ACOGIDA Y RITOS INICIALES
Palabras en la puerta de la iglesia
P.- Hermanos, nos reú ne hoy el dolor por la muerte de nuestro hermano N. Nos
encontramos aquí en la Iglesia para compartir de una manera especial este dolor, el
que sienten los familiares y amigos má s allegados de N. En estos momentos queremos
recordar las palabras de esperanza que Jesú s nos dice: “Vengan a mí todos los que
está n cansados y agobiados, y yo los aliviaré” (Mt 11, 28).
Canto de entrada
Saludo a la asamblea
P.- Hermanos, la paz de nuestro Señ or Jesucristo y el amor de Dios, nuestro Padre,
estén con todos ustedes.
R. Y con tu espíritu.
Monición de Entrada
El Señ or, hoy de una manera muy especial, nos llene de esperanza y de fe, en el
momento de decir nuestro adió s a este hermano nuestro a quien conocíamos y
queríamos. Que la confianza en su amor inspire nuestra plegaria: Jesú s, que
permanece vivo entre nosotros, que se hará presente en esta Eucaristía, se ofrece
como luz y vida a todos los que creen en él, aquí y má s allá de la muerte.
Encendido del cirio pascual
P.- Junto al cuerpo, ahora sin vida, de nuestro hermano N., encendemos, oh Cristo
Jesú s, esta llama, símbolo de tu cuerpo glorioso y resucitado; que el resplandor de esta
luz ilumine nuestras tinieblas y alumbre nuestro camino de esperanza, hasta que
lleguemos a ti, oh Claridad eterna, que vives y reinas, inmortal y glorioso, por los
siglos de los siglos. Amén.
Acto penitencial
Colecta (Tomada del Misal Romano)
LITURGIA DE LA PALABRA
Monición a las Lecturas
La debilidad de nuestra esperanza necesita ser fortalecida. Por eso leemos
ahora la Palabra de Dios. Escuchémosla con atenció n, con sencillez. Que estas lecturas
de la Sagrada Escritura alimenten nuestra fe en el Dios de Jesucristo, en el Dios que da
siempre vida y vida abundante.
Primera Lectura: Isaías 25,6a.7-9
Salmo Responsorial: Del Salmo 23: “El Seño es mi Pastor, nada me faltará”.
Segunda Lectura: 1 Corintios 15,51-57
Aleluya
Evangelio: Jn 12, 23-26
Homilía
Oración de los fieles
P.- Oremos a Dios, Padre de todos, por N., a quien ha llegado la hora de la
muerte. Oremos diciendo: Señor, escúchanos y ten piedad.
1. Para que el Señ or, compasivo con todos los hombres, conceda a N. participar en la
plenitud de su Reino. Oremos:
2. Para que el Señ or, que por el bautismo nos ha reconocido como hijos suyos, acoja
ahora a N. en la casa del cielo. Oremos:
3. Para que el Señ or tenga en cuenta todo el amor que N. ha sembrado en el mundo, y
lo haga crecer en todos los que le habíamos conocido. Oremos:
4. Para que el Señ or consuele a los que lloran la muerte de N. y dé fortaleza a los que
se sienten abatidos por su partida. Oremos:
5. Para que el Señ or nos ayude a descubrir la grandeza de su Reino de Amor y de
Verdad, y nos impulse a luchar contra todo lo que sea desamor o mentira. Oremos:
P.- Señor, que nuestra oración suplicante sea provechosa para N., para que, libre
de todo pecado, participe ya ahora de la victoria alcanzada por Jesucristo, tu
Hijo, que contigo vive y reina…
LITURGIA DE LA EUCARISTIA
Monición a la comunión
“Yo soy la resurrecció n y la vida” –dice el Señ or–. “El que cree en mí, aunque haya
muerto vivirá ; y el que vive y cree en mí, no morirá para siempre”. Participemos de
este banquete que nos otorga la vida eterna y en el que nos unimos con los santos y
todos nuestros difuntos.
ÚLTIMA RECOMENDACIÓN Y DESPEDIDA
(Se toma del ritual de las exequias)