La entrevista con Gabriela Paoli
1. Tu libro ‘Salud Digital’ nos propone claves para un uso saludable de la tecnología,
¿cómo de saludables estamos en este sentido?
La realidad es que a raíz de la pandemia nos hemos visto expuestos a
una avalancha tecnológica que nos ha llevado a una rápida
transformación digital. Esto sin duda ha tenido repercusión sobre nuestra
salud física y mental en muchos casos. Si bien cada caso es único, en
general se puede decir que estamos mas hiperconectados que nunca y
esto está afectando nuestra salud.
2. ¿Qué 3 consejos nos darías para hacer un uso equilibrado de la tecnología en
estas vacaciones?
Es muy recomendable hacer una pausa para analizar nuestros hábitos
tecnológicos. Yo digo: “PARAR PARA REPARAR”. Es importante tener
una actitud crítica y de análisis constante, porque los dispositivos se
cuelan en nuestras vidas en todo momento. Es como el agua que se filtra
y sin darnos cuenta, al levantar la mirada, estamos todos empantallados.
Por otro lado, no olvidarnos que las familias somos el modelo a seguir de
nuestros hijos. No podemos exigir momentos de desconexión si
nosotros ponemos excusas como el trabajo para poder contestar o
enviar mensajes a toda hora. Debemos desconectar de nuestras
propias pantallas para poder conectar con ellos.
Evitar el “Efecto desplazamiento”. En el 2010 el sociólogo, médico e
investigador Nicholas A. Christakis comentaba: “mientras un niño está
delante de una pantalla, está perdiéndose otras actividades que
contribuyen mejor a su buen desarrollo”.
Es fundamental buscar y ofrecer diferentes alternativas a los niños,
actividades más saludables para un desarrollo armónico a nivel
emocional, cognitivo, social y físico. Los niños y adolescentes
necesitan hacer actividades al aire libre, con amigos y la familia. Antes
que prohibir, ofrezcamos alternativas.
Recordar que los niños aprenden de la interacción con los humanos, no
con las pantallas como establece la Asociación Americana de Pediatría.
3. Y con los buenoshijos y buenashijas, ¿cómo lo hacemos ahora que tendrán más
tiempo libre?
Los niños observan constantemente a sus padres y madres, son su
modelo a seguir. Es esencial ser un buen ejemplo sobre el buen uso de
las tecnologías. Si un niño o niña ve que su madre lee, su padre hace
jardinería, su tía hace cupcakes, seguramente ellos querrán hacer lo
mismo. Que el tiempo libre lo asocien con pantallas dependerá en gran
medida de lo que nosotros hagamos y les ofrezcamos o motivemos para
hacer.
Yo soy muy preventiva y partidaria de la psicoeducación. Es
fundamental anticiparnos a los conflictos, así los evitaremos en
gran medida.
¿Cómo? Hablando, dialogando y pactando momentos de conexión y
desconexión. Muchas veces se tiende a la imposición, a dar ordenes sin
explicarlas ni razonarlas. Y en este aspecto es muy importante que exista
un diálogo con los diferentes miembros de la familia, acorde a cada edad,
y explicarles de manera razonada los riesgos de un mal uso o abuso de
las tecnología, así como los beneficios de un uso saludable y
responsable de la misma. No se trata de demonizar los dispositivos, no
es el qué, sino el cómo. Y aquí el factor tiempo de conexión es
fundamental controlar.
Existen estudios que confirman que con unos 30 a 40 minutos de
videojuego el cerebro descansa; más de una hora se cansa; y si la
exposición es a mas de 2 horas seguidas de conexión, nuestro cerebro
se debilita.
Ser realistas aquí es mejor que negar o prohibir. Ellos además de la
escuela de verano, o la piscina o el parque, también seguramente
disfrutan de hacer unas partidas de fornite o de hacer un vídeo para
subir en tik-tok. Todo esto está muy bien, pero en su justa medida. Es
necesario establecer normas y límites a la vida online ya que resulta muy
atractiva. Hay que tener claro que las redes sociales, las aplicaciones, los
videojuegos e incluso las series están diseñadas para atraparnos, y
nunca mejor dicho, “quedarnos atrapados en las redes”.
Por último, creo firmemente que tenemos el gran desafío de crear
entornos digitales y familias de carne y hueso, que vivan y convivan de
forma saludable con las tecnologías en casa.
4. Las tecnologías nos aportan muchos beneficios pero, ¿cuáles son los signos de
alarma, aquellos que nos dicen que tenemos que mirar bien cómo las usamos?
Hay una frontera muy difusa, es decir se puede caer fácilmente en un
abuso o dependencia hacia internet (videojuegos, redes sociales, porno
online, etc.) Si bien existen indicios de un uso problemático, estos
serías algunos de los síntomas más habituales con respecto a redes
sociales e internet en general:
Miedo a perderte algo que sucede en las redes, síndrome FOMO
(Fear of missing out).
Pérdida de control sobre esta actividad (tiempo de conexión)
Nerviosismo cuando no se tiene acceso a Internet, la red social no
funciona bien, se cae o va más lenta de lo normal.
Sentirse inquieto si no se tiene el smartphone a mano.
Hacer multitasking, por ejemplo estudiar o caminar utilizando las
redes sociales o mensajería.
Sentirse mal si no ven tus stories, si no recibes likes o
visualizaciones.
Efecto desplazamiento: preferir la comunicación online con
amigos y familiares a través de redes sociales que cara a cara.
Sentir la necesidad de compartir cualquier momento o cosa de
la vida diaria, de forma compulsiva.
Compararse constantemente y negativamente: creer que la vida
de los demás es mejor que la nuestra, en función de lo que vemos en las
redes.
Sentirte desplazado o excluido de las reuniones o eventos.
Puede generar tristeza, angustia, ansiedad, pensamientos
autodestructivos o catastrofistas, con consecuencias en nuestra
autoestima y autoconcepto.
Puede romper nuestros hábitos de sueño. Dormir menos horas
por la noche y necesidad de siestas largas por el día o incluso insomnio.
En adolescentes y jóvenes, auge de perfeccionismo,
pensamientos autoexigentes e insatisfacción generalizada.
Descuido de otras actividades, responsabilidades y aficiones,
etc.
Baja en el rendimiento laboral o académico.
Aislamiento social, soledad o deterioro en las relaciones
familiares y sociales.
Dificultad para separar la vida personal y profesional.
5. Gabriela tú propones dejar el móvil en un caja mientras estamos comiendo, ¿cuál
es el objetivo?, ¿cómo nos afecta tener el dispositivo cerca en el tiempo dedicado a
comer?
La des-conecta Box es mi cajita de cartón, y fue creada hace años
como “aliada” para que con un simple gesto, dejemos los móviles
allí, es decir tiene como objetivo facilitar la desconexión digital y
promueve la conexión emocional.
Está comprobado que las comidas tienen un impacto sobre nuestras
relaciones, por esto deberían ser momentos sagrados, momentos para
comentar cómo ha ido el día, para escucharnos, reír, para construir y
mantener vínculos fuertes y sanos. Y además también facilita el trabajo y
el estudio, ya que poner el móvil allí es desconectar de las interrupciones
y distracciones de la red.
6. ¿Qué hábitos saludables deberíamos poner en práctica en el uso de la tecnología?
Como digo siempre, la tecnología se puede ir colando como el agua, en
las diferentes áreas de nuestras vidas. Y el no tener mucha conciencia
de ello, al ser algo que no se puede cuantificar, medir…sólo se puede
medir el tiempo de conexión y encima nos lo pasamos genial, es muy
difícil de controlar. Se trata de pequeños gestos o hábitos que van
construyendo o determinando un patrón de uso y de consumo. Es como
que tus hábitos de hiperconectividad te arrastran, se convierten en
pequeños automatismos, y progresivamente son susceptibles de
convertirse en problemáticos para nuestra salud.
Por establecer algunos, sin embargo estos dependen de una amplia
intervariabilidad, es decir, de la situación personal, familiar, económica,
social… de cada uno.
En general recomendaría los siguientes:
1. Evitar el “vamping tecnológico”, la cama es para dormir y
descansar, las redes sociales, la mensajería instantánea, las maratones
de series son nuestras grandes ladrones de tiempo y de salud.
Recuerda, todo en exceso es malo.
2. Retomar buenos hábitos como llevarte un libro a la cama o
escuchar música o tus podcast favoritos, como los de El club de
MalasMadres 🙂
3. Realizar lo que yo llamo “Ayuno Digital” significa que al
despertarte y aún en la cama, evitar ponerte con el móvil. Este
hábito, aparentemente muy adaptativo e inocuo puede hacerte romper tu
programación diaria, quitándote mucho tiempo y llevándote a procrastinar
y, como consecuencia, a empezar mal el día. Afecta nuestra autoestima
y autoconcepto.
4. Cuida tus horas de máxima concentración y energía, que
suelen ser las de las mañanas. Intenta organizártelas bien y así luego,
podrás ir menos estresada y tendrás algo más de tiempo para ti.
5. Establece franjas de tiempos de conexión y desconexión para
ponerte al día, sociabilizar o aprender algo.
6. Cuando ya estén todos en casa, y sea “Family time”, pasa al
modo avión. Desconecta del mundo online y conecta con la vida real,
con tu familia, pareja, animales, con los pequeños y maravillosos detalles
de la vida.
7. Quitar en la medida de tus posibilidades las notificaciones de
tus dispositivos.
8. Evitar la “prontomanía” del whatapps: ya contestarás cuando
puedas y quieras. No te mal acostumbre, auto-exijas o e incluso mal
acostumbres a tus contactos, ya que esto te obliga a estar siempre
online, y sobre todo te sientes estresada o nerviosa cuando no puedas
contestar de inmediato. Crea tu propio “yo digital”, con tu propio sistema
de comunicación, según tu trabajo, tu tiempo, tus circunstancias.
7. La pandemia ha disparado el teletrabajo, ¿cómo nos afecta?, ¿qué tenemos que
tener en cuenta para no caer en un uso poco saludable de la tecnología? Muchas
Malasmadres hablan del estrés que supone la hiperconectividad y que se hayan
diluido la jornada laboral y personal.
Totalmente de acuerdo con la comunidad de Malasmadres, está claro
que esto del teletrabajo y la supuesta conciliación familiar no está en
nuestro día a día.
El tipo de sociedad en la que vivimos, que nos empuja a estar
siempre disponibles, con miedo a perdernos algo, casi esclavizados
con nuestra presencia remota. La cultura del “yaísmo” o la
“prontomanía”, y sobre todo ante la ausencia de límites, la aniquilación
de las fronteras entre nuestra vida real de la virtual y la repercusión de
esto en nuestra salud física y mental. Están claros los efectos
psicológicos que conlleva el teletrabajo prolongado y sin un sistema de
autocontrol. Algunas de las consecuencias son agotamiento mental,
sensación de aislamiento, fragilidad emocional, falsa sensación de no
estar siendo productivo, etc.
Por esto, es de obligada responsabilidad parar para reflexionar y reparar.
Es necesario lidiar interna y constantemente para evitar que los
dispositivos y el mundo virtual se cuelen en nuestras horas de descanso.
¿Cómo lograrlo?
Estos serías algunas de mis recomendaciones:
1. Para para reparar: es necesario detenerse unos minutos y pensar,
analizar qué relación estoy teniendo yo con mis dispositivos, cómo es mi
vida virtual, qué suelo hacer cuando me conecto. Es necesario hacer un
trabajo de autoconciencia e instrospección. La pausa que sirva de
análisis y reflexión. Reafirmar tus logros y evaluar mejoras.
2. Construye tu yo digital: tu manera de navegar y relacionarte con
el mundo virtual. Para luego, realizar una búsqueda de nuestra identidad
mediante la escisión de la palabra “digitalMENTE”; a través de un análisis
y actitud crítica, con conciencia y de forma saludable. Y construir tu “yo
digital”.
3. Ejercer un control activo en la relación con los dispositivos.
Es importante ejercer un control activo en la relación con nuestros
dispositivos, sean para lo que sean (laboral, entretenimiento, información,
relaciones…) pero es necesario activar un planning”. La planificación es
fundamental. Y por supuesto, cumplirla. De ahí la importancia del
autocontrol para dirigir y liderar nuestras vidas. Es fundamental aprender
a gestionar efectivamente nuestro tiempo, a priorizar nuestro descanso y
a buscar nuestro bienestar. Así viviremos más en coherencia con
nuestros valores y prioridades. El teletrabajo puede convertirse en un
arma de doble filo, por que trabajar desde casa, el jardín o la cocina,
puede causarnos una falsa sensación de descanso o de menos estrés
pero en realidad, ni disfrutas del jardín, ni trabajas al 100%. Al pan, pan y
al vino, vino.
8. ¿Qué problemas te encuentras más a menudo?, ¿han aumentado en este año de
pandemia?
En mi caso, y teniendo en cuenta que tengo pacientes en diferentes
partes del mundo ya que llevo más de 12 años realizando sesiones
online, son muchos los pacientes que llegan a mi consulta con cuadros
de ansiedad, insomnio, estrés, baja autoestima, desmotivación e
insatisfacción generalizada, dificultades en su relaciones de pareja o en
el seno laboral y familiar, entre otros motivos. Al comenzar a trabajar, y
mediante algunos ejercicios para facilitar el autoconocimiento y
autoconciencia, para poder establecer posibles causas o áreas a
mejorar, en algunos casos, lamentablemente en un alto porcentaje de
ellos, sin casi darse cuenta, detectan que el mal uso o abuso de los
dispositivos, puede ser una de las posibles causas de eta situación. Y
como consecuencia interfiere en su salud física y mental, en sus
relaciones y en su vida laboral.
Afortunadamente, en cuanto toman conciencia y nos ponemos a
trabajar en ello, sus vidas mejoran sustancialmente.
Lamentablemente en este año y medio ya de pandemia las consultas de
los profesionales de la salud mental se han visto desbordadas.
9. A veces hablamos de que no tenemos tiempo, pero ¿cómo nos roba tiempo la
tecnología?
Hay que tener claro que el tiempo, cuando nos lo pasamos bien, se
esfuma sin darnos cuenta. Esperar diez minutos en la sala de espera de
un dentista se nos hace una eternidad, sin embargo cuando nos
juntamos con las amigas, se nos pasa volando…porque estamos muy
entretenidas y felices.
Por otro lado, siempre les hago la reflexión a mis pacientes que es el
tiempo lo que más valoramos a la hora de poner en marcha un objetivo o
una meta. Es importante reflexionar que la mayoría de nuestros sueños y
objetivos siempre están condicionados por las disponibilidad o no del
factor tiempo, y es justamente lo que se nos va o diluye con el excesivo
uso de las pantallas. Esa imperceptible pero importante pérdida de
tiempo, es lo que nos termina por alejar de nuestros sueños y metas. Y
como consecuencia, de la persona que buscamos o queremos ser.
Internet en todas su formas (redes sociales, whatapps, mails, series,…)
es el agujero negro por donde se escapa nuestro preciado tiempo y
salud.
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10. Y por último, ¿qué consejos nos darías para la educación en el uso correcto de la
tecnología a nuestros hijos e hijas?
Aquí me gustaría hacer una pequeña aclaración; yo no ofrezco recetas
mágicas ni quiméricas. Es necesario tener en cuenta las
circunstancias de los niños y de sus padres, edades, cada hijo, nivel
de maduración, autonomía y presencia o no de hobbies,
actividades, inquietudes…
Partiendo de una recomendación no solo educativa sino también de
salud pública, niños y niñas menores de 2 años, no se aconseja la
exposición a ningún tipo de pantalla. Y de 2 a 5 años, menos de una hora
diaria (incluye TV). Es importantísimo no usarlo como chupete emocional,
o sea para calmar a los niños cuando tengan una rabieta o para darle de
comer o cambiarles la ropa, ya que en ese momento puede ser muy
efectivo pero a largo plazo trae consecuencias muy negativas.
A partir de los 6 o 7 años se puede iniciar y acompañar a navegar por la
red a buscar contenido adecuado, ya que no olvidemos que no sólo se
trata del tiempo de conexión sino también del contenido que consumen
nuestros hijos. Se trata de acompañarles a dar el salto de la vida real a la
vida virtual.
Siempre advierto a los padres que lo primero que busca en google un
niño o una niña de 6 o 7 años son las palabras pedo o teta… haz la
prueba y verás hasta qué tipo de imágenes y vídeos pueden acceder. De
6 a 12 años, el tiempo máximo de exposición no debe superar las 2
horas máximas diarias. El fin de semana, puede ser un poco más. Los
padres deben establecer límites y cerciorarse de que su consumo no
acapare el tiempo dedicado a otras actividades que son más saludables
y favorecedoras para un desarrollo armónico de sus diferentes áreas,
como son la socio-emocional, física, cognitiva, etc. Y sobre todo, cuidar
de sus horas de sueño, el descanso es un pilar esencial, por no decir
vital del desarrollo.
Vamos a la pre-adolescencia y adolescencia, teniendo en cuenta el
momento evolutivo y dadas las circunstancias actuales, ellos han estado
más digitalizados que nunca. Mis recomendaciones serían las
siguientes:
1. Pactar tiempo de conexión (horarios y momentos del
días). Priorizando siempre las responsabilidades y los compromisos
adquiridos (estudios, deporte, hobbies, además de por supuesto, familia
y amigos).
2. Reflexionar conjuntamente sobre temas como seguridad,
privacidad, intimidad..siempre digo: “niños digitales, padres
digitales para poder guiarles, acompañarles y poner normas”. No
podemos hacerlo si no sabemos de qué estamos hablando. Como
padres y madres debemos adquirir ciertos conocimientos y competencias
digitales, sino quedaremos del otro lado, seremos analfabetos digitales.
Educar hoy, es educar en tecnología, esto no se puede negar.
3. Conectar con ellos a través de sus youtubers, influencers,
videojuegos… así estaremos en su mundo, compartiremos sus
intereses e inquietudes y conectaremos con ellos.
4. Utilizar internet como una plataforma virtual para educar en
valores. El mundo digital nos exige un planteamiento sobre cómo
relacionarnos y comunicarnos dentro de nuestra familia, comunidad,
sociedad…Yo hablo de inteligencia emocional digital, aquí no se trata de
inventarnos nada nuevo, simplemente hablo de extrapolar del mundo real
las mismas reglas, normas, valores de educación, civismo y convivencia
al vida digital.
5. No se trata de prohibir, negar o bloquear el acceso, ya que
toda gestión de este tipo lleva a alimentar el deseo de transgredir, a
tensiones y conflictos constantes generando un clima de tensión y
malestar diario. Auto-regular el acceso a los dispositivos y el auto-
controlar es clave para no caer en el abuso o en la dependencia. Y como
padres y madres debemos primero saberlo hacer.
6. ¿Y si tu hijo ya está enganchado? Nunca es tarde cuando
hablamos de la educación de nuestros hijos. Aquí es necesario
aceptar para transformar. Se realiza asamblea familiar para hablar de
este tema y es una excelente oportunidad para educar en valores con
frases como: “Papá y Mamá se han equivocado. Esto se nos ha ido de
las manos. Últimamente, discutimos todo el tiempo por el móvil, por que
ya no nos comunicamos o relacionamos como antes. Y nosotros no
deseamos vivir así”. Aceptar que no se ha hecho una gestión adecuada
de los dispositivos y buscar de forma consensuada cambios y mejoras.
Asumiendo este nuevo escenario, con nuevas maneras de comunicarnos
y relacionarnos, con reglas y códigos nuevos se hace necesario hacer un
análisis crítico y en constante evaluación (ya que es muy fácil salirse del
camino) para determinar cómo queremos relacionarnos con nuestros
dispositivos, y sobre todo, ver de construir una identidad digital acorde a
nuestros valores y prioridades.
Es fundamental enseñarles a nuestros hijos e hijas que las cosas no se
consiguen con un click, que en la vida todo lleva un tiempo; que la
paciencia, el esfuerzo y el trabajo serán la clave para su desarrollo como
personas de bien, para su futuro laboral, para crear y saber mantener
vínculos sanos y duraderos. En definitiva, no permitimos que la
tecnología nos deshumanice, nos aísle, sino que sea útil y beneficiosa.
Por esto, elige vivir mejor, cuida tu salud digital y la de los tuyos.
Y para terminar, entre los hábitos de autocuidado están la
alimentación, el ejercicio, el sueño, la asertividad en la
comunicación, la gestión del estrés… Y por supuesto, la regulación
del uso de dispositivos, el hábito de desconectar.