DISEÑO AGRONOMICO
ING, MSC VICTOR JIMENEZ DRAGO
El diseño tiene dos partes bien diferenciadas como son el diseño
agronómico y el diseño hidráulico. Con el primero se aborda la adecuación
del sistema a todos aquellos aspectos relacionados con los condicionantes
del medio (suelo, cultivos, clima, parcelación, etc.) y con el segundo se
realiza el dimensionamiento más económico de la red de tuberías con el
objetivo de conseguir un reparto uniforme del agua de riego.
Una posible secuencia de pasos a seguir para diseñar el sistema es la
del organigrama adjunto, cuya comprensión se facilita además con lo
expuesto en los apartados siguientes.
La información de partida necesaria se refiere a:
- Plano de la parcela a transformar (con curvas de nivel) reflejando los
límites, puntos de captación de agua, redes de caminos, cursos de agua,
condicionantes del relieve, área total a regar, etc. Las escalas manejables
dependen del área del proyecto. Por ejemplo hasta 25 hectáreas (1:500),
entre 25 y 50 ha (1:1000), entre 50 y 250 ha (1:5000).
Es necesario hacer un levantamiento topográfico de la parte del predio
que se va a regar con el fin de determinar la superficie, forma,
pendientes, curvas de nivel y cotas máximas y mínimas. Se confecciona
un plano detallado, a escala adecuada con curvas cada 1 m, para
estudiar la colocación de tuberías y su espaciamiento para que se
ajusten lo mejor posible a las dimensiones y formas del terreno, y
distribuirlas de manera que el sistema opere a una máxima eficiencia y al
mínimo costo.
Datos de agua.
- Es necesario conocer la disponibilidad total del recurso hídrico a
través de la temporada, especificando las posibles fluctuaciones y
existencia de turnos en el uso del agua. El abastecimiento de agua del
sistema de riego se basará en las necesidades del cultivo. Con el caudal
puede hacerse una estimación de la superficie regable.
Deberá conocerse además el nivel freático del agua contenida en el
suelo que limita la profundidad que pueden explorar las raíces de las
plantas.
La calidad del agua de riego debe ser conocida. Por otra parte, la
localización de la fuente de agua determina la ubicación de la unidad de
bombeo, y la longitud y distribución más adecuada de la tubería
principal.
De acuerdo a las cotas establecidas en el levantamiento topográfico, se
definirá la ubicación de la toma en la fuente. Siempre que sea posible, la
fuente de agua debería elegirse en el lugar que sea más económico para
el sistema.
En algunos casos, el agua se suministra a presión por efecto de desniveles
en el terreno. Si esta presión es mayor que la presión mínima de
operación del aspersor escogido, en el sector más alto del terreno, es
posible diseñar un equipo de aspersión que no requiera bombeo
adicional. Sin embargo, lo usual es que se necesite una unidad de
bombeo, por lo que debe conocerse el tipo de energía disponible
(combustibles líquidos y/o eléctricos), así como sus costos, para
seleccionar la unidad de bombeo más adecuada.
- Datos de suelo.- Interviene como almacén regulador de humedad y
como factor limitante de la pluviometría del sistema.
Habrá que conocer su textura, estructura, capacidad de campo, punto
de marchitamiento, velocidad de infiltración estabilizada, densidad
aparente, profundidad, etc. Para poder determinar la dosis de riego.
Ante la imposibilidad de encontrar áreas de riego homogéneas,
normalmente se asociarán varios tipos de suelo para regarlos con
análogos criterios en cuanto a dosis de riego e intensidad de lluvia.
El uso actual del suelo proporciona antecedentes sobre los cultivos
existentes y programados, la superficie ocupada por cada uno y
rotaciones de cultivo empleadas. Todo lo cual permite conocer las
características de operación de la explotación agrícola; tales como
labores culturales, uso de mano de obra, de maquinaria agrícola, etc. Y
con ello elaborar el diseño de un sistema de riego por aspersión que se
ajuste en forma óptima a los recursos y explotaciones del predio.
Debe contarse con un levantamiento y estudio de los suelos a regar y
describirlos mediante un mapa básico, en el cual se indiquen la
ubicación de las distintas fases del suelo existentes en el predio.
Se debe determinar para cada unidad de suelos sus características
físicas, la capacidad de retención de agua en el suelo, que junto con los
valores de evapotranspiración, permitirán establecer la frecuencia de
riego. En el riego por aspersión es de especial importancia considerar la
intensidad de aplicación de agua al suelo, pues la lluvia de los
aspersores no puede ser mayor que la velocidad de infiltración del agua
en el suelo, considerando también la pendiente del terreno, por la
definición del sistema que implica que deban ser mínimas las pérdidas
por escurrimiento superficial.
- Datos de cultivo.- Deberá tenerse en cuenta la alternativa de cultivos,
la profundidad radicular máxima, las necesidades hídricas punta
durante el ciclo de cultivo, el marco de plantación, las labores a
realizar, etc.
- Datos de clima.- Deberán conocerse todos aquellos datos climáticos
que intervienen en el cálculo de las necesidades hídricas de los
cultivos. El factor climático de mayor relevancia es el viento, debiendo
considerarse su velocidad, dirección y persistencia; todo lo cual afecta
al diseño general del equipo, así como la disposición de las tuberías.
La planificación de operación deberá considerar las horas sin viento y
las horas con viento de velocidades menores a 2.5 m/s.
Otros factores climáticos asociados a la eficiencia del riego por aspersión
son las altas temperaturas y la baja humedad relativa, los cuales
aumentan las pérdidas por evaporación.
- Datos de riego.- Generalmente se fijará de antemano la eficiencia de
riego que se pretende con el diseño, el tiempo disponible de riego al día
y los días libres de riego durante un ciclo de riego. Otros aspectos a
considerar son: las condiciones estructurales del suelo, su salinidad y la
del agua de riego, etc., así como el tipo de cobertura vegetal.
Esta última está relacionada con el peligro de erosión y con la frecuencia
de riesgos a adoptar, ya que la alta frecuencia en suelos parcialmente
desnudos origina más pérdidas por evaporación.
DISEÑO AGRONÓMICO
Es una parte fundamental del proyecto de riego, presentando ciertas
dificultades, tanto de tipo conceptual como de cuantificación de ciertos
parámetros, por el gran número de condicionantes que ha de tener en
cuenta (suelo, clima, cultivos, parcelación, etc). Se desarrolla en tres fases:
1. Calculo de las necesidades hídricas de los cultivos (NHC)
2. Determinación de los parámetros de riego: dosis (D), frecuencia o
intervalo entre riegos(I), duración del riego o tiempo de riego (tr),
número de aspersores por postura (Na), caudal necesario (Q), etc.
3. Disposición de los aspersores en el campo
. Cálculo de las necesidades de riego
Los métodos de cálculo de las necesidades de agua a nivel de parcela
pueden ser: en base a experimentación local (lisímetros, gravimétricos
o de capa freática) o mediante fórmulas empíricas (que evalúan la
evapotranspiración en base a datos climáticos medidos y a otros
factores). El método habitual de cálculo de la evapotranspiración
máxima (ETM) consiste en calcular la evapotranspiración de referencia
ETo en función de datos meteorológicos (radiación, temperatura,
humedad y velocidad del viento) y aplicar un coeficiente de cultivo Kc
variable con el estado del cultivo:
ETM = Kc * Eto
Otros autores comentan que es preciso conocer el uso consuntivo del
cultivo; es decir, la cantidad de agua que utiliza para su crecimiento
vegetativo, tanto en el proceso de transpiración de las plantas como en
la formación de tejidos. Además, incluye el agua evaporada desde los
suelos adyacentes a las plantas. El uso consuntivo se expresa
normalmente en mm/mes o su equivalente en mm/día.
El uso consuntivo o uso-consumo de un cultivo se puede considerar
equivalente a la evapotranspiración ETM, del mismo cultivo, ya que la
diferencia entre ambos es de aproximadamente 1%, que corresponde
al agua utilizada en la formación de tejidos. De esta manera, el uso-
consumo se puede determinar experimentalmente, pero la
evapotranspiración determinada es válida solamente para el lugar de
experimentación.
Los coeficientes Kc varían de acuerdo al estado de desarrollo de los cultivos y
sus valores pueden extrapolarse a zonas climáticas diferentes a aquellas en las
cuales ellos han sido obtenidos.
Estos coeficientes Kc se pueden determinar mediante calibración en el mismo
predio a regar o tomar como referencia el Volumen N° 24 de la Serie Riego y
Drenaje de FAO, considerando las fechas de siembra y cosecha y el mes de
máximo desarrollo. La evapotranspiración potencial se define como el uso -
consumo o evapotranspiración desde un cultivo bajo, verde, de crecimiento
vigoroso, que cubre completamente la superficie del suelo y que se encuentra
en condiciones óptimas de humedad del suelo. La Evapotranspiración potencial
normalmente se acepta estimarla sobre la base de fórmulas empíricas, tales
como la evapotranspiración potencial del Método de Penman o del Método de
Blaney y Criddle.
La utilización de alguno de estos métodos empíricos dependerá de la
disponibilidad de información meteorológica.
Determinación de los parámetros de riego Para la determinación de los parámetros de
riego con fines de diseño y dimensionamiento del equipo de riego es necesaria una
información agrotécnica que incluye:
- CC = contenido de humedad del suelo a capacidad de campo (% en peso)
- PM = contenido de humedad del suelo en el punto de marchitamiento (% en peso)
- da = densidad aparente (t/m3)
- z = profundidad radicular efectiva (m)
- DPM o NAP = Déficit permisible de manejo o nivel de agotamiento permisible del
agua en el suelo para producir el mejor balance económico (%). Normalmente varía
entre el 30 y 65 % del IHD.
- ET = evapotranspiración punta del cultivo (mm/día). Existe también el concepto de
Uso Consuntivo que se emplea sobre todo en USA y corresponde a la ET más el agua
almacenada en la planta.
- LR = fracción de lavado. Es el cociente entre las necesidades de lavado (R) y el agua
total a aplicar (Nt)
(Nt = Dn + R) : LR = R/Nt
- Ea = eficiencia de aplicación estimada
- P = porcentaje mínimo de suelo mojado
Además se necesita una información técnica relativa a:
A = área total a regar
Qd = caudal disponible
Trd = tiempo disponible de riego al día
Dl = días libres durante un ciclo de riego
A partir de estos datos se pueden determinar los parámetros de riego
de la siguiente forma:
a) Intervalo de humedad disponible, IHD
IHD = z*da (CC-PM / 100) (con las mismas dimensiones que z)
IHD = z (CC-PM / 100) (si CC y PM se expresaran como porcentaje en
volumen)
b) Dosis neta o lámina de agua neta a reponer en cada riego, Dn
Dn = IHD DPM ó
Dn = IHD DPM P (si sólo se moja una fracción del suelo)
c) Dosis bruta o lámina de agua bruta o real, Db
Db = Dn / Ea o bien
Db = Dn / Ea (1-LR) si hay fracción de lavado.
d) Intervalo entre riegos o ciclo de riego, I
I = Dn / ET
Caudal necesario, Q
Q (m3/h) = 10 * A (ha) Db (mm) / Trd (h/día) Ir (días)
Siendo Ir el número de días realmente utilizado para regar, dentro del
intervalo I
En el Cuadro 1 se indican orientativamente algunos valores de las
propiedades físicas de los suelos
La Tabla 1.1. de Tarjuelo, nos da valores orientativos de IHD, según el tipo de suelo
Un EJEMPLO ayudará a precisar la utilización de estos conceptos. Se tienen los
siguientes datos de partida:
CC = 27 % en peso
DPM = 40 % del IHD
P = 70 %
PM = 13 % en peso
A = 50 ha
Trd = 20 h/día
da = 1.35 t/m3
Ea = 90 %
ET = 6 mm/día
z=1m
Dl = 2 días
Qd = 250 m3 /h
Como dato adicional, para poder establecer comparaciones, se tiene que
el déficit recomendable de agua en el suelo antes de regar, obtenido en
base a datos locales, es de 45 mm.
Con estos datos, el cálculo de los parámetros de riego se hará de la
siguiente forma:
a) Intervalo de humedad disponible IHD = (27-13 / 100) 1.35 * 1000 =
189 mm
b) Dosis neta máxima por capacidad de retención de agua del suelo:
Dn = 189 * 0.4 * 0.7 = 52.92 mm
c) Dosis bruta máxima: Db = 52.92/0.9 = 58.8 mm
d) Máximo intervalo entre riegos: I = 52.92/6 = 8.8 días
- Si se ajusta a un número entero, Iajus = 8 días, la dosis neta ajustada
será:
Dnajus = 8 * 6 = 48 mm; Dbajus = 48/0.9 = 53.3 mm. Q = 10 (50 ha)
(53.3 mm) / (20 h/día) (8 días) = 222 m3 /h < Qd = 250 m3 /h
- Si se hace caso de las recomendaciones locales y se limita la Dn < 45
mm, se tendrá: Intervalo entre riegos I = 45/6 = 7.5 días, que ajustado a
un número entero puede ser I = 7 días
Las dosis ajustadas serán entonces:
Dnajus = 7 * 6 = 42 mm Dbajus = 42/0.9 = 46.7 mm
e) Caudal necesario: Si adoptamos la última situación, teniendo
además en cuenta los días libres de riego, se tendrá que
Ir = I – Dl = 7 – 2 = 5 días, y por tanto:
Q = 10 (50 * 47 / 20 * 5) = 235 m3 /h < Qd = 250 m3 /h disponibles
Si el caudal no resultara suficiente se tendrá que optar por alguna de
las siguientes actuaciones:
- Disminuir el área regada (A)
- Reducir el número de días libres de riego (Dl).
- Aumentar el número de horas de riego al día (Trd).
El ajuste de dosis y frecuencias para que los riegos no interfieran con
otras operaciones de cultivo (tratamientos fitosanitarios, henificación,
etc.) puede obligar a un sobredimensionamiento que compense los
tiempos muertos durante los que el riego queda interrumpido mientras
se llevan a cabo las referidas labores.
A continuación se analizan con más detalle algunos de estos
parámetros para una mejor comprensión de los mismos.
i) Dosis Neta, Dn
Con la dosis neta de riego aportamos humedad al suelo para satisfacer
las necesidades del cultivo durante varios días. Suele expresarse en m3
/ha ó mm de altura de lámina de agua. Conviene recordar que 1 mm =
1 l/m2 = 10 m3 /ha.
Cuando la humedad se expresa en peso y la profundidad radicular Z en
m, comprendiendo varios horizontes de suelo (i), puede calcularse
también como:
Ya que las necesidades netas de riego (Nn), se consideran prácticamente
iguales a la evapotranspiración punta del cultivo (ET) a la hora de diseñar el
sistema. Se obtiene de esta manera el intervalo más pequeño entre riegos
durante el ciclo de cultivo.
Este intervalo puede modificarse fácilmente cambiando el agua útil que se
deja agotar entre dos riegos, pero dentro de ciertos límites de manera que
no produzcan una repercusión negativa sobre el cultivo.
Cada método de riego suele adecuarse mejor a unas determinadas
frecuencias de riego, así, el riego por superficie sólo puede conseguir un
reparto uniforme de agua con grandes intervalos entre riegos (baja
frecuencia de riegos), mientras que el riego localizado suele requerir alta
frecuencia y el de aspersión puede adecuarse tanto a la alta como a la baja
frecuencia de riegos.
Una gran frecuencia de riegos suele aumentar el consumo de agua,
sobre todo cuando el cultivo no cubre la superficie del suelo, por unas
mayores pérdidas por evaporación. Por otra parte, un aumento en la
frecuencia de riegos lleva consigo una mayor disponibilidad del agua en
el suelo, al ser menor la tensión con que ésta es retenida. Este hecho
puede aumentar la productividad en algunos casos según se ha
comprobado experimentalmente. Si la frecuencia de riego es de 7 días,
o menor, y no se riega el día domingo, debe aumentarse la altura de la
lámina de agua Db multiplicándola por un factor igual a 7/6.
iii) Eficiencia de aplicación (Ea). Dosis bruta de riego (Db)
La eficiencia de aplicación se trata con mayor detalle más adelante, no
obstante queremos recoger aquí algunos conceptos para poder
entender mejor el cálculo de la dosis bruta (Db).
Hay múltiples formas para cuantificar el uso eficiente del agua de riego.
Prescindiendo de la eficiencia de transporte, el concepto más
manejado suele ser la eficiencia de aplicación (Ea) definida como:
DPM – déficit permisible de humedad en el suelo de acuerdo con el
manejo deseado.
Este sería el verdadero valor de eficiencia atribuible al sistema (Ea).
Otro concepto que interviene en el proceso de aplicación de agua, que
nos ayudará a comprender el cálculo de la dosis bruta (Db) es el de
Uniformidad de Distribución (UD), que se define como:
Normalmente el utilizar riegos que produzcan ligeros déficit en las
zonas menos regadas, por falta de uniformidad, suelen conducir al
óptimo económico. Así, para cultivos de valor medio a alto se tiende a
que la altura neta de agua aplicada (Dn), que es un riego correcto debe
ser igual al DPM, coincida con la media del 25 % del área menos
regada. De esta manera, sólo el 12.5 % del área estará infrarregada.
Para el cálculo de la Dosis bruta de riego (Db) hay que sumar a la dosis
neta (Dn) las pérdidas por precolación, escorrentía y evaporación (P):
Db = Dn + P
Utilizando el concepto de eficiencia de aplicación anterior (Ea) se tiene
que:
Db = Dn/Ea y también Db (1 – Ea) = P
Sin embargo hay otro hecho que puede modificar el valor de Db anterior que
es la posible necesidad de lavado de sales y que se explicó en la Primera
Unidad y se detallará en la Práctica Dirigida.
iv) Duración del riego o tiempo de riego diario (trd)
trd (horas) = Db (mm) / Iap (mm/hora)
Viene a ser la cantidad de horas de riego al día a considerar en el diseño de
un sistema de riego por aspersión y depende del tipo de sistema a utilizar.
En los sistemas fijos de riego por aspersión es posible regar durante las 24
horas del día, ya que no se requiere de supervisión permanente ni de
movimientos de equipos o instalaciones.
En los sistemas semifijos o móviles se deben efectuar cambios o movimientos
de equipos, tuberías portátiles y aspersores durante las horas del día en que
hay luz natural. Por esta razón, los expertos en riego por aspersión
recomiendan diseñar estos tipos de sistemas con un tiempo de riego diario
de 12 a 15 horas.
Además del tiempo de riego diario mediante aspersores, en los sistemas
semifijos y móviles, debe considerarse el tiempo necesario para efectuar los
cambios de tuberías y equipos.
La Intensidad de aplicación óptima o densidad de aspersión permisible
depende de la tasa de infiltración y de la pendiente del terreno a regar.
La densidad de aspersión o tasa de aplicación de agua mediante aspersores
debe ser menor que la capacidad de infiltración del terreno para evitar la
formación de pozas de agua y derrames superficiales. La tasa de infiltración
del terreno se debe determinar directamente en el predio a regar, o si esto
no fuera posible, se puede utilizar para el diseño valores medios dados por
textos o manuales de riego. Ver Cuadro 2.
A fin de evitar o reducir los daños por erosión en los suelos al
aplicar agua por aspersión, la densidad de aspersión permisible se
debe determinar considerando la pendiente del terreno, de
acuerdo a lo indicado en el Cuadro 3.
Disposición u Ordenamiento de los aspersores en el campo
El ordenamiento de los aspersores se refiere a la forma en que se deben distribuir los aspersores
en el terreno a regar, de modo que el sistema pueda operar en forma eficiente y económica.
Para establecer este ordenamiento es fundamental conocer la forma y dimensiones del predio a
regar, y también el tipo de sistema de riego por aspersión más conveniente de utilizar.
De este modo, conociendo el ancho y longitud del predio a regar, se puede elegir la disposición
de tuberías laterales y de los aspersores en ellas. Este ordenamiento de aspersores puede
diseñarse formando cuadrados, rectángulos o triángulos. La disposición cuadrangular, en que las
posiciones de aspersores forman rectángulos o cuadrados, es la más conveniente para sistemas
móviles o semifijos (mejor implantación en terreno y facilidad de traslados).
La disposición triangular, formando triángulos equiláteros o isósceles, es la
más conveniente para sistemas fijos (mejor distribución de la precipitación).
Con el objeto de evitar diferencias de presión debido a cambios de elevación
del terreno se colocan generalmente los laterales paralelos a las curvas de
nivel del terreno y la tubería principal se coloca en el sentido de la mayor
pendiente.
Además, para lograr una mejor distribución del agua cuando los vientos son
fuertes, se recomienda colocar los laterales de manera de formar un ángulo
de entre 45° a 90° con respecto a los vientos predominantes.
Las distancias entre tuberías laterales (El = Sl) y entre aspersores (Ea = Sa)
son normalmente múltiples del largo estándar de la tubería de acoplamiento
rápido; o sea, 6 m.
Con el objeto de mantener una alta uniformidad del riego debe existir un
traslape de mojamiento entre aspersores, por lo que el distanciamiento
entre aspersores, tanto sobre el lateral como entre laterales, será
función del diámetro de mojamiento o humedecimiento y de la
velocidad del viento.
En el Cuadro 4 se presentan espaciamientos recomendados en función
del diámetro (Dh) de mojamiento.
Habiendo elegido la distancia entre tuberías laterales (líneas de aspersores) y
la distancia entre aspersores en ellas, es posible determinar el número de
posiciones de líneas de aspersores (Npl) y la cantidad de aspersores (Na) que
operarán en cada línea. En general, se consideran aspersores para regar
círculos completos (aspersor en círculo), pero en los extremos de los
laterales se pueden instalar aspersores que riegan ½ círculo, a fin de no
mojar los predios o caminos vecinos especialmente cuando se trata de
parcelas angostas.
Teniendo presente los antecedentes señalados, es posible seleccionar el tipo
de aspersor más apropiado para regar un determinado cultivo en un predio
de condiciones conocidas. Una vez elegido un tipo de aspersor, se conocen
su descarga, en m3 /hora; su presión de operación, en metros de columna de
agua (m.c.a.); y su densidad de aspersión, en mm/hora.
Finalmente, deben establecerse las condiciones en que van a operar las
líneas de aspersores, que consisten físicamente en tuberías laterales con los
aspersores conectados a ellas.
A continuación se hace referencia a las condiciones de operación de los
aspersores en sistemas de riego por aspersión semifijos, que son los más
utilizados. Sobre la base de todos los antecedentes ya señalados, es posible
determinar las siguientes condiciones de operación de los aspersores:
• Cantidad de horas de riego diarias de cada aspersor ó Número de cambios
o movimientos de líneas de aspersores o tuberías laterales portátiles
posibles de efectuar en el día.
• Cantidad de líneas de aspersores que deben operarse en paralelo
• Número de días de riego efectivos por ciclo
• Caudal total de aspersores que operan simultáneamente
Estas condiciones de operación se determinan mediante las siguientes
expresiones:
Npd : Número de movimientos de laterales o líneas de aspersores al día o número de posturas al día
Trdm : Tiempo de riego máximo diario (horas), generalmente menor o igual a 24 horas/día
Consideraciones adicionales para el diseño agronómico
- La irregularidad geométrica de las parcelas de riego puede dar lugar a que los distintos
bloques que constituyen cada una de las posturas de riego no tengan el mismo número
de aspersores.
Estas variaciones tienen que ser las mínimas posibles, debiendo quedar compensadas en
su conjunto de manera que sea posible dar un riego en el tiempo previsto.
- La dotación definitiva del sistema (Q) será calculada una vez que queden fijadas todas las
posturas o colocaciones a realizar en la parcela, resultando:
Q = N * qa
Donde:
N es el número máximo de aspersores en funcionamiento simultáneo en una postura, y qa
el caudal nominal del aspersor a la presión de trabajo que se considera en el proyecto
Cuanto menores sean las variaciones en el número de aspersores por
postura, con mayor regularidad trabajará el equipo de bombeo, mejor se
utilizará el equipo de riego y se necesitarán menores diámetros de tuberías
al no presentar caudales de utilización punta.
- Se tenderá siempre a la máxima utilización del sistema durante el periodo
punta para que su dimensionamiento, y por tanto la inversión necesaria
sea mínima. Cuando se trate de sistemas semifijos habrá que tener en
cuenta el tiempo necesario para su desplazamiento.
- La precipitación media del sistema (Pms) o Intensidad de aplicación (Iap)
no debe superar la velocidad de infiltración (i) existente al final de cada
riego con el fin de evitar encharcamientos (lo que puede ocasionar
perjuicios a la estructura del equipo) o que se produzca escorrentía,
erosión, etc. Ver ítem 1.2.2.c)
• La duración del riego por postura (tr) será función de la dosis bruta que se
pretenda dar (Db) y de la Pms o Iap, de modo que:
tr (horas) = Db (mm) / Iap (mm/hora)
Se procurará hacer el diseño de manera que resulten de 2 a 4 posturas al día.
Para definir el tiempo de riego al día hay que tener presente que suele ser
rentable no regar durante las horas punta de costo energético (4 horas al día,
normalmente durante la mañana), esto hace que no suelan considerarse más
de 20 h/día útiles para regar, quedando además así un pequeño margen para
caso de averías. Por otra parte interesará regar lo máximo posible durante la
noche, por ser la energía mucho más barata y resultar el riego más eficiente
al tener menos pérdidas por evaporación y contar normalmente con vientos
menos intensos. Esto, no obstante, requiere un mínimo de automatización.
• El diseño de la red de distribución tenderá a minimizar las diferencias en la
presión de trabajo de aspersores situados en lugares distintos dentro de la
parcela de riego.
Por esta razón, para limitar las diferencias de presión dentro de un ramal de riego,
se procurará realizar su trazado siguiendo las curvas de nivel, o ligeramente
descendente para compensar las pérdidas de carga.
- La distribución de los ramales de riego en la parcela procurará hacerse de
manera que se eviten las concentraciones de caudal en tramos concretos de las
tuberías principales ya que entonces necesitarán mayor diámetro.
- En sistemas fijos se procurará regar siempre en bloques lo más agrupados posible
para aumentar la uniformidad de distribución y minimizar las pérdidas inevitables
en los bordes (por evaporación, arrastre por el viento, etc.). Esto producirá una
concentración de caudales en la zona del bloque que encarece la red de tuberías
pero se ve compensada por la mayor eficiencia de riego.
• Hay que tener presente que la presión en boquilla de aspersor condiciona
la uniformidad de distribución en las condiciones de viento dominante,
pero también determina los costes de bombeo, por lo que se tenderá
siempre a utilizar aspersores que tengan un buen reparto de agua
trabajando entre 250 y 350 kPa.
- El trazado de la red de tuberías debe ajustarse a los límites físicos de la
parcela aunque lo ideal es dividir la superficie de riego en paralelogramos.
- Las redes de distribución suelen ser abiertas aunque en coberturas totales,
el mejor reparto de presiones, la seguridad de servicio o las razones
económicas, pueden aconsejar, en algún caso, las redes cerradas.
• Al diseñar sistemas móviles o semifijos se procurará que el número de
posturas correspondientes al campo de acción de un lateral (n° de posturas
por parcela / n° de laterales) sea un múltiplo del número de hidrantes. De
no ser así se producirán desfases que complican los cálculos y el manejo.
- En sistemas con laterales portaaspersores móviles de tamaño medio, el
cambio de postura suele exigir alrededor de 2,5 h de una persona por
hectárea y riego.
- En sistemas semifijos, el colocar los ramales en riegos sucesivos de manera
que ocupen la posición intermedia entre dos posiciones ocupadas en el
anterior riego puede mejorar la uniformidad de reparto de agua del
sistema.