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L1 Semestral - Tono e Intención de Texto I

El documento presenta información sobre cómo identificar la intención y el tono de un texto. Explica que para determinar la intención se deben encontrar el tema central y pistas clave, e inferir la intención. Para el tono, también se deben encontrar el tema central, pistas y palabras clave, e inferir el tono. Además, provee ejemplos y una descripción de los principales tonos.
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L1 Semestral - Tono e Intención de Texto I

El documento presenta información sobre cómo identificar la intención y el tono de un texto. Explica que para determinar la intención se deben encontrar el tema central y pistas clave, e inferir la intención. Para el tono, también se deben encontrar el tema central, pistas y palabras clave, e inferir el tono. Además, provee ejemplos y una descripción de los principales tonos.
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Guía de clase

LECTURA COMPRENSIVA E INTERPRETATIVA


Tono e intención de texto I
LA INTENCIÓN DEL TEXTO

Las preguntas por intención se enuncian con la siguiente fórmula:

INFINITIVO (Verboide terminado en -ar, -er, -ir)


TEMA CENTRAL (FRASE NOMINAL)

Procedimiento para hallar la intención de un texto:


• Hallar el tema central • Confrontar las pistas entre sí
• Buscar pistas y palabras claves • Inferir la intención

EJEMPLO:

La necesidad de que el Perú cuente con profesionales en áreas técnicas para seguir enfrentando
las exigencias de su desarrollo es urgente. Según últimos estudios realizados, solo el 15 %
de profesionales egresados con menos de 30 años son técnicos o ingenieros, mientras que
en países que están enrumbados en el desarrollo, como India o China, el porcentaje es de
50 %. Si bien en los últimos años se ha generado una gran demanda de carreras técnicas, se

prohibida su venta
requiere un mayor esfuerzo en la creación de nuevas instituciones y de una mayor promoción
a todo nivel (desde la etapa escolar) para fomentar las carreras de tecnología e ingeniería,
demandadas por sectores como la industria y la minería.

¿Cuál es la intención del autor?

A. Manifestar las necesidades peruanas que afectan su nivel de producción.


B. Criticar la actitud de la sociedad frente a los requerimientos que tiene un país en proceso
de desarrollo.
C. Mostrar la necesidad actual de fomentar el incremento de profesionales técnicos.
D. Expresar con ejemplos específicos los cambios y necesidades del mercado laboral.

¡Tu mejor opción! 1


El TONO DEL TEXTO

Procedimiento para hallar el tono de un texto

• Hallar el tema central • Confrontar las pistas entre sí


• Buscar pistas y palabras claves • Inferir el tono

EJEMPLO:
El tono de un texto alude al cariz o al aspecto emocional del autor cuando emite un mensaje.
Lo importante en estas preguntas no es el mensaje, lo que se dice, sino más bien cómo se
dice. Tenemos que descubrir el estado emocional del autor al momento de escribir el texto.

Ejemplo:

Las empresas no deberían continuar con las reglas de la era industrial. Nos encontramos en
nuevos escenarios donde las redes sociales, por ejemplo, tienen un rol importante, por lo que
las empresas tienen que dialogar y participar más en la comunidad de sus clientes.

¿Cuál es el tono del texto anterior?

A. Alarmista
B. Despectivo
C. Imperativo
D. Decepcionado

prohibida su venta

2 ¡Tu mejor opción!


DESCRIPCIÓN DE LOS PRINCIPALES TONOS

TONO DESCRIPCIÓN
Aquel que procede con mucho rigor reflexivo y sopesando distintas
Analítico
variables.
Burlón Aquel que con palabras busca poner en ridículo a algo o alguien.
Aquel que usa una burla fina que emplea alguna información paradojal
Irónico
para dar a entender lo contrario de lo que explícitamente se dice.
Mordaz
Corrosivo Que critica con malignidad no carente de ingenio.
Cáustico
Burla sangrienta, ironía mordaz y cruel con la que se ofende o maltrata
Sarcástico - Sardónico
a alguien.
Nostálgico Que añora algo ido.
Imperativo Demandante, que exige que se haga algo.
Réprobo
Reprochante
Que condena alguna acción realizada.
Recriminador
Recriminatorio
Despectivo
Menospreciador Que considera en menos a algo o a alguien.
Peyorativo
Decepcionado
Que ha sufrido un desengaño con respecto a alguna expectativa hecha.
Desilusionado
Que genera excesiva atención con respecto a un problema de baja
Alarmista
importancia o ante solo la posibilidad de que tal problema se dé.

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Expositivo
Explicativo
Que cuenta algo de manera imparcial, que explica.
Informativo
Descriptivo
Engreído Que busca atención desmedida por su valor.
Sorprendido
Estupefacto
Que no se esperaba lo que ha sucedido y está paralizado ante esto.
Asombrado
Atónito
Desconcertado Desorientado ante un hecho no previsto.
Exhortativo Que invita a hacer o dejar de hacer algo a través de razones o ruegos.
Patético Que inspira lástima o tristeza.
Indignado Que muestra su enfado vehemente o malestar por aquello que ha ido en
Ofendido contra de su honor, honra o la de otros.

¡Tu mejor opción! 3


Aquel que trata de inducir para que alguien cambie o desista de un
Disuasivo
propósito.
Sumiso Quien acepta las situaciones de forma obediente, con subordinación.
Intrigante
Que ejecuta acciones de forma astuta, oculta y planificada para sacar
Cizañero
provecho de la situación negativa de quien afecta.
Instigador
Lúdico Aquel que utiliza la gracia para obrar o hablar.
Sobrio Atildado y moderado en sus acciones y apreciaciones; contundente, pero
Moderado sin aspavientos.
Complaciente Que accede ante otra persona con el fin de causarle satisfacción.
Persuasivo Aquel que busca convencer de forma elocuente a través de razones o
Convincente emociones.
Pesimista Que tiende a ver y juzgar las cosas por el lado más desfavorable.
Desconsolado Quien no encuentra ningún paliativo para mejorar su pesar o aflicción.
Intolerante Que no consiente aquello que le parece injusto, falso o irrazonable en una
Intransigente disputa o litigio.
Violento Aquel que dice o actúa de forma agresiva y muy áspera, sin consideraciones.
Escéptico Que muestra su desconfianza o duda sobre la verdad o viabilidad de algo.
Perspicaz Aquel que actúa con habilidad e ingenio poco frecuente.
Exaltado Quien se ha dejado llevar por la excesiva pasión o emoción, siendo
Alterado incontrolable por la razón.
Ingenuo
Que piensa o valora con inocencia, de la que otros podrían sacar provecho.
Candoroso
Cuestionador
Que desaprueba y encara abiertamente una conducta o posición.

prohibida su venta
Censurador
Concesivo El que otorga o acepta ciertas ideas aunque se oponga a sus ideas.
Agobiado Preocupado gravemente por la situación.
Quien aprovecha al máximo las situaciones para obtener el mayor
Oportunista
beneficio posible, sin tener en cuenta principios ni convicciones.
Reconfortado Satisfecho por lo obtenido.
Profético El que anuncia subjetivamente lo que sucederá en el futuro.
Resignado Que acepta con paciencia las adversidades.
Que actúa u opina con anticipación, desfavorable y tenazmente sobre algo
Prejuicioso
que no conoce bien.
Apologético Aquel que defiende ardorosamente y ensalza a una persona o una doctrina.
Hastiado Cansado en demasía de una situación.
Solvente Que habla u opina con mucha capacidad sobre algún asunto.

4 ¡Tu mejor opción!


EJERCICIOS

TEXTO 1

"Ave César, los que van a morir te saludan" era la frase que, según el imaginario popular,
pronunciaban los gladiadores romanos antes de entrar en combate, pero su uso solo lo
documenta el historiador Suetonio, y lo pone en boca de uno de los prisioneros condenados
a participar en un fingido combate naval (naumaquia) que celebró el emperador Claudio. Por
tanto, no está probado su empleo en todos los juegos.

1. El tono del texto anterior lo podemos calificar de

A. cuestionador.
B. dubitativo.
C. burlón.
D. interrogativo.

2. La intención del autor del texto es

A. aclarar un pasaje de la historia romana que dábamos por cierto.


B. poner en tela de juicio un supuesto muy difundido sobre los gladiadores.
C. cuestionar al historiador Suetonio por usar una sola fuente para su discurso.
D. invalidar una creencia popular sobre las luchas en la antigua Roma.

3. ¿Cuál sería una situación análoga a la que presenta el texto?

prohibida su venta
A. La frase "Los caballeros las prefieren rubias", que ha marcado las preferencias masculinas
sobre belleza, pertenece a una escena de la película dirigida por A. Mulder, y solo la dice
una vez el actor Tony Curtis. Siendo la única película que usa este guion, mal podemos
suponer que es correcto creer que todos los hombres prefieren a las chicas rubias.
B. En raras ocasiones, a juzgar por la escasez de fuentes literarias y epigráficas, hubo
mujeres que lucharon como gladiadores. El emperador Domiciano hizo combatir
a las mujeres a la luz de las antorchas, pero no sabe si otro emperador empleó a
"gladiadores" en los encuentros en la arena.
C. "Árbol que nace torcido, nunca su tronco endereza" es una frase que podría entenderse
como la sentencia que se lanza sobre la mala conducta de los niños; pero la experiencia
y la psicología nos demuestran lo contrario: es posible cambiar los malos hábitos de
las personas.
D. Los comentarios del ministro de Educación sobre el pobre nivel de los profesores de las
escuelas públicas han hecho creer a toda la población que la educación que se imparte en
esos centros es de pésima calidad. Lamentablemente, los hechos demuestran que es así.

¡Tu mejor opción! 5


TEXTO 2

La casa en la que vivíamos en el pequeño puerto de Yoroido era una "casita piripi", como
la llamaba yo entonces. Estaba junto a un acantilado donde soplaba constantemente el
viento del océano. De niña, pensaba que el mar estaba siempre acatarrado, porque jadeaba
constantemente, salvo cuando se quedaba como sin respiración, antes de soltar uno de sus
grandes estornudos —lo que equivale a decir que de pronto soplaban ráfagas tremendas
acompañadas de agua de mar pulverizada—.
Decidí que nuestra casita se había ofendido porque el océano le estornudaba en la cara cada
dos por tres y empezó a torcerse, intentando quitarse de en medio. Probablemente habría
terminado derrumbándose de no ser porque mi padre la apuntaló con un madero que rescató
de un barco de pesca que había naufragado. Así, la casa parecía un viejo borracho apoyado
en una muleta.

4. ¿Cuál es la intención del texto?

A. Describir las "casitas piripi" de Yoroido.


B. Ilustrar el deterioro de una casa.
C. Advertir sobre las casas cercanas a los acantilados.
D. Comparar una casa con un anciano ebrio.

5. ¿Qué estado de ánimo prevalece en el autor?

A. Despectivo
B. Imaginativo
C. Evocativo

prohibida su venta
D. Triste

6. Del texto se puede inferir que

A. el padre del narrador era carpintero.


B. cuando el mar "estornuda", las casas de playa se mojan.
C. las casas del litoral se inclinan cuando sopla el viento.
D. la narradora, de niña, atribuyó una actitud a un objeto.

7. ¿Qué palabra puede reemplazar el término "apuntaló" en el texto?

A. Armó
B. Remozó
C. Reforzó
D. Solidificó

6 ¡Tu mejor opción!


8. ¿Cuál no podría ser un desenlace adecuado para el texto?

A. El anuncio de que el padre reconstruyó la casa


B. La intención de mudarse a un lugar más seguro
C. El derrumbe de la casa por causa del mar
D. La construcción de una nueva casa más cerca del mar

TEXTO 3

La verdad es que el mundo no se ha portado bien con la infancia, y el status quo no tiene
por qué seguir siendo el mismo. La campaña "Decir sí por los niños", lanzada por Unicef
como una de sus contribuciones al Movimiento Mundial a favor de la infancia, ha movilizado
comunidades de todo el mundo, alentando el debate público sobre los derechos de la infancia,
y ha recogido promesas de millones de personas que creen que todo niño tiene derecho a vivir
en condiciones de salud, paz y dignidad. La campaña se extiende por todas partes, contando
con la participación de niños y niñas deseosos de cambiar el mundo. "Decir sí por los niños"
es, en todas sus manifestaciones, una alentadora victoria de la esperanza.

9. ¿Cuál de las siguientes alternativas refleja mejor la intención del autor en el texto?

A. Demostrar que Unicef está realizando un gran trabajo al llevar a cabo la campaña
"Decir sí por los niños".
B. Recalcar la necesidad de realizar cambios a nivel mundial a favor de la mejora en las
condiciones de vida de los niños.
C. Presentar un panorama alentador para la infancia a nivel mundial a partir del programa
realizado por Unicef.

prohibida su venta
D. Alentar al lector a que forme parte de la campaña realizada por Unicef, de modo que
la situación por la que atraviesa la infancia cambie.

10. El tono del texto anterior es

A. idealista.
B. satisfecho.
C. confiado.
D. esperanzado.

¡Tu mejor opción! 7


11. ¿Cuál de las siguientes situaciones es análoga al texto anterior?

A. En 1985, los bahais de todo el mundo realizaron una campaña a través de una carta
titulada "La promesa de la paz mundial". Este gran esfuerzo buscaba erradicar de la
conciencia humana las viejas actitudes y modos de actuar, que por tanto tiempo han
formado barreras aparentemente infranqueables para el logro de la paz mundial.
B. Dentro de la celebración del 64º aniversario de la Organización de las Naciones
Unidas, en la Costa Verde, se llevó a cabo la "Campaña por la Paz con Valores". Esta
fue organizada por la Asociación de Damas de la ONU, con la finalidad de motivar a
la toma de conciencia sobre los ocho objetivos de la Declaración del Milenio.
C. La ONU ha organizado una campaña mundial a favor de los derechos de las mujeres,
con el objetivo de revalorizar a la mujer. Además del apoyo internacional, muchas
mujeres discriminadas se han sumado, lo que permite vislumbrar un trato más
equitativo y justo para la mujer.
D. La Cruz Roja ha puesto en marcha, en colaboración con el Ayuntamiento de Córdova,
una campaña por Haití de recogida de libros usados, de tal forma que todos los ejemplares
que se consigan serán posteriormente vendidos para recaudar fondos destinados a
financiar los proyectos de reconstrucción y rehabilitación en el país caribeño.

TEXTO 4

La opinión favorable a la legalización de las drogas considera que el principal problema


es la violencia que genera el tráfico de narcóticos, la que terminaría si estos fueran legales.
El argumento principal es el paralelo que se hace con los licores en Estados Unidos y su
prohibición en la década de los 30.
El tráfico de drogas es un gran negocio no necesariamente porque sea ilegal, sino porque los

prohibida su venta
márgenes de ganancia son muy altos. Obviamente, hoy eso se debe a que la droga es ilegal,
pero también podría mantenerse a pesar de que la actividad se vuelva legal.
El paralelo entre la supresión de la prohibición del alcohol en los años 30 y la legalización
de las drogas no es válido por varias razones. Estados Unidos no es México en lo social, lo
ideológico, lo económico o lo demás. El año 1930 no es igual al 2010. El whisky es diferente
a la cocaína. La capacidad criminal de Al Capone, el gran mafioso de los años 30, no es la
misma que la de los grandes cárteles internacionales de la droga. La ganancia de los licores
es ínfima e incomparable con la que rinde las drogas.
Más parecido y válido sería hacer paralelos sobre actividades criminales actuales, como sería creer
que si Somalia legalizara la prostitución infantil, las niñas dejarían los burdeles para irse a la escuela.
Muy dudoso es también que, si se legalizara la droga, los "capos" se dedicarían a otra cosa.
La lucha contra la violencia de las drogas debe cumplirse en la forma como lo hizo Colombia, que
prácticamente ha salido vencedora: la violencia y la inteligencia policial al máximo, sin ahorros
ni dudas. Es verdad que la violencia genera violencia, pero también es verdad que la violencia
extrema criminal solo puede ser derrotada con mayor violencia e inteligencia estatal.

8 ¡Tu mejor opción!


12. ¿Cuál es el tono del texto?

A. Sarcástico y corrosivo
B. Burlón y despreciativo
C. Desprejuiciado y violentista
D. Irónico y drástico

13. ¿Cómo debemos entender "el año 1930 no es el 2010"?

A. Es obvio que hay más de 60 años de diferencia, y los tiempos cambian. Por lo tanto,
es absurdo comparar dos vivencias tan alejadas en el tiempo.
B. Existen grandes diferencias entre las condiciones económicas existentes en el año
1930 y el año 2010.
C. Las condiciones en las que se realiza el tráfico de drogas en México, en la actualidad,
son muy distintas a las de Estados Unidos en tiempos de la prohibición del alcohol.
D. En los 30, quienes ejercían el control sobre el alcohol eran los presidentes de los
países; hoy, en cambio, quienes dirigen el tráfico de droga son gente criminal.

TEXTO 5

El martes pasado, mi hija de nueve años me sorprendió con una pregunta a boca de jarro: "Pa,
¿para qué existen los comerciales de televisión?". Ya que soy un aficionado a contar historias,
decidí hacer a mi hija protagonista de una. "Imagínate que preparas ricas galletas". "Ya", me
responde. "¿Qué harías para venderlas?", le pregunto. "Se las doy a probar a ti, a mi mami,
a mis abuelos...", me dice ella. "Claro, se las venderías a las personas que conoces. Ahora,
imagínate que haces cien galletas". Ella piensa por un segundo, y se le ilumina el rostro. "Las

prohibida su venta
ofrezco en mi colegio...". Entonces, decido ponerla en un aprieto. "¿Y si hicieras miles de
galletas?". Ella se queda en silencio, pensativa.
Le digo entonces: "Ya no tendrías tiempo para venderlas cara a cara a las personas. En esos
casos, haces un comercial, y lo pasas por televisión para que les digas a miles de personas,
a la vez, lo buenas que son tus galletas". Ella sonríe satisfecha, y yo babeo con su sonrisa.
Y me digo —quizá con la subjetividad que da el ser padre— que ningún spot de televisión
podría ser tan persuasivo como la sonrisa transparente de mi hija. Y de este pensamiento
paternal nace el tema de este artículo: no hay nada más poderoso que la experiencia sincera
del prójimo. Una vecina que bajó de peso y nos revela cómo lo hizo será más confiable
que diez infomerciales en la televisión. Un amigo que nos recomienda entusiasmado un
restaurante nos será más confiable que un comercial de radio de ese mismo restaurante. No es
en vano el éxito exponencial de aquellas corporaciones como Belcorp, Herbalife u Omnilife,
que, a pesar de fabricar productos a gran escala, descartaron las típicas herramientas de
publicidad masiva. En lugar de destinar sus presupuestos de comunicación a anuncios de
amplio alcance, destinaron ese dinero a reclutar entusiastas usuarias de sus productos que,

¡Tu mejor opción! 9


a su vez, los recomiendan y se ganan un porcentaje de las ventas. Así, se produce en estas
personas un fenómeno basado en una doble gratificación: la satisfacción de recomendar con
sinceridad algo que usan y la de ganar dinero con su recomendación.

14. El autor emplea un tono

A. analítico e incisivo.
B. reflexivo y aleccionador.
C. emotivo y persuasivo.
D. entusiasta y concluyente.

15. De acuerdo con la línea de pensamiento seguida por el autor, el siguiente párrafo podría
continuar de la siguiente manera:
I. Si usted tiene un producto que quizá se ajuste a este sistema, considérelo. La mejor
publicidad es la que no parece publicidad. Por lo tanto, la mejor publicidad es aquella
que es de boca a boca. Y, ya que estamos tocando este tema, aprovecho para hacerle
un pedido desprovisto de pudor: si le gustó este artículo, pase la voz.
II. Por lo tanto, deben reflexionar en utilizar este nuevo tipo de estrategia publicitaria
para maximizar sus ganancias a como dé lugar. Recuerden que ahora la gente necesita
una comunicación más directa y está muy dispuesta a escuchar a todo vendedor que
toque el timbre de su casa.
III. Los televidentes y radioescuchas están cansados y hasta sobresaturados de los mismos
comerciales. Los publicistas, en el caso peruano, ya no tienen imaginación para crear
comerciales con pegada.

prohibida su venta
A. Solo I
B. Solo II
C. Solo III
D. Ninguna

16. De acuerdo con el contexto, el autor emplea el término infomercial, para sugerir que los
comerciales
I. contienen información comercial.
II. no involucran necesariamente un trato interpersonal.
III. son demasiado repetitivos.

A. Solo I
B. Solo II
C. Solo III
D. I y II

10 ¡Tu mejor opción!


TEXTO 6

En 1793, cuando investigaba la habilidad de los murciélagos para volar y capturar insectos en
la oscuridad, Lazzaro Spallanzani descubrió que, a pesar de ser ciegos, evitaban fácilmente los
obstáculos, pero se desorientaban si no oían. En 1920, el fisiólogo inglés Hartridge concluyó
que estos mamíferos situaban a sus presas con el oído, porque carecían de visión. Y en 1938,
Donald Griffin detectó que, para lograrlo, emitían ultrasonidos.
Así, se comprobó que, como los delfines y cachalotes, los murciélagos utilizan un complejo
sistema de percepción, denominado ecolocación. La ecolocación se inicia con la emisión
de sonidos que, al chocar con cualquier objeto, producen ecos que son captados por el
sistema nervioso auditivo de los murciélagos y, luego, son registrados en su cerebro. Desde
ahí proporcionan información que ayuda a este depredador a reconocer su ubicación; a
orientarse entre una maraña de obstáculos, a detectar amenazas y a localizar a sus víctimas.
Este sofisticado «sonar» biológico puede revelarle a este pequeño roedor alado el tamaño,
dirección y velocidad de sus presas volátiles y su ubicación respecto a ellas. Para hacerlo
funcionar solo necesita emitir sonidos.

17. ¿Cuál es la intención del texto?

A. Explicar el sistema de orientación de los murciélagos.


B. Comparar a los murciélagos con los cachalotes y los delfines.
C. Reseñar los descubrimientos de Hartridge, Spallanzani y Griffin.
D. Comentar el funcionamiento neuronal de los murciélagos.

18. Relacione:

prohibida su venta
1. Griffin a. Emisión de ultrasonido
2. Hartridge b. Evitamiento de obstáculos
3. Spallanzani c. Situación con el oído

A. 1a, 2b, 3c
B. 1c, 2b, 3a
C. 1b, 2c, 3a
D. 1a, 2c, 3b

19. Sobre la ecolocación, se puede deducir que

A. es un sistema sofisticado de percepción.


B. es un órgano fonador que permite la emisión de ecos de alta frecuencia.
C. proporciona información que registra el cerebro de todo mamífero ciego.
D. es un dispositivo que poseen delfines y cachalotes.

¡Tu mejor opción! 11


20. ¿Cuál es el tema del texto?

A. La ecolocación en los mamíferos


B. El sonido como instrumento de percepción de los murciélagos
C. El más sofisticado sonar biológico
D. Un método de sobrevivencia de animales ciegos

21. En el texto, "maraña" se refiere a

A. un sinnúmero.
B. una red.
C. un espacio.
D. un peligro.

TEXTO 7

– BRANKA BOGAVAC: A usted le gustó mucho la filosofía en cierta época y después la


abandonó.
– E. M. CIORAN: Sí, la filosofía te hincha de orgullo y te da una idea falsa de ti mismo y del
mundo. Cuando leía a Kant, Schopenhauer y otros filósofos, tenía la impresión de ser un dios,
tenía algo de un monstruo. La filosofía engendra un desprecio total hacia quienes están fuera
de ella; por eso, es peligrosa en ese sentido. Hay que conocerla para superarla. Lo que cuenta
ante todo es el contacto directo con la vida.

22. ¿Cuáles de las siguientes son posibles intenciones de la respuesta de Cioran en el texto
anterior?

prohibida su venta
I. Desmitificar el carácter elevado de la filosofía.
II. Advertir acerca de una posible implicancia de la filosofía.
III. Justificar un cambio de posición.

A. I y II
B. I y III
C. II y III
D. Todas

12 ¡Tu mejor opción!


23. ¿Cuál es la alternativa que refleja mejor el tono de Cioran en el texto anterior?

A. Motivado
B. Voluble
C. Revelador
D. Crítico

24. Cuando E. M. Cioran dice "tenía la impresión de ser un dios, tenía algo de un monstruo",
se refiere fundamentalmente a que

A. se encontraba confundido acerca de cuál era su verdadero rol.


B. había un desfase entre su autopercepción y su verdadera naturaleza.
C. había perdido la capacidad de sentir que los otros eran sus iguales.
D. estaba viviendo en un profundo estado de autoengaño.

25. De acuerdo al texto anterior, es posible inferir sobre E. M. Cioran que


I. ya nunca lee filosofía.
II. cree que la vinculación frontal con la vida es más importante que la filosofía.
III. no considera al desprecio producido por la filosofía como algo positivo.

A. I y II
B. I y III
C. II y III
D. Todas

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¡Tu mejor opción! 13


TALLER DE LECTURA

Los pocillos
Mario Benedetti

LOS POCILLOS ERAN seis: dos rojos, dos negros, dos verdes, y además importados,
irrompibles, modernos. Habían llegado como regalo de Enriqueta, en el último cumpleaños
de Mariana, y desde ese día el comentario de cajón había sido que podía combinarse la taza
de un color con el platillo de otro.
“Negro con rojo queda fenomenal”, había sido el consejo estético de Enriqueta.
Pero Mariana, en un discreto rasgo de independencia, había decidido que cada pocillo sería
usado con su plato del mismo color.
“El café ya está pronto. ¿Lo sirvo?”, preguntó Mariana.
La voz se dirigía al marido, pero los ojos estaban fijos en el cuñado. Este parpadeó y no
dijo nada, pero José Claudio contestó: “Todavía no. Esperá un ratito. Antes quiero fumar un
cigarrillo”. Ahora sí ella miró a José Claudio y pensó, por milésima vez, que aquellos ojos
no parecían de ciego.
La mano de José Claudio empezó a moverse, tanteando el sofá. “¿Qué buscás?”, preguntó
ella. “El encendedor”. “A tu derecha”. La mano corrigió el rumbo y halló el encendedor.
Con ese temblor que da el continuado afán de búsqueda, el pulgar hizo girar varias veces la
ruedita, pero la llama no apareció. A una distancia ya calculada, la mano izquierda trataba
infructuosamente de registrar la aparición del calor. Entonces Alberto encendió un fósforo y
vino en su ayuda. “¿Por qué no lo tirás?” dijo, con una sonrisa que, como toda sonrisa para
ciegos, impregnaba también las modulaciones de la voz. “No lo tiro porque le tengo cariño.
Es un regalo de Mariana”.

prohibida su venta
Ella abrió apenas la boca y recorrió el labio inferior con la punta de la lengua. Un modo como
cualquier otro de empezar a recordar. Fue en marzo de 1953, cuando él cumplió 35 años
y todavía veía. Habían almorzado en casa de los padres de José Claudio, en Punta Gorda,
habían comido arroz con mejillones, y después se habían ido a caminar por la playa. Él le
había pasado un brazo por los hombros y ella se había sentido protegida, probablemente
feliz o algo semejante. Habían regresado al apartamento y él la había besado lentamente,
amorosamente, como besaba antes. Habían inaugurado el encendedor con un cigarrillo que
fumaron a medias.
Ahora el encendedor ya no servía. Ella tenía poca confianza en los conglomerados simbólicos,
pero, después de todo, ¿qué servía aún de aquella época?
“Este mes tampoco fuiste al médico”, dijo Alberto.
“No”.
“¿Querés que te sea sincero?”

14 ¡Tu mejor opción!


“Claro”.
“Me parece una idiotez de tu parte”.
“¿Y para qué voy a ir? ¿Para oirle decir que tengo una salud de roble, que mi hígado funciona
admirablemente, que mi corazón golpea con el ritmo debido, que mis intestinos son una
maravilla? ¿Para eso querés que vaya? Estoy podrido de mi notable salud sin ojos”.
En la época anterior a la ceguera, José Claudio nunca había sido un especialista en la
exteriorización de sus emociones, pero Mariana no se ha olvidado de cómo era ese rostro antes
de adquirir esta tensión, este resentimiento. Su matrimonio había tenido buenos momentos,
eso no podía ni quería ocultarlo. Pero cuando estalló el infortunio, él se había negado a
valorar su amparo, a refugiarse en ella. Todo su orgullo se concentró en un silencio terrible,
testarudo, un silencio que seguía siendo tal, aún cuando se rodeara de palabras. José Claudio
había dejado de hablar de sí.
“De todos modos debería ir”, apoyó Mariana. “Acordate de lo que siempre te decía Menéndez”.
“Cómo no, que me acuerdo: Para usted no todo está perdido. Ah, y otra frase famosa: La
ciencia no cree en milagros. Yo tampoco creo en milagros”.
“¿Y por qué no aferrarte a una esperanza? Es humano”.
“¿De veras?” Habló por el costado del cigarrillo.
Se había escondido en sí mismo. Pero Mariana no estaba hecha para asistir, simplemente para
asistir, a un reconcentrado. Mariana reclamaba otra cosa. Una mujercita para ser exigida con
mucho tacto, eso era. Con todo, había bastante margen para esa exigencia; ella era dúctil. Toda
una calamidad que él no pudiese ver; pero esa no era la peor desgracia. La peor desgracia era
que estuviese dispuesto a evitar, por todos los medios a su alcance, la ayuda de Mariana. El
menospreciaba su protección. Y Mariana hubiera querido —sinceramente, cariñosamente,
piadosamente— protegerlo.

prohibida su venta
Bueno, eso era antes; ahora no. El cambio se había operado con lentitud. Primero fue un
decaimiento de la ternura. El cuidado, la atención, el apoyo, que desde el comienzo estuvieron
rodeados de un halo constante de cariño, ahora se habían vuelto mecánicos. Ella seguía
siendo eficiente, de eso no cabía duda, pero no disfrutaba manteniéndose solícita. Después
fue un temor horrible frente a la posibilidad de una discusión cualquiera. El estaba agresivo,
dispuesto siempre a herir, a decir lo más duro, a establecer su crueldad sin posible retroceso.
Era increíble cómo hallaba a menudo, aún en las ocasiones menos propicias, la injuria
refinadamente certera, la palabra que llegaba hasta el fondo, el comentario que marcaba a
fuego. Y siempre desde lejos, desde muy atrás de su ceguera, como si esta oficiara de muro
de contención para el incómodo estupor de los otros.
Alberto se levantó del sofá y se acercó al ventanal.
“Que otoño desgraciado”, dijo, “¿Te fijaste?” La pregunta era para ella.
“No”, respondió José Claudio. “Fijate vos por mí”.

¡Tu mejor opción! 15


Alberto la miró. Durante el silencio, se sonrieron. Al margen de José Claudio, y sin embargo,
a propósito de él. De pronto Mariana supo que se había puesto linda.
Siempre que miraba a Alberto se ponía linda. El se lo había dicho por primera vez la noche
del 23 de abril del año pasado, hacía exactamente un año y ocho días: una noche en que José
Claudio le había gritado cosas muy feas, y ella había llorado, desalentada, torpemente triste,
durante horas y horas, es decir, hasta que había encontrado el hombro de Alberto y se había
sentido comprendida y segura. ¿De dónde extraería Alberto esa capacidad para entender a
la gente? Ella estaba con él, o simplemente lo miraba, y sabía de inmediato que él la estaba
sacando del apuro. “Gracias”, había dicho entonces. Y todavía ahora la palabra llegaba a
sus labios directamente desde su corazón, sin razonamientos intermediarios, sin usura. Su
amor hacia Alberto había sido en sus comienzos gratitud, pero eso (que ella veía con toda
nitidez) no alcanzaba a depreciarlo. Para ella, querer había sido siempre un poco agradecer
y otro poco provocar la gratitud. A José Claudio, en los buenos tiempos, le había agradecido
que él, tan brillante, tan lúcido, tan sagaz, se hubiera fijado en ella, tan insignificante. Había
fallado en lo otro, en eso de provocar la gratitud, y había fallado tan luego en la ocasión más
absurdamente favorable, es decir, cuando él parecía necesitarla más.
A Alberto, en cambio, le agradecía el impulso inicial, la generosidad de ese primer socorro que
la había salvado de su propio caos, y, sobre todo, ayudado a ser fuerte. Por su parte, ella había
provocado su gratitud, claro que sí. Porque Alberto era un alma tranquila, un respetuoso de su
hermano, un fanático del equilibrio, pero también, y en definitiva, un solitario. Durante años y
años, Alberto y ella habían mantenido una relación superficialmente cariñosa, que se detenía
con espontánea discreción en los umbrales del tuteo y solo en contadas ocasiones dejaba
entrever una solidaridad algo más profunda. Acaso Alberto envidiara un poco la aparente
felicidad de su hermano, la buena suerte de haber dado con una mujer que él consideraba
encantadora. En realidad, no hacía mucho que Mariana había obtenido a confesión de que la

prohibida su venta
imperturbable soltería de Alberto se debía a que toda posible candidata era sometida a una
imaginaria y desventajosa comparación.
“Y ayer estuvo Trelles”, estaba diciendo José Claudio, “a hacerme la clásica visita adulona
que el personal de la fábrica me consagra una vez por trimestre. Me imagino que lo echarán
a la suerte y el que pierde se embroma y viene a verme”.
“También puede ser que te aprecien”, dijo Alberto, “que conserven un buen recuerdo del
tiempo en que los dirigías, que realmente estén preocupados por tu salud. No siempre la gente
es tan miserable como te parece de un tiempo a esta parte”.
“Qué bien. Todos los días se aprende algo nuevo”. La sonrisa fue acompañada de un breve
resoplido, destinado a inscribirse en otro nivel de ironía.
Cuando Mariana había recurrido a Alberto en busca de protección, de consejo, de cariño,
había tenido de inmediato la certidumbre de que a su vez estaba protegiendo a su protector,
de que él se hallaba tan necesitado de amparo como ella misma, de que allí, todavía tensa de
escrúpulos y quizás de pudor, había una razonable desesperación de la que ella comenzó a

16 ¡Tu mejor opción!


sentirse responsable. Por eso, justamente, había provocado su gratitud, por no decírselo con
todas las letras, por simplemente dejar que él la envolviera en su ternura acumulada de tanto
tiempo atrás, por solo permitir que él ajustara a la imprevista realidad aquellas imágenes
de ella misma que había hecho transcurrir, sin hacerse ilusiones, por el desfiladero de sus
melancólicos insomnios. Pero la gratitud pronto fue desbordada. Como si todo hubiera estado
dispuesto para la mutua revelación, como si solo hubiera faltado que se miraran a los ojos
para confrontar y compensar sus afanes, a los pocos días lo más importante estuvo dicho
y los encuentros furtivos menudearon. Mariana sintió de pronto que su corazón se había
ensanchado y que el mundo era nada más que eso: Alberto y ella.
“Ahora sí podés calentar el café”, dijo José Claudio, y Mariana se inclinó sobre la mesita
ratona para encender el mecherito. Por un momento se distrajo contemplando los pocillos.
Solo había traído tres, uno de cada color. Le gustaba verlos así, formando un triángulo.
Después se echó hacia atrás en el sofá y su nuca encontró lo que esperaba: la mano cálida
de Alberto, ya ahuecada para recibirla. Qué delicia, Dios mío. La mano empezó a moverse
suavemente y los dedos largos, afilados, se introdujeron por entre el pelo. La primera vez que
Alberto se había animado a hacerlo, Mariana se había sentido terriblemente inquieta, con los
músculos anudados en una dolorosa contracción que le había impedido disfrutar de la caricia.
Ahora no. Ahora estaba tranquila y podía disfrutar. Le parecía que la ceguera de José Claudio
era una especie de protección divina.
Sentado frente a ellos, José Claudio respiraba normalmente, casi con beatitud. Con el tiempo,
la caricia de Alberto se había convertido en una especie de rito y, ahora mismo, Mariana
estaba en condiciones de aguardar el movimiento próximo y previsto. Como todas las tardes,
la mano acarició el pescuezo, rozó apenas la oreja derecha, recorrió lentamente la mejilla y
el mentón. Finalmente se detuvo sobre los labios entreabiertos. Entonces ella, como todas las
tardes, besó silenciosamente aquella palma y cerró por un instante los ojos. Cuando los abrió,

prohibida su venta
el rostro de José Claudio era el mismo. Ajeno, reservado, distante. Para ella, sin embargo, ese
momento incluía siempre un poco de temor. Un temor que no tenía razón de ser, ya que en
el ejercicio de esa caricia púdica, riesgosa, insolente, ambos habían llegado a una técnica tan
perfecta como silenciosa.
“No lo dejes hervir”, dijo José Claudio.
La mano de Alberto se retiró y Mariana volvió a inclinarse sobre la mesita. Retiró el mechero,
apagó la llamita con la tapa de vidrio, llenó los pocillos directamente desde la cafetera.
Todos los días cambiaba la distribución de los colores. Hoy sería el verde para José Claudio,
el negro para Alberto, el rojo para ella. Tomó el pocillo verde para alcanzárselo a su marido,
pero antes de dejarlo en sus manos, se encontró con la extraña, apretada sonrisa. Se encontró
además, con unas palabras que sonaban más o menos así: “No, querida. Hoy quiero tomar en
el pocillo rojo”.

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