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"Purgatorio: Zurita y el Desierto"

El documento habla sobre el libro Purgatorio de Raúl Zurita. Describe que es el primer volumen poético que concreta el proyecto mayor de Zurita. También menciona que una de las ideas fundamentales del libro es someterse conscientemente a formas privadas y sociales de sufrimiento.
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"Purgatorio: Zurita y el Desierto"

El documento habla sobre el libro Purgatorio de Raúl Zurita. Describe que es el primer volumen poético que concreta el proyecto mayor de Zurita. También menciona que una de las ideas fundamentales del libro es someterse conscientemente a formas privadas y sociales de sufrimiento.
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Hasta

antes de la publicación de Purgatorio, en 1979, la producción poética


de Raúl Zurita era conocida fragmentariamente. Es el primer volumen poético
que concretiza el proyecto mayor de Zurita, que en sus propias palabras
define como: «El esfuerzo (de escribir poesía) no es tanto para estructurar el
libro, la obra, sino para darle una estructura a la vida. Cada uno tiene la
oportunidad de construir con su vida su propia Pietá, su propia escultura (…)
La vida de uno y la de todos es el único producto de arte que merece la pena
ser socializado. Para mí, todas las grandes transformaciones sociales han
sido transformaciones en la creatividad. La Historia es la Historia del arte».
Una de las ideas fundamentales de este poemario, y de parte importante de
su obra, es la de someterse conscientemente a formas privadas y sociales
de sufrimiento. La textura de esta poesía refleja el encierro sufrido por el
poeta, luego del golpe militar de 1973 y la desazón que le provoca la
destrucción del Chile que conoció. En este nuevo tejido se insertan
manuscritos, electroencefalogramas, citas, un informe clínico de sí mismo y
constantes desplazamientos de voces, personajes, géneros y geografías
que, sumado a los paisajes obsesivos y la paulatina pérdida de la fe,
conforman un texto psicótico, dolorido y destrozado, la propia imagen de
Zurita y de Chile.

ebookelo.com - Página 2
Raúl Zurita

Purgatorio
1970-1977

ePub r1.0
Titivillus 16.07.17

ebookelo.com - Página 3
Raúl Zurita, 1979

Editor digital: Titivillus


ePub base r1.2

ebookelo.com - Página 4
mis amigos creen que

estoy muy mala

porque quemé mi mejilla

ebookelo.com - Página 5
DEVOCIÓN

A Diamela Eltit: la
Santísima Trinidad y la
Pornografía

«LA VIDA ES MUY HERMOSA, INCLUSO AHORA»

ebookelo.com - Página 6
EN EL MEDIO DEL CAMINO

ebookelo.com - Página 7
ebookelo.com - Página 8
ebookelo.com - Página 9
DOMINGO EN LA MAÑANA

Me amanezco
Se ha roto una columna

Soy una Santa digo

III

Todo maquillado contra los vidrios


me llamé esta iluminada dime que no
el Super Estrella de Chile
me toqué en la penumbra besé mis piernas

Me he aborrecido tanto estos años

XIII

ebookelo.com - Página 10
Yo soy el confeso mírame la Inmaculada
Yo he tiznado de negro
a las monjas y los curas

Pero ellos me levantan sus sotanas

Debajo sus ropas siguen blancas


—Ven, somos las antiguas novias me dicen

XXII

Destrocé mi cara tremenda


frente al espejo
te amo —me dije— te amo

Te amo a más que nada en el mundo

XXXIII

Les aseguro que no estoy enfermo créanme


ni me suceden a menudo estas cosas
pero pasó que estaba en un baño
cuando vi algo como un ángel
«Como estás, perro» le oí decirme
bueno —eso sería todo
Pero ahora los malditos recuerdos
ya no me dejan ni dormir por las noches

ebookelo.com - Página 11
XXXVIII

Sobre los riscos de la ladera: el sol


entonces abajo en el valle
la tierra cubierta de flores
Zurita enamorado amigo
recoge el sol de la fotosíntesis
Zurita ya no será nunca más amigo
desde la 7 P.M. ha empezado a anochecer

La noche es el manicomio de las plantas

XLII

Encerrado entre las cuatro paredes de


un baño: miré hacia el techo
entonces empecé a lavar las paredes y
el piso el lavatorio el mismo baño
Es que vean: Afuera el cielo era Dios
y me chupaba el alma —sí hombre!
Me limpiaba los empañados ojos

LVII

ebookelo.com - Página 12
En la angosta cama desvencijada
desvelado toda la noche
como una vela apagada vuelta a encender
creí ver a Buddha varias veces
Sentí a mi lado el jadeo de una mujer
pero Buddha eran los almohadones
y la mujer está durmiendo el sueño eterno

LXIII

Hoy soñé que era Rey


me ponían una piel a manchas blancas y negras
Hoy mujo con mi cabeza a punto de caer
mientras las campanadas fúnebres de la iglesia
dicen que va a la venta la leche

LXXXV

Estoy mal Lo he visto


yo no estaba borracho
Pero me condené

XCII

ebookelo.com - Página 13
El vidrio es transparente como el agua
Pavor de los prismas y los vidrios
Yo doy vuelta la luz para no perderme en ellos

ebookelo.com - Página 14
DOMINGO EN LA MAÑANA / EPÍLOGO

Se ha roto una columna: vi a Dios


aunque no lo creas te digo
sí hombre ayer domingo
con los mismos ojos de este vuelo

ebookelo.com - Página 15
DESIERTOS

ebookelo.com - Página 16
COMO UN SUEÑO

Claro: este es el Desierto
de Atacama buena cosa no
valía ni tres chauchas llegar
allí y no has visto el
Desierto de Atacama —oye:
lo viste allá cierto? bueno
si no lo has visto anda de
un a vez y no me jodas

LAPSUS Y ENGAÑOS SE LLAMAN MI PROPIA MENTE EL


DESIERTO DE CHILE

ebookelo.com - Página 17
COMO UN SUEÑO

Vamos: no quisiste saber nada de


ese Desierto maldito —te dio
miedo yo sé que te dio miedo
cuando supiste que se había
internado por esas cochinas
pampas —claro no quisiste
saber nada pero se te volaron
los colores de la cara y bueno
dime: te creías que era poca
cosa enfilarse por allá para
volver después de su propio
nunca dado vuelta extendido
como una llanura frente a nosotros

YO USTED Y LA NUNCA SOY LA VERDE PAMPA EL


DESIERTO DE CHILE

ebookelo.com - Página 18
EL DESIERTO DE ATACAMA

ebookelo.com - Página 19
QUIÉN PODRÍA LA ENORME DIGNIDAD DEL

DESIERTO DE ATACAMA COMO UN PÁJARO

SE ELEVA SOBRE LOS CIELOS APENAS

EMPUJADO POR EL VIENTO

ebookelo.com - Página 20
I

A LAS INMACULADAS LLANURAS

i. Dejemos pasar el infinito del Desierto de Atacama

ii. Dejemos pasar la esterilidad de estos desiertos

Para que desde las piernas abiertas de mi madre se


levante una Plegaria que se cruce con el infinito del
Desierto de Atacama y mi madre no sea entonces sino
un punto de encuentro en el camino

iii. Yo mismo seré entonces una Plegaria encontrada


en el camino

iv. Yo mismo seré las piernas abiertas de mi madre

Para que cuando vean alzarse ante sus ojos los desolados
paisajes del Desierto de Atacama mi madre se concentre
en gotas de agua y sea la primera lluvia en el desierto

v. Entonces veremos aparecer el Infinito del Desierto

vi. Dado vuelta desde sí mismo hasta dar con las piernas
de mi madre

vii. Entonces sobre el vacío del mundo se abrirá


completamente el verdor infinito del Desierto de

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Atacama

ebookelo.com - Página 22
EL DESIERTO DE ATACAMA II

Helo allí Helo allí

suspendido en el aire

El Desierto de Atacama

i. Suspendido sobre el cielo de Chile diluyéndose


entre auras

ii. Convirtiendo esta vida y la otra en el mismo


Desierto de Atacama áurico perdiéndose en el
aire

iii. Hasta que finalmente no haya cielo sino Desierto


de Atacama y todos veamos entonces nuestras propias
pampas fosforescentes carajas encumbrándose en
el horizonte

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EL DESIERTO DE ATACAMA III

i. Los desiertos de atacama son azules

ii. Los desiertos de atacama no son azules ya ya dime


lo que quieras

iii. Los desiertos de atacama no son azules porque por


allá no voló el espíritu de J. Cristo que era un perdido

iv. Y si los desiertos de atacama fueran azules todavía


podrían ser el Oasis Chileno para que desde todos
los rincones de Chile contentos viesen flamear por
el aire las azules pampas del Desierto de Atacama

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EL DESIERTO DE ATACAMA IV

i. El Desierto de Atacama son puros pastizales

ii. Miren a esas ovejas correr sobre los pastizales del


desierto

iii. Miren a sus mismos sueños balar allá sobre esas


pampas infinitas

iv. Y si no se escucha a las ovejas balar en el Desierto


de Atacama nosotros somos entonces los pastizales
de Chile para que en todo el espacio en todo el mundo
en toda la patria se escuche ahora el balar de nuestras
propias almas sobre esos desolados desiertos miserables

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EL DESIERTO DE ATACAMA V

Di tú del silbar de Atacama


el viento borra como nieve
el color de esa llanura

i. El Desierto de Atacama sobrevoló infinidades de


desiertos para estar allí

ii. Como el viento siéntanlo silbando pasar entre el


follaje de los árboles

iii. Mírenlo transparentarse allá lejos y sólo acompañado


por el viento

iv. Pero cuidado: porque si al final el Desierto de


Atacama no estuviese donde debiera estar el mundo
entero comenzaría a silbar entre el follaje de los
árboles y nosotros nos veríamos entonces en el
mismísimo nunca transparentes silbantes en el
viento tragándonos el color de esta pampa

ebookelo.com - Página 26
EL DESIERTO DE ATACAMA VI

No sueñen las áridas llanuras


Nadie ha podido ver nunca
Esas pampas quiméricas

i. Los paisajes son convergentes y divergentes en el


Desierto de Atacama

ii. Sobre los paisajes convergentes y divergentes Chile


es convergente y divergente en el Desierto de Atacama

iii. Por eso lo que está allá nunca estuvo allá y si ese
siguiese donde está vería darse vuelta su propia vida
hasta ser las quiméricas llanuras desérticas
iluminadas esfumándose como ellos

iv. Y cuando vengan a desplegarse los paisajes


convergentes y divergentes del Desierto de Atacama
Chile entero habrá sido el más allá de la vida porque
a cambio de Atacama ya se están extendiendo como
un sueño los desiertos de nuestra propia quimera
allá en estos llanos del demonio

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VII

PARA ATACAMA DEL DESIERTO

i. Miremos entonces el Desierto de Atacama

ii. Miremos nuestra soledad en el desierto

Para que desolado frente a estas fachas el paisaje devenga


una cruz extendida sobre Chile y la soledad de mi facha
vea entonces el redimirse de las otras fachas: Mi propia
Redención en el Desierto

iii. Quién diría entonces del redimirse de mi facha

iv. Quién hablaría de la soledad del desierto

Para que mi facha comience a tocar tu facha y tu facha


a esa otra facha y así hasta que todo Chile no sea sino
una sola facha con los brazos abiertos: una larga facha
coronada de espinas

v. Entonces la Cruz no será sino el abrirse de brazos


de mi facha

vi. Nosotros seremos entonces la Corona de Espinas


del Desierto

vii. Entonces clavados facha con facha como una Cruz

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extendida sobre Chile habremos visto para siempre
el Solitario Expirar del Desierto de Atacama

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EPÍLOGO

COMO UN SUEÑO EL SILBIDO DEL VIENTO


TODAVÍA RECORRE EL ÁRIDO ESPACIO DE
ESAS LLANURAS

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ARCOSANTO

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ÁREAS VERDES

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NO EL INMENSO YACER DE LA VACA

bajo las estrellas su cabeza pasta sobre el

campo su cola silba en el aire sus mugidos

no alcanzan a cubrir las pampas de su silencio

ebookelo.com - Página 34
Han visto extenderse esos pastos infinitos?

I. Han visto extenderse esos pastos infinitos


donde las vacas huyendo desaparecen
reunidas ingrávidas delante de ellos?

II. No hay domingos para la vaca:


mugiendo despierta en un espacio vacío
babeante gorda sobre esos pastos imaginarios

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Comprended las fúnebres manchas de la vaca
los vaqueros
lloran frente a esos nichos

I. Esta vaca es una insoluble paradoja


pernocta bajo las estrellas
pero se alimenta de logos
y sus manchas finitas son símbolos

II. Esa otra en cambio odia los colores:


se fue a pastar a un tiempo
donde el único color que existe es el negro

Ahora los vaqueros no saben qué hacer con esa vaca


pues sus manchas no son otra cosa
que la misma sombra de sus perseguidores

ebookelo.com - Página 36
Las había visto pastando en el radiante λόγος?

I. Algunas vacas se perdieron en la lógica

II. Otras huyeron por un subespacio


donde solamente existen biologías

III. Esas otras finalmente vienen vagando


desde hace como un millón de años
pero no podrán ser nunca vistas por sus vaqueros
pues viven en las geometrías no euclideanas

ebookelo.com - Página 37
Vamos el increíble acoso de la vaca
La muerte
no turba su mirada

I. Sus manchas finalmente


van a perderse en otros mundos

II. Esa vaca muge pero morirá y su mugido será


«Eli Eli / lamma sabacthani» para que el
vaquero le dé un lanzazo en el costado y esa
lanza llegue al más allá

III. Sabía Ud. que las manchas de esas vacas quedarán


vacías y que los vaqueros estarán entonces en el otro
mundo videntes laceando en esos hoyos malditos?

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Sabía Ud. algo de las verdes áreas regidas?

Sabía Ud. algo de las verdes áreas regidas por los


vaqueros y las blancas áreas no regidas que las vacas
huyendo dejan compactas cerradas detrás de ellas?

I. Esa área verde regida se intersecta con la primera


área blanca no regida

II. Ese cruce de áreas verdes y blancas se intersecta


con la segunda área blanca no regida

III. Las áreas verdes regidas y las blancas áreas no


regidas se siguen intersectando hasta acabarse las
áreas blancas no regidas

Sabía Ud. que ya sin áreas que se intersecten comienzan


a cruzarse todos los símbolos entre sí y que es Ud.
ahora el área blanca que las vacas huyendo dejan a
merced del área del más allá de Ud. verde regida por
los mismos vaqueros locos?

ebookelo.com - Página 39
Quién daría algo por esas auras manchadas?

Quién daría algo por esas auras manchadas que las


vacas mugiendo dejan libres en los blancos espacios no
regidos de la muerte de sus perseguidores?

I. La fuga de esas vacas es en la muerte no regida del


vaquero Por eso no mugen y son simbólicas

II. Iluminadas en la muerte de sus perseguidores


Agrupando símbolos

III. Retornando de esos blancos espacios no regidos


a través de los blancos espacios de la muerte de Ud.
que está loco al revés delante de ellas

Daría Ud. algo por esas azules auras que las vacas
mugiendo dejan libres cerradas y donde Ud. está en
su propio más allá muerto imaginario regresando de
esas persecuciones?

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EPÍLOGO

Hoy laceamos este animal imaginario


que correteaba por el color blanco

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MI AMOR DE DIOS

ebookelo.com - Página 42
PAMPAS

Áreas de Desvarío (I)

Áreas de Pasión (II)

Áreas de Muerte (III)

TODA UNA PAMPA TU ALMA CHUPADA DIME QUE NO TUS


ENROJECIDOS OJOS

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LOS CAMPOS DEL HAMBRE

Areas N = El Hambre de Mi Corazón

Areas N Campos N = El Hambre de

Areas N =

y el Hambre Infinita de Mi Corazón

ebookelo.com - Página 44
LOS CAMPOS DEL DESVARÍO

N = 1
La locura de mi obra

N =
La locura de la locura de la locura de la

ebookelo.com - Página 45
LAS LLANURAS DEL DOLOR

ebookelo.com - Página 46
y dolor

ebookelo.com - Página 47
MI AMOR DE DIOS

ebookelo.com - Página 48
LA VIDA NUEVA

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ebookelo.com - Página 52
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ebookelo.com - Página 59
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ebookelo.com - Página 61
ebookelo.com - Página 62
ebookelo.com - Página 63
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RAÚL ZURITA CANESSA (Santiago, 10 de enero de 1950) es un poeta chileno,
Premio Nacional de Literatura 2000.
Hijo de Raúl Armando Zurita Hinostroza y la italiana Ana Canessa Pessolo, el
italiano fue prácticamente su primera lengua: su padre falleció a los 31 años, cuando
el futuro poeta tenía solo dos años de edad y su hermana Ana María sólo tres meses,
debido a esto su madre se hizo secretaria para sustentar a la familia, mientras que los
niños quedaron al cuidado de su abuela Josefina, que le relataba distintos pasajes de
La divina comedia. Fue así como el gran poema de Dante se convirtió en la primera
obra literaria a través de la cual miró el mundo, emergiendo después «de distintos
modos en las imágenes y temas que Raúl estaba destinado a escribir».
Zurita estudió en el Liceo Lastarria y posteriormente en la Universidad Técnica
Federico Santa María de Valparaíso, donde se graduó de ingenierio civil en
Estructuras. Fue en esa época de estudiante que ingresó en el Partido Comunista, en
el que sigue militando. Hacia el año 1970 compartió la bohemia literaria porteña con
Juan Luis Martínez, Eduardo Embry, Sergio Badilla Castillo y Juan Cameron, entre
otros.

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