Enfoque cognitivo
Por lo que se refiere al aprendizaje escolar, la orientación conductista resulta
evidentemente insatisfactoria porque, además de no dar cuenta de lo que
ocurre en la cabeza del estudiante mientras aprende, no permite apenas
intervenir educativamente en el proceso del aprendizaje, como no sea en la
programación de materiales y refuerzos.
Por eso se va imponiendo desde hace unos años otra alternativa, la
orientación cognitiva, que trata de llenar el vacío existente entre el "input" y el
"output" (Genovard, 1981; Coll, 1987, 1989; Mayor, 1981; Beltrán, 1984) y, lo
que es más importante, pretende identificar, representar y justificar la cadena
de procesos o sucesos mentales que arrancan de la motivación y percepción del
"input" informativo y terminan con la recuperación del material y el "feedback"
correspondiente.
La orientación cognitiva tiene sus raíces lejanas en la posición platónica que
destaca la creatividad de la mente humana, señalando que los conocimientos,
más que aprendidos, son descubiertos, y sólo se descubre lo que está ya
almacenado en la mente (Di Vesta, 1987).
Dentro de la orientación cognitiva se pueden distinguir dos metáforas
distintas que han ido apareciendo al hilo de la investigación realizada de
acuerdo con los principios de la revolución cognitiva.
El aprendizaje como adquisición de conocimiento
La metáfora de adquisición de conocimiento ha dominado desde los años
cincuenta hasta los años sesenta. El cambio se produjo a medida que la
investigación sobre el aprendizaje comenzó a moverse desde el laboratorio
animal al laboratorio humano, y a medida que el conductismo dio paso a la
revolución cognitiva. En esta interpretación, el estudiante es más cognitivo,
adquiere conocimientos, información, y el profesor llega a ser un transmisor de
conocimientos. El foco de la instrucción es la información. El profesor lo que se
pregunta es ¿qué puedo hacer para que la información especificada en el
currículo esté en la memoria de este alumno?
A esta posición se le ha puesto la etiqueta de "centrada en el currículo", ya
que el núcleo temático se divide en temas, cada tema en lecciones y cada
lección en hechos, principios y fórmulas específicas. El estudiante debe avanzar
paso a paso para dominar cada una de las partes por separado hasta cubrir el
total del contenido curricular. El papel del profesor es enseñar y transmitir la
información del currículo. La evaluación se centra en valorar la cantidad de
conocimiento y de información adquirida.