Alimentos Como Medicina y La Cocina Como Farmacia.
Alimentos Como Medicina y La Cocina Como Farmacia.
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Los Alimentos
como
Medicina
y la Cocina
como Farmacia
Cuenca, Marzo 2018
LOS ALIMENTOS COMO MEDICINA
Y LA COCINA COMO FARMACIA
ReAct Global
Action on Antibiotic Resistance
Uppsala University-Uppsala-Sweden
E-mail:[email protected]
Sitio web: www.reactgroup.org
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ReAct Latinoamérica
Acción Frente a la Resistencia Bacteriana
Tel: (593-7) 2841865
E-mail: [email protected]
Sitio web: www.react-latinoamerica.org
Cuenca-Ecuador
Autores:
Arturo Quizhpe P., Satya Sivaraman, Mary Murray
Edición:
Arturo Quizhpe P., Jennifer Monsalve
Revisión:
Mary Murray
Fotografías
Kurt Smith, Colectivo Latinoamericano Comunicándonos, Carlos Bacacela
Kléver Calle, Maryury Mendoza
Diseño Y Diagramación:
El Gato
Impresión:
Editores del Austro
Marzo 2018
AUTORES:
Arturo Quizhpe P.
ReAct Latinoamérica, Ecuador
Profesor de Pediatría y ex decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de
Cuenca. Actualmente, investigador externo de PhD del Centro Internacional para la Investigación 5
de Sistemas de Salud y Educación de la Universidad de Radboud, Países Bajos. Fue el Coordinador
de la II Asamblea Mundial del Movimiento para la Salud de los Pueblos, miembro del Comité
Ejecutivo del Movimiento para la Salud de los Pueblos, profesor fundador de la Universidad In-
ternacional para la Salud de los Pueblos, miembro de Centro Niño a Niño, Cuenca, Ecuador,
fundador y coordinador de ReAct Latinoamérica desde el año 2007. Autor de más de 50 libros,
artículos científicos y relatos, traducidos y publicados en diferentes países.
Satya Sivaraman
ReAct Asia-Pacífico, India
Periodista de medios impresos, digitales y radio con más de 30 años de experiencia en el sur y
sudeste de Asia. También ha trabajado en temas de salud en la última década. Desde 2006, ha
sido asesor de comunicación de ReAct. Es el director de un video titulado 'Resistencia a los an-
tibióticos para idiotas' y actualmente está trabajando en una serie de animación titulada '¿Quién
mató a los antibióticos?', entre otros proyectos. Satya reside en Nueva Delhi y activa campañas
de salud pública y derechos humanos en la India y en el extranjero. Ha sido parte de la coordi-
nación del diálogo global Reimaginando la Resistencia desde 2006.
Mary Murray
Grupo Internacional Reimaginando la Resistencia, Australia
Farmacéutica con 40 años de experiencia en promover el uso adecuado y el desarrollo de po-
líticas públicas sobre medicamentos en más de diez países, incluida Australia, su país de origen,
donde fue crucial en hacer confluir a todos los actores relacionados con el tema para diseñar e
implementar exitosamente una política de uso de medicamentos que se ha transformado en
un modelo. En 2005, terminó un PhD en psicología cultural explorando las raíces culturales del
chivo expiatorio. De 2005 a 2014, fue la coordinadora global de ReAct, red de acción global
frente a la resistencia a los antibióticos con sede en Uppsala, Suecia. Es también una artista.
Dedicatoria
Vandana Shiva
CAPÍTULO II
28 Historias y saberes
LA ABUELA
Arturo Quizhpe
30
CAPÍTULO IV
50 El mundo microbiano
¡MICRoBIoS DEL MUNDo ENTERo, UNÍoS! 52
Satya Sivaraman
Arturo Quizhpe
Mary Murray
Satya Sivaraman
Foto: Kurt Smith
Las bacterias nos acompañan desde nuestro nacimiento hasta mucho después de la
muerte. Son nuestras compañeras de camino, danzan con nuestros ritmos al compás de la
vida, nos sienten aunque a veces no la sintamos; nos acompañan aunque a veces no
las queramos. Igual que nuestras madres acompañan nuestros sueños y nuestras luchas.
Aunque pasen desapercibidas siempre están presentes, permanecen a
nuestro lado, dentro y fuera de nosotros, y en ocasiones, a pesar de nosotros.
sistemática de la naturaleza y la vida; la producción masiva de an-
La destrucción timicrobianos y su uso abusivo en medicina humana y veterinaria,
en la producción de alimentos y en su liberación al medio am-
biente, han contribuido significativamente con el incremento de la resistencia bacteriana a
los antibióticos, la aparición de infecciones intratables y la propagación de nuevas patolo-
gías que ponen en riesgo los avances médicos modernos, y especialmente, alteran los
14 ecosistemas microbianos, cuya magnitud aún no se visualiza.
Necesitamos una
medicina planetaria
Nuestro planeta, tal y como lo
conciben los pueblos ancestra-
Foto:
les, es un entretejido extraordi-
nario y complejo que alberga miles de seres y ecosistemas interconectados entre sí; los seres humanos son
tan sólo un delgado hilo que atraviesa una de sus fibras más profundas. Los ecosistemas microbianos, sin
duda, tejen muchos de sus hilos; recubren nuestro planeta desde la superficie de los océanos, montañas, ríos,
hasta el interior de las plantas más sutiles y los animales más pequeños, incidiendo en los ciclos de la vida, y
hasta en los procesos del cuerpo humano.
La enfermedad que afecta a la microbiósfera, por ejemplo, “hace que muchos humanos estén colonizados 15
por comunidades bacterianas anormales, frecuentemente microorganismos resistentes a los antibióticos”
Estas alteraciones nos ofrecen una oportunidad para repensar nuestras concepciones sobre la vida, la salud
y la medicina, para buscar alternativas que contrarresten sus efectos.
El proyecto de ReAct Latinoamérica “Danzando con la bacterias para la vida” se inscribe en este contexto,
reconoce ampliamente que todos y todas estamos inmersos en un gran océano de bacterias.
Las bacterias nos acompañan desde nuestro nacimiento hasta mucho después de la
muerte. Son nuestras compañeras de camino, danzan con nuestros ritmos al compás
de la vida, nos sienten aunque a veces no la sintamos; nos acompañan aunque a ve-
ces no las queramos. Igual que nuestras madres acompañan nuestros sueños y
nuestras luchas. Aunque pasen desapercibidas siempre están presentes, perma-
necen a nuestro lado, dentro y fuera de nosotros, y en ocasiones, a pesar de
nosotros.
En esta búsqueda por comprender la sutileza del mundo microbiano desde su relación más íntima con los
seres humanos y la naturaleza, el diálogo entre activistas sociales, ecologistas, agricultores, académicos de dis-
tintas áreas de la salud, ecologistas, madres y abuelas es indispensable para articular acciones conjuntas de
apoyo mutuo con una visión ecosistémica orientada a la transformación de las actuales prácticas en salud, al
desarrollo de estrategias más integrales para afrontar el incremento acelerado y global de la resistencia a los
antibióticos.
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Palabras clave,
conceptos, y
contextos
1. LoS ALIMENToS CoMo
MEDICINA
La promoción de prácticas de
cultivo y consumo de alimentos
orgánicos y agroecológicos, la
comprensión de los nexos entre
alimentos/nutrición y medicina, y
el uso adecuado de los medica-
mentos, constituyen ejes esen-
ciales de una estrategia global
para el cuidado de la salud.
La crisis de no disponibilidad de alimentos seguros y de buena calidad es particularmente grave en las zonas
urbanas, donde las personas están a merced de lo que el mercado pueda ofrecerles, pues al contrario de las
zonas rurales, muy pocos tienen la oportunidad o el tiempo para producir sus propios alimentos.
Como respuesta a esta crisis se ha incrementado en todo el mundo la producción de alimentos orgánicos y
agroecológicos libres de productos químicos, especialmente plaguicidas, puesto que el número de personas
que se dedican a la cocina, al cultivo de huertos urbanos en ciudades y pueblos también ha crecido rápida-
mente.
Al mismo tiempo, las nuevas investigaciones sobre el microbioma humano y en microbiología están reve-
lando el gran papel que cumplen las bacterias amigables en el metabolismo del cuerpo humano y su im-
pacto en la salud en general.
Ha llegado el momento de reexaminar las suposiciones acerca de los alimentos que cultivamos y comemos,
además de cuestionar las políticas de las industrias de alimentos y medicinas a nivel mun-
dial, para garantizar la nutrición y la salud de todos y todas.
• La segunda actividad consiste en entender el vínculo entre la comida y la medicina, a través del conoci-
miento de las propiedades médicas de los ingredientes regulares de los alimentos y la forma correcta de
cocinarlos y consumirlos. Mientras que las cocinas tradicionales en todo el mundo han evolucionado te-
niendo en cuenta las condiciones culturales y geográficas locales, la globalización ha traído alimentos de
todo el mundo a nuestras mesas y con eso una serie de oportunidades y desafíos.
• La tercera actividad se relaciona con el conocimiento público de los conceptos básicos de la medicina
moderna, la promoción de estilos de vida más saludables y la calidad de la asistencia sanitaria. To-
dos los seres humanos deben tener una comprensión de la anatomía humana, conocer cómo
se desarrollan las enfermedades, aprender a usar con cuidado los medicamentos y tener in-
formación sobre los procedimientos rutinarios de la medicina moderna.
Estas actividades incluyen el conocimiento del papel positivo que cumplen la mayoría
de bacterias en la producción y preparación de alimentos, en el reciclaje de residuos
y en el microbioma humano.
Para reducir el temor irracional que sienten algunas
personas por todas las bacterias es importante
comprender el vínculo que existe entre el uso in-
adecuado de antibióticos y las alteraciones que
esto conlleva en el organismo, eliminando su uso
cuando no sea necesario y generando conciencia
pública sobre la importancia que tienen las bacte-
rias en los procesos de nuestro cuerpo, y sobre la
amenaza que representa para la salud humana la
resistencia a los antibióticos.
3. INTERNALIzANDo y PRoMoVIENDo
UNA VISóN DE AMISTAD y ARMoNÍA
CoN LoS ECoSISTEMAS
Recordar la infancia, pasar, sentir, ser niño/a otra vez, reflexionar sobre los cuidados y enseñanzas de las ma-
dres y abuelas es un proceso que contribuye con la internalización de una mirada diferente hacia la natura-
leza y hacia la vida misma.
• ¿Cómo nos cuidaba nuestra madre o abuela cuando estábamos pequeños/as y teníamos una infección?
• ¿Qué hacían para prevenir que nos enfermáramos otra vez?
• Pensemos en los cuidados generales que nos brindaban; las bebidas que prepa-
raban, los alimentos que cuidadosamente seleccionaban para nosotros.
• ¿Qué hacemos ahora para ayudar a las madres o abuelas cuando padecen al-
guna infección?
• ¿Cuál es la relación que existe entre el sistema de salud y la estrategia utilizada
por las madres y abuelas para la curación de las infecciones? ¿Existe dicha relación?
¿Debería existir esta relación? ¿Es el sistema de salud suficiente para sanar a las personas? 21
• ¿Qué podemos aprender de la Madre Tierra, de la sabiduría de los pueblos originarios, de las abuelas y
madres?
Somos un súper organismo de células, genes humanos y bacterias. Somos criaturas biológicas que nacemos,
crecemos y morimos. La medicina ha enmascarado esta realidad biológica tratándonos como una máquina
que puede “reparar”, “componer”, “sustituir” y “rehabilitar”. Velar por el bienestar de nuestra mente y cuerpo
es una responsabilidad que inicia con la reflexión profunda acerca de los alimentos que consumimos y la
forma cómo lo hacemos.
Cocinar es una actividad de orden espiritual que involucra la toma de conciencia sobre la forma cómo pre-
paramos nuestros alimentos, cómo se presentan a nuestros sentidos y, más aún, cómo responde nuestro
cuerpo ante ellos.
El arte de dosificar
La sobredosis de medicamentos
es, de hecho, una de las principa-
les causas de muerte en todo el
mundo, y seguirá siéndolo si las
personas no comprenden el
concepto de la dosificación. y
esto aplica no sólo para los pro- foto: Klever Calle, ReAct Latinoamérica
ductos farmacéuticos, sino tam-
bién para casi todas las activida-
des cotidianas que se realizan en exceso; mucho descanso y poco ejercicio, por ejemplo, demasiada riqueza
o pobreza, atiborramiento de conocimientos y muy poca sabiduría. Es así como los excesos pueden ser no-
civos para la salud.
No existe una respuesta fácil para calcular la medida correcta de las cosas, varía según la persona y el con-
texto. Pero ser conscientes de las proporciones correctas implica ser honestos/as sobre nuestras necesida-
des reales. ¡Podemos recordarlo cada vez que agregamos esa cucharadita extra de azúcar al café!
Durante los distintos talleres se adecuaron espacios para el intercambio de ideas y conceptos. Por ejemplo:
Reflexión filosófica sobre la historia y significado de los alimentos: las comidas compartidas durante los
encuentros estaban constituidas por alimentos tradicionales incluyendo alimentos sagrados. Se discutió y co-
noció su significado y simbolismo, basado en principios nutricionales, haciendo visible el rol de las bacterias.
Se solicitó a los participantes reflexionar sobre qué, cómo y por qué están comiendo.
Reflexionando sobre los alimentos y las medicinas como categorías intercambiables: se compartieron co-
nocimientos sobre el valor medicinal de algunos alimentos ancestrales y recetas de comunidades campesi-
nas e indígenas. Se intercambiaron conceptos sobre la incidencia de las bacterias en los procesos de elabo-
24 ración y preparación de los alimentos, además, se discutió ampliamente sobre las bases de la medicina
tradicional y moderna con respecto a las plantas y los alimentos.
También se concretó un plan de acción desde la academia, las organizaciones sociales y comunitarias, cen-
trado en los desafíos técnicos y cotidianos, involucrando la experiencia y los sentimientos de apego materno
como un camino a seguir. De esta experiencia surgió la reflexión Diseñando la cocina para la salud y la sana-
ción. Para este plan de acción nos hicimos las siguientes preguntas:
• ¿Qué vamos hacer individual y colectivamente para dar continuidad a este proceso?
• ¿Qué podemos hacer para mejorar nuestras prácticas de alimentación?
• Abrir espacios de construcción colectiva de nuevos paradigmas en relación con la naturaleza, los alimen-
tos, el mundo microbiano y los antibióticos.
• Ampliar nuestra comprensión de la vida humana como uno de los hilos interconecta-
dos con los otros elementos de la naturaleza, concebida ésta como un ser vivo que engen-
dra, alimenta, purifica y protege todas las formas de vida.
• Contraponer una nueva forma
de mirar, sentir, pensar y actuar
ligada profundamente con la
conservación de la vida en su
más amplio sentido, cuestio-
nando y transformando el actual
modelo civilizatorio antropo-
céntrico basado en el consu-
mismo, la contaminación y la
destrucción de la naturaleza; ex-
plotación, la expropiación y la
exclusión.
Historias y Saberes
Foto: Kurt Smith
Nuestro desafío:
Recuerdo que cuando niño solía caminar con mis hermanos, primos y la Abuela recolectando frutos del
bosque, leña y ramas secas para avivar el fuego. Una vez, en medio de la caminata la Abuela se detuvo para
tomar una bocanada de aire y preguntar: “¿A qué huele aquí?” Todos nos miramos, respiramos profunda-
mente varias veces, pero no logramos descubrir cuál era el olor que tanto le inquietaba. Ella observó con
dulzura nuestros rostros asombrados y luego sucedió lo inesperado. La Abuela tomó un poco de tierra en-
tre sus manos, cerró los ojos un instante y mientras se abstraía en el olor, dijo: “¡Esto es tierra húmeda!” y
desplegó ante nosotros sus manos untadas de tierra “huelan. Este es el aliento de la Madre Tierra, el aroma
de las flores que la visten y adornan con su belleza; ésta es tierra buena, sana, por eso nos ofrece tantas
frutas, árboles y flores”, nos dijo. “y también por
eso vemos pájaros y mariposas revoloteando por
aquí”, respondimos.
La Abuela comprendía con total claridad la importancia del tejido de la vida, sabía que la Tierra es un ser
vivo habitado por millones de otros seres de distintas formas y tamaños. Desde su propia forma de apreciar
la vida nos concientizaba sobre las relaciones y conexiones que existen entre todos los habitantes del pla-
neta, e incluso, como mujer sabia, nos alertaba sobre las causas que enferman a la Tierra y que nos enferman
también a nosotros.
Ahora siento que la vida es una sola, que la salud de la Tierra es la salud de todos.
Han pasado algunos años y las palabras pronunciadas por la Abuela quedaron impregnadas en mí para
siempre. Hoy escucho en mi memoria su voz pausada, miro su rostro y repaso en mi corazón sus canciones,
anécdotas e historias.
De la Abuela aprendí que la vida se disfruta en equilibrio con la naturaleza, redescubriendo y aprehen-
diendo las conexiones entre los seres, sintiendo que somos parte de la tierra y que, a su vez, ella es parte
nuestra. Todos somos hijos e hijas de una misma Madre, de la Madre Tierra, somos hermanos de las plantas,
de las flores, las montañas y los ríos.
La naturaleza no es
una colección de
objetos
Nuestros hermanos son las
30 plantas, los animales y las monta-
ñas; somos organismos anima-
dos que compartimos la vida
dentro de un súper organismo
vivo que es la Madre Tierra. Los
humanos tan sólo somos una
pequeña parte, un hilo en el te-
jido de la vida, cuya existencia,
salud y vida dependen de la ar-
monía y del equilibrio dinámico,
cambiante y cíclico con la natu-
raleza. Somos e integramos una
unidad interdependiente e invisi-
ble. Somos un sistema único, au-
torregulado, integrado por com-
ponentes físicos, químicos, Foto:
biológicos y humanos que man-
tienen interacción y retroalimen-
tación complejas.
Responder al llamado de la Madre Tierra, a sus signos y síntomas cotidianos de alerta y deterioro es un des-
afío ético, de compromiso con las actuales y futuras generaciones. Reconocer la urgencia de un nuevo para-
digma en la relación seres humanos-naturaleza, salud-vida, ciencia-tecnología responde a la necesidad de es-
tablecer una plataforma de unidad que, atendiendo a la historia clínica, a la aparición de los primeros signos
y síntomas de enfermedad, nos permita comprender que sólo tendremos plenitud, armonía y salud si respe-
tamos todas las formas de vida, incluyendo las bacterias, los ríos, las semillas, los animales, los bosques, los
mares… Este es nuestro gran desafío como humanidad.
LA OLLA:
UNA HISTORIA, UN SÍMBOLO
Por Mary Murray
En ese diálogo se preguntaron por las acciones que realizan las madres y abuelas para cuidar la salud de
la tierra, el hogar y la de sus hijos. También recordaron juntos sus infancias mientras se preguntaban cómo 33
sus madres los cuidaban cuando estaban enfermos, y de qué manera sus madres evitaban que volvieran a
enfermarse. También especularon sobre lo que harían en caso de que sus madres o abuelas estuviesen en-
fermas. Esta percepción, sentimiento, conocimiento y perspicacia, tomados desde lo más profundo de sus
conocimientos colectivos e individuales sobre la vida, así como desde sus experiencias con la crianza a ma-
nos de sus madres y de la tierra misma, lo asumieron como un estado indispensable para integrar nuevas
formas de vivir en armonía.
Sin embargo, lo que parecía diferente en este grupo con respecto a los demás era que no habían escrito ni
una sola palabra en el papel que les fue entregado al inicio del taller; más bien, habían creado colectiva-
mente un gran dibujo que contenía todas las ideas discutidas durante la tarde. En este dibujo representa-
ron los picos elevados de las montañas del Parque Nacional El Cajas (actualmente amenazado por activida-
des mineras), ríos que fluían por debajo de las montañas, alrededor de ellas, en precipicios y barrancos. En
la imagen también se contemplaba el sol resplandeciendo, las casitas esparcidas aquí y allá a lo ancho del
paisaje. El terreno colmado de vegetales, frutas y granos, animales dispersos alrededor de las casas. Paneles
solares en todos los techos, una planta de biogás y otros elementos eco-sostenibles para la
agricultura. Sanitarios ecológicos integrados aquí y allá. La escuela inhalando y exha-
lando todo tipo de conocimientos. Los músicos tocando, la gente moviéndose, ni-
ños riendo, pájaros cantando, abejas tarareando y el compost ardiendo. Las
bacterias susurrando a todos los seres información sobre la vida, interac-
tuando con cada pizca de material en el ambiente y creando nuevos genes.
La imagen de la olla inspiró no sólo a las personas asistentes a este taller, sino también a
la planificación del Encuentro Latinoamericano: Madre Tierra, Una sola Salud.
Mientras la foto del dibujo circulaba en el grupo de planificación, la respuesta generada fue
contundente: se hizo necesario compartir diferentes perspectivas. La olla podía contenerlos a
todos y todas. Crecía con fuerza como un símbolo y una imagen literal de nuestro trabajo colec-
tivo. Sólo una salud es posible: aquella en la que todos los seres se encuentran conectados con la
Madre Tierra. Todo está interconectado.
Sin duda, debemos continuar aprendiendo a cocinar juntos para cuidar la salud de la Madre Tierra y adaptar-
nos a los cambios que implica. Así es como nos imaginamos el proceso de movilización para construir el En-
cuentro en Argentina en Junio de 2017: nos vimos como la comunidad de la imagen. Sabemos que hemos
perdido conocimiento, y necesitamos prestar atención al mundo invisible que enlaza cada parte del ecosis-
tema. Sin sistemas microbianos saludables no hay vida y el funcionamiento humano puede verse disminuido.
Sin la visión de los pueblos originarios es más difícil aprender a ver y sentir el todo conectado. Sin importar
nuestro origen, todos debemos aprender a adaptarnos para percibirlo y sentirlo. Así como
lo hicieron los grupos en la reunión en Cuenca, nosotros podemos dirigirnos hacia el
Encuentro con una sensación renovada en el cuerpo, con nuestros sentimientos y
recuerdos de los cuidados de nuestras madres, de lo femenino y de la Tierra.
Podemos estar en empatía con Ella.
Estas mujeres son al mismo tiempo las que hacen un llamado hacia la olla, las que remueven la energía den-
tro de ella y el fuego que alimenta. La olla es el útero de la Madre Tierra donde la vida nace y evolu-
ciona, compartiendo y honrando la vida en todas sus formas y esencias, donde se da vida a lo
que ha muerto. Es ahí donde las madres y las abuelas sienten el vínculo más fuerte con la
Madre Tierra, donde comparten sueños, cocinan ideas, enseñan valores, evolucionan
nuevas formas, recuperan y transmiten el conocimiento ancestral, escuchan lo
nuevo traído por los jóvenes, y los cosas diferentes que traen con-
sigo aquellos que han viajado lejos o solo de visita. El futuro, el pa-
sado y el presente están conectados de manera simbólica, espiri-
tual y biológica.
La Cocina
como Farmacia
El hogar debería considerarse un centro de salud y vida para la
reproducción social y biológica, un espacio de aprendizaje intenso
de interacción entre los seres humanos y el ambiente.
LOS ALIMENTOS
COMO MEDICINA
Por Satya Sivaraman
El cuerpo humano, evolucionado a lo largo de millones de años, posee un metabolismo complejo que re-
quiere de diferentes insumos para tener un funcionamiento eficiente para auto-preservarse. Generalmente,
los alimentos que ingerimos se componen de carbohidratos, grasas, proteínas, vitaminas y minerales - los
cuales son requeridos por el
cuerpo en diferentes proporcio-
nes. Estos insumos suministran
“combustible”, “material de
construcción” y catalizadores
que mantienen al cuerpo funcio-
nando.
Dependiendo del tipo de dieta, los alimentos cumplen un papel fundamental en el control de los niveles de
inflamación, el equilibrio del azúcar en la sangre, la regulación de la salud cardiovascular, incluyendo la presión
arterial y los niveles de colesterol, y ayudan a los órganos digestivos a procesar y eliminar los residuos del 39
cuerpo.
Desde la perspectiva de la salud humana, la buena cocina es aquella que promueve la preparación cons-
ciente y regular de alimentos que aportan los nutrientes necesarios, en las proporciones adecuadas, de
forma regular y en una presentación fácil de comer y digerir. Al igual que el lenguaje estimula la mente y el
alma humana, la buena cocina también nutre el cuerpo humano; conjunto de billones de células humanas y
bacterianas que trabajan en sintonía -una personificación viviente del universo mismo. Los alimentos, en su
máxima expresión, se transforman en poesía, incluso cuando son mera prosa sirven al propósito fundamen-
tal de mantenernos con vida.
Por ejemplo, cada vez hay más pruebas de que el descubrimiento del fuego, hace
alrededor de un millón de años atrás, y el cambio de los alimentos crudos a coci-
nados fue un factor clave en la evolución humana. La dieta temprana de los homíni-
dos, que evolucionó igual que la de los antepasados de los primates, consistía principal-
mente en frutas, nueces, otras materias vegetales y un poco de carne, alimentos que podían
ser recolectados e ingeridos con poco o ningún procesamiento.
Los alimentos cocinados eran más fáciles de masticar y digerir para el cuerpo, y su uso dio
como resultado la disminución del tracto digestivo humano y el crecimiento del cerebro, que ac-
tualmente consume una cuarta parte de la energía total del cuerpo. Se ha argumentado que cocinarlos ali-
mentos permitió a los primeros humanos tener más tiempo y energía para dedicarse a otras actividades
productivas, puesto que ya no necesitaban tanta energía en procesar los alimentos, propiciando, en última
instancia, el desarrollo de herramientas, la agricultura y el tejido de redes comunitarias. (¡Dado el estado ac-
tual del planeta, no está claro si el descubrimiento del fuego fue una cosa tan buena después de todo!)
Con la llegada de la agricultura hubo un cambio importante en nuestra dieta. Esto ocurrió hace unos 10.000
años, cuando los seres humanos iniciaron el cultivo de cereales y la domesticación de animales para el con-
sumo de carne, pieles, leche y otros materiales. El cultivo regular de frutas y hortalizas comenzó varios mile-
nios después. Actualmente se estima que la proporción de energía alimentaria suministrada por los cereales
a nivel mundial es alrededor del 50%. Sin embargo, los registros arqueológicos y etnográficos de todo el
mundo revelan que la transición de la caza y la recolección a la agricultura, eventualmente resultó en más
40 trabajo, baja estatura, peores condiciones nutricionales y una mayor carga de enfermedades.
En los últimos diez milenios, las distintas cocinas del mundo se han juntado y combinado en numerosos con-
textos mediante la experimentación. El proceso de prueba y error indudablemente provocó incontables
mártires y el surgimiento de chefs famosos. Toda esta experimentación dio como resultado
la gran variedad de platos que actualmente tenemos en todo el mundo.
Fue a través de la experimentación constante en distintos lugares del mundo, que muchos alimentos pasa-
ron de ser una simple rutina de nutrición a convertirse poco a poco en medicina utilizada en el tratamiento
de ciertas enfermedades y dolencias. La carne, los vegetales, las hojas, las especias y las hierbas utilizadas lle-
van consigo los recuerdos de innumerables “ensayos clínicos” realizados a diario por cocineros de todo el
mundo y de distintas épocas.
Las propiedades medicinales de los alimentos que utilizamos a menudo en nuestra dieta también son reco-
nocidas en la farmacología. Aunque existen diferencias importantes en la forma en que se valida y utiliza la
medicina, una cantidad significativa de la farmacología moderna se ha desarrollado en base al conocimiento
local y tradicional de las propiedades medicinales de diversos alimentos, incluyendo los extractos vegetales,
animales y minerales.
Por ejemplo, las plantas y hierbas utilizadas tanto en la cocina como en la medicina tradicional son fuente de
una variedad de fitoquímicos, seleccionados durante millones de años a través del proceso evolutivo. Las
principales clases de fitoquímicos utilizados como fármacos incluyen alifáticos, alcaloides, fenólicos simples,
lignanos, quinonas, polifenoles como flavonoides y taninos y terpenoides. Los fitoquímicos a base de extrac-
tos animales o microbianos incluyen penicilinas, tetraciclinas, briostatina, dolostatinas, cefalostatinas, venenos y
toxinas de serpientes.
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A pesar del papel que cumplen los alimentos en la mitigación de diversas enfermedades, también existen
ciertos problemas al promover el concepto de "alimentos como medicina". Por ejemplo, cuando nos pre-
guntamos cuáles alimentos son beneficiosos para nuestra salud y cuáles no, nos encontramos con una cues-
tión que no depende únicamente de los ingredientes utilizados, sino también de la forma cómo han sido
preparados, e incluso almacenados. Asimismo, cuándo y cuánto consumimos de cada alimento también hace
la diferencia. Una gran cantidad de alimentos disponibles en la actualidad están contaminados de una ma-
nera u otra con residuos químicos de pesticidas, conservantes y antibióticos. El monocultivo de ciertos ali-
mentos sumado a la presión de factores comerciales ha reducido drásticamente la diversidad de opciones
del consumidor.
Con el cambio en el estilo de vida y la ubicación geográfica, tanto el tipo como la cantidad de alimentos
que consumimos deben cambiar. A menudo, el hecho de no ajustar los aportes nutricionales a las nuevas cir-
cunstancias de vida hace que los alimentos se conviertan en causantes de enfermedades, debido al consumo
excesivo de alimentos equivocados.
Igual que ocurre con los medicamentos, la eficacia y seguridad de los alimentos dependen, en última instan-
cia, de la dosis en la que se administra y del estado de salud de la persona que los ingiere. El hecho de
que sean productos naturales no los hace, por sí solos, inofensivos. El mundo natural también al-
berga venenos peligrosos. Las propiedades medicinales de los diferentes tipos de alimentos nece-
sitan ser estudiados a profundidad con esfuerzos mucho más sistemáticos.
A pesar de esto, una gran parte de la población mundial recurre actualmente a reme-
dios caseros para el tratamiento de diversas enfermedades. Esto se debe a que existe
una mayor familiaridad y confianza en la medicina natural, pero también por razones de
accesibilidad y porque los costos de la atención médica moderna son exorbitantes en
muchos entornos de bajos recursos. y el hecho es que para millones de personas en
todo el mundo, incluso la medicina tradi-
cional no es tan accesible, y la cocina con-
tinúa siendo la única farmacia que cono-
cen.
42
Por un lado, esto puede verse como un fracaso del estado o de las instituciones internacionales encargadas
de garantizar el acceso al actual sistema de atención médica. Por otra parte, tal vez sea tiempo de señalar
que esto también representa una oportunidad para superar las limitaciones de dicha atención médica en
muchos aspectos. Tenemos varias razones para afirmar esto:
• La previsión de una nutrición segura y suficiente por sí sola puede eliminar o prevenir decenas de enfer-
medades y dolencias. De hecho, se puede decir que así como el alimento es medicina, la carencia de este es
causa de enfermedad para millones de personas alrededor del mundo. Por lo tanto, recurrir a la cocina
como el principal proveedor de medicina en forma de alimentos es un punto de partida fundamental para
garantizar la salud mundial.
• En segundo lugar, como ya se mencionó, dado el incremento de los costos en el actual sistema de aten-
ción médica, en particular de los productos farmacéuticos, alentar el concepto de “alimentos como medi-
cina” puede reducir significativamente la carga económica entre los más pobres. otra razón adicional a con-
siderar es que, en los tiempos de la medicalización de la salud, una gran parte de la atención médica en sí
misma es causante de nuevas dolencias. El uso indebido de medicamentos como el caso de los antibióticos
ha llevado a un aumento dramático de la resistencia bacteriana en el mundo, amenazando el futuro tanto de
la medicina moderna como de los procedimientos médicos.
Para que la idea de “los alimentos como medicina” se convierta en una realidad viable y efectiva habrá que
cambiar radicalmente la base del conocimiento de los ciudadanos sobre el cuerpo humano, la salud, la medi- 43
cina, el diagnóstico y el tratamiento.
Una limitación importante del sistema de salud moderno es la extrema dependencia de los pacientes hacia
expertos capacitados para todas sus necesidades de atención médica. Lo que presentamos aquí, por el
contrario, es un enfoque que vuelve a poner la salud en manos de la gente común, utilizando herramientas
con las que tienen una mayor familiaridad como el caso de los alimentos, lo que podría ayudar a resolver
muchos problemas de falta de acceso, escasez de personal de salud y concentración del poder en la toma
de decisiones en un pequeño número de médicos y compañías farmacéuticas.
Es importante tomar en cuenta que tenemos un sistema de atención médica que carece cada vez más del
cuidado apropiado que necesitan los pacientes, debido a que las consideraciones comerciales se han con-
vertido en prioridad. Nadie puede cuidar a un paciente mejor que un miembro de la familia: un padre, una
madre, un hermano o un hijo. Con capacitación adecuada, el acceso al equipo básico y con un poco de
práctica esto es posible.
El empoderamiento de las familias como proveedoras de atención médica en su contexto inmediato ayudaría
a descentralizar la atención en salud y evitar el hacinamiento en los hospitales, transformados, en algunos ca-
sos, en focos de infección y enfermedades iatrogénicas. Así que no sólo deberíamos considerar seriamente
los alimentos como medicina y la cocina como farmacia, sino también la idea del hogar como clínica.
Una justificación aún más importante para promover estos conceptos es que, en última instancia, el cuerpo
es lo único que realmente poseemos todos los seres humanos. Es nuestro compañero más cercano durante
toda nuestra vida, nacemos y morimos con él. Más allá de toda la riqueza que el mundo nos ofrezca es
nuestro tesoro más preciado y valioso.
Invertir un poco de tiempo y energía en comprender cómo funciona y qué necesita nuestro cuerpo para
mantenerse saludable es, sin duda, la mejor inversión que cualquier ser humano puede hacer. Revivir y alen-
tar la idea de "los Alimentos como Medicina" y "la Cocina como Farmacia" podría ser el primer paso en esta
dirección.
REFLEXIONANDO
SOBRE
LOS ALIMENTOS
Por Satya Sivaraman
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No sólo de pan vive el hombre, es verdad, también necesita queso y vino de buena calidad.
¡Lo siento, fue una pequeña broma! Sin embargo, captura la idea que quiero explicar en este breve artículo.
No existe nada en todo el universo que sea tan esencial y tan emocionante como la comida ¡Por mi parte,
no me gustaría vivir sin tener acceso a buena comida todos los días!
Sin embargo, en nuestros tiempos no nos preguntamos por los procesos ordinarios,
personas, conceptos, o incluso por lo que somos y de dónde venimos realmente.
El hombre moderno se ha metido en la cabeza que es un ser especial, hecho a la
imagen de Dios. Algunos creen que, mientras no se demuestre lo contrario, son
el mismo Dios en persona. Esto ha llevado a que los seres humanos modernos
busquen incansablemente lo extraordinario. Lo mundano y la rutina en nuestra
época son por definición un asunto aburrido y sin brillo.
Dado que la alimentación también es una rutina, como respirar, dormir y estar vivo en sí, en algún punto del
camino tenemos que detenernos para preguntarnos qué es exactamente lo que estamos poniendo en
nuestros cuerpos. En gran medida, esto se basa en la confianza. Todos hemos nacido en este mundo (sin
nuestro consentimiento), somos alimentados por las familias en las que nacemos con la comida que utilizan
tradicionalmente o que les gusta.
El Mundo Microbiano
Acerca de esta obra, su autora, la artista y científica Mary Murray nos dice: “trato de
sentir lo que sería estar en el mundo microbiano, de aprender de los microbios a vivir en
diversidad y fertilidad con todos los seres.
Los científicos dicen que conocemos muy poco de los microorganismos, lo que
son, cuántos son, qué aspecto tienen, qué hacen y cómo viven y comparten sus espacios.
Cuando dibujo siento la belleza de ese mundo microbiano, sus interacciones y
habilidad para adaptarse a los cambios dentro y fuera de su espacio.
Estoy aprendiendo a sentir esa inmensa vida dentro de mí y alrededor mucho más
allá de la concepción de mí misma como humana y de la humanidad como dueña de la vida.
¡MICROBIOS DEL MUNDO ENTERO,
UNÍOS!
Por Satya Sivaraman
Estimados amigos:
Me enorgullece estar aquí para hablarles sobre los Movimientos de la Salud y del Medio Ambiente en Lati-
noamérica.
Antes que nada, como soy una persona que viene de la India, quisiera ofrecerles disculpas por
algo que ocurrió en su continente hace más de 500 años atrás: la llegada de Cristóbal Colón.
Cuenta la leyenda que él estaba buscando mi país, ¡pero que perdió su rumbo y terminó
aquí! En verdad siento mucho que la India haya tenido algo que ver en esta sórdida historia
que dejó como resultado el genocidio de las poblaciones indígenas de América del Sur y del
Norte, y el saqueo de sus recursos, situación que sigue ocurriendo de muchas formas hasta el
día de hoy.
Hay varias razones esenciales por las cuales las cosas se vuel-
ven invisibles. Por ejemplo, cuando los objetos son muy pe-
queños no pueden ser apreciados por el ojo humano, como el
mundo de las bacterias, los virus y otros microorganismos. Su invisibili-
dad no tiene nada que ver con la incapacidad de nuestros ojos, ya que
existen miles de millones de ellos a nuestro alrededor y en nuestro in-
terior, y se nos manifiestan de muchas formas. La verdad es que los ig-
noramos a propósito porque pensamos que no tienen importancia, excepto cuando nos “muerden” de vez
en cuando.
52
Cuando los objetos o fenómenos son muy grandes no podemos verlos, por ejemplo, el milagro de la luz del
sol, la oscuridad de la noche, la superficie vasta de la Madre Tierra en la que vivimos. Prestamos muy poca
atención al océano de la vida del cual formamos parte y del que estamos rodeados. Damos por hecho la
vida que nos rodea y, en ocasio-
nes, la percibimos sólo como un
“ruido de fondo”.
Actualmente, el mundo de la ciencia ha explorado cada rincón del cuerpo humano hasta los niveles genéti-
cos y moleculares. Aún quedan muchos misterios por resolver, por supuesto, pero ninguno es considerado
tabú ni fuera del alcance de los seres humanos. A pesar de esto, muchos ciudadanos alrededor del mundo
aún tienen miedo del cuerpo, debido a muchos factores, incluyendo la pereza y el desinterés. “Dejemos que
los científicos y médicos hagan el trabajo duro, po-
demos pagarles para que nos reparen nuestro
cuerpo si algo sale mal”.
otra consecuencia de esta lógica retorcida en la llamada “sociedad civilizada” es que el pensador o intelec-
tual es más valorado que aquel que hace, trabaja o invierte su cuerpo en la producción manual. En la India
este enfoque dio lugar al sistema de castas, donde el sacerdote “genio” estaba en lo más alto
de la jerarquía, y que, actualmente, a nivel mundial también ha otorgado a los líderes
de las finanzas, a los medios y a otros software, el poder absoluto.
Una gran parte del capitalismo financiero también recae en la matematización de todo, 55
especialmente del concepto del dinero, que tiene poca relación con el mundo real
de las cosas físicas de hoy en día. Todo esto sumado al culto de los números y
la preferencia por la cantidad sobre la calidad, son tendencias que, desafortuna-
damente, son imitadas por muchas otras áreas, incluida la medicina.
Sin embargo, para quienes han logrado vencer sus miedos, prejuicios y otros obstáculos en la exploración
del cuerpo humano, y desean apreciar las maravillas que puede hacer, sencillamente no hay límite para la
gran alegría que sentirán. Aparte de sus funciones asombrosas, la mayoría de las cuales no podemos ni repli-
car ni comprender; el terreno al interior del cuerpo humano es de una belleza inmensa.
Pero, ¿qué es exactamente esta cosa que se llama “ser humano”? Digo, si uno elimina
de esta frase términos sofisticados como “humano” y “ser”, ¿qué es lo que queda exacta-
mente de esta criatura?¿No queda acaso un cruce extraño entre una planta y un
animal, con más células bacterianas adentro que células humanas?
Cualquiera que conozca la teoría de la evolución de las especies comprenderá que existen razones más que
obvias detrás de la conexión profunda entre la composición del cuerpo humano y las formas vivas e inertes.
Si consideramos que la vida evolucionó a partir de organismos unicelulares a lo largo de los últimos 3.5 mil
millones de años, entenderemos que llevamos dentro de nosotros todas las huellas de un sinnúmero de es-
pecies que ayudaron a moldear lo que somos actualmente.
Las bacterias, los peces, los anfibios, las plantas, los primeros primates y quien sabe que otras especies han
contribuido en la formación del cuerpo humano. Cada mutación genética, cada cambio pequeño en el com-
portamiento que contribuye a la supervivencia nos fue transmitido a lo largo de millones de años junto con
los llamados elementos “inanimados” como el fuego, la tierra, el agua y el cielo, así como el
hierro contenido en nuestra hemoglobina, el zinc y el magnesio en nuestras dietas, el
oxígeno que respiramos y el dióxido de carbono que se convierte en alimento por el
sol.
Lo que quiero señalar es muy claro. En términos científicos modernos, realmente no
existe ninguna diferencia entre lo que hay al interior de nosotros y lo que habita el
mundo externo. De hecho, hasta los términos “interno” y “externo” no tendrían sen-
tido dada la naturaleza porosa del cuerpo, tanto para los elementos de la naturaleza
como para los organismos vivientes microbianos.
Todo esto apunta hacia la conexión profunda entre la especie humana, el planeta y otras especies, somos
manifestaciones el uno del otro, y nuestros orígenes y destinos son idénticos. Es por esto que, cuando heri-
mos el planeta gravemente al extraer sus tesoros como el oro, los minerales y el petróleo, destruimos su ca-
pacidad de respirar, convirtiendo los bosques en tierras baldías, envenenando sus aguas con desechos tóxi- 57
cos y exterminando otros organismos vivientes.De hecho, estamos haciendo todo esto también a nuestros
propios cuerpos.
Como especie parece que creemos que somos los únicos con derecho a la vida y que, de ser ne-
cesario, todas las otras especies deben ser esclavizadas o llevadas a la extinción en
nombre del “progreso humano”. El enfoque exclusivo de los seres humanos en su
propio bienestar no sólo se debe a una ingratitud profunda con las otras especies y
sus contribuciones a nuestra existencia- que además conlleva el desprecio ante su
derecho de vivir- sino que también se debe a una estupidez de proporciones apo-
calípticas. Si ellos no viven, nosotros como especie tampoco, ya que somos parte
del mismo tejido de la vida, donde cada diferencia construida artificialmente entre
“ellos” y “nosotros” simplemente añade un ladrillo más a la lápida de la humani-
dad.
¡Gracias!
Satya Sagar es tanto un microbio como un planeta que puede ser con-
tactado al siguiente correo [email protected]
NUESTRAS AMIGAS,
LAS BACTERIAS
Por Arturo Quizhpe Peralta
58
“yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella, no me salvo yo”.
Ortega y Gasset en ‘Meditaciones del Quijote’
Abuela bacteria
Viendo que hoy el mundo tiene 7000 millones de vidas humanas, cada una, a su vez, otro mundo de deseos
y problemas, nadie imaginaría que todo este barullo empezó con una pequeña bacteria hace más o menos
3.400 millones de años. ¿Cómo apareció esa primera bacteria en el planeta? Nadie lo sabe, pero ella y sus
descendientes, como las abuelas,
fueron bordando la obra de
arte de la vida tal como la cono-
cemos, con una infinita paciencia.
Hemos dicho que cada ser humano es un mundo, pero no sólo de deseos y problemas, sino también de 59
bacterias, porque sólo en el colon tenemos más bacterias que células humanas en todo el cuerpo. Son esen-
ciales para ayudarnos a asimilar la deliciosa comida de la abuela o nuestra pizza favorita, así como para ma-
durar nuestro sistema inmunitario y producir serotonina. Sumerjámonos en ese nuevo mundo de bacterias.
Naturalmente, las bacterias de cada ecosistema de la anatomía humana varían entre grupos de personas y
personas, debido a factores como la genética, la alimentación, los hábitos higiénicos, el consumo de antibióti-
cos y el medio ambiente. o sea, primero, nuestra “fauna” microbiana varía de acuerdo con el ecosistema
donde vivamos y la cultura a la que pertenezcamos. Aunque hay rasgos comunes a todos los homo sapiens,
las bacterias de un beréber del desierto aficionado a la leche de camello serán distintas a las de un japonés
aficionado a las algas y a la de un neoyorkino con dos generaciones previas de haber consumido antibióti-
cos. E igual entre los beréberes, los japoneses o los neoyorkinos del mismo grupo también hay diferencias.
El microbioma humano
60
Los habitantes microscópicos de nuestro cuerpo conforman la microbiota o microbioma*. Hoy por hoy, la
microbiota podría ser considerada un órgano humano, tanto como el riñón, el páncreas, el corazón o el hí-
gado(6-7), pero un órgano muy especial, porque está distribuido por toda la anatomía humana y es muy diná-
mico, está en constante transformación. Veamos sus características:
Volumen: nuestros inquilinos microbianos representan del 1 al 3% de nuestra masa corporal, o sea, un in-
dividuo de 70 kilogramos lleva a cuestas, en la piel y en las entrañas, entre 700 gramos y dos kilogramos de
bacterias. Consolidado, el microbioma ocuparía aproximadamente tres pintas(8).
Densidad: la densidad de las comunidades microbianas varía de un lugar a otro del cuerpo. La sangre y los
ganglios linfáticos son prácticamente estériles, mientras que el intestino y el colon, en virtud de sus caracte-
rísticas morfológicas y superficie, contienen una de las comunidades microbianas más densas de la Tierra(9).
Número de organismos: en cada centímetro cuadrado de piel habitan 10.000 bacterias, a nivel de los
folículos pilosos, aproximadamente 1.000.000 por centímetro cuadrado(10). Sumados todos, albergamos alre-
dedor de 37 trillones de microorganismos (3,7x1014)(11) frente a los 30 trillones de células humanas del
cuerpo. Por supuesto, estas cifras son estimaciones porque el microbioma es una comuni-
dad dinámica que puede cambiar bajo diferentes circunstancias.
Durante la gestación, hay proliferación del Lactobacillus johnsonii, especialistas en producir enzimas digesti-
vas. Cuando el guagua va atravesando el canal vaginal se da un baño de lactobacillus, que se dan modos para
ayudarle a digerir sus bocados de leche materna.
Lógicamente, la modalidad del nacimiento afecta la colonización microbiana del chico. Lo confirman los estu-
dios: el microbioma de los niños nacidos por cesárea es más pobre que el de los niños nacidos por el canal
vaginal, lo cual parece predisponerles a la obesidad y a un sistema inmune más débil(17-18). Lastimosamente,
hoy el parto por cesárea, que se empezó a practicar recién en los 1950s, corresponde a un tercio de todos
los partos(19).
Una vez fuera, la guagua tiene un nuevo micro-encuentro, ya que los abrazos y besos de su madre al reci-
birla no sólo contienen ternura, sino un buen número de bacterias saben esconderse en el amor de una
madre para propagarse y conformar la microbiota infantil.
La iniciación de la lactancia es un cuarto momento en la constitución del nuevo microbioma, dado que la le-
che materna contiene abundantes microbios, muchos de ellos especialistas en estimular el sistema inmunita-
rio del guagua. Si hasta los años 1990s, se pensaba que la leche materna era estéril, hoy se baraja la posibili-
dad de que durante el embarazo el súper organismo humano-microbiano materno, analizando el ambiente,
prepara la microbiota que el niño necesitará para fortalecer su sistema inmunitario y superar con éxito los
peligros de su entorno. La de la madre es una leche microbiológicamente súper personalizada para las nece-
62 sidades de su hijo.
Si bien en los primeros días nuestro intestino está poblado por dife-
rentes tipos de bacterias incluyendo los lactobacilos que se alimentan
de la leche materna, a partir de los primeros meses de vida, nuestra
comunidad intestinal va enriqueciéndose con la incorporación de nue-
vos elementos a la dieta, principalmente vegetales con alto contenido
de fibra, leguminosas y granos(20). Po otra parte, la leche materna tam-
bién contiene compuestos que alimentan bacterias beneficiosas en el
intestino y ayudan a cubrir el revestimiento del intestino para evitar la
unión de patógenos.
Con los animales sucede otro tanto. Se presume que los bebés que
están en contacto con perros en sus casas tienen menor probabilidad
Foto: de desarrollar asma. En un estudio experimental, biólogos de la Uni-
versidad de California expusieron a varios ratones al polvo casero
donde viven perros y, poco después, al virus sincitial respiratorio, causante del asma en niños pequeños. Los
primeros presentaron inmunidad al virus, mientras que los ratones expuestos al polvo casero donde no ha-
bía perros desarrollaron asma(22).
Genética humana y estructura del microbioma
Durante los primeros dos años de vida, hay un proceso de selección mutua entre el niño y los microbios
con los que se encuentra. La inmensa mayoría de bacterias ambientales no encuentran condiciones adecua-
das para sobrevivir en los hábitats proporcionados por nuestro cuerpo, lo que dependerá además del tipo
de bacterias que ya lo están habitando. La incorporación y selección de nuevas bacterias dependerá también
de las necesidades del cuerpo y las funciones benéficas que puedan cumplir. 63
El sello bacteriano, impregnado al momento del nacimiento, permanece con nosotros a lo largo de la vida.
Las bacterias adquiridas van formando comunidades que se modifican conformen el desarrollo del cuerpo,
las condiciones climáticas, la humedad, la temperatura, la alimentación y los medicamentos(23). En palabras de
Stanley Falkow, profesor de la Universidad de Stanford: “El primer ser viviente con el que te encuentras al
nacer es un microorganismo. y llevas a la progenie de ese microbio, en muchos casos, hasta el día de tu
muerte, y este mismo organismo, bajo circunstancias normales, participará en tu descomposición. Real-
mente, ellos te acompañarán en todo momento. Esa es la realidad de la vida”(24-25).
Con el microbioma humano sucede lo que con el genoma: los seres humanos tenemos un microbioma dis-
tinto al del resto de animales, pero cada humano igual tiene una firma microbiana única y particular, incluso
los gemelos, desde el primero al último día.
En el estómago, la bacteria Helicobacter pylori es capaz de causar úlceras y gastritis en los adultos, pero es
esencial durante el desarrollo del sistema digestivo en los infantes, ayudándolo a madurar y a prevenir aler-
gias(26).
64
AyUDAN A SATISFACER
NUESTRAS NECESIDADES
NUTRICIoNALES:
Las bacterias tienen una influen-
cia decisiva en la nutrición me-
diante la fermentación de los
carbohidratos y la putrefacción
de las proteínas, la producción
de ácidos grasos de cadena
corta, la síntesis de vitaminas
como la K, esencial para preve-
nir hemorragias, y algunas del
Foto:
grupo B como la B1, B2 o B6, así
como facilitar la absorción de minerales como calcio, magnesio, hierro y alimentar a las células que compo-
nen la pared intestinal(27).
Los vegetales que los seres humanos comemos contienen carbohidratos con miles de estructuras químicas
diferentes. Durante la digestión, esos carbohidratos se dividen en sus componentes más simples para ser ab-
sorbidos y proporcionar energía. El genoma humano, por su propia cuenta, no puede con los carbohidratos,
porque produce menos de 20 enzimas para desintegrarlos. El genoma de la Bacteroides thetaiotaomicron,
habitante intestinal, por el contrario, produce más de 260 enzimas de este tipo(28).
1. Romero D, “Fernando Baquero”, Agenda Viva 12, 2008, p 18-23. Disponible en: https://issuu.com/fundacionfrf/docs/n_12_ve-
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2. Martínez J y Baquero F (December 2009) Antibiotics and the Evolution of Antibiotic Resistance. In: Encyclopedia of Life Sciences
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5. David N. Fredricks, Journal of Investigative Dermatology Symposium Proceedings (2001). Citado por: Cárdenas Guzmán, Guillermo.
El microbioma humano. Revista ¿Cómo ves? Disponible en: www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/167/el-microbioma-humano
6. Romero D, “Fernando Baquero”, Agenda Viva 12, 2008, p 18-23. Disponible en: https://issuu.com/fundacionfrf/docs/n_12_ve-
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7. Pentti Huovinen, Microbes and man: expanding our understanding of the dynamics and biology of microbiota. Paper for discussion at
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8. Human Microbiome. A Report from the American Academy of Microbiology (FAQ), Reid Anna, Shannon Greeme, Washigton DC
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9. Human Microbiome. A Report from the American Academy of Microbiology (FAQ), Reid Anna, Shannon Greeme, Washigton DC
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10. Cárdenas Guzmán, Guillermo. El microbioma humano. Revista ¿Cómo ves? Disponible en: www.comoves.unam.mx/numeros/arti-
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11. Abbot A, “Scientists bust myth that our bodies have more bacteria than human cells”, Nature, 2016. Disponible en: https://www.na-
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12. Hug et al. (2016) A new view of the tree of life. Nature Microbiology 1: 16048.
13. Human Microbiome. A Report from the American Academy of Microbiology (FAQ), Reid Anna, Shannon Greeme, Washigton DC
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14. Human Microbiome. A Report from the American Academy of Microbiology (FAQ), Reid Anna, Shannon Greeme, Washigton DC
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16. Ibidem
17. Pérez-Tamayo, Ruy, Microbios y enfermedades, Col. La Ciencia para todos, Fondo de Cultura Económica, México, 2000. Disponible
en: http://www.revista.unam.mx/vol.4/num1/sabias/index.html
18. Mode of Delivery and Offspring Body Mass Index, Overweight and Obesity in Adult Life: A Systematic Review and Meta-Analysis
Karthik Darmasseelane, Matthew J. Hyde, Shalini Santhakumaran, Chris Gale, Neena Modi; Published: February 26, 2014; DOI:
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19. Mode of Delivery and Offspring Body Mass Index, Overweight and Obesity in Adult Life: A Systematic Review and Meta-Analysis;
Karthik Darmasseelane, Matthew J. Hyde , Shalini Santhakumaran, Chris Gale, Neena Modi; Published: February 26, 2014; DOI:
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20. Human Microbiome. A Report from the American Academy of Microbiology (FAQ).
21. Martínez J y Baquero F (December 2009) Antibiotics and the Evolution of Antibiotic Resistance. In: Encyclopedia of Life Sciences
(ELS). John Wiley & Sons, Ltd: Chichester. DOI: 10.1002/9780470015902.a0021782 ELS subject area: Evolution and Diversity of
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23. Un nuevo estudio demuestra que los besos de los perros pueden ser buenos para la salud. www.schnauzi.com/nuevo-estudio-de-
muestra-besos-perros-pueden-ser-buenos-para-h...
24. Murray M et al, Reimaginando la Resistencia. Hacia un nuevo paradigma en las relaciones entre seres humanos y bacterias, ReAct
Latinoamérica, 2015, p31 http://react-latinoamerica.org/index.php?option=com_jdownloads&task=download.send&id=22&ca-
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26. Dethlefsen L, Relman DA. Incomplete recovery and individualized responses of the human distal gut microbiota to repeated antibiotic
perturbation. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America. 2011; 108(Suppl 1):4554–4561.
[PubMed: 20847294] Describes the substantial alterations that occur in the gut microbiome after exposure to antibiotics. It highlights
varied taxonomic changes betweenindividuals
27. Human Microbiome. A Report from the American Academy of Microbiology (FAQ), Reid Anna, Shannon Greeme, Washigton DC
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28. Human Microbiome. A Report from the American Academy of Microbiology (FAQ), Reid Anna, Shannon Greeme, Washigton DC
20036, www.asm.org.
29. Human Microbiome. A Report from the American Academy of Microbiology (FAQ), Reid Anna, Shannon Greeme, Washigton DC
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30. Human Microbiome. A Report from the American Academy of Microbiology (FAQ), Reid Anna, Shannon Greeme, Washigton DC
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