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LA FILIACION Y LA PATERNIDAD
Por el doctor Ignacio GALIND~
GARFIAS
Profesor de la Facultad de Derecho
de la UNAM.
SUMARIO: 1. La filiación de la persona. Familia y parentesco. 2. Las fuentes
de filiación. El hecho y su prueba. 3. El interés particular y el orden pú-
blico. 4. Filiación, familia y sociedad. 5. La solidaridad de la familia. 6. La
prueba de la filiación que nace de matrimonio. 7. La filiación como fuente
de poderes, deberes y facultades que atribuye la ley. 8. La "ilegitimidad" de
Ea paternidad e n la legislación civil mexicana. Euolución. 9. El interés de los
hijos. 10. Hijos extra-matrimoniales e investigación de la p'aternidad. 11.
El derecho de las costumbres en Francia, el Código Napoleón y la juris-
prudencia francesa. 12. La reforma del Derecho de {amilia e n Francia.
13. Los hijos nacidos de mujer c a d a : la pqesunción d e @ternidad de2
marido. 14. L a paternidad responsable. La revisión de la preceptiuidad
legal sobre filiación.
1. Las relaciones jurídicas derivadas de la paternidad y maternidad
nacen o mejor, respecto de determinadas personas (el padre y la madre
respecto de su hijo) cuando la filiación de éste es conocida, conforme a
derecho. Es la filiación el presupuesto jurídico necesario, la conditio sjne
qua non para conocer la situación jurídica en que se encuentra una per-
sona como hijo de otra. Es también el elemento previo indispensable para
determinar el estado civil o de familia de esa persona.
En este sentido, la filiación llamada natural, es la manifestación
jurídica del hecho biológico de la procreación. De ella deriva el paren-
tesco consanguíneo, punto de referencia para fijar un complejo de rela-
ciones jddicas con los miembros de la familia, que en su estructura socio
jurfdica es un conjunto de factores, psicológicos, sociales, morales, eco-
nómicos, religiosos, etcétera?
1 El hijo natural tiene un estado civil, que constituye una sitwrcidn jurídica
de carácter permanente de la cual derivan derechos y obligaciones ajenos a la
capacidad del sujeto. . .
DR © 1978. Universidad Nacional Autónoma de México,
Facultad de Derecho
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396 IGNACIO GALZNDO GARFZAS
La filiación es consubstancial al concepto de "persona" en el sentido
de que siendo el estado civil uno de los atributos de ésta, toda persona
debe conocer su propia filiación, porque éste necesariamente existe. La
filiación materna dato que fácilmente puede determinarse comúnmente,
puede no ser conocida en ciertos casos y en otros puede ocurrir lo mismo,
riespecto de la filiación paterna. Existen pues dos cuestiones íntimamente
relacionadas en lo que atañe a la filiación a saber: el hecho de la pro-
creación y su prueba. En la filiación natural se .encuentran comprendidas
estas dos cuestiones: el hecho jurídico de la generación y el acto jurídico
de su prueba.
Partiendo de estas ideas, desde el punto de vista jurídico la filiación
es aquella especial situación en que se encuentra una persona dentro del
grupo de la familia como hijo de otra.2
2. Es necesario, sin embargo, hacer algunas oportunas consideraciones,
desde el punto de vista del Derecho, en cuanto a la denotación técnica
.del vocablo "filiación". En efecto el hecho biogenético de la concepción,
por posibilidad de la comprcbación por medio de la prueba directa, en
cuanto al momento en que aquel fenómeno se produce y en lo que atañe
al autor de la fecundación que va a producir el nacimiento. Ese hecho
O mejor, de esa concatenación de hechos (cópula c,arnal entre un varón y
una mujer, fecundación, conc~epción,gestación y nacimiento) es un fenó-
meno de la naturaleza por si, mismo complejo. En lo que se defiere a la
prueba de la filiación materna, el nacimiento proporciona la prueba in-
mediata de la maternidad. El Denecho, para poder establecer la situación
jurídica derivada de la filiación, no puede por lo que se refiere a la pater-
nidad, sino recurrir a la pheba de presunciones y con no poca frecuencia
a la prueba indiciaria.
Ahora bien, el concepto de "filiación" punto de partida del parentesco
consanguíneo en línea ascendente y base también del parentesco en la
línea colateral, tiene en Derecho una acepción restringida al víjnculo jurí-
dico que existe entre el padre o la madre y su hijo, para derivar en ella
un conjunto de p o d a s , deberes, cargas, obligaciones y derechos entre los
-- --
El estado de hijo natural, tiene una exteriorización que es el titulo de eslado,
tal documento fehaciente qxe acredita legalnente ese estado civil (GATTL).Tam-
bién se ha cstimado que el título de estado es el fundamento jurídico. En wte
sentido cl reconocimiento ccmo arto jurídico que constituye el estado, es el titulo
fundamento. Lo mismo que lo sería la generación por los cónyuges para el estado
d e hijo legítimo o el matrimonio para el estado de cónyuge.
FUEYOLANERI,Fernando, Derecho civil. Imprenta y Litografía Uribe, S. A.
Santiago de Chile 1959. T. VI. La familia, Vol. 1, p. 435.
"pus cit. Vol. 111. Números 697 y 698, pp. 303 y 304.
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FZLZACZON Y PATERNIDAD 397
sujetos de esa relación. En otras palabras se refiere concretamente al nexo
juridico de la paternidad y la m a t ~ n i d a d . ~
En este respecto, se distingue: entre la filiación que surge del proceso
natural de la concepción y gestación de la vida humana en d seno de la
madre, que transcurra entre. el momento del a fecundación del óvulo y el
nacimiento, del concepto jurídico de la filiación qiie es una construcción
d d Ilerecho, a travSs de la cual nos permite atribuir a los sujetos de la
relación así creada, un conjunto de facultades, deberes, prohibiciones, obli-
gaciones, etcétera.
L
En tanto el hecho jurklico de la procreación S: impone necesariamente
a la dogmática de la filiación, ésta denota exclusivamente una vinculación
j d d i c a , - u e p:lede tomar ?u origen en la consanguinidad (filiación bio-
lógica) o en una declaracijn de voluntad (adopción), susceptible de ads-
cribir o no al adcptado, a la familia del adoptante, según que un deter-
minado ordenamiento acepte la adopción plena o la semiplena.
Si bien la filiación como se ha dicho. tiene como base un hecho
de la naturaleza, su estructura jurídica lleva implícitas consecuencias'de
orden social que trascienden al interés de los sujetos de esa relación. Esto
explica que las cuestiones relativas al estado civil (estado de familia) sean
de ordcn público. No obstante, el Derecho atribuye el ejercicio de las
acciones de estado civil a los particulares para establecer la filiación de
una persona; pero por otra parte la sistemática probatoria que consagra
el Código Civil para establecer en forma cierta y segura, la filiación debe
ser ponderada en su justa extensión, puesto que la sentencia que esta-
blezca la filiación incide directamente sobre su estado civil y produce
efectos aún frente a aquellos que no fueron parte en el juicio correspon-
diente. Estas razons justifican la promdencia de la acción de investigación
de la paternidad y de la maternidad con el menor número de restxicciones
posible dentro de los límites que impidan abuso y que pudiera distorsionar
sus fines éticos y socioles.
4. Si en la filiación existe un interés individual de la persona de cuya
filiación se trata, hay también interés público que concurre con el interés
3 Tomada en el sentido material del término, es la descendencia en Ihza
directa; comprende toda la serie de intermediarios que vinculan a una persona
con un antepasado por más alejado que éste sea; pero en el lenguaje del Derecho
la palabra ha tomado un sentido mucho más estrecho y significa exclusivamente la
relación inmediata del padre o la madre con el hijo. L a relaciihn de filiación toma
los nombres de paternidad y maternidad según se la mire del lado del padre o
de la madre.
RIPERT, Georges y BOULANGER, Jean. Tratado de Derecho civil. Segln el
tratado de Flaniol. Traducción al español de Deha Gorín Daireaux. La Ley.
Buenos Aires, s/f. T. 11. Vol. 1. El estado de las personas, p. 465.
PLANIOL,Marcel y RIPERT,Georges. Trotado práctico de Derecho civil fran-
cés. Traducción del doctor Mario Días Cruz. Habana, Cuba, 1946. T. 11. La
familia. No 71 1, p. 559.
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398 IGNACIO GALINDO GARFZAS
individual o en concretar en determinadas personas (los padres) la posi-
bilidad de exigir coactivamente el cumplimiento de los deberes, obligacio-
nes y cargas que surgen a su cargo, luego de considerar la filiación.
Si tratáramos de expresar en forma esquemática en qué manera la es-
tructura y funcionamiento de la familia se encuentra vinculada a la filia-
ción podríamos decir que la institución de la familia descansa en e1 orden
jurídico en el matrimonio ( o en el concubinato), la filiación y la patria
potestad.
En tanto estos tres factaks sociojurídicos se desarrollan en cada grupo
familiar y en manera coordinada, la familia adquiere estabilidad y solidez,
y cumple en forma adecuada la función social que le corresponde: la
ayuda reclproca, inmediata entre sus miembros.
Leclercq en este respecto se expresa así: "la familia es una institución
natural; nace espontáneamente donde quiera que haya hombres, no espera
para aparecer a que el Estado le asigne un estatuto jurídico. En la mayoría
de las sociedades la familia existe sin intervencidn del Estado y se rige por
costumbres tradicionales. Sin embargo, la unión de los sexosl y la procreación
pueden darse en condiciones contrarias a las exigencias de la naturaleza
humana. De allí la distinción entre el matrimonio, unión legítima conforme
a las exigencias de la naturaleza y la unión ilegttima . ..
Viviendo el hombre en una sociedad la distinción entre el matrimonio,
base de la familia y la unión ilegítima requiere la intervencidn de la
sociedad. . .
Esta intervención de la colectividad, no crea sin embargo el matrimonio
ni la familia; se limita a reconocerlos. La familia es una institución natural
que se impone a la colectividad, no solo de hecho, siad también de Derecho."
5. L a convivencia humana encuentra e n la familia el núcleo social
primario que no se agota en sí mismo, proyecta sus efectos en el orden
social y político. Empero, la familia, proporciona a sus miembros la posi-
bilidad de establecer entre sí, una relación con fuerte contenido ético y
afectivo que el Derecho no puede desconocer y que se proyecta, en lo social
como eficaz vínculo para propiciar una vinculación de solidaridad humana.
Las relaciones jurídicas familiares, se caracterizan por un sentido de acep-
tación espontanea de subordinación al interés colectivo del grupo. Tal
subordinación obedece a Ia convicción que nace entre los mi'embros de
la familia debe existir una coordinación entre el interés particular y el
interés del grupo, para lograr los fines individuales de sus integrantes.
De ahí que las normas jurldicas que exigen una determinada conducta a
sus miembros, sean propiamente deberes y no obligaciones, se entienden
como facultades, mejor que como derechos subjetivos. Me parece que este
aspecto sobre el fundamento de las relaciones jurídicas que se presentan
5 Jacques, La familia, Barcelona 1962, p. 32.
LECLERQ,
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FZLZACZdN Y PATERNIDAD
en la familia, explica porqué el estatuto de d a no es impuesto por el
Estado, sino que se impone a éL6 No es la conducta individual de los
sujetos en ,el cumplimiento de deberes y facultades, sino la coincidencia
de intereses entre los sujetos de la relación, la que adquiere particular
relevancia en el tratamiento del Derecho de familia. El sujeto pasivo de
la relación en el cumplimiento de tales deberes, "logra una integración
en sí mismo", porque ello es consecuencia de que la conducta regulada
mira a integrar y dar solidez a la familia, cuyo interés es coincidente con
el interés particular de sus miembros.?
6. Por lo que ataña a la filiación el Código Civil vigente en el Distrito
Federal, no establece desde el punto de vista de los efectos de la misma
distinción entre la filiación legítima y la filiación natural, que postulaban
los Códigos Civiles de 1870 y 1884 así como en la Ley de Relaciones Fa-
miliares de 1917, es decir, en cuanto a los deberes y responsabilidades
que implica la relación paterno filial.
El matrimonio es sin duda la institución por excelencia que garantiza
la permanencia y solidez de la familia. El Derecho protege al grupo, reco-
nociendo los vSnculos que- surjan entre los cónyuges y la prole. Así en
cuanto a la filiación, el matrimonio cumple una función probatoria de
capital importancia: es presunción de paternidad del marido respecto
de los hijos q w ha dado a luz una mujer casada, dentro de cierto pe-
ríodo que la ley establece.
Pero esta utilílisima función probatoria que desde hego debe seguir
manteniéndose firmemente, no justifica que se regule en capítulos separa-
das las consecuencias derivadas de un solo hecho jurZdico a saber: la pro-
creación; que debe producir las mismas consecuencias jurídicas, respecto
de los hijos, aunque hayan sido concebidos de matrimonio.
6 Aunque la familia se haya iniciado como un fenómeno biológico, como una
unidad reproductora de los primates, ha venido a ser un fenómeno social algo
más comparable a unidades tales como una orden monástica o un gremio de arte-
sanos, que a su propio antecesor remoto. Aunque los factores biológicos que dieron
origen a la familia humana persisten en su funcionamiento, su influencia sobre
las familias como instituciones sociales, está a la par con las que pueden tener las
cualidades innatas de determinadas categorías de sexo o edad sobre los "status" y
funciones que asignen a los miembros de esas categorías.
LINTON,Ralph. Estudio del hombre. FCE, México 1962, p. 185.
7 Es por tanto en el hecho psíquico en el que debe buscarse el fundamento
del vínculo jurídico personal, que es la característica del agregado familiar, tan
pronto como se reconoce en el mismo una personalidad jurídica a los miembros
singulares: sea el mismo o no vínculo de subordinación, es siempre la persona
en sí misma y no por determinadas acciones suyas la que viene considerada como
objeto del Derecho: la idea común de una integración en sí mismo que el hombre
encuentra en la familia quiera expresar esa profunda verdad.
Crcu, Antonio. El Derecho de familia. Traducción de Santiago Sentís Melendo.
Buenos Aires 1949, p. 111.
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400 IGNACIO GALINDO GARFIAS
En este respecto ya se dijo que el concepto jurídico filiación (como
hecho natural) se relaciona primordialmente con el hecho biológico de la
generación aunque como construcción jurídica, el concepto técnico de la
filiación, puede no encontrar una correspondencia puntual, exacta con
la paternidad biológica. Así ocurre en la filiación adoptiva de la que toma
nacimiento el parentesco civil. De la misma manera la inseminación arti-
ficial da lugar a la filiación de hijo de matrimonio, si tal phedimiento
artificial sr realizó con semen de quien no es el marido, pero con el con-
sentimiento de éste. En ambos casos la relación biológica entre quienes
son el padre y la madre verdaderos y la relación de filiación no existe;
lo cual no impide que surja la filiación con todas sus consecuencias jurí-
dica~.~
No obstante que pueden presentarse estas situaciones, que podríamos
llamar actualmente de excepción, la normativa jurí'dica se ocupa del tra-
tamiento be los casos que por generalidad, sirven de base a sus dispocicio-
nes sin descuidar claro está, a través de la técnica jurídica la disciplina
aplicable a los casos de excepción, siempre en una manera congruente
con el principio en que descansa el tratamiento jurídico de la filiación.
7. De allí que la paternidad y la maternidad biológicas en el caso
de la adopción plena y la paternidad conforme a natura si se tr'ata de
inseminación artificial, no constituye ciertamente un presupuesto necrsa-
rio en el establecimiento de la filiación, que mira a la protección del ser
humano en los primeros años de su vida, a través del ejercicio de la patria
potestad. Estoi debcres y facultades solo pueden ser individualizadas a tra-
vés de la filiación.
Filiación, patria potestad y responsabilidad, son tres elementos en 10s
que descansan los dispositivos jur5dicos que establecen la disciplina apli-
cable a la filiación.
Dicho lo anterior, la filiación es el medio o instrumento jurídico de
cuya existencia depende la atribución de la responsabilidad del padre y
de la madre y que permite a la familia el cumplimiento de su función pro-
tectora de la prole. El Derecho en casos especiales prescinde del fenómeno
natural biogenético, para lograr las finalidades de seguridad y protección
asigna,da de la persona que forma parte de ese grupo primario.
8 El problema jurídico de la inseminación artifical en el caso del matrimonio,
pone en cuestión en nuestros días, el principio de otorgar la acción de descono-
cimiento de la paternidad del marido en el caso en que el que le haya sido iisica-
mente imposible tener acceso carnal con su esposa dentro de los 120 días de los
300 que han precedido al paro aunque en verdad por otra parte que en las legis-
laciones modernas se ha mantenido incolume este principio, porque en todo caso
la mujer casada que ha dado a luz a un hijo concebido en esta manera debe
probar para desaparecer la presiinción de paternidad del marido que éste ha
dada su consentimiento para que la concepción haya tenido lugar en esa manera.
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FZLIACZON Y PATERNIDAD 40 1
8. La tendencia que ya apunta el Código Civil de 1928, prescin-
diendo de la distinción entre filiación legítima y filiación natural no justi-
fica la subsistencia de la de "legitimación" por subsecuente matrimonio
que sin embargo subsiste en el Código Civil vigente.
Prescindir en el orden legislativo de la legitimación, no es contrario
al interés de la familia constituída por matrimonio, rimero porque a la
familia no puede atribuírsele interés alguno en la medida en que no lo tie-
ne el g~*upode parientes que la forma. En segundo lugar porque el interés
que existe en el grupo social, es de interés público, que los hijos mientras
sean menores de edad gocen de la pro'tección y ayuda que exige el desarro-
llo de su persona en el seno de la familia a la que pertenecen por el solo
hecho de su procedencia biológica atribuible por medio de la filiación a su
padre y a su madre.
Y este deber social de protección y ayuda hacia la prole existe, es
independiente de que el hijo se haya concebido por un hombre y una mu-
jer unidos por matrimonio, que vivan cn concubinato o de una relación
carnal eventual.
Desde este punto de vista la legitimación no debe influir o modificar
la sujeción a! cumplimiento de los deberes de la paternidad. Es decir el
matrimonio no es la prueba idónea de la paternidad del marido, respecto
del hijo que la mujer ha concebido y ha nacido antes de la celebración de
&te, sino el reconocimiento (tácito o expreso) que ha hecho el marido
de la paternidad de aquél hijo. Parece repugnar al buen sentido el predi-
car "legitimidad" o "ilegitimidad" a un hecho de la naturaleza: el na-
cimiento de una persona.
Las normas jurídicas que estructuran y organizan a la familia, presentan
dos aspectos de naturaleza distinta: las que se refieren a los deberes en-
tre los cónyuges (eventualmente entre concubinos) y las que atañen a los
deberes entre los pilogenitores y los hijos. La distinción entre estos dos ti-
pos de relaciones se manifiesta en el caso del divorcio en el cual pueden
quedar subsistent'es las obligaciones y derechos de la patria potestad
aún después de que se ha disuelto el matrimonio y en el caso de la filia-
ción extra matrimonial, en la que las relaciones paterno filiares, surgen
y subsisten sin ninguna dependencia de la existencia del vínculo matrimo-
nial entre el padre y la madre.
Por razón de esa complejidad, debe establecerse una separación entre
las relaciones jurídicas conyugales y las relaciones jurídicas paterno filia-
les; por lo que se refiere al aspecto jurídico a la naturaleza diversa de
las normativas jurídicas que deben regir a ,una y otra relación, sin dejar
de reconocer que la estabilidad de la familia y el sano funcionamiento de
las relaciones conyugales y del ejercicio de la patria potestad se complemen-
tan en una interdependencia. Por ello el D'erecho objetivo protege y propicia
la concurrencia de esos dcs elementos en la organización de la familia.
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402 IGNACIO GALINDO GARFIAS
9. A la vez que el interés de los cónyuges se encuentra protegido por
el Derecho, el interés de los hijos lo requiere con mayor exigencia y con
total independencia de que el grupo familiar se haya constituído por ma-
trimonio o sin la celebración de ese acto jurídico. Una concepción de
familia que se llama filocéntrica, ha llegado a concebir la legislación tenien-
do solo como objeto el bien de los hijos.s
Teniendo en cuenta esta doble perspectiva, fundamental en el Dere-
cho de familia, puede entenderse sin mayor dificultad que el estado de
matrimonio se funda en la declaración de voluntad de los contrayentes
que expresan su consentimiento en el acto de la celebración para consti-
tuir un modo permanente de vida en común (consortium omnes vitae)
del que deriva un conjunto de deberes y facultades jurídicas recíprocos
que surgen entre los cónyuges; mi'entras que la situación jurídica que nace
de la filiación (en su aspecto natural) se funda en el hecho jurídico de la
procreación, sin desconocer la posibilidad de que surjan esas mismas rela-
ciones del acto jurídico de la adopción, que puede o no producir los mis-
mos efectos de la filiación, según que se trate de adopción plena o semi-
plena.1°
10. Haremos en seguida un comentario sobre la situación de los hijos
nacidos fuera de matrimonio y particularmente en lo que atañe al ejerci-
cio de la acción de investigación de la paternidad, considerando la po-
sición que ha adoptado el Código Civil vigente en el Distrito Federal.
En la exposición de motivos del Código Civil para el Distrito Federal,
se declara el propósito del legislador que para "borrar la odiosa diferencia
entre hijos legítimos y lcs nacidos fuera de matrimonio se procuró que
unos y otros gozaran de los mismos derechos" y agrega que "es una irri-
tante injusticia que los hijos sufran las consecuencias de las faltas de sus
padres que sean privados de las seguridades y derechos únicamente porque
no nacieron de matrimonio, de lo que ninguna culpa tienen. . ." "por-
que los hijos tiene derecho de saber quienes los trajeron a la vida, de
saber que los autores de su existencia les proporcionen los medios de vi-
vir". . . Se procuró que la investigación de la paternidad no constituyera
una fuente de escándalo de explotación por parte de mujeres sin pudor
que quisieran sacar provecho de su prostitución".
En aplicación de esas ideas, el Código Civil de 1928 modificó certera-
mente la posición adoptada por la Ley de Relaciones Familiares (artículo
187) y el Código Civil de 1884 (articulo 343) conforme a los cuales,
quedaba prohibida la investigación de la paternidad, excepto en el caso
9 MERLA,Giovanni. Biología e constituzione nella famiglia. Zn tema de Bi-
ritto de famiglia. Padava 1967, p. 67.
10 Parece inadecuada por lo tanto la denominación de "filiación adoptiva"
que se presta a identificar en todo caso una y otra figura jurídica. El vocablo
adopción me parece claro y preciso para no requerir el uso de cualquiera otro.
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FZLZACZON Y PATERNIDAD 403
de rapto, si la época de la concepción coincidía con la del delito. Aten-
diendo a lo dispuesto en el artículo 197 de la Ley de Relaciones Familiares
"el hijo que se encuentre en pos'esión de hijo de estado matrimonial de
un hombre y una mujer, puede obtener el reconocimiento de aquél o
de éste o de ambos, siempre que la persona cuya paternidad se reclama
no esté ligada con vínculo matrimonial al tiempo en que se haga el reco-
nocimiento, salvo el caso en que el padre o la madre se hayan casado y
el hijo quiera que se le reconozca para quedar legitimado".
Como puede observarse, en tanto que en el Código Civil de 1884 la
prohibición de la investigación de la paternidad de los hijos nacidos fue-
ra de matrimonio era ciertament'e absoluta, la Ley de Relaciones Familia-
res dió un paso adelante, permitiendo el ejercicio de la acción para obtener
del presunto padre el reconocimiento que se decía "forzoso" pero sólo en
el caso de que se encontrare en posesión de estado del hijo del demandado.
La ley confería también esta acción, para obtener la legitimación en el
caso de subsiguiente matrimonio de la madre y del pretendido padre, que
entonces no se operaba como efecto inmediato del ulterior matrimonio
de sus padres. En ambos casos la sentencia se funda en el reconocimiento
tácito del presunto padre.
Ciertamente el legislador de 1928, inspirándose en la evolución legis-
lativa, doctrinal y jurisprudencia1 francesa, decidió romper con aquella
situación del hijo nacido fuera d8ematrimonio, quien quedaba sólo previsto
de acción para obtener una sentencia judicial declarativa de su filiación
si era el fruto del delito de rapto.
La posición que el Código Civil del Distrito Federal en este respecto,
introduce un cambio radical, permitiendo la investigación de la pater-
nidad fuera del caso en que el hijo se encontrara en posición de estado
de hijo del presunto padre. El artículo 382 del Código Civil establece
en favor del hijo nacido fuera de matrimonio, la posibilidad de intentar
una acción judicial de investigación de la paternidad a fin de obtener una
sentencia que declara cuál es 'su filiación paterna, independiente de que el
padre quiera o no reconocerlo como hijo suyo.
Sin embargo dicho precepto legal que ha estado vigente durante cin-
cuenta años, establece dicha ac,ción en fonna limitada, fijando taxativa-
mente en las cuatro fracciones de que consta el artículo, los unicos casos
en que procede el ejercicio de la indagación judicial de la paternidad, a
saber: 1. En la hipótesis de rapto, estupro o violación, si la época del
delito coincide con la de la concepción. 11. Cuando el hijo se encuentre
en posesión de estado de hijo del presunto padre. 111. Cuando la concep-
ción tuvo lugar cuando su madre hacía vida marital con quien se presume
ser su padre y IV. Cuando el hijo tenga a su favor un principio de prueba
contra el pretendido padre.
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404 IGNACIO GALINDO GARFIAS
Ciertamente este precepto legal, coloca a los hijos extra matrimonia-
les, en una mejor posición que aquélla en que se encontraba durante
la vigencia de la Ley de Relaciones Familiares y desde luego, de la
que tenía bajo el régimen del Código Civil de 1884. Con ello el legislador
de 1928 siguió la corriente ya iniciada como se dijo, en la Ley de Rela-
ciones Familiares para tratar de "borrar la odiosa diferencia entre hijos
legítimos y los nacidos fuera de matrimonio7' procurando así que la igual-
dad de derechos entre unos y otros.
Si este loable propósito fue logrado plenamente por el legislador de
1928, es una cuestión que ahora no parece cierta.
En efecto, restringir el ejercicio de la acción de investigación de pater-
nidad a los cuatro casos señalados taxativamente en el precepto que se
comenta, resulta h ~ por
y hoy, inaceptable, porque no quedan comprendi-
dos en ese sistema otras hipótesis en que existiendo serias posibilidades,
grave verosimilitud de la paternidad, el presunto hijo carece de la acción
correspondiente para establecer su filiación; como ocurre por ejemplo,
en el caso de que el presunto padre obtenga pcr algún medio (seducción
o engaño) el consentimiento de la madre para tcner (aunque no vi-
van maritalmente) re!aciones sexuales, si durante ellas se produjera la
concepción. Si dicha mujer es mayor de 18 años no se tipificaría el delito
de estupro, y por lo tanto no procedería la investigación de la paternidad,
a pesar de que hubiera sido engaiiada o seducida, como por ejemplo en
el caso de la ruptura de una promesa de matrimonio o de abuso de auto-
ridad. Consideramos también el caso en que aun no existiendo seducción
o engaño, se produjo la concepción por la libre voluntad del padre y de
la madre. Desde el punto de vista de la protección del interés del hijo
extramatrimonial iqué mucho que la concepción haya tenido lugar pres-
tando libremente, en forma espontanea su consentimiento ambos proge-
nitores?
1. El cambio o modificación legislativa con respecto a la investiga-
ción de la paternidad, que se inicia en nuestro País con la Ley de Relacio-
nes Familiares y posteriormente continúa en el texto del artículo 382 del
Código Civil vigente, es una consecuencia de la evolución legislativa doc-
trinal y juiiispmdencial sobre la protección de los hijos nacidos fuera de
matrimonio. Es por lo tanto conveniente analizar aún brevemente dicha
corriente legislativa, particularmente e n Francia.
La Ley de 12 brumario año 11, excluyó la posibilidad de investigar
judicialmente la filiación de los hijos naturales y admitió solo como único
medio para establecer filiación de ellos el reconocimiento que hiciera un
padre de un hijo, por medio de un acto auténtico.
La jurisprudencia francesa en el siglo X I X y hasta la primera década
del siglo XX aplicó aquel principio restrictivo, excluyendo toda posibilidad
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FZLZACZÓN Y PATERNIDAD 405
de la investigación de la paternidad, excepto en los casos de seducción y
de violación.
EI Derecho antiguo grancés sin embargo de esta posición de extrema
severidad, reconocía de acuerdo con las costumbres ciertos derechos a los
hijos bastardos, que aunque no neconocidos formalmente, gozaran de una
aceptación pública de su bastardía, en el grupo social, y entre el círculo
de parientes. Esto les permitía el derecho a participar en la herencia de
qui'en los había engendrado. Eran efectos puramente económicos.
El artículo 340 del Código Napoleón proclamaba las sucesivas refor-
mas introducidas: "queda prohibida la investigación de la paternidad. En
el caso de rapto podrá ser declarada la paternidad del raptor, si la época
de la concepción coincide con la del delito". (El principio co'nsignado
en el Código Civil francés, fue acogido en nuestra Código Civil de 1870
y 1884).
Las razones por las cuales en el Derecho francés de las costumbres y
en la legislación revolucionaria se veía con disfavor la investigación de la
paternidad eran como la expresó el abogado general de Grenoble en 1770,
en el dictamen que rindió, "el temor al escándalo y la dificultad para
conocer con grandes posibilidades de certeza, la existencia real del vínculo
de co~sanguinidadque pudiera haber entre el padre y su hijo"?' No se
debe en ninguna manera dejar pasar por alto, que en la ley de 12 bruma-
rio y en la legislación revolucionaria se consideraba que con el otorgamiento
al hijo natural de ciertos derechos pecuniarios para participar en la heren-
cia de w padre, si lo había aceptado públicamente como tal, quedaba
satisfecho su interés particular.
Por otra parte, a partir del año de 1793, por un decreto de 16 de
julio, la madre soltera y los hijos que había dado a luz, tenían derecho
a percibir ciertos auxilios pecuniarios que otorgaba el poder público en su
favor.12
El articulo 340 del Código de los franceses en su redacción ~rimitiva,
durante el siglo XIX mereció vivas críticas de la doctrina y la reforma
de que fue objeto por decreto de 16 de noviembre de 1912, no hizo sino
recoger en gran parte la posición de la jurispmdencia de los tribunales,
mediante la aplicación extensiva de ese dispositivo legal para lograr una
mejor protección de los hijos habidos fuera de matrimonio; contrariando
así el texto prohibitivo expreso y terminante del mencionado precepto;
pero atendiendo con un sentido de justicia, a los requerimientos que fue
l1 JULLIOT DE LA MORANDIERE, León. Précis de Droit civil. Librerie Dalloz.
Fasis 1947, p. 298.
l2 CARBOXIER, Jean. Droit civil. T.I. Presses Universitaries de France. Paris
1955, p. 525 (Hay traducción al español).
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406 IGNACIO G A L I N D O GARFIAS
imponiendo la realidad de la vida y acogiendo los precedentes consuetu-
dinarios, que contrariaba el Código Civil.
En efecto, la jurisprudencia francesa, acudiendo en auxilio de las
madres solteras y de los hijos abandonados, invocó el artículo 1382 del
Código Napoleón para conceder a éstas, una acción de reparación de los
daños que en su perjuicio le causaba el abandono del presunto padre, si
éste se negaba a aceptar las consecuencias económicamente lesivas de
su conducta ilkita, en perjuicio de la madre. Aún cuando estas reclama-
ciones no tenían como finalidad directa el pronunciamiento de una sen-
tencia declarativa de la filiación, los jueces encontraron el camino de la
reparación del daño por culpa probada, para dictar sentencias condena-
torias contra el autor de esa conducta ilícita.
Los tribunales franceses no se detuvieron allí para eludir la severidad
de la norma prohibitiva contenida en el artículo 340. En otras sentencias
recurren a la inteipretación extensiva del propio articulo 340, cuando de
la dolosa seducción o empleo de la violencia en el acto sexual, resulta el
embarazo de la mujer. Amplía así la hipótesis expresamente establecida
en esa disposición legal, para acoger la acción de investigación de la pater-
nidad aunque no hubiera habido rapto. En algunos otros litigios, si había
un principio de prueba por escrito o indicios o presunciones graves deriva-
das de hechos ciertos, tales como el pago de los gastos de manutención del
presunto hijo, la sentencia pronunciada, sostuvo que un deber que origi-
nalmente nacía como un deber natural, se transformaba en una obligación
civil, por razón de su ejecución espontanea y reiterada.
Las tesis sustentadas por los tribunales franceses en los casos de inves-
tigación de la paternidad durante la vigencia del artículo 340 en su redac-
ción primitiva podría decirse revolucionaria, porque anticipó el derecho
de 16 de noviembre de 1912 que reformó aquel precepto. En mi opinión
esas tendencias no tenían nada de revolucionario: a través de la técnica
jurídica, volvieron a la vista a principios de justicia y equidad que el
Derecho consuetudinario francés había establecido y que el Código Civil
de 1804 trató de borrar legislativamente.
12. La ley de 16 de noviembre de 1912 recogiendo el criterio juris-
prudencial, admitió la investigación de la paternidad en los casos: a ) de
rapto y vio!ación, b) por ruptura de la promesa de matrimonio o de espon-
sales si se podía fundar en un principio de prueba por escrito, c ) por
confesión inequívoca de paternidad, en escrito privado, d) cuando el
padre durante la época de la concepción vivía en concubinato notorio con
la madre y e) cuando el presunto padre hubiere proveído y participado
en la educación del hijo ostentándose como padre del mismo.
Por lo demás el Código Civil español de 1895 y el Código Civil alemán
de 1900 ya permitían la investigación de la paternidad si el presunto pa-
dre y la presunta madre vivkn maritalmente durante la época de la con-
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FILIACIdN Y PATERNIDAD 407
cepción. Disposiciones semejantes fueron promulgadas en Bélgica, Suiza
y Holanda.13
"La ley de 1912 no ha borrado completamente la situación anterior.
No ha abolido la regla que prohibe la investigación de la paternidad. Se
ha limitado a introducir varias e importantes derogaciones al principio,
pero la base no ha cambiado. La ley de 1912 es de interpretación restric-
tiva".14
La corriente extensiva para permitir cada vez en mayor número de
casos, la investigación de la paternidad, no se ha detenido. En efecto
por decreto de 16 de julio de 1955 se adicionó ese precepto legal con
una fracción para permitir la investigación de la paternidad en el caso
de seducción realizada por medio de maniobras dolosas o abuso de autori-
dad. P'ermitiO la admisión del examen de sangre, ofrecido por el presunto
padre demandado, para probar la no paternidad.
Nuevamente por decreto de 3 de enero de 1972 y con el propósito de
establecer la igualdad entre los hijos nacidos de matrimonio y los nacidos
fuera de él, se ha iniciado una verdadera restructuración del Titulo V
del Libro 1 del Código Civil, empezando por introducir un capitulo dedi-
cado a las "disposiciones comunes a la filiación legítima y a la filiación
natural", y los dos siguientes capítulos se decían respectivamente a las
disposiciones particulares a estas dos especies de filiación, además de mo-
dificar alguncs preceptos relativos a las donaciones.
"No puede negarse la seriedad del esfuerzo que preside esta apreciable
obra de revisión de la original estructura del Código Civil de Napoleón
modificada varias veces en el curso de los años, aunque en forma fragmen-
taria, por la intervención legislativa y en parte practicamente desautorizada
(y a veces contradicha) por las decisiones jurisprudencia!es, cada vez más
liberales". Pero en todo caso, cediendo a las fuertes presiones morales ejer-
cidas esa jurisprudencia excedía en mucho, al marco legislativo lo cual
provocó la reforma sobre filiación en Francia que ti,ene como finalidad
indudable, la afirmación y aplicación de los dos príncipios fundamentales
que la inspiran: el de igualdad y el de veracidad".16
Aparte de abolir la distinción entre la filiación legitima y la filiación
natural, la reforma conced8eal hijo natural en general los mismos derechos
y los mismos deberes, que el hijo legítimo tiene en sus relaciones con su
padre y con su madre.
13 JOSSERAND, Luis. Derecho civil. Tomo 1. Vol. 11. La familia. Traducción
al español de Santiago Cunchillos y Manterola. Ed Bosch y Cia. Editores. Buenos
Aires 1950. No. 1217, p. 369.
1 4 AUBRYET RAU.5a. Ed. Por Bartin. T. IX. No. 569. Nota 4.
l"usso, Luigi y MAJILLO,Ugo. La riforma del regime della filiuone en el
Diritto francese. "Rivista di Diritto civile". Anno XX. No. 2. Marzo-aprile 1974,
p. 123 y SS.
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408 IGNACIO GALINDO GARFIAS
La distinción se explica únicamente por cuanto al régimen particular
de la prueba de la filiación extramatrimonial. Se concede sin embargo,
una mejor situación del hijo adulterino en la sucesión del padre, si con-
curre con la cónyuge o con los hijos legítimos del de cuju;.
La reforma al artículo 334 establece el ingreso del hiio natural en la
familia de su padre, con una vocación sucesoria recíproca entre ascen-
dientes, descendientes, colaterales (privilegiados y ordinarios) y parientes
tanto de la familia materna como de la familia legítima.
Russo y Majillo comentan esta importante reforma en materia de filia-
ción matrimonial, después de apuntar que la 1.ey de 3 de enero de 1972
ha sufrido fuertes críticas de parte de quienes, como Mazeaud han visto
en ella una intolerable ofensa al Derecho y a la moral. Dicen: "el permitir
el ingreso al hijo natural a la familia del padre, responde a un cambio
radical en el tradicional sistema francés que merece un detenido examen,
no sólo por sus consecuencias patrimoniales sino sobre todo, teniendo en
cuenta consideraciones de carácter moral v social. No se ve sin embargo -
ningún válido motivo para continuar excluyendo al hijo natural del círcu-
lo de afectos familiares que particularmente cuando falta uno de l o ~
A
progenitores asume una iniportancia determinante en la formación espin-
tual del hijo".16
Estos autores concluyen reconociendo que la reforma francesa de 1972
además de que representa una trascendental evolución en el Derecho de
familia, es un insoslayable punto de comparación en todo intento de refor-
ma legislativa en materia de filiación.
v
La explicación anterior tiene por objeto ofrecer una información, si-
quiera general para ponderar la necesidad de una reforma al artículo
382 del Código Civil del Distrito Federal, atendiendo a la corriente del
pensamiento jurídico y al régimen legislativo sobre esa materia, en la
actualidad.
Debe reconocerse el mérito del legislador mexicano, no sólo por haber
introducido la disposición contenida en el artículo 382 del Código Civil
vigente, sino porque se adelantó en algunos aspectos a la situación que
hace cincuenta años contemplaban la doctrina y la j,urisprudencia fran-
cesas y los dispositivos del Código Civil alemán de 1900.
13. En cuanto a los hijos nacidos de matrimonio la doctrina y la
jurisprudencia extranjera -y que por otra parte el Código Civil del Dis-
trito Federal acoge- es en el sentido de equiparar a ellos, la situación
de los hijos nacidos fuera de matrimonio. No se puede dejar de reconocer,
por lo que se refiere a la prueba de la filiación de los hijos extra matrimo-
niales que el principio pater est quem nuptiae dcmonstrant y no tiene
aplicación cuando menos, no la tiene en todos Ics casos.
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FZLZACZÓN Y PATERNIDAD 409
Es sabido que este principio rige actualmente respecto de los hijos na-
cidos después de ciento ochenta días de la celebicación del matrimonio y
dentro de los trescientos días contados a partir del momento en que se
interrumpió la cohabitación entre los cónyuges. En cuanto a los hijos
nacidos fuera de matrimonio, esta presunción sólo tiene fuerza en el caso
de concubinato.
En mi opinión el principio "pater est" también debería ser aplicable,
respecto de los hijos nacidos después de la celebración del matrimonio,
independiente de que hayan transcurridos ciento ochenta días posteriores
a ese acto e independientemente también, de que el marido de la madre,
concurra al levantamiento del acta de nacimiento del presunto hijo.
Excepto el caso de que el embarazo de la madre le haya sido ocultado al
marido, debe presumirse, razonablemente el propósito de los contrayentes,
es obtener así la "legitimación" del hijo concebido antes de la celebración
del matrimonio.
Por otra pafte, si el nacimiento de ese hijo ocurre dentro de la exis-
tencia del matrimonio, aunque no hayan transcurrido ciento ochenta días
de su celebración y tal hijo ha sido reconocido tácitamente por el marido
al acogerlo en tal condición, no parece corresponder a la realidad, exigir
que el marido conourra al levantamiento del acta de nacimiento o lo
*conozca expresamente, para declarar que ese hijo es de matrimonio.
La corriente acogida por la jurisprudencia francesa, admite la posibili-
dad del ejercicio de la acción de investigación de la paternidad, si de la
conducta observada por el presunto padre respecto del hijo que se le atri-
buye, se desprende en manera inequívoca, que es ciertamente su progenitor.
El marido a quien se atribuye la paternidad del hijo que nace dentro
de los ciento ochenta días siguientes a la celebración del matrimonio
puede ejercer la acción de desconocimiento de la paternidad, si se cum-
plen los supuestos establecidos en el articulo 326 in fine, o sea que el
nacimiento se le haya ocultado o que demuestre que dentro de los diez
meses que precedieron al nacimiento, fue físicamente imposible el acceso
carnal con la madre de su presunto hijo.
14. Tomando en cuenta lo expuesto, una revisión del Código Civil en
materia de filiación, podría presentarse así: Y
El Titulo Séptimo conservaría el rubro "De la paternidad y la filia-
ción". Un primer Capítulo tendría el rubro "De la paternidad". El Capí-
tulo Segundo se denominaría "De la filiación consanguínea". El Capítulo
Tercero "De las acciones sobre paternidad".
El Capítulo Primero que propongo comprende la preceptiva siguiente:
Artículo -. La paternidad atribuye a los progenitores los mismos
deberes y los poderes respecto de la persona y los bienes del hijo cuya
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410 IGNACIO GALZNDO GARFZAS
filiación ha sido establecida legalmente, ya se trate de hijos nacidos de
matrimonio o fuera de matrimonio.
En esta manera se incluye en la legislación civil la declaración de
1967 de la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de las
Naciones Unidas que dispone: "Que cada persona, establecida su filia-
ción, goza del mismo status que las leyes confieren a los nacidos de ma-
trimonio". En el artículo siguiente se transcribe a la letra el segundo
párrafo del artículo 162 del Código Civil vigente que encontrará debida
ubicación en el título relativo a la filiación porque no parece adecuado
que se incluya - c o m o aparece en el Código vigente- en el Capítulo Ter-
cero del Título Quinto, relativo a la disciplina jurídica del matrimonio.
Dicho precepto establecerá :
Artículo .
Toda persona tiene derecho a decidir en manera
libre, responsable e informada, sobre el número y el espaciamiento del
nacimiento de sus hijos. Por lo que toca al matrimonio, este derecho será
ejercido en común acuerdo por los cónyuges.
El siguiente precepto legal se referirá a los deberes que impone la
paternidad, para precisar en lo posible desde el punto de vista legislativo
los derechos de los hijos en las relaciones paterno filiales y el contenido
y extensión de la responsabilidad que dentro de la familia y en el seno
de la sociedad se origina la procreación. Responsabilidad que no debe
cirounscribhe a la sola decisión sobre el número y el espaciamiento del
nacimiento de los hijos, sino en manera especial, a los deberes del padre
y de la madre frente al hijo que han procreado.
Se sugiere la inclusión del siguiente dispositivo:
Artículo .
Los padres tienen el deber de proporcionar a los
hijos: (E) un ambiente familiar y social propicio para lograr en condi-
ciones normales el desarrollo espiritual y físico de éstos; b ) una educa-
ción necesaria para que adquieran cabal integración en el medio social a
fin de lograr una mejor convivencia humana, la dignidad de la persona
y la integridad de la familia junto con la convicción del interés general
de la sociedad en la estabilidad de ésta, así como la fraternidad e igual-
dad de derechos de todos los hombres para evitar los privilegios de sectas,
razas, sexos o individuos; c ) el ejemplo de una conducta en el seno de la
familia y en la sociedad de que coadyuve a realizar las finalidades que
persigue el cumplimiento de los deberes derivados de la paternidad; d ) los
alimentos que el hijo requiera y que deben proporcionar según dispone
el capítulo de este Código y e ) una familia estable y solidaria,
en manera que constituya un medio adecuado para el desarrollo del afecto
y atenciones que requiere el desenvolvimiento de la personalidad del hijo,
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FZLZACZON Y PATERNIDAD 411
En este precepto además de que se enuncian los deberes derivados
de la paternidad, se pretende dar una connotación adecuada a lo que se
ha venido llamando "paternidad responsable", que comprende el cumpli-
miento de los deberes de los progenitores para educar y cuidar a los hijos.
Así, se vincula a los padres con el cumplimiento de la función edu-
cativa que el artículo 30. de la Constitución Política impone en el aspecto
escolar; pero que en el Código Civil debe encomendarse también al núcleo
familiar.
El Capítulo Segundo estará dedicado a ordenar y organizar la prueba
de la filiación a través del reconocimiento, independientemente de aque-
llos otros medios probatorios que derivan de una sentencia judicial y
forman pafte del capítulo tercero de este Título, para dedicar finalmente
el cuarto capitulo a la adopción.
Lo expuesto en los párrafos anteriores, nos lleva a considerar la cues-
tión de seguir conservando en el cuerpo del Código, el capítulo tercero
que consta de sólo seis preceptos en los que se cifra la normaltiva jurídi-
ca que atañe a la "legitimación". En nuestro concepto, no encuentra cabida
en un cuerpo legislativo que ha abandonado la distinción entre hijos legí-
timos o naturales.
La revisión del Código Civil del Distrito Federal sobre esta materia
debería incluirse un dispositivo del tenor siguiente:
Artículo . Se presumen hijos de los cónyuges: los hijos nacidos
después de la celebración del matrimonio y dentro de los trescientos días
siguientes a la disolución del mismo por divorcio, nulidad o muerte de
uno de los consodtes. El marido podrá desconocer la paternidad, en los
términos y bajo las condiciones que establecen los artículos siguientes.
En los casos de concubinato consideramos que debe mantenerse en su
redacción el texto del articulo 383, en vista de que no se dispone wmo
en el matrimonio de una prueba fehaciente y precisa que nos permita
fijar con toda certeza, en la mayoría de los casos, la fecha en que empezó.
la vida marital entre la madre y el concubinario. Proceder de otra manera..
sería desconocer las reglas de aplicación y funcianamiento de esa prueba.
presuntiva, que requiere como punto de pai'tida un dato cierto conocido..
Deberá meditarse sobre la conveniencia de otorgar a los herederos;
del marido la acción de desconocimiento de la paternidad, cuando el
autor de la herencia ha muerto sin recobrar la razón, antes de que venza
el plazo de sesenta días en que puede ejercer la acción; porque no
podemos concluir "sic et simpliciter>', que si el marido hubiera estado
en uso de sus facultades mentales, indefectiblemente habría ejercido
la acción de desconocimiento de la paternidad, ya que se podría tam-
bién válidamente suponer que no la habria ejercido, si gozando de cabal
salud por no introducir una causa de perturbación en la familia o por
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412 IGNACIO GALZNDO GARFZAS
cualquiera otra razón que solo a él le compete. L a duda pues existe e n uno
y otro extremo, sólo que considero que en la solución no deben prevalecer
los intereses particulares de los herederos, frente a los más altos valores
de la integridad de la familia y respeto a la intimidad de las relaciones
entre los consortes. Propongo pues, negar la acción de desconocimiento a
los herederos del marido, suprimiendo el articulo 332 del Código Civil
que se revisa.
En otro aspecto, parece conveniente introducir en las disposiciones del
Código en que se requiere el "principio de prueba por escrito" para el
ejercicio de las acciones procesales sobre paternidad, disponiendo que
*<
el principio de prueba por escrito" se funde en documentos de familia,
registros o cartas privadas del padre o de la madre, en actas públicas o
privadas provenientes de una de las partes en el juicio de otra persona
que si estuviere viva, tendría interés en la controversia". (Código Civil
italiano artículo 212).
Por lo que toca a las pruebas sobre filiación, se sugiere la conveniencia
d e aceptar con valor solamente indiciario, la prueba pericia1 sobre las carac-
terísticas h'eredo biológicas admisibles en el juicio de investigación de la
paternidad, mediante el análisis de grupos sanguíneos, siempre adminicu-
ladas, con las características patológicas, moriológicas e intelectuales, trans-
misilsles. Bien advertidos de que por sí solos, es decir, aisladamente consi-
derada, ninguno de estos elementos puede fundar legítimamerite .un pro-
nunciamiento judicial declarativo de paternidad o maternidad.
Hay que insistir en que la prueba hematológica es insuficiente y que
en el caso de ser admitida deberá completarse con otros elementos proba-
torios que la doctrina moderna acepta y la experiencia corrobora, a saber:
el examen comparativo de les caracteres morfológicos externos del padre
O de la madre (talla, forma de cabeza, facciones, impresiones digitales,
etcétera) el examen de caracteres antropogenéticos (actitudes, tipo de le-
tra, gesticulaciones, timbre de voz, etcétera), examen de los signos semio-
lógicos o patológicos transmisibles hereditariamente (predisposiciones espe-
ciales para determinadas enfermedades, lunares, coloración del iris) carac-
teres psicológicos, y en fin todos los elementos que el juez de lo familiar
debe constatar directa y cuidadosamente, a través de la prueba de ins-
pección de las personas de que se trata, para concluir en manera razonable
y congruente lo que proceda en la sentencia que en su caso pronuncie.
No debe dejarse pasar por alto un problema que es el relativo a la
inseminación artificial, con el consentimiento aprobado del marido. Cues-
tión que requiere u n tratamiento específico, pues a nadie escapa que en
'ese evento ni la cesación de la cohabitación de los consortes por larga
que sea, ni las pniebas de grupos sanguíneos, ni la inspección judicial
a la que hemos hecho alusión, tienen fuerza probatoria alguna. Habrá
que concluir que d marido que h a prestado su consentkniento para prac-
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FILZACZON Y PATERNIDAD 413
ticar esa operación germinativa, no tendrá acción para desconocer la pa-
ternidad del hijo así concebido y que no proceden en ese caso, la acción de
investigación de la paternidad.
Como lo disponen los códigos civiles de los Estados de Morelos y Sonora
debe admitirse la posibilidad, de probar la paternidad, en la sucesión intes-
tada o en el juicio en que el hijo demanda la ministración de alimentos.
La misma disposición legal podría introducirse en el proyecto que se ela-
bora, para hacer efectiva la responsabilidad de los padres que descuidan o
abandonan a los seres que han procreado.
El artículo 526 del Código de Sonora, cuya adopción en lo esencial se
propone, dice a la letra:
"Artículo . La filiación de los hijos nacidos fu,era de matri-
monios resulta, con relación a la madre, d'el solo hecho del nacimiento.
Para justificar este hecho son admisibles todos los medios de prueba, y
en los juicios de intestado o de alimento.., se justificará la filiación res-
pecto a la madre dentro del mismo procedimiento.
Respecto del padre, la filiación sólo se establece por el reconocimiento
voluntario o por una sentencia que declare la paternidad. En el juicio
respectivo son admisibles todos los medios de prueba y bastará que se
acredite debidamente la posesión de estado de hijo respecto al presunto
padiie, en los términos a que se refieren los artículos - y __- para
aue se declare debidamente com~robadala filiación. En el caso de con-
cubinato, se podrá justificar la filiación respecto del padre en el mismo
juicio de intestado o de alimentos y será suficiente probar los hechos a
que se refiere el artículo , tanto en vida de los padres como después
de su muerte. Esta acción es transmisible por herencia y es impres-
criptible."
E1 capitulo cuarto final, estaría dedicado a la adopción que compren-
dería las disposiciones relativas a la adopción plena y a la adopción
semiplena pero este tema excederá los propósitos fijados en el estudio
sobre filiación consanguínea.
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