteger. Con la misma facilidad que un ciudadano accede al
ciberespacio para gestionar desde su hogar sus cuentas bancarias, otro individuo puede
acceder a información “en red” sobre cómo romper la seguridad de ese servicio y
sustraer las claves privadas de aquél y suplantar su identidad.

1
http://www.ic3.gov/media/annualreport/2009_ic3report.pdf.

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La gestión de la ciberseguridad en España


Una vez conocido el ámbito global del ciberespacio y de sus amenazas, será fácil
comprender la dificultad de abordar su seguridad en una determinada parte del total del
conjunto. Hablar de ciberseguridad en una determinada nación requiere plantear, al
menos, dos dimensiones: la protección de bienes, activos, servicios, derechos y
libertades dependientes de la jurisdicción estatal, y la responsabilidad compartida con
otros Estados, bilateralmente o a través de organismos supranacionales, sobre la
ciberseguridad.

En otras palabras, la dificultad estriba en lograr que la agregación de soluciones parciales


aplicadas por los estados, aunque se haga de forma coordinada, resuelva los problemas
globales creados por unas tecnologías que derriban fronteras. El ciberespacio está en
continuo crecimiento y acelerada evolución, alcanzando una capilaridad tal que permite
sostener las relaciones y dependencias sociales, económicas y culturales, que son
fundamentales para el desarrollo y crecimiento de nuestro país.

Atendiendo a la primera dimensión del problema, es preciso identificar cuáles son los
activos dependientes del ciberespacio en España, qué regulación existe, cuáles son los
organismos con funciones y responsabilidades en la materia y quiénes son los
participantes. La defensa de nuestro ciberespacio abarca a todos los activos y actores
imaginables, pero debe centrarse, fundamentalmente, en la defensa de las
infraestructuras críticas, el tejido empresarial y las libertades y derechos individuales.

Las infraestructuras críticas de nuestro país se encuentran agrupadas en los siguientes


12 sectores: administración, alimentación, energía, espacio, sistema financiero y
tributario, agua, industria nuclear, industria química, instalaciones de investigación, salud,
transporte y tecnologías de la información y las comunicaciones. En cualquiera de estos
sectores, el grado de penetración del ciberespacio, tanto para la gestión interna como
para la provisión de servicios, alcanzó su grado crítico ya hace tiempo. Cualquier
contingencia que pudiese afectar a alguno de los activos pertenecientes a cualquiera de
los 12 sectores estratégicos podría comprometer la seguridad nacional.

En cuanto al tejido empresarial español, la gran mayoría de las grandes empresas


disponen de una organización interna suficientemente madura que les permite
implementar las actividades y medidas que se enmarcan dentro de las prácticas de
information security e information assurance. En el caso de las pequeñas y medianas
empresas y autónomos (el 99% del total),2 la falta de recursos económicos y humanos
impiden la implementación de ciberseguridad aunque sus actividades se sustentan,
fundamentalmente, en las TIC. El Gobierno está fomentando el acceso de las empresas y
autónomos españoles a las TIC y a las buenas prácticas de la ciberseguridad mediante
las líneas de financiación del Plan Avanza.3

En relación con los ciudadanos, el índice de penetración de los servicios de la sociedad


de la información (correo electrónico, redes sociales, comercio electrónico) es ya
suficientemente alto4 como para que cualquiera de los tipos de amenazas enunciados
pueda producir impactos graves en las libertades y derechos individuales.

2
http://estaticos.expansion.com/estaticas/documentos/2010/05/pymessocietarias.pdf.
3
http://www.planavanza.es/Paginas/Inicio.aspx.
4
http://www.mityc.es/dgdsi/esS/Servicios/Biblioteca%20Indicadores/METRICA_SI_06.pdf.

4
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Estado actual de la ciberseguridad en España


España, a diferencia de otros países de nuestro entorno, no ha definido todavía una
legislación específica y completa en materia de ciberseguridad. Sí existe legislación
distribuida en distintos ámbitos ministeriales, pero que no ha sido desarrollada a partir de
una política común que refleje el ámbito nacional y estratégico de la ciberseguridad.

El Real Decreto 3/2010, de 8 de enero, por el que se regula el Esquema Nacional de


Seguridad en el ámbito de la Administración Electrónica,5 constituye un buen punto de
partida, pero, como su propio nombre indica, cubre únicamente el sector de las
administraciones públicas, dejando fuera los otros sectores relevantes para la gestión de
la ciberseguridad: otras infraestructuras criticas, las empresas y los ciudadanos. Además
del citado Real Decreto existen leyes nacionales, europeas e internacionales que
abordan la cuestión de la ciberseguridad. Entre estas, se encuentran la Ley Orgánica de
Protección de Datos, la Ley General de Telecomunicaciones y la Ley de la Sociedad de
la Información y Comercio Electrónico.

A pesar de la existencia de este marco normativo, su grado de cumplimiento, en algunos


casos, es preocupantemente bajo, lo cual supone un aumento del riesgo de nuestro
ciberespacio. Las competencias relacionadas con la gestión de la ciberseguridad están
repartidas entre un conjunto de organismos e instituciones, que dependen de diferentes
ministerios del gobierno. Entre los más relevantes se encuentran:

• El Centro Criptológico Nacional (CCN), dependiente del Centro Nacional de


Inteligencia (CNI) que tiene, entre sus misiones, la gestión de la seguridad del
ciberespacio dependiente de cualquiera de los tres niveles de las administraciones
públicas: estatal, autonómico y local. El CCN-CERT (Capacidad de Respuesta ante
Incidentes de Seguridad) es el centro de alerta nacional que coopera con todas las
administraciones públicas para responder rápidamente a los incidentes de seguridad
en su parte del ciberespacio y, además, es el responsable último de la seguridad de
la información nacional clasificada.
• El Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (INTECO), dependiente del
Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, es responsable de gestionar a través de
su CERT la defensa del ciberespacio relacionado con las PYMES españolas y los
ciudadanos en su ámbito doméstico.
• El Centro Nacional para la Protección de las Infraestructuras Críticas (CNPIC),
dependiente del Ministerio del Interior procura la ciberseguridad relacionada con
estas infraestructuras.
• El Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil y la Unidad de Investigación de la
Delincuencia en Tecnologías de la Información de la Policía Nacional, dependientes
ambos del Ministerio del Interior son responsables de combatir la delincuencia que se
produce en el ciberespacio.
• La Agencia Española de Protección de Datos (AGPD), dependiente del Ministerio de
Justicia, responsable de hacer cumplir la normativa en materia de protección de datos
personales.

Además, en la administración autonómica existen centros homólogos a los referidos a


nivel estatal como el CSIRT-CV de la Comunidad Valenciana y las Agencias de
Protección de Datos de la Comunidad de Madrid y de la Generalitat de Cataluña, que
igualmente tienen responsabilidades en la gestión de la ciberseguridad en su ámbito

5
http://www.csi.map.es/csi/pg5e42.htm.

5
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autonómico. En resumen, si bien existen organismos con responsabilidades claras en


distintos ámbitos de las administraciones públicas, España no dispone de un órgano
único, al más alto nivel, que asuma el valor estratégico que la ciberseguridad tiene para
nuestro país y ejerza el liderazgo necesario para que todos esos organismos actúen
según una única política nacional.

Industria
La industria española relacionada con la ciberseguridad está en pleno proceso de
crecimiento y maduración, tal y como refleja el último “Catálogo de empresas y
soluciones de seguridad” del INTECO,6 cifrando en más de 1.000 las empresas
españolas que se dedican a la ciberseguridad. En 2009, las principales empresas del
sector se agruparon en el Consejo Nacional Consultor sobre Ciber-Seguridad (CNCCS)
con el objetivo de fomentar la defensa del ciberespacio, poniéndose a disposición de
entidades gubernamentales o privadas para asesorar en materias de ciberseguridad, y
potenciar la innovación tecnológica y el crecimiento económico consiguientes.

Las empresas reconocieron pronto el valor estratégico del ciberespacio, tanto del propio
como del concebido globalmente, y así aparecieron los departamentos de seguridad en
sus organizaciones y las agrupaciones como el CNCCS. Sin embargo, apenas existen
iniciativas desde el lado de la administración pública que fomenten la colaboración entre
el Estado y la industria. Una relación que debería ser bidireccional: las empresas
necesitan crear valor alrededor del negocio de la ciberseguridad y el Estado precisa de
tecnología que le permita disponer de una capacidad solvente y vanguardista de
ciberseguridad.

Participación ciudadana
España alcanzó en 2009 una tasa de penetración en Internet del 71,8%,7 lo cual
representa más de 30 millones de ciber-usuarios potenciales. Substrayendo la población
pre-escolar y los mayores de 75 años, este porcentaje, superior al 70% de la población
con acceso a los servicios del ciberespacio puede interpretarse como que, prácticamente,
la totalidad de la población de España accede a tales servicios. La actual legislación
española relacionada con la ciberseguridad hace especial énfasis en la necesidad de
formación y concienciación de los ciudadanos en esta materia, así como en el uso
responsable del ciberespacio. Sin embargo, la aplicación de estos principios hasta el
momento es escasa debido, fundamentalmente, al desconocimiento generalizado de la
legislación. El INTECO y el CCN, dentro del ámbito de sus competencias, desarrollan
interesantes campañas de concienciación y formación en materia de seguridad TIC, pero
aún sin la repercusión deseada. La industria española del sector de la ciberseguridad ha
emprendido, igualmente, diversas campañas privadas para la concienciación y formación
de determinados sectores de la sociedad como los escolares, jubilados y desempleados.

Colaboración internacional
España forma parte de organizaciones internacionales que promueven la defensa del
ciberespacio. Destaca nuestra participación en el Centro de Excelencia de Ciberdefensa
Cooperativa de la OTAN y en organismos como ENISA (European Network Information

http://www.inteco.es/Seguridad/Observatorio/Estudios_e_Informes/Estudios_e_Informes_1/estudio_lopd_py
mes.
7
http://www.inteco.es/icdemoest/Seguridad/C_Demostrador.

6
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Security Agency),8 el AWG (Antiphising Working Group),9 y el Art.29 Data Protection


Working Party.10 Nuestra presencia y colaboración en organismos internacionales no sólo
permiten compartir experiencias y conocimientos sobre los riesgos y las soluciones, sino
que corroboran que ningún ciberespacio nacional podrá ser gestionado eficazmente si el
resto de porciones del ciberespacio global no se encuentran en un nivel de riesgo similar.
Uno de los principios no escritos de la seguridad de las TIC afirma que la cadena siempre
se rompe por el eslabón más débil. De poco o nada le sirve a una nación implementar
una ciberseguridad muy avanzada, si el resto o alguno de los países que intervienen en
el ciberespacio no se encuentran en un nivel parecido.

Conclusión

Propuestas para la gestión española de la ciberseguridad


España, a pesar de los esfuerzos realizados, no dispone aún de una capacidad sólida
que permita realizar una dirección y gestión eficaces y eficientes de nuestra
ciberseguridad. Para definir y obtener dicha capacidad, se deberían aplicar los siguientes
principios:

(1) El gobierno de España debe identificar la seguridad de su ciberespacio como un


objetivo estratégico de la Seguridad Nacional, puesto que la materialización de
una amenaza sobre nuestro ciberespacio puede afectar muy negativamente al
desarrollo social, económico y cultural de nuestro país.

(2) Se debe elaborar una Estrategia Nacional de Ciberseguridad de la que emane un


marco normativo específico que regule el ciberespacio y su seguridad. La reciente
publicación del Real Decreto 3/2010, por el que se regula el Esquema Nacional de
Seguridad en el ámbito de la Administración Electrónica, es un buen punto de
partida, pero será necesario adecuar y hacer cumplir la legislación vigente.

(3) La dirección de la ciberseguridad debe realizarse de manera centralizada. Como


corolario del principio anterior, el Estado debe crear un organismo con la misión
de dirigir la ciberseguridad nacional, coordinando a las entidades públicas y
privadas implicadas.

(4) El gobierno debe fomentar y reforzar la cooperación internacional en materia de


ciberseguridad. Las alianzas multinacionales y bilaterales en materia de
ciberseguridad son indispensables. En el caso español, tenemos una oportunidad
de liderazgo responsable con países iberoamericanos y se deberán alcanzar
acuerdos con aquellos países que, aunque no se encuentren dentro de nuestro
entorno geopolítico más próximo, son relevantes para controlar las amenazas
sobre nuestro ciberespacio.

(5) Las administraciones del Estado se deberán promover una cultura de la ciber-
responsabilidad, basada en la concienciación y formación continua en
ciberseguridad. Para ello, los planes de estudio de las enseñanzas primaria,
secundaria y universitaria deberían incluir en sus currículos materias relacionadas
con el uso responsable del ciberespacio.

8
http://www.enisa.europa.eu/.
9
http://www.apwg.org/.
10
http://ec.europa.eu/justice_home/fsj/privacy/workinggroup/index_en.htm.

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(6) El Estado debe promover e invertir en la investigación, el desarrollo y la


innovación (I+D+i) del sector de la ciberseguridad, que proporcione soluciones
TIC de primer nivel y empleo cualificado.

Por tanto, el gobierno debe asumir el liderazgo en materia de ciberseguridad para


concienciar a los ciudadanos de la necesidad de proteger el ciberespacio del que
dependen nuestros servicios básicos, infraestructuras críticas, economía y progreso
como sociedad. Las TIC no son el problema, son parte de la solución y su protección y
empleo seguro no son sólo responsabilidad del gobierno, sino de las demás
administraciones autonómicas y locales junto con el sector privado, empresarial y
doméstico. Todos son corresponsables, pero le corresponde al gobierno el liderazgo y la
dirección de la gestión nacional de la ciberseguridad. Responsabilidades que no pueden
delegarse y que deben traducirse en proporcionar el impulso, las ideas y la dirección que
España necesita.

Enrique Fojón Chamorro


Ingeniero Superior en Informática

Ángel F. Sanz Villalba


Ingeniero de Telecomunicación

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