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Presentación Tomo IV

Este documento presenta una introducción a un libro de historia sobre los primeros 100 años de la República de Bolivia desde 1825 hasta 1925. Resume las principales interpretaciones de la historiografía sobre la fundación de la República de Bolivia y el siglo XIX, incluyendo las visiones de que la independencia fue el resultado de la ocupación española y que hubo una lucha entre criollos y españoles. También discute cómo los historiadores del siglo XX buscaron explicar por qué Bolivia no había alcanzado mayor progreso económico y
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Presentación Tomo IV

Este documento presenta una introducción a un libro de historia sobre los primeros 100 años de la República de Bolivia desde 1825 hasta 1925. Resume las principales interpretaciones de la historiografía sobre la fundación de la República de Bolivia y el siglo XIX, incluyendo las visiones de que la independencia fue el resultado de la ocupación española y que hubo una lucha entre criollos y españoles. También discute cómo los historiadores del siglo XX buscaron explicar por qué Bolivia no había alcanzado mayor progreso económico y
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Entre la herencia colonial y la construcción

de la nueva República

La fundación de la República de Bolivia ha sido simple condena del pasado que parece justificar
y es un momento constitutivo de su historia el presente de los políticos de todos los tiempos.
que implicó la creación de una nueva estructura Pero tampoco es una exculpación. Se ha buscado
política. mostrar la complejidad de los procesos económi-
Durante el siglo XIX se escribió sobre la cos, sociales, políticos y culturales analizando los
emergencia de Bolivia buscando construir un distintos actores pero también sus propias con-
sentimiento de pertenencia y afiliación nacional, tradicciones. Es una mirada a nuestra sociedad.
presentando los nuevos textos constitucionales Por todo lo anterior, resulta fundamental
como los libros sagrados de su creación. Esa sa- delinear, en la primera parte de esta introduc-
cralización revela la importancia atribuida a esos ción, las interpretaciones que se dieron y se dan
momentos aunque, al primar la fe, se enfatizan sobre algunos de los temas más importantes del
verdades incuestionables. Nuestro interés en un siglo XIX para luego abordar nuestra propuesta,
libro de historia como éste es que las perspec- en la segunda parte, a partir de uno de los temas
tivas que se presentan sean motivo de reflexión. fundamentales de discusión sobre el siglo XIX
Es por ello que los y las autores/as de este tomo como fue la continuidad o no de “lo colonial” en
hemos buscado mostrar diversas interpretaciones la República, una problemática presente tanto en
que han existido y existen sobre el período que Bolivia como en los países andinos. Finalmente,
abordamos que se inicia en 1825 y que se cierra en en una tercera parte, planteamos la organización
1925. Nuestro objetivo es que los lectores puedan de este libro y sus principales ejes.
comparar esas interpretaciones pero también
evaluar los argumentos y las fuentes históricas
sobre las que se basan para sostener una u otra Un recorrido por la historiografía
perspectiva. Es por ello que se ha sistematizado sobre el siglo XIX
las investigaciones de la historiografía, particu-
larmente de las últimas décadas, porque ellas Los trabajos históricos sobre el siglo XIX son
permiten vislumbrar los temas privilegiados, las indudablemente numerosos y no es posible
interpretaciones principales y cómo algunas de referirnos aquí a todos ellos. Se ha privilegiado
estas visiones han ido cambiando con el tiempo, por tanto algunos temas que tienen que ver con
cómo se han rediscutido ciertos temas o se han la estructuración política y económica del país.
dejado aún en el tapete. Con diferentes aproxi- Se aborda, en primer lugar, la propia fundación y
maciones y argumentos, los lectores podrán emergencia de la República así como las lecturas
disponer de un conjunto de elementos que per- y discusiones que se dieron a fines de los años
miten repensarnos, conversar y debatir. Estamos 1970 sobre las economías latinoamericanas y que
persuadidos que la construcción de un proyecto hoy están siendo enriquecidas y debatidas. Clave
de emancipación y de una sociedad más justa y también en el esfuerzo realizado es visibilizar
menos desigual sólo puede realizarse a partir de la historiografía de las “tierras bajas” que se ha
una evaluación que no puede reducirse a una fortalecido en las últimas décadas y que introduce
22 LOS PRIMEROS CIEN AÑOS DE LA REPÚBLICA / TOMO IV

una mirada mucho más equilibrada a las visiones sucesos de 1809 y sus consecuencias fueron deci-
andinocéntricas que, en general, han imperado. sivos para fecundar y arraigar el deseo de libertad
Desde la historia política, que en toda América de los americanos “contra el pupilaje y señorío de
Latina ha conocido una importante renovación los españoles” (Sánchez de Velasco, 1848/1938).
historiográfica, nos referimos a algunos aspectos Cortés, contrariamente a su antecesor, consideró
de la construcción y la cultura política como que entre la invasión de Bonaparte a España y
el caudillismo, la ciudadanía y la construcción la revolución hispanoamericana no existía una
del Estado-nación. Finalmente, es importante relación causal sino una simple sucesión. Para
resaltar la historiografía aymara que emergió en el autor, las causas de la revolución radicaron
Bolivia a partir de los años 1980. en las ideas, en el pensamiento que se desarrolló
frente a la injusticia de la conquista, es decir
Las interpretaciones sobre la fundación y la República en la manifiesta desigualdad entre españoles y
americanos y en la utilización de recursos para
Desde los primeros libros de historia que se escri- “provecho ajeno” (Cortés, 1861). No se trató,
bieron, se buscó analizar y explicar la emergencia sin embargo, de una rivalidad entre castas sino
de la nueva República atribuyéndola a distintas de una lucha entre los españoles americanos (en
razones y causas. Muchas de las obras de fines del el siglo XX los historiadores abandonarían la
siglo XIX, en un contexto en el que la Indepen- utilización de los términos de americanos y de
dencia se había consolidado, fueron escritas para españoles americanos reemplazándolos por el
acrecentar el amor a “la nacionalidad naciente” de criollos) y los españoles, entre los hijos y los
o como lecciones patrióticas (Ávila, 1936 en Ba- padres, entre la raza española del Nuevo Mundo
rragán, 2002). Luego, a principios del siglo XX y la del Antiguo Mundo. Habrían sido, por tanto,
surgieron historiadores cuyas interpretaciones los hijos de los españoles los que dirigieron esta
perduran en gran parte hasta hoy, moldeando lucha aunque la población indígena tomó parte
nuestra propia memoria y es sobre ellas que nos en esta contienda.
extenderemos más. A fines del siglo XIX, con el libro de Fer-
Entre las primeras historias del país se en- nández de Córdoba (1897), la historia de Bolivia
cuentran la de Manuel Sánchez de Velasco en empezó a remontarse a la época de los Incas y
1848 y la de Manuel Cortés en 1858 y 1861. Estos comenzó también a ordenarse cronológicamente
autores se consideraban simples transmisores de por regímenes presidenciales. Esta estructura está
los hechos y ambos tenían plena fe en el progreso. presente en casi todos los libros de historia de
Consideraban la historia de Bolivia como una Bolivia, incluyendo los manuales más recientes.
línea evolutiva que empezaba en la guerra de la Este ordenamiento supone que se concibe a la
Independencia porque ella condujo a la “Nación historia de Bolivia como la historia de las admi-
Boliviana” al lugar donde se encontraba (Sán- nistraciones presidenciales, una visión que no
chez de Velasco, 1848/1938) y porque la historia compartimos y que no encontrarán en el libro
anterior fue la del “entorpecimiento de la razón” que les presentamos.
(Sánchez de Velasco, 1848/1938), la “de los con- Las historias de Bolivia escritas desde los
quistadores” o la historia de España en América primeros años del siglo XX fueron las que mayor
(Cortés, 1861). De ahí que Bolivia se encontraba, influencia tuvieron y tienen hasta hoy, particu-
para Cortés, en la ruta del progreso hacia la me- larmente en el gran público. Fueron historias
jora (1858) mientras que para Sánchez de Velasco en las que sus autores empezaron a preguntarse,
estaba “en la infancia... y en la adolescencia de la casi de manera angustiosa, sobre las razones por
Nación”. El concepto de nación era sin embargo las que el país no se encontraba en una mejor
muy distinto al del siglo XX y al de hoy. Para un situación económica y política. Volcarse hacia el
autor como Sánchez de Velasco, el término nación pasado era una reflexión desde su presente para
era un simple sinónimo de país y república sin determinar lo que debía hacerse en el futuro.
implicar homogeneidad de ningún tipo. Pasado y futuro constituyen entonces tiempos
Sánchez de Velasco analizó la Independen- correlacionados: de las alternativas del futuro se
cia como resultado de la ocupación de España derivan, en gran parte, las interpretaciones del
por Francia, aunque reconoció también que los pasado. Uno de los historiadores que sin duda ha
ENTRE LA HERENCIA Y LA CONSTRUCCIÓN DE LA REPÚBLICA 23

tenido una gran influencia al respecto es Alcides desarrollo equilibrado entre la infraestructura
Arguedas que consideraba, a principios del siglo que consistía en las fuerzas productivas y las re-
XX, que se debía fomentar la inmigración que laciones de producción y la superestructura que
traería la riqueza económica y, con ella, todo el consistía en el armazón político e ideológico.
progreso necesario. El pasado no era entonces El desfase y desequilibrio entre ambas producía
más que la ejemplificación de los males causados “graves desajustes en la sociedad”. La fundación
por los tipos y caracteres de su población (Pueblo de la República habría significado una revolu-
enfermo, 1909/1986), precisamente en ausencia de ción política sin el consiguiente cambio en la
la inmigración. Arguedas criticó increíblemente estructura económico-social. En otras palabras,
a toda su población y nadie se salvó: describió se creó una república liberal –que era una simple
todos los males de los indios, los mestizos y las fachada– sobre una estructura feudal.
“élites blancas”. A pesar lo negativo de su mirada, El autor, retomando la idea de Montenegro,
su influencia ha sido enorme y sus argumentos planteó que la nueva república liberal fue una
se escuchan hasta hoy aunque no se sepa que ficción porque los patriotas “criollos inferiores”
provienen de este autor. que tenían el rol de dirigentes y los mestizos-
Muchos años después, otro libro que nos soldados desaparecieron de la escena por la
marcaría y que fue una respuesta a Alcides Ar- “guerra a muerte” que se les declaró y porque
guedas fue Nacionalismo y coloniaje que se publicó los “criollos-aristócratas” del realismo que se
en 1943. Para Carlos Montenegro, la historia pasaron al bando patriota a partir de 1821 fueron
boliviana fue la lucha entre la nación y la anti- los que estuvieron presentes en la fundación de la
nación, polos de lo positivo y lo negativo. La República (Valencia Vega, 1984). El exterminio
nación significaba el bloque conformado por de los jefes de las montoneras de la revolución
las clases populares y la anti-nación, el bloque y el transfugio de los militares y doctores expli-
constituido por la oligarquía (Mayorga, 1993; caría la continuidad de la colonia en el período
Tapia, 2002) a la que se consideraba culpable por republicano.
la transferencia de la riqueza a otros estados, a El historiador norteamericano Charles Ar-
nivel económico; por los modos extranjeros de nade (1955/1979) continuó con la idea de Mon-
organización del poder, a nivel político; y por el tenegro acerca del “frustrado nacer de Bolivia”
desprecio hacia las clases populares, a nivel ideo- y la idea de la “decapitación” de la revolución
lógico, lo que explicaba que se vivía en el país pero planteada en 1950 por Valencia Vega (1950/1991
“a la manera del extranjero”. Para Montenegro, y 1984). Siguiendo la posición de Gabriel René
la lucha por la Independencia fue la lucha de la Moreno sobre los “dos caras”, consideró que una
clase popular de los mestizos que murió siendo asamblea de “tránsfugas” y de antiguos oportunis-
reemplazada por los que representaban la colonia. tas creó la República (Arnade, 1955/1979: 230).
La desaparición física de los caudillos conducto- La Independencia habría sido, sin embargo o pese
res “del sentimiento nacional” explicaría que una a todo, “la creación de diez y seis largos años” de
“casta” los reemplazara y así se habría dado “el lucha que podía haber sido alcanzada por la ge-
frustrado nacer de Bolivia”. neración de 1809, por los mestizos, los “honestos
En los años 1950, Alipio Valencia Vega, rela- criollos e incluso los españoles patriotas” que, en
cionado con Tristan Marof –seudónimo de Gus- conjunto, fueron “traicionados” por una “clase
tavo Navarro, legendario marxista e izquierdista deshonesta” que usó los principios de 1809 y los
de fines de los años 1920–, con el socialismo y con deformó, dando lugar a muchos de los “infortu-
la fundación del Partido Obrero Revolucionario, nios de... Bolivia” (Ibíd.). En resumen, la obra de
publicó en 1950 El pensamiento político en Bolivia, Arnade contiene, a nivel de su interpretación, la
punto de partida para la edición de su Historia sistematización de muchos otros trabajos, espe-
política de Bolivia en siete tomos, de los que cinco cialmente de los de Gabriel René Moreno, Carlos
corresponden al siglo XIX. Para el autor, la histo- Montenegro y Alipio Valencia Vega.
ria de Bolivia era la lucha entre el feudalismo y el Este conjunto de autores, desde Moreno
capitalismo, entre la infraestructura (lo económi- hasta Arnade, constituye un grupo con posiciones
co) y la superestructura (lo político e ideológico). políticas distintas en diferentes periodos. Sin em-
El motor del progreso estaba constituido por el bargo, todos ellos coincidieron en interpretar la
24 LOS PRIMEROS CIEN AÑOS DE LA REPÚBLICA / TOMO IV

creación de Bolivia como una emergencia trunca histórica dictada por lo exógeno. Presentó la his-
e inconclusa debido a la desaparición física de la toria de Bolivia como la de un “país perseguido”
generación verdaderamente revolucionaria, de por los hechos, las naciones, los intereses que la
tal manera que los que sí sobrevivieron y parti- asedian “de una manera tan intensa que parecerían
ciparon en la fundación de la República fueron ser parte de una confabulación”. La oligarquía
los oportunistas de “dos caras”. anti nacional, compuesta por los latifundistas y el
Los imaginarios de frustración y traición gran capitalismo minero, fue considerada no sólo
descansan sobre tres pilares deleznables: en pri- como una clase opresora sino también una clase
mer lugar, en la construcción de un momento extranjera por su origen y cultura y representante
prístino, un tiempo casi mítico de los “orígenes”. de los intereses del imperialismo. Es decir que la
En segundo lugar, la creación de una generación explotación económica de los indios, lo “más tra-
verdaderamente “revolucionaria” que murió y dicionalmente nacional”, implicaba su negación
que se ha contrapuesto a los “doctores de Char- de tal manera que eran “antinacionales”. Se debía
cas” que sí vivieron la fundación de la República luchar entonces contra una opresión no sólo de
y que han sido considerados como oportunistas. clase sino contra una casta extranjera (Zavaleta,
El problema es que, en general, se han atribuido 1967/1990).
principios absolutamente revolucionarios y del Silvia Rivera planteó, por su parte, que el
siglo XX a una generación que que ya había muer- colonialismo interno –un concepto que estuvo
to los primeros años de la República. El tercer presente en América Latina en la década de 1960
pilar sobre el que se ha construido esa visión y 1970– articula toda la historia de Bolivia. En
radica en el hecho de no haber considerado en 1993, lo definió como “un conjunto de contradic-
su verdadera magnitud que, entre 1808 y 1825, ciones diacrónicas de diversa profundidad” que
transcurrieron más de quince años en los que la atraviesan “las esferas coetáneas de los modos
situación económica y política de España y el de producción, los sistemas políticos-estatales
imperio hispánico cambiaron drásticamente. Sin y las ideologías ancladas en la homogeneidad
negar que hubo actores que, desde muy tempra- cultural” (Rivera, 1993a: 30). Esas “contradic-
no, tuvieron y mantuvieron una sola posición, ciones” se encontrarían en tres horizontes o
muchos de ellos cambiaron junto con el contexto ciclos históricos: el ciclo colonial, el ciclo liberal
de la época y el período, situación muy frecuente y el ciclo populista. El ciclo colonial, marcado
en períodos de guerra y de guerras civiles. Todo por la “polarización y jerarquía” entre culturas
ello no significa negar que hubo oportunistas nativas y cultura occidental, se habría expresado
como en cualquier período histórico. en la oposición entre “cristianismo y paganis-
Un autor que rompió con los esquemas ante- mo” conduciendo a la exclusión de los indios
riores fue José Luis Roca al sostener la existencia y de gran parte de los mestizos. El modo de
de un prematuro nacionalismo criollo consistente dominación colonial estaría marcado entonces
en una actitud anti-limeña y anti-porteña (Roca, por la violencia, la segregación y la colonización
1985a y b). Rescató también el rol fundamental de las almas (Rivera, 1993a). El ciclo liberal que
de los Olañeta en la fundación de Bolivia, reivin- empezó con la República no habría roto esta es-
dicando su actuación frente a la denigración de tructuración. Introdujo la igualdad básica de los
la que fueron objeto desde Moreno hasta Arnade seres humanos y la individuación del ciudadano
(Roca, 1978). rompiendo las estructuras corporativas, pero
A fines de la década de 1960, otros autores tuvo “acciones culturales civilizatorias” y “un
que tienen aún una influencia muy grande y con remozado esfuerzo de exclusión” basado en “la
una visión crítica sobre el siglo XIX y sobre la negación de la humanidad y de los indios”. En
historia de Bolivia fueron René Zavaleta Mercado ausencia de los “mecanismos” del pacto colonial,
y Silvia Rivera Cusicanqui. El primero publicó en la Ley de Indias habría sido reemplazada por la
1964 una obra representativa de su primer perío- masacre de indios, por la represión preventiva más
do que se llamó La formación de la conciencia nacio- que punitiva y por la reforma como un método
nal (Tapia, 1997), imbuido del análisis de la lucha de “encubrimiento y reciclaje de las estructuras
de clases y el imperialismo. El autor planteó que la coloniales”. Los mecanismos integradores y de
conquista significó el principio de una evolución “disciplinamiento cultural” de este horizonte
ENTRE LA HERENCIA Y LA CONSTRUCCIÓN DE LA REPÚBLICA 25

ciudadano como el mercado, la escuela, el cuartel, literatura especializada presentaba un consenso


el sindicato, habrían generado entonces “nuevas pesimista a la hora de evaluar el impacto econó-
y más sutiles formas de exclusión”, combinando mico de ambos períodos (Bulmer Thomas et al.,
la violencia abierta con la violencia invisible 2006). En efecto, el primero era descrito como
(Ibíd.). En el concepto de colonialismo interno un período de caos y estancamiento económico
se encuentra una dualidad (indios versus no in- generalizados, y el segundo como uno donde la
dios) y cierto maniqueísmo porque se enfatiza la apertura económica no permitió la expansión
continuidad de la exclusión. Cabe traer a colación agregada de la economía sino tan sólo la de deter-
que la historiografía reciente de los movimientos minados enclaves económicos –esto es, espacios
radicales autonomistas de Santa Cruz también económicos concentrados en un espacio geográ-
ha utilizado el mismo concepto de colonialismo fico específico y desconectados del resto de la
interno para referirse a las relaciones de domi- economía. Sin embargo, a lo largo de los últimos
nación que estaría ejerciendo el Estado andino años estas visiones pesimistas han tendido a ser
y central con las regiones y particularmente con reevaluadas y/o matizadas. Esta re-visita, además,
la de Santa Cruz. ha venido acompañada de un importante esfuerzo
Las dualidades indios / conquistadores; por construir y/o reconstruir series económicas
nación / anti-nación; oligarquía / pueblo; prole- continuas de largo plazo. Así, gracias a la nueva
tariado / burguesía; nacionalismo / imperialismo; evidencia cuantitativa generada, el consenso ac-
Estado central colla / regiones no collas, presen- tual no gira tanto en torno a visiones pesimistas u
tan con claridad un enemigo interno / externo optimistas sino que tiende a remarcar ante todo la
que puede aglutinar, por oposición y negación, al heterogeneidad de experiencias económicas a lo
resto de la población. Sin embargo, en todos los largo y ancho de América Latina (Bulmer Tho-
casos la polaridad significa construir, unificar y mas, 1998; Thorp, 1998; Prados de la Escosura,
homogeneizar una sociedad mucho más diversa y 2009; Bértola y Ocampo, 2011).
atravesada por profundas contradicciones. Si uno Con base en este punto de partida, los recien-
se limita a señalar e identificar las oposiciones, tes esfuerzos analíticos se han concentrado ante
el propio país deja de comprenderse y por tanto todo en identificar las razones y/o las variables
nuestra propia lectura del pasado y del futuro que expliquen por qué algunos países de la región
puede resultar insuficiente. fueron capaces de obtener niveles de desarrollo
relativamente elevados mientras que otros no.
Historiografía económica Una de las que mayor atención ha recibido en
los últimos años es la de las instituciones, enten-
Desde el punto de vista económico, los prime- didas éstas como las reglas del juego –formales
ros cien años de vida independiente, desde la e informales– que determinan el accionar de
fundación de Bolivia hasta el centenario de la los agentes económicos; y uno de los trabajos
República, engloban dos períodos históricos institucionalistas que más repercusión han tenido
con características diferenciadas. Por un lado, el a lo largo de los últimos años es el de Acemoglu,
período 1825-1872 fue de relativo estancamiento Johnson y Robinson (2002). Estos autores propo-
y de desintegración económica –restricciones nen que los colonizadores europeos implantaron
explicadas en gran medida por los costos directos instituciones de diferente naturaleza a su llegada
e indirectos inherentes a la Independencia. Por a América. Por un lado, debido a la necesidad de
otro lado, en el período 1872-1925 hubo una controlar a la mano de obra y aprovechar el ex-
reintegración a la economía mundial, caracte- cedente generado por la explotación de recursos
rizada por la confianza de los gobernantes en naturales, implantaron instituciones extractivas
la capacidad del sector exportador a la hora de –definidas éstas como instituciones que tienden
“arrastar” al conjunto de la economía hacia el a concentrar el poder político y económico en
desarrollo económico. una reducida élite– en aquellos territorios que
Estos dos períodos son identificados por la eran prósperos a la llegada de los colonizadores
historiografía latinoamericana como los perío- europeos. Por otro lado, debido a la necesidad
dos de la “Post Independencia” y de la “Primera de fomentar el crecimiento de la economía,
Globalización”. Hasta hace algunas décadas la implantaron instituciones que aseguraban los
26 LOS PRIMEROS CIEN AÑOS DE LA REPÚBLICA / TOMO IV

derechos de propiedad de la mayor parte de la también los accidentes geográficos existentes


población en el caso de aquellos territorios que entre estos dos puntos. Así, aquellos territorios
eran relativamente pobres a la llegada de los co- montañosos y donde no existían ríos navegables
lonizadores europeos. De acuerdo a los autores, debían enfrentar costos de transporte internos
este tipo de instituciones se perpetuó durante elevados que restringían su reintegración a la
el período republicano y determinó la suerte economía mundial.
económica de los nuevos países. Así, mientras Dentro de esta corriente que remarca ante
que aquellos países con instituciones extractivas todo la importancia de variables geográficas,
fueron incapaces de aprovechar las oportunida- resalta una explicación que ha alcanzado impor-
des económicas generadas por la Independencia, tante popularidad en la historiografía regional:
los países con instituciones que aseguraban los la lotería de bienes (Bulmer Thomas, 1998). De
derechos de propiedad de la mayoría tendieron acuerdo a esta hipótesis, el éxito de las economías
a hacerse cada vez más prósperos. latinoamericanas estuvo en gran medida deter-
Si bien esta investigación ha tenido una gran minado por la dotación de recursos naturales con
repercusión, no ha estado exenta de críticas. las que contaban los países de la región. Así, el
Por ejemplo, Coatsworth (2008) sugiere que la producto que le “tocaba” a cada país determinaba
evidencia histórica con la que cuentan los auto- la suerte de la economía ya que la evolución de los
res impide diferenciar con claridad los diversos precios internacionales y la capacidad de generar
territorios de América de acuerdo a su “calidad encadenamientos productivos hacia adelante o
institucional”. Más aún, este autor sugiere que la hacia atrás variaba enormemente entre producto
principal restricción institucional no se hallaba y producto. Por ejemplo, durante el último tercio
relacionada con el grado de poder y control de del siglo XIX, la suerte de aquellas economías
las élites sino con la capacidad que tuvieron los que exportaban plata fue diferente a la suerte
nuevos países a la hora de cambiar las institu- de aquellas economías que exportaban goma
ciones heredadas de la colonia –instituciones de debido a que el precio internacional del primer
Antiguo Régimen– por institucionales liberales. producto tendió a disminuir sistemáticamente
Así, Coatsworth sugiere que la rápida moderniza- mientras que el segundo tendió a incrementarse.
ción institucional ocurrida en los países del Cono Igualmente, los requerimientos de capital y de
Sur –Argentina, Chile y Uruguay– explicaría los conocimiento técnico eran muy diferentes cuan-
progresos económicos de estos países frente a do se trataba de dar valor agregado a productos
aquellos que tardaron más en modernizarse –bá- agrícolas o a productos minerales.
sicamente Bolivia y México. Otro tipo de investigaciones ha tendido a
Sin embargo, diversos autores rechazan las concentrarse en el análisis de determinantes más
hipótesis institucionalistas y sugieren, más bien, inmediatos del desarrollo económico. Por ejem-
que el principal determinante de las diversas suer- plo, autores como Marichal (1988) han remarca-
tes en la región estuvo relacionado con aspectos do que el estudio de la evolución económica de
geográficos. En efecto, autores como Gelman los diferentes países de la región no puede obviar
(2009) señalan que los países que mejor minimi- las diferencias que existían a la hora de obtener
zaron los efectos económicos negativos de la In- capitales en los mercados internacionales de ca-
dependencia fueron aquellos que se reintegraron pitales y/o en los nacientes mercados bancarios
con mayor velocidad a los circuitos comerciales o financieros locales. En esta línea de análisis
mundiales. Esta capacidad de reintegración, a relacionada con la disponibilidad de capitales,
su vez, estuvo directamente relacionada con la autores como Thorp (1998) remarcan también
distancia existente entre los principales centros que la nacionalidad de los principales capitalistas
productores y los puertos y con la cercanía entre de un país podía determinar en gran medida la
éstos y los principales mercados consumidores de probabilidad de reinvertir las ganancias en otros
materias primas –principalmente, el Reino Uni- sectores de la economía.
do. Aquellos autores que resaltan la importancia Otros autores se han concentrado en analizar
de la geografía mencionan además que no sólo el rol de la mano de obra, ya sea como demandan-
importaba la distancia existente entre los centros te de productos o como ofertante de trabajo. Por
productores y los puertos de exportación, sino ejemplo, se remarca que diferencias en términos
ENTRE LA HERENCIA Y LA CONSTRUCCIÓN DE LA REPÚBLICA 27

de crecimiento poblacional, de densidad pobla- guerras de Independencia. Al este, en la zona


cional o de la importancia relativa del trabajo de los valles mesotérmicos, poblaciones como
asalariado, explican importantes variaciones en el Samaipata y Vallegrande seguían cumpliendo
potencial económico de los mercados internos de un rol fundamental en el comercio entre Santa
consumo (Bértola y Ocampo, 2011). Igualmente, Cruz, Cochabamba y La Plata.
trabajos como el de Frankema (2009) sugieren Una vez constituida la República, el avance
que diferencias en la composición social de la criollo hacia los diversos territorios de esta re-
población o en el nivel de desigualdad de los gión se puso en marcha principalmente desde
países se reflejaron también en diferencias en la capital del departamento de Santa Cruz. Es
términos de capital humano. Por ejemplo, hacia gracias a este avance, sea civil o religioso, que se
1910 se observa que mientras 58% de los niños puede contar con nuevas fuentes sobre la región.
argentinos en edad de atender la escuela prima- Paralelamente, este territorio fue visitado por
ria estaban efectivamente matriculados, el ratio varios viajeros de origen europeo que dedicaron
descendía a 28% en el caso de los niños peruanos. muchas páginas a su descripción, tanto de sus pai-
Si bien no de manera explícita, muchas de sajes y su biodiversidad como de sus costumbres
estas cuestiones y temáticas han sido analizadas y poblaciones (Balzán, 2008; Castelnau, 2001;
por la historiografía económica boliviana. Por D’Orbigny, 2000; Nordenskiöld, 2001, 2002,
ejemplo, autores clásicos como Peñaloza (1985) 2003). Otra faceta de la historia del siglo XIX que
presentan análisis que implícitamente resaltan se ha traducido en una importante producción
elementos institucionales. Sin embargo, una de bibliográfica ha sido la presencia misional fran-
las grandes limitaciones de la historiografía bo- ciscana (Cardús, 1886; Calzavarini, 2005), tanto
liviana radica en la escasez de series económicas en Guarayos (Cors, 2008; Pesciotti, 2008) como
de largo plazo –sin que ello signifique que no en el Chaco (Giannechinni, 1995, 1996; Marta-
exista ninguna. Esta limitación es importante relli y Nino, 2006), o bien en el norte amazónico
en la medida que impide comparar la evolución (Armentia, 1883, 1887, 1890, 1903).
de variables económicas claves e insertar el caso La mayoría de las fuentes de la época se
boliviano en esta re-evaluación de las economías refieren principalmente al tema de los recursos
latinoamericanas durante el período de la “Post- naturales y a las exploraciones en torno a la bús-
Independencia” y de la “Primera Globalización”. queda de vías navegables para poder potenciar
En este sentido, los textos que se presentan a el comercio exterior del país (Palacios, 1852;
continuación deber ser leídos considerando la Keller, 1870; Pando, 1893, 1897; Suárez Arana,
intención explícita de comparar constantemente 2008; Vaca Diez, 2005). Las publicaciones reali-
el caso boliviano con otras experiencias de la zadas por los intelectuales cruceños de la época
región, como también las limitaciones derivadas se abocaban también a destacar los potenciales
de la escasez de series económicas de largo plazo. de la región (Mostajo, 1902, 2008; Sociedad
de Estudios Geográficos e Históricos de Santa
Historiografía sobre las tierras bajas Cruz). Otras, de carácter nacional, se refieren a
las características de la misma enfocándose en la
A inicios del siglo XIX, el universo de lo que lla- población, como en el censo de 1900 (Oficina
mamos hoy “tierras bajas” no era tan conocido Nacional de Inmigración, Estadística y Propa-
como en la actualidad: el principal centro urbano ganda geográfica, 1902, 1904/2012), desde la
era la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, sede de perspectiva de la colonización y la tenencia de la
la gobernación de Santa Cruz que abarcaba un tierra (Lavadenz, 1925) o abocándose al producto
espacio inmenso que comprendía los territorios “estrella” de la época: la goma (Ballivián, 1912).
de las entonces ex misiones jesuíticas de Mojos Pocos textos se han dedicado a reflejar la his-
(actualmente en el Beni) y Chiquitos, en un es- toria política regional, salvo Rivero Egüez (1978)
pacio colindante con el imperio portugués. La y, de manera indirecta, la prensa (Cosmopolita
red de poblaciones constituidas por los jesuitas Ilustrado, 2008). Un texto, escrito por un paceño
era más densa en Mojos que en Chiquitos. Al sur confinado en Santa Cruz, evoca la vida cotidiana
de la región, en el Chaco, unas cuantas misiones en esta ciudad en 1860 (Dalens Guarachi, citado
franciscanas no sobrevivieron al embate de las en Vázquez Machicado, 1988a). Por otro lado,
28 LOS PRIMEROS CIEN AÑOS DE LA REPÚBLICA / TOMO IV

tanto en la región amazónica, en el Pantanal y el este campo, dos estudios pioneros demostraron,
Chaco, el territorio boliviano ha sido apetecido en diferentes periodos, la existencia de un gran
por los países vecinos. Aquello ha generado una interés por parte de los gobiernos bolivianos
importante producción documental destinada a hacia estas regiones (Groff Greever, 1987; García
dotar de argumentos a unas y otras partes (Bravo, Jordán, 2001).
1890; Fawcett, 1995; Maúrtua, 1906; Paz, 1895; La perspectiva de contar con el acceso a re-
Saavedra, 1906). cursos naturales fue el incentivo para promover
En materia iconográfica, las primeras fuentes diferentes avances sobre las tierras bajas: este
que proporcionan algunas ilustraciones sobre la avance, recordado a modo de epopeya (Sanabria,
región son específicamente las obras del explo- 1988), fue estudiado con mayor detalles en torno
rador francés Alcide d’Orbigny (2002), en los a un auge que se produjo a fines del siglo XIX:
primeros años de la República. Su abanico es muy el de la goma elástica. Varios estudios se han
amplio, desde la arqueología hasta la etnografía, dedicado a analizarlo, tanto desde la perspectiva
pasando por la botánica o la zoología. Pocos años económica como social (Fifer, 1990; Gamarra,
después, es al chuquisaqueño Melchor María 2007; Lema, 2009; Tonelli, 2010). En cuanto a
Mercado (1991) que debemos algunos testimo- otras actividades económicas en la región, Roca
nios sobre diversos aspectos de la vida cotidiana (2001) ofrece una mirada panorámica al respec-
boliviana. En los últimos años del siglo XIX, ya se to mientras que Rodríguez Ostria (1987, 1993)
cuenta con fotografías sea de carácter etnográfico evoca los problemas inherentes a la crisis del
(Giannecchini, 1995; García Jordán, 2009) o bien mercado cruceño. Los procesos de ocupación
en torno a la explotación de la goma (Centeno y del espacio no se llevaron a cabo sobre espacios
Fernández, 1998). vacíos: el impacto de las exploraciones, por un
Los estudios sobre la historia del Oriente han lado, y de las políticas en torno a las tierras, por
enfatizado, en el largo siglo XIX al que dedicamos ejemplo, sobre las poblaciones indígenas, ha sus-
este libro, algunos episodios o personalidades citado varias investigaciones en diversas regiones
específicas vinculadas sobre todo a la historia de las tierras bajas (Dalla Corte, 2007a, 2007b;
política de esta región, como Ignacio Warnes Guiteras, 2012; Langer, 1996; Radding, 2005;
(patriota) o Francisco de Aguilera (realista) en Van Valen, 2011).
el periodo de las guerras por la Independencia Entre los actores sociales más conocidos
(Roca, 2007); más tarde, fue la figura de Andrés de las tierras bajas se destacan las poblaciones
Ibáñez cuyas ideas en torno al igualitarismo y indígenas (cavineños, chacobos, chiriguanos,
al federalismo tuvieron un impacto en la vida chiquitanos, guarayos, mojeños, ñanaiguas y za-
política de la región en su tiempo, en la década mucos, entre otros) que han suscitado numerosos
de 1870 (Romero Pittari, 1984; Ferreira, 2006; estudios que enfatizan su relación con el Estado
Schelchkov, 2008, 2011b). o con otros actores como los misioneros o bien
En los primeros años de la República, la los criollos (Aguilar, 1993; Block, 1997; Brohan
definición de los límites de Bolivia, en particular y Herrera, 2008; Combès, 2004, 2005a, 2005b,
desde Santa Cruz, fue esencial. Es por ello que la 2009, 2014; Córdoba, 2012; Fischermann, 1995,
historia de las relaciones de Bolivia con Argen- 1997; García Jordán, 2006, 2009, 2014; Guiteras,
tina y sobre todo con Brasil se ha enfocado en 2012; Langer, 2009; Lema, 2000, 2009; Radding,
este periodo (Abadie, 1995; Peña, 1995). Para un 2005; Saignes, 1990, 2007). A fines del siglo XIX
estudio de más larga duración, hasta el momento se multiplicaron conflictos que enfrentaron a
no se ha superado el trabajo de Vázquez Machi- indígenas con representantes del Estado como
cado sobre las relaciones entre Bolivia y Brasil en el Beni (Cortés Rodríguez, 1990) o en el
(1988b); otras temáticas investigadas han sido, Chaco (Combes, 2005b, 2014; Lema, 1998).
por ejemplo, la Guerra del Acre (López Beltrán, Otros actores sociales fueron los extranjeros que
2003) o las relaciones con Paraguay (Roca, 1988). se establecieron en la región, atraídos por sus
En materia de políticas públicas, las que se perspectivas económicas; pero un solo grupo fue
destacaron en el siglo XIX fueron las de explo- estudiado a profundidad: el de los alemanes (Ho-
raciones y colonización, tanto por la vía civil llweg, 1995). Una minoría étnica fue protagonista
como religiosa (misiones) o militar (fortines). En de un levantamiento en los primeros años de la
ENTRE LA HERENCIA Y LA CONSTRUCCIÓN DE LA REPÚBLICA 29

lucha por la Independencia: los esclavos negros (1987) vinculó su surgimiento con la necesidad
(Seoane, 2009). de responder a las necesidades de los militares
Finalmente, los aspectos culturales fueron bolivianos, con el fenómeno de la empleomanía
abordados desde la historia de los intelectuales y “la munificencia ofrecida por el control del
orientales, como Gabriel René Moreno, Nicó- Estado” (Dunkerley, 1987: 15); además, destacó
medes Antelo (Vázquez Machicado, 1988c; Pérez que los militares, más que cumplir funciones
Fernández, 2003) o bien a partir de la prensa (Pé- de represión, se dedicaban a “mediar en las re-
rez Fernández, 2000; Roa, 2007). Una crisis en la laciones internas del bloque dominante” (Ibíd.:
Iglesia católica fue estudiada por Parejas (2003). 23) y jugaron un rol importante en el delicado
Algunos estudios se dedicaron a los viajeros y equilibrio de las regiones.
exploradores (Dory, 2005a, 2005b; Loza, 2005). A partir de 1990, bajo una óptica renovada
Al igual que en el resto del país, aún existen de la política, se inició la revisión de la actuación
muchos vacíos por explorar en la historiografía histórica de los caudillos republicanos. Gracias
boliviana sobre las tierras bajas. Por ejemplo, en a estos trabajos, se pudo constatar que el caudi-
la historia política, los episodios de levantamien- llismo no fue necesariamente un obstáculo para
tos contra el poder central (la rebelión de los la construcción de la nación y que los caudillos
Domingos de 1891) o bien la vida y la violencia no se desempeñaron solos sino que contaron
política en las provincias; los conflictos de “baja con la ayuda de otros grupos sociales como los
intensidad” entre indígenas y sociedad criolla; artesanos, la burocracia estatal, los indígenas y/o
las relaciones cotidianas con los países vecinos la Iglesia. Las nuevas investigaciones también
(Perú, Brasil, Paraguay, Argentina). En materia consideraron a los caudillos como enlaces entre
de historia económica, la historia agraria de la formas tradicionales de comportamiento político
región es muy diferente de la que conocemos para y la modernidad liberal.
el área andina; valdría la pena investigar acerca El caso más estudiado es el de Manuel Isi-
del desarrollo de la ganadería, tanto en Mojos, doro Belzu que gobernó Bolivia de 1848 a 1855.
en la Chiquitanía o en el Chaco, así como sobre Era tradicionalmente visto por la historiografía
el avance criollo sobre las fronteras. Además, liberal como un caudillo demagogo influido por
la historia de los valles es apenas conocida. En ideas socialistas. Más tarde, los historiadores
historia social, la demografía histórica, la historia cercanos a la Revolución Nacional lo vieron
de las mujeres y la de la educación, por ejemplo, como “un dirigente que permitió a las clases
todavía deben ser escritas. populares acceder a un papel activo en la historia
de Bolivia” (Richard, 1997: 528). Sin embargo,
Aportes historiográficos sobre caudillismo, ciudadanía estas aproximaciones no lograron desentrañar
y construcción del Estado-nación la complejidad de la realidad histórica en la que
actuó Belzu. En este sentido son estimulantes los
En la historia política del siglo XIX, tres son los trabajos de Raúl Calderón Jemio (1991, 1996)
temas mayormente abordados por la historiogra- quien estudió las razones del apoyo de los indí-
fía: el caudillismo, la ciudadanía y la construcción genas a Belzu y su posterior ruptura. Por otro
del Estado-Nación. lado, Frédéric Richard (1997) se enfocó en el
El caudillismo es uno de los temas más importante papel desempeñado por la religión
importantes para toda América Latina y varios durante su gobierno y la tensión entre la tradición
estudios han establecido que este fenómeno y la modernidad; destacó que historiadores como
surgió fundamentalmente con las guerras de la Humberto Vázquez Machicado y Guillermo
Independencia por lo que frecuentemente se Lora intuyeran el carácter conservador y tradi-
asociaron a las filas militares. El clásico estudio cional de Belzu aunque no lograron demostrarlo
de John Lynch (1992) plantea que los caudillos sistemáticamente. Andrei Schelchkov también
siempre necesitaron una base económica y, en examinó el carácter conservador del gobierno de
alianza con las élites, un proyecto político y un Belzu (2007, 2011) afirmando que “Belzu era un
importante apoyo social. político conservador, que se resistía al proceso
En Bolivia, el caudillismo fue abordado de desbarajuste de los viejos estamentos de la
en la década de 1980 cuando James Dunkerley sociedad” (2011: 218). Sin embargo, plantea que
30 LOS PRIMEROS CIEN AÑOS DE LA REPÚBLICA / TOMO IV

su régimen también tuvo un proyecto político, Un segundo tópico privilegiado por la


la “utopía social conservadora” y muestra a un historiografía en los últimos años es el de la
hombre que dedicó su vida “a la lucha por la li- ciudadanía. El tema se ha convertido en una re-
beración de las masas populares de la oligarquía”: ferencia obligada en las discusiones académicas
por un lado, buscaba destruir el antiguo régimen en la medida en que la cuestión de la construc-
de jerarquía y privilegios, lo que tenía un carác- ción de la ciudadanía política “define un campo
ter radical y revolucionario porque buscaba una problemático desde donde analizar la formación
república igualitaria; por otro lado porque tenía de las nuevas naciones” (Sábato, 1999). En este
una política religiosa conservadora pero también sentido, se estudia con mayor énfasis los proce-
demostraba actitudes en contra del mercado o de sos electorales, considerados como claves en la
la democracia liberal (Schelchkov, 2007: 244). transformación de los sistemas de representación.
El tema del caudillismo también ha sido En Bolivia, dos autoras han tratado el tema
estudiado desde varias perspectivas, abordando de la ciudadanía a partir de las elecciones. Marta
temas como el rol de la burocracia, la empleo- Irurozqui (2000) señala que la cultura electoral
manía y el clientelismo (Peralta, 1994a) así como boliviana permitió su progresiva interiorización
la relación entre Iglesia y caudillismo (Peralta, a través de “imperfecciones electorales” como el
1994b) y el tema de los discursos políticos de los fraude que permitió la participación del conjunto
caudillos como medio para lograr adhesiones de la sociedad, incluidos los indígenas, expan-
(Peralta, 1997). El enlace entre la economía de diendo de esta manera la retórica de la nación
la quina y los gobiernos caudillistas fue analizado boliviana en el marco de una democracia censi-
por Carlos Pérez (1999) que mostró el apoyo taria vigente en Bolivia desde 1839 a 1952. Sus
dado por este sector a los gobiernos de turno aportes se han presentado también en trabajos
que tomaban medidas a su favor. Por otro lado, posteriores (1999, 2003).
el tema de las elecciones durante este periodo Barragán, por su parte, investigó en las
ha sido tratado por Irurozqui y Peralta (2000): propias esferas del poder estatal la dinámica
los autores aseveran que, al contrario de lo que de continuidades y cambios que se plantearon,
se piensa, el tipo de sufragio que auspiciaron particularmente en las diferentes asambleas
los caudillos, pese a ser censitario, no estuvo constituyentes y convenciones que tuvo el país en
dirigido a restringir la ciudadanía. Además se los siglos XIX y XX, cuando se discutieron temas
destacaban las prácticas del fraude como un claves como las elecciones y la representación, la
proceso de adquisición de la conciencia y el igualdad y la ciudadanía, el rol del Estado en rela-
valor del voto. ción a los recursos del país, el régimen agrario, la
Finalmente, esos mismos autores proponen descentralización y, finalmente, los cambios que
entender el caudillismo como parte de un proceso se dieron y encararon (Barragán, 2005, 2007).
histórico de conformación nacional desmitifican- Pero el ejercicio de la ciudadanía no solo se
do la premisa arguediana de que se trató de un refiere a las elecciones. Nuevas investigaciones
periodo de caos en el que el Estado se encontraba sobre el siglo XIX permiten renovadas interpre-
ausente (Peralta e Irurozqui, 2000). Los autores taciones que, por ejemplo, ven en la violencia
intentan demostrar que el caudillismo militar política una forma de ejercicio de facto de las
fue un fenómeno “potenciador de lo estatal y bondades ciudadanas. Según esta visión, la efer-
resultado de la conjugación del interés privado y vescente politización de la sociedad civil boliviana
de la acción pública”; alegan que la construcción en el siglo XIX no se reduce a acciones caóticas
del sistema caudillista no fue sólo la empresa de –como Alcides Arguedas trató de demostrar– sino
un militar sino la obra de distintas facciones en que más bien son una muestra de salud política
que, por lo general estuvo dividido el ejército, las y una forma de estructurar la nación a través
burocracias, las asambleas y congresos, las élites de una ciudadanía armada. En este sentido se
regionales y locales, los municipios y los grupos expresa el trabajo de Irurozqui (2011) que evoca
populares. Asimismo, destacaron cómo la mayo- las llamadas “Matanzas de Yañez” llevadas a cabo
ría de los caudillos procuraron institucionalizar en los años 1861-1862, señalando que el ejercicio
sus gobiernos pasando de la dictadura temporal popular de la violencia contra los abusos del po-
a la presidencia constitucional. der rompió la legalidad constitucional pero ayudó
ENTRE LA HERENCIA Y LA CONSTRUCCIÓN DE LA REPÚBLICA 31

a consolidar el Estado (Irurozqui, 2011). Desde la Asamblea Constituyente de Bolivia en 1826


otra arista, Barragán incursiona en el tema de (Barragán, 2007).
la legislación instaurada por la nueva república, Un tercer tema es el de la construcción
considerada en general como la expresión de la del Estado-nación. Al respecto, Marie Danielle
modernidad ciudadana que encubre diferencias Demélas (2003) defiende la idea que las nuevas
y jerarquías de raíz colonial (1999). repúblicas vivieron una situación paradójica ya
El tema de los indígenas y la ciudadanía ha que estaban fuertemente influenciados por las
sido abordado por tres autores: Platt, Iruroz- ideas modernas y liberales que chocaban con las
qui y Barragán. A partir de sus estudios sobre pautas tradicionales de comportamiento hereda-
el norte de Potosí, Tristan Platt (1982, 1987) das del periodo colonial. La construcción estatal
defiende la continuidad y vitalidad del pacto se habría dado entonces a partir de una coexis-
colonial, señalando que los mismos indígenas tencia entre estas dos visiones que marcarían las
defendieron la tributación durante la República características de los nuevos estados.
en busca de una “ciudadanía tributaria”, un status En el libro Regiones y poder constituyente en
híbrido por el cual los indígenas como “ciuda- Bolivia (2005), José Luis Roca incursiona tam-
danos” podían demandar ilustración, educación bién en la problemática de la construcción del
y protección legal al Estado mientras que como Estado-nación en el siglo XIX. El autor aborda
tributarios podían demandar el reconocimiento la problemática desde las rivalidades regionales
estatal de los títulos coloniales relacionados a que marcaron el proceso de la construcción de
sus comunidades. En un artículo más reciente, la nación, defendiendo la idea de que la cuestión
el autor examina un caso de sociedad regional regional constituye una constante en la vida insti-
(Porco, en Potosí) y continua afirmando que tucional de Bolivia. Barragán, por su parte, planteó
“la mayoría de la población indígena defendía y que la dinámica política y social solo es regional
remodelaba espacios y legitimidades trasmitidas y que lo regional puede revestirse de oposiciones
desde el siglo XVIII” pues los nuevos ideales de étnicas, de clase y de proyectos políticos (2009a).
igualdad eran, para ellos, inestables y ambiguos La autora sostuvo, más bien, que Bolivia nunca
(2008: 334-335). pudo constituirse con la hegemonía aplastante de
Irurozqui (2000) asume como cierta la rela- una región o ciudad, como sucedió con Lima en
ción entre las comunidades y el Estado a partir Perú o Buenos Aires en Argentina. Recordó que
del pacto; sin embargo, concluye que éste no im- más que un centro, se tuvo ejes. En el siglo XIX,
pide que los indígenas luchen por su integración ese eje estuvo entre el norte y el sur, sin una hege-
a la Nación a partir de la ciudadanía, entendida monía total sino parcial y alternada entre La Paz y
como una forma de recobrar sus antiguos fueros Chuquisaca; luego cambiaría al eje horizontal La
articulados a partir del pago del tributo interpre- Paz-Cochabamba-Santa Cruz. Finalmente, llamó
tado como una contribución cívica. A diferencia la atención sobre el poder y centralismo de otros
de Platt, para la autora, los indios añadieron a su centros como las ciudades capitales.
rol de tributarios su papel como futuros ciuda- El tema de la construcción de la nación es
danos, sujetos a ser tales a partir de su insistente también visto a partir de las fiestas cívicas, en-
demanda por la educación, por su participación tendidas “como los medios a través de los cuales
en la vida política nacional a través de alianzas el grupo social se reafirma periódicamente”
con la élite, que los hicieron entre otros medios (Martinez, 2005: 179). Otros trabajos que van
conocedores del funcionamiento de lo público. en este sentido son los de Eugenia Bridikhina
Finalmente, Barragán (1999) dice que la (2009) y Pilar Mendieta (2009) que muestran
legislación instaurada por la República significó cómo las fiestas contribuyen a la construcción
que la población indígena fue parte integral del de una memoria oficial.
nuevo Estado aunque tuvo una posición subor-
dinada perdiendo sus antiguos privilegios. En La historiografía aymara
otro trabajo, indica que el tributo, lejos de con-
siderarse como una marca de ciudadanía, podía Uno de los cambios más importantes en las
más bien ser sinónimo de “no ciudadanía” y que últimas décadas, particularmente a partir de los
así fue entendido por algunos representantes de años 1980, ha sido la emergencia de profesionales
32 LOS PRIMEROS CIEN AÑOS DE LA REPÚBLICA / TOMO IV

que se han identificado como aymaras y cuya T’ola fue un éxito. Esteban Ticona y Xavier Albó
producción intelectual, desde la historia y otras se refirieron al impacto que tuvo no solo “como
ramas, ha sido importante. un acto de recordación sino el inicio del proceso
En la Carrera de Historia de La Paz (UMSA), de revaloración de la identidad histórica y de
sobresale sin duda alguna Roberto Choque difusión de la lucha de cientos de comunidades
Canqui cuya tesis de licenciatura (1979) abordó originarias y de exhaciendas” (1996, citado por
la situación social y económica de los revolucio- Marcia Stephenson, 2002).
narios del 16 de Julio de 1809 y la participación Otro joven investigador historiador de la
de los héroes de la independencia paceña contra carrera de Historia fue Roberto Santos Escóbar
la sublevación indígena de 1781. Paralelamente, que realizó un trabajo fundamental en la recons-
las investigaciones impulsadas desde CIPCA, trucción de la memoria indígena (1992), que fue
dirigidas por Xavier Albó, también fueron fun- publicado por el THOA.
damentales. El libro La cara campesina de nuestra La organización no gubernamental CIPCA
historia de Xavier Albó y Josep Barnadas (1984) también tuvo un rol clave en la investigación y
marcó indudablemente un hito en esta línea y en la difusión. Uno de los proyectos más impor-
es revelador que luego se transformara en La tantes en términos historiográficos, elaborado
cara india y campesina en 1990. Finalmente, en la con Xavier Albó, fue la obra Jesús de Machaqa:
Carrera de Sociología, Silvia Rivera Cusicanqui La marka rebelde, con varios tomos. Vale la pena
fundó, en noviembre de 1983, el Taller de Histo- mencionar el volumen titulado Cinco Siglos de His-
ria Oral y Andina junto a jóvenes aymaras como toria así como el que está dedicado a la rebelión
Tomás Huanca. de Jesús de Machaqa, a cargo de Roberto Choque
Rivera planteó que la historia oral no era sólo y Esteban Ticona (1996). Particularmente prolí-
una metodología sino que encerraba un potencial fico en los últimos años ha sido Roberto Choque
epistemológico, la del pensamiento crítico a las (2005) que está sintetizando la historia de las
ciencias sociales, un ejercicio de desalienación luchas indígenas junto con Cristina Quisbert
para el historiador como para su interlocutor, (2006 y 2010).
borrando la distinción entre sujeto que inves- Este conjunto de autores e instituciones
tiga y sujeto investigado porque ambos pueden contribuyeron indudablemente no sólo a la
reflexionar sobre su experiencia permitiendo la historiografía sino también a forjar el presente
descolonización (Rivera, 1990). del Estado Plurinacional. Los cambios que se ha
El Taller de Historia Oral Andina (THOA) vivido a nivel nacional en los símbolos y héroes
ha tenido un rol clave en rescatar la lucha de las que acompañan ahora a personajes como Simón
comunidades aymaras contra la expansión del Bolívar y Antonio José de Sucre no hubieran sido
latifundio, la que dio lugar a la emergencia de posibles sin el aporte de cada uno de ellos a lo
una red de caciques apoderados. La publicación largo de más de treinta años.
en castellano y en aymara, en 1984, de una in-
vestigación sobre Santos Marka T’ola, cacique
principal de los ayllus de Callapa y apoderado Nuestra propuesta, nuestra lectura del siglo XIX
de las comunidades originarias de la República,
dio luz sobre un período y una lucha que se La emergencia y creación de la República en
desconocía, dando lugar a diversos trabajos de 1825 tiene un carácter fundamentalmente polí-
investigación y de difusión (1990, 1991, 1992) tico: implica el fin de una organización basada
de autores como Carlos Mamani, Tomás Huan- en una monarquía y sobre todo el fin de una
ca, y el libro colectivo dedicado a la educación legitimidad que emanaba del Rey. El principio,
indígena o bien otro estudio sobre caciques apo- aún abstracto y teórico, de una organización
derados, de Esteban Ticona y Leandro Condori política basada en la soberanía del pueblo, situó
Chura (1992). María Eugenia Choque, Vitaliano la legitimidad en los hombres mientras que la
Soria y Lucila Criales, entre otros, también introducción de distintos poderes, aunque no
son autores de diversos trabajos en el marco fueran totalmente independientes, imbuyó al país
institucional del THOA. Entre los productos de porque éste se reorganizó en todos los niveles
difusión, una radio novela sobre Santos Marka políticos y administrativos.
ENTRE LA HERENCIA Y LA CONSTRUCCIÓN DE LA REPÚBLICA 33

Consideramos por tanto que: América Latina que concibe naciones dirigidas
por oligarcas y eternos legados coloniales hasta
1. El siglo XIX es un período de formación enfrentarse en el siglo XX con la “modernización
y transformación que de ninguna manera y movilización” (John Tutino, 1996, comentando
implica una total ruptura y/o el desmante- el trabajo de Florencia Mallon, 1995).
lamiento de lo que existía previamente.
2. El siglo XIX corresponde al período de Estas palabras tienen aún plena vigencia y
emergencia de una nueva estructura política sitúan la problemática del siglo XIX en lo que
en un espacio territorial que se dotó de un es formación y transformación, un proceso que
nuevo sistema de gobierno (la República re- no se reduce ni limita a las élites. A pesar de que
presentativa a partir de una constitución) que se reconoce el rol del campesinado y los grupos
implicó un conjunto de nuevas estructuras y subalternos y populares en la construcción de los
relaciones que se fueron construyendo pero, nuevos países, frecuentemente predomina una
en lugar de suplantar completamente a las lectura en la que se ha remarcado la continuidad
otras, se fueron sumando y rearticulando a colonial hasta por lo menos la segunda mitad del
las existentes y a las reformas que se intro- siglo XIX. A partir de entonces, se empieza a ver el
dujeron desde fines del siglo XVIII. accionar y la “reacción” de los sectores indígenas
3. El siglo XIX no es sólo un siglo de transición y populares. Esto supone en gran parte una pers-
de un Estado colonial a un Estado republi- pectiva pasiva: indígenas como sujetos y objeto
cano, de un Estado corporativo a otro tipo de políticas y no como actores en el proceso de
de Estado, de una sociedad de castas a una formación de esa república.
sociedad de individuos iguales en principio, De manera muy esquemática, en la historio-
etc.; porque esto supone un cambio unilineal. grafía contemporánea conviven dos posturas en
En realidad estamos en un período de cam- relación al cambio político que significó la emer-
bios y de continuidades que se reestructuran gencia de las repúblicas. Por un lado están los
en una nueva formación. que consideran que la construcción de los nuevos
países y la constitución del sistema representativo
La República: ruptura y continuidades y republicano no aumentaron las posibilidades
de participación política, excluyendo más bien
Si en las primeras décadas del siglo XIX, diferen- a amplios sectores; por otro lado, hay quienes
tes actores de ese período y, de manera particular, consideran que las transformaciones fueron tan
las élites económicas y políticas insistieron en la importantes que supusieron una readecuación del
ruptura política que significaba la independencia espacio político, permitiendo, de diversas mane-
hacia España, los investigadores del siglo XX ras, una nueva estructuración y la participación
insistieron más bien en las continuidades. Esta de diversos grupos e individuos.
visión también está presente en los países andinos Estas dos versiones pueden traducirse entre
y en América Latina. De ahí que un historiador un análisis en “clave colonial” o en clave de “libe-
afirmó, para Perú y Bolivia, que: ralismo extranjerizante” (Sábato citado por Vega,
La perenne visión de sociedades forjadas por la
2011); o entre la “utopía andina” y la “utopía
conquista y regidas por el colonialismo y de su republicana” como señaló recientemente Mauro
herencia hacia el siglo XX está cediendo ante una Vega. Para la “utopía andina”, una de sus mayores
comprensión más matizada, de la cual el siglo XIX preocupaciones fue comprender la construcción
emerge como un periodo a la vez formador y en del poder, la hegemonía y la resistencia, tratan-
proceso de transformación. La independencia ya do de responder a la pregunta de por qué –en
no se puede descalificar como un proceso que el Perú– no se había dado la construcción de
puso fin al régimen colonial sin producir cambios una ideología unificadora y cohesionadora. La
sociales y culturales significativos en las socieda-
utopía andina mostraba una historia atravesada
des latinoamericanas. La creación de naciones y la
difícil y conflictiva creación de culturas naciona- por antagonismos de clase, etnia y región; una
les ya no pueden ser vistas como asuntos de élites experiencia interrumpida por la conquista y por
gobernantes cuyos únicos competidores eran la imposibilidad de construcción de una nación
ellas mismas. Resulta muy limitada la historia de incluyente porque había una separación radical
34 LOS PRIMEROS CIEN AÑOS DE LA REPÚBLICA / TOMO IV

entre clases dominantes y clases subalternas. Para popular. En los tres países, no se habría dado el
la “utopía republicana”, en cambio, representa- proyecto nacional en el sentido que le da Zavaleta
da por Carmen Mac Evoy, si bien hay límites Mercado, es decir “que si… la nación no abarca a
en la construcción de la modernidad, se deben todo el pueblo no es verdaderamente nacional”.
reconocer también todas sus posibilidades para En las últimas décadas se han multiplicado
la construcción de sociedades sin privilegios de los trabajos sobre estos temas. Entre ellos cabe
casta, estamentos o corporativos propios a las mencionar el de Mark Thurner (1997) que plan-
sociedades pre-modernas (Vega, 2011). tea que el proceso fue de ir de dos repúblicas
Esta dos visiones podrían encontrarse tam- coloniales –la República de españoles y la Repú-
bién en la oposición, según Cristobal Aljovín de blica de indios– a una República independiente
Lozada y Nils Jacobsen (2007), entre el enfoque pero que no logró constituirse una comunidad
gramsciano que resalta cuestiones de hegemonía, nacional de ciudadanos pues ésta mantuvo dentro
subalternidad y poscolonialismo, y el enfoque suyo esa división profunda entre criollos urbanos
tocquevillano que se concentra en la construcción educados, por un lado, y pueblos indígenas, por
de la ciudadanía, sociedad civil, la esfera pública, otro. En otras palabras, después de la Indepen-
la construcción institucional, etc. (citado por dencia, al desaparecer la categoría indígena por la
Vega, 2011). construcción de “ciudadanos” y “peruanos”, se los
De manera más específica, uno de los temas y desimaginó y, en vez de incorporarlos a la nación
preocupaciones fundamentales tiene que ver por peruana, los indios dejaron de existir como tales,
tanto con el rol que tuvieron las comunidades in- sin deberes ni derechos.
dígenas y los grupos populares en la construcción Cecilia Méndez (2005), por su parte, inserta
de las nuevas repúblicas en el siglo XIX. su libro en el intento de comprensión del tránsito
Un trabajo clásico sobre la relación Estado del gobierno “imperial” al gobierno republicano.
y comunidades indígenas es el de Tristán Platt La autora plantea que los actores rurales plebeyos
(1982) que planteó la existencia de un “pacto de fueron exitosos en imponer su cultura política
reciprocidad” entre ellos. Otro de los clásicos que en las primeras décadas de la Independencia;
analizó el caso de México, Perú e, indirectamen- por tanto, su propuesta se opone totalmente a
te, Bolivia, es el de Florencia Mallon (1995). La aquellos que plantean que esos grupos no vieron
autora propuso que el mestizaje como discurso cambios en su situación en las nuevas repúblicas.
unificador cohesionó a gran parte de los países Señala que para los rebeldes de Huanta (Perú),
latinoamericanos aunque relegó a los grupos el origen étnico no era tan importante y que con
indígenas a los márgenes. En la sierra peruana, el la Independencia, lograron acceder a puestos
misti habría sido el dominador y el intermediario. importantes que no tuvieron en el pasado (merca-
Esta oposición política sería también geográfica: deres, muleteros), arguyendo que los campesinos,
la sierra identificada con la población india; la lejos de rechazar su incorporación a la República,
costa con la población blanca y mestiza. solo querían integrarse como ciudadanos.
La particularidad del caso mexicano residiría En un polo opuesto se ubican los trabajos
en que allí ya hubo una participación indígena de Andrés Guerrero (2010) sobre el Ecuador y
y popular muy importante en la época de la In- de Brooke Larson (2002) para el conjunto de las
dependencia. En Perú y Bolivia, en cambio, se repúblicas andinas. Andrés Guerrero, influen-
habría enfatizado en la existencia de rebeliones ciado por Foucault, planteó para el siglo XIX
indígenas reprimidas, recreándose por tanto un régimen de administración de poblaciones,
barreras y diferencias. En Bolivia, la vigencia del es decir de manejo de grupos ciudadanos que
tributo indígena se habría dado a cambio de una no eran considerados aptos para la igualdad
autonomía relativa a través del pacto de recipro- ciudadana. Se trataría por tanto de poblaciones
cidad. Pero tanto en México, Perú y Bolivia, el clasificadas de incivilizadas, de indios que tienen
siglo XX habría empezado con estados oligárqui- que convertirse en ciudadanos. Así la ciudada-
cos que, en vez de incorporar los movimientos nía y su carácter igualitario e incluyente se tiñe
agrarios populares, mestizos o indígenas en un de aspectos de dominación a tal punto que los
proyecto nacional amplio, se asentaron sobre subalternos no pueden realmente hablar y lo que
los destrozos producidos por la represión de lo se ha dado son procesos de ventriloquía, es decir
ENTRE LA HERENCIA Y LA CONSTRUCCIÓN DE LA REPÚBLICA 35

que fueron siempre “otros” que hablaron por los acciones. Para nosotros, resulta fundamental
indígenas y los subalternos. resaltar que una razón para que políticas tan
Brooke Larson planteó, por su parte, que agresivas no fueran llevadas a cabo es que la po-
la construcción postcolonial de la nación fue blación indígena fue siempre muy importante y
un proyecto imperial dirigido a la colonización necesaria en términos numéricos, pero además
interna de territorios y culturas que comenzaron organizada y estructurada de tal manera que fue
en la segunda mitad del siglo XIX. En la primera imponiéndose de una u otra manera.
mitad, las repúblicas andinas revivieron la rela- Las investigaciones sobre el siglo XIX y la
ción colonial basada en la separación de tipo casta formación de los países en la América Latina
en indios arraigados a la tierra y que pagaban postcolonial han sido, en la última década, no
tributo, y las élites criollas ansiosas de imponer sólo numerosas sino también muy importantes
un orden. Por tanto, se pasó de repúblicas basa- aunque en muchos casos se han abandonado las
das en el tributo a Estados-naciones racialmente interpretaciones generales, especializándose en
polarizados (Larson, 2002). una multitud de temas. Se conoce ahora el rol de
Las investigaciones de las últimas décadas, la plebe y la política en las calles, las maneras en
fuera y dentro de Bolivia, se han dedicado en que algunas comunidades vieron al Estado, la di-
muchos casos a temas mucho más especializados. námica de las elecciones, las dificultades que tuvo
Por ello, el panorama que acabamos de esbozar el propio Estado para construirse sólidamente en
se ha vuelto más complejo. Es fundamental, por ausencia de recursos económicos continuos, la
ejemplo, no tomar una perspectiva insular del fuerza de los grupos populares, el rol de las re-
país y situar el siglo XIX en un contexto global laciones patriarcales y de género, la importancia
más amplio. Lo que sucedía y lo que sucede en de lo regional y los mercados regionales en la
nuestro país también tiene que ver con el mundo estructuración económica y política, etc. De ahí
en general. que el siglo XIX no puede pensarse en simple
En el siglo XIX, la exclusión de los grupos clave de continuidad y ruptura: la República, en
populares, indígenas, negros y mujeres, ha sido tanto gobierno de lo “público” y en tanto forma
un fenómeno internacional y estuvo presente en de organización, fue una gran ruptura, lo cual no
toda América incluyendo los Estados Unidos. El quiere decir que no hubo continuidades.
voto calificado y masculino, es decir sólo para
ciertos grupos, fue la regla que se impuso. El La emergencia del país como resultado de presiones
voto se fue expandiendo en gran parte por las e imposiciones a nivel internacional
propias demandas de las poblaciones excluidas y
la dinámica política que se generó. En muchos El nuevo país fue el resultado de presiones y
países en que la población indígena era aún im- negociaciones a nivel internacional y a nivel na-
portante, ésta fue literalmente diezmada y aniqui- cional y el proceso de su creación no terminó en
lada. En Estados Unidos, por ejemplo, se calcula 1825. De alguna manera 1825 fue la culminación
que existían 6 a 10 millones de indígenas antes de un proceso pero también el inicio de otro. Fue
del contacto reduciéndose a apenas 250.000 a un proceso que se afianzó a nivel internacional
principios del siglo XX. En términos de sus terri- a lo largo de la primera mitad del siglo XIX pero
torios, los indios ocupaban más de 138 millones también a fines del siglo XIX y a principios del XX.
de acres en 1887 reduciéndose a 48 millones de Es pertinente recordar en este sentido que
acres en 1934. En el otro extremo del continente, cuando Bolivia nació como una República, tuvo
en Argentina, aunque en menor proporción, los que ser aceptada tanto por las Provincias Unidas
indígenas murieron en diferentes “entradas” o del Río de La Plata (futura Argentina) como por
conquista como la llamada “Conquista del De- el Perú. En el propio país hubo proyectos que
sierto”. Se calcula que murieron alrededor de buscaron otras posibilidades políticas como la
2.500 indígenas en seis años (Pigna 2014; Nagy unión con el Perú y esta posibilidad terminó de
s.a; Wikipedia: Conquista del Desierto). resolverse en los años 1840 cuando la posición
En este escenario, Bolivia se sitúa como de Andrés de Santa Cruz fue derrotada. Pero la
un país que nunca tuvo ni élites ni gobiernos fisonomía y el territorio que hoy tiene Bolivia
tan fuertes como para llevar a cabo semejantes no se dibujaron a principios de la República.
36 LOS PRIMEROS CIEN AÑOS DE LA REPÚBLICA / TOMO IV

Con una población reducida y excesivamente ciudad de Cochabamba resulta elocuente: allí pla-
concentrada en un eje norte-sur, y de manera teros, sastres, herreros, tejedores, sombrereros,
más precisa un “arco” noroeste / sureste (en el al igual que innumerables pulperías, panaderías
altiplano y a lo largo del eje acuático del lago y chicherías se resistieron a pagar el impuesto
Titicaca, río Desaguadero, lago Poopó, cabeceras anual (Lofstrom, 1983).
de valles y valles), la República, con una economía La importancia de este primer revés radica, a
estancada, tenía una presencia escasa o nula en nuestro entender, en que fue la primera vez que
enormes territorios. Las regiones de Atacama una política estatal fracasó en la nueva República;
en el Pacífico y del Acre en la Amazonía, que y no sería la última. Esta experiencia marcaría
fueron perdidas en favor de Chile y de Brasil, el rumbo de la historia política del país. La im-
serían la expresión no sólo de políticas erradas posibilidad de un nuevo sistema fiscal basado
y cambiantes o de la ausencia de políticas sino en una mayor igualdad ciudadana supuso un
también de una fragilidad de todo el país y de reposicionamiento de los antiguos impuestos, es
la sociedad frente a vecinos más estructurados. decir finalmente la “continuidad colonial”. Para
los indígenas, el monto del tributo resultaba en
El fracaso del cambio impositivo como resultado los hechos mucho más conveniente –y conocido–
de las presiones de todos los grupos de la sociedad que cualquier innovación que buscaba, además,
inmiscuirse en el tema de la distribución de tie-
Diferentes testimonios de los primeros años de rras. La “continuidad colonial” fue por tanto un
la República muestran que la población tenía la producto de la confluencia de diversos sectores de
esperanza que, después de tantos años de lucha, la sociedad y no solo de la imposición de las élites.
se tendría una menor carga impositiva en rela-
ción al periodo colonial. El resultado fue una Bolivia como rearticulación y sumatoria de principios
reducción importante de los impuestos calculán- organizativos: soberanía del pueblo y soberanías
dose una baja de 50% (Lofstrom, 1983) aunque de los pueblos
habría que determinar si esta disminución se dio
–o no– en relación al alza que se habría dado Bolivia es una República que articuló y recom-
durante la guerra. puso lo antiguo y colonial, coexistiendo con lo
Pero más importante aún es que la política nuevo y lo moderno liberal. Es, de alguna manera,
planteada por el presidente Sucre para establecer un barroco del siglo XIX. Podríamos por tanto
un sistema fiscal más igualitario fracasó debido sintetizar Bolivia en el siglo XIX, desde 1825,
al resultado de la oposición de diferentes grupos, como una república de recomposición y articulación
desde las élites hasta los grupos urbanos popula- de una sociedad basada en grupos corporativos con
res e indígenas. El decreto firmado el 22.XI.1825 una sociedad basada también en una república y en
contemplaba la desaparición del tributo de “la una ciudadanía. En otras palabras, una moderna
clase más miserable de la sociedad” buscando es- soberanía del pueblo compuesta por individuos que
tablecer un sistema para que todos los ciudadanos coexistía con soberanías de los pueblos, compuestos
pudiesen contribuir en función de su propiedad, por ciudades, comunidades y grupos corporativos
oficios y profesiones. Muchos se opusieron por- y que correspondían a una estructuración previa,
que nunca habían pagado, particularmente los que fueron muy importantes durante el período
criollos y los mestizos que no querían igualarse a de la crisis colonial y la Independencia así como
la situación “tributaria” de los indígenas. Pero la a lo largo del siglo XIX (Annino, Castro Leiva y
medida tampoco recibió el apoyo de los propios Guerra, 1994), retomando nuevas formas a partir
indígenas por una multiplicidad de razones. Los de 1910 y 1920 cuando emergieron cada vez más
comisionados en Potosí se quejaban de que no gremios y sindicatos organizados.
podían empadronar las cientos de parcelas que Los principios de existencia de individuos
tenían los comunarios (sayañas); también existían y no de súbditos o “hijos”, y la proclamación de
rumores de que les querían quitar la mitad de sus la igualdad de derechos e igualdad ante la ley,
tierras o que se cobraría del ganado que tenían. implicaban el rechazo a la sociedad estamental
Finalmente, los grupos populares urbanos se y corporativa. En otras palabras, el liberalismo y
opusieron también a la medida. El ejemplo de la la democracia son concepciones individualistas
ENTRE LA HERENCIA Y LA CONSTRUCCIÓN DE LA REPÚBLICA 37

opuestas al organicismo que consideraba al Es- buscaron formas de participación e incidencia en


tado como un cuerpo compuesto por partes que el Estado a través de sus demandas colectivas y
tienen interdependencia (Bobbio y Mateucci, a través de la presión que podían ejercer en los
1982-86) y que no eran iguales. La reorganización “representantes” o diputados de sus provincias, lo
del Estado y la sociedad en función de estos prin- que implicaba indudablemente una articulación
cipios tuvo sus peculiaridades en América Latina, vertical, jerárquica y clientelar. La fuerza de la
particularmente en Bolivia, por el mero hecho población indígena para la presión siempre radicó
de existir comunidades indígenas con territorios en su cohesión y, por tanto, en la necesidad que
propios y con altos grados de autonomía. Las tenían las autoridades estatales de contar con al-
comunidades constituían instancias corporativas y gún acuerdo dado que ellos podían definir, hasta
ellas coexistieron en una sociedad y en un Estado con la indiferencia, el fracaso de una política, su
constitucional moderno. Es en esta articulación ejecución, la derrota del enemigo o la victoria.
que radica la peculiaridad de la construcción es- Fue a través de estas prácticas que la po-
tatal y la cultura político social que se instauró en blación indígena y otras poblaciones excluidas
el siglo XIX porque más de 60% de la población formalmente de la dinámica política regulada por
vivía y estaba adscrita a estas comunidades. la legislación, podían intervenir en ella, a veces
La nueva República de Bolivia puede pensar- decisivamente.
se, entonces, como una asociación política que, Todo esto significa también, contrariamente
de manera general, se caracteriza por la coexis- a lo que generalmente se piensa, que el Estado
tencia de por lo menos dos tipos de entidades en Bolivia estuvo, en tanto que institucionalidad,
políticas: en primer lugar, las comunidades con profundamente moldeado por la sociedad y sus
altos grados de autonomía jurídica y política; en actores y por las relaciones que éstos entablaron
segundo lugar, la articulación entre individuos con él a lo largo de su historia. Un Estado resul-
en tanto ciudadanos en el marco de una terri- tado de presiones de distintos niveles territoriales
torialidad en la que las ciudades-cabeceras de y sociales implica ser mucho menos ajeno, autori-
los departamentos constituían ejes importantes tario y excluyente que lo que suele caracterizarse,
de la vida política del país. La soberanía de los atravesado precisamente por la ausencia de una
pueblos y territorios –aquí en el sentido de lu- hegemonía total y moldeado también por élites
gares e instituciones, ayuntamientos y cabildos, locales y pueblerinas; finalmente, mucho más
atributo de ciudades principales (Annino et al., “participativo” pero también mucho más ines-
1994; Guerra, 1993; Chiaramonte, 1995)– por table y frágil.
un lado, y de comunidades que se gobernaban La “soberanía de los pueblos y los terri-
también a sí mismas, por otro lado, continuaron torios” expresa entonces una territorialidad de
existiendo en gran parte del siglo XIX. pueblos en su doble acepción, como lugares y
Por otra parte, la población indígena de las actores, como autonomías y contiendas que mu-
comunidades no tenía parcelas sino territorios chas veces pusieron en entredicho la pretensión
que les fueron reconocidos por el Estado desde de soberanía unitaria y moderna.
el período colonial. Las formas de administración La soberanía del pueblo en singular supone
de esos territorios, de adjudicación a sus miem- individuos autorizados –los ciudadanos hom-
bros, de herencia y sucesión y de elección de sus bres– que eligen a sus autoridades mientras que
autoridades estaban enteramente en sus manos las soberanías de los pueblos, en plural, suponen
(como lo están hasta hoy). La particularidad de instituciones y organizaciones que fueron parte
la situación de la población indígena consistió, de la cultura política y social de la época. Ambos
entonces, en su importancia en términos demo- han implicado la construcción de una unidad
gráficos, con espacios territoriales y políticos en política en la que una de las dinámicas y ejes más
los que elegían a sus propias autoridades aunque importantes se dio alrededor de las tensiones
estaban en gran parte excluidos de la ciudadanía entre la soberanía estatal y las soberanías loca-
por los requisitos que se exigía. Sin embargo, les, entre unitarismo y autonomías más o menos
aunque por lo general no fueron ciudadanos, los fácticas, en lo que Annino denominó “soberanías
indígenas tuvieron gran capacidad de influencia en lucha”, concepto que aquí retomamos (1994)
en la vida política del país. A lo largo del siglo XIX aplicándolo a todo el siglo XIX.
38 LOS PRIMEROS CIEN AÑOS DE LA REPÚBLICA / TOMO IV

Regiones, etnicidades, clases y género: pluralidad XIX-XX y hemos encarado esta faceta en este li-
de actores y posiciones en “grupos” considerados bro analizando las consecuencias de las políticas
homogéneos liberales de fines de siglo que determinaron el
corte de los mercados andinos para las regiones
De manera provocadora, José Luis Roca señaló de Cochabamba y Santa Cruz como lo ha mos-
en 1979 que la historia de Bolivia era la lucha de trado Gustavo Rodríguez Ostria en diferentes
las regiones y no la lucha de clases (1979/1999). trabajos (1990, 1993).
Procesos recientes en la historia del país nos Debemos precisar también que una de las
muestran la gran visión que tuvo respecto a la características de nuestro libro ha sido salir del
importancia de la disputa regional. Hoy por enfoque andinocentrista que ha dejado una pro-
hoy, podemos afirmar que si la dimensión re- funda huella en la historiografía nacional. De
gional ha sido y es fundamental en la dinámica ahí nuestro interés en mirar específicamente lo
social histórica de Bolivia, la dimensión étnica que ocurría, se decía y se pensaba en el amplio
o la de los pueblos indígenas y no indígenas lo y heterogéneo conjunto de las “tierras bajas”,
ha sido y lo es también. Es claro, igualmente, desde el norte amazónico, más conocido des-
que la oposición regional puede acompañarse de el auge de la goma en el último tercio del
y revestirse de oposiciones étnicas e incluso siglo XIX, hasta las llanuras chaqueñas del sur
liderazgos de clase. donde los enfrentamientos entre chiriguanos
La historia del siglo XIX nos permite situar y ganaderos, por ejemplo, marcaron el ritmo
mejor el tema regional y de centros de poder. de la presencia criolla en las regiones alejadas
Es preciso recordar, en este sentido, que en el del territorio. En medio de estos actores, la
siglo XIX se dio una dinámica muy importante Iglesia católica, representada por los misione-
alrededor de una franja y eje estrecho de norte ros franciscanos, jugó un papel fundamental
a sur donde se concentraba la población, pero y ambiguo pues por un lado, debía cumplir la
con la particularidad de que el centro fue cam- misión asignada por el Estado de civilizar a los
biante: estuvo durante más de 75 años en Sucre indígenas pero, por otro lado, los misioneros
(de 1825 a 1900), considerado como el eje del tomaron la defensa de los neófitos ante los
sur, trasladándose a fines del siglo XIX a La Paz, embates de los que los querían reclutar como
considerado el eje del norte, como resultado mano de obra. Al margen de estos conflictos, un
precisamente de una disputa política y regional. fuerte sentimiento regional se fue forjando en
Este eje norte-sur dejaría de ser una referencia a el departamento de Santa Cruz y en general en
partir de mediados del siglo XX cuando empezó el “Oriente” –un término acuñado en la década
a hablarse del eje occidente-oriente. de 1840 para designar esta región–, sentimiento
Las regiones no son, sin embargo, entidades que alimentaría varias reivindicaciones que se
geográficas fijas que determinan lo social. Las expresaron a lo largo de la segunda mitad del
regiones se refieren en la historia de Bolivia a siglo XIX y posteriormente.
los departamentos pero también a las ciudades La dinámica étnica y la de los pueblos
pequeñas al interior de los departamentos o a indígenas es otra constante en nuestro libro.
pueblos y sus regiones circundantes. Esto signi- Atención particular se ha dado al lugar de los
fica que la región y sus fronteras varían, lo que indígenas en la construcción republicana no sólo
significa que no existe región per se en tanto re- a partir de las leyes sino también en las prácticas
corte espacial y territorial fijo y estable sino que que se han ido desarrollando. Sin embargo, con-
la región es dotada de contenido y de fronteras sideramos erróneo pensar en el país en términos
en el ámbito de disputas políticas cambiantes. Y de grupos estancados y aislados: indígenas en
si la disputa política adquiere un revestimiento comunidades en el área rural, mestizos al medio
regional a lo largo de nuestra historia es que no y criollos en la cúspide de la pirámide social. Los
se tuvo un Estado tan fuerte como para absorber indígenas no se encontraban sólo en comunida-
a las partes pero las partes tampoco fueron lo des: también podían ser pequeños propietarios
suficientemente sólidas como para empujar a la campesinos, neófitos en las tierras bajas, artesa-
construcción de un gobierno federal. La dinámica nos en las ciudades que buscaban ser mestizos;
regional atraviesa por tanto la historia del siglo tampoco su economía era sólo autosuficiente:
ENTRE LA HERENCIA Y LA CONSTRUCCIÓN DE LA REPÚBLICA 39

muchos de ellos participaban activamente en Tres períodos desde tres ejes


los mercados vendiendo sus productos, o esta-
ban articulados a comerciantes de las ciudades. Hemos dividido los primeros cien años de Bolivia
Las propias élites no eran homogéneas y entre en tres períodos: el primero de 1825 a 1870, desde
las grandes fortunas terratenientes o mineras, la creación de la República hasta su recuperación
muy frecuentemente se encontraban personas económica, es decir hasta el cambio que se vivió
y grupos emergentes. en las políticas económicas y en la orientación
Existían también elementos que unían a política; el segundo cubre los años 1870 a 1900
todos estos grupos en lazos verticales desde los en un periodo marcado por la Guerra del Pací-
económicos hasta los simbólicos, en una sociedad fico y la guerra civil o “federal” que condujo al
profundamente patriarcal. Por consiguiente, cambio del “centro” del país de Sucre a La Paz.
hablar de sólo “indígenas, mestizos y criollos”, Finalmente, el periodo de 1900 a 1925, marcado
al igual que hablar de sectores “populares” o por una nueva sede política, por las exportacio-
“subalternos” tiene la virtud de abarcar a muchos nes de estaño y el desarrollo de los ferrocarriles,
pero, al hacerlo, se apela al mismo tiempo a ca- con la dinámica política y económica que con-
tegorías muy amplias que no siempre permiten llevó aquello. Es también una etapa en la que se
explicar toda la complejidad de la dinámica po- dieron las negociaciones con Chile y Brasil que
lítica y societal. Y no es simplemente decir que desembocaron en pérdidas territoriales a favor de
la realidad es más compleja: la cuestión es que estos países. En términos políticos, corresponde
no entender esa complejidad tiene consecuencias al triunfo del Partido Liberal que gobernó el país
para entender el país de ayer y el país de hoy. hasta aproximadamente 1920. Concluimos con
La unidad que forjamos al hablar de “élites” o la celebración del Centenario de la República y
de “indígenas” nos lleva a pensar en la existen- la mirada de las élites sobre su pasado.
cia automática de posiciones de los dominados Tres ejes estructuran cada uno de esos to-
enfrentados con los grupos dominantes, cuando mos: el eje económico, el eje político-social y el
más bien conviven jerarquías internas, conflictos, eje educativo y cultural. Es claro, por tanto, que
negociaciones, pactos, etc. (Chalhoub y Texeira se presenta un desarrollo temático y cronoló-
de Silva, 2009). En otras palabras, estas catego- gico. Esta es una gran diferencia con cualquier
rías encubren la diversidad de posicionamientos manual de historia de los que circulan porque,
económicos y políticos, tema que debería gene- en general, el recorrido histórico se ordena si-
rar mayores investigaciones y reflexiones. En guiendo las “administraciones presidenciales”
este libro, hemos buscado en muchos casos mos- lo que supone que todos vivimos marcados por
trar la heterogeneidad de grupos homogéneos y el ritmo de los eventos presidenciales. Nuestra
monolíticos como los “criollos”, los “indígenas” visión histórica es que, más allá de “los hombres
o “los mestizos”. de la presidencia”, existen mundos (estructuras
El género ha sido indudablemente un eje es- económicas, culturas políticas, actores, etc.) que
tructurante de la República: desde los principios resulta importante poner en primer plano.
liberales republicanos, las mujeres no fueron par- Las y los integrantes del equipo que traba-
te de la ciudadanía política activa del país. Existió jaron en este tomo han participado colaborando
igualmente una ideología patriarcal anclada en principalmente en las temáticas en las que son
la metáfora religiosa y política de subyugación: especialistas y en las que han investigado y en
desde la cabeza máxima de la Iglesia, pasando por muchos casos enseñado durante mucho tiempo.
la de los sacerdotes y su grey hasta la del marido Por ejemplo, Ana María Lema se ha encargado
y su esposa o la de éstos hacia sus hijos. Sin em- fundamentalmente de la historiografía e historia
bargo y al mismo tiempo, por la misma dinámica del Oriente y las tierras bajas; José Peres-Cajías se
existente, las mujeres, al igual que cada uno de ha dedicado a la historia económica. La historia
los actores, tuvieron también amplios márgenes social y política ha estado fundamentalmente
de acción. Pese a ello es indudable que la historia tratada por Pilar Mendieta, Andrea Urcullo y
de las mujeres necesita aún muchas más investi- Rossana Barragán. Roger Mamani se ha aboca-
gaciones específicas que nos permitan entender do a los temas militares. Esta especialización es
al conjunto de la sociedad. importante porque los trabajos historiográficos
40 LOS PRIMEROS CIEN AÑOS DE LA REPÚBLICA / TOMO IV

de los últimos treinta años son numerosos, con articulado, denso, con conflictos, tensiones, pa-
diferentes perspectivas y aproximaciones teóricas radojas y contradicciones pero también con ac-
y metodológicas que no se encuentran en un solo tores sociales que han luchado desde diferentes
libro sino en varios y en innumerables artículos posiciones y posicionamientos por la construc-
en revistas nacionales y en publicaciones espe- ción de un país más justo e igualitario y que han
cializadas del exterior. Cada una de las personas influido decisivamente en las orientaciones que
que ha participado en este tomo también ha sis- se han tomado.
tematizado la producción de varias generaciones Estamos conscientes que hemos dejado de
de historiadores/as desde fines de los años 1970. lado muchos temas y aspectos. Debemos pre-
Otro de los retos ha sido escribir un tomo cisar sin embargo que en muchos casos hemos
que muestre constantemente estudios concretos preferido abordar con cierto detalle temas que
y específicos evitando generalizaciones excesivas consideramos importantes y claves para entender
y sin bases empíricas históricas pero poniéndolos el período 1825-1925 en lugar de listar una serie
siempre en contextos generales, yendo constan- de eventos del período.
temente de lo micro a lo macro y viceversa. Tam- El ordenamiento de nuestro tomo permite
bién se ha buscado que la perspectiva “macro” una lectura desde el inicio hasta el final del tomo;
no sea solamente la del país en su conjunto, la una lectura por período histórico (de 1825 a
de la “historia nacional”, sino que el contexto de 1870; de 1870 a 1900; de 1900 a 1925) pero
América Latina y el mundo estén presentes tra- también una lectura por capítulos: los dedicados
tando de superar así una mirada auto-centrada y a la economía, a la educación o a las elecciones.
enclaustrada. De ahí que se realizaron frecuentes En cada capítulo se han insertado recuadros
referencias comparativas que permiten relativizar que muestran una fuente histórica primaria que
procesos que en general son similares en hori- puede ser la descripción de una región, extrac-
zontes específicos. El desafío que aún tenemos es, tos de algún documento de la época, o algunos
sin duda, pensar en la globalidad y globalización conceptos claves e importantes para aclarar. Las
que existe en nuestra historia nacional y en la ilustraciones han buscado también trasladarnos a
nacionalización de esa historia global. la época: recuadros, mapas, grabados y fotografías
Asimismo, se ha pretendido romper el esen- son por tanto fundamentales.
cialismo de las entidades geográficas como las Todas las contribuciones han sido presenta-
regiones, las clases o las naciones / etnicidades. das y han recibido comentarios tanto del equipo
La convicción ha sido la de considerar que si responsable de este volumen como del colectivo
bien somos un país diverso geográficamente y un de la Coordinadora de Historia. Esto ha permiti-
país multinacional, aquello no implica historias do un proceso interesante de retroalimentación.
aisladas, cerradas en sí mismas y auto-referentes. Sin embargo es claro también que cada autor es
Nos ha interesado más bien enfatizar un pasado responsable de sus contribuciones.

Las autoras y los autores

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