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Alimentos Como Medicina y La Cocina Como Farmacia.

Este documento presenta 3 resúmenes de capítulos sobre los alimentos como medicina y la cocina como farmacia. El primer capítulo se titula "¿La cocina como farmacia, el hogar como clínica, las abuelas como doctoras?" y explora estas ideas. El segundo capítulo se llama "Historias y saberes" y presenta la historia de una abuela. El tercer capítulo se denomina "La olla: Una historia" y habla sobre la olla. Los autores son Arturo Quizhpe, Mary Murray y Satya Sivaraman.

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Alimentos Como Medicina y La Cocina Como Farmacia.

Este documento presenta 3 resúmenes de capítulos sobre los alimentos como medicina y la cocina como farmacia. El primer capítulo se titula "¿La cocina como farmacia, el hogar como clínica, las abuelas como doctoras?" y explora estas ideas. El segundo capítulo se llama "Historias y saberes" y presenta la historia de una abuela. El tercer capítulo se denomina "La olla: Una historia" y habla sobre la olla. Los autores son Arturo Quizhpe, Mary Murray y Satya Sivaraman.

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1

1
2

ARTURO QUIZHPE MARY MURRAY SATYA SIVARAMAN


3

Los Alimentos
como
Medicina
y la Cocina
como Farmacia
Cuenca, Marzo 2018
LOS ALIMENTOS COMO MEDICINA
Y LA COCINA COMO FARMACIA

ReAct Global
Action on Antibiotic Resistance
Uppsala University-Uppsala-Sweden
E-mail:[email protected]
Sitio web: www.reactgroup.org
4
ReAct Latinoamérica
Acción Frente a la Resistencia Bacteriana
Tel: (593-7) 2841865
E-mail: [email protected]
Sitio web: www.react-latinoamerica.org
Cuenca-Ecuador

Instituto de Salud Socioambiental.


Facultad de Ciencias Medicas
Universidad Nacional de Rosario
Av. Santa Fe 3100, CP 2000
E-mail:[email protected]
Rosario, Argentina

Escuela Superior de Medicina.


Universidad Nacional de Mar del Plata.
Diagonal J. B. Alberdi 2695
Mar del Plata, Buenos Aires,

Autores:
Arturo Quizhpe P., Satya Sivaraman, Mary Murray

Edición:
Arturo Quizhpe P., Jennifer Monsalve

Revisión:
Mary Murray

Fotografías
Kurt Smith, Colectivo Latinoamericano Comunicándonos, Carlos Bacacela
Kléver Calle, Maryury Mendoza

Diseño Y Diagramación:
El Gato

Impresión:
Editores del Austro

Marzo 2018
AUTORES:

Arturo Quizhpe P.
ReAct Latinoamérica, Ecuador
Profesor de Pediatría y ex decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de
Cuenca. Actualmente, investigador externo de PhD del Centro Internacional para la Investigación 5
de Sistemas de Salud y Educación de la Universidad de Radboud, Países Bajos. Fue el Coordinador
de la II Asamblea Mundial del Movimiento para la Salud de los Pueblos, miembro del Comité
Ejecutivo del Movimiento para la Salud de los Pueblos, profesor fundador de la Universidad In-
ternacional para la Salud de los Pueblos, miembro de Centro Niño a Niño, Cuenca, Ecuador,
fundador y coordinador de ReAct Latinoamérica desde el año 2007. Autor de más de 50 libros,
artículos científicos y relatos, traducidos y publicados en diferentes países.

Satya Sivaraman
ReAct Asia-Pacífico, India
Periodista de medios impresos, digitales y radio con más de 30 años de experiencia en el sur y
sudeste de Asia. También ha trabajado en temas de salud en la última década. Desde 2006, ha
sido asesor de comunicación de ReAct. Es el director de un video titulado 'Resistencia a los an-
tibióticos para idiotas' y actualmente está trabajando en una serie de animación titulada '¿Quién
mató a los antibióticos?', entre otros proyectos. Satya reside en Nueva Delhi y activa campañas
de salud pública y derechos humanos en la India y en el extranjero. Ha sido parte de la coordi-
nación del diálogo global Reimaginando la Resistencia desde 2006.

Mary Murray
Grupo Internacional Reimaginando la Resistencia, Australia
Farmacéutica con 40 años de experiencia en promover el uso adecuado y el desarrollo de po-
líticas públicas sobre medicamentos en más de diez países, incluida Australia, su país de origen,
donde fue crucial en hacer confluir a todos los actores relacionados con el tema para diseñar e
implementar exitosamente una política de uso de medicamentos que se ha transformado en
un modelo. En 2005, terminó un PhD en psicología cultural explorando las raíces culturales del
chivo expiatorio. De 2005 a 2014, fue la coordinadora global de ReAct, red de acción global
frente a la resistencia a los antibióticos con sede en Uppsala, Suecia. Es también una artista.
Dedicatoria

A las Madres y Abuelas que con sus


cuidados alimentan la Salud de
Todos y Todas, incluyendo la Salud
de la Madre Tierra.
Agradecimientos
A todas las personas que han
participado en los encuentros,
talleres y proyectos de ReAct, cuyas
reflexiones en torno a la salud y los
alimentos nos han servido de
inspiración y referencia para escribir
este libro; activistas sociales, madres,
abuelas, campesinos, académicos del
área de la salud, ambientalistas,
ecologistas, agricultores/as,
campesinos/as, feministas,
investigadores/as, a todos y todas
muchas gracias por formar parte de
este proceso colectivo.
PR ESENTACIÓN
“Nuestro reto es vencer la arrogancia, la ignorancia y la estupidez
del poder, defendiendo la creatividad y la sostenibilidad de la
naturaleza, la creatividad humana y la capacidad de conservar
nuestro entorno.Y, sobre todo, la habilidad de las personas para
8 cuidar y compartir, que es de lo que va la vida”.

Vandana Shiva

Adentrarnos en el conocimiento científico de la mano del equipo Re-


Act, es particularmente grato; constituye una experiencia que alimenta
la conciencia, la sensibilidad y la inteligencia, sobre temas tan sensibles
y críticos como es la Salud, entendida multidimensionalmente.

El trabajo que nos presenta ReAct, contribuye de manera crucial al


debate sobre las concepciones y prácticas de la salud colectiva, alienta
la reflexión a la luz de experiencias de vida, recupera saberes milena-
rios de nuestros pueblos y cuestiona aquellos paradigmas que nos ha
impuesto la ideología dominante, aquella que venera el negocio y la
acumulación de riqueza sobre la vida misma.

La crisis civilizatoria, el desequilibrio y la ruptura metabólica son gene-


radas por el gran capital, allí encajan las prestaciones médicas, los fár-
macos, la tecnología y la investigación, pensadas desde la lógica empre-
sarial, no en función del bienestar y la solución real de los problemas,
juegan con la vida para satisfacer la voracidad de traficantes transna-
cionales. Hoy en día se habla de que los medicamentos son la tercera
causa de morbimortalidad y se compara a las farmacéuticas con el cri-
men organizado por sus prácticas antiéticas.

Recuperar los saberes y aprender de las historias de vida, de la riqueza


de nuestras culturas ancestrales, de la cosmovisión de nuestros pue-
blos originarios, es un proceso de transformación profunda en la so-
ciedad, significa a la par desaprender y descolonizar nuestras mentes,
9

repensar nuestra relación con la naturaleza y con


todos los seres que la habitan, desechar el antro-
poncentrismo que ha conllevado al absurdo de
pretender subyugar a la naturaleza y someterla a la
más cruenta explotación, sin comprender que de
ella venimos, que a ella le pertenecemos y que su
devastación es también la de la sociedad humana.
Desestructurar las relaciones de poder que opri-
men, expolian y enferman a la sociedad y la natura-
leza, es fundamental para la buena salud planetaria.
La mercantilización destruye los preceptos funda-
mentales de la vida en comunidad, sostiene la in-
En ese camino, aprendemos a reconocer a la natu-
equidad y la vulneración de derechos.
raleza como la mejor boticaria, a las mujeres como
farmaceutas y alquimistas, la sabiduría de nuestros
Ganarle al desasosiego y la desesperanza, transmitir
mayores, la soberanía alimentaria como garante de
convicciones y sentires, reverenciar la sabiduría de
la buena salud, la organización comunitaria como
la naturaleza y los pueblos que conjuga la química,
sustento para contrarrestar la exclusión y el des-
la biología, la genética, la botánica, las matemáticas,
pojo.
la gastronomía, la poesía, la música, las artes; cono-
cer nuestros orígenes, entender de qué estamos
Gracias Mary, Arturo y Satya, por una vez más ilu-
forjados; asimilar el conocimiento construido colec-
minar nuestro sendero.
tivamente, transmitido de generación en genera-
ción, sin apropiación privada; aprender la importan-
cia de lo pequeño en el ciclo de la vida, de la
humildad, de lo cotidiano, del lenguaje de los sím-
bolos, de la espiritualidad que lo acompaña todo. Nidia Solíz
Ése es el desafío. Cuenca, febrero de 2018.
ÍNDICE
CAPÍTULO I
¿La cocina como farmacia,
el hogar como clínica,
14
las abuelas como doctoras?
Arturo Quizhpe, Mary Murray, Satya Sivaraman

DANzANDo CoN LAS BACTERIAS PARA LA VIDA 18

CAPÍTULO II

28 Historias y saberes
LA ABUELA
Arturo Quizhpe
30

LA oLLA: UNA HISToRIA, UN SÍMBoLo 34


Mary Murray
CAPÍTULO III
La cocina como farmacia
38 LoS ALIMENToS CoMo MEDICINA 40
Satya Sivaraman

REFLExIoNANDo SoBRE LoS ALIMENToS 46


Satya Sivaraman

CAPÍTULO IV

50 El mundo microbiano
¡MICRoBIoS DEL MUNDo ENTERo, UNÍoS! 52
Satya Sivaraman

NUESTRAS AMIGAS LAS BACTERIAS 62


Arturo Quizhpe
CAPítulo I
¿Los Alimentos como Medicina,
el Hogar como Clínica,
las Abuelas como Doctoras?

Arturo Quizhpe
Mary Murray
Satya Sivaraman
Foto: Kurt Smith

Las bacterias nos acompañan desde nuestro nacimiento hasta mucho después de la
muerte. Son nuestras compañeras de camino, danzan con nuestros ritmos al compás de la
vida, nos sienten aunque a veces no la sintamos; nos acompañan aunque a veces no
las queramos. Igual que nuestras madres acompañan nuestros sueños y nuestras luchas.
Aunque pasen desapercibidas siempre están presentes, permanecen a
nuestro lado, dentro y fuera de nosotros, y en ocasiones, a pesar de nosotros.
sistemática de la naturaleza y la vida; la producción masiva de an-
La destrucción timicrobianos y su uso abusivo en medicina humana y veterinaria,
en la producción de alimentos y en su liberación al medio am-
biente, han contribuido significativamente con el incremento de la resistencia bacteriana a
los antibióticos, la aparición de infecciones intratables y la propagación de nuevas patolo-
gías que ponen en riesgo los avances médicos modernos, y especialmente, alteran los
14 ecosistemas microbianos, cuya magnitud aún no se visualiza.

La salud humana es la viva expresión y consecuencia de la salud de la Madre Tierra.

Nuestra salud es dependiente


de la salud de los animales, de
los vegetales y de la extensísima
microbiósfera que cubre nues-
tro planeta. Sentimos y vivimos
una nueva época geológica. En
palabras de Fernando Baquero,
vivimos en “el Antropoceno, en
la que la naturaleza ha quedado
estresada y modificada por la ac-
ción del hombre”. La resistencia
bacteriana a los antibióticos ex-
presa los efectos nefastos que la
modificación antropogénica de
lagos, mares, valles, montañas y
medio ambiente en general tie-
nen sobre la salud y la vida del
planeta.

Necesitamos una
medicina planetaria
Nuestro planeta, tal y como lo
conciben los pueblos ancestra-
Foto:
les, es un entretejido extraordi-
nario y complejo que alberga miles de seres y ecosistemas interconectados entre sí; los seres humanos son
tan sólo un delgado hilo que atraviesa una de sus fibras más profundas. Los ecosistemas microbianos, sin
duda, tejen muchos de sus hilos; recubren nuestro planeta desde la superficie de los océanos, montañas, ríos,
hasta el interior de las plantas más sutiles y los animales más pequeños, incidiendo en los ciclos de la vida, y
hasta en los procesos del cuerpo humano.

La enfermedad que afecta a la microbiósfera, por ejemplo, “hace que muchos humanos estén colonizados 15
por comunidades bacterianas anormales, frecuentemente microorganismos resistentes a los antibióticos”

Estas alteraciones nos ofrecen una oportunidad para repensar nuestras concepciones sobre la vida, la salud
y la medicina, para buscar alternativas que contrarresten sus efectos.

Generar acciones para la búsqueda de un remedio planetario


Para hacer frente al problema que afecta a todos los habitantes del planeta, seres humanos, ani-
males y vegetales, necesitamos una acción coordinada y consensuada, un remedio planetario
que responda a nuevos paradigmas, alentando el involucramiento de todos y todas en la
producción, consumo y preparación de alimentos libres de antibióticos, como parte de
una estrategia terapéutica en la medicina global.
El hogar debería considerarse un centro de salud y vida para la reproducción social y bio-
lógica, un espacio de aprendizaje intenso, de interacción entre los seres humanos, el en-
torno social y el ambiente, tomando en cuenta a las madres que, como guardianas del agua, la
vida y los alimentos, han sido las más sensibles ante la defensa de la vida de sus hijos y la tierra.

El proyecto de ReAct Latinoamérica “Danzando con la bacterias para la vida” se inscribe en este contexto,
reconoce ampliamente que todos y todas estamos inmersos en un gran océano de bacterias.

Las bacterias nos acompañan desde nuestro nacimiento hasta mucho después de la
muerte. Son nuestras compañeras de camino, danzan con nuestros ritmos al compás
de la vida, nos sienten aunque a veces no la sintamos; nos acompañan aunque a ve-
ces no las queramos. Igual que nuestras madres acompañan nuestros sueños y
nuestras luchas. Aunque pasen desapercibidas siempre están presentes, perma-
necen a nuestro lado, dentro y fuera de nosotros, y en ocasiones, a pesar de
nosotros.
En esta búsqueda por comprender la sutileza del mundo microbiano desde su relación más íntima con los
seres humanos y la naturaleza, el diálogo entre activistas sociales, ecologistas, agricultores, académicos de dis-
tintas áreas de la salud, ecologistas, madres y abuelas es indispensable para articular acciones conjuntas de
apoyo mutuo con una visión ecosistémica orientada a la transformación de las actuales prácticas en salud, al
desarrollo de estrategias más integrales para afrontar el incremento acelerado y global de la resistencia a los
antibióticos.
16

Talleres: Danzando con las Bacterias


para la Vida
Para compartir y presentar los
resultados de las distintas viven-
cias, testimonios y actividades
relacionadas con el proyecto
Reimaginando la Resistencia;
para conocer las experiencias
del proceso participativo de ela-
boración y uso de Guías Tera-
péuticas con énfasis en enferme-
dades infecciosas y uso
adecuado de antibióticos; con el
Foto:
propósito de reconocer, escu-
char y discutir el rol que las
abuelas y madres desempeñan en el cuidado de la salud de todos y todas, incluyendo la Salud de la Madre
Tierra, ReAct Latinoamérica promovió espacios de encuentro en Cuenca, Ecuador; La Paz y Cochabamba,
Bolivia, en Rosario y Mar del Plata, Argentina en los años 2016 y 2017. Sus ejes temáticos, líneas de acción,
marco conceptual, conclusiones y aprendizajes se describen a continuación.

Líneas generales y contenidos temáticos


Los distintos encuentros, talleres y reuniones apuntaron a la generación de consensos a través del diálogo y
la reflexión sobre las bases científicas, sociales, culturales y políticas de Una Sola Salud, la Resistencia a los
Antibióticos y el Calentamiento Global, los signos y síntomas del Síndrome Planetario de Alteración de la
Micriobiósfera.
¿Cómo aprender acerca de la vida y la muerte de la madre tierra, de la sabiduría de los
pueblos originarios, de las abuelas y madres? ¿Cómo establecer nexos entre los ecosiste-
mas internos y externos, aprender y sustentar una visión de amistad y armonía con el
ecosistema? Son interrogantes y desafíos movilizadores que marcaron los procesos de
interacción de los participantes, al tiempo que se compartían experiencias e internalizaban
vivencias y procesos activos de involucramiento, aproximaciones al estudio y comprensión,
tales como: arte y microbios; aprendiendo de las bacterias: crianza, supervivencia, y cooperación, principios 17
feministas; las recetas de las mamás y de las abuelas: el rol de las hierbas y especias en la nutrición; la produc-
ción comunitaria de alimentos y la soberanía alimentaria.

Palabras clave,
conceptos, y
contextos
1. LoS ALIMENToS CoMo
MEDICINA

La promoción de prácticas de
cultivo y consumo de alimentos
orgánicos y agroecológicos, la
comprensión de los nexos entre
alimentos/nutrición y medicina, y
el uso adecuado de los medica-
mentos, constituyen ejes esen-
ciales de una estrategia global
para el cuidado de la salud.

Durante siglos, la comida ha sido


considerada la mejor medicina
para la prevención de enferme-
dades. Una buena nutrición y un
modo de vida saludable están
asociados a menores índices de
enfermedades tales como diabe- Foto: Kléver Calle, ReAct Latinoamérica
tes, hipertensión y obesidad. La relación entre desequilibrios de la alimentación,
por deficiencia o por exceso, y la enfermedad ha sido reconocida por los
profesionales de la salud y por el público en general.

El acceso a los alimentos sigue siendo un problema en muchas partes del


mundo, agravado por el hecho de que una gran cantidad de alimentos dis-
18 ponibles están contaminados de una u otra forma con residuos químicos, pesti-
cidas, conservantes y antibióticos. El monocultivo y la competencia comercial
también han dado lugar a una disminución drástica de la diversidad de la cocina y a
la reducción de las opciones de consumo.

La crisis de no disponibilidad de alimentos seguros y de buena calidad es particularmente grave en las zonas
urbanas, donde las personas están a merced de lo que el mercado pueda ofrecerles, pues al contrario de las
zonas rurales, muy pocos tienen la oportunidad o el tiempo para producir sus propios alimentos.

Como respuesta a esta crisis se ha incrementado en todo el mundo la producción de alimentos orgánicos y
agroecológicos libres de productos químicos, especialmente plaguicidas, puesto que el número de personas
que se dedican a la cocina, al cultivo de huertos urbanos en ciudades y pueblos también ha crecido rápida-
mente.

Al mismo tiempo, las nuevas investigaciones sobre el microbioma humano y en microbiología están reve-
lando el gran papel que cumplen las bacterias amigables en el metabolismo del cuerpo humano y su im-
pacto en la salud en general.

Ha llegado el momento de reexaminar las suposiciones acerca de los alimentos que cultivamos y comemos,
además de cuestionar las políticas de las industrias de alimentos y medicinas a nivel mun-
dial, para garantizar la nutrición y la salud de todos y todas.

La malnutrición, entre otras cosas, altera las barreras fisiológicas de protección,


debilita el sistema inmunológico, nos predispone ante las enfermedades infec-
ciosas, asociándose a un mayor riesgo de enfermedad y muerte. La alimen-
tación inadecuada sumada a la resistencia a los antibióticos se ha conver-
tido actualmente en una de las principales causas de muerte y morbilidad
en muchas partes del mundo, en particular en Asia, África y América Latina.
Más de 300.000 recién nacidos mueren cada año debido a infecciones ad-
quiridas poco después del nacimiento, casi todos en países de ingresos bajos
y medios.
2. REDESCUBRIR y APREHENDER EL
VÍNCULo ENTRE SUELo, PLANTAS,
ANIMALES y MICRoBIoS

Se puede reconocer el vínculo entre la salud del


suelo, los microbios, los alimentos y la salud humana
con tres actividades puntuales que, si se realizan con 19
regularidad y a escala suficiente, pueden contrarres-
tar una amplia gama de problemas, tales como el
uso excesivo de medicamentos nocivos, el aumento
de gastos en atención médica, entre otros.
• La primera actividad consiste en aprender y prac-
ticar la horticultura para asegurar la disponibilidad
de alimentos seguros y libres de químicos en el ho-
gar. Desarrollar la jardinería y reciclaje de residuos
orgánicos también ofrece una variedad de otros
beneficios, como el ejercicio, la reducción de los ni-
veles de estrés, el ahorro de gastos y los efectos te-
rapéuticos generales por el contacto con la tierra y
Foto: Kurt Smith
las plantas.

• La segunda actividad consiste en entender el vínculo entre la comida y la medicina, a través del conoci-
miento de las propiedades médicas de los ingredientes regulares de los alimentos y la forma correcta de
cocinarlos y consumirlos. Mientras que las cocinas tradicionales en todo el mundo han evolucionado te-
niendo en cuenta las condiciones culturales y geográficas locales, la globalización ha traído alimentos de
todo el mundo a nuestras mesas y con eso una serie de oportunidades y desafíos.

• La tercera actividad se relaciona con el conocimiento público de los conceptos básicos de la medicina
moderna, la promoción de estilos de vida más saludables y la calidad de la asistencia sanitaria. To-
dos los seres humanos deben tener una comprensión de la anatomía humana, conocer cómo
se desarrollan las enfermedades, aprender a usar con cuidado los medicamentos y tener in-
formación sobre los procedimientos rutinarios de la medicina moderna.

Estas actividades incluyen el conocimiento del papel positivo que cumplen la mayoría
de bacterias en la producción y preparación de alimentos, en el reciclaje de residuos
y en el microbioma humano.
Para reducir el temor irracional que sienten algunas
personas por todas las bacterias es importante
comprender el vínculo que existe entre el uso in-
adecuado de antibióticos y las alteraciones que
esto conlleva en el organismo, eliminando su uso
cuando no sea necesario y generando conciencia
pública sobre la importancia que tienen las bacte-
rias en los procesos de nuestro cuerpo, y sobre la
amenaza que representa para la salud humana la
resistencia a los antibióticos.

3. INTERNALIzANDo y PRoMoVIENDo
UNA VISóN DE AMISTAD y ARMoNÍA
CoN LoS ECoSISTEMAS

la visión y valores femeninos

Podríamos describir una filosofía de armonía con el


medio ambiente y conocer a profundidad sus as-
pectos fundamentales, sin embargo, si no logramos
interiorizar los nexos que tenemos, tanto a nivel in-
dividual como colectivo, con nuestras madres y la
Pachamama, no podremos cambiar de paradigmas
ni entender cómo funciona la vida en nuestro pla-
Foto: ReAct Latinoamérica neta. y esto incluye redescubrir cómo las madres
cuidan la tierra, el hogar y a sus hijos/as, tomar
ejemplo de ellas y, desde los valores femeninos, es-
tablecer una relación distinta con la Madre Tierra. Éste es un desafío necesario y urgente.

Recordar la infancia, pasar, sentir, ser niño/a otra vez, reflexionar sobre los cuidados y enseñanzas de las ma-
dres y abuelas es un proceso que contribuye con la internalización de una mirada diferente hacia la natura-
leza y hacia la vida misma.

• ¿Cómo nos cuidaba nuestra madre o abuela cuando estábamos pequeños/as y teníamos una infección?
• ¿Qué hacían para prevenir que nos enfermáramos otra vez?
• Pensemos en los cuidados generales que nos brindaban; las bebidas que prepa-
raban, los alimentos que cuidadosamente seleccionaban para nosotros.
• ¿Qué hacemos ahora para ayudar a las madres o abuelas cuando padecen al-
guna infección?
• ¿Cuál es la relación que existe entre el sistema de salud y la estrategia utilizada
por las madres y abuelas para la curación de las infecciones? ¿Existe dicha relación?
¿Debería existir esta relación? ¿Es el sistema de salud suficiente para sanar a las personas? 21
• ¿Qué podemos aprender de la Madre Tierra, de la sabiduría de los pueblos originarios, de las abuelas y
madres?

4. ALIMENTo, CUERPo, SUELo, ARTE y VIDA: SoN UNA SoLA

Somos un súper organismo de células, genes humanos y bacterias. Somos criaturas biológicas que nacemos,
crecemos y morimos. La medicina ha enmascarado esta realidad biológica tratándonos como una máquina
que puede “reparar”, “componer”, “sustituir” y “rehabilitar”. Velar por el bienestar de nuestra mente y cuerpo
es una responsabilidad que inicia con la reflexión profunda acerca de los alimentos que consumimos y la
forma cómo lo hacemos.

Comparemos, por ejemplo, el


acto de cultivar la tierra con el
acto de cuidar el cuerpo, porque
el cuerpo alberga tantos micro-
organismos como el suelo. Culti-
var nuestro cuerpo implica ge-
nerar hábitos que busquen la
protección y conservación de
todo el micro-ecosistema que
nos habita. “Somos Tierra y la
Tierra Soy yo”, dicen nuestros
campesinos.

La Naturaleza nos proporciona


todo lo que necesitamos para
vivir y las condiciones para que
foto: Maryury Mendoza brote la vida en nuestro cuerpo.
Somos seres interdependientes e interrelacionados con un destino común:
conservar la vida.

Todas las formas de depredación, explotación, abuso y contaminación han


causado destrucción, degradación y alteración a la Madre Tierra, poniendo en
riesgo las formas de vida como las conocemos actualmente.
22

5. CoCINAR CoMo UN MÉToDo PARA CALIBRAR LA


INFoRMACIóN DEL CUERPo

La cocina es un laboratorio que alberga sabores, olores, ingredientes, recetas… Es el espacio


donde se cocinan las historias de aciertos y errores en la combinación de muchos ingredientes. En
otras palabras, el universo donde practicamos la alquimia de los sentidos.

Cocinar es una actividad de orden espiritual que involucra la toma de conciencia sobre la forma cómo pre-
paramos nuestros alimentos, cómo se presentan a nuestros sentidos y, más aún, cómo responde nuestro
cuerpo ante ellos.

Así como comer no es sólo llevar alimentos a la


boca en un sentido mecánico, cocinar no es mez-
clar ingredientes al azar, es todo un arte que im-
plica conciencia y dedicación.

El arte de dosificar

El arte de cocinar es exactamente como el arte de


la música, hay muchos ingredientes involucrados
pero cada uno en su proporción produce el sabor
o la melodía correcta, según el caso.

Sin embargo, el término “proporción” implica tam-


bién establecer una relación entre los ingredientes.
Por ejemplo, la cantidad de azúcar que se agrega a
un pastel depende en gran medida de la cantidad
foto: Colectivo Latinoamericano Comunicandonos
de crema, huevo y harina que se utilice en la receta.
Ahora bien, la eficacia de la me-
dicina, ya sea tradicional o mo-
derna, también funciona de
acuerdo al uso de la dosis ade-
cuada en las proporciones co-
rrectas. Por ejemplo, un medica-
mento puede ser curativo, pero
en proporciones incorrectas
puede ser tóxico o fatal.

La sobredosis de medicamentos
es, de hecho, una de las principa-
les causas de muerte en todo el
mundo, y seguirá siéndolo si las
personas no comprenden el
concepto de la dosificación. y
esto aplica no sólo para los pro- foto: Klever Calle, ReAct Latinoamérica
ductos farmacéuticos, sino tam-
bién para casi todas las activida-
des cotidianas que se realizan en exceso; mucho descanso y poco ejercicio, por ejemplo, demasiada riqueza
o pobreza, atiborramiento de conocimientos y muy poca sabiduría. Es así como los excesos pueden ser no-
civos para la salud.

No existe una respuesta fácil para calcular la medida correcta de las cosas, varía según la persona y el con-
texto. Pero ser conscientes de las proporciones correctas implica ser honestos/as sobre nuestras necesida-
des reales. ¡Podemos recordarlo cada vez que agregamos esa cucharadita extra de azúcar al café!

6. APRENDIENDo, MoVILIzANDo y EMPoDERANDo CoMUNIDADES:

Actividades, proyectos, historias.

Durante los distintos talleres se adecuaron espacios para el intercambio de ideas y conceptos. Por ejemplo:

Reflexión filosófica sobre la historia y significado de los alimentos: las comidas compartidas durante los
encuentros estaban constituidas por alimentos tradicionales incluyendo alimentos sagrados. Se discutió y co-
noció su significado y simbolismo, basado en principios nutricionales, haciendo visible el rol de las bacterias.
Se solicitó a los participantes reflexionar sobre qué, cómo y por qué están comiendo.

Reflexionando sobre los alimentos y las medicinas como categorías intercambiables: se compartieron co-
nocimientos sobre el valor medicinal de algunos alimentos ancestrales y recetas de comunidades campesi-
nas e indígenas. Se intercambiaron conceptos sobre la incidencia de las bacterias en los procesos de elabo-
24 ración y preparación de los alimentos, además, se discutió ampliamente sobre las bases de la medicina
tradicional y moderna con respecto a las plantas y los alimentos.

También se concretó un plan de acción desde la academia, las organizaciones sociales y comunitarias, cen-
trado en los desafíos técnicos y cotidianos, involucrando la experiencia y los sentimientos de apego materno
como un camino a seguir. De esta experiencia surgió la reflexión Diseñando la cocina para la salud y la sana-
ción. Para este plan de acción nos hicimos las siguientes preguntas:

• ¿Qué vamos hacer individual y colectivamente para dar continuidad a este proceso?
• ¿Qué podemos hacer para mejorar nuestras prácticas de alimentación?

Nuestras metas y desafíos:

• Abrir espacios de construcción colectiva de nuevos paradigmas en relación con la naturaleza, los alimen-
tos, el mundo microbiano y los antibióticos.

• Redescubrir y aprehender las conexiones entre los seres humanos, el mundo


microbiano y la Naturaleza para vernos a nosotros mismos como parte de
la Madre Tierra. Transitar colectivamente caminos saludables cimentados
en la solidaridad, la libertad, y en la búsqueda de una ciencia comprome-
tida con la vida.

• Analizar el problema de la resistencia bacteriana para delinear e imple-


mentar acciones desde una visión integradora y multilateral, partiendo del
entendimiento del mundo microbiano y su rol en el tejido de la vida, así
como sensibilizarnos frente a la magnitud de los efectos tóxicos medioam-
bientales que produce el uso indiscriminado de antibióticos.

• Ampliar nuestra comprensión de la vida humana como uno de los hilos interconecta-
dos con los otros elementos de la naturaleza, concebida ésta como un ser vivo que engen-
dra, alimenta, purifica y protege todas las formas de vida.
• Contraponer una nueva forma
de mirar, sentir, pensar y actuar
ligada profundamente con la
conservación de la vida en su
más amplio sentido, cuestio-
nando y transformando el actual
modelo civilizatorio antropo-
céntrico basado en el consu-
mismo, la contaminación y la
destrucción de la naturaleza; ex-
plotación, la expropiación y la
exclusión.

• Promover espacios de diálogos


apasionados entre científicos,
académicos, activistas sociales, lí-
deres y lideresas de los pueblos
originarios, artistas, biólogos,
ecologistas, médicos, madres,
abuelas… comprometidos con
la vida, dispuestos a llevar de
mano en mano la antorcha en-
cendida, procurando un mundo
libre del miedo a las infecciones foto:
intratables.
CAPítulo II

Historias y Saberes
Foto: Kurt Smith

Nuestro desafío:

Redescubrir y aprehender las conexiones entre los seres humanos,


el mundo microbiano y la Naturaleza para vernos a nosotros mismos
como parte de la Madre Tierra.
LA ABUELA
Por Arturo Quizhpe Peralta

“Nosotros los humanitos somos parte de la naturaleza,


parientes de todos los que tienen piernas, patas, alas o raíces”.
28
Eduardo Galeano

Recuerdo que cuando niño solía caminar con mis hermanos, primos y la Abuela recolectando frutos del
bosque, leña y ramas secas para avivar el fuego. Una vez, en medio de la caminata la Abuela se detuvo para
tomar una bocanada de aire y preguntar: “¿A qué huele aquí?” Todos nos miramos, respiramos profunda-
mente varias veces, pero no logramos descubrir cuál era el olor que tanto le inquietaba. Ella observó con
dulzura nuestros rostros asombrados y luego sucedió lo inesperado. La Abuela tomó un poco de tierra en-
tre sus manos, cerró los ojos un instante y mientras se abstraía en el olor, dijo: “¡Esto es tierra húmeda!” y
desplegó ante nosotros sus manos untadas de tierra “huelan. Este es el aliento de la Madre Tierra, el aroma
de las flores que la visten y adornan con su belleza; ésta es tierra buena, sana, por eso nos ofrece tantas
frutas, árboles y flores”, nos dijo. “y también por
eso vemos pájaros y mariposas revoloteando por
aquí”, respondimos.

“Cuando la Tierra enferma pierde su aroma,


cuando la envenenan pierde sus hierbas, sus flores,
su alegría y belleza. Entonces, los animales también
se enferman y los humanos desfallecemos, pues
compartimos su mismo aliento. Sin aire puro, con
aguas envenenadas, con la tierra herida y denigrada
mueren las plantas, se secan los ríos, mueren los
peces y la vida misma muere, porque todas las co-
sas están conectadas entre sí”, nos decía la Abuela
mientras protegía del viento a una pequeña planta
de capulí que había crecido en el camino.

Nuestra familia es muy numerosa, y la casa de la


Abuela permanecía colmada por la presencia de
foto: Colectivo Latinoamericano Comunicándonos
nietos, tíos, hermanos, primos, hasta perros, gatos y cuyes. Pero siempre
había un espacio para quienes llegaban. Cuando nos íbamos de su
casa, después de compartir un tiempo, la Abuela se que-
daba sola. A veces era ella quien nos visitaba en la ciudad,
nos acompañaba por periodos cortos y luego retornaba ha-
cia su casa en el campo. Cuando le preguntábamos por qué le
gustaba estar sola, ella respondía que nunca estaba realmente 29
sola. “Nadie puede vivir completamente solo, todos necesitamos
de todos. En la ciudad la gente se siente sola y encerrada. Es triste
que en un lugar habitado por tantas personas, con grandes calles y
plazas la gente se sienta así”, nos dijo, “en el campo nunca estoy sola,
tengo una familia muy grande, casi no puedo contar cuántos somos.
Está mi gato, mis cuyes, mis árboles, mi cerro, mis vecinos, los conejos,
las vacas… Muchas veces escucho las grandes conversaciones de los
sapos, me despierto con alegría al escuchar el canto de los gallos y el
bullicio de los pájaros que colman mi vida de melodías hermosas”.

Recordar las palabras de la Abuela me ha hecho repensar mi concepción de la


vida, la salud, las plantas, el mundo visible e invisible. Estas sencillas vivencias me motivan a
formular nuevas preguntas para entender cómo funciona realmente la vida.

La Abuela comprendía con total claridad la importancia del tejido de la vida, sabía que la Tierra es un ser
vivo habitado por millones de otros seres de distintas formas y tamaños. Desde su propia forma de apreciar
la vida nos concientizaba sobre las relaciones y conexiones que existen entre todos los habitantes del pla-
neta, e incluso, como mujer sabia, nos alertaba sobre las causas que enferman a la Tierra y que nos enferman
también a nosotros.

Ahora siento que la vida es una sola, que la salud de la Tierra es la salud de todos.

Han pasado algunos años y las palabras pronunciadas por la Abuela quedaron impregnadas en mí para
siempre. Hoy escucho en mi memoria su voz pausada, miro su rostro y repaso en mi corazón sus canciones,
anécdotas e historias.

De la Abuela aprendí que la vida se disfruta en equilibrio con la naturaleza, redescubriendo y aprehen-
diendo las conexiones entre los seres, sintiendo que somos parte de la tierra y que, a su vez, ella es parte
nuestra. Todos somos hijos e hijas de una misma Madre, de la Madre Tierra, somos hermanos de las plantas,
de las flores, las montañas y los ríos.
La naturaleza no es
una colección de
objetos
Nuestros hermanos son las
30 plantas, los animales y las monta-
ñas; somos organismos anima-
dos que compartimos la vida
dentro de un súper organismo
vivo que es la Madre Tierra. Los
humanos tan sólo somos una
pequeña parte, un hilo en el te-
jido de la vida, cuya existencia,
salud y vida dependen de la ar-
monía y del equilibrio dinámico,
cambiante y cíclico con la natu-
raleza. Somos e integramos una
unidad interdependiente e invisi-
ble. Somos un sistema único, au-
torregulado, integrado por com-
ponentes físicos, químicos, Foto:
biológicos y humanos que man-
tienen interacción y retroalimen-
tación complejas.

Aunque somos parte de la naturaleza no estamos lo suficientemente conscientes de la


importancia de cuidarla. Los otros habitantes del planeta -los animales, los mi-
crobios, insectos y demás- no tienen los medios para protegerla como
sí los tenemos nosotros. Los seres humanos hemos contami-
nado imprudentemente los ríos, el aire, los bosques con
productos químicos y desechos nucleares, apro-
piándonos y consumiendo desproporcio-
nadamente muchos de sus recursos. La
humanidad debe tomar la iniciativa de re-
parar y proteger a la Madre Tierra.
Salud de la Madre Tierra:
Salud de Todos y Todas
Cuidar la Madre Tierra es cuidar la
vida, allí está la clave, la piedra angu-
lar para sentir viviendo y vivir sin- 31
tiendo, para recuperar y consolidar
nuestra conexión interna con todo
lo que respira, siente y palpita. Cui-
dar la vida es dejarnos conmover
por la inconmensurable belleza de
nuestra Casa Grande.

Nuestra civilización está enferma y


está enfermando a la Tierra. Esta-
mos contaminados por el individua-
lismo, el consumismo, la competen-
cia y el desconocimiento de la
diversidad, características que res-
ponden a un sistema injusto y utili-
tarista. Estamos lastimando la Tierra,
vulnerando fibras cada vez más pro- Foto: Kurt Smith
fundas e irreparables, tanto así que
el afán de dominación y acumulación puede conducirnos a nuestra extinción como especie. Es entonces ur-
gente escuchar el grito desesperado de nuestra Madre común, es necesario recuperar la armonía, girar
nuestra mirada hacia la solidaridad, la reciprocidad y la receptividad, elementos indispensables para el resta-
blecimiento de nuestra relación con la Madre Tierra.

Responder al llamado de la Madre Tierra, a sus signos y síntomas cotidianos de alerta y deterioro es un des-
afío ético, de compromiso con las actuales y futuras generaciones. Reconocer la urgencia de un nuevo para-
digma en la relación seres humanos-naturaleza, salud-vida, ciencia-tecnología responde a la necesidad de es-
tablecer una plataforma de unidad que, atendiendo a la historia clínica, a la aparición de los primeros signos
y síntomas de enfermedad, nos permita comprender que sólo tendremos plenitud, armonía y salud si respe-
tamos todas las formas de vida, incluyendo las bacterias, los ríos, las semillas, los animales, los bosques, los
mares… Este es nuestro gran desafío como humanidad.
LA OLLA:
UNA HISTORIA, UN SÍMBOLO
Por Mary Murray

En una tarde de septiembre de 2016, un pequeño grupo de personas reunido en el patio de


32 un viejo monasterio de la ciudad de Cuenca dialogaba sobre el cuidado de la salud. El sol res-
plandecía y el ambiente se tornaba cálido y relajado en este diverso grupo de hombres y muje-
res. En él se encontraba un ecologista, un curandero, un académico, un líder comunitario, un agricul-
tor y una feminista. A su alrededor estaban otros cinco grupos de características similares, quienes
también compartían ideas y las escribían en grandes hojas de papel. Dialogaban desde una perspectiva fe-
menina sobre la necesidad de sostener una relación armónica con la Madre Tierra.

Mary Murray, ReAct Latinoamérica


Participaban de un taller denominado Danzando con las bacterias para la vida. Este taller buscaba que per-
sonas de distintas áreas reflexionaran juntos sobre la ecología social del mundo microbiano. Entre otras co-
sas, que conversaran acerca de la necesidad de incluir al mundo de las bacterias en las perspectivas del
cuidado de la vida y de la Madre Tierra, como parte de una Sola Salud.

En ese diálogo se preguntaron por las acciones que realizan las madres y abuelas para cuidar la salud de
la tierra, el hogar y la de sus hijos. También recordaron juntos sus infancias mientras se preguntaban cómo 33
sus madres los cuidaban cuando estaban enfermos, y de qué manera sus madres evitaban que volvieran a
enfermarse. También especularon sobre lo que harían en caso de que sus madres o abuelas estuviesen en-
fermas. Esta percepción, sentimiento, conocimiento y perspicacia, tomados desde lo más profundo de sus
conocimientos colectivos e individuales sobre la vida, así como desde sus experiencias con la crianza a ma-
nos de sus madres y de la tierra misma, lo asumieron como un estado indispensable para integrar nuevas
formas de vivir en armonía.

Sin embargo, lo que parecía diferente en este grupo con respecto a los demás era que no habían escrito ni
una sola palabra en el papel que les fue entregado al inicio del taller; más bien, habían creado colectiva-
mente un gran dibujo que contenía todas las ideas discutidas durante la tarde. En este dibujo representa-
ron los picos elevados de las montañas del Parque Nacional El Cajas (actualmente amenazado por activida-
des mineras), ríos que fluían por debajo de las montañas, alrededor de ellas, en precipicios y barrancos. En
la imagen también se contemplaba el sol resplandeciendo, las casitas esparcidas aquí y allá a lo ancho del
paisaje. El terreno colmado de vegetales, frutas y granos, animales dispersos alrededor de las casas. Paneles
solares en todos los techos, una planta de biogás y otros elementos eco-sostenibles para la
agricultura. Sanitarios ecológicos integrados aquí y allá. La escuela inhalando y exha-
lando todo tipo de conocimientos. Los músicos tocando, la gente moviéndose, ni-
ños riendo, pájaros cantando, abejas tarareando y el compost ardiendo. Las
bacterias susurrando a todos los seres información sobre la vida, interac-
tuando con cada pizca de material en el ambiente y creando nuevos genes.

En el centro del dibujo se podía observar a viejos y jóvenes, humanos y no


humanos reunidos alrededor de una gran olla de barro, cocinando juntos,
guiados por sus madres y abuelas, los ingredientes provenientes únicamente
del campo y del río, cultivados en un ambiente limpio y en tierra fértil, sin
pesticidas, fertilizantes químicos o antibióticos, y la biósfera visible e invisible
libre de contaminación y en buen estado para todos los seres de esta comu-
nidad que se esmera en impedir la contaminación más allá de los límites de sus
ecosistemas.
Mientras continuaba el taller y todos los grupos compartían sus recuerdos, reflexiones y
experiencias sobre su crianza, la imagen de la olla de barro parecía hacerse más grande
para contener todas las expresiones, recuerdos y sueños de crianza en manos femeninas.
Mirando con más atención, se podía ver que las llamas bajo la olla titilaban con palabras.
El fuego se alimentaba de la energía de la experiencia, el diálogo, la purificación, la absor-
ción y de la renovación.
34
Escritas en la olla estaban las palabras: “aprendiendo a cocinar”.

La imagen de la olla inspiró no sólo a las personas asistentes a este taller, sino también a
la planificación del Encuentro Latinoamericano: Madre Tierra, Una sola Salud.

Mientras la foto del dibujo circulaba en el grupo de planificación, la respuesta generada fue
contundente: se hizo necesario compartir diferentes perspectivas. La olla podía contenerlos a
todos y todas. Crecía con fuerza como un símbolo y una imagen literal de nuestro trabajo colec-
tivo. Sólo una salud es posible: aquella en la que todos los seres se encuentran conectados con la
Madre Tierra. Todo está interconectado.

Sin duda, debemos continuar aprendiendo a cocinar juntos para cuidar la salud de la Madre Tierra y adaptar-
nos a los cambios que implica. Así es como nos imaginamos el proceso de movilización para construir el En-
cuentro en Argentina en Junio de 2017: nos vimos como la comunidad de la imagen. Sabemos que hemos
perdido conocimiento, y necesitamos prestar atención al mundo invisible que enlaza cada parte del ecosis-
tema. Sin sistemas microbianos saludables no hay vida y el funcionamiento humano puede verse disminuido.
Sin la visión de los pueblos originarios es más difícil aprender a ver y sentir el todo conectado. Sin importar
nuestro origen, todos debemos aprender a adaptarnos para percibirlo y sentirlo. Así como
lo hicieron los grupos en la reunión en Cuenca, nosotros podemos dirigirnos hacia el
Encuentro con una sensación renovada en el cuerpo, con nuestros sentimientos y
recuerdos de los cuidados de nuestras madres, de lo femenino y de la Tierra.
Podemos estar en empatía con Ella.

Las madres y abuelas en la imagen, juntas alrededor de la olla, tienen conocimien-


tos antiguos y modernos, como nosotros en el taller. Están conectadas íntima-
mente con todos en la comunidad por medio de la observación, la intuición y aque-
llo denominado “chisme”, esa comunicación compleja de lo minucioso, del detalle, la
visión, el análisis y la anticipación de la historia, el dolor y las historias de los individuos, la
familia y lo colectivo. Ellas también están al tanto de cómo la conexión, la observación, la intuición y el
chisme pueden ser utilizados de manera destructiva. Estas abuelas en
particular, tienen su sabiduría bien ganada para reconocer y trans-
formar la seducción hacia la destrucción. Son como las “doctoras”
reales de la comunidad. Ellas saben que su naturaleza femenina
es parte de la gran energía femenina de la salud, la curación y el
cuidado, así como también de la muerte y la vida renaciente.
Ellas saben que esta capacidad y memoria está presentes en 35
cada uno/a.

La cocina es el centro de los propósitos comunitarios, tanto


en sentido simbólico como literal. Al producir el alimento,
cuidar su calidad y las condiciones de todos los elementos visi-
bles que forman parte de su producción, la comunidad se pre-
para para comer. Los ingredientes se añaden y se mezclan según la
intuición e instrucción femenina. El diálogo trata sobre las tradiciones
de la cocina y de la curación, el cultivo y preparación de alimentos, las nuevas ideas de nutrición provenien-
tes de la ciencia moderna, el peligro de contaminación debido a las formas modernas de producción de ali-
mentos usando químicos, la contaminación del agua y la tierra por el desarrollo minero e industrial y el im-
pacto de los antibióticos en los procesos más profundos de la vida en las bacterias invisibles.

Estas mujeres son al mismo tiempo las que hacen un llamado hacia la olla, las que remueven la energía den-
tro de ella y el fuego que alimenta. La olla es el útero de la Madre Tierra donde la vida nace y evolu-
ciona, compartiendo y honrando la vida en todas sus formas y esencias, donde se da vida a lo
que ha muerto. Es ahí donde las madres y las abuelas sienten el vínculo más fuerte con la
Madre Tierra, donde comparten sueños, cocinan ideas, enseñan valores, evolucionan
nuevas formas, recuperan y transmiten el conocimiento ancestral, escuchan lo
nuevo traído por los jóvenes, y los cosas diferentes que traen con-
sigo aquellos que han viajado lejos o solo de visita. El futuro, el pa-
sado y el presente están conectados de manera simbólica, espiri-
tual y biológica.

La olla y la reunión a su alrededor reconectan continuamente


a todos los seres a medida que cambian las formas y la ener-
gía. La olla es un símbolo poderoso para motivar lo que de-
bemos y lo que no debemos hacer para sostener la salud del
planeta.
CAPítulo III

La Cocina
como Farmacia
El hogar debería considerarse un centro de salud y vida para la
reproducción social y biológica, un espacio de aprendizaje intenso
de interacción entre los seres humanos y el ambiente.
LOS ALIMENTOS
COMO MEDICINA
Por Satya Sivaraman

Durante siglos, la comida en todas sus maravillosas presentaciones y variedades


38 alrededor del mundo ha sido considerada la mejor medicina. Desde Hipócrates en la
antigua Grecia hasta los practicantes de Ayurveda en la India reconocen que los alimen-
tos determinan en gran medida la salud y bienestar de las personas.

El cuerpo humano, evolucionado a lo largo de millones de años, posee un metabolismo complejo que re-
quiere de diferentes insumos para tener un funcionamiento eficiente para auto-preservarse. Generalmente,
los alimentos que ingerimos se componen de carbohidratos, grasas, proteínas, vitaminas y minerales - los
cuales son requeridos por el
cuerpo en diferentes proporcio-
nes. Estos insumos suministran
“combustible”, “material de
construcción” y catalizadores
que mantienen al cuerpo funcio-
nando.

Los carbohidratos proporcionan


al cuerpo la energía necesaria
para el desarrollo de distintas
actividades. La glucosa, por
ejemplo, se convierte a través
de la respiración en trifosfato de
adenosina o ATP, que almacena
y transfiere energía a nuestras
células. Las grasas contenidas en
los alimentos también propor-
cionan energía al cuerpo y le
ayudan a absorber los nutrientes
y producir hormonas importan-
tes. Además, el cuerpo humano
necesita proteínas y enzimas,
Foto: Colectivo Latinoamericano Comunicándonos
compuestas de aminoácidos que reparan las células y generan otras nuevas. Una variedad de micronutrien-
tes, desde el hierro y el magnesio hasta el zinc y el yodo, son esenciales para el buen funcionamiento de los
distintos órganos del cuerpo.

Dependiendo del tipo de dieta, los alimentos cumplen un papel fundamental en el control de los niveles de
inflamación, el equilibrio del azúcar en la sangre, la regulación de la salud cardiovascular, incluyendo la presión
arterial y los niveles de colesterol, y ayudan a los órganos digestivos a procesar y eliminar los residuos del 39
cuerpo.

Desde la perspectiva de la salud humana, la buena cocina es aquella que promueve la preparación cons-
ciente y regular de alimentos que aportan los nutrientes necesarios, en las proporciones adecuadas, de
forma regular y en una presentación fácil de comer y digerir. Al igual que el lenguaje estimula la mente y el
alma humana, la buena cocina también nutre el cuerpo humano; conjunto de billones de células humanas y
bacterianas que trabajan en sintonía -una personificación viviente del universo mismo. Los alimentos, en su
máxima expresión, se transforman en poesía, incluso cuando son mera prosa sirven al propósito fundamen-
tal de mantenernos con vida.

Históricamente, las sociedades han ajustado la alimentación a su contexto, no sólo al


ecológico, también a las condiciones sociales, económicas y culturales en las que se
encuentran. El cambio de dieta a lo largo del tiempo ha influido profundamente
en las sociedades y la salud.

Por ejemplo, cada vez hay más pruebas de que el descubrimiento del fuego, hace
alrededor de un millón de años atrás, y el cambio de los alimentos crudos a coci-
nados fue un factor clave en la evolución humana. La dieta temprana de los homíni-
dos, que evolucionó igual que la de los antepasados de los primates, consistía principal-
mente en frutas, nueces, otras materias vegetales y un poco de carne, alimentos que podían
ser recolectados e ingeridos con poco o ningún procesamiento.

Los alimentos cocinados eran más fáciles de masticar y digerir para el cuerpo, y su uso dio
como resultado la disminución del tracto digestivo humano y el crecimiento del cerebro, que ac-
tualmente consume una cuarta parte de la energía total del cuerpo. Se ha argumentado que cocinarlos ali-
mentos permitió a los primeros humanos tener más tiempo y energía para dedicarse a otras actividades
productivas, puesto que ya no necesitaban tanta energía en procesar los alimentos, propiciando, en última
instancia, el desarrollo de herramientas, la agricultura y el tejido de redes comunitarias. (¡Dado el estado ac-
tual del planeta, no está claro si el descubrimiento del fuego fue una cosa tan buena después de todo!)
Con la llegada de la agricultura hubo un cambio importante en nuestra dieta. Esto ocurrió hace unos 10.000
años, cuando los seres humanos iniciaron el cultivo de cereales y la domesticación de animales para el con-
sumo de carne, pieles, leche y otros materiales. El cultivo regular de frutas y hortalizas comenzó varios mile-
nios después. Actualmente se estima que la proporción de energía alimentaria suministrada por los cereales
a nivel mundial es alrededor del 50%. Sin embargo, los registros arqueológicos y etnográficos de todo el
mundo revelan que la transición de la caza y la recolección a la agricultura, eventualmente resultó en más
40 trabajo, baja estatura, peores condiciones nutricionales y una mayor carga de enfermedades.

En los últimos diez milenios, las distintas cocinas del mundo se han juntado y combinado en numerosos con-
textos mediante la experimentación. El proceso de prueba y error indudablemente provocó incontables
mártires y el surgimiento de chefs famosos. Toda esta experimentación dio como resultado
la gran variedad de platos que actualmente tenemos en todo el mundo.

La relación más cercana con la tremenda diversidad de comidas la encontramos


en las lenguas del mundo, que se formaron a través de las combinaciones in-
finitas de sonidos que, mediante la práctica humana, se convirtieron paulati-
namente en un gran léxico significativo. Así como hay miles de lenguas ma-
ternas -cada una con su propia gramática, modismos y expresiones
literarias- hay miles de recetas y platos, de acuerdo con la disponibilidad lo-
cal de ingredientes, condiciones climáticas o geográficas, gustos, sabores y di-
gestibilidad. Al igual que con el desarrollo de las lenguas, la flexibilidad con la
que cualquier cocina se adapta a las circunstancias cambiantes o toma buenas
ideas de otras culturas ha determinado tanto su evolución como su popularidad a
largo plazo.

Fue a través de la experimentación constante en distintos lugares del mundo, que muchos alimentos pasa-
ron de ser una simple rutina de nutrición a convertirse poco a poco en medicina utilizada en el tratamiento
de ciertas enfermedades y dolencias. La carne, los vegetales, las hojas, las especias y las hierbas utilizadas lle-
van consigo los recuerdos de innumerables “ensayos clínicos” realizados a diario por cocineros de todo el
mundo y de distintas épocas.

Las propiedades medicinales de los alimentos que utilizamos a menudo en nuestra dieta también son reco-
nocidas en la farmacología. Aunque existen diferencias importantes en la forma en que se valida y utiliza la
medicina, una cantidad significativa de la farmacología moderna se ha desarrollado en base al conocimiento
local y tradicional de las propiedades medicinales de diversos alimentos, incluyendo los extractos vegetales,
animales y minerales.
Por ejemplo, las plantas y hierbas utilizadas tanto en la cocina como en la medicina tradicional son fuente de
una variedad de fitoquímicos, seleccionados durante millones de años a través del proceso evolutivo. Las
principales clases de fitoquímicos utilizados como fármacos incluyen alifáticos, alcaloides, fenólicos simples,
lignanos, quinonas, polifenoles como flavonoides y taninos y terpenoides. Los fitoquímicos a base de extrac-
tos animales o microbianos incluyen penicilinas, tetraciclinas, briostatina, dolostatinas, cefalostatinas, venenos y
toxinas de serpientes.
41
A pesar del papel que cumplen los alimentos en la mitigación de diversas enfermedades, también existen
ciertos problemas al promover el concepto de "alimentos como medicina". Por ejemplo, cuando nos pre-
guntamos cuáles alimentos son beneficiosos para nuestra salud y cuáles no, nos encontramos con una cues-
tión que no depende únicamente de los ingredientes utilizados, sino también de la forma cómo han sido
preparados, e incluso almacenados. Asimismo, cuándo y cuánto consumimos de cada alimento también hace
la diferencia. Una gran cantidad de alimentos disponibles en la actualidad están contaminados de una ma-
nera u otra con residuos químicos de pesticidas, conservantes y antibióticos. El monocultivo de ciertos ali-
mentos sumado a la presión de factores comerciales ha reducido drásticamente la diversidad de opciones
del consumidor.

Con el cambio en el estilo de vida y la ubicación geográfica, tanto el tipo como la cantidad de alimentos
que consumimos deben cambiar. A menudo, el hecho de no ajustar los aportes nutricionales a las nuevas cir-
cunstancias de vida hace que los alimentos se conviertan en causantes de enfermedades, debido al consumo
excesivo de alimentos equivocados.

Igual que ocurre con los medicamentos, la eficacia y seguridad de los alimentos dependen, en última instan-
cia, de la dosis en la que se administra y del estado de salud de la persona que los ingiere. El hecho de
que sean productos naturales no los hace, por sí solos, inofensivos. El mundo natural también al-
berga venenos peligrosos. Las propiedades medicinales de los diferentes tipos de alimentos nece-
sitan ser estudiados a profundidad con esfuerzos mucho más sistemáticos.

A pesar de esto, una gran parte de la población mundial recurre actualmente a reme-
dios caseros para el tratamiento de diversas enfermedades. Esto se debe a que existe
una mayor familiaridad y confianza en la medicina natural, pero también por razones de
accesibilidad y porque los costos de la atención médica moderna son exorbitantes en
muchos entornos de bajos recursos. y el hecho es que para millones de personas en
todo el mundo, incluso la medicina tradi-
cional no es tan accesible, y la cocina con-
tinúa siendo la única farmacia que cono-
cen.
42

Foto: Kurt Smith

Por un lado, esto puede verse como un fracaso del estado o de las instituciones internacionales encargadas
de garantizar el acceso al actual sistema de atención médica. Por otra parte, tal vez sea tiempo de señalar
que esto también representa una oportunidad para superar las limitaciones de dicha atención médica en
muchos aspectos. Tenemos varias razones para afirmar esto:

• La previsión de una nutrición segura y suficiente por sí sola puede eliminar o prevenir decenas de enfer-
medades y dolencias. De hecho, se puede decir que así como el alimento es medicina, la carencia de este es
causa de enfermedad para millones de personas alrededor del mundo. Por lo tanto, recurrir a la cocina
como el principal proveedor de medicina en forma de alimentos es un punto de partida fundamental para
garantizar la salud mundial.

• En segundo lugar, como ya se mencionó, dado el incremento de los costos en el actual sistema de aten-
ción médica, en particular de los productos farmacéuticos, alentar el concepto de “alimentos como medi-
cina” puede reducir significativamente la carga económica entre los más pobres. otra razón adicional a con-
siderar es que, en los tiempos de la medicalización de la salud, una gran parte de la atención médica en sí
misma es causante de nuevas dolencias. El uso indebido de medicamentos como el caso de los antibióticos
ha llevado a un aumento dramático de la resistencia bacteriana en el mundo, amenazando el futuro tanto de
la medicina moderna como de los procedimientos médicos.
Para que la idea de “los alimentos como medicina” se convierta en una realidad viable y efectiva habrá que
cambiar radicalmente la base del conocimiento de los ciudadanos sobre el cuerpo humano, la salud, la medi- 43
cina, el diagnóstico y el tratamiento.

Una limitación importante del sistema de salud moderno es la extrema dependencia de los pacientes hacia
expertos capacitados para todas sus necesidades de atención médica. Lo que presentamos aquí, por el
contrario, es un enfoque que vuelve a poner la salud en manos de la gente común, utilizando herramientas
con las que tienen una mayor familiaridad como el caso de los alimentos, lo que podría ayudar a resolver
muchos problemas de falta de acceso, escasez de personal de salud y concentración del poder en la toma
de decisiones en un pequeño número de médicos y compañías farmacéuticas.

Es importante tomar en cuenta que tenemos un sistema de atención médica que carece cada vez más del
cuidado apropiado que necesitan los pacientes, debido a que las consideraciones comerciales se han con-
vertido en prioridad. Nadie puede cuidar a un paciente mejor que un miembro de la familia: un padre, una
madre, un hermano o un hijo. Con capacitación adecuada, el acceso al equipo básico y con un poco de
práctica esto es posible.

El empoderamiento de las familias como proveedoras de atención médica en su contexto inmediato ayudaría
a descentralizar la atención en salud y evitar el hacinamiento en los hospitales, transformados, en algunos ca-
sos, en focos de infección y enfermedades iatrogénicas. Así que no sólo deberíamos considerar seriamente
los alimentos como medicina y la cocina como farmacia, sino también la idea del hogar como clínica.

Una justificación aún más importante para promover estos conceptos es que, en última instancia, el cuerpo
es lo único que realmente poseemos todos los seres humanos. Es nuestro compañero más cercano durante
toda nuestra vida, nacemos y morimos con él. Más allá de toda la riqueza que el mundo nos ofrezca es
nuestro tesoro más preciado y valioso.

Invertir un poco de tiempo y energía en comprender cómo funciona y qué necesita nuestro cuerpo para
mantenerse saludable es, sin duda, la mejor inversión que cualquier ser humano puede hacer. Revivir y alen-
tar la idea de "los Alimentos como Medicina" y "la Cocina como Farmacia" podría ser el primer paso en esta
dirección.
REFLEXIONANDO
SOBRE
LOS ALIMENTOS
Por Satya Sivaraman
44
No sólo de pan vive el hombre, es verdad, también necesita queso y vino de buena calidad.

¡Lo siento, fue una pequeña broma! Sin embargo, captura la idea que quiero explicar en este breve artículo.
No existe nada en todo el universo que sea tan esencial y tan emocionante como la comida ¡Por mi parte,
no me gustaría vivir sin tener acceso a buena comida todos los días!

Si existiera una forma de vivir


con baterías, o si funcionáramos
simplemente conectándonos de
algún modo con un toma co-
rriente, la vida sería mucho más
sencilla. Por supuesto, en ese
caso, todos seríamos propiedad
de Apple y funcionaríamos con
el software de Windows. Por
suerte vivimos y funcionamos
biológicamente gracias a la co-
mida y no hay manera, por lo
menos hasta ahora, de ignorar
esto.

Comenzando con la leche ma-


terna y los alimentos para be-
bés, la jornada diaria de comer o
beber líquidos es larga y diversa,
sobre todo en nuestros tiem-
pos, donde la comida de todo el
mundo está disponible aunque
no accesible para todos y todas
Foto: ReAct Latinoamérica en el supermercado local.
Si lo pensamos bien, los alimen-
tos también nos vinculan con el
mundo, nos conectan con el
universo de una manera muy
íntima. Tanto así que llevamos al
interior de nuestro cuerpo deri-
vados del suelo, las plantas, los
árboles, el mar y otras formas
de vida, a través de los alimen-
tos, a menudo sin darnos
cuenta que todo el planeta ha
trabajado muy duro para que
esto sea posible. El sol, el viento,
la lluvia, la luz y la sombra, las
bacterias que nos rodean, las
personas que sudaron para cul-
tivar, cosechar y entregarnos los
alimentos, todo hace parte de
este ciclo y de esta conexión
profunda…

La comida es también un medio


para viajar a través del tiempo y Foto: ReAct Latinoamérica
el espacio. Almacena, no sólo
energía, aromas y sabores, sino también el conocimiento cocinado durante milenios a través de la prepara-
ción de incontables comidas y cenas. ¡Aquel que descubrió la manera de hacer papas fritas debió ser el ma-
yor genio de todos los tiempos!

Sin embargo, en nuestros tiempos no nos preguntamos por los procesos ordinarios,
personas, conceptos, o incluso por lo que somos y de dónde venimos realmente.
El hombre moderno se ha metido en la cabeza que es un ser especial, hecho a la
imagen de Dios. Algunos creen que, mientras no se demuestre lo contrario, son
el mismo Dios en persona. Esto ha llevado a que los seres humanos modernos
busquen incansablemente lo extraordinario. Lo mundano y la rutina en nuestra
época son por definición un asunto aburrido y sin brillo.
Dado que la alimentación también es una rutina, como respirar, dormir y estar vivo en sí, en algún punto del
camino tenemos que detenernos para preguntarnos qué es exactamente lo que estamos poniendo en
nuestros cuerpos. En gran medida, esto se basa en la confianza. Todos hemos nacido en este mundo (sin
nuestro consentimiento), somos alimentados por las familias en las que nacemos con la comida que utilizan
tradicionalmente o que les gusta.

46 Primero confiamos en nuestras madres, pero a medida que crecemos la


“figura paterna” asume el control. La cocina de los ricos y prósperos,
por ejemplo, nos parece atractiva porque se asocia con el esta-
tus; la comida chatarra, impulsada por las grandes empresas
nos parece “sexy” por la publicidad con que la presentan, y
nos dejamos asombrar por la comida de las celebridades,
que por lo general consiste en comer muy poco a precios
muy elevados.

Hoy parecemos dispuestos a ponernos cualquier cosa en


la boca siempre y cuando el empaque sea el correcto y
esté respaldado por nuestras estrellas favoritas del pop.
Todo estaría bien si las personas que promocionan dichos
productos fuesen tan preocupadas por nuestro bienestar
como lo son nuestras madres o abuelas. Las multinacionales
refuerzan en nosotros la falsa idea de que son “una madre”
interesada en el bienestar y la alimentación de la humanidad,
pero la verdad es que tan sólo son una fábrica de dinero.
En el procesamiento de los productos que nos venden
como “alimentos” utilizan pesticidas, carcinógenos, gran-
des cantidades de antibióticos y sólo Dios sabe qué
otros químicos y venenos. y como no estamos pres-
tando atención a lo que comemos, terminamos pagando
con nuestras vidas o, como mínimo, pagando una gran
cantidad de dinero a médicos y al sistema de salud.

Es hora de recuperar el control de lo que comemos, es


hora de preguntarnos qué tan seguros y saludables son
los alimentos que ingerimos a diario, cuál es su costo, no
sólo en términos monetarios sino también ecológicos. Aun-
que me he centrado en la comida que ingerimos a través de nuestras bocas y sentimos
con nuestro paladar, me gustaría señalar que todo lo que he dicho también se aplica a
cualquier otra cosa que aceptemos en nuestro cuerpo a través de los sentidos: los
sonidos, los efectos visuales, los olores, los sentimientos, el aire que respiramos y los
pensamientos que llegan a nuestra mente.

Meditemos hoy mientras comemos, reflexione- 47


mos sobre la manera en que nos estamos ali-
mentando, y sobre cuál es el verdadero signi-
ficado de una buena alimentación.
CAPítulo IV

El Mundo Microbiano
Acerca de esta obra, su autora, la artista y científica Mary Murray nos dice: “trato de
sentir lo que sería estar en el mundo microbiano, de aprender de los microbios a vivir en
diversidad y fertilidad con todos los seres.
Los científicos dicen que conocemos muy poco de los microorganismos, lo que
son, cuántos son, qué aspecto tienen, qué hacen y cómo viven y comparten sus espacios.
Cuando dibujo siento la belleza de ese mundo microbiano, sus interacciones y
habilidad para adaptarse a los cambios dentro y fuera de su espacio.
Estoy aprendiendo a sentir esa inmensa vida dentro de mí y alrededor mucho más
allá de la concepción de mí misma como humana y de la humanidad como dueña de la vida.
¡MICROBIOS DEL MUNDO ENTERO,
UNÍOS!
Por Satya Sivaraman

Nota: Este artículo está basado en una


50 charla magistral dictada en una conferencia del
“Movimiento por la Salud de los Pueblos”
en Cochabamba, Bolivia,
el 24 de septiembre de 2016.

Estimados amigos:

Me enorgullece estar aquí para hablarles sobre los Movimientos de la Salud y del Medio Ambiente en Lati-
noamérica.

Antes que nada, como soy una persona que viene de la India, quisiera ofrecerles disculpas por
algo que ocurrió en su continente hace más de 500 años atrás: la llegada de Cristóbal Colón.
Cuenta la leyenda que él estaba buscando mi país, ¡pero que perdió su rumbo y terminó
aquí! En verdad siento mucho que la India haya tenido algo que ver en esta sórdida historia
que dejó como resultado el genocidio de las poblaciones indígenas de América del Sur y del
Norte, y el saqueo de sus recursos, situación que sigue ocurriendo de muchas formas hasta el
día de hoy.

A veces deseé que Colón encontrara su


camino a la India porque así se habría
dado cuenta que era demasiado tarde, y
que este subcontinente ya había sido
“descubierto” mucho tiempo atrás por
uno de sus ancestros. En la India, la aniqui-
lación de los pueblos indígenas así como
su satanización y destierro comenzó hace
unos 3.500 años atrás, debido a un pro-
ceso muy similar al ocurrido en América
en su historia reciente.
La historia de la experiencia al “estilo Colón” en la India ha sido documentada en los textos épicos racistas, y
han adquirido el estatus de “textos religiosos” entre las poblaciones migrantes o invasoras que tomaron los
recursos y el poder de los pueblos indígenas. La actual sociedad Hindú es un complejo ecosistema social, re-
sultado de la conquista, las concesiones y la cooptación de la especie humana migratoria/invasora que in-
gresó al subcontinente hace miles de años atrás. Tanto en la India como en Latinoamérica, los pueblos indí-
genas han sido marginados debido a la violencia, las intrigas, la falta de importancia y reconocimiento que se
les ha dado como pueblos ancestrales. 51

Sin embargo, la leyenda de Colón es en


cierto modo la historia sobre la interac-
ción de la especie humana con la Madre
Tierra. La explotación de los seres hu-
manos por otros seres humanos fue pre-
cedida por la dominación humana sobre
otras especies vivientes que, como los
pueblos indígenas, fueron domesticadas
o relegadas a lo largo del milenio.

En la actualidad, con tantos conflictos so-


ciales por los recursos y los desastres
ecológicos, vale la pena reflexionar sobre
los costos de la colonización histórica de nuestro planeta. Al volver invisible la naturaleza y aquellos con me-
nos recursos o más débiles tecnológicamente, esto hace que se revierta en un proceso bidireccional, es de-
cir, vuelve ciegos a “los vencedores”, no sólo ante todo aquello que los rodea, sino que llegan hasta el punto
de no poder verse a sí mismos y lo que hay en su interior, algo que trae graves consecuencias para su pro-
pia salud y la del mundo.

Una de las características de los tiempos modernos es el fenómeno penetrante de


no saber lo que está más cerca y a nuestro alrededor. Podemos pasar una vida
entera sin saber nada acerca del aire, el agua, las plantas, los animales, los
insectos, los pájaros, los colores y las estaciones que nos rodean todo
el tiempo.

Hay varias razones esenciales por las cuales las cosas se vuel-
ven invisibles. Por ejemplo, cuando los objetos son muy pe-
queños no pueden ser apreciados por el ojo humano, como el
mundo de las bacterias, los virus y otros microorganismos. Su invisibili-
dad no tiene nada que ver con la incapacidad de nuestros ojos, ya que
existen miles de millones de ellos a nuestro alrededor y en nuestro in-
terior, y se nos manifiestan de muchas formas. La verdad es que los ig-
noramos a propósito porque pensamos que no tienen importancia, excepto cuando nos “muerden” de vez
en cuando.
52
Cuando los objetos o fenómenos son muy grandes no podemos verlos, por ejemplo, el milagro de la luz del
sol, la oscuridad de la noche, la superficie vasta de la Madre Tierra en la que vivimos. Prestamos muy poca
atención al océano de la vida del cual formamos parte y del que estamos rodeados. Damos por hecho la
vida que nos rodea y, en ocasio-
nes, la percibimos sólo como un
“ruido de fondo”.

Cuando las cosas que están muy


lejanas también se vuelven invisi-
bles, como las galaxias que están
a muchos años luz en el borde
del universo y son tan distantes
que las desterramos para siem-
pre de nuestros pensamientos.
Sin embargo, lo que realmente
me impresiona es que cuando
las cosas están demasiado cerca
de nosotros, tampoco las vemos,
como nuestros cuerpos y lo que
sucede al interior de ellos.

Permítanme darles un ejemplo


sencillo de esta ceguera pro-
Foto: Carlos Bacacela, ReAct Latinoamérica funda que tenemos sobre el
cuerpo humano, ceguera que
tiene un gran efecto en lo que llamamos la “civilización moderna”. Existe una expresión muy común en la
lengua inglesa: “conocer algo como la palma de la mano”. No tengo idea cuando surgió esta expresión en la
historia de la humanidad, pero probablemente fue en una época en la que realmente la gente conocía las
palmas de sus manos. En nuestros tiempos sospecho que ya nadie lo puede hacer, y la expresión, quizá, de-
bería cambiarse por esta: “conocer algo como el celular en la palma de la mano”.
En el mundo moderno, de hecho, tenemos una relación muy extraña con nuestros propios cuerpos. Tene-
mos un sólo cuerpo para toda la vida y no podemos hacer más que convivir con él hasta la muerte (¡ex-
cepto por los gurús de la India que tienen experiencias “extra-corporales” de vez en cuando!) y, sin em-
bargo, cuando preguntamos a la gente lo que sabe de su propio cuerpo, nos damos cuenta que el cuerpo
humano es claramente el punto más ciego de toda nuestra existencia.

Por supuesto, no es coincidencia que uno de los tabúes más antiguos 53


en la historia de la medicina haya sido la prohibición de las autopsias.
“Es el repositorio del alma humana y no debe ser perturbado” –de-
cían los teólogos y las personas que temían el castigo de Dios y de sus
representantes en la Tierra. Históricamente, había mucho miedo y mis-
terio acerca del cuerpo humano y su contenido.

Actualmente, el mundo de la ciencia ha explorado cada rincón del cuerpo humano hasta los niveles genéti-
cos y moleculares. Aún quedan muchos misterios por resolver, por supuesto, pero ninguno es considerado
tabú ni fuera del alcance de los seres humanos. A pesar de esto, muchos ciudadanos alrededor del mundo
aún tienen miedo del cuerpo, debido a muchos factores, incluyendo la pereza y el desinterés. “Dejemos que
los científicos y médicos hagan el trabajo duro, po-
demos pagarles para que nos reparen nuestro
cuerpo si algo sale mal”.

En términos más serios, todavía queda una reticen-


cia entre muchas personas ante la idea de explorar
su propio cuerpo porque tienen temor de lo que
puedan descubrir. Definitivamente no es un viaje
para los que tienen el corazón débil, pues el
cuerpo está repleto de caminos truncados, cámaras
y grietas secretas, tuberías onduladas que se abren
y se contraen como una serpiente a punto de tra-
gar a su presa. Las bacterias, la mucosidad, la sangre,
el pus y otros líquidos corporales que tanto nos
disgustan están por doquier. ¡Sólo con mirar los áci-
dos humeantes que procesan todo lo que come-
mos podría ser suficiente para revolvernos el estó-
mago! ¿Quién en su sano juicio querría ingresar al
cuerpo humano para descubrir todo esto?
Resulta que existen razones de peso para que la
reticencia humana muestre más curiosidad sobre el
cuerpo humano. Esto tiene que ver con la jerarquía
entre la mente y el cuerpo, una relación de amo y
esclavo que surgió históricamente en el transcurso
de la evolución humana. Cuando pasamos de ser
54 primates en cuatro patas a ser bípedos nuestras
manos inventaron herramientas y nuestros cere-
bros se volvieron más nítidos, dándonos la capaci-
dad de manipular el mundo a nuestro alrededor. Tal
parece que la idea de lo que constituye la inteligen-
cia ha cambiado.

La mente se autoproclamó monarca y nuestra per-


cepción se convirtió en un sustituto de todo lo que
representaba el cuerpo, incluso de la acción corpo-
ral misma. “Pienso, luego existo”, como lo declaró
ilustremente René Descartes, utilizando la capaci-
dad de pensar como prueba de la propia existencia Foto: Colectivo Latinoamericano Comunicándonos
física, invirtiendo así la realidad, puesto que es el
cuerpo el que posibilita la existencia de la mente y de nuestros pensamientos, y no al contrario.

otra consecuencia de esta lógica retorcida en la llamada “sociedad civilizada” es que el pensador o intelec-
tual es más valorado que aquel que hace, trabaja o invierte su cuerpo en la producción manual. En la India
este enfoque dio lugar al sistema de castas, donde el sacerdote “genio” estaba en lo más alto
de la jerarquía, y que, actualmente, a nivel mundial también ha otorgado a los líderes
de las finanzas, a los medios y a otros software, el poder absoluto.

Tampoco es accidente que en tiempos modernos, la disciplina de las mate-


máticas –la actividad humana más abstracta de todas- se sostenga con tanta
reverencia y respeto, tanto por aquellos que no la entienden como por
aquellos que fingen conocerla bien. Estos últimos, por supuesto, reinan so-
bre los primeros, utilizando sus conocimientos como “expertos” para recla-
mar su superioridad y legitimar sus estrategias de explotación. Después de
todo, ¿no fue Platón quien proclamó la frase “no permitas que ningún igno-
rante en geometría cruce mi puerta”?
De hecho, en el centro de la violencia moderna se encuentra la aplicación sin sentido de la lógica binaria de
“verdadero” o “falso”, utilizada en las matemáticas para tratar de explicar las formas, los sistemas y procesos
de la vida, lo que desafía osadamente la predictibilidad. A menudo, el precio de este desafío es la muerte,
pues el refrán de nuestra época es que “si algo parece incierto hay que matarlo antes de que trastorne to-
dos nuestros sistemas, cuidadosamente construidos en la estructura de los modelos matemáticos”.

Una gran parte del capitalismo financiero también recae en la matematización de todo, 55
especialmente del concepto del dinero, que tiene poca relación con el mundo real
de las cosas físicas de hoy en día. Todo esto sumado al culto de los números y
la preferencia por la cantidad sobre la calidad, son tendencias que, desafortuna-
damente, son imitadas por muchas otras áreas, incluida la medicina.

Volviendo al tema de la dominación de la mente sobre el cuerpo, muchos de


los principales problemas de salud en nuestros tiempos surgen del hecho de
que la mente considera que el cuerpo debe ser controlado y dominado a su
voluntad, o dejado a un lado para que cumpla sus funciones rutinarias. Esto es,
claro, hasta que llegue el día en que “el esclavo” ya no aguante más y se rebele al
caer enfermo o muerto. Es esta psicología profundamente arraigada en nosotros la que nos enceguece ante
lo que comemos, bebemos, inhalamos, vemos, escuchamos, o incluso ante la infinidad de medicamentos que
consumimos por cada leve malestar. Si el cuerpo humano es tan sólo un esclavo abusado, ¿por qué debería
importarle la mente?

Sin embargo, para quienes han logrado vencer sus miedos, prejuicios y otros obstáculos en la exploración
del cuerpo humano, y desean apreciar las maravillas que puede hacer, sencillamente no hay límite para la
gran alegría que sentirán. Aparte de sus funciones asombrosas, la mayoría de las cuales no podemos ni repli-
car ni comprender; el terreno al interior del cuerpo humano es de una belleza inmensa.

Cualquiera de ustedes que haya observado imágenes microscópicas escaneadas de


lo que está en nuestros cuerpos podrá aceptar que, por más extraño que parezca,
tenemos ríos, montañas, bosques, pantanos, praderas amplias y desiertos dentro
de nosotros, tal como existen en el planeta. ¿y por qué no? Después de todo, el
cuerpo humano, con todos sus finos y complejos detalles, es un producto de la
Madre Tierra junto con otras especies y elementos de la naturaleza.

Pero, ¿qué es exactamente esta cosa que se llama “ser humano”? Digo, si uno elimina
de esta frase términos sofisticados como “humano” y “ser”, ¿qué es lo que queda exacta-
mente de esta criatura?¿No queda acaso un cruce extraño entre una planta y un
animal, con más células bacterianas adentro que células humanas?

De hecho, al contrario de lo que se dice en la ficción popular, que “estamos


hechos de acero, concreto o teflón”, toda la evidencia indica que somos un
organismo biológico más, hecho del mismo material que todos los otros or-
56 ganismos vivientes del planeta. El 99% del cuerpo humano está compuesto de
oxígeno, carbón, hidrógeno, nitrógeno, calcio y fósforo. Aunque en una propor-
ción menor, nuestros cuerpos también necesitan hierro, potasio, sulfuro, sodio,
cloro y magnesio para sobrevivir. Todos estos son elementos que compartimos con
otras criaturas vivientes y también con la Madre Tierra.

Cualquiera que conozca la teoría de la evolución de las especies comprenderá que existen razones más que
obvias detrás de la conexión profunda entre la composición del cuerpo humano y las formas vivas e inertes.
Si consideramos que la vida evolucionó a partir de organismos unicelulares a lo largo de los últimos 3.5 mil
millones de años, entenderemos que llevamos dentro de nosotros todas las huellas de un sinnúmero de es-
pecies que ayudaron a moldear lo que somos actualmente.

Las bacterias, los peces, los anfibios, las plantas, los primeros primates y quien sabe que otras especies han
contribuido en la formación del cuerpo humano. Cada mutación genética, cada cambio pequeño en el com-
portamiento que contribuye a la supervivencia nos fue transmitido a lo largo de millones de años junto con
los llamados elementos “inanimados” como el fuego, la tierra, el agua y el cielo, así como el
hierro contenido en nuestra hemoglobina, el zinc y el magnesio en nuestras dietas, el
oxígeno que respiramos y el dióxido de carbono que se convierte en alimento por el
sol.
Lo que quiero señalar es muy claro. En términos científicos modernos, realmente no
existe ninguna diferencia entre lo que hay al interior de nosotros y lo que habita el
mundo externo. De hecho, hasta los términos “interno” y “externo” no tendrían sen-
tido dada la naturaleza porosa del cuerpo, tanto para los elementos de la naturaleza
como para los organismos vivientes microbianos.

Por ejemplo, mirando al interior de nuestro cuerpo en escala bacteriana, sabremos


que no existe tal cosa como el “cuerpo humano” y que para las bacterias, la expe-
riencia de habitar nuestros cuerpos probablemente se asemeja a un viaje espacial.
Al mismo tiempo, si vemos el mundo externo por un telescopio adecuado pode-
mos darnos cuenta de que también somos microbios en un contexto más amplio del uni-
verso. Es decir, somos tanto microbios como planetas, dependiendo de si estamos mirándonos hacia aden-
tro o hacia afuera de nosotros.

Todo esto apunta hacia la conexión profunda entre la especie humana, el planeta y otras especies, somos
manifestaciones el uno del otro, y nuestros orígenes y destinos son idénticos. Es por esto que, cuando heri-
mos el planeta gravemente al extraer sus tesoros como el oro, los minerales y el petróleo, destruimos su ca-
pacidad de respirar, convirtiendo los bosques en tierras baldías, envenenando sus aguas con desechos tóxi- 57
cos y exterminando otros organismos vivientes.De hecho, estamos haciendo todo esto también a nuestros
propios cuerpos.

Como especie parece que creemos que somos los únicos con derecho a la vida y que, de ser ne-
cesario, todas las otras especies deben ser esclavizadas o llevadas a la extinción en
nombre del “progreso humano”. El enfoque exclusivo de los seres humanos en su
propio bienestar no sólo se debe a una ingratitud profunda con las otras especies y
sus contribuciones a nuestra existencia- que además conlleva el desprecio ante su
derecho de vivir- sino que también se debe a una estupidez de proporciones apo-
calípticas. Si ellos no viven, nosotros como especie tampoco, ya que somos parte
del mismo tejido de la vida, donde cada diferencia construida artificialmente entre
“ellos” y “nosotros” simplemente añade un ladrillo más a la lápida de la humani-
dad.

Es esta actitud de arrogancia la que ha dado como resultado el fra-


caso de todo intento de cambio revolucionario en el pasado: la in-
habilidad de ver más allá del ser humano. Si Karl Marx hubiera con-
sumido un poco más de alcohol o masticado hojas de coca, estoy
seguro que hubiera reconocido que el concepto de “clase trabaja-
dora” también debe incluir no sólo a los seres humanos, sino a las otras
especies del planeta, como los microorganismos, los animales, las plantas,
y por supuesto, a la Madre Tierra.

Esta comprensión, que irónicamente sale de la evolución de nuestro pla-


neta, podría ser la clave para cualquier re-evolución en el futuro.

¡Gracias!

Satya Sagar es tanto un microbio como un planeta que puede ser con-
tactado al siguiente correo [email protected]
NUESTRAS AMIGAS,
LAS BACTERIAS
Por Arturo Quizhpe Peralta

58
“yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella, no me salvo yo”.
Ortega y Gasset en ‘Meditaciones del Quijote’

Abuela bacteria
Viendo que hoy el mundo tiene 7000 millones de vidas humanas, cada una, a su vez, otro mundo de deseos
y problemas, nadie imaginaría que todo este barullo empezó con una pequeña bacteria hace más o menos
3.400 millones de años. ¿Cómo apareció esa primera bacteria en el planeta? Nadie lo sabe, pero ella y sus
descendientes, como las abuelas,
fueron bordando la obra de
arte de la vida tal como la cono-
cemos, con una infinita paciencia.

“En la vida son las bacterias las


que lo han inventado absoluta-
mente”, asegura el microbiólogo
español Fernando Baquero, “los
mecanismos para producir ener-
gía a partir de los azúcares, para
aprovechar el oxígeno (...) Todo
está inventado por las bacterias
(…) los demás solo hemos reci-
bido la herencia biológica de las
bacterias (…) Es decir, existe una
cierta relación inicial de paterni-
dad, por decirlo así, entre las bac-
terias y nosotros. Son nuestros
primeros padres y madres”(1).
Foto:
Pero no sólo que inventaron la vida, sino que hoy por hoy, como siempre, la vida depende de las bacterias: la
mayor parte del oxígeno que respiramos procede no de los bosques amazónicos, sino de las cianobacterias
que viven en el agua, así como el ciclo del carbono y la fijación del nitrógeno en el suelo, para citar tres
ejemplos. Así las cosas, los “órganos esenciales” del súperorganismo planetario son un amasijo de bacterias
bien organizadas(2).

Hemos dicho que cada ser humano es un mundo, pero no sólo de deseos y problemas, sino también de 59
bacterias, porque sólo en el colon tenemos más bacterias que células humanas en todo el cuerpo. Son esen-
ciales para ayudarnos a asimilar la deliciosa comida de la abuela o nuestra pizza favorita, así como para ma-
durar nuestro sistema inmunitario y producir serotonina. Sumerjámonos en ese nuevo mundo de bacterias.

El cuerpo humano, un planeta biodiverso


¿Un planeta?, ¿por qué decimos que el cuerpo humano es un planeta? Es una cuestión de tamaños, para em-
pezar. Veamos, la relación entre la estatura de una persona promedio (1,70 m) y el diáme-
tro de el Mycoplasma genitalium (una esfera de 0,225 μm) es de 7,5×106, igual que
la relación entre esa persona promedio y el diámetro de la Tierra (12.756 km)(3).
Conclusión: somos lo suficientemente grandes como para que billones de mi-
croorganismos vivan en nuestro cuerpo como en un planeta, 37 trillones, se-
gún una de las últimas estimaciones científicas(4).

Pero no es sólo por la relación de tamaño entre humanos y bacterias que


somos un mundo, sino también porque el cuerpo humano es un mundo de
ecosistemas. Empecemos por fuera: la piel, el suelo de este planeta humano,
tiene selvas, páramos y desiertos dependiendo del lugar donde esté: “la axila
puede ser tan diferente del tronco como una selva tropical de un desierto”(5),
advierte David N. Fredricks, de la Escuela de Medicina de la Universidad de
Stanford. Hacia el interior del cuerpo, igual, hay numerosos ecosistemas: los lagos
ácidos del estómago, los densos pantanos de los intestinos y los humedales de la va-
gina, por ejemplo, cada cual con sus propias características celulares, climáticas y microbianas.

Naturalmente, las bacterias de cada ecosistema de la anatomía humana varían entre grupos de personas y
personas, debido a factores como la genética, la alimentación, los hábitos higiénicos, el consumo de antibióti-
cos y el medio ambiente. o sea, primero, nuestra “fauna” microbiana varía de acuerdo con el ecosistema
donde vivamos y la cultura a la que pertenezcamos. Aunque hay rasgos comunes a todos los homo sapiens,
las bacterias de un beréber del desierto aficionado a la leche de camello serán distintas a las de un japonés
aficionado a las algas y a la de un neoyorkino con dos generaciones previas de haber consumido antibióti-
cos. E igual entre los beréberes, los japoneses o los neoyorkinos del mismo grupo también hay diferencias.

El microbioma humano
60
Los habitantes microscópicos de nuestro cuerpo conforman la microbiota o microbioma*. Hoy por hoy, la
microbiota podría ser considerada un órgano humano, tanto como el riñón, el páncreas, el corazón o el hí-
gado(6-7), pero un órgano muy especial, porque está distribuido por toda la anatomía humana y es muy diná-
mico, está en constante transformación. Veamos sus características:

Volumen: nuestros inquilinos microbianos representan del 1 al 3% de nuestra masa corporal, o sea, un in-
dividuo de 70 kilogramos lleva a cuestas, en la piel y en las entrañas, entre 700 gramos y dos kilogramos de
bacterias. Consolidado, el microbioma ocuparía aproximadamente tres pintas(8).

Densidad: la densidad de las comunidades microbianas varía de un lugar a otro del cuerpo. La sangre y los
ganglios linfáticos son prácticamente estériles, mientras que el intestino y el colon, en virtud de sus caracte-
rísticas morfológicas y superficie, contienen una de las comunidades microbianas más densas de la Tierra(9).

Número de organismos: en cada centímetro cuadrado de piel habitan 10.000 bacterias, a nivel de los
folículos pilosos, aproximadamente 1.000.000 por centímetro cuadrado(10). Sumados todos, albergamos alre-
dedor de 37 trillones de microorganismos (3,7x1014)(11) frente a los 30 trillones de células humanas del
cuerpo. Por supuesto, estas cifras son estimaciones porque el microbioma es una comuni-
dad dinámica que puede cambiar bajo diferentes circunstancias.

Diversidad de especies: gracias a las nuevas técnicas de secuenciación genómica,


actualmente se han identificado 92 filos bacterianos(12). Solo una pequeñísima frac-
ción de esa vasta diversidad bacteriana de la Tierra se ha adaptado para vivir en
nuestro cuerpo. El cuerpo humano alberga, al menos, 1.000 especies de bacterias.
Los virus y los hongos de la microbiota humana aún no han sido estudiados como las
bacterias, pero sus poblaciones también incluyen cientos o quizás miles de especies dife-
rentes(13).
* En sentido estricto, la microbiota es el conjunto de microorganismos residentes en un ambiente incluyendo un cuerpo o en una
parte específica de un cuerpo, y el microbioma, la sumatoria de los genes de tales microorganismos, pero a menudo se usan indistin-
tamente para dar el primer significado. (Ref is Human Microbiome FAQ p 3).
Diversidad genética: el número de genes de las
comunidades bacterianas que habitan nuestro
cuerpo excede de lejos el número de genes que
heredamos de nuestros padres y madres. Los hu-
manos tenemos unos 23.000 genes y sólo el mi-
crobioma del tracto intestinal aportaría 3,3 millo-
nes de genes(14). 61

¿Cómo se va formando nuestra


microbiota?
Hasta hace pocos años se creía que en el útero de
nuestras madres nos manteníamos libres de todo
contacto con microorganismos. Su presencia en el
útero era motivo de alarma, pues sólo podía signifi-
car infección. Estos últimos años, sin embargo, ha
Foto: quedado palmariamente claro que quienes empie-
zan a dibujar nuestra firma microbiana, quizá desde
el primer día, son los habitantes microscópicos del útero(15). “En base a la abundante evidencia, es hora de
darle vuelta al paradigma de la matriz estéril y reconocer que los niños son colonizados primero en el
útero”(16), dice Seth Bordenstein, de la Universidad de Vanderbilt. Nuestra firma microbiana nace con nosotros.

Durante la gestación, hay proliferación del Lactobacillus johnsonii, especialistas en producir enzimas digesti-
vas. Cuando el guagua va atravesando el canal vaginal se da un baño de lactobacillus, que se dan modos para
ayudarle a digerir sus bocados de leche materna.

Lógicamente, la modalidad del nacimiento afecta la colonización microbiana del chico. Lo confirman los estu-
dios: el microbioma de los niños nacidos por cesárea es más pobre que el de los niños nacidos por el canal
vaginal, lo cual parece predisponerles a la obesidad y a un sistema inmune más débil(17-18). Lastimosamente,
hoy el parto por cesárea, que se empezó a practicar recién en los 1950s, corresponde a un tercio de todos
los partos(19).

Una vez fuera, la guagua tiene un nuevo micro-encuentro, ya que los abrazos y besos de su madre al reci-
birla no sólo contienen ternura, sino un buen número de bacterias saben esconderse en el amor de una
madre para propagarse y conformar la microbiota infantil.
La iniciación de la lactancia es un cuarto momento en la constitución del nuevo microbioma, dado que la le-
che materna contiene abundantes microbios, muchos de ellos especialistas en estimular el sistema inmunita-
rio del guagua. Si hasta los años 1990s, se pensaba que la leche materna era estéril, hoy se baraja la posibili-
dad de que durante el embarazo el súper organismo humano-microbiano materno, analizando el ambiente,
prepara la microbiota que el niño necesitará para fortalecer su sistema inmunitario y superar con éxito los
peligros de su entorno. La de la madre es una leche microbiológicamente súper personalizada para las nece-
62 sidades de su hijo.

Si bien en los primeros días nuestro intestino está poblado por dife-
rentes tipos de bacterias incluyendo los lactobacilos que se alimentan
de la leche materna, a partir de los primeros meses de vida, nuestra
comunidad intestinal va enriqueciéndose con la incorporación de nue-
vos elementos a la dieta, principalmente vegetales con alto contenido
de fibra, leguminosas y granos(20). Po otra parte, la leche materna tam-
bién contiene compuestos que alimentan bacterias beneficiosas en el
intestino y ayudan a cubrir el revestimiento del intestino para evitar la
unión de patógenos.

Interacción con otros microbiomas


Nuestro microbioma infantil se beneficia del contacto con los micro-
biomas de otras personas, desde lo más cercanos: padres, parientes y
cuidadores. Cuando pensamos en la propagación de bacterias, gene-
ralmente estamos pensado en patógenos, pero en realidad estos re-
presentan una pequeñísima proporción de la microbiota que forma
parte de nosotros. Así que cuando saludamos, ya sea dando la mano,
abrazando o dando un beso, en realidad estamos propagando salud,
compartimos e intercambiamos nuestro microbioma(21).

Con los animales sucede otro tanto. Se presume que los bebés que
están en contacto con perros en sus casas tienen menor probabilidad
Foto: de desarrollar asma. En un estudio experimental, biólogos de la Uni-
versidad de California expusieron a varios ratones al polvo casero
donde viven perros y, poco después, al virus sincitial respiratorio, causante del asma en niños pequeños. Los
primeros presentaron inmunidad al virus, mientras que los ratones expuestos al polvo casero donde no ha-
bía perros desarrollaron asma(22).
Genética humana y estructura del microbioma
Durante los primeros dos años de vida, hay un proceso de selección mutua entre el niño y los microbios
con los que se encuentra. La inmensa mayoría de bacterias ambientales no encuentran condiciones adecua-
das para sobrevivir en los hábitats proporcionados por nuestro cuerpo, lo que dependerá además del tipo
de bacterias que ya lo están habitando. La incorporación y selección de nuevas bacterias dependerá también
de las necesidades del cuerpo y las funciones benéficas que puedan cumplir. 63

El sello bacteriano, impregnado al momento del nacimiento, permanece con nosotros a lo largo de la vida.
Las bacterias adquiridas van formando comunidades que se modifican conformen el desarrollo del cuerpo,
las condiciones climáticas, la humedad, la temperatura, la alimentación y los medicamentos(23). En palabras de
Stanley Falkow, profesor de la Universidad de Stanford: “El primer ser viviente con el que te encuentras al
nacer es un microorganismo. y llevas a la progenie de ese microbio, en muchos casos, hasta el día de tu
muerte, y este mismo organismo, bajo circunstancias normales, participará en tu descomposición. Real-
mente, ellos te acompañarán en todo momento. Esa es la realidad de la vida”(24-25).

Con el microbioma humano sucede lo que con el genoma: los seres humanos tenemos un microbioma dis-
tinto al del resto de animales, pero cada humano igual tiene una firma microbiana única y particular, incluso
los gemelos, desde el primero al último día.

¿Qué hacen las bacterias en nuestro cuerpo?


TRABAJAN PARA VIVIR y PRoMoVER NUESTRA SALUD:
Algunas bacterias se alimentan de las secreciones grasosas de las células de la piel y produ-
cen una capa humectante que mantiene la piel flexible y evita que se agriete y los mi-
crobios patógenos penetren e invadan nuestro organismo. otras ayudan a combatir
las infecciones; por ejemplo, la especie Staphylococcus epidermis secreta toxinas
que matan a los patógenos y además envía señales a nuestro sistema inmune
para acelerar la curación de heridas o infecciones.

Las bacterias de la garganta identifican e impiden


que los patógenos nos enfermen, en tanto que las
de los pulmones ayudan a atenuar la respuesta de
nuestro sistema inmune al polvo y a algunos otros
patógenos, evitando ataques de asma. Las personas que sufren estos ataques tienen un balance de especies
bacterianas muy distinto al de una persona saludable.

En el estómago, la bacteria Helicobacter pylori es capaz de causar úlceras y gastritis en los adultos, pero es
esencial durante el desarrollo del sistema digestivo en los infantes, ayudándolo a madurar y a prevenir aler-
gias(26).
64

AyUDAN A SATISFACER
NUESTRAS NECESIDADES
NUTRICIoNALES:
Las bacterias tienen una influen-
cia decisiva en la nutrición me-
diante la fermentación de los
carbohidratos y la putrefacción
de las proteínas, la producción
de ácidos grasos de cadena
corta, la síntesis de vitaminas
como la K, esencial para preve-
nir hemorragias, y algunas del
Foto:
grupo B como la B1, B2 o B6, así
como facilitar la absorción de minerales como calcio, magnesio, hierro y alimentar a las células que compo-
nen la pared intestinal(27).

Los vegetales que los seres humanos comemos contienen carbohidratos con miles de estructuras químicas
diferentes. Durante la digestión, esos carbohidratos se dividen en sus componentes más simples para ser ab-
sorbidos y proporcionar energía. El genoma humano, por su propia cuenta, no puede con los carbohidratos,
porque produce menos de 20 enzimas para desintegrarlos. El genoma de la Bacteroides thetaiotaomicron,
habitante intestinal, por el contrario, produce más de 260 enzimas de este tipo(28).

“ENSEñAN” A No REACCIoNAR CoN VIoLENCIA:


‘Las bacterias que adquirimos durante la gestación, al nacer y durante la primera infancia también le ‘enseñan’
al sistema inmunitario a no reaccionar de manera exagerada a ciertas sustancias extrañas o alérgenos. Por
eso, aunque suene paradójico para todos quienes crecimos con la idea de que los microbios son enemigos
de la salud, hay que dejar que los niños pequeños adquieran los microbios que necesitan para vivir sanos.
RESISTENCIA y ADAPTACIóN AMBIENTAL:
Las bacterias no estrechamente relacionadas pueden intercambiar material gené-
tico. Así los genes que proporcionan una ventaja en un entorno particular se di-
seminan rápido a través de poblaciones bacterianas mixtas. Este fenómeno ex-
plica el por qué la resistencia a los antibióticos es un problema tan grande; si
una bacteria desarrolla resistencia a un antibiótico, el gen responsable puede
ser transferido a otras bacterias, haciéndolas resistentes también. Teórica- 65
mente, debido a que el microbioma puede cambiar mucho más rápida-
mente que el genoma humano, el microbioma es un medio mucho más rá-
pido para que los seres humanos se adapten cuando cambian las
condiciones ambientales(29).

El microbioma humano está sujeto a perturbaciones durante el desarrollo,


el envejecimiento y especialmente en la enfermedad. El microbioma humano
de los adultos parece altamente resistente, en tanto que en los niños debido a las estructuras de poblacio-
nes microbianas más dinámicas y en desarrollo, la resiliencia (capacidad de soportar la perturbación) puede
ser menor(30).

PREVENCIóN DE SoBREPESo y oBESIDAD:


La comparación de la microbiota intestinal de ratones obesos y delgados, así como de volunta-
rios humanos obesos y delgados, ha revelado que la obesidad está asociada con la pro-
porción de dos filos dominantes de bacterias: Bacteroidetes y Firmicutes. La propor-
ción de Bacteroidetes disminuye en los individuos obesos en comparación con los
delgados. La proporción aumenta con dietas hipocalóricas(31).

Estudios de metagenómica y análisis bioquímico constatan que la microbiota de


los individuos obesos aumenta la capacidad de aprovechamiento energético de la
dieta. Además, este rasgo es “transmisible”: la colonización de ratones gnotobióti-
cos (libres de gérmenes y/o con microbios específicos inoculados controlada-
mente) con la microbiota de ratones obesos hace aumentar significativamente la
grasa corporal de los ratones. En cambio, cuando a ratones gnotobióticos se les ino-
culan bacterias de un ratón delgado, la grasa corporal no aumenta. Estos resultados in-
dican claramente que la microbiota intestinal es un factor adicional que contribuye a la
obesidad(32).
Vida comunitaria
Communal life

El tejido de la vida se sustenta en la pluralidad, la complementariedad,


la reciprocidad, el equilibrio, la cooperación y la solidaridad. Con sus
enigmas y belleza, el mundo bacteriano está poblado de manifestacio-
66
nes y ejemplos dignos de ser imitados por la especie más evolucio-
nada del planeta, los seres humanos: cooperan, se organizan, forman
unidades sociales, ejercen funciones que benefician a todo el grupo.

Ese mundo invisible, complejo y desafiante, lleno de misterios requiere


ser investigado desde múltiples sentires, no solo desde la microbiolo-
gía, sino también desde la antropología, la genética, la filosofía, la farma-
cología, la biología y las ciencias de la vida, en general.

Una mirada hacia el mundo comunitario humano nos muestra con-


cepciones y prácticas similares: el amamantamiento de un niño por
parte de la vecina, el compartir el pan que falta en la mesa del pró-
jimo, la minga y la pampamesa son ejemplos de solidaridad comunita-
ria que corren el riesgo de perderse frente al avance de la cultura del
individualismo y el enriquecimiento. Mirar más hacia el mundo micro-
biano y el comunitario nos daría muchas respuestas al mundo humano
para ya no ser una amalgama de problemas, sino fuente de creatividad
y de vida.
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