Mindfulness - 12
Mindfulness - 12
Mindfulness (psicología)
El mindfulness o atención plena o conciencia plena como concepto psicológico es la
concentración de la atención y la conciencia, basado en el concepto
de mindfulness o conciencia plena de la meditación budista. Se ha popularizado en Occidente
gracias a Jon Kabat-Zinn. A pesar de encontrarse sus raíces en el budismo, el mindfulness se
enseña desprovisto de cualquier componente o terminología oriental y religiosa.
El mindfulness1 moderno está basado en la meditación Vipassana, una antigua técnica de
meditación de la India que consiste en "tomar conciencia del momento presente", "tomar
conciencia de la realidad”, "vivir el momento”.
La palabra Mindfulness es también una de las primeras traducciones que se hicieron de la
palabra "sati" en pali, un idioma vernacular similar al sánscrito que se hablaba en la época en
que el Buda comenzó a enseñar hace 2500 años. Sati es la nominalización del verbo "sarati"
que significa rememorar o recordar. Puesto que recordar es precisamente traer al presente, en
su concepción última sati o mindfulness es la capacidad humana básica de poder estar en el
presente y de "recordarnos" estar en el presente, es decir, constantemente estar volviendo al
aquí y ahora2.
Consiste en prestar atención, momento a momento, a pensamientos, emociones, sensaciones
corporales y al ambiente circundante, aceptándolos, es decir, sin juzgar si son correctos o no.
La atención se enfoca en lo que se percibe, sin dar pie a rumiación, definida esta última como
la preocupación excesiva por los problemas y sus posibles causas y consecuencias, en vez de
estar dirigida a buscar soluciones.
Aplicaciones[editar]
Desde la década de 1970 la psicología clínica y la psiquiatría usan el mindfulness como uno de
los posibles tratamientos para varias enfermedades psicológicas, en particular para la
reducción de la ansiedad y la depresión3. Si bien hay evidencia de que la terapia mindfulness
tiene una efectividad mayor que la mera exposición a psicoeducación, relajación, imaginación,
su eficacia es similar a la terapia cognitivo-conductual.4
Prestar atención de manera consciente a la experiencia del momento presente con interés,
curiosidad y aceptación.
VIVIR EN EL PRESENTE
No podríamos vivir sin la capacidad de estar en el presente : es la que nos permite
recordar a dó nde estamos yendo mientras caminamos, aun cuando durante el trayecto nos
hayamos perdido en miles de pensamientos. Sin Mindfulness sería imposible poder observar y
reconocer la propia experiencia y vivir en este mundo. Sin embargo, y aunque creemos tener
control consiente de nuestra atenció n, lo que normalmente sucede es que estamos
constantemente atendiendo a pensamientos acerca del pasado o del futuro o bien,
reconociendo solo una pequeña porción de lo que está sucediendo en el presente : si lo
que estoy experimentando me gusta, quiero que continú e o si lo que estoy experimentando me
desagrada, quiero que desaparezca.
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Aunque comú nmente se asocia mindfulness o sati con el budismo, muchas de las tradiciones
religiosas del mundo utilizan mindfulness de manera implícita o explicita, pues es una
capacidad bá sica y humana de conexió n con el presente. La asociació n con el budismo debe su
razó n a que fue en el seno de esta tradició n que se generó un corpus amplio de prá cticas que
permiten refinar y profundizar esta capacidad hasta grados altísimos. La meditació n
mindfulness o de insight es una de ellas y se practica en una gran cantidad de formas.
MINDFULNESS EN OCCIDENTE
Durante los ú ltimos 30 añ os, la prá ctica de Mindfulness o Atención Plena está integrándose
a la Medicina y Psicología de Occidente. Es aplicada, estudiada científícamente y por ello
reconocida como una manera efectiva de reducir el estré s, aumentar la autoconciencia, reducir
los síntomas físcos y psicoló gicos asociados al estré s y mejora el bienestar general.
Este tipo de atenció n nos permite aprender a relacionarnos de forma directa con aquello
que está ocurriendo en nuestra vida, aquí y ahora, en el momento presente. Es una forma
de tomar conciencia de nuestra realidad, dá ndonos la oportunidad detrabajar
concientemente con nuestro estrés, dolor, enfermedad, pérdida o con los desafíos de
nuestra vida. En contraposició n, una vida en la que no ponemos atenció n, en la que nos
encontramos má s preocupados por lo que ocurrió o por lo que aú n no ha ocurrido, nos
conduce al descuido, el olvido y al aislamiento, reaccionando de manera autom á tica y
desadaptativa.
La atenció n plena nos ayuda a recuperar nuestro equilibrio interno, atendiendo de forma
integral a los aspectos de la persona; cuerpo, mente y espíritu. Practicando la atenció n plena
desarrollamos una mayor capacidad de discernimiento y de compasión. La prá ctica de esta
atenció n abre la puerta hacia nuevas posibilidades, nos trae al aquí y al ahora, nos invita a
vivir una vida de manera plena y en el presente.
Otra afirmación frecuente es que la mindfulness reduce el estrés, algo que pocas pruebas
confirman. En cuanto a promesas como la mejora del estado de ánimo y la atención, unos
hábitos alimenticios más saludables, mejor calidad del sueño y un control del peso más eficaz,
tampoco cuentan con el pleno respaldo de la ciencia.
Mientras que las pruebas de sus efectos benéficos son escasas, a veces la mindfulness y la
meditación pueden conducir a la aparición de psicosis, manías, pérdida de la identidad
personal, ansiedad y pánico, y provocar que se revivan recuerdos traumáticos. Los expertos
opinan que su práctica no es adecuada para todo el mundo, especialmente para las personas
que padecen problemas graves de salud mental, como la esquizofrenia o el trastorno bipolar.
La investigación sobre mindfulness
Otro problema de la bibliografía sobre el tema es que, con frecuencia, los métodos de la
investigación son poco rigurosos. Las maneras de medir el mindfulness son enormemente
variables, y evalúan fenómenos muy dispares al tiempo que les ponen a todos la misma
etiqueta. Esta falta de equivalencia entre las medidas y los objetos de medición hace que sea
problemático generalizar sobre un estudio partiendo de otro. La investigación
sobre mindfulness se apoya excesivamente en las encuestas, que exigen que la gente haga un
ejercicio de introspección y hable de estados mentales que a veces son escurridizos y
efímeros. Como es bien sabido, estas declaraciones adolecen de parcialidad. Por ejemplo, las
personas que aspiran a poseer esta conciencia o atención plena pueden declarar que ya la
poseen porque la consideran algo deseable, no porque realmente la hayan alcanzado.
Poquísimos intentos de comprobar si esta clase de tratamientos funciona los compara con
otros de probada eficacia, que es el principal procedimiento por el cual la ciencia clínica puede
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demostrar el valor adicional de las nuevas terapias. Además, muy pocos estudios se llevan a
cabo en consultas clínicas corrientes en vez de en contextos de investigación especializados.
Una reciente revisión de diversos trabajos encargada por la Agencia para la Investigación y la
Calidad del Cuidado de la Salud de Estados Unidos descubrió que la calidad del procedimiento
empleado en muchos proyectos era demasiado escasa como para incluirlos en el análisis, y
que los tratamientos de mindfulness tenían un efecto moderado, útil sobre todo para la
ansiedad, la depresión y el dolor. Nada demostraba que fuesen eficaces para los problemas de
atención, la mejora del estado de ánimo, las drogadicciones, los hábitos alimentarios, el sueño
o el control del peso.
La comunidad que la práctica se tiene que poner de acuerdo en cuáles son sus elementos
fundamentales, y los investigadores deberían especificar con claridad de qué manera estos
elementos están incluidos en sus evaluaciones y en sus prácticas. La información que aparece
en los medios de comunicación debería ser igualmente concreta en lo que se refiere a qué
estados mentales y qué prácticas abarca el mindfulness en vez de emplearlo como un término
amplio.
Los expertos deberían evaluar sistemáticamente estos efectos cuando estudian las
terapias que lo emplean. Las personas que lo practican tienen que estar al tanto de su
existencia y no recomendar los tratamientos como primera estrategia si se pueden
aplicar otros más seguros y cuya eficacia se haya demostrado más sólidamente
Siempre que sea posible, los investigadores que estudian la eficacia de los tratamientos
de mindfulness deberían compararlos con tratamiento alternativos dignos de crédito. Se debería
evitar desarrollar nuevos enfoques de la materia hasta que no sepamos más sobre los ya
existentes. Los científicos y los médicos tendrían que emplear pruebas controladas
aleatorizadas que fuesen rigurosas y trabajar con otros investigadores ajenos a la tradición
del mindfulness.
Por último, los estudiosos y los practicantes de la disciplina deberían reconocer que es verdad
que a veces tiene efectos negativos. Igual que los medicamentos están obligados a dar a
conocer sus posibles efectos secundarios, los tratamientos de mindfulness también tendrían que
hacerlo. Los expertos deberían evaluar sistemáticamente estos efectos cuando estudian las
terapias que lo emplean. Las personas que lo practican tienen que estar al tanto de su
existencia y no recomendar los tratamientos como primera estrategia si se pueden aplicar otros
más seguros y cuya eficacia se haya demostrado más sólidamente.
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Esta popularización sin una base arraigada en la tradición permite también que
cualquier persona, sin tener conocimiento de la filosofía, enseñe "mindfulness" y
que proliferen cosas como el "mindfulness" para negocios, para dejar de fumar, para
adictos al Internet e innumerables versiones de "mindfulness" que sólo tocan la
superficie de lo que puede ser esta disciplina. Por ello se ha empezado a utilizar el
término "McMindfulness" una referencia a la apropiación capitalista comercial de la
meditación y de la filosofía budista donde se extrae el valor y se incrusta en la
dinámica del mercado, sin tomar en cuenta las profundas enseñanzas morales a las
cuales estaba ligada en su origen la práctica del "mindfulness". El "mindfulness",
bajo esta concepción se convierte en algo que podemos utilizar para agenciarnos
beneficios en el mundo, para capitalizar nuestra mente o para hacer una "inversión"
en búsqueda de éxito y no un arte de vivir sin esperar recibir beneficios ulteriores en
consonancia con vivir en el presente y hacer las cosas por sí mismas (sin esperar
nada).
El MINDFULNESS SEGÚN LA TRADICIÓN BUDISTA: MEDITAR PARA SABER Y
LIBERARSE A TRAVÉS DE LA SABIDURÍA
Para la tradición budista el "mindfulness" va ligado necesariamente a la moralidad y
a la sabiduría, como parte de un trípode que brinda los fundamentos para iniciar con
solidez el camino hacia la liberación. "Samma-sati" (el "mindfulness" correcto) es el
séptimo elemento en el óctuple noble sendero que reveló el Buda a partir de su
iluminación; este óctuple sendero se divide en concentración"("samadhi") moral
("shila") y sabiduría ("pajañña"), todas las cuales son interdependientes si bien la
sabiduría es la corona de la práctica. El monje budista Bhikku Bodhi explica que el
"mindfulness" correcto necesariamente debe integrarse a la comprensión correcta,
esto es "sampapajañña". Es por ello que la meditación budista práctica en conjunto
shamatha (la concentración) con vipassana (la introspección, "insight", o punto de
vista correcto en la meditación). El "mindfulness" lleva a la experiencia interna de
las tres marcas de la existencia que enseñó el Buda: la impermanencia, la
insatisfacción y la inexistencia de un yo fijo y duradero ("anatta"). De lo anterior se
infiere que "mindfulness" no sólo es una técnica para evitar el estrés o para tener
energía o para estar más concentrado y recibir los beneficios que esto genera en un
plano mundano; el "mindfulness" en su sentido tradicional debe considerarse
esencialmente como una forma de acceder a la sabiduría.
Lo anterior nos lleva al significado original de la palabra "sati" que si bien ha sido
traducida como "mindfulness" tiene la connotación de una recolección o un recordar
o traer a la atención. En primera instancia esto parece contradecir nuestra idea de
que la meditación es un atender al presente sin ningún acto de "viajar al pasado o al
futuro", pero esta acto de memoria del que hablan los textos antiguos, es el acto de
regresar la mente a la atención del objeto de meditación, es la correa que mantiene
al toro salvaje en el sendero o que permite al mono mantenerse en la misma rama
(como se dice en los viejos textos). Buddhagosa, uno de los más grandes maestros
budista de la historia, explica que la característica de sati es "no flotar; su propiedad
es no perder; su manifestación es mantener el estado de estar cara a cara con un
objeto; su base es notar atentamente o la aplicación de la conciencia al cuerpo y así
sucesivamente. Debe verse como un poste debido a su estado de concentración en
el objeto y como un portero ya que guarda la entrada de los ojos y así
sucesivamente". El "mindfulness" en su aspecto más amplio es la capacidad de
integrar los principios filosóficos en un ejercicio de control de la atención, es por ello
que es un recordatorio perenne no-conceptual no sólo de lo que debemos hacer
para entrenar la mente a concentrase en lo que está sucediendo (es decir, a
meditar) sino también por qué debemos de hacerlo (para cultivar la sabiduría y
evitar la formación de nuevos karmas: esto es realmente meditar).
El monje de la tradición theravada Soma Thera explica en su introducción al libro
"The Way of Mindfulness: The Satipatthana Sutta and it's Commentary" que "el valor
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Tipos de Mindfulness
A lo largo de los años, se han ido creando programas específicos de Mindfulness para atajar
problemáticas particulares. Pero, ¿qué tipos de Mindfulness hay? ¿Cuáles son sus características? En las
siguientes líneas lo descubrimos:
MBSR tiene como objetivo reducir el nivel de estrés del practicante y, como consecuencia, su
bienestar psicológico.
Las investigaciones que se han realizado para comprobar los efectos de este programa en la salud
emocional de las personas muestran que es uno de los tratamientos más efectivos para reducir el estrés.
Este programa de 8 sesiones también ha demostrado ser eficaz para el tratamiento del dolor.
MBCT (Mindfulness-based cognitive therapy) es un programa de Atención Plena que se utiliza para el
tratamiento de distintos trastornos, como la depresión o la ansiedad. Igual que el anterior, éste es un
programa de 8 sesiones.
Fue creado por Zindel Segal, Mark Williams y John Teasdale que decidieron establecer un tratamiento
para el estrés emocional, la ansiedad y las recaídas en pacientes con depresión. Por tanto, es un
programa psicoterapéutico que combina la meditación Mindfulness con la adquisición de habilidades
prácticas que caracterizan a la terapia cognitiva, como la detección de patrones de pensamiento que
conducen a estados depresivos o ansiosos.
2. Scanner corporal
El Scanner corporal o exploración del cuerpo es un tipo de meditación en el que el objeto de atención es
el propio cuerpo, de la cabeza a los pies.
4. Meditación Vipassana
Este tipo de meditación también se llama de observación mental. Tiene como objetivo etiquetar los
pensamientos, emociones y sentimientos que aparecen por la mente mientras meditamos.
Puedes saber más sobre este tipo de meditación en este artículo: “Los 8 tipos de meditación
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Por eso también se le llama atención o consciencia plena. Vamos a describir los aspectos
varios de su definición. El primero hace referencia a dónde ponemos nuestra atención. Esta
práctica nos trae al aquí y ahora, a estar plenamente presente en lo que está ocurriendo ahora
mismo. De esta manera se fomenta una actitud básica, la del observador.
Esta práctica nos presenta la alternativa de ser observadores de nuestra realidad interna,
para llegar a desaferrarnos de los pensamientos angustiosos y a no sufrir “tanto” por nuestras
emociones desagradables. Se concibe que una de las fuentes de mayor sufrimiento es el
hecho de estar apegado a los pensamientos y emociones que nos ocurren, que es diferente al
hecho que ocurran. En nuestra sociedad no estamos nada acostumbrados a esta idea;
tendemos a darle mucha credibilidad a lo que pensamos y lo que sentimos, dándoles así fuerza
y relacionándolo con el “quien soy”. Por esto, adoptar esta actitud de desapego hacia mi
mundo interior es todo un cambio de paradigma.
Otro aspecto crucial es el de adoptar una actitud particular de “no juicio” y aceptación. En ella
se nos invita a aceptar los acontecimientos externos e internos sin darles un juicio de
valor, sin determinar si nos parece bien o mal y, consecuentemente, sin intentar cambiarlos. Se
trata de verlos ocurrir, sin reaccionar impulsivamente a ellos, aunque tampoco hace un
llamamiento a caer en la “no acción”.
Su práctica se basa en la meditación, asumiendo diferentes variantes de ésta, como por
ejemplo la meditación activa. Este hábito se adquiere a medida que lo vamos realizando y
como todo, puede ser difícil de adquirir al inicio y realmente lo es si pretendemos que sea
rápido. Ocurre lo mismo que cuando vamos al gimnasio y vemos los resultados al cabo de un
tiempo; lo mismo ocurre con cualquier práctica/proceso mental. También hay que tener en
cuenta que esta actitud general se complica en su práctica ya que en nuestra cultura adquirida
nos han transmitido valores, procesos y mecanismos muy diferentes ante la vida, más basados
en el análisis, los juicios, la gratificación, la recompensa inmediata, el resultado,…
Mindfulness implica ciertas actitudes fundamentales que esta práctica trae consigo, las cuáles
vamos a describir a continuación.
Poder observar sin juzgar es el primer paso de la libertad. Juzgar nos acerca a ciertas
limitaciones: nos posiciona ante la realidad y produce cierta tensión emocional, ya que
nos podemos situar en tres sentidos: a favor, en contra o indiferente. Dependiendo la posición,
percibiremos, actuaremos y nos sentiremos de una cierta manera.
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Por eso, cultivar la imparcialidad nos ayuda a conocer mejor la realidad per se y nos acerca a
ella sin vincularnos emocionalmente.
¿Quieres hacer un experimento? Durante 10 minutos, observa cuántos juicios puedes hacer
sobre el que experimentas, si te gusta o te desagrada.
Sin esfuerzo
Aprender a meditar conlleva un gran trabajo, concentración y energía; entonces aquí nos
referimos a su finalidad, puesto que de lo que se trata es de la no-acción, el dejar fluir. Es
estar per se, sin más finalidad que permanecer en el ser. De este modo potenciamos la
conciencia llena de aquello que observamos. Este hecho es difícil de asumir, puesto que
tenemos mucha cultura de la acción, el hacer productivo.
Este concepto se diferente a la pasividad, puesto que podemos hacer meditaciones activas
(mientras practicamos una actividad cotidiana, por ejemplo).
Es verdad que los humanos tenemos capacidad de planificación y anticipación del futuro. El
problema surge cuando pensamos demasiado en los posibles escenarios y dedicamos gran
parte del tiempo a intentar discernir cómo será el futuro. Aquí aparece la ansiedad; por eso hay
que gestionar estos procesos cognitivos. Por otro lado, dedicar mucho tiempo a recordar el
pasado y desearlo, sin aceptar que el presente se diferente, nos acerca a la depresión. Esta
rumiación excesiva de hechos ya pasados, nos limita al concentrarnos en el presente.
Por todo esto, desarrollar la capacidad de estar presente ayuda a evitar la ansiedad, el estrés y
la depresión.
Soltar
En el proceso de observar nuestro interior, nos descubrimos sensaciones, pensamientos,
emociones o situaciones a las cuales nos aferramos. Si con la mente las juzgamos como
agradables, intentamos que se alarguen; si las juzgamos como desagradables, miramos de
deshacernos de ellas rápidamente.
Veracidad
Esta práctica favorece la confianza en el que uno percibe en si mismo y los propios
sentimientos, ya que observamos aquello que nos ocurre tal cual es. Esto nos aporta una
veracidad incuestionable a nuestro mundo interior y nos ayuda a adueñarnos de ello. Esta es
una parte integral de la práctica de la meditación.
Aceptación
Este aspecto nos conecta con el hecho de poder permanecer en un mismo y reconocer,
aceptar y abrazar lo que surja, sin querer deshacernos rápidamente de lo que no nos gusta.
De eso se trata.
Así, permitimos que nuestra realidad surja, nos liberamos de los juicios, aceptamos lo que
somos y nos responsabilizamos de ello. Aquí es dónde podemos vivir plenamente nuestra vida
y generaremos esa confianza en nosotros mismos, puesto que sabremos escucharnos y
abrirnos a la realidad tal cual es.
“A lo que te resistes, persiste y lo que aceptas, te transforma” dice un dicho popular.
Aceptar no se tiene que confundir con resignarse, término que se refiere a una actitud más
pasiva ante la vida. Aceptar implica poder luego actuar teniendo en cuenta los hechos (internos
y externos) tal cuál es.
Cierto religioso dijo en su momento:
“Dios, dame la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar
las cosas que puedo cambiar y la sabiduría para conocer la diferencia” (Reinhold Niebuhr)
Conocer límites
Es necesario conocer las propias limitaciones para poder ser realistas con los objetivos.
Este acto de humildad nos ayuda en crear objetivos alcanzables. Ahora bien, no te identifiques
con tus limitaciones: no eres tus limitaciones. Estas son circunstancias de la persona,
algo que nos circunda, y no una característica eterna de la personalidad.
Ser conscientes de nuestros límites es muy importante, ya que así sé mejor quién soy y cómo
proceder para conseguir mis objetivos.
Paciencia
Esta práctica nos ofrece la opción de dar tiempo y espacio a nuestro entrenamiento y esto
podemos extrapolarlo a la vida: asumiendo, entendiendo y aceptando que a veces, las
cosas se desarrollan a su propio ritmo. La paciencia implica la humildad de saber que las
cosas van a su ritmo y no como se desea.
Muchas veces vamos detrás del próximo mejor momento, cosa que nos impide estar presentes
en el momento que estamos viviendo. Vivir plenamente cada momento quiere decir justamente
esto: ser presentes en el aquí y ahora.
Y es en este aquí y ahora donde se puede actuar y responder a esta realidad, si así se desea.
¿Y si experimentásemos dejando que las cosas sean tal y como son y lo observáramos?
importante tener presente que obsesionarse con un objetivo hace que nos cerramos a otras
oportunidades que van surgiendo por el camino
Gestión interior
Si lo adaptamos a la vida occidental, vemos que Mindfulness nos otorga un recurso para
aprender a dirigir nuestra atención interna hacia dónde se decida y decidir cómo vivir lo que
experimentamos.
Cada vez que te atormenten pensamientos, que la emoción te secuestre, que te agobies por
todo lo que tienes que hacer,… En todas aquellas situaciones que nos vemos desbordados
por pensamientos y/o emociones, es cuando podemos aplicar las técnicas y actitudes que
esta disciplina enseña.
BENEFICIOS ESPECÍFICOS
Entre otras cosas, aprender a gestionar nuestros impulsos y reacciones ansiosas nos aporta
serenidad, lucidez y autosuficiencia, aspectos de vital importancia para afrontar todas esas
situaciones estresantes.
Por tanto, Mindfulness es aprender nuevas formas de relacionarnos con nuestros
pensamientos, emociones, sensaciones y con nuestro entorno,
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1.- Emerges del sueño. Aún dentro de la cama, asegúrate durante unos segundos de estar
presente, aquí y ahora. Antes de lanzarte hacia el futuro de tooodas las tareas que te esperan
pregúntate a ti mismo/a con amabilidad qué tal has dormido y cómo estás. También puedes,
simplemente, “sentirte” amaneciendo a un nuevo día, poniendo toda tu atención en las
sensaciones físicas.
2.- Dúchate con atención plena: apreciando el tacto del agua, los cambios de temperatura, el
olor del jabón.
4.- Lávate los dientes poniendo toda tu atención en la mano, el cepillo, la pasta y las
sensaciones en dientes, encías, lengua…
5.- Café concentrado: o té, o zumo, agua…lo que sea que desayunes. Escucha el sonido de
la cafetera o de la tetera, observa el proceso de elaboración de tu bebida y despierta tu olfato
con su aroma. Observa los colores cambiantes si haces alguna mezcla. Siente el calor de la
taza en tus manos, el tacto en la cara del vapor. Finalmente, analiza el sabor tomando
pequeños sorbos.
6.- Cualquier comida o bebida a lo largo del día sirve para este ejercicio de conciencia plena.
Utiliza los alimentos para hacer un recorrido consciente de tus sentidos.
7.- Muévete para conectar con el Cuerpo. El ejercicio físico es una oportunidad para la
práctica de mindfulness. Pon tu atención especialmente en tres aspectos: la respiración, las
posturas que adoptas y los movimientos que haces, momento a momento. Si estás corriendo,
escucha el sonido de tus pies sobre el suelo, percibe el aire en la piel. Si levantas pesas, siente
la barra de metal frío en sus manos. No dejes que los pensamientos negativos y las
distracciones se adueñen de tu cuerpo. Déjalos pasar y céntrate en el cuerpo.
Taller - Mindfulness en niños y adolescentes Patricio José Ruiz Lázaro Pediatra Centro
Salud Manuel Merino Alcalá de Henares (Madrid)
Práctica de la autocompasión
Cuando nos asaltan emociones negativas, buscamos un lugar tranquilo
Cerramos los ojos
Ponemos la mano sobre el corazón y dirigimos la atención a la respiración.
Mientras inspiramos nos decimos a nosotros mismos:
“Estoy en un momento difícil.
Es parte de la vida.”
Y mientras espiramos nos decimos:
“Soy amable conmigo y me acepto.”
El dolor va desapareciendo a medida que voy entendiendo las palabras.
Cuando te ocurra algo desagradable aplica esta técnica que se irá automatizando y tu estado
de ánimo cambiará más rápidamente
Dedica un momento ahora mismo para probar esto. Programa una alarma para que suene
exactamente en 1 minuto. Durante los siguientes 60 segundos, tu tarea consiste en centrar
toda tu atención en la respiración. Es sólo un minuto. Deja tus ojos abiertos y respira
normalmente. Seguramente tu mente se distraerá en varias ocasiones pero no importa, dirige
nuevamente tu atención a la respiración.
Con el tiempo, poco a poco, se puede extender la duración de este ejercicio en períodos más
largos.
Habilidades “qué”
Observar
Describir
Participar
Habilidades “cómo”
No juzgar
Centrarse en una cosa a la vez
Ser eficaz
MINDFULNESS
• Ejercicio 1: Un minuto de atención plena
• Este es un ejercicio fácil que puedes hacer en cualquier momento del día. El objetivo consiste
en enfocar toda la atención en tu respiración durante un minuto. Deja abiertos los ojos, respira
con el vientre en lugar de con el pecho y trata de respirar por la nariz y que salga por la boca.
Céntrate en el sonido y el ritmo de la respiración. Prepárate para que la mente deambule
(porque lo hará) y tendrás que esforzarte por devolver la atención al objetivo cada vez que
esto pase. Puedes realizar este ejercicio las veces que quieras ya que te ayuda a restaurar la
mente, conseguir claridad y paz.
Este ejercicio es la base fundamental de una técnica de meditación mindfulness correcta