Escatologia 2
Escatologia 2
ITULO XII
LOS ACONTECIMIENTOS FINALES
"Así dice Jehová... yo el primero, y yo el postrero." Isa_44:6. Dios ha escrito tanto el primero como el
último capítulo de la historia de todas las cosas. En el libro del Génesis, leemos con respecto al comienzo de
todo: del universo, de la vida, del hombre, del pecado, de la muerte, de la sociedad. Por las Escrituras
proféticas, que dan cima en el Apocalipsis, sabemos de qué manera todas las cosas alcanzarán su objetivo y
consumación. Muchos, a igual que Daniel, se preguntan: "¿Cuál será el fin de estas cosas?" Dan_12:8.
Solamente Dios puede responder a la pregunta, y así lo ha hecho en las Sagradas Escrituras.
BOSQUEJO
I. MUERTE
II. EL ESTADO INTERMEDIO
1. El punto de vista bíblico.
2. Puntos de vistas falsos.
a. Purgatorio.
b. Espiritismo
c. El sueño del alma.
III. LA RESURRECCIÓN
1. La importancia de la resurrección.
2. La naturaleza de la resurrección.
a. Relación.
b. Realidad.
c. Incorrupción
d. Gloria.
e. Velocidad.
f. Penetración.
IV. LA VIDA FUTURA
1. La enseñanza del Antiguo Testamento.
2. La enseñanza del Nuevo Testamento.
V. EL DESTINO DE LOS JUSTOS
1. La naturaleza del cielo.
2. La necesidad del cielo.
3. Las bendiciones del cielo.
a. Luz y belleza.
b. Amplitud de conocimientos.
c. Descanso.
d. Servicio.
e. Gozo.
f. Estabilidad.
g. Vida social.
h. Comunión con Cristo
VI. EL DESTINO DE LOS MALVADOS
1. El punto de vista bíblico.
2. Puntos de vistas falsos.
a. Universalismo.
b. Restauración.
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c. Segunda probación.
d. Aniquilación.
VII. LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO
1. La realidad de su venida.
2. La forma de su venida.
3. La época de su venida.
4. Las señales de su venida.
5. El propósito de su venida.
a. En relación a la iglesia.
b. En relación a Israel.
c. En relación al anticristo.
d. En relación a las naciones.
I. MUERTE.
La muerte es la separación del alma del cuerpo y la introducción del hombre al mundo invisible. Se la
describe de sueño (Jn._11:11; Dt._31:16), la disolución de la casa terrenal de este tabernáculo (2Co_5:1), el dejar
este tabernáculo (2Pe_1:14) el pedir el alma de parte de Dios, (Lc_12:20) ir por el camino por el cual no se vuelve
(Job_16:22) el reunirse con sus padres, (Gn._49:33) descender al silencio, (Sal_115:17) expirar, (Hch._5:10),
tornar al polvo, (Gn._3:19), ser cortado, (Job_14:2), y una partida. (Fil._1:23).
La muerte es el primer efecto o manifestación visible del pecado, y será el último efecto del pecado del
cual seremos salvados. Rm._5:12; 1Co_15:26. El Salvador quitó la muerte y trajo vida e inmortalidad
("incorrupción") a la luz por el evangelio. 2Ti_1:10. El vocablo "quitar" significa anular, o hacer negativo. Se anula
la muerte como sentencia condenatoria, y se ofrece la vida a todos. Mientras tanto, aunque la muerte continúa,
se convierte en puerta de acceso a la vida en el caso de aquéllos que aceptan a Cristo.
¿De qué manera está relacionada la muerte con la doctrina de la inmortalidad? Hay dos vocablos,
"inmortalidad" e "incorrupción," que se emplean con referencia a la resurrección del cuerpo. 1Co_15:53-54.
Inmortalidad significa no estar sujeto a la muerte, y en las Sagradas Escrituras se Ap.lica al cuerpo y no al alma.
(Aunque se insinúa la inmortalidad del alma). Hasta los cristianos son mortales, puesto que sus cuerpos están
sujetos a la muerte. Después de la resurrección y el arrebatamiento, obtendrán la inmortalidad; es decir, tendrán
cuerpos glorificados no sujetos a la muerte.
Los malvados también resucitarán. ¿Significa empero que tienen inmortalidad? No, puesto que su
condición toda es de muerte, separación de Dios. Tienen existencia, pero no la comunión con Dios y la
glorificación del cuerpo constituyen verdadera inmortalidad. Existen conscientemente en una condición de
sujeción a la muerte. La suya no es "resurrección de vida," sino "resurrección de muerte." Jn._5:29.
Si la "inmortalidad" en las Sagradas Escrituras se Ap.lica al cuerpo, ¿de qué manera se justifica que
hablemos de la inmortalidad del alma? Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, la muerte es la
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separación del cuerpo del alma. El cuerpo muere y va al polvo, el alma o el espíritu continúan existiendo
conscientemente en el mundo invisible de los espíritus. De manera que el hombre es mortal, puesto que su
cuerpo está sujeto a la muerte, no obstante lo cual su alma es inmortal, sobreviviendo a la muerte del cuerpo.
¿Qué diferencia existe entre la inmortalidad y la vida eterna? La inmortalidad es futura (Rm._2:7;
1Co_15:53-54) y se refiere a la glorificación de nuestros cuerpos mortales en la resurrección. La vida eterna
concierne principalmente al espíritu del hombre, es una posesión presente, y no es afectada por la muerte del
cuerpo.
La vida eterna alcanzará su perfección a la venida de Cristo, y será vivida en un cuerpo glorificado, inmortal.
Todos los creyentes, tanto los que viven como los muertos, tienen ya vida eterna, pero no tendrán inmortalidad
hasta la resurrección.
El estado intermedio de los justos es uno de descanso (Ap._14:13), espera (Ap._6:10-11), actividad
(Ap._7:15), y santidad. Ap._7:14. Los malvados también pasan a un estado intermedio, donde esperan el castigo
final, que se produce después del juicio ante el Gran Trono Blanco, cuando la muerte y el infierno (Hades) son
arrojados al lago de fuego. Ap._20:14.
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realidad se enseñara la existencia de tal estado intermedio en las Sagradas Escrituras, podríamos decir
que su poder purificador se deriva de la expiación, como decimos del medio de la gracia en el estado
presente; pero cuando no se enseña tal doctrina, sólo podemos considerar ese estado como una obra
de supererogación, es decir, más de lo requerido, extra. Busca hacer aquello para lo cual se han tomado
ya amplias disposiciones.
El Nuevo Testamento habla solamente de dos clases: los salvos y los no salvos. El destino de cada una de
las clases es determinado en esta vida, la cual es el único período de prueba mencionado. La muerte cierra el
período de prueba, y luego sigue el juicio de acuerdo a las obras hechas en el cuerpo. Heb_9:27; 2Co_5:10.
b. Espiritismo. El espiritismo enseña que podemos comunicarnos con los espíritus que han partido. Esta
comunicación se realiza por medio de un "médium." Pero nótese lo siguiente: (1) La Biblia expresamente prohíbe
consultar tales espíritus, prohibición que indica de sí que existe un mal y peligro en sus prácticas. Lv._19:31;
Lv._20:6-7; Isa_8:19. Es inútil que los espiritistas citen el ejemplo de Saúl, puesto que este hombre desdichado
pereció por consultar a una adivina. 1Cr._10:13. (2) Los muertos están bajo el control de Dios, el Señor de la vida
y de la muerte, y por lo tanto no están sujetos a la influencia de los médiums. Lea por ejemplo Ap._1:18;
Rm._14:9. Los espiritistas citan el caso de la bruja que trajo a Samuel y el informe de la Aparición de Moisés y
Elías en la Transfiguración. Más aún en el caso de que Samuel se le Apareciera a Saúl, fue mediante un permiso
divino, y lo mismo se puede decir de Moisés y Elías. La historia del rico y Lázaro demuestra que a los que han
partido no se les permite comunicarse con los vivos. Lucas 16. (3) Aunque muchos de los fenómenos del
espiritismo han resultado ser falsos, hay alguna realidad en él. Puesto que los muertos están bajo el control de
Dios y no se pueden comunicar con los vivos, se debe de llegar a la conclusión de que las manifestaciones
espiritistas son resultado de operaciones de extrañas fuerzas psíquicas, con respecto a las cuales estamos en la
ignorancia, o que los mensajes proceden de espíritus mentirosos y engañadores. 1Re._22:22; 1Ti_4:1.
Muchas de las personas que abrazan el espiritismo o consultan médiums han desechado le fe en el
cristianismo. Aquéllos que creen en las Escrituras tienen luz suficiente como para iluminar la tierra misteriosa
que yace más allá de la tumba.
c. El sueño del alma. Algunos grupos, como los Adventistas del Séptimo Día creen que el alma existe
en estado inconsciente hasta la resurrección. Esta creencia, conocida con el nombre de sueño del alma, es
compartida por individuos en otros grupos. Es cierto que la Biblia describe a la muerte como un sueño, pero ello
es porque el creyente pierde la conciencia del mundo de cansancio y enfermedad, y se despierta en uno de paz
y felicidad. En el Antiguo Testamento se nos enseña que mientras el cuerpo entra en la tumba, el espíritu de la
persona que ha muerto entra en el Seol (traducido infierno en la Biblia de Valera) donde vive una vida consciente.
Compare Isa_14:9-11; Sal_16:10; Lc_16:23; Lc_23:43; 2Co_5:8; Fil._1:23; Ap._6:9.
III. LA RESURRECCIÓN
1. La importancia de la resurrección.
Los corintios, a semejanza de otros griegos, eran personas de mentalidad aguda, inquieta, aficionados a la
filosofía y a la especulación. El que algunos de los miembros de la iglesia de Corinto participaban de ese espíritu
se comprobará por la lectura de los dos primeros capítulos de la epístola, donde Pablo declara la inmensurable
superioridad de la revelación divina sobre la especulación humana. Con clara percepción vio la posibilidad de que
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bajo la influencia del espíritu griego, el evangelio se disipara convirtiéndose en un sistema de filosofía y ética,
hermoso pero impotente. En realidad, esa tendencia era ya aparente. Algunos de los miembros de la iglesia eran
influenciados por una antigua idea griega relativa a la inmortalidad, según la cual a la muerte, el cuerpo perecía
para siempre, mientras que el alma continuaba viviendo. En realidad, y según esta doctrina, era bueno que el
cuerpo pereciera, puesto era una traba y obstáculo para el alma. Se enseñaba en la asamblea de Corinto que
mientras que el alma o espíritu vivía después de la muerte, el cuerpo perecía para siempre y no experimentaba
resurrección alguna. Se enseñaba asimismo que la única resurrección era la espiritual del alma, de su muerte en
transgresiones y pecados. Lea Ef._2:1; compare 2Ti_2:17-18. El Apóstol lanza un reto a dicha doctrina, o pone en
tela de juicio la veracidad de ella. "Y si Cristo es predicado que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos
entre vosotros que no hay resurrección de muertos?" 1Co_15:12. Considerando este error como comienzo, Pablo
expone la verdadera doctrina y nos proporciona el gran capítulo de resurrección de la Biblia, ( 1 Corintios 15).
Como base o fundamento de este argumento, Pablo toma la doctrina bíblica respecto del hombre, la cual
en contradicción con la doctrina pagana, declara que el cuerpo es santificable (1Co_6:13-20), redimible, y está
incluido en la salvación del hombre. En el principio, Dios creó al hombre espíritu y cuerpo, y cuando el cuerpo y
el espíritu se juntaron para formar. Una unidad viva, el hombre se convirtió en "alma viviente." El hombre fue
creado inmortal en el sentido de que no necesitaba morir, empero mortal en el sentido de que podía morir si
desobedecía a Dios. Si el hombre hubiera continuado fiel, hubiera desarrollado hasta el máximo su capacidad
sobre la tierra, y luego podría haber sido trasladado, puesto que la traslación parece ser la manera perfecta de
Dios de lLv.ar seres humanos de la tierra. Empero el hombre pecó, perdió el derecho al árbol de la vida y como
resultado de ello comenzó a morir, culminando el proceso en la separación del cuerpo y del alma. Y la muerte
física era expresión exterior de esa muerte espiritual que es la consecuencia del pecado.
Puesto que el hombre es cuerpo y alma, la redención debe de abarcar el avivamiento del alma y del
cuerpo; de ahí la necesidad de la resurrección. Y mientras que el hombre pueda saldar sus cuentas con Dios y
vivir espiritualmente (Ef._2:1) sin embargo su cuerpo muere como resultado de su herencia racial de Adán.
Empero puesto que el cuerpo es parte inherente de su personalidad, su salvación e inmortalidad no son
completas hasta que el cuerpo no sea resucitado y glorificado. Tal es la enseñanza del Nuevo Testamento. Lea
Rm._13:11; 1Co_15:53-54; Fil._3:20-21.
El alegato de Pablo en 1Co_15:13-19 es como sigue: El enseñar que no hay resurrección del cuerpo,
constituye descargar un golpe contra la realidad de la salvación y la esperanza de la inmortalidad. Desarrolla su
alegato de la siguiente manera: Si no hay resurrección del cuerpo, luego Cristo, que tomó sobre sí el cuerpo
humano, no resucitó de los muertos. Y si Cristo no resucitó de los muertos, luego la predicación es conversación
vacía; pero aún, es falsa y engañosa. Y si la predicación es vana, también lo es la fe y la esperanza de los que la
aceptan. Si Cristo no resucitó en realidad de los muertos, luego no hay salvación por el pecado; puesto que ¡cómo
sabremos que su muerte era expiatoria - es decir, diferente de una muerte ordinaria - a menos que resucitara de
la tumba? ¿Y si el cuerpo del Maestro no resucitó, qué esperanza les queda a aquéllos que confían en él? Y si
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esto es verdad, luego el sacrificio, la abnegación, y los sufrimientos por amor de Cristo han sido en vano.
Versículos 19, 30-32.
2. La naturaleza de la resurrección.
Es suficientemente fácil expresar la verdad o realidad de la resurrección, pero cuando intentamos
explicar cómo se produce nos encontramos con dificultades, puesto que tratamos con leyes misteriosas y
sobrenaturales fuera de la comprensión de nuestras mentes. Sabemos, sin embargo, que la resurrección del
cuerpo se caracteriza por lo siguiente:
a. Relación. Tendrá cierta relación con el antiguo cuerpo, lo cual el Apóstol Pablo ilustra mediante el grano
de trigo. 1Co_15:36-37. Este grano es arrojado al suelo, muere, y el acto de desintegración fertiliza el
germen vivo que está dentro de él, de manera que se convierte en una nueva y hermosa planta verde.
"Sólo mediante la desintegración de las partículas materiales de la semilla comienza la operación del
germen de vida (que ningún microscopio puede descubrir)."
¿Qué es lo que vivifica al cuerpo humano, haciéndole cAp.az de convertirse en el glorioso cuerpo de la
resurrección? ¡El Espíritu Santo! Lea 1Co_6:19. Hablando de la resurrección, Pablo expresa las palabras
que se encuentran en 2Co_5:5 que un exegeta del griego ha traducido como sigue: "Dios me ha preparado
para este cambio, al darme el Espíritu en calidad de promesa y anticipo."
b. Realidad. Hay ciertas personas que no tienen deseo alguno de ir al cielo porque se han formado la idea
de que esa vida será insustancial, vaga. Por el contrario, la vida venidera será tan real como la presente,
y más aún. Los cuerpos glorificados serán reales y tangibles, y nos conoceremos los unos a los otros,
conversaremos los unos con los otros, y realizaremos libremente actividades celestiales. El Señor Jesús,
en su cuerpo glorificado, fue una realidad indiscutible para sus discípulos. Aunque glorificado, era el
mismo Jesús.
c. Incorrupción. "Resucitado es incorrupción y poder," el cuerpo de resurrección estará libre de
enfermedad, dolor, debilidad y muerte. Ap._21:4.
d. Gloria. Nuestro viejo cuerpo es perecedero, sujeto a corrupción y cansancio, puesto que se trata del
cuerpo "natural," Ap.to sólo para una existencia imperfecta en un mundo imperfecto. Empero el cuerpo
de resurrección estará adaptado a una vida gloriosa, inmortal, en los cielos. Cuando Pedro el Grande de
Rusia trabajó como mecánico en Holanda, a fin de aprender el arte de construir buques, vestía el humilde
traje de mecánico, pero al retornar a su palacio, volvió a vestir el esplendoroso manto de la realeza. El
espíritu del hombre, que originalmente recibió el soplo o hálito divino, vive ahora una existencia humilde
en un cuerpo perecedero (Fil._3:21), pero en el cuerpo de resurrección el espíritu estará vestido de un
cuerpo glorioso, Ap.to para ver a Dios cara a cara.
e. Velocidad. Atravesará el espacio con la velocidad del relámpago, debido a la tremenda energía que lo
impulsa.
f. Penetración. Es decir, el poder o la fuerza para penetrar en substancias sólidas. Al caminar por la tierra
con los cuerpos glorificados, no seremos detenidos por cosas tan insignificantes como una pared o
montaña, sino que pasaremos a través de ellas. Lea Jn._20:26.
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Hay muchas cosas que no sabemos y no podemos saber aún, con respecto a la vida futura: "Muy amados,
ahora somos hijos. de Dios, y aun no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él
manifieste seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es." 1Jn._3:1-2.
Empero aunque la revelación del Antiguo Testamento con respecto a la vida después de la muerte no es
tan amplia como la del Nuevo Testamento, es indudable que se enseña la doctrina.
Seol, sin la iluminación que emanaba del Cristo resucitado, era un lugar lóbrego, ominoso, y por esta razón
algunos de los santos del Antiguo Testamento se estremecieron ante la idea del Seol, como un niño se estremece
ante la perspectiva de entrar en un cuarto oscuro. Lea por ejemplo el Salmo 88 e Isaías 38.
Seol era habitado por los justos (Job_14:13; Sal_88:3; Gn._37:34-35) y los malvados. Pro_5:3-5; Pro_7:27;
Job_24:19; Sal_31:17. Del incidente del hombre rico y Lázaro, sabemos que había dos partes en el Seol: un lugar
de sufrimiento para los malvados, (Lc_16:23-24) y otra parte para los justos, un sitio de descanso y comodidad.
Lc_16:25.
Sin embargo, los creyentes del Antiguo Testamento no vivían sin esperanza. El pueblo de Dios sería redimido del
Seol. Sal_16:10; Sal_49:15. Esto se cumplió cuando Cristo, después de su muerte, descendió al mundo de los
espíritus que habían partido, (Mt._12:40; Lc_23:42-43) y liberó a los santos del Antiguo Testamento del Seol y
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los llevó al paraíso superior. Ef._4:8-10. Este último pasaje parece indicar que se produjo un cambio en el mundo
de los espíritus, y que el lugar donde los justos esperan la resurrección está localizado ahora en los cielos. Ef._4:8;
2Co_12:2. Desde entonces, los espíritus de los justos ascienden a la gloria y los espíritus de los malvados
descienden a la condenación. Ap._20:13-14.
Otras pruebas de la enseñanza con respecto a la vida futura en el Antiguo Testamento son las siguientes: (1) La
frase u oración "fue reunido con sus padres" o pueblo, que se emplea con frecuencia a Abraham, Moisés, Aarón
y David, sin duda se refiere a la existencia consciente después de la muerte, y no a la sepultura, puesto que estos
hombres no fueron sepultados en los cementerios de familia. (2) Las translaciones de Enoc y Elías demuestran
ciertamente la existencia de una vida futura de felicidad en la presencia de Dios. (3) Las palabras de Cristo en
Mt._22:32 representan simplemente una declaración vigorosa de la creencia judía. De otra manera hubiera
carecido de vigor en lo que respecta a los oyentes. (4) La doctrina de la resurrección de los muertos se enseña
con toda claridad en el Antiguo Testamento. Job_19:26; Dan_12:1-2. (5) Cuando Jacob dijo: "Descenderé
enlutado a mi hijo hasta el Seol," (Gn._37:35), ciertamente no podía haber significado la tumba literal, puesto
que se suponía que el cuerpo de josé había sido devorado por una bestia salvaje.
La muerte física no puede interrumpir la comunión entre el creyente y su Señor. "Yo soy la resurrección y
la vida: el que cree en mi, aunque esté muerto, vivirá." Jn._11:25-26. Con estas palabras, el Señor Jesús les
aseguró a Mr.ta y a Mr.ía que su hermano no había perecido realmente, sino que estaba seguro. En otras
palabras, dijo lo siguiente: Amaba a vuestro hermano y disfruté de dulce comunión con él. Si tenéis en cuenta
quien soy, si recordáis mi poder, ¿os imagináis por un momento que le permitiré a la muerte interrumpir la
comunión que ha sido la alegria de ambos?"
Existen muchos alegatos formales en favor de la inmortalidad, pero más tranquilizador que la fria lógica
es el conocimiento de que estamos en comunión con Dios y Cristo. Pongamos por ejemplo a un santo que durante
años mantuvo una comunión gloriosa con el Hijo de Dios: "Hemos caminado juntos y mantenido dulce comunión,
pero ahora debemos separarnos y decirnos un eterno adiós"? ¡Imposible! Aquéllos que están en Cristo
(1Ts._4:14-17) no pueden ser separados de él ni por la vida ni por la muerte. Rm._8:38. Para uno que ha vivido
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conscientemente en la presencia de Cristo, el ser separado de Cristo por la muerte es imposible. Para aquéllos
ligados por el amor de Cristo, es inconcebible el caer de ese amor, y sumergirse en la desolación o la nada.
El Señor Jesucristo les dice a todos los creyentes: "¿Está Lázaro, está cualquiera vinculado a mí? ¿Se ha
ligado con fe a mi persona? Lo que soy, el poder que reside en mi, operará o funcionará en él. Vuestro hermano
está unido a mí por
la confianza y el afecto. Y puesto que soy la resurrección y la vida, ese poder debe operar
en él." V. EL DESTINO DE LOS JUSTOS 1. La naturaleza
del cielo.
Los justos están destinados a la vida eterna en la presencia de Dios. Dios creó al hombre para que éste le
conociera, aMr.a y sirviera en este mundo, y disfrute de su comunión eterna en el mundo venidero.
El cristiano, durante su vida terrena, experimenta por la fe la presencia del Dios invisible, empero en la
vida futura esta experiencia de fe se convertirá en realidad Hch.ual. Verá a Dios cara a cara, una bendición
descrita por algunos teólogos como la visión beatífica.
Se describe el cielo mediante varios nombres: (1) Paraíso, (literalmente jardín) recordándonos la felicidad
y bendición de nuestros primeros padres al caminar y hablar con el Señor Dios. Ap._2:7; 2Co_12:4. (2) "La casa
de mi Padre," con sus Nm.erosas moradas (Jn._14:2) proporciona el pensamiento de hogar, descanso y
comunión. (3) Un país celestial al cual nos dirigimos, como en la antigüedad Israel se dirigía a la tierra de Canaán,
la Tierra PRm.etida terrena. Heb_11:13-16. (4) Una ciudad, que nos sugiere la idea de sociedad organizada.
Heb_11:10; Ap._21:2.
Deben de distinguirse las siguientes tres fases en la condición de los creyentes que han muerto: primera,
el estado intermedio de descanso en espera de la resurrección; segunda, después de la resurrección se producirá
el juicio de las obras (tribunal de Cristo) (2Co_5:10; 1Co_3:10-15); tercero, al terminarse el milenio, desciende
del cielo la nueva Jerusalén, el hogar final de los bienaventurados. Ap.ocalipsis 21. La nueva Jerusalén desciende
del cielo, es parte del cielo, y por lo tanto es el cielo en un sentido verdadero. En cualquier lugar donde Dios se
Ap.ela a sí mismo en presencia personal y gloria Ap.elada, allí está el cielo; y tal cosa se puede decir de la nueva
Jerusalén. Ap._22:3-4.
¿Por qué es que esta ciudad desciende del cielo? El propósito final que anima a Dios es trasladar el cielo a
la tierra. Compare Dt._11:21. En la dispensación o administración del cumplimiento de los tiempos, Dios reunirá
"todas las cosas en Cristo... en la tierra," (Ef._1:10), y luego Dios será "todas las cosas en todos." 1Co_15:28.
Mientras que la nueva Jerusalén no descenderá en realidad a la tierra, estará no obstante suspendida a la vista
de la tierra, puesto que "las naciones que hubieren sido salvas andarán en la lumbre de ella." 2. La
necesidad del cielo.
La historia de las religiones Ap.ela el hecho de que el alma del hombre instintivamente cree que hay tal
lugar. Este instinto del cielo ha sido implantado dentro del alma del hombre por Dios mismo, el Creador de los
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instintos del hombre. Los alegatos que prueban la existencia de la vida futura no son formulados principalmente
para que el hombre crea en ella, sino porque cree en ella, y está deseoso de armonizar la mente con las
intuiciones más profundas del corazón.
Luego también un lugar semejante es esencial para cumplir las demandas de la justicia. Los sufrimientos
del justo sobre la tierra y la prosperidad de los malvados demanda un estado futuro donde se administra
completa justicia. Y la Biblia nos dice que tal lugar existe. Platón, el más sabio de los griegos, discutió la vida
futura como una probabilidad, y aconsejó a los hombre a reunir las mejores opiniones sobre la Mt.eria, y
embarcarse en ellas como en una barca y navegar peligrosamente por la vida, "a menos que uno pudiera con
más seguridad y con menos peligros navegar en una embarcación más sólida o mediante una palabra divina." La
palabra divina de certidumbre, que los sabios han deseado, se encuentra en las Sagradas Escrituras, donde la
existencia de una vida futura se enseña, no como opinión o teoría, sino como verdad absoluta.
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e. Gozo. Ap._21:4. La mayor felicidad que se puede concebir en la tierra, multiplicada por un millón,
expresará sólo pálidamente el gozo que espera a los hiJs. de Dios en el plano de los benditos. Si un rey poderoso,
con sus recursos terrenos, desea erigir un palacio para su esposa, ese palacio será la suma de todo lo que el arte,
la habilidad y los recursos pueden proporcionar. Dios ama a sus hiJs. infinitamente más de lo que el hombre
puede aMr.. Al poseer recursos inagotables y sabiduría infinita, puede construir un lugar cuya belleza supera el
conocimiento o pder del arte o la imaginación del hombre. "Voy, pues, a preparar lugar para vosotros."
f. Estabilidad. La felicidad del cielo durará para siempre. Verdaderamente, la permanencia es necesaria
para la felicidad completa. A pesar de la hermosura y bendición del cielo, la comprensión de que todo tocaría a
su fin haría que el gozo quedara desprovisto de perfección, puesto que la mente estaría continuamente agobiada
por la convicción de que el fin es inevitable, y tal estado mental demostraría ser un detrimento constante para
el gozo perfecto. Todos anhelan lo permanente: salud permanente, paz permanente, prosperidad permanente.
Todos temen la inestabilidad y la inseguridad. Empero la felicidad del cielo lLv.a consigo la seguridad o
tranquilidad divina que su gozo nunca terminará o disminuirá en intensidad.
g. Vida social. Heb_12:22-23; 1Ts._4:13-18. El hombre es por naturaleza un ser social. Un hombre
solitario es anormal y excepcional. Si en este mundo la vida social proporciona placer, ¡cuánto mayor no será el
éxtasis del compañerismo en el cielo con aquéllos a quienes amamos! En las relaciones humanas, aún aquéllos
que más amamos tienen faltas o carHch.erísticas objetables que les restan atrHch.ivo. En el cielo, los amigos y
parientes no tendrán falta alguna. Los goces sociales de la vida presente vienen acompañados por las
desilusiones. Nuestros seres amados se convierten con frecuencia en motivo de dolor para nosotros, se Rm.pen
amistades, se Mr.chitan afectos. Empero en el cielo no habrá malentendidos, no habrá conflictos, todos serán
buenos y hermosos, sin defecto alguno que los empañen, llenos de sabiduría divina, y ostentando una
personalidad celestial resplandeciente.
h. Comunión con Cristo. Jn._14:3; 2Co_5:8; Fil._1:23. "A quien amáis, sin haberle visto; en quien
creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso." 1Pe_1:8. Ese día, seremos como
él, puesto que le veremos tal cual es. Nuestro cuerpo será semejante a su cuerpo glorioso, veremos su rostro, y
aquél que pastoreó a su pueblo por el valle de lágrimas los conducirá en el cielo de gozo en gozo, de gloria en
gloria, de Ap.elación en Ap.elación.
VI. EL DESTINO DE LOS MALVADOS.
1. El punto de vista bíblico.
El destino de los malvados es la separación eterna de Dios, y eterno sufrimiento, conocido con el nombre
de muerte segunda. Debido a su terrible naturaleza, es una Mt.erial de la cual uno instintivamente retrocede, y
sin embargo, es asunto que se debe afrontar, puesto que se trata de una verdad positiva de la Ap.elación divina.
De ahí que el Cristo tierno y amoroso advirtió a los hombres con respecto a los sufrimientos del infierno. Lo que
dijo con referencia a la esperanza del cielo podría Ap.licarse muy bien a su enseñanza relativa a la existencia del
infierno. "De otra manera, os lo hubiera dicho." Jn._14:2.
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2. Puntos de vista falsos.
a. Universalismo. Según este punto de vista, todos serán finalmente salvos. El que Dios es demasiado
amoroso como para excluir a nadie del cielo parece ser su alegato. La teoría es contradicha por pasajes tales
como Rm._6:23; Lc_16:1931; Jn._3:36 y otras. Es, en realidad, una misericordia el que Dios excluya a los
pecadores del cielo, puesto que un pecador contaminado se sentiría tan infeliz en el cielo, como un creyente en
el infierno.
b. Restauración. Según este punto de vista, el castigo en el infierno no es eterno, sino un acontecimiento
transitorio con el fin de purificar al pecador y cAp.acitarle para el cielo. Si este fuere el caso, el fuego del infierno
tendría más poder o eficacia que la sangre de Cristo. Además, la experiencia nos enseña que el castigo en si
mismo no es reGn.erativo; puede restringir, pero no transforMr..
Los maestros de esta escuela afirman que la palabra eterno en el idioma griego significa que durará por
una edad, pero no eternamente. Empero de acuerdo a Mt._25:41, si el castigo de los malvados tiene fin, también
lo tendrá la felicidad de los justos. El Dr. Maclaren hace el comentario siguiente:
Aceptando con Ap.erencia las palabras de Cristo, como expresión de amor perfecto e infalible
sabiduría, el que esto escribe... teme que, en la discusión con respecto a la duración del castigo, la
verdad solemne relativa a la realidad de la retribución futura se oscurezca o debilite, y el hombre arguya
con respecto al "temor del Señor," hasta dejar de experimentar sentimiento alguno con respecto a dicha
retribución.
El hábito tiende a fijarse. El carácter tiende a adquirir permanencia final. Dios no obligará al hombre a
salvarse en el futuro, como no lo obliga en la Hch.ualidad.
c. Segunda probación. Según esta teoría, todos tendrán una segunda oportunidad, para aceptar la
salvación, entre la muerte y la resurrección. Las Sagradas Escrituras, sin embargo, nos enseñan que a la muerte
queda fijado el destino del hombre. Heb_9:27. Además, si la Gn.te piensa que se le presentará una segunda
oportunidad, ¿cuántos aceptarán la primera oportunidad, o la Ap.rovecharán? Y si descuidan la primera
oportunidad, de acuerdo a las leyes de la naturaleza humana, estarán más débiles para aceptar la segunda.
d. Aniquilación. Los que propugnan esta teoría dicen que la Biblia enseña que los impíos perecerán, y
que esto prueba que el castigo final consistirá en la aniquilación. Esto no puede ser cierto, porque si perecer
significa ser aniquilado, entonces el hijo pródigo fue aniquilado antes de regresar a su padre. siendo que cuando
comenzó a arrepentirse, dijo: "¡Cuántos jornaleros en la casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí
perezco de hambre!" (Lc_15:17) Y nos dice también la Biblia que el mundo antidiluviano pereció, anegado en
agua (2Pe_3:6). Y, sin embargo, el mundo todavía continúa existiendo. Véase también los siguientes textos:
Sal_78:45; Heb_2:14; Sal_31:10. Estos textos prueban concluyentemente que las palabras "destruir" y
"consumir" no significan aniquilación. El vocablo "destrucción" significa dañar o perjudicar una cosa de tal
manera que venga a ser inservible.
VII. LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO
1. La realidad de su venida
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La segunda venida es mencionada más de 300 veces en el Nuevo Testamento. Pablo se refiere a ella en
sus epístolas cuando menos cincuenta veces. se afirma que la segunda venida es mencionada ocho veces más
que la primera. Libros enteros (1 y 2 Tesalonicenses) y cAp.ítulos completos (Mt.eo 24; Mr.cos 13) están
dedicados a ella. Es sin duda alguna una de las doctrinas más importantes del Nuevo Testamento.
2. La forma de su venida.
Será personal, (Jn._14:3; Hch._1:10-11; 1Ts._4:16; Ap._1:7; Ap._22:7), literal (Hch._1:10; 1Ts._4:16-17;
Ap._1:7; Zac._14:4), visible, (Heb_9:28; Fil._3:20; Zac._12:10) y gloriosa. Mt._16:27; 2Ts._1:7-9; Col_3:4;
Mt._25:31.
Se mantienen interpretaciones que buscan evitar el punto de vista de la venida personal o literal de Cristo.
Algunos enseñan que la muerte es la segunda venida de Cristo. Empero la segunda venida se presenta como algo
opuesto a la muerte, puesto que los muertos en Cristo resucitarán cuando Cristo venga de nuevo. En la muerte
vamos a él, pero a su venida, viene por nosotros. Ciertos versículos, (Mt._16:28; Fil._3:20) carecen de significado
si substituimos la segunda venida por la muerte. Finalmente, la muerte es un enemigo, mientras que la segunda
venida es una esperanza gloriosa. Algunos afirman que la segunda venida de Cristo fué el descenso del
Espíritu, el día de Pentecostés. Otros enseñan que Cristo vino en la destrucción de la ciudad de Jerusalén, en el
año 70 D. C. Pero en ninguno de estos casos ocurrió la resurrección de los muertos, ni el arrebatamiento de los
vivos, ni otros acontecimientos que deben de acompañar la segunda venida. 3. La época de su
venida.
Se han hecho intentos para calcular la fecha de la venida de Cristo, y todos los cálculos han fracasado. El
Señor ha declarado que la época exHch.a de su venida está oculta en los conseJs. de Dios. Mt._24:36-42;
Mr._13:32-33. Esta ordenación es sabia. ¿A quién le gustaría, por ejemplo, saber de antemano el día exHch.o de
su muerte? Dicho conocimiento tendería a perturbar a la persona e incAp.acitarla para los deberes de la vida. Es
suficiente saber que la muerte puede llegar en cualquier momento y por lo tanto uno debe de trabajar mientras
es de día, puesto que la noche viene cuando nadie podrá trabajar. Y el mismo razonamiento se puede Ap.licar
con respecto al "día de la muerte" de la edad presente. Ese día no se nos ha Ap.elado. Pero sabemos que será
repentino (1Co_15:52; Mt._24:27) e inesperado. 2Pe_3:4; Mt._24:48-51; Ap._16:15. La palabra del Señor para
sus siervos que esperan es la siguiente: "Ocupaos hasta que yo venga."
A continuación ofrecemos una información Gn.eral con respecto a la enseñanza de Cristo relativa a su
venida: Después de la destrucción de Jerusalén, los judíos andarán errantes por todas las naciones, exiliados de
su tierra, la cual quedará bajo el dominio de los Gn.tiles hasta el fin del período, cuando Dios juzgará a las
naciones Gn.tiles. Lc_21:24. Durante este período los siervos de Cristo lLv.arán a cabo su labor (Lc_19:11-27)
predicando el evangelio a todas las naciones. Mt._24:14. Será un tiempo de demora cuando la iglesia a menudo
se preguntará por qué el Señor no Ap.arece (Lc_18:1-8) cuando algunos se prepararán y otros caerán en la
negliGn.cia, mientras el esposo tarda, (Mt._25:1-11) cuando ministros infieles caerán en la Ap.ostasía, diciéndose
para si: "Mi Señor tarda en venir." Lc_12:45. "Y después de mucho tiempo," (Mt._25:19), "a la medianoche,"
(Mt._25:6), en una hora de un día que ninguno de los discípulos conoce, (Mt._24:36; Mt._24:42; Mt._24:50) el
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Señor Ap.arecerá de repente para reunir a sus siervos y juzgarlos de acuerdo a sus obras. Mt._25:19 y 2Co_5:10.
Más tarde cuando la Gn.te del mundo viva en completo desconocimiento de la catástrofe que se avecina, como
en los días de Noé, (Mt._24:37-39) y como en los días de la destrucción de Sodoma (Lc_17:28-29) el Hijo del
hombre Ap.arecerá en gloria exterior y poder para juzgar y gobernar las naciones todas del mundo. Mt._25:3146.
5. El propósito de su venida.
a. En relación a la iglesia. El Dr. Pardington escribe lo siguiente:
Así como la primera venida del Señor se extendió por espacio de treinta años, así también la
segunda abarca acontecimientos diferentes. En la primera venida fué Ap.elado como Niño en Belén,
más tarde como el Cordero de Dios a su bautismo, y como Redentor en el Calvario. A su segunda
venida, Ap.arecerá primeramente a los suyos secretamente y repentinamente para toMr.lo o
arrebatarlos a fin de que estén presentes en la Cena del Cordero. Mt._24:40-41.
La Ap.arición se denomina el arrebatamiento o traslación, o "parousia" (vocablo griego que significa
Ap.arición o llegada). En esta época, los creyentes serán juzgados para determinar las recompensas por los
servicios prestados. Mt._25:14-30.
Después del rAp.to o traslación, seguirá un período de terrible tribulación que finalizará con la Ap.elación
o manifestación abierta de Cristo desde el cielo a fin de establecer el reino mesiánico en la tierra.
b. En relación a Israel. El Señor, que la Cabeza y Salvador de la iglesia, el pueblo celestial, es también
el Mesías pRm.etido de Israel, el pueblo terrenal. En calidad de Mesías lo liberará de la tribulación, lo
juntará de los cuatro cabos de la tierra, lo devolverá a su antigua patria o tierra y reinará sobre el, como
el Rey de la casa de David, largamente pRm.etido.
c. En relación al anticristo. El espíritu del Anticristo está ya en el mundo (1Jn._4:3; 1Jn._2:18;
1Jn._2:22), empero hay un Anticristo final que está aún por venir. 2Ts._2:3. En los últimos días surgirá del
antiguo mundo (Ap._13:1) y se convertirá en el gobernante del imperio Rm.ano, que habrá resurgido para
alcanzar dominio mundial. Asumirá un gran poder político (Dan_7:8; Dan_7:25), comercial (Dan_8:25;
Ap._13:16-17) y religioso. Ap._17:1-15. Se opondrá a Dios y a
Cristo, y perseguirá a todos los creyentes procurando destruir por completo al cristianismo. Dan_7:25; Dan_8:24;
Ap._13:7; Ap._13:15. Sabiendo que el hombre necesita tener alguna clase de religión, establecerá una basada en
la divinidad del hombre y en la supremacía del estado. Como personificación del estado, demandará adoración,
y designará un sacerdocio para poner en vigor esta adoración y fomentarla. 2Ts._2:9-10; Ap._13:12-15.
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El Anticristo desarrollará hasta lo máximo la doctrina de la supremacía del estado, doctrina que enseña
que el gobierno es el poder supremo, al cual debe subordinarse todo, incluso la conciencia del hombre. Y puesto
que no existe poder o ley superior al estado, tanto Dios como sus leyes deben de abolirse y adorarse al estado.
El primer intento de rendir culto al estado se encuentra en Daniel 3. Nabocodonosor se sentía orgulloso
del fuerte imperio que había fundado. "¿No es esta la gran Babilonia, que yo edifiqué para casa del reino?"
Dan_4:30. Tan deslumbrado estaba de su poder humano, y de gobierno, que el estado se convirtió en dios a sus
oJs.. ¡Qué mejor forma de impresionar a los hombres con su gloria que ordenándoles que su símbolo fuera
venerado! Por lo tanto, erigió una gran imaGn. de oro, y ordenó que todos, bajo pena de muerte, se inclinaran
ante la estatua. La imaGn. no era una deidad local, sino que representaba al estado mismo. El negarse a adorar
la imaGn. era considerado ateísmo o traición. Al instituir este nuevo culto, Nabocodonosor dijo en otras palabras
al pueblo: "¿Quién os da hermosas ciudades, buenos caminos, magníficos jardines? ¡El estado! ¿Quién vela
porque seáis alimentados y tengáis trabajo, quien edifica vuestras escuelas y sostiene vuestros templos? ¡El
estado! ¿Quién os defiende de los ataques del enemigo? ¡El estado! ¿No es acaso el estado una fuerza poderosa,
¡qué digo! un dios? En realidad ¿qué otro dios más grande necesitáis que vuestro exaltado gobierno? Inclinaos
ante el símbolo del la Gran Babilonia." Y si Dios no lo hubiera humillado debido a su orgullo blasfemo, (Dan_4:28-
37) Nabocodonosor quizá hubiera reclamado adoración para sí, como jefe del estado.
Así como los tres jóvenes hebreos (Daniel 3) fueron perseguidos por negarse a inclinarse ante la imaGn.
de
Nabocodonosor, así también los creyentes del primer siglo sufrieron por rehusarse a rendir honores divinos a la
imaGn. de César. Había tolerancia de todas las religiones en el imperio Rm.ano, pero con la condición de que la
imaGn. de César fuera venerada como símbolo del estado. Los creyentes eran perseguidos, no principalmente
porque reconocían a Cristo, sino porque se negaban a adorar a César y decir: "El César es Señor." Se abstenían
de adorar al estado como si fuera un dios.
La Ap.olución francesa ofrece otro ejemplo de esta política. Se prescindió de Cristo y de Dios, y se convirtió
en diosa a la patria o al estado. Uno de los diriGn.tes dijo: "El estado es supremo en todas las cosas. Cuando habla
el estado, la iglesia no tiene nada que decir." La lealtad al estado fué eLv.ada al lugar de la religión. La legislatura
decretó la erección en todos los pueblos y villas de altares con la siguiente inscripción: "El ciudadano nace, vive
y muere por la patria." Se preparó un ritual para el bautismo civil, para el casamiento civil y para la sepultura
civil. La religión del estado tenía sus himnos y oraciones, ayunos y fiestas.
El Nuevo Testamento considera al gobierno del hombre como divinamente ordenado para el
mantenimiento del orden y la justicia. El creyente, por lo tanto, le debe lealtad a su país. Tanto la iglesia como el
estado tienen una parte en el programa de Dios, y cada uno debe operar en su esfera. Dios debe recibir lo que
es de Dios, y César lo que es de César. Empero con frecuencia César ha demandado lo que es de Dios, con
el resultado de que la iglesia se ha encontrado, contra su deseo, en conflicto con el gobierno.
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Las Sagradas Escrituras predicen que algún día este conflicto llegará a su punto culminante. La última
civilización se opondrá a Dios, y el Anticristo será su jefe. El dictador mundial hará que la ley del estado mundial
sea suprema sobre toda otra ley, y reclaMr.á adoración como personificación del estado. Las mismas Escrituras
nos aseguran que Dios triunfará y que sobre las ruinas del imperio mundial anti-cristiano, establecerá un
gobierno donde Dios es supremo: el reino de Dios. Dan_2:34-35; Dan_2:44; Ap._11:15; Ap._19:11-21
d. En relación a las naciones. Las naciones serán juzgadas, los reinos de la tierra derrocados, y
todos los pueblos estarán sujetos al Rey de reyes, Dan_2:44; Mic_4:1; Isa_49:22-23; Jer_23:5; Lc_1:32; Zac._14:9;
Isa_24:23; Ap._11:15; Cristo gobernará las naciones con vara de hierro, barrera la opresión y la injusticia de la
tierra, e iniciará la Edad de oro que se prolongará por mil años. Sal_2:7-9; Sal_72:1-20; Isa_1:1-9; Ap._20:6.
"Luego el fin, cuando entregará el reino a Dios y al Padre." 1Co_15:24. Hay tres etAp.as de la obra de Cristo
en calidad de Mediador: la obra de profeta, realizada durante su ministerio terrenal; su obra de Sacerdote,
comenzada en la cruz y continuada durante esta edad; su obra de Rey, comenzada a su venida y continuada
durante el Milenio. Después del Milenio habrá completado su obra de unir a la humanidad con Dios, de manera
que los habitantes de la tierra y del cielo constituirán o forMr.án una gran familia en la cual Dios será todas las
cosas en todos. Ef._1:10; Ef._3:14-15. Sin embargo,
Cristo reinará como Dios-Hombre, y compartirá el gobierno divino, puesto que "de su reino no habrá fin." Lc_1:33
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