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Importancia del Agua Subterránea

El documento describe las fuentes subterráneas de agua, incluyendo su importancia como recurso y usos. Explica que el agua subterránea se almacena y mueve lentamente a través de acuíferos bajo la superficie. También clasifica los diferentes tipos de acuíferos como libres, confinados, semiconfinados y semilibres.

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Importancia del Agua Subterránea

El documento describe las fuentes subterráneas de agua, incluyendo su importancia como recurso y usos. Explica que el agua subterránea se almacena y mueve lentamente a través de acuíferos bajo la superficie. También clasifica los diferentes tipos de acuíferos como libres, confinados, semiconfinados y semilibres.

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República Bolivariana de Venezuela

Ministerio De Educación Universitaria


Universidad Politécnica Territorial Del Norte De Monagas.
“Ludovico Silva”
Caripito, Estado Monagas.
PNF- Ingeniería en Construcción Civil

FUENTES SUBTERRANEAS.

Profesor: Realizado por:


Ing. José Pérez T.S.U. María Pérez
C.I: 12.156.237
Maturín, 14 de Octubre - 2021

INTRODUCCION

El agua subterránea es utilizada para el abastecimiento de agua potable, tanto en viviendas


individuales, como en aglomeraciones urbanas, en proyectos agropecuarios para riego y para
uso animal; igualmente, muchas industrias consumidoras de grandes cantidades de agua hacen
uso de este recurso.

Uno de los aspectos que hacen particularmente útil el agua subterránea para el consumo
humano es la menor contaminación a la que está sometida y la capacidad de filtración del
suelo que la hace generalmente más pura que las aguas superficiales. Además que este recurso
es poco afectado por períodos prolongados de sequía.

La utilización del agua subterránea se ha venido incrementando en el mundo desde tiempos


atrás y cada día gana en importancia debido al agotamiento o no existencia de fuentes
superficiales. Se estima que más de la mitad de la población mundial depende del agua
subterránea como fuente de agua potable.

En los campos petroleros donde hay extracción de petróleo con recuperación secundaria se
usa el agua subterránea en forma amplia.

Desde otro punto de vista, es necesario estudiar el movimiento y distribución del agua
subterránea por los efectos desastrosos que puede causar en las obras civiles, tales como
taludes, minas, fundaciones, etc. El papel desastroso del agua se traduce en efectos
fisicoquímicos de degradación de los materiales (roca, suelo), acciones mecánicas (fuerzas
hidrostáticas y dinámicas) que en ciertas circunstancias destruyen el equilibrio de macizos
naturales o artificiales (represas, túneles, etc.).
CONTENIDO

GENERALIDADES.

FUENTES SUBTERRÁNEAS: Es el agua se encuentra en la zona saturada del suelo,


zona formada principalmente por agua. Se mueve lentamente desde lugares con alta elevación
y presión hacia lugares de baja elevación y presión, como los ríos y lagos. Representa una
fracción importante de la masa de agua presente en cada continente, se aloja en los acuíferos
bajo la superficie de la tierra. El volumen del agua subterránea es mucho más importante que
la masa de agua retenida en lagos o circulante, y aunque menor al de los mayores glaciares,
las masas más extensas pueden alcanzar millones de km². El agua del subsuelo es un recurso
importante y de este se abastece a una tercera parte de la población mundial, pero es de difícil
gestión, por su sensibilidad a la contaminación y a la sobreexplotación. Comunidad Planeta
azul (2010).

Además del ciclo del agua ya descrito, las aguas subterráneas pueden tener otros orígenes
diferentes. Las aguas subterráneas originadas en el ciclo del agua se denominan aguas vadosas
o meteóricas, las otras se denominan de acuerdo a su origen:
 "Precipitaciones ocultas" son aguas que provienen de la condensación del vapor de agua
atmosférico en los poros del suelo.

 Aguas juveniles que son aquellas de origen profundo, como es el caso de un magma
granítico que al enfriarse expulsa un pequeño volumen de agua. Estas aguas provienen del
interior de la tierra y nunca han estado en contacto con la superficie.

 Aguas fósiles que son aguas vadosas atrapadas en el terreno y que permanecen en él
durante miles de años. Es el caso de las aguas en el Sahara que se estima entraron al acuífero
hace 300.000 ó 400.000 años.

 Aguas geotermales que son aguas vadosas que siguen un camino complicado,
calentándose en las zonas profundas y volviendo a subir a la superficie.

 Aguas marinas que son las aguas del mar que han invadido recientemente los sedimentos
costeros.

La explotación de una cuenca subterránea puede empezar con unos pocos pozos,
pero si la demanda aumenta este número puede incrementarse, aumentando el caudal
bombeado. Si éste es mayor que la recarga natural y si el bombeo continúa sin cambios,
pueden abatirse los niveles fréaticos; pero si las entradas y salidas de una cuenca pueden
regularse, un acuífero puede funcionar óptimamente de manera indefinida, igual que lo hace
un embalse superficial.

EXPLICACIÓN Y PROSPECCIÓN

Se considera como agua subterránea aquella parte del agua del ciclo hidrológico que está
bajo la superficie del terreno, a presiones mayores que la atmosférica (Davist, De Wiest,
1966). Esta agua subsuperficial satura el medio a través del cual se mueve y en el cual es
almacenada. No se incluye como agua en el medio saturado, aquellos pequeños cuerpos de
agua transitorios que pueden ser el resultado de infiltraciones muy altas durante períodos muy
lluviosos. Su ocurrencia se da en varios tipos de espacios abiertos en las rocas, tales como
fisuras, intersticios entre los granos, fracturas y diaclasas; debido a las diferencias de presión
hidrostática esta agua, está en continuo movimiento. Se puede decir entonces que la
existencia, movimiento y almacenamiento del agua subterránea están controlados por la
secuencia, litología, espesores y estructura de los materiales que forman la tierra.
El movimiento y la capacidad de almacenamiento son controlados por la permeabilidad
(que mide la habilidad del agua para moverse a través del medio poroso) y la porosidad
(relación de vacíos y volumen total de material).

El estudio del agua subterránea es importante para la realización de obras de ingeniería,


para la ejecución de investigaciones geológicas y muy especialmente para el desarrollo de
obras de captación de agua con fines de abastecimiento para satisfacer las necesidades del
hombre. Las formaciones geológicas en que se acumula el agua subterránea y que son capaces
de cederla reciben el nombre de acuíferos. Los acuíferos sirven como conductos de
transmisión y como depósitos de almacenamiento. Como conductos de transmisión,
transportan el agua subterránea de las áreas de recarga, hacia lagos, pantanos, manantiales,
pozos y otras estructuras de captación. Como depósitos de almacenamiento, los acuíferos
actúan suministrando agua de sus reservas para ser utilizadas cuando la extracción exceda a la
recarga y, a la vez, almacenando agua durante los períodos en que la recarga resulta mayor
que la extracción (PIEB, 2000).

Los espacios huecos o intersticios que presentan las rocas que componen los acuíferos,
pueden ser poros o vacíos intergranulares, como en el caso de rocas formadas por depósitos
sedimentarios granulares (gravas y arenas), consolidados o no, o fracturas, fisuras y canales
de disolución.

TIPOS DE ACUIFEROS

Como se ha visto, el agua que circula en el subsuelo lo hace a través de diferentes medios.
Ese medio, analizado sobre la base de su permeabilidad, permite clasificarlos en: Acuífugo,
Acuicludio, Acuitardo y Acuífero.

Los acuíferos, que son unidades geológicas que almacenan y transmiten agua en cantidades
económicamente explotables, pueden encontrarse en diversos ambientes geológicos, en
contacto directo con la atmósfera o bien, desconectados parcial o totalmente de ésta y por lo
tanto, sometidos a cargas hidráulicas muy distintas. Desde este punto de vista se pueden
clasificar a los acuíferos en:

1. Acuíferos Libres, Freáticos o No Confinados

2. Acuíferos Confinados, Cautivos o Artesianos

3. Acuíferos Semiconfinados (Leaky aquifers)


4. Acuíferos Semilibres

1. Acuífero Libre o Freático Los acuíferos libres son aquellos en que el agua subterránea
presenta una superficie libre, sujeta a la presión atmosférica como límite superior de la zona
de saturación. Esta superficie libre se conoce como superficie freática y el nivel a que ella se
eleva, respecto a otro de referencia, se llama nivel freático. Está formado en general por un
estrato permeable parcialmente saturado en agua que yace sobre otro estrato impermeable o
relativamente impermeable. La profundidad de este sustrato impermeable varía de acuerdo al
medio geológico, por ejemplo, en zonas donde existen potentes depósitos sedimentarios, la
profundidad se puede localizar a varias decenas o cientos de metros.

En la mayoría de los casos, existe solamente un nivel freático, pero en otros a causa de la
presencia de acuitardos de pequeñas dimensiones relativas, pueden existir acuíferos que se
denominan acuíferos colgados con niveles freáticos adicionales.
En algunos acuíferos libres compuestos de partículas finas, el drenaje por gravedad de los
poros con frecuencia puede que no sea instantáneo, y en ese caso, el acuífero entrega el agua
un cierto tiempo después de que el nivel freático desciende en el mismo. A este tipo de
acuíferos se le denomina libre con entrega retardada.

2. Acuífero Confinado o Cautivo

Los acuíferos confinados, cautivos o artesianos, son formaciones geológicas permeables,


completamente saturadas de agua, confinadas entre dos capas o estrato impermeable o
prácticamente impermeable (una inferior y otro superior). En estos acuíferos el agua está
sometida, en general, a una presión mayor que la atmosférica y al perforar un pozo en ellos el
agua se eleva por encima de su parte superior (techo) del acuífero hasta un nivel que se
denomina nivel piezométrico. La superficie imaginaria que representa la carga piezométrica
en los distintos puntos del acuífero se conoce como superficie piezométrica. Se debe recordar
en este punto que, tanto el sustrato como el techo impermeable presentan morfología y
posición estables, mientras que la superficie piezométrica presenta variaciones de altitud y
forma. En algunos casos, la superficie piezométrica puede estar por encima del terreno natural
por lo que un pozo perforado en el lugar fluirá naturalmente. Los acuíferos confinados se
conocen también como artesianos a causa de que en la región francesa de Artois fue el primer
lugar donde se perforaron pozos profundos en acuíferos confinados, alrededor del año 1750.
De acuerdo a la posición dentro de un mismo acuífero, se puede advertir un
comportamiento distinto de los pozos que se realicen en la unidad. De esta forma, un acuífero
puede iniciarse como un acuífero libre (respecto a la zona de recarga), luego pasar a
semiconfinado y por último, confinado totalmente. Si un pozo alcanza un nivel confinado con
suficiente nivel energético (superficie piezométrica o potenciométrica) y está localizado en
una posición topográfica favorable, puede alcanzar a ser un pozo surgente.

3. Acuíferos Semiconfinados

Son acuíferos completamente saturados sometidos a presión que están limitados en su parte
superior por una capa semipermeable (acuitardo) y en su parte inferior por una capa
impermeable (acuífugo) o también por otro acuitardo. En este tipo de acuífero, la disminución
de la carga piezométrica originada por el bombeo, por ejemplo, inducirá un flujo vertical del
agua contenida en el acuitardo, que actuará como recarga del acuífero. Las características del
acuitardo confinante en un acuífero semiconfinado son tales que puede ignorarse la
componente horizontal del flujo del acuitardo.

Acuíferos Semilibres Los acuíferos semilibres representa una situación intermedia entre un
acuífero libre y uno semiconfinado. En este caso, la capa confinante superior es un estrato
semipermeable o acuitardo, de características tales que su componente horizontal de flujo no
puede ignorarse.

Kruseman y De Ridder (1970), partiendo de considerar los acuíferos apoyados en una capa
impermeable, especifican que el tipo de acuífero queda determinado por el carácter de la capa
superior. Así quedan definidos:

Acuífero Libre: Capa superior igual que la parte principal del acuífero.

Acuífero Semilibre: Capa superior semipermeable (Acuitardo), menos permeable que la


parte principal del acuífero, en el que hay que tomar en cuenta la componente horizontal del
flujo.

El ambiente geológico por donde circula el agua o medio de circulación pueden ser:

a) Porosos: Lo conforman la mayoría de los sedimentos o sedimentitas con porosidad


efectiva, que permitan superar la velocidad de percolación de 10-4 m/día. La porosidad puede
ser primaria o secundaria. Los poros generalmente son capilares a subcapilares.
b) Fracturados: Están formados por fallamientos o sistemas de diaclasas y constituyen
supercapilares.

c) Aperturas de disolución: Generalmente ocurren en calizas, formando supercapilares (a


veces cavernas de disolución). También existen en lavas.

Acuíferos en Medios Porosos

Los medios porosos están conformados por sedimentos y sedimentitas con una porosidad
tal, que permitan una percolación eficaz. En la generalidad de los casos, los medios porosos
más comunes están representados por sedimentos (depósitos sedimentarios no consolidados)
resultantes de la erosión de rocas preexistentes y que fueron transportadas y depositadas por
los agentes modeladores del relieve. De esta forma, estos medios de circulación normalmente
se encuentran inconsolidados y/o ligeramente cementados, conservando en mayor o menor
medida, sus características texturales originales.

Los acuíferos desarrollados en estos medios de circulación están ampliamente distribuidos


y porcentualmente son los que proporcionarían, en muchas regiones del mundo, la mayor
cantidad de agua subterránea. Davis y De Wiest (1971) aducen algunas razones que explican
el interés de los acuíferos desarrollados en estos tipos de medios. Cantidad de agua
subterránea. Davis y De Wiest (1971) aducen algunas razones que explican el interés de los
acuíferos desarrollados en estos tipos de medios.

Normalmente los acuíferos presentes en medios porosos son relativamente fáciles de


perforar, de modo que la exploración y explotación es rápida y barata. Con frecuencia, estos
depósitos se disponen de tal manera que los niveles piezométricos están bastante próximos a
la superficie del terreno.

Corrientemente estos cuerpos han recibido y/o reciben eficazmente la recarga proveniente
de las precipitaciones, ríos o lagos. En estos medios se encuentran, generalmente, los mayores
valores de porosidad eficaz y permeabilidad.
En las llanuras de inundación, frecuentemente, el río es divagante, cambiando de cauce
repetidamente a lo largo de su historia evolutiva, por lo que se forman brazos, paleocanales,
meandros abandonados, etc. A pesar de las grandes variaciones laterales en la distribución de
las fracciones sedimentarias más gruesas, suele ser frecuente que en los aluviones del fondo
de los valles fluviales predominen las gravas y arenas permeables.

Los ríos, en su desembocadura en lagos o mares, pueden dar origen a depósitos deltaicos
que se caracterizan por presentar un tramo inferior de fracciones gruesas bastante permeables
y otro superior análogo, menos permeable, separados por una cuña de limos y arcillas.

En numerosas áreas del mundo, muchos de los grandes valles o depresiones, corresponden
a verdaderas fosas tectónicas, donde por las características geológicas y geomorfológicas, se
implanta sobre ellos un curso fluvial. Estas depresiones suelen alojar enormes cantidades de
material detrítico, por lo general, con intercalaciones de facies permeables e impermeables.
Los depósitos que rellenan estas cuencas suelen ser de naturaleza diversa, pues no sólo son de
origen fluvial sino que suelen estar también de origen lacustre, eólico, glaciar, etc.

El espesor de los materiales de relleno suelen ser de decenas a varios centenares, e incluso
miles de metros. En estos ambientes, el estudio litológico y estructural adquiere significativa
relevancia ya que pueden condicionar tanto la calidad, como la disponibilidad del recurso
subterráneo.

Acuíferos en Sistemas de Fracturas

En rocas semipermeables o impermeables, sean acuitardos sedimentarios (areniscas,


cuarcitas, areniscas cuarcíticas, arcilitas, etc.) o en rocas cristalinas ígneas o metamórficas,
por acción de la tectónica suelen fracturarse (diaclasas y fallas) y dar origen a un reservorio de
agua subterránea por porosidad secundaria (supercapilares). Estas fracturas pueden estar
interconectadas o no, de ahí su importancia hidrogeológica.

Los sistemas de fracturas suelen ser más intensas y densas cerca de la superficie terrestre y
decrecen progresivamente al aumentar la profundidad. Las fracturas que afectan un cuerpo
rocoso pueden ser de varios tipos y génesis. Si los bloques de rocas se han desplazado o no
respecto del plano de fractura, se habla de falla o diaclasa, respectivamente. Las fracturas con
desplazamiento (fallas) se deben casi siempre a movimientos tectónicos y pueden ser inversas,
normales o de desplazamiento de rumbo. Las diaclasas, además del origen tectónico pueden
deberse a la descompresión de la carga litostática, al enfriamiento drástico de un cuerpo
ígneo, a la esquistosidad, etc. Muchas veces, tanto las diaclasas como las fallas, pueden estar
abiertas (separadas) respecto al plano de fracturación o bien, estar totalmente cementadas.
La fracturación de los cuerpos rocosos da origen a un aumento de la porosidad y
permeabilidad, siempre y cuando el sistema y tipo de fracturas se encuentren abiertas
(diaclasas abiertas) y no cerradas por fluidos sellantes (fluidos de origen hidrotermal). Por
estas razones, el estudio del ambiente estructural (tensional o compresivo) y el tipo de roca
afectada (petrología), son de especial interés cuando se estudian estos medios.

En ciertos tipos de rocas volcánicas, la fracturación por enfriamiento (contracción) puede


originar reservorios muy importantes. En ciertos de tipos de coladas basálticas se origina una
disyunción columnar que le entrega una elevada porosidad al depósito. Otras veces, y por el
mismo mecanismo de enfriamiento, se originan grietas y fisuras en la base y techo de los
flujos de lava, por lo que la porosidad suele ser máxima en estas zonas. Por esta situación,
normalmente, la permeabilidad es anisótropa en estos cuerpos y suele ser mayor en la
dirección del movimiento del flujo; mientras que es mínima o nula en el sentido
perpendicular.

Una característica sobresaliente que presentan estos reservorios en estos sistemas de


fracturas es que normalmente el agua que ocupa estas aperturas, se encuentra en forma tal que
da lugar a una superficie piezométrica discontinua.
También, y debido a la complejidad en la distribución, densidad y tipo de fracturación que
pueden presentar los juegos de fracturas donde se almacena el agua subterránea, la
prospección hidrogeológica de estos reservorios, normalmente presenta numerosos
interrogantes aún para los hidrogeólogos más experimentados.

Ejemplo notables de acuíferos desarrollados en sistemas de fracturas, se encuentran en el


sector sudoeste del Salar de Llullaillaco, departamento Los Andes, provincia de Salta; donde
el agua subterránea se encuentra almacenada y circula a través de sistemas de fracturas
desarrollados en rocas volcánicas del denominado Complejo Volcánico Llullaillaco,
conformado por dacitas, riodacitas y basaltos dispuestos en coladas y en depósitos
piroclásticos del Pleistoceno – Holoceno (Conhidro, 2009).
Otro ejemplo de acuíferos en sistemas de fracturas se presenta en la localidad de Villa Ojo
de Agua (Santiago del Estero), donde se encuentran afloramientos del basamento de la sierra
de Sumampa, conformado por facies de granitos, gneises y esquistos del Precámbrico
Superior – Silúrico Inferior. La característica fundamental de estas rocas es que se presentan
muy fracturadas, con un denso juego de diaclasas, donde aproximadamente el 55 % se
encuentran abiertas. En esta zona, Moya Ruiz et al., 2001, señalan la presencia de agua
subterránea en este medio de circulación con conductividades eléctricas menores a 2.000
µS/cm hasta una profundidad no mayor a los 22 metros ya que a partir de esa profundidad, los
sistemas de fracturas desaparecen y los pozos resultan estériles.

Acuíferos en Aperturas por Disolución

En ciertos tipos de rocas, por su composición litológica, el agua que se infiltra y percola a
su través puede originar por disolución, canalículos, conductos y hasta grandes galerías que
almacenan y conducen agua en cantidades económicamente explotables. Las rocas en las que
la acción disolvente del agua produce estos efectos, son las calizas, dolomías, yesos, halita y
un gran conjunto de rocas evaporíticas.

Desde el punto de vista hidrogeológico, el mayor interés se encuentra sobre las calizas y
dolomías. La porosidad y la permeabilidad primarias, se refieren a estas propiedades de la
roca, después de su diagénesis. La porosidad y permeabilidad secundaria hacen referencia a
las modificaciones que se producen en estas características de las rocas como consecuencia de
los esfuerzos tectónicos (fracturas), especialmente, a la acción disolvente del agua.
La disolución de las rocas produce progresivamente un aumento de la porosidad, desde
pequeñas grietas y fisuras hasta grandes cavernas y galerías en el subsuelo, que se pueden
colapsar cuando alcanzan cierta magnitud. En rocas evaporíticas, especialmente yeso, la
disolución puede ser muy rápida comparada con las calizas y dolomías. La disolución de
ciertos tipos de rocas da lugar a una morfología muy especial que se denomina Karst.

El yeso y la sal común (halita) son rocas menos abundantes en la corteza terrestre que las
calizas y dolomías. Por otra parte, su menor resistencia mecánica y su mayor solubilidad,
hacen que muchos de los rasgos morfológicos del Karst (cuevas, simas, etc.), tengan una vida
geológicamente efímera y alcancen dimensiones menores que los Karst de calizas y dolomías
(Custodio y Llamas, 1996). Si a esta situación se suma que las aguas subterráneas de las rocas
evaporíticas, de origen químico, suelen tener un contenido excesivamente elevado para que
sean aprovechadas para el consumo humano, se puede comprender su escaso interés como
acuíferos.

Las calizas y dolomías pueden ser de origen químico, bioquímico o detrítico. Casi todas las
dolomías son de origen metasomático, es decir que se han formado a partir de las calizas a
través de procesos aún poco conocidos. Este fenómeno tiene importancia hidrogeológica ya
que la transformación de minerales de calcita a dolomita, conduce a una reducción de
volumen ocupado por la calcita del 12 al 13 %, por lo que las dolomías metasomáticas tienen,
por lo general, una mayor porosidad de las calizas de las que proceden.
La calidad de las aguas para uso humano en zonas calcáreas o dolomíticas, no suele
presentar limitaciones en su composición química, excepto en los climas muy áridos, en las
zonas costeras con intrusión de agua marina, o cuando las aguas han recorrido previamente
una zona con rocas evaporíticas.

En muchos salares de la Puna Argentina, el agua subterránea (salmueras) se encuentra en


oquedades, fracturas y verdaderas cavernas desarrolladas principalmente en facies de halita.

En el Salar del Hombre Muerto (provincias de Salta y Catamarca), en la subcuenca


occidental se desarrollan facies de halita con espesores que superan los 500 metros, donde los
primeros 40 – 60 metros se caracterizan por presentar una notoria presencia de cavernas y
oquedades, brindando así al depósito una muy elevada porosidad eficaz.

También es cierto que en estos cuerpos sedimentarios existe una fuerte anisotropía y
heterogeneidad en la halita, ya que muchas veces se ha observado que aun a pequeñas
distancias pueden existir cambios extremos en la porosidad. Esta misma situación se ha
comprobado en el Salar del Rincón (Salta) y en el Salar de Antofalla (Catamarca), donde la
halita fracturada y con procesos de disolución conforma en algunos sectores enormes
reservorios de salmueras.

PROYECTO Y CONSTRUCCION DE POZOS


Obra de ingeniería destinada a captar las aguas subsuperficiales o subterráneas para ser
elevadas total o parcialmente al sitio de utilización.

Perforación de pozos profundos.

Tipos de perforación Según Nereida López (2000)

Perforación rotativa por circulación directa:

Es la perforación que se realiza mediante la penetración de una barrena giratoria, montada


en la extremidad de un conjunto de tubos accionada desde la superficie mediante un sistema
mecánica o hidráulico.

El fluido de perforación (agua, agua-aire, aire, lodo liviano) baja por gravedad entre la
pared de la perforación y los tubos y regresa a la superficie por el interior de los tubos,
succionado por bombas especiales.

Perforación por percusión:

Es la que se realiza mediante la penetración de un cincel apropiado el cual, dejado caer


desde una altura adecuada, fractura el material que constituye la formación a perforarse. El
material triturado se extrae periódicamente mediante un tubo especial con válvula de fondo
Bayler.

Perfil litológico:

Es la descripción ordenada del material de los estratos litológicos sucesivos encontrados


durante la perforación, con indicación de las cotas superior e inferior de cada estrato. Puede
ser complementado con la representación gráfica de los materiales de los estratos, según la
simbología de las diferentes rocas.

Registro eléctrico:

Es la técnica por medio de la cual se introduce un instrumento sensible dentro de un pozo


para obtener un gráfico representativo de las características eléctricas de las rocas y de los
fluidos contenidos por ellas.

Empaque de grava:
Es un filtro artificial de arena limpia o grava de tamaño de grano y gradación seleccionada,
este se coloca en el espacio anular entre la tubería de captación y la pared del pozo.

Etapas para la Construcción de Pozos de Agua Subterránea

Ubicación:

Según García V. (2003): Encontrar la ubicación correcta para un pozo que produce un
buen abastecimiento de agua durante todo el año, suele ser trabajo para hidrólogos, geólogos,
geofísicos y en ocasiones ingenieros sanitarios. Previamente a los estudios de exploración de
inspección; la ubicación del sitio adecuado para la construcción de un nuevo pozo se basa en
dos herramientas fundamentales, las cuales son: inventario de pozos existentes y los indicios
en la superficie.

El inventario de pozos puede suministrar información acerca de los pozos en


funcionamiento, su profundidad y caudal de producción, y de los pozos fuera de
funcionamiento, proporcionando conocimiento sobre las causas por las que dejó de funcionar
(deficiencia en el flujo o caudal de producción).

Indicios de superficie: Se examinan con mayor detalle las características superficiales que
se habían notado en previas revisiones de planos topográficos y fotos aéreas. Entre las
características que podrían proporcionar indicios valiosos se encuentran los accidentes de
terreno, la estructura de la red hidrográfica, los manantiales, los lagos y vegetación.

Exploración:

Existen distintos métodos de exploración, los cuáles se encargarán de determinar las


características geoeléctricas del subsuelo, y a partir de ellas diferenciar los principales
intervalos arenosos, de la evaluación de estos parámetros se define la zona más favorable para
la perforación de nuevos pozos.

Estudios de percusión simuladores de registros sísmicos:

Son de alto costo debido a la maquinaria que los realiza. Básicamente consisten en golpear
con una masa de gran magnitud el suelo, creando ondas sísmicas de cierta magnitud,
suficiente como para originar rebotes de ondas sísmicas que son registradas para analizar su
frecuencia y de este modo se determina el perfil de las capas del subsuelo. Son usados en
exploración petrolera, pero las frecuencias de la presencia de agua es un subproducto que es
utilizado en los mapas geológicos para su ubicación.

Tomografía geológica:

Es uno de los métodos más efectivos que han surgido en las últimas décadas. Consiste
básicamente en la emisión constante de ondas de radio de baja frecuencia que penetran en la
corteza del suelo, el equipo emisor, sumamente portátil es capaz de emitir hasta cien líneas
verticales/m2 con una frecuencia determinada que al rebotar con los componentes litológicos
de vuelven a un receptor la frecuencia natural de ese material presente en el rebote, un equipo
receptor las compara y con gran exactitud determina la composición de capas. Se logran hasta
caracterizaciones de la calidad del agua, dependiendo del nivel de desarrollo del equipo
utilizado, pero en cualquier caso son de menor costo que los anteriores. Sus limitaciones están
relacionadas con el manejo del equipo, generalmente son muy pocos los técnicos que manejan
sus interpretaciones de manera correcta. Feria D. (2015).

Sondeos eléctricos verticales:

Tradicionalmente durante mucho tiempo han sido usados para determinar la resistividad
eléctrica del subsuelo, el potencial espontaneo del campo eléctrico del mismo y, su uso se
remite a interpretar comparativamente las frecuencias de las ondas eléctricas de rebote
inducidas por un generador y su devolución es captado por unos electrodos hasta un receptor
comparativo de frecuencias de longitud de onda. Cada material presente en el subsuelo, tiene
una específica y, por comparación, el equipo las identifica y las traduce en curvas de fácil
interpretación para cada profundidad. Pudiendo de este modo, ubicar estratos productores de
agua. Feria D. (2015).

Es importante destacar la ubicación de puntos por homologación geológica, según Estaba


A. (2016): Las fuentes subterráneas presentes en un campo de pozos productivo, existen por
ser o estar ubicados en acuíferos plenamente caracterizados, es decir, se conoce en términos
medios varias de sus características, entre ellas su productividad, transmisibilidad y sobre
todo su perfil litológico, elemento indispensable para el diseño del entubado del pozo.

Un elemento imprescindible en la certeza de ubicación de caudales que cumplan con la


demanda requerida lo constituyen la perforación de sondeo y el registro eléctrico vertical, este
último se realiza con la perforación de un hoyo con un diámetro mínimo, generalmente entre
seis y nueve y media pulgada. Acto seguido se introduce una sonda eléctrica que genera un
campo eléctrico de cierta intensidad de penetración horizontal y comparativamente genera
curvas de conductividad potencial espontáneo y, dependiendo de la calidad de la sonda,
cuestión que es proporcional a su costo, se pueden obtener trazados de rayos Gamma para
cada profundidad identificando de este modo formaciones de baja permeabilidad como las
arcillas.

De tal manera que, hasta que esta perforación de sondeo no se realiza, aun se tendrá cierto
grado de incertidumbre con la producción que pueda cubrir la demanda requerida. No
obstante, todos los métodos descritos anteriormente, caracterizan en términos generales un
acuífero, aunque no es puntual, dada la heterogeneidad de los acuíferos o mejor dicho del
subsuelo.

En la práctica, se evitan costos excesivos, ubicando sitios a cierta distancia de los pozos
existentes en la zona, considerando que el perfil litológico pudiera ser de similares
características. Es común evitar las cercanías de pie de montaña o, mejor dicho, las zonas
planas de gran extensión son deseables, ya que suponen un mayor espesor de capas aluviales.

Perforación:

Actualmente existen varios métodos para la perforación de pozos subterráneos.

Se debe evitar el uso de arcillas crasas, como practica empírica en la perforación de pozos,
e inducir y exigir la ejecución relacionada con la partida de preparación de lodos de
perforación, esta debe ser medida en metros cúbicos, pero deducida con la cantidad de
kilogramos de agregados químicos. En la preparación de estos fluidos de perforación, es
común el uso de arcilla mecanizada con agregados poliméricos. Dentro de los existentes en el
mercado, está la Bentonita, esta es una arcilla mecanizada con agregados poliméricos e
iónicos, generando productos de múltiples propósitos en la perforación.

Los lodos de perforación deben ser acondicionados en la fosa principal, utilizando un


elemento difusor (zanahoria) y agua a presión suficiente para lograr una mezcla apropiada,
logrando una homogeneidad adecuada y cumpliendo con la condición de una densidad
requerida de 42 segundos y, medida con un embudo adecuado, o bien, normalizado.

Una vez iniciada la perforación de sondeo; con la obligatoriedad de un diámetro no mayor


a 9 ½ pulgadas y nunca menor a 6 pulgadas; deberán tomarse muestras, cuando se cambien
las barras o, bien cuando el perforador perciba un cambio en la formación litológica. Estas
muestras obligatoriamente deberán depositarse en envases de material reciclable y que
permitan la anotación de las profundidades a la que correspondan. El inspector tomará nota
diaria en el libro de obras, cada profundidad y las características de las muestras.

Las ampliaciones deben ser estrictamente progresivas, en lo posible cuando la


disponibilidad de mechas o barrenos lo permitan. Deberán ser de 6 o 9 ½ pulgadas las de
sondeo, luego 12,17 y 20 pulgadas, utilizadas solo gradualmente, esto evitara rupturas
violentas del perfil de perforación, evitando así, posibles o futuros derrumbes.

Se considera obligatoria la construcción de un sello sanitario para evitar el ingreso de


escorrentías superficiales al futuro pozo, dado que generalmente por su poca profundidad
pueden disolver o contener elementos poluentes. Donde los estratos iniciales son arenosos o
de alta transmisibilidad; seguidos de capas consolidadas de arcilla, o impermeables; se prevé
una longitud no menor a doce metros. Las características de estas formaciones determinan la
longitud del sello sanitario. Su diámetro no será menor a veinte pulgadas, por tanto, su
diámetro de ampliación, no será menor de veintisiete pulgadas, dejando de este modo un
espacio anular de por lo menos siete pulgadas para la colocación de la cementación anular, es
decir 3.5 pulgadas a partir del perímetro de la tubería del sello; que en ningún caso deberá ser
menos de veinte pulgadas; con una resistencia mayor o igual a una Rcc de 150 Kg/cm2.
( Estaba A. 2016).

Diseño:

Implica escoger los factores dimensionales apropiados para la estructura del pozo profundo
y de los materiales que se van a utilizar en su construcción. Para esta etapa resulta de utilidad
considerar al pozo como una estructura que consiste en dos elementos principales como se
muestra en la siguiente figura: equipo de bombeo y suministros, y el elemento de captación de
pozo o rejillas.

Diámetro del pozo:

Depende de dos requisitos:

1) El ademe o tubo ciego del pozo debe ser lo suficientemente amplio para que permita
acomodar la bomba con tolerancia adecuada para su instalación y eficiente funcionamiento.

2) El diámetro del intervalo de captación del pozo debe ser tal que garantice una buena
eficiencia hidráulica del mismo.
Profundidad total del pozo: se puede determinar por medio de información de pozos
vecinos ya construidos o con estudios geológicos.

La perforación se hace generalmente hasta el fondo del acuífero, con el fin de utilizar el
mayor espesor del acuífero para colocar las rejillas; esto mejora la capacidad específica y
obtiene mayor abatimiento disponible, permitiendo aumentar el caudal.
CRITERIOS GENERALES SOBRE BOMBEO DE AGUAS SUBTERRANEAS

El Bombeo puede subdividirse en dos grandes categorías: convencional y mejorado.

Bombeo Convencional

El Bombeo es una tecnología muy utilizada para contener y/o remediar alteraciones en
aguas subterráneas. El Bombeo Convencional consiste en extraer aguas contaminadas
mediante el uso de uno o varios pozos de extracción, y posteriormente tratarlas en la
superficie, con tecnologías adecuadas al tipo de contaminantes presentes (EPA, 1997). Las
aguas tratadas pueden luego ser reinyectadas al subsuelo. Su uso es apropiado en casos donde
los elementos contaminantes se encuentran disueltos, pues en ellos no quedarán residuos en el
suelo si se bombea la totalidad de aguas alteradas.

La Figura 2.1 presenta un esquema conceptual de un sistema típico de Bombeo.


Un sistema de Bombeo se diseña en función del objetivo que se busca alcanzar. Éste
puede ser la restauración total del acuífero, la contención hidráulica de la pluma
contaminante, o bien una combinación de ambos (EPA, 1990). Las diferencias en el diseño y
en la operación del sistema son de consideración, puesto que si se pretende remediar el
acuífero, es preciso remover completamente la fuente contaminante, y bombear caudales
relativamente altos para tratar las aguas subterráneas contaminadas en un lapso de tiempo
limitado. Cuando se busca contener la pluma, se bombea permanentemente el caudal mínimo
necesario para evitar la migración de contaminantes en el sentido del flujo subterráneo local
(EPA, 1997). La Figura 2.2 muestra diferentes estrategias de bombeo, según el objetivo de la
remediación.

Estrategias de Bombeo
El éxito del Bombeo depende principalmente de dos factores: las características
hidrogeológicas del acuífero y el tipo de contaminantes presentes (EPA, 1990).

Las propiedades hidrogeológicas del sistema que merman el éxito del Bombeo son dos:
heterogeneidad del acuífero y la presencia de roca fracturada. El Comittee on Ground Water
Cleanup Alternatives de la National Academy of Sciences de los Estados Unidos define un
acuífero heterogéneo como un acuífero cuya capacidad de transmitir agua varía lateral y/o
verticalmente. El contaminante viaja preferentemente por las zonas de mayor permeabilidad, a
una velocidad mayor que la que se observaría basándose en la conductividad promedio del
acuífero (EPA, 1995). Un acuífero de arena con lentes de arcilla es un ejemplo de acuífero
heterogéneo. En este tipo de acuíferos, los contaminantes viajan preferentemente a través de
las zonas de mayor conductividad, mientras, por difusión, migran hacia las zonas de
permeabilidad menor. Una vez eliminada el agua contaminada desde las zonas de mayor
conductividad hidráulica, el contaminante vuelve a movilizarse por difusión, pero esta vez en
sentido inverso, desde los depósitos de menor conductividad hacia el agua limpia (EPA,
1997). Es decir, las zonas de baja permeabilidad se transforman en una fuente de
contaminación muy difícil de eliminar. Asimismo, las fracturas de las rocas pueden almacenar
importantes cantidades de contaminantes, que difícilmente serán extraídas mediante bombeo
(NRC, 1994).

Por otra parte, contaminantes que tienden a precipitar o a adsorberse en el suelo perjudican
el proceso de limpieza, pues retornan al agua (por disolución o desorción) una vez que ésta ha
mejorado su calidad, en busca de un nuevo equilibrio químico, extendiendo el proceso de
limpieza significativamente (EPA, 1997). Los contaminantes líquidos en fase no acuosa
(NAPL) también perjudican el Bombeo y Tratamiento, pues se disuelven muy lentamente en
el agua. Puede requerirse combinar Bombeo y Tratamiento con alguna otra tecnología (NRC,
1994).

La Figura 2.3 ilustra el resultado obtenido al aplicar bombeo y tratamiento en diferentes


acuíferos (EPA, 1997). La sección (a) grafica las condiciones ideales de funcionamiento, en
un acuífero uniforme de alta permeabilidad, contaminado por elementos disueltos. La figura
(b) indica la situación que se produce cuando existen estratos de conductividades diferentes.
Se observa que el estrato superior logra limpiarse más rápidamente, debido a su mayor
conductividad hidráulica. La situación (c) ilustra un acuífero con un lente de arcilla cuya
limpieza ocurre más lentamente. Finalmente, la sección (d) muestra el problema que
representan los contaminantes líquidos en fase no acuosa, que se disuelven muy lentamente,
transformándose en una fuente de contaminación durante un período de tiempo mayor.
Existen dos fenómenos asociados a la existencia de las condiciones adversas ya
mencionadas, conocidas como “Tailing and Rebound”. Tailing, o cola, hace referencia a la
paulatina disminución de la tasa de remoción de contaminantes, mientras que “rebound”, o
rebote, es el aumento de la concentración de contaminante una vez que se detiene el bombeo
(EPA, 1994), tal como se ilustra en la Figura 2.4.
Como se observa en la Figura 2.4, es posible alcanzar una concentración de contaminante
constante no nula, luego de un tiempo de bombeo determinado. Ello no significa que no se
continúe progresando hacia la descontaminación del sitio, sino que se extraen contaminantes a
una tasa menor, lo que evidencia la existencia de contaminantes precipitados o adsorbidos al
suelo, y/o la presencia de zonas de baja permeabilidad. Ello se corrobora con el fenómeno de
Rebote: si se detiene el bombeo, por difusión, disolución o desorción la concentración de
contaminante aumenta (EPA, 1997).

De todo lo anterior es posible inferir que, en el caso de contaminantes no degradables,


mientras más rápido se reaccione frente a un evento que contamine aguas subterráneas,
mayores son las probabilidades de alcanzar su limpieza en un período de tiempo relativamente
corto. Ello porque las aguas contaminadas no migrarían a zonas lejanas y porque no
alcanzarían a contaminar las zonas de menor permeabilidad.

En algunos países, como Estados Unidos, se suele utilizar como objetivo de limpieza los
estándares de calidad del agua potable (EPA, 1997). El Bombeo y Tratamiento ha sido muy
cuestionado como sistema de remediación debido a que en muchos sitios resulta
extremadamente difícil, o incluso imposible, alcanzar dicho objetivos de limpieza en un lapso
de tiempo razonable, por ejemplo, en menos de diez años (EPA, 1989).

Por otra parte, el bombeo se traduce a lo largo de los años en altos costos de operación y
mantención (Mercer, 1994). Ello, sumado a los costos del sistema de tratamiento utilizado en
superficie, transforma el Bombeo y Tratamiento en una alternativa poco atractiva en cuanto a
su relación costo-beneficio. Un estudio de la EPA publicado el año 2001, en el que se
consideraron 79 sitios que utilizan Bombeo y Tratamiento, señala que en promedio, el costo
anual por concepto de operación y mantención alcanza los USD 570.000.

Sin embargo, existen medidas que pueden adoptarse para mejorar la eficiencia de estos
sistemas. En algunos casos se combina el Bombeo y Tratamiento con otros sistemas de
remediación, o bien se adoptan ciertas medidas operacionales destinadas a disminuir sus
costos (EPA, 1997). Todas estas acciones se agrupan bajo el nombre de Bombeo y
Tratamiento Mejorado.

Bombeo Mejorado: Bombeo Pulsado

Existen diferentes mecanismos para mejorar la eficiencia del Bombeo y Tratamiento como
sistema de remediación. Su elección depende principalmente del tipo de contaminantes
presentes. Por ejemplo, frente a contaminantes volátiles, es muy común utilizar un sistema
denominado “air sparging”, que consiste en inyectar aire bajo el nivel freático para volatilizar
contaminantes y para estimular la biorremediación (NRC, 1994).

Otra mejora posible es una estrategia de operación de los pozos de extracción, conocida
como “bombeo pulsado”, que consiste en alternar períodos de bombeo con fases de descanso
o recuperación (EPA, 1990). La Figura 2.5 presenta un esquema conceptual de esta
modificación. Se utiliza principalmente cuando los contaminantes presentan tendencias a
precipitar, a sorber en el suelo, o bien cuando existen heterogeneidades en el acuífero.

Durante las etapas de bombeo, es frecuente observar una rápida caída de las
concentraciones de contaminantes debido a la captura de aguas limpias provenientes de
sectores alejados. Por el contrario, durante las etapas de descanso, las concentraciones
aumentan debido a los procesos de desorción, disolución y difusión que experimentan los
contaminantes frente a gradientes de concentraciones. Por lo tanto, cada vez que se reanuda el
bombeo se extraen concentraciones mayores que las obtenidas al final de la etapa de bombeo
anterior (EPA, 1995).

Uno de los estudios realizados para comparar la eficiencia del bombeo pulsado versus el
bombeo continuo fue llevado a cabo en la Universidad de Standford (Harvey et al., 1994). El
principal objetivo de dicho estudio fue investigar las reacciones de un sistema contaminado
sujeto a transferencias de masa de primer orden. El acuífero no presenta flujo regional.
Durante el bombeo, las concentraciones se modelaron mediante una función de Green en un
dominio de Laplace, mientras que para los períodos de descanso se utilizó una solución
analítica. El modelo fue utilizado, en primer lugar, para estimar coeficientes de transferencia
de masa entre las fases móvil e inmóvil a partir de datos empíricos. Luego, se simularon
diferentes situaciones, buscando, por ejemplo, los efectos de modificar parámetros de diseño
tales como el caudal de bombeo y la duración de los períodos de descanso.

La Figura 2.6 resume algunos de los resultados del estudio mencionado. Como se puede
observar en el gráfico (a), al extraer un caudal mayor se obtienen mejores resultados en
cuanto al tiempo en que se alcanza la remoción total de masa contaminante. Ello se ve
reflejado también en los gráficos (b) y (c), donde es posible comparar las concentraciones
relativas C/C0 de contaminante en función del tiempo, para un caudal pequeño y otro mayor.
En el gráfico (d) se observa que al aplicar períodos de descanso cortos la remoción de
contaminantes es más rápida que si se detiene el bombeo durante períodos de tiempo mayores.
Por último, en los gráficos (e) y (f) se comparan las concentraciones relativas en función el
tiempo, para dos diferentes duraciones del período de descanso.
Otros estudios han sido llevados a cabo a fin de verificar el supuesto de que el bombeo
pulsado mejoraría la eficiencia del Bombeo (Aksoy, 2004 y Tenney, 2007).

Al respecto, las principales conclusiones han sido las siguientes:

• Para un mismo volumen de agua bombeada, la masa de contaminante extraída al usar


bombeo pulsado no es superior que la extraída mediante bombeo continuo.

• Si el período de descanso es muy largo, el bombeo pulsado removerá una cantidad


significativamente menor de masa contaminante que el bombeo continuo, a una misma tasa de
bombeo promedio. Esto se debe a que los procesos de desorción, difusión y dilución tienen
relación directa con el gradiente de concentración, el cual disminuye paulatinamente en el
tiempo.

• Si se bombea un mismo caudal, el bombeo pulsado tardará más en alcanzar los objetivos
de limpieza, pero requerirá un tiempo de bombeo neto considerablemente menor.

• El bombeo pulsado puede ser atractivo desde un punto de vista económico, pues en
algunos sitios permite disminuir tiempos de bombeo, volumen de agua bombeada y costos
asociados al tratamiento ex situ de las aguas contaminadas.

La aplicación de bombeo pulsado debe ser evaluada caso a caso. Su uso debe ser
cuidadoso, pues se deben evitar fugas de contaminantes hacia aguas abajo durante los
períodos de descanso, si el acuífero presenta un flujo local. Resulta importante por lo tanto
contar con uno o varios pozos de monitoreo aguas abajo, que permitan detectar cualquier
aumento de la concentración de contaminantes en forma oportuna (EPA, 1997).

GALERÍAS FILTRANTES

Las galerías son obras más complejas, localizadas generalmente bajo el álveo de un curso
fluvial o estructura geológica acuífera. Este tipo de obras se conoce desde tiempos muy
antiguos, pudiéndose citar como ejemplos más sorprendente los kanats, inicialmente
construidos en Armenia hace ya unos 2700 años, extendiéndose luego a Persia, Pakistán,
Egipto y áreas vecinas.

El kanat se iniciaba frecuentemente en una zona en la que existía agua subterránea,


generalmente en un sedimento de pie de monte o en una playa aluvial. Primeramente se
construía un pozo exploratorio (a pala y pico) hasta alcanzar el nivel acuífero; a continuación
se construía otro pozo de iguales características a una distancia entre 50 y 100 metros del
primero y luego se procedía a unirlos mediante una galería excavada, de dimensiones y
pendiente variable, revestida o no de piedra, según la coherencia del terreno. Se llegaba por
fin al lugar donde se necesitaba el agua, construyendo sucesivos pozos y uniendo su base con
el anterior mediante una galería. Cada pozo servía para ventilar, para extraer los materiales de
la galería y para iluminar a los trabajadores, llevándole luz desde el exterior mediante juego
de espejos. Algunos kanats tienen longitudes de hasta 50 kilómetros y alcanzan una
profundidad de hasta 120 metros.

Actualmente se construyen escasas galerías, salvo casos especiales, debido a la elevada


inversión que suelen tener este tipo de obras. No obstante, una vez construida, el
mantenimiento de la obra es muy barato y el agua se obtiene, en la gran mayoría de los casos
por gravedad, es decir sin consumo de energía eléctrica.

La mayor parte de las galerías existentes en el mundo fueron construidas con medios
manuales rudimentarios (palas y picos) en aquellos lugares en donde el tipo de material lo
permite. En otros casos, es necesario emplear cuñas para romper el material y algunas veces,
incluso, explosivos. A medida que se avanza en la construcción y, dependiendo del tipo de
material atravesado, se decide si la galería tendrá o no un revestimiento que puede ser de
hormigón armado, cemento prefabricado, planchas de acero, madera, etc. El agua puede
conducirse a lo largo de la galería por un canal lateral, a fin de facilitar su circulación, evitar
que se re infiltre en los tramos no saturados permeables de la galería y evitar su
ensuciamiento. Uno de los problemas asociados a las galerías es el de no poder regular su
caudal según las necesidades. En general, no es fácil instalar cierres en las galerías, ya sea por
las elevadas presiones que pueden desarrollarse, por la dificultad de anclar compuertas, o
porque el agua se fuga a través de las paredes.
CONTAMINACION DE ACUIFEROS

Hay cuatro vías por las que un acuífero puede contaminarse. La primera de ellas es
mediante infiltración de contaminantes que hay en superficie (vertederos mal sellados, abuso
excesivo de abonos y pesticidas…) y que pueden infiltrarse en el terreno por ellos mismos o
favorecidos por el agua de lluvia. La segunda vía es la de la filtración de sustancias
líquidas que pueden estar en almacenes subterráneos de mala calidad o que pueden proceder
de ríos influentes (ver La ciencia del Ciclo del Agua) ya contaminados. La tercera es
la contaminación por captaciones, bien porque ponemos en contacto un acuífero contaminado
con otro que no lo estaba, porque con una sobreexplotación rompemos el equilibrio existente
en el acuífero y en consecuencia entra agua de mala calidad, o bien por captaciones mal
construidas o abandonadas (pozos ilegales) que crean un acceso al acuífero desde superficie.
Y por último tenemos la inyección de sustancias nocivas dentro del acuífero para quitarlas de
la superficie. Independientemente de la vía de entrada del contaminante, una vez dentro del
acuífero este se distribuirá siguiendo el flujo subterráneo que tenga el propio acuífero, muy
lento pero también muy difícil de detectar.
La contaminación de las aguas subterráneas implica en ocasiones complejos mecanismos
de transporte de los contaminantes, que pueden llegar al acuífero por cuatro vías principales:
infiltración, filtración, inyección o mediante captaciones (fuente:
[Link]).

La contaminación de acuíferos es un tema muy serio porque una buena parte de la


población consume agua de este origen. Por ello también conviene saber qué actividades
humanas son las más contaminantes y cómo afectan a las aguas subterráneas para poder saber
cómo actuar, ya sea en prevención o en remediación (evitando la contaminación o
arreglándola una vez ya ha ocurrido). Los residuos urbanos y las aguas residuales son uno de
los principales tipos de contaminantes de aguas subterráneas, a las que pueden llegar por
infiltración desde la superficie, mediante filtración a partir de fosas sépticas o por inyección
en acuíferos agotados o inservibles para consumo humano. Lo bueno de estos casos es que el
foco de contaminación está muy localizado, por lo que una vez detectado el problema es
relativamente fácil solucionarlo, aunque no así la limpieza del acuífero. Las actividades
industriales de todo tipo son otro ejemplo de actividad humana que tiene un importante
impacto en aguas subterráneas, a donde los contaminantes pueden llegar por muy diversas
vías (rotura de tanques y balsas, fisuras, infiltración a partir de escombreras, inyección para
obtención de agua o petróleo, residuos nucleares…). Pero si hay una actividad que produce
una grave y muy peligrosa contaminación de los acuíferos esa es, curiosamente, la agricultura
y la ganadería. En el primer caso la contaminación es siempre difusa y por tanto muy difícil
de controlar, aportando a las aguas subterráneas sustancias (fertilizantes y plaguicidas) que
pueden permanecer durante años dentro del acuífero antes de verse degradadas. Pero es que a
veces, cuando se degradan, estas sustancias se convierten en otras que resultan ser mucho más
tóxicas que las iniciales, ya ni hablar de impurezas que no vienen contempladas en la ley y
que pueden tener consecuencias nefastas si luego ese agua se emplea para consumo humano.
Porque aunque cueste creerlo, en ocasiones el 50% del fertilizante echado en un campo acaba
infiltrándose hasta los acuíferos que hay debajo, lo que es sin duda un porcentaje muy elevado
que ya nos habla de un gran derroche de agua y de un gran impacto. En cuanto a la ganadería,
por lo general no tiene un gran impacto e las aguas subterráneas debido a que está bastante
localizada y controlada esta actividad, pero en ocasiones puede suponer un grave problema si
hablamos de grandes instalaciones o de una granja porcina, que libera muchos purines.

La contaminación de los acuíferos y las aguas subterráneas por actividades humanas es uno
de los mayores problemas medioambientales a los que nos enfrentamos como especie. El
motivo quizás sea que, dado que un acuífero contaminado no se ve (como sí se ve un río o un
lago), no les prestemos la misma atención. Y es que un problema que vemos podemos
combatirlo, pero uno que no vemos es imposible conocerlo al mismo nivel, mucho menos
arreglarlo. Por ello hay que tener en cuenta que, antes de sobreexplotar un acuífero o usar
abusivamente de ciertas sustancias (especialmente fertilizantes), un acuífero contaminado es
prácticamente imposible de arreglar. De hecho en realidad nuestras opciones de actuación son
muy limitadas y prácticamente sólo podemos esperar a que los contaminantes sean eliminados
de manera natural, ya sea porque se degradarán con el tiempo, se diluirán en el volumen total
del acuífero, se filtrarán a niveles que no nos afecten, precipitarán o serán eliminadas por
reacciones químicas de oxidación-reducción. Y si esto no ocurre, la única manera que nos
queda es la de esperar a que el contaminante salga del acuífero, en cuyo caso no podemos
olvidarnos que el agua avanza muy lentamente por ellos y que a vece puede permanecer en un
acuífero (los contaminantes también) durante miles de años. Por ello los acuíferos hay que
protegerlos y no fomentar nunca ni su sobreexplotación ni las malas actuaciones, que podrán
tener consecuencias nefastas que duren mucho tiempo.
CONCLUSION

A manera de resumen, puede afirmarse que las aguas subterráneas constituyen un recurso
natural de gran importancia para el hombre en razón principalmente de:

 Su abundancia relativa con respecto a las aguas superficiales.

 La regularidad de los caudales debido a las características de su almacenamiento natural.


Su protección contra las pérdidas por evaporación.

 Su protección contra la polución superficial a la cual están constantemente sometidas las


aguas de ríos y lagos.

 Su estrecha relación con las corrientes de superficie ya que éstas obtienen de las capas
acuíferas la mayor parte de su caudal.

Para su adecuada explotación deben considerarse aspectos como:

 Sobrexplotación.

 Contaminación.

 Uso conjunto de aguas subterráneas y superficiales.

 Área de recarga.
BIBLIOGRAFIA

[Link]. Aguas Subterráneas.

[Link]. Tipos de Acuíferos.

[Link]. Captación de Aguas Subterráneas.

[Link] Hidráulicas de Aguas Subterráneas.

[Link]. Contaminación de Acuíferos.

[Link]. Construcción de Pozos.

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