16 de marzo de 2012.
VISTOS: En apelación restringida la sentencia de fs. 317-324 vlta, dentro el
proceso penal seguido por el Ministerio Público contra Ruth Mary Camperos Cabrera, por
el delito de Tráfico de Sustancias Controladas, tipificado por el Art. 48 con relación al Art.
33 inc. m) de la Ley 1008, los antecedentes procesales, y;
CONSIDERANDO: Dentro el referido proceso penal, el Tribunal de Sentencia No.
4 de la Capital dictó la Sentencia leída íntegramente en fecha 08 de agosto de 2008,
cursante a fs. 317-324 vita., por la que declaró a la imputada Ruth Mary Camperos Cabrera,
AUTORA y CULPABLE de la comisión del delito de Tráfico de Sustancias Controladas,
tipificado por el Art. 48 con relación al Art. 33 inc. m) de la Ley 1008, imponiéndole la
pena de DIEZ AÑOS de PRESIDIO a cumplir en la Cárcel Pública de “San Sebastián”
mujeres y multa de 200 días a razón de Bs. 1, más costas a favor del Estado.
Esa resolución fue apelada por la imputada Ruth Mary Camperos Cabrera mediante
escrito de fs. 353-362, recurso que al cumplir lo dispuesto por los Arts. 407 y 408 del
Código de Procedimiento Penal, se lo ADMITE pasándose a resolver los aspectos
cuestionados de la resolución.
I. FUNDAMENTOS DE LA APELACIÓN RESTRINGIDA INTERPUESTA POR
LA IMPUTADA RUTH MARY CAMPEROS CABRERA.
La apelante sostiene que por Auto de fecha 28 de julio de 2011 se desestimo tanto el
incidente de nulidad por defecto absoluto como la excepción de falta de acción que
interpuso conforme a los Arts. 169 núm. 3) y 308 inc. 3) del CPP, indicando escuetamente
en dicha resolución con relación al incidente de nulidad que “el ordenamiento legal vigente
reconoce al Ministerio Público la capacidad de formulación y sustentación de acusación y
que se reconoce a las partes una gama de posibilidad para acreditar tanto una acusación
como la defensa con producción de diferentes pruebas, testifical, documental pericial y
otras, por lo que al no establecer el tribunal por unanimidad, y no estar consignados como
medios de prueba las actas anuladas por la Juez 4to. de Instrucción en lo Penal", no da
cursó al incidente y que con igual fundamento se desestima la excepción de falta de acción
interpuesta señalando que “ el representante del Ministerio Público no tendría carencia de
derechos para sustentar la acusación, que tampoco se observa impedimento legal para
proseguir el juicio oral o se sustente la acusación fiscal". Al respecto, señala que es
importante indicar que la acusación fiscal en la parte de la relación circunstanciada de los
hechos, se basa, sustenta y se funda en el acta de apertura y registro de maleta y en las actas
de prueba de campo de la misma fecha que fueron anuladas por la Juez Cuarto de
Instrucción en lo Penal, pese a que el Código de Procedimiento Penal ordena que no se
puede usar, utilizar en contra de nadie prueba ilegal o que haya sido declarada nula.
Asimismo señala que en el presente caso no se cumplió con la advertencia exigida para una
requisa legal dispuesta por-el Art. 175 del CPP, y que el citado Art. 13 del mismo cuerpo
legal, aclara que no tendrá valor la prueba que tenga origen en un procedimiento o medio
ilícito, en ese sentido toda la acusación fiscal se basa en la requisa y apertura de maleta,
prueba que tiene origen en un procedimiento o medio ilícito, toda vez que se habría
vulnerado el principio de seguridad jurídica y de legalidad, por lo que solicita se declaren
probadas las excepciones debiendo anularse la acusación o en su caso ordenarse el archivo
de obrados hasta que la acusación se promueva legalmente.
La apelante alega también que se incurrieron en defectos de procedimiento
señalando que en juicio y con la reserva de apelación establecida en el artículo 407 del
Procedimiento Penal, se solicitó la exclusión probatoria de las siguientes pruebas; 1)
muestrario fotográfico codificado como A-31, por vulnerarse los artículos 13,169, 172 y la
Sentencia Constitucional N°-1669/2004 de fecha 14 de octubre de 2004,
pero que el Tribunal dio curso a la exclusión probatoria formulada por su defensa, única y
específicamente del muestrario fotográfico de la prueba de campo realizada el 25 de mayo
del 2007 de la segunda foja de la literal codificada como A-31 y no dio curso en lo
concerniente a las demás fojas "en la que se observa a la posible inculpada con las maletas
y el sticker, las muestras fotográficas del momento del pesaje de las prendas... etc.”. Al
respecto señala que la causa de la obtención de esas fotografías resulta ser precisamente una
prueba anulada, que conforme se explico es la apertura y registro de maleta de fecha 25 de
mayo y lógicamente se debe considerar nulo todo lo actuado en consecuencia si no sé
hubiera aperturado ilegalmente la maleta su persona no podría ser arrestada y conducida a
un lugar donde se habría sacado las ilegales fotografías; 2) el Informe de secuestro de
sustancias controladas y aprehensión de persona A-2, acta de arresto de persona A-3, de
aprehensión A-4, acta de requisa personal A-5, acta de pesaje de sustancias controladas A-
6, acta de secuestro de sustancia controladas A-7, acta de secuestro de evidencias A-8, acta
de secuestro de documentos A-9, y acta de secuestro de teléfonos celulares A-10. Al
respecto sostiene que el Tribunal excluyo la prueba 2 por vulnerar el artículo 13 y 172 toda
vez que el funcionario policial, quien habría dado el informe, Justo Mariño Aguilar, habría
declarado en juicio, informe que no fue reconocido al momento de prestar su declaración
testifical y además señalan que el artículo 280 establece que los actuados del cuaderno de
investigaciones no constituyen prueba en sí mismas.
Por otra parte, desestimo la exclusión probatoria codificada como A-3 y A-4
referente al arresto y aprehensión, porque dicen que está sujeta al mandato contenida en los
artículos 225 y 227 del CPP y que no habría vulnerado ningún derecho y garantía atinente y
resultante como causa directa para restringir el derecho de libertad emergente de la
ausencia de la advertencia acerca de la sospecha del objeto buscado, resulta violación al
derecho de la libertad física y no es cieno que no se hubiera vulnerado un derecho o
garantía constitucional como sostienen equivocadamente los miembros de' este Tribunal.
En cuanto a las pruebas codificadas como A-5, A-6, A-7, A-8, A-9 y Á-10 que no fueron
excluidas señala que resultan, emergentes de la prueba ilícita que fue anulada por la Sra.
Juez Cautelar, en fecha 24 de marzo del 2009, vulnerándose así los artículos 13, 167, 175,
172 y 226 del CPP. Respecto a alguna de las pruebas consideradas en este punto la
sentencia señala "en cuanto a las literales codificadas como A-7 consistente en acta de
secuestro de sustancias controladas de fecha 25 de mayo del 2007 y la literal codificada
como A-6 consistente en acta de pesaje de fecha 25 de mayo del 2007 también se las
desestima en consideración a la resolución de nulidad emitida por la Juez 4o de instrucción
en lo penal en fecha 24 de marzo del 2009 por la que determino la nulidad del acta de
Apertura y registro de maleta en fecha 25 de mayo del 2007, y la nulidad de las actas de
prueba de campo del día 25 de mayo de 2007. De la misma manera no fueron
consideradas las literales consideradas como A-3 consistente en acta de arresto de
persona y la literal A-4 consistente en acta de aprehensión de la acusada al considerar
actos propios de la investigación y, 3) Acta de destrucción en incineración de sustancia
controlada A- 11, acta de recepción de sustancia controlada A-15, requerimiento fiscal, acta
de aceptación de juramento perito y acta de notificación A-18, dictamen técnico pericial A-
19. Al respecto sostiene que el Tribunal excluye por ilícitas las pruebas A-15, A-18 y A-19.
Pronunciándose en consecuencia solo sobre la “ilegal" judicialización de la prueba A-ll. Al
respecto sostiene que el artículo 188 del Procedimiento Penal, con referencia al secuestro y
destrucción de sustancias controladas establece: "las sustancias controladas ilícitas serán
destruidas o extinguidas públicamente en un término máximo de 6 días calendario
siguientes a su secuestro, en presencia y bajo responsabilidad del fiscal encargado de la
investigación...” y que se argumentó en la audiencia que existe un garabato ilegible y él Sr.
fiscal dijo: "tenemos la firma del fiscal y esa firma podemos corroborar que es de LA fiscal
en virtud de que en otras actas se encuentra su sello" [grabación de juicio oral, parte 7,
tiempo: 02:30 - 02:451. Sin embargo, el Tribunal a quo considera que la destrucción e
incineración habría estado a cargo bajo la dirección y requerimiento del Dr. Miguel Trigo
Rocha. Se adjunta en calidad de prueba, firma del Dr. Miguel Trigo Rocha en dos actuados
procesales donde podrán ver la diferencia de trazos significando que no es este fiscal Trigo
quien habría participado en el acto, vulnerándose también lo dispuesto en el artículo 120
inc.) 4 del Procedimiento Penal que obliga a firmar a todos los que participaron en el acto y
Miguel Trigo Rocha no firmo nada. La judicialización de esta prueba A-11 resulta ilícita de
modo directo porque también emerge de un acto nulo (apertura y narco test), pero también
en su formación y. concepción es ilícita contrariando lo dispuesto por los artículos 13, 120,
171, 172, 175 y 188 del C.P.P.
Por otra parte alega la existencia del defecto de Sentencia previsto en el núm. 1) del
Art. 370 del CPP, señalando que, sin reconocer la validez o licitud de la prueba producida
en juicio se tiene simplemente que la sentencia se basa en las testificales de Marlene
Escalera Hinojosa, Armingola Ramírez Huaqui, Víctor Hugo Mariño Aguilar, así como la
documental judicializada como A-ll consistente en el acta de destrucción e incineración de
sustancia controlada, corroborada por el muestrario fotográfico codificado como A-31. Así
mismo sostiene que los testigos referidos, no tienen certeza de que sustancia controlada se
hubiera encontrado, el acta de pesaje y destrucción e incineración de sustancia controlada,
ha sido observada, en primer lugar, por ser prueba ilícita y por cuestiones formales de
procedimiento ya que no se realizó en presencia dé fiscal alguno, es más, consideran la
existencia de 21.540 gramos de sustancia controlada cocaína sin estar sustentada por prueba
alguna de narco test y ningún peritaje, ya que los mismos fueron declarados nulos, por
último las fotografías reflejan un acto declarado nulo por una Juez Cautelar y contralora de
las garantías constitucionales. Señala también que no se han aplicado los principios de
"favorabilidad" é "in dubio pro reo" en su favor, ya que la conducta descrita en el artículo
48 de la Ley 1008 que establece el "tráfico de sustancias controladas" tiene por elemento
esencial la "comercialización" en una de las formas que establece el artículo 33 inc.) de la
indicada Ley especial, si no se ha acreditado que su conducta esté relacionada, con la
comercialización se vulnera el principio de "legalidad".
Por otra parte, alega la existencia del defecto de Sentencia previsto en el núm. 4) del
Art. 370 del CPP señalando que conforme lo explicado en el punto 3 referente a defectos de
procedimiento en sus incisos 1), 2) y 3), se ha judicializado la siguiente prueba ilícita: A-
31, A-5, A-6, A-7, A-8, A-9, A-10 y A-ll, vulnerándose los artículos: 13, 120 inc.) 4, 167,
169, 172, 175, 188, 226 y sentencia constitucional 1669/2004 de fecha 14 de octubre del
2004. Al respecto sostiene que es necesario recordar que de acuerdo al artículo 169 del
C.P.P. establece que no serán susceptibles de convalidación los defectos ''que impliquen
inobservancia o violación de derechos y garantías previstos en la Constitución Política del
Estado, las convenciones y tratados internacionales vigentes en este Código.
Así mismo, señala que nula, como se ha declarado el acta de apertura y registro de
maleta de fecha 25 de mayo del 2007 a horas 21:00, así como las pruebas de campo
realizadas el 25 de mayo del 2007, significa que todo lo actuado directa o indirectamente a
consecuencia de esa prueba declarada ilícita, no puede servir para fundamentar la sentencia
condenatoria impugnada.
Por otra parte, alega la existencia del defecto de Sentencia previsto en el núm. 5) del
Art. 370 del CPP señalando que la sentencia impugnada, aparentemente cumple con la
valoración descriptiva e intelectiva que le obliga realizar a los juzgadores el artículo 124
CPP y el precedente establecido en el Auto Supremo que posteriormente se analiza, es decir
que primeramente tiene que haber una parte descriptiva, en esta parte y en caso de testigos
se describirá lo más importante y relativo al caso que dijeron los mismos, el Tribunal de
Sentencia, así lo hace, pero describe solo lo funcional, para los fines de su sentencia sin
embargo no describe algunos aspectos que se hicieron constar por la defensa, así pues, la
testigo Marlene Escalera Hinojosa no ha hecho prueba de campo dice también que no
tienen máquinas para verificar o separar la sustancia controlada de la ropa y que no puede
establecer cuanto de sustancia de cocaína tuviera la supuesta ropa impregnada, la testigo
Armingola Ramírez I-Iuaqui, ante el contrainterrogatorio asevera que el perro "se
equivoca" pero afirma con seguridad, que pueden detectar hasta 1 gramo de sustancia
controlada" y el testigo Víctor Hugo Mariño Aguilar dice textualmente "desconozco con
que sustancia se hallaba impregnada la ropa incautada. ,
Por otro lado, alega la existencia del defecto de Sentencia previsto en el núm. 6) del
Art. 370 del CPP señalando que la testigo Marlene Escalera Hinojosa, dice que no puede
establecer cuanto de sustancia de cocaína tuviera la supuesta ropa impregnada, no ha hecho
prueba de campo y a la pregunta de la Sra. Presidente no se ha hecho la cuantificación
porque no se tienen los recursos
La testigo Armingola Ramírez Huaqui guía del can, que supuestamente alerto la
maleta negra por existir sustancia controlada, vio en la maleta ropa que no era normal, ella
no hizo ninguna prueba de campo para que esa ropa tuviera narco test positivo para
cocaína. A la pregunta del fiscal dice: “por experiencia pude oler una sustancia rara" no
dice cocaína. Ante el contrainterrogatorio asevera que ei perro "se equivoca" pero afirma
con seguridad "que pueden detectar hasta 1 gramo de sustancia controlada".
Señala también que la primera testigo según consta en la grabación, dice que no tienen
máquinas para verificar o separar la sustancia controlada de la ropa. ¿Porque no se
consideró y valoró este aspecto?, ya que no tienen certeza de la existencia y del peso exacto
de la droga supuestamente incautada.
El testigo Víctor Hugo Mariño Aguilar, hace un relato de cómo se encontraba la
imputada vestida, que habría reconocido su maleta, etc., indicó que estaba presente en la
declaración de la imputada, que supuestamente tenía relaciones con una persona de
nacionalidad colombiana, denominada como Tulio, y otros, pero no se realizó mayor
investigación en relación a los señores Rodrigo, José Luis, referido por la imputada en su
declaración. Esto demuestra que la policía no ha investigado nada sobre los inventados
nexos que podría haber tenido para sustentar la acusación de tráfico de sustancias
controladas. Es más al momento de ser contrainterrogado este testigo dijo textualmente
"desconozco con que sustancia se hallaba impregnada la ropa incautada" .
Concluye señalando que si los tres testigos señalados Marlene Escalera Hinojosa,
Armingola Ramírez I-Iuaqui y Víctor Plugo Mariño Aguilar, no precisan que existiría
sustancia controlada cocaína en su poder conforme se transcribió, se pregunta textual "¿de
dónde tienen ustedes como juzgadores la certeza que las sustancias encontradas en la
maleta de la imputada... se hallaban impregnadas en cocaína?". Por todo lo expuesto
solicita se declare procedente el recurso y se ordene la reposición del juicio por otro
:
Tribunal.
II. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DE LA RESOLUCION DEL TRIBUNAL DE
ALZADA.
En lo que atañe a la alegación impugnatoria sobre el incidente de nulidad y la
excepción de falta de acción interpuesta en audiencia de juicio oral en sentido de que la
acusación fiscal se funda en el acta de apertura y registro de la maleta de 25 de mayo de
2007 y en las actas de prueba de campo que habrían sido anuladas por la Juez Cuarto de
Instrucción en lo Penal al no haberse cumplido con lo previsto en el Art. 175 del CPP y que
dar curso al proceso seria vulnerar el principio de legalidad del proceso porque toda la
acusación se basa en pruebas obtenidas en un procedimiento ilícito; corresponde a este
Tribunal de Apelación mencionar que de la revisión del Acta de registro de juicio oral se
evidencia que el Tribunal de Sentencia inferior estableció que revisada la acusación de 22
de marzo de 2010 las actas a las que hace alusión la apelante que fueron anuladas por la
Juez de Instrucción No. 4 de la Capital ya no cursaban como medios de prueba, de lo que se
tiene que no se ha vulnerado ningún derecho fundamental de la imputada, habiendo el
Tribunal de Sentencia inferior obrado correctamente al desestimar el incidente de nulidad
interpuesto por la actual apelante.
En lo que atañe a la excepción de falta de acción, corresponde indicar inicialmente a
este Tribunal de Alzada que el autor español Valentín Cortés Domínguez explica que así
como la querella del acusador privado o la imputación formal del Ministerio Público son
los vehículos formales a través de los cuales se promueve y/o ejercita la acción penal, en la
doctrina procesal moderna, la excepción resulta ser una de las posiciones jurídicas
procesales que el imputado o acusado puede adoptar frente a la acción penal.
Entonces, cuando el imputado o acusado interpone una excepción, lo que hace es
oponerse a la prosecución del proceso por entender que éste carece de alguno de los
presupuestos procesales establecidos por el ordenamiento jurídico. En tal sentido, los
presupuestos procesales son circunstancias o condiciones de las que depende la
procedibilidad del proceso penal y que se pueda obtener una sentencia sobre el fondo de la
litis. Los presupuestos procesales pueden identificarse: a) en función del Organo
Jurisdiccional; b) en función del imputado y c) en función de la causa.
Así, en nuestro sistema procesal, un presupuesto procesal en función del Organo
Jurisdiccional es, por ejemplo, la competencia; en función del imputado lo es, por ejemplo,
la inexistencia de impedimento legal para proseguir la acción penal; y, en función de la
causa, un presupuesto procesal constituye, por ejemplo, la legal promoción de la acción.
Entonces, ante la existencia de algún impedimento legal para proseguir la acción
penal o si la acción penal no fue legalmente promovida, procede la interposición de la
excepción de “falta de. acción”. En efecto, según prevé el numeral 3) del Art. 308 del CPP,
existen dos circunstancias para la procedencia de la excepción de falta de acción:
a) porque no fue legalmente promovida; o,
b) porque existe un impedimento legal para proseguirla.
Por su parte, el Art. 312 del Código de Procedimiento Penal, en lo que atañe a la
excepción de falta de acción, establece que: "Cuando se declare probada la excepción de
falta de acción, se archivarán las actuaciones hasta que se la promueva legalmente o
desaparezca el impedimento legal. Si el proceso penal depende de cualquier forma de
antejuicio, el fiscal requerirá al juez de la instrucción que inste su trámite ante la
autoridad que corresponda, sin perjuicio de que realice actos indispensables de
investigación y de conservación de prueba. Esta disposición regirá también cuando se
requiera la conformidad de un gobierno extranjero y su trámite se instará por la vía
diplomática, la decisión sólo excluirá del proceso al imputado a quien beneficie”.
En ambos supuestos -ilegal promoción de la acción o existencia de un impedimento legal
para proseguirla-, la excepción de falta de acción es el mecanismo procesal idóneo para
denunciar el incumplimiento da un presupuesto procesal y oponerse a la acción penal. Sin
embargo, la importante distinción entre ambos radica en que el primero se refiere a un
presupuesto relativo a la causa; mientras que el segundo. En efecto, la falta de acción
"porque no fue legalmente promovida", tiene directa relación con la causa (se refiere a la
legitimidad procesal para ejercitar la acción penal); por lo que la "legal promoción de la
acción penal" constituye una condición o requisito de procedibilidad de la misma. La "legal
promoción" de la acción penal debe ser entendida como una "condición de. procedibilidad"
imprescindible para su ejercicio, por ser un requisito especial y expresamente previsto por
ley. Sin su observancia será inválido el ejercicio (inicio y prosecución) de la acción penal y
también el procedimiento que haya originado.
En cambio, la existencia de un impedimento legal para proseguir la acción penal es
un presupuesto procesal directamente vinculado a la persona del imputado por el cargo o
función que desempeña. Este presupuesto tiene que ver con dos casos específicos: el
referido a cualquier forma de antejuicio; y cuando se requiera la conformidad de un
gobierno extranjero (Art. 312 del CPP).
Sobre la excepción de falta de acción, la SC 712/2006 de 21 de julio de 2006
determinó que: ”(...) se establece la procedencia de la excepción de falta de acción, sobre
la base de dos hipótesis: a) porque no fue legalmente promovida o, b) porque existe un
impedimento legal para proseguirla'; en ese ámbito, teniendo en cuenta el ejercicio de la
acción, sus distintas modalidades y el contenido de ambas disposiciones legales, esta
excepción procederá, entre otros casos, cuando no exista denuncia de la víctima en los
delitos de acción pública a instancia de parte, cuando no exista una querella en delitos de
acción privada, cuando previamente se requiera cualquier forma de antejuicio o la
conformidad de un gobierno extranjero, o cuando el querellante no sea la víctima. ”
Ahora bien, en el caso de autos, en lo que se refiere al alegato impugnatorio del
apelante en sentido de que interpuso la excepción de falta de acción porque existía un
impedimento legal para proseguir la acción penal debido a que la investigación en el
presente proceso habría nacido muerta al haberse fundado la misma en pruebas obtenidas
ilícitamente y que fueron anuladas amerita señalar a este Tribunal de Alzada - precisamente
por los aspectos doctrinales y normativos detallados líneas arriba- este reclamo no
corresponde sea activado a través de la interposición de la excepción de falta de acción; por
lo que el alegato impugnatorio de la actual apelante tampoco tiene mérito.
En lo que respecta al reclamo impugnatorio sobre el rechazo a la exclusión
probatoria de la prueba signada como A-31 en sentido de que solo se dio curso al
muestrario fotográfico de la prueba de campo pero no así a las demás fotos en las que se
observa a la imputada con las maletas y el sticker de las muestras fotográficas al momento,
y las signadas como A-3, A-4, A-5, A-6, A-7, A-8, A-9, A-10 y A-11 en sentido de que
dichas pruebas resultarían emergentes de prueba ilícita que fue anulada por la Juez
Cautelar, corresponde indicar a este Tribunal de Apelación que el Art. 410 del CPP
establece que: "Cuando el recurso se fundamente en un defecto de forma o de
procedimiento, se podrá acompañar y ofrecer prueba con ese objeto. La prueba se
ofrecerá al interponer el recurso, al contestarlo o al adherirse a él. Se aplicarán las
normas previstas para la producción de prueba en el recurso de apelación incidental".
En el presente caso, de la revisión del escrito de apelación restringida, se puede
evidenciar que, a los efectos de demostrar la existencia de defectos de procedimiento la
apelante ofreció entre otras en calidad de prueba el Acta de registro de juicio oral y un CD
que no fue judicializado en la audiencia de ofrecimiento de prueba ante el Tribunal de
Alzada siendo dicha acta insuficiente, por sí misma, para verificar si su alegación sobre la
existencia de eventuales defectos de procedimiento, en que hubiere incurrido el Tribunal
inferior, tendría o no mérito. En efecto, en función de lo alegado por la imputada apelante,
ésta debió ofrecer como prueba -según: lo previsto por el Art. 410 del CPP- todos los
elementos probatorios que fueron objeto de reclamo en el escrito de apelación restringida y,
al no haber procedido así, su impugnación también carece de mérito porque este Tribunal
de Alzada no puede -directamente o de ofició pasar al análisis de la prueba que no fue
ofrecida según los cánones formales previstos en el aludido Art. 410 del CPP.
En lo que respecta a la alegación impugnatoria sobre la existencia del defecto de Sentencia
previsto en el núm. 1) del Art. 370 del CPP en sentido de que su conducta no se habría
adecuado al delito de Tráfico de SS.CC ya que no se acredito que su conducta éste
relacionada a la comercialización de sustancias controladas; de la revisión de la Sentencia
impugnada se puede evidenciar que el Tribunal de Sentencia-inferior hizo la, siguiente
fundamentación: “La prueba valorada crea convicción de que RUT MARY CAMPEROS
CABRERA, estaba en posesión dolosa de sustancias controladas "cocaína” y transporte
dado que efectivamente transportaba la sustancia controlada impregnada en ropa al
interior de su maleta con posible destino a España, es decir que concurren dos subtipos del
Art. 33-m) de la Ley 1008, no así el subtipo de la transacción a cualquier título, extremo
no demostrado por el Ministerio Público. El análisis del tipo penal, establece que el sujeto
activo es general, en cuyo tipo penal se subsume el comportamiento de RUT MARY
CAMPEROS CABRERA. La imputada es persona adulta consciente y capaz de evaluar su
propia conducta de transgresión o no del orden legal establecido, estaba consciente de sus
actos y actúa dolosamente, sabia las consecuencias jurídicas; la actitud de esta es típica,
se contrapone al ordenamiento jurídico, asume una conducta antijurídica y es
reprochable, lesiona con su accionar derechos de la sociedad en su conjunto, la misma que
se constituye en víctima, difusa... Sin embargo, el mismo Tribunal al delimitar la base
fáctica de la acusación- fiscal (Fs. 317 a 317 vita.) indicó que ésta afirmó que: "…que el 25
de mayo de 2007, aproximadamente a horas 20:45 funcionarios de la Fuerza Especial de
Lucha Contra el Narcotráfico asignados al Aeropuerto Jorge Wilsterman de esta ciudad,
en el sector de plataforma de equipajes, el antidroga detecto la presencia de sustancias
controladas en una maleta de color negro con el ticket N.- 083359 registrado a nombre de
Rut Mary Camperos Cabrera, quien pretendía viajar en un vuelo de Aerosur a Madrid-
España vía Santa Cruz, una vez establecida la propiedad de la maleta, e identificada la
imputada Rut Mary Camperos Cabrera "está fue advertida de la sospecha de existencia de
sustancias controladas en su maleta, respondiendo la inculpada que no tenía ninguna
sustancia controlada, procediendo a la apertura de la maleta en presencia de testigo,
encontrando al interior prendas de vestir de mujer, realizada la prueba de campo en las
prendas de vestir dieron resultado positivo para cocaína, realizado el pesaje dio resultado
de 21.560 gramos de clorhidrato de cocaína...”. Ahora bien, si se concibe al tipo penal
como la descripción que hace el legislador en la ley penal, de la conducta humana
socialmente relevante y punible; entonces, la tipicidad resulta ser la adecuación de la acción
humana al tipo penal. Si esto es así, de esas conclusiones fácticas del Tribunal a-quo, se
puede concluir que la conducta asumida por la imputada no se adecúa al tipo penal del Art.
48 de la Ley 1008, con relación al inciso m) del Art. 33 del mismo cuerpo legal, sino que su
conducta se halla, más bien, subsumida en el tipo penal del delito de transporte de
sustancias controladas, previsto y sancionado por el Art. 55 de la Ley 1008. Es decir, que
no se ha probado, de modo contundente, que la finalidad de la conducta asumida por RUT
MARY CAMPEROS CABRERA estuviera dirigida inequívocamente al tráfico de
sustancias controladas; ya que, el Ministerio Público probó, de modo- objetivo, que
encontraron en maletas de la nombrada imputada sustancias controladas, que debían ser
transportadas en el vuelo de la línea aérea AEROSUR con destino final e imputada por el
delito de TRÁFICO de SUSTANCIAS CONTROLADAS, no tiene mayor sustento, ya que
evidentemente la droga estaba en las maletas de la ahora apelante y ese hecho por sí solo no
puede configurar el delito acusado, ya que también en el delito de Transporte de Sustancias
Controladas, implícitamente el sujeto activo se encuentra en posesión de droga y no por
ello se condena por él delito de Tráfico de Sustancias Controladas.
Por lo señalado precedentemente, debe condenarse a la imputada RUT MARY
CAMPEROS CABRERA por el delito de TRANSPORTE de SUSTANCIAS
CONTROLADAS, tipificado por el Art. 55 de la Ley 1008. Ahora bien, para la
modificación de la calificación jurídica de los hechos juzgados, este Tribunal de Alzada
considera viable aplicar, en el caso concreto, el principio denominado "iura novit curia" que
permite al órgano jurisdiccional modificar la calificación jurídica de los hechos acusados
por el fiscal. Al respecto el autor español Vicente Gimeno Sendra manifiesta que en aras de
la protección del derecho de defensa que podría resultar vulnerado ante sorpresivos
cambios de calificación jurídica, se impone una limitación al principio del “iura novit
curia” en sentido de que se puede modificar la calificación sustentada por la acusación
siempre y cuando la nueva subsunción jurídica del hecho corresponda a normas penales
tuteladoras de bienes jurídicos homogéneos, lo que equivale a decir que, en sentencia, no
podría condenarse por delito distinto cuando éste conlleve una heterogeneidad del bien
jurídico protegido. En tal sentido, se impone la modificación de la anterior calificación
jurídica por una nueva que consiste en atribuir responsabilidad penal a la imputada por el
delito típicamente descrito en el Art. 55 de la Ley 1008. Asimismo, conviene aclarar que si
bien es cierto que la conducta de la imputada no se adecúa a lo previsto por el Art. 48 con
relación al Art. 33 inc. m) de la Ley 1008, sino al delito previsto por el Art. 55 de la misma
Ley 1008, empero tampoco puede serlo en grado de TENTATIVA. En efecto, este Tribunal
de Alzada concibe que el delito de transporte de sustancias controladas es un delito de mera
actividad y no de resultado; por lo que queda consumado este delito con la sola actividad de
transportar la sustancia controlada, independientemente de si el producto llega o no a su
destino. Al respecto, la culpabilidad de la ahora apelante quedó demostrada al concurrir los
tres elementos, que la componen (desde el punto de vista de la teoría finalista del delito):
La imputabilidad, el conocimiento de la antijuridicidad del hecho cometido y la
exigibilidad de otra conducta. Ello implica que la imputada apelante tenía plena capacidad
de culpabilidad en el momento de haber sido sorprendida transportando la droga (no
adolecía de causas de inimputabilidad); además de que ella tenía pleno conocimiento de
que su conducta no estaba autorizada y que contravenía el orden jurídico, habiendo
lesionado el bien jurídico protegido, y que le era exigible abstenerse de cometer el delito,
sabiendo las consecuencias penales que derivan de ello. Es más, según la doctrina legal
aplicable de la Excma. Corte Suprema de Justicia de la Nación (A.S. N° 417 de 19 de
agosto de 2.003), el transporte de sustancias controladas de un lugar a otro, sin autorización
legal y sin importar el medio, se halla penado por ley y el delito queda consumado en el
momento en que se descubra e incaute la droga, siendo indiferente si la sustancia
controlada llegó o no a su destino ni la distancia recorrida, debiendo en consecuencia
aplicarse la teoría finalista del delito, en la que los medios empleados no son tan
importantes sino el fin que persigue el delito propiamente dicho. Con relación a la fijación
de la pena, de la propia sentencia se tiene que la imputada RUT MARY CAMPEROS
CABRERA es una persona joven (de 27 años de edad en el momento del hecho), tiene
hijos, y no tiene antecedentes policiales ni judiciales anteriores al presente hecho,
elementos de convicción por los que se debe imponer la pena mínima establecida para el
delito tipificado por el Art. 55 de la Ley 1008, en función de lo establecido por los Arts. 37,
38, 39 y 40 del Código Penal.
En cuanto, a la alegación impugnatoria sobre la existencia del defecto de Sentencia
previsto en el núm. 4) del Art. 370 del CPP en sentido de que al haberse declarado nula el
acta de apertura de maleta y de registro de la misma y que de acuerdo a la “teoría del árbol
envenenado” y conforme a los Arts. 13 y 172 del CPP carecerían del valor probatorio las
demás pruebas literales por tener como base las referidas actas, amerita por parte de este
Tribunal de Alzada realizar algunas consideraciones previas al respecto. En este sentido
corresponde señalar que, en el derecho procesal penal español, por ejemplo, para la
apreciación de la prueba, se toman en cuenta los supuestos de "prueba ilícita" y de "prueba
prohibida". Aunque ambos conceptos suelen utilizarse indistintamente, en realidad entrañan
conceptos diferentes. La prueba ilícita es la que infringe la ley procesal; en cambio, la
prueba prohibida es la que surge con violación de las normas constitucionales tuteladoras
de los derechos y garantías fundamentales. En otras palabras, la prueba ilícita vulnera la
Ley; mientras que la prueba prohibida vulnera la Constitución.
El autor Vicente Gimeno Sendra dice que se diferencian también por sus efectos.
Según este autor español, mientras que la prueba ilícita puede dar lugar a una nulidad de la
actuación, la prueba inconstitucional no ocasiona una nulidad procesal, sino una
"prohibición de valoración del resultado probatorio". Ante la interrogante de cual la
extensión de los efectos de la prueba prohibida, en España han surgido dos tesis: la "teoría
directa" y la "indirecta o de la prueba refleja".
Según la teoría directa, la prohibición de valoración ha de circunscribir sus efectos
exclusivamente al acto de prueba que causó la violación del derecho fundamental. Así, por
ejemplo, una escucha telefónica inconstitucional, cuyo resultado (la audición de la cinta
magnetofónica) no podrá ser valorado por el Tribunal; pero nada impide que el acusado sea
condenado por otra actividad probatoria, aunque ésta se derive del acto probatorio
violatorio del derecho fundamental. Así, por ejemplo, como consecuencia de dicha escucha
telefónica, la policía ha montado un dispositivo para la detención del vehículo en el que se
va a transportar la droga, siendo sorprendido in fraganti el acusado.
En cambio, la teoría indirecta o refleja extiende la prohibición de valoración no solo
a la prueba inconstitucional, sino también a todas aquellas pruebas que se deriven de ella.
Esta teoría ha sido importada del mundo anglosajón (más conocida en Estados Unidos
como la doctrina de "los frutos del árbol envenenado"). Así en el ejemplo anterior, el
cuerpo del delito intervenido no puede servir para condenar al acusado, pues la policía
nunca hubiera podido montar su dispositivo de detención si no hubiera conocido, a través
de la escucha telefónica inconstitucional, que el acusado iba a desplazarse con la droga un
día determinado.
Sin embargo, Gimeno Sendra indica que la jurisprudencia española no ha
consagrado plenamente la teoría indirecta o refleja. Este autor dice que, por regla general,
los tribunales españoles aplican la teoría directa, salvo en aquellos derechos fundamentales
con respecto a los cuales su aplicación provocaría la desprotección del derecho
fundamental; y que por eso en España se aplica la teoría de la doctrina refleja a las escuchas
telefónicas, ya que si así no lo hicieran, siempre se podría condenar al acusado a través de
otro medio probatorio "no contaminado" (por ejemplo, prestando declaración testifical al
funcionario que intervino la escucha ilícita), con lo que, en la práctica, se estimularían las
escuchas inconstitucionales con claro sacrificio del derecho a la intimidad y al secreto de
las comunicaciones.
En nuestro sistema procesal penal, a la "prueba ilícita" se refiere el Art. 120 del CPP
cuando establece que la omisión de ciertas formalidades legales, solo priva de efectos al
acta o torna invalorable su contenido, cuando ellas no puedan ser suplidas con certeza sobre
la base de otros elementos de prueba. También el segundo párrafo del Art. 172 del CPP
prevé que: "Tampoco tendrán eficacia probatoria los medios de prueba incorporados al
proceso sin observar las formalidades previstas en este Código".
En cambio, a la "prueba prohibida" se refiere el segundo párrafo del Art. 13 del CPP al
establecer que: "No tendrá valor la prueba obtenida mediante (...) violación de los
derechos fundamentales de las personas...". Por su parte, el primer párrafo del Art. 172 del
CPP prevé que: "Carecerán de toda eficacia probatoria los actos que vulneren derechos y
garantías consagradas en la Constitución Política del Estado, en las Convenciones y
Tratados internacionales vigentes...
Ahora bien, en el caso presente, el apelante sostiene que al haberse declarado nula el acta
de apertura de maleta y de registro de la misma y que de acuerdo a la “teoría del árbol
envenenado” y conforme a los Arts. 13 y 172 del CP carecerían de valor probatorio las
demás pruebas literales por tener como base las referidas actas por lo que -según el criterio
de la apelante- no es posible que el Tribunal a-quo haya valorado las demás pruebas que
tienen como base las actas referidas, basándose en la "doctrina de los frutos del árbol
envenenado" lo cual resulta incompatible, porque esta doctrina tiene relación de
correspondencia exclusivamente con la "prueba prohibida" (que es la denominada prueba
inconstitucional) y no con referencia a la "prueba ilícita" (que solo lesiona la ley procesal);
consiguientemente, la impugnación por este aspecto también carece de mérito.
En lo, que atañe al defecto de sentencia previsto en el núm. 5) del Art. 370 del CPP en
sentido de que en la sentencia no existiría fundamentación descriptiva e intelectiva y que en
la misma solamente se hizo mención a los medios probatorios sin hacer una relación de los
mismos; este Tribunal de apelación ya se pronunció al respecto al momento de
pronunciarse sobre la existencia del defecto de Sentencia previsto en el núm. .1) del Art.
370 del CPP, que dio lugar a que este Tribunal de Alzada modifique la calificación jurídica
de los hechos acusados por una nueva que es el delito de Transporte de SS. CC. tomando en
cuenta lo establecido por el Art. 37 del CP.
En lo que respecta al reclamo de la apelante sobre la errónea valoración de la prueba
(defecto de Sentencia previsto en el núm. 6) del Art. 370 del CPP, corresponde indicar a
este Tribunal de Apelación que la Excma. Corte Suprema de Justicia en el AS. No. 151 de 2
de febrero de 2007 (doctrina legal aplicable), ha establecido que: "... el nuevo sistema
procesal penal garantiza que la valoración de la prueba y las cuestiones de hecho son de
exclusiva competencia del Juez o Tribunal de Sentencia, además toda resolución dictada
por el Tribunal de Alzada debe fundamentarse; dentro del subsistema de recursos penales
no existe doble instancia de marera que el Tribunal de Apelación conoce solo asuntos de
puro derecho; asimismo deberá observar los defectos absolutos para reparar los derechos
y garantías constitucionales vulnerados. Que con referencia a la valoración de la prueba
se ha pronunciado el AS: No. 196 de fecha 3 de junio de'2005 donde se emitió la siguiente
"DOCTRINA LEGAL APLICABLE: que la facultad de valorar la prueba corresponde con
exclusividad al Juez o Tribunal de Sentencia, quien al dirigir el juicio oral y recibir la
prueba, adquiere convicción a través de la apreciación de los elementos y medios de
prueba: convicción que se traduce en el fundamento de la sentencia que lleva el sello de la
coherencia y las reglas de la lógica... (las negrillas son nuestras)
A su vez, refiriéndose concretamente al defecto de sentencia previsto en el núm. del Art.
370 del CPP, la Excma. Corte suprema de Justicia ha determinado, en el AS. No.111 de 31
de enero de 2007 (doctrina legal aplicable) que: "(...) Cuando el Ad Quem advierte que en
el proceso se han pronunciado fallos sustentados en defectuosa valoración de la prueba,
vulnerando la previsión de los artículos 173 y 339 ambos del Código de Procedimiento
Penal, incurriendo así en una de les formas defectuosas previstas en el artículo 370-6) de
la referida norma adjetiva, sí hace evidente que el fallo no contiene los elementos de
prueba necesarios para subsanar el defecto en que incurrió el juez de grado, por ello
corresponde conforme prevé el art. 413 del Código de Procedimiento Penal, anular la
sentencia totalmente y disponer la reposición del juicio por otro tribunal, a efecto de
garantizar que las partes en conflicto, puedan, someter nuevamente el conocimiento,
discusión y valoración de la prueba ante otro juez o tribunal, quien observando los
principios de inmediación y contradicción que rigen el proceso y el circuito probatorio,
dictará nueva resolución en base a un nuevo criterio de valor emergente de la correcta
aplicación de las reglas dé la sana crítica." (las negrillas son nuestras).
De ello se infiere que cuando la apelante alega la existencia del defecto de sentencia
sobre la errónea valoración de la prueba, no puede pretender que el Tribunal de Alzada
vuelva a valorar las declaraciones de los testigos Marlene Escalera Hinojosá, Armingola
Ramírez Huaqui y Víctor Hugo Mariño Aguilar que se produjeron en el juicio oral, sino
que tendría que atacar la logicidad de la sentencia impugnada, en lo que atañe a la actividad
probatoria y su relación con la vulneración de las reglas de la sana crítica racional, las que
están constituidas por los principios de la lógica (de no contradicción, tercero excluido,
razón suficiente y de identidad), la experiencia común y de la psicología.
Sobre esta temática resulta de gran ayuda para los operadores de justicia penal la
siguiente doctrina legal emanada de la Excma. Corte Suprema de Justicia y contenida en el
A.S. No. 214 de 28 de marzo de 2007, estableciendo que: “(...) Los jueces de mérito son
soberanos en la valoración de las pruebas, que las estiman o desestiman, debiendo
siempre indicar las razones para admitir o desestimar determinados elementos
probatorios, los razonamientos del fallo deben estar acordes a las reglas del pensamiento
humano, siendo este el itér lógico de una sentencia, el que debe fundarse en tas leyes del
pensamiento, las que independientemente de nuestra experiencia se presentan como
necesarias en nuestro raciocinio. Para que la fundamentación de una sentencia sea válida
se requiere no sólo que el Tribunal de juicio funde sus conclusiones en pruebas de valor
decisivo, sino también, que éstas no sean contradictorias entre sí, ni ilegales y que en su
valoración se observen las reglas fundamentales de la lógica, no puede considerarse
motivación legal ni aplicación integral de las reglas de la sana crítica, a una simple y
1lana referencia a una prueba por parte del juzgador y que se formula de un modo general
y abstracto, en el que se omite realizar una exposición razonada de los motivos en los que
se funda. El Tribunal de Sentencia, establece la existencia del hecho y la culpabilidad del
procesado, mientras que los Tribunales de alzada tienen como objetivo verificar si el iter
lógico expresado en la fundamentación del fallo se encuentra acorde con las reglas del
recto entendimiento humano; analizando si la motivación es expresa, clara, completa y
emitida con arreglo a las normas de la sana crítica, cuales son, la lógica, la experiencia
común y la psicología, controlando si las conclusiones obtenidas responden a las reglas
del recto entendimiento humano, sin que para ello les esté permitido ingresar a una
reconsideración de los hechos o de las pruebas, de ahí que alegar como motivo del recurso
de apelación restringida, la infracción a las reglas de la sana crítica, obliga al impugnante
a señalar cuáles son las normas del correcto entendimiento humano inaplicadas o
aplicadas erróneamente, expresando las partes de la sentencia en las que consta el
agravio. Ante la invocación de la violación de las reglas de la sana crítica el Tribunal de
alzada es el principal llamado a ejercer un control sobre la logicidad que debe imperar en
los razonamientos plasmados en la sentencia, los recurrentes además de expresar las
reglas de la lógica que hubieran sido inobservadas, deben vincular su crítica con el
razonamiento base del fallo, de ahí que si bien los jueces se encuentran obligados a
motivar debidamente sus resoluciones, es obligación de quienes motivan sus recursos en la
inobservancia de las reglas de la sana critica, señalar las partes del decisorio donde
constan los errores lógico- jurídicos, proporcionando la solución que pretenden en base a
un análisis lógico explícito; será pues obligación del recurrente, al alegar la infracción
basada en la inadecuada aplicación de las reglas de la sana crítica, atacar en sus
argumentaciones el silogismo desarrollado en la sentencia (...) El recurso basado en
errónea apreciación de la prueba, tiene por finalidad examinar la sentencia impugnada
para establecer si al valorar las probanzas, - se aplicó adecuadamente el sistema de la
sana crítica o si se transgredieron las reglas del correcto entendimiento humano. Resulta
deficiente el planteamiento cuando el recurso discurre en torno a las propias
apreciaciones del recurrente en lugar de señalar concretamente las partes de la sentencia
donde se hubieran infringido los principios alegados, requisitos indispensables cuando se
reclama sobre la presunta falta de coherencia. Para demostrar la violación a las reglas de
la sana crítica es preciso que la motivación de la sentencia esté fundada por un hecho no
cierto, que invoque afirmaciones imposibles o contrarias a las leves de la lógica, la
ciencia, o que se refiera a un hecho que sea contrario a la experiencia común que analice
arbitrariamente un elemento de juicio o que el razonamiento se haga sobre pruebas que
demuestren cosa diferente a la que se tiene como cierta con base en ella, una prueba, de
acuerdo a la sana crítica, tiene que eferirse a hechos que en un momento histórico no son
imposibles naturalmente, porque no se opone a ellos ninguna ley científica natural. Los
principios lógicos nos previenen contra el posible error de juicio, pero no nos indican ni
nos enseñan cual es la verdad o cuáles son los pensamientos verdaderos; simplemente nos
suministran un criterio de error, o un criterio aproximado de verdad, sobre el
razonamiento del juez. El análisis de las resoluciones a partir de la formulación de una
crítica al sistema de valoración de la prueba, requiere un alto nivel de tecnicidad y
fundamentalmente un adecuado manejo de las leyes del pensamiento; así, los profesionales
que asisten en los procesos donde se pretende criticar la actividad valorativa del titular del
órgano jurisdiccional, requiere un especial manejo de principios tales como el de razón
suficiente, de identidad, contradicción, del tercer excluido, etc.; de igual manera, las
máximas de experiencia que son las obtenidas de la observación de la realidad... ".(las
negrillas son nuestras). En tal sentido, la impugnación de la apelante resulta carente de
mérito:
POR TANTO: La Sala Penal Primera de la R. Corte Superior de Justicia de Cochabamba,
-ahora Tribunal Departamental-, declara PARCIALMENTE PROCEDENTE el recurso de
apelación restringida interpuesto por Rut Mary Camperos Cabrera. En consecuencia, en
sujeción al Art. 413 último párrafo del Código de Procedimiento Penal, dicta nueva
sentencia DECLARANDO a la imputada RUT MARY CAMPEROS CABRERA, de 32
años de edad, natural de Santivañez- Cochabamba, domiciliada en la calle Margaritas, entre
Luis Calvo y Magnolias, zona Querú Queru, concubina, ayudante en los puestos de jugo,
con C.I. N0 5237551 Cbba., con estudios hasta el Bachillerato, con dos hijos, AUTORA del
delito de TRANSPORTE de SUSTANCIAS CONTROLADAS, tipificado por el Art. 55 de
la Ley 1008, imponiéndosele la pena de OCHO AÑOS de PRESIDIO que deberá cumplir
en la Cárcel de “San Sebastián” mujeres de esta ciudad de conformidad a lo previsto por el
Art. 365 del Código de Procedimiento Penal; debiendo computarse como parte cumplida de
la sanción, el tiempo que hubiere estado detenida por este delito, inclusive en sede policial;
asimismo se le impone la multa de 300 días multa a razón de Bs. 1 por día que deberán ser
cancelados durante el cumplimiento de condena, más costas a favor del Estado,
averiguables en ejecución de sentencia.
Se advierte a las partes que tienen el plazo de cinco días para interponer el recurso de
casación computable desde la notificación con la presente resolución, conformé establece el
Art. 417 del CPP.
Registrese
Vocal Relatora: Dra. Karem Gallardo Sejas