Jornada Mundial de las Misiones 2021
Jornada Mundial de las Misiones 2021
PRESENTACIÓN……………………………………………………………………………..…….i
DOMUND 2021……………………………………………………….…………………………….7
COLECTA 2020………………………………………………………………………………….…10
ROSARIO MISIONERO……………………..……………………………………………….…….25
EUCARISTÍA DOMUND…………..………………………………………………….………….…28
DIRECTORIO OMP……………………………………………….………………………………...32
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Con el lema dado por el Papa Francisco, “No podemos dejar de hablar de lo que hemos
visto y oído” Hch,4,20. Esta motivación Bíblica nos lleva a reflexionar en nuestra realidad
Religiosa, social, cultural, educativa y otras; como Iglesia estamos llamados a ser vigilantes de
todas estas realidades para dar una mejor respuesta a los interrogantes de nuestro pueblo
encomendado. En medio de esta situación angustiosa existente por la pandemia y tantas otras
enfermedades, la pobreza de la mayoría, las dificultades para la educación de los niños y
jóvenes y las limitaciones en el campo religioso; esta realidad nos hace tomar la actitud del
apóstol Pedro y aclamar al Señor diciéndole sálvame, quien pone su confianza en Dios siempre
encontrara una respuesta, Dios escucha a sus hijos que acuden angustiados a él.
Apreciados Obispos, Vicarios de Pastoral, párrocos, vicarios, Religiosos y Religiosas, agentes
de pastoral, quiero agradecerles en nombre de la Propagación de la fe, por todos los esfuerzos
que están realizando para que Cristo sea conocido y amado, por ser motivo de ilusiones y
esperanzas para nuestro pueblo empobrecido que padece las peores consecuencias de la
realidad que afecta a toda la humanidad. Agradezco a las Diócesis que motivaron a sus fieles
para poder ayudar a la misión AD GENTES, donde se viven situaciones más difíciles. La
madurez de una Iglesia adulta y misionera se muestra en la solidaridad con las jóvenes Iglesias
apoyándoles integralmente con la: Oración, Sacrificios, recursos humanos y recursos
económicos; todos podemos ser solidarios desde nuestra pobreza.
Algunas frases motivadoras: Pero ¿Cómo invocaran a aquel en quien no han creído? ¿Cómo
creerán en aquel que no han Oído? ¿Cómo oirán sin que se les predique? Rom. 10,14.
El amor de Cristo nos apremia [Link] 5,14
¡Predicar el Evangelio no es para mí ningún motivo de gloria; es más bien un deber que me
incumbe! ¡Hay de mi si no predico el Evangelio! 1ra. cor.8,11.
Amar sirviendo hasta que duela, Madre Teresa de Calcuta.
Solicito a todos los párrocos y agentes de pastoral para que utilicen dicho material con todas
las fuerzas vivas de la parroquia, que motiven el Domingo Mundial de las Misiones, que
promuevan la colecta. Les recuerdo que es la colecta única de la Iglesia universal para
ayudar a sostener la misión y misioneros en 1550 vicariatos conocidos como territorios
de misión en el mundo. Que María reina de las misiones acompañe su labor pastoral.
Atte.
_________________________________
P. David Arias Guzman c.m
Director Nacional de OMP
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Publicamos a continuación el Mensaje del Santo Padre Francisco para la 95ª Jornada Mundial de
las Misiones que se celebrará el domingo 24 de octubre de 2021:
«No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído» (Hch 4,20)
La historia de la evangelización comienza con una búsqueda apasionada del Señor que llama y
quiere entablar con cada persona, allí donde se encuentra, un diálogo de amistad (cf. Jn 15,12-
17). Los apóstoles son los primeros en dar cuenta de eso, hasta recuerdan el día y la hora en que
fueron encontrados: «Era alrededor de las cuatro de la tarde» (Jn 1,39). La amistad con el Señor,
verlo curar a los enfermos, comer con los pecadores, alimentar a los hambrientos, acercarse a
los excluidos, tocar a los impuros, identificarse con los necesitados, invitar a las
bienaventuranzas, enseñar de una manera nueva y llena de autoridad, deja una huella imborrable,
capaz de suscitar el asombro, y una alegría expansiva y gratuita que no se puede contener. Como
decía el profeta Jeremías, esta experiencia es el fuego ardiente de su presencia activa en nuestro
corazón que nos impulsa a la misión, aunque a veces comporte sacrificios e incomprensiones (cf.
20,7-9). El amor siempre está en movimiento y nos pone en movimiento para compartir el anuncio
más hermoso y esperanzador: «Hemos encontrado al Mesías» (Jn 1,41).
Con Jesús hemos visto, oído y palpado que las cosas pueden ser diferentes. Él inauguró, ya para
hoy, los tiempos por venir recordándonos una característica esencial de nuestro ser humanos,
tantas veces olvidada: «Hemos sido hechos para la plenitud que sólo se alcanza en el amor»
(Carta enc. Fratelli tutti, 68). Tiempos nuevos que suscitan una fe capaz de impulsar iniciativas y
forjar comunidades a partir de hombres y mujeres que aprenden a hacerse cargo de la fragilidad
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propia y la de los demás, promoviendo la fraternidad y la amistad social (cf. ibíd., 67). La
comunidad eclesial muestra su belleza cada vez que recuerda con gratitud que el Señor nos amó
primero (cf. 1 Jn 4,19). Esa «predilección amorosa del Señor nos sorprende, y el asombro —por
su propia naturaleza— no podemos poseerlo por nosotros mismos ni imponerlo. […] Sólo así
puede florecer el milagro de la gratuidad, el don gratuito de sí. Tampoco el fervor misionero puede
obtenerse como consecuencia de un razonamiento o de un cálculo. Ponerse en “estado de
misión” es un efecto del agradecimiento» (Mensaje a las Obras Misionales Pontificias, 21 mayo
2020).
Sin embargo, los tiempos no eran fáciles; los primeros cristianos comenzaron su vida de fe en un
ambiente hostil y complicado. Historias de postergaciones y encierros se cruzaban con
resistencias internas y externas que parecían contradecir y hasta negar lo que habían visto y oído;
pero eso, lejos de ser una dificultad u obstáculo que los llevara a replegarse o ensimismarse, los
impulsó a transformar todos los inconvenientes, contradicciones y dificultades en una oportunidad
para la misión. Los límites e impedimentos se volvieron también un lugar privilegiado para ungir
todo y a todos con el Espíritu del Señor. Nada ni nadie podía quedar ajeno a ese anuncio liberador.
Tenemos el testimonio vivo de todo esto en los Hechos de los Apóstoles, libro de cabecera de los
discípulos misioneros. Es el libro que recoge cómo el perfume del Evangelio fue calando a su
paso y suscitando la alegría que sólo el Espíritu nos puede regalar. El libro de los Hechos de los
Apóstoles nos enseña a vivir las pruebas abrazándonos a Cristo, para madurar la «convicción de
que Dios puede actuar en cualquier circunstancia, también en medio de aparentes fracasos» y la
certeza de que «quien se ofrece y entrega a Dios por amor seguramente será fecundo» (Exhort.
ap. Evangelii gaudium, 279).
Así también nosotros: tampoco es fácil el momento actual de nuestra historia. La situación de la
pandemia evidenció y amplificó el dolor, la soledad, la pobreza y las injusticias que ya tantos
padecían y puso al descubierto nuestras falsas seguridades y las fragmentaciones y
polarizaciones que silenciosamente nos laceran. Los más frágiles y vulnerables experimentaron
aún más su vulnerabilidad y fragilidad. Hemos experimentado el desánimo, el desencanto, el
cansancio, y hasta la amargura conformista y desesperanzadora pudo apoderarse de nuestras
miradas. Pero nosotros «no nos anunciamos a nosotros mismos, sino a Jesús como Cristo y
Señor, pues no somos más que servidores de ustedes por causa de Jesús» (2 Co 4,5). Por eso
sentimos resonar en nuestras comunidades y hogares la Palabra de vida que se hace eco en
nuestros corazones y nos dice: «No está aquí: ¡ha resucitado!» (Lc 24,6); Palabra de esperanza
que rompe todo determinismo y, para aquellos que se dejan tocar, regala la libertad y la audacia
necesarias para ponerse de pie y buscar creativamente todas las maneras posibles de vivir la
compasión, ese “sacramental” de la cercanía de Dios con nosotros que no abandona a nadie al
borde del camino.
En este tiempo de pandemia, ante la tentación de enmascarar y justificar la indiferencia y la apatía
en nombre del sano distanciamiento social, urge la misión de la compasión capaz de hacer de la
necesaria distancia un lugar de encuentro, de cuidado y de promoción. «Lo que hemos visto y
oído» (Hch 4,20), la misericordia con la que hemos sido tratados, se transforma en el punto de
referencia y de credibilidad que nos permite recuperar la pasión compartida por crear «una
comunidad de pertenencia y solidaridad, a la cual destinar tiempo, esfuerzo y bienes» (Carta
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enc. Fratelli tutti, 36). Es su Palabra la que cotidianamente nos redime y nos salva de las excusas
que llevan a encerrarnos en el más vil de los escepticismos: “todo da igual, nada va a cambiar”.
Y frente a la pregunta: “¿para qué me voy a privar de mis seguridades, comodidades y placeres
si no voy a ver ningún resultado importante?”, la respuesta permanece siempre la misma:
«Jesucristo ha triunfado sobre el pecado y la muerte y está lleno de poder. Jesucristo
verdaderamente vive» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 275) y nos quiere también vivos, fraternos
y capaces de hospedar y compartir esta esperanza. En el contexto actual urgen misioneros de
esperanza que, ungidos por el Señor, sean capaces de recordar proféticamente que nadie se
salva por sí solo.
Al igual que los apóstoles y los primeros cristianos, también nosotros decimos con todas nuestras
fuerzas: «No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído» (Hch 4,20). Todo lo que
hemos recibido, todo lo que el Señor nos ha ido concediendo, nos lo ha regalado para que lo
pongamos en juego y se lo regalemos gratuitamente a los demás. Como los apóstoles que han
visto, oído y tocado la salvación de Jesús (cf. 1 Jn 1,1-4), así nosotros hoy podemos palpar la
carne sufriente y gloriosa de Cristo en la historia de cada día y animarnos a compartir con todos
uno destino de esperanza, esa nota indiscutible que nace de sabernos acompañados por el
Señor. Los cristianos no podemos reservar al Señor para nosotros mismos: la misión
evangelizadora de la Iglesia expresa su implicación total y pública en la transformación del mundo
y en la custodia de la creación.
El lema de la Jornada Mundial de las Misiones de este año, «No podemos dejar de hablar de lo
que hemos visto y oído» (Hch 4,20), es una invitación a cada uno de nosotros a “hacernos cargo”
y dar a conocer aquello que tenemos en el corazón. Esta misión es y ha sido siempre la identidad
de la Iglesia: «Ella existe para evangelizar» (S. Pablo VI, Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, 14).
Nuestra vida de fe se debilita, pierde profecía y capacidad de asombro y gratitud en el aislamiento
personal o encerrándose en pequeños grupos; por su propia dinámica exige una creciente
apertura capaz de llegar y abrazar a todos. Los primeros cristianos, lejos de ser seducidos para
recluirse en una élite, fueron atraídos por el Señor y por la vida nueva que ofrecía para ir entre
las gentes y testimoniar lo que habían visto y oído: el Reino de Dios está cerca. Lo hicieron con
la generosidad, la gratitud y la nobleza propias de aquellos que siembran sabiendo que otros
comerán el fruto de su entrega y sacrificio. Por eso me gusta pensar que «aun los más débiles,
limitados y heridos pueden ser misioneros a su manera, porque siempre hay que permitir que el
bien se comunique, aunque conviva con muchas fragilidades» (Exhort. ap. postsin. Christus vivit,
239).
En la Jornada Mundial de las Misiones, que se celebra cada año el penúltimo domingo de octubre,
recordamos agradecidamente a todas esas personas que, con su testimonio de vida, nos ayudan
a renovar nuestro compromiso bautismal de ser apóstoles generosos y alegres del Evangelio.
Recordamos especialmente a quienes fueron capaces de ponerse en camino, dejar su tierra y
sus hogares para que el Evangelio pueda alcanzar sin demoras y sin miedos esos rincones de
pueblos y ciudades donde tantas vidas se encuentran sedientas de bendición.
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Contemplar su testimonio misionero nos anima a ser valientes y a pedir con insistencia «al dueño
que envíe trabajadores para su cosecha» (Lc 10,2), porque somos conscientes de que la vocación
a la misión no es algo del pasado o un recuerdo romántico de otros tiempos. Hoy, Jesús necesita
corazones que sean capaces de vivir su vocación como una verdadera historia de amor, que les
haga salir a las periferias del mundo y convertirse en mensajeros e instrumentos de compasión.
Y es un llamado que Él nos hace a todos, aunque no de la misma manera. Recordemos que hay
periferias que están cerca de nosotros, en el centro de una ciudad, o en la propia familia. También
hay un aspecto de la apertura universal del amor que no es geográfico sino existencial. Siempre,
pero especialmente en estos tiempos de pandemia es importante ampliar la capacidad cotidiana
de ensanchar nuestros círculos, de llegar a aquellos que espontáneamente no los sentiríamos
parte de “mi mundo de intereses”, aunque estén cerca nuestro (cf. Carta enc. Fratelli tutti, 97).
Vivir la misión es aventurarse a desarrollar los mismos sentimientos de Cristo Jesús y creer con
Él que quien está a mi lado es también mi hermano y mi hermana. Que su amor de compasión
despierte también nuestro corazón y nos vuelva a todos discípulos misioneros.
Que María, la primera discípula misionera, haga crecer en todos los bautizados el deseo de ser
sal y luz en nuestras tierras (cf. Mt 5,13-14).
Roma, San Juan de Letrán, 6 de enero de 2021, Solemnidad de la Epifanía del Señor.
FRANCISCO
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1. BREVE BIOGRAFÍA
Esta iniciativa, que comenzó con mujeres obreras, pronto se fue extendiendo entre gente
humilde por toda Francia. Así, en 1822 nació oficialmente la Obra de la Propagación de la Fe,
que pronto llegó a otros países.
El impulso del Papa León XIII contribuyó de manera especial a su difusión universal. En 1922
Pío XI le concedió el título de Pontificia.
Pero el genio espiritual de la venerable Paulina Jaricot fue más allá de la fundación de la Obra
Misional de la Propagación de la Fe. De hecho, ella sabía que la oración es el fundamento de
la misión de la Iglesia y estaba decidida a hacer que el rezo del Rosario se conociera y se
practicara por el mayor número de personas posibles para sostener la proclamación del
Evangelio en los territorios de misión.
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VATICANO - RECONOCIDO EL MILAGRO DE PAULINE JARICOT: LAS
OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS SE REGOCIJA
Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - "Es un momento de gran alegría para las Obras
Misionales Pontificias de todo el mundo. Estamos extremadamente felices porque la
Congregación para las Causas de los Santos ha dado a conocer el reconocimiento del milagro
atribuido a Pauline Jaricot, laica francesa, fundadora de la Obra Pontificia para la Propagación
de la Fe, la primera de las Obras Misionales Pontificias.
Este es un paso muy importante: significa que su compromiso con la misión, hecho de oración
y caridad, habla y sigue siendo significativo hoy para la Iglesia universal”: así lo declara a la
Agencia Fides el Arzobispo Giampietro Dal Toso, Presidente de las Obras Misionales
Pontificias y Secretario Adjunto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos,
comentando la promulgación del Decreto de la Congregación para las Causas de los Santos.
Paolina María Jaricot, vivió en Lyon en un período de grandes agitaciones políticas y culturales;
en 1822 fundó la Asociación de Propagación de la Fe, con la característica de la universalidad.
Sintió que el problema de la cooperación misionera no era ayudar a esta o aquella misión, sino
a todas, sin distinción. Gracias a ella comenzó ese gran movimiento de cooperación misionera
que iba a involucrar gradualmente a toda la Iglesia. Apasionada por la difusión del Reino de
Dios, estaba firmemente convencida de que la eficacia de la obra misional no derivaba de los
recursos humanos, sino exclusivamente de Dios.
En 1826 fundó el movimiento del "Rosario Viviente": grupos de personas a quienes cada
mes, después de una Eucaristía, se les encomendaba un Misterio del Rosario que tenían que
rezar por las misiones. Durante su vida no le faltaron cruces, pasó el último período de su
vida en la pobreza absoluta. Fue declarada Venerable por Juan XXIII el 25 de febrero de
1963. (Agencia Fides 27/5/2020)
El milagro aprobado por el decreto del Papa Francisco tuvo lugar en 2012, en el 150 aniversario
del nacimiento de Paulina. La pequeña Mayline Tran, de tres años, perdió el conocimiento
debido a la asfixia por un mal tránsito de alimentos. La niña, hospitalizada en un estado
desesperado tras la asfixia y una parada cardiovascular de 20 minutos, se consideraba
perdida. A pesar de que se suspendió el tratamiento médico, la familia se negó a que se le
retirara la asistencia vital artificial. Se hizo una novena a Paulina Jaricot, poco después, la niña
se despierta, pero con daños cerebrales, y el pronóstico de estado vegetativo. Aun así, contra
todo pronóstico, se curó totalmente.
La curación fue sometida a un Tribunal Eclesiástico de la Archidiócesis de Lyon, del 20 de
julio de 2018 al 28 de febrero de 2019. Sus actuaciones fueron envidadas la Congregación
para las Causas de los Santos. La comisión médica validó la naturaleza inexplicable de la
curación.
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LA ANIMACIÓN MISIONERA
No se puede dejar solos a los misioneros. Todo cristiano está obligado a acompañarles,
motivarles, alentarles, ilusionarles; y no movidos por un sentimentalismo trasnochado, sino por
obligación: ellos son la presencia real de cada Iglesia, de toda la Iglesia, en la avanzada del
Evangelio por pueblos, razas y culturas; ellos son la expresión más verídica de nuestro ser
misionero; a través de ellos se hace visible la respuesta responsable y eficaz de toda la Iglesia,
de todo cristiano, al envío de Cristo a evangelizar la totalidad de la creación.
LA COOPERACIÓN MISIONERA
“Como el Padre me envió, también yo os envío” (Juan 20,21). Todo cristiano entra, en virtud del
bautismo y de la confirmación, en una corriente de actividad sobrenatural, en un proyecto eterno
de salvación universal, que es Dios mismo y que se realiza, día a día, a favor de generaciones
que se suceden, formando la gran familia.
La participación de las comunidades eclesiales y de cada fiel en la realización de este plan divino
recibe el nombre de cooperación misionera y se realiza de diversas maneras: con la oración, el
testimonio, el sacrificio, la donación oblativa del propio trabajo y de las propias ayudas.
La cooperación es el primer fruto de la animación misionera, entendida como un espíritu y una
vitalidad que abren a los fieles, las instituciones y las comunidades a una responsabilidad
universal, formando una conciencia y una mentalidad misionera orientada a la misión ad gentes.
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La cooperación, indispensable para la evangelización del mundo, es un derecho-deber de
todos los bautizados, fundado en su misma identidad de miembros del cuerpo místico, se
concreta de diversas formas y en diferentes niveles de responsabilidad y de compromiso
operante. Tal cooperación se fundamenta y se vive, ante todo, mediante la unión personal con
Cristo: sólo si se está unido a él, como el sarmiento a la viña (Juan 15,5) se puede producir
fruto abundante (RM 77)
Que cada una de las cuatro semanas se centre en potenciar las dimensiones: oración,
sacrificio, cooperación económica (limosna) y la vocación misionera.
Obras Misionales Pontificias ofrece todos los años distintos materiales y sugerencias para vivir
estas semanas, teniendo en cuenta también el lema y enfoque de la Jornada del DOMUND
correspondiente.
¿Qué es el DOMUND?
El Domingo Mundial de las Misiones es el día en que toda la Iglesia universal reza por la
actividad evangelizadora de los misioneros y misioneras, y colabora económicamente con ellos
en su labor, especialmente entre los más pobres y necesitados.
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¿Por qué el DOMUND?
En los Territorios de Misión la Iglesia atiende a 26.711 instituciones sociales. Esto significa que
el 22,81% de las instituciones sociales del mundo están en la Misión. La Iglesia en estos
territorios también se encarga de 99.045 instituciones educativas, lo que representa el 47,23%
del total de instituciones educativas que tiene la Iglesia.
Todos estos proyectos son financiados con los donativos recogidos en el DOMUND. Las
misiones siguen necesitando nuestra ayuda económica por eso muy necesaria toda nuestra
colaboración.
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COLECTAS 2020
DIÓCESIS DE GUATEMALA
Dioceses de Escuintla
Quetzaltenango, Totonicapán.
Diócesis de Suchitepequez-Retalhuleo
Diócesis de Huehuetenango
Diócesis de Quiché
Ofrendas varias
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TEMA 1
LA FAMILIA AL SERVICIO DE LA MISIÓN COMO LA FAMILIA DE
NAZARETH
1. OBJETIVO:
4. REFLEXIÓN:
José, María y Jesús: la Sagrada Familia de Nazareth es una respuesta a la voluntad del Padre:
los tres integrantes de esta familia se ayudan a descubrir la vocación que Dios tiene para ellos.
Vemos como la familia de Nazareth vive su vida diaria en casa y juntos luchan por sus sueños,
sus trabajos, sus miedos, sus enfermedades y sus tradiciones: como ir al templo para la fiesta
de la Pascua, cuando Jesús tenía 12 años, al regresar en la peregrinación se dan cuenta que
Jesús no va con ellos, como padres se preocupan de lo que le pueda pasar ya que está solo,
y regresan desesperadamente a buscarlo. En este contexto nos muestran que los padres están
atentos a su hijo; lo cuidan, y también vemos que el hijo les obedece, pero que, los hijos no
son propiedad de la familia: le pertenecen a Dios. Jesús como hijo nos enseña que cada uno
debe seguir su propia vocación.
En este pasaje bíblico observamos que ellos vivieron situaciones muy parecidas a las nuestras,
con sus desafíos familiares, alegrias y tristezas, ellos, aunque eran diferentes rezaban
juntos, trabajaban, compartían, se comunicaban, estaban en comunión y así nos
enseñan el valor fundamental en la familia que es el amor.
De la sagrada familia aprendemos que: Dios debe ser el centro de la vida familiar.
La familia como Iglesia doméstica:
En la tradición cristiana, se habla de la familia como Iglesia doméstica, como una pequeña
Iglesia, es una relación de personas, que reflejan la comunión que existe entre Dios Padre,
Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Así como Dios es creador, la familia comparte con Él esa obra,
al procrear y educar a los hijos.
Cada iglesia doméstica, cada familia está llamada a:
• Tener a Dios como centro de su familia.
• Vivir la experiencia del amor de Dios.
• Ser testimonio del amor que Dios le tiene a cada persona.
• Meditar y hacer vida la Palabra de Dios en la vida diaria.
• Hacer oración juntos, una familia que reza unida, permanecerá unida.
• Poner al servicio del prójimo los dones de cada integrante de la familia.
• Asumir la misión de ser agentes de evangelización.
• Ser misionera para que otras personas también conozcan a Dios.
• Ser promotora de vocaciones para la Iglesia.
• Asistir y escuchar atentamente la misa por fe y poner en práctica lo celebrado.
• Vivir con paciencia los errores de los demás, corregir y perdonarse mutuamente como
auténticos cristianos.
• Ser lugar de encuentro, de diálogo y compartir la alegría de estar juntos
• Salir de sí misma para ayudar a los pobres, ser solidaria y participar activamente en
Iglesia.
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Es momento de preguntarnos ¿Qué me quiere decir el Señor? ¿Cómo está mi familia hoy?
¿Quién es el centro en mi familia? ¿Quiero que mi familia sea reflejo de la Sagrada Familia de
Nazareth?
Sabemos que son muchas las situaciones difíciles y negativas que viven las familias en la
actualidad, ante estas situaciones el evangelio nos invita a no desmayar y nos motiva a vivir
como familia los valores del evangelio, mantener la ESPERANZA ante lo trágico que se pueda
ver la realidad, y vivirla desde los ojos de la FE para continuar con los sueños y las acciones
transformadoras llenas de CARIDAD.
La familia también es el lugar por excelencia para dar testimonio y “no se puede dejar de
hablar lo que hemos visto y oído” (Hch. 4, 20), como ya lo decíamos, nuestra misión inicia
precisamente ahí, en donde hablar de Dios y su amor, se tiene que hacer con acciones
concretas: en el cuidado de los hijos, la atención a los padres enfermos, la solidaridad con los
tíos y abuelos que están solos, en salir cada día a trabajar para llevar el alimento, preparar la
comida con amor, ayudar en los oficios de la casa, acciones que parecen muy sencillas y
rutinarias, pero viviéndolas desde el amor y el servicio podemos aspirar a ser como la familia
de Nazareth.
La Jornada Mundial de las Misiones nos invita a seguir orando por las vocaciones:
matrimonio, sacerdocio, vida consagrada y laicos misioneros. Recordemos la cita bíblica,
“La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos, rueguen al dueño de los campos
que envíe trabajadores para su cosecha” (Mt 9,37-38). Pidamos para que más hombres y
mujeres se comprometan, es importante recordar que la familia es el principal semillero de las
vocaciones (porque los padres son llamados a preparar, cultivar y velar por las vocaciones que
Dios suscita en su familia) recordemos como Jesús al ir con su familia al templo siente el
llamado a su vocación, los discípulos al tener el encuentro con Jesús, son invitados a seguirlo
y a la vez ellos invitan a otros a seguir a Cristo ( Cfr. Jn. 1,40-42) entonces cada uno de
nosotros también somos promotores vocacionales, con nuestra oración, testimonio y
compartiendo lo que tenemos en nuestro corazón, nuestra experiencia de Dios.
En el mensaje de la Conferencia Episcopal de Guatemala para el año de la Familia 2021-
2022, los obispos agradecen a las familias perseverantes en el bien y en el amor durante la
pandemia, nos invitan a la vivencia de los valores humanos y cristianos, así como un llamado
a la defensa de la familia y a vivir el compromiso eclesial en el año de la familia: un camino de
reflexión para profundizar las riquezas de la Exhortación Amoris laetitia. Deseando que sea
esa una herramienta pastoral que ayude en el crecimiento del amor, la superación de los
temores y conflictos, así como en la educación de los hijos, fortaleciendo los matrimonios y las
familias, orientándolas para que continúen respondiendo a su vocación y misión desde el amor
y la ternura.
En este tiempo de pandemia las familias estamos llamadas a ser luz para aquellas familias
que han perdido la esperanza y la fe, recordemos que las familias son el núcleo de la sociedad,
el semillero de las vocaciones y portadoras de la Buena Noticia.
El Papa Francisco nos dice en el Ángelus en la fiesta de la Sagrada Familia: “Que la Sagrada
Familia sea un modelo para nuestras familias, para que padres e hijos se apoyen
mutuamente en la fidelidad al Evangelio, fundamento de la santidad de la familia”.
Entonemos el siguiente canto: Bendecid señor las familias.
* Se puede entonar algún otro canto que se conozca.
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Canto Bendecid Señor las familias
Que ninguna familia comience en cualquier de Bendecid oh Señor las familias, Amén
repente, que ninguna familia se acabe por falta de Bendecid oh Señor la mía también
amor, la pareja sea el uno del otro de cuerpo y de
mente y que nada en el mundo separe un hogar
soñador Que marido y mujer tengan fuerza de amar sin
medida y que nadie se vaya a dormir sin buscar el
perdón, que en la cuna los niños aprendan el don
Que ninguna familia se albergue debajo de un de la vida, la familia celebre el milagro del beso y
puente, Y que nadie interfiera en la vida, en la paz el pan
de los dos, Y que nadie los haga vivir sin ningún
horizonte Y que puedan vivir sin temer lo que
venga después
5. COMPROMISO:
* Todas las noches antes de dormir, hacemos oración por las familias que están
desintegradas.
* Como familia, compartir algunos víveres con una familia necesitada.
* Hacer una pequeña colecta, como familia, para apoyar a las misiones.
Misioneras de Guadalupe
Abelino Vásquez
Diócesis de Zacapa y
Prelatura de Esquipulas
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TEMA 2
OBEDIENCIA AL PLAN DE DIOS COMO SAN JOSÉ
1. OBJETIVO:
Motivar a todo bautizado para que redescubra su ser misionero, en el ambiente que le toca
vivir, fijando su mirada en San José en obediencia al padre Dios y con humildad anunciar la
Buena Nueva a los más necesitados.
2. ORACIÓN
Señor Jesús tu nos conoces, amas Iluminas, fortaleces, das la vida, salud, trabajo y la familia.
Te pedidos humildad, obediencia, perseverancia, para vivir la misión de Jesús en nuestras
vidas, a ejemplo de San José que con su trabajo supo acompañar a la familia de Nazareth y
desde su silencio cumplió el plan de Dios. Nosotros también desde nuestra realidad queremos
colaborar para que se haga presente el reino de Dios en todo lo que hacemos cada día,
respondiendo al llamado de Dios en su plan de salvación.
El nacimiento de Jesús el Mesías sucedió así: su madre, María, estaba comprometida con
José, y antes del matrimonio, quedó embarazada por obra del Espíritu Santo. José, su esposo,
que era un hombre justo no quería denunciarla públicamente, pensó abandonarla en secreto.
Ya lo tenía decidido, cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: -José, hijo
de David, no temas recibir a María como esposa, pues la criatura que espera es obra del
Espíritu Santo, dará a luz un hijo, a quien llamarás Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus
pecados. Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio
del profeta: Mira, la virgen está embarazada, dará a luz a un hijo que se llamará Emanuel -que
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significa: Dios con nosotros-. Cuando José se despertó del sueño, hizo lo que el ángel del
Señor le había ordenado y recibió a María como esposa.
4. REFLEXIÓN DE LA CATEQUESIS.
Es sabido por todos que la palabra de Dios, para entenderla hay que conocerla, el
conocerla nos lleva a amarla, no se puede amar algo que no se conoce.
San José fue un hombre que amó con un amor incondicional, así amo a María y a Jesús, ama
a Dios creando una familia de amor y en el amor, eso es lo que lo lleva a dar una respuesta
generosa, a lo que Dios le propone en un sueño por medio del Ángel, colabora al plan de Dios
para salvar a la humanidad del pecado.
Contexto:
Todo relato bíblico tiene su texto y su contexto, el contexto de San Mateo, nos sitúa en la
segunda generación cristiana, después de varias décadas de la muerte y resurrección de
Jesús, unos de los seguidores forman el grupo de los nazarenos, que luego fueron marginados
por las normativas judías, conservadores por los años 80 y 90 después de Cristo. Por eso se
ven forzados a caminar solos, el evangelio de mateo quiere dar continuidad y novedad a las
raíces judías del cristianismo, así se escribe el texto por los años 80 en Antioquia.
Parece un evangelio para una iglesia que comienza a caminar con carácter doctrinal, la
comunidad pone su fe en las enseñanzas de Jesús las cuales las vive y celebra. Ven el reino
de Dios como un camino difícil de recorrer, comienza el evangelio con la genealogía y luego
la infancia de Jesús y de allí aparece la persona de José como descendiente de David.
Desarrollo:
El texto bíblico que reflexionamos narra el nacimiento de Jesús. María está comprometida con
José y se encuentra embarazada por obra del Espíritu Santo, aparece José como hombre
Justo, temeroso de Dios, no desea hacerle daño a la mujer que ama, por eso piensa dejarla
en secreto. José conocía las leyes judías, pero el es un hombre justo y creyente.
El ángel se le aparece en sueños y lo reconoce como hijo de David, le pide no tener miedo,
José es hombre que confía en la voluntad de Dios, por eso es obediente ante la petición
de recibir del niño que nacerá por obra del Espíritu Santo y que se llamará Jesús, pues salvará
al pueblo de sus pecados.
Asume la promesa de Dios hecha por el profeta, José es dócil a la palabra, obediente a
hacer lo que el ángel le pide de parte de Dios; participa y colabora en el plan de Dios de Salvar
a la humanidad.
¡Que hermosa misión ¡
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5. COMPROMISO.
1. ¿Cómo bautizado y misionero, sé escuchar la voz del Dios, su palabra su llamado, la atiendo
y colaboro en su realización en la realidad que vivo?
3. Como San José quiero entender y discernir lo que Dios va manifestando en mi vida de
creyente y poder anunciar lo que he visto y oído, para hacer presente la misión salvadora
de Jesús en el mundo, mi historia, comunidad y familia.
6. Oración Final.
7. Se invita a personas voluntarias que puedan hacer oraciones por las familias y por la Iglesia
Diocesana y Universal.
8. Canto- (camina pueblo de Dios u otro que se adapta al tema que conozcan.
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TEMA 3
NO PODEMOS CALLAR LO QUE HEMOS VISTO Y OÍDO”
OBJETIVO:
Promover el testimonio de la presencia del Resucitado en nuestras comunidades cristianas no
solamente con nuestras palabras, sino también con nuestras obras, para que se manifieste el
amor salvífico de Dios en cada uno de los niños, jóvenes y adultos.
1. ORACIÓN INICIAL:
Señor, hazme misionero de tu Evangelio y lléname de la luz de tu Espíritu porque solo podré
salir en misión bajo el impulso de tu Santo Espíritu, alma vivificante de la evangelización. Abre,
Señor, en todo momento mi mente y mi corazón para sostener mi misión desde el amor.
Fortalécela desde la oración y que mi oración sirva también para sostener a tantos que llevan
tu Palabra al mundo.
Ensancha tu mirada y dilata nuestros corazones, para que, por encima de intereses y
ambiciones terrenas, aspiremos a triunfos superiores a los de la fuerza, para contribuir todos
de esta manera, según nuestros medios, a la extensión del Reino de Jesucristo. Amén.
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2. TEXTO BÍBLICO: (HCH 4, 20).
3. COMPROMISO:
Leer y reflexionar sobre el libro de los Hechos de los Apóstoles, para conocer el testimonio
misionero de los discípulos de Jesús.
Rezar y meditar el Santo Rosario para conocer sobre la vida de Jesús y la Virgen de María
4. ORACIÓN FINAL:
Oh Dios, ayúdame a que no olvide nunca, que para anunciar el Evangelio son necesarias
primero mis obras de amor, que mis palabras sean las tuyas, que mis gestos sean los tuyos y
mis actitudes las tuyas.
Pon, Señor, por medio de María nuestra Madre, mi vida al servicio de la misión para
contribuir a darte a conocer y no a darme para ser aplaudido. Y a Ti, María Madre nuestra,
estrella de la evangelización, ayúdame a tomar conciencia de mi ser cristiano tan unido a la
misión que Cristo tu Hijo me pide. Amén.
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CANTO FINAL: “Alma Misionera”
Señor toma mi vida nueva Te doy mi corazón sincero
antes de la espera para gritar sin miedo
desgaste años en mí. lo hermoso que es tu amor.
Estoy dispuesto a lo que quieras Señor tengo alma misionera
no importa lo que sea condúceme a la tierra
tu llámame a servir. que tenga sed de ti.
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TEMA 4
VIVIR LA ALEGRÍA DEL EVANGELIO EN MOMENTOS DIFÍCILES.
OBJETIVO:
Que, en medio del dolor y las dificultades de la vida, cuando pareciera que todo está perdido,
sea el evangelio un camino hacia la luz, sea la esperanza de vida, que penetre en los
corazones y se transmita a los demás
Nota: Si no saben el canto pueden buscar otro que vaya acorde al tema.
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ORACIÓN INICIAL:
Padre misericordioso… Cuando me siento devastado por mis propias preocupaciones, aclara
mi mente y ayúdame a ver la verdad. Cuando el temor intenta aprisionarme y siento que no
me puedo mover, dame libertad y ayúdame a vivir la vida un día a la vez. Cuando no puedo
con palabras expresar el dolor que por dentro me hace sentir mi corazón desmayar, cálmame
con tus dulces palabras de amor. Confío que no me dejaras solo. AMEN.
Al ver a la multitud, subió al monte. Se sentó y se le acercaron los discípulos. Tomó la palabra
y los instruyó en estos términos:
“Dichosos los pobres de corazón, porque el reinado de Dios les pertenece.
Dichosos los afligidos, porque serán consolados
Dichosos los desposeídos, porque heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Dichosos los misericordiosos, porque serán tratados con misericordia.
Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque se llamarán hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa del bien, porque el reinado de Dios les pertenece.
Dichosos vosotros cuando os injurien, os persigan y os calumnien de todo por mi causa.
Estad alegres y contentos pues vuestra paga en el cielo es abundante.
De igual modo persiguieron a los profetas que os precedieron”.
REFLEXIÓN:
Es por ello que el texto del Sermón de la montaña, nos reconforta y nos guía. Las
bienaventuranzas siendo ocho declaraciones al camino perfecto hacia la felicidad, nos lleva a
encontrar nuestro estilo de vida en medio de una sociedad llena de desigualdad y de muchas
dificultades.
Las bienaventuranzas nos inspiran a tener un espíritu de escucha, una actitud de conversión
personal y comunitaria, caminando hacia una mejor vida y hacia la felicidad. ¿Quién podría en
realidad ser “de limpio corazón” (Mt 5:8)? Si no fuera por la gracia de Dios, nadie sería
bienaventurado.
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Las bienaventuranzas no son un juicio en contra de todos los que no alcanzan los estándares,
son una bendición para cualquiera que decida unirse al reino de Dios mientras este “está
cerca”. Las bienaventuranzas son un programa de vida, para acercarse a Dios.
Dios nos llama a compartir las esperanzas que vienen del Dios de la vida, nos llama a transmitir
esas bienaventuranzas con los más afectados ya sea por la pandemia o por otras situaciones;
Dios nos llama a consolar aquellos que lloran, los tristes y todos juntos buscar y construir una
vida diferente, mejor y más digna para todos.
La bendición es que la persecución activa por las razones correctas, es nuestra tarea
promover el reino de Dios, la bienaventuranza sirve como un recordatorio para nosotros
de que trabajar en un mundo caído requiere valentía. Jesús profundiza la idea señalando
que los profetas, que como Él habían anunciado el reino de Dios, fueron perseguidos:
“Bienaventurados serán cuando les insulten y persigan, y digan todo género de mal contra
ustedes falsamente, por causa de Mí. Regocíjense y alégrense, porque su recompensa en los
cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que ustedes” (Mt
5:11–12). Las personas justas en el lugar de trabajo pueden estar sujetas a una persecución
activa e incluso severa por parte de personas que se benefician o creen que se benefician de
la injusticia.
COMPROMISOS:
1. Elegir a una familia o persona de tu comunidad que esté pasando o viviendo momentos
difíciles para acompañarla platicar, rezar juntos o compartir algunas cosas que has
recibido de Dios con ellos, hacer esta misión durante un mes.
3. Cada noche antes de acostarte, hacer una revisión de vida, cómo viviste o practicaste
concretamente las bienaventuranzas con los que te rodean, y terminar esa reflexión
con una oración espontanea.
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4. Y por último, como fruto de esta reflexión algunos compromisos concretos que te
vayan orientando tu vida en la construcción del Reino de Dios.
ORACIÓN FINAL:
Señor Tú conoces mi situación, Tú sabes que estos momentos difíciles para mí son tan
dolorosos, pero vengo a poner ante Ti aún mi dolor y mis sentimientos y mis confusas
emociones para que Tú me sanes y Tú me ayudes. Padre nuestro…Ave María…Amén.
CANTO FINAL:
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ROSARIO MISIONERO
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Un Padre nuestro, Diez Ave María, y un Gloria. (este mismo esquema es para los demás misterios)
Al finalizar el quinto misterio: Se reza un Padre nuestro y tres Aves Marías, se ofrecen especialmente
por la intención del Papa y la Iglesia.
Padre nuestro.
1. Dios te salve, María, Hija de Dios Padre, alcánzanos la virtud de la fe………………. Llena eres de gracia….
2. Dios te salve María madre de Dios Hijo, alcánzanos la virtud de la esperanza……. Llenas eres de gracia…
3. Dios te salve, María, Esposa del Espíritu Santo, alcánzanos la virtud de la caridad… Llena eres de gracia…
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Ruega por América
Santa Rosa de Lima…………………………………………………………………………………Ruega por América
San Pedro Claver
San Juan Diego………………………………………………………………………...……………Ruega por América
San Martín de Porres
Santo Hermano Pedro de Bethancourt
Beato Miguel Agustín Pro Santos y beatos del nuevo mundo
San Oscar Arnulfo Romero
Beatos mártires de Guatemala
Oración final
Te rogamos nos concedas, Señor Dios nuestro, gozar de continua salud de alma y cuerpo, y por la gloriosa
intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, vernos libres de las tristezas de la vida presente y
disfrutar de las alegrías eternas. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
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EUCARISTÍA DOMUND
Monición de entrada
Hoy celebramos en la Iglesia universal la Jornada Mundial de las Misiones, el Domingo Mundial
de las Misiones. Hacemos conciencia de la riqueza que tenemos del Evangelio y de la fe que
recibimos con la predicación de la Palabra de Dios, esa luz que nos ilumina en nuestro camino
para alcanzar la salvación y que debemos compartir con todo aquel que no conoce a Jesucristo.
ORACIÓN COLECTA
Señor y Dios nuestro, que has querido que tu Iglesia sea sacramento de salvación para
todos los hombres, a fin de que la obra redentora de tu Hijo perdure hasta el fin de los
tiempos, haz que tus fieles caigan en la cuenta de que están llamados a trabajar por la
salvación de los demás, para que todos los pueblos de la tierra formen una sola familia y
surja una humanidad nueva en Cristo, nuestro Señor, que vive y reina contigo...
PRIMERA LECTURA
Del libro del profeta Zacarías 8,20-28
Esto dice el Señor de los ejércitos: “Vendrán pueblos y habitantes de muchas ciudades. Y los
habitantes de una ciudad irán a ver a los de la otra y les dirán: ‘Vayamos a orar ante el Señor y
a implorar la ayuda del Señor de los ejércitos’. ‘Yo también voy’. Y vendrán numerosos pueblos
y naciones poderosas a orar ante el Señor Dios en Jerusalén y a implorar su protección”.
Esto dice el Señor de los ejércitos: “En aquellos días, diez hombres de cada lengua extranjera
tomarán por el borde del manto a un judío y le dirán: ‘Queremos ir contigo, pues hemos oído
decir que Dios está con ustedes’.
Palabra de Dios.
28
Las naciones con júbilo te canten, porque juzgas al mundo con justicia; con equidad tú juzgas a
los pueblos y riges en la tierra a las naciones.
Hermanos: basta que cada uno declare con su boca que Jesús es el Señor y que crea en su
corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, para que pueda salvarse. En efecto, hay que
creer con el corazón para alcanzar la santidad y declarar con la boca para alcanzar la salvación.
Por eso dice la Escritura: Ninguno que crea en él quedará defraudado, porque no existe
diferencia entre judío y no judío, ya que uno mismo es el Señor de todos, espléndido con todos
los que lo invocan, pues todo el que invoque al Señor como a su Dios, será salvado por él
Ahora bien, ¿Cómo van a invocar al Señor, si no creen en él? ¿Y cómo van a creer en él, si no
han oído hablar de él? ¿Y cómo van a oír hablar de él, si no hay nadie que se los anuncie? ¿Y
cómo va a haber quienes lo anuncien, si no son enviados? Por eso dice la Escritura: ¡Qué
hermoso ver correr sobre los montes al mensajero que trae buenas noticias! Sin embargo, no
todos han creído en el Evangelio. Ya lo dijo Isaías: Señor, ¿quién ha creído en nuestra
predicación? Por lo tanto, la fe viene de la predicación y la predicación consiste en anunciar la
Palabra de Cristo.
Entonces, yo pregunto: ¿Acaso no habrán oído la predicación? ¡Claro que la han oído!, pues la
Escritura dice: La voz de los mensajeros ha resonado en todo el mundo y sus palabras han
llegado hasta el último rincón de la tierra
Palabra de Dios.
MONICIÓN: El texto evangélico que escucharemos hoy, según san Marcos, pone de relieve la
misión evangelizadora y liberadora de la Iglesia y de los cristianos, así como los signos de
liberación que según Jesús deben acompañar la palabra. Nos ponemos de pie para entonar el
Aleluya.
R. Aleluya, aleluya
Vayan y enseñen a todas las naciones, dice el Señor, y sepan que yo estaré con ustedes
todos los días hasta el fin de los tiempos
R. Aleluya, aleluya
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╬ Del santo Evangelio según San Marcos16,15-20
En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen
el Evangelio a toda creatura. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será
condenado. Éstos son los milagros que acompañarán a los que hayan creído: arrojarán demonios
en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y no les harán daño;
impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos”.
El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios.
Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes y el Señor actuaba con ellos y
confirmaba su predicación con los milagros que hacían.
Credo
Por el papa Francisco, nuestro Obispo (N.) y todos los obispos; para que, como guías de nuestra Iglesia,
nos ayuden a quitarnos las vendas de nuestros ojos y anunciar con alegría lo que vemos y oímos en el
encuentro personal con Jesucristo. Oremos
Por los sacerdotes, diáconos, ministros y catequistas, verdaderos evangelizadores de nuestras
comunidades; para que reciban la fuerza necesaria y no decaigan en su empeño de anunciar la Buena
Noticia en todos los rincones. Oremos
Por los misioneros, testigos valientes del Reino de Dios, que entregan su vida a los más necesitados del
Señor y de nosotros, sus hermanos; para que nunca les falten las energías ni la alegría del amor de Dios.
Oremos
Por las familias, verdadero hogar vocacional; para que sean testigos misioneros del amor de Dios desde
la concepción de la vida hasta su final. Oremos
Por todos los que participamos en esta eucaristía; para que seamos testimonio del encuentro con
Jesucristo en nuestro entorno, cumpliendo así el envío del Señor a sus discípulos. Oremos
Escucha Señor, benignamente nuestras súplicas y concédenos lo que te pedimos con humildad.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén
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ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, así como aceptaste la gloriosa pasión de tu Hijo, dígnate aceptar también por la
salvación del mundo, los dones y plegarias de tu Iglesia, por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN FINAL
Te pedimos, Señor, que la participación en tu mesa nos santifique, y que la redención que
tu Hijo consumó en la cruz sea recibida con gozo en todo el mundo por medio del
sacramento de tu Iglesia, por Jesucristo, nuestro Señor. Amen
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DIRECTORIO OMP
Dirección Nacional de Obras Misionales Pontificias tel. 24314135
P. David Arias Guzmán c.m. Director Nacional de OMP tel. 56920907
DIOCESIS DIRECTOR CORREO-EMAIL TELÉFONO
DIOCESANO
1 Arquidiócesis de
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Francisco de Asís
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6 Diócesis de Zacapa- Marisol Trujillo Losiram6y11@[Link] 40203423
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Esquipulas
7 Diócesis de las P. Felipe Rodas rodasfelipe@[Link] 50398749
Verapaces
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de Izabal Gómez
9 Vicariato Apostólico 48974805
del Petén
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Altos:
Quetzaltenango-
Totonicapán
11 Diócesis de San Severiano pallecv@[Link] 77773778
Marcos Cardona
12 Diócesis de
Huehuetenango
13 Diócesis del Quiché P. Juan Vásquez Pjuancho6@[Link] 31705764
14 Diócesis de Sololá- P. Elmar Estrada Carsicu12@[Link] 45394634
Chimaltenango
15 Diócesis de P. José Antonio p-
Suchitepequez- Sandoval josandoval1361@[Link] 78726273
Retalhuleo 32695617
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D MUND
ORACIÓN POR LAS MISIONES
Padre de bondad,
Tú que eres rico en amor y misericordia,
que nos enviaste a tu Hijo Jesús
para nuestra salvación,
escucha a tu Iglesia misionera.
Que todos los bautizados
sepamos responder al llamado de Jesús:
"Vayan y hagan que todos los pueblos
sean mis discípulos".
Fortalece con el fuego de tu Espíritu
a todos los misioneros,
que en tu nombre anuncian
la Buena Nueva del Reino.
María, Madre de la Iglesia
y Estrella de la Evangelización,
acompáñanos y concédenos
el don de la perseverancia
en nuestro compromiso misionero.
Amén
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