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Historia y Cultura del Pueblo Warao

El documento describe al pueblo indígena Warao que habita en el delta del Orinoco en Venezuela, Guyana y Surinam. Los Warao se autodenominan "gente de las tierras bajas" y viven tradicionalmente de la pesca, caza y recolección en las islas fluviales del delta. Actualmente se estima que hay más de 36.000 personas que se identifican como etnia Warao.
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Historia y Cultura del Pueblo Warao

El documento describe al pueblo indígena Warao que habita en el delta del Orinoco en Venezuela, Guyana y Surinam. Los Warao se autodenominan "gente de las tierras bajas" y viven tradicionalmente de la pesca, caza y recolección en las islas fluviales del delta. Actualmente se estima que hay más de 36.000 personas que se identifican como etnia Warao.
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Waraos

Warao es un pueblo indígena amerindio que habita en


el delta del Orinoco.1 Hay más de 36.000 personas Warao
que se identifican con esta etnia.[cita requerida]

Índice
Historia
Ubicación
Genética
Nombres étnicos
Indígenas warao navegando en curiara en el Delta del Orinoco.
La lengua warao Ubicación Delta del Orinoco (Venezuela, Guyana y
Hábitat Surinam)

Actividades de subsistencia Descendencia 36.027 (2001)

Organización sociopolítica Idioma Idioma warao


Social Etnias Amerindios
Política relacionadas
Relaciones interetnicas
Viviendas
Creencias
Agentes intermediarios
Actualidad
Véase también
Referencias
Bibliografía
Enlaces externos

Historia
Desde tiempos muy antiguos se introdujeron en el Bajo Orinoco grupos humanos provenientes de la
vertiente oriental de los Andes Peruanos, conocidos como la tradición Kotoch o Chavin. Ellos aportaron a
los primeros pobladores conocimientos de alfarería -de la cual se guardan reminiscencias formales y
técnicas de nuestra cerámica prehispánica- y horticultura. Las comunidades que pertenecieron a esta cultura,
conocida como tradición Barrancas, alcanzaron un importante desarrollo económico y social a partir de los
excedentes agrícolas producidos por el cultivo vegetativo de la yuca amarga. La historia reciente de este
pueblo la hicieron la Etnia Warao, según tradición oral de los indios Warao, llegaron al Delta como
refugiados de otras tribus más guerreras que los obligaron a internarse en estos desiertos acuáticos, aún
continúan siendo parte importante de los habitantes de este Estado, inmersos en su propia cultura y
adoptando del continuo cambio ambiental aquello que le reporte mayor utilidad a su economía.
Originalmente fueron pescadores, cazadores y recolectores, posteriormente pasaron a ser agricultores con la
introducción del ocumo chino desde la isla de Trinidad y de Guyana.

Aunque Cristóbal Colón fue el primero en vislumbrar la "Tierra de Gracia" en 1498, no surcó su río ni
conoció su Delta; es Alonso de Ojeda, en 1499 quien reconoció la desembocadura del gran río. Vicente
Yáñez Pinzón en 1500 descubrió el Delta y Diego de Ordaz comendador de la orden de Santiago, capitán de
Hernán Cortés, en 1532 remontó el Orinoco hasta la confluencia con el río Meta.

La primera Misión se fundó en 1682. El Padre Gumilla, Jesuita, es quien escribe la primera descripción de la
cultura Warao en 1791.

Durante el siglo XVIII varios gobernantes, tanto españoles como ingleses (de Trinidad) intentaron pacificar
a los Warao e inducirle a establecerse en poblaciones lo cual produjo como resultado que muchos emigraran
a Surinam.

El asentamiento de grupos no Warao comienza a partir de 1848 cuando Julián Flores, Juan Millán, Tomás
Rodríguez, Regino Suiva y otros fundan el poblado Cuarenta y Ocho que es antecesor de la actual Tucupita.
Luego siguieron llegando agricultores y comerciantes procedentes en su mayoría de la isla de Margarita y de
los estados Sucre y Monagas.

Los orígenes del Delta Amacuro como unidad político - administrativa se remontan a finales del siglo XIX,
cuando por decreto presidencial de Antonio Guzmán Blanco se crea como Territorio Federal entidad el 27
de febrero de 1884, en el espacio geográfico correspondiente al Departamento Zea del Estado Guayana,
siendo su capital la población de Pedernales.

Cuando se creó el Territorio Federal Delta Amacuro, tenía una superficie de 63.667 km², teniendo en la
actualidad 40.200 km². La diferencia entre estas dos superficies la perdió el Delta Amacuro con motivo del
Laudo Arbitral de París firmado el 3 de octubre de 1899, por medio del cual le fueron arrebatados 23.467
km² de su territorio por la Guayana Inglesa.

En 1887, la capital se trasladó a Tucupita, cambiándose el nombre de la entidad a Territorio Federal Delta.
El 21 de octubre de 1893, la entidad empezó a formar parte del estado Bolívar. Sin embargo, la entidad
vuelve a recuperar su autonomía el 26 de abril de 1901, con el nombre de Territorio Federal Delta Amacuro
con los Distritos de Barima y Tucupita y se eligió como su capital a San José de Amacuro, jerarquía que
mantuvo hasta el 16 de mayo de 1905 cuando Tucupita recuperó el grado de capital.

En 1925 los misioneros Capuchinos del Caroní, -cuya Misión en ese momento incluía el Territorio Delta
Amacuro- fundaron la primera de las actuales misiones, La Divina Pastora de Araguaimujo, en la margen
derecha del caño Araguaimujo, cerca del caño Aragua, en el medio del Delta. A partir de 1932, otros
misioneros fundaron nuevas misiones en San José de Tucupita, San Francisco de Guayo, Nabasanuka y
Ajotejana. En 1940 se promulga la Ley Orgánica del Territorio Federal Delta Amacuro, que lo dividió en los
departamentos Tucupita, Pedernales y Antonio Díaz.

Según Gaceta Oficial del 3 de agosto de 1991 se promulga la Ley Especial que le da al Territorio la calidad
de Estado, con la misma división político - territorial anterior, hasta que el 25 de enero de 1995, la Asamblea
Legislativa del Estado dictó su segunda Ley de División Político Territorial, con los 4 municipios actuales;
además anexa al estado los caseríos Nuevo Mundo, Platanal, El Triunfo y el Triunfito, antes bajo la
jurisdicción del Estado Bolívar.

El nombre de Delta Amacuro proviene del río Amacuro, de corto curso, el cual afluye por el sur a la Boca
Grande o de Navíos, del río Orinoco, en su desembocadura en el océano Atlántico.
“Estamos hablando de un delta, el “Delta del río Orinoco”, 40.200 kilómetros cuadrados de agua, manglares,
palmas, barrancos, caseríos, gentes y silencios selváticos apenas rotos, durante el día por el cantar de los
pájaros más exóticos que la memoria pueda recordar; y también durante el día, o en las noches profundas,
por el unísono grito de los araguatos.

“Desde la entrada misma de la Tierra de Gracia fluye un río. Las aguas de las altas montañas andinas, de los
vastos llanos, de la selva densa corren a él hasta convertirlo en un mar dulce que por un laberinto de caños
vierte sus aguas leonadas en el océano. Por mucho tiempo se le va a conocer como el Uyapari, nombre que
daban los indios al más robusto de sus caños. Los Tamanacos lo llamaron Orinoco, que quiere decir
“Serpiente Enroscada”. Isaac J. Pardo. Uyapari llamaban los indios al caño que luego llamaron Manamo.

Ubicación
El pueblo warao se ubica a orillas de los caños que
forman el Delta del Orinoco, en las islas sedimentarias
arrastrados de su caudaloso río, por la acción de las
corrientes y las mareas sobre las aguas fluviales. El
topónimo más antiguo del río Orinoco sería Wirinoko
o Uorinoko, que significa el lugar donde se rema, de
wiri, que significa donde remamos y noko, lugar, casa ,
sitio de estar o residencia. Sobre este grupo indígena, Extensión geográfica de la lengua warao.
Álvaro A. García-Castro señala: "Pocos pueblos
tienen una historia tan ligada a un hábitat fluvial
como el pueblo warao".

En las tradiciones waraos se habla de que ya estaban allí cuando la isla de Trinidad estaba unida a tierra
firme, es decir, hace aproximadamente, entre 8.500 y 9.000 años (recordemos que durante el último período
glacial, por la acumulación de grandes cantidades de hielo en los territorios continentales del Hemisferio
Norte, el nivel del mar había descendido unos 100 metros y la profundidad de la Boca de la Serpiente e
inclusive, la del golfo de Paria, es mucho menor de esa cifra)". El gentilicio de los waraos se traduce como
"habitantes del agua", de waha (ribera baja, zona anegadiza) y arao (gente, habitantes), o también "hombres
de las embarcaciones, de "wa" (canoa) y "arao" (gente).

En el Censo Nacional 2001 se registraron como indígenas waraos declarados 36.027 individuos.

Genética

Los estudios genéticos han mostrado que los waraos tienen en su gran mayoría un haplotipo masculino
QM3.2

Nombres étnicos

Su nombre es una autodenominación que significa “gente de las tierras bajas” o “gente del pantano”, que
provendría de waha, "tierra baja" y arao, "habitantes". Guaraúno, en cambio, sería la versión hispanizada de
su etnónimo. Según Amodio (2005), el propio endónimo de esta sociedad está relacionado con su entorno
geográfico y natural, puesto que significa “gente de la canoa” cuyo sistema económico y tipo de vivienda
palafítica es particular de las zonas bajas del delta. Así mismo el pueblo warao se refiere al resto de las
personas como hotarao, que traduciría gente de la tierra alta. “Algunos autores han reportado los diversos
nombres a partir de los cuales se ha tenido noticia de los warao históricamente. Entre los más destacables de
ellos están: warraus, waraws, waraus, tigüitiques, tibibis, tivitivis, tigüitigüis, chajuanes, ciaguanis,
palomos, palamos, farautes, mariusas, guaraúnos, guarahunos, guaraotos, guaraos, entre otros. La
diversidad de denominaciones responde tanto a las diferencias dentro del mismo pueblo warao, como
también a la pronunciación de algunos de ellos dependiendo el lugar de origen de los autores que los
reportan. Sin embargo el nombre de tigüistigüis es considerado el más usado por los pueblos indígenas
vecinos para llamarlos, mientras que warao es la autodenominación de uso corriente entre los mismos
miembros de esta sociedad”. (Amodio, 2006)

Por otro lado, en HRAF también se encuentran otros nombres étnicos, como ciwani, tiuitiuas y
[Link] sería el nombre dado por los Indios Otomac, refiriéndose a un pájaro con el que los
warao se identificaban mitológicamente. En el siglo XVI, el explorador inglés Sir Walter Raleigh, se refiere
a los tiuitiuas divididos en "ciawani" y "waraweete" (Warao real). Los grupos de habla warao serían los
waraweete (waraowitu), chaguanes (siawani) y farautes (waraotu).

La lengua warao
Véase también: Idioma warao

El warao es una lengua aislada. Se habla principalmente en Delta Amacuro y en menor grado en el Este de
Sucre, en el este de Monagas, en el Norte de Guyana y en Surinam.

De los 36027 waraos registrados en el Censo Nacional de Venezuela de 2001, 4.066 expresaron ser
waraohablantes, mientras que 3.189 dijeron hablar solo castellano y 872 no declararon. Este idioma también
es hablado por muchos criollos de Venezuela y Guyana en esa zona, así como por indígenas lokono
(Arawak/Arauacos).

La autodeterminación de los waraos significa en su lenguaje "gente de bajío" (waja: bajío; arao:gente,
habitante) o también "gente de canoa" (wa: embarcación; arao: gente). Por oposición y sin importarles la
procedencia, ellos denominan a los no Warao, jotarao, "gente de tierra alta" (jota: tierra alta; arao: gente).
Los waraos constituyen numéricamente la segunda etnia indígena del país, después de los wayús en el Zulia.
A la llegada de los europeos en el siglo XVI se encontraban en proceso de diferenciación lingüística y
cultural, y aún hoy día se pueden ver diferencias entre los grupos de distintos lugares. Una de sus principales
características ha sido la de ser una sociedad y cultura pacíficas, basadas en la armonía con el entorno
natural y humano.

Hábitat
Los waraos forman el grupo humano más antiguo de Venezuela,
estimándose su presencia en su hábitat ancestral, el Delta del
Orinoco, desde hace unos 8.000 ó 9.000 años.

Actividades de subsistencia
Los Waraos han sido y son fundamentalmente pescadores, como
principal actividad de subsistencia; cazadores en menor medida,
recolectores de miel y frutos silvestres. De los morichales, los Warao
Vista aérea del Delta del Orinoco,
extraían el alimento básico de su dieta diaria, el sagú o fécula (Ohidu
donde habitan los Warao.
aru en Warao y Yuruma en criollo) de la palma de moriche (Mauritia
flexuosa), según un ciclo anual determinado por la floración de
dicha planta, el clima del Delta y las crecientes estacionales del río.
Era complementada con la pesca del morocoto o la guabina, la recolección de miel y la cacería de roedores
como la lapa, el chigüire, el acure, entre otros.
La extracción de la fécula del moriche, conocida también comercialmente con el nombre de sagú, es un
trabajo complejo y laborioso; una vez derribado el tronco de la palma y hecho un corte en la corteza se
procede a desmenuzar su interior fibroso con un implemento llamado azuela, nahuru. De esta masa fibrosa
se saca el almidón que dará lugar a la torta de yuruma. Así mismo, la palma de moriche ofrece materias que
son usadas para la confección de objetos artesanales, puentes, techos para las casa, etc. Uno de estos
materiales es la fibra de moriche, la cual, es usada como cabuya y, principalmente, para la elaboración del
preciado chinchorro de dormir, ha. Otro material derivado de la palma de moriche es el vástago o la "penca"
que sirve para hacer flotadores y arpones para pescar, este último conocido con el nombre de nahalda.

Esto dio lugar a una cultura trashumante que se movía entre las riberas y el interior de las islas, según el
patrón de recolección y extracción del sagú y las temporadas de pesca, especialmente en el Delta Central.
Hoy, la actividad en los morichales es cada vez menos frecuente; en la década de 1920, los misioneros
introdujeron desde la Guayana Británica, el cultivo del llamado “ocumo chino” (Colocasia antiquorum),
Ure, en Warao, un tubérculo rico en almidón, que con el tiempo sustituyó a la fécula de moriche por su
notable característica de poder cosecharse durante todo el año. A partir de entonces, los Warao se han
transformado en horticultores incipientes y cada familia suele tener un pequeño conuco o huerto de ocumo
chino para su diaria subsistencia, el cual suelen complementar con algo de pescado rayado o laulau o una
pieza de cacería.

Organización sociopolítica

Social

La sociedad Warao tiene una estructura poco cohesionada -todos sus


subsistemas giran en torno al eje suegro/yerno, arahi/dawa que de
manera subyacente refleja la relación madre/hijas y nietas- basada en
la familia extendida y cuya jerarquía apenas va más allá de la
adhesión a un cabeza de ranchería, que suele ser el anciano fundador
(Aidamo o Iramo), que organiza las labores de subsistencia y de su
cónyuge, (Arani), llamada normalmente: “la dueña de la casa”
(Hanoko arotu), quien reparte entre los miembros de la unidad
doméstica el producto de los equipos de trabajo, pesca y recolección Comunidad Warao, Delta del Orinoco
según estrictas relaciones de parentesco.

La norma de residencia uxorilocal de los Warao obliga a los hijos a residir en la casa de la suegra (Dabai)
esta, junto con el suegro (Arahi,) establecen con sus yernos (Dawa), que conforman la mano de obra
masculina subordinada (Neburatu), una relación jerárquica esencial para la producción y distribución del
producto social. El hombre al casarse adquiere obligaciones no solo con su esposa, a quien obviamente
tendrá que mantener, sino también tendrá el deber de construir la vivienda de los suegros y en buscar los
alimentos necesarios (caza, pesca y agricultura) para el sustento del nuevo núcleo familiar.

Con el tiempo, las rancherías van creciendo alrededor de la pareja de ancianos, sus hijas con sus maridos e
hijos y los hijos solteros, a veces hasta cuatro generaciones. Entre los Warao es, pues, más apreciado tener
hijas que hijos. Sólo a la muerte de los fundadores se disuelven estas unidades domésticas y cada pareja
mayor inicia entonces la formación independiente de su propia ranchería en un lugar diferente. Las alianzas
matrimoniales son exogámicas respecto a la ranchería, pero endogámicas respecto a la unidad parental
mayor o subtribu, es decir, no se suele buscar pareja dentro de la misma ranchería, sino en otras fuera de
ella, pero siempre dentro de un mismo grupo parental. Los pleitos y diferencias que afectan a la comunidad
se resuelven mediante la llamada Amonikata, o asamblea de los miembros mayores de la misma, que analiza
y soluciona en reuniones que pueden durar desde horas a días, las situaciones de conflicto que pudieran
surgir eventualmente entre los miembros. También sirve para decidir estrategias de subsistencia, viajes y
asuntos legales con las autoridades o instituciones nacionales.

Política

Los cargos políticos Warao tiene en la actualidad nombres que provienen de términos tomados del español:
kobenahoro, kabitana, bisikari y borisia. Estos cargos políticos corresponden muchas veces con los oficios
mágicos-religiosos del wisidatu, hoarotu y bahanarotu, quienes actúan como los intermediarios entre los
seres sobrenaturales y los seres humanos. De tal manera que un kabitana también puede ejercer el cargo de
shamán en una o más de estas especialidades.

Aunque desde hace muchos años la sociedad Warao ha tenido relación directa con el resto de la sociedad,
sobre todo al integrarse, en algunas tareas, a la vida económica nacional, los Warao han logrado mantener y
difundir los valores fundamentales de su cultura y preservar su autonomía como grupo indígena. Si bien es
cierto que en la actualidad los jóvenes Warao, parecieran preferir el trabajo asalariado en los aserraderos o
desarrollar actividades agrícolas no tradicionales, en participar en la explotación industrial del palmito y en
asumir cargos públicos en calidad de maestros y enfermeros, creando una dependencia con los sectores
públicos, también es cierto que la cultura Warao está viva y conservando su integridad, la cual es reforzada a
través de su organización social y política.

Relaciones interetnicas

Existen algunas contradicciones entre el folklore warao y los documentos históricos en respecto a la
convivencia multiétnica entre los warao, los arahuaco y los Caribe durante el período del precontacto. Por
una parte, el folklore hace más énfasis sobre los hablantes de lenguas Caribe que sobre los del habla lokono.
A los primeros se los identifica como musimutuma, (gente de cara roja), y se les atribuye un
comportamiento barbárico. No obstante a lo largo de los caños Manamo, Cocuina y Pedernales del Delta
Occidental, las crónicas históricas mencionan asentamientos en los cuales waraos y caribes coexistían
pacíficamente.

Ahora bien, es muy probable que hubieran existido riñas interétnicas a nivel local, a manera de correrías. La
capacidad bélica de los arahuaco y Caribe era superior, a la que podían haber temido los warao, lo que
facilitaba enormemente su expansión y el control de nuevos habitantes. No obstante ni el folklore, ni la
mitología warao, hacen mención alguna de una guerra territorial interétnica y/o una huida ante un poder
bélico superior. Además, cabe destacar que las economías de los arahuaco y Caribe se basaban en la
agricultura de yuca y maíz, y que dicho cultivo no prospera en los suelos limosos del Delta inferior, sino los
suelos arenosos del Delta superior y occidental, que la economía warao se basaba en el complejo de palmas
y que este complejo se encuentra intacto solo en el Delta inferior.

Estos hechos incrementan la probabilidad de que, para el warao, la presencia de los arahuaco y Caribe en su
territorio no debió tener mayor impacto durante la época del precontacto, debido a que la región del Delta
superior no era la más propicia para su economía y, de igual forma, los arahuaco y Caribe vieron al Delta
inferior poco atrayente y limitaron su presencia a las desembocaduras de los caños principales que
facilitaban su tránsito y entrada en el Delta desde y hacia el océano Atlántico. Finalmente, aun cuando
exiguo, existe un caso de transferencia tecnológica del Caribe hacia el warao: la guapa o biji (cesta colador)
que, según los warao, modificó la técnica para preparar el sagú de la pulpa de las palmas moriche y temiche.

Se presume que la época de precontacto no fue excepcionalmente violenta entre los warao, los arahuaco y
los Caribe, quienes convivieron multiétnica y pacíficamente, y que las relaciones violentas mencionadas en
el folclor warao, se originaron o por lo menos se intensificaron durante la época posterior al contacto,
cuando representantes de las sociedades del Viejo Mundo emplearon a los Caribe para abastecerse de
esclavos warao.

Hay que tomar en cuenta que una de las funciones principales de los chamanes consistía en mantener una
distinción marcada entre el concepto de “nosotros los warao” ocowarao y “ellos” los jotarao, haciendo de
ellos gente de la cual desconfiar (Freire, G. & Tillett, A. 2007).

Viviendas
Una comunidad riberehola“ranchería” Warao tradicional
está asentada siempre en la orilla de un caño o brazo del
delta del Orinoco y puede estar formada de 10 a 15 o
más viviendas, unifamiliares o multifamiliares y
albergar hasta 200 personas. Las casas (Hanoko) se
comunican entre sí por puentes y pasarelas; cada una
tiene su acceso individual al río, mediante un
embarcadero hecho de troncos. Normalmente están
construidas con troncos de madera de mangle
(Rhizophora mangle) y carecen de paredes, estando
protegidas ocasionalmente por algún tabique de troncos
de palma temiche (Manicaria saccifera), con cuyas hojas Delta del Orinoco
se hace también el techo; aunque hoy en día es frecuente
ver viviendas con paredes laterales de tabla u hojas de
palma. El piso y las pasarelas elevadas entre las viviendas suele ser de troncos de la palma manaca (Euterpe
oleracea). El sencillo mobiliario consta de hamacas, una cocina construida sobre una base de barro, de cara
al río, por donde vienen los bastimentos y donde se hace la limpieza; los enseres de pesca, caza y vestuario,
que se colocan en el entramado del techo o en el suelo. En los morichales se construyen viviendas
unifamiliares temporales más pequeñas y sencillas, techadas con hojas de moriche. Es común que las
comunidades a lo largo de un mismo caño estén emparentadas entre sí; cada una de ellas forma una unidad
exogámica, mientras el conjunto se comporta como una unidad endogámica; es decir, que se procura
contraer matrimonio fuera de la ranchería, pero dentro del área de parentesco circunscrita por el caño o río
local. No habiendo carreteras en el interior del delta, los caños son las vías de comunicación y el principal
medio de transporte es la curiara (Wa) o canoa monóxila, que hoy suele tener motor fuera de borda, por lo
que en el pasado se ha buscado para ellos una etimología un tanto forzada derivada de Wa = “Curiara” y
Arao = “Habitante”.

Creencias
El mundo sobrenatural de los warao ocupa todos los ámbitos de la vida que está indisolublemente
interconectado con el medio natural. Es un mundo circular, Hobahi, rodeado de agua por todas partes y
poblado de entidades o seres inmateriales, denominados Hebu, provistos de sexo, razón y voluntad, que
pueden ser positivos, negativos o neutros, dependiendo de su actitud hacia los seres humanos. Estos espíritus
están presentes en todos los objetos y aspectos de la vida y muchos controlan parcelas específicas del mundo
material; así, hay hebus que habitan y controlan las aguas, los Nabarao, las tormentas, o Hebu Kaunasa; los
árboles, o Dauarani. El principal y más poderoso de todos es el Hebu a Kanobo (nuestro abuelo), que reside
en la piedra sagrada que custodian los Wisiratu o chamanes más importantes. Los instrumentos sagrados,
como la maraca grande Mari mataro o Hebu mataro, deben su poder a los hebu benignos que se alojan en
los pequeños fragmentos de cuarzo que la hacen sonar, los Karekos y que son capaces de ahuyentar a otros
hebu malignos menos poderosos que suelen causar enfermedades. La sangre menstrual, en particular, está
cargada de hebu maligno. Los hebu suelen mantenerse contentos mediante el humo del tabaco ritual o Wina,
que se hace envolviendo el tabaco con la corteza fina de la palma Manaca y todos estos instrumentos se
guardan juntos en la cesta o Torotoro donde el Wisiratu guarda el [Link] clave del universo Warao es el
equilibrio, la estabilidad, la paz y la armonía; todo trastorno en este equilibrio sea cualquiera que sea la
causa aparente, es en el fondo, obra de la influencia de los hebu; de ahí la necesidad de vencerlos, aplacarlos
o mantenerlos satisfechos mediante rituales en los que los chamanes actúan de intermediarios . De hecho,
los Warao consideran que de no ser por la presencia de los hebu, la hoa y la bahana (maleficios
chamánicos), que originan los males y enfermedades, el ser humano sería inmortal. Esta estrecha relación se
percibe claramente en la organización social Warao, donde la capacidad de controlar estas fuerzas
sobrenaturales está en razón directa con la capacidad de liderazgo de los jefes de rancherías. Esto trae como
consecuencia que el responsable de una comunidad, para cumplir cabalmente con sus obligaciones, es decir,
para mantenerla abastecida de recursos, en buen estado de salud y en paz, debe estar suficientemente
capacitado no sólo en los aspectos económicos y técnicos, sino en los sobrenaturales, armonizando ambas
dimensiones, la material y la espiritual.

Agentes intermediarios

El apropiado control e intermediación de los aspectos sobrenaturales que es ejercido por diversos
especialistas, que actúan según el área de influencia que predomina en la actuación de los hebu y según el
efecto que el propio especialista desee provocar, ya sea efectuando curaciones o causando daños. La
etnografía general Warao reconoce principalmente cinco tipos de individuos que llevan a cabo las prácticas
chamánicas Warao: uno que puede influenciar el clima, el Naharima; dos maléficos, el Hoarotu y el
Hatabuarotu; dos benéficos, el Bahanarotu y el Wisiratu, el más importante de todos. Estas funciones suelen
ser desempeñadas individualmente, aunque en algunos casos un mismo individuo puede ser oficiante de más
de una o incluso de todas, en el caso de los más poderosos. El papel de Wisiratu conlleva responsabilidades
no sólo curativas, sino de organización de actividades de subsistencia y de intermediación entre los poderes
del hebu benéfico o Kanobo y su comunidad. Reúne en su persona las condiciones que un verdadero guía
Warao debe tener y ocupa la categoría de Aidamo o Iramo, es decir, de anciano, patrón o jefe de equipos de
trabajo formados por los miembros hábiles de su comunidad. Al desempeñar cabalmente todas sus
funciones, la ranchería ve garantizada su supervivencia y salud, que se traducen en estabilidad y armonía
internas y con el medio que están alrededor.

Actualidad
A mediados de la década de 1960, una gran intervención del medio, el cierre del caño Manamo, provocó
enormes cambios en el ecosistema del delta, afectando indefinidamente a las comunidades Warao, en
especial las del delta Nor-occidental. El resultado en esta zona fue la salinización de los caños y
acidificación de los suelos, con la consiguiente disminución de la pesca y el abandono de las tierras,
iniciándose un proceso de emigración hacia los centros urbanos de la periferia. Hoy siguen siendo los
mejores conocedores tanto de la naturaleza como de su geografía; y ya desde tiempos precolombinos han
sido guías y mano de obra indispensable para cualquier intento de recorrer el intrincado laberinto de caños e
islas del delta del orinoco o explotarlo. El aumento demográfico, dentro de un medio con capacidad de
sustentación limitada, las condiciones de la sociedad moderna venezolana, y la naturaleza trashumante de su
cultura, los está obligando a emigrar hacia los centros urbanos nacionales, donde ocupan los estratos
marginales, con la consiguiente degradación económica y cultural.

Véase también
Pueblos abuelos de Venezuela
Idioma warao
Referencias
1. «Los Waraos» ([Link] 16 de diciembre de 2012. Consultado el 19 de
septiembre de 2013.
2. Y-Chromosome Evidence for Differing Ancient Demographic Histories in the Americas 2009:
María-Catira Bortolini et alia ([Link]

Bibliografía
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Editores. Monografía Nº 35 (585-689).
1999 - “La Etnobotánica Warao en su contexto cultural”. En: Memorias del Instituto de Biología
Experimental. Vol. 2. Caracas (23-26).
1967 - Andel, T. H. Van. "The Orinoco Delta". En: Journal of sedimentary petrology N° 37 (2):
(297-310).
1957 - Armellada, Cesáreo de. "Evocación geográfica, etnográfica e histórica del Bajo
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2001 - Ayala, Cecilia y Werner Wilbert. Hijas de la Luna. Caracas: Instituto Caribe de
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Gráficas [Link]. 351 pp.
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Bibliografía sobre los Warao ([Link]
[Link]/~herrmann/Haupt_materialSp.htm), Stefanie Herrmann
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